28.1.06

La islamización del Occidente pop



Una Barbie con velo, cómics sobre la conquista de una Jerusalén futurista o la promoción del refresco «mecca cola» son ejemplos de cómo el mundo árabe está adaptando a su peculiar universo ideológico los más emblemáticos iconos de la cultura moderna.


Una de las consignas de Hizbolá - el potente partido fundamentalista de los chiíes del Líbano - dice que «no hay que modernizar el Islam, sino islamizar la modernidad». Un objetivo que avanza a muy buen paso: se han «islamizado» los partidos políticos, la izquierda y la derecha, los informativos de televisión y, ahora, se islamiza lo que algunos creían el más inexpugnable núcleo duro de la modernidad: la cultura pop occidental, la coca-cola transformada en «mecca cola», el cómic de superhéroes adaptado a los «valores del Islam» y la rubia y curvilínea Barbie reconvertida en Fulla, la muñeca morena vestida con «abaya» o túnica de luto de los pies a la cabeza que arrasa entre la infancia de todos los países árabes.

Fulla tiene el mismo tamaño de la Barbie y, como la rubia americana, dispone de un suntuoso guardarropa, pero sin minifaldas ni blusas ceñidas, sino con un rico surtido de velos, pañuelos, túnicas, chaquetones y faldas hasta los tobillos. Dispone incluso de una alfombrilla rosa para las oraciones, vendida por separado como todos los demás aditamentos.

A diferencia de la Barbie, que llegó a ser directiva, astronauta o princesa, en sus propias categorías y vídeos de promoción las actividades de Fulla se limitan a hacer visitas a sus amigas, a cocinar pasteles y a rezar. Y por supuesto, la empresa siria que la puso en el mundo no tiene intención de buscarle un novio. Ken no está a la vista en el cándido existir de Fulla. Aunque pronto se introducirán en el mercado una Fulla «doctora» y una Fulla «maestra».

«Honesta y servicial»

Al igual que en la Barbie, el éxito de Fulla se basa en que no es una mera muñeca, sino toda una forma de vida. Según el director de la empresa siria que la comercializa, se trata de una muchacha «honesta, amorosa y servicial, que ama a su padre y a su madre». Un modelo de conducta del que se espera que aleccione a la infancia femenina en muchos hogares árabes.

Una niña criada con Fulla tendría que sentirse deseosa de vestirse con la «abaya» o el «hiyab». Así lo esperan muchos de los padres que adquieren la muñeca y que ya disponen del guardarropa de Fulla a tamaño natural para que la niña no tenga que esperar más.

Nada que ver con Jalila, la voluptuosa superheroína creada por AK Cómics, la empresa montada en Egipto con capital saudí para emular las aventuras de los fantásticos campeones de Marvel. Jalila es la defensora de «la Ciudad de todas las Creencias Religiosas» que se disputan los seguidores de tres credos monoteístas bajo la amenaza de una guerra nuclear y con un faraón que regresa de la ultratumba 5.000 años después de su muerte.

Los cómics son un producto casi inexistente en los países árabes. Incluso en El Cairo las aventuras de Jalila y otras creaciones de AK Cómics sólo se compran en un puñado de librerías o por internet. Pero sus creadores insisten en su voluntad de crear un cómic con personajes extraídos de la tradición y la historia árabes, en ciudades futuristas de Oriente Próximo y con una temática pegada a la actualidad que transmite cada día la televisión Al Yasira.

Terroristas y superhéroes

Terroristas, guerreros, israelíes y superhéroes actúan en una Jerusalén apenas velada, sin nombrar personajes o países reales, pero fácilmente reconocibles. Aventuras que, en principio, parecen destinadas a tener un gran éxito, pero que, a diferencia de la muñeca Fulla, no son muy bien vistas por los sectores más conservadores de las sociedades árabes, que no terminan de entender qué tienen que ver las espectaculares curvas de sus superheroínas con la lucha por «la Ciudad de todas las Creencias Religiosas».

Más compleja es «Los 99», la aventura lanzada por una editora kuwaití (Teshkel Media), último intento de lanzar un cómic árabe que, a la vez, pretende introducir los valores musulmanes en el mercado. Es la historia de la búsqueda de 99 joyas (99 son también los atributos que el Corán relaciona con Dios) que encierran la sabiduría de Bagdad antes de que la legendaria ciudad fuese invadida por los mongoles. Cada superhéroe encarna la virtud de la joya que le está encomendada, aunque para los atributos que sólo son propiedad de Dios no hay un superhéroe específico. Unas Mil y una Noches que intentan ser respetuosas con la ortodoxia religiosa.

Y para acompañar la lectura, ¿qué mejor alternativa que disfrutar de una «mecca cola», la «bebida comprometida»? La «mecca cola» fue creada por Taufiq Mathluti con la intención de disponer de un refresco «de capital árabe» que sirva a una «ideología musulmana» y combata al producto «sionista e imperialista» al que pretende hacer la competencia. El «capitalismo materialista» creó el primer refresco de cola, pero el «capital al servicio del Islam» y «de la causa palestina» ya tiene su alternativa, dice Mathluti.