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7.6.11

Amenazas de muerte a Pilar Rahola

Los Mossos establecen un dispositivo de protección policial alrededor de la periodista

La periodista y escritora Pilar Rahola (Barcelona, 1958) ha recibido amenazas de muerte a través de un vídeo colgado en youtube grabado por un 'grupo' de música llamado Islam. La letra de la 'canción' dice textualmente que "voy a matar a Pilar Rahola" con una foto de una mujer con burka.

Rahola ha interpuesto la correspondiente denuncia judicial por amenazas, según ha sabido e-notícies. El juez que lleva el caso ha enviado ya una requisitoria a las autoridades norteamericanas para que youtube, que tiene su sede central en Seattle (EEUU) retire el vídeo en cuestión.

Los Mossos, que también están investigando el caso, han establecido un dispositivo de protección policial. La periodista, que siempre se ha mostrado muy clara sobre el Oriente Medio, ha adquirido notoriedad últimamente con la publicación del libro La república islámica de España (RBA) donde denuncia, entre otras cosas, la penetración del fundamentalismo islámico a través de varios imanes radicales.

Rahola, que también se ha significado por la defensa de los derechos de las mujeres en países islámicos, ha recibido este año el Human Rights de United Nations Watch, otorgado en Ginebra en marzo pasado, justamente por su defensa de las mujeres en el Islam



Denuncian "permisividad" con el radicalismo islámico

Policías se solidarizan con Pilar Rahola por las amenazas de muerte que ha recibido.

El Comité Regional de Cataluña de la Confederación Española de Policía (CEP) se ha solidarizado con la periodista Pilar Rahola por la amenazas que ha recibido y denuncian "la permisividad del Ejecutivo español con estas corrientes, permisividad que ha proporcionado el principal bastión del radicalismo islamico, Barcelona, en la cual conviven todos los servicios interesados".

En un comunicado, manifiesta que "Pilar Rahola es una ferviente defensora de los derechos de la mujer musulmana, de la democracia y de la cultura catalana, Pilar Rahola ha denunciado en reiteradas ocasiones actitudes del islamismo radical en donde se reduce a la mujer a un mero objeto decorativo. La periodista siempre ha defendido estas cuestiones de una manera democrática, haciendo uso de su legítimo derecho de libertad de expresión".

Desde el CEP-Catalunya expresan que "el video es la reacción violenta y antidemocrática que tiene el islamismo radical con quien no comparte su visión".

Por último, añaden que "siempre hemos defendido a todos los inmigrantes que quieran venir a trabajar y vivir honradamente a nuestro pais, y siempre nos hemos opuesto a la implantación de corrientes extremistas en nuestro pais".

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21.4.11

El fundamentalismo islámico se abre camino en España

La república islámica de España 

La periodista catalana Pilar Rahola denuncia en su último libro el creciente fundamentalismo islámico en España
"Se da por hecho que los interlocutores son los imanes barbudos y misóginos"
"Es una corriente del radicalismo islamista, con mucha presencia en Tarragona"|
"Muchas mujeres de la periferia no se atreven a que explique su historia"

"No es un libro contra ningún Dios, pero es frontalmente contrario a aquellos que usan a Dios para violentar, fanatizar, esclavizar y matar". No hay intenciones ocultas en el último libro de Pilar Rahola, 'La república islámica de España' (RBA), sino la voluntad manifiesta desde la primera página de denunciar el radicalismo que desde hace unos años ha entrado con fuerza en el islam. Rahola plantea preguntas incómodas sobre la presencia del fundamentalismo islámico en España y da algunas respuestas, en un libro frontal y valiente que denuncia que el miedo ha acabado permitiendo que el pensamiento totalitario gane la batalla a la libertad. "Contra el islamofascismo y a favor del islam", así lo ve la autora.

Sin asomo de corrección política, Rahola denuncia el totalitarismo y los ataques contra la libertad que pretende imponer el fundamentalismo islámico que se abre camino en España, y reivindica a aquellos musulmanes que aman la libertad. Lo que sigue son extractos de un libro que busca abrir aquí el debate que ya se produce en países como Francia.

Fanatismo.
"Para los detentores de una interpretación fanática del islam, que usa a Dios como munición para dominar los cerebros y conquistar las almas, y que practica un auténtico oxímoron, el de conciliar a Dios con el nihilismo más destructivo (...), para estos gurús totalitarios (...) el Corán no se interpreta. El Corán es rígido e inamovible. El hombre es superior a la mujer. El cruzado, el judío y todos los infieles deben ser sometidos. El islam ha de regir las leyes civiles. El islam ha de dominar la tierra. Debe hacerlo con la yihad, tanto si es la yihad de la palabra, como si es la yihad de la espada, como ambas. Quien no piensa así y es musulmán es blasfemo".

Falsos interlocutores.
"Se da por hecho que los interlocutores con el islam son ese grupo de imanes barbudos, misóginos y generalmente radicales que monopolizan la voz de un mundo enormemente rico en matices y acentos".

Odio al islam.
"Son justamente quienes hablan de blasfemia, anatema y odio los que más odian el islam, por mucho que digan defenderlo. Lo odian cuando esclavizan a sus mujeres. Lo odian cuando violentan los cerebros de sus jóvenes. Lo odian cuando fanatizan, reprimen, enseñan a odiar y, a lo largo de un camino sin salida, envían a miles de personas a la muerte".

Misoginia.
"Quienes defienden esta situación de segregación femenina son agentes de una misoginia violenta y primitiva que causa un dolor insufrible a millones de mujeres musulmanas".

Miedo.
"No puedo escribir muchas de las cosas que me han contado mujeres musulmanas de algunas zonas periféricas de Barcelona, porque no he encontrado a nadie que se atreviera a poner su nombre tras un testimonio o una cita. A escondidas, mil historias. Negro sobre blanco, el silencio".

La expansión del salafismo.
"Es una de las corrientes más activas del radicalismo islamista. Salt, Vilanova, Reus, Sant Boi, Rubí, Torredembarra, Mataró, Roda de Barà, Lleida, Valls, Cambrils, Calafell, Cunit, Sant Boi, Tarragona (epicentro del salafismo), Badalona, Santa Coloma, y Barcelona misma - auténtico hito a conquistar-serían las ciudades catalanas donde desarrollarían tareas de captación y de proselitismo".

Los takfires.
"Quien dio cuerpo organizativo a los takfir fue un cirujano egipcio que con los años sería uno de los hombres más buscados del planeta, Ayman al Zauahiri, la mano derecha de Osama bin Laden, responsable de centenares de atentados y por cuya captura el FBI ofrece 25 millones de dólares de recompensa. (...) Este movimiento, extremo y muy violento, está perfectamente implantado en el Estado español, según el CNI, y tiene cinco mezquitas en Barcelona, dos en Valencia y la citada en Melilla".

Perseguidos.
"Si abrimos el mapa entero del islam, la lista de intelectuales, periodistas, escritores y creadores que han sido perseguidos y que lo son actualmente por el mero hecho de pensar libremente, llenaría todas las páginas de este libro. Y en algunos casos, como es bien sabido, lo han pagado con la propia vida".

Clérigos radicales.
"Mohamed Mrabet Fahsi, el hombre acusado y condenado por la Audiencia a siete años de cárcel por ser miembro de esta célula terrorista que habría inculcado la yihad y habría estado relacionada con suicidas en Iraq - la más importante desarticulada hasta el momento en el Estado español, según la policía-,se encuentra en libertad y ha recuperado el papel de liderazgo de la comunidad islámica de Vilanova i la Geltrú".

El líder de Barcelona.
"Taoufik Cheddadi fue detenido en el marco de dos operaciones policiales contra el yihadismo en Catalunya (...) Pero no se logró ninguna prueba contra él. Actualmente es el líder carismático de los musulmanes en toda la zona de Barcelona y parte del Maresme".

La mezquita de Lleida.
"Su imán Abdelwahab Houzi nació en Marruecos y lleva casi diez años ejerciendo de imán en Lleida. Está considerado por los servicios de inteligencia españoles como uno de los líderes del top ten de clérigos radicales salafistas que predican en España. Tenía una denuncia por poligamia y maltrato, que ha sido retirada después de que la mujer la retirase repentinamente y se marchase al extranjero (...) Fue denunciado a los asistentes sociales porque sus hijos no estaban escolarizados.

Al preguntarle por la negativa a ser entrevistado por la periodista, llegó a decir: "Ella debía haberme respetado, pero no lo hizo al presentarse ante mí maquillada, por eso me sentí provocado".

La carne halal como ejemplo.
"En el mismo país donde se ha prohibido la tradicional fiesta del cerdo, con siglos de antigüedad, porque era una fiesta considerada cruel con los animales, se permite un método importado, de evidente crueldad, que se impone por la fuerza del lío mental que tenemos respecto a los límites de las propias leyes, cuando el islam las pone en cuestión".

El petro-islam.
"El petróleo se ha convertido en una eficaz arma de destrucción masiva de derechos fundamentales, el obstáculo más útil contra cualquier posibilidad de apertura y el oxígeno que ha alimentado la proliferación del wahabismo y del salafismo en todo el mundo".

El largo brazo de Arabia Saudí.
"Tras la inmensa mayoría de imanes salafistas que predican su sociedad medieval en las mezquitas de Occidente está el apoyo, la logística y la financiación de Arabia Saudí".

Sobre las mujeres violadas.
"Para ser considerada inocente una mujer violada debe demostrar buena conducta... El islam exige que mantenga su decencia y no abra la puerta al mal... Para ser absuelta, debe demostrar que no ha sido quien ha hecho posible su desfloración... El hombre que la ha violado debe casarse con ella, porque así reduce su sufrimiento, la consuela y la compensa por haber perdido su bien más preciado, su honor" (así piensa Yusuf al Qaradawi, alma espiritual de la Qatar Foundation).

El Barça y la Qatar Foundation.
"Es una compra en toda regla de los valores deportivos de un club, a favor de la apología de una tiranía islámica (...) El caso Barça es una vergüenza completa, redonda, integral. Y es también el paradigma de una forma de actuar que no mira el color de la ética cuando ve el color del dinero".


El buenismo es un problema.
"Entre el ´buenismo´ de muchas familias de la izquierda y el ´malismo´ de muchas familias de la derecha, los errores se acumulan para fortuna del radicalismo. Porque los radicales no aman nuestros derechos. pero conocen como nadie nuestras debilidades".

El burka.
"Fruto del más absoluto desconocimiento, el lío de conceptos, el paternalismo mal entendido o, directamente, la estupidez, algunos líderes occidentales defienden el uso de cárceles textiles como, por ejemplo, el niqab o el burka de las chicas musulmanas en Occidente, apelando a la libertad individual, hacen abstracción de lo que es fundamental: que la libertad individual no existe en el fundamentalismo y que detrás de un niqab siempre hay una organización salafista que lo impone".

Radiografía.
"Los musulmanes representan alrededor del 20% de los extranjeros residentes en España. La mayoría son suníes, que practican el sufismo, la corriente pacífica, espiritual y mayoritaria en el Marruecos rural y, por tanto, la mayoritaria de los musulmanes españoles. Pero desde hace unos años el fenómeno del radicalismo, en todas sus ramas, ha entrado con fuerza, especialmente las varias acepciones del salafismo".

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10.9.10

Gritar a favor de una víctima musulmana que puede ser asesinada por musulmanes, eso no está ni en el guión de la comedia.

Lapidación por fases

Gritar a favor de una musulmana que puede ser asesinada por musulmanes no está en el guión

Dicen que no la lapidarán, y el mundo suspira más tranquilo gracias a la suprema bondad de los supremos tiranos que gobiernan Irán. ¡Un gesto magnánimo!, recogen las agencias, y algunas cancillerías, que viven mejor negociando con la tiranía, se dan un respiro.
Puede que la maten igualmente, después de montarle un juicio amañado, pero si no le tiran piedras y sólo la cuelgan, la cosa será más ordenada. ¿Su culpa? Ser mujer en un país gobernado por misóginos enfermos de fanatismo feudal. Pero ese no es nuestro tema.
Y así Irán podrá continuar disparando contra estudiantes, asesinando a homosexuales, esclavizando a mujeres, riéndose del holocausto, amenazando con destruir a Israel y financiando terrorismo, y no pasa nada.

De todas formas, y para alimento del optimismo, esta vez ha habido manifestaciones en algunos países. En algunos..., que no en España, país que concilia las manifestaciones más grandes de Europa cada vez que hay que vociferar contra Estados Unidos o contra Israel, pero que no oye ni ve cuando se trata de luchar contra las tiranías más temibles. ¿Será que en el planeta de la pancarta española los gritos contra las democracias sientan mejor que los que se dirigen contra las dictaduras? Será, porque ya sabemos que las únicas víctimas que preocupan en España son las palestinas o las saharauis. El resto vive en la agria indiferencia. ¡El silencio! El clamoroso, malvado, culpable silencio de nuestra izquierda más gritona ante tantas víctimas, tantas dictaduras, tanto dolor...

Pero el silencio más estridente respecto al calvario de Sakine Ashtiani es el de los propios musulmanes. 
En España, cuyas entidades islámicas reciben ayudas millonarias, y cuyos imanes han sido convertidos, por obra del buenismo multicultural, en interlocutores de la Administración, no ha habido ni una sola declaración contra la lapidación de esta mujer.

Es curioso que en el país que se exige, para legalizar a un partido vasco, que condene la violencia etarra, se sea tan magnánimo con islámicos de toda ralea que ni condenan prácticas brutales en nombre de su religión, ni hacen ascos al dominio feudal de la mujer, ni se sienten incómodos con violencias en nombre de Alá.

Deberían estar a la cabecera de las manifestaciones que no hemos hecho, a la primera palabra de las palabras que no hemos gritado, llevando la primera pancarta que no hemos llevado. Pero no.

Sólo gritan cuando un danés hace un cómic, o un político patina verbalmente, o quieren cerrar una mezquita donde un imán extremista vende sus ideas fanáticas a centenares de personas. O, por supuesto, contra Israel. Pero gritar a favor de una víctima musulmana que puede ser asesinada por musulmanes, eso no está ni en el guión de la comedia. Al fin y al cabo han aprendido algo: que en España no se grita por las víctimas. Sólo se grita contra los demonios de la izquierda auténtica.

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Pilar Rahola
La Vanguardia

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24.6.09

Perversa metáfora de la burka y el silencio de la progresía


La burka es una maldad, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra

Ya lo descubrió Yasmina Reza en su observatorio literario del futuro presidente. Nicolas Sarkozy tiene muchos defectos, pero no posee uno fundamental: la falta de personalidad. O, lo que es lo mismo en política, la falta de autoridad. Muy al contrario, la presidencia de Sarkozy se ha ido significando por gozar del poder democrático, sin miedo a ejercerlo.

A diferencia de algunos políticos timoratos, que cuando asumen el cargo se asustan de su significado, el presidente francés no tiene este tipo de complejos. Lo cual conlleva sus riesgos, pero también algunas notables ventajas. Porque si hay algo tan demoledor para la democracia como el autoritarismo es la falta de autoridad. Sarkozy, pues, tiene agallas para ejercer el poder, y tiene agallas para aguantar sus consecuencias, y ello lo convierte en un político en el centro de la diana.

Es pronto para saber si fracasará en sus múltiples flancos, o será uno de los presidentes más importantes de la historia de Francia, pero algo es evidente: lidera los debates centrales de Europa. Y, sin duda, es uno de los pocos políticos que ejercen como líder del continente. Probablemente por ello, porque conoce su liderazgo, Sarkozy ha vuelto a atreverse con uno de los temas más sensibles del mundo actual: el lugar de la mujer en el islam. Y a diferencia de los gurús del multiculturalismo, que inundan los despachos europeos –y muy especialmente, los despachos españoles– de iniciativas paternalistas con el islam, Sarkozy deja claro lo fundamental: una cosa es la protección de la pluralidad de credos en una democracia, y otra muy distinta permitir la segregación de la mujer, con la excusa religiosa.

La burka es una maldad intrínseca, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra, cuya existencia sólo se sustenta por el hecho de la procreación. Esa túnica que tapa completamente a la mujer, y la somete a un apartheid físico, social y visual, es la metáfora más precisa de la esclavitud. ¿Qué tendrá que ver Dios con este machismo enfermo y malvado? Y, sin embargo, usan a Dios para justificar esa maldad.

El uso de la burka en las sociedades democráticas es una burla a la democracia misma, y un reto a sus fundamentos. Porque detrás de la burka hay una ideología totalitaria que intenta imponer su razón, por encima de la razón democrática. Por supuesto, aunque nos vendan machaconamente el producto, no tiene nada que ver con la libertad individual. Al contrario, es la negación de toda libertad. En Francia lo saben, y deciden actuar.

Aquí, en cambio, practicamos el buenismo paternalista, y hasta damos subvenciones a imanes integristas. ¿Mujeres con burka por el Raval? Nada, pura diversidad solidaria, happening multicultural. Es lo que tiene el pensamiento débil. Que es débil, y no es pensamiento.

El silencio de la progresía

¿Dónde están los pañuelos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos?





Irán hierve por los costados, y los progres del mundo enmudecen. ¿Dónde están ahora los pañuelitos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos? En ningún lugar. Esta revuelta les rompe los esquemas, alejada de los dogmas de fe que configuran su pensamiento político.

No es una revuelta contra los malos de manual, cuya presencia excita sobremanera sus delicadas fauces. Los americanos no dirigen la represión –hasta que Michael Moore o Noam Chomsky descubran alguna perversa conspiración judeo-yanqui–; los israelíes no mueven los hilos –demos tiempo a Michael y a Noam–; y todo pasa en el islam, que siempre está libre de toda culpa. Además, el dictador es amigo de uno de los paladines del neorrevolucionarismo, un tal Hugo Chávez, cuya amistad con el tirano iraní ha permitido que el fundamentalismo islámico pusiera su perversa patita en Sudamérica.

Es decir, sin malos clásicos, sin víctimas homologadas y sin paternalismo occidental por repartir, lo de Irán no es una causa. Es, simplemente, una noticia, una de esas noticias que surfean por la conciencia progre, sin hacer ninguna mella. Nada es nuevo, porque esa misma progresía se ha mantenido impasible ante decenas de masacres, dictaduras y todo tipo de represiones, cuyos verdugos no les interesaban, y cuyas víctimas les resultaban indiferentes.

Más allá de vociferar contra los israelíes –que siempre sale gratis–, y de vender una solidaridad de plástico con los palestinos, basada en prejuicios, mentiras y manipulaciones, esta progresía ruidosa, dogmática y reaccionaria no tiene ninguna otra causa que le interese. ¿Por qué? Probablemente porque nunca fueron tan amantes de la libertad como vendieron. Y también porque sus esquemas mentales no han superado la caída del muro de Berlín, y miran al mundo con los mismos ojos con que lo miraban los viejos comunistas.

En esta dialéctica de buenos y malos, la libertad siempre sale perdiendo. Lo más sorprendente es que estos chillones de lemas vacíos, depositarios, a la vez, de grandes silencios, son los mismos que dividen al mundo entre derecha malvada y progresía justiciera, y nos inundan con proclamas redentoras. Algunos hasta convierten esa dialéctica en un estilo de propaganda, para ganar elecciones. Sin embargo, la realidad a veces es tan dura de oído que no oye los cantos de sirena.

Y ahí está, martilleando los esquemas con sonora eficacia. Fíjense en la sutil contradicción. Contra la dictadura iraní, y contra la represión brutal que ejerce contra la revolución verde de los ciudadanos, los que alzan la voz no son los redentores pancartistas, sino líderes de la derecha, como Angela Merkel o Nicolas Sarkozy. Lo cual nos recuerda una verdad histórica: en defensa de la libertad, no están todos los que son, ni son todos los que están.

Pilar Rahola
La Vanguardia.es

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22.2.09

En el paraíso de la Sharia "Ley Islámica"



La empanada mental del "multiculturalismo" ha engendrado, como diría Goya, muchos monstruos


Este fin de semana Shirin Ebadi ha visitado Barcelona.
Conocida como "la conciencia de Irán", Shirin fue la primera juez iraní, y la primera que fue obligada a dejar su cargo, cuando llegaron los ayatolás. Desde entonces, ha luchado incansablemente por los derechos humanos, y ha sufrido todo tipo de represiones.

Casa Asia la ha traído para que su voz musulmana libre se escuche, más allá del ruido de otras voces musulmanes que no hablan de libertad, sino de fanatismo. Hay muchos islam en el islam, y mientras unos alimentan el discurso totalitario, otros luchan por la libertad de su gente.

Shirin es el símbolo de miles de musulmanes que defienden sus derechos, a pesar de las dictaduras, del avance del yihadismo y de la represión brutal. No es casualidad que muchas de las voces valientes del islam sean mujeres emblemáticas, cuyo compromiso con la libertad las ha llevado a ser amenazadas de muerte.

La insistencia en recordar algunos de sus nombres, es una forma de homenaje, pero también de compromiso con el islam democrático: la escritora bengalí Taslima Nasreen, exiliada de su país por una fetua a muerte, y agredida en otros países, por islamistas fanáticos.

La siria Wafa Sultan, que acumula dos fetuas a muerte.

La somalí Ayaan Hirsi, amenazada y exiliada en Estados Unidos, después de ver como su amigo Theo van Gogh era asesinado.

La feminista palestina Samia Tamimi, que lucha enconadamente contra el integrismo de Hamas, y que también vive amenazada.
En cualquier lugar del mundo donde la siniestra mano del fundamentalismo islámico tiene poder, hay personas del islam que luchan por sus derechos, a menudo ninguneados por los solidarios de pacotilla que consideran islamofobia, cualquier crítica contra el islam integrista. Ciertamente, la empanada mental del multiculturalismo ha engendrado, como diría Goya, muchos monstruos.

Mientras Shirin y otros miles luchan por sus derechos, en un notorio avance de la resistencia, el islamofascismo también avanza, con éxitos notables. El último atentado en Pakistán dejaba el viernes más de 30 muertos en la ciudad de Dera Ismail Jan, y el domingo una joven francesa de 17 años moría en un atentado en El Cairo.

En Barcelona, el fiscal del Eurojust García Jabaloy nos avisaba de que "Barcelona tiene un problema grave con el terror islámico"…

Pero siendo terribles estas noticias, la peor de ellas nos ha llegado desde el norte del polvorín pakistaní, el valle de Swat, (1) conocido por los activistas pro derechos humanos, como "la plaza del matadero", no en vano los talibanes acumulan 1.200 muertos, medio millón de desplazados y la destrucción de 200 colegios femeninos.

El gobierno pakistaní ha tirado la toalla y ha cedido la soberanía del valle a los talibanes. Ello representa la inmediata aplicación de la charia, la matanza de opositores y el terror de las mujeres de la zona. Pero, sobre todo, significa un éxito político sin precedentes para los líderes tribales que, gracias al terror indiscriminado, y a la debilidad pakistaní, avanzan posiciones.

Y ese es el objetivo: no es sembrar el terror, sino usar el terror, para conseguir el poder, en un proceso de dominio planetario que está perfectamente teorizado en los miles de textos del islamofascismo.

Pakistán es un serio problema –"el gran peligro", según los expertos–, no sólo por la impunidad con que actúan los grupos fundamentalistas, sino porqué es un país con bomba atómica.

En esta tesitura de malas noticias, cabe destacar nuevamente una voz de mujer, en este caso de niña. Tuba Sahaab tiene 11 años, vive en Islamabad y sufre por los niños en manos de los talibanes. Escribe poesías que emite en la radio.
Uno de sus poemas dice: "Pequeñas gotas de lágrimas / sus rostros angelicales / lavados con sangre / duermen para siempre con ira". ¿Se puede gritar más fuerte?

Y, sin embargo, ¡qué sordos están los que más ruido hacen en las calles de nuestros países! De Shirin a Tuba, ¡qué grandes mujeres del islam! Quizás sean ellas, con su debilidad, las que tengan fuerza para acabar con la maldad enloquecida del islamofascismo. Quizás, si no las dejamos solas.

Pilar Rahola
La Vanguardia.es


(1) El gobierno paquistaní y dirigentes islamitas acuerdan imponer la sharia en el Valle del Swat
Foto Reuters: Enviados de Maulana Sufi Mohammad, líder religioso cercano al Talibán en el Swat, durante el encuentro con funcionarios del gobierno de Pakistán, ayer en Peshawar. Islamabad acordó aplicar la ley islámica (sharia) en el noroccidental y otrora turístico Valle del Swat, donde el ejército lucha contra los rebeldes desde 2007

Peshawar, 16 de febrero. El gobierno de Pakistán y líderes islámicos vinculados a la milicia de los talibanes en el Swat firmaron hoy un acuerdo para reforzar la sharia (ley islámica) en el noroccidental y otrora turístico Valle del Swat, donde el ejército lucha contra los rebeldes desde 2007, en lo que fue celebrado por multitudes en esa convulsionada región.

El acuerdo, suscrito ante el sostenido fortalecimiento del talibán, se concretó justo cuando un avión presuntamente estadunidense lanzó un bombardeo en la región tribal paquistaní de Kurram, fronteriza con Afganistán, con presencia talibán; autoridades locales reportaron la muerte de al menos 26 personas.

El gobierno paquistaní perdió hace tiempo el control sobre el Valle del Swat y la zona tribal, desde la que los talibán atacan objetivos en Afganistán.

Sin embargo, ni siquiera las ciudades de la potencia atómica no están seguras de la acción talibán, refirió Dpa.

El ministro de Información, Mian Iftikhar Hussain, anunció en Peshawar un acuerdo para implantar la sharia entre el gobierno provincial y el clérigo Maulana Sufi Mohammad, suegro de Maulana Fazlullah, el líder talibán del Valle del Swat.

Hussain destacó que todas las leyes que vayan en contra de la sharia serán suprimidas y que ésta se instaurará como sistema de justicia.

Agregó que el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, viudo de la asesinada primera ministra Benazir Bhutto, ya había acordado en principio esta concesión a los dirigentes religiosos conservadores de la región.

Según algunos analistas, con el establecimiento de la sharia, Islamabad reconoce su derrota ante Fazlullah y sus guerrilleros.

El gobierno provincial anunció además que el convenio incluye el cese de las operaciones de las fuerzas de seguridad contra Fazlullah y sus combatientes, las cuales permanecerán "reactivas" en lugar de "proactivas" y sólo responderán a ataques.

Gobernador llama a la paz

El gobernador provincial, Amir Haidar Khan Hoti, apeló desesperadamente hoy en Peshawar a los insurgentes a que renuncien a la violencia tras "la decisión histórica" de instaurar tribunales que impartan justicia conforme a la sharia. "Ahora deben desempeñar su papel de restablecer la paz en Swat".

Tras el anuncio, multitudes salieron a las calles de áreas del Valle del Swat para celebrar el acuerdo.
"La paz volverá ahora y todos volverán a su vida normal", comentó un lugareño.

Otros, sin embargo, creen que esto podría animar a los milicianos a demandar la imposición de medidas similares en otros lugares del país.

Hasta ahora todos los acuerdos de paz con los insurgentes, en Swat o en otras regiones tribales, fracasaron, y luego de la ruptura de diversos acuerdos, los talibán siempre reaparecieron más fuertes que antes, recordó Dpa

Iqbal Haider, presidente de la Comisión de Derechos Humanos paquistaní condenó el convenio, el cual dijo, pone en peligro la aplicación de la ley y los derechos de las mujeres.

"Es ilegal e inconstitucional y es un acto de discriminación que en el futuro promoverá al fanatismo religioso en Pakistán", denunció.

En la mayor parte del antes idílico valle del Swat, a sólo unos 160 kilómetros al noroeste de Islamabad, las tropas de Fazlullah instauraron entre tanto un régimen de terror, que recuerda fatalmente al antiguo dominio talibán en Afganistán.

Supuestos espionajes, opositores de los talibán o "pecadores" son colgados o decapitados públicamente por los insurgentes, al amparo de la sharia.

Los talibán prohibieron la educación para las niñas, que impusieron con ataques a docenas de escuelas.

Además, se obligó al cierre de tiendas de discos compactos o devedés o directamente se las hizo saltar por los aires. A las peluquerías se les prohibió también afeitar a los hombres. Y en un campo en Peuchar, en la alta montaña, se sigue formando a combatientes extremistas.

En India, el enviado especial estadunidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, no criticó directamente la implementación de la sharia, pero señaló que el Valle del Swat es un recordatorio de que Estados Unidos, Pakistán e India enfrentan "un enemigo que representa una amenaza directa para nuestro liderazgo, nuestras capitales y nuestra gente".

Por otro lado, pese a las protestas de Islamabad, un misil esta-dunidense mató a al menos 26 personas, la mayoría talibanes afganos y paquistaníes, en la zona tribal de Kurram, según los servicios de seguridad paquistaníes.

27 muertos en Afganistán

En Afganistán, 27 personas, entre ellas nueve civiles y un soldado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte –cuya nacionalidad no se indicó– perdieron la vida en varios actos de violencia ocurridos en las últimas horas, informaron fuentes oficiales.

Fuente: La jornada

5.1.09

El antiisraelismo de la izquierda europea

Rahola, amenaçada de mort



La periodista Pilar Rahola denuncia que en la manifestació solidària amb les víctimes de Gaza, dissabte 10 de gener, un encaputxat exhibís una pistola mà enlaire. Els Mossos d'Esquadra diuen que policies de paisà van comprovar que era una pistola de joguina, per la qual cosa no li podien retirar ni impedir que continués la marxa... Rahola també confirma que rep amenaces de mort per la seva postura sobre el conflicte a l'Orient Mitjà, i que potser denunciarà que en la manifestació es repartien fulletons contra ella.


Como periodista, estoy obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las mentiras y las manipulaciones. Y sobre Israel no se dice la verdad.
Y como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley convirtieron en principios universale

¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Londres, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas? ¿Por qué no lo hacen contra la dictadura birmana? ¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres, que viven sin ningún amparo legal? ¿Por qué no se manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿Por qué no ha liderado nunca la lucha a favor de las víctimas de la terrible dictadura islámica de Sudan?

¿Por qué nunca se ha conmovido por las víctimas de los actos de terrorismo en Israel? ¿Por qué no considera la lucha contra el fanatismo islámico, una de sus causas principales? ¿Por qué no defiende el derecho de Israel a defenderse y a existir? ¿Por qué confunde la defensa de la causa palestina, con la justificación del terrorismo palestino? Y la pregunta del millón, ¿por qué la izquierda europea, y globalmente toda la izquierda, solo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, Estados Unidos e Israel, y no contra las peores dictaduras? Las dos democracias más sólidas, y las que han sufrido los atentados más sangrantes del terrorismo mundial. Y la izquierda no está preocupada por ello.

Y finalmente, el concepto de compromiso con la libertad. Oigo esa expresión en todos los foros propalestinos europeos. ¡Estamos a favor de la libertad de los pueblos!, dicen con ardor. No es cierto. Nunca les ha preocupado la libertad de los ciudadanos de Siria, de Irán, del Yemen, de Sudan, etc... Y nunca les ha preocupado la libertad destruida de los palestinos que viven bajo el extremismo islámico de Hamás.
Solo les preocupa usar el concepto de libertad palestina, como misil contra la libertad israelí.

Una terrible consecuencia se deriva de estas dos patologías ideológicas: la Manipulación periodística.

Finalmente, no es menor el daño que hace la mayoría de la prensa internacional. Sobre el conflicto árabe-israelí no se informa, se hace propaganda. La mayoría de la prensa, cuando informa sobre Israel, vulnera todos los principios del código deontológico del periodismo. Y así, cualquier acto de defensa de Israel se convierte en una masacre y cualquier enfrentamiento, en un genocidio. Se han dicho tantas barbaridades, que a Israel ya no se la puede acusar de nada peor. En paralelo, esa misma prensa nunca habla de la injerencia de Irán o Siria a favor de la violencia contra Israel; de la inculcación del fanatismo en los niños; de la corrupción generalizada en Palestina. Y cuando habla de víctimas, eleva a la categoría de tragedia a cualquier víctima palestina, y camufla, esconde o desprecia a las víctimas judías.

Acabo con un apunte sobre la izquierda española. Muchos son los ejemplos que ilustran el antiisraelismo y el antiamericanismo que definen el ADN de la izquierda global española. Por ejemplo, un partido de izquierdas acaba de expulsar a un militante, porque ha creado una web de defensa de Israel. Cito frases de la expulsión: Nuestros amigos son los pueblos de Irán, Libia y Venezuela, oprimidos por el imperialismo. Y no un estado nazi como el de Israel.

Otro ejemplo, la alcaldesa socialista de Ciempozuelos cambió el día de la Shoá, por el día de la Nakba palestina, despreciando, así, a más de 6 millones de europeos judíos asesinados. O en mi ciudad, Barcelona, el ayuntamiento socialista ha decidido celebrar, durante el 60 aniversario del Estado de Israel, una semana de solidaridad con el pueblo palestino. Para ilustrarlo, invitó a Leila Khaled, famosa terrorista de los años 70, actual líder del Frente de Liberación de Palestina, que es una organización considerada terrorista por la Unión Europea, y que defiende el uso de las bombas contra Israel. Y etcétera.

Este pensamiento global, que forma parte de lo políticamente correcto, impregna también el discurso del presidente Zapatero. Su política exterior cae en todos los tópicos de la izquierda lunática y, respecto a Oriente Medio, su actitud es inequívocamente pro-árabe. Estoy en condiciones de asegurar que, en privado, Zapatero considera a Israel culpable del conflicto, y la política del ministro Moratinos va en esa dirección. El hecho de que el presidente se pusiera una Kefia palestina, en plena guerra del Líbano, no es una casualidad. Es un símbolo.

España ha sufrido el atentado islamista más grave de Europa, y Al Andalús está en el punto de mira de todo el terrorismo islámico. Como escribí hace tiempo, nos mataron con celulares vía satélite, conectados con la Edad Media. Y, sin embargo, la izquierda española está entre las más antiisraelíes del planeta.

¡Y dice ser antiisraelí por solidaridad! Esta es la locura que quiero denunciar.

No soy judía, estoy vinculada ideológicamente a la izquierda y soy periodista. ¿Por qué no soy antiisraelí, como la mayoría de mis colegas? Porqué, como no judía, tengo la responsabilidad histórica de luchar contra el odio a los judíos, y, en la actualidad, contra el odio a su patria, Israel. La lucha contra el antisemitismo no es cosa de judíos, es obligación de los no judíos.

Como periodista, estoy obligada a buscar la verdad, más allá de los prejuicios, las mentiras y las manipulaciones. Y sobre Israel no se dice la verdad. Y como persona de izquierdas, que ama el progreso, estoy obligada a defender la libertad, la cultura, la convivencia, la educación cívica de los niños, todos los principios que las Tablas de La Ley convirtieron en principios universales.

Principios que el islamismo fundamentalista destruye sistemáticamente. Es decir, como no judía, periodista y de izquierdas tengo un triple compromiso moral con Israel.

Porque, si Israel fuera derrotada, serían derrotadas la modernidad, la cultura y la libertad.

¡La lucha de Israel, aunque el mundo no quiera saber es la lucha del mundo!

Como siempre Pilar Rahola, ¡Claro y Alto!


Observación: Los palestinos eligieron a Hamas con la única idea de crear un estado islámico.

Hamas no ganó las elecciones paa mejorar las condiciones de vida de los palestinos residentes en esta superpoblada franja de 40 kilómetros de largo por 20 de ancho, sino para combatir a Israel “hasta la última gota de nuestra sangre”

Nadie ignora que este movimiento islámico, reniega de la tesis del doble Estado. Cualquier lector medianamente informado sabe que Hamas no quiere un Estado palestino junto a otro israelí. Lo que quiere es un Estado islámico que nazca como consecuencia de haber echado al mar a los israelíes.

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11.1.08

El reto del islam

"Detrás del discurso islamista sobre la mujer hay un proyecto fascista". Con esta claridad se expresa Fadela Amara, fundadora de la organización francesa Ni Putes, Ni Soumises, que inició su andadura después del asesinato de la joven de 17 años Sohanne Benziane. No era la primera chica asesinada en los barrios musulmanes, y Fadela decidió tomar partido por la libertad de la mujer islámica.

Gracias a su lucha, Francia descubrió el infierno de las musulmanas en las banlieues, sometidas a segregación, matrimonios forzados y asesinatos de honor.

Esta militante de la izquierda, que dice que nunca votará a Sarkozy, ha sido nombrada secretaria de Estado para la política municipal. Si empiezo este artículo hablando de ella no es, sólo, por la estima personal que tengo por estas valientes mujeres musulmanas que alzan la voz más allá del miedo, sino por el significado de su nombramiento.

Después de un empecinamiento en el paternalismo políticamente correcto, que nutrió las filas de la extrema derecha de franceses desconcertados, Francia empieza a tener claras tres cosas:

- Que la yihad ideológica es tan peligrosa como la violenta,

- Que los derechos de la mujer son claves, y que los interlocutores musulmanes con el gobierno tienen que ser democráticos.

Para llegar a este punto de sentido común, Francia cometió, primero, graves errores. ¿Los estamos cometiendo ahora nosotros como si nada hubiéramos aprendido? ¿Cuáles serían esos errores?

El primero, militar en un paternalismo colonial que considera bueno todo lo que resulta exótico y que, por ende, perpetra un auténtico relativismo democrático.

Me explicaré. Es democráticamente necesario practicar una política de solidaridad. Pero es democráticamente exigible dirimir con quién se practica. Si la tolerancia, por ejemplo, significa tolerar imanes integristas, más que tolerancia, lo que practicamos es un suicidio. Y así, elaboran el cuento de hadas de la integración pero no tienen ni idea de qué pasa en los barrios, qué pasa con las mujeres, qué se dice en las mezquitas.

Y ahí está la base del segundo error, los interlocutores. Lejos de hacer un puente con el islam democrático, en Catalunya hemos convertido en interlocutor a una discutible entidad. ¿Es de recibo que el Consell Islàmic de Catalunya goce de 90.000 euros de subvención pública, y sea presidido por Lahsen Saaou, miembro de Jamaat Tabligh, corriente que propugna el islam más extremo y el odio a Occidente?

En Catalunya tenemos la Junta Islàmica de Abdenur Prado, que lucha por los derechos civiles, o la asociación de Alami Susi, que trabaja en obras sociales, o la magnífica Llum del Nord de Ahmed Ben Alal. Tenemos la Asociación de mujeres de Huma Jamshed, o la Asociación de Trabajadores de Pakistán de Javed Ilyas. Todos ellos comprometidos con la libertad. Y todos ellos ninguneados.

El error de considerar a los imanes como interlocutores repercute en todos los que luchan por democratizar al islam. Si añadimos la poca preocupación por los derechos de la mujer musulmana, hasta el punto de subvencionar fiestas donde tienen prohibida la entrada, el error se convierte en trágico. Sólo falta añadir el anillo educativo, con errores de tal bulto, que hoy sabemos que es más importante el fanatismo de un padre que tapa hasta los pies a una niña que el derecho de esta a ser escolarizada.

No estamos haciendo bien las cosas. Y quienes afirman esto son los mismos musulmanes democráticos. Lo peor es que errar el tiro no sólo significa abandonar a la suerte del integrismo a un gran número de ellos. Lo peor es que, además del integrismo, nos crecerá en paralelo la extrema derecha.

La mujer sin velo

Un corto y sentido homenaje a las mujeres musulmanas que luchan contra esta nueva forma de totalitarismo que es el fundamentalismo islámico. Ayan Hirsi Ali, holandesa somalí, amenazada de muerte por ayudar a Theo van Gogh, a su vez asesinado. Ndeye Andújar, valiente feminista española. Wafa Sultán, siria, considerada herética por enfrentarse en Al Yazira a un imán. La escritora Taslima Nasrin, bengalí, cuya cabeza tiene precio: 500.000 rupias por su decapitación. Y tantas otras…

Por: Pilar Rahola
La Vanguardia

21.12.07

Desenmascaremos el Islam



El retrovisor del islam

La persecución a los cristianos no es un eufemismo en Arabia Saudí sino que rige las leyes.


Parece una cuestión menor. Al fin y al cabo, que en dictaduras como Arabia Saudí, donde lapidan a mujeres, donde condenan a una joven a ser azotada y encarcelada por haberse "dejado violar", y donde los homosexuales son condenados a muerte, que se borren la cruz de Sant Jordi de las camisetas del Barça, no es el principal problema de los derechos humanos.

Sin embargo, es un síntoma significativo del mensaje antioccidental que respira el rigorismo fundamentalista. Aunque la intolerancia más conocida de esta ideología - no hablamos de religión, sino de ideología- es la antisemita, que impregna, desde las escuelas, hasta el periodismo o la política, no es menor la intolerancia anticristiana, convertida en una forma de pensamiento. Quizás, se trata del sustrato mismo del pensamiento antioccidental que tantos réditos da al yihadismo. No olvidemos que el odio al judío es explícito y burdamente justificado por el conflicto de Oriente Medio. Por tanto, más obvio.

Sin embargo, el odio al cruzado, que es más sutil, está igualmente articulado, se potencia sin pudor y conforma las leyes de muchos países. La persecución a los cristianos no es un eufemismo, ni representa los aspectos más coloristas de las proclamas de Al Qaeda, sino que, por ejemplo, rige las leyes religiosas del país de los Saud. Se habla poco de ello, como de todo lo que no entra en los rígidos límites de lo políticamente correcto, pero es un hecho muy grave. Además de las sistemáticas detenciones contra ciudadanos extranjeros que practican el cristianismo - fue sonoro el caso de John Thomas, torturado por la muttawa delante de su hijo de cinco años, y encarcelado porqué reunía amigos para la oración-, las leyes prohíben entrar una Biblia en el país, prohíben a los cristianos comprar propiedades, y cualquier signo religioso que no sea islámico, es castigado con penas que pueden llegar a la muerte. Incluso se deporta a aquellos que no cumplen el Ramadán. Como dijo alguien, "en Arabia Saudí los cristianos viven en las catacumbas". Y no es el único país donde no profesar la fe de Mahoma, implica ser un ciudadano de segunda, fácilmente considerado un delincuente. Todo ello, que ocurre con diurnidad y alevosía, no mueve la condena internacional. Al contrario, recordemos que el jefe del Estado concedió la más alta distinción nobiliaria española, el Toisón de Oro, al rey Abdulah bin Abdelaziz. ¿Se trata de la derivada religiosa, de lo que es una intolerancia integral contra los derechos fundamentales? Si fuera así, sería más simple.

Pero la cuestión está imbricada en el pensamiento fundamentalista histórico, y es recurrente en todos los textos teóricos que inspiran, tanto al wahabismo político, como al yihadismo violento. Si uno tiene la paciencia (y el estómago) de leer a Hasan al Banna, fundador en los años treinta de los Hermanos Musulmanes de Egipto, o, peor aún, a teóricos profusamente leídos por los jóvenes musulmanes actuales, como Sayid Qutb o Yusuf al Qaradaui, verá que la referencia contra los "cruzados" y el mundo occidental, es la referencia central.

Todo ello parte de un hecho histórico inequívoco, el terror de los cruzados medievales, pero hace trampa con la historia, a la que presenta como un concepto maniqueo donde los "buenos musulmanes" han sido siempre violentados por "los malos cristianos". La aportación a las ciencias, a la medicina, a los derechos humanos que también ha significado el mundo cristiano, desaparece de ese relato, como también desaparece cualquier atisbo autocrítico. El hecho, por ejemplo, que durante siglos el islam tuviera un gran califato turco, y que ello no implicara un avance substancial en derechos y en modernidad, no existe en los análisis.

Se trata de una mirada con retrovisor, nostálgica de la épica pasada, pero incapaz de asumir los retos democráticos del presente. Mirada medieval con gafas de diseño del siglo XXI. La cruz, pues, no molesta por su pasado cruzado. Ello sería tanto como considerar que la media luna es molesta, por culpa de la actual Al Qaeda. Lo que molesta es la diversidad que representa, en un discurso que basa, en la intolerancia y el pensamiento único, su interpretación del mundo.

Pilar Rahola
La vanguardia.es

7.10.07

El silencio de los buenos peor, que la maldad de los malos.


La Republica (Publicación digital) nos ofrece esta entrevista realizada a la vicealcaldesa de Barcelona Pilar Róala, mujer que se define de izquierda, y no criminaliza a Israel. No es antiamericana aunque no le gusten las políticas de Bush. Acusa a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo. Hace una furibunda crítica a la izquierda que sale a las calles a apoyar las dictaduras fascistas islámicas y a los oligarcas petroleros que financian el terrorismo que va matando por el mundo. Y por sobre todo, defiende la democracia y la libertad.


La ideología totalitaria y fascista está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--Tradicionalmente ­producto entre otras cosas de la Guerra Fría-- la izquierda se ha alineado con el mundo árabe en contra de Israel y de su aliado, Estados Unidos. Incluso hoy, la mayor parte de la izquierda en Latinoamérica ha salido a las calles a repudiar a Israel tras su respuesta a Hezbolá. ¿Por qué, una mujer de izquierda defiende a Israel?

--No soy judía, soy de izquierda. Soy periodista y no criminalizo a Israel. No me vuelvo loca pegándole a Bush ­aunque Bush no me guste-- o sea, no soy antiamericana, aunque pueda ser crítica con la política americana, como lo puedo ser con la política española. No soy antiamericana en el sentido patológico que plantea alguna izquierda. Ser antiamericana y antiisraelí es políticamente correcto. Dividir al mundo entre buenos y malos como en la Guerra Fría es una barbaridad, es no ver la realidad.

Si soy --en el tema islámico-- furibundamente crítica con el totalitarismo islámico que va hoy matando por el mundo.

--¿Por qué?

--Porque no solo vengo de un partido de izquierda, soy de izquierdas. Y la izquierda entendida como esa ideología que quiere mejorar la vida de la gente tiene que basarse en la carta de Derechos Humanos, o no sirve.

Yo fui de una izquierda que nunca se enamoró de Stalin, siempre tuvo claro que fue un tirano. Nunca se enamoró de Pol Pot y nunca se enamoró de Castro, salvo en algún momento cuando éramos universitarios, pero no mucho. Siempre tuve claro que en nombre de la libertad, de la solidaridad, no se puede justificar manchar las banderas de la izquierda de sangre. Los millones de muertos no se pueden olvidar.

La izquierda antimoderna, que sí se enamoró de dictadores, continúa del lado de dictadores. No me extraña. La izquierda ha logrado convertir lo políticamente correcto en una forma de censura política y nadie se atreve a moverse de la foto. Y si la foto es, yo soy de izquierdas, ahí en lugar de hacerte preguntas tienes todas las respuestas hechas.

Te diré la verdad, yo siempre seré de izquierdas. Pero voy a atacar a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo.

Y no decir hoy en el mundo que Irán es un país fascista, que esclaviza a su gente, que paga terrorismo, que mata en Buenos Aires, o quién sabe en qué lugar. Que Arabia Saudí es una oligarquía fascista, que esclaviza a sus mujeres. Que el Islam está en manos totalitarias en casi su totalidad y que eso es un problema para el mundo. Eso lo voy a decir en nombre de la izquierda.

Y la izquierda que sale a la calle con banderitas de Hezbolá y de Irán que se vaya a vivir a Irán, y van a ver lo que significa la disidencia, el pensamiento crítico, la falta de libertad de expresión, la muerte, la falta de derechos y libertades. No es un problema de culturas, es un problema de Derechos Humanos, civiles, de libertad y de democracia.

No hay dictaduras malas y buenas. No se puede tener doble moral. Si estuve en contra de las dictaduras de Pinochet, de la de Uruguay, de las de América Latina, estoy en contra de la dictadura de Castro. Estoy en contra de las dictaduras islámicas. No se puede tener doble moral. No se puede ser inmoral.

--El conflicto en Medio Oriente es constante, más allá de las escaladas puntuales como la de hoy. ¿Tiene solución?

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--¿En qué se equivocaron los palestinos? ¿Cuál fue el papel de Arafat?

--Palestina se ha equivocado siempre al escoger a sus interlocutores. Arafat fue un desastre. Fue un tipo violento, corrupto y que nunca quiso ser un estadista. Nunca quiso gestionar un Estado, quiso gestionar una épica y se cargó todas las esperanzas de paz.

--¿Cuál es tu opinión del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas?

--Tuvimos un momento de esperanza con Mahmud Abbas. Creo que es el hombre más importante que ha tenido Palestina, aunque no lo sepa. Es el hombre que mira más lejos, defendiendo a su pueblo, pero desde una perspectiva democrática. Pero Abbas ha llegado de la manito de Hamas. Y Hamas es un desastre...

--E Israel...

--Israel es una democracia, con todas sus dificultades, que lleva cincuenta años luchando por la supervivencia, y que está rodeada por países miembros de la ONU que financian grupos terroristas para destruirlo.

Hablamos de millones de dólares anuales, que se dedican no a gestionar generaciones para que se entiendan, para la paz, la cultura, el desarrollo, la sanidad, sino para el terrorismo islámico. Por eso creo que lo sorprendente es que Israel aún viva, que exista. Tiene un Ejército poderoso, tiene armas nucleares disuasorias, pero delante tiene cientos de miles que están dispuestos a matarlos. Y eso qué país y a qué costo se puede aguantar.

Ahora ha habido otra guerrita y va a haber más. Esta tregua no durará mucho y eso lo sabe quien conozca esa zona.

--¿Qué tendría que pasar para que la tregua fuera definitiva, para lograr una camino hacia la paz?

--Este ciclo terminaría si mañana el mundo le dijera a Irán ni un dólar más para la guerra. Si le dijera, tú no vuelves a intervenir contra otro país. Pero la ONU no sirve para nada, Koffi Annan va de paseo, Europa está en sus cosas con sus negocios e intereses, en América Latina la izquierda se vuelve loca y sale a gritar viva Irán.

Y yo me pregunto, quién va a parar a Irán a Siria, quién va parar la ideología totalitaria y fascista que está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo.

Esta no es la guerra de Israel con Palestina. Es la guerra con Irán, Siria y con un montón de oligarcas del petróleo que financian al terrorismo. Yo te aseguro que el gran problema del mundo no es Israel y Palestina, eso es una excusa. El problema del mundo es el totalitarismo islámico.

--En Europa cómo se ve este problema, teniendo en cuenta que son los vecinos más próximos del Medio Oriente...

--Este peligro lleva los siguientes números de muertos: más de 100 en Buenos Aires, 200 en Nairobi, 4.000 en Nueva York, 200 en Madrid, 50 en Londres, 500 en Beslan, 400 en Bali, 500 en Bombay, y ni te cuento los que llevan en Israel, los que murieron en Turquía, en Irak mientras que hacen una fila para conseguir un trabajo. Pensar que esto es una amenaza es una tontería, esto es una realidad.

Hace pocos días se ha abortado un atentado que podría haber causado otra masacre. Los británicos dijeron ­y son muy precisos en el lenguaje-- un número inimaginable de víctimas. Hablaban de aviones que iban a estallar sobre ciudades. Claro algunos dicen es una película americana. ¿Y los atentados de Nueva York? Sabes que las autoridades españolas han detenido a más de 80 islamistas que querían atentar en España, y eso que Zapatero es de los buenos, es amigo de los árabes. Cuidado, creer que el tema se resuelve siendo conciliador con las tiranías es igual que cuando Chamberlain fue con su paraguas a ver a Hitler, eran un poquito amigos, y luego vino lo que vino.

En el mundo libre --cuando digo libre digo cualquier ciudadano del mundo que rece al Dios que rece, que coma lo que coma, me da igual que sea musulmán, judío, católico o que no sea nada--, el que está a favor de la vida y la libertad, tiene que estar preocupado de que en nombre de una ideología totalitaria matan a las personas que toman un tren, un autobús o un avión.

Esta locura tenemos que tomarla en serio. Qué pasa, Uruguay no está en el mapa. Bali estaba en el mapa, Beslan, Bombay también. Estamos todos en el mapa. La trinchera hoy es el mundo.

--¿Israel es la última frontera de Occidente?

--Yo no creo que estemos en una confrontación de civilizaciones. Yo conozco gentes fantásticas en el mundo musulmán que quieren vivir tranquilos. Esta locura no les gusta y los asusta. Pero sí es cierto que 1.300 millones de personas viviendo en dictadura no ayuda.

Es decir, la frontera no es el mundo islámico, es la falta de libertad.
Y ahí sí es cierto que Israel está en la trinchera última. Israel es un trozo de democracia en un mundo, que no por ser islámico, sino por vivir bajo dictaduras está haciendo la guerra. Y ciertamente el judío es el más occidental de todos.

Pero, cuando tú lees los textos de Al Qaeda, de los Hermanos Musulmanes, de chechenos e incluso de Hamas, te hablan un minuto del judío, luego te hablan de Occidente y de los Cruzados, y te hablan de recuperar AlAndaluz en su locura medieval. Esto no empieza ni termina en Israel.

Desde luego que muchos israelíes creen que están haciendo el trabajo sucio de Europa, en particular, y del mundo globalmente. Y no les falta parte de razón.

--La causa islámica ha tenido muchos aliados en Latinoamérica. Incluso el presidente venezolano Hugo Chávez, además de realizar duros discursos, retiró a su representante diplomático de Israel.

--La izquierda europea y los intelectuales se pueden equivocar en muchas cosas y yo he sido muy crítica con algunas de ellas, pero con Chávez nadie se ha equivocado. Algunos piensan en América Latina que Chávez es un estadista.
Chávez es un payaso con petróleo y más clara no puedo ser.

A mí me repugna en nombre de la izquierda que yo creo, por la que lucharon y murieron mis antepasados --mi tío abuelo fue el primer condenado a muerte de Franco--, que personajes de poca categoría moral a quienes tipos como Gadafi le han dado un premio de Derechos Humanos, y que defienden tiranías como la iraní, digan que lo hacen en nombre de la izquierda. Qué vergüenza.

Yo puedo entender que algún país con problemas económicos, como Argentina diga lo siento me voy a dormir con el enemigo. Pero cuando uno se va a dormir con el enemigo no sabe cómo se despierta. Chávez es un problema. Por un lado la locura integrista aprieta las tuercas a la libertad y por la otra los populismos demagógicos hacen lo mismo en América.

Ustedes tienen en América Latina tipos de mucha más categoría política, moral y solidaria. No voy a dar nombres, pero la misma coalición que ustedes tienen gobernando Uruguay tiene mucha más categoría. Tiene mucha más categoría moral para hablar de los Derechos Humanos que este tipo.
Mire. Si algo me duele a mí es que Chávez hable de Bolívar.
Bolívar fue un hombre de una categoría intelectual, un gran masón, amigo de los intelectuales europeos, un libertador. Ese sí era un hombre de categoría. Da risa cuando este personaje se compara.

Si hoy viene un hombre a su casa y le dice: tengo a mi mujer esclava, no le dejo tomar el coche, no puede casarse con quien quiere, no puede estudiar, no puede ser médico, no puede ser poeta, y además la puedo lapidar. Y te dice la televisión y los medios te censuran, no hay libertad de expresión, se persigue a los que opinan diferente, entre otras barbaridades.

Si este tipo viene a tu casa tú piensas que está loco, pero claro, tiene petróleo y se convierte en el rey de Arabia Saudí.
Eso mismo ocurre con Chávez. A Chávez no lo invitaríamos a tomar café, diríamos que este tipo tiene un problema. Pero tiene petróleo. El problema lo tenemos nosotros.

--Hay soluciones para el conflicto del Medio Oriente. El camino es el diálogo político con los sectores moderados del mundo musulmán...

--Yo no tengo la solución. Sólo me atrevo a verbalizar algunas cosas. Lo primero es que las grandes organizaciones musulmanas que viven en democracia tienen una responsabilidad muy seria.
Yo apelo directamente a los musulmanes que viven en Uruguay, Argentina. en España, en Latinoamérica que salgan a la calle contra esta locura. Están matando en nombre de su gente. No puedo creer que estén a favor de esa locura. Están matando en nombre de su Dios. Tienen una gran responsabilidad moral.

Como dijo Luther King, el gran problema no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

Por supuesto que hay que trabajar con las organizaciones islámicas que no sean integristas, yo no estoy en contra de los musulmanes, estoy en contra de los líderes religiosos que en nombre de Alá matan.

Hay que hablar con los países que intentan reformas serias. Turquía es muy importante. Marruecos, siendo una dictadura enormemente rica que tiene a su gente en la miseria, empieza a dar signos interesantes porque está preocupado.

Hay que cuestionar en los organismos internacionales a las dictaduras de los petrodólares, porque no puede ser que esclavicen y maten impunemente, que lapiden a las mujeres, y no pase nada.

Hay que ayudar a los intelectuales musulmanes que denuncian, hombres y mujeres que se juegan el pellejo, que viven amenazados de muerte y si esconden por decir soy musulmán y esto es una locura.

Y hay que decir con toda claridad que cuando son gente de izquierda que defienden estas tiranías, son traidores.

Y cuando son musulmanes traicionan al Islam de paz.

Y cuando son países occidentales traicionan a su propia responsabilidad, y los hay, Venezuela por ejemplo.


LA REPUBLICA.
JOSE LUIS MARTINEZ



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30.9.06

El libro de plegárias


Buenas noches. ¡Qué lindo espacio, cuánta gente! La verdad que es emocionante.

Venía para acá y la verdad es que cuando una tiene que explicar temas sórdidos y no demasiado simpáticos, a una audiencia que está preocupada por lo que acontece y que muy a menudo sufre eso que acontece, una piensa en distintas formas de empezar. Y siempre acaba en una misma forma. Por eso no seré original. Explicaré cosas que he escrito en artículos, que he dicho en televisión, que quizá me han oído decir en otras conferencias, y por eso me siento un poco inquieta.

Probablemente ustedes oirán conceptos y análisis que conocen, que ya me han oído expresar a mí, o a otros, y que forman parte de la batalla de la ideas en la que estamos algunos, en cada uno de los frentes donde nos toca lidiar.

Por tanto, mi primera disculpa es por la poca originalidad. No haré (porque la realidad no lo permite) análisis muy distintos.

Si algo me produce una profunda rabia es no haberme equivocado en algunas prospectivas. Es haber venido hace tres años y decir unas cosas que aún están ahí... o peor. Es haber analizado algunas de las miserias que nos acontecen y ver que no se resuelven. Y, por lo tanto, la realidad me impide la originalidad. Más bien diría que voy a repetir, para que queden cuajados, aquí y donde me pongan un micrófono (a veces entre judíos, a veces entre no judíos, a veces entre oídos amigos, a veces entre oídos enemigos) lo mismo que algunos llevamos diciendo desde hace tiempo.

Por lo tanto, y antes de nada, perdónenme.

La segunda excusa es que yo ahora hablo tranquila, pero luego me acelero, y lo sé... Procuraré controlar mi ritmo, que es un ritmo al que mi madre lo llama cardíaco, voy a intentar controlar mi español que a veces toma verbos curiosos, voy a intentar por tanto -que ya que lo que explicamos es tan triste- como mínimo, que el verbo sea plácido.

Y lo tercero es que me van a perdonar, pero no traigo esa dosis de optimismo que me gustaría traer. Porque soy una mujer optimista, lo soy por naturaleza. Soy vital, soy apasionada, amo las cosas que me interesan, me dedico a ellas y por lo tanto, en ese sentido y a todos los niveles soy una enamorada de la vida.

Y por eso me gusta siempre ver la botella medio llena, ver lo positivo.

Entonces, me gustaría haber llegado hasta aquí y decirles: “miren ustedes, esto va bien”. No, no les voy a decir eso. Porque la primera obligación moral de alguien que cree que defiende una causa que es noble, es justa y es moral, es no mentir. O intentar, como mínimo, no equivocarse. Y la segunda obligación moral que tenemos a los que nos ha sido concedido el enorme lujo de tener un micrófono y el de ser escuchados, es que no seamos muy irresponsables con los riesgos y no juguemos con ellos.

Pues las tres excusas ya están ahí. Voy a hablar rápido, seguro, no voy a ser original ni tan solo en las metáforas. Y si, además, me han oído ustedes en el programa de Grondona o en algún otro lugar... lo poco original ya lo quemé en televisión. Por lo demás, y sin duda alguna, no voy a ser optimista.

Miki Steuerman le puso un título a esta conferencia -es su culpa, no la mía- que decía “Y después de la guerra ¿qué?”. ¿Tu pretendes, Miguel, que yo tenga la respuesta?. Pero vamos a intentar cumplir un poco, de entrada, para tenerlo algo contento con ese titular. Luego ya voy a hacer lo que me dé la gana.

Después de la guerra ¿qué? Estamos ante un problema que tiene que ver con que de golpe se nos ha descontrolado un trocito del problema y hemos entrado en una guerra terrible en la que hemos dejado vidas humanas, hemos dejado dolor, esperanza, anhelos. ¿Cómo estamos, en qué lugar estamos, cómo actúa eso en el mundo judío y cómo actúa eso en el mundo, y todo eso cómo actúa en los problemas globales que de alguna forma nos conciernen?.

Por ello comenzaremos con una reflexión sobre la guerra en concreto.

Hace unos días, en una escuela judía en Chile, un chico brillante, valiente y bastante contaminado, levantó la mano y me dijo: “Yo soy pacifista y como tal repudio lo que hace Israel. No me gusta que maten mujeres, niños. No me gusta la guerra. Y mi identidad judía, que se basa en el valor de la vida, no entiende lo que está ocurriendo”.

Ese chico judío expresaba en voz alta lo que deben sentir mucho de ustedes: no entienden como un pueblo, una identidad que se ha forjado a lo largo de los siglos, en cada liturgia religiosa, en cada relación moral y personal, en cada educación de padre a hijo, de madre a hijo, en un concepto fundamental basado en la vida y el respeto, puede hoy aparecer ante el mundo como el opresor, el asesino de niños, el malvado.

Si eso hace daño a alguien, es al judío. Y sin duda eso, de alguna manera hace irrumpir contradicciones interiores que luego cada uno resuelve como puede. Porque a pesar de todo, la inmensa mayoría no está contaminada informativamente. Sabe lo que ocurre en el Líbano, sabe que no estamos ante asesinatos masivos de nada, sabe que estamos en la lucha por la vida. Pero es cierto, a ese chaval chileno... yo lo entiendo: “¿Qué hace mi pueblo?... Porque la televisión me dice que mi pueblo es malvado”.

Bien. Empecemos por ahí. Los que defendemos a Israel, los que incluso hemos entendido esta guerra aunque nos ha hecho daño, los que tenemos incluso un pensamiento crítico de cómo se ha llevado, ¿somos gente de paz? ¿Somos gente que levantamos la bandera de la paz? Les aseguro que yo no voy a permitir que a mi me arrebaten esa bandera. Llevo toda mi vida luchando por la paz. Creí en ella cuando era una adolescente y luchaba contra la dictadura de Franco. Creí en ella cuando me educaron en mi casa mis padres y me educaron en los conceptos de vida y de paz.

Creí en ella cuando tiré adelante con mi vida, con mi gente, con mis hijos. Creí en ella cuando me fui a otro lugar del mundo a adoptar a mis hijos y luché contra el mundo para tenerlos. Creí en ella cada vez que estuve en un conflicto armado y vi lo que significaba la muerte. Y creo en ella ahora que lucho contra esta locura que nos está tocando.

Le dije a este chico chileno que los que estamos en este conflicto, mirándolo de cerca, hasta entendiéndolo, somos gente de paz. Y cada uno de esos chavales que están en la guerra o han estado en la guerra, y cada uno de esos padres que han perdido un hijo en una de esas guerras, es gente de paz. Y ese estado que ha hecho esa guerra, es un estado que quiere la paz.

Por tanto, si me permiten -como primera reflexión- tengamos todos problemas morales cada vez que el mundo entra en locura y entra en guerra, pero entendamos hasta qué punto a veces hay guerras que son tortuosos caminos para garantizar la vida.

Lo tuvo claro Ghandi cuando defendió la guerra contra Hitler. Hasta lo tuvo claro Amos Oz cuando escribió lo que escribió. Probablemente, en algún momento, lo tuvo claro el escritor israelí David Grossman, a pesar de que ha muerto un hijo suyo el día antes del alto el fuego.

Lo segundo que les diré es que esta guerra era inevitable. Podía ocurrir hoy, ayer o mañana. Pero era inevitable, Cuando uno está en un país, en un trozo del mundo dejado de la mano (no diré de Dios porque los rabinos me reñirían, pero sí, en todo caso, dejado de la mano del dios político), abandonado a su sola absoluta suerte.

Recuerdo que una vez le pregunté a Ehud Olmert cuando era Viceprimer ministro y tuve la ocasión de conocerlo (hoy he estado con un Vicepresidente, no sé si lo mío es hacer Presidentes, porque en el caso de Ehud Olmert después se convirtió en Primer Ministro, y hoy le dije: “me han dicho que estoy con un hombre con mucho presente pero más futuro”. Bien. ¿Como se llamaba el de hoy? Scioli. Ese hombre con el que hoy he estado tiene futuro, porque no le pesqué ni una idea, es decir, no me dijo nada. (Perdón. Seguro que las tiene, pero no me las dijo).

Bueno. Recuerdo que estuve con Ehud Olmert cuando ocurrió el atentado de Haifa, un día después o dos, y yo le comenté:

- “Algún día los israelíes tenéis que permitir que los muertos respiren. Y después de un atentado integrista, de un atentado enloquecido como este, no hagáis nada con el ejército. Pararos. Quedaros quietos. Quizá así el mundo os va a entender un poco”.

Y Ehud Olmert me miró y me dijo: -“si yo no hago nada, si no envío el ejército, si no me defiendo, ¿Europa me va a querer más?”.

Y le dije: -“No”.

Me dijo: -“y dime, ¿si mi país está en peligro de desaparición, tu país enviará soldados a defenderme?”.

Y le dije: -“No”.

Y él me dijo: -“Entonces deja que yo defienda mi país”.

Están solos, están solos. Pero además están solos haciéndonos el trabajo sucio, al mundo, a la humanidad libre, a la gente que intentamos vivir.

Están luchando por nosotros.

Y cuando alguien vive en un país poblado escasamente por siete millones de personas, rodeados por millones que son educados en el odio, que son educados para matar, con todo el dinero del mundo dedicado no a formar científicos, ni médicos, ni poetas, sino a crear asesinos, bombas humanas. Cuando todos los organismos internacionales en lugar de tutelar los derechos fundamentales, tutelan y blanquean las dictaduras que vulneran todos los derechos humanos. Cuando esto ocurre, y cuando tienes al norte una estructura militar que ocupa un país en un claro acto de guerra... Pues esta guerra estaba cantada.

Las lágrimas del presidente del Líbano me hubiera gustado verlas antes, mucho antes. O acaso estaba encantado por ser socio y constituir el territorio de una estructura militar que quiere atacar a otro país vecino, estructura terrorista que es financiada por otros dos países de la zona, uno de los cuales ha dominado al Líbano durante años y lo ha destruido económica, social y moralmente, y ahora nos llora porque Israel llega. Hay hipocresía. Hay lágrimas que pesan tanto... pero pesan por inmorales.

Se fueron de Gaza y los cohetes kassam cayeron más cerca. Se fueron del Líbano y Jizbala se dedicó a arreglarse el chiriguito con mucha tranquilidad sin que nadie mirara, controlara, evidentemente pasándose por el trasero todas las resoluciones de la ONU, a las que finalmente solo tiene que resolverlas y cumplirlas Israel, nunca los demás países miembros.

Y por lo tanto, de la misma forma que una vez yo me atreví a decir en Miami (y era un diez de marzo de hace dos años): “¿Qué espera Europa, un atentado en Madrid, en Londres?”. Ocho horas después morían doscientas personas en Madrid. De la misma manera me atrevo a decir que, como mínimo, por el conocimiento que intentas tener, por la proximidad que intentas tener con el conflicto, te das cuenta de que esto solo podía llegar adonde ha llegado.

Cuando uno tiene un enemigo que se arma no para la paz, sino para la guerra; cuando ha roto todas las fuentes de diálogo, cuando preparan todas sus estructuras sociales para matar, cuando prepara sus generaciones para guerrear, cuando rompe todas las posibilidades y encima está dentro de un paquete más grande, ideológicamente hablando, que está matando por todas partes en el mundo y está motivado, financiado, está mimado por los medios de comunicación, los medios occidentales, los propios.

Entonces, ¿qué hace un país de siete millones de personas que además está solo? ¿Esperar que le secuestren más soldados, que le tiren más misiles, esperar a que estén más armados? Yo no soy militar, ni siquiera entiendo de estrategia militar ni quiero.

No sé si era el momento, no sé si fue oportuno, no sé si se hizo bien, no sé si es justo. Solo sé que una parte del conflicto esperaba en qué momento empezaría esto. Y era inevitable.

Por eso, a la pregunta de Miki “Y ahora qué”, les voy a decir con la lupa pequeña lo que a mi me parece que va a ocurrir en la zona. Pero luego voy a poner la lupa grande porque yo no quiero hablarles de Israel. Hoy no he venido a hablar de Israel. Hoy he venido ha hablar de derechos humanos, de ideologías asesinas, de la locura del mundo, de los medios de comunicación, de nuestra querida izquierda, la suya y la mía y la del otro lado, de antisemitismo y de un montón de cosas más. Israel no es el problema. Es más, aunque el mundo no lo sepa, es la solución.

¿Y ahora qué?... Vayamos a la prensa cotidiana. Hoy he estado comiendo con un señor holandés que tiene un nombre imposible, Van Der Kooy –un hombre interesante y notable-. Yo le hablaba de Clarín, le comentaba que la comunidad judía de la Argentina muy contenta no estaba... Por cierto que nos dijo, y esto les gustará saberlo, estaba muy preocupado por el boicot de la comunidad judía (dijo que perdieron alrededor de veinte mil ejemplares un domingo. Lo digo simplemente porque no creo que me lo haya dicho en secreto). Él, abiertamente, ante Miki y ante mi nos ha dicho: “Fue un boicot de los severos, el diario lo notó”. Entonces yo le hablaba de esto y le decía qué pasa, qué nos pasa, qué le pasa a tu periódico, qué le pasa al mío, hablábamos de la izquierda. Entonces el periodista me dice: -“No. Pero Clarín le ha dedicado cinco páginas diarias a la guerra”.

Eso ya es una distorsión, pero no en Clarín, en cualquier informativo.

¿Por qué cuando Israel mueve un tanque es tanta noticia en el mundo y cuando mueve un tanque cualquier loco en cualquier lugar del mundo, ni tan solo tiene media página en algún lugar? ¿Por qué morir bajo balas israelíes es ser una víctima universal? Pero morir como un pobre sudanés en el sur de Sudán no es nada. ¿Por qué morir bajo Israel es noticia y es víctima, y morir bajo las dictaduras de Siria, de Irán, de Arabia Saudita, no es nunca noticia?

Cinco páginas dedicadas a la guerra. Ni una página dedicada a la esclavitud de la mujer en el Islam. Cinco páginas a la guerra. Ni una a que Israel, ese pequeño país violentado y presionado, aún tiene capacidad para darnos premios Nóbel. Cinco páginas a la guerra, ni una a la locura integrista. ¿Cómo pueden? Yo le decía: -“¿No te das cuenta que el tema es mucho más importante? ¿Cuántos miles más tendrá que matar el integrismo islámico para que te enteres que ese es el tema. Que el tema del mundo no es Israel, es otro. Que Israel está en la trinchera de ese problema que nos ataca y nos mata? ¿Cuándo os vais a enterar?”.

Pero a pesar de todo, como continuarán con sus cinco páginas, ustedes van a leer que después de la guerra Israel no ha tenido la victoria militar. Jizbala, nada, ¡está perfecta! Porque si alguien mueve bien la propaganda, ese es el mundo árabe. Ustedes tienen la fama y ellos, como decimos en España, cardan la lana. Es decir, ustedes (los judíos) dominan el mundo, los medios de comunicación, las finanzas – eso se nota cada día en Clarín–. Pero en cambio, si alguien tiene capacidad para jugar retóricamente con el victimismo, para jugar extraordinariamente bien con la mentira, con la distorsión y con el prejuicio, ese es el mundo que hoy nos está amenazando. Y miren ustedes, ningún general israelí saldrá a decir “los hemos aplastado”. Pero aparecerá Nassrala diciendo “los hemos aplastado”, porque el valor de la vida no es el mismo. No es el mismo.

Militarmente hablando, si el objetivo era acabar con Jizbala, esta guerra ha sido un fracaso, sin duda. Si el objetivo era subir hasta las fronteras del Río Litani, destruir estructuras, poner en evidencia lo que significa Jizbala, poner en un compromiso ocasional a Koffi Anán (siempre viene de gusto), y además, de alguna forma, conseguir que algún tipo de estructura internacional estuviera en la zona, si ese era el objetivo, el objetivo esta absolutamente cumplido.

No nos vayamos pesimistas. Estos tipos ahora no van a poder tirar tan fácilmente misiles porque están más al norte, más controlados, más mirados y la estructura está dañada. Si el objetivo era acabarlos... No.

No se puede. Porque aunque acabes con todos los que hay en el Líbano, irán a enviar a mujaidines. O Siria enviará a quien quiera. Yo estuve en la guerra de los Balcanes y en Bosnia me encontré con mujaidines iraníes. Es decir, oigan ustedes: el tema no es como acabar con esta guerra. Si ustedes creen realmente que la guerra, la global, la problemática, la que nos afecta a todos, israelíes o no, la va a acabar solita Israel, pues no es así. Israel está en la trinchera y hace lo que puede. Pero la guerra tiene otra naturaleza.

En el plano militar, para leer las cinco páginas de Clarín y las notas de La Nación, no sé qué otra cosa iban a ver sino que Nassrala repite cada día “victoria militar”, y como aquí a nadie en los medios se le ocurre que un tipo integrista totalitario pueda mentir, pues se lo van a creer. Para qué, si no. Estamos en un mundo en el que nos creemos estas locuras. Estamos en un mundo donde a un tipo, a un imán, lo sacan en televisión, dice barbaridades y todos consideran que es un interlocutor válido..

Perdónenme esta anécdota, pero como me siento muy en familia me permito referirla, se lo dije a Julián Schvindlerman que es una persona fantástica y un hombre de una cabeza extraordinaria y además un gran amigo. Le dije: “Julián, muy bien que tú vayas a pelearte con el imán, pero la próxima vez quiero que vaya una mujer”. Florencia, la chavala aquella del otro día, fantástica, una mujer, que vaya ella a pelearse con el imán. A que se miren cara a cara y el imán sepa que una mujer le está diciendo cosas. Está hablando de libertad y de derechos, y el tipo pensando “si te tuviera en Arabia Saudita te jodía”. Pero no estás allí, imán.

Por eso no les aconsejo que lean mucha prensa en estos días, porque no van a tener una buena digestión: esto va a ser terrible, Nassrala es el tipo mas importante de la historia del mundo árabe, del mundo islámico y no sé que más. Y hasta van a hacer un juego de playstation con él, que no estaría mal.

Y en el terreno político también van a leer ustedes que Israel ha perdido esta guerra. Como no. ¿Por qué la ha perdido? Porque Israel es una democracia y por tanto en Israel surgirá la oposición, los grupos pacifistas, los medios de comunicación, los opinadores. Y Ehud Olmert (que además encabeza un gobierno débil, que llegó hace poco y llegó como llegó), pues va a tener un problema lógico, porque en las democracias después de una guerra hay crisis políticas.

Y Nassrala no. Quizás aparezca algún disidente que le diga “lo hiciste mal”, pero la cabeza de ese disidente durará un segundo y medio. Es decir, claro que en ese otro mundo no ocurrirán crisis políticas, es claro que ese tipo del turbante finalmente saldrá reforzado políticamente. Si tu ideal de político es un tipo que mata gente, que se arma hasta los dientes, que esclaviza a su mujer y enseña a su hijo a ser un suicida, si ese es tu ideal social, ese tipo es un héroe.

Por suerte, el ideal social de un israelí es un político que sea un buen gestor y que sea honesto. Y por eso, el político será criticado y tendrá problemas, y nuestra prensa, que es tan ilustrada que a veces parece un poco botarate, proclamará con grandes titulares: “crisis política en Israel”. Claro. En Jizbala no. En Siria tampoco. En Irán, bueno, no caben dudas de que todos los días allí hay manifestaciones,...

Por lo tanto, después de la guerra, una tregua falsa. Y a esperar la próxima. Me temo mucho que esto no esté cerca del final. Como mucho conseguiremos tenerlos suficientemente controlados a lado y lado para que durante un tiempo esto esté relativamente tranquilos. Creo que a ese nivel sí que hay éxitos. Lo creo sinceramente. Creo que vamos a poder mantener un tiempito sin que sea el foco directo, exacerbado y apasionado.

Y a lo mejor algún izquierdoso, que los hay, en una de esas se aburre de tanta manifestación. Es posible. Pero en todo caso quiero decirles que después de la guerra continuará siendo desconcertante el horizonte, terrible la amenaza, la de Israel y la de todos, será difícil de gestionar la zona, como nadie la puede gestionar y continuará Israel en una enorme soledad.

Sólo han cambiado unas cosas y las quiero decir, porque también hay que levantar un poco el ánimo. Algunas cosas cambiaron. Algunos países europeos que eran los primeros de la fila en criticar a Israel, han estado más callados. Francia. El silencio francés tiene mucha palabra.

Francia, que era el primero en ponerse la kefia corriendo (ahora sólo lo hace Rodríguez Zapatero cuando se me pone tonto). Francia calló.

Alemania farfulló, mmm, heeee. Inglaterra por supuesto. Italia, tuvo sus cositas, pero... De golpe Europa no ha dicho nada. Esa Europa cuyo deporte nacional es, primero, darle al yanki (porque eso es gratis), y después darle a Israel (que también es gratis), porque contra Israel Europa vive mejor, tiene más mimados a los de los petrodólares, a sus amigos saudíes, tiene más tranquilas a sus emigraciones musulmanas.

Contra Israel se vive muy bien. Lo que se vive complicado es a favor de Israel.

Bien, Europa movió alguna pieza y fue interesante. Mírenla ustedes con una lupa muy precisa. La política a veces es muy lenta. Cuando se trata de intereses, vuela, pero cuando se trata de buenas intenciones es lenta. Pero sin embargo yo he visto que en esta guerra concreta, han habido algunos movimientos a nivel de geopolítica, de gran política, que son interesantes.

Como mínimo es la primera vez que se ha hablado abiertamente del terrorismo de Jizbala, que se ha entendido, al menos al principio, que Israel no podía vivir bajo una presión militar permanente, que el secuestro de soldados no era algo que un país pueda aceptar con tranquilidad. Y eso tiene que ver con lo que está ocurriendo en el mundo. Eso tiene que ver con los atentados en Londres y Madrid.

Y lo otro que me ha parecido interesante y que ha cambiado el panorama es que de golpe Kofi Annan ha dicho algo interesante (mira que lleva años) y dijo algo. Yo no le tengo cariño, no le tengo. Ya sé que es de una minoría racial y eso siempre queda bien, si fuera mujer también quedaría bien, pero no lo es. Yo creo que es el responsable máximo, y su imagen pública es la de una organización que ha blanqueado y por tanto legitimado dictaduras malvadas, tiránicas, que destruyen todo aquello en lo que yo creo.

Esa organización no me ha servido a mí como mujer para defender los derechos de la mujer, no me ha servido a mí como demócrata para defender la democracia en el mundo, no me ha servido como ciudadana de la humanidad para luchar contra las tiranías, contra las locuras, contra los totalitarismos. Solo me ha servido para que durante días y días no critique a Israel. También Kofi Annan vive mejor estando contra Israel. Tiene más prestigio, quizá hasta es más rico y en cualquier caso, sin ninguna duda, lo invitan más. Cualquier otra postura sería más complicada.

Ese hombre y esa organización que hasta ahora habían estado sin ninguna duda inequívocamente de un lado de la trinchera, finalmente el otro día cuando plantearon la resolución que ha llevado al “alto el fuego”, hizo el primer discurso que yo recuerde en el que Kofi Annan criticara abiertamente la participación de Siria e Irán con Jizbala, hablara de terrorismo, hablara de dolor israelí –que esa era una palabra que no estaba en el diccionario de Kofi Annan– y portara y moviera pieza en la ONU.

Es decir, en el ruido todo va mal. Pero después del ruido televisivo, el ruido radiofónico y el ruido “clarinesco” se apaciguan, y entre el ruido se pueden oír palabras interesantes. No sean pesimistas en lo concreto, en esta guerra concreta. Hoy Israel tiene una imagen de crisis política, la va a tener, ya lo verán. Va a tener la imagen de que el ejército más poderoso del mundo no ha podido con cuatro locos... No es cierto, no eran cuatro, eran muchísimos, estaban armados hasta los dientes, están motivados, aman la muerte. Peor guerrero que este, es difícil.
En cambio los soldados israelíes aman la vida y el Líbano es un pantano. Cuidado.

Pero yo me atrevo a decir, como elemento positivo, que hoy a nivel de cancillerías y de organismos internacionales Israel es un poquito más comprendido y tiene un poquito más de amigos. Eso me atrevo a decir hoy.

¿Eso es éxito de Israel? No. ¿Es un éxito que el mundo de pronto se vuelva bueno y diga “¡Ay! Mira, me había olvidado, voy a ayudar a ...?.

No. No. Me temo que no.

Esta mañana, en el Colegio Tarbut, un chaval me dice: -“pero el mundo ¿por qué no reacciona?”. Qué lindo, verdad. ¿Cómo le dices a un chico de 14 años que el mundo que él mira es un conjunto de intereses perversos, generalmente inmorales, cuya moralidad y cuya buena intención brilla por su ausencia en la inmensa mayoría de los casos? ¿Cómo le explicas eso al mundo? No es fácil.

Ese mundo hoy, en algunos lugares, entiende un poco más a Israel, aunque solo sea por salvarse a si mismo, tan solo por autodefensa. Y por eso, cuando se vayan a su casa después de oírme y digan “buá, cómo está todo esto”, recuerden que en algunos aspectos algo está moviéndose, algo.

No sé si en la Argentina se enteraron, no sé si Kirchner lo sabe, pero Francia ya lo sabe. España no, eh, no sabe nada. A mi me da una gran vergüenza que el Presidente de mi país haga el ridículo público de esa manera...

Yo les digo, por un lado se mueven piezas, por un lado esta gente no va a dejar de armarse, no va a dejar de prepararse para la guerra. Hoy en día desde el Mediterráneo hasta el sudeste asiático, en el mundo islámico, que no quiere a Israel, en el aspecto popular, ninguno llegaría a entenderlo. Han sido preparados para odiar a ese país, no van a firmar la paz mañana. Están hipotecando generaciones enteras.

Pero además en el mundo árabe en su totalidad, si toda la épica de resistencia está basada en el odio al israelí, cómo van a firmar la paz con ellos. Pero además están seducidos por una ideología totalitaria, están siendo financiados en esa locura, y en consecuencia, si me permiten, ojalá yo pudiera decirles que esto de la paz la veo cerca.

Tengo que decirles que hace poco hablaba con un amigo mío que está en Israel y lo llamé los primeros días de los ataques (vive en el norte) y le preguntaba como estaba, luego se fue al sur a refugiarse, y él me decía: -“estoy muy desanimado”. Yo estaba en Israel cuando la gran ilusión de Camp David se frustró y nunca vi un pueblo tan derrotado.

Habían depositado tanta ilusión y ese gran mentiroso, Arafat, los engañó a todos. Empezado por Clinton, que era fácil, y continuando por el resto.

Y yo me acuerdo que esa sociedad israelí de golpe había pensado que eso se acababa. Y se frustró. El otro día ese amigo mío me decía “estoy como en Camp David, nos fuimos de Gaza y volvemos a estar en Gaza, nos fuimos del Líbano y volvemos a estar en el Líbano, nos caen los misiles, nuestros soldados mueren, nadie nos entiende, no sé que hacer”. Esto no es fácil, nada fácil.

Vayamos, sin embargo al resto. Si esto que dice esta loca que está aquí, que les habla, es verdad,¿ por qué no lo dice el resto? ¿Tengo yo la razón y los demás no? Yo no me he vuelto clarividente. Yo no estoy sola, esto quiero decirles. No soy la única, hay más gente como yo. Gente de derecha, de izquierda o de nada, porque ya no sabemos donde estamos.

Gente que piensa, reflexiona y toma postura. Los hay muchos calladitos.

Porque esto de dar este paso adelante tiene sus riesgos. Los hay calladitos y con la boca chica te dicen “yo estoy contigo”. Pero hombre ¡pues levanta la voz!

Esto pasó con el nazismo. ¿Cuántos se atrevían a decir ¡no!? ¿Cuántos pensaban que no, pero lo callaban? ¿Y cuántos callaban y pensaban “que bueno, mejor”? Recuerden ustedes lo que dije ayer en el acto contra el terrorismo: “lo peor, el silencio de los buenos”. Lo peor.

Hay más intelectuales y periodistas, especialmente en Europa, que hoy reflexionan en voz alta en una línea que no es la mayoritaria. En Francia hay gente muy interesante hoy por hoy, intelectuales de prestigio. En España hay más gente y en otros lugares y en muchos de estos son mujeres. Y les voy a decir cuatro que a mi me parecen muy significativas: la diputada Elke Ferner en Alemania, que habla clarísimo; la diputada somalí Ayaan Hirsi Ali en Holanda, que está condenada a muerte; la musulmana Wafa Sultan, que llegó a enfrentarse en la cadena de TV al-Jezira con un imán y hoy está condenada a muerte y está protegida; la libanesa Brigitte Grabiel, que desde hace tiempo está protegida en Estados Unidos, algún que otro paquistaní que ha escrito como anónimo y está escondido en las catacumbas y habla... Y por supuesto, Salman Rushdie y Oriana Fallaci. ¡No estamos solos. Somos pocos, pero no estamos solos! No me miren a mí como algo extraño y único, no lo soy.

Cada vez que el mundo se ha enfrentado en situación complicada con ideologías totalitarias, han sido pocos los que han dicho no, pero esos pocos han sido importantes. Y no me refiero a mí, me refiero a gente que se juega la piel muy directamente y muy en primera línea.

Si entonces tenemos razón o una parte de la razón, si Israel tiene razón, si está cargada de razones, si tiene tanto que explicar al mundo, ¿por qué el mundo decidió no escucharlo?. ¿Por qué gente brillante e inteligente dice tantas imbecilidades cuando habla de Israel?. ¿Por qué hay tanto ilustrado ignorante cuando habla de Israel? ¿Por qué hay tanta gente con prestigio que pierde todo tino cuando habla de Israel?. ¿Qué es lo que ocurre?

Mi análisis. Lo primero, vivimos en unos tiempos de relativismo moral profundo, en los que los conceptos vinculados al bien y al mal, al sentido de justicia, al respeto, a la verdad como concepto abstracto y como mínimo apetecible, a la vida y a la muerte, son relativizados permanentemente, minusvaluados y, como decimos en España, son ninguneados.

¿Qué les voy a decir yo hoy aquí, en Buenos Aires¿. ¿Hace cuánto tiempo que han dejado de conmover las víctimas de la Embajada y de AMIA?

¿Cuánta gente en la Argentina pensó que era un tema judío y no argentino? ¿Cuántos miraban a otro lado, cuántos dijeron “esto no va conmigo”? ¿Cuántos continuaron negociando con Irán? ¿Cuántos dijeron “es por su culpa, por lo que hacen en Israel les matan en Argentina”?

¿Cuántos? Vieron como caían dos torres gemelas y mataban cuatro mil personas que ese día habían ido al trabajo, a hacer sus negocios, a limpiar los vidrios, a limpiar el salón, trabajadores, emigrantes, empresarios, abogados, periodistas, hombres, mujeres, con sus vidas, sus esperanzas, sus luchas, sus emociones, su gente que les amaba. Y cayeron y murieron. ¿Y cuántos en el mundo dijeron “se lo tenían merecido”?

¿Quiénes? Esa guatemalteca que había ido a limpiar el despacho de un abogado, ese joven que estaba empezando a triunfar en los negocios, esa chica que había conseguido un trabajito como secretaria. Esos.

¿Merecían morir? Y sin embargo, el relativismo moral hace que cuatro mil muertos pueden ser justificables. Un día alguien se levanta, besa a su pariente más cercano, se va a un centro social, explota y mata a un montón de gente. Y el mundo dice “habrá que buscar por qué lo hizo”. No habrá que pensar que esto es un asesinato masivo, que es una maldad masiva, que en nombre de los principios fundamentales es absolutamente insostenible como pensamiento. No se puede ni pensar que alguien, algún
día, crea que eso es justificable. Y el relativismo moral en el que estamos instalados hace que ni siquiera los muertos nos llamen a la conciencia.

Eso es terrible. Y miramos la televisión y miramos la prensa y vemos como caen y como mueren, y bueno. Y es gente decente. Gente que lleva corbata en los días importantes, que a lo mejor sus hijos han hecho la comunión, que son gentes de orden, decentes, buenos, honestos, miran y dicen “se lo han buscado, y eso no va conmigo”. No horrorizarse ante el horror indiscriminado, ante la muerte indiscriminada, es una forma de inmoralidad, quizá la peor. Y el relativismo moral hoy nos está
destruyendo los valores.

Lo segundo no es nuevo, lo he repetido, lo habrán leído, me habrán oído, y si alguno no lo ha oído que se ponga de pie y me salude, pero lo otro es el papel de los dirigentes de las izquierdas del mundo. Con eso no les voy a decir que la derecha lo haga mejor, no se equivoquen. Tampoco los veo muy movilizados. No los veo a los intelectuales de derecha, excepto alguno, ahí en primera línea. También van a sus cosas. Pero lo cierto es que, al menos, los que venimos de movimientos progresistas y de luchas por las libertades, lo cierto es que uno siempre piensa que aquellos que enarbolan la bandera de la solidaridad, que es un concepto bonito que forma parte del buenísimo político, y que cualquiera tiene un trocito de bandera en su casa para quedar bien, esos que enarbolan esa bandera serían los primeros que deberían ser solidarios con las víctimas.

Esos que forman parte del mundo intelectual, del mundo periodístico, que están en las cátedras universitarias, que copan los prestigiosos premios que pueden otorgarles porque son todos grandes pensadores: ¿Por qué piensan tan mal?. Yo acuso a la izquierda de traicionar la moral, la libertad, los derechos humanos, la igualdad, la acuso. Acuso a la gente que tendría que estar en la primera línea diciéndole a un loco integrista “tú eres mi enemigo porque yo lucho contra el totalitarismo”, y alguien que enseña a amar la muerte es un totalitario puro.

Esos, que tendrían que estar en la primera línea, ayer no estaban en la manifestación contra el terrorismo. Pero otro día estuvieron con banderas de Jizbala, y si no estaban, lo pensaban. ¿Dónde están? Se lo decía al amigo de apellido holandés ¿dónde estáis, dónde estamos? ¿No tenemos un deber moral con la libertad? ¿No tenemos una exigencia moral con nuestros propios principios? ¿No somos la gente que creímos en las utopías? ¿No le dijimos al mundo, en un momento de la historia, “vamos a cambiar el mundo”?. ¿Y ahora qué? ¿Quién está cambiando el mundo, el islamismo loco? ¿Quién está cambiando el mundo, los Bin Laden y los Chávez? ¿Dónde estamos nosotros?. Perdónenme.

Si hoy Israel tiene tantas dificultades para ser entendido, es porque la gente que tiene la obligación de hablar de la verdad, de lo que ocurre, de lo que pasa, está traicionando a la verdad. Y encima lo hacen enarbolando las banderas que más aman. La solidaridad con las víctimas, pero según cuales, se han fijado ustedes. Solo son terroristas los que matan en Madrid. Los que matan en Israel son resistentes. Los que matan en Irak a un pobre grupo de jóvenes que están en la cola esperando para conseguir un trabajo, también son resistentes. Fíjense, si matan con la financiación, la logística y el dinero del integrismo islámico (que es un fenómeno universal) en un zona del mundo donde hay israelíes o americanos entonces son milicianos, activistas, resistentes, inmoladores, lo que quieran. ¡Ah!, pero si los matan en Madrid son terroristas. Hasta Zapatero hace esa diferencia.

A mi me habría encantado que Zapatero hubiera vivido un tiempito, no sé, con los de Hamas, pues íbamos a ver lo contento que se hubiese puesto.

Porque claro, cuando a uno se le pone la kefía en una guerra donde un país ha sido agredido, donde quien te está agrediendo habla de integrismo islámico, donde quien te está agrediendo habla de una república islámica que abarque desde el Mediterráneo hasta el sudeste asiático, y te quieren reconquistar y te lo dicen (que lean los textos), y te han matado doscientas personas en Madrid y han atentado contra un restaurante en Casablanca que se llamaba España (y era de casualidad, claro, pues pasaban distraídos por allí, nada más). Estos tipos tienen que ver con esa kefía.
Por lo tanto, Zapatero, por favor, a ver si tienes un poco de fineza italiana, ya que no la tienes castiza. Desde luego, la imagen distorsionada tiene que ver con una mirada progresista, que lejos de ir hacia el progreso, va hacia la anti-modernidad. Y que en la locura de distorsionar lo que está ocurriendo, está dándole la mano inconscientemente a lo que más odia, que es justamente la falta de libertades.

Hay una web hispana que se llama web Islam, que es fantástica. A mí de vez en cuando me dedican alguna florcita. Y esa web está financiada con dinero público, porque en España somos así de buenos. Una web israelí no la pagaríamos, claro, primero porque ya tienen dinero, segundo porque formaríamos parte del imperialismo sionista. Pero una web musulmana, pobrecita, si no tienen dinero, ni el petrodólar, ni las grandes riquezas, no, qué podríamos hacer, y bueno, pues la financiamos. El otro día esa web, que recibe dinero público del ayuntamiento de Barcelona y dinero público del gobierno español, publicó uno de los libelos clásicos que vienen del antisemitismo cristiano y finalmente se concretaron en el antisemitismo del siglo XX,: el libelo que dice que en el Talmud se pide a los judíos que maten a los no judíos, los desprecien, beban su sangre y no sé cuanto más.
En esa web, pagada con dinero público (quedarían ustedes horrorizados, estuve a punto de traerlo y luego lo dejé) publicaban partes de un falso Talmud, donde lo que se decía era terrible. Bien. Esa web islámica había tomado ese artículo de una web de extrema izquierda que se llama rebelión.org, que también lo había publicado. Se dieron la manita. En el odio a los judíos se daban la manita la extrema izquierda y el integrismo islámico, y además todos bendecidos por la izquierda. ¡Estamos a unos niveles!...

Tampoco tengo que decirles que esto es nuevo. Han cambiado algunos factores y algunos son fundamentales, pero no mucho más. Pero en todo caso, si sumamos el relativismo moral, si sumamos el papel de la izquierda que da pena verlo, quizá a lo mejor lo fue siempre, no sé. Yo conozco gente que luchó por la izquierda, que dejó su vida y fueron grandes hombres y grandes mujeres. Pero también he conocido gente que me justificaba a ese carcamán que está en Cuba, o que se han enamorado de Chávez ahora, que es una payaso con petróleo, pero un payaso peligroso, ¿no? Sumen ustedes una izquierda que hoy ha decidido no ver, ni mirar, ni oír cuando se habla de libertades, que ni un solo día han salido a manifestar contra la esclavitud de la mujer en el mundo islámico. Yo no los veo delante de la Embajada de Irán con banderas, vociferando, muerte a la tiranía”. Pero quedaría bonito, ¿verdad? Yo me apuntaría.

Pero los veo ante la Embajada de Israel, porque eso sale gratis, quién se va a molestar. Estuve en el forum de Porto Alegre, cuyo titular era “Otro mundo es posible”. Me la pasé entre Hamas, Jizbala, lo mejor de cada casa. Suerte que otro mundo era posible y lo hacían éstos y estaban invitados por la izquierda internacional, solidaria, anti-globalización, antiimperialista y no sé que más. Miren, la izquierda practica una solidaridad inmoral. Se preocupa según quien muere y dónde muere. Pero si mueres en el Sudán, le importa un pepino. Si mueres víctima de alguna dictadura islámica, le importa nada. Si mueres victima de la tiranía, le importa nada. Si mueres lapidada, te importa nada. En Afganistán las lapidan con piedras. En Arabia Saudita, nos explicó el otro día un Embajador, son más modernos, ahora lo hacen con un camión volcador que vuelca las piedras, se han tecnificado...

Esto me preocupa mucho más que Israel. Israel me puede doler, me puede preocupar, a veces no me gusta, y si yo fuera ciudadano israelí, formaría parte del pensamiento crítico israelí, como todos, porque es la lógica. Pero mi problema en el mundo es que la gente que tendría que ser el referente intelectual, universitario, periodístico, no me sirven como referentes, no sé donde leer, no sé donde encontrar, no sé donde mirar. En cada elemento vinculado a los derechos, no sé donde mirar. No están al lado de las víctimas indiscriminadas. Relativizan la destrucción masiva.

Ven cuatro mil muertos en Estados Unidos y es culpa de los
yankis. Ven como bombean autobuses en Jerusalén y es culpa de los israelíes. Nos matan como perros en Madrid y es culpa de Aznar y no del asesino. Nos hemos equivocado. Ustedes aquí, sobre AMIA, ¿de qué han hablado? Pues han hablado de política interior y no de los asesinos. En Madrid ahora hablamos de si Aznar o de Zapatero.

Pero oigan, ¿y los que mataron? ¿Y quién financió, y quién consiguió? Y después del atentado del 11 M, aunque Zapatero se porte muy bien y se ponga kefías, hemos detenido ochenta islamistas que querían atacar en España. Y nos portamos bien, ya somos buenos. Y el atentado del 11M se preparó dos años antes de la guerra de Irak. Y el atentado del 11S, se preparó en plena época de los acuerdos de Oslo, cuando el mundo pensaba que la paz era posible.

El enemigo es mucho más poderoso. Está lejos de las coyunturas concretas, se alimenta de ellas, pero tiene tiempos distintos. Y
nosotros ahí como imbéciles, manifestándonos contra una democracia que lucha por sobrevivir, pero que no lo hace todo bien. Pero entre una democracia perfectible y una tiranía, hay colores diferentes.

Estos días el diario El País envió al Líbano a una amiga mía, que se llama Maruja Torres, y cada día hizo sus crónicas desde el Líbano. A esta mujer, cuando ve un cura católico le viene urticaria “¡Uf!, reaccionario, malo, malo”. Y la tipa luego ve un imán y “¡OH!, tercer mundo, resistencia”. Uno no entiende nada.

Relativismo moral, izquierda inmoral. Marcos Aguinis dice que es una izquierda antimoderna y probablemente es cierto. Hay una izquierda que nunca amó los valores occidentales. En realidad es una izquierda muy antimoderna. ¿Puede haber algo más antiguo y jurásico que Chávez?. Y ahí está haciendo ruido, dice algunas cosas que hacen pensar que este hombre aún cree que Stalin existe y que estamos en la guerra fría. Un tipo al que, además, Kadafi le dio el premio de los Derechos Humanos, y esto si que ya resulta cómico. Además, a todo esto hay que sumarle la información masiva.

Estos días en la Argentina, en el intento de crear y gestionar metáforas nuevas para explicar viejos problemas, lancé una idea que parece ha tenido cierto éxito entre algunos periodistas, porque me la han ido repitiendo: hoy vivimos un periodismo de hamburguesas, de fast food. Un periodismo masivo, unos medios de comunicación masivos que en un segundo comunican al mundo con el mundo, pero en el que nadie verifica sus fuentes.

Hoy tenemos más información, más rápida y más a mano, no estamos más informados; estamos más, mucho más contaminados. Y en todo el mundo tenemos periodistas, en televisión, que deben explicar un conflicto complejo en tres segundo y medio, que están viendo como cae alguna bomba y preguntan: -“¿cuántos murieron? –“Oye, di unos veinte”. Y nadie irá a contar luego. Pero te salen por la CNN diciendo “veinte, por supuesto todos civiles, niños y mujeres, han sido asesinados por un bombardeo de la legión israelí”. ¿Ustedes fueron a contarlos?¿Alguien tiene interés en desmentirlo?

Al principio de la guerra en el Líbano hablaron de un millón de desplazados en un día. ¿Se imaginan, en el Líbano, un millón desplazándose? Pues así se colapsa hasta Paris. Pero se quedaron tan tranquilos, pues nadie irá a contarlos. ¿Estamos más informados? No. Estamos conectados con Internet, que es un mundo que te puede venir bien o mal, donde cualquier mentira también funciona y la gente se la cree porque pareciera ser verdad.

Hemos llegado a la locura de que te sale el responsable de la seguridad de Gran Bretaña. Te dice “-hemos parado los aeropuertos”, que eso es un nivel de pérdida económica espectacular, es un bofetón terrible para la economía británica. Y además crea una alarma temible. “Hemos parado el aeropuerto. Hemos detenido veinticuatro tipos que querían hacer una matanza inimaginable”. Y en Internet están diciendo que se la inventaron los británicos para dar mala imagen a los musulmanes. Y hay gente que se lo cree. Tiene más valor el tipo que está tecleando en Internet una locura, que el tipo que es responsable de la seguridad en un país democrático. Es la cultura de la conspiración. Las democracias son malvadas. Los grandes gobernantes son todos sospechosos. Y sólo funcionan bien los locos que están gritando en la montaña Alá Akbar, mientras te matan con un móvil vía satélite y los que te dicen por Internet que todo son conspiraciones contra el mundo del malvado yanqui internacional o del judío internacional.

Estamos conectados, pero no sabemos bien con qué. Estamos informados, pero no tenemos buena información. Y además, la inmensa mayoría de los periodistas se convirtieron todos de golpe en expertos en política internacional, aunque nunca estuvieron ni en la zona, ni conocieron el tema, ni supieron nada de nada. Son ignorantes (aplausos). Pero un ignorante que firma una columna de opinión en un diario de prestigio, es un ignorante con prestigio, que no es lo mismo. Y eso influye.

Habría más elementos. El antiamericanismo, el papel tan triste de Europa, incapaz de tomar las riendas de su propia perspectiva moral y política, aunque va moviéndose, el papel traicionado de la izquierda.

Los que estuvieron en Durban, que era el primer forum que se creaba contra el racismo, se quedaron horrorizados de la auténtica orgía antisemita que significó ese forum. En el mundo de la izquierda solidaria, hoy por hoy el tema está tan candente que hasta parece que los Protocolos de los sabios de Sión se han reeditado. Y desde luego no es fácil en el terreno del pensamiento. Son tiempos confusos. De verdad.

Tenemos ordenadores, tenemos televisores, estamos súper informados...

Fantástico. Y sin embargo no estamos más protegidos de la mentira.

Probablemente lo estamos menos. Súmenle a todo esto, el antiamericanismo que es deporte nacional, aquí, en mi país y en algunos más, súmenle el anti israelismo, que es el segundo gran deporte nacional, más los vestigios que quedan del antisemitismo clásico que todavía circulan en algunos cerebros, sumen todo eso y obtendrán la mala imagen. Si los que tendrían que alzar la voz para decir lo que tendrían que decir, no lo hacen, ¿quiénes serán los que lo harán?.

Voy a la última parte de mi reflexión ¿Qué es el integrismo islámico, esa locura? ¿Dónde nace, cómo se forja, por qué nos mata? Primero, esa locura no se está forjando desde hace dos años, ni tres, ni diez. Les diré más, cuando empezó a gestarse el yihadismo (en Europa últimamente hablamos de yihadismo o de islamo- fascismo), cuando empezó a forjarse esta ideología totalitaria el mundo estaba en derivadas muy distintas.

Esta es una ideología que nace fundamentalmente en la década de los años veinte, en El Cairo, en una de las universidades coránicas más importantes. Y nace en las mentes y sale por boca de gente espiritual, de imanes. Ya sé que un imán que habla de la muerte no es un religioso, es otra cosa... En los años veinte, en El Cairo, comenzaron a surgir de pronto unos tipos que empezaban a decir “tenemos que recuperar la épica árabe, no somos nada en el mundo”. Y esto pasa no por conectar con la modernidad, sino que ocurre para conectarse con la épica medieval.

Esto parece muy simple, y yo hoy lo explico simple, pero no lo es tanto. Cuando esto es resumido a partir de versículos coránicos, queda muy bien armada esta ideología, por eso seduce. Tiene épica religiosa, épica social, épica martirológica. Está cargada, y además, tiene un bando de malos, de malísimos, que son los sionistas y los yankis. Esto comenzó a surgir en los años veinte y fue cuajando como una ideología de elites. De elites cultas que procuraban encontrar una salida a sus situaciones y encontraron el yihadismo en esa cultura medieval, una ideología interesante. Y eso fue cuajando lentamente mientras el mundo se dedicaba a la Primera Guerra Mundial, a la Segunda, se creaban los países comunistas, empezaba la guerra fría, la patita soviética entraba en Medio Oriente, se creaban los estados, se creaba el Estado de Israel.

¿Ustedes sabían que Hamas es una organización inspirada en los Hermanos Musulmanes, que nacieron en Egipto antes que el Estado de Israel? ¿Saben que todo el texto de Hamas, que son unas cincuenta páginas, que habla de sus principios y objetivos, no dice nunca “queremos un estado palestino”?

Habla de la destrucción de Israel y de la creación de una República Islámica. No habla de un estado palestino. Con eso lidian los israelíes.

Ese es el gobierno que hay en Palestina. No los voy a entretener en historia. Esto fue cuajando y cuando el mundo estaba dividido en bloques y el objetivo fundamental era si comunismo sí, o si comunismo no, el mundo se polarizó en el tercer mundo, en África y en el Medio Oriente de forma muy sangrante. Los aliados de unos eran los enemigos de otros. Y mientras los rusos metían sus patitas y sus ejércitos en una zona (por supuesto que los primeros grandes criminalizadores de Israel fueron los soviéticos, esto no se recuerda nunca).
Cuando ellos comenzaron, en el otro lado los tipos que luchaban contra los comunistas de las montañas de Afganistán, se empezaron a aliar con unos tipos locos que hablaban de religión pero combatían a los comunistas. Es evidente que nos equivocamos.

Es evidente que el mundo no se dio cuenta de que estábamos durmiendo con el enemigo y que esa ideología era más peligrosa de lo que parecía. Finalmente esa ideología estalló. ¿Por qué estalló, por qué no fue abortada?. Estalló porque esa ideología se conecta con el pensamiento general que hoy tiene el mundo islámico.

Es decir, el Islam son mil trescientos millones de personas que viven sin democracia, lo que significa que no tienen un pensamiento crítico en sus periódicos, en su televisiones, que no hay disidencias, que el pensamiento oficial es el obligado. Piensen ustedes que en Arabia Saudita, si un viajero extranjero pretende entrar con una Biblia, se la quitan en la frontera. Ni la Biblia se puede entrar. Por la Torá, ya lo fusilan. Mil trescientos millones de personas viven desde hace muchos años bajo dictaduras tiránicas que teóricamente han creado estados modernos, que tienen tecnología del siglo XX o XXI, que tienen aparente legitimidad democrática porque están en la ONU y en las instituciones internacionales, pero en las cuales los ciudadanos están sometidos al fanatismo, a la destrucción del pensamiento democrático y a la preparación de sociedades esclavas, serviles, sin capacidad crítica y sin pensamiento propio.

¿Ustedes saben el dinero que se mueve en Arabia Saudita, en Emiratos los Árabes, en Katar, en Irán?. Y ni un solo dólar de esos enormes capitales es dedicado a la cultura, es dedicado a la ciencia. Lo dije una vez y lo voy a repetir, ¿es normal que un país de siete millones de personas, sometido a una guerra terrible, solo, aislado, colgado, violentado, todavía nos haya dado hace poco un Premio Nóbel?. Y cincuenta años de petróleo no nos han dado ninguno. Millones y más millones de dólares, pero ni un Premio Nóbel, ni uno solo.

Conectaron por un lado en las montañas, en el Sudán, en los Balcanes, en Afganistán, en Cachemira, en un montón de lugares del mundo, y unos tipos con pinta de Alí Baba medieval salieron diciendo yihad, yihad, yihad.

¿Por qué el malo es el israelí?. Porque es el más occidental de todos. Es el que encarna más claramente los valores de la libertad. Y, por supuesto, el yanki va detrás. Pero todos estos tipos, si luego tienen una enfermedad toman medicamentos americanos, tontos no son, ¿no?, Y a lo mejor al medicamento hasta lo inventó un judío. En la Edad Media teníamos a los judíos estigmatizados con el Maguen David, escondidos como ratas, perseguidos. Pero cuando teníamos un enfermo íbamos por las
noches a buscar a un médico que era judío. Escondido, que nadie lo viera, pero nos curaba a la niña. Estos tipos hacen lo mismo.

Odian a los yankis pero tienen tecnología vía satélite. ¿Quién la inventó? ¿El tío de Katar? Hablan de la yihad medieval, pero me matan en Madrid vía satélite. Se ponen enfermos y ¿cuáles son los medicamentos? ¿Los que inventaron los saudíes? Y todos tienen teléfono móvil, todos tienen Internet, todos tienen ordenador. Cuántas contradicciones, ¿verdad?.

Por un lado vi a unos tipos en la montañas que gritaban Ala Akbar y señalaban un fusil Kalashnikov y decían “mataremos a los cruzados, a los sionistas¨, y hasta a mi madre la pobre la matarían porque es una mujer y es libre, o a mi. Y por otro lado las sociedades que tenían que defenderse contra esa locura, eran sociedades esclavizadas que vivían bajo tiranías, obligadas a unas miradas rigoristas del Islam y cargadas de todo el dinero del mundo, esclavizadas hasta incluso por el lujo.

Por eso yo considero tan culpable, tan culpable de los que nos está matando hoy, al tipo que en las montañas me dice que me va a matar y al rey de Arabia Saudita que durante todas estas décadas han inventado el fanatismo más feroz. En su país y en el mío, donde me envía imanes cargados de dinero a decirles a los ciudadanos españoles musulmanes que la democracia no vale. Y me está creando enemigos en mi propia población. Enemigos de la democracia. Tan culpable es uno como el otro.

Y el mundo, ese mundo sobre el que me preguntaba ese chico en la escuela, ese mundo al que le importan un pepino los derechos que destruyen todos esos oligarcas tiranos, porque como tenemos petróleo no hay que tocarlos. En fin. ¿Ustedes creen que un tipo vestido a la usanza de un personaje medieval, que te dice que la ley es el Corán, que tiene a su mujer esclava tapada de la cabeza a los pies, que no puede ni conducir un coche sola, no puede amar a quien quiera, puede ser asesinada, etc. A un tipo de esta naturaleza, ¿lo invitaríamos a los salones, a las fiestas, a la diplomacia?. Lo consideramos porque tiene petróleo. Es como Chávez. A Chávez no le haríamos ni puñetero caso si no fuera porque tiene petróleo. Esa es la cuestión.

Se hizo la fusión y hoy estamos en un momento muy difícil, porque hoy el mundo islámico está seducido por la locura integrista. En vez de tener ideologías liberadoras tienen ideologías totalitarias. Creen que liberan, pero es una liberación dirigida hacia el mal, hacia la destrucción.

El otro día, en el programa de Grondona, daba unos datos a los que los voy a repetir, y también se los he explicado a vuestro Vicepresidente.

¿Cuántos son esos que empezaron en El Cairo diciendo que hay que recuperar la yihad, que hay que recuperar el concepto de guerra santa, que hay que matar a cruzados, que hay que matar a sionistas en una vía, que hay que… ya no se qué...?. Esos que empezaron en los años veinte, luego estuvieron en las montañas de Afganistán y luego estuvieron en otros lugares del mundo (yo me los encontré en Bosnia, y luego se fueron al Sudán a descansar porque es un paraíso para estos tipos) ¿Esos cuántos son?

Imagínense lo que es nacer o ser una chica joven, como esta que veo aquí, en el Yemen. ¿Sabes lo que significa ser una niña en el Yemen, o un chico, es igual, el chico que te guste? ¿Saben lo que significa la guerra del Yemen? Nunca van a oírme, nunca van a oírte, nunca van a verte, nunca van a entender que existe una palabra que se llama respeto al otro que es distinto. Habrá obligatoriamente un pensamiento único en la escuela, en la televisión, en la policía religiosa, en las leyes.

¿Cómo escapa uno de ese pensamiento único? Yo no culpo al Islam. No culpo a ese ciudadano que vive en cualquier lugar del mundo e intenta sobrevivir. Yo culpo a una ideología totalitaria que lo tiene secuestrado, lo destruye y me destruye.

En un congreso en París me dieron estos datos, no lo saben, pero imaginémonos, para que nos hagamos a la idea y aterricemos en el problema de verdad. Para que vean ustedes que el tema no es Israel, por más que haya cinco páginas en el Clarín. Cuando vieron que mataban doscientas personas en Madrid, en el mundo islámico dijeron “se lo merecían”. ¿Cuántos, que vieron que se mataban quinientas personas en Bombay, en unos trenes, pobres, dijeron “está bien”? ¿Cuántos, que vieron que cuatrocientas personas, mayoritariamente jóvenes explotaban, estallaban en una discoteca en Bali, en su casa dijeron “bien”? Solo eso, nada más.

¿Cuántos de esos mil trescientos millones de ciudadanos musulmanes en sus casas, sentados en el comedor con sus hijos viendo esa locura, a través de Al-Jezira, decían “está bien, que maten más”? Nada más. Ni tan solo han dado dinero, ni militan, tan solo decir “está bien”. Me decían, pongamos que es un 90 %. No, que va, seamos optimistas, 80%, 60%, 50%, solo 30%, yo creo que es un optimismo muy militante. Es decir que solo un 30 % de la población en Arabia Saudita considere que está bien matar gente en Occidente, me parece muy optimista.

Solo un 30% en el Yemen, solo un 30 % en Palestina, no sé, en Pakistán, en Malasia. Bueno, 30 %, solo. Supongamos que un 70% de la población islámica no considera bien que en nombre de Dios se mate. Si solo un 30% lo considera correcto, son cuatrocientos millones de personas. Si solo un 10% de esos cuatrocientos millones hace algo, contribuye con un dinerito, publica una revistita, unas páginas en Internet, una ayudita, un pisito para esconder a alguien, nada más que eso, son cuarenta millones.

Si solo un 10% milita activamente, son cuatro millones. Aunque sólo una ínfima parte decida dar su vida, son miles. El problema es enorme. Y además, es que no hay salida cuando esos ciudadanos viven en sociedades en las que no tienen ninguna garantía para poder pensar de un modo distinto.

Cuando uno es ciudadano de Pakistán y pasa miserias y vive bajo dictaduras corruptas, y tiene al imán de al lado que es un tipo más bueno que el político de turno porque le da comidita y lo ayuda económicamente. Porque en mi periódico, la tipa esa que les mencioné antes, llegó a decir que los de Jizbalá eran buena gente porque cuidaban las casas destruidas, porque hacen acciones sociales, Hamas también las hacía.

Yo vi un campo de colonias de Hamas, recogí a niños de Gaza pobres. ¿Por qué son pobres en Gaza con la ayuda millonaria que reciben? ¿Se lo han preguntado alguna vez? Gaza y los territorios palestinos son el trozo del mundo que más millones de dólares reciben todos los meses, de todo el mundo, comenzando por el malvado americano y acabando por las dictaduras del petrodólar. Todo Dios da dinero a Gaza, todo Dios da dinero a los organismos palestinos, públicamente, oficialmente o ilegalmente, lo mismo da, porque ese dinero siempre llega. Y en Gaza hay hambre, y son cuatro. Uno no lo entiende.

Les comentaba de un campo de colonias donde niños que pasan hambre en barrios totalmente sin esperanza en Gaza, son llevados por los buenos de Hamas a colonias "de vacaciones". Allí hay comidas, hay vestidos, hay pelotas para jugar al fútbol. Y luego hay algunas fotos de mártires en las paredes. Hay un poco de inculcación para el martirio, etc. Mientras esto ocurra, todo será muy complicado.

Yo no he venido aquí para decirles que esto es fácil. Lo siento. Me encantaría hablarles de la mujer, o de la adopción, que es un tema que me encanta, o de los animales, porque soy antitaurina. Me encantaría hablar de otras cosas. Este es un tema tan pesado, tan triste. Me encantaría decirles que ninguna ideología totalitaria hoy está levantando la cabeza, pero estamos ante la peor de todas ellas.

Goebbels nunca tuvo Internet. Este Goebbels de ahora si la tiene, y los odia a ustedes tanto como me odia a mi. No he venido a decirles que el reto sea fácil. Por eso cuando Miki me pregunta “después de la guerra ¿qué?”, le digo “vendrá otro atentado, van a continuar matando”. No lo hemos parado. No parece que esto se pare. ¿Si no se para Jizbala, se va a parar la locura integrista?. Será difícil.

Y a los que estamos en la batalla de las ideas, me veo en la obligación de deciros que es una batalla que hay que ganarla. Como mínimo recuerden que al enemigo hay que vencerlo, pero al amigo hay que convencerlo. Jóvenes que veo aquí, alzad la batalla de la palabra.

He empezado esta conferencia hablando de relativismo moral, ese que sostiene que lo realmente importante nunca cuenta. Quiero darle fin recordando nuestra causa. Traigo un libro de rezos. Este libro de rezos lo llevaba un soldado de 20 años, hijo de un amigo mío, que murió en Gaza protegiendo un autobús escolar. Su padre me lo regaló como presente. Probablemente es el regalo más bonito que me han hecho nunca.

Me acompaña. Hay que recordar a estos chicos, los que murieron, los que mueren. Hay que recordar a las víctimas. Cada vez que cedamos, cada vez que no lo entendamos, cada vez que estemos desconcertados, recordemos esto.

Recordemos a la gente que está muriendo a manos de una locura que no tiene pinta de acabar pronto. Y cada vez que veamos a alguien que te justifica esa locura, veámoslo como lo que es, como un inmoral. Aunque se llame de izquierda, solidario, periodista, aunque tenga un Premio Nóbel, es un inmoral.

Yo me voy a permitir, para finalizar ya, me gustaría que si están en la sala, que Luis Czyczewsky y Sofía Guterman (padres de dos asesinados en el Atentando a la AMIA) me acompañaran aquí ahora. ¿Están? Miren ustedes, yo soy madre, y cuando alguien me pregunta por qué te has metido en este lío, no me acuerdo de la intelectual, de la periodista, no me acuerdo de la luchadora, sólo me acuerdo de mi hija pequeña, sólo me acuerdo de mi dimensión materna. No quiero que este mundo loco se aproveche de mi hija.

Porque soy madre, porque tengo capacidad de lucha, tengo palabra y micrófono. Yo, hoy, aquí y donde me oigan, le digo a Luis que esto lo vamos a ganar. Que ellos no van a ganar. Y que ninguno de los que cayeron, cayeron en vano. Gracias.

Trascripción de la conferencia de Pilar Rahola en Buenos Aires Martes 15 de agosto de 2006

ACTIVIDAD ORGANIZADA POR LA COMUNIDAD BET HILEL, EL CLUB NÁUTICO HACOAJ Y LA ASOCIACIÓN AMIGOS DE RADIO JAI. REALIZADA EN LA SEDE DE HACOAJ, CON LA PRESENCIA DE 2.500 PERSONAS.