Durante un encuentro oficial sobre el diálogo islámico-cristiano el arzobispo Giuseppe Bernardini citó las declaraciones de un autorizado personaje musulmán, “Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos, gracias a nuestras leyes religiosas os dominaremos; los petrodólares que entran en las cajas de Arabia Saudita y de otros Gobiernos islámicos son usados para construir mezquitas y centros culturales en países cristianos con inmigración islámica, incluida Roma”.

06 julio 2009

La cruzada no fue una agresión y no fue una Guerra Santa: fue legítima defensa.

Revolviendo en mi archivo he encontrado una carpetilla con apuntes que tomé en un verano lejano en el que decidí dedicar mis lecturas estivales a las cruzadas. Quería extraer una serie de apuntes para el diario «Avvenire», pero poco después decidí suspender mi firma y el material acumulado se quedó allí, olvidado. Con aquella búsqueda intentaba responder a las inquietudes de muchos lectores, que me recordaban que había dedicado algunos párrafos pero no había profundizado nunca en el tema. Tampoco lo voy a hacer aquí, faltaría más: me limitaré a extraer algunas anotaciones. Por ejemplo, el de un especialista, el medievalista católico Franco Cardini, que un día, por aquella época en que Juan Pablo II no paraba de pedir disculpas históricas, se levantó un día de mal humor por lo que a él, como historiador, le parecía un inaceptable anacronismo y escribió: «Queriendo ser más papista que el Papa, creo que, a la larga lista de delitos atribuidos a los cruzados (“fanáticos, violentos, intolerantes, ladrones, supersticiosos...”) añadiría una acusación más: eran estúpidos. No se explica, si no, que hayan tardado tanto en llegar a Jerusalén, atravesando montañas y desiertos, pudiendo haber cogido el puente aéreo...».

Prosigue Cardini: «¿Creéis que me he vuelto loco? No, lo digo absolutamente en serio. Si resulta tan evidente que los cruzados no podían disponer de aviones porque todavía no estaban inventados, tampoco se puede pretender que pudieran razonar según los parámetros de tolerancia y de respeto a la vida humana que Occidente elaboró tan fatigosamente entre los siglos XVI y el XIX». Y añadía como conclusión: «Alguno rebatirá que esos principios ya estaban en el Evangelio, y que los cruzados, en teoría, eran cristianos. Sin duda, pero la fe cristiana en los siglos XI, XII y XIII no era comprendida ni vivida como en nuestros días». El historiador remacha: «Que Dios me perdone, pero las excusas que se le piden a los bisnietos en nombre de los antepasados me producirían una sonrisa si no fueran una violación de los deberes del historiador -que debe comprender y no condenar de modo ingenuamente anacrónico- y son una grave injusticia para aquellos creyentes que nos precedieron».



Fue el mismo Cardini el que volvió a recordar más adelante cómo el moderno Occidente ha contribuido a crear la reacción islámica de la que ahora es objetivo. En el mundo musulmán, todo lo que viene de Europa, de Israel, de América, es calificado, invariablemente y con odio, de «cruzada». «Cruzados» son los israelitas que destruyen casas y levantan muros; «cruzados» son los americanos que bombardean y ocupan; «cruzados» son los europeos, aunque lleguen a ellos con organizaciones humanitarias. En realidad, como ya ha documentado el historiador florentino, la memoria de las expediciones de los siglos X y XI había desaparecido prácticamente entre los musulmanes, e incluso en las zonas que contemplaron aquellos enfrentamientos. En efecto, objetivamente hablando, las cruzadas -que movilizaron a pocos miles de hombres- fueron un pinchazo de aguja en un mundo islámico que abarcaba desde Portugal a Asia central. Pero llegó la era del colonialismo y de los Gobiernos europeos -empezando por el francés-, compuestos por masones, y que actuaban como brazos políticos de las Grandes Logias, se inquietaron porque en el séquito de las tropas que conquistaban territorios en África y en Asia había misioneros. Era necesario neutralizarlos. De ahí el gran interés por instalar también en aquellos lugares la contra-Iglesia, la masonería, en la que educar a los hombres notables locales. A aquellas logias se les confió también la propaganda anticatólica: ¿cómo tomar en serio a unos sacerdotes cuyos predecesores habían organizado y gestionado campañas de guerra contra el islam, que habían masacrado a niños, violado a mujeres, robado tesoros y a todo esto le habían llamado «cruzada»? La memoria de aquellos hechos, disfrazada con las ropas de la tan cacareada leyenda negra, fue resucitada, anunciada a la plebe (que a menudo no había oído hablar de nada de eso) y cada vez se radicalizó más. El colonialismo se acabó, pero la semilla sembrada había cogido fuerza: el odio destinado a la Iglesia terminó por involucrar a todo Occidente, con los resultados que ahora vemos.



La cruzada no fue una agresión y no fue una Guerra Santa: fue legítima defensa. Y ésta es una verdad que a la gente le cuesta asumir. Y, sin embargo, bastaría un pequeño atlas histórico para poder comprender. Cuando Constantinopla hizo llegar a Europa su llamada de auxilio, el extensísimo imperio romano de Oriente había quedado reducido a los límites de Grecia, menos de la mitad de Italia. Tras la conquista de Oriente Medio y de toda África del Norte, a los guerreros de Alá les faltaba sólo un paso más para acabar de una vez con el último bastión de la cristiandad. Para los cristianos, acudir en ayuda de los hermanos era un deber sagrado.



Ciertamente, la Historia es misteriosa, y a los ojos humanos, quizá cruel. Nacidas también como empresas de solidaridad entre cristianos orientales y occidentales, las cruzadas terminaron por crear entre las dos comunidades un muro que todavía no se ha conseguido resquebrajar. Aquella Constantinopla que los turcos no habían conseguido expugnar hasta entonces, fue tomada y saqueada en 1204 por un ejército que había partido de Europa con la insignia de la cruzada y que, en lugar de hacerlo contra los infieles, terminó por enzarzarse con los propios hermanos en la fe.



Si la cruzada no fue agresión, no fue tampoco, por tanto, guerra de religión. Lo que importaba era volver a abrir a los cristianos la vía de la peregrinación hacia el Santo Sepulcro; nadie tenía intención de convertir al Evangelio a los seguidores del Corán. No hubo esfuerzos misioneros y, aparte de algún hecho aislado de grupillos fanáticos, ningún musulmán fue incordiado por profesar su fe. La Iglesia, por tanto, no puso nunca este objetivo en sus cruzadas. Como muestran las fuentes, en Jerusalén los mismos Templarios, dispuestos siempre a la batalla si fuera necesario, tenían una mezquita junto a su iglesia, y cada uno dejaba que el otro rezase a su Dios. Los primeros intentos de conversión en aquellos lugares se remontan al siglo XIII, como obra de los franciscanos, cuando ya todo había terminado para los reinos cristianos y el islam había vuelto a extender su manto. No es casual que aquellos frailes terminaran casi todos siendo martirizados.



No a la hostilidad. En cuanto a la relación con los judíos, me remito a lo que escribe un historiador americano actual, Thomas F. Madden. Me parece significativo, dado que se trata de un estudioso protestante: «Como en cualquier conflicto, hubo desventuras, errores y crímenes. A comienzos de la primera cruzada en 1095, un grupo conducido por el conde Emicho de Leiningen, se abrió camino a lo largo del Rin robando y asesinando a los judíos que se encontraban a su paso. Los obispos locales intentaron sin éxito frenar la masacre. A los ojos de aquellos guerreros, los judíos eran enemigos de Cristo. Matarlos, por tanto, no era pecado. Efectivamente, creían que se trataba de un acto de rectitud, pudiendo utilizar así el dinero de los judíos en financiar la cruzada hacia Jerusalén. Pero se habían equivocado y la Iglesia condenó firmemente la hostilidad contra los judíos».

Cincuenta años más tarde, cuando la segunda cruzada estaba a punto de comenzar, san Bernardo proclamaba que no había que tocar a los judíos: «Preguntad a quien conozca las Sagradas Escrituras qué es lo que se dice para los judíos en el salmo: “Ruego por que no sean destruidos”, está escrito. Los judíos son para nosotros la palabra viva de la escritura, nos recuerdan aquello por lo que siempre sufrió nuestro Dios [...] bajo los principios cristianos soportan una prisión dura, pero “aguardan el tiempo de su liberación”».

Con todo, un tal Radulf, monje cisterciense, azuzó a unos cuantos contra los judíos de Renania, a pesar de las cartas que le envió Bernardo para frenarlo. Finalmente, el santo se vio obligado a acudir personalmente a Alemania, donde tomó a Radulf y lo devolvió a su convento y así terminó con las masacres. El historiador norteamericano Thomas F. Madden afirma: «A menudo se dice que las raíces del Holocausto se encuentran en estos pogromos medievales. En realidad, las raíces se remontan mucho más atrás, son más profundas y se extienden más allá del tiempo de las cruzadas. Muchos judíos perecieron, pero el objetivo verdadero no era realmente matar a los judíos, sino exactamente el contrario: papas, obispos y predicadores aseguraron que los judíos no iban a ser hostigados. En la guerra moderna llamamos a las muertes trágicas como estas “daño colateral”. En los EE UU, con las tecnologías “inteligentes”, se ha asesinado a muchos más inocentes que todos los que pudieron matar nunca los cruzados. Pero ninguno osaría decir seriamente que el objetivo de las guerras americanas es masacrar mujeres y niños».



España y la cruzada. Los caminos del mundo fueron abiertos por la fuerza y el entusiasmo de un ideal poderoso, que no fue sofocado con el final de las expediciones y que permanecía en el umbral de la edad contemporánea. Las velas de las carabelas de Colón llevaban la gran cruz roja de las cruzadas: se intentaba llegar a las Indias navegando hacia Occidente para encontrar oro y plata que sirvieran para financiar la reanudación de la lucha. Esta vez con España que, una vez atravesado el estrecho de Gibraltar, alcanzaría la remota Jerusalén con una marcha victoriosa a través del Norte de África. Éste era el sueño de los Reyes Católicos.



Pero ya en 1245 se había abierto hacia Oriente la vía de Asia: el franciscano Giovanni da Pian del Carpine había sido enviado, diez años antes de Marco Polo, a la tierra de los mongoles para obtener su alianza, sorprender al islam entre dos fuegos y reanudar la cruzada. El mismo objetivo tuvieron, en 1253, las embajadas que san Luis de Francia envió a Persia (con el dominico Ivo el bretón) y a China (con el franciscano Guillermo de Rubruck).

¿Quién recuerda ahora que a la salvación de Europa contribuyó una realidad que sin las cruzadas no habría sido posible? Por ejemplo, la Orden del Temple y los templarios u hospitalarios, que nacieron para atender los Santos Lugares en Tierra Santa. Cuando fue expulsada de allí, después de Chipre, y más tarde de Rodas, la orden, instalada en Malta, se convertirá en la mayor potencia de todo el Mediterráneo, la única capaz de hacer frente a las flotas otomanas y mantener el mar limpio de las embarcaciones de piratas que lo surcaban a la caza de cristianos para vender como esclavos en Argelia o Túnez.



La «Garzantina», la pequeña enciclopedia Universal, es el instrumento de primera formación más difundido en Italia, desde hace años. Yo lo tengo sobre el escritorio, como libro de primeros auxilios. Voz «cruzadas»: «Expediciones que tuvieron como base razones sociales, económicas y políticas». Éstas, y sólo éstas, según el manual. La fe, por tanto, no es un razón suficientemente importante como para incluirla, para explicar quizá que, durante siglos, millones de ricos y pobres, de jóvenes y viejos, de hombres y de mujeres (¡cuántas familias partieron al completo!) hayan afrontado miserias, fatiga y hasta la muerte persiguiendo el sueño de liberar, para siempre, los lugares santificados por Cristo. En la primavera de 1097, cuando los jefes dieron la señal de partida de Constantinopla, eran más de cien mil. Cuando, dos años después, en junio de 1099, llegaron bajo los muros de Jerusalén, eran menos de veinte mil: los otros habían muerto durante el camino o habían sido capturados, para ser vendidos como esclavos, por incursiones de saqueadores y piratas. Pero cuidado, no saquéis a relucir la fe para explicar semejante obstinación en alcanzar la meta a cualquier costa. ¿A quién queréis engañar, cristianos? ¡Sabemos muy bien que los motivos eran solo sociales, económicos y políticos! Palabra de enciclopedia.



Políticamente incorrecto. Hablábamos de Franco Cardini, el historiador. Le debemos también una biografía de san Francisco en la que hace justicia al santo, todo diálogo, tolerancia, ecologismo; un texto construido antes del romanticismo y de las ideologías actuales, que lo instrumentalizan para su propia propaganda. En realidad, el Francisco «verdadero» se sumó a la quinta cruzada y no sólo no dijo nunca una sola palabra de condena o de crítica, sino que llegó a dar consejos a los jefes de la expedición sobre los modos y los plazos para afrontar la batalla bajo Damietta. Y se lamentó profundamente de que el éxito no acompañara a los cristianos.

Cardini subraya cómo muchos biógrafos modernos han revestido de ropajes políticamente correctos aquella experiencia del Santo que se concilia mal con la caricatura de «tonto del lugar» que predicaba a los pajarillos, hablaba con los lobos y abrazaba alegremente a todos los que se encontraba por el camino. Incluido el sultán, aquel al que el Francisco histórico, no el del mito, fue a visitar. No para dialogar, sino para convertirlo, desafiándolo a una prueba para ver si era más poderoso el Dios de Jesús o el de Mahoma.

Pero volvamos a Cardini: «Para sostener la imagen “correcta” del santo se han utilizado argumentos que rozan el ridículo. Por ejemplo, que nunca llevaba armas (fingiendo ignorar que su condición de clérigo le prohibía llevarlas). Se han forzado las fuentes para leer - en un episodio en que Francisco desaconseja a los cruzados ofrecer batalla, porque había tenido una visión de la derrota- una especie de astucia para evitar el combate. Se ha dicho además -¡y sin justificación alguna!- que predicó a los cruzados para que abandonaran las armas. Y se ha dicho también, para rematar esta galería de bobadas, que «Francisco ha demostrado querer convertir a los fieles a través del amor, y no con la espada».

Vittorio MESSORI para Bitácora PI

Dos son los mejores aliados de la mentira: la reiteración pertinaz, y la ignorancia. En el caso de la mentira periodística como instrumento permanente de descrédito de la Iglesia, la reiteración de tópicos viejos y nuevos es constante. Y cuando estos tópicos hacen referencia a la historia –igual da que sea de la antigüedad, la edad media, la época moderna o la contemporánea- el desparpajo con que se repiten, consigue una imagen global de la realidad totalmente distorsionada.

Y si nos fijamos bien, los ataques que enseguida surgen en torno a la Iglesia e incluso a la fe cristiana, en cuanto el tema sale en una clase de Instituto o de Universidad, en una conversación de amigos, o en cualquier parte, son ataques en torno a la historia de la Iglesia.
A las típicas leyendas negras de la historia de la Iglesia que hemos asumido sin la más elemental matización histórica –ya saben, Cruzadas, Inquisición, etc…- hay que añadir las nuevas leyendas que tienen el descaro añadido de referirse a la actualidad, pero que cuelan igual que las viejas.

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05 julio 2009

El terrorismo islámico como 'actividad anti islámica'

Cómo les permitimos venir a por nosotros

Mi titular preferido de lo que va de año viene del Daily Mail en Gran Bretaña: "El gobierno renombra el terrorismo islámico como 'actividad anti islámica' para complacer a los musulmanes".

El Gobierno de Su Majestad no es el único en tener la impresión de que no siempre es provechoso vincular el Islam con las diversas vicisitudes de los terroristas suicida y todo lo demás. Incluso en sus días de gloria de cowboy Cruzado, al Presidente Bush le gustaba enfriar los ánimos del pueblo con una gran cantidad de chorradas tipo religión de paz.

Pero los británicos han decidido ahora que esa variante de pedantería de "respeto" ya no es suficiente. De manera que, en adelante, cualquier terrorismo perpetrado por personas de una orientación islámica será designado "actividad anti islámica". La Secretario de Interior de Gran Bretaña, Jacqui Smith, desvelaba la nueva nomenclatura en un discurso hace unos días. "No hay nada islámico en el deseo de aterrorizar, nada islámico en planear asesinar, producir dolor y pena", decía a su audiencia. "En la práctica, de ser algo, estas acciones son anti islámicas".

Bien, sí, uno ve más o menos lo que quiere decir. Matar a miles de personas en rascacielos de Manhattan en nombre del Islam, por parte de un determinado tipo de personas de mentalidad estrecha, da mal nombre al Islam, y por tanto se podría decir que es "anti islámico" -- en el mismo sentido en que la Luftwaffe haciendo llover muerte y destrucción sobre los habitantes de Londres durante los bombardeos alemanes era una "actividad anti-alemana". Pero no recuerdo ni siquiera a Neville Chamberlain explicar, como a un niño de cinco años, que no hay nada alemán en el deseo de aterrorizar e invadir, y que es diametralmente contrario a los valores centrales alemanes de hacer el vago comiendo enormes salchichas por barrios cerveceros usando lederhosen.

Aun así, debería añadir un cierto rasgo surrealista a los informativos de la BBC: "El Primer Ministro condenaba hoy las actividades anti islámicas más recientes mientras se abría paso por los escombros de Downing Street en pos de su Premio Diálogo con la Comunidad Wahabí 2008. En un incidente relacionado, los activistas anti islámicos que hicieron saltar por los aires Buckingham Palace lamentablemente han provocado el aplazamiento del banquete anual de ramadán de la Reina”.

Hace algunos días, una audiencia civil en un tribunal de Atlanta hacía público por primera vez un video realizado por dos estudiantes del Georgia Tech. Syed Haris Ahmed y Ehsanul Islam Sadequee se fueron a Washington y tomaron planos de edificios clave, y ese "video de promoción" acabó después en manos de Younis Tsouli, un reclutador de al-Qaeda en Londres. Mientras que el video grabado por los estudiantes del Georgia fue reproducido en el tribunal, la voz de Ehsanul Islam Sadequee era audible en la banda sonora: "Aquí es donde nuestros hermanos atacaron el Pentágono”.

“Alá Ajbar”, responde el joven Ahmed. Alá es grande.

¿Hasta qué punto es "anti islámica" una actividad así? Ciertamente no todos los musulmanes quieren empotrar aviones contra el Pentágono. Pero aquellos que lo hacen, lo hacen en nombre de su religión. Y cualquiera mentalizado para tomar parte en una "actividad anti islámica" ciertamente encontrará gran cantidad de apoyo entre importantes académicos islámicos. Tome por ejemplo al imán "moderado" Yusuf al-Qaradawi, que en su momento observaba que "¡Conquistaremos Europa, conquistaremos América! No a través de la espada, sino a través de la da'wa” - es decir, la variante no incendiaria de diálogo islámico.

¿Qué podría ser más moderado que eso? No hay duda de que al-Qaradawi es miembro de la Sociedad Islámica de Boston, construyendo actualmente la mayor mezquita del noreste, y también colega del actual alcalde de Londres. El impecablemente moderado mulá era invitado a dirigirse a una conferencia británica patrocinada por la policía y el Departamento de Trabajo y Pensiones con el lema "Nuestros hijos, nuestro futuro". Y en lo que respecta a los hijos, el imán Qaradawi ciertamente tiene todo su futuro planeado. "Los israelíes podrán tener bombas nucleares", decía, "pero nosotros tenemos niños bomba y estas bombas humanas deben continuar hasta la liberación". Como solía decir Maurice Chevalier, gracias al cielo por las niñas pequeñas, salen volando de la manera más deliciosa.

La Secretario de Interior británica respondería que no todos los imanes moderados están tan chalados como para reventar infantes. Lo cual es cierto. Pero, al insistir en renombrar el terrorismo cometido por musulmanes en nombre del Islam como "actividad anti islámica", el Gobierno de Su Majestad no solamente está tomando parte de un lenguaje Orwelliano deliberadamente ambiguo para manipular al público, sino de un lenguaje Orwelliano auto derrotista deliberadamente ambiguo para manipular al público.
El mensaje general que transmite es que la nuestra es una cultura débil tan insegura y falta de confianza que si nos bombardeas y nos matas, nuestro primer impulso es encontrar la manera de adularte y disculparnos ante ti.

He aquí otro titular procedente de Gran Bretaña esta semana: una nueva versión de Los tres cerditos era rechazada en la competición para cierto premio "excelencia en la educación" con motivo de que "el uso de cerdos plantea problemas culturales" y, como resultado, los jueces "tenían dudas por la comunidad asiática" -- léase los musulmanes. Los asiáticos no musulmanes -- hindúes y budistas -- no tienen "problemas" con los cerdos antropomórficos.

Este es ahora un tema recurrente de la vida británica. Hace un tiempo, era un consistorio local del gobierno que decía a sus empleados que no tuvieran jarras en sus escritorios con dibujos del amigo porcino del Osito Winnie Pooh, Piglet.

Como Martin Niemöller decía célebremente, primero vinieron a por Piglet y yo no dije nada porque no era un personaje de Disney, y si lo fuera, soy más como Eeyore. De manera que entonces vinieron a por Los tres cerditos y Babe el cerdito valiente, y para cuando me di cuenta que mi país se había convertido en una parodia permanente fue demasiado tarde, porque no había ningún cerdo Porky para balbucear "¡Esto es to-, esto es to-, esto es todo amigos!" y poner fin a la pesadilla.

A título indicativo, es cierto que los musulmanes, al igual que los judíos, no son dados a las salchichas y el bacon. Pero el Corán no dice nada de los cerdos de dibujos animados. De igual manera, no dice nada acerca del asunto de si uno puede bautizar o no Mahoma a un osito de peluche. Lo que todas estas noticias tienen en común es la excesiva deferencia hacia el Islam. Si Los tres cerditos está verboten cuando los musulmanes no alcanzan aún el 10% de la población británica, ¿qué más habrá en la lista negra para cuando, digamos, supongan el 20% de la población?

Un par de días más tarde, Elizabeth May, la líder del Partido Verde de Canadá (la cuarta formación política más grande), se pronunciaba en contra de la continuada contribución militar de su país a la fuerza internacional en Afganistán. "Más efectivos ISAF de herencia cristiana/ Cruzada", decía, "continuarán alimentando una insurgencia que se ha enmarcado como jihad". Como es el caso, Canadá no envió tropas a las Cruzadas, principalmente porque la diversión había terminado varios siglos antes de que Canadá naciera como tal. Hace seis años, era sobre todo el enemigo el que adoptaba ese discurso, Osama bin Laden echando pestes contra el Gran Satán por la caída de Andalucía en 1492, la cual, con la mejor voluntad del mundo, es difícil de achacar a Halliburton. Pero desde entonces, las patologías del Islamismo han demostrado ser sorprendentemente contagiosas entre las élites occidentales.

¿Se acuerda de Los tres cerditos? Uno construye una casa de paja, otro de ramas, y ambos son barridos por el Gran Lobo Malo. La civilización occidental es una poderosa casa de ladrillo, pero ¿quién necesita un Gran Lobo Malo cuando el cerdo está tan impaciente por demolerla él mismo?

Mark Steyn es periodista canadiense, columnista y crítico literario natural de Toronto. Trabajó para la BBC presentando un programa desde Nueva York y haciendo diversos documentales. Comienza a escribir en 1992, cuando The Spectator le contrata como crítico de cine, Más tarde pasa a ser columnista de The Independent. Actualmente publica en The Daily Telegraph, The Chicago Sun-Times, The New York Sun, The Washington Times y el Orange County Register, además de The Western Standard, The Jerusalem Post o The Australian, entre otros.
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01 julio 2009

Europa da señales de preocupación ante la islamización que padece


Hay quienes aseguran que en breve, Amsterdam será la primera ciudad europea con mayoría musulmana. En la actualidad, los musulmanes que viven en la capital holandesa alcanzan la friolera de 180.000 almas (24% de la población).
Para el historiador Bernard Lewis, para finales de este siglo, la mayoría de Europa será musulmana. Parece exagerado. Las cifras actuales hablan de más de 20 millones de personas y las estimaciones para dentro de menos de diez años aseguran que los musulmanes en Europa llegarán a los 30 millones, 50 si se le suman los inmigrantes ilegales.

Europa da señales de querer “despertarse” de su muy aguda confusión, comenzando a procesar los errores de su inocencia pasada. Hoy, carente de una política común, los países de la Unión se debaten entre “una apertura liberal” y “un combate para limitar la inmigración y aumentar la presión para lograr la integración de los musulmanes”.

Europa sufre a causa de sus contradicciones. Contradicciones tan evidentes y vergonzosas como su proceder frente a los actuales acontecimientos en Irán. De repente, la alianza progre-izquierdista-musulmana no riega las calles europeas para defender al sufrido pueblo iraní, al igual que lo hizo para defenestrar al estado judío. ¿Dónde están ahora el actor español Javier Bardem y su mamá Pilar, o los del Grupo Amaral, para firmar sendas declaraciones “intelectuales” para detener la “genocida agresión iraní” contra sus propios ciudadanos, que en este caso, y a diferencia del otro, son manifestantes que no disparan cohetes Kassam contra civiles inocentes?

Resulta humillante, y merece un honesto examen de conciencia por parte de la izquierda humanista europea, que la voz cantante para criticar al régimen de los Mullahs la lleven los conservadores Nicolás Sarkozy y Angela Merkel. Europa sigue muy confundida, más aún cuando se enfrenta con su insipiente minoría musulmana. Se mueve torpemente entre sus directrices “liberales pluralistas” y su deseo por seguir siendo Europa.

Inmigración musulmana y la deficiente visión europea

La inmigración musulmana a Europa se reforzó radicalmente tras la Segunda Guerra Mundial por dos motivos. Ante todo, la descolonización de los imperios europeos de sus colonias africanas vino acompañada con la posibilidad que le dieron algunas potencias a los, hasta entonces dominados, para recibir la ciudadanía de sus países madres. El mejor ejemplo de esto lo vemos en la relación Francia- Argelia que llevó a muchos argelinos a vivir, bien documentos, en el continente.

La segunda razón es consecuencia del veloz proceso de urbanización que experimentó Europa y la creciente necesidad de mano de obra barata. De esta forma, Europa experimentó una fuerte ola de turcos que llegaron a Alemania, los musulmanes del Magreb emigraron a Suiza y a Francia, los de Marruecos a Italia y los libaneses fueron absorbidos por Dinamarca.

Las autoridades europeas consideraban que muchos de estos inmigrantes eran “Gatsarbeiterque”, trabajadores que se asentaban para cumplir con las necesidades inmediatas laborales pero que no se quedarían a vivir como ciudadanos permanentes.

Una inmigración que comenzó como un hecho un tanto aislado y que se transformó en todo un fenómeno social. Para impulsar la llegada de mano de obra barata, los países europeos impulsaron una política de unión familiar por la que el trabajador documentado podía traer a su núcleo familiar a acompañarlos en Europa. Una estrategia bastante abierta impuesta durante los años 70’. En la década siguiente, muchos países aceptaron refugiados sin demasiadas trabas. Dinamarca, por ejemplo, se transformó en un paraíso para el inmigrante que era recibido amablemente por los servicios sociales pagados por el estado. Además, muchos países otorgaban permisos de trabajo y permanencia sin demasiadas condiciones, incluyendo la concesión de ciudadanía para los hijos de los inmigrantes nacidos en suelo europeo.

Desde entonces, se vivió un aumento trepidante de la comunidad musulmana en Europa en comparación con los residentes antiguos. En la actualidad, se calcula que la tasa de natalidad entre los musulmanes es tres veces mayor que las familias tipos de Europa occidental. Más aún, la tasa de natalidad en algunos países del viejo continente llega a ser, a veces, negativa. Un buen ejemplo lo registramos en Gran Bretaña, donde entre el año 2004 al 2008, la tasa de natalidad entre las familias musulmanes llegó a ser diez veces mayor que la de los no musulmanes. Durante esos años, la población antigua bajo en dos millones de habitantes.

La población musulmana de Europa es el 4.5% del total del viejo continente. Sin embargo, algunos observadores como Amikam Najmani aseguran que los musulmanes participan en las actividades religiosas de sus ciudades de manera mucho más intensa que los cristianos, el nombre “Muhamad” (Mahoma) es el más popular entre los recién nacidos varones en varias ciudades de Europa y no hace falta ser un gran especialista para constatar la enorme cantidad de mezquitas que se construyen y se habilitan en las ciudades europeas.

Desde el punto numérico, los porcentajes de musulmanes en algunas ciudades europeas son simplemente impresionantes.

En Ámsterdam los musulmanes son 180.000 (un 24% de la ciudad),

En Bradford 75.000 (16%),
Birmingham 143.000 (14.3%),
Bruselas 160.000 (17%),
Ile de France 1.7 millones (10-15%),
Londres 625.000 (8.5%),
Marsella 350.000 (20%),
Rotterdam 80.000 (13%)
Viena 120.000 (8%).

Integración y aislacionismo de los musulmanes en Europa

Los analistas concuerdan en que el patrón de conducta dominante y mayoritaria muestra que las comunidades musulmanes en Europa no se han asimilado a la mayoría y siguen dirigiendo sus vidas de acuerdo a las reglas internas de su sector y a las directrices de sus líderes. Valga esta comparación: en el mundo judío se rige bajo la premisa de Shmuel “Dina de-Maljuta dina”, o sea, “la ley del lugar en donde vives es tu ley y la debes respetar”. Una premisa muy importante que sirve para explicar la integración veloz y constante de los judíos en las sociedades del mundo. Entre los musulmanes, la definición personal pasa por su “religión” en vez de por la nueva “nacionalidad” adquirida siendo que para muchos, la premisa es llegar a Europa para seguir siendo musulmanes.

Hay quienes argumentan, no sin razones, que la falta de integración de los musulmanes se debe a una decisión filosófica, ideológica y hasta estratégica. Para otros, que también cuentan con no pocas pruebas que confirman sus argumentos, la explicación para esta falta de integración reside en la xenofobia de la mayoría que no se esfuerza por comprender e integrar a la minoría islámica. El “Instituto Pew” encontró, en su estudio del año 2006, que los musulmanes creían que los europeos eran egoístas, soberbios y violentos y en cambio, los europeos pensaban que los musulmanes eran “fanáticos, violentos y poco abiertos”. Los europeos originarios y los musulmanes pensaban que las relaciones entre ellos eran “malas”. En Alemania, los que pensaban así eran el 70% de los encuestados mientras que en Francia eran un 66%. La integración… evidentemente no ha tenido mucho éxito.

Otros estudios muestran que incluso en la tercera generación de inmigrantes se mantiene el uso cotidiano de la lengua extranjera, que muchas comunidades musulmanas viven en zonas periféricas, con un promedio de presos en las cárceles mucho mayor a los porcentajes en la sociedad, con una situación laboral inestable, trabajos mal pagos o desempleo. Desde el punto de vista socioeconómico tampoco se puede hablar de una integración exitosa aunque, evidentemente, se debe analizar país o ciudad por ciudad.

Europa fue cambiando de percepción hacia la minoría musulmana en los últimos años. Existieron ciertos hitos que vale la pena señalar.
Ante todo los atentados terroristas de la Torres Gemelas en el 2001, los Atentados de Atocha en Madrid en marzo del 2004 y los de Londres en el 2005.
En Gran Bretaña, por ejemplo, se impuso una política de mano muy dura contra la delincuencia y el terrorismo siendo que incluso las agencias de inteligencia comenzaron a movilizar agentes en los rezos de las mezquitas. Los musulmanes, al conocer que eran espiados, “se declararon perseguidos”. Para las agencias europeas, las cifras sobre células dormidas en sus ciudades y la enorme cantidad de atentados planificados por sus conciudadanos encendió muchas luces de alarma mientras que antes, estas mismas personas desconocían de plano la existencia de dicha realidad.

El segundo hecho muy importante fue el asesinato del director de cine holandés Theo Van Gogh; pariente del pintor Vincent; en noviembre del 2004. El asesino fue un holandés de origen marrocano, detuvieron a ocho extremistas musulmanas, quienes justificaron el asesinato por la película “ofensiva” que hizo Van Gogh sobre el Islám, su trato hacia las mujeres y el Corán. En su propia página ‘web’, el director holandés solía calificar a los musulmanes de “folladores de cabras” y llegó a denunciar el “sentimentalismo exagerado” de un miembro de la comunidad judía de Países Bajos en una discusión sobre el Holocausto, lo que le valió una reputación de antisemita. Al conocerse la identidad del asesino, la política conservadora holandesa Rita Wardnok dijo: “Durante mucho tiempo dijimos que teníamos mucha multiculturidad, fuimos inocentes”.

El tercer caso-shock, quizás el más duro de asumir tras la política especialmente abierta y liberal impulsada por este país, se vivió en Dinamarca. En el año 2005, los daneses “se sorprenden” por las consecuencias de las famosas caricaturas de Mahoma publicadas en una revista. Los árabes acusan a los daneses de “despreciar y humillar” a Mahoma, las banderas del país son quemadas a lo largo del mundo, varias embajadas danesas son incendiadas en el mundo árabe y se declara un boicot contra los productos de esta pacífica nación… que se destaca por sus posturas progresistas.

Un último ejemplo: en el año 2005 comenzaron los disturbios en Francia. Dos jóvenes musulmanes que escapaban de la policía en un barrio pobre de Paris se electrocutan y mueren. Los musulmanes acusan al gobierno y comienza una ola de violencia sin precedentes. La izquierda social dice que se trataban de manifestaciones contra “la pobreza, la desigualdad y la xenofobia” que sienten en carne propia los musulmanes. Otro muchos ven en estos actos el desprecio de los musulmanes hacia la república.

Reacciones defensivas y otras estrategias integradoras

Citemos tres políticas o proyectos que pretenden integrar a la minoría musulmana y comprender (o soportar a una cultura diferente).

En un suburbio de Bruselas, a pocos kilómetros de la sede de la UE, en Molenbeek, una circular de las autoridades les recordaba a los habitantes musulmanes que no debían matar animales en el interior de sus casas. Mientras comenzaban a encenderse las luces de Navidad, los musulmanes (en general de Marruecos) de Molenbeek cumplían la tradición de Eid Al-Adja (8 de diciembre), tradición que ordena el sacrificio de un cordero para ser compartido por los miembros de la familia y los pobres. Las autoridades invitaban a sacrificar al cordero en un “matadero de carácter temporal” que funcionaría durante 48 horas en un garaje. El matadero improvisado tenía una capacidad para al menos 500 corderos. En la práctica, resultó muy difícil detener la matanza en las casas privadas, a pesar de las amenazas no cumplidas de las autoridades sanitarias de la ciudad que aseguraban que se perseguiría a los delincuentes. En Molenbeek, se optó por la paciencia y la comprensión.

Otro ejemplo fue publicado ayer. En Suiza, la mutilación genital femenina “podrá ser legal” en mujeres mayores de 18 años. De hecho, el país tiene una ley que castiga a los autores de la mutilación de menores, pero no entre los adultos. En este caso, también se optó por una comprensión parcial.

Un último ejemplo lo observamos en la actualidad, también en Bélgica. El caso es el de una diputada musulmana recién elegida al parlamento regional de Bruselas, que juró el 23 de junio su cargo cubierta con un velo, y que ha reabierto el debate sobre el uso de esta prenda en las instituciones y la administración en Bélgica. Mahinur Özdemir, diputada de origen turco por el partido humanista francófono CDH (ex democristianos), es la primera política belga en llevar hiyab, pañuelo que cubre el pelo pero no el rostro, un hecho que ha dado pie a la controversia entre partidos, organizaciones cívicas y comentaristas.

El Movimiento contra el Racismo, el Antisemitismo y la Xenofobia (MRAX) afirmó que se “estigmatiza una vez más como un problema a la mujer musulmana que lleva el velo”. En la misma línea, el Centro belga para la Igualdad de Oportunidades y Lucha contra el Racismo (CECLR) mantiene que el parlamento “es el lugar de neutralidad por excelencia, donde los diputados tienen derecho a expresar sus convicciones”.

Ciudades europeas que planifican y permiten un menú especial y diferenciado para respetar las leyes alimentarias musulmanas, calles cerradas para permitir el libre circular durante los rezos en las mezquitas, apoyos estatales y regionales a los centros sociales musulmanes… sería posible citar miles de situaciones en donde las ciudades y los estados europeos actúan bajo la premisa que se “puede” y se “debe” integrar a la minoría musulmana respetando sus costumbres y valores.

Por contrapartida, y aunque a muchos gobiernos europeos no les gusta hablar de este tema (es mediáticamente incorrecto), se gestan y se imponen políticas restrictivas. Ante todo, lo vemos en las limitaciones para aceptar inmigrantes y para otorgarles ciudadanía.

En Holanda y en Dinamarca se multiplicaron las condiciones legales para permitir las uniones familiares. En Holanda se sopesa prohibir la entrada a personas con más de una mujer e incluso apresar a los que ejercen la poligamia.

Las medidas tomadas por Italia para limitar la inmigración y la llegada de los refugiados han sido muy criticadas. Italia ha firmado con Libia un acuerdo para que este país ayude a Silvio Berlusconi a detener la inmigración ilegal.

Bélgica y Holanda pide exámenes de dominio del idioma, una prueba de historia y tradiciones locales.

Gran Bretaña toma la prueba “Britishness Test” (idioma, cultura, historia),

Dinamarca les toma un test de historia, sobre los valores liberales del país y una prueba en donde el candidato debe demostrar que tiene más ligazón con el país (Dinamarca) que con su país de origen.

La ley alemana presenta una situación especial: Se les toma un examen tan difícil que sería complicado incluso para los nacidos en Alemania. Pruebas de dominio del idioma, historia alemana y un documento de buena conducta de su país de origen. Hay muchos que aseguran que el examen germano es simplemente una excusa para prohibir la entrada de inmigrantes.

Un ejemplo especialmente claro lo observamos en la Ley del Velo de Francia del año 2004. En Alemania se impone esta ley, parcialmente, a nivel estatal. En Holanda el tema está en la agenda desde hace tiempo. En Gran Bretaña se trato el tema varias veces. Los musulmanes calificaron esta ley como una medida anti liberal que dañaba la libertad de culto. La ley del Velo prohíbe el uso de elementos ostentosos en lugares públicos y en especial, en las escuelas.

En abierto enfrentamiento con las palabras de Barack Obama, el Presidente francés Nicolás Sarkozy no solamente defendía la ley del Velo vigente en su país sino que arremetía contra el “burka”. Sarkozy dice que el burka no es un signo religioso, sino “de servidumbre”. Sarkozy aseguraba el 22 de junio en Versalles que burka es un “signo de servidumbre”, contrario a la “idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer”. “No es un signo religioso, sino de servidumbre”, afirmó Sarkozy, quien subrayó que “el burka no es bienvenido en el territorio de la República” francesa. Dos días antes, un grupo de unos sesenta diputados de diferentes partidos pidió que se abriera una comisión de investigación sobre la proliferación de esa prenda, utilizada por miles de mujeres en Francia, según diversos estudios.

Incertidumbre y xenofobia

Europa no posee una política común para tratar con el evidente problema de la minoría musulmana y su integración. Aunque muchos países prefieren declararse acólitos de la Alianza de civilizaciones, comienzan a verificarse que muchos aceptan ciertas premisas de Samuel Huntington y su “choque de civilizaciones”.

Mientras que los grupos humanistas se esfuerzan por explicar que implementando políticas correctas y asumiendo la xenofobia europea se podría integrar y lograr una convivencia en paz respetando cada uno las diferencias culturales del vecino, otras fuerzas conservadoras asumen que no hay solución y ha llegado el momento de defender la identidad nacional y europea. Partidos como el FPO en Austria o el Frente Nacional en Francia declaran que “Europa responde a la guerra de la Jihad Islámica”.

Una parte de Europa sigue observando con preocupación la islamización del continente. Otra parte, no ve peligro alguno en el horizonte. Y mientras tanto, los porcentajes, los índices de natalidad, las encuestas de opinión… hablan por si solas.

Gabriel Ben-Tasgal
analítica.com


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30 junio 2009

La religión y la ley - Del velo al crucifijo

Estos últimos días, la polémica por el uso de la burka por algunas mujeres sacude a Francia.
En España, el principio general respecto al enfrentamiento entre la costumbre religiosa y las leyes es la aceptación de la simbología religiosa personal. Aunque hay dudas sobre los símbolos estáticos - cruces, velos-,se deja la decisión en manos de los órganos educativos o municipales.

Del velo al crucifijo

Posiblemente recuerden la conocida ley antivelo. Prohibía los símbolos religiosos personales en las escuelas francesas. Pese al debate nacional sobre la laïcité, sigue habiendo alumnas reacias a quitarse el pañuelo. En tales casos, deben seguir los estudios en sus domicilios.

Los padres de una de ellas, disconformes, acudieron a la Corte de Estrasburgo (Kervanci contra Francia,2008). Estaba en juego la libertad religiosa y el derecho a la propia imagen de su hija. Pero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos - siguiendo la doctrina del caso Leyla Sahin contra Turquía (2004)-dispuso que los estados gozan de un amplio margen para implementar sus políticas sobre la multiculturalidad.

Francia y Turquía son excepciones en la jurisprudencia de Estrasburgo. No sucede lo mismo en el resto de países occidentales, que suelen permitir los velos, las cruces o los turbantes.

¿Y España? El principio general es la aceptación de la simbología religiosa personal. El diálogo da sus frutos. Con todo, persisten dudas sobre los símbolos estáticos, admitidos en países de nuestro entorno. En la sentencia 130/ 1991, el Tribunal Constitucional hubo de resolver sobre la imagen de la Virgen de la Sapiencia que figuraba en el escudo de la Universidad de Valencia. El tribunal reconoció que era "más adecuado a la lógica de un Estado aconfesional un escudo universitario sin elementos de significado religioso que con ellos". Sin embargo, no se decantó explícitamente por mantener ni por retirar la imagen de la Virgen. Tales decisiones competen a los órganos de los centros: el claustro de una universidad, el pleno de un Ayuntamiento… o el consejo escolar de un colegio.

Probablemente recuerden también la reciente polémica acaecida en la escuela pública Macías Picabea. Su consejo escolar aprobó en votación democrática y secreta mantener los crucifijos en las aulas. La decisión llegó al juzgado de lo contencioso administrativo de Valladolid, tras un recurso de la Asociación Cultural Escuela Laica.

Este juzgado eludió parte de aquella doctrina constitucional. En su sentencia del 14/ XI/ 2008, ordenó la retirada de los crucifijos obviando la autonomía de la escuela. Por un lado, reconoció que la cruz no implicaba proselitismo: ni directa o indirectamente perseguía esa finalidad. Pero, por otro, afirmó que el crucifijo vulneraba la laicidad y la libertad de creencias de los alumnos.

No obstante, si no hay voluntad para captar prosélitos resulta improbable que se viole la libertad de creencias. Nuestro modelo de laicidad no excluye la exhibición de imágenes religiosas, sean las de una Virgen o las de unas cruces. Se trata de símbolos de origen religioso que, por tradición, se han secularizado en su uso institucional. Como ocurre con muchas fiestas paganas o cristianas incorporadas en el calendario oficial. La sentencia reconoce, además, que los crucifijos no interfieren en la docencia y que son parte inherente del acervo social y cultural. Incluso en un párrafo alude a la cruz de la bandera asturiana (o al escudo del Barça, cabría añadir). Así pues, ¿por qué al final se optó por desalojar los crucifijos?

El juzgado se basó en dos conjeturas. La primera, en la connotación religiosa - no sólo cultural-de la cruz, que se proyecta en un centro educativo donde estudian menores de edad en fase de formación de su voluntad e intelecto. Y la segunda, en que "puede provocar en estos (en los discentes) el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión con la que guardan relación los símbolos presentes en el centro que a otras confesiones de las que no está presente ningún símbolo".

Connotación religiosa donde estudian menores y más sentimiento de cercanía del colegio hacia una confesión (se refería a la católica, aunque el crucifijo no es privativo de esta), fueron las presunciones utilizadas para retirar las cruces. ¿No hubiera sido más coherente demostrar que el crucifijo supone proselitismo indirecto? Sí. Pero eso requería la denuncia de los padres supuestamente ofendidos por la presencia de estos signos. Ola del mismo consejo escolar, y no fue el caso.

De prosperar hipótesis como las del juzgado de Valladolid, se podría acabar admitiendo que la visión de cualquier imagen es susceptible de vulnerar la libertad religiosa o ideológica (artículo 16 de la Constitución). Mientras el Gobierno no mueva ficha con la anunciada ley de Libertad Religiosa, las decisiones ad casum seguirán siendo factibles.

Por ahora, en nuestra experiencia jurídica, ni la laicidad del Estado ni la libertad de creencias exigen, para su efectividad, la cancelación de símbolos religiosos preexistentes y aceptados por los colegios concernidos. No se trata de hacer tabla rasa, ni de imponerlos como antaño. Simplemente se actúa desde una laicidad participativa, y no desde el laicismo estricto, como sucede en Francia o Turquía.

À.SEGLERS, profesor agregado de Derecho Eclesiástico (UAB) y consultor de Derecho (UOC) La Vanguardia.es

Comentario

Quiero aclarar a los lectores que en este artículo el profesor À.Seglers habla constantemente de España como un estado laico como Francia, lo cierto es que España no es un estado laico es un estado aconfesional, ciertamente existen diferencias que están contempladas en la constitución:

“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Esto es lo que dice el artículo 16, párrafo 3º, de la Constitución Española.

Como puede leerse, no dice que España sea un estado laico, ni laicista. Un estado laicista es un Estado que ignora deliberadamente las creencias religiosas de sus ciudadanos, y cuyo único mandato a sus gobernantes respecto de la religión es precisamente no tener en cuenta las creencias religiosas de nadie y actuar independientemente de ellas como está haciendo Sarkozy en Francia.

Hablando de Sarkozy hay que reconocer que es con mucho el político mas valiente de Europa, vuelve a destapar la caja de los truenos, si anteriormente lo hizo con la prohibición del velo en esta ocasión le toca al Burka, esta cárcel inhumana que los machistas musulmanes apoyándose en la religión esgrimen para discriminar y oprimir a la mujer, y que vergonzosamente Europa admite en contra de sus principios.

No es tanto un problema de signos religiosos, el verdadero problema es de discriminación y de vejación a las mujeres, el resto es un cuento inventado por temor y para no ofender a los musulmanes, la prueba se puede constatar fácilmente nadie se ofende cuando vemos a la mujer Indú con la cabeza tapada y con sus tradicionales vestimentas, ni ofende ver a las monjas, con sus ancestrales cofias.

Europa tiene que alzar la voz y llamar a las cosas por su nombre y sin temores, de lo contrario nuestro futuro puede ser cualquier cosa menos halagüeño.

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29 junio 2009

Tribunales islámicos que aplican la sharia


Un informe dice que hay 85 "tribunales" islámicos que aplican la sharia

Por sorprendente que parezca esta noticia no es de actualidad, hace un año que estamos informando sobre la aceptación de "La Sharia en El Reino Unido", que esta ley discriminatoria para la mujer sea aceptada y se permita ejercer en Europa no solo es una vergüenza, es el cinismo de la hipocresía, esto no es el juego del velo si, velo no, esto va contra los pilares democráticos europeos, esto no tiene parangón, es inaceptable, esto es sencillamente renunciar a la libertad y la igualdad de genero, esto es retroceder en el tiempo.
Nos estamos acostumbrando a recibir diariamente sin inmutarnos nuevas noticias que nos sumen en el desconcierto, que nos acercan peligrosamente al Islam recalcitrante, cada dia nos ofrecen más y más argumentos para decir “alto y claro” que Europa se esta convirtiendo en Eurabia



LA NOTICIA

Al menos 85 "tribunales" que aplican la sharia, la ley islámica, operan en el Reino Unido, según un informe publicado hoy por el grupo de pensamiento (think-tank) Civitas.

De acuerdo con el documento, hay tribunales y ayuntamientos que están recurriendo a la ley islámica para resolver asuntos domésticos y de negocios, algo que puede dar paso a una situación en la que se aplicará una ley para musulmanes y otra para los que no son musulmanes, según el autor del informe, Denis MacEoin.

El año pasado, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, causó una gran polémica en el Reino Unido al afirmar que la adopción de algunos aspectos de la sharia puede ser "inevitable".

MacEoin resaltó que estudios previos indicaban que había sólo cinco "tribunales" islámicos en el Reino Unido, en las ciudades de Londres, Manchester, Bradford, Birmingham y Warwickshire.

"Esta no es una cuestión de comer carne halal (aceptable según la ley islámica) o de buscar la bendición de Dios en el matrimonio. Es un desafío sobre lo que creemos son los derechos y libertades del individuo, de nuestro concepto de un sistema legal basado en lo que promulga el Parlamento, y en el derecho de todos nosotros de vivir en una sociedad tan libre como sea posible de división étnica-religiosa", dijo MacEoin.

Según el autor del estudio, estos "tribunales" no están abiertos a los que no son musulmanes.

Entre las situaciones en las que se recurrió a la sharia figuran la de prohibir a una mujer musulmana poder casarse con un no musulmán a menos que se convirtiera al Islam y la retirada de derechos de propiedad de una mujer en caso de divorcio.

ADN.es

Noticias relacionadas en: etiquetas "La Sharia"

También os recomiendo que no dejéis de ver y oír la letra de este vídeo, estos muchachos si que son valientes.


La sharia, oficial en el Reino Unido

Gran Bretaña enfrentada con la ley islámica



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28 junio 2009

El Islam y Occidente tienen valores antagónicos.


El autor de este artículo José Maria Carrascal nos ofrece una visión rápida de los principales interese que mueven a los hombres musulmanes, [temerosos de perder todos los privilegios que les otorga el Islam] para oponerse a la occidentalización.

El Islam y Occidente

Allá por los años sesenta del pasado siglo, el funcionario español de más alto rango en Naciones Unidas era Antonio Pradas, catedrático de Filosofía, adscrito a la Cuarta Comisión, encargada de los territorios por descolonizar. Solíamos tomar café en el bar de delegados, al compartir gustos e intereses, la Filosofía entre ellos, tan ajenos a los temas que se discutían en la sala adjunta de la Asamblea General. Los años y los jefes -casi todos ex ministros de Asuntos Exteriores despachados a la ONU por sus presidentes para que no les hicieran sombra- habían hecho de Pradas un estoico con vetas de cinismo, que él destilaba en rasgos de humor.

-Si un día tuviera una casa con jardín -me dijo una tarde-, levantaría en él una estatua a Don Pelayo.

-¿Por qué?- le pregunté, aún barruntando por donde me iba a salir.

-Por lo de Covadonga. Aunque algún historiador dice que fue sólo una escaramuza, nos libró de ser musulmanes.

La frase ha vuelto a mi memoria en plena ofensiva de Obama para reconciliar el Oeste y el Islam. Afán sin duda loable, pero difícil dado el grado de confrontación al que han llegado, con varias guerras abiertas y mucho terrorismo por medio. ¿Es posible la reconciliación? Nada más escribirlo me doy cuenta de la barbaridad: entre el Oeste y el Islam no puede haber re-conciliación porque no han estado nunca conciliados. Siempre han estado en guerra.
El Islam se propagó como una llamarada por el norte de África e inició el asalto a Europa por España. Occidente respondió con las Cruzadas. Los turcos asumirían luego el liderato musulmán, campeando por el Mediterráneo, conquistando buena parte de los Balcanes y llegando a amenazar la misma Viena. Pero su mayor capacidad tecnológica permitió a Occidente rechazarlos e imponer un dominio colonial sobre los países árabes, que se mantendría hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la creación de un Estado israelí en su epicentro representó el último motivo de agravio, guerras, guerrillas y atentados, que aún duran. Esa es, a grandes rasgos, la historia de Occidente y el Islam. Una historia de confrontación ininterrumpida.

Nada de ello resta un ápice a las glorias del Islam. En el siglo VIII, era más avanzado, más fuerte e innovador que Europa, gracias al impulso que le dio Mahoma. Pues Mahoma, a diferencia de Jesús, no fue sólo un enviado de Dios para predicar el más allá. Fue también un estadista, un legislador y un jefe militar, como demostró en sus batallas contra la Meca. Como el Corán no es sólo un libro sagrado, es también un código civil e incluso penal. Junto a lo que hay que creer, señala a sus fieles lo que deben hacer, comer, ejercitar y vestir. Es una religión «práctica», que para las tribus nómadas de Arabia y el norte de África representaba un salto enorme, lo que explica su avance, sólo detenido en Poitiers, al que llegaron sin aliento tras la galopada, pues estaban dispuestos a comerse una Europa que, sobre las ruinas dejadas por las invasiones bárbaras, empezaban a reconstruir el Cristianismo, Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germánico, mientras en España trataban de hacerlo los reyes cristianos.

Y es aquí donde encaja la «boutade» de Pradas. Seguro que a muchos les habrá parecido antiislámica y, desde luego, políticamente incorrecta. Pero contéstenme honestamente: ¿les gustaría que no hubiese habido Reconquista, que el mundo islámico se extendiera hasta los Pirineos, que España perteneciese más al Norte de África que a Europa? ¿Les gustaría? Independientemente de que los embajadores cristianos se quedaran maravillados ante el lujo y sofisticación de la Córdoba musulmana.

Pues las ventajas iniciales del Islam -unión del Estado y la fe, tener respuestas para todas las situaciones de la vida, unidad de la justicia religiosa y humana-, se tornaron a la larga desventajas, al condenar a su sociedad al inmovilismo. Y cuando Europa redescubre al hombre como medida de todas las cosas en su pasado greco-latino, establece la relación directa del creyente con Dios a través de la Reforma luterana, hace de la duda cartesiana la principal arma del conocimiento y somete éste a la implacable crítica kantiana, emerge al mundo moderno, que el Islam no conoce, por haberse perdido Renacimiento, Reforma e Ilustración.

Ese enorme foso sigue sin salvarse y ha venido siendo la causa, por una parte, del retraso del mundo islámico y, por la otra, de su rechazo a todo intento de occidentalización, como han comprobado los misioneros con la cruz, y los políticos con sus ejércitos. Con lo que llegamos al meollo del asunto: ¿son el Islam y Occidente incompatibles? En las circunstancias actuales, sí. No olvidemos que el Islam no es sólo una religión, sino también una forma de vida, irreconciliable con los valores occidentales. Sólo si el Islam tiene un Renacimiento, una Reforma y una Ilustración al estilo de los que Occidente ha tenido y el Cristianismo ha admitido, serían compatibles.

Pero esa revolución islámica no se ha dado ni hay indicios de ella. Al revés, el Islam se fundamentaliza por una razón muy sencilla: toda revolución necesita una masa crítica ciudadana dispuesta a dar el vuelco, que en el Islam aún no existe. No sólo los clérigos y los creyentes más fervorosos, sino los hombres en general, independientemente de su clase y condición, se oponen a ella, ya que, en caso de occidentalizarse, se verían desposeídos de los enormes privilegios que les otorga su fe. Es lo que hace que los musulmanes que han abandonado sus países huyendo de la miseria, para vivir en un gueto de Berlín, París o Londres, se aferren a sus valores, que les garantizan un estatus social más alto y un poder omnímodo sobre su mujer e hijos. Por no hablar ya de imanes y clases dirigentes.

En estas condiciones, y visto el desastroso efecto de promover la modernización del Islam por la fuerza, sólo cabe esperar que surja por el impulso de aquellos segmentos de población menos favorecidos, las mujeres, o más alejados de la teocracia, jóvenes universitarios y militares. Estos últimos ya lo intentaron en Turquía, pero la introducción de la democracia ha vuelto a dar el poder a los fundamentalistas. Pues la más triste de las paradojas es que las elecciones, ese mascarón de proa de la democracia occidental, dan el triunfo a los antioccidentales en los países islámicos -como acaba de ocurrir en Irán-, al ser más los hombres que votan, mientras las mujeres están todavía lejos de gozar de todos los derechos civiles e incluso humanos, aunque los fundamentalistas se presentan como defensores de ellas. Es algo que los presidentes norteamericanos aún no han aprendido, siendo clave para su tarea y razón de sus fracasos.

Pero esta Tercera página no da para más. He pintado, un poco a brochazos, el conflicto Islam-Occidente a día de hoy. La pretensión de Bush de occidentalizar el Islam por la fuerza y la de Obama de establecer una convivencia pacífica con él están condenadas al fracaso mientras Islam y Occidente tengan valores antagónicos. El Islam se siente más amenazado por los valores que por las armas occidentales. La convivencia pacífica sólo podrá llegar cuando llegue un Lutero islámico. O una Lutera. Pero hasta eso queda mucho tiempo. Y muchas lágrimas.

José Mária Carrascal
ABC.es

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27 junio 2009

Marx y el Islam


Si los izquierdistas pro-islamistas de Occidente que solemos encontrar en las manifestaciones contrarias a Israel y Estados Unidos se molestaran en leer más cuidadosamente a Karl Marx, podrían llevarse una ingrata sorpresa.

En tiempos de la Guerra de Crimea (1853-1856), el pensador alemán abordó en sus escritos la "cuestión oriental" con una franqueza tal que provocaría escozor a los políticamente correctos progresistas actuales. Veamos un primer pasaje:

El Corán y la legislación islámica que emana de él reducen la geografía y la etnografía de los pueblos a la distinción, convenientemente simple, de (...) Fiel e Infiel.
El Infiel es harby, es decir, el enemigo. El islamismo proscribe (...) a los Infieles [y postula] un estado de hostilidad permanente entre el musulmán y el no creyente.


Esta completamente acertada observación marxista acerca de la religión mahometana sería a su vez confirmada a principios del siglo XX por el tártaro Hanafi Muzzafar, que pronosticó:

El pueblo musulmán se unirá al comunismo porque, como el comunismo, el Islam rechaza el nacionalismo estrecho.

Este repudio del nacionalismo se sostenía en una premisa sencilla. "El Islam es internacional y sólo reconoce la hermandad y unidad de todas las naciones bajo su bandera", decía el musulmán Hanafi, que, bueno es saberlo, era socialista, no un fundamentalista religioso.

Tan convencido estaba Marx de que el Islam tenía un componente xenófobo, que llegó incluso a escribir apologéticamente respecto del colonialismo occidental:

En tanto que el Corán trata a todos los foráneos como enemigos, nadie se atreverá a presentarse en un país islámico sin haber tomado precauciones. Los primeros mercaderes europeos (...) que se arriesgaron [a comerciar] con semejante gente se esforzaron en asegurarse un tratamiento excepcional y unos privilegios que en un primer momento fueron personales pero que acabaron extendiéndose a todos sus connacionales. He aquí el origen de las capitulaciones.

Marx entendía que el laicismo debía imperar para que la revolución tuviera alguna posibilidad en esas tierras lejanas:

Si se pudiese abolir su sometimiento al Corán por medio de la emancipación civil, se cancelaría, al mismo tiempo, su sometimiento al clero y se produciría una revolución en las relaciones sociales, políticas y religiosas...
Al mismo tiempo, no tenía demasiadas esperanzas puestas en el espíritu proletario de las masas musulmanas:

Ciertamente, tarde o temprano se planteará la necesidad absoluta de liberar a una de las mejores partes de este continente del gobierno de la turba, ante la cual el populacho de la Roma imperial parecería una reunión de sabios y héroes.

Por su parte, Friedrich Engels no parecía tener mayor respeto por las instituciones públicas de los musulmanes. En una carta enviada a Marx escribió:

El gobierno en el Este siempre ha tenido solamente tres departamentos: Finanzas (es decir, robar a las gentes del país), Guerra (es decir, robar a las gentes del país y de otros lugares) y Obras Públicas (preocupación por la reproducción).


Claramente, el sentimiento comunista encendió el interés de un sector de la intelectualidad islámica. Mir Said Sultán Galiev, titular de la sección musulmana del Partido Comunista ruso y protegido de Stalin en el Comisariado de las Nacionalidades, opinó en 1918:

Todos los pueblos islámicos colonizados son pueblos proletarios, y como casi todas las clases en la sociedad islámica han sido oprimidas por los colonialistas, todas tienen derecho a ser llamadas "proletarias".

Sultán Galiev murió cinco años después, víctima de una purga estalinista.

Pero a diferencia de lo que ocurrió en Europa, las masas musulmanas del Medio Oriente permanecieron en general indiferentes ante el llamado de los comunistas. El eminente historiador Walter Laqueur (de quien he tomado las citas de Marx y Engels) ha trazado un panorama de la situación en su tratado Communism and Nationalism in the Middle East.
Durante los años 50, en plena Guerra Fría, Austria podía preciarse de tener más comunistas que los que había en todo el Medio Oriente. En Holanda había veinte veces más comunistas que en Sudán, quince veces más que en Jordania y diez veces más que en Turquía. Los partidos comunistas de Egipto, Siria, el Líbano e Irak, juntos, apenas lograban igualar o levemente superar el número de comunistas que había en Bélgica. Estos datos son especialmente elocuentes, sobre todo si tenemos en cuenta que dejamos fuera de la comparación a Francia y a Italia, donde el movimiento comunista mostró su mayor fortaleza.

Los izquierdistas radicales que hoy adornan las manifestaciones musulmanas en las capitales de Occidente podrán estar siguiendo el lema de Molotov: "Todos los caminos conducen al comunismo"; pero sus camaradas ocasionales en la lucha contra el orden establecido tienen otras metas en mente. Ellos no luchan por un mundo más igualitario, sino por un mundo más islámico. Por extraño que esto parezca a los pseudo-progresistas modernos, para el fundador del comunismo ésta era una verdad evidente.


Julián Schvindlerman, analista político argentino.
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Enemistad y alianza entre Islam y comunismo

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26 junio 2009

El mensaje de debilidad de Obama


Apenas el verano pasado, que General Motors presentara suspensión de pagos habría supuesto la noticia de la semana. Pero tampoco es que lo impensable quede muy lejos de lo inevitable, y para el momento en que sucedía realmente el mercado apenas se detuvo en ello, y los medios estaban centrados en "el mensaje al mundo musulmán" del presidente.

Como suele ser el caso, estas dos noticias son la misma noticia: muestras, dentro y fuera del país, del ocaso de la superpotencia. Ha pasado mucho tiempo desde que alguien enarboló GM como marca emblemática de América por última vez -lo que es bueno para GM es bueno para América, y esas cosas-.

En la práctica, es más emblemática que nunca: al igual que General Motors, el gobierno de los Estados Unidos gasta más de lo que ingresa, y se ha comprometido airosamente a asumir niveles aún más insostenibles de derechos sociales. GM tiene alrededor de 95.000 trabajadores pero proporciona prestaciones sanitarias a casi 1 millón de personas: no es una empresa, sino un gigantesco plan de ayuda social con un reducido sector comercial en pérdidas. ¿Adonde va GM, va América?

¿Pero a quién le importa? En el extranjero, el presidente más cool de la historia estaba pronunciando un discurso. O, tal como fue titulado el comunicado de prensa difundido en la página web del Departamento de Estado, "Presidente Obama se dirige al mundo musulmán desde El Cairo.”

Detengámonos en seco: es interesante la facilidad con la que las palabras "el mundo musulmán" salen de la boca de progresistas izquierdistas seculares que sufrirían infartos ante cualquier mención equivalente al "mundo cristiano.” Cuando tales vigilantes hiperactivos de la frontera entre Iglesia y estado apoyan lo primero pero no lo segundo, están dando a entender implícitamente que el islam no es simplemente una religión, sino también un proyecto político.

Hay una “Organización de la Conferencia Islámica,” que es ya el mayor bloque de países en Naciones Unidas con diferencia y todavía está añadiendo nuevos miembros. Imagine que alguien propone crear una "Organización de la Conferencia Cristiana" que celebraría cumbres a las que asistirían primeros ministros y Presidentes, y que votaría como un único bloque en las entidades transnacionales. Pero por supuesto, no existe ningún "mundo cristiano": Europa es en gran medida post cristiana, y como dijo de manera barroca el Presidente Barack Obama a un interlocutor europeo la semana pasada, América es "uno de los países musulmanes más grandes del mundo.” Quizá hasta podamos pedir el ingreso en la Organización de la Conferencia Islámica.

Supongo que la interpretación benigna es que, en calidad de jefe de estado de la única superpotencia que queda, Obama se complace en un poco de condescendencia inofensiva. En su discurso de El Cairo, felicitó a los musulmanes por la invención del álgebra y citaba con aprobación una de las secciones que menos congelan la sangre en el Corán.

Siguiendo la rama sociohistórica, me encuentro recordando ese momento del largo ocaso del Imperio de los Habsburgo en que el heredero de la corona Rudolph y su amante son encontrados muertos en la casa de campo real en Mayerling -un doble suicidio, o algo más siniestro-. Felizmente, en la versión del musical de Broadway, en lugar de ser encontrados muertos, los desafortunados amantes emigran a América y se asientan en una granja de Pennsylvania. Hace poco, mi viejo camarada Stephen Fry dio una asombrosa conferencia en la Real Sociedad Geográfica de Londres acerca del americanismo popular, "Cuando la vida te da limones, haz limonada" - o, si se trata de algo más amargo y difícil de tragar, pónle azúcar y véndelo. Es lo que hizo el presidente con el islam: le puso azúcar y lo vendió.

El discurso impresionó sin embargo a muchos conservadores, incluyendo a mi estimado editor del National Review Rich Lowry, siendo "estimado editor" el tipo de cosas que uno dice antes de propinar a su jefe una patada en la entrepierna. Rich pensaba que el Presidente había tenido éxito en su principal tarea: "Fundamentalmente, el objetivo de Obama era decir al mundo musulmán 'te respetamos y valoramos, a tu religión y tu civilización, y sólo te pedimos que a cambio no nos odies y asesines.'”

Pero esos términos son demasiado concretos. Usted no tiene que asesinar a alguien si él se rinde preventivamente. Y ni siquiera tiene que odiarle si está demasiado ocupado humillándole. Los potentados musulmanes más sabios no tienen ningún deseo de sentarse en una hedionda caverna del Hindu-Kuch, compartiendo letrina con una docena de pastores de cabras medio idiotas mientras planean volar por los aires el Empire State Building.

Sin embargo, ellos comparten los objetivos principales con los moradores de la caverna, incluyendo el deseo de ampliar las fronteras del "mundo musulmán" y (haciendo uso de la iniciativa anti-blasfemia de las Naciones Unidas) situar al islam a nivel global más allá de cualquier crítica. El avance no terrorista del islam es un desafío significativo a las naciones occidentales de pluralismo y libertad.

Una vez que Obama entró en materia pasando página de las islamovaguedades generalistas, el tema de la conferencia -la ausencia de voluntad estadounidense- se hizo explícito. Utilizó la imagen de multilateralismo y equivalencia moral para transmitir, consistentemente, la debilidad estadounidense: "Ninguna nación debería optar y elegir las naciones que poseen armas nucleares.”

Puede que por “ninguna nación” se estuviera refiriendo a que "la comunidad global" debe optar y elegir, lo que significa el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que significa las cinco potencias de siempre, lo que significa que Rusia y China van a seguir sus propios vergonzosos intereses y que, en ausencia de liderazgo americano, Gran Bretaña y Francia van a alcanzar sus propios acuerdos con un Irán nuclear, una Corea del Norte nuclear, y cualquier otro estado psicópata con idea de unirse al club.

Por otra parte, una "única nación" ciertamente tiene el derecho a decir a otra lo que quiera si esa nación resulta ser la Entidad Sionista: como Hillary Clinton acaba de dar órdenes a Israel con respecto a sus comunidades de Cisjordania, tiene que haber "un alto en seco a los asentamientos, no sólo a algunos asentamientos, ni los controles, ni excepciones de crecimiento natural.”

¿Sin “crecimiento natural”? ¿Se refiere usted a que si su señora y usted tienen un hijo, hay que decir a la abuela que vaya haciendo las maletas? ¿A Tel Aviv, o a Brooklyn o a donde sea? De un solo golpe, la administración ha suscrito la visión que tiene el "mundo musulmán" de los no musulmanes que se encuentran viviendo dentro de lo que él califica de territorios pertenecientes al islam: las comunidades judía y cristiana tienen libertad para quedarse o encogerse, pero para crecer no. ¿Se sentiría cómodo Obama promulgando que no haya "crecimiento natural" para el millón y medio de musulmanes de Israel? No.Pero la administración ha suscrito el compromiso del "mundo musulmán" con el multiculturalismo unidireccional, según el cual el islam se amplía dentro de Occidente pero el cristianismo y el judaísmo se marchitan implacablemente en Oriente Medio.

Y así va el asunto. Como General Motors, América es “demasiado grande para caer.” De manera que no lo hará, inmediatamente. Lo retrasará siguiendo una existencia crepuscular, esclerótica e ineficaz, decayendo en una especie de demencia social, incapaz de estar a la altura de lo que está sucediendo alrededor suyo y con un control cada vez más tenue sobre su propio pasado, pero puntualmente capaz de pronunciar palabras impresionantes que una vez encadenadas no tienen mucho significado: facultar, paz, justicia, prosperidad - por poner sólo una ráfaga del discurso del presidente en El Cairo.

Hay una formulación mejor en el último número de la revista Foreign Affairs, en una invención de Leslie Gelb, presidente honorario del Comité de Relaciones Exteriores. El presidente honorario es un modelo sobrio y juicioso de apática sabiduría popular. Sin embargo, al sopesar el declive estadounidense, escribe, "Se ha tolerado que la economía, la infraestructura, las escuelas públicas y el sistema político del país se deterioren. El resultado ha sido una fuerza económica reducida, una democracia menos vital y la mediocridad de espíritu.”

Eso último es lo que hay que vigilar: una gran potencia puede sobrevivir a muchas cosas, pero a la "mediocridad de espíritu" no. Una nación rica que vive de rentas culturales de un pasado glorioso puede esquivar su cita con el destino, pero sólo durante un tiempo. Ese sonido que usted escucha en El Cairo es el chasquido metálico de una superpotencia hueca.

© 2009, MARK STEYN

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25 junio 2009

El peso de la cruz en tierras del Islam


Millones de cristianos sufren acoso, torturas y asesinatos en más de 50 países musulmanes en los que constituyen una minoría de ciudadanos ‘malditos’

En el Vaticano lo llaman «el circo de los leones del siglo XXI». Millones de cristianos que viven en países de mayoría musulmana son hostigados a diario a causa de su adscripción religiosa y sufren un auténtico calvario.

Acosados, torturados y, en el peor de los casos, asesinados, los cristianos ven cómo las persecuciones religiosas no son sólo parte de los libros de Historia.

De hecho hace semanas, el fiscal de un tribunal de la ciudad de Tiaret solicitó dos años de prisión para seis jóvenes argelinos convertidos al cristianismo por «ejercicio ilegal de un culto no musulmán». Cuatro fueron sentenciados a penas de prisión condicional de entre dos y seis meses y los otros dos, puestos en libertad. Los condenados deben pagar multas de 1.000 a 2.000 euros cada uno.

Los seis fueron detenidos al salir de una vivienda donde, supuestamente, se había celebrado una misa. También en Tiaret, está pendiente de sentencia una maestra de 37 años que fue detenida con una decena de biblias -25 según las autoridades-, mientras viajaba en un autobús. El fiscal pide tres años de cárcel para ella.

Y no son casos aislados. Muchos de los países musulmanes constituyen pequeños infiernos en los que se purga el pecado de no pertenecer a la religión de los seguidores de Alá. Según datos del Departamento de Estado norteamericano, 16 de los 20 países donde la libertad religiosa está más amenazada son de mayoría musulmana.

«La persecución a los cristianos por parte del Islam es especialmente patente en países como Irán, Irak, Argelia, Pakistán o Arabia Saudí», advierte Attillio Tamburrini, responsable de Ayuda a la Iglesia necesitada y uno de los autores del Informe sobre libertad religiosa en el mundo que todos los años elabora esta organización católica.

Y añade: «Treinta millones de cristianos no tienen ni libertad de culto en los países musulmanes». ¿Tendrá razón Magdi Cristiano Allam, subdirector del diario italiano Corriere Della Sera cuando aseguró, tras convertirse al cristianismo, que «el Islam es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo»?

El mapa de la persecución:

Tanto el informe del Departamento de Estado como el de Ayuda a la Iglesia necesitada aportan datos concretos que permiten elaborar un mapa de la persecución religiosa a cristianos en países de mayoría islámica. Porque, aunque algunos casos sangrantes de acoso a los cristianos se dan también en otros países (especialmente en China y en La India), lo cierto es que la relación entre violencia cristiana y fundamentalismo islámico es muy estrecha. Hoy, el islam cuenta con 1.300 millones de fieles, superando por vez primera al catolicismo.

Son contados los países musulmanes, como Jordania, donde la libertad religiosa tiene plena vigencia. En la mayoría de las 44 naciones que se reconocen como musulmanas la práctica de otra confesión distinta al Islam aparece vetada. La libertad religiosa que los musulmanes disfrutan en Occidente no tiene reciprocidad en muchos de sus países de origen. Este es un pequeño recorrido por algunos de los países musulmanes donde los cristianos son malditos.

Argelia: una convivencia rota.

Sólo hay unos 5.000 católicos. La convivencia de las distintas religiones era armónica hasta que, en el mes de febrero de 2006, se implantó la ley anticonversión, que impide la práctica religiosa que no sea musulmana.

De hecho, además de los casos de los conversos, para los que se solicita cárcel, en enero de 2008 el sacerdote francés Pierre Wallez fue condenado a un año de cárcel por celebrar culto con un grupo de emigrantes cristianos en un bosque junto a la frontera con Marruecos. El arzobispo de Argel, Henri Tessier, asegura que «quieren reducir la presencia de los católicos en el país».

Arabia Saudí: prohibidas las biblias y las cruces.

País teocrático por excelencia, donde está prohibida toda religión que no sea musulmana. Se impide la celebración pública de la fe cristiana y hasta llevar la Biblia en la mano por la calle o una cruz o escapulario al cuello. Y, por supuesto, no se permite la construcción de templos católicos. Sin embargo, hay más de medio millón de católicos en el país, en gran parte trabajadores procedentes de Filipinas.

Irak: una guerra dentro de la guerra.

«Los cristianos están desesperados. En sus corazones desean quedarse, pero estamos tan perseguidos que muchos deciden irse para salvar sus vidas». Las palabras del obispo auxiliar de Bagdad, Andreas Abouna, confirman la dramática situación de los 750.000 cristianos que todavía viven en este país desgarrado por la guerra. Más de un millón ya abandonaron el país. Y los mártires se cuentan por miles. Entre ellos, el arzobispo de Mosul, Paulos Faraj Rahho, asesinado el día 13 de marzo.

Irán: ciudadanos de segunda.

Tras la llegada de Mahmud Ahmadineyad al poder se ha declarado una nueva oleada persecutoria contra los cristianos en este país. Forman el 0,4% de la población y son tratados como ciudadanos de segunda. La literatura cristiana es ilegal, los conversos del Islam a otra religión son perseguidos a muerte y la mayoría de la iglesias son subterráneas.

Pakistán: los peores trabajos.

De los 165 millones de habitantes de Pakistán, el 97% es musulmán. Los cristianos representan un 2,5% de la población; 1,2 millones son católicos. Los cristianos paquistaníes están entre los más pobres del país y desempeñan trabajos que nadie quiere hacer, mal remunerados e inestables, por lo que deben desplazarse por todo Pakistán buscando oportunidades de empleo.

Además, cualquier vecino puede hacer condenar a un cristiano por la Ley antiblasfemia. Es tal la persecución que, en 1998, el obispo católico John Joseph se suicidó para protestar contra la condena a muerte de los cristianos.

Egipto: sin representación política.

Los católicos egipcios carecen de opciones para practicar libremente su fe. La Constitución egipcia considera a los cristianos ciudadanos de segunda clase, a los que no se les concede representación política. Los casos de conversión forzosa al Islam son habituales y la presión de los Hermanos Musulmanes, creciente.

Marruecos: cárcel para los inductores de la apostasía.

Los cristianos son unos 340.000, casi todos extranjeros. Y, aunque no hay libertad religiosa, la religión cristiana es tolerada como una expresión cultural. «Tenemos libertad de culto, pero no libertad religiosa», dice el arzobispo de Tánger, el gallego monseñor Santiago Agrelo. El código penal castiga con una pena de tres a seis meses de cárcel a quien induzca a la apostasía del Islam.

Turquía: libertad sobre el papel.

El respeto por las minorías cristianas sigue siendo «totalmente insatisfactorio» incluso en Turquía, el más abierto de los países de mayoría musulmana y que aspira a ingresar en la Unión Europea. Es imposible para los cristianos, que representan el 6% de la población total, acceder a cargos públicos, tanto civiles como militares, y no se pueden construir iglesias. Recientemente, el cura italiano Andrea Santoro fue asesinado por integristas. Por eso, en su histórica visita a Turquía, Benedicto XVI pidió «libertad religiosa garantizada ins-titucionalmente y respetada efectivamente».

Asia: desprotegidos ante los radicales islámicos.

Excepto en Filipinas, oasis católico, son muchos los países del sudeste asiático de mayoría musulmana y donde se persigue a los cristianos. Caso paradigmático el de Indonesia, cuyo Gobierno se muestra incapaz de hacer frente a las acciones violentas de los radicales islámicos. Los cristianos representan el 8% de la población. Desde el año 1999, los musulmanes han asesinado a más de 19.000 cristianos y han obligado a desplazarse a otras 600.000 personas de esa religiónl

Autor: José Manuel Vidal
Fecha: 2009-06-25

Un momento por favor, que aún no hemos completado los países que de una manera u otra persiguen a los cristianos, seguimos…

En Europa también crece la intolerancia contra los cristianos debido al ‘laicismo agresivo’ de los gobiernos de algunos países


Europa.- La persecución de cristianos en el mundo se ha extendido a Europa, donde existe intolerancia contra los católicos. La Iglesia ha pedido ayuda a la ONU para combatir el “laicismo agresivo” y el aumento de “intolerancia contra los cristianos” en el mundo en general y en Occidente en particular. La Santa Sede ha llevado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU su “preocupación”.

El cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Angelo Bagnasco, afirmó que no se podía tolerar que “el Papa sea ofendido y tomado a broma por los medios y los políticos”, y advirtió de que algunos gobiernos y medios de comunicación realizan sistemáticamente “análisis superficiales y juicios precipitados”.

Bagnasco dijo que la controversia de las palabras del Papa Benedicto XVI sobre el preservativo en África “se prolongó más allá de todo buen sentido” por “un esfuerzo de crítica”. Por ello el prelado insistió en que “no se perpetúen lecturas encaminadas a hacer decir al Papa lo que no dice”.

En la misma línea el observador vaticano en la ONU, Silvano M. Tomasi afirmó en Ginebra en el contexto de la X Sesión Ordinaria del Consejo sobre los Derechos Humanos que “algunos países, que previamente se habían comprometido a una relación equilibrada y saludable entre la Iglesia y el Estado, están revistiéndose cada vez más de una política secularista con objeto de reducir el papel de la religión en la vida pública”.

Por otro lado el vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro, recibió el cargo de representante personal de la OSCE contra el racismo, la xenofobia y la discriminación, con particular referencia a la discriminación de los cristianos. En su primera iniciativa Mauro organizó una mesa redonda para el análisis de la naturaleza y el alcance de las manifestaciones de intolerancia contra los cristianos. El título del congreso ya indicaba la preocupación por lo que está aconteciendo en Europa y en el mundo: “”Intolerancia y discriminación contra los cristianos. Focus en la exclusión, marginación y negociación de los derechos”.

La realidad anticristiana en Europa

1.- Tony Blair –converso cristiano- ha manifestado recientemente que a causa del laicismo agresivo en Europa, la fe puede terminar convirtiéndose en una “excentricidad personal” y dejar de ser un aspecto importante de la vida social. El ex premier británico ha señalado que los católicos deben estar “orgullosos de su fe” en relación con las sanciones impuestas en el Reino Unido a algunas personas por haber manifestado públicamente su fe, lo que ha calificado de “ridículas”.

2.- Un claro ejemplo de ese laicismo en Inglaterra lo encontramos en el caso de la enfermera Caroline Petrie, que fue despedida por haber entregado una imagen sagrada a un paciente y haber rezado por él.

3.- En España, el ejecutivo de Zapatero intenta a través de diferentes iniciativas que los médicos católicos no puedan ejercer el derecho fundamental a la objeción de conciencia. Este país se caracteriza precisamente por ser uno de los estados de Europa con un laicismo más agresivo en temas como el aborto, la investigación con embriones, la religión en las aulas, la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, manifestaciones culturales ofensivas contra la Iglesia y los cristianos y la falta de diálogo entre el Gobierno y los interlocutores religiosos.

Los ataques a cristianos en el mundo

4.- El Reporte anual 2008 de All India Christian Council (AICC) ha señalado recientemente que este ha significado un año “horrible para los cristianos en la India” ya que han sido sometidos a fuertes olas de violencia y ataques. En lo que ha supuesto una “limpieza étnica” fruto del “terrorismo hindú”, el informe constata la persecución de los cristianos en el país y contabiliza 106 ataques contra personal o estructuras cristianas con una media de 9 actos por mes.

El informe explica que en 2007 se destruyeron 105 iglesias, se asesinaron a 9 cristianos y se violaron a mujeres, se quemaron más de 730 habitaciones y se dañaron 40 comercios. El 2008 se contabilizaron 120 muertos, 4.640 casas destruidas, 315 poblados en los que se ha eliminado la presencia cristiana, 250 iglesias y lugares de oración destruidos, 13 escuelas cristianas saqueadas y más de 54.000 refugiados internos.

5.- También en la India, un hombre de 25 años explotó una bomba el pasado 8 de marzo en una Iglesia de Baraw e intentó matar al sacerdote de 35 años. El acto era un intento por frenar las conversiones al cristianismo según reconoció el extremista hindú que pudo ser reducido antes de acabar con la vida del religioso.

6.- En Pakistán una mujer murió el pasado 16 de marzo y 16 resultaron heridas en diferentes ataques de musulmanes con armas de fuego y bastones que se realizaron a una iglesia presbiteriana y a las casas circundantes en una zona predominantemente cristiana, en la aldea de Sangu-Wali, distrito de Gujranwala.

7.- En Kenia un grupo de jóvenes musulmanes destrozaron el templo donde 400 cristianos ejercían culto. Tras seis meses realizando el culto bajo el cielo abierto se dicen sentir “decepcionados” ya que “los oficiales no han hecho nada para castigar a los perpetradores o restaurar el edificio”, según apunta su pastor, David Matolo.


8.- En Myanmar –antigua colonia inglesa denominada Birmania-, un informe de Vigilancia de los Derechos Humanos publicado en enero detalla todo tipo de abusos contra el pueblo Chin, una minoría del noroeste de Myanmar constituida por cristianos en un 90%. El ejército birmano obliga a los pastores y miembros de las iglesias a trabajos forzados, practican arrestos arbitrarios, detenciones, torturas y a veces los asesinan.

9.- En la parte turca de Chipre, 550 iglesias y capillas han sido transformadas en mezquitas, almacenes y establos.

10.- La entrada a la Basílica del Patriarcado en Turquía es a través de un restaurante ya que en este país los lugares sagrados de religiones distintas al Islam no pueden asomarse a los espacios públicos.

De esta manera, en hasta un total de 25 países repartidos por todo el planeta los cristianos son maltratados, puestos en prisión o asesinados por su fe en lo que representa un acoso indiscriminado y sistemático de este colectivo.

La religión católica, la más perseguida

Recientemente el obispo de Basilea, monseñor Koch, ha afirmado que “la religión cristiana es la más perseguida en el mundo”.

En un artículo publicado en Italia por Giornale del Popolo el prelado denuncia que “el 80% de las personas perseguidas hoy por su fe en el mundo son cristianos”, además añade que de los “cerca de 2.200 millones de cristianos” en el mundo, “230 han sufrido discriminaciones, marginaciones, hostilidad permanente e incluso persecuciones a causa de su fe”.

Fuente: Forum Libertas
Publicado por SECOSICE, A. C.

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24 junio 2009

Alemania, Turquía y la integración


Son más de lo que se creía y están mejor integrados de lo que se pensaba: alrededor de cuatro millones de musulmanes viven en Alemania y sólo unos pocos pueden ser calificados de marginados o radicales.

La política de integración del Gobierno alemán va a tener que ser sometida a un proceso de reajuste ya que, al menos en lo que al importante grupo de los ciudadanos de religión musulmana se refiere, ésta se sustenta en presupuestos no del todo correctos.

Según un informe reciente, elaborado por la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados, en Alemania viven unos cuatro millones de musulmanes, y no tres millones como hasta ahora se contaba. Casi la mitad de ellos, el 45 por ciento, tiene la nacionalidad alemana y, por lo general, este grupo es mucho más diverso y menos uniforme de lo que en repetidas ocasiones le achacan la actividad política y la cobertura informativa.

No más religiosos que otros

El mayor grupo entre los que creen en Alá, 2,5 millones de personas, lo componen en Alemania ciudadanos de origen turco. A éstos les siguen bosnios, búlgaros y albanos, que aportan juntos 500.000 musulmanes a la sociedad germana, y en tercer lugar se encuentran los inmigrantes procedentes de Oriente Próximo, con 350.000 seguidores del Corán. En total, el cinco por ciento de la población practica aquí la religión musulmana.

Pese a estar no poco presentes en el tejido social, los musulmanes son, en muchas ocasiones, observados con una mezcla de recelo y gran cantidad de prejuicios. Sobre todo, se los considera personas altamente religiosas, incluso extremistas o fundamentalistas. La encuesta realizada por la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados, sin embargo, no corrobora estas apreciaciones: aunque la mayoría de los 17.000 encuestados se considera una persona religiosa, sólo un tercio calificaría de "fuerte" su apego a las reglas islámicas.

Así, el estudio, que lleva por título "Vida musulmana en Alemania", concluye que "las comparaciones entre los prosélitos del islam y los de otras creencias demuestran que el alto grado de religiosidad no es una cualidad exclusiva de los musulmanes. Las diferencias que se presentan entre unos grupos religiosos y otros son mínimas".

Problema socioeconómico, no religioso

La mayoría de los musulmanes encuestados se manifiesta a favor de que los principios de su religión sean impartidos en los colegios. Más de tres cuartos de los preguntados vería con buenos ojos que el islam formase parte de los programas escolares de Alemania, de modo similar a lo que sucede con el cristianismo.

El asunto de la asignatura religiosa ha motivado en el país, sin embargo, menores debates que cuestiones como la del pañuelo con el que las mujeres musulmanas se cubren la cabeza, y eso a pesar de que sólo el 30 por ciento de las encuestadas dice portarlo y de que la mayoría de las que reconocen hacer uso de este símbolo son mujeres mayores, esto es, pertenecientes a la primera generación inmigrante. Sólo un 10 por ciento de las colegialas musulmanas permanece exenta de las clases de deporte, natación y de las excursiones escolares por motivos religiosos. En definitiva: el documento percibe cierta dramatización de algunos temas en la opinión pública y un exceso de discusiones en torno al islamismo que poco tienen que ver con la realidad en la vida diaria de los musulmanes.

Y el informe constata otro dato que concuerda poco con la imagen prototípica del musulmán: sólo uno de cada cinco pertenece en Alemania a una agrupación de carácter religioso; la mayoría de los que se asocian lo hacen en organizaciones alemanas.

Con todo, el estudio rechaza que el mayor o menor grado de integración en la sociedad alemana tenga algo que ver con la pertenencia a una creencia determinada. Mucho más relevante en esta cuestión es el nivel educativo. Es decir, el problema no es confesional sino socioeconómico y está directamente relacionado con los años 60 y 70 y con el tipo de inmigrantes a los que Alemania ofreció entonces trabajo: muchos de ellos turcos, yugoslavos, marroquíes o tunecinos, de religión musulmana, pertenecientes a clases sociales bajas y con escasa formación.

Autor: Zoran Arbutina Editor: Pablo Kummetz Deutsche Welle 24.06.2009

Turcos en Alemania: asimilación vs. integración

¿Qué tan integrados están los más de 2 millones de turcos residentes en Alemania? Una interrogante que levanta polémica, azuzada por el alegato del primer ministro turco en contra de la “asimilación”.

Mientras en Turquía eran sepultadas este lunes las víctimas del incendio que devoró una vivienda habitada por turcos en la ciudad de Ludwigshafen, en Alemania arrecia el debate sobre la integración de los inmigrantes de ese origen. La tragedia de Ludwigshafen se convirtió en un nuevo catalizador de la discusión, en vista de la reacción que tuvieron varios medios de comunicación turcos tras el siniestro. Atribuirlo prematuramente a un atentado neonazi, aunque hasta el día de hoy los peritos continúan la investigación sin tener aún resultados, da cuenta de que existe por lo menos una notable dosis de desconfianza. Y ese es un problema de fondo que trasciende el drama de Ludwigshafen.

“Crimen contra la humanidad”

El propio primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, le puso sal al debate durante la visita que efectuó el fin de semana a Alemania. Primero lo hizo lanzando la propuesta o proyecto de abrir en tierra germana colegios y universidades turcas, con profesores venidos de Turquía. Y luego agregó la pimienta, en un discurso pronunciado ante unos 16 mil turcos, en su mayoría jóvenes, en la ciudad de Colonia. Allí, el gobernante de Ankara instó a sus compatriotas a no adaptarse “demasiado” al país anfitrión, asegurando que “la asimilación es un crimen contra la humanidad”.

Las palabras de Erdogan desataron una serie de réplicas, más o menos airadas, en la esfera política alemana. Pese a que el primer ministro abogó ante los inmigrantes turcos por la integración y el aprendizaje del idioma alemán, su mensaje fue interpretado sobre todo como un llamado a conservar en esas comunidades el sello propio del país de origen. Y eso, lógicamente, no cayó bien en las filas del gobierno de Angela Merkel, embarcado desde hace tiempo en una difícil campaña de integración.

Lealtades y sentimientos patrios

“La integración presupone, naturalmente, que también existe una predisposición a compenetrarse con la forma de vida de un determinado país en el que se vive ya por cuarta, quinta o sexta generación”, señaló la canciller, subrayando que quien tiene la ciudadanía alemana es un “ciudadano pleno”. Angela Merkel precisó que “eso no significa que no puedan tener su propio trasfondo cultural, pero la lealtad se debe al Estado alemán”. La jefa del gobierno de Berlín concluyó pues que hay algunas cosas que aclarar al respecto con Erdogan.

Mientras ello ocurre, tanto políticos como analistas intentan explicar el fenómeno de la adhesión provocada por Erdogan entre los turcos que acudieron a escucharlo en Colonia, que lo aplaudieron casi como si se tratara de una estrella pop.

Según el secretario general del Consejo Central de los Musulmanes en Alemania, Aiman A. Mayzek, “el gobierno turco se presenta como una potencia protectora”. A su juicio, no sorprende que ello ocurra en vista de que los partidos políticos alemanes apenas se interesan por los ciudadanos turcos. Similar es el diagnóstico de la parlamentaria socialdemócrata de origen turco Lale Akgün, quien considera que no se les da a los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania la sensación de que “ésta es su patria”.

Deutsche Welle 11.02.2008

Erdogan en Berlín: Alemania, Turquía y la integración

Ankara pone profesores y pedagogos al servicio de Alemania. Así se lo ha hecho saber a la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en un encuentro mantenido por ambos en Berlín.

“Para poder hablar bien alemán, los inmigrantes tienen que dominar primero su propio idioma. Por eso, Turquía desearía enviar maestros a Alemania”, declaró el primer ministro turco en la capital alemana.

Lo que empezó como una tragedia se está convirtiendo en un verdadero debate sobre la inmigración turca en Alemania. El incendio de un edificio en Ludwigshafen, habitado por familias de origen turco y en el que murieron cuatro adultos y cinco niños, está forzando una discusión pendiente desde hace tiempo.

Con más de 2,7 millones de nacionales, los turcos componen el principal contingente de extranjeros sobre suelo germano y suman prácticamente el 26% de la migración total en Alemania.

“El principio de la paz”

“La policía y los bomberos alemanes han trabajado con enorme dedicación”, dijo Erdogan después de guardar junto a la canciller alemana un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del incendio. Antes de desplazarse a Berlín, el primer ministro estuvo en Ludwigshafen. También allí agradeció a las autoridades alemanas la labor realizada. La insistencia no es casual.

Con bastantes dosis de sensacionalismo, la prensa turca había criticado a los bomberos germanos y desconfiado abiertamente de la policía alemana. Erdogan y diversas organizaciones turcas en Alemania pidieron moderación a sus medios. “Que este dolor sea el principio de la paz”, titulaba hoy el diario turco Radikal, mientras que el periódico Yeni Safak mostraba fotografías de los “tiernos mensajes” que los alemanes han colgado junto al edificio incendiado.

El drama de Ludwigshafen es una pieza más en un puzzle de heridos sentimientos nacionales. Desde Turquía se insiste en que la desmedida reacción de la prensa, que no dudó en afirmar la existencia de un trasfondo racista en el suceso antes de que los agentes pudieran siquiera pisar el inmueble al borde del derrumbe, tiene que ver con la campaña electoral del democristiano Roland Koch en el Estado alemán de Hesse.

Los discursos de Koch fueron muy seguidos desde Turquía porque hablaban de inmigración en Alemania, y en el tema los turcos se sienten mentados. Koch pidió a la Justicia mano dura con los jóvenes extranjeros que cometen delitos en Alemania, y apostó por la extradición de los autores de faltas graves y por la aplicación del derecho penal convencional a los menores. La ola de indignación que Koch levantó entre sus conciudadanos llegó hasta orillas del Bósforo y allanó el camino para creer en una Alemania xenófoba.

Más allá de Ludwigshafen

“Ahora tenemos que aclarar la causa del incendio. Eso permitirá que las sociedades alemana y turca puedan respirar de nuevo. Será un paso importante hacia la integración”, continuó Erdogan con su discurso en la cancillería alemana. “Haremos todo lo que esté en nuestras manos para esclarecer lo sucedido”, le aseguró Merkel. La comisión especial que investiga los hechos ha sido ampliada de 50 a 80 personas y se continúa interrogando a los testigos.

Pero Merkel y Erdogan no estaban solos en Berlín: les acompañaban un grupo de jóvenes alemanes y de ascendencia turca con los que estuvieron conversando sobre migración. “Hay que hacer lo que hay que hacer para lograr la integración”, les dijo Erdogan, “pero le digo 'no' a la asimilación. Las personas tienen que aceptar sus diferencias”.

“Para el Gobierno alemán no debería suponer ningún problema que en Alemania existan escuelas y universidades que impartan clases en turco”, opinó el primer ministro. Y a los restantes colegios alemanes, Turquía les ofrece personal.

Sin perder su diplomacia habitual, Merkel evitó grandes respuestas. La idea de que pedagogos turcos apoyen a los alumnos con problemas agradó a la canciller, “pero en lo que a los maestros se refiere, me parece difícil”. La discusión abierta va sin duda más allá de Ludwigshafen.

Deutsche Welle 08.02.2008 Luna Bolívar Manaut

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Perversa metáfora de la burka y el silencio de la progresía


La burka es una maldad, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra

Ya lo descubrió Yasmina Reza en su observatorio literario del futuro presidente. Nicolas Sarkozy tiene muchos defectos, pero no posee uno fundamental: la falta de personalidad. O, lo que es lo mismo en política, la falta de autoridad. Muy al contrario, la presidencia de Sarkozy se ha ido significando por gozar del poder democrático, sin miedo a ejercerlo.

A diferencia de algunos políticos timoratos, que cuando asumen el cargo se asustan de su significado, el presidente francés no tiene este tipo de complejos. Lo cual conlleva sus riesgos, pero también algunas notables ventajas. Porque si hay algo tan demoledor para la democracia como el autoritarismo es la falta de autoridad. Sarkozy, pues, tiene agallas para ejercer el poder, y tiene agallas para aguantar sus consecuencias, y ello lo convierte en un político en el centro de la diana.

Es pronto para saber si fracasará en sus múltiples flancos, o será uno de los presidentes más importantes de la historia de Francia, pero algo es evidente: lidera los debates centrales de Europa. Y, sin duda, es uno de los pocos políticos que ejercen como líder del continente. Probablemente por ello, porque conoce su liderazgo, Sarkozy ha vuelto a atreverse con uno de los temas más sensibles del mundo actual: el lugar de la mujer en el islam. Y a diferencia de los gurús del multiculturalismo, que inundan los despachos europeos –y muy especialmente, los despachos españoles– de iniciativas paternalistas con el islam, Sarkozy deja claro lo fundamental: una cosa es la protección de la pluralidad de credos en una democracia, y otra muy distinta permitir la segregación de la mujer, con la excusa religiosa.

La burka es una maldad intrínseca, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra, cuya existencia sólo se sustenta por el hecho de la procreación. Esa túnica que tapa completamente a la mujer, y la somete a un apartheid físico, social y visual, es la metáfora más precisa de la esclavitud. ¿Qué tendrá que ver Dios con este machismo enfermo y malvado? Y, sin embargo, usan a Dios para justificar esa maldad.

El uso de la burka en las sociedades democráticas es una burla a la democracia misma, y un reto a sus fundamentos. Porque detrás de la burka hay una ideología totalitaria que intenta imponer su razón, por encima de la razón democrática. Por supuesto, aunque nos vendan machaconamente el producto, no tiene nada que ver con la libertad individual. Al contrario, es la negación de toda libertad. En Francia lo saben, y deciden actuar.

Aquí, en cambio, practicamos el buenismo paternalista, y hasta damos subvenciones a imanes integristas. ¿Mujeres con burka por el Raval? Nada, pura diversidad solidaria, happening multicultural. Es lo que tiene el pensamiento débil. Que es débil, y no es pensamiento.

El silencio de la progresía

¿Dónde están los pañuelos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos?





Irán hierve por los costados, y los progres del mundo enmudecen. ¿Dónde están ahora los pañuelitos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos? En ningún lugar. Esta revuelta les rompe los esquemas, alejada de los dogmas de fe que configuran su pensamiento político.

No es una revuelta contra los malos de manual, cuya presencia excita sobremanera sus delicadas fauces. Los americanos no dirigen la represión –hasta que Michael Moore o Noam Chomsky descubran alguna perversa conspiración judeo-yanqui–; los israelíes no mueven los hilos –demos tiempo a Michael y a Noam–; y todo pasa en el islam, que siempre está libre de toda culpa. Además, el dictador es amigo de uno de los paladines del neorrevolucionarismo, un tal Hugo Chávez, cuya amistad con el tirano iraní ha permitido que el fundamentalismo islámico pusiera su perversa patita en Sudamérica.

Es decir, sin malos clásicos, sin víctimas homologadas y sin paternalismo occidental por repartir, lo de Irán no es una causa. Es, simplemente, una noticia, una de esas noticias que surfean por la conciencia progre, sin hacer ninguna mella. Nada es nuevo, porque esa misma progresía se ha mantenido impasible ante decenas de masacres, dictaduras y todo tipo de represiones, cuyos verdugos no les interesaban, y cuyas víctimas les resultaban indiferentes.

Más allá de vociferar contra los israelíes –que siempre sale gratis–, y de vender una solidaridad de plástico con los palestinos, basada en prejuicios, mentiras y manipulaciones, esta progresía ruidosa, dogmática y reaccionaria no tiene ninguna otra causa que le interese. ¿Por qué? Probablemente porque nunca fueron tan amantes de la libertad como vendieron. Y también porque sus esquemas mentales no han superado la caída del muro de Berlín, y miran al mundo con los mismos ojos con que lo miraban los viejos comunistas.

En esta dialéctica de buenos y malos, la libertad siempre sale perdiendo. Lo más sorprendente es que estos chillones de lemas vacíos, depositarios, a la vez, de grandes silencios, son los mismos que dividen al mundo entre derecha malvada y progresía justiciera, y nos inundan con proclamas redentoras. Algunos hasta convierten esa dialéctica en un estilo de propaganda, para ganar elecciones. Sin embargo, la realidad a veces es tan dura de oído que no oye los cantos de sirena.

Y ahí está, martilleando los esquemas con sonora eficacia. Fíjense en la sutil contradicción. Contra la dictadura iraní, y contra la represión brutal que ejerce contra la revolución verde de los ciudadanos, los que alzan la voz no son los redentores pancartistas, sino líderes de la derecha, como Angela Merkel o Nicolas Sarkozy. Lo cual nos recuerda una verdad histórica: en defensa de la libertad, no están todos los que son, ni son todos los que están.

Pilar Rahola
La Vanguardia.es

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23 junio 2009

El burka es un problema de libertad y dignidad de las mujeres

Sarkozy esboza su plan de Gobierno en un discurso inédito desde Napoleón III

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, manifestó el lunes que el burka, "una señal de sometimiento" de la mujer, no será bienvenido en el territorio francés.
El burka "no es un problema religioso" sino "un problema de libertad y de dignidad de las mujeres


París. (EFE).- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, expuso hoy el modelo que quiere para la Francia de después de la crisis en su primer discurso ante el Congreso reunido en el Palacio de Versalles, a las afueras de París, y el primero de un jefe de Estado ante las dos cámaras del parlamento desde 1848.

Tras reconocer que "la crisis no ha terminado" y que "no sabemos cuándo terminará", el jefe del Estado galo insistió en que hay que sacar partido de esta situación y analizar las razones por las que se ha llegado a este punto a nivel mundial para crear un nuevo modelo de crecimiento. Mientras no se supere esta crisis, "debemos seguir apoyando la actividad, garantizar la estabilidad de nuestro sistema bancario" y proteger a los sectores más vulnerables de la población.

La aspiración francesa para la nueva etapa de después de la crisis será "poner la economía al servicio del hombre", dijo el presidente en un discurso solemne en el que, además de la economía, el presidente expone las ideas políticas y sociales que guiarán su acción de Gobierno.

El presidente francés aseguró además que no subirá la fiscalidad porque retrasaría el fin de la crisis, y dijo que hay que anular "el mal déficit", seguir invirtiendo en proyectos de futuro y reabsorber cuando la economía se recupere "el déficit imputable a la crisis". "No haré una política de rigor. No aumentaré los impuestos porque retrasaría la salida de la crisis", señaló Sarkozy.

Durante el solemne discurso el jefe del Estado apoyó una iniciativa lanzada la semana pasada por varios diputados que mostraron su preocupación por el uso creciente de estas prendas musulmanas que cubren completamente el cuerpo de la mujer en Francia.



El jefe del Estado francés destacó entre aplausos que el burka "no es un problema religioso" sino "un problema de libertad y de dignidad de las mujeres". La declaración de Sarkozy, presidente de un país laico, se produce una semana después de que el Gobierno aceptase estudiar una ley que prohíba el uso del burka en Francia, una prenda de origen afgano que oculta completamente a la mujer tras una ancha túnica y sólo cuenta con una pequeña abertura a la altura de los ojos."El burka no es un signo religioso, es un signo de sometimiento, de rebajamiento", dijo. "Quiero decir solemnemente que no será bienvenido en el territorio de la República francesa", aseguró.

En Francia, donde vive la mayor minoría musulmana de Europa, hay diferencias sobre cómo reconciliar la libertad religiosa con los valores laicos del estado. Muchos ven el burka como una infracción de los derechos de las mujeres y dicen que a muchas mujeres musulmanas les es impuesto por los fundamentalistas.

"No podemos aceptar que en nuestro país algunas mujeres sean prisioneras tras una reja, apartada de la vida social, privada de su identidad", dijo Sarkozy.

Además apoyó una iniciativa de unos 60 diputados de varios partidos, que proponen una comisión parlamentaria para estudiar la extensión del burka y encontrar modos de afrontar esta tendencia.

ASUNTO DIVISORIO


"Hay que expresar todos los puntos de vista (...) Les digo, no tenemos que avergonzarnos de nuestros valores, no debemos tener miedo de defenderlos", dijo el presidente.

Hace una década Francia ya vivió un debate sobre el uso de otra prenda musulmana, el pañuelo que cubre el cabello, que culminó en 2004 con la ley que prohibía llevar muestras claras de identidades religiosas en la escuela pública

Los críticos dicen que la ley estigmatizó a los musulmanes en un momento en el que el país tenía que haber intentado apaciguar las tensiones entre la sociedad en general y muchos jóvenes de orígenes inmigrantes, causadas por décadas de discriminación en el mercado laboral e inmobiliario.

No es habitual ver a mujeres con el burka en la mayor parte de Francia. No hay estadísticas disponibles, pero se comenta que parece haber aumentado su uso en algunas zonas.

Los ministros están divididos con respecto a una posible prohibición. La secretaria de Estado a cargo de regenerar los vecindarios urbanos pobres, la feminista Fadela Amara, apoya la prohibición total después de que un portavoz del gobierno dijera que era posible.

Pero el ministro de Inmigración, Eric Besson, dijo que no serviría de nada, mientras que la secretaria de Estado a cargo de las familias, Nadine Morano, advirtió de que algunas mujeres podían ser recluidas en sus casas si no se les permitía salir con burka a la calle.

Un órgano aprobado por el Gobierno para representar a los musulmanes franceses hizo pública su posición contraria a la prohibición el sábado, alegando que no respetaría las libertades individuales y que estigmatizaría a los musulmanes.

Dos días antes, un grupo de unos sesenta diputados de diferentes partidos pidió que se abriera una comisión de investigación sobre la proliferación de esa prenda, utilizada por miles de mujeres en Francia, según diversos estudios. Desde que se formuló esta petición, en Francia se ha desatado una polémica similar a la que se produjo en 2004 respecto al velo islámico y que desembocó en una ley que prohíbe el uso de cualquier signo religioso en los lugares públicos, con atención especial a las escuelas.

La iniciativa ha reabierto un debate entre los defensores de las libertades individuales y los que consideran que éstas pueden ser limitadas en nombre del laicismo. El laicismo es un principio de "neutralidad y respeto" a "todas las opiniones y todas las creencias", indicó Sarkozy, quien señaló que "la libertad no es el derecho de cada uno a hacer lo que quiera" y agregó que no se debe equivocar el debate, pues "la religión musulmana debe ser tan respetuosa como las otras religiones".

VACIO LEGAL EN ESPAÑA

«Ellos pueden vestir como les dé la gana, mientras ellas se ven obligadas a llevar vestidos largos que les tapan el cuerpo y un pañuelo sobre la cabeza que les cubre el cabello». Bibiana Aído, ministra de Igualdad, se pronunciaba así hace un año en el marco de una jornada de debate sobre el papel de las mujeres en la Alianza de Civilizaciones.
Meses antes, el PP había introducido en su programa electoral la regulación del uso del velo para evitar que su empleo supusiera «un elemento de discriminación» para la mujer. Es uno de los pocos asuntos que ha logrado aunar sin matices los criterios de Gobierno y oposición. Y ha sido a costa de las asociaciones islámicas, que siempre han criticado la propuesta argumentando que también habría que regular las prendas de otras confesiones, como la sotana o el hábito de las monjas.

España es un país aconfesional, por eso los símbolos religiosos están permitidos. Con el hiyab o velo islámico y con el burka hay una suerte de vacío legal, pues no está ni prohibido ni expresamente permitido. Esto acarrea situaciones dispares y una cierta esquizofrenia.

Por ejemplo, el año pasado, la dirección de un instituto de Orcasitas (Madrid) prohibió a los alumnos portar cualquier símbolo religioso. No aplicó esta norma por el pañuelo musulmán, sino por «las enormes cruces que llevaban colgadas al cuello los Latin Kings». Otros institutos después han seguido este ejemplo.

Sobre el uso del velo ha habido tres episodios polémicos. El primero en 2002. El colegio concertado Inmaculada Concepción de El Escorial se negó a aceptar a una marroquí de 13 años porque llevaba el hiyab. La Comunidad de Madrid buscó a la menor un hueco en el instituto Juan Herrera. La entonces dirección del centro también puso reticencias, pero la controversia que se generó fue tal que tuvo que ceder. Hoy permite a las musulmanas llevar pañuelo, pero no deja que los alumnos lleven gorra.

En octubre de 2008 le tocó a Shaima, de ocho años. Una escuela de Gerona le prohibió ir a clase con velo basándose en un reglamento interno que rechazaba «todo elemento» que pudiera causar «discriminación». La Generalitat instó al colegio a permitir su asistencia a clase con este atuendo, porque «el derecho a escolarización prevalece sobre las normas de los centros».

En el tercer caso ocurrido en España se vieron implicadas dos granadinas, a las que se impidió el año pasado hacerse fotos para el DNI con el pañuelo puesto, cuando Interior ya reguló en 1998 esta posibilidad.

Las primeras e inmediatas replicas a la decisión de Sarkozy, como es de esperar la contrariedad de los musulmanes ha comenzado, dialécticamente, por el momento...

Grupo británico musulmán critica a Sarkozy sobre uso de burka

Un grupo musulmán británico criticó el martes al presidente francés Nicolas Sarkozy como "paternalista y ofensivo" después que el mandatario dijo que los atuendos islámicos como la burka convertían a las mujeres en prisioneras.

En París, el parlamento creó el martes una comisión a fin de que estudie el uso en Francia de las túnicas musulmanas que cubren todo el cuerpo, un día después de que Sarkozy dijo a los legisladores que la burka no sería bien vista en el país.

Un alto funcionario del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, una amplia organización de grupos musulmanes británicos, acusó a Sarkozy de una "política divisoria", y señaló que sus declaraciones podrían provocar una "reacción islamofóbica" en Europa.

Francia tiene la mayor población de Europa Occidental, que se calcula en 5 millones. [más de 6 millones] Un pequeño pero creciente grupo de mujeres francesas viste burkas y nikabs, que ya sea cubren el cuerpo entero o cubren todo con excepción de los ojos.

Sarkozy dijo el lunes al parlamento que respalda la prohibición del uso de burkas en público, calificándolas de "una señal de degradación" para las mujeres.

"No podemos aceptar que las mujeres queden presas detrás de una malla, queden apartadas de toda vida social, privadas de toda identidad", destacó Sarkozy. "No serán bienvenidas en el territorio de la República Francesa", agregó.

"Resulta paternalista y ofensivo el sugerir que las mujeres musulmanas que usan la burka lo hacen por presiones u opresión de parte de sus parejas o guardianes", dijo el subsecretario general del Consejo, Reefat Drabu, en un comunicado. "Semejantes sugerencias pueden ser percibidas legítimamente como antagonistas hacia el islam".

En París, la comisión de 32 miembros conformada por el parlamento, con miembros de los cuatro partidos principales, realizará audiencias que llevarían a una legislación, la cual prohibirá el uso público de las burkas, una medida que de acuerdo con un organismo de derechos humanos podría ser contraproducente.

"La prohibición de la burka no dará libertad a las mujeres", dijo Jean Marie Fardeau, director de la oficina de Human Rights Watch en París, [Menos mal que son los defensores de los derechos humanos] en un comunicado. "Esto sólo estigmatizará y marginará a las mujeres que usen la burka".

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22 junio 2009

Mahinur Özdemir diputada belga con "Velo" incluido

La diputada regional Mahinur Özdemir reabre el debate del velo en Bélgica

Junto con la ceutí Fátima Ahmed, la joven belga es la primera diputada que usa velo en Europa.

El Parlamento regional de Bruselas estalló ayer en aplausos cuando Mahinur Özdemir prestó juramento de su cargo sobre la Constitución belga. A sus 26 años, es la diputada más joven de la cámara y su historia probablemente habría acaparado no pocos titulares aunque ayer no hubiera llevado la cabeza cubierta con un hiyab o velo islámico.

"Me he sentido feliz, no me lo esperaba", nos explica minutos después del acto, poco preocupada porque algunos diputados pretendan prohibir el uso de símbolos religiosos en el Parlamento. "Son los electores los que me han traído hasta aquí, pero eso no quiere decir que vaya a trabajar sólo para algunos de ellos, al contrario. Espere un momento, por favor, creo que me está llamando mi tío desde Turquía...".

Mahinur Özdemir no es la primera musulmana que asume cargos públicos destacados en Bélgica.

Ha habido hombres y otras mujeres, pero es la primera que se distingue por el hiyab. Lo usa desde los 14 años "por propia iniciativa", aunque no todas en su familia lo emplean y ella misma se lo quitaba para ir a la escuela -CATÓLICA- del barrio bruselense donde sus padres tenían una tienda de comestibles, Schaerbeek.

Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Bruselas, desde el 2006 era consejera de este distrito por el partido CdH (Centro Democrático Humanista, el nuevo nombre del antiguo partido democristiano francófono), especializada en asuntos sociales. Junto con la diputada de la Asamblea de Ceuta Fátima

Ahmed, Özdemires la primera diputada electa que usa velo en Europa.

Su llegada al Parlamento de Bruselas-Capital, al mismo nivel de representación regional que Flandes o Valonia, ha reavivado la polémica sobre el uso de los símbolos religiosos en los espacios públicos. Su irrupción en la política regional belga ha coincidido con la noticia de que el Ministerio de Justicia sopesa autorizar a sus 24.000 funcionarios, excluyendo a jueces y policías, a usar signos religiosos o filosóficos: sea un crucifijo, el hiyab islámico, la kipá judía, el turbante sij o la antorcha laicista.

El debate se personaliza ahora en la diputada Özdemir,aunque las asociaciones musulmanas del país intenten dar la impresión de que es una no-noticia. Ninguna ley le impide cubrirse la cabeza con un pañuelo al entrar al Parlamento: "Violaría la Constitución y la Convención Europea de Derechos Humanos", defendía ayer en una tribuna del centro de estudios Vigilance Musulmane, frente a quienes afirman que, al contrario, este gesto cuestiona la neutralidad del Estado y refuerza el "comunitarismo frente al pluralismo" en la sociedad.

Es lo que opinan varios diputados del partido Mouvement Réformateur (MR, liberal francófono), que han anunciado que promoverán una reforma de las normas internas de las cámaras legislativas belgas para prohibir la exhibición de símbolos religiosos o filosóficos. La mayoría de ayuntamientos y escuelas de Bélgica, en la línea de las decisiones tomadas en Francia, se ha inclinado también por esta postura, aunque algunas voces abogan por practicar una neutralidad inclusiva.

Por: Beatriz Navarro
La Vanguardia.es


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21 junio 2009

Tres mujeres bomba, "shahidas".

Foto: Arin Ahmed
Tres mujeres dispuestas a castigar con su muerte.

Entre los años 2002 y 2006, durante la segunda intifada, al menos 78 mujeres palestinas decidieron suicidarse con explosivos matando a civiles israelíes. La ocupación, la represión, la vida controlada por el ejército israelí, todo les empujaba a hacer algo y decidieron convertirse en shahidas. De ellas, diez lograron su objetivo y mataron a 37 personas. Esta es la historia de tres mujeres bomba. Una lo consiguió. Otra fue detenida. La tercera se arrepintió

22 de mayo del 2002.
Un niño, el niño sonríe y el mundo da un vuelco…
La palestina Arin Ahmed llevaba 30 kilos de explosivos y clavos en la mochila. La madre israelí llevaba a su hijo en el cochecito. Se cruzaron. El niño, en ese instante, podría no haber mirado a Arin. Podría no haberle sonreído. Pero la miró. Y le sonrió.

“Dejé de sentirme –explica Arin–. Los pensamientos me inundaron. Traté de aclarar todo en mi cabeza, de lo más simple a lo más complejo. No sé cómo fue, sólo que fue muy, muy intenso.”
Arin no iba sola. La acompañaba un adolescente palestino, Issa Batir. Ya habían llegado al centro de Rishon Le Zion, al sur de Tel Aviv. Tenían que hacer explotar sus cuerpos –ella tenía 20 años– en la entrada del parque de Gan HaMoshava, en unas mesas donde los jubilados se apretujan para jugar a backgammon: él lo haría primero y, cuando acudieran los equipos de rescate, lo haría ella. Era el 22 de mayo del 2002.

“Ese niño de dos años me sonrió –afirma– y me recordó a mi sobrina Sarah, y pensé que quizá no tenía derecho a matar inocentes. Los israelíes matan a gente inocente, y pensé que no podía hacer lo que odiaba de los otros. Eso me frenó.”

La tormenta interna duró diez o quince minutos. Arin dejó finalmente la mochila en el suelo y dio media vuelta: el único caso conocido de suicida palestino –hombre o mujer– que en el último momento se ha arrepentido. Ya no sería shahida, mártir del islam.

“Le dije a Issa que él era demasiado joven para eso, que se lo pensara, y lo convencí, y se fue: me dijo que se quedaría un par de días por Tel Aviv para relajarse.”

Arin llamó durante tres horas a los que la habían llevado hasta Rishon Le Zion: le colgaban. Al final le contestaron. “Les pedí que me devolvieran a casa. Me dijeron que cómo dejaba perder una oportunidad así, que muchos soñaban con estar en mi lugar. Les contesté que era mi vida. Quería volver a casa.”

Durante el viaje de regreso no intercambió ninguna palabra con ellos. Y lo primero que hizo al llegar a casa fue encender la tele. “Quedé estremecida”... Issa había hecho estallar su cuerpo entre las mesas de backgammon. Ya era shahid.
Una semana después fue arrestada por los israelíes. El día de su detención, el ministro de Defensa en persona fue a verla –nunca lo había hecho antes– y le hizo tres preguntas: por qué decidió convertirse en suicida, por qué dio media vuelta y si volvería a hacerlo. “Después de hablar conmigo –explica Arin–, el ministro afirmó ante la prensa que los israelíes deberían pensárselo dos veces antes de entrar en los territorios palestinos. Estoy muy orgullosa de haber conseguido que dijera eso.”

Arin salió de la prisión el pasado febrero y ha retomado los estudios de Contabilidad en la Universidad de Belén. En su casa de Bet Sahur explica qué ocurrió para que una chica normal decidiera hace siete años matarse matando. Porque ella vivía con amigos e ilusiones. Hasta que, en el año 2000, estalló la segunda intifada.

–Todas las cosas de la vida fueron prohibidas: ir por la calle, visitar a los vecinos –recuerda–. Los soldados israelíes decidían quién era bueno y quién era malo. Perdimos a mucha buena gente. Todo era humillación. Sólo nos quedaba internet.
–¿Internet?
–Chateaba con gente de todo el mundo y comparaba: ellos vivían y yo no. No teníamos una vida digna de seres humanos. Y pensé que había que hacer algo. Quería enviar un mensaje al mundo. En especial, al ejército y al gobierno de Israel.
–¿Con quién contactó?
–No quiero dar detalles. Me enseñaron cómo llevar la bolsa, cómo hacerla explotar.
–¿Y no tenía miedo?
–No, porque creía en lo que hacía. Sabía que me desintegraría. Pero no pensaba en mi cuerpo.
–¿Fue una decisión política o religiosa?
–Las dos cosas. En política tienes que creer en lo que haces.
–¿Se lo comentó a su familia?
–No. Me lo habrían impedido. Mi familia no quiere hablar nunca de este tema. No lo hablo con nadie. Me he atrevido a hacerlo con ustedes.
–¿Y no pensó que quizá podría matar a algún niño?
–Cuando entré en Israel con la bomba me fijé mucho en la gente, en los niños. Vivían como viven otros niños del mundo. Excepto nosotros. Pero no pensaba en niños. Sólo pensaba en explotar.
–Hasta que el niño le sonrío…
–¡Me gustó tanto ese niño! Fue un mensaje de Dios.
–Issa sí fue hacia el objetivo…
–Lo siento tanto por él…
–Issa podría haber matado a ese niño… Quizá lo mató...
–No quiero saberlo –responde Arin después de un espeso silencio.
El niño de la sonrisa no murió. Al estallar su cuerpo entre las mesas de backgammon, Issa mató a un hombre de 61 años y a un chico de su misma edad: 16 años.
–¿Son necesarios los ataques suicidas?
–Cada periodo tiene su estrategia –responde Arin–. Ahora, no.

Arin aún chatea de vez en cuando con un par de conocidas israelíes y en su habitación tiene la fotografía de Amna Muna, estupenda, con pelo al aire y tejanos apretados. Amna es la carismática líder de las presas palestinas en Israel: está condenada porque un día se ligó por internet a un israelí de 16 años, lo atrajo a Ramala y allí lo mató.

Arin habla de sus siete años en prisión. Lo más difícil –explica– fue la convivencia con las presas comunes israelíes. Y entre rejas aprendió hebreo, “para entender lo que decían de nosotras”.

DETENIDA

Foto: Gadah abraza a su hija Jasmina en el campo de refugiados de Al Arub.

Gadah Titi tenía que cometer el atentado suicida en la entrada de la sede del banco Hapoalim en Tel Aviv. Ella afirma que no quería matar civiles, que los que le organizaron el atentado le aseguraron que en ese banco, a la hora prevista, sólo había militares cobrando sueldos. Fue detenida seis horas antes. "No odio a los israelíes
–afirma–. Quiero dar clases de hebreo a los míos. Lo que odio es la ocupación. Aquí está todo ocupado. Hasta el cielo está ocupado."

Arriba, Gadah abraza a su hija Jasmina en el campo de refugiados de Al Arub. Abajo, jóvenes israelíes celebran la fiesta del Shavuot, el Pentecostés judío, en la entrada de del banco Hapoalim, donde Ghada tenía que hacer estallar su cuerpo
Gadah Titi también aprendió hebreo en los seis años que pasó en prisión. “Si conoces la lengua del otro, puedes hablar con el otro”, afirma la muerta viviente: así llaman los palestinos a Gadah.
El 8 de agosto del 2002, Gadah se levantó bien temprano para hacer estallar su cuerpo, a las dos de la tarde. Pero hubo un chivatazo y a las ocho de la mañana fue detenida en su casa de Al Arub, un campo de refugiados cerca de Hebrón.

“La célula no estaba limpia
–afirma en el salón de su casa– . Alguien me vendió a los israelíes. No pude cumplir mi objetivo. Tardé un año en superar la depresión que me cogió. Me quería morir, pero he vuelto a la vida.”
El camino hacia el abismo es siempre el mismo. “Todos sufríamos la ocupación. Le daba vueltas a qué podía hacer, quería provocar un shock en el Gobierno israelí. Y un día rompí la barrera del miedo. Busqué durante tres meses a esa gente, porque no es tan fácil encontrarlos.” Y, a esa gente, Gadah le pidió un objetivo sin inocentes: sólo quería matar militares. Le seleccionaron la entrada de la sede del banco Hapoalim en Tel Aviv, en el número 50 de la avenida Rothschild. Ese día, a esa hora, sólo había militares cobrando sueldos y pensiones. Eso le dijeron.
“Todo estaba listo. Vi el cinturón. Pesaba 16 kilos. Me lo probé. Grabaron en vídeo mi testamento de shahida… Sabía que mataría a mucha gente, que quedaría hecha pedacitos… La vida es hermosa, pero la de los palestinos, no.”
Gadah tenía entonces 23 años y se acababa de graduar en radio y televi-sión por la Universidad de Hebrón.
–¿Qué pensaba los días previos a la operación?
–Que quería ir al paraíso. Pensaba en eso. Leí sobre el paraíso en nuestro Santo Corán, y quería vivir en ese sitio. El Che Guevara también está en el paraíso porque luchó por su nación.
–¿Y cómo es el paraíso?
–Muy, muy hermoso –dice–. Allí no hay enfermedades, no hay cosas sucias. Es el descanso eterno.
–El Corán promete a los mártires varones decenas de mujeres vírgenes y potencia ilimitada. ¿Qué promete a las shahidas?
–No lo sé –contesta sonriendo–. El descanso. Quizás un marido.
–¿Todavía legitima los atentados suicidas?
–Matar a militares que matan a nuestro pueblo está justificado. No tenemos ejército, y tenemos que hacer la guerra por los medios que tengamos.
–¿Y si viniera otra intifada?
–Ahora yo no lo haría. No es como antes. Ahora nos cruzamos con los soldados israelíes e incluso nos decimos salam, shalom. Y me gusta más la vida después de casarme y tener una hija.
Gadah explica su vida en prisión. Cómo bordaba. Las peleas entre ellas y las guardianas. “La prisión es algo maravilloso”, dice sonriendo, porque allí conoció a su marido, un palestino que también estuvo entre rejas. Y hace dos meses nació Jasmina.
Su esposo ya tenía otra mujer y muchos hijos, y no hay dinero ni espacio para tantos. “Sueño con tener una habitación para mi hija
–dice Gadah–. Cuando salí de prisión creí que mi vida mejoraría, pero no… Sufro ataques de ansiedad… Salgo muy poco de casa… Sueño con ir a Suecia. Y, si un día voy a Suecia, intentaré borrar todo lo que ha ocurrido conmigo.”

En otras casas, como en la de la familia Idriss, no sueñan con Suecia. No sueñan con nada y todo es imborrable. Imborrable lo que les ocurrió el 12 de julio de 1948, cuando fueron expulsados de Ramleh por los primeros israelíes, y lo que les ocurre desde el 27 de enero del 2002, cuando Wafa Idriss se convirtió en la primera shahida palestina.


Wafa tenía 28 años y era enfermera en la Media Luna Roja. Vivía en el campo de refugiados de Al Amari, junto a Ramala, y veía cosas muy duras. Un día atendió a un palestino de 15 años herido de muerte en la cabeza por la bala de un soldado israelí. Pocos días después, el 27 de enero del 2002, ella entró en la zapatería Freimann and Bein, en el número 50 de la calle Jaffa de Jerusalén. Se probó unos zapatos, salió de la tienda y detonó la bomba que llevaba pegada a su cuerpo. Mató a un hombre de 81 años.

El número 50 de la calle Jaffa de Jerusalén, donde se produjo el atentado

Había introducido el explosivo en Israel camuflado dentro de una ambulancia. Y se había pintado de rojo las uñas de sus manos y sus pies: nunca se las había pintado antes por miedo a las críticas en su entorno.

“Wafa nos hablaba de los heridos, de sus heridas, estaba impactada, pero no esperábamos eso”, afirma Jaled, su hermano mayor. Pero las heridas de los demás no lo explican todo. Ni en la primera shahida ni en las demás. Porque la guerra de liberación nacional se funde con la guerra de liberación personal: Wafa decidió convertir su cuerpo en bomba después de ser repudiada por su marido al ver que ella no podía tener hijos; lo decidió el día en que él celebraba el nacimiento de su primer niño con otra mujer.

La mirada de Wafa absorbe el salón de su casa en una lona arrancada de la pared y pisoteada –explica Jaled– por los soldados israelíes, que siempre andan buscando a Jalil, el otro hermano. Su sentimiento ante el martirio es una mezcla de dos: “De saberlo, lo habríamos impedido” y “estamos orgullosos de ella”.

“Wafa amaba mucho la vida”, insiste Jaled levantando el dedo índice. “No somos terroristas. Somos refugiados. Tengo 40 años y nunca he estado en Jerusalén, que está a media hora de aquí. Nunca he visto nuestra casa de Ramleh. Todavía existe. Todavía están los naranjos. Al lado del aeropuerto de Tel Aviv.”

Tras el atentado, los israelíes no hicieron lo habitual: echar abajo la casa de la familia del suicida. Quizá porque, en esta calle, tiras una casa y se caen todas. “No tenemos ninguna esperanza de regresar a Ramleh
–dice Jaled–. Está escrito en el Corán: esta guerra durará hasta el fin del mundo.”
En casa de los Idriss no hay sueños. No hay nada. A Wafa la recuerdan en una lona pisoteada por el mismo ejército que no les devuelve lo que quedó de ella. La petición está en trámite judicial, y sus restos
–la explosión afectó a 65 tiendas– esperan en el norte del lago Tiberíades, almacenados en un cementerio especial para estos cuerpos. Tiene un nombre: el Cementerio de los Números.
“Queremos vivir –afirma contundente el hermano de la primera shahida–. Escríbalo en su libreta. Queremos vivir. No queremos ser un pueblo de muertos”...

Si Arin Ahmed regresara al parque donde no quiso hacer estallar su cuerpo, se encontraría a un montón de jubilados matando el tiempo con el backgammon, el póquer, apostando sheqalim de reojo.

Si Gadah Titi regresara a la puerta donde no pudo hacer estallar su cuerpo, se encontraría con jóvenes abrazándose como ella se abraza a Jasmina.
Si Wafa Idriss regresara a la acera donde hizo estallar su cuerpo, se encontraría a un hippy vendiendo pendientes y su altavoz con Eartha Kitt cantando Angelitos negros.

Texto de Henrique Cymerman y Plàcid Garcia-Planas
Fotos de Àlex Garcia
magazinedigital.com


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20 junio 2009

El uso del burka en Francia llega al Parlamento

Una mujer musulmana ajusta el velo a una niña en una localidad al norte de París.
Foto: AP / JACQUES BRINON
El aumento del uso del burka en Francia llega al Parlamento

Diputados de izquierda y derecha piden una comisión de investigación

La vestimenta de algunas mujeres musulmanas, que cubren su cuerpo de la cabeza a los pies con un burka o un niqab, ¿es compatible con los valores laicos de la República francesa?

Esta es la caja de pandora que ha abierto un puñado de diputados de la izquierda y de la derecha, unidos para pedir que se constituya una comisión de investigación sobre tan espinoso asunto ante la utilización, cada vez mayor, de este signo religioso en el territorio .

Cinco años después de la ley del velo, que prohibe la ostentación de símbolos religiosos en la escuela pública de primaria y secundaria, el uso del burka reabre el debate sobre la frontera entre el ámbito privado y la preservación de la laicidad en la esfera pública.

Los 58 diputados –43 conservadores, 7 socialistas, 3 comunistas y 2 centristas– que han suscrito la solicitud razonan el problema en su exposición de motivos: «Si el pañuelo islámico constituye un signo distintivo de pertenencia a una religión, aquí estamos en un estadio extremo de esta práctica. No se trata solo de una manifestación religiosa ostensible, sino de un atentado a la libertad de la mujer y a la afirmación de la feminidad».

Los parlamentarios concluyen que la mujer «vestida con el burka o el niqab, está en una situación de reclusión, de exclusión y de humillación insoportable. Su existencia es incluso negada». Además de la cuestión moral, el velo integral –el burka tapa todo el rostro y el niqab solo deja ver los ojos– genera inconvenientes en la vida cotidiana.

«En las bodas o en el momento de hacer un pasaporte, los alcaldes y los agentes se encuentran ante mujeres que se niegan a levantar este velo, a menudo bajo la presión del marido», ilustra el diputado comunista André Gerin, impulsor de la petición. El mismo se negó a casar en el Ayuntamiento –trámite obligatorio en Francia– a una mujer totalmente cubierta.

EN CENTROS PÚBLICOS

Algunos cargos electos plantean la prohibición de este signo en centros públicos como la Administración, las dependencias de la justicia o la universidad. Otros van más allá, cuestionando el derecho a adquirir la nacionalidad. La asociación Ni Putas ni Sumisas, que aglutina a mujeres musulmanas del extrarradio parisino, también abogan por la prohibición del burka.

La iniciativa parlamentaria pretende «definir las proposiciones a fin de luchar contra los métodos que constituyen un atentado a las libertades individuales”. Una cuestión altamente sensible en un país donde viven cerca de cinco millones de musulmanes.

Para el presidente Nicolas Sarkozy constituye, además, un motivo de roce con la política de Barack Obama. En su discurso al mundo islámico, el presidente estadounidense consideró que los países occidentales no deben inmiscuirse en la forma de vestir de las musulmanas. Dos días mas tarde, Sarkozy matizó que Francia no acepta la ostentación de signos religiosos en la escuela y la Administración pública y que, fuera de este ámbito, las mujeres pueden llevar el velo siempre que no sea una imposición de su entorno.

El Periodico.com

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19 junio 2009

Neda Salehi Agha victima de la revuelta iraní

Neda, mártir y símbolo de la revuelta iraní

Las imágenes de su fallecimiento de un disparo durante una manifestación convierten a una joven en icono de la revuelta iraní.

Poco o nada se sabe de esta muchacha, a la que identifican en la Red como Neda, que significa 'La voz' o 'La llamada'.

Al menos 20 personas han fallecido en las manifestaciones por el presunto fraude en el resultado de las elecciones presidenciales en Irán, pero una de ellas destaca sobre el resto. Se trata de Neda, la joven estudiante de Filosofía muerta de un disparo este sábado en las protestas mientras hablaba con su padre.

Las dramáticas imágenes de su muerte de un disparo -recogidas en un vídeo de 40 segundos de duración que 20minutos.es ha decidido no emitir por su crudeza- han dado la vuelta al mundo gracias a Internet, elevando su fallecimiento a símbolo de los que protestan el régimen de Mahmud Ahmadineyad.

La joven irani Neda Agha Soltan recibio un balazo ,se cree de parte de la policia ,durante las protestas en Iran,debido al fraude electoral acontecido en ese pais.




Icono de la revolución


También circulan por la Red unas imágenes en las que se ve a la joven de 26 años, icono ya de la revuelta reformista, en los minutos anteriores a su muerte. En ellas se la ve acompañada de su padre, siendo una más en la marea negra y verde que lleva desde el pasado 12 de junio inundando las principales avenidas de Teherán.



Pero Neda podría no ser el verdadero nombre de esta joven. La palabra en farsi significa 'La Voz' o 'La Llamada' y por Neda se la conoce en las redes sociales que sirven estos días de principales altavoces de la revuelta iraní.

La muerte de Neda ya es uno de los 'temas' más buscados en Google, Twitter y Youtube y tiene ya hasta enlace en la wikipedia. En Twitter se pueden leer varios mensajes encumbrando a la joven: "RIP NEDA, El mundo llora viendo tu último suspiro. No morirás en vano. Te recordaremos".

Sin embargo, las circunstancias de esta muerte aún no están claras. Mientras los seguidores del reformista Musaví hablan de disparo de la Policía iraní, la Fiscalía General de Irán aseguró que durante los disturbios del sábado hubo "vándalos" que dispararon y mataron a civiles.

Irán culpa a EE UU y Reino Unido

Irán es escenario desde hace más de una semana de manifestaciones y violentos enfrentamientos, que estallaron tras conocerse la victoria electoral, por mayoría absoluta, del presidente, Mahmud Ahmadineyad. Este mismo lunes el Consejo de Guardianes ha admitido irregularidades tales como que, al menos en 50 ciudades, ha habido más votos que electores.

El régimen iraní ha acusado a Estados Unidos y el Reino Unido de interferir en los asuntos internos de Irán y de fomentar los disturbios. Además, acusa a los medios extranjeros de exagerar la situación para crear disturbios y lanzar una "guerra cibernética" para manchar la imagen del país.

La oposición iraní tiene previsto marchar este lunes, de nuevo, en protesta por el resultado de las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio, que considera fraudulento, y ha pedido que se enciendan velas en homenaje a las víctimas.

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18 junio 2009

Las protestas en Irán se basan en la defensa del islam

La fuerza de las protestas se encuentra en que se han mantenido dentro del discurso religioso

“La gente en Irán no está diciendo que quiere un cambio de régimen. Lo que se está preguntado es ‘¿Dónde está mi voto?’”

“Si el movimiento reformista tiene éxito, podría extenderse la idea de que el régimen es malo”

En la batalla por el control de las calles de Irán, el Gobierno y la oposición despliegan símbolos religiosos y parábolas para retratarse como seguidores del ideal de un Estado islámico único.

Ali Khamenei, el líder supremo iraní, concluyó su sermón del viernes pasado con lágrimas en los ojos tras sugerir que su gobierno se encuentra sitiado por las fuerzas del mal, que quieren destruir el legítimo gobierno islámico.

Por otro lado, el líder de la oposición, Hussein Musaví, en sus críticas al Gobierno exigió la justicia prometida por el Corán y exhortó a sus seguidores a subirse a los tejados por la noche y gritar, “Allahu Akbar”, o “Dios es grande”. La fuerza de las protestas se encuentra en que se han mantenido dentro del discurso religioso

Desde su creación, la revolución islámica se ha presentado ante el pueblo iraní como la única forma de gobierno capaz de luchar contra el mal, y sobre este punto de apoyo se ganó el corazón y la mente de la población. Si el Gobierno da muestras de injusticia, con un uso excesivo de la violencia contra sus ciudadanos, corre el riesgo de dejar que la oposición se envuelva en el manto de la virtud islámica.

“Entre los reformistas y los conservadores, el que se presente ante la población como garante de los valores islámicos ganará”, afirma Mohsen Dadivar, un religioso iraní de alto nivel académico, experto en estudios islámicos de la Universidad de Duke.

Pero, lo que es más importante, el resultado de las protestas determinará el apoyo que el gobierno se granjea entre los fanáticos ideólogos que forman la columna vertebral de las fuerzas de seguridad. Algunos expertos consideran que el nivel de violencia de esta semana será crucial en ese tira y afloja. “Lo que provoca mayor interés de las proclamas de Musaví y su grupo es que ellos dicen ser parte de la revolución islámica y que quieren afirmar 'Dios es grande’ y derrocar la tiranía “, afirma Said A. Arjomand, profesor deSsociología en la Universidad del Estado de Nueva York.

“Es una lucha por la apropiación de los antiguos símbolos. Será difícil que el ejército ataque al pueblo si lo que está manifestando es que 'Dios es grande'”, recalca. Los orígenes de la fe chiíta se remontan a la muerte de Hussein, el nieto del Profeta Mahoma. Su asesinato en el año 680 infundió en esta creencia un profundo respeto por el desvalido. Así, ambas partes en Irán se retratan a sí mismos como mártires de la causa: el ayatolá Jamenei lo sugirió en su sermón y Musaví también argumentó que estaba dispuesto a dar su vida.

Al límite

Lo que es cierto es que ambas partes se ha mantenido estrictamente dentro de los límites del islam, con la oposición empleando hábilmente el verde, color del islam y de la familia del profeta, como un sutil símbolo de que sus protestas se basan en la fe. Además, tanto conservadores como reformistas se consideran herederos del venerado patriarca revolucionario Jomeini.

El domingo pasado, Musaví evitó cualquier mención directa contra el líder supremo, y prefirió culpar al Gobierno del engañó en los resultados de las elecciones.

“Cada musulmán entiende la injusticia que se encuentra tras la mentira”, sostiene el profesor Kadivar, que fue asesor del anterior presidente reformista, Mohammad Jatami. “El requisito básico para ser el líder supremo es ser justo. La justicia es un punto clave en los valores islámicos”. El argumento del ayatola Jameini, implicito en su sermón del viernes, es que él es el guía espiritual y, por tanto, cambiarle a él es cambiar el islam. Éste es a corto plazo el argumento más contundente para los analistas, pero sostener la violencia para controlar las manifestaciones le perjudicará.

“Ambas partes quieren culpar al otro bando como responsable de la violencia”, sostiene Arjomand, y añade que la oposición no puede etiquetar al ayatolá Jamenei como dictador. “Ellos no quieren ir tan lejos, saben que perderían, porque en última instancia, Jamenei es el heredero de Jomeini”. “Si el movimiento reformista tiene éxito, podría extenderse la idea de que el régimen es malo”, dijo Fátima Haghighatjoo, ex miembro reformista del Parlamento iraní, que se ha convertido en profesora visitante en la Universidad de Massachussets.

En las revueltas estudiantiles contra el Gobierno en 1999 y 2003, los manifestantes criticaban la idea de tener un líder supremo. Al régimen le resultó relativamente fácil aplastar las protestas, porque no tenían cabida dentro del sistema.

“La gente en Irán no está diciendo que quiere un cambio de régimen. Lo que se está preguntado es ‘¿Dónde está mi voto?’”, dice Haghighatjoo. “Es gente que baja a la calle para defender su voto. No pueden acusarles de ser anti-régimen. No creo que el Bassij de más bajo nivel acepte disparar contra la población, porque son personas que protestaban por las trampas electorales.”

El Basij —movimiento paramilitar, en el que los vigilantes visten de paisano— es la principal fuerza que el Gobierno emplea para disuadir las protestas antigubernamentales, principalmente mediante palizas, detenciones y otras tácticas de intimidación. A pesar de todo, oficialmente ya han muerto entre 10 y 19 personas en todo el país.

“En general, los Basij son una fuerza ideológica y cultural muy comprometida con los principios fundamentalistas”, sostiene Afshon P. Ostovar, un estudioso de la seguridad iraní de la Universidad de Michigan.

Difícil de justificar


Sin embargo, los ideólogos no podrán llevar a cabo la represión en caso de división social. “Incluso la Guardia Revolucionaria comenzaría a cuestionar su compromiso”, ratifica Ostovar. Esta es una de las razones por las que la represión no ha sido tan violenta como podría ser, añade.

La fuerza de las protestas se encuentra en que se han mantenido dentro de la religión, asevera Roxanne Varzi, antropóloga de la Universidad de California que ha estudiado la forma en que el gobierno difunde su ideología.

“Era más fácil jugar en el discurso de los infieles contra los virtuosos ciudadanos”, indicó Varzi, pero el movimiento de oposición en su conjunto adoptó el discurso islámico. “No pretende ser algo anti-islámico, incluso para aquellos que se consideran practicantes. Debido a que el movimiento nace desde dentro de la estructura, resulta difícil para el gobierno justificar la represión".

Neil MacFarquhar (NYT)

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17 junio 2009

Violentos disturbios en Teherán

La tensión crece en Irán tras confirmarse que Ahmadineyad habría ganado las elecciones de forma aplastante. El opositor Husein Musavi ha pedido la anulación de las elecciones. Le han secundado miles de seguidores en una manifestación en el centro de Teherán.




El presidente vencedor de las elecciones defendió la "limpieza" con la que se desarrolló el criticado proceso de votación y recuento, ahora bajo la lupa internacional. Ha menospreciado las protesta y anunciado la continuidad de su programa nuclear. "¿Quién se atreve a amenazar a Irán?", ha dicho. »



14-06-2009Dos días después de las reeleción de Mahmud Ahmadineyad, Teherán sigue sumida en una oleada de protestas. Mientras que el opositor Musavi ha pedido oficialmente la anulación de los comicios, Ahmadineyad, ha celebrado ante una multitud su victoria.

La Policía toma Teherán

-La manifestación en apoyo al reformista Mousaví ha acabado con disturbios y se ha producido la primera víctima mortal.(15/06/09)

Enfrentamientos entre la Policía y los manifestantes en Teherán

15-06-2009Tres días de tensión en las calles se han cobrado la primera víctima mortal.(15/06/09)

Miles de personas desafían al Gobierno en Teherán a pesar de que las manifestaciones están prohibidas

15-06-2009Los manifestantes han ocupado las calles de Teherán pidiendo la repetición de las elecciones.(15/06/09)

Cientos de miles de iraníes arropan a Mousaví en la capital del país

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16 junio 2009

Enemistad y alianza entre Islam y comunismo


Cierto Islam en el mundo de hoy: enemistad y alianza entre Islam y comunismo.

Estas líneas parten de algunos principios, que debemos aclarar antes de acometer nuestro objetivo, por lo que este artículo tendrá dos partes. Como no es posible desarrollar dichos principios y existe una buena bibliografía a ese respecto, nos limitaremos por ahora a enumerarlos:

- No tenemos nada en contra de ninguna religión ni del ateismo, siempre que ni unas ni otro se vuelvan agresivos contra quienes no comparten su posición, o pretendan imponerse-- o imponer a los demás sus normas de vida-- por la fuerza o con ayuda de la mentira, pues hemos sufrido ya demasiada intolerancia y, en los últimos tiempos, demasiada permisividad. Todo sin apenas transición.

- Como todas las religiones, el Islam sufrió graves represiones bajo el comunismo. No siempre se advirtió muy claramente en el bloque europeo comunista, pues era una religión arraigada en muy pocos de los países que lo componían: Albania, parte de la antigua Yugoslavia, la extinta URSS, algo en Bulgaria.
Pero en el Archipiélago GULAG, padeció junto al disidente—o al acusado de tal--casi todo el que profesara una fe en alguna de las formas de la trascendencia. Sin embargo y paradójicamente, tras la desestalinización, las autoridades comunistas captaron el filón que podía constituir el Islam como lo que denominan “fuerza revolucionaria”, en especial (en aquellos momentos) el magrebí, y, dentro del mismo, Argelia, uno de los pocos países que en los años 60 no habían alcanzado la independencia.

- Siempre esta atención se dirigió hacia el Islam en el extranjero y no dentro de la URSS o de otros países comunistas, en los que era más o menos tolerado, salvo etapas de feroces represiones, aunque los descendientes de musulmanes debían ser tan ateos como cualquiera, si querían ocupar cargos públicos o ascender en la vida profesional e intelectual. A las mezquitas, no cerradas, como tampoco iglesias o sinagogas, se atrevían a acudir solo personas de edad avanzada o no vinculadas a los anteriores supuestos. No se trataba de cerrar templos, sino de impedir que las nuevas generaciones acudieran a ellos por temor a no lograr sus aspiraciones, lo que contrastaba con la sorprendente apertura, comprensión y solidaridad con los creyentes de otros países. [actualmente sucede algo parecido]

Esto daría lugar a una curiosa transformación en la visión comunista sobre el Islam: de ser una de las modalidades del “opio del pueblo”, lo que para el marxismo significaba la religión, pasó a ser un factor a considerar en su proceso de expansión, siempre en relación con el mundo exterior al bloque comunista, de modo que el musulmán extranjero disfrutaba de “derechos” de los que carecía el ciudadano del bloque comunista. En diferente medida, otro tanto sucedió con otras religiones, sobre todo con el Cristianismo: creyentes-vitrina y creyentes reales, es decir: creyentes para muestrario ante los países democráticos y creyentes hostigados y/o reprimidos.

- No le resultó tan fácil, por cuanto el Islam radical, también basado en la auto expansión, entre otros principios, se prestaba con gusto a ser compañero de viaje de cuantos compartieran su rechazo a Occidente, su interés en el desarrollo de sus sociedades por vías peculiares y derivadas de su doctrina, y por ello diferentes de las capitalistas clásicas, cuyo símbolo eran los E.U.
Pero no estaba dispuesto a dejarse dominar por una concepción del mundo y de la vida atea, y lo demostraría. Esto dio lugar, por ejemplo, a las alianzas tácticas de la URSS con países del Golfo arábigo-pérsico y al papel representado por la Cuba comunista en la Organización de países no alineados.

- Curiosamente no sólo el Islam, sino otras religiones que son mayoritarias en distintos países del llamado “tercer mundo”, eran mal conocidas y analizadas, y peor valoradas por Carlos Marx. En recientes artículos, el analista político Julián Schvindlerman se refería a esta cuestión y esclarecía las pocas simpatías que el Islam despertaba en Marx, quien no criticaba a esta religión por tener origen judío, sino por ser eurocentrista y ateo.

En lo primero se mostraba como buen discípulo de Hegel, que consideraba despectivamente “pueblos no históricos” a cuantos no formaban parte de Europa.
Además, si como ateo pensaba que cualquier religión representaba una degradación del espíritu humano, el Islam en especial requería según Marx de la laicización, entendida también como abandono del Corán, para poder avanzar en el camino socialista. De hecho, la única revolución social ocurrida en Asia había sido, a juicio de Marx, realizada por Inglaterra en su colonia La India. Lo peor de la actuación inglesa estaba plenamente justificado por los frutos obtenidos. Si cree que tergiversamos las ideas marxistas, no discutiremos: lea la obra y compruébelo. Dicho sea de paso: si los partidarios del multiculturalismo pretenden alguna vez hallar un predecesor en Marx, difícil lo tienen.

Es por ello doblemente curioso que, tras un proceso imposible de analizar aquí, el Islam haya llegado a congeniar de forma asombrosa con el socialismo. La alianza entre los regímenes y gobiernos socialistas y comunistas aún existentes y el Islam es un hecho.
Para muestras, Irán y, hasta no hace mucho, Irak, entre otros países, y Cuba, Venezuela, España, y el caso de los países nórdicos europeos, ya rayando en lo trágico, como muestran las fechorías recientemente cometidas en Noruega, cuyo gobierno quiere atajar.

O la judeofobia y la actitud anti-israelí crecientes en muchos países en los que es fuerte la inclinación para criminalizar siempre a Israel o ridiculizarlo. Lo curiosoación a la izquierda, entre los que se destaca España, algunos de cuyos diarios no vacilan en manipular las noticias (o elegirlas cuidadosamente) es que en los países islámicos se demoniza, y con frecuencia se reprime o discrimina, o se persigue y castiga—a menudo muy severamente—a la izquierda y a los grupos sociales que protege: los propios sectores de la izquierda, las feministas y los homosexuales, estos dos últimos actualmente protegidos por dicha izquierda. Pues hemos sido testigos presenciales de las severas condenas del feminismo y de la homosexualidad bajo el socialismo real, y de las crueles medidas represivas que los países socialistas tomaban contra los hoy llamados gays: desde las comunas maoístas de trabajos forzados, que representaban la muerte o poco menos, hasta la privación de derechos elementales.

En 1982 se convirtió al Islam el filósofo francés Roger Garaudy. Había sido fuertemente estalinista y, en la tesis doctoral defendida en la Academia de Ciencias de la URSS, afirmaba que sólo bajo el comunismo existía la libertad humana. Ninguna autoridad islámica criticó su afirmación de haber ingresado al Islam “con los Evangelios en una mano y El Capital en la otra”. Mucho habría que hablar de su constante labor en Radio Islam, junto a la francesa y ex profesora de la Universidad de la Habana en los años 70, y siempre amiga de la Cuba comunista Marie Poumier Taquechel, de reconocido antisemitismo.

A Garaudy se debe la “Fundación Garaudy de las Tres Culturas”, situada en Córdoba, España, en la que apenas se destacan los aportes de las culturas judía y cristiana, en especial de la primera. O su actitud de negación del Holocausto nazi, o en su mitificación de la España islamizada medieval, actitud que comparte con escritores como Antonio Gala, reconocido antisemita, o con Juan Goytisolo. Es de lamentar por cierto que el Presidente de los Estados Unidos haya incurrido en el error de citar en un reciente discurso ideas propias de dicha mitificación, sin contar con la inquietante ambigüedad de su discurso en El Cairo.

No está de más mencionar que hubo en España, en las décadas de los 80 y los 90, una ola de conversiones al Islam que, curiosamente, tenia su mayor fuente en los ex comunistas y muchos ex etarras, que nutren también el bando del antisemitismo, nuevo rasgo éste de la alianza entre Islam radical y marxismo/comunismo. Entre las labores de estos conversos (no hablamos ahora de radicales sino simplemente de conversos) ha estado la creación de la página de Internet www.webislam.com, entre cuyos propósitos no solo está el cultural (hay muchos y buenos trabajos) sino el de promover las conversiones y el boicot a Israel, país al que atacan de forma constante.

Una de sus secciones ha sido un centro virtual misionero para Iberoamérica. Pues, al igual que España llevó el Catolicismo a dicho continente, consideran que debe llevar el Islam. Uno de los resultados de dicha labor misionera se ha visto en Chiapas, México. Una comunidad de indígenas conversos al Islam ha denunciado por explotación al misionero islámico español Aureliano Pérez Iruela, quien, durante años, los obligó a trabajar largas jornadas para su propio beneficio sin retribución alguna y les prohibía alimentos que el Islam permite, como el maíz y otras verduras. Un Islam a la medida del cacique. Eso si: la comunidad, segura de haber hallado en el Islam los valores que buscaba, decidió permanecer en éste.

Hasta aquí hemos tocado muchos temas que podrían hacer pensar en algo falso por nuestra parte: hostilidad hacia el Islam. No es así. Aquí se habla de un Islam políticamente manipulado, que excede la dimensión religiosa de forma arbitraria y unilateral tanto como la funesta Teología de la liberación. Un Islam lleno de fanatismo que pretende un poder omnímodo basado en el terror (Carlos el Chacal, converso a ese Islam, es un buen ejemplo) y no un Islam que enseñe a sus fieles como vivir civilizadamente y en paz, como vivir en sociedad para extender los más altos valores.

Sería muy importante que los musulmanes de buena voluntad se enfrentaran a la corriente arriba mencionada y a los brutales excesos de otras como Al Qaeda y propugnar la convivencia pacifica, al igual que han hecho ya algunos importantes intelectuales como el filósofo Fatik Triki y su equipo de trabajo en Túnez (Cátedra UNESCO de Cartago), la abogada Shirim Ebadi (premio Nóbel de la Paz 2003) y el también filósofo Abdelkarim Souroush en Irán, con su proyecto de un Islam democrático. Rigor científico; mente abierta; combinación de tradición y actualidad. Esos son sus parámetros.

La difunta periodista italiana Oriana Falacci pasó los últimos años de su vida profundamente angustiada ante las pretensiones de conquista que el Islam radical y yihadista tenia, a su juicio, sobre el resto del mundo, Europa en especial, preocupaciones que vertió en importantes obras, rechazadas a ultranza por los políticamente correctos y por la izquierda aliada a dicho Islam. Pero en una de ellas (La Rabia y el orgullo) señala algo, no por grotesco menos preocupante: en tiempos de la guerra fría (y desde antes), los rusos intentaban mostrar a toda costa que habían sido los autores de todos los descubrimientos y aportes significativos a la ciencia y la cultura humanas. Cuando resultaba evidente que no habían sido ellos, sacaban a relucir un nombre que pocos (o ninguno) conocían y lo señalaban como el “precursor” de dicha idea o de dicho invento, al que fatalmente nadie reconoció.

Oriana Falacci llamaba jocosamente “Popov” a ese ruso genérico, sabio universal, precursor de todo conocimiento o invento, de todas las épocas y absoluto. Pues resulta que algo similar sucede en el Islam. Cada vez que se trata de una concepción importante, al menos en los terrenos de la mística y de las humanidades, estos representantes del Islam extremistas sacan a relucir a su Popov, que en ocasiones es una personalidad altamente respetable en la historia de la cultura humana y que no tuvo pretensiones de erigirse en precursor de toda idea importante.

Unos y otros olvidaban o aparentaban olvidar que existen muy a menudo analogías entre las concepciones humanas y que ello, sin otras pruebas, no significa que exista ningún tipo de influencia de alguna de las figuras que las asumen sobre otra u otras. Precisamente porque el ser humano es uno en última instancia y capaz de extraer conclusiones muy similares de cualquier tema de reflexión, pese a las diferencias de época, de país y de la cultura y las mentalidades que la generan y son constantemente regeneradas por ella.

Pero seguiremos hablando del tema, tras esta introducción imprescindible.

Lourdes Dina Rensoli Laliga
Gentiuno
Lourdes Rensoli Laliga es ensayista, profesora de filosofía, traductora y poetisa cubana, naturalizada española, nacida en La Habana, en enero de 1952.

Deseamos que la continuación no se haga esperar, uno de los mejores artículos que he leído últimamente, un excelente trabajo bien documentado que vale la pena leer con atención y reflexionar sobre lo que nos transmite.

Marx y el Islam

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15 junio 2009

Les presento a los talibanes


Aquellos que trasgredían estas normas se veían sentenciados a amputaciones o ejecuciones; les sucedió a miles y a menudo se hacía en público.

"Afganistán es el país más extraño del mundo", dijo William Wood, el embajador americano en Kabul. Le pregunté si me permitía citarlo. Primero vaciló un poco y luego dijo que sí, no sin antes añadir: "Es un país implacablemente extraño".

Montañoso, sin salida al mar y muy remoto, poblado por legendarios guerreros –pashtunes, tayikos, hazaras y uzbekos– ricos en historia pero económicamente paupérrimos, Afganistán ha permanecido en estado de agitación por casi treinta años, desde la invasión soviética de 1980. "La gente aquí está acostumbrada a la violencia", dice el general David McKiernan, el comandante americano en Afganistán. "Pero esta gente también está traumatizada por la violencia".

Hacia 1989, los afganos ya habían derrotado a los invasores soviéticos: una gran victoria que generó repercusiones y que fue lograda con ayuda de Estados Unidos. Pero una vez que los rusos se fueron, americanos y europeos perdieron el interés en Afganistán. Los señores de la guerra lucharon entre sí mismos en busca de territotio, poder y riqueza, especialmente en forma de amapola de la que se hace la heroína.

En 1994, un grupo de justicieros provinciales liderados por el mulá Mohamed Omar, el administrador de una escuela religiosa, se rebeló ante el caos y la corrupción. Él y sus seguidores se denominaron "los estudiantes" ("talibanes" en la lengua pashtún).

Los talibanes restauraron la ley y el orden. El pueblo acogió esta novedad con satisfacción. Los talibanes también gozaban del apoyo de los islamistas arraigados en los servicios de inteligencia de Pakistán. Y también los saudíes los vieron con buenos ojos.

Al poco tiempo, la agenda ultraradical de los talibanes se hizo evidente. La niñas ya no podían ir a la escuela. Las mujeres no podían salir de sus casas a menos que estuvieran cubiertas de pies a cabeza con un burka y que salieran acompañadas de un varón. Se prohibió cantar, bailar, tocar música, mirar televisión, practicar deportes e incluso volar cometas, pasatiempo nacional afgano. Rezar cinco veces al día se convirtió en algo obligatorio.

Aquellos que trasgredían estas normas se veían sentenciados a amputaciones o ejecuciones; les sucedió a miles y a menudo se hacía en público. Los líderes tribales tradicionales fueron asesinados y reemplazados por fieros mulás que rompieron con la tradición afgana de combinar el poder religioso y político.

En marzo de 2001, los talibanes dinamitaron los Budas de Bamiyán (estatuas gigantes que eran obras de religión y arte, construidas en el siglo VI). Para los talibanes eran "ídolos paganos" que merecían ser destruido, como todo lo no islámico. "Es un asunto puramente religioso", dijo el entonces ministro de Asuntos Exteriores afgano Wakil Ahmad Mutawekel a un periodista japonés.

El periodista pakistaní Ahmed Rashid escribió que los talibanes representaban una nueva clase de fundamentalista islámico: "agresivo, expansionista e inflexible en su exigencias puristas para que la sociedad afgana volviera a un imaginado modelo de la Arabia del siglo VII en los tiempos del profeta Mahoma".

Al mismo tiempo, por supuesto, los talibanes también estaban dando refugio a un exiliado saudí de nombre Osama bin Laden. Pero él estaba tramando otra clase de asalto contra los odiados infieles. Después de la matanza del 11 de septiembre de 2001, los talibanes permanecieron leales a Bin Laden y a Al-Qaeda. El resultado fue la invasión de Afganistán, liderada por Estados Unidos, así como el derrocamiento de los talibanes.

Tanto Bin Laden como el mulá Omar se escaparon, probablemente a la zona agreste del Pakistán occidental. Hoy, fuerzas talibanes –alentadas por árabes, chechenos, pakistaníes y otros "combatientes extranjeros"– están intentando volver a tomar Afganistán usando las mismas tácticas terroristas que Al-Qaeda ha usado en Irak: asesinatos, bombas de carretera y, cuando yo estuve en Afganistán en noviembre, lanzando ácido a la cara de las jovencitas que van camino a la escuela. Un diplomático europeo en Kabul observaba que en el año 2008 han matado a 900 policías afganos, una mejora si se compara con los 1.200 asesinados en 2007. "Los talibanes no son gente nada sensible", dice.

Como otros grupos islamistas militantes –Hamás y Hizbolá, por ejemplo– los talibanes actúan localmente pero piensan globalmente. "Queremos erradicar del mundo a Gran Bretaña y a Estados Unidos", explica Baitulá Mehsud, el emir de los talibanes pakistaníes, "y destruir la arrogancia y la tiranía de los infieles. Rezamos por que Alá nos permita destruir la Casa Blanca, Nueva York y Londres".

La evidencia disponible sugiere que la gran mayoría de afganos no quiere ver la vuelta de los talibanes al poder. De hecho, los talibanes no han conseguido recuperar ni una sola ciudad. Pero han estado intensificando su uso de la violencia.

En los últimos años, la lucha ha disminuido durante el frío y nevoso invierno de Afganistán. El general McKiernan ha mantenido la presión ya que el enemigo se aplica con vigor durante la primavera. La esperanza –todavía no se puede decir la expectativa– es que Pakistán también se mueva agresivamente contra los combatientes talibanes dentro de sus fronteras.

"Hagámoslo bien", decía un general americano en Kandahar, "y no tendremos que volver aquí en años".

©2009 Scripps Howard News Service
©2009 Traducido por Miryam Lindberg
Clifford D. May, antiguo corresponsal extranjero del New York Times, es el presidente de la Fundación por la Defensa de las Democracias, institución investigadora dedicada al estudio del terrorismo

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14 junio 2009

Europa subordinada admite la hipocresía de Gadafi


A Gadafi lo recibieron ayer en Roma con alfombra roja y todos los honores. Él correspondió a tanta pompa vestido de uniforme militar de gala al que añadió la foto de Omar al-Mujtar, héroe anticolonial ahorcado por los fascistas en el campo de concentración de Soluch el 16 de septiembre de 1931.

La visita de Gadafi, acto que culmina la nueva relación de amistad entre los dos países, tiene tres lecturas. Por un lado, cierra las heridas por el periodo colonial italiano. (Recordemos que dos hermanos de Gadafi murieron por la explosión de una mina, probablemente italiana, accidente en el que él mismo resultó herido). Gadafi elogió el valor de Italia en admitir los errores de su pasado.

El segundo aspecto de la visita es el comercial. El 30 de agosto Berlusconi y Gadafi firmaron en Libia un Tratado de amistad y colaboración, que había preparado el gobierno Prodi, según el cual Italia se comprometió a pagar 5.000 millones de dólares en 25 años como indemnización por el pasado colonial, y también a construir una autopista desde Bengasi hasta Tripoli, que tal vez se prolongue posteriormente hasta Egipto y Túnez. En ese mismo acuerdo, se prevé una prórroga de otros 25 años de las concesiones en Libia de la ENI (Ente Nazionale Idrocarburi). Además de estos grandes números, hay otros más modestos pero de importancia notable. En Libia hay más de 100 empresas italianas que pueden aprovecharse de los 35.000 millones de dólares que se destinan en el último plan quinquenal libio al desarrollo de sectores no petrolíferos, como son la pesca, el turismo y la cultura, y la modernización de los transportes (puertos y red ferroviaria).

Sin embargo, el lado más incómodo de su visita se centra en el problema de los migrantes. Los cuatro días de visita oficial de Gadafi, que incluyen hoy una visita a la universidad de Roma La Sapienza y un doctorado honoris causa que le otorgará la universidad de Sassari han molestado a muchas asociaciones que defienden los derechos de los migrantes. Destaca la campaña "Yo no devuelvo" ("Io non respingo"), en la que participan Asinitas, Zalab, Fortress Europe, los autores del documental "Come un uomo sulla terra", que han recogido más de 7.000 firmas y han organizado 77 actos para protestar por las condiciones de los migrantes en Libia. Abundan las pruebas documentales del trato inhumano que da el régimen libio a los migrantes en los campos de retención. Lo sabe ACNUR, lo sabe la UE, pero no es momento de criticar a Gadafi a propósito de sus funciones de guardián de la Fortaleza Europa.

De esta visita, una cosa sí que se puede concluir: la crisis energética y la crisis humanitaria de los migrantes pueden hacer de un "terrorista" un "amigo".

Gadafi habla sobre derechos de la mujer en Italia

El líder libio Moamar Gadafi ofreció un discurso aparentemente contradictorio a los italianos el viernes, criticando el trato de Islam hacia las mujeres para luego insinuar que los parientes masculinos deberían decidir si una mujer puede conducir.

El público de Gadafi _ más de 700 ejecutivas y políticas _ respondió con aplausos y abucheos al discurso del controversial mandatario.

Hubo momentos en que Gadafi parecía defender los derechos de la mujer pero al mismo tiempo apoyó algunos de los principios más estrictos del Islam y criticó la historia de la emancipación de las mujeres en Occidente.

Gadafi _ que se encuentra de visita en Italia por primera vez _ llegó al encuentro vestido con ropas tradicionales y rodeado de sus mujeres guardaespaldas.

Tras su discurso, el líder libio tomó el velo de una de las mujeres que le acompañaban y lo usó para secarse el sudor de la frente.

Su audiencia reaccionó con aplausos cuando lamentó que en algunos países árabes e islámicos "una mujer es un como un mueble, puedes intercambiarla cuando quieras".

Gadafi usó como ejemplo el hecho de que en algunos países musulmanes, incluida Arabia Saudí, a las mujeres no se les permite conducir, pero añadió que no son los gobiernos los que deberían decidir ese derecho.

"Si alguien ha de hacerlo, debería ser el marido, los hermanos, o el padre los que le den el permiso", dijo Gadafi, provocando el fuerte repudio de la audiencia.

Al final del discurso, muchas mujeres rodearon al líder libio pidiéndole un autógrafo mientras que otras se fueron perplejas. Stefania Prestigiacomo, ministra de Medio Ambiente de Italia, dijo a medios italianos que el discurso fue "contradictorio" pero que ella apreció muchas de las declaraciones.

Gadafi generó varios gritos de protesta cuando dijo que las mujeres en Occidente lograron su libertad debido a tan sólo las guerras, ya que los hombres tuvieron que luchar, forzándolas a ellas a buscar trabajo.

El viaje del líder libio se ha visto rodeado de controversia.

El jueves, durante un discurso a los legisladores del país, Gadafi exhortó al mundo a entender qué motiva a los terroristas, y comparó los atentados de 1986 en Libia con los ataques terroristas de Osama bin Laden.

La visita de Gadafi de cuatro días, que finaliza el sábado, ha demostrado la fuerte alianza política y económica entre Libia e Italia. El país europeo se comprometió el año pasado a pagar a Libia 5.000 millones de dólares en compensaciones por la colonización italiana de la nación entre 1911 y 1941.

El periodista de Associated Press Francesco De Augustinis contribuyó con este reportaje desde Roma.

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13 junio 2009

Minaretes versus campanarios


En Soria, ciudad minimalista, abrumada por los años y las ausencias, todo está en su sitio. Las Edades del Hombre, pasado revisitado pero no resucitado, traerán nuevos peregrinos a esta ciudad que se contenta con subsistir.
Los campanarios de nuestras iglesias no penetran el cielo azul, son chatos, de tamaño natural y las campanas ya no doblan ni por ti ni por mí. Silencio total a la hora del Ángelus de Millet.

Europa, la de las catedrales en el cielo y del cristianismo, nación de naciones, de la que somos parte, es la nueva Babel en la que las lenguas se multiplican y unas religiones mueren y otras resucitan.

Pasó el tiempo de las catedrales y sus torres grandiosas, es la hora del relevo, la hora de los minaretes. Más de veinte millones de musulmanes se han incrustado en este tupido tapiz milenario. Viven aquí y quieren hacernos saber que están aquí para quedarse. Su presencia intimida y su pretensión de levantar mezquitas gigantescas es “una declaración de guerra” según Giordano, escritor alemán.

El minarete, presencia rutinaria en los países árabes, en Europa se tiñe de recelos y de pasiones políticas. La mezquita ya no es el mundo entero, es geografía, es paisaje urbano y centro de poder.
En Colonia, Alemania, se está levantando una mezquita para cuatro mil fieles. Sus dos minaretes de 35 metros de altura rivalizarán con la mismísima catedral gótica, símbolo del pasado glorioso de la ciudad. Los musulmanes alemanes de la segunda y tercera generación no son peones harapientos, son jóvenes cultos con dinero y con fe. Estos minaretes silenciosos, pero iluminados, harán visible a todos una presencia nueva, una religión pujante frente a las piedras muertas por más catedralicias que sean.

Es lamentable que los países árabes sean tan poco generosos a la hora de abrir sus puertas a otras religiones y sean tan intransigentes que ejecutan a sus súbditos que abrazan otras creencias. Mientras el Islam siga considerando el Corán como obra dictada por Alá a su profeta no hay esperanza de cambio ni de aggiornamento.
El Islam necesita urgentemente un Concilio en la Meca que lo ponga en la hora del siglo XXI y deje de intimidar al mundo libre y democrático. Un discurso, dice Obama, no puede borrar la hostilidad acumulada y la desconfianza entre los musulmanes del mundo y USA, pero ¿cuándo oiremos un discurso semejante de los labios de un dirigente musulmán?

Félix Jiménez Tutor

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