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10.1.07

Persecucuón de Cristianos en los Países Musulmanes


Las minorías cristianas en los países musulmanes

En días pasados la comunidad Palestina residente, que se declara en su gran mayoría cristiana, provenientes de Belén y de Beit Jala, culpa a las autoridades israelíes de la situación de sus hermanos en Tierra Santa.
Olvidan sus dirigentes que los palestinos avecindados en Chile no han llegado por persecución de los judíos sino, por el contrario, a causa de la hostilidad de las entonces autoridades turcas y de sus hermanos musulmanes.

Es interesante referirnos a la situación de la minoría cristiana en los países musulmanes para dejar en evidencia que ellas son sistemáticamente perseguidos por las autoridades y sus hermanos musulmanes.
Hacemos hincapié en que nos referiremos a los países musulmanes y no solamente árabes, porque en países islámicos como Pakistán, Afganistán, Indonesia o Nigeria, que no son árabes, las minorías cristianas sufren igualmente persecuciones.

En la diócesis de Tierra Santa que comprende los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza y el vecino reino de Jordania, viven, según datos de la Oficina Central de Estadísticas, 150.000 cristianos que forman parte de la población árabe del país, que son alrededor de 1.100.000, en su mayoría musulmanes.
Otros 28.000 cristianos procedentes de Rusia y Etiopía se establecieron en Israel con sus familias judías y, gracias a la Ley del Retorno, adquirieron ciudadanía israelí. Las familias cristianas, que tienen menos hijos que las musulmanas, representan en Israel el 2,1% de la población general y su disminución se debe a una reducción de su crecimiento natural y a la emigración.

El 60% de los cristianos reside en Galilea, en el norte de Israel: un tercio de ellos en Nazareth y un 15% en la ciudad de Haifa.
Un estudio revela que hay muy pocos cristianos viviendo en Belén, lugar donde nació Jesús, y algo similar en Nazareth donde creció.
Lo mismo sucede en territorios palestinos, en que han pasado de ser el 15% de la población en 1950 al 2% de hoy. Ambos pueblos que fueron abrumadoramente cristianos, tienen una fuerte mayoría musulmana.

En Jerusalem, los cristianos han emigrado, en su mayoría, a Australia y Estados Unidos y sólo comprenden hoy el 2,5% de la población.
La causa de la gran emigración de los cristianos es la presión que sobre ellos ejercen los radicales musulmanes y su necesidad de evitar el inicio de violentos conflictos.

En Egipto, su Constitución proclama al Islam como la religión del Estado, es casi imposible construir o restaurar iglesias y las leyes prohíben las conversiones de musulmanes al cristianismo.
Después de la revolución de 1952, la emigración aumentó significativamente. Los cristianos coptos tienen la categoría de ciudadanos de segunda clase y no pueden acceder a los cargos publicos.

En El Líbano, los cristianos han visto reducida drásticamente su participación en el poder. En 1932 eran el 55% de la población y hoy alcanzan a menos del 30%. Unos 4 millones de cristianos libaneses han emigrado de su país como resultado de las presiones sobre ellos.

En Irak los cristianos representan el 3% de la población, la que se estima es de 26 millones, pertenecen a la iglesia católica caldeana, la rama iraquí del catolicismo romano, y son conocidos como asirios. Existen otras iglesias cristianas en Irak como la protestante, la bautista y la armenia.
El alto nivel de violencia en Irak ha afectado a cada sector de la población iraquí, pero los cristianos han sido especialmente objetivo de los islamistas, quienes los acusan de colaborar con el ejército invasor, y los negocios cristianos han sido destruidos, los estudiantes universitarios hostilizados y las mujeres cristianas obligadas a usar el velo.

La mayoría de los niños asiste a escuelas cristianas donde la enseñanza de un idioma extranjero, principalmente inglés, es una alta prioridad en el plan de estudios, lo que les permite una colaboración con la fuerza de ocupación pero los expone a mayor peligro.
La recientemente formada "Brigada para la liquidación de agentes cristianos y espías", ha amenazado liquidar a aquellos que trabajan con las fuerzas multinacionales y han anunciado con carteles su llegada. "La minoría cristiana disfruta de paz y seguridad en la tierra del musulmán y en nuestro país en particular. Sus miembros han tenido posiciones y cargos antiguos en el Estado pero su maldad hacia los musulmanes se tornó evidente cuando el ocupante llegó a nuestro país y encontró gran apoyo entre ellos en la forma de traductores y agentes, a quienes entrenan como informantes contra los musulmanes".

En agosto de 2004, 5 iglesias, una en Bagdad y 4 en Mosul, fueron atacadas en un día en un ataque coordinado que mató a 12 personas.
En octubre, 5 iglesias fueron atacadas el primer día del mes de Ramadán y otras personas fueron muertas en dos atentados a iglesias.

Con el sector público y militar casi cerrado a ellos, los cristianos, para subsistir, se han enfocado en el sector de servicios y venta al detalle pero, debido a las restricciones al consumo de alcohol, se han limitado los comercios y se les ha pedido a sus dueños que cierren; y si eso no se cumplía, atacan la tienda y matan a sus propietarios.
Esos horrendos crímenes no sólo cobraron la vida de muchos cristianos sino también llevaron a las familias caldeanas a perder su sustento.

En la sureña ciudad de Basora, la segunda de Irak, grupos armados chiítas imponen el castigo islámico sobre comerciantes y consumidores de alcohol. La policía se queda contemplando pasivamente los crímenes cometidos porque temen a los islamistas armados o porque simpatizan con sus objetivos.
Los cristianos se quejan que después que fueron sacados del negocio por los grupos islamistas, los musulmanes toman el control del negocio y continúan incluso vendiendo alcohol publicamente. También han tenido como objetivo las barberías, ya que ellos objetan el corte del cabello y el afeitarse.
Los cristianos celebran Navidad en sus hogares con miedo a ser atacados, y la mayoría de las tradicionales misas de medianoche con sus grandes reuniones han desparecido.

El Patriarca Emmanuel III, Patriarca de Babilonia expresó: "Como líderes de la comunidad cristiana en Irak nos duele lo que ha sucedido en nuestro país. Se ha destruido nuestro pueblo, nuestros recursos, edificios, e iglesias. Nuestros ciudadanos están sujetos al humillante secuestro, robo y expulsión".
Los cristianos también se quejan por las presiones para convertirse al Islam. Cuando un progenitor se convierte, todos los menores son convertidos a la fuerza.

Los nativos cristianos de los países árabes están escapando de sus países de origen y emigran a Estados Unidos, Canadá, Australia y a algunos países europeos. El hostigamiento proviene del régimen o de los grupos extremistas. Todo ello explica la emigración forzada de los cristianos iraquíes, que tienden a desaparecer de un país en el que han vivido durante siglos.

La vida para los no musulmanes adquiere niveles intolerables en Arabia Saudita, el régimen guardián de los lugares santos de La Meca y Medina y, por lo tanto, en cierto modo paradigma para los 1.300 millones de musulmanes de todo el mundo que están obligados a hacer, al menos una vez en su vida, una peregrinación a la patria del profeta Mahoma.

Esta circunstancia sirve a las autoridades políticas saudíes para justificar el rigor con que aplican el integrismo en todos los aspectos de la vida pública y el celo con que persiguen a los no musulmanes.
Según la tesis oficial, es un "mandato de Alá" transmitido a través del profeta, que no se permita la presencia de ninguna otra religión en la tierra donde nació el Islam.
Nada, ni remotamente, puede sugerir la presencia en Arabia Saudita de otra religión. El hallazgo de un crucifijo o de una Biblia basta para dictar la orden de expulsión en el caso de los extranjeros, o para fijar penas severas si se trata de un musulmán saudita.

Son relativamente frecuentes las redadas de la policía religiosa, la Mutawa, en domicilios privados donde se sospecha que pueden reunirse más de dos extranjeros, por lo general filipinos, para rezar.
La intolerancia que existe en Arabia Saudita –el único país árabe sin relaciones con el Vaticano– es especialmente dolorosa por una circunstancia: del millón y medio de católicos que residen en el área del Golfo Pérsico, en su mayoría trabajadores inmigrantes procedentes de la India y Filipinas, medio millón trabajan en territorio saudita.
Afortunadamente, otros países del Golfo Pérsico como los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Kuwait y Qatar, han sido más tolerantes y permiten la existencia de algunas escuelas cristianas para los emigrantes católicos.

La situación saudita es especialmente intolerable por otras razones: porque su régimen es el primer promotor mundial de la construcción de mezquitas en Occidente y se siente asimismo responsable de la formación y pago de los imanes que trabajan en ella; y en su labor tutelar de las comunidades.
Los líderes sauditas buscan la homologación con el cristianismo para obtener ventajas y recurren a los conceptos de tolerancia y libertad religiosa que se consagran en Occidente, y no trepidan en recurrir a estos conceptos que no existen en el diccionario islámico.

Sería cuento de no acabar seguir analizando la situación de los cristianos en los países musulmanes, donde son atropellados en forma constante, y sería conveniente que los dirigentes de la comunidad palestina en Chile, antes de dirigir sus ataques a Israel, conocieran la situación de sus hermanos en los países musulmanes.

Por: Gil Sinay

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