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10.12.06

Matrimonios forzados en una Europa permisiva.

Foto: Ajmal A. (26), sentenciado a 18 años de prisión por asesinar a su esposa. (Keystone)

Miles de mujeres atrapadas en matrimonios forzados en Suiza sufren severos abusos mentales y físicos, dicen los autores del primer estudio helvético en la materia.

Según la Fundación Surgir, los matrimonios forzados violan la Convención de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres, la Declaración Universal de los Derechos humanos y diversos artículos del Código Civil suizo.

Define como víctimas de matrimonios forzados a los individuos que se casan contra su voluntad, por presión física o psicológica, o a aquellos que escapan para evitar el matrimonio.

Establece que los matrimonios arreglados, si son totalmente aceptados por ambas partes, no son violatorios de los derechos humanos.

DATOS CLAVE

La organización Surgir fue fundada en 2001 y tiene sede en Lausana.
Su objetivo es luchar contra toda forma de violencia física, psicológica, sexual o social contra jovencitas y mujeres.
Ofrece apoyo financiero a numerosas organizaciones no gubernamentales en países de Medio Oriente como Jordania, los Territorios Palestinos, Yemen y Líbano.

Revelan tragedia de matrimonios forzados

Miles de mujeres atrapadas en matrimonios forzados en Suiza sufren severos abusos mentales y físicos, dicen los autores del primer estudio helvético en la materia.
La organización caritativa Surgir, autora de la investigación, exhorta al gobierno a diseñar una estrategia nacional de ayuda a las víctimas.

Al anunciar este miércoles, en Ginebra, las conclusiones del primer estudio sobre matrimonios forzados en Suiza, Jacqueline Thibault, presidenta de la organización Surgir calificó de "enorme" la magnitud del problema.

Agregó que muchas víctimas temen evitar los matrimonios forzados por miedo a represalias, incluidos los denominados 'crímenes de honor'."

El estudio será presentado a las autoridades que tendrán que decidir las acciones a emprender", dijo Thibault a swissinfo. "Ahora mismo no hay ninguna estrategia en Suiza con respecto a los matrimonios forzados".

Para tener una idea de cuantas víctimas hay en Suiza, Surgir se puso en contacto con un grupo de 50 organizaciones, incluyendo centros médicos y de migraciones, escuelas, y refugios para mujeres en los cantones de Vaud, Ginebra, Friburgo, Berna, Zúrich y Basilea.

Los investigadores registraron 140 casos confirmados -en un período de 18 meses-, a los que Thibault se refirió como "la punta del iceberg".

Surgir estima que si las 2.140 instituciones sociales de Suiza fueran inspeccionadas, las cifras llegarían a miles.

Esto significa también que la ausencia de datos hace difícil establecer un cuadro exacto del fenómeno, además de que tampoco ayuda el hecho de que la mayor parte de las víctimas tiene miedo de hablar.

En los tribunales

Thibault destacó que poco a poco se despierta la conciencia sobre el asunto y se refirió a un reciente caso llevado a los tribunales, en el que un hombre paquistaní de 26 años fue sentenciado a 18 años de prisión tras golpear con un martillo a su esposa y darle muerte.

La mujer (21) vivía en Suiza desde los tres años, poseía un pasaporte helvético y había solicitado el divorcio cuatro meses después de su matrimonio arreglado.

Thibault dijo que la sentencia constituía un claro mensaje en el sentido que ese tipo de crímenes 'de honor' no serían tolerados.

De acuerdo con el estudio presentado este miércoles, la procedencia de las personas forzadas a contraer matrimonio es sobre todo de Europa, Medio Oriente, Asia Central, África del Norte y Sub-Sahariana.

Una tercera parte de las víctimas cuenta entre 13 y 18 años, y el resto, de 18 a 30. En su mayoría proceden de medios 'modestos', donde la educación para las chicas es frágil o inexistente.

Venganza

Surgir precisó que sólo seis víctimas de matrimonios forzados aceptaron dar declaraciones; las otras se retractaron ante la presión de la familia, el miedo a la venganza o rechazaron hablar con el argumento de que no querían revivir experiencias traumáticas.

El estudio encontró que en casos extremo se recurrió a la violación como medio para presionar a las mujeres a contraer matrimonio. Casi todas las víctimas dijeron que habían sido amenazadas de muerte.

Aquellas que tratan de liberarse se encuentran una serie de obstáculos, barrera de lenguaje, ruptura de lazos familiares, carencia de dinero y el hecho de no saber a dónde dirigirse. Surgir dice que hay sólo un centro que se especializa en matrimonios forzados en Suiza – el Mädchenhaus (Casa para las Mujeres) en Zúrich, que tiene espacio para sólo siete mujeres.

Thibault exhorta al gobierno a lanzar una campaña de conciencia nacional y financiar el apoyo para las víctimas, incluyendo un teléfono directo de emergencia.

También pide que el personal de policía, justicia y educación reciba entrenamiento especializado y que las autoridades enfaticen el mensaje de que los matrimonios forzados son ilegales en Suiza.

La Oficina Federal de Justicia dijo que el gabinete preparaba un informe para presentarlo al Parlamento, sobre las sanciones jurídicas y civiles contra los matrimonios forzados o arreglados, que impliquen a residentes suizos.


Swissinfo, Adam Beaumont, Ginebra
(Traducción, Marcela Águila Rubín)


Una suiza denuncia los matrimonios forzados

Rosmarie Zapfl-Helbling, diputada democristiana de Zúrich, lanza el debate en el Consejo de Europa sobre los matrimonios forzados.

Miembro en la Asamblea de Estrasburgo de la Comisión sobre la Igualdad de Oportunidades, la parlamentaria suiza ha sido encargada de redactar un informe sobre el tema.

“Cada año, numerosas mujeres, jóvenes -a menudo muy jóvenes- son casadas por la fuerza. Nada puede justificar estos matrimonios. Toda persona tiene derecho a disponer de su vida”, ha declarado Rosmarie Zapfl-Helbling, al inaugurar su primera audiencia , a comienzos de esta semana, en Amberes, Bélgica.

La sesión ha sido organizada por la subcomisión de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa encargada de los asuntos relacionados con la violencia contra las mujeres.

Al encuentro habían sido invitados representantes de organizaciones que trabajan con las víctimas, representantes de los poderes locales belgas y franceses, y víctimas de los matrimonios forzados o ‘matrimonios blancos’.

“Este encuentro debe permitirnos descubrir la amplitud del fenómeno y determinar las medidas a tomar para impedir estas prácticas”, explica la disputada suiza.

Todos los países de Europa afectados

Es la primera vez que el Consejo de Europa estudia la cuestión de los matrimonios forzados. Miembro de la Asamablea desde el 2000, Rosmarie Zapfl-Helbling espera poder presentar su informe a los parlamentarios en el próximo mes de junio.

“Se trata de un problema muy importante que incumbe a todos los países de Europa”, subraya. “En Suiza no se habla del asunto, pero cuando discuto con profesores, todos conocen casos de jóvenes casadas por la fuerza”, añade la parlamentaria.

El Ministerio suizo de Justicia ha prometido enviar cifras a Rosmarie Zapfl-Helbling para reforzar su informe.

Al parecer, el fenómeno sigue extendiéndose. En Francia se considera que 70.000 jóvenes han sido víctimas de los matrimonios forzados. Se trata sobre todo de chicas extranjeras o de nacionalidad francesa, originarias del Magreb o de países asiáticos como Pakistán y Sri Lanka.

“Pero no se debe acusar al Islam. Los matrimonios forzados no tienen que ver únicamente con las familias musulmanas y el Islam nada les preconiza”., precisa la diputada.

No bastan las leyes

¿Qué se puede hacer para luchar contra este tipo de matrimonios? Existen reglas internacionales. Por ejemplo: en mayo de 2002, el Comité de Ministros del Consejo de Europa, promulgó una recomendación sobre la protección de las mujeres contra la violencia. Sin embargo, hasta ahora, pocos Estados la han aplicado.

“Las leyes no son suficientes. Es necesario, sobre todo, sensibilizar a la opinión y a las autoridades porque el problema es desconocido. Sólo las personas involucradas en la ayuda a las víctimas y las jóvenes traumatizadas conocen la cuestión”, afirma Rosamarie Zapfl-Helbling.

En opinión de la parlamentaria suiza las soluciones pasan por la prevención, la educación e incluso la mediación con los padres de las jóvenes víctimas. No obstante, según varios participantes en la audiencia de Amberes, lo que falta es, sobre todo, “la voluntad política” de aplicar las decisiones adoptadas para impedir los matrimonios forzados.

“Deben encontrarse respuestas en nuestros países”, concluye la jurista suiza que, desde hace 40 años, defiende los derechos de las mujeres.


Swissinfo, Barbara Speziali, Amberes.
(Traducción, Jaime Ortega)

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