5.4.08

Solo existe un Islam



El Islam no tiene dos caras Anne Marie Delcambre (1943) es doctora en Derecho y en Civilización Islámica. Ha escrito varios libros sobre tema islámico.
Uno de los más conocidos "L'islam des interdit" ha sido traducido recientemente al español bajo el título de "Las prohibiciones del islam" y publicado por la esfera de los libros.

Sinopsis del artículo:

La autora plantea que la existencia de dos tipos de islam, uno auténtico y bueno, otro perverso y desviado de los textos sagrados (el islamismo) carece de fundamento, pero resulta de gran utilidad para difundir la cara amable del islam y ganar adeptos y prerrogativas en Europa.
Sin embargo el islamismo encuentra claramente su fundamento en el Corán y en el ejemplo del Profeta, como demuestra la autora con numerosas citas de versículos coránicos cuya vigencia no se discute.

¿Podrían existir dos islam; el uno guerrero y el otro tolerante y pacífico?

Anne Marie Delcambre habla muy claro.
Para no verse obligados a acusar al islam de violencia y terrorismo, los occidentales no musulmanes y ciertos musulmanes occidentalizados han inventado dos tipos de Islam.

- El Islam:
La ideología política y guerrera del islamismo, según ellos, no tendría absolutamente nada que ver con el islam religión; el islam ilustrado, abierto, pacífico, religión de amor, de tolerancia y de paz- y esta sería la religión practicada por la inmensa mayoría de los musulmanes que no aspiraría más que a practicar su religión con toda tranquilidad.

- El islamismo:
El otro islam - obscurantista, cerrado sobre si mismo, sectario, fanático, guerrero, un islam político, errático y enfermizo que nada tendría que ver con el primero, el verdadero, el bueno, el justo, el resplandeciente, el místico, el hermano del judaísmo y del cristianismo, cuya elevada espiritualidad sería la causa de numerosas conversiones de no musulmanes.

Esta invención de los "dos islam" es extremadamente práctica porque tranquiliza al occidente no musulmán sobre la naturaleza del islam. Desdichadamente se trata de una enorme mentira porque no hay más que un islam y éste no tiene dos caras sino una sola con múltiples facetas.
La faceta mística y la faceta terrorista son los dos extremos y todas ellas han coexistido siempre y se nutren de las mismas fuentes, el Corán, considerado como la Palabra de Dios y la persona de Muhammad -Mahoma- que constituye para todos los musulmanes, sin excepción, el modelo ideal a seguir, tal como prescribe el Corán (sura 33, las Facciones, versículo 21 "Vosotros tenéis en el Apóstol de Alá, un bello ejemplo (uswatun Hasanatun) para quienes tienen esperanza en Dios y en Último Día e invoca (dhankara) a Alá con frecuencia".

Ahora bien, en el Corán -la palabra de Dios- es difícil negar que las órdenes de Dios solo llaman a la paz cuando no se puede hacer otra cosa...
En la sura 47, Muhammad (Mahoma), versículos 35 a 37, se prescribe "No flaqueéis, pues, invitando a la paz, ya que seréis vosotros los que ganéis! Alá está con vosotros y no dejará de premiar vuestras (beneméritas) obras." Y estas órdenes de Dios sería un sacrilegio cuestionarlas.
Las palabras divinas aprisionan al creyente, el cual no concibe la idea de prescindir de ellas. Como observa Jean-Paul Roux, en su último libro "Les Ordres d'Allah": "En el curso de los siglos, se han hecho comentarios (de estas palabras), se han explicado, se ha tratado de clarificar lo que en ellas había de oscuro. No han sido nunca impugnadas.

Todas las tentativas de interpretación liberal han estado abocadas al fracaso, ya sean las de los mutazilitas del siglo noveno, que mantenían la teoría de un Corán creado y no increado, o las de los chiítas ismaelitas que hacían de ellas una lectura esotérica. Todo aquel que pretenda usar su inteligencia, su capacidad de raciocinio, su ciencia, para llegar a conclusiones tal vez justas pero que contradigan la interpretación literal, incurrirá en error porque su inteligencia, su capacidad de raciocinio, su ciencia no podrían nunca igualar las de Alá.
De donde se deriva que cualquier estudio histórico y epistemológico similar a los que se han realizado en Occidente sobre la Biblia o los Evangelios es impensable y, de hecho, no tiene lugar.

"Y la cuestión planteada es sumamente grave porque se trata de dilucidar si el musulmán ha de estar por siempre encerrado en la carcasa de los textos fundadores.
El islamólogo y experto en temas turcos Jean-Paul Roux -que busca más la conciliación que la provocación- enumera los mandatos de Alá que se encuentran en el texto coránico. "¿Es deber del musulmán, según los casos, golpear a sus mujeres, impedir que estas se casen con infieles, separase de ellas repudiándolas, rechazar el consumo de vino y los juegos de azar, odiar a los judíos, esforzarse por todos los medios para imponer su religión, matar a los infieles, al mismo tiempo que debe ser modesto, paciente, humilde, justo, honesto, caritativo, respetuoso y devoto de sus padres? La respuesta parece que debe ser afirmativa, al ser cualquier innovación censurable, constitutiva de herejía (bida)" ( p. 132 "Les Ordres d'Allah", Editons Desclée de Brouwer, 2006).

Si Jean-Paul Roux se inclina por responder afirmativamente, él que busca, en la medida de lo posible, la conciliación, hay motivos para inquietarse. Se trata de un católico honesto que, como autor de obras sobre Turquía, Irán o el imperio mongol, sabe que lo que el dice es de aplicación a todo el mundo musulmán.

Pero si el islam resulta particularmente peligroso es porque engloba toda la vida del creyente, desde la cuna hasta la tumba, abarcando todos los dominios, y porque no existe separación entre lo público y lo privado, del mismo modo que no la hay entre lo político y lo religioso.

El islam es total, global, engloba la totalidad porque cualquier comportamiento está sujeto a una regla. Pero al mismo tiempo cada regla es una regla de comportamiento religioso, independientemente de que esa regla afecte al terreno jurídico, político o personal.

Lo religioso lo envuelve todo. El sistema plenamente desarrollado debería llamarse teocracia y nunca "democracia". Se nos miente cuando se nos dice que el islam es una fe que se practica en la esfera privada, como el cristianismo. El islam es al mismo tiempo una fe, una ley y un derecho (fiqh), el cual es la aplicación de la ley que es la sharía. Y esta sharía prescribe el combate contra el infiel (yihad o qital), la atribución al mismo de un tratamiento desigual (dhimmí) que se apliquen a los musulmanes penas prefijadas (hududs) para crímenes predeterminados: adulterio (zina), apostasía (ridda), blasfemia (tajdif), robo (sariqah) bandolerismo (qat al-tariq) asesinato (qatl) y, por supuesto, consumo de alcohol.

En cuanto al buen ejemplo que constituye el Profeta ¿Debemos borrar los pasajes de su biografía (sira) en los que aquel ha sido inducido al derramamiento de sangre, a atribuirse prisioneros de guerra, a tomar parte en el botín? Martine Gozlan en su libro sobre el islamismo ("Pour comprendre l'intégrisme islamiste", Editions Albin Michel, 1995 ) se atreve a hablar de las dos caras de Mahoma, la que lo muestra fascinado por el ejemplo de Jesús, atraído por la oración, sensible a la ternura y a la templanza, y ese otro Mahoma, el de Medina, que se mostrará a ratos rencoroso, cruel, avasallador.
"Ninguna posible explicación del islam puede pasar por alto esta dualidad" escribe Martine.

Pero es aquí precisamente donde radica la falta de honradez del análisis anterior: el profeta de las dos caras, los dos coranes, el islam y el islamismo.

¡Habría que concluir que el islam es doble por la sencilla razón de que es preciso ocultar una parte importante de esta religión! Así pues se opta por eliminar la parte considerada mala denominarla:
"islamismo", "integrismo", "fundamentalismo", "salafismo", "wahabismo", haciendo gala de una supina ignorancia en cuanto a la significación de esos términos, dispuestos a todo para encontrar palabras que sirvan de "chivos expiatorios" para redimir esta bella religión que es el islam, a la que se considera injustamente atacada, calumniada, menospreciada.
Así unos emprenden la rehabilitación del islam, mientras que otros hacen la apología descarada de aquel, y todo ello con el silencio cómplice de otras religiones.

Que el islamismo cargue con toda la responsabilidad de la violencia del islam es algo que resulta sumamente sencillo y práctico. ¿Pero qué hacer con el Corán y con el Profeta? ¿Se van a eliminar todos los mandatos de Alá incompatibles con los derechos humanos? ¿Y con este Profeta...de dos caras, qué vamos a hacer? ¿Vamos a hacer de él un nuevo Jano, con dos rostros opuestos entre si, un rostro para el islam bueno y el otro para el "islamismo"?
Porque para explicar los atentados, basta con remitirse a la vida del profeta, y comprobar que aquel justificó el asesinato político por el bien del islam. Así mismo, atemorizar, inspirar terror (rahbat) - de donde se ha tomado el término moderno de "terrorismo"- (irhab)- era el método que preconizaba ese noble modelo para sembrar el pánico entre los enemigos del islam.

Entonces decir que el islamismo no es el islam, que nada tiene que ver con el islam, es falso. Para el musulmán de ayer y de hoy en día no hay más que un solo Corán del mismo modo que no hay más que un solo Profeta. El islamista es tan musulmán como el místico porque aquel se apoya sobre estos dos pilares. Y en estos dos pilares se encuentra la llamada al combate. Aquí abajo la guerra para la victoria del islam debe continuarse hasta que el islam resulte plenamente victorioso. La paz no es factible más que si se obtiene esa victoria, por el momento, imposible o dudosa (sura 47, versículos 35/37).

Pero la paz será más bien una recompensa del paraíso, cuando toda la tierra haya sido pacificada. ¿Cómo pasar por alto que para los musulmanes el mundo se divide entre el territorio del islam (dar al-islam) y el territorio no musulmán, calificado como territorio de la guerra (dar al-harb)?

Es cierto que existe un indiscutible ideal de paz, que es, de hecho, un ideal de pacificación. Por eso se dice, a propósito de los enemigos "Pero (si el enemigo) se inclina por la paz, vosotros también inclinaos por la paz"(sura 8, el botín, versículos 61/63).
Pero hay que leer el versículo precedente, (sura 8, versículo 60/62) "¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá..." Y es el verbo arhaba el que se utiliza (turhibuna bihi), que significa infundir terror. Es el término que designa la acción (masdar) de este verbo (irhab) que ha sido escogido para traducir la palabra "terrorismo".

Entre el islam y el islamismo no existe una diferencia de naturaleza sino de grado. El islamismo está presente en el islam como el polluelo lo está en el huevo. No hay un islam bueno y otro malo, como no hay tampoco un islam moderado. Por el contrario, hay musulmanes moderados, aquellos que solo aplican parcialmente el islam. Y es ahí donde reside claramente el problema. ¿A quien calificaremos de buen musulmán? ¿A aquel que estigmatiza y mata a los infieles, a los idólatras, a los impíos, en resumen, a todo el que siembra la corrupción en la tierra, tal como ordena el Santo Corán, o a aquel que elige leer el Corán de otro modo, con una lectura occidental, cristianizada, secularizada...y considerada herética por su desviación de la interpretación tradicional musulmana?

Los avestruces occidentales han decidido no responder a esta pregunta e incluso condenan por incitación al odio a todo el que ose afirmar que el islam no es una religión, de amor, de paz, de tolerancia. Estos se sienten además apoyados por los avestruces musulmanes que encuentran muy cómodo presentar al islam como una religión idealizada, sabiendo que los auténticos musulmanes "los que saben" no serán tan tontos. Y en cuanto a los restantes, una hábil reislamización, les retornará rápidamente al buen camino. Tanto más cuanto que no hay que olvidar que la "taqiyyah", la disimulación u ocultación para protegerse, es parte integrante del islam chiíta y considerada obligatoria por éste ("todo aquel que no observa la taqiyyah carece de fe: man la taqiyyata lahu la dina lahu") Pero la taqiyyah ha sido también adoptada, curiosamente, por los musulmanes sunitas, lo que les permite "ofrecernos" un discurso light con el que engañarnos mejor sobre la realidad de su religión.

En realidad no mienten ¡disimulan para hacer avanzar el islam! La ventaja nada despreciable de ello es que los no musulmanes podrán así sentirse atraídos por esta religión abrahámica, a la que se presenta como íntimamente unida al cristianismo y al judaísmo, facilitando de este modo, a través de las conversiones, el progreso del islam en Europa.

Se comprende, pues, mejor ese consenso que se impone para mantener, incluso reforzar, la distinción islam/islamismo.
La desgracia es que estos avestruces ignorantes o deshonestos no son unos simples mortales. Algunos de ellos ocupan altos puestos en la jerarquía religiosa. Rabinos, pastores, curas, religiosos dominicos, padres blancos, jesuitas, se han puesto de acuerdo para establecer el diálogo interreligioso. Así que se elimina cuidadosamente todo aquello que podría dividir. Y se considera muy práctico hablar de islamismo cuando de lo que se trata, de lo que siempre se ha tratado, es del islam, pura y simplemente.

Porque hablemos de este islam idealizado, calificado de islam de las luces, que no se cesa de elogiar. Ese sería el islam de los filósofos y el islam de los místicos. Sin embargo es absolutamente falso afirmar que ese islam de las luces no sería un islam de las prohibiciones. Ningún filósofo, ningún místico ha renunciado jamás al Corán y al Profeta. Esta osadía de hablar de un islam de las luces opuesto al islam jurídico equivale a plantear un islam que está aun por aparecer.

Para aceptar el islam, Europa ha inventado el mito de la Andalucía tolerante, que habría constituido la época de oro de las tres religiones. Todo lo que hace referencia a los combates o al estatus humillante del no musulmán, ha sido cuidadosamente eliminado. Se trata de una auténtica falsificación de la historia real. Si no cómo explicar la frase del gran filósofo judío Maimónides, muerto exiliado en El Cairo (Egipto) en 1204, a propósito del islam de los conquistadores musulmanes de España, los almohades "Nunca ninguna nación nos ha humillado, degradado, envilecido y odiado tanto como ellos.

"Habría también que preguntarse porqué el filósofo Avicenas, en el siglo X, se vio obligado a huir perseguido por sus ideas heterodoxas por los turcos sunitas, y porqué los musulmanes lo han considerado siempre un hereje. Pero sobre todo porqué el gran místico Mansur Al-Hallaj, nacido en 858, que preconizaba simplemente el amor de Dios hasta el éxtasis, fue condenado a muerte en 922. Fue conducido a la plaza pública, los verdugos le cortaron las manos y los pies, lo flagelaron dándole quinientos latigazos y lo crucificaron. Tras decapitarlo, su cuerpo fue empapado con aceite y quemado, y sus cenizas fueron dispersadas. Su cabeza quedó expuesta, clavada en la punta de una lanza, sobre un puente del río Tigris, durante dos días. Esto sucedía en 922.
Pero el 7 de mayo de 1131, "Ayn Al-Quzat Hamadani" místico persa del siglo XII, acusado de herejía, fue despellejado vivo, colgado y arrojado al fuego...Tenía treinta y tres años. Su único crimen era ser un místico...

Por tanto que dejen de considerarnos como unos idiotas que ignoran la aportación del islam de las luces.
En realidad no se nos dice nunca que los textos griegos fueron traducidos por los cristianos de Oriente, partiendo del sirio o directamente del griego. (¡Ni Avicenas ni Averroes conocían el griego!).
Que dejen de decir que hubo un islam filosófico o místico aceptado por la mayoría de los musulmanes. Es exactamente lo contrario. El pueblo musulmán no aceptó jamás una desviación de la interpretación literal de los textos.
El califa abasida al-Mamun (813-833) quiso imponer por la fuerza el uso de la razón por los juristas del islam, pero algunos como Ibn Hanbal (fundador de la escuela hanbalita) prefirieron dejarse flagelar y encarcelar.

Que cesen las mentiras destinadas a anestesiarnos. Los musulmanes quieren hacer admitir a Occidente un islam ataviado de un modo distinto y desembarazado de sus aspectos chocantes. Como destaca Marie Thérèse Urvoy, "ellos saben utilizar las contradicciones de los europeos, encontrando los temas que les preocupan y usando su mismo vocabulario: la libertad de la mujer, su libre elección, sus derechos.

Los occidentales no responden nada incapaces de devolver imagen alguna de grandeza y de dignidad espiritual" ¿Las razones? Esta islamóloga las proporciona:
En primer lugar somos víctimas de la cultura del remordimiento. Nos culpabilizamos por todo.
Pero la segunda razón es una patológica aversión a nosotros mismos:
Occidente se siente culpable y el reflejo inherente a ese desprecio de si mismo conduce a preferir al otro antes que a uno mismo.
El islam en Europa ha comprendido pronto que él era la encarnación perfecta de esa alteridad.

Se explica, pues, esta doble actitud hacia el islam de los europeos, intelectuales y universitarios incluidos: la aversión, a veces irracional, y la adulación, también irracional pero a menudo complaciente (por ejemplo, el erudito Alain de Libera cuando muestra su reproche por la "ocultación de las fuentes árabes del pensamiento europeo" - Qantara, nº 44, verano de 2002- ). La fluctuación de una a otra actitud es frecuente.
También, contando con esta complacencia de los occidentales, se ha puesto en circulación una propaganda islámica muy elaborada, una verdadera estrategia de islamización. De ahí el procedimiento de reclamar para el islam todas las virtudes. Al mismo tiempo, de forma muy hábil se denuncian las flaquezas de otras religiones. Pero sobre todo se hace recaer sobre el islamismo toda la violencia.

Es así como Muhammad Talbi, citado por Marie Thérese Urvoy, no duda en escribir que "Todo en el Corán invita a la mansedumbre. Toda la sharía, elaboración puramente humana (...) insiste sobre lo represivo y ordena penas que no existen en el Corán: lapidación, decapitación, las dos penas bíblicas (sic).
Y esta manera de amalgamar judaísmo y cristianismo históricos con lo que se presenta como una derivación del islam -el islamismo- eso está muy bien visto por ciertos círculos laicos al igual que por numerosos cristianos progresistas." Se podría añadir que los judíos progresistas suscriben este análisis.
Es aun más curioso el caso de los judíos del Norte de África que tienen idealizada su estancia en tierra de islam. Estos solo encontraron la libertad bajo la administración francesa o en los países occidentales...

Pero haremos hincapié en la circunstancia de que estos hábiles estrategas musulmanes se guardan muy bien, como no podía ser de otro modo, de hablar de versículos derogatorios y versículos derogados.

Los versículos derogatorios, los más duros y cronológicamente los últimos revelados, derogan los versículos más suaves, y esto a partir del año 9 de la hégira, (sura 9, versículo 29). Por otro lado, los versículos llenos de mansedumbre, de bondad y de misericordia no se dirigen más que a los creyentes (musulmanes)...
El musulmán es el hermano del creyente musulmán "al muslim akhu al-musim." No se siente en absoluto el hermano del cristiano o el hermano del judío. Y todavía menos el hermano del ateo o del impío.

Cuando se prohíbe matar (sura 5, versículo 32/35), se refiere claramente a los creyentes musulmanes, verdaderos sucesores de los hijos de Israel. La prueba, el versículo siguiente, versículo 33/37, que lo confirma plenamente: "La recompensa de los que hacen la guerra contra Alá y su Mensajero y se esfuerzan en sembrar la corrupción sobre la tierra, es que sean muertos sin piedad o crucificados, o que les sean amputadas la mano y pierna opuestas, o que sean expulsados del país" (...) ¡Texto de deliciosa dulzura!

¿Y el amor a los judíos? Se transluce claramente en esta misma sura 5, versículos 64 o 69. "Los judíos dicen: ¡Que sus propias manos estén cerradas y sean malditos por lo que dicen! Al contrario, Sus manos están abiertas y Él distribuye Sus dones como quiere. Pero la revelación que tu has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión y su incredulidad. HEMOS SUSCITADO ENTRE ELLOS HOSTILIDAD Y ODIO HASTA EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN. SIEMPRE QUE ENCIENDEN EL FUEGO DE LA GUERRA, ALÁ SE LO APAGA. SE ESFUERZAN POR SEMBRAR EL DESORDEN EN LA TIERRA Y ALÁ NO AMA A LOS QUE SIEMBRAN EL DESORDEN.

"Lejos de haber sido derogado este versículo fue citado, aunque astutamente mutilado, para apoyar una fatua de la UNIÓN DE ORGANIZACIONES ISLÁMICAS DE FRANCIA (UOIF), destinada a los musulmanes, con ocasión de las revueltas de los barrios periféricos.

Por otro lado la sura 5, la mesa servida, es la última revelada según el orden de revelación. Igual que sucede con los versículos de la sura 9, estos versículos no están derogados. Sin embargo se nos quiere hacer creer justo lo contrario, con absoluto desprecio a la literatura tradicional musulmana: desde el comentario de Tabari en el siglo noveno hasta el que realiza Sayyid Qutb, la cabeza pensante del movimiento de Los Hermanos Musulmanes, colgado por orden de Nasser en 1966. Los comentarios son sumamente reiterativos y no van nunca en el sentido de una cierta dulcificación.

Pero solo queremos creer el discurso dulcificado de nuestros avestruces porque tenemos miedo de aquello que presentimos tenuemente: si el islam es violento entonces habrá que combatirlo y no tenemos ganas de eso. Así pues, por cobardía escuchamos aquello que nos tranquiliza. Pero cómo tranquilizarse cuando sabemos, como destaca Marie Thérèse Urvoy, que "en el último borrador de la carta de los Musulmanes de Francia, el derecho a cambiar de religión ha sido suprimido sin que eso provoque grandes protestas."

"Los muy loables objetivos de humanismo y universalismo o simplemente el temor a parecer racista nos hacen pasar por alto todas las preguntas espinosas, nos hacen callar o disfrazar la realidad como si se la pudiese construir a partir de las mentiras, incluso bienintencionadas" destaca Jean-Paul Roux (p.12).

La verdad, es que no hay más que un islam y en ese islam, la imagen del judío, del ateo, del idólatra, del cristiano trinitario hace imposible la fraternización del musulmán con ellos...El problema no es el islamismo...Es el Corán y el profeta. Simplemente.

Anne-Marie Delcambre para LibertyVox
Último libro publicado; "La Schizophrénie de l'islam".
Editions Desclée de Brouwer

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3 comentarios:

  1. Absolutamente brillante, Mónmar. Permíteme que te enlace.

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  2. Yo no he tardado muchos años en pasar de un desconocimiento profundo a uno un poco menor. ¡Aaaaah!, pero el cambio, el cambio... Y no ha de ser difícil con un poco de sabiduría y perspicacia atraer a buenos cristianos al conocimiento verdadero de lo qué es el islam.
    Lo tuyo Mónmar sería alcanzar cotas más altas. Son necesarias personas como tú en ciertos puestos, sitios, lugares. Gracias Mónmar por toda esta luz.

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  3. Para ampliar más información sobre el mismo tema, os recomiendo leer “El Fundamentalismo Islámico No Existe” http://alianzacivilizaciones.blogspot.com/2006/09/el-fundamentalismo-islamico-no-existe.html
    Gracias a vosotros y a todos los lectores que asiduamente visitan este Blog.

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