23.2.09

Aniversario del Reino de Valencia.

Pretenden divulgar que el Reino de Valencia lo fundaron los moros.

Una hilarante “Comisión del Milenario”, constituida por diversas asociaciones unipersonales y un activo centro cultural islámico, ha decidido celebrar en 2009 los mil años de la creación del Reino de Valencia. Es decir, que la entidad política mediterránea que formó parte de la Corona de Aragón habría tenido su origen en 1009.

En aquel año, es cierto, dos eunucos declararon una independencia unilateral del califato de Córdoba sobre un territorio que ni es el valenciano ni se le parecía. Duró un suspiro. Se llamaba, eso sí, Mamlaka Balansiya, y era obra islámica. Esto último, parece, es lo que resulta importante para los promotores del engendro.

Evidentemente, quien conozca algo de historia sabrá que la fundación del Reino de Valencia está ligada a la expresa voluntad del monarca Jaime I tras la liberación del cap i casal (la Ciudad de Valencia, para los no autóctonos) de la invasión musulmana el 9 de octubre de 1238, día que pasó a ser el de la fiesta valenciana por antonomasia y, al tiempo, una de las más antiguas de cuantas se conmemoran en Europa, pues viene celebrándose desde 1338.

Jaime I quiso crear una nueva entidad, no sumar las nuevas tierras descolonizadas a Aragón ni a Cataluña. ¿A qué viene, pues, ese milenario o ese intento de conceder a los muslimes lo que es obra de europeos? Tal vez haya que recordar algunas cosas.

Valencia no es nada si no es Valentia, si no inscribe su vitalidad de hoy y reconoce su esplendor de ayer en lo que la configura: romanidad, europeidad, latinidad, paganidad, cristiandad, y después Renacimiento, Romanticismo… Fuera de estos parámetros, de esta sucesión, Valencia es una entelequia. Y si retrocedemos al siglo VIII, Valentia es una ciudad deshecha, violentada por la invasión islámica, al igual que la mayoría de la península. Los reinos y condados del norte consiguieron poco a poco liberar las tierras bajo poder extranjero, iniciando un proceso de descolonización, uno de los primeros llevados a cabo en el planeta.

Ahora nadie parece acordarse, pero nuestros antepasados fueron dominados y sometidos, tratados con desprecio o asesinados, y tardamos demasiados siglos en derribar la estaca de la ignominia.

Gracias a catalanes, aragoneses y occitanos, principalmente, Valencia se reincorporó a la cultura europea, y los cristianos que pervivían ininterrumpidamente en ella trenzaron de nuevo lazos con la única patria que deberían haber conocido: Europa.

Valencia nunca fue, sino por la fuerza –y menos lo es ahora, por voluntad– islámica, pseudomusulmana, “balansayina” o renegada. Por eso la amalgama tan exótica de asociaciones es aún más chocante: unos, por conveniencia –o connivencia– política (el centro islámico); otros, por notoriedad y provocación; y el resto, como alguna organización universitaria, porque todavía creen que la juventud, sin conocimiento ni experiencia, otorga crédito. Y éste no es un tema para jugar de manera impune, porque es muy fácil caer en los tópicos (por tópicos, falsos) de una utópica convivencia en la etapa de dominio islámico en Valencia, y ceder terreno en lo que fue fuego y muerte, persecuciones y burlas, para los hispanos de entonces; y sólo hace falta leer los textos que dejaron.

Según la noticia publicada por el diario Levante-El Mercantil Valenciano el pasado 13 de febrero de 2009, la Comisión del Milenario afirma que “los reyes valencianos fueron musulmanes”, cuando la verdad es que algunos musulmanes se habían hecho reyes de una Valencia bajo ocupación, cosa bien distinta; y, según este mismo rotativo, asevera tal entidad que se debe “reivindicar el pasado árabe-islámico de los valencianos”, cuando los valencianos del siglo XXI no tienen ningún vínculo con este fantasmal pasado; hay elementos que perviven, es innegable, pero extrapolar minucias a una época colonial que se tradujo en negrura para Valencia –latina y cristiana–, es como decir que los europeos de ahora hemos de reivindicar nuestro pasado americano por consumir chocolate y patatas.

Si se ha de recuperar algo del pasado islámico es la verdadera historia de la invasión árabe por todo el norte de África y la península ibérica, a fin de conocer al dedillo las violaciones, esclavizaciones, matanzas y destrucciones que cometieron aquellos bondadosos guerreros: derribar ciudades hasta los cimientos, destrozar todo el sistema de canalización para los campos, tirar abajo los puertos construidos por Roma… He ahí su obra cultural.

Los españoles de ahora nos debemos a Hispania, a Europa y al cristianismo en la maravillosa síntesis surgida a través de los siglos. Sin ello no somos nada. Y quienes deseen comparar la Valencia de Cayo Higino, de Ausias March, o de Juan Gil-Albert con una tierra conquistada sólo tratan de provocar, de meter el dedo en el ojo buscando una nueva claudicación.

Josep Carles Laínez.
El Manifiesto.com

COMENTARIO

La constitución de esa "Comisión del Milenario" nos puede parecer grotesca y esperpéntica, pero debemos tomarla seriamente como lo que es: una manifestación inequívoca de un programa en marcha, la evidencia de una voluntad de dominio de nuestro país. El mensaje difícilmente podría ser más claro: "Estamos aquí para recuperar lo que es nuestro, y nos sentimos ya lo suficientemente seguros y fuertes como para no ocultarlo".

Los primeros capítulos de esta empresa serán puramente verbales. Primero declamarán sus supuestos derechos antiguos (en este caso, la datación de 1009 como fecha fundacional de la realidad valenciana no es casual ni inocente, pues hace preceder de más de dos siglos, y en clave musulmana, el verdadero origen del Reino de Valencia) haciendo hincapié en la prolongada presencia islámica en la península, en las glorias de un pasado truncado, en las bondades de la "convivencia armónica de las tres culturas" (para halagar a los papanatas locales ansiosos de historietas multiculturales y tolerancia), etc... Pero pronto pasarán a las reivindicaciones "puras y duras".

Para hacer breve: los moros han vuelto y pretenden reiniciar la historia en el punto en que esta les fue desfavorable. Los 500 años pasados desde la culminación de la Reconquista son para ellos un paréntesis (ni largo ni corto, el tiempo no corre para ellos como para nosotros. Ellos viven el momento del fin de Al- Ándalus como algo vivo, presente, actual). Un paréntesis que ahora sienten que está a su alcance cerrar, así como se ven en el umbral de poder reemprender la historia de Al-Ándalus tan injustamente truncada.
Esa "injusticia" es sentida, no como un revés histórico que trajo el fin del poder musulmán en tierras ibéricas, sino como un acto sacrílego contra la voluntad de Alá, pues si Alá es el que da y otorga a su pueblo tierras y países, toda derrota y retroceso es un acto contra Dios, una humillación intolerable que exige una reparación, una restitución. Alá les dio a los musulmanes la tierra de Al-Ándalus y estos "perros infieles" se la arrebataron: la afrenta es inmensa y no puede ser olvidada ni ignorada.

El tiempo pasado no cambia nada, pues en el mundo musulmán todo está ya establecido y petrificado desde que Alá reveló los misterios de la verdadera fe a su mensajero Mahoma. En el universo musulmán no hay pasado ni futuro. Para los occidentales existe una diferencia entre el siglo XV y el siglo XX, por ejemplo. La diferencia la marca el progreso efectuado entre estas dos fechas, los cambios ocurridos, las novedades de cada época. En el mundo musulmán no hay progreso ni adelanto ni cambios: ahí se sigue viviendo (con telefonía móvil y antenas parabólicas, creadas por la ciencia occidental por supuesto) en la esterilidad de los tiempos lejanos en que un oscuro comerciante de Medina con vocación de cazador de dotes, de bandido y de pederasta, recibía mensajes del más allá a través del arcángel Gabriel (la esterilidad de la religión musulmana se manifiesta hasta en los detalles: Mahoma toma prestados algunos ángeles, arcángeles y profetas de religiones anteriores para incorporarlos el islam).

La herida de la pérdida de Al-Ándalus [cuya recuperación para la inmensa mayoría de los españoles ha dejado hace siglos de tener algún significado especial, no tanto por falta de patriotismo o desconocimiento, sino porque en nuestro sentido del tiempo histórico un hecho ocurrido hace 500 años tiene un peso relativamente menor comparado a los hechos históricos del momento o próximos pasados] es resentida como vigente, y obviamente no cerrada.

La reivindicación del pasado musulmán de España o mejor dicho del periodo de la dominación musulmán de España ya se hace a la luz del día sin tapujos ni complejos. Los primeros capítulos de este proyecto de reislamización pueden parecer a veces ridículos y tomar la engañosa apariencia de manifestaciones algo frívolas e intrascendentes. Pero la máquina ya está en marcha y la lista de exigencias y reclamaciones que tienen perfectamente elaborada [hasta con las fechas previstas para cada una de ellas] es larga y aún no hemos visto ni oído nada comparado con lo que se viene.

Por cierto, lo del milenio de la creación musulmana de la entidad valenciana (1009), nos debe hacer esperar [las fechas como referencias altamente simbólicas son elementos de primer orden en cualquier acción de propaganda y "sensibilización"] que este año 2009, en que se cumplen 400 años de la expulsión de los moriscos por Felipe III (1609) puede ser el año del lanzamiento de la campaña de "recuperación de la memoria histórica" para con los últimos musulmanes desterrados de España.
Las líneas maestras de esa campaña serán la "españolidad" de aquellos musulmanes [teóricamente convertidos al cristianismo, y en realidad quintacolumna permanente del Turco que asolaba nuestras costas y proyectaba desembarcar en Andalucía y apoderarse de Granada con la complicidad de los moriscos sublevados] el crimen de aquella "limpieza étnica", el "expolio" de las riquezas de aquellos "pacíficos y productivos" labriegos, la "codicia" de los españoles "vagos y maleantes" que envidiaban los bienes, las casas y las huertas de gente tan "trabajadora y respetable de las leyes", etc. No sigo, pues me están dando arcadas por anticipado.

Alain

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2 comentarios:

  1. Aún queda pendiente hacer la Reconquista en el ámbito cultural. Bueno, cultural..., por decir algo.

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  2. Anónimo25/2/09

    La reconquista ya se hizo, gracias al sudor y la sangre de nuestros antepasados, que nos libraron del yugo islamico...., (si no, aun estariamos viviendo entre cabras y mezquitas).

    El problema es que ahora hay mucho impresentable, y mucho patan: del tipo Zapatero...., que pretenden que olvidemos esa liberacion, para hacernos creer que lo bueno era "lo musulman"..

    Y yo no se si esta moda ridicula de manipular la historia, sucede por aburrimiento, por estupidez, por oportunismo, o por todo a la vez.

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