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25.9.05

Clases de Islam en la enseñanza


EL PROFESOR. Se llamaba Vicente hace 18 años. Hoy es Abdelmu'min, «aquel en quien se puede confiar».

Abdelmu'min Aya, antes Vicente Haya, 38 años, se incorpora este curso como profesor de un colegio público de Sevilla. Impartirá una materia muy especial: el Islam. Él junto con 37 más son los primeros docentes para cubrir la demanda de esta creciente comunidad.

En los años 80, Vicente Haya se alojó como estudiante en la casa granadina de Mansur Escudero. Estudiaba Filosofía, se consideraba ateo desde su formación cristiana (con los jesuitas sevillanos del colegio Portaceli había cursado el bachillerato) y no imaginaba que su vida y su concepción del mundo iban a cambiar a partir del conocimiento humano del psiquiatra que lo hospedaba. Baste decir que salió de aquella casa llamándose Abdelmu'min Aya tras abrazar el credo -quizá la palabra a él le disguste- musulmán.

Este año se incorpora como profesor a un colegio público sevillano.Impartirá clases de religión musulmana a los alumnos de primaria.
Como él, 38 docentes se reparten desde este año por la geografía española para cubrir -aún de manera insuficiente, como todos los agentes implicados reconocen- la creciente demanda de profesores de Islam en esta España cada vez más multicultural (más de 400.000 musulmanes, 30.000 de ellos conversos).

Los seguidores de Mahoma (o Muhammad) no son los únicos que se subirán a la palestra.120 docentes evangelistas (religión que tiene cerca de un millón de adeptos en España con 2.000 iglesias) también tendrán su púlpito en las escuelas de primaria.

La comunidad judía también fue invitada a participar el pasado año. Jacob Israel es secretario de la Federación de Comunidades Israelitas en España: «Empezamos a negociar un acuerdo al final de la pasada legislatura, pero se paralizó. Nunca antes nos habíamos planteado llevar la enseñanza religiosa a la escuela pública. La impartimos en nuestros propios centros. Es un sistema que lleva funcionando casi 80 años».

Los profesores de cada religión se benefician de contratos interinos por curso como los que firmaría cualquier maestro con plaza fija.Los planes de estudio los fijan las distintas jerarquías confesionales bajo supervisión del Ministerio de Educación. Los que quieren que haya planes.

Abdelmu'min Aya no tiene plan de estudios. «Yo no voy a impartir doctrina. Les hablaré a los niños de la vida del Profeta. Nada más». Como Mansur Escudero, cuando acogió al joven estudiante de filosofía, le habló a Vicente Haya/Abdelmu'min Aya.

-¿Cómo elige el nuevo nombre un converso?
-Puedes elegirlo tú o dejar que lo elija quien te convierte.En mi caso, Mansur. Y acertó, yo creo. Abdelmu'min significa «aquel en quien puedes confiar».
La caída de la hache del apellido es más prosaica: los marroquíes la aspiraban y prefirió conservar la fonética suprimiendo la consonante.

«Aquel en quien puedes confiar» no fue captado, en el sentido sectario del término, antes de convertirse en 1987. Resulta difícil captar a alguien de su formación intelectual. Que le ha llevado a salpicar las librerías españolas de títulos como Islam para ateos (Ed. Palmart, 2004) o El corazón del haiku (Mandala, Madrid, 2002).

EN UN MONASTERIO NIPON

Su experiencia docente se inició en 1997, en la desaparecida Universidad Internacional Averroes de Córdoba, donde impartió las materias de Religiones Comparadas, Orientalismo, Historia del Pensamiento Islámico, Islamología y Metodología de las Ciencias Religiosas. También fue profesor de Ética y de Lengua Española en el colegio sevillano Huerta Santa Ana de Ginés. Y, por último, puede presumir de ser el único traductor directo de poesía japonesa que hay en España.

¿Japonés? La experiencia espiritual de Abdelmu'min no se limita a su periplo desde el catolicismo al ateísmo y, después, al Islam.El budismo también le ha interesado. Visitó en Japón las montañas sagradas de Ominesan y Hagurosan. Y se dejó recluir seis meses, a principios de los años 90, en el monasterio de Joenji de Shinjuku para estudiar la cultura nipona. «No me pidieron ni un duro.Nunca. Ni hicieron proselitismo conmigo. No te intentaban manipular nada».

De sus 43 años de vida, «Aquel en quien puedes confiar» ha pasado 18 como musulmán discreto. Casi dos décadas durante las cuales, por ejemplo, no ha encontrado oportunidad de comunicar a sus muy católicos y sevillanos padres su conversión. «Ahora lo van a saber. Es hora de dar la cara. Se lo oculté porque no aportaba nada decirlo, sólo sufrimiento. No soy más musulmán porque se sepa». Ahora sale del almario incluso a través de la prensa.

No lo cuenta para alimentar el morbo periodístico con detalles familiares. Lo hace para ahuyentar temores. «No voy a ser en las clases el imam de Fuengirola», bromea recordando a Mohamed Kamal Mustafá, que en sus prédicas y en el libro La mujer en el Islam justificaba, o más bien invitaba, al maltrato.

«¿El Corán dice que hay que maltratar a las mujeres?

No. Esa es una interpretación de un versículo. Yo lo interpreto de otra manera.Con otra sensibilidad. El árabe sin sensibilidad no es la lengua del Corán. Eso se lo tenemos que meter en la mollera a los árabes sin sensibilidad. Para los wahabitas es Islam es una dogmática.Para los sufíes, una metafísica. Para mí, es una forma de vida.De acción y reacción, para pasar por este mundo de una forma digna.
Es un hecho humano, no un hecho intelectual».

Abdelmu'min lleva casado 14 años. Se casó por el rito cristiano cuando llevaba ya cuatro años siendo musulmán. Con Lorenza, católica: «Nunca he intentado hacer proselitismo con ella. El Profeta también tenía una mujer cristiana». Y otras dos judías.«Aquel en quien puedes confiar» descree tanto de la guerra de religiones/civilizaciones en las que parecemos estar inmersos que él, musulmán, empezará sus clases con un versículo de la Torá, el libro sagrado de los judíos: «Escoge la vida».

Los evangelistas, sin embargo, no improvisan tanto. Francisco Calvache, del consejo general de enseñanza de la Religión Evangélica, recuerda que ya hace una década que los colegios españoles de primaria y secundaria cuentan con formadores de esta confesión.«Comenzamos a impartir clases en 1994 con voluntariado.
El proyecto se empezó a consolidar en el 96 y en el 98 apenas teníamos unos cientos de alumnos en toda España.
Hoy son 6.000 y unos 120 profesores», comenta Calvache.

Rosa María Oreal imparte religión evangélica en la localidad madrileña de Aranjuez desde 1999. Empezó entonces con cinco alumnos.Este año las solicitudes llegan a 100. El 50% de etnia gitana, un 30% sudamericanos y el 20% restante españoles payos.
«Realmente no impartimos clases de religión. Preferimos llamarlo educación en valores. No hay mucha diferencia con una catequesis católica. Salvo en lo referido, claro, a los sacramentos», explica.
Los evangelistas, a diferencia de los católicos, se bautizan de adultos. Conscientemente y con una formación previa. De los profesores de Islam se diferencian en que ellos sí tienen un programa que impartir, y su formación es especializada: como Rosa, deben cursar magisterio y especializarse después durante tres años profundizando sus estudios teológicos.

A Rosa la escogieron sus propios convecinos. Compartían culto en la iglesia evangélica y empezaron a demandar sus propias clases de religión. Desde entonces. Está casada con un correligionario -se convirtieron hace 21 años desde el catolicismo- y su hija va este año al Seminario Protestante Evangélico de La Carlota, Córdoba, para seguir los pasos de su madre como docente.

ENTRE 700 Y 1.600 EUROS

Tanto ellos como los islámicos son cada año contratados como personal laboral interino, y el salario depende -a diferencia del de los profesores católicos- del número de alumnos solicitantes.La mensualidad puede oscilar desde un mínimo de 700 euros a un máximo de 1.600. Evalúan cada tres meses y procuran en lo posible conciliar sus programas con los católicos.

En el curso 2004/2005 había en España 75 profesores de religión evangélica. Andalucía es la comunidad que cuenta con más docentes (30), seguida de Galicia (13), Madrid (11) y Aragón (siete).Carecían de implantación en La Mancha, Navarra, Valencia, La Rioja, Baleares, Cantabria, Euskadi, Ceuta, Melilla e Islas Canarias.

Hasta la fecha, sólo Ceuta y Melilla (cada comunidad con 10 profesores) tenían centros que impartieran conocimientos del Islam. A los que se sumarán este año 11 más para Andalucía, tres para Aragón, uno para Cantabria y otro para Euskadi. Cifras todas muy distantes a la de los 10.847 profesores que enseñan religión católica en España.

Según los datos del Ministerio de Educación referentes a 2004 (últimos compilados), hay 3.338.302 alumnos de centros públicos y privados que han escogido catolicismo, 8.011 son evangelistas, 7.700 musulmanes y 1.053 judíos.
Como la asignatura no es obligatoria, 1.329.933 niños optaron por actividades alternativas.

José Luis Pérez Iriarte es director general de Educación: «Es obvio que se le da cierta ventaja al catolicismo en ciertos aspectos.Como el hecho de que esta religión se imparta en horas no extraescolares, como ocurre con las otras. Habrá que esperar a que la demanda potencial se transforme en demanda real». O, como diría Abdelmu'min en otro contexto: «Se trata no de adoctrinar, sino de dar recursos».

LO QUE VOY A ENSEÑAR

NI DOGMA NI DOCTRINA. Aya centrará sus clases en la vida de Mahoma (Muhammad), sobre la que prepara un libro.

Cronica El Mundo.es

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