12.6.05

¿Mezquitas Radioactivas?

Los musulmanes americanos pacíficos no han maniobrado para denunciar, expulsar o distanciarse de aquellos que sostienen tales ideas. No hay separación en la comunidad musulmana americana entre los musulmanes que aceptan el pluralismo americano y que simplemente quieren llevar vidas ordinarias, y aquellos que sostienen la misma ideología de yihad y destrucción o subyugación de los infieles a la que Osama bin Laden ha dedicado su vida.
Por ende, no hay modo fácil o fiable de distinguir a un musulmán que puede estar trabajando para lanzar un ataque químico o nuclear en Estados Unidos de uno que aborrezca la simple idea.

Las nuevas revelaciones de que funcionarios del gobierno federal estadounidense comprueban los niveles de radiación de las mezquitas tienen furioso al Council on American Islamic Relations. El Ibrahim Hooper de CAIR echaba humo: “Esto crea la apariencia de que los musulmanes son objetivo simplemente por ser musulmanes. No creo que éste sea el mensaje que el gobierno quiera enviar en este momento". Una declaración de CAIR afirmaba que "la monitorización puede llevar a la percepción de que ya no somos una nación gobernada por la ley, sino que en su lugar somos una en la que el miedo triunfa sobre los derechos constitucionales.
Todos los americanos deberían estar preocupados por la tendencia evidente hacia un sistema de justicia de dos vertientes, con todos los derechos para la mayor parte de los ciudadanos, y otro conjunto reducido de derechos para los musulmanes”.

En realidad, los principales medios han levantado castillos de temas constitucionales potenciales, anunciando el hecho a los cuatro vientos de que la monitorización de radiación se ha hecho sin órdenes de registro -- incluso si ni siquiera se ha llevado a cabo ningún registro real. Asimismo, el portavoz del Departamento de Justicia, Brian Roehrkasse, sostenía que "los agentes del FBI no se imponen en zonas protegidas constitucionalmente sin la autorización legal apropiada", y que no se monitoriza a grupos en general, sino que solamente se actúa según informaciones específicas. ¿Existe tal información en este caso? Roehrkasse habló de preocupación oficial por "un conjunto creciente de informaciones veraces que continúan manifestando que Al-Qaida tiene intenciones claras de obtener, y utilizar en última instancia, armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares".

Durante tres años, esta información ha sido pública. No mucho después del 11 de Septiembre, los americanos descubrían planes para construir armas nucleares en un antiguo refugio de Al Qaeda en Kabul. Un informe de la CIA en el 2003 afirmaba que los terroristas de la yihad "disponen de un amplio abanico de agentes potenciales y medios de dispersión del que elegir para ataques químicos, biológicos y radiológicos o nucleares (CBRN)”. Otros informes afirman que el propio Osama bin Laden se reunió con científicos nucleares paquistaníes; que Al Qaeda ya ha obtenido material nuclear del mercado negro ruso, y que los yihadistas ya han introducido esas cargas en Estados Unidos. Otros afirman que Al Qaeda planeaba meter de contrabando material nuclear en Estados Unidos desde México. Pero incluso si nada de esto fuera cierto, no hay duda de que los yihadistas se mueven en esa dirección. Ramzi bin al-Shibh, uno de los cerebros del 11 de Septiembre, ha declarado que "al matar americanos... Los musulmanes no deberían superar los 4 millones de no combatientes, o dejar a más de 10 millones de ellos sin hogar”.

Pero por supuesto, no hay musulmanes en suelo americano que crean que deba asesinarse a 4 millones de americanos realmente, ¿no? Desafortunadamente, no tenemos medio de saber esto con certeza. La corrección política y las premisas sin comprobar han impedido que medios e incluso funcionarios de las fuerzas del orden planteen las cuestiones difíciles que deberían preguntar a los líderes musulmanes en Estados Unidos. En consecuencia, abundan las tonterías. Un oficial de policía lamentaba: "¡Volveremos de un picnic con una mezquita local y nos daremos cuenta que estos tipos que acaban de acceder a ayudarnos se encuentran en nuestros historiales del terror!" El ejemplo más destacado de este fenómeno puede ser el ex líder musulmán de Cleveland Fawaz Damra, que firmó la condena del Consejo Fiqh de Norteamérica al terrorismo y que hoy afronta cargos de deportación por no desvelar sus vínculos con grupos terroristas. Damra, extensamente respetado como voz moderada hasta el momento de su detención, nunca fue expulsado de sus comunidades de Brooklyn o Cleveland (ni siquiera amonestado de modo evidente) a pesar de afirmar en una conferencia islámica en 1989 que "el principio primordial es que el terrorismo, y solamente el terrorismo, es el camino a la liberación”.

El problema central es que los musulmanes americanos pacíficos no han maniobrado para denunciar, expulsar o distanciarse de aquellos que sostienen tales ideas. No hay separación en la comunidad musulmana americana entre los musulmanes que aceptan el pluralismo americano y que simplemente quieren llevar vidas ordinarias, y aquellos que sostienen la misma ideología de yihad y destrucción o subyugación de los infieles a la que Osama bin Laden ha dedicado su vida. No hay modo fácil o fiable de distinguir a un musulmán que puede estar trabajando para lanzar un ataque químico o nuclear en Estados Unidos de uno que aborrezca la simple idea. ¿Operan los musulmanes que esperan perpetrar tal violencia, o se congregan al menos, en las mezquitas? Sí, lo hacen. Sahim Alwan, una vez líder de la comunidad yemení de Lackawanna, Nueva York, y presidente de la mezquita de allí, ostenta la distinción de ser el primer americano en asistir a un campamento de entrenamiento de Al Qaeda. La transición de Maher Hawash de ingeniero secular de Intel a yihadista se acompañó de un incremento en su fervor islámico y de frecuente asistencia a la mezquita.

Esto no significa que todo musulmán en Estados Unidos esté planeando en secreto un ataque nuclear. Pero con todas las pruebas de que Al Qaeda está haciendo todos los esfuerzos posibles para lanzar este ataque, ¿sería realmente inteligente arriesgarlo todo por la premisa de que ninguno lo hace? El ultraje de Hooper por el presunto tratamiento desigual administrado a los musulmanes se basa en el hecho de que son solamente los grupos musulmanes los que han declarado su deseo de lanzar un ataque nuclear contra Estados Unidos. Seríamos locos -- suicidamente locos -- de no tomar todas las medidas necesarias para protegernos en consecuencia.

Si Hooper estuviera genuinamente preocupado por la selección injusta de los musulmanes, podría encaminar los esfuerzos de su organización a realizar esfuerzos concertados con los funcionarios de las fuerzas del orden con el fin de identificar y capturar a los yihadistas en Estados Unidos, y por alejar a los musulmanes de América de la ideología de la yihad. El hecho de que no haga nada hacia ninguno de estos fines, y de que en su lugar plantee falsos fantasmas constitucionales contra esfuerzos genuinos de proteger a este país de un ataque catastrófico, dice mucho. No existe tal derecho constitucional a tener material radiactivo. Esta monitorización debería continuar

Robert Spencer

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