22.9.06

Los Musulmanes Violentos

La hermana Leonella Sgorbati (izq), asesinada por pistoleros musulmanes en el Hospital de Niños de Mogadiscio



La dominante prensa izquierdista, que se ha vuelto cómplice de los islamistas, no habla sobre la intimidación y los ataques que sufren los cristianos en los territorios palestinos. La represión, llegando a matanzas, de cristianos en países de mayoría musulmana hoy en día es un hecho que la prensa occidental ha elegido ignorar casi por completo.

Un sacrilegio verdaderamente detestable es la destrucción de lugares de oración, independientemente de la religión que cualquiera profese. Los fanáticos musulmanes sin embargo, destruyen iglesias y sinagogas a gusto, sin que el mundo los condene. Si alguien hiciese lo mismo con sus mezquitas, los terroristas fabricarían un sólido argumento para seguir matando inocentes.

La dominante prensa izquierdista, que se ha vuelto cómplice de los islamistas, no habla sobre la intimidación y los ataques que sufren los cristianos en los territorios palestinos, ni tampoco se molestaron en destacar el vandalismo con que los árabes arrasaron las sinagogas de Gaza después de la retirada israelí.

El 2002, más de 100 terroristas palestinos, tomaron la Iglesia de la Natividad usándola como cuartel armado para disparar contra los israelíes, reteniendo como rehenes a religiosas y sacerdotes, destruyendo y hurtando todo lo que había de valor en el recinto sagrado.

En Febrero 6 del mismo año, el Boston Globe reportó una acometida de islamistas palestinos contra las tiendas cristianas e iglesias de Ramallah ante la mirada indiferente de la policía palestina, que no intervino para nada en la represión de los vándalos.

El sábado pasado, en respuesta a los recientes comentarios de Benedicto XVI, los palestinos incendiaron dos iglesias en la ciudad de Naplusa y en Somalia los islamistas asesinaron a una monja italiana.

Un año antes, el 3 de Septiembre de 2005, cientos de palestinos armados, al grito de Allahu Akbar, descendieron a la ciudad cristiana de Taibe aterrorizando a su población, prendiendo fuego a 16 casas y decenas de negocios, saqueando y destruyendo una estatua de la Virgen María.
El motivo: Una mujer musulmana, tuvo una relación con un cristiano de Taibe. La mujer fue envenenada por su propia familia en una “matanza de honor”, minutos antes del ataque.

Los tradicionales pueblos cristianos de Belén y Nazaret, hoy son musulmanes, debido al constante hostigamiento al que fueron sometidos sus habitantes, que tuvieron que huir del lugar.
Hasta 1995, mientras existía control israelí en la zona, Belén era 62 por ciento cristiana, hoy es menos de 20.
Su Concejo Municipal era también de mayoría cristiana, hasta que llegó la Autoridad Palestina al mando de Arafat cambiando su composición por un municipio islámico.

Los únicos que han protegido a los cristianos de los criminales islámicos, son los israelíes, como hicieron en el Líbano hasta el 2000, ayudando a poner freno a la guerra civil.
Los últimos ataques terroristas de Jizbalá con miles de cohetes de Irán y Siria, lanzados desde el Líbano a Israel, también fueron dirigidos contra poblaciones cristianas. Jizbalá es un ejército de cobardes, que se ponen el uniforme para marchar y se lo quitan para asesinar civiles.

Israel tenía en 1967, todo el derecho de tumbar las mezquitas de Omar y Al-Aksa, edificadas adrede encima del Gran Templo de Salomón, como afrenta a judíos y cristianos, pero no lo hicieron.
Tampoco abrieron el Portón Dorado de ingreso a la ciudad amurallada de Jerusalén, que fue tapiado por los mahometanos para que el Mesías no pueda pasar por él, como anuncian las creencias y profecías judeocristianas.

El Vaticano por fin está reaccionando. Cualquiera que haya sido el motivo de su largo silencio e inacción, enmudeciendo o rasgándose las vestiduras, no se avanza en la lucha contra la intolerancia, el fanatismo religioso y el terrorismo.
La sumisión o exterminación de los cruzados ya ha sido declarada, está en sus manos defenderse o no. El problema no es político; es religioso. Con Israel o sin Israel, con Palestina o sin Palestina, el conflicto no va a desaparecer.

El mundo judeocristiano está amenazado de muerte y tiene que contraatacar. Pretender un entendimiento con los yihadistas, es irreal y sólo va a demorar una batalla absolutamente inevitable que traerá más víctimas a occidente.
Las palabras del Papa Benedicto XVI son atinadas y no tenía porqué disculparse ante sus mortales enemigos. Más bien debería hacerles frente, transmitiendo el mensaje en todas sus iglesias.

Jose.Brechner.
Columnista de opinión y analista político


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