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28.4.08

Los "musulmanes moderados" calificados de apóstatas por el islam.

Magdi Allam
Existirán millones de musulmanes que sólo quieren seguir con sus vidas, cuidar de sus familias, desempeñar sus trabajos, comprar una casa bonita en las afueras y practicar tanto o tan poco islam como les sea posible.
Pero no existe ningún "islam moderado"


Evangelización, el arma más eficaz contra el islam

El día de Pascua Magdi Allam, editor jefe del Corriere della Sera, se convertía del islam al catolicismo. No por primera vez recordé un chiste muy viejo que modifiqué para mi libro America Alone:

Se abre el telón y aparece un billete de diez dólares en el centro de un cruce. Al norte está Papá Noel. Al oeste, el ratoncito Pérez. Al este, un musulmán radical. Al sur, un musulmán moderado. ¿Quién llega primero al billete de diez dólares?

Respuesta: El musulmán radical. Todos los demás son personajes inventados.

El Signor Allam es simplemente el caso más reciente de ese mítico "musulmán moderado". Seguramente existan millones de musulmanes que sólo quieren seguir con sus vidas, cuidar de sus familias, desempeñar sus trabajos, comprar una casa bonita en las afueras y practicar tanto o tan poco islam como les sea posible.
Pero no existe ningún "islam moderado" que proporcione apoyo institucional alguno a la moderación musulmana individual. Existe una gran carencia de musulmanes occidentales que puedan demostrar plausiblemente a sus correligionarios el equilibrio viable entre islam y mundo occidental y que además sirvan de contrapeso a los radicales abiertamente yihadistas y a los grupos de presión musulmanes generosamente financiados que en privado comparten sus objetivos.

Magdi Allam fue un invitado destacado de la cumbre Islam laico celebrada en Florida hace un año y uno de los insignes firmantes de la Declaración de San Petersburgo difundida tras el encuentro. Por ese motivo fue tildado de copto –léase cristiano– por Tariq Ramadán, lo cual no era cierto: en la víspera de su 40 cumpleaños, Allam acompañó a su madre en una peregrinación a la Meca. Sin embargo, ahora ha encontrado a Cristo, y encima de forma pública, y esto confirma la idea de que Magdi Allam nunca fue un modelo creíble para el islam del siglo XXI.

Y así les va. Ayaan Hirsi Ali es una mujer fenomenalmente valiente pero no es una "musulmana moderada": es atea.
Irshad Manji es una analista brillante de las patologías del islam, pero no es una "musulmana moderada": es lesbiana y, por tanto, a juicio de la práctica totalidad de sus correligionarios, no puede ser musulmana de ninguna clase.
La doctora Wafa Sultan es la psiquiatra californiana que asumiendo un enorme riesgo personal hizo pedazos en directo a uno de los más destacados académicos sunitas en Al Jazira, machacó cada uno de sus argumentos y aún así perdió. ¿Por qué? He aquí la respuesta:

– No soy cristiana, musulmana o judía – le explicó la doctora Sultan a su interrogador –. Soy un ser humano laico que no cree en lo supernatural...

– Si usted es una hereje – se mofó el doctor Ibrahim al-Khouli – no hay ninguna razón para refutarla, puesto que usted ha blasfemado contra el islam, el profeta y el Corán.

Wafa Sultán ganó todos y cada uno de los asaltos, pero perdió el combate. Sus innumerables bazas sólo servían para confirmar el argumento de su contrincante, que suscribir "la modernidad" en el sentido occidental equivale a perder tu fe: la doctora Sultan es una mujer incisiva, racional e inteligente y ya no es musulmana. Signor Allam se lo pensó más tiempo que la mayoría antes de concluir que la cintura intelectual necesaria para ser "musulmán moderado" es excesiva incluso para la amplitud de miras de un Larry Craig:

Me pregunte cómo era posible que aquellos que como yo queríamos sincera y abiertamente un "islam moderado" acabásemos siendo condenados a muerte en nombre del islam y sobre la base del Corán. Fui obligado a ver que, más allá de la contingencia del fenómeno del extremismo islámico y del terrorismo presentes a nivel global, la raíz del mal es inherente a un islam fisiológicamente violento e históricamente conflictivo.

El "encuentro más importante y extraordinario" en su decisión de abandonar el islam y adoptar el cristianismo fue el discurso del Papa en Regensburg, el mismo que llevó a los (antiguos) correligionarios del señor Allam a manifestarse en los exteriores de la abadía de Westminster para pedir la decapitación del Pontífice. El recién bautizado cristiano sabe que será objetivo del terrorismo, pero ya lo era antes en su calidad de "musulmán moderado" y entiende que es mejor morir por la verdad que por una tortuosa contradicción.

Los que Occidente llama "musulmanes moderados" son calificados de apóstatas por el islam. En ocasiones, como con la doctora Sultan, son apóstatas ateos; en otras son, como la señorita Manji, apóstatas lesbianas; y a veces son apóstatas cristianos, caso de Magdi Allam. Al islam no le importa en absoluto la rama de apostasía por la que usted opte: en palabras del Profeta Mahoma, "a quien cambie de religión, mátalo". Todas y cada una de las cuatro escuelas de jurisprudencia islámica está de acuerdo con esto. También el 36% de los jóvenes musulmanes de Gran Bretaña, convencidos de que la apostasía debería castigarse con la pena capital. Sin embargo, averiguar cuál de las ramas de apostasía tiene más atractivo para los musulmanes resulta una cuestión interesante en Occidente.

En primer lugar, la conversión de Magdi Allam es una mala noticia para aquellos que ponen sus esperanzas en un genuino liderazgo "musulmán moderado" que pueda proporcionar una alternativa al radicalismo del islam europeo financiado por Arabia Saudí. También es una mala noticia porque la ausencia de "musulmanes moderados" reales significa que los gobiernos occidentales seguirán pagando enormes cantidades de dinero a aquellos que simplemente se hacen pasar por tales, como los de la mezquita de Green Lane en Birmingham, Inglaterra, que el consistorio de la ciudad ha considerado una "organización de interés social" a pesar de que en un sermón pronunciado en su interior se defendió el lanzamiento de homosexuales desde las cimas de las montañas. Por lo que parece, eso no basta para retirarte el estatus de "musulmán moderado" subvencionado por el Estado.

Sin embargo, la conversión de Allam es una buena noticia en el sentido de que sugiere que la estrategia más eficaz contra un islam renaciente y radicalizado puede ser la más antigua de todas, un cristianismo evangelizador.

Como decía, esta es la buena noticia, para usted y para mí. Para los acobardados gobiernos acomodaticios de una cristiandad en su mayor parte post-cristiana, no cabe duda de que suena como la peor de las malas nuevas.

Mark Steyn
Columna publicada el 30-05-2008

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