12.4.08

Europa en la encrucijada: actuar o sucumbir


Frente a la yihad islámica, Europa debe responder con políticas realistas y firmes.

Varias páginas yihadistas han recogido y están dando difusión a dos fuertes mensajes que el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, lanzara en las últimas semanas.
En ellos, el jefe terrorista amenaza a Europa con la yihad completa y absoluta en el total de su geografía, y promete recuperar en breve Al Ándalus para el pueblo de Mahoma en lo que parece ser la contundente respuesta islamista a las recientes expresiones de autoafirmación del continente europeo.

Todo indica que la re-reproducción de algunas de las caricaturas danesas, el estreno del cortometraje del diputado holandés Geert Wilders y un enfoque más agresivo sobre la expansión de la agenda islamista por parte de los nuevos líderes europeos ha desencadenado las iras de Al-Qaeda.

La vanguardia yihadista europea no encontraba esta oposición desde hacía años, porque Europa viene retrocediendo hacia la dhimmitud como no se ha visto en siglos, y la nueva clase dirigente emergiendo del viejo continente está provocando dolores de crecimiento en la otra orilla del Mediterráneo. La reacción, aunque tenue de momento, puede ser el principio de una política de rescate del continente.

Francia: La situación de partida en la Europa actual es alarmante. Sólo desde el 11 de Septiembre: Francia ya ha designado más de 3 zonas a las que la policía del estado no puede entrar, y en las que el Código Napoleónico ha sido discretamente sustituido por la shari'a.

Bélgica ha desistido de deportar a los inmigrantes ilegales de África del Norte, que llevaban a cabo huelgas de hambre en diversas mezquitas de Bruselas.

Alemania Una jueza alemana desestimaba la demanda interpuesta por una mujer marroquí molida a palos por su esposo, argumentando que el estado alemán "no debe negar ni violentar sus creencias islámicas [del marido] y la cultura islámica".

El Arzobispo de Canterbury insta a los británicos a aceptar la legalización de la shari'a en el Reino Unido.

Los taxistas musulmanes de Noruega se niegan a transportar pasajeros ciegos, dado que sus perros lazarillo son "impuros" según el islam.

Aunque es ahora que Europa parece despertar lentamente, es llamativo pues observar el extremo de deterioro en que se encuentran los valores que sustentan al viejo continente. No son solamente los episodios de pasividad del estado y su resistencia a implementar el estado de derecho, al mismo tiempo incluso que aprueba documentos que dictan lo contrario, como el Tratado de Lisboa recién ratificado.

La clase política europea parece escandalizarse en extremo con cuestiones como Abú Ghraib o sufrir ataques epilépticos ante la mera mención de la palabra "Guantánamo", pero ante realidades como la invitación a decapitar al Papa Benedicto XVI por el discurso de Regensburg o los bombardeos del norte y el sur de Israel con artillería pagada desde Irán y Siria, la clase política europea no parece igual de resuelta.
Un funcionario del Departamento de Estado comentaba recientemente al Washington Post que las causas que defiende Europa le recuerdan a Margaret Thatcher con las Islas Malvinas: "no miente, es que sufre amnesia selectiva".

Y no es ningún secreto decir que los primeros en notarlo, antes que los europeos, son los yihadistas. Es pues lógico que sean ellos los primeros en acusar el cambio.

¿Durará esta situación? En su interpretación islamista, la principal diferencia entre el islam y el resto de las doctrinas religiosas monoteístas reside en que la doctrina del islam es dos cosas a la vez:
SAGRADA E INMUTABLE.
Para las demás religiones, la palabra de Dios es sagrada (por venir de él) pero está sujeta a interpretaciones.
En el islam, la palabra es sagrada e inmutable a la vez, y cualquier cambio va contra Dios por este motivo.
Sumado a que el Corán es un texto en el que ideas como "ofrecer la otra mejilla", "amar al prójimo como a uno mismo" o "la igualdad inherente entre todos los seres humanos" brillan por su ausencia, todo esto nos garantiza muchas sorpresas en el futuro.

Europa acabará pues despertando, porque es cuestión de tiempo que la sorpresa sea lo bastante… sorprendente. Pero la pregunta es más bien a qué precio; ¿un explosivo químico en el metro de Londres? ¿Un suicida nuclear en París? Contra más tarde despierte, será más elevado el precio.

En mi opinión, lo que está sucediendo no es que Europa despierta, sino que los europeos a todos los niveles, desde las ciudades pequeñas a sus medios de comunicación, empiezan a comprender que el islam radical no comparte absolutamente nada en común con su propia visión de Europa como federación de países libres cuna del vals y el Moet.
El problema reside en que la colosal burocracia europea, gobernada holgadamente por la izquierda política, está blindada frente a la opinión pública europea.
La reciente ratificación del Tratado de Lisboa, subterfugio político para aprobar lejos de los europeos el tratado europeo rechazado con anterioridad, es prueba de que la ciudadanía europea no siempre decide el aro por el que pasa. Que la situación actual por tanto dure o no dependerá de si los ciudadanos europeos logran llamar o no la atención de sus líderes.

La yihad de Al Qaeda, por supuesto, no es una disciplina espiritual ni es yoga ni meditación, y ya sea mediante la da'wa (predicación), la infiltración o la destrucción, no va a esperar a que los europeos se decidan.

En el problema de Europa con la yihad se aglomeran muchos factores: el precio del petróleo, la cantidad de inmigrantes musulmanes en los suburbios o las políticas de defensa son unos cuantos. Lo que estos episodios nuevos ponen de manifiesto es que el problema de Europa es el mismo que el de Afganistán, Irak, Israel, el Líbano o Estados Unidos.
Se trata de si toda una sociedad se atreve a ser libre y elegir su propia forma de vida o no, y lo que está dispuesta a hacer para defender su respuesta a esa pregunta.

Frente a la yihad islámica, Europa debe responder con políticas realistas y firmes, que deben llevarse hasta sus últimas consecuencias; cualquier cosa inferior a esto no funcionará, porque por primera vez en la historia, ya no está en juego un conflicto en algún país lejano; está en juego la propia existencia de Europa dentro del marco internacional de lucha contra el terrorismo.

Por: George Chaya
Fuente: Diario de America.
10/04/2008

“Europa en la encrucijada: actuar o sucumbir”

Bonito titulo para enmarcar, por extraño que parezca no es sorprendente que la Europa del siglo XXI, se encuentre en esta encrucijada.
Si nos detenemos en leer y repasar los acontecimientos acaecidos en los últimos años podemos comprobar que esta noticia es la consecuencia de la política de apaciguamiento y tolerancia, que ha llevado a término la Unión Europea con Oriente, permitiendo que los enemigos de la democracia y los más acérrimos fundamentalistas se instalen en nuestro continente.
Ante la perplejidad de esta situación, son muchas las preguntas que nos asaltan, y que en la mayoría de los casos no encontramos respuestas.

¿Cómo una Europa abanderada de los derechos humanos ha llegado a permitir que esto suceda? ¿Por qué no se ha exigido a los foráneos el respeto correspondiente a nuestros valores? ¿El respeto a la libertad de expresión y acción? ¿El respeto a nuestra propia identidad?

Para aclarar todas estas dudas y comprender lo que ha motivado la situación actual sin retorno, nada mejor que la información que nos ofrecen investigadores de prestigio, estudiosos del Islam, historiadores y escritores, que a lo largo de los últimos años han intentado por activa y pasiva que los políticos europeos se conciencien del peligro que representaba las cesiones indiscriminadas, evidentemente todo el esfuerzo es inútil cuando no hay voluntad de cambiar el rumbo hacia la decadencia.

Diálogo Euro - Árabe

Alianza de Civilizaciones "Eurabia"

El Código Eurabia I - II - III

Ríos de Sangre

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