2.7.06

Negación de la jihad en Toronto



La ironía era deliciosa. El principal párrafo de la noticia del Toronto Star acerca de los arrestos terroristas de la semana en Canadá era: "En la comisaría de los investigadores, un intrincado gráfico que muestra los vínculos entre los diecisiete hombres y adolescentes acusados de ser miembros de una célula terrorista nacional cubre al menos una pared. Y aún así, afirma la fuente, es difícil encontrar un denominador común".
Pero ilustrando la historia aparece una fotografía de dos mujeres con vestimentas totalmente islámicas, sus caras cubiertas a excepción de la ranura de sus ojos. ¿Difícil "encontrar un denominador común? Los detectives podrían encontrarlo en la fotografía que acompaña la noticia acerca de ellos en el Toronto Star: todos los detenidos eran musulmanes, y contra más se sabe de sus planes más claro queda que habían estado planeando ataques jihadistas. Todo lo cual arroja algo de luz sobre el motivo por el que los sospechosos exigieron copias del Corán nada más ser arrestados.

Pero los principales medios no saben encontrar "denominador común".

El Star en particular parece estar decidido a no diagnosticar el cáncer que supone una amenaza tan mortal para el paciente canadiense. La noticia inicial del New York Times acerca de las detenciones identificaba a los sospechosos como "residentes canadienses" y "de procedencia sobretodo del sur de Asia". De manera bastante extraña, asegura a los lectores inmediatamente que "ninguno de ellos tenía afiliación conocida alguna con al-Qaeda" - una filiación que en primer lugar no habría dado a nadie motivo para sospechar. La única mención de "Islam" en la noticia aparecida en el nombre de uno de los detenidos, Ehsanul Islam Sadequee - y no había mención en absoluto a la ideología jihadista que motivaba a los detenidos.

La noticia del Times también desvelaba que esta negación no era únicamente ámbito de los medios. Citaba a Mike McDonell, comisario asistente de la Real Policía Montada del Canadá, haciendo piruetas en flagrantes malinterpretaciones e irrelevancias: "Representan todos los estratos de nuestra sociedad. Algunos son estudiantes, algunos trabajan, algunos son parados". Todos los estratos de la sociedad de Arabia Saudí puede, pero no los estratos de la sociedad canadiense.

El jefe de la policía de Toronto, Bill Blair, se unía a la negación, observando con orgullo que durante la conferencia de prensa posterior a los arrestos "les recuerdo que no existe ni una única referencia hecha por las fuerzas del orden a los musulmanes o a la comunidad musulmana".

¿Pero por qué no? La comunidad musulmana canadienses está claramente involucrada en esto, y lo sabían: han estado respaldando ferozmente a los detenidos, pero en modos que solamente plantean más preguntas. El Toronto Star habla con algunos de los miembros de una asociación escolar musulmana a la que pertenecían algunos de los detenidos.
En una ocasión, aquellos que hoy son sospechosos de terrorismo "debatieron en una reunión de la asociación si el terrorismo suicida está permitido en el Islam. Sus opiniones fueron tan violentas que otros miembros de la asociación amenazaron con hacer que los vetaran". Pero evidentemente no siguieron adelante con motivo de la amenaza (¿por qué no?) ni informaron de ellos a las autoridades (de nuevo, ¿por qué no?).

De igual manera, el Star informa que otro sospechoso, Qayyum Abdul Jamal, extendía activamente la ideología de la jihad en el Centro Islámico Ar-Rahmán de Educación Islámica, al sur de Ontario.
En la práctica, sus "opiniones abiertamente wahabíes" habían "alarmado" a algunos de los directores del centro islámico. Pero, dice el diario, puesto que Jamal abría la mezquita en los días de oración y los empleados de la mezquita valoraban sus servicios como cuidador, no hicieron nada para detener su predicación. Olvidando aparentemente que a Jamal se le permitía predicar libremente, el imán del Centro, Qamrul Janson, decía de los arrestados: "eran gente sincera y religiosa. No hay duda de ello. Pero aquí siempre predicamos la paz y la moderación

El Star no parece encontrar nada raro en esto, y los funcionarios canadienses se felicitan por insistir, al igual que el jefe de policía Blair, que los sospechosos jihadistas estaban "motivados por una ideología basada en la política, el odio y el terrorismo, y no la fe".

¿Cómo sabemos eso? Los sospechosos se reunían en una mezquita. Discutían su plan en el contexto de la religión. Sus compañeros estudiantes y asistentes a la mezquita sabían que estaban predicando y estudiando la jihad violenta, y no hicieron nada por detenerlos.

En lugar de salir a la palestra para afirmar que el Islam no tenía nada que ver con esto y dedicar toda su atención a intentar prevenir ataques de respuesta, Blair y los restantes funcionarios canadienses deberían plantear a la comunidad musulmana canadiense algunas preguntas difíciles, incluyendo:

- ¿Por qué no acudisteis a nosotros al saber que se estaba predicando la jihad en Ontario?
- ¿Qué otros musulmanes están predicando la jihad en Canadá, y dónde?
- ¿Cuál es la extensión del apoyo a la jihad y la imposición de la sharia entre los musulmanes de Canadá?
- ¿Les gustaría ver Canadá convertirse en un estado islámico,
incluso por medios pacíficos?

¿Cuánto tiempo más pueden esperar los funcionarios de Canadá y de los restantes lugares de Occidente para plantear estas cuestiones, y afrontar las implicaciones de las respuestas?

Si los jihadistas que acaban de ser detenidos en Canadá hubieran llevado a cabo sus planes, habrían decapitado al Primer Ministro de Canadá y a otros miembros del Parlamento, y destruido el Toronto Stock Exchange y otras instituciones canadienses.

¿Se necesitará un ataque con éxito de la jihad para que los funcionarios occidentales despierten y hagan lo que tienen que hacer para garantizar la seguridad de las sociedades que se les ha confiado proteger?

Robert Spencer es director de Jihad Watch y autor de 5 libros, 7 monografías y numerosos artículos acerca del terrorismo islamista.

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