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19.12.11

Un clérigo islámico egipcio sostuvo que la “cara de la mujer es como su vagina"

LA ENFERMEDAD MUSULMANA "VER VAGINAS, PECHOS, PENES Y OTRAS COSAS QUE NO DIGO POR TODAS PARTES". PASEN Y LEAN

Rubén Kaplan.- La perspectiva que aguarda a la sociedad egipcia secular y a las mujeres en particular, considerando los resultados obtenidos en la primera vuelta de las elecciones legislativas de Egipto, donde los partidos islamistas obtuvieron el 65% de los votos, se puede columbrar por las declaraciones efectuadas recientemente en un vídeo por el famoso predicador salafista y jeque Abu Ishaq al-Huwaini, quien en una charla con un grupo de personas, refiriéndose a la necesidad de las mujeres de usar el niqab -el ominoso velo islámico similar al burka- en una insolente comparación dijo, que “la cara de la mujer es como su vagina”.

El clérigo Huwaini hace casi 18 años había hecho manifestaciones estremecedoras que fueron traducidas por la escritora egipcia-norteamericana y activista de los derechos humanos Nonie Darwin:”Si sólo podemos llevar a cabo una invasión yihadista por lo menos una vez al año o si es posible dos o tres veces, entonces mucha gente en la tierra se convertirá en musulmanes. Y si alguien impide nuestra Dawa (llamado a seguir el Islam) o se interpone en nuestro camino, entonces tenemos que matar o tomarlos como rehenes y confiscar sus bienes, mujeres y niños. Estas batallas llenarán los bolsillos de los muyahidín, (combatientes de la yihad contra los infieles) quienes pueden regresar a casa con 3 o 4 esclavas mujeres y 3 o 4 niños. Esto puede ser un negocio rentable si se multiplica cada cabeza en un 300 o 400 dirham. Esto puede ser como un refugio financiero por el cual un yihadista, en momentos de necesidad financiera, siempre puede vender una de estas cabezas”.

En mayo de 2011 el periodista Raymond Ibrahim escribió en FrontPageMagazine que Huwaini, en virtud de sus escandalosas declaraciones efectuadas casi dos décadas atrás, fue invitado a “aclarar” su posición en Hikma TV. Sorprendentemente, a pesar de que empezó diciendo que sus palabras fueron “sacadas de contexto”, al rato reafirmó, en un lenguaje aún más virulento, que el Islam justifica el saqueo, la esclavitud y violar a los infieles.

Citando al Corán como su guía y autoridad, Huwani se jactaba de tener todo un capítulo llamado “botín” y la Sunna de Mahoma, expresamente registrado en el famoso Sahih Muslim, un hadiz en el que el Profeta ordenó a los ejércitos musulmanes ofrecer a los infieles tres opciones: conversión, subyugación o muerte. Huwaini dijo que los prisioneros infieles, el “botín de guerra”, se distribuirá entre los combatientes musulmanes (es decir, los yihadistas) y llevado al “mercado de esclavos, donde esclavas y concubinas se venden”. “En otras palabras, cuando yo quiero una de esas esclavas sexuales, voy al mercado, elijo la mujer que quiera y la compro”.

Cuando el periódico online en árabe Elaph, difundió el vídeo -que también se pudo ver en YouTube- del jeque Huwaini en donde éste parangonaba al órgano genital femenino con el rostro de la mujer, se generó un estado de ira en los círculos de mujeres en Egipto, que canalizaron a través de Twitter y la red social Facebook, un aluvión de críticas a los salafistas. Como contrapartida, grupos radicales islámicos hicieron la apología del fanático clérigo.

El día jueves 15 de diciembre finalizará la segunda fase de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Egipto, que comenzó un día antes y culminará en los primeros meses del año próximo. Merced al enrevesado proceso electoral egipcio, la próxima semana se celebrará la segunda vuelta, sólo en el caso de las listas de candidatos individuales. Casi 19 millones de egipcios están en condiciones de acudir a las urnas en nueve provincias del país y la incógnita a develar es si las fuerzas islamistas ratifican la amplia ventaja obtenida en la primera instancia. En esta ocasión se elegirán 180 escaños en la Cámara Baja o Asamblea del Pueblo, de los cuales dos tercios saldrán de listas cerradas de partidos políticos y otro tercio resultará de listas abiertas con candidatos individuales.

La Hermandad Musulmana a través de argumentos engañosos para no asustar a los sufragantes o usando la molicie con los carenciados, asoma como la triunfadora en los comicios. El partido salafista Al Nur- al que pertenece el extremista jeque Hawaini- que obtuvo sorpresivamente el segundo lugar, no le va en zaga en argucia y falseamiento al anterior. Su presidente Al Nur, Emad Abdel Gafur, aseguró que aboga por un sistema parlamentario semejante al de Turquía, el Líbano o el propio Israel, donde la situación política “es estable”. Inmerso en un océano de contradicciones, el líder salafista explicó que su formación no cree que el nuevo Egipto deba ser un Estado religioso gobernado por los clérigos, aunque tampoco acepta que sea laico, sino un “Estado moderno civil cuya referencia sea el Islam”.

“Creemos en la necesidad de establecer un Estado moderno que se base en mecanismos democráticos, la alternancia de poder, la separación de los Poderes, la independencia de la Justicia y la protección de las libertades”, explicó. Abdel Gafur enfatizó que Al Nur defiende la conservación del segundo artículo de la actual Constitución egipcia, que considera el Islam como religión del Estado y la “Sharia” la severa ley coránica, como fuente principal de la legislación.

Desde la revolución que derrocó a Hosni Mubarak, la violencia y la inestabilidad política, han hecho estragos con el turismo de Egipto, que representa el 10% de su producto bruto interno y es la mayor fuente de divisas extranjeras. Los anuncios de los radicales salafistas que abogan por prohibir el alcohol, las playas mixtas y el bikini, agravan la situación de la industria sin chimenea que registra una caída del 35% y profundiza la crisis económica del país.

La tenue esperanza de Egipto recae en el Bloque Egipcio, la coalición laica y principal oposición a los partidos islamistas. Aunque todo indica que la mayoría de sus ciudadanos, decepcionando a miles de jóvenes idealistas que soñaron con obtener la anhelada democracia, sucumbirán al canto de las sirenas -como el que escuchó prevenido Ulises atado al palo mayor de su barco- entonado por La Hermandad Musulmana y los salafistas de Al Nur.

FUENTE:




NOTA DEL BLOG: Como casi siempre poco mas que añadir, tan solo decir que la tan bien vendida y cacareada Primavera Árabe a nosotros mas bien nos tiene que parecer Invierno Radiactivo.
Y a ustedes ¿Que les parece?.

2.4.09

Nonie Darwish, la mujer más odiada del mundo árabe


En octubre de 2007 Nonie Darwish pronunció una conferencia en la Universidad de Berkeley, en el marco de la Semana de la Concienciación Islamo-Fascista, promovida por el Terrorism Awareness Project.

Para quien conociera las intervenciones de esta mujer valiente, su discurso no presentaba ninguna novedad: una vez más, Darwish denunció la cultura del odio al infiel (especialmente a los judíos) predominante en los países árabes. Tampoco fue novedosa la acogida del público, correctamente izquierdista, que resume a la perfección la frase con la que su presentador, un periodista de Al Yazira, la introdujo: "Es usted la mujer más odiada del mundo árabe".

En el fondo, cómo no darles la razón, a unos y otros, a los musulmanes convencidos de que cualquier crítica al Islam es una manifestación de islamofobia y a la progresía occidental, encantada de bailarle el agua a los enemigos del "colonialismo" y el "fascismo" occidentales. ¡Menuda Santa Alianza!

Como es lógico, Nonie Darwish lo tiene todo para hacerse odiar intensamente por esta jauría; porque, en efecto, ¿puede concebirse mayor apostasía que la de una hija de mártir y héroe palestino que, no contenta con denunciar lo que el Islam supone para las mujeres, se dedica a promover activamente la aceptación de Israel por sus vecinos árabes? Es un escándalo, sí. Además, ha renunciado al Islam y creado un sitio web dedicado a la promoción de sus odiosos empeños: Arabs for Israel.

Nonie Darwish es hija del militar egipcio responsable, a comienzos de la década de 1950, de la inteligencia militar en Gaza, y especialmente de los atentados contra Israel, que ocasionaron la muerte de medio millar de israelíes. En 1956 se convirtió en la primera víctima de un asesinato selectivo de las IDF. En su discurso de nacionalización del Canal de Suez, Gamal Abdel Nasser lo citó como ejemplo de shahid, o mártir.

Darwish recuerda cómo su madre, viuda y con cinco hijos a su cargo, era insultada en El Cairo (ciudad natal de la propia Nonie [1948]) por atreverse a comprar un auto y conducirlo. Hasta 1978, cuando emigró a Estados Unidos con su marido, Nonie fue testigo de la creciente islamización de Egipto. Convertida a la fe evangélica, esta socióloga y antropóloga de formación hubiese podido evitar su actual condición de "mujer más odiada del mundo árabe" de no haber sido por los atentados del 11-S. Ese día, dice, comprendió que la yihad había llegado, también, a su país de adopción. Y desde entonces no ha parado de denunciar públicamente la peligrosidad del Islam, sobre todo en dos de sus facetas más visibles: la violación de los derechos de las mujeres y los infieles y el odio fanático a los judíos.

Darwish ha publicado numerosos artículos y dado un sinfín de conferencias, y los dos libros que ha publicado hasta la fecha –Ahora me llaman Infiel y Castigo cruel y corriente– han sido extensamente comentados en Estados Unidos. Como en España, hasta la fecha, ninguno de nuestros aguerridos editores nos ha hecho el favor de difundirlos, más útil será para el lector que le ofrezcamos una pequeña muestra de sus ideas y argumentos.

1. La opresión de la mujer musulmana y la intolerancia del Islam hacia otros credos son indisociables del terrorismo yihadista

Esta afirmación es anatema, sobre todo para la intelectualidad de izquierda en Occidente, empeñada en distinguir entre un Islam "moderado" y el islamismo "fanático".

En Castigo cruel y corriente: las aterradoras consecuencias globales de la ley islámica, Darwish imagina que en 2084 Estados Unidos se ha convertido en un estado islámico totalitario donde se persigue a los cristianos y a otras minorías religiosas. Pues bien, en el artículo "Odio musulmán" se dirige a los periodistas occidentales, en su opinión especialmente responsables de que su guión de política ficción pueda llegar a ser realidad algún día:
Para la mentalidad occidental es muy difícil imaginar siquiera que se pueda ir a una iglesia o a una sinagoga a oír insultos, amenazas y llamamientos a la violencia y la aniquilación de grupos humanos. Y porque para los occidentales tal posibilidad es inconcebible, están dispuestos a aceptar la tesis de que este comportamiento es propio sólo de una minoría fanatizada. (...) Al no informar sobre la retórica islámica del odio, los periodistas occidentales de hecho normalizan selectivamente el discurso del odio de un grupo específico contra otros grupos y crean una doble moral, nociva para la paz y la democracia.
2. La pedagogía del odio campa a sus anchas en el mundo islámico

Darwish es especialmente explícita y clara en este punto: las sociedades islámicas están enfermas de un odio que se propaga desde todos los ámbitos, de las mezquitas a las escuelas y los medios de comunicación.
Criados para odiar un artículo escrito poco después de estallar el escándalo de las viñetas danesas y publicado en su momento en LD, ilustra lo que entiende Darwish por la pedagogía del odio del Islam, y sitúa este fenómeno en la raíz misma del antioccidentalismo y antisemitismo islámicos.
Desde mi infancia en Gaza hasta hoy, culpar a Israel y a Occidente ha sido una industria del mundo musulmán.

(...)

¿Es sorprendente que, tras décadas de adoctrinamiento en una cultura del odio, esa gente odie verdaderamente? La sociedad árabe ha creado un sistema de dependencia del miedo a un enemigo común. Es un sistema que les ha traído las tan necesarias unidad, cohesión y conformidad, en una región donde los feudos tribales, la inestabilidad, la violencia y la corrupción egoísta han hecho estragos.

Los líderes árabes culpan a los judíos y a los cristianos en lugar de proveer de buenas escuelas, carreteras, hospitales, viviendas, empleo o esperanzas a sus pueblos.

He vivido en esa zona de guerra, dictaduras opresoras y estados policiales durante 30 años. Los ciudadanos competían por complacer y glorificar a sus dictadores, pero miraban para otro lado cuando unos musulmanes torturaban y aterrorizaban a otros musulmanes.

Fui testigo de las matanzas de chicas por cuestiones de honor, de la opresión de las mujeres, de la mutilación genital femenina, de la poligamia y sus efectos devastadores sobre las relaciones familiares. Todo esto está destruyendo la fe musulmana desde dentro.

Es hora de que los árabes y los musulmanes defiendan a sus familias. Debemos dejar de permitir a nuestros líderes que utilicen a Occidente y a Israel como elementos de distracción de su liderazgo fracasado y de la carencia de libertades de sus ciudadanos.
3. Los países árabes son los principales responsables de la situación del pueblo palestino

Darwish sostiene una postura radicalmente incorrecta respecto de este asunto, crucial no sólo para los actores involucrados en Próximo y Medio Oriente, sino para la propagación de la judeofobia dentro y fuera del mundo islámico.

En "El campo de prisioneros de Gaza", Darwish señala a los países árabes, supuestamente amigos de los palestinos, como los principales responsables de la situación de los mismos.
Casi no hay semana en que no oigamos a algún político o veamos a alguna organización lamentarse por la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Pero nunca nadie habla de las causas de esta situación: 60 años de políticas árabes destinadas a mantener a los palestinos en su condición de refugiados sin estado, a fin de presionar a Israel.

(...)

La Franja de Gaza, hoy controlada por Hamás, se ha convertido en el campo de prisioneros de Gaza para millón y medio de palestinos (...).

Este es el legado de la política árabe a nivel mundial en lo que respecta al problema de los refugiados palestinos, una política iniciada hace 60 años, cuando la Liga Árabe impuso una legislación especial para los palestinos, aplicable en todos los países árabes. Según esa política, los países árabes no pueden absorber a los palestinos; incluso cuando los palestinos contraen matrimonio con ciudadanos de países árabes, les está prohibido adoptar la nacionalidad de su cónyuge. Un palestino puede nacer, vivir y morir en un país árabe, pero nunca podrá obtener la nacionalidad de ese país. (...) Imponer a los palestinos una identidad palestina cumple la función de perpetuar su estatus de refugiados palestinos. Los palestinos han sido utilizados y maltratados por las naciones árabes (y por los terroristas palestinos) con la finalidad de destruir a Israel.
Así habla "la mujer más odiada del mundo árabe". Ojalá aprendamos a escucharla todos, pero sobre todo los palestinos.

Por Ana Nuño
libertad Digital Complementos

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15.12.06

Carta a la Humanidad (Samir Khalil Samir S.J)

Samir Khalil Samir S.J ex-musulmán escribe una carta sobre lo que es y representa el islam, dirigida a la humanidad.


 Estimado compañero humano,

Hoy la humanidad está siendo desafiada. Impensables atrocidades ocurren diariamente. Existe una fuerza maligna que está trabajando y que apunta a destruirnos. Los agentes de este mal no respetan nada; ni siquiera la vida de los niños. Cada día hay bombardeos, cada día personas inocentes son tomados como blanco y asesinadas. Pareciera que estamos indefensos. ¡Pero no lo estamos!

El antiguo sabio chino Sun Zi dijo: “Conoce a tu enemigo y no serás derrotado”. ¿Conocemos nosotros a nuestro enemigo? Si no lo conocemos, entonces estamos condenados.

El terrorismo no es una ideología, es una herramienta; pero los terroristas matan por una ideología. Ellos llaman a esa ideología “Islam”.

El mundo entero, tanto musulmanes como no musulmanes, claman que los terroristas han secuestrado “la religión de paz” y que el Islam no aboga por la violencia y el terror.

¿Quién tiene la razón? ¿Entienden mejor los terroristas al Islam, o lo hacen los que los desacreditan?
La respuesta a esta pregunta es la clave de nuestra victoria, y fallar en encontrar esa clave resultará en nuestra pérdida, y la muerte estará sobre nosotros. La clave está en el Corán y en la historia del Islam.

Aquellos de nosotros que conocemos el Islam, sabemos que la comprensión que tienen los terroristas acerca del Islam es correcta.

Ellos no están haciendo nada que su profeta no haya hecho ni haya animado a sus seguidores a hacer. Homicidios, asesinatos, decapitaciones, masacres y el sacrilegio de la muerte “para deleite de los corazones de los creyentes” fueron todos practicados por Mahoma, fueron enseñados por él y fueron observados por los musulmanes a través de la historia.

Si alguna vez la verdad ha importado, ¡es ahora! Éste es el momento en el que debemos llamar a una espada una espada. Éste es el momento en que debemos encontrar la raíz del problema y erradicarlo. La raíz del terrorismo islámico es el Islam. La prueba de eso es el Corán.

Nosotros somos un grupo de ex musulmanes que han visto la cara del mal y se han alzado a alertar al mundo. No importa cuán penosa pueda ser la verdad, solamente la verdad puede liberarnos. ¿Por qué tanta negación? ¿Por qué tanta obstinación? ¿Cuántas vidas inocentes más deberán perderse antes de que USTED abra los ojos? Un desastre nuclear está sobre nosotros. Esto sucederá. No es una cuestión de “si” sino “cuándo”. Olvidado de esto, el mundo está enterrando su cabeza en la arena cada vez más profundamente.

Urgimos a los musulmanes a abandonar el Islam. Paren con las excusas, justificaciones y racionalizaciones. Paren de dividir a la humanidad en “nosotros” vs. “ellos” y en Musulmanes vs. Kafirs. ¡Nosotros somos Un pueblo, Una humanidad! Mahoma no fue un mensajero de Dios. Es tiempo de que terminemos con esta locura y enfrentemos la verdad. Los terroristas toman de ustedes su apoyo moral y la validación de sus actos. La mera adherencia de ustedes a su culto de la muerte es una señal de asentimiento para sus crímenes contra la humanidad.

Nosotros también urgimos a los no musulmanes a parar de ser políticamente correctos para no herir la sensibilidad de los musulmanes. ¡Al infierno con sus sensibilidades! Déjenos salvar sus vidas, y las vidas de millones de personas inocentes.

Millones, o miles de millones de vidas serán perdidas si no hacemos nada. ¡El tiempo es cada vez más corto! “Todo lo que necesita el mal para triunfar es que las buenas personas no hagan nada”. ¡Haga algo! Envíe este mensaje a todos los de su lista de contacto y pídales que hagan lo mismo. Derrote al islamismo y detenga al terrorismo. Este es su mundo, sálvelo.

Movimiento de ex musulmanes
www.faithfreedom.org

2.11.06

Irshad Manji, a favor de un Islam reformado.

Los intelectuales occidentales no deben temer emitir críticas sobre el Islam. Su crítica es, precisamente, necesaria para provocar las deseadas reformas dentro del Islam. Es la opinión de la reformista musulmana canadiense Irshad Manji.


A Irshad Manji se le llama en Holanda la "Hirsi Ali canadiense". Y, efectivamente, tiene mucho en común con la ex parlamentaria holandesa de origen somalí que, desde hace poco, trabaja en un lobby conservador en los EE.UU. Ambas son mujeres jóvenes con un trasfondo musulmán y que sienten indignación por la injusticia de la que, en nombre del Islam, son presas las mujeres. Las dos adquirieron fama con su agresiva crítica al Islam, que les mereció el respeto de occidente y el odio en el mundo musulmán.

Provocación
Como musulmana creyente y feminista lesbiana Manji es la provocación personificada hacia el Islam tradicional.
En el 2003 publicó su libro "El problema del Islam hoy en día", una dura crítica a las actuales violaciones de los derechos de las mujeres y de las minorías religiosas en nombre del Islam.
El libro fue un éxito de venta y Manji - hasta ese momento presentadora de un programa de coversacion de la televisión canadiense - se convirtió en un conocido personaje de los debates occidentales sobre el Islam.

Para muchos musulmanes sus opiniones son inaceptables. Manji reconoce que "es odiada por muchos de aquellos a quienes quiere ayudar". A la vez, dice también que recibe mucho respaldo de musulmanes que anhelan cambios.

Las traducciones de su libro en árabe, persa y urdu en su página web son muy codiciadas. Al igual que Hirsi Ali, Manji dice que el Islam se encuentra sumergido en una crisis que amenaza con arrastrar al resto del mundo. Todas las religiones tiene su porción de sirvientes fundamentalistas, dice, pero en el Islam son la mayoría.

La obsesión fundamentalista con una interpretación literal de la religión es, según Manji, la causa final de todos los problemas actuales en torno al Islam. Este modo de pensar conduce, opina Manji, a que los musulmanes se sientan superiores a los demás, a que discriminen a las mujeres, a aquellos que no compartan su opinión y a que recurran a la violencia, atentados suicidas y terrorismo.

Alternativa

Sin embargo, hay una diferencia importante entre las dos mujeres. Hirsi Ali es, en primer lugar, una activista que considera como principal tarea liberar a las mujeres musulmanas de las represivas tradiciones y advertir a Occidente de lo que ella califica el peligro del Islam político. Hirsi Ali no cree, además, en las posibilidad de que se introduzcan reformas en el Islam. Manji, por el contrario, se perfila claramente como reformista.

La buena noticia es que, dice, las interpretaciones fundamentalistas, antidemocráticas y misóginas no son inevitables. Hay una alternativa.
La alternativa, según Manji, descansa en el resurgimiento de la tradición musulmana del pensamiento crítico independiente o Ijtihad.
Esta tradición estimula a los musulmanes a no entender su religión según la letra, sino según el espíritu y éste, interpretarlo una y otra vez según las cambiantes circunstancias de la historia. La tradición Ijtihad fue desbancada en el siglo XI por una ortodoxia rígida basada en la interpretación literal de las fuentes.

La incapacidad actual de los musulmanes de participar del mundo moderno no es, según Manji, el efecto de factores externos como el colonialismo, sino de la opresión del pensamiento crítico independiente. Manji reta a los musulmanes a poner el destino en sus propias manos, rehabilitando la tradición del pensamiento independiente para "poner al día al Islam." Manji ha prometido hacer tan famosa la palabra Ijtihad como su contrapartida fundamentalista Yihad, guerra santa.

Curiosamente, el alegato de Manji a favor de las reformas es tan poco radical como original. Su llamamiento a "reabrir las puertas del Ijtihad " y la consideración de que los musulmanes son responsables de su crisis actual, forman parte del amplio repertorio del pensamiento reformista desde el siglo 19.

La pregunta es: si el llamamiento de Manji a reformas es tan poco original ¿qué la hace ser tan polémica entre los musulmanes? Es, junto a su abierta homosexualidad, también su provocador apoyo a todo lo que es considerado por muchos musulmanes como ataques occidentales al Islam, desde la invasión estadounidense a Iraq a la publicación de las caricaturas de Mahoma en Dinamarca.
Esto es lo que le acerca a Hirsi Ali y la separa de la mayoría de los modernistas musulmanes que critican al Islam tradicional pero rechazan los ataques occidentales a su religión.
Al igual que Hirsi Ali, Manji alienta a intelectuales occidentales a criticar al Islam para llegar a realizar las deseadas reformas.

La filosofía del multiculturalismo, según ella, se ha elevado en Occidente como una especie de ortodoxia que, al igual que otros sistemas de religión ortodoxas, intimidan a los creyentes y les impide decir lo que realmente piensan.

Los occidentales temen ser tachados de racistas si critican al Islam, pero criticar al Islam para defender los derechos humanos, no es racismo, dice Manji. Según ella, las culturas no se merecen automáticamente respeto sino que se ganan el respeto en tanto cuanto sean respetables.

22.10.06

Musulmanes moderados una minoría perseguida

Musulmanes Moderados bajo asedio en sus países y en Occidente.

Las voces de la moderación o de la reforma dentro de las comunidades islámicas se encuentran en una desventaja característica, porque los yihadistas saben utilizar el Corán y la Sunnah contra ellos con tanta eficacia como para dar total credibilidad a sus acusaciones de apostasía. Es amargamente irónico que los observadores occidentales no musulmanes que saben poco o nada acerca del Islam asuman que las voces del liberalismo y reforma son las predominantes dentro de las comunidades islámicas, porque realmente no lo son.


Desde que comenzara a trabajar en mi nuevo libro La verdad sobre Mahoma, con frecuencia se me pregunta si supondrá algún bien debatir las acciones de Mahoma que los jihadistas utilizan para justificar la violencia.

¿No alienará eso a los musulmanes moderados? Yo respondo que en la práctica no puede tener lugar ninguna reforma islámica sin el reconocimiento de que existen elementos del Corán y del ejemplo de Mahoma que precisan de reevaluación: ¿cómo pueden tener éxito los reformistas si nadie admite que haya algo que necesite reforma?

Al mismo tiempo, sin embargo, los reformistas islámicos tienen una tarea difícil. A menudo son señalados por los yihadistas como apóstatas, y con frecuencia son amenazados físicamente.
Farzana Hassán Shahid, la nueva presidenta del Congreso Musulmán Canadiense (MCC), es la víctima más reciente de este fenómeno. Después de que sus opiniones liberales en muchos temas islámicos extremadamente dedicados se dieran a conocer, empezó a recibir amenazas de muerte de extremistas musulmanes que consideraban sus posturas prueba de su alejamiento del Islam.

Uno la llamó "la hermana pequeña de Satán". Otro acorraló a su marido en una mezquita de Ontario y exigió que "controlara a su esposa".
En consecuencia, explicaba Farzana Hassán Shahid, "existe un temor subyacente todo el tiempo... ésa sensación incómoda es parte de mi vida cotidiana.
He sido declarada apóstata en dos ocasiones, por oponerme a la sharia [ley islámica]. Hemos solicitado a [el Fiscal General de Ontario] Michael Bryant que incluya o reconozca la acusación de blasfemia o apostasía en las leyes de incitación al odio existentes de modo que el marco público y legal sea sensible en esta materia".

Hassán Shahid no es la primera empleada del MCC en ser objetivo de los jihadistas. Hasta hace poco, Tarek Fatah fue el director de comunicaciones del MCC. Pero en agosto dimitía de su cargo súbitamente, así como de la junta del grupo, suspendiendo todo vínculo con la organización, aunque había sido uno de sus fundadores.

Fatah tenía excelentes motivos para querer apartarse de la línea de fuego. Llevaba siendo desde hacía tiempo uno de los portavoces musulmanes de más alto nivel de Canadá: fue presentador de Muslim Chronicle, un programa de televisión de actualidad acerca de los musulmanes en Canadá.
Y en calidad de director de comunicaciones del Congreso Musulmán Canadiense nunca se amilanó por la controversia, aprobando posturas sobre los derechos de los homosexuales y otros temas que se desviaban de la ortodoxia islámica - posturas de las que Hassán Shahid se hace ahora eco.
Fatah se opuso incluso a la campaña del 2005 para introducir en Canadá tribunales de arbitraje basados en la ley islámica.

Todo eso exige valor. Pero en lugar de recibir las felicitaciones de la comunidad musulmana canadiense en conjunto, Fatah se convirtió en el objetivo de una campaña de correos electrónicos iniciada por un grupo estudiantil musulmán, el Congreso Islámico Canadiense (CIC).
El CIC afirmaba que Fatah no representaba a la mayoría de los musulmanes canadienses.
Fatah comentaba: "Esto es todo lo que uno puede aproximarse a decretar una amenaza de muerte, puesto que me sitúa como apóstata y blasfemo".

Y Fatah, al igual que Hassán Shahid, recibió amenazas de muerte a renglón seguido. Declaró ante la policía de Toronto que llevaba desde el 2003 recibiendo amenazas de muerte, pero que últimamente se habían incrementado. Y eran de contenido lo bastante creíble como para hacerle dimitir y apartarse de la escena pública.

Las voces de la moderación o de la reforma dentro de las comunidades islámicas se encuentran en una desventaja característica, porque los yihadistas saben utilizar el Corán y la Sunnah contra ellos con tanta eficacia como para dar total credibilidad a sus acusaciones de apostasía.

Asimismo, todas las escuelas de Derecho islámico ordenan que un varón apóstata tiene que ser asesinado -- un mandamiento apoyado en las enseñanzas de Mahoma, que dijo, "Si alguno [un musulmán] abandona su religión, mátalo'" (Bujari 4.52.260). De este modo, una amenaza de muerte puede convertirse en un acto de piedad.

Es amargamente irónico que los observadores occidentales no musulmanes que saben poco o nada acerca del Islam asuman que las voces del liberalismo y reforma son las predominantes dentro de las comunidades islámicas en Occidente y por todas partes, cuando la realidad es que la gente como Hassán Shahid o Fatah son, a pesar de su popularidad entre los occidentales a los que les gusta enorgullecerse de "tolerancia", sólo marginalmente influyentes entre los musulmanes -- y son, por encima de todo, perseguidos.

Los reformistas musulmanes se merecen todo el apoyo que podamos darles. Pero deberíamos dejar de engañarnos pensando que son mayoría.
Y por encima de todo, los funcionarios del gobierno y de las fuerzas del orden deberían dejar de formular políticas según la premisa de que la gente como Farzana Hassán Shahid o Tarek Fatah son mayoría.

Para completar esta información:

La crisis del Islam moderno

Webislam "Un Islam a la carta"

14.10.06

La crisis del Islam moderno

Las tendencias reformistas del Islam se encuentran paralizadas, por lo que no pueden responder de manera adecuada a los argumentos de los fundamentalistas. Tal es la opinión del erudito egipcio Nasr Hamid Abu Zayd, quien se encuentra exiliado en Holanda. La única salida es considerar el Corán como un producto de la historia.


Acomienzos de los años 90, Nasr Hamid Abu Zayd provocó la ira del sector religioso en Egipto al proponerse estudiar el Corán en un contexto histórico.

Un tribunal egipcio lo encontró culpable de apostasía, crimen que, según la legislación islámica sharia, debe castigarse con la muerte.
Aunque la sharia o Ley Islámica no se aplica en Egipto, Abu Zayd temía por su vida. Decidió exiliarse en Holanda, donde trabaja en la Universidad de Leiden y en la Universidad Humanística de Utrecht. En Occidente, Abu Zayd es considerado uno de los pensadores más críticos del Islam contemporáneo.
En noviembre del año 2005 fue galardonado con el premio Ibn Rushd de la Libertad de Pensamiento.

Al igual que otros reformistas musulmanes, la misión principal de Abu Zayd es reconciliar el Islam con los ideales modernos de libertad, democracia y derechos humanos. El erudito sostiene que el pensamiento reformista actual no logra este objetivo porque elude el debate fundamental sobre la naturaleza de los textos del Corán.

Durante la Edad Media, varios eruditos islámicos redactaron una detallada legislación, considerándola obligatoria en todo lugar y momento. Desde finales del siglo XIX, reformistas musulmanes como el egipcio Mohammed Abduh han cuestionado la validez de esta jurisprudencia, demandando una nueva interpretación del Corán (ijtihad) que mejor se adapte a las exigencias de los nuevos tiempos.

Sin embargo, los reformistas no se atrevieron a cuestionar algo mucho más esencial: la dominante visión dentro del Islam de que el Corán es la palabra de Dios, y que siempre debe por lo tanto aplicarse literalmente. La mayoría de los reformistas optó por manejar el Corán de una manera pragmática, enfocando su atención en aquellos versos que coincidían con sus planes, mientras que ignoraban las partes del Corán incompatibles con su ideología.

Según Abu Zayd, este enfoque continúa dominando el pensamiento reformista islámico, representado hoy día por el egipcio Mohammed Ammara y el pensador musulmán europeo Tariq Ramadan, entre otros.

El Corán contiene versos que resultan irreconciliables con las normas estipuladas por los actuales tratados sobre derechos humanos.
El libro religioso permite la esclavitud.
Impone penas medievales como la amputación de una mano en caso de robo.
Establece un impuesto especial (jizya) para aquellos que no son musulmanes.
Discrimina a las mujeres, otorgándoles por ejemplo menos beneficios que a los hombres en el derecho hereditario.

Al ignorar el problema que estos versos implican, los reformistas se ven imposibilitados a formular una respuesta adecuada a los fundamentalistas que pretenden aplicar literalmente el contenido de estos versos. Abu Zayd sostiene que ésta es la esencia de la parálisis que el pensamiento reformista islámico está sufriendo en la actualidad:
"Esta tendencia de los reformistas lleva a un camino sin salida a la modernización del pensamiento islámico.
Nunca se hallará una solución si se sigue considerando el Corán como algo incuestionable".

Para Abu Zayd, la única posibilidad para lograr reformas concretas reside en un enfoque histórico. El Corán no es un texto estático con normas perfectas que puedan regir eternamente, dice el erudito, sino que es más bien un "discurso dinámico" que interacciona continuamente con las necesidades humanas, en diferentes contextos históricos.

El libro contiene tanto valores universales como aplicaciones de dicho valores según las circunstancias de una determinada época. Si se quiere comprender la sabiduría de estas aplicaciones, hay que considerarlas en su marco histórico.
Como ejemplo, Abu Zayd cita el verso del Corán que estipula que las mujeres sólo pueden recibir la mitad de la cantidad total de la herencia que le corresponde a los hombres. Si se tiene en cuenta que antes de la llegada del Islam a la mujer no le correspondía nada, esta norma es, vista desde su contexto histórico, un avance revolucionario.

El principio que rige esta norma sería, aplicado a la actualidad, que los hombre y las mujeres deben ser iguales ante la ley.Nasr Abu Zayd admite que para la mayoría de los musulmanes, contemplar el Corán desde una perspectiva histórica es un paso trascendental:"Los musulmanes temen que al reconocer la dimensión histórica del Corán, éste pueda perder su carácter sagrado. Comprendo este temor, pero no es razón suficiente para impedirnos enfocar el Corán en un contexto histórico."

El erudito considera que todo sería más viable si los musulmanes tuvieran en cuenta que la idea del Corán como un producto de la historia no es nada nuevo en la teología islámica. Tampoco se trata en absoluto de una invención de Occidente para minar la credibilidad de esta obra religiosa.

En el siglo IX, los mutazilites, escuela teológica del Islam que usaba la razón y la lógica rigurosa, ya consideraba el Corán como "creado", lo que en términos contemporáneos simplemente significa que el libro se consideraba un producto histórico. Esta visión era en dicha época tan polémica como en la actualidad, y terminó siendo desplazada por la visión ortodoxa del Corán como equivalente a la palabra divina, sin comienzo ni fin. La tarea de los reformistas contemporáneos consistiría en revivir las antiguas concepciones de los mutazilites.

Michael Hoebink
16-10-2006



3.6.06

¿Puede el Islam aceptar la democracia?

Las evidencias de intolerancia cultural y política que provienen del mundo islámico y las circunstancias complejas en las que están desarrollando su crucial misión los Estados Unidos en Irak, siguen poniendo de relieve que el debate de qué hacer con el Islam dista mucho de estar cerrado.


Los datos que provienen del Islam son múltiples:

- reacciones violentas frente a unas viñetas que, para nosotros, son simple libertad de expresión;
- proclamas por la aniquilación de los judíos y de su Estado;
- desprecio por Occidente y pancartas de que “Islam will dominate”;
- carrera nuclear iraní; menosprecio y hasta odio a los infieles, desprecio por las mujeres,....


El Islam no es sólo eso, pero de manera subrayada por sus mismos fieles y líderes, también es eso. Y nosotros nos fijamos alarmados en esos rasgos porque para Occidente, civilización humanista donde las haya habido, resultan esenciales al valorar a una sociedad.

Democracia.


La democracia no es una simple técnica aséptica y universalmente transferible para organizar el entramado político de una sociedad. Incluso si fuera simple técnica no estaría exenta de precisar de un contexto cultural que la favorezca.

Pero es más que eso, la democracia es un forma de organizar la convivencia política, pero también la cívica y social y, sobre todo, un modo de equilibrar relativismo y esencialismo en la vida cultural y los sistemas de creencias.

Los rasgos formales que definen una democracia incluyen la existencia de nombramientos de cargos políticos en elecciones libres y regulares.

Exigen la libertad de expresión apoyada por la presencia efectiva de fuentes de información variadas y libres.
Le conviene en extremo la existencia de asociaciones autónomas de ciudadanos.
Le es imprescindible un Estado de Derecho con un poder legislativo que produzca leyes respetuosas con la libertad y la igualdad ante la ley, y que ésta sea aplicada por jueces independientes.
Y, algo que viene especialmente al caso, la democracia necesita de la independencia real del legislador y de los jueces respecto de poderes que le pueden influir pero no determinar, como es el caso de las organizaciones religiosas.

Nada de estos caracteres y algunos más que se podrían añadir han sido producto del simple voluntarismo de los europeos y americanos en determinado momento histórico. Las generaciones de ciudadanos que han ido implantando democracias reales en cada nación euroamericana lo han hecho porque han percibido a los elementos que definen la democracia como acordes con valores que ya profesaban, los cuales, a su vez, se han configurado por transmisión histórica e historiable cuya exposición sería tan prolija como contundente.

El Islam repudia a la democracia


Sin embargo no es posible rastrear nada de esto en la Historia ni en la cultura islámicas. La constitucional inexistencia de una ley civil y política independiente de las prescripciones religiosas que, por serlo, están fuera de toda crítica y de la posibilidad de evolucionar, bloquean la asunción de los principios democráticos que nosotros organizamos en un Estado de Derecho legítimo por sí mismo y no exclusivamente por sanción clerical.

Ni siquiera la historia de los pueblos que abrazaron mayoritariamente el Islam presenta épocas de diversidad de poderes ni de fragmentación socio-política en estamentos poseedores cada uno de sus propios y legítimos derechos. Nada hay en el Islam que nos haga pensar que, hoy, las sociedades que presentan los comportamientos de todo tipo que antes citábamos puedan desarrollar administraciones democráticas. Ni tienen precedentes en su cultura ni los quieren tener.

La democracia y las libertades son, para ellos, constructos occidentales que rechazan violenta y consistentemente. Y eso es verdad tanto para las élites como para las masas.

Es digno de tener en cuenta por quienes sueñan con un pronto acceso de Irak a la democracia el hecho de que los casos de occidentalización de pueblos de arraigado islamismo han sido llevados a cabo mediante fuertes dictaduras que, apoyadas en elementos militares occidentalizados, impusieron administraciones laicas y de vocación modernizadora.

La presencia angloamericana en Irak


No obstante todo esto, o, quizá, por esto mismo, lo cierto es que la presencia norteamericana y británica en Irak es, muy importante. Dos son los elementos que se han de considerar a la hora de hacer balance de la guerra y de dicha presencia. Una y muy importante es la actividad en territorio iraquí de terroristas de Al-Qaeda y afines que consideran como prioritario “liberar” a sus hermanos de la ocupación. De no ser Irak, para ellos, una prioridad, lo serían Nueva York, Washington o Londres. Estratégicamente fue y es una sabia decisión entrar y estar en ese país.

El otro objetivo de las fuerzas miliares anglosajonas es el de construir una estructura administrativa eficaz legitimada por hábitos e instituciones democráticas. Se trata, sin duda, de un objetivo loable y, cómo no necesario. Pero la empresa supera con creces la tarea no ya de una sino de muchas legislaturas democráticas occidentales.

Las carencias histórico-culturales a que hacíamos alusión echarán por tierra las infantiles pretensiones de que los iraquíes formen gobiernos salidos de las urnas pare, después, marcharse rápidamente de allí. Que constituyan asambleas legislativas y ejecutivos mediante las urnas, sí es un objetivo conseguible. Pero que eso suponga la existencia de democracias, aunque sean islámicas –flagrante “contradictio in terminis”-, ya se antoja una simple veleidad fruto del apremio por irse de Irak y de la falta de reflexión seria sobre el tipo de asuntos estamos considerando en este artículo.

La democracia es producto de nuestra civilización y resulta imprescindible seguir proclamándola y presentándola a los pueblos musulmanes como el paradigma básico por el que se han de medir sus comportamientos y el modo como organicen su convivencia. Esta necesidad no se asienta en que sea un objetivo conseguible, sino en que, con él confirmamos y nos refirmamos en nuestros valores pero siendo conscientes de que eso es confrontar con el Islam y de que éste lo rechazará durante, aún, muchas décadas. No debemos temer a la confrontación cultural, además de a la política y la militar

Qué duda cabe de que un cinturón de democracias reales por todo el mundo configuraría un orden internacional más estable, pacífico y seguro. Pero si ese ha de ser el objetivo de la política exterior euroamericana, ha de proyectarse a muy largo plazo y debería concretarse, en el caso de Irak, en la prolongación “sine die” de la presencia militar ahí.

Un paso en falso, una precipitación en catalogar como democracias a sociedades islámicas por el mero hecho de que haya estabilidad y procesos electorales, será fatal. Si eso ocurriera en Irak, en el caso de que, bajo los partidos chiítas y la moderación de los sunníes -en un escenario aceptable para estos-, se produjese una retirada de la fuerza multinacional, la conversión de ese país en una República islámica beligerante contra nosotros y auspiciada por la poderosa, chiíta y vecina Irán, sería cosa de pocas semanas.
Occidente no se puede equivocar en las acciones pero tampoco en los diagnósticos ni cabe despreciar el factor histórico-cultural a la hora de alumbrar las políticas que se adopten.

Podemos concluir esta reflexión asegurando que ninguna de las experiencias electorales ejercidas en ellas auguran una instauración democrática ni siquiera a medio plazo.

¿Puede la democracia aceptar al Islam?

La vida política en los territorios de los árabes palestinos, gestionados por la mal llamada Autoridad Nacional Palestina constituyen un excelente punto de arranque para acercarnos a las posibilidades de construir un sistema democrático a partir de una ideología antidemocrática y, lo que nos afecta más, las posibilidades de aceptar el juego democrático de grupos ideológicos que propugnan el sabotaje a las instituciones y principios que cimientan esa democracia.

Hamas fue fundada en el año 1987 por el felizmente desaparecido jeque Yassin, En el artículo segundo de su carta fundacional, fechada el 18 de agosto de 1988, se presentó como una rama del movimiento panislamista internacional de los Hermanos Musulmanes, fundado en Egipto en 1928 por Hassan al-Banna, y que propugna la aplicación de la sharía (ley islámica) en diversos aspectos de la vida diaria, y la vuelta de las naciones al Islam como modo de alcanzar una liberación política que, sin duda alguna, no ven en las instituciones más liberadoras que jamás se hayan constituido: las estructuras políticas demoliberales.

Con presupuestos de este tipo es difícil construir la poliarquía política, económica y cultural característica de las democracias. Una pluralidad que establezca como no generalizables los términos absolutos y con vocación monopólica que ciertos grupos ideológicos o de interés es imprescindible para que nadie intente el asalto a la “res publica”. No cabe la posibilidad, ni siquiera lejana, que Hamás, organice un Estado en los términos de legitimidad que los ciudadanos de las democracias exigimos ni que sea comparable a los niveles de tolerancia interna que el Estado de Israel practica con la numerosa minoría árabe que goza de derechos de ciudadanía incluido el de votar y, por tanto, formar parte de la decisión popular de quién debe gobernar Israel.

A nadie se le escapa que tal participación electoral de semejantes rivales culturales puede afectar gravemente a la seguridad. Pues a pesar de ello, esa minoría tiene su presencia en la política israelí.
Las democracias, con su sistema de relativización de los poderes y de las ideologías garantizan la existencia de ellas, a las que concede legitimidad en cuanto a su existencia y en cuanto a su influencia, siempre que no alcancen a convertirse en monopolios políticos o económicos. Pero tal tolerancia ha de ir, para ser efectiva, acompañada de la represión de aquellas instancias que no acepten, expresamente, el juego democrático ni las bases liberales del mismo, que no son otras que las relativas a los derechos inalienables de los individuos y de su igualdad ante la ley.

Los islamistas no sólo destruyen los cimientos necesarios para construir democracias allí donde gobiernan. No sólo es una impostura que el iraní o el de Hamás se presenten como gobiernos legítimos cuando reprimen la formación de una oposición política y mantienen en la exclusión social y política a las mujeres por el hecho de serlo.

Es imposible, igualmente, que los islamistas que viven en los países democráticos, que siguen, en mayor o menor grado y con más o menos tacticismo, el mismo programa que Hassan al-Banna, se adapten a la democracia.

El mismo texto sagrado del Islam es, en sí y sin una tradición que lo hubiera modificado, un texto inhumano. Como digo, ni la Sunna ni la tradición chiíta ofrecen una interpretación evolucionada, refinada, culta ni respetuosa con los Derechos Humanos Universales (sin más adjetivos posibles).

Por tanto, al igual que se ha hecho con las reminiscencias de la ideología y las organizaciones hitlerianas o de exaltación del nazismo, el islamismo ha de ser prohibido porque supone una amenaza para las sociedades occidentales que les acogen.

Al igual que se persigue la propaganda nazi, de exaltación de la raza aria, de extermino de los judíos o de cualquier otro grupo, por el simple hecho de que aspira a acabar con la democracia utilizando su, en ocasiones, flaqueza moral, acabaremos planteándonos seriamente la necesidad de reprimir con dureza las manifestaciones totalitarias de los islamistas en España, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Canadá, etc..
Si editar, propagar y distribuir el “Mein Kampf” hace, razonablemente, saltar las alarmas de defensa de la democracia, la edición de “El Corán”, sin acotaciones autocríticas o modificaciones que aseguren que no es la sangre que ese libro destila lo que se predica en las mezquitas occidentales, debería, igualmente, reprimirse. Y eso en nombre del mantenimiento de los poderes y las ideologías dentro de los límites relativizadotes que el régimen democrático y liberal exigen.

El único fundamentalismo posible en una democracia es el que excluye a los que no aceptan sus propias reglas de juego. Y el Islam no las acepta.

26.2.06

Intelectuales contra el totalitarismo.


Un grupo de prestigiosos intelectuales, publicó un manifiesto en el satírico semanario francés "Charlie Hebdo", una de las publicaciones europeas que reprodujo los cuestionados dibujos, denunciando lo que describen como "totalitarismo islámico".

La medida de protesta de los intelectuales, muchos de los cuales han recibido amenazas de muerte en algún momento debido a su trabajo, es una reacción a la violencia que se produjo en distintas partes del mundo por la publicación de caricaturas del profeta Mahoma.


Unidos contra el nuevo totalitarismo.


Después de haber vencido al fascismo, al nazismo, al estalinismo, el mundo se enfrenta a una nueva amenaza totalitaria mundial: el islamismo.

Nosotros, escritores, periodistas e intelectuales convocamos a la resistencia al totalitarismo religioso y a la promoción de la libertad, la igualdad de oportunidades y los valores seculares para todos.
Eventos recientes, ocurridos tras la publicación de dibujos de Mahoma en varios periódicos europeos, han revelado la necesidad de librar una lucha por los valores universales, que no se librará con las armas, sino en el campo de las ideas.
No se trata de una lucha entre culturas o una oposición Occidente-Oriente, sino de un combate mundial que ubica a los demócratas contra los teócratas.

Como todos los totalitarismos, el islamismo se alimenta de miedos y frustraciones. Los predicadores del odio apuestan por esos sentimientos para formar sus batallones destinados a imponer un mundo liberticida y desigual. Pero nada, ni siquiera la desesperación, justifica la elección del oscurantismo, el totalitarismo y el odio.

El islamismo es una ideología reaccionaria que asesina la igualdad, la libertad y el secularismo allí donde está presente.
Su éxito sólo puede llevar a un mundo de dominación: la dominación de la mujer por parte del hombre y la dominación de todos por parte de los islamistas. Para contrarrestarlo, debemos garantizar derechos universales a los oprimidos y discriminados.

Rechazamos el "relativismo cultural", que consiste en aceptar que los hombres y mujeres de cultura musulmana deben ser privados del derecho a la igualdad, la libertad y los valores seculares en el nombre del respeto por culturas y tradiciones.

Rechazamos renunciar a nuestro espíritu crítico por miedo a ser acusados de "islamofobia", un concepto desafortunado que confunde la crítica del Islam como religión con la estigmatización de sus creyentes. Abogamos por la universalidad de la libertad de expresión, para que el espíritu crítico pueda ejercitarse en todos los continentes, contra todos los abusos y contra todos los dogmas. Apelamos a los demócratas y a los espíritus libres de todos los países para que nuestro siglo sea un siglo ilustrado, no oscurantista.»

INTELECTUALES FIRMANTES


Salman Rushdie: Escritor indo-británico quien recibió un fatwa ordenando su ejecución por “Los Versos Satánicos”.

Ayaan Hirsi Ali: Diputada holandesa, nacida en Somalia, que escribió con Theo Van Gogh el documental por el que lo asesinaron.

Chahla Chafiq: Escritora iraní exiliada en Francia.

Caroline Fourest: Escritora francesa y autora de un libro contra Tariq Ramadan.

Bernard-Henri Lévy: Filósofo francés.

Taslima Nasreen: Escritora exiliada de Bangladesh, sobre quien pende un fatwa ordenando su ejecución, por apostasía.

Irshad Manji: Escritora autora de "Mis dilemas con el Islam" refugiada de Uganda en Canadá

Maryam Namazie: Escritora y productora de televisión iraní residente en el Reino Unido

Mehdi Mozaffari: Académico iraní exiliado en Dinamarca

Antoine Cefir: Cristiano libanés que vive en Francia, director de la revista francesa que examina el Medio Oriente

Ibn Warraq: Académico estadounidense de origen indio/paquistaní,autor de "Por qué no soy musulmán".

Philippe Val: Director de "Charlie Hebdo".
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Esta medida de protesta efectuada por los intelectuales firmantes y a pesar de que muchos han recibido amenazas de muerte, es una reacción lógica contra la violencia islamita que se esta produciendo en distintas partes de Oriente, esta vez a causa de la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma.

Mientras las protestas se han extendido por todo oriente y los actos vandálicos han ido a más llegando al paroxismo con la quema de Embajadas, Europa y nuestros representantes políticos cierran los ojos a la violencia desatada, intentando desvinculándose de la publicación de las viñetas y abandonando a Dinamarca a su suerte. ¿Para esto instauraron la Unión Europea? ¿No implica dicha unión el apoyo en caso necesario, entre los países que la componen? ¿Estaremos equivocados en esta percepción?, tal vez la tal llamada "unión" solo sirve para tomar las directrices de cómo conseguir más rápidamente “La decadencia europea”?

10.1.06

Musulmanes que luchan por la libertad

Son muchos los musulmanes/as que luchan por la libertad, muchos musulmanes que defienden sus derechos a pesar del totalitarismo, de las dictaduras, del avance del yihadismo y de la represión brutal.

Y son muchos los ex-musulmanes que nos alertan sobre el peligro que representa el Islam, lo que pretenden demostrarnos es que, en este mundo, a lo que nos enfrentamos es a un Islam politizado: un movimiento que es inhumano y que aspira a hacerse con el poder en el mundo entero.

No es casualidad que muchas de las voces valientes del islam sean mujeres emblemáticas, cuyo compromiso con la libertad las ha llevado a ser amenazadas de muerte, amenazas que no han conseguido atemorizarlas ya que a pesar de pender terribles fatwas contra su persona siguen alzando sus voces y reclamando un Islam tolerante y democrático.

Algunas de estas personas tienen nombre propio por esto desde aquí las recordamos y les enviamos nuestro sincero apoyo:

Ayaan Hirsi Ali


Nació en Somalia y musulmana. Cliteridectomizada en Kenia, al llegar a la edad púber. En la Holanda inmemorialmente tolerante, logró ser una mujer libre. Guionista de "Sumisión", una película sobre la opresión de las mujeres por el fundamentalismo islámico que el cineasta Theo van Gogh pagó con su vida por filmarla.
Ayaan Hirsi Ali, diputada liberal del Parlamento holandés, sigue amenazada de muerte: cualquier buen musulmán tiene el deber de asesinarla.
Vive bajo protección policíaca desde el asesinato de Theo Van Gogh en 2004.

Chahla Chafiq

Socióloga y escritora iraní exilada en Francia. Entre sus libros se cuenta "El hombre nuevo islamista: la prisión política en Irán" (2002).


Taslima Nasrin


Escritora y médica exilada de Bangladesh.
Blanco de una "fatwua" que ordena su ejecución, a causa de su defensa de las mujeres y las minorías en su país. Su cabeza tiene precio: 500.000 rupias por su decapitación.



Maryam Namazie


Escritora iraní exilada en el Reino Unido. Militante en pro de los derechos de la mujer en los países musulmanes. Ha sido objeto de muchas amenazas de muerte.


Irshad Manji.


Escritora lesbiana canadiense nacida en Uganda en el seno de una familia musulmana chiita. Autora de "Mis dilemas con el islam". Las amenazas de muerte constante la han obligado a instalar cristales a prueba de bala en las ventanas de su casa.







Mehdi Mozaffari.


Académico iraní exilado en Dinamarca. Su obra sobre el islam y el islamismo incluye: "La autoridad en el islam: de Mahoma a Jomeini"
"Fatua: violencia y descortesía"
"Mundialización y civilizaciones". Ha sido objeto de numerosas amenazas de muerte.


Salman Rushdi


Escritor británico nacido en la India. Autor de nueve novelas, entre ellas la reciente "Shalimar, el payaso". Su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. Laureado con muchos premios literarios importantes. Presidente del PEN de EE.UU. Su novela, "Los versos satánicos", le mereció en 1989 una "fatwua" que ordenó su ejecución, la cual fue reafirmada en 2005.





Antoine Sfeir

Nacido en el Líbano, naturalizado francés. Director de una revista de investigaciones sobre el Oriente Medio. Autor de varios libros sobre el islamismo.

Nonie Darwiish

Norteamericana de origen egipcio y confesión islámica. Escritora, publica en varios medios de comunicación y está al frente de la organización Arabs for Israel.




Ibn Warrak.

Nacido en la India. Educado en escuelas coránicas paquistaníes y más tarde en Inglaterra. Vive actualmente en EE.UU. Autor de: "Por qué no soy musulmán"". Editor de "Los orígenes del Corán" y "En busca del Mahoma histórico". Ibn Warraq es un seudónimo.


Shirin Ebadi

Nacida en Hamadán, Irán, abogada y activista por los derechos humanos y la democracia. Fue la primera ciudadana iraní y la primera mujer Musulmana en recibir el premio Novel de la Paz en 2003.





Tawkid Hamid

Medico reformador musulmán que reside en EE.UU.

Wafa Sultán


Siria, considerada herética por enfrentarse en la TV. Al Yazira a un imán.






Nyamko Sabuni

Nacida el 31 de marzo de 1969) esta política sueca, casada con un ciudadano sueco y que actualmente desempeña el cargo de Ministra de Integración y de Equidad de Género en el gobierno sueco.
No obstante, el nombramiento no fue bien recibido por los musulmanes suecos, quienes la acusaban de islamofobia y populismo..

El 17 de julio de 2006, mediante una carta de opinión publicada en el diario Expressen, solicitó exámenes ginecológicos obligatorios para todas las colegialas con el fin de prevenir la ablación de clítoris.
También propuso una prohibición del uso del hiyab para niñas de menores de 15 años así como también la inclusión de los crímenes de honor como una categoría independiente dentro del Código Penal Sueco.

En julio de 2006 su libro Flickorna vi sviker (Las mujeres que traicionamos) sobre las mujeres en Suecia que viven bajo la amenaza de la violencia de honor, fue publicado.

Chahdortt Djavann

Es una Iraní de Téheran, exiliada muy joven llega a París en 1993, con su madre y hermanos mayores, conoce la precariedad de la vida, y más tarde entre la escuela secundaria de estudios sociales, donde estudió antropología.
Conocida por su lucha contra el oscurantismo del Islam, y el derecho para criticar las religiones.

Una entrevista con el autor, una mujer excepcional, por lo que se muestra aquí la realización de su lucha, (como vemos en el siguiente vídeo) donde atacó el Islam y el velo.



Necla Kelek

Tenía diez años cuando llegué a Alemania procedente de Estambul. Aprendí alemán. Me sentía en mi casa. En mi pubertad, mis padres me prohibieron tener relaciones cercanas con mis compañeros de clase alemanes, con mis profesores, con Alemania. Durante cuatro años, sólo pude ver la vida desde la ventana de mi piso. Un día, dejé de obedecer a mi padre. Se produjo el estallido. Entonces comprendí que debía forjarme yo sola mi destino. Mi padre nos dejó, y mi madre dejó que siguiera estudiando. Eso fue lo que me salvó. Mi historia es la de muchos hijos de inmigrantes turcos. Quiero que les sirva de ejemplo para atreverse a vivir su vida.

Una vez liberada –y tras sobrevivir al estallido de su padre, que consistió en atacarla con un hacha–, Kelek estudió Economía y Sociología. Y comenzó a escribir. Hasta la fecha ha publicado media docena de libros. El más famoso, Die fremde Braut (La novia extranjera, pero asimismo extraña), le valió el Geschwister-Scholl-Preis y se convirtió en un best-seller: es una obra híbrida, cuya primera parte reconstruye la historia de cuatro generaciones de mujeres de la familia de la autora y la segunda expone los casos de mujeres turcas compradas en su país de origen y llevadas a Alemania para casarse con turcos inmigrantes. Esta parte de su libro está basada en un trabajo de documentación e investigación sobre un corpus original de más de cincuenta entrevistas.

Mina Ahadi

Ahadi nació en 1956 en Abhar, el mayor núcleo urbano de la provincia de Zanjan, poblada mayoritariamente por azeríes. Bajo la dictadura de Reza Pahlavi, Ahadi estudiaba medicina en la Universidad de Tabriz y militaba en el Partido Comunista de Irán. Tras el triunfo de la revolución de Jomeini, fue expulsada de la universidad por negarse a llevar el chador. Su marido, también comunista, fue secuestrado y ejecutado por agentes del Vevak, el Ministerio de Inteligencia y Seguridad, digno sucesor de la temible y temida Savak. Ahadi se refugió en el oeste del país, donde trabajó para la insurgencia kurda de 1981 a 1990. Ese año se exilió a Austria, país del que ostenta la nacionalidad, y posteriormente se radicó en Alemania, donde vive desde 1996.

Lo que entiende Ahadi por colaboracionismo con el Islam queda resumido en esta declaración suya, pronunciada en la rueda de prensa de presentación del Comité de Ex Musulmanes de Inglaterra, en octubre de 2007:

- Vivimos en un mundo en el que los intelectuales dicen que el Islam es lo correcto.
- Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación y la gente en general tienen miedo de criticar al Islam y a otras religiones, pero especialmente al Islam.
- Vivimos en un mundo en el que se consideran aceptables los crímenes de honor, los matrimonios de menores de edad y el movimiento islámico en general.
- Vivimos en un mundo que es "tolerante", que quiere "cooperar con las organizaciones islámicas", un mundo que da constantes muestras de paciencia.
Nosotros decimos que las personas que vienen de los llamados "países musulmanes" a vivir en países europeos son personas, no "musulmanes".
Nosotros defendemos el secularismo.
Defendemos la libertad de expresión en este mundo.
Y pretendemos demostrar que, en este mundo, a lo que nos enfrentamos es a un Islam politizado: un movimiento que es inhumano y que aspira a hacerse con el poder en el mundo entero.

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2.8.04

Criados para odiar (Nonie Darwish)

La controversia por las viñetas danesas del profeta Mahoma pasa completamente por alto lo esencial. Por supuesto, las viñetas son ofensivas para los musulmanes, pero no justifican el incendio de edificios o el asesinato de inocentes. Las caricaturas no pueden provocar el odio enfermizo que contemplamos en el mundo musulmán a través de nuestras pantallas televisivas, son el síntoma de una enfermedad mucho mayor.


Nací y crecí como musulmana en El Cairo, Egipto, y en la franja de Gaza. En los años 50 mi padre fue enviado por el presidente egipcio, Gamal Abdel Naser, a encabezar la inteligencia militar en Gaza y el Sinaí, donde fundó los Fedayines Palestinos, o "resistencia armada". Cruzaban la frontera y perpetraban ataques contra Israel, provocando la muerte a 400 israelíes e hiriendo a más de 900.

A raíz de las operaciones de los fedayines, mataron a mi padre cuando yo tenía ocho años. Fue elogiado por Naser como héroe nacional, y se le consideró un sahid, o mártir. En el discurso que dio para anunciar la nacionalización del Canal de Suez, Naser prometió que todo Egipto vengaría la muerte de mi padre. Naser nos preguntó, a mis hermanos y a mí: "¿Quién de vosotros vengará la muerte de vuestro padre matando judíos?". Nos miramos sin decir palabra, incapaces de responder.

En la escuela de Gaza aprendí el odio, la venganza y la represalia. La paz nunca era una opción, pues se consideraba un signo de derrota y debilidad. Cantábamos canciones en que se llamaba "perros" a los judíos (en la cultura árabe los perros se consideran impuros).

Estaban prohibidos la crítica y el plantear preguntas. Cuando formulaba alguna se me decía: "Los musulmanes no pueden amar a los enemigos de Dios, y aquellos que lo hagan no recibirán clemencia en el infierno".

Cuando era joven visitaba en El Cairo a una amiga cristiana durante las oraciones del viernes, y ambas escuchábamos los ataques verbales contra cristianos y judíos que salían de los altavoces exteriores de la mezquita. Decían: "Que Dios destruya a los infieles y a los judíos, los enemigos de Dios. No debemos frecuentarlos o hacer tratos con ellos". Escuchábamos a los muecines y respondíamos: "Amén".

Mi amiga parecía asustada; yo estaba avergonzada. Allí fue cuando me di cuenta por vez primera de que había algo que estaba muy mal en el modo en que se enseñaba y practicaba mi religión.


Por desgracia, la manera en que fui educada no es una excepción. Centenares de millones de musulmanes se han criado con el mismo odio a Occidente y a Israel como elemento de distracción de los fracasos de sus líderes. Las cosas no han cambiado desde que era pequeña, allá por los años 50.

La televisión palestina ensalza a los terroristas, y los libros de texto siguen negando la existencia de Israel. Se ha puesto nombre de sahids, incluido el de mi padre, a más de 300 escuelas palestinas. Hay carreteras en Egipto y en Gaza que aún llevan el nombre de mi padre o el de otros "mártires". ¿Qué clase de mensaje se envía sobre el papel que desempeñan los terroristas? Que son héroes.


Los líderes que firman tratados de paz, como el presidente Anuar el Sadat, son asesinados. Hoy, el presidente islamofascista de Irán utiliza soflamas nucleares, negaciones del Holocausto y amenazas de "barrer a Israel del mapa" para mantener el control sobre su dividido país.

En efecto, con Dinamarca a punto de ocupar la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de la ONU, las llamas de la controversia de las viñetas han sido avivadas por Irán y Siria. Esto es crítico, puesto que se espera que la Agencia Internacional de la Energía Atómica remita el caso de Irán al Consejo de Seguridad y exija sanciones. Al mismo tiempo, Siria está bajo vigilancia por sus acciones en el Líbano. Cínicamente, Irán y Siria desean crear dificultades a los daneses y, así, alcanzar sus peligrosas metas.

Pero las concentraciones y los disturbios corrieron por cuenta de un público listo para la rabia. Desde mi infancia en Gaza hasta hoy, culpar a Israel y a Occidente ha sido una industria del mundo musulmán.


Cuando la paz parecía alcanzable, los líderes palestinos encontraban grupos que hacían cualquier cosa para sabotearla. Permitieron que su pueblo fuera utilizado como carne de cañón de la yihad árabe.

Los dictadores de los países vecinos estaban completamente satisfechos de explotar a los palestinos como elemento de distracción de los problemas en sus propios patios. La única voz ajena al control gubernamental han sido las mezquitas, y estos lugares de culto se han desbordado de lenguaje yihadístico.

¿Es sorprendente que, tras décadas de adoctrinamiento en una cultura del odio, esa gente odie verdaderamente? La sociedad árabe ha creado un sistema de dependencia del miedo a un enemigo común. Es un sistema que les ha traído las tan necesarias unidad, cohesión y conformidad, en una región donde los feudos tribales, la inestabilidad, la violencia y la corrupción egoísta han hecho estragos.


Los líderes árabes culpan a los judíos y a los cristianos en lugar de proveer de buenas escuelas, carreteras, hospitales, viviendas, empleo o esperanzas a sus pueblos.

He vivido en esa zona de guerra, dictaduras opresoras y estados policiales durante 30 años. Los ciudadanos competían por complacer y glorificar a sus dictadores, pero miraban para otro lado cuando unos musulmanes torturaban y aterrorizaban a otros musulmanes.


Fui testigo de las matanzas de chicas por cuestiones de honor, de la opresión de las mujeres, de la mutilación genital femenina, de la poligamia y sus efectos devastadores sobre las relaciones familiares. Todo esto está destruyendo la fe musulmana desde dentro.

Es hora de que los árabes y los musulmanes defiendan a sus familias. Debemos dejar de permitir a nuestros líderes que utilicen a Occidente y a Israel como elementos de distracción de su liderazgo fracasado y de la carencia de libertades de sus ciudadanos.


Es hora de dejar de permitir que los líderes árabes se quejen de las viñetas mientras cierran los ojos ante la gente que difama el islam sosteniendo coranes en una mano mientras matan gente con la otra.

Los musulmanes necesitan empleos, no yihad. Las disculpas por las viñetas no solucionarán los problemas. Lo que se necesita es esperanza, no odio. A menos que reconozcamos que la cultura del odio es la verdadera raíz de los disturbios que rodean a esta controversia de las viñetas, esta peligrosa sobrerreacción será solamente el principio de un choque de civilizaciones que el mundo no puede soportar.



Nonie Darwish, norteamericana de origen egipcio y confesión islámica. Escritora, publica en varios medios de comunicación y está al frente de la organización Arabs for Israel.

Este artículo fue publicado en el Telegraph británico el pasado 17 de febrero.

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