21.8.05

La Colonización silenciosa de España


“Hace cien años, Occidente mandaba en el mundo como resultado de siglos de conquistas y colonizaciones. Ahora poco queda del imperialismo occidental más allá de la declinante presencia militar de Estados Unidos en el Medio Este y en Asia.

Entonces, la frontera entre Occidente y Oriente estaba localizada en algún punto en las proximidades de Bosnia-Herzegovina. Ahora parece pasar por cada ciudad europea (...). El frágil equilibrio de la civilización puede colapsar muy rápidamente incluso donde los diferentes grupos étnicos parecen bien integrados”.

Son palabras del historiador Niall Ferguson en su nuevo estudio ‘The War of the World”, disponible en las librerías británicas a partir del 1 de junio, pero en el que ya se ha basado una serie de televisión cuya emisión coincidirá en el Reino Unido con la aparición del libro.

La “inundación” de España por emigrantes ilegales africanos, según la expresión utilizada por el habitualmente frío The Times, coincide con la aparición del estudio de Ferguson que recuerda cómo, frente a las tasas reproductivas de los países islámicos o de las familias islámicas en Occidente, “los europeos, dicho en pocas palabras, han dejado de reproducirse a sí mismos”.

En este sentido, según el historiador británico, España se encuentra en el comienzo de la creación de una “Eurabia” que sustituirá a la actual civilización europea laica y democrática, y que ya ha comenzado a desarrollarse con la "colonización" de amplias zonas del territorio español.

“Piensen en Marruecos, donde la tasa de crecimiento de la población es siete veces más alta que en su vecina España.

En la zona más septentrional de Marruecos, justo enfrente de Gibraltar, se encuentra el minúsculo enclave español de Ceuta, uno de los pocos remanentes del pasado imperial de España.

Sin embargo, hoy, ya no es la plaza de un agresivo imperialismo europeo sino un baluarte defensivo mantenido por un continente sitiado”, afirma Ferguson. “Acampados fuera de Ceuta se encuentran miles de personas del Magreb y de más allá, algunos huyendo de zonas de conflicto, y otros, simplemente, buscando mejores oportunidades económicas.Allí se sientan por días, esperando la oportunidad de deslizarse a la espalda de las patrullas españolas de frontera”.

“El poder nuclear no es la única arma que Irán tiene a su disposición. Su población está creciendo siete veces más rápido que la del Reino Unido. El Islam está ganando el juego de los números”, constata el historiador para describir un proceso para el que cita el ejemplo de la localidad andaluza de El Ejido, “simplemente una manifestación de lo que algunos llaman Eurabia”, según Ferguson, y donde a comienzos del año 2000 se produjeron graves incidentes entre la población autóctona y la emigrante marroquí tras varios delitos graves -violaciones y asesinatos, incluidos- cometidos por miembros de esta última.

En referencia a Marruecos y a España, el autor de 'The War of the World' afirma: “Una joven sociedad al sur y este del Mediterráneo está colonizando en silencio, en el sentido original romano de la palabra, un envejecido y laico continente al norte y al occidente de ella.

Hoy, al menos 15 millones de musulmanes tienen su hogar en la Unión Europea, un número que se incrementará de forma segura”.

“La profecía del historiador Bernard Lewis de que los musulmanes serán mayoría en Europa a finales del Siglo XXI pude haber ido demasiado lejos, pero ellos, los musulmanes, podrán sobrepasar en número a los creyentes cristianos, dado el derrumbe de la asistencia a las iglesias y de la fe religiosa en Europa”, continúa el historiador, quien a continuación se introduce en el “resentimiento de parte de lo que podríamos llamar los europeos antiguos” y cómo “periódicamente, la violencia estalla” entre las dos comunidades.

“El hecho de que una minoría de los musulmanes europeos –no sólo de primera generación de emigrantes- se haya terminado relacionando con organizaciones extremistas islámicas se añade al antagonismo mutuo”, constata Ferguson.

Por ello, la conclusión que el historiador extrae de este panorama es que “las fuerzas oscuras” que presidieron el extraordinariamente violento Siglo XX podrían continuar activas en el actual aunque con otros actores.

Ferguson, que apoyó la intervención occidental en Irak, continúa considerando necesaria la presencia de los ejércitos de ocupación en la zona dado que la incipiente, si no ya abierta, guerra civil entre sunitas y chiítas iraquíes podría contagiarse a los estados vecinos.

“¿Y quien puede predecir cuáles serían los efectos de tal ‘Gran Guerra’ del Medio Este en las multiétnicas ciudades de la vecina Europa?”, se pregunta Ferguson a modo de inquietante conclusión abierta.

Ferguson, profesor en las universidades de Harvard y Oxford, entre otros centros educativos e investigativos de referencia mundial, ha sido calificado de ‘revisionista’ por el ‘establishment’ historiográfico que cuestiona no sólo sus reinterpretaciones de acontecimientos históricos -por ejemplo, su reinterpretación de la Primera Guerra Mundial- sino su análisis de los procesos contemporáneos en marcha, actualmente centrados en el desvelamiento de lo que él y otros expertos denominan ya abiertamente como ‘Eurabia’, es decir, una Europa bajo el control de amplias poblaciones musulmanas asentadas en el Viejo Continente que instalarían en él una prolongación de las agresivas teocracias musulmanas del Medio Oriente.

Tras su famoso artículo en el New York Times titulado precisamente "¿Eurabia?", en referencia a la derivación étnica y social del cotinente europeo, el propio Ferguson es citado como uno de los teóricos más agresivos en la denuncia del fin de la laica y occidental Europa en favor de una Europa musulmana bajo el imperio de la 'sharia': La emigración islámica, junto con su renuncia a la integración dentro de los valores democráticos occidentales, no estaría sino fomentando un proceso que muchos consideran ya inevitable.

Se considera a la historiadora judía británica Bat Ye’or, nacida en Egipto, como la creadora del término ‘Eurabia’ ya en los años setenta del siglo pasado, mientras que otras dos mujeres se convertían más recientemente en las caras más beligerantes y conocidas contra la ‘silenciosa invasión colonizadora’ musulmana en Europa.

La periodista italiana Oriana Fallaci ("La rabia y el orgullo", .pdf) y la somalí, Ayaan Hirsi Ali, calificada de "islamófoba" o de "extrema derecha" incluso por sectores musulmanes occidentales que se autocalifican de 'moderados', hasta hace unos días refugiada en Holanda y hoy a punto de iniciar una nueva vida en Estados Unidos, todas ellas denunciantes de los valores opresivos del islamismo a partir, en el origen de sus críticas, de la defensa de los derechos de las mujeres en las sociedades musulmanas.

Por Niall Ferguson