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19.2.06

“El proyecto” secreto de los islamistas

Hoy está completamente claro que las recientes protestas criminales por las viñetas del profeta Mahoma publicadas en un periódico danés el pasado mes de septiembre son de todo menos espontáneas.

Las acciones de los agitadores y financieros islamistas han provocado deliberadamente la ira entre extremistas profesionales que de otro modo ignoran la prensa danesa.


Los sospechosos habituales - los regímenes de Arabia Saudí, Siria, e Irán - se han beneficiado de la difusión de los altercados, e incluso los similares al pequeño Kuwait han ofrecido fondos, según se informa, para incentivar las manifestaciones por toda Francia.

Más importante, sin embargo, y quizá menos universalmente comprendido, la jihad de las viñetas está confeccionada para impulsar la estrategia mundial a largo plazo de la Hermandad Musulmana para establecer la supremacía islámica en Occidente.

Según informó primero el experto italiano en terrorismo Lorenzo Vidino en el Counterterrorism Blog, uno de los principales islamistas de Dinamarca, el imán Ajmed Abú Ladán, lideró una delegación a finales del año pasado para visitar a figuras influyentes del mundo musulmán.

Se llevó con él un dossier de viñetas, tanto de las que habían sido publicadas como de otras, mucho más ofensivas y de procedencia dudosa. Un lugar al que llevó su gira fue Qatar, donde ilustró al jeque Yusuf al-Qaradawi, un prominente líder de la Hermandad Musulmana y estrella de Al Jazira.

Incluso después de que comenzaran los disturbios, Abú-Labán continuaba su intromisión. El 4 de febrero declaraba a Islamonline.net que los manifestantes daneses iban a quemar coranes en las calles de Copenhague, una falsedad que sin embargo añadió fuego a la hoguera.

Las conexiones fundamentalistas de Abú-Labán están bien establecidas. Palestino próximo a la Hermandad Musulmana, fue expulsado de los Emiratos Árabes Unidos en 1984 a causa de sus sermones y sus ardientes denuncias de líderes locales. Según Vidino, sirvió como traductor y ayudante de Talaal Fouad Qassimy, líder supremo del grupo terrorista egipcio Gamaa Islamiya a mediados de los 90.


Durante la guerra de Irak, llamó "marioneta de los americanos" al primer ministro danés. En agosto declaraba al Washington Post que los daneses “han hecho que los inmigrantes paguen el precio. Los musulmanes han servido de chivo expiatorio. Piensan que minaremos su cultura y sus valores”.

Las labores de Abú-Labán no fueron en vano, y por todas partes, las protestas más ruidosas han llegado de la Hermandad Musulmana.
El 3 de febrero en París, Larbi Kechat, un imán vinculado a la Hermandad Musulmana siria, decía, “El terrorismo más despreciable es el de tipo simbólico, que extiende la violencia limitada”.

Mientras tanto, en Qatar, al-Qaradawi pedía “un día internacional de cólera por Alá y su profeta”, describiendo a los viñetistas como “blasfemos” y a los europeos como “cobardes”. Reconociendo el papel del último, el diario pan-árabe Asharq al-Awsat, en Londres, afirmaba el 8 de febrero “El tema desapareció del radar hasta que el jeque Yusuf al-Qaradawi, el muftí de Al Jazira TV, se hizo con él e hizo un llamamiento a que los musulmanes del mundo protestasen”.

Finalmente, según el diario marroquí Le Matin, la rama norteamericana de la Hermandad Musulmana, la Sociedad Musulmana Americana (MAS), pedía a los musulmanes de todas partes que utilizasen su poder económico para castigar a los países europeos en donde se publicaran las viñetas. Después de que los periódicos franceses y alemanes volviesen a publicar las viñetas, el director ejecutivo de la MAS, Mahdi Bray, comentaba que “Dinamarca ha pagado ya un precio económico por faltar al respeto al islam. Si Francia y Alemania quieren ser los siguientes, entonces que así sea”.

Que la hermandad musulmana intentara inflamar esta controversia tiene perfecto sentido, teniendo en cuenta la filosofía islamista de la organización y sus relaciones anteriores con al Qaeda.
Lo que puede no ser apreciado del todo, sin embargo, es el grado de planificación deliberada de la Hermandad para una toma de control de Occidente -- y lo cuidadosamente que esta jihad de las viñetas encaja en su estrategia.

Un libro de Le Seuil recién publicado en París en octubre puede ayudar a la comprensión occidental de esta realidad. Escrito por el reportero suizo de investigación Sylvain Besson y no disponible aún en inglés, publica el descubrimiento y el contenido de un documento de estrategia de la Hermandad Musulmana llamado “El proyecto”, poco conocido fuera de los círculos más elevados del contraterrorismo.

El libro de Besson, La conquête de l'Occident: le projet secret des Islamistes (la conquista de Occidente: el proyecto secreto de los islamistas), relata cómo las autoridades suizas, actuando a petición especial de la Casa Blanca, irrumpieron en la mansión de un hombre llamado Yusuf Nada en noviembre del 2001 en Campione, un pequeño enclave italiano en la orilla este del Lago Lugano, en Suiza.

Yusuf Nada fue contable del Banco Al Taqwa, que presuntamente encauzaba fondos a al Qaeda.
En el curso de su registro de la residencia de Nada, los investigadores se tropezaron con “El proyecto”, un documento anónimo de 14 páginas fechado el 1 de diciembre de 1982.

Uno de los pocos funcionarios occidentales en haber estudiado el documento antes de la publicación del libro de Besson es Juan Zarate, nombrado zar del contraterrorismo de la Casa Blanca en mayo del 2005 y asistente del secretario de hacienda para financiación terrorista antes de eso.

Zarate llama a “El proyecto” el plan maestro de la Hermandad Musulmana para “extender su ideología política”, que en la práctica implica el apoyo sistemático al islam radical. Zarate dijo a Besson que “la Hermandad Musulmana es un grupo que no nos preocupa porque se ocupe de ideas filosóficas o ideológicas, sino porque defiende el uso de la violencia contra civiles”.

El proyecto es un mapa itinerario para alcanzar la instauración de regímenes islámicos en Occidente a través de la propaganda, la predicación, y si es necesaria, la guerra.

Es la misma idea expresada por el jeque Qaradawi en 1995 cuando dijo, “vamos a conquistar Europa, conquistaremos América, no mediante la espada sino a través de nuestra Dawa [proselitización]”.

Así, “El proyecto” llama a “instaurar un sistema de vigilancia para monitorizar los medios occidentales con el fin de alertar a todos los musulmanes de los peligros y complots internacionales fomentados en su contra”.

Otro esfuerzo a largo plazo “es imponer entre los musulmanes de Occidente una sociedad paralela en la que el grupo quede por encima del individuo, la autoridad divina por encima de la libertad humana y las sagradas escrituras por encima de las leyes”.

Un agente del servicio secreto europeo entrevistado por Besson explica que “el proyecto va a ser un verdadero peligro de aquí a diez años: veremos la aparición de un sistema paralelo,
la creación de 'Parlamentos Musulmanes'. Después comenzará la lenta destrucción de nuestras instituciones“.

Un punto destacado en “El proyecto” es que los musulmanes deben trabajar constantemente para apoyar la Dawa islámica y a todos los grupos en todo el mundo involucrados en la jihad.

También vital es “mantener a la Ummah [comunidad musulmana] dentro de un marco mental de jihad” y - como era de esperar -- “alimentar un sentimiento de descontento hacia los judíos y rechazar cualquier forma de coexistencia con ellos”.
(El 2 de febrero, el diario islamista marroquí At-Tajdid, próximo a la Hermandad, explicaba a sus lectores que las viñetas danesas eran “una provocación sionista encaminada a revivir el conflicto entre Occidente y la nación musulmana”).

Al inflamar una controversia como la actual, la Hermandad Musulmana intenta agrandar el vacío entre Occidente y el islam. Apunta específicamente a las comunidades musulmanas residentes en Occidente, pretendiendo radicalizar a sus elementos moderados señalando continuamente la presunta “islamofobia” alrededor suyo.

Justo a la vez, el diario saudí Al Watán divulga que el Consejo de Países Islámicos decidió en diciembre crear una organización mundial de vigilancia de la islamofobia que presione en favor de leyes “anti-islamofobia”, así como promover una postura común contra los estados y organizaciones que perciban como atacantes del islam.

Bajo el plan trazado en “El proyecto”, la Hermandad Musulmana intentará convertirse en el interlocutor indispensable de los gobiernos occidentales en temas relativos no sólo al islam, sino también en temas internacionales relativos al mundo islámico, destacadamente el conflicto árabe israelí, la guerra de Irak, e incluso la guerra contra el terror.

El mismo enfoque aparece en el libro de Qaradawi en 1990, Prioridades del movimiento islámico en la próxima fase. Qaradawi ve la presencia de grandes poblaciones musulmanas en Occidente como la gran oportunidad.

Para él, “la presencia islámica” en Occidente es necesaria “para defender los intereses de la nación musulmana y de la tierra del islam frente a la hostilidad y la desinformación de los movimientos anti-islámicos”. En la práctica invita a las comunidades musulmanas occidentales a reformar sus países anfitriones.

La jihad de las viñetas ha sido un regalo de dios para los islamistas de todo el mundo. A lo largo del último año, los grupos de presión musulmanes en Europa han estado impulsando la adopción de leyes de blasfemia por parte de Naciones Unidas, la Unión Europea y las naciones de Europa.

Predeciblemente, Qaradawi aprobaba esta causa en su sermón del 3 de febrero (traducido y colgado en la red por el
Instituto de Investigación Mediática de Oriente Medio):

“Los gobiernos tienen que ser presionados con el fin de exigir que la ONU apruebe una resolución clara o ley que prohíba categóricamente las afrentas a los profetas”. Al igual que la jihad de las viñetas, es un plan sacado textualmente de las instrucciones de la Hermandad Musulmana -- y, lo que es más preocupante, una maniobra que es probable que tenga gran atractivo para los musulmanes moderados.

Olivier Guitta es consultor de temas europeos y de Oriente Medio y escritor profesional especializado en radicalismo islámico.

Estos argumentos son bastante más creíbles que la ira desatada por la ofensa que les pueda causar la exposición de las viñetas a Mahoma, como si ellos guardaran respeto hacia el resto de religiones.

Quien habla de respeto... “en nombre de Alá” los talibanes ordenaron destruir en Afganistán las antiguas y valiosas estatuas gigantescas de buda, de 50 y 34,5 metros de altura respectivamente, la figura más alta es el mayor buda de pie del mundo, talladas en la roca de una montaña entre los siglos II y V antes de Cristo.

El gobierno de Afganistán, liderado por Mullah Muhamed Omar, está impulsando la destrucción de todas las estatuas que existen en el país, por considerarlas signos de idolatría y evitar la adoración de “falsos ídolos”. La protesta del mundo no lograron detener la destrucción de los budas.

No voy a numerar la larga lista de descomunales iniquidades como la quema y la profanación de iglesias catolicas, persecuciones de los cristianos, y un largo recorrido de agravios hacia todo lo que personifica el mundo "infiel" occidente, comportamiento solo comparable al nazismo.

Una religión de “amor y paz”, tal como proclaman los musulmanes al mundo entero tendrían que sentirse ofendidos, humillados, heridos porque el nombre del profeta tan venerado, sea utilizado para llevar a cabo los actos terroristas mas sanguinarios, sin importarles la muerte de personas inocentes totalmente ajenas a la vida publica.

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