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29.5.08

Malika el-Aroud una belga combatiente de Al-Qaeda

Malika el-Aroud en el living de su casa en Bruselas

BRUSELAS.– En la calle, Malika el-Aroud pasa inadvertida con el velo islámico que le cubre todo el cuerpo, salvo los ojos, esta belga de 48 años tiene el aspecto común de una mujer de edad mediana: viste una simple túnica negra, pantalones, y tiene el pelo castaño rizado.

En el living de su casa, esta africana criada en Bélgica es la cara de la organización terrorista en ese país, y una de las más importantes impulsoras de su doctrina en Europa.
Desde un blog, alienta a los hombres musulmanes para que luchen, y convoca a las mujeres a unirse a la causa. Por ello, se convirtió en la cabeza de un movimiento femenino dentro de Al Qaeda.

Es en Internet donde se distingue. Escribiendo en francés, con el seudónimo Oum Obeyda, se ha convertido en una de las más destacadas militantes de la jihad (guerra santa) en Europa. Desde un blog, alienta a los hombres musulmanes para que luchen, y convoca a las mujeres a unirse a la causa. Por ello, se convirtió en la cabeza de un movimiento femenino dentro de Al Qaeda.

El-Aroud no sólo se ha vuelto famosa entre los fanáticos de los foros extremistas donde difunde su mensaje de odio hacia el mundo occidental. También es conocida entre los funcionarios de inteligencia de toda Europa, que la identifican simplemente como “Malika”, una musulmana que está al frente del movimiento femenino que aboga por un rol más importante para las mujeres en una guerra global en la que predominan los hombres.

Ella se define como una combatiente de Al-Qaeda. Insiste en que no difunde instrucciones para fabricar bombas y en que no tiene la menor intención de tomar las armas. En cambio, alienta a los hombres musulmanes para que luchen y convoca a las mujeres a sumarse a la causa.

“Mi misión no es detonar bombas; eso es ridículo”, dijo en una poco frecuente entrevista. “Tengo un arma: la palabra. Esa es mi guerra santa. Lo que se escribe también puede ser una bomba", añadió.

"Las mujeres están ingresando en un mundo hasta ahora reservado para los hombres: la guerra santa", dijo Claude Moniquet, presidente del Centro de Seguridad e Inteligencia Estratégica Europea. "Malika es un modelo, es lo suficientemente audaz como para usar su propio nombre. Ejerce una importantísima función estratégica como fuente de inspiración. Es inteligente y sumamente peligrosa", agregó.

Las autoridades han notado un incremento en el número de ataques suicidas perpetrados por mujeres. El Pentágono informó que 18 mujeres cumplieron misiones suicidas en Irak este año, en comparación con ocho el año pasado. Y advirtió que existe un menos violento pero más insidioso ejército de mujeres que planifican, recaudan fondos, se dedican a la docencia o a la traducción. Son las que se suman a sus maridos en la lucha u ocupan su lugar si son encarcelados o mueren en combate.

El-Aroud comenzó a cobrar notoriedad gracias a un hombre. Dos días antes de los atentados del 11 de Septiembre, su esposo perpetró, a instancias de Osama ben Laden, el atentado en Afganistán en el que murió el jefe antitalibán Ahmed Shah Massoud. Cuando su esposo fue abatido, [otra versión es que se inmoló en Afganistán dos días antes de los atentados del 11 de septiembre] emprendió la lucha en Internet como viuda de un mártir.

Volvió a casarse y, junto con su nuevo esposo, fue condenada en Suiza por promover la causa de Al-Qaeda. Ahora, sospechan las autoridades belgas, El-Aroud forma parte de una trama para perpetrar un atentado en Bélgica.

"En el islam los hombres son más poderosos que las mujeres, pero yo demuestro que lo importante es temer a Dios, y a nadie más", señaló. "Hay hombres que no quieren decir lo que piensan; tienen miedo. Yo hablo incluso cuando me meto en problemas.

" Después de todo, advirtió, conoce las leyes. "Todo lo que escribo es legal. Sé lo que estoy haciendo. [Ella puede mantener su sitio de internet porque sabe que las autoridades belgas no la pueden apresar, ya que la legislación no se lo permite] Soy belga. Conozco el sistema", indicó.

Ese sistema a menudo ha sido indulgente con ella. El-Aroud fue detenida en diciembre, junto con otras 13 personas sospechadas de planear un atentado en Bruselas. Pero la ley belga obligó a las autoridades a liberarlas después de 24 horas porque no hubo cargos en su contra.

Ahora, El-Aroud está de vuelta en su casa para convocar a militantes a través de su sitio, y cobrar 1100 dólares por mes del seguro de desempleo que le paga el gobierno.

Nacida en Marruecos y criada desde chica en Bélgica, El-Aroud no parecía destinada a la guerra santa. Al crecer, se rebeló contra su educación musulmana, según escribió en un diario personal.

No sabía leer árabe, pero descubrió una versión en francés del Corán que la impulsó a abrazar una estricta versión del islam y a casarse en segundas nupcias con Abdessatar Dahmane, un tunecino leal a Ben Laden.

Dispuesta a convertirse en una combatiente, esperaba luchar con su esposo en Chechenia. Pero los chechenos "querían hombres experimentados", según dijo. En 2001, acompañó a su esposo a Afganistán. Mientras él era adiestrado en un campamento de Al-Qaeda, a ella la instalaron en un campamento para mujeres.

Después de la misión de su esposo, El-Aroud fue detenida por los partidarios de Massoud. Atemorizada, se puso en contacto con las autoridades belgas, que hicieron los arreglos para que pudiera regresar a su casa sana y salva. "Pensamos que colaboraría con nosotros. Pero nos embaucó", dijo un jefe de inteligencia belga.

La muerte de su marido la impulsó hacia una nueva vida. "La esposa de un mártir es muy importante para los musulmanes", dijo El-Aroud.

Aprovechó esa condición para encontrarse con sus nuevos "hermanos y hermanas" en Internet.
Uno de ellos fue Moez Garsalloui, un tunecino varios años menor que ella que vivía como refugiado en Suiza. Se casaron y se mudaron a una pequeña localidad suiza, donde comenzaron a promover a Al-Qaeda en Internet. La policía suiza los arrestó en 2005. Condenada por promover la violencia, recibió una pena de seis meses de prisión en suspenso.

En Bruselas, El-Aroud opera desde su departamento de tres ambientes. Allí se comunica con simpatizantes de la red terrorista a través de su principal foro, Minbar-SOS.

Aunque insiste en que no está violando ninguna ley, sabe que la policía la vigila. Y no teme terminar en prisión: "Sería espectacular. Me convertirían en una mártir en vida".

Por E. Sciolino y S. Mekhennet
De The New York Times

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