20.2.07

"El desembarco"

¿Cómo se comportarían los gobiernos y los pueblos occidentales si, en vez del actual goteo de pequeñas embarcaciones, se presentasen un día ante las fronteras europeas millones de refugiados de los países más pobres del Planeta? Tal situación, que cambiaría para siempre la faz de Europa y del Mundo, ¿habría de ser recibida como una bendición para un envejecido Continente, o, por el contrario, significaría el fin de toda una civilización?

Una novela que se anticipó 30 años a la irrupción de millones de emigrantes en Europa y que ha vendido 500.000 ejemplares en todo el mundo.

Las pantallas de la televisión nos muestran cientos de pesonas que desembarcan en las costas de las Canarias y del sur de la Península después de cruzar varias millas –en los casos más desesperados cientos de ellas- de océano.

Los pasajeros, senegaleses, guineanos, marroquíes, saharauis, llegan exhaustos y se desploman. Les vemos ateridos, asustados, hambrientos, enfermos... Ya no son una novedad para nosotros.


Migrantes y refugiados, choque de globalizaciones

El asalto migratorio de africanos en el enclave español de Melilla anticipa situaciones todavía más dramáticas.

Cuando la arribada de pateras a nuestras costas ha dejado ya de ser noticia por haberse convertido en constante, cuando la presión de los inmigrantes subsaharianos —permítaseme el uso irónico del común eufemismo— en las fronteras españolas de Ceuta y Melilla ha provocado sus primeras víctimas mortales, cuando la regularización de inmigrantes ilegales es la ya la única política migratoria contemplada por nuestros gobernantes, cuando las mafias extranjeras comienzan a actuar de manera cada vez más descarada en la explotación de sus propios connacionales, cuando el terrorismo tribal “latino” comienza a marcar con sangre los territorios de cada banda, cuando se extiende como un reguero de pólvora —merced a modernas técnicas como el swarming— la vandálica revuelta de los “nuevos franceses”, El Campamento de los Santos de Jean Raspail parece toda una premonición.

En ella, el autor plantea el hundimiento de la civilización occidental como consecuencia de una marea inmigratoria sin precedentes, frente a la que ni autoridades ni ciudadanos son capaces de oponer la respuesta adecuada.

Una lectura meramente superficial de estas páginas puede dar la impresión de que el autor señala como responsables de la hecatombe narrada a los “nuevos bárbaros” que arriban a las costas francesas; pero su mensaje es todavía más escandaloso, pues denuncia la debilidad de una civilización en franca descomposición, incapaz de asimilar esa “mundialización” —que ya hace lustros era una realidad— más que como una crisis fatal de su propia identidad, fiel a unos valores corrompidos que ya no la sustentan.

Sin embargo, hace 30 años un escritor, el novelista Jean Raspail, escribió una novela, El desembarco (su titulo original es (El campamento de los Santos) en la que describía la irrupción en el sur de Francia de un millón de emigrantes en un solo día. Lo que en los años setenta parecía una utopía se ha revelado como una realidad.

Cuando un día se levanta el sol en Francia, el mundo ha cambiado. La luz muestra cientos de barcos herrumbrosos en los que se apiña un millón de personas que ha viajado desde la India a la próspera Europa. A partir de esta escena se suceden los sentimientos (desconcierto, miedo, ira, compasión... ) y las reacciones, de la que la principal es la huida... aunque no se sabe adónde.

Raspail presenta una crítica de nuestro mundo cotidiano. La mayoría de sus personajes ha vivido hasta ese momento una existencia plácida, que queda rota ante la invasión de miles de pobres. Aparecen periodistas en busca de imágenes y declaraciones impactantes, agitadores que odian a sus compatriotas y a su país hasta el punto de aprovechar a los recién llegados para cambiar al sociedad, burgueses que esperan todo del Gobierno, políticos desconcertados que se limitan a convocar comités de expertos...

En su momento, la novela pareció una utopía usada para burlarse de una Europa ablandada por el bienestar y el confort, incapaz de compartir ni de defenderse ni de reproducirse. El paso de los años, la ha convertido en una premonición.

El desembarco se ha traducido a los principales idiomas cultos del mundo y sigue reeditándose sin cesar. Las ediciones francesa y estadounidense han vendido 400.000 ejemplares; en total, la venta de El desembarco ronda los 500.000 ejemplares. La actualidad, el paisaje que vemos en nuestra calle, hacen de esta novela uno de los best-sellers más longevos de los últimos años.

Jean Raspail (1925) es un novelista y escritor de viajes muy conocido en Francia. Sus libros se han traducido a más de quince idiomas. Entre sus premios y condecoraciones destaca la Legión de Honor francesa.

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