1.6.08

Espías en las mezquitas de Almería


Les voy a contar un historia que me ocurrió ayer, una de esas que ponen nerviosa a la redacción, -cuando no se descojonan los muy cabrones-, pero tenemos la manía de atender siempre, por respeto, a quien lo cuenta porque hay en todos los casos una razón para querer montar o contar un escándalo.

La de ayer iba de espías, de un árabe que dice haber trabajado para servicios secretos como el MI6 británico, el SREL de Luxemburgo o la DS de Bulgaria.
Aprendimos a hacerle caso a estas cosas después de que un anónimo llegase a los periódicos, se tirase a la basura literalmente y nuestra redacción lo rescatase cuando trabajábamos para otro medio, conseguimos un traductor y al final resultó ser una pieza importante de un asunto aún mayor de lo que esperábamos, relacionado con unas detenciones que posteriormente se llevaron en distintos lugares, como Valencia y Suiza, además de registros y otras intervenciones en Vícar.

Después de más de una hora de charla en italiano, nombres, fechas, lugares y casos que dan más para una novela que para un reportaje,- no todos somos tan valientes como Losantos y sólo publicamos aquello que contrastamos, aunque eso disminuya la tensión-, la historia empezó a tomar color con nombres de personas que según el pollo en cuestión tienen mucho que ver con el reclutamiento de jóvenes musulmanes en Almería.

Una de las cosas más graciosas y sabidas por todos es que ellos, en las mezquitas, saben que les vigilan, pero según nuestro interlocutor eso no quita para que en El Puche y en Roquetas de Mar se hable de mucho más que de religión.

Todo esto suena a película, pero no es la primera vez que “Almería” se escribe en informes como lugar de paso, punto de reclutamiento o lugar de descanso y ese es, precisamente, uno de los grandes problemas.
Pueden imaginar que mi compañero y traductor, novato en estas tareas, compartía el nerviosismo del interlocutor cuando nuestro supuesto espía se preocupaba porque una pareja se sentaba cerca y apuntaba con su teléfono hacia nuestra mesa. Luego terminó pensando en voz alta: “pues igual Berlusconi no lo está haciendo tan mal”.

Si te llega uno de los suyos y te cuenta que en tal mezquita y en la otra se dedican a reclutar jóvenes que son enviados a Italia, Grecia y otros lugares.
Que en Alicante hay un tipo que les hace papeles falsos para circular por cualquier país al que tengan que ir, –nunca del que residen-, y que conoce a otros muchos que durante años han vivido de contar cosas a los servicios secretos, como los conocidos a raíz del 11-M, por cierto que nuestro interlocutor dice que conocía al Chino y que todos en Madrid sabían de sus negocios porque allí era todo un personaje, es cuando te preguntas si más de uno no ha encontrado el negocio del siglo, porque los hay que viven de ello.

Lo que me preocupa realmente de esta movida es que entre ellos mismos reconozcan las mezquitas como esos lugares en los que se sienten a salvo de todo, vamos como en la España de las toledanas al cinto, cuando los matarifes se acogían a sagrado y vivían en conventos e iglesias de día, para acudir a su particular tajo por las noche.

Y es ahí donde la propia comunidad musulmana tiene una deuda con la almeriense, con la de acogida, porque no se puede exigir integración y vivir al mismo tiempo alimentando todos los fantasmas que podamos imaginar, generando un modelo de vida totalmente ajeno al lugar en el que viven y no aceptando que son ellos mismos, los imanes, quienes tienen que garantizar que en Almería nunca sucederá nada porque su comunidad es pacífica y los integrismos quedan relegados por ellos mismos a otros territorios.

Lo que sí esta claro es que su comunidad religiosa está en el punto de mira por su mismo colectivo y bastantes problemas ya los de aquí como para ir fijándonos diariamente si ese de barba tiene pinta o no de muyahidin

Nuestro particular espía se despidió de nosotros como no podía ser de otra manera, pidiendo ayuda para que una ONG le consiga asilo político y papeles cuando publiquemos su historia interminable, ya que no tiene papeles y, estaba cantado, pidiendo algo de dinero para ir tirando.

Por: Javier Salvador.
teleprensa.es

El Islam retorna con fuerza a Andalucía.

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2 comentarios:

  1. Hmm. Interesante, Monmar. Como sueles postear.

    Saludos

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  2. De aquellos vientos , llegan estas tempestades. Magnífico Monmar.

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