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14.5.07

La doble moral de la Comisión islamica española



Las estrategias de poder del Islam en España.


La Comisión Islámica de España, institución interlocutora del Gobierno para el desarrollo de los acuerdos religiosos, en una carta remitida a la dirección general de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, la Comisión Islámica de España hace balance de la situación de la comunidad musulmana en el país durante el primer año de Gobierno socialista y ha solicitado al Ejecutivo que tome medidas para "vencer los prejuicios" sociales hacia los musulmanes y la "campaña de desprestigio" que, en su opinión, sufren los imames por parte de algunos sectores...

En la carta, el secretario general de la Comisión, Riay Tatary, denuncia entre otras cosas:

1) Que los imanes "han sufrido una campaña de desprestigio alimentada por alguna declaración, con desinformación y por parte de algún representante del nuevo Ejecutivo". "La ignorancia de muchos sobre el origen real de la amenaza terrorista les ha llevado a ver fantasmas en cada mezquita, en cada imán y en cada musulmán".

2) Critica las "complejidades burocráticas" que se imponen a la apertura de nuevas mezquitas y cementerios por parte de las administraciones locales "bajo apremios y amenazas fácticas fuera de la ley, aunque excusándose en ella".

3) "Aumento de ideas islamófobas en la opinión pública, alimentada desde algunos grupos y medios".

4) El "entorpecimiento" que sufren los imames extranjeros para la obtención de visados de entrada en España.

5) Preocupa la falta de disposición por parte del Gobierno a desarrollar la enseñanza de la religión islámica en los colegios públicos. Tatary recuerda que se presupuestaron un total de 40 profesores, si bien aún no han comenzado las clases.

6) falta de disposición a regularizar "las situaciones de coesposas" (poligamia) y sus hijos.

7) Dificultades que tienen los ciudadanos musulmanes para disfrutar de las festividades sustituibles por motivos religiosos ("depende de la comprensión individual del empleador")

8) El "receso" por parte de la Administración en el estudio, catalogación y conservación del patrimonio histórico nacional hispanomusulmán.

9) Por otra parte, advierte de que las comunidades islámicas continúan "en régimen de autofinanciación de supervivencia" con los "escasos medios" de que disponen por las aportaciones de los fieles, "a pesar de las promesas de ayuda económica de la Administración".

10) La Comisión Islámica encuentra "buena disposición al encuentro y al diálogo" por parte del Gobierno y la "buena acogida" de las iniciativas que ha planteado, especialmente por parte de la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico. No obstante, lamenta que "las buenas intenciones" no se traduzcan "en hechos palpables".

Pues así están las cosas. El Islam pide lo que no está dispuesto a dar. Como es sabido allí donde los musulmanes son mayoría, el Estado es confesionalmente musulmán, y donde el Estado es musulmán no sólo no hay la más mínima libertad pública, sino que además la Iglesia está fuera de la ley y es perseguida. En cambio, en Europa, donde esos mismos musulmanes son minoría se escudan en las libertades públicas para pedir y exigir toda clase de derechos... Y esto en castellano se denomina tener “mucha cara” o también tener “una cara de cemento armado”.

Y es que la comunidad musulmana en España es muy progre. Como se recordará, por ejemplo, el señor Riay Tatary y el Señor Mansur Escudero manifestaron con ocasión de la elección del santo Padre Benedicto XVI su “preocupación” por la elección ya que “la decisión adoptada, nos parece que han elegido al candidato con un perfil más conservador”...
Lo que no dicen estos señores es que en España las mezquitas se construyen con dinero que procede de Arabia Saudita (donde por ejemplo las mujeres no tienen derecho a sacarse el carné de conducir) y un señor llamado Mohamed VI, amo de una finca llamada Marruecos... Dos países donde el cristianismo está fuera de la ley.
Y por supuesto los señores Riay Tatary y Mansur Escudero no piden libertades para los cristianos de Arabia y Marruecos, sus socios capitalistas.
Y encima reivindica con todo descaro la poligamia... Hace días la mayoría de las religiones presentes en España firmaron una declaración condenando la legalización del llamado matrimonio gay... El Islam, lógicamente no lo firmó, y no lo firmó porque también aspira a la legalización de ese otro matrimonio peculiar que es la poligamia.

Ahora bien, la poligamia coloca a la mujer en clara situación de inferioridad y sometimiento en su igualdad con el hombre... Y la pregunta es la siguiente: Esas feministas tan aguerridas ante cualquier agresión contra la igualdad o superioridad de la mujer, esas feministas que por ejemplo han puesto el grito en el cielo porque se ha elegido para la eurovisión una canción en la que habla una chica enamorada nada menos que de un hombre... ¿Todas esas feministas tan aguerridas, ¿es que de nuevo se van a callar ante esa reivindicación de la poligamia...? ¿Es que eso no es violencia de género o qué...?

19.6.04

El choque de los fundamentalismos


Autor: Ali, Tariq
Editorial: Alianza


La obra del paquistaní Tariq Alí, intelectual comprometido contra la injusticia social, gana adeptos con el paso del tiempo.

Alí, que estudió en Oxford y vive actualmente en Londres, ha publicado novela y teatro, aunque es más conocido por sus libros históricos, siempre relacionados con la más palpitante actualidad.


Tariq Ali analiza en El choque de los fundamentalismos la llamada «guerra contra el terror» como una espantosa variante del retorno de la Historia. Un choque entre dos fundamentalismos, uno religioso y otro imperialista, en el que ambos bandos se valen de los mismos símbolos sacros y anacrónicos para encauzar sus propósitos; ya sea apelando a «la venganza de Alá», a «Dios está de nuestra parte» o a «Dios bendiga a América».

Cada uno posee sus inveterados rasgos distintivos, pero las dos fuerzas distan mucho de estar en pie de igualdad. Una es un «fundamentalismo imperial» que ha dejado sus huellas en Afganistán o en Oriente Próximo en su lucha por el control del «oro negro», y cuya facilidad para entrar en guerra sirve de espeluznante recordatorio del lugar que ocupa en el mundo. La otra fuerza es un «fundamentalismo religioso», un producto de la desesperación frente a las humillaciones del anterior.

El choque de los fundamentalismos es un paseo ameno y atractivo a través de la historia, la política, la literatura y la autobiografía, por el mundo de hoy y de nuestro pasado reciente. Un puente de entendimiento entre Oriente y Occidente, Islam y Cristianismo, escrito de forma magistral por este «musulmán no musulmán» que es como se define Tariq Ali para destacar su ateísmo. Un canto a la comprensión mutua entre las sociedades islámicas y occidental. Las islámicas en las que, como le ocurrió al autor, se podía crecer sin interferencias religiosas tan acuciadas. La occidental, cuyos valores proclamados por la Ilustración continúan siendo aplicables en nuestros días, pero en la que la concepción del imperio estadounidense como un nuevo proyecto emancipador responde a una orientación fatídicamente errónea.

Esta nueva edición de El choque de los fundamentalismos ha sido ampliada y actualizada por Tariq Ali con nuevos análisis y referencias a la guerra de Irak y a los atentados de Madrid, del 11 M, y de Londres, del 7 J.

Sinopsis

El Medio Oriente ha ejercido una obstinada fascinación sobre Occidente. «Descubierto» por el romanticismo, se pobló de pronto de olores y sensaciones que entraban por todos los poros, y de personajes elementales dominados por la pasión, eso que Hollywood aprovechó para enrolar a Rodolfo Valentino en El hijo del Skeikh, un filme que rompió los corazones de las espectadoras en la Norteamérica de la precrisis.

Pero esta imagen más bien idílica ha experimentado una movida de péndulo, sobre todo después del 11 de septiembre. De entonces a acá, ha tendido a prevalecer la equiparación entre Islam y fanatismo religioso, un invento efectivo gracias a la labor de los medios de difusión y a la emotividad inicial desatada por los sucesos. Y es por ahí, precisamente, por donde rompe El choque de los fundamentalismos, un apasionante libro de Tariq Ali cuyo rasgo distintivo consiste en discutir, en buena lid, la mirada convencional: de entrada nos informa que el Islam, como toda cultura, no es para nada homogéneo.

En rigor, hay muchos tipos de Islam, con variantes y matices diversos, un dato que suele silenciarse en medio de la prevalencia de estereotipos fijos sobre la otredad árabe. En este orden, el capítulo donde se examinan los orígenes y evolución del wahhabismo —una vertiente doctrinal extrema adoptada por Arabia Saudita, cuna de Osama bin Laden— constituye a mi juicio uno de los más memorables, sobre todo porque nos ubica ante el doble estándar de la política norteamericana, al tener como aliado a un país nada conectado con los valores democráticos. El petróleo, obviamente, manda.

¿Pero es el fundamentalismo un concepto aplicable únicamente al campo religioso? Tariq Alí lo niega desde el título. Se trata de un rechazo a la tesis del harvardiano Samuel Huntington, quien definió el «choque de civilizaciones» en tanto el núcleo duro de los conflictos del futuro, como ahora propaga la idea esencialista y racista de que los hispanos constituyen una amenaza para la identidad nacional estadounidense. Lo que se ha producido después del 11 de septiembre —sostiene Alí— no es un choque entre dos civilizaciones, sino entre dos fundamentalismos: uno religioso y otro político-imperial; el primero encarnado en quienes perpetraron los ataques terroristas a Nueva York y Washington; el segundo, en las invasiones a Afganistán e Iraq.

A mi juicio, uno de los capítulos más atractivos es el que el autor dedica a historiar el imperialismo norteamericano mediante experiencias como la participación de Estados Unidos en las dos guerras mundiales, la Guerra Fría y la contrainsurgencia. Pero en medio de sus innegables excelencias se echa de menos la insuficiente ponderación de la guerra contra España, en 1898, que les permitió experimentar su primera «splendid little war» a un costo relativamente bajo, un esquema que se repetiría, andando el tiempo, con las invasiones a Granada y Panamá.

Después de los abominables atentados terroristas del 11 de septiembre y del 11 de marzo en Madrid, resulta indispensable conocer mejor el mundo islámico, una referencia cultural que aún sigue teniendo bastante bajo perfil entre nosotros. Tariq Alí ayudará a los cubanos a no confundir mundo islámico con mundo árabe, y a diferenciar conceptos como chiita, sunni y suffi, tres corrientes caracterizadas por los distintos modos de posesionarse ante el hecho religioso y el Corán. Y lo hace no con la asepsia del académico convencional, sino combinando un análisis social y político de grueso calibre con sus vivencias personales en su natal Paquistán y, sobre todo, a partir de un sostenido compromiso antibelicista. Este libro, sin dudas, viene a llenar parte de ese vacío. Demos, pues, la más cálida bienvenida a El choque de los fundamentalismos.

Por: Alfredo Prieto. Ensayista, editor-jefe de la revista Temas.

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