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19.2.14

Inmigración ilegal en Ceuta y Melilla



Mi agradecimiento a los seguidores de este Blog que aun a pesar del tiempo transcurrido desde que no actualizo la información sobre los acontencimientos de la incesante inmigraciónde ilegal en Europa y que “a pesar de la crisis” no cesa con la cual conlleva a la falta de oportunidades para conseguir un trabajo y por tanto aspirar a una vida con dignidad, los ilegales pagando a las mafias lo que les permitiría vivir en sus propios países un largo periodo de tiempo, prefieren arriesgar sus vidas con tal de entrar en Europa.

No pienso daros un largo discurso sobre este tema controvertido donde nuestros políticos nacionales “ de derechas e izquierdas” para vergüenza de los ciudadanos españoles solo tratan de culpabilizarse con argumentos infantiles e irrisorios, casi todos sabemos que esta avalancha de inmigrantes no es por casualidad y que no solo buscan en Europa una vida de oportunidades ya que ellos son conscientes que esos tiempos de bonanzas ya se han acabado, por tanto nos preguntamos ¿Qué intereses tienen para ponerse miles de inmigrantes de acuerdo en la entrada simultánea a una Europa que nos les ofrece nada?

Queridos seguidores,  yo personalmente no quiero pronunciarme al respecto por aquello de que no me parece ético influenciar en vuestra opinión, pero si puedo y deseo daros una respuesta razonable y lógica a tanto despropósito y sin razón, para ello no solo os recomiendo, también os pido que si de verdad estáis interesados en este tema no dejéis de leer los pronósticos que hace años personas inteligentes, responsables y con sentido común, pronosticaron lo que sucedería en nuestra época y que por desgracia no se han equivocado.  
En este enlace podéis encontrar lo que intelectuales y políticos inteligentes y con una visión de futuro más que certera, podríamos llamarla adivina, pronosticaron aun a pesar de ser incorrectamente políticos sin equivocarse todo lo que esta sucediendo en Europa.

RIOS DE SANGRE

El siguiente artículo pertenece a un discurso que pronuncio Enoch Powell en Birmingham cerca de la circunscripción de Hastilow en abril de 1968, (MIL NUEVECIENTOS SESENTA Y OCHO) en este discurso Powell tuvo la desfachatez de pedir el cese inmediato de la política de acogida de inmigrantes procedentes de la Commonwealth, que había sustituido al imperio como una agrupación de las colonias.

Pero antes de leer el discurso veamos la Biografía de este Poeta, soldado y ministro.

Powell, nacido en 1912 en Birmingham, ocupó altos cargos de la Administración conservadora en los años 50 y 60 pero se alejó del partido en 1974, llevado por sus ideas antieuropeístas y extremistas.

Powell se educó en la década de los 30 en el Trinity College de Cambridge. A los 26 años, ganó una cátedra de Griego en la Universidad de Sidney. Dominaba doce idiomas, escribía poemas románticos y se convirtió en un experto sobre Herodoto.

Enoch Powell fue, con 25 años, el más joven profesor de griego en las universidades del imperio y la única persona que pasó en la Segunda Guerra Mundial de soldado a general de brigada.

La Eneida

Y al advertir sobre los riesgos que acarreaba la entrada de inmigrantes evocó la profecía de Sibila en la 'Eneida' de Virgilio cuando Eneas parte hacia Italia para levantar una nueva Troya.

«Cuando miro al futuro -dijo Powell en Birmingham- me asalta el temor, como al romano, y veo el río Tíber rebosante de sangre».

Una encuesta desveló que el 74% estaba de acuerdo con Powell y, treinta años después, el 62% de los espectadores de un programa de la televisión 'Channel 4' afirmó que el discurso no fue racista.

Powell ha influido sobre los 'tories' en el último medio siglo. Se adelantó veinte años en pedir la privatización de las empresas públicas, defendió el monetarismo.
«Fue un gran intelectual y un hombre con un cerebro privilegiado, el político más influyente en Gran Bretaña desde 1945.

Vivió añorando el pasado y el esplendor de un Imperio británico que nunca volverá.
"Como los Romanos, veo el Río Tiber con mucha espuma ensangrentada"

“Ríos de Sangre”

Abril 1.968


La función suprema de un estadista es tomar precauciones contra los males previsibles. En su intento de hacer esto, se encuentra con obstáculos que están profundamente enraizados en la naturaleza humana. Uno de ellos es que por regla general, estos males no son demostrables hasta que no han ocurrido: en cada comienzo de una etapa hay un espacio para la duda y para la discusión de si estos males serán reales e imaginarios.
Aun es más, reciben muy poca atención en comparación con los males y problemas actuales, que son al mismo tiempo acuciantes y reales: es por ello que la tentación obsesiva de todos los políticos sea dedicarse al inmediato presente a costa del futuro.

Sobre todo, la gente esta dispuesta a equivocarse en su pronostico de los problemas para que no se la acuse de crear esos problemas o de haberlos deseado: "Si tan solo", les encanta pensar. "si tan solo la gente no hablara sobre ello, probablemente no llegue a ocurrir"

Quizás este habito se remonta a la primitiva creencia de que la palabra y la cosa, el nombre y el objeto, son idénticos. En todos los eventos, surge la discusión sobre el futuro, pero ahora con más fuerza, los males evitables son la cuestión más impopular y al mismo tiempo más necesaria para los políticos.

Aquellos que conscientemente eluden su responsabilidad, recibirán el castigo de los que vienen después.

Hace una o dos semanas, conversé con un votante de mediana edad, un obrero empleado en una de nuestras industrias nacionalizadas. Después de una o dos frases sobre el tiempo, de pronto dijo "Si tuviese el dinero para irme, no me quedaría en este país" Yo le respondí jocosamente que, aunque el gobierno actual lo haga mal, no durará para siempre en el poder, pero ni me escuchó y continuó: "Tengo tres hijos, todos han pasado por la escuela y dos de ellos están ahora casados y tienen familia. Yo no estaré satisfecho hasta que no les haya visto establecidos en el extranjero. En este país, en 15 o 20 años los negros serán los que dominen a los blancos".

Todavía puedo oír el coro de la abominación de estas ideas en mi cabeza. ¿Cómo puede atreverse alguien a decir una cosa tan terrible? ¿Cómo iba a arriesgarme yo a buscar problemas e inflamar los sentimientos repitiendo semejante conversación? La respuesta es que no tengo derecho a no hacerlo. Ahí estaba un decente hombre corriente ingles, que a plena luz del día en mi propia ciudad me dice a mi, Miembro del Parlamento, que en este su país no merece la pena que vivan sus nietos. Simplemente yo no tengo derecho de cruzarme de hombros y pensar en otra cosa. Lo que él dice lo pensarán y dirán cientos y miles de personas, quizás no en toda Gran Bretaña, pero sí en la áreas que actualmente están sufriendo una transformación para la que no existe ningún paralelismo en cientos de años de historia inglesa.

En 15 o 20 años, de continuar la actual tendencia, en este país habra tres millones y medio de inmigrantes de la Commonwealth junto con sus descendientes. Y esta no es una cifra que me haya inventado yo. Es una cifra oficial ofrecida al parlamento por el representante de la Oficina General del Registro Civil. No hay una cifra oficial para el año 2000, pero seguramente pueda ser de entre 5 y 7 millones de inmigrantes, aproximadamente un 10% del total de la población, lo que equivaldría a la población total del Gran Londres. Por supuesto no se distribuirán por todo el país desde Margate a Aberystwyth, y desde Penzance a Aberdeen. Areas enteras, ciudades y partes de ciudades a lo largo de Inglaterra serán ocupadas por población inmigrante y descendiente de inmigrantes.

Según vaya pasando el tiempo, la proporción sobre el total de los que son descendientes de inmigrantes, los que nacieron en Inglaterra, crecerá rápidamente. Aun en 1985 los descendientes de nativos ingleses constituirán la mayoría. Este factor es lo que crea la extrema urgencia de actuar ahora, de llevar a cabo ese tipo de acción que es más difícil de llevar a cabo por los políticos; una acción cuyas dificultades radican en el presente, pero los males futuros que deben ser prevenidos o minimizados radican en los parlamentarios situados por delante de mi.

La natural y racional primera pregunta que se haría una nación confrontada frente a un futuro tal, sería preguntar: "¿Cómo puede ser reducida la dimensión de este problema?" Reconozcamos que no puede ser prevenido del todo, pero puede ser limitado, teniendo muy presentes en la mente que los siguientes números son la esencia de la pregunta: la significación y consecuencias de la introducción de un elemento extraño en la población de un país es profundamente diferente dependiendo sí este elemento es el 1% o el 10%.
Las respuestas a esta sencilla y racional pregunta son también sencillas y racionales: parando, o parando virtualmente, más afluencias de inmigrantes, y promoviendo al máximo la salida. Ambas respuestas son parte la política oficial del Partido Conservador.

Cuesta creer que en este momento 20 o 30 nuevos niños inmigrantes están llegando del extranjero a la región de Wolverhampton cada semana, pero es cierto. Y eso representa 15 o 20 familias adicionales de aquí en una o dos décadas adelante. A aquellos a los que los Dioses quieren destruir primero les vuelven locos. Y nosotros debemos estar locos, total y literalmente locos, al ser una nación que permite la llegada anual de 50.000 inmigrantes, que son en su mayor parte el material constitutivo del futuro crecimiento de la población descendiente de inmigrantes.
Es como ver a una nación atareada apilando leña para su propia pira funeraria. Somos tan dementes que actualmente permitimos a personas solteras que se establezcan en el país con el propósito de formar una familia con novias y cónyuges a los que jamas han visto.

Supongamos que este flujo de llegada de inmigrantes no se corta automáticamente. Al contrario, incluso con la actual cuota de solo 5.000 personas admitidas con permisos, hay suficiente para 25.000 nuevos inmigrante por año y así hasta el infinito; eso sin tener en cuenta la gran cantidad de parejas inmigrantes que ya se encuentran en nuestro país, y estoy suponiendo que es una situación en la que que no se permite de ningún modo la entrada ilegal o fraudulenta al país.

En estas circunstancias nada será suficiente, pero la llegada total de inmigrantes para establecerse debería reducirse a proporciones absolutamente mínimas, y por ello deben tomarse medidas legislativas y administrativas sin demora alguna.

Vuelvo a la re-emigración. Si la inmigración terminase mañana mismo, la tasa de crecimiento de los inmigrantes que están aquí y de sus descendientes se podría reducir sustancialmente, pero el tamaño futuro de este elemento en la población seguiría manteniendo intacto su carácter de peligro nacional.

Esto solo puede ser afrontado mientras una considerable proporción de los inmigrantes todavía se encuentre comprendida en el total de personas que han llegado en los últimos diez años. De aquí la urgencia de aplicar el segundo elemento de la política del Partido conservador: la incentivación del retorno a su tierra de origen. Nadie puede estimar el numero de personas que, con una generosa ayuda y asistencia, elegirían bien retornar a sus países o trasladarse a otros países que necesiten la fuerza de trabajo, la destreza y las habilidades que ellos representan.
Nadie lo sabe porque nunca se ha intentado una política semejante. Yo solo puedo decir que, incluso ahora, inmigrantes de mi propio distrito electoral de vez en cuando vienen a verme, preguntándome si les puedo encontrar asistencia para volver a su verdadera casa.

Si una política así fuese establecida y continuada con la determinación que justifica la gravedad de la situación, el flujo de salida resultante podría alterar significativamente las perspectivas futuras.

El tercer elemento de la política del Partido Conservador es que todos los que están en este país como ciudadanos deberían ser iguales ante la ley y no hacer ninguna discriminación entre ellos por parte de las autoridades públicas. Como el Sr. Heath ha dicho, no tendremos "ciudadanos de primera clase" y "ciudadanos de segunda clase".
Esto no significa que todos los inmigrantes y sus descendientes deban ser elevados a una clase privilegiada o especial, o que a los ciudadanos se les impida su derecho a discriminar en la administración de sus propios asuntos entre un conciudadano y otro, o que deba estar sujeto a imposiciones en lo relativo a sus motivos y razones legitimas para comportarse de una manera o de otra.

No puede haber mayor concepto erróneo de la realidad que la que es mantenida por esos que, a voz en grito, demandan una legislación "contra la discriminación", ya sean los escritores de artículos de fondo de la misma índole (e incluso a sueldo de aquellos mismos periódicos) que aquellos que, a comienzos de los años 30, año tras año intentaban ocultar a este país del creciente peligro al que se enfrentaba; o los arzobispos que viven en palacios, de maneras delicadas y a los que la ropa de cama de seda les tapa los ojos. Lo han conseguido exactamente y diametralmente mal.

La discriminación y la depravación, el sentimiento de alarma y de resentimiento no tienen relación con la población inmigrante establecida, sino con aquellos que han venido y siguen viniendo sin cesar. Es por ello que promulgar unas leyes de este tipo en el parlamento en estos momentos es como tirar una cerilla a un barril de pólvora.
Lo más suave que se pude decir de quienes proponen y apoyan esto es que no saben lo que hacen.

Nada es más engañoso que las comparaciones entre los inmigrantes de la Commonwealth en Gran Bretaña con el negro americano. La población negra en los Estados Unidos, que ya existía antes de que los Estados Unidos se formasen como nación, empezó literalmente como esclava, y más tarde se le concedió el derecho de voto y otros derechos inherentes a la ciudadanía, cuyo ejercicio solo han alcanzado parcialmente y de forma gradual y aun no han completado del todo [N. del T. Recuerde el lector que este discurso se pronunció en abril de 1968].

El inmigrante de la Commonwealth llega a Inglaterra como un ciudadano integral, a un país que no conoce la discriminación entre un ciudadano y otro, y entra instantáneamente en posesión de los derechos que tiene todo ciudadano, desde el voto hasta el tratamiento gratuito en el Servicio Nacional de Salud.
Cualquier inconveniente relacionado con los inmigrantes no deriva de la ley, o de las políticas publicas o de la administración, sino de las circunstancias personales y los accidentes que crean, y siempre crearán, del mismo modo que la fortuna y la experiencia de un ser humano es diferente a la de otro.

Pero, mientras que para el inmigrante entrar en este país era el ingreso a privilegios y oportunidades que surgían de un modo ilusionaste y atractivo, el impacto para la población autóctona era muy distinto. Por razones que no podían comprender, y en cumplimento de decisiones en las que nunca fueron consultados, se encontraron con que habían sido convertido en extraños en su propio país.

Se encontraron con que les era imposible encontrar camas en los hospitales en las maternidades, que sus hijos no podían obtener plazas en las guarderías y colegios, sus casas y barrios cambiadas de tal modo que eran irreconocibles, sus planes y proyectos para el futuro frustrados; en el trabajo se encontraron con que los patrones vacilaban a la hora de pedir a los inmigrantes los mismos estándares de disciplina y competencias requeridas a los trabajadores autóctonos de Inglaterra; empezaron a oír, mientras el tiempo pasaba, más y más voces que les decían que ahora ellos eran a los que no querían.

Entonces aprendieron que un privilegio unilateral se establece por una ley del parlamento; una ley que no puede, y no esta diseñada para actuar en su protección ni para hacer justicia o reparar su quejas. Sin embargo sí esta promulgada para otorgar al extranjero, al descontento, refunfuñoso y agente provocador, el poder para humillar y acusar al honrado ciudadano Ingles por sus acciones privadas.

En las cientos y cientos de cartas que recibí la ultima vez que hable de este tema hace dos o tres meses, había una impactante característica que era completamente nueva y que encontré premonitoria y preocupante. Todos los Miembros del Parlamento están acostumbrados a la típica correspondencia anónima; pero lo que me sorprendió y alarmó fue que una alta proporción de gente normal, sensible, que escribía una carta sensata, y casi siempre correcta y bien escrita, pensaba que tenían que omitir su dirección porque era peligroso comprometerse con una carta enviada a un Miembro del Parlamento mostrándose de acuerdo con los puntos de vista que yo había expresado, y que podrían sufrir algún castigo o represalia si se llegaba a saber que ellos habían hecho eso.

La sensación que está creciendo entre la gente Inglesa corriente de ser una minoría perseguida, en aquellas áreas del país que están afectadas, es algo que aquellos sin una experiencia directa pueden difícilmente imaginar. Voy a permitir tan solo a una de esas cientos de personas que hable por mí:
"Hace ocho años en una respetable casa de Wolverhampton se vendió una casa a un negro. Ahora solo un blanco (una anciana pensionista) vive allí.

Esta es su historia. Ella perdió a su marido y a sus hijos en la II Guerra Mundial, y convirtió su casa de siete habitaciones, su única posesión, en una casa de huéspedes. Trabajó duro y lo hizo bien, pagó la hipoteca y empezó a guardar algo para su vejez. Entonces los inmigrantes se mudaron al barrio. Con una preocupación creciente, vio como una casa tras otra era ocupada. Aquella calle tranquila se volvió un lugar de ruido y confusión y pesarosamente sus inquilinos blancos se trasladaron.
El día después de que se fuese el ultimo inquilino, fue despertada a las 7 de la mañana por dos negros que querían utilizar su teléfono para llamar a su patrón. Cuando se negó, como se lo hubiese negado a cualquier extraño a tales horas, fue insultada y temió que si no hubiese sido por la cadena de la puerta habría sido atacada.

Familias inmigrantes habían intentado alquilar habitaciones en su casa de huéspedes, pero ella siempre se negó. Cuando sus pequeñas reservas de dinero se agotaron, y después de pagar los impuestos municipales, ella solo tenia menos de dos libras por semana. Fue a pedir una reducción de la cuota de sus impuestos, y fue vista por una chica joven que, al oír que tenia una casa de huéspedes de siete habitaciones, la sugirió que podría alquilar una parte de ella.
Cuando la anciana dijo que los únicos que la alquilarían serian los negros, la chica dijo 'En este país los prejuicios raciales no te conducen a ninguna parte'. Y la anciana volvió a casa. "

"El teléfono es su cordón umbilical. Sus hermanos pagan la factura, y la ayudan sobrevivir lo mejor que pueden. Los inmigrantes la han ofrecido comprarle su casa de huéspedes, pero a un precio que cualquier propietario con un poco de vista seria capaz de recuperar de sus inquilinos en semanas, o a lo sumo en unos pocos meses. Ahora esta empezando a tener miedo de salir. Le rompen las ventanas. Encuentra excrementos en el buzón. Cuando va a comprar a las tiendas, la siguen niños pequeños mulatos que la hacen muecas. No saben hablar ingles, pero hay una palabra que conocen. 'Racista' la cantan. Cuando se apruebe la nueva 'Ley de Relaciones entre Razas' (1), esta mujer está convencida de que ira a prisión. Y yo me preguntó ¿Estará equivocada?"

El otro peligroso engaño de aquellos que son testarudos, o bien que están ciegos ante la realidad, se aglutina en torno a la palabra 'integración'. Estar integrado en una población significa ser para todos los fines prácticos indistinguible frente a los otros miembros. Hoy en día, y desde siempre, cuando hay diferencias culturales y físicas, especialmente el color, la integración es difícil durante un largo periodo, cuando no imposible.

Hay entre los inmigrantes de la Commonwealth personas que han venido aquí en los últimos 15 años, cientos de ellas cuyos propósitos y deseos son integrarse y cuyos únicos pensamientos y esfuerzos se dirigen en esa dirección. Pero imaginar que tal cosa pueda entrar en la cabeza de una gran y creciente mayoría de inmigrantes es una absurda equivocación, y además es peligrosa.

Estamos justo en el limite de un cambio. Hasta ahora ha sido la fuerza de las circunstancias y el entorno los que han proporcionado la idea de que la integración es inaccesible para la mayor parte de la población inmigrante, que ellos nunca han concebido ni intentado tal cosa, y que sus números y concentración física significan que la presión hacia la integración que normalmente apunta hacia cualquier pequeña minoría no funciona.

Actualmente estamos viendo el crecimiento de fuerzas poderosas que actúan contra la integración; de intereses creados en la preservación y agudización de las diferencias raciales y religiosas con vistas a ejercer su verdadera tiranía, primero entre sus conciudadanos inmigrantes, y después sobre el resto de la población.

La nube no mayor que el tamaño de la mano de un hombre, que puede encapotar el cielo tan rápidamente, se ha visto recientemente sobre Wolverhampton, y ha dado señales de expandirse rápidamente. Las palabras que voy a usar ahora mismo, las cito tal cual aparecieron en la prensa local el 17 de febrero. No son mías, sino de un Laborista Miembro del Parlamento, que es Ministro en el Gobierno actual: "La campaña de la comunidad Sikh para mantener costumbres inapropiadas en Inglaterra es muy deplorable.

Al trabajar en Gran Bretaña, especialmente en los servicios públicos, deben estar preparados para aceptar los términos y condiciones de su trabajos. El pedir derechos especiales para su comunidad (¿o deberían decir ritos?) [N.del T. Aqui se hace un juego de palabras en ingles entre 'rights' y 'rites'] conducen a una peligrosa fragmentación de la sociedad.
Este régimen de autonomía comunitaria es un cáncer, ya sea practicado por personas de un color o de otro, y debe ser duramente condenando." Todo el mérito para John Stonehouse por tener la perspicacia para verlo, y el coraje para decirlo.

Para estos peligrosos y divisivos elementos, la legislación que se propone en la 'Ley de Relaciones entre Razas' es el mejor abono que necesitan para florecer. Con esto que acabo de exponer he querido mostrar que las comunidades de inmigrantes pueden organizar a sus miembros, agitarlos y hacer campañas contra sus conciudadanos, y sobrepasar y dominar al resto con las armas legales que los ignorantes y los mal informados les han proporcionado.

Según miro hacia adelante, me llena un presentimiento: como los Romanos, me parece ver "el Río Tiber con mucha espuma ensangrentada". [N.del T. Esta es una cita de Virgilo prediciendo la guerra]
Ese trágico e intratable fenómeno que contemplamos con horror al otro lado del Atlántico, pero que está entretejido con la misma historia y existencia de los Estados Unidos mismos, esta viniendo aquí hacia nosotros por nuestra propia voluntad y nuestra propia negligencia. De hecho, ya ha llegado plenamente. En términos numéricos, será de la misma proporción que en los Estados Unidos para el fin del siglo XX. Solo una firme resolución y acciones urgentes podrían evitarlo todavia hoy. Si la gente será quien demande esas acciones y las obtenga es algo que no se. Lo único que se es que verlo, y no decirlo, será la gran traición.

Notas:
(1) Race Relations Bill
Traducido por Paul Swain

Paradójicamente las predicciones de Enoch Powell no solo se han ido cumpliendo en el Reino Unido, se han extendido al resto de Europa formando una nueva ciudadanía sin intención de integrarse, barrios y poblaciones sin leyes y guetos donde la carta de valores de la ciudadania y de la integración son enexistentes.

Otros autores que han tenido la valentía para desvincularse de lo “Políticamente correcto” y pronunciarse sobre el mismo tema:

"El desembarco"

"El campamento de los Santos"

La sociedad multiétnica

LA COLONIZACIÓN DE EUROPA

Europa, un árbol en la tempestad. Siglo XXI  

8.7.13

HIJAS DE ALA ¡¡POR 200 EUROS AL MES!




¡200 € POR MES !!!

Es lo que cobran de Arabia Saudí, a través de un organismo, todas las mujeres musulmanas que viven en Europa para llevar el velo en los países de la Comunidad Europea.

 En España, estas mujeres cobran a través de cajas de ahorros catalanas instaladas en todo el Estado y a través de grandes bancos españoles, que hacen la vista gorda porque para ellos es un gran beneficio económico, pues por una parte les entra todo ese dinero y por otra esas musulmanas se convierten en sus clientes.

¡Esto explica el número considerable cada vez creciente de mujeres con velo! Esto no es un invento, más bien es una triste realidad revelada a la madre de un amigo por su asistenta (musulmana) que llegó un día a su casa, de hoy a mañana, con un velo. Sorprendida por esta nueva vestimenta, le pidió por qué razón había ido a trabajar cubierta así, y la joven marroquí, a pesar de algunas reticencias para responder, acabó por confesar que ella cobraba por llevarlo. Ella explicó, sin malicia, que había conseguido integrarse mediante un grupo musulmán relacionado directamente con un órgano religioso de Arabia Saudí que paga a las musulmanas 200 € al mes para traer el velo a los países Europeos.
Hoy pues, las mujeres son pagadas para señalar su pertenencia al Islam al llevar el velo... y nuestros bancos y cajas participan del tema.



Hay que hacer pasar este mensaje a todos vuestros contactos, al mayor número posible. Conozcamos las tácticas y estrategias para infiltrarse y destruir nuestra civilización, volviendo a la Edad Media.

30.5.13

Los disturbios en Suecia abren el debate sobre su política de inmigración

ESTOCOLMO (Reuters) - Los peores disturbios de Suecia desde hace años podrían beneficiar a un partido de ultraderecha en las elecciones de 2014 si las escenas de inmigrantes quemando coches y cometiendo actos de vandalismo edificios hacen que los votantes se piensen su tradicional política de puertas abiertas para los extranjeros.



Ya antes de la semana de disturbios en los barrios más pobres de Estocolmo, la inmigración se había convertido en un tema político polémico, a medida que el número de solicitantes de asilo ha alcanzado niveles históricos.

El partido Demócratas de Suecia saltó al tercer puesto en las encuestas a comienzos de este año, y los disturbios podrían ayudarlo a obtener mayor impulso político en las elecciones de 2014.

Los disturbios, en los que muchos jóvenes incendiaron coches y arrojaron piedras a la policía y los servicios de rescate, han coincidido en el tiempo con sendos ataques a soldados en Reino Unido y Francia atribuidos a integristas islámicos que han generado preguntas urgentes en torno a cuestiones como la intolerancia y la integración.

"Es trágico. Esto no es bueno para nosotros como inmigrantes. Cada vez se nos hace más difícil vivir aquí", dijo Rahimzadagan Abdolsaheb, un taxista de 49 años nacido en Irán. "Seguramente habrá más racismo debido a esto".

Muchos partidos nórdicos contrarios a la inmigración -respaldados por una pequeña minoría en una región famosa por su tolerancia para con las minorías- perdieron apoyo después de que Anders Behring Breivik, un defensor de la supremacía blanca, asesinara a 77 personas en Noruega en 2011.Pero ahora parecen estar nuevamente en ascenso.

El ministro sueco de Inmigración, Tobias Billstrom, se apartó de las filas del Gobierno este año al decir que el influjo de inmigrantes en el país "no es sostenible".La creciente preocupación sobre la inmigración ha coincidido con temores por el empleo, derivados de fuertes recortes en la industria automovilística y en empresas como Ericsson y la aerolínea SAS.Reflejando un endurecimiento en la retórica, el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, defensor de la política de inmigración de puertas abiertas, describió a los disturbios como "vandalismo".

Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de los suecos apoyan la inmigración y que muchos son más tolerantes para con los extranjeros que hace 20 años.Pero aunque los contrarios a la inmigración son una minoría, su número podría estar en aumento y recibir un impulso debido a los disturbios."Será un paso para incrementar la polarización sobre el tema de la inmigración en Suecia", dijo Andreas Johansson Heino, politólogo en el centro de estudios sueco Timbro.

Unos 43.900 solicitantes de asilo llegaron al país en 2012, casi un 50 por ciento más que en 2011 y el segundo máximo histórico. Casi la mitad provenían de Siria, Afganistán y Somalia y obtendrán al menos una residencia temporal. Hubo un total de 103.000 inmigrantes nuevos.Alrededor de un 15 por ciento de la población de Suecia ha nacido en el extranjero. Los solicitantes de asilo llegan atraídos sobre todo por la solidez de la economía sueca y la tradición del país en ayudar a refugiados./

Por Alistair Scrutton y Simon Johnson/
lainformacion.com

26.5.13

Vuelve el fantasma de ‘Londonistán’


Londres ya no es un paraíso para los islamistas exiliados, pero se sigue predicando la guerra santa.


El asesinato de un soldado enciende las alarmas

El asesinato del soldado Lee Rigby en Woolwich, un barrio multiétnico del sur de la capital, ha recordado a los londinenses que en sus calles, como en otras ciudades británicas, se sigue predicando la guerra santa.



Walter Oppenheimer - Londres

En tiempos de Tony Blair, Londres se convirtió en un paraíso de islamistas en el exilio. Una decisión calculada que permitía al mismo tiempo encomiar el gusto británico por la libertad de expresión, reducir las posibilidades de atentados y tener al alcance de la mano de los servicios secretos a la crema de la crema de los apologetas de la guerra santa. No hay mejor manera de controlar al enemigo que teniéndolo en casa, pensaban.

Esa estrategia empezó a flaquear en 2004 por los excesos de imanes como Abu Hamza, apodado Capitán Garfio porque había perdido las dos manos y un ojo combatiendo a los soviéticos en Afganistán. Sus soflamas predicando arengas como estas: "Usted debe conocer la causa de Alá y debe ayudar a esa causa en la lucha por los combates y cuando usted lucha, usted mata, usted lucha para matar.” "Atentado de asesinato no se llama suicidio, se denomina martirio, porque si es la única manera de herir a los enemigos del Islam tomando su vida, el atentado está permitido".crearon un gueto islamista en la mezquita de Finsbury Park que llamó demasiado la atención de medios y público. Y el esquema se desplomó por completo con los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, que abrieron los ojos de los británicos ante el monstruo que, a juicio de algunos, habían ayudado a crear y que se conoció como Londonistán.

“¿Se han parado los ingleses a pensar en los riesgos de permitir el desarrollo de Londonistán? Los británicos creen que albergar terroristas es una buena solución, pero no se dan cuenta de que uno no debe pactar nunca con el diablo y eso es precisamente lo que han hecho durante años y años”, le comentó en su día un político argelino a diplomáticos estadounidenses, según un cable enviado por la embajada de Washington en Londres días después de los atentados de 2005 y desvelado en abril de 2011 por WikiLeaks.

Londres ya no es ese paraíso yihadista, pero la sombra de Londonistán es alargada y su sangrienta herencia sigue pesando. El asesinato, el miércoles, del soldado Lee Rigby en plena calle en Woolwich, un barrio multiétnico del sur de la capital, ha despertado de nuevo el fantasma de Londonistán. Y ha recordado a los londinenses que en sus calles, como en otras ciudades británicas, se sigue predicando la guerra santa. Eso, dicen los vecinos, es lo que hacía todas las semanas Michael Adebolajo, uno de los aparentes asesinos del soldado Rigby, en un tenderete de propaganda islamista en la calle mayor de Woolwich. Hasta que decidió predicar con el ejemplo junto con su camarada Michael Adebowale.

Los dos son británicos de nacimiento, de origen nigeriano y cristianos convertidos a la religión musulmana. Y los dos son jóvenes. Como los cuatro suicidas del 7 de julio, tres de ellos musulmanes nacidos en Reino Unido. Un retrato robot que complica el trabajo de los servicios secretos, que no solo tienen que desarbolar complejos proyectos de atentado sino intentar descifrar cuáles de sus cientos, miles de radicales fichados, son capaces de echarse al monte y convertirse en lo que en la jerga llaman lobos solitarios.

Los cuatro del 7 de julio eran mitad lobos solitarios mitad yihadistas entrenados. Su operación fue más compleja porque exigía cierta infraestructura para obtener o fabricar los explosivos que hicieron estallar de forma coordinada. Pero los dos Michael no han necesitado más que unos cuantos cuchillos y machetes, las ganas de matar en público y la calculada espera de la policía para permitir que los testigos les filmaran con sus móviles y les dieran así la dimensión y el impacto mediático que buscaban.

Ese impacto ha hecho que algunos empiecen a pedir medidas draconianas y explicaciones a los servicios secretos. Desde 2005, el MI5 y el MI6 han incrementado de forma muy generosa sus presupuestos y han logrado desactivar cada año al menos un gran atentado en preparación o a punto de ejecutarse. Con ese dinero han tenido más facilidad para infiltrarse en grupos islamistas y detectar operaciones en marcha. Pero es materialmente imposible que puedan controlar a todos los que expresan en público, en privado o a través de Internet su apoyo o su simpatía hacia la guerra santa.

Según un experto consultado por Financial Times, el MI5 estimaba que en 2007 había 2.000 islamistas extremistas capaces de ejercer la violencia, mientras que el analista rebaja a mil los que hay en la actualidad. Un reflejo de que las políticas puestas en marcha desde 2005 están dando fruto. Pero mil personas dispuestas a matar, en cualquier momento, en cualquier sitio, de cualquier forma, son muchas. Un comité parlamentario que investigó los errores que llevaron a no mantener una vigilancia más estrecha de dos de los autores de los atentados del 7 de julio, que habían entrado en el radar de los servicios contraterroristas, concluyó que harían falta cientos de miles de agentes para controlar a todos los sospechosos.

Los errores que han permitido que Adebolajo y Adebowale, que también estaban en el radar, acabaran asesinando al tamborilero Rigby serán analizados por el mismo comité parlamentario. Mientras tanto, los medios se están centrando en dos debates paralelos: la necesidad o no de controlar Internet y el papel que juegan las universidades en la promoción del yihadismo. En ambos temas hay presiones, pero también cautela. Y medios tan diferentes como el Finacial Times y el Daily Telegraph han coincidido en sus editoriales en que el Gobierno no debe precipitarse aprobando leyes que puedan cercenar las libertades individuales.

El debate sobre las universidades no es nuevo. Con las mezquitas juramentadas desde julio de 2005 para no cobijar extremistas, estos han encontrado en ellas un buen foro público y de acceso a los jóvenes. Universities UK, que se define como “la voz de las universidades”, celebró justo en vísperas del asesinato de Woolwich una conferencia nacional sobre cómo pueden prevenir el extremismo violento. Una de las sugerencias es que los servicios de seguridad les hagan llegar listas de oradores indeseables. Otros creen que esas listas deberían ser públicas.

Acoso a la comunidad musulmana

Como ocurrió tras los atentados del 7 de julio de 2005, el asesinato de Woolwich ha desencadenado una oleada de amenazas, insultos o agresiones contra la comunidad musulmana. La organización benéfica Faith Matters asegura que desde el miércoles ha recibido 162 llamadas denunciando algún tipo de acoso, cuando la media diaria es de seis. Esas tensiones se han producido a pesar de la inmediata reacción de políticos llamando a la calma y a distinguir entre la fe islámica por un lado y el extremismo islamista por el otro. Y a pesar también de que la reacción de la comunidad musulmana, lenta y quizás algo tibia en 2005, ha sido esta vez inmediata y tajante condenando el asesinato del soldado Lee Rigby.

Esas tensiones reflejan la dificultad que hay a veces para la convivencia entre ambas comunidades. En una no faltan radicales, como el Partido Nacional Británico o la Liga de Defensa Inglesa, para emponzoñar el ambiente. La otra intenta a veces vivir en Gran Bretaña como si estuviera en un país islámico. En barrios del Este de Londres patrullan a veces vigilantes intentando imponer la sharía, la ley islámica. Expulsan a los paseantes que beben alcohol, insultan a homosexuales, a las mujeres que visten minifalda o simplemente a la gente que fuma.

Otro tema controvertido es el uso de la ley coránica en disputas familiares. El llamado Consejo de la Sharía Islámica, que agrupa a 85 tribunales en todo el país, actúa en paralelo a la ley desde 1982.

15.5.13

Occidente ya no aspira a convivir con el islam

Los datos de los recientes estudios sociológicos demuestran que actualmente el mundo occidental se ve incapaz de convivir con el islam.
Numerosos países, desde EEUU hasta los Estados asiáticos, se sienten amenazados ante la divulgación de esta religión.

“El islam volverá a Europa cual conquistador y vencedor, después de haber sido expulsado del continente en dos ocasiones”, declaró tras la muerte del papa Juan Pablo II uno de los líderes de los fundamentalistas islámicos. Vaticinó que a los cristianos solo les quedará la elección de convertirse o de pagar la llamada yizia, impuesto obligatorio para los cristianos que deseen residir en países islámicos. Todo parece indicar que esta perspectiva, en un principio completamente irreal, podría acabar convirtiéndose en realidad. De acuerdo con algunos analistas, próximamente Francia podría convertirse en el primer país islámico de Europa, dado que el número de musulmanes blancos allí supera las cincuenta mil personas.


Los propios europeos, según demuestran las encuestas de la Fundación Bertelsmann, se dan perfecta cuenta de la situación. Los sociólogos califican la inaceptación del islam como un fenómeno del mundo occidental de hoy: más de la mitad de los habitantes de España y de Israel, así como el 42 % de los estadounidenses, se sienten amenazados por la expansión de la mencionada religión en el mundo. Los ánimos más marcadamente desfavorables se registraron en España y en Suiza, mientras que quienes más tolerancia mostraron fueron los habitantes del Reino Unido (el 45 %). No obstante, tanta tolerancia podría deberse a que, de hecho, solo se encuestó a la mitad de la población, dado que la otra mitad se compone de inmigrantes y representantes de minorías étnicas. Dicho sea de paso, en los últimos diez años más de 620 000 británicos blancos han abandonado Londres.

Existe la opinión de que la seguridad con la que el islam se expande por el mundo se debe a sus inquebrantables tradiciones y a la religiosidad que deja bastante mal a los europeos, en plena crisis de valores de la familia y hambre espiritual. Los recursos financieros de la comunidad islámica también tienen gran importancia para esta conquista del mundo, opina el escritor y experto en religiones, Yuri Tabak, experto del Buró de Defensa de los Derechos Humanos de Moscú:
—A diferencia de otras religiones, empezando por la cristiana y acabando por el judaísmo, el islam se encuentra en estos momentos en activa expansión. Y de acuerdo con los principios religiosos y prácticos que le son propios, busca ampliar su esfera de influencia a los más variados niveles. En concreto, a nivel de migración y también a nivel de corrientes agresivas que pretenden basarse en el Corán y las escrituras sagradas, para asegurar que han de arrasar por doquier y construir un califato mundial.

Es bien conocido que el infierno está lleno de buenas intenciones. Así, durante varias décadas, por razones demográficas y económicas la Unión Europea daba la bienvenida a inmigrantes procedentes de los países islámicos. Se creía de mal gusto hacerse la pregunta de si la Europa actual y el islam eran realmente compatibles, porque se abogaba por la tolerancia y el multiculturalismo. Sin embargo, el politólogo estadounidense Samuel Huntington aseguraba en su famoso libro Choque de civilizaciones que Europa y el islam son dos antípodas, dos civilizaciones antagonistas enemistadas desde el principio. Pero la UE insistía en que la integración de la comunidad musulmana en la sociedad europea propiciaría su acercamiento. La realidad fue bien distinta.

Esta visión optimista del futuro tomaba como ejemplos los casos únicos de los emigrantes por razones laborales o de sus hijos que se habían integrado satisfactoriamente en la realidad europea, habían hecho una carrera e incluso se habían convertido en diputados en el Parlamento Europeo. Pero estas trayectorias vitales fueron tan escasas que solo sirvieron para desorientar a la sociedad occidental y a las élites políticas europeas.

Por otra parte, si Europa obra con sabiduría, podría convertir al mundo musulmán en un fiel aliado, opina Anatoli Krásikov, politólogo, periodista, director del centro de estudios de los problemas de la religión y la sociedad del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia:
—El islam en sí no representa peligro alguno para los europeos. Otra cosa es que haya numerosas corrientes y de que exista la ley islámica. Todo depende de con qué ojos vean los europeos a los inmigrantes, de si pueden encontrar algo en común. Las represalias por supuesto no ayudarán, pero ello no quiere decir que el terrorismo ha de ser tolerado. El terrorismo ha de ser combatido en cooperación con los musulmanes, porque de lo contrario la ola de desconfianza y odio irá en aumento, lo que acabará afectando no solo a Europa sino a otros continentes.

La principal pregunta que preocupa en estos momentos a mucha gente es si el aumento de la población musulmana en los territorios europeos llevará a la islamización de Europa. Ya se ha mencionado que algunos líderes extremistas no dudan de ello, pero los políticos europeos intentan pasarlo por alto, aparentando que los musulmanes no se diferencian en nada del resto de las minorías étnicas y religiosas. No obstante, la aplicación de esta técnica no ayudará a solucionar el problema, cuya existencia es indiscutible. Solo fomentará el aislamiento de las comunidades musulmanas y el aumento de la influencia del islam político, capaz de convertirse en un futuro no demasiado lejano en una amenaza real para la civilización europea. En estos momentos todavía se puede evitar este dramático guión y cabe la esperanza de que Europa y la humanidad sepan evitar la repetición de las guerras de religión.

ach/mo/sm
Liubov Kiriánova
Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2013_05_14/Occidente-musulman-eeuu-aseuropa-guerra-Islam/

11.5.13

La amenaza más grande para nuestra civilización para el próximo medio siglo es el islamismo.


STOP A LA ISLAMIZACIÓN DE EUROPA



BD.- Nuestro objetivo prioritario como europeos y como hombres libres es hacer retroceder el islam y expulsar la sharia de Europa, porque el islam es un régimen político bárbaro que incita a unos seres humanos a odiar a otros seres humanos y la sharia busca imponer su monstruosa tiranía en el territorio de la libertad y la dignidad humana.

Debemos reunir sobre esta base política mínima a gentes que sobre otras cuestiones tienen puntos de vista políticos o filosóficos muy diferentes u opuestos, ya que pensamos que la unión al margen de discrepancias en otros terrenos es necesaria en la empresa vital para Europa de prevenir la progresión de las ideas islámicas.

Los activistas musulmanes quieren hacernos creer que, según su propia expresión, “el islam es la solución”. Según ellos, el islam sería el remedio a todos los problemas políticos, económicos y morales de todas las sociedades. Piensan que es la solución para la humanidad, la panacea universal. Atribuyen todos los males de la humanidad al hecho de que el islam no es aplicado en todo el mundo, sin explicarnos nunca por qué los países donde domina son la viva imagen del fracaso, del desorden y del despotismo erigido en sistema único de gobierno.

Nosotros pensamos exactamente lo contrario. Pensamos que el islam no es nunca la solución. Pensamos que el islam es causante de barbarie y guerra. Lo pensamos porque el régimen político defendido por el islam es, por una parte, un régimen cuyas leyes son bárbaras hacia las poblaciones sometidas a él, ya que preveen la desigualdad de derechos, discriminaciones y castigos crueles y degradantes, y por otra parte es una ideología que justifica, en nombre de un “Dios”, la persecusión de los no musulmanes.

Debemos oponernos al islam, ya que el islam ordena a sus seguidores ser nuestros enemigos y tratarnos como tales. El islam emite esas órdenes abominables, repetidas siglo tras siglo desde Mahoma por todos los “sabios” y juristas del islam, de combatirnos hasta que nos convirtamos o de matarnos si no lo hacemos, de reducirnos a la esclavitud, incluida la esclavitud sexual, y de no tomarnos como amigos o aliados.
Es por eso que debemos actuar con personas de opiniones muy variadas, que tienen sobre otras cuestiones opiniones muy diferentes y hasta opuestas, pero que por lo menos están de acuerdo sobre el hecho de que el islam no es la solución, que el islam es uno de los problemas mayores que tiene el mundo actual, uno de los principales peligros para la paz de nuestra época. Debemos estar unidos para decir juntos que el islam nunca es la solución a ningún problema del hombre o de la sociedad, pero que por el contrario es uno de los mayores males actuales de la humanidad, y en especial de nuestros países europeos.
En toda Europa se están levantando mezquitas, algunas de ellas de dimensiones faraónicas. Mientras, en los países islámicos iglesias templos cristianos o de otras religones son destruidos a diario. En la mayoría de países musulmanes la construcción de iglesias cristianas está prohibida o sujeta a innumerables trabas y dificultades.

La UE proclama ser un bastión de libertad y pretende que esos principios deberían extenderse más allá de sus fronteras. En lugar de eso vemos un avance del islamismo sobre nuestros modos de vida sin reciprocidad en los países islámicos que gravitan cada día más hacia las filosofías islamistas que vemos en Arabia Saudita e Irán. Ese movimiento hacia el radicalismo islámico se ha acentuado con la “Primavera Árabe”, que ha llevado a los Hermanos Musulmanes y demás salafistas al gobierno de países como Túnez, Libia y Egipto.

Edificios y monumentos religiosos no musulmanes son regularmente destruidos en los países islámicos. La construcción de puentes entre las culturas no significa únicamente permitir a los países islámicos financiar la construcción de mezquitas, muchas veces enormes, en toda Europa. También debería significar que los países islámicos fomenten el hinduismo y construyan templos budistas, iglesias y otros edificios no musulmanes en el interior de sus fronteras. Los políticos europeos deberían exigir eso en lugar de tratar estérilmente de aplacar a los déspotas teocráticos.

La amenaza más grande para nuestra civilización para el próximo medio siglo es el islamismo. Esta amenaza tiene sus raíces en otros países, algunos pueden tener una forma aparentemente democrática, pero la mayoría de las veces se trata de países que han suprimido la democracia y oprimen a sus propios pueblos. Sin embargo, aunque la amenaza para nuestra propia democracia y para nuestra libertad de expresión sea llevada a cabo por países no europeos, el islamismo es fomentado por nuestros propios políticos, por nuestros poderes judiciales, por muchos de nuestros medios de comunicación y por la “élite liberal”.

Este respaldo al islam aparece muchas veces en estándares dobles que nuestros políticos aplican cuando legislan. Un ejemplo típico es el cierre de mataderos a través de toda la UE por razones de higiene y seguridad, mientras cada año en ciudades de Europa miles de ovejas son ritualmente degolladas en las calles durante la celebración del ramadán. Las calles de muchas ciudades de la UE se cubren literalmente de sangre. Ninguna de las medidas de higiene y seguridad vigentes en materia de sacrificio de animales se aplican a los musulmanes. Si nosotros empezaramos a sacrificar animales de una manera parecida en las calles de esta ciudad seríamos arrestados inmediatamente.

La promoción del islam se verifica igualmente en la imposición de prácticas islámicas a la mayoría de los europeos que nos son adeptos del islam. El ejemplo tal vez más estúpido ha tenido lugar en el Yorkshire en Inglaterra, hace algún tiempo. En un hospital, las enfermeras recibieron la instrucción de colocar las camas de los pacientes musulmanes hacia la Meca cinco veces al día. Apuesto que esto no se hace en países musulmanes como Turquía o Pakistán. También en Inglaterra, en la ciudad de Leicester, las tumbas de un cementerio han sido hechas de manera a estar en dirección a La Meca.

A través de toda la UE, las prácticas islámicas se imponen sobre las prácticas de los no musulmanes. En los comedores escolares de algunos países europeos, nuestros hijos se ven obligados a consumir carne de animales sacrificados según las reglas halal, sean musulmanes o no. En algunas piscinas públicas unos días especiales han sido reservados para los musulmanes, para que los infieles no puedan ver a mujeres musulmanas en traje de baño. Los no musulmanes tiene prohibido bañarse durante los “días musulmanes”.

En algunos países islámicos, las mujeres se bañan en burka y con guantes de goma. A lo mejor los países de la UE romperán pronto las reglas de higiene para hacer lo mismo aquí. Los reglamentos de higiene no impiden a los musulmanes derramar la sangre de las ovejas en las calles de cuidades europeas, luego quizás dentro de poco veremos aparecer un día a la semana en las piscinas a mujeres en burka y con guantes de goma. No tenemos duda alguna de que los reglamentos de higiene serán algún día ignorados para permitirles a las musulmanas bañarse cómo les parezca. Impedírselo violaría sus “derechos humanos” con toda seguridad.

De multiples maneras la islamización destruye el tejido de las sociedades europeas. Una de ellas, y no la menor, es la construcción de mezquitas como las proyectadas por toda la geografía europea, a cada cual más voluminosa. Parecidos horrores arquitectónicos han sido propuestos en todas partes, por ejemplo en Londres, en Colonia, en Marsella, en Sevilla y en tantas otras localidades de la geografía europea cristiana. Estas mezquitas son concebidas para eclipsar a los edificios religiosos existentes. No hay modestia alguna en el islamismo. La sharia insiste en el hecho que las mezquitas deben ser más grandes que las iglesias, los templos, los edificios de culto de otr

En el corazón del islam, en Arabia Saudita, se prohibe llevar públicamente cualquier símbolo religioso que no sea musulmán. Es imposible construir ningún edificio religioso que nos sea una mezquita. Una gran parte del territorio de ese país está incluso vetado a los no musulmanes. Sin embargo, Arabia Saudita es el mayor financiador del islamismo en el mundo entero. Financia en particular las mezquitas monumentales en las ciudades europeas. Claro está, no se permite a los europeos el sentirse ofendidos. Las nuevas leyes sobre la diversidad y el multiculturalismo imponen la tolerancia y la aceptación de las prácticas islámicas en nuestros países. Los islamistas no se privan de ofender a los “infieles”. A decir verdad lo consideran un derecho, pero nuestros políticos han convertido en ilegal el rechazo al islam. El problema crece a ojos vista.


Fuente: alertadigital.com

8.5.13

Diario de dos hermanos musulmanes

Boualem Sansal - Le village de l'allemand (1)

Boualem Sansal - Le village de l'allemand (2)

Título: La aldea del Alemán
Autor: Boualem Sansal



Esta es la historia de dos hermanos, de dos musulmanes franceses nacidos en Argelia en un pueblecito cerca de Sétif, de padre alemán y madre argelina. Ambos fueron enviados a Francia muy jóvenes para "labrarse un futuro". Rachel, el "triunfador" hermano mayor, acumula títulos y trabaja en una multinacional. Malrich, el hermano menor, malgasta su juventud en uno de aquellos suburbios de París donde confluyen el fracaso, la pobreza y la revuelta. Eso es, una vida sin cultura, con un viejo comisario de policía "de proximidad" sorprendentemente comprensivo como único interlocutor

Los dos hermanos nunca han vuelto a Argelia, pero su vida se ve alterada de repente cuando en el pueblo unos terroristas islamistas del GIA degüellan a una treintena de habitantes, entre los cuales se encuentran sus padres.

Cuando Rachel viene a recogerse ante la tumba de sus padres descubre lo impensable en el fondo de una vieja maleta. Su padre, Hans Schiller, oficial de las SS empleado por sus conocimientos científicos, en la solución final durante la Segunda Guerra Mundial, es responsable directa e indirectamente de la muerte de miles de personas en los campos de concentración nazis. Salvado al final de la guerra por el Grupo 92, una versión del célebre grupo de Odessa, que hizo salir de Alemania a centenares de criminales nazis y los colocó en casi todas partes, Hans Schiller es recibido por los servicios secretos egipcios y, después, enviado por Nasser como experto en el ELN (Ejército de Liberación Nacional argelino).

Convertido al islam, nuestro SS es un personaje conocido y respetado, y su muerte se debe únicamente al puro azar de una carnicería ciega perpetrada en Argelia por los islamistas en los años ochenta. "Este personaje es real", dice Boualem Sansal, uno de los más grandes escritores argelinos contemporáneos, "en la región lo veíamos como un héroe, un hombre santo... Su pueblo era llamado el pueblo del alemán".

Que el Ejército de Liberación Nacional argelino estuviera formado en parte por un oficial de las SS no es de entrada un dato sin interés para la historia real. Pero lo que hace la especificidad extraordinaria de esta novela es el hecho de que, al hilo de sus investigaciones y a través de su personaje, un escritor musulmán se meta por primera vez en la piel de un judío martirizado y exterminado en un campo de concentración nazi.

A partir de aquí, la novela se convierte en una búsqueda de la verdad. Rachel quiere saber quién era su padre y cómo "hombres sanos de cuerpo y espíritu como (mi) padre aceptaron despojarse de su humanidad y transformarse en máquinas de la muerte... Mi padre actuó por sí mismo, con plena conciencia, y la prueba de ello es que otros se negaron a hacerlo". Y sigue: "Una vez cometido el crimen, papá tenía todavía la posibilidad de entregarse a la justicia y recuperar la dignidad. Huyó..., dejó el crimen impune, lo tapó con su silencio".

Rachel va hasta el fondo del horror y recorre de nuevo el camino que hizo su padre: Hamburgo, Uelzen, la Wehrmacht, las SS, los campos de prisioneros, Dachau, Buchenwald, Auschwitz... En todas partes, "él obedeció órdenes y cumplió su deber como soldado".

En el curso de su largo viaje, sigue la huella de su padre y lee todos los libros y los documentos más técnicos sobre el tema del exterminio en masa: la recogida, el transporte, la selección, la logística ferroviaria, las pruebas hechas en Francfort con cobayas humanas para dar con la buena fórmula, el gas exacto, determinar las cantidades y la calidad del Zyklon B necesarios, la gestión de las reservas, el tamaño, la forma y la temperatura ideales de las cámaras de gas. "Gestionar una explotación de estas características no es tan fácil como parece..., coordinar veinticinco campos de exterminio dispersos en varios países es una tarea titánica que hoy en día provocaría la caída de más de un gobierno", dice.

Rachel finaliza su viaje al fondo del horror con la lectura de Mein kampf. Pierde su trabajo en la multinacional, a su mujer, que ya no entiende nada, y, al final, incluso su vida. Carga con la culpa del padre y pone fin a sus días de la misma manera en que se gaseaba a los judíos, es decir, inhalando el humo del tubo de escape de su coche. "Remonto en el tiempo, hurgo en las tinieblas, voy a investigar la mayor desgracia del mundo e intentar comprenderla... Tengo tanto miedo de encontrar a mi padre allí donde no es debido, allí donde ningún hombre puede estar, sin dejar a la vez de ser un hombre...".

Después del suicidio de Rachel, Malrich, el hermano menor, retoma la historia en el mismo punto de partida. Aunque, a diferencia de Rachel, lo que le obsesiona no es el pasado nazi del padre. A partir del mismo hecho inicial surgen dos reflexiones y dos trayectorias distintas.
Más que volver al nazismo que ya forma parte del pasado, Malrich se interesará por un islamismo mucho más actual: el de los barbudos que no predican solamente en Argelia u otros países lejanos sino también en el corazón de la democracia que es Francia, en los suburbios más desfavorecidos y en los ZUS (zona urbana sensible) donde los jóvenes desempleados, sin dinero, sin apenas cultura, víctimas de una mala escolarización y poco integrados son manipulados, adoctrinados, presionados, amenazados e incluso asesinados.

Ésta es la vida de Nadia, una francesa de origen magrebí, beurette de 16 años, aprendiz de peluquera, que es encontrada muerta tras ser calcinada con un soplete en los sótanos de una casa del barrio. Un barbudo la había avisado: se merecía el castigo de Alá por llevar el pelo fosforescente y salir con chicos blancos.

Entre el asesinato de los padres en Argelia y el de la chica en un suburbio de París existen parecidos tanto en la causa como en el efecto. Para Boualem Sansal, de la misma manera que los nazis sometieron al pueblo alemán y abusaron sistemáticamente de él, los barbudos de las barriadas francesas o europeas imponen sus leyes a los jóvenes, a las chicas y a las mujeres: ninguna libertad, ninguna educación libre para las chicas, la obligación de llevar el velo islámico y el miedo.

"Nada ha cambiado en el barrio en diez años salvo que han llegado los islamistas..., y en muy poco tiempo han levantado tropas y tomado el poder... Pronto se ha producido el vacío. Las empresas se han deslocalizado, como los comercios y las oficinas, el trapicheo que ayudaba a los desempleados a armarse de paciencia... Es la técnica que utilizan", escribe Malrich, quien se dejó adoctrinar durante un tiempo. "Cuando llegaron los primeros islamistas, les aplaudimos.
Eran divertidos, llevaban el rosario en bandolera y la barba desordenada. Eran un puñado, nosotros éramos más y sólo queríamos ser su mano derecha...". Malrich hace un paralelismo entre los métodos empleados por los nazis y los de los islamistas: "Cuando pienso en nuestro barrio, en sus habitantes militarizados por el imán, rodeados de barbudos en chilaba y de gamberros, humillados por los kapos, en esta pobre Nadia carbonizada. Entonces, pienso en mi padre...".

La adopción de palabras como kapo para describir la situación de un suburbio parisiense ilustra a la perfección lo que quiere hacernos entender el autor. ¿Qué hacen los islamistas? "Nos han enseñado que no hay nada más apasionante que odiar a los demás y desearles la muerte". Cuando el grupo de jóvenes fue reconocido "apto para la yihad", el imán fue nombrándolos uno a uno: "Éste es el judío, el sarnoso, el peor de todos, este otro es el cristiano, el hipócrita, el maldito, aquél el comunista, el monstruo que deshonra a Alá". Vienen luego el musulmán laico, el árabe occidentalizado y la mujer libre, todos ellos perros y perras "que merecen una muerte cruel". Después los intelectuales y los drogadictos. Y Francia se les "aparece en todo su horror, podrida hasta los huesos...".

Muchos salen casi indemnes de este adoctrinamiento, pero otros "se hunden en el delirio. Quien no logra curarse de la peste verde es un hombre perdido por los siglos de los siglos". Malrich y sus amigos deciden pelearse con los islamistas del barrio. Escribe incluso una carta al ministro del Interior: "Han colonizado nuestro barrio: todavía no es un campo de exterminio pero sí un campo de concentración..., nos olvidamos poco a poco de que vivimos en Francia... El barrio será dentro de poco tiempo una república islámica plenamente constituida".

"La ambigüedad y lo inexplicable son los ingredientes básicos para quien quiera convertirse en fanático". Es la ambigüedad que muchas veces encontramos entre los creyentes o los intelectuales musulmanes más "tolerantes", como Tariq Ramadan, que prefiere pedir una moratoria antes que pronunciarse en contra de la lapidación de la mujer adúltera.

Esta novela, de un cuidado extremo en su forma literaria, es también una llamada a la atención. Podemos preguntarnos por qué hasta la fecha nadie se ha preocupado ni ha estudiado con la debida atención las relaciones entre islamismo y nacionalsocialismo. Sin embargo, al menos tres grandes dignatarios islamistas históricos reivindicaron el nazismo como ideología y como práctica:
- El gran mufti de Jerusalén Al Husseini;
- Hassan al Banna, fundador de los Hermanos Musulmanes, en Egipto;
- Mohamdi Saïd, en Argel, uno de los tres fundadores del ELN, voluntario y luego oficial de la Wermacht durante la Segunda Guerra.

Traducción de Martí Sampons.
Le village de l'Allemand ou le journal des frères Schiller. "El pueblo del Aleman" o "Diario de los hermanos Schiller"

12.4.13

Alemania: cada vez menos cristianos y más musulmanes

Fuente: Deutsche Welle

SOCIEDAD

Alemania: cada vez menos cristianos y más musulmanes


El historiador de Münster Thomas Großbölting ha investigado el desarrollo de la religión desde 1945 en Alemania. Su conclusión: “Ya no existe la Alemania cristiana”.

Una veleta doblada se recorta sobre un fondo de cielo nublado. Esa es la portada del libro que acaba de ser publicado por la Editorial Vandenhoeck & Ruprecht en Göttinger. Allí se plasman los resultados de los esfuerzos que realizó Thomas Großbölting, profesor de Historia Moderna en la Facultad de Historia de la Universidad de Münster, por comprender y explicar la religiosidad en Alemania, desde 1945 a la actualidad.

Para el investigador hay una forma sobria de decirlo: “Los políticos deben poner atención a la nueva diversidad religiosa”. También las iglesias deben tomar nota y llevar a hombres y mujeres el mensaje cristiano de una forma más acorde a los tiempos que corren. De lo contrario, corren el riesgo de seguir perdiendo fieles.


Distintos sistemas de interpretación


La pérdida de fieles en las iglesias cristianas alemanas es dramática: mientras en la década de los 50 casi un 95 por ciento de los alemanes pertenecía a alguna de las dos iglesias (católica o protestante), en la actualidad esa cifra llega a los dos tercios. Y sigue disminuyendo.
Cada vez son menos los cristianos y más los musulmanes, dice el experto.Cada vez son menos los cristianos y más los musulmanes, dice el experto.
Otras comunidades religiosas, en cambio, muestran números que crecen, especialmente el Islam. Y los que más rápido ven incrementarse sus números en Alemania son los no confesionales, a los que no hay que confundir con los no creyentes. “Ahora hay una oferta, por así decirlo, más amplia de sistemas de significado e interpretación”, dice Großbölting, “y gracias a los medios de comunicación la gente se entera de ello”.

¿Qué es lo que buscan las personas exactamente? ¿Desarrollamos nuestra necesidad de trascendencia en un “supermercado” religioso, como en Estados Unidos? No, dice el experto. Los protestantes o católicos renegados a menudo no encuentran alternativas organizadas y terminan derivando en la irreligiosidad. “Ahí está el reto para las iglesias cristinas”, dice Großbölting, “es decir, hacer que su propia oferta religiosa sea algo más actual”.

Una relación Estado-Iglesia demasiado estrecha

El experto de Münster también ha detectado que en Alemania hay cada vez más conflictos político-religiosos, como la discusión sobre el rechazo de una mujer violada en dos hospitales católicos de Colonia, el derecho a huelga de los empleados de las iglesias, el debate sobre la circuncisión o la distribución del Corán por parte de los salafistas. “Las iglesias y la política tienden a subestimar la necesidad de actuar”, advierte Großbölting. “Las iglesias adoptan medidas y hacen modificaciones solamente cuando deben reaccionar a los problemas”, complementa.
Portada del libro Der verlorene Himmel, de Thomas Großbölting.Portada del libro "Der verlorene Himmel", de Thomas Großbölting.
También piensa que, a pesar de su creciente pluralidad religiosa, en Alemania se está lejos de tratar a todas las religiones por igual. Por ahora, los musulmanes, a pesar de su creciente número, tienen poca influencia política, recalca el autor del libro. La razón: la Iglesia y el Estado siguen estrechamente unidos. “Muchas cosas se han conservado: el impuesto eclesiástico, las clases de religión en las escuelas públicas o el puesto de la Iglesia en los organismos de radiodifusión”. Alemania tiene una ley eclesiástica, pero en realidad necesita una ley religiosa, de forma tal de regular las relaciones entre el Estado y las religiones en general.

Igualdad de derechos para todos

“Solo si el Estado adopta la misma distancia de todas las religiones”, dice Großbölting, “puede pedir a todos que cumplan la ley por igual”. Por eso el escritor hace un llamado a la comunidad musulmana, que hasta ahora no tiene ninguna afiliación formal: deben cambiar su forma de organizarse, de manera tal de acomodarse jurídica y políticamente a la sociedad alemana. Como un paso importante en la dirección correcta, el historiador de Münster ve la enseñanza del Islam en las escuelas públicas. E incluso añadir al calendario de festivos las celebraciones musulmanas no le parece algo extravagante a Großbölting.

Autor: Stefan Dege / DZ
Editora: Emilia Rojas-Sasse

18.1.13

Patrullas musulmanas imponen la ley islámica en calles de Londres

El sábado 12 de enero de 2013 por la noche en un área islamizada de Londres, una patrulla de dos jóvenes musulmanes deambulan por las calles amonestan e imponen la ley islámica. Prohíben beber alcohol a un joven inglés, es expulsada una pareja que camina pasando cerca a la mezquita, se desafía a una joven inglesa por no llevar el velo, ella alega que está en Inglaterra, la patrulla musulmana grita que ese barrio no es Inglaterra, sino que es musulmán.

Lo grave de esta noticia es que estas actuaciones, como venimos denunciando, se vienen produciendo desde hace tiempo y desgraciadamente los políticos no actúan en consecuencia, quizás por miedo a represalias o por no crear conflictos con los musulmanes, en todo caso Londres se está convirtiendo en una ciudad peligrosa donde según parece y si las autoridades continúan cerrando los ojos en vez de tomar las medidas oportunas la Sharia (ley islámica) acabará imponiéndose no solo en Londres, también en Francia y resto de Europa.

Patrullas musulmanas aplican la sharia en barrios de Oslo y Londres