29.10.08

Bruselas, entre funcionarios y 'hiyabs'


* En diversos barrios es evidente el control social de la población de origen inmigrante

* La mayoría son magrebíes que han creado todo un sistema comercial islámico

* En la comuna de Molenbeek, 'Le Uns et les Autres' "Los unos y los otros" es un crisol de realidades sociales

BRUSELAS.- Bruselas, la ciudad de los funcionarios multilingües vestidos de negro y gris, rebosa de contrastes.
Al lado de los acristalados edificios de las instituciones europeas, entre los belgas orgullosos de la cerveza que beben mientras discuten sobre cómo cohabitar en un país partido en dos, está el mundo de los 'hiyab' y las faldas largas, de las barbas, tez morena y narices anchas, rasgos poco belgas.

Están los barrios de Schaerbeek y Molenbeek-Saint-Jean, que a veces parecen ser las marroquíes Tánger o Tetuán, otras Turquía y, siempre, espejo de las diferencias sociales y la zona a la que más fácilmente acceden los recién llegados a la Vieja Europa.

En la comuna (agrupación de barrios con un alcalde propio) de Molenbeek está el restaurante social 'Les Uns et Les Autres', "Los unos y los otros" a través del que una asociación ayuda a integrar a los desfavorecidos. "Los cocineros y camareros son gente que necesita una oportunidad, que no tiene nada y sin alguien que les impulse no podría salir adelante", explica el coordinador del centro, André Vande Perre.

Turia, Anita y sus amigas, en la puerta de 'Les Uns et Les Autres'.


La inmigración marroquí en Bélgica data de los años 60 y quedó consolidada diez años después. Los turcos comenzaron a llegar en los 70, pero su número hoy en día no es tan alto. El cierre de las fronteras, el aumento de la reagrupación familiar y de la natalidad han dado como consecuencia que tengan un control social evidente en ciertas partes del país.
El bienestar de unos es una llamada para otros, que en su mayoría llegan sin seguridad alguna de poder ganarse la vida legalmente.

La selección del personal que trabaja en el restaurante la hace el organismo público de acción social belga (CPAS). "Muchos no tienen papeles y no han trabajado nunca. Este es el caso de una mujer de 40 años que tenemos entre nosotros, se quedó en casa con los hijos y ahora su marido la ha abandonado y necesita un salario", apunta Vande Perre.

La asociación 'Mission Locale Molenbeek' gestiona las diferentes subvenciones económicas que reciben, con las que abastecen un local que da de comer cada día a entre 100 y 130 personas.

Guillermine y Jean Marie son dos de ellas, de las veteranas. Casi todos los días entre semana cogen juntas el metro, se apean en la estación de 'Comte de Flandre' y pagan los 3,50 euros que cuesta su menú por ser pensionistas. "Soy viuda, es muy difícil vivir con tan poco dinero. Aquí conocemos gente, estamos como en familia, es un restaurante muy agradable y los precios son asequibles", señala la primera con voz quejosa por sus múltiples enfermedades.

Guillermine y Jean Marie, en el restaurante.

Ellas son una muestra de las decenas de clientes belgas que frecuentan 'Les Uns et les Autres', entre ellos, algunos vinculados a las instituciones europeas.

Anita, Turia y sus amigas pagan la tarifa normal, de 7 euros. "Nuestra oficinal está cerca de aquí. Nos gusta este lugar y además sabemos que trabaja gente con problemas y queremos contribuir de alguna manera", apunta Turia. Su origen está en Tánger, pero dice sentirse bien en Bélgica, reconoce que fuera de su barrio llevar el 'hiyab' no es tan agradable: "Notas que hay gente que te desprecia, lo transmiten con la mirada, pero nunca jamás he sido agredida".

Según un estudio de la Universidad Libre de Bruselas, que fue publicado por 'De Standaard' y recogido por las agencias de información españolas, los inmigrantes musulmanes se integran mejor en la sociedad si se les permite llevar el velo islámico y rezar en el trabajo. En Bélgica, varias ciudades han prohibido el velo a las personas que trabajan en la administración y en una buena parte de los colegios.

Dos mujeres musulmanas, en Molenbeek.


La realidad es que la comunidad musulmana tiene en sus barrios su propio mercado interno. Son cientos los negocios regentados por personas de origen extranjero: carnicerías, tiendas de ropa, locutorios, peluquerías, cafés, etc. Mohammed abrió su tienda hace "muchos años", y asegura que el barrio de Molenbeek es "como un pueblo en el que vivimos tranquilos". Otra opción para muchos es trabajar en el sector del transporte y la limpieza.

Mientras, hay quien advierte del potencial peligro de estas comunidades. El periodista Arthur van Amerongen, que vivió "infiltrado" un año en una comunidad musulmana de Molenbeek y de Marolles, y escribió 'Bruxelles-Eurabia', afirmaba en una entrevista:
"Esa gente no quiere saber nada de Belgica. ¿Pensáis que son leales con el Gobierno belga? ¡No, ellos os odian!
Es el odio hacia Bélgica, Holanda y toda la cultura occidental!".

Amanda Figueras
El Mundo.es

VIDEOS EN YOU TUBE DE LA ENTREVISTA A ARTHUR VAN AMERONGEN (Subtítulos en Frances)

No os preocupéis si no entendéis los comentarios del video, solo con ver las imagines es suficiente para comprobar que la integración de los musulmanes es una metáfora, solo un deseo de los políticos europeos que nunca se llegará a cumplir. Cuando hablamos de convivencia pacifica, generalmente lo que queremos decir es que los europeos son tolerantes y tienen la capacidad de dejar hacer… aquellos que no entienden como su país se ha podido transformar en una región musulmana, solo tienen una opción, inmigrar y olvidarse de lo que por derecho propio les pertenecía.

Resumen: Bélgica es una bomba que puede estallar. Los musulmanes viven en sus barrios totalmente ajenos a las tradiciones, cultura y la ciudadanía Belga.
No es cierto que se integren y no les interesa, es mas ellos odian todo lo que representa Bélgica.






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2 comentarios:

  1. Gran Blog : ) Buen post: lo de la integración es una patraña en la inmensa mayoría de los casos.

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  2. Anónimo3/11/08

    Un árabe-palestino gay pidió refugio en Israel ya que teme que su familia lo asesine.
    Permalink 20.10.08 @ 17:09:27. Archivado en terrorismo islámico


    El individuo, habitante de la aldea Tamon, en la Cisjordania, teme que su familia lo mate, ya que se niega a aceptar su tendencia sexual.

    Los abogados israelíes, que elevaron la petición, señalan que el peticionante conoció hace nueve años a su amante y desde ese momento han conformado pareja.

    Según la solicitud, sus parientes, enterados de su orientación sexual, le exigieron que se "reforme" o de lo contrario lo asesinarían para "salvar el honor de la familia".

    El árabe-palestino decidió vivir con su pareja, hasta que parientes que residen en Iafo informaron a sus familiares directos que aún mantenía relaciones con personas del mismo sexo.

    En tanto, que uno de sus hermanos resultó ser un colaborador de los servicios de seguridad israelíes, y que la extendida permanencia del solicitante en Israel aumentó las sospechas de su familia y de los vecinos de su aldea, poniéndolo aún en más riesgo.

    Las fuerzas de seguridad israelíes lo encontraron residiendo sin permiso en Israel, en 2002, lo arrestaron, por solamente cuatro meses, debido a que el tribunal reconoció las particulares circunstancias de su situación, y de allí se trasladó a Belén, donde intentó mantener la relación con su pareja israelí.

    El pedido hace alusión al precepto judío sobre la santidad de la vida, que "debe ser protegida sin distinción de raza o religión".

    Los gays izquierdistas españoles ya saben donde pueden salvar sus vidas, y protegerse de la irá árabe-palestina e islámica, en caso de realizar una visita “solidaría” al terrorismo árabe-palestino y ser descubiertas sus tendencias sexuales.

    EN http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/

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