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3.3.06

Mientras Europa duerme


Autor: Bruce Bawer
Titulo: "Mientras Europa duerme"
Editorial: Gota a Gota

"Emilio Lamo de Espinosa recordaba hace poco la frase de Gandhi cuando le preguntaron qué opinaba sobre la civilización occidental: el maestro de la no violencia contestó no sin cierta ironía británica: “la civilización occidental es una buena idea”.

Pues yo estoy de acuerdo y creo que las buenas ideas merecen ser defendidas por aquellos que nos dedicamos al apasionante y pantanoso mundo de la política. Nosotros tenemos nuestro modesto pensamiento, nuestra experiencia también modesta y nuestra energía y libertad para cumplir esa misión. Para ello necesitamos herramientas y hoy quiero presentarles a ustedes una herramienta para defender la libertad en Europa y por lo tanto en Occidente.

La herramienta se llama “Mientras Europa duerme” y ya les anuncio que este libro no es una pildorita escrita por un americano liberal que se ha enamorado del tentador encanto de Europa.
No, “mientras Europa duerme” es una suerte de alicates que pretende despertar sin ninguna delicadeza a todos aquellos europeos, que aunque sestean en el sofá del bienestar falsamente eterno, no reniegan todavía de occidente y están dispuestos a levantarse y luchar por su libertad.

Yo les confieso que podría tirarme hablando de este libro horas y horas pero estamos aquí para escuchar al autor, que como una especie de Bruce Willis, comparten el nombre y la fuerza interpretativa, nos hace viajar por el mapa de la infamia de una Europa dormida e inane ante un enemigo que nos acecha desde nuestras propias entrañas.

Dicho esto, me van a permitir que no desaproveche la ocasión para lanzar algunas ideas sobre la obra que hoy les presentamos y que conectan con la más rabiosa actualidad de este país.

Los amigos de lo políticamente correcto considerarán este libro como una herejía insufrible para esa nueva religión del soñodor y la dormidina que es lo políticamente correcto.

Bawer se me aparece tras la lectura del libro como un intelectual americano que cansado de una América hiper religiosa decide cruzar el charco y buscar refugio en esa isla de la libertad que se suponía que era Holanda y que todos, o por lo menos yo, hemos idealizado alguna vez.

Para un autor inquieto y abiertamente homosexual como Bawer, Ámsterdam era un destino apetecible para encontrarse con una sociedad cosmopolita, tolerante, sin prejuicios, abierta y profundamente liberal en todos los sentidos. Pero Bawer nos relata la historia de una decepción. Tras conocer a creadores y políticos como Teo Van Gogh, Ayaan Hisrsi Alii o Pym Fourtuyn y comprobar como sufren el acoso de los islamistas radicales hasta llegar al asesinato o el exilio, Bawer descubre indignado como el miedo comienza a estrangular la libertad en Europa.

La idea que nos traslada de forma machacona y brillante el autor es , aún sin decirlo así, que Europa se desliza por la pendiente de la rendición preventiva. Los hombres y mujeres buenos que se revelan, o son asesinados y deben abandonar el continente.Es triste pero esto está ocurriendo en nuestro viejo continente.

Bawer nos ofrece una formidable casuística europea de la infamia. Viaja por todo el continente, también visita España en el verano de 2000 de donde recuerda con cariño la vitalidad y transformación de nuestro país y las tertulias nocturnas así como la generosidad de nuestros camareros a la hora de servir la ginebra de los helados gin and tonics en la terrazas madrileñas.

En su hoja de ruta de la libertad nos identifica a los heroes y heroinas y a los pusilánimes que se rinden ante el enemigo de nuestra libertad. Es un libro muy duro para un europeo y seguramente injusto en algunos pasajes, pero es un libro necesario para aquellos que tengan las agallas de mirarse al espejo. Yo lo he hecho y les digo, que el reflejo que verán de Europa no les gustará.
Para aquellos que de verdad queremos una Unión Europea fuerte y activa este libro es una suerte de terapia necesaria: es una invitación a que nos vapuleen la conciencia y a mirarnos en el espejo de Occidente.

“Mientras Europa duerme” es también un viaje al antiamericanismo europeo que deberían leer todos los diplomáticos USA y corresponsales destinados en el viejo continente.

Bawer bucea en las contradicciones con un aguijón implacable, destripa los complejos y la hipocresía de algunos europeos y no lo hace desde una posición arrogante de quien está instalado en la atalaya de ningún imperio, lo hace desde la experiencia personal, desde su propia piel, desde los bares, las calles y los canales de esa Ámsterdam tan cool.

En la primera parte del libro nos habla de la Europa anterior al 11-S que sestea mientras en su perímetro se practica la limpieza étnica. Es la Europa impotente con Kosovo de telón de fondo. Es un fogonazo que ilumina la Europa autocomplaciente como si fuese una naturaleza muerta. El registro y el ángulo que utiliza Bawer es el de un patriota que descubre a partir del antiamericanismo y el antisemitismo en Europa que su país, Los Estados Unidos de América, vale la pena.

Bawer reflexiona y sabe de política. Dice algo que yo siempre he pensado y que a ustedes les sonará, Bawer dice: “ Hacía tiempo que me preocupaba que si los liberales no trataban de manera responsable el problema de la intolerancia de los musulmanes fundamentalistas, acabaría haciéndolo la extrema derecha con su propia intolerancia”.

Yo lo que digo, aunque parezca contradictorio y un juego de palabras insufrible , es que los liberales no podemos tolerar la intolerancia de aquellos que quieren acabar con la tolerancia de nuestras sociedades y lo debemos hacer, no para evitar que la extrema derecha se haga un hueco en el espacio político español sino para poder decirles a nuestras hijas e hijos, que cuando hubo que hacerlo, nosotros defendimos la libertad, su libertad.
La urgencia de esta defensa no sería tal si el Gobierno de España estuviese haciendo el diagnóstico correcto de riesgos y amenazas. Pero desgraciadamente no es así , la izquierda española en lugar de esforzarse por establecer un cinturón sanitario en torno a la derecha liberal debería hacerlo entorno al fundamentalismo islámico que ya habita en España.

Y la cruda realidad es que no lo están haciendo, más bien están haciendo todo lo contrario.

Podría ahora yo también dedicarme a recordar la casuística del apaciguamiento de Zapatero pero eso sería una tarea demasiado larga para hoy.
Con Bawer tenemos la suerte de leer a un autor americano que huye de los eufemismos y se refiere a ETA como grupo terrorista desprovisto de todo alo romántico, a diferencia de muchos periodistas de su país que no quieren entender que un terrorista es siempre eso, un terrorista.

Bawer habla de España y del 11-M con mucha crudeza y sin duda muchas de sus aseveraciones no las puedo compartir. Yo lo que quiero decir es que en estas horas que va a Pasar en Madrid, si se toma la molestia de ver la televisión pública española, si escucha a los voceros del Gobierno y si pone la oreja en los altavoces de la izquierda de este país, solo escuchara una palabra: Iraq, Iraq ha vuelto a la agenda del Gobierno con un solo objetivo que no escapa a la coyuntura del momento.

Estamos como máximo a un año de las elecciones y a Zapatero se le han roto los diques de lo que conocemos como voto moderado o templado que da la victoria en unas elecciones generales. En Moncloa se han disparado las alarmas y la munición de respuesta es Iraq. El objetivo prioritario para neutralizar la crisis es reactivar al precio que sea la conexión emocional entre la tragedia de Iraq y el Partido Popular.
Cada muerte que se produce en Iraq abre los telediarios con la sólo intención de hacer culpable a los Estados Unidos y a José María Aznar y al PP. Los asesinos en Iraq no tienen nombre. A lo sumo se refieren a la insurgencia, ¡qué bonito nombre! Vivimos en el mensaje subliminal permanente. Esa es la única verdad comunicacional que para ellos cuenta en un régimen de opinión pública como el nuestro.

Gobierno se cree que los españoles son idiotas y no saben geografía y que no se han dado cuenta que donde están nuestros soldados jugándose la vida es en Afganistán. El libro de Bawer para mi tiene una ventaja que puede servir para levantar el velo de la ceguera a muchos españoles que viven dormidos bajo la sombrilla de la izquierda oficial. Bawer escribe también desde su condición de homosexual y yo soy de los que creo que en este caso nos es muy útil porque la homosexualidad es una plataforma vital privilegiada para detectar con la eficacia de un radar a los enemigos de la libertad que representa el islam fundamentalista.

Sería pedir peras al olmo pero Zerolo, cabeza visible del movimiento gay dentro del PSOE, debería leerse este libro para defender de verdad a su colectivo pero eso es imposible porque debería renegar enseguida de la Alianza de Civilizaciones de su maestro Zapatero.

Yo hecho en falta sinceramente una voz homosexual como la de Bawer en España que denuncie la peligrosa homofobia de un islam fundamentalista que ya anida en nuestro país. El autor debe saber que en España estamos en la edad de piedra en lo que se refiere a las paradojas, oportunidades, peligros y debate en suma de una inmigración mal canalizada desde el punto de vista de los valores y los principios.
Hoy un diario nacional en portada ofrecía una foto de dos mujeres con un burka o niqab paseando por un centro comercial de las afueras de Madrid. El hecho de que la foto vaya en portada y que sea noticia demuestra cuan atrasados estamos con respecto al debate de nuestros socios europeos. En todo caso, esa burka o niqab yo tengo claro que en castellano del siglo XXI debería llamarse carcel de tela.

Son Zapatero y los socialistas los que no se atreven a hablar de la cuestión ya que el debate destaparía las vergüenzas de un Presidente que se proclama feminista y pro gay y al mismo tiempo es incapaz de defender la dignidad de las mujeres y los homosexuales de una amenaza real en su propio país. Entre la igualdad y dignidad de las mujeres y el respeto a una religión seguramente mal interpretada , Zapatero ha optado por lo segundo. Su discurso es siempre el mismo ya sea con dictadores como Castro, fundamentalistas como Ahmadineyad o terroristas como ETA-Batasuna.
Diálogo, diálogo y más diálogo. En lugar de decir-algo su discurso hueco se aferra al apaciguamiento permanente sin querer reconocer que la bestia siempre pide más, sin asumir que la lógica del chantajista empieza a funcionar cuando se ha cedido por primera vez.

Es, en definitiva, el auto engaño de un líder infantil que piensa que los tigres y los leones serán herbívoros si cada mañana les susurras al oído el mantra de la paz. En fin, señor Bawer, la España que hoy visita tiene un problema muy serio que se llama Zapatero. Y el problema de Zapatero y del molde intelectual que quiere para la España del siglo XXI es que con él, la izquierda ha renunciado a la apasionante lección de la cultura occidental y que no es otra que analizar con espíritu crítico la verdadera naturaleza de las cosas.s.

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