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17.1.06

La Mezquita de la discordia (Alemania)


“Quien le dice ‘sí’ a Ahmadía, le dice ‘no’ a la democracia”, reza el cartel que los manifestantes han colgado frente al terreno.
Ahmadía es una de las muchas comunidades musulmanas que hay en Alemania. Sobre el citado terreno, ubicado en el distrito berlinés de Pankow, la comunidad iniciará la construcción de una mezquita en febrero próximo. Se trata del primer templo islámico que se edifica en el Este de Berlín. Las autoridades del distrito aprobaron el proyecto invocando la libertad de culto garantizada por la Constitución alemana.

El rechazo a la mezquita, alentado por una inciativa de vecinos, ha encontrado apoyo en algunos sectores políticos. Se invocan temores y dudas frente a la Comunidad Ahmadía. Se le critica una aceptación sólo en apariencia del sistema democrático y la prédica de una estructura social, en la que la mujer no tiene voz ni voto. Algunos opositores han expresado también motivos racistas. Pankow es un distrito en el que viven pocos extranjeros.

Según puede verse en la página web de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Alemania, la mezquita contará con dos plantas: una con capacidad para mil doscientos fieles y un minarete (torre) de 12 metros de altura. El pasado 2 de enero se colocó la piedra fundamental del templo. El dispositivo policial fue amplio. En las inmediaciones del terreno, los vecinos manifestaban con altavoces su rechazo a la obra. La inscripción en carteles sobre el pecho, rezaba: “No a la mezquita Ahmadía”.

El permiso de edificación fue otorgado por el distrito de Pankow, en diciembre último. Los tratos de la Comunidad Ahmadía con las autoridades fueron acompañanados por protestas de la población. Los vecinos se han agrupado en una iniciativa ciudadana. Los políticos locales de la Unión Democristiana (CDU), partido de la canciller federal Angela Merkel, se han sumado al reclamo. Dos solicitudes presentadas por la iniciativa ciudadana frente a las autoridades del distrito, a fin de cancelar la obra, fueron rechazadas por inconstitucionales. En varios de los actos de repudio a la mezquita ha habido también representantes de partidos de extrema derecha y grupos de jóvenes neonazis. En el acto del 2 de enero se produjeron algunos incidentes entre los vecinos y jóvenes antifascistas. Tal como acostumbran, éstos últimos organizaron una manifestación paralela. En sus pancartas se leía: “Tu racismo apesta.”

Esta semana, en la página web de la agrupación vecinal que se opone a la mezquita, apareció un fotomontaje alusivo al conflicto. En el mismo pueden verse las fotos del líder a nivel internacional de la Comunidad Ahmadía, Mirza Masroor Ahmad, y de cuatro políticos del distrito de Pankow, sobre un fondo que representa un caballo de Troya, que avanza sobre el mapa satelital del barrio. A un costado se lee: “Detrás de nosotros, hay millones.”

La frase remeda el famoso afiche caricaturesco que el artista John Heartfield plasmó contra Hitler en 1932. Allí la mano del Führer, después de terminar el típico saludo nazi, recibe por sobre el hombro un fajo de billetes, de parte de un hombre que lo dobla en altura y al que no se le ve la cara. Junto a Hitler, se lee la cita: “Millones hay detrás de mi”. El afiche muestra al líder nazi financiado por el gran capital.

La comparación de ambos fotomontajes ha sido recogida en estos días por la prensa. “Así no es posible ningún diálogo objetivo”, reaccionó Matthias Köhne, alcalde socialdemócrata del distrito berlinés de Pankow. Köhne es uno de los cuatro políticos que aparecen en la imagen. Sin embargo, descartó iniciar acciones legales contra los responsables de la agrupación vecinal. “La imagen es un insulto impensable, como si nosotros quisiéramos poblar un país extranjero a través del engaño”, sostuvo el imán Abdul Basit Tariq, de la Comunidad Ahmadía de Berlín. Tariq contempla iniciar acciones legales contra los enemigos de la mezquita. La figura podría ser incitación a la violencia. Lo mismo piensa hacer otra agrupación de vecinos que se manifiesta a favor de la construcción del templo.

Sectarios pacíficos

El Movimiento Ahmadía fue fundado en 1889, en la India, por Mirza Ghulam Ahmad. Su desarrollo se centró luego en Paquistán. Según sus propias cifras, el movimiento cuenta con 200 millones de fieles en el mundo, 60 mil de los cuales viven en Alemania. Sus miembros se ven a si mismos como musulmanes de orientación reformista dentro del propio islam. Se distancian de los grupos militantes y fundamentalistas. Destacan los elementos pacíficos y tolerantes de su religión.

“El movimiento Ahmadia, que nació de las entrañas del Islam, es catalogado por la mayoría de los musulmanes como apóstata, por lo que no se lo tolera”, señala la profesora de Ciencias del Islam de la Universidad Libre de Berlín, Gudrun Krämer. El hecho de que su fundador se considerara a sí mismo como el último profeta, en lugar de Mahoma, le ha valido su exclusión dentro del Islam oficial, y persecuciones dentro de Paquistán. De hecho, hay un desplazamiento de los grupos ahmadis desde la región indopaquistaní hacia Europa.

La Comunidad Ahmadia representa una proporción minoritaria dentro de los musulmanes en Alemania. Los orientalistas alemanes los consideran como un grupo sectario, archiconservador, de gran impulso misionero, pero amante de la paz. “Se consideran a si mismos los mejores musulmanes. Rechazan la violencia y no son militantes”, dice Ursula Spuler-Stegemann, profesora de Historia de las religiones de Universidad de Marburg. Los servicios de inteligencia alemanes, por su parte, no catalogan al movimiento ni como extremista ni como proclive al uso de la violencia.

Para otros, como la socióloga Hiltrud Schröter, la Comunidad Ahmadia es una peligrosa secta islámica, que se propone acumular poder político, combatir al resto de las religiones y acabar con el sistema democrático. “El fundador (Mirza Ghulam Ahmad) decía ser mesías, madi, profeta, la resurrección espiritual de Cristo, Mahoma, Vishna, Krishna, Buda”, señala Schröter, quien le ha dedicado a la Comunidad Ahmadáa dos libros. A su juicio, el movimiento se propone conseguir en un período de 300 años la victoria frente a todo el resto de las religiones y las confesiones islámicas. El líder máximo es un califa, más propiamente llamado Khalifatul Masih, lo que significa sucesor del mesías.

Según Schöter, el movimiento se propone acabar con las libertades democráticas e implantar un liderazgo político religioso acorde con el Corán. En Alemania, dice, apuestan a una estrategia doble: por un lado, muestran adaptación y, por otro, desarrollan una política de ampliación del poder, una clara estrategia expansiva a través de la misión. Esta se ayuda de un canal satelital, que puede ser visto en varios idiomas.

Schröter señala que la Comunidad suma a sus miembros desde el nacimiento o a través de un voto de lealtad religiosa, oral y también escrito, por medio del cual la persona se obliga a una obediencia de por vida frente al líder del movimiento. Esto implica, además, el pago de una mensualidad que no puede ser menor a una dieciseisava parte del sueldo. También hay obligaciones en lo que hace al testamento y la herencia.

“La idea del voto de lealtad religiosa no pertenece al Islam, sino que puede encontrarse en todas las religiones”, dice Hadayatulla Hübsch, vocero del movimiento en Alemania. Hübsch fue durante ocho años presidente de la Asociación de Escritores del Estado de Hesse. Niega que el califa busque acumular poder político y que la enseñanza de la Comunidad Ahmadia esté reñida con el sistema democrático. “Detrás de la crítica religiosa se enmascara el racismo de la iniciativa vecinal”, se defiende.

Deserciones y renuncias

A pesar de que las dos grandes iglesias cristianas todavía suman al 63% de los alemanes, el nivel de deserciones y renuncias de los fieles es alto y sostenido desde hace décadas. La iglesia evangélica pierde anualmente unos 180 mil creyentes y la católica entre 100 y 130 mil. Durante el Congreso Ecuménico celebrado en 2003 en Berlín, altos representantes de ambas iglesias se mostraron esperanzados de que dicho evento fuera “el punto de partida para misionar hombro a hombro el este de Alemania”.

Cuarenta años de socialismo han dejado su huella. Esta región registra el nivel de pertenencia a las iglesias cristianas más bajo de toda Europa. Una Europa en la que, dicho sea de paso, la tendencia a la secularización se afianza sin pausa, merma la asistencia a misa, muchos templos cierran, otros buscan nuevas formas de supervivencia y financiamiento, como la organización de eventos. En el barrio berlinés de Kreuzberg, por el contrario, se construye actualmente una de las mezquitas más imponentes y lujosas de la ciudad.

En Alemania viven 3.2 millones de musulmanes. Esto representa el 4% de la población.
En el Este alemán la cifra ascendía a 40 mil en 1992. Se estima que en la actualidad ha descendido de manera considerable. Esto explica el interés de las iglesias musulmanas por el Este. Y responde en buena parte la pregunta de la iniciativa de los vecinos que se opone a la mezquita, referida a los motivos de la Comunidad Ahmadía para construir en una región en la que no tiene adeptos.

El mismo planteamiento fue expresado esta semana por el obispo de la Iglesia evangélica de Berlín y Brandeburgo, Wolfgang Huber, quién solicitó una aclaración de parte de Ahmadía sobre la elección del sitio de emplazamiento. El pastor evangélico del distrito de Pankow, Andreas Kaehler, ha manifestado su temor frente a la Comunidad Ahmadia, que ahora podría incluso “misionar contra la fe cristiana”. De hecho, en Alemania viven unos 100 mil musulmanes, convertidos desde el cristianismo. Pese a todo, la oposición de los vecinos no da muestra de ceder. Sueñan con un cambio de último momento. En el estado federal de Hesse, las autoridades modificaron simplemente el plan de urbanización para evitar que se construyera una mezquita.

En dicho estado del oeste alemán, en 2004 se produjo un atentado incendiario contra una mezquita de la Comunidad Ahmadía. Hubo daños materiales pero no víctimas. Las autoridades temen que el descontento en el distrito berlinés pueda desembocar en actos de violencia. Por lo pronto, el terreno donde se edificará la obra dispone de una guardia policial permanente. En 1989, al cumplir 100 años, el Movimiento Ahmadia se propuso un ambicioso programa de expansión. El objetivo era la fundación de 100 mezquitas en toda Alemania. Hasta ahora han inaugurado 12. La del distrito de Pankow, en el este de Berlín, es la que sigue. Su terminación está planeada para fines de este año.

ICRE, Internet Centre Anti Racism Europe

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