18.4.04

¿Qué se esconde bajo una mezquita?




La mezquita no solo es lugar de oración, sino, y principalmente, lugar donde se discuten, se toman y se imponen las consignas sociales y políticas a los "creyentes" musulmanes, que antes que sentirse miembros de la sociedad del país que les acoge son seguidores de un credo opuesto a los valores de las sociedades occidentales.

Cuando se discute acerca de la posibilidad de construir una mezquita o de conceder terrenos para el mismo fin, es necesario no dar por supuesto el conocimiento del objeto de la discusión.

La mezquita no es una iglesia musulmana, tiene sus funciones y sus normas. Hay una tendencia debida a la ignorancia del otro, a pensar que, en definitiva, el otro es más o menos idéntico a mí, o al menos parecido. En cambio tenemos que reconocer al otro como distinto, si no queremos admitirlo mentalmente. Por lo tanto, para entender lo que es una mezquita, hay que dirigir la mirada al Islam.

En la tradición musulmana, la mezquita (giâmi) es el lugar donde se reune la comunidad (como indica el nombre de giâmi, la raiz gm´ significa reunir) para arreglar todos sus asuntos: cuestiones sociales, culturales, políticas, como también para rezar. Todas las decisiones de la comunidad se toman en la mezquita. Querer limitar la mezquita a "un lugar de oración" es violar la tradición musulmana.

El viernes (yawm al-giumu´ ah) es el día en el que la comunidad se reune (como indica el nombre giumu´ ha). Se reune a mediodía para la oración pública seguida por la kutbah, esto es, por el discurso, que no es un pregón. Este discurso trata las cuestiones de la hora presente: políticas, sociales, morales, etc.. En muchos países musulmanes - por ejemplo en Egipto, el más poblado país musulmán árabe - todas las mezquitas son vigiladas los viernes, y las más importantes, acordonadas por la policía especial.
La razón es sencilla: las decisiones políticas salen de la mezquita durante la khutbah del viernes.

En la historia musulmana, casi todas las revoluciones y los levantamientos populares salieron de las mezquitas. La Jihâd, esto es, "la guerra en el camino de Dios", obligación de todo musulmán de defender la comunidad, es proclamada siempre en la mezquita, en la khutbah del viernes.

Es por lo tanto un error, hablando de la mezquita, hablar únicamente de un "lugar de culto". Como también es un error, hablando de la libertad de construir mezquitas, hacerlo en nombre de la libertad religiosa, en tanto que no se trata solamente de un lugar religioso, sino de una realidad polifacética (religiosa, cultural, social, política, etc.).

No se debe olvidar que el lugar dedicado a la oración del viernes es considerado por los musulmanes espacio sagrado que queda para siempre en manos de la comunidad, la cual decide quién tiene la facultad de ser admitido y quién en cambio lo profanaría. Por esta razón no se puede otorgar un terreno, por ejemplo por 50 años, para edificar una mezquita: este terreno jamás podrá ser devuelto.

Existen a menudo en los países musulmanes, en las ciudades, pequeñas "lugares de oración", llamados por lo general musallâ, esto es, lugares de oración. Son como "capillas" con capacidad para unas cincuenta personas ubicadas a menudo en la planta baja de una casa, en lugar de las viviendas.

Estos lugares, más discretos, son generalmente utilizados casi exclusivamente para la oración del mediodía, permitiendo a la gente de la calle o de los edificios cercanos rezar en paz.

Las mezquitas tienen normalmente un minarete desde donde el almuecín llama a la oración.

Estos minaretes tienen una función práctica y son ligeramente más altos de las casas que los rodean. En la historia asumieron a veces una función simbólica, de afirmación de la presencia musulmana, e incluso una función política de afirmación de la superioridad del Islam sobre las demás religiones. Su objetivo primordial es permitir a la voz humana llegar a quien vive cerca.

En este siglo, se añadieron a menudo megáfonos en los minaretes (sobre todo si cerca hay una iglesia o un barrio cristiano), y los almuecines añadieron también otras cosas a la llamada a la oración prolongándola.

Estas innovaciones son contrarias a la tradición musulmana y los países musulmanes rigorosos las condenan, como por ejemplo Arabia Saudí. En otros Estados, como Egipto, el uso del megáfono está limitado únicamente a la llamada (que dura alrededor de dos minutos) y está prohibido para el rezo del amanecer.

Finalmente hay que preguntarse quien financia mezquitas y centros islámicos. No es un secreto para nadie que gran parte de las mezquitas y centros islámicos de Europa son financiados por gobiernos foráneos, en especial por Arabia Saudí, que también impone a sus imanes.

Ahora bien, es archiconocido que en el mundo islámico sunita Arabia Saudí representa la tendencia más rígida, denominada wahhabita. No son éstos imanes los que podrán ayudar a los inmigrantes a integrarse en la sociedad occidental, ni a asumir la modernidad, condiciones necesarias para una convivencia serena con los autóctonos.

Tras haber aclarado el objeto de la discusión, nos permitimos algunos elementos de juicio. Permitir a los musulmanes tener lugares de oración en Occidente se da por supuesto. Sería con mucha probabilidad más conforme al contexto sociológico de los inmigrantes tener musallâs, esto es, "capillas" donde podrían reunirse para rezar. También les saldrían más baratas.

La mezquita, en tanto que centro socio-político-cultural musulmán, no puede entrar en la categoría de lugares de culto. Necesita ser examinada como tal. A la pública administración compete estudiar cómo ejercer un cierto control sobre tales centros, vista la función política que asumieron en la tradición islámica.

No se entiende en cambio, en base a cual razón una administración local tendría que regalar el terreno o una parte de la construcción. La oposición que se manifiesta un poco por toda Europa a la edificación de mezquitas puede estar originada por sentimientos de xenofobia, pero con más probabilidad procede del temor que se trate de un acto político de afirmación de una identidad distinta bajo todos los aspectos, demasiado ajena a la cultura y civilización occidental.

Si un centro musulmán sirviera para ayudar a los emigrados a integrarse en la sociedad europea, promoviendo cursos y otros servicios, habría que alentarlo, pues se trataría de construir juntos, emigrados y autóctonos, una sociedad común y solidaria. Cabría promocionarse (también materialmente) la constitución de grupos o asociaciones mixtos, constituidos por emigrados (no solamente musulmanes) y autóctonos, para fortalecer la integración de aquéllos en las sociedades europeas y la apertura hacia los inmigrantes.

Teniendo en cuenta la tradición musulmana de no distinguir religión, tradiciones, cultura, vida social y política, es importante que los responsables se informen bien para poner en práctica estas distinciones y estén muy atentos a no alentar la politicización (bajo cualquier forma) de los grupos de emigrados (sean o no sean musulmanes).

Samir Khalil Samir S.J

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3 comentarios:

  1. Anónimo21/5/08

    quizas el dia anterior me aya extendido en mi relato ,pero no intentaba que fuese editado en su totalidad, unicamente exponia una serrie de acontecimientos para mi preocupantes ,en resumen, soy padre de familia y me preocupa el futuro .por favor si hay solucion ,a todos los efectos ACTUEMOS

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  2. En absoluto, no te has extendido en absoluto, es más he leído detalladamente tu comentario y me ha parecido tan autentico que no lo he publicado en “comentarios”, ya que la intención es publicarlo directamente en el Blog, con la intención que sea un ejemplo para todos los lectores y se animen a contarnos sus problemas en cuanto a la situación desfavorables que los gobernantes han decidido que debemos soportar los españoles, mientras nos marginan muchos ciudadanos se ven obligados a tolerar que todas las ayudas y prestaciones sean concedidas en primer lugar a los inmigrantes.

    Esta actitud de complacencia para favorecer la inmigración, tiene un nombre propio que se denomina “injusticia” y estas injusticias tal como ha sucedido históricamente a través de los siglos, en vez de aprobar y apostar por la integración, solo sirven para crear odios y recelos.

    No espero que este Blog sirva para que nuestros dirigentes cambien de actitud, pero quizás si sea útil para mentalizarnos y estar preparados para los cambios que se avecinan.
    Saludos

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  3. Anónimo11/6/08

    de nuevo siento la obligación de comentar mis preocupaciones, pues teniendo en cuenta la inmensa cantidad de dinero que cuesta construir una mezquita, y sabiendo quienes las financian , cabe pensar que también puedan destinar parte de este dinero a otros fines, pues conociendo la falta de honestidad que demuestran tener nuestros diligentes en cuestiones de dinero no es dificil pensar mas que en la posibilidad (si no es realidad )de que estén aceptando algún que otro regalito a cambio de tomar una decisión u otra referente a como debe actuarse con respecto a temas de :
    inmigración=(invasión)
    integración=(dominación),
    tolerancia=(sumisión)
    y otra serie de palabras camufladas que tienen un significado muy concreto pero a la hora de llevarlas a la practica están resultando ser todo lo contrario, por lo que cada vez en las calles se palpa con mas intensidad la necesidad de poner las cosas en su sitio por las buenas o por las malas .

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