AL OESTE DE ALÁ
La penetración del Islam en Occidente
Hasta hace muy poco, y para la sociedad occidental, el Islam sólo representaba algo muy lejano, lo Otro.
Pero las cosas empezaron a cambiar, y en todas partes, desde América hasta Europa, una creciente inmigración provocó la instalación, el asentamiento e incluso la reproducción de vastas poblaciones musulmanas.
Iniciado, sin embargo, en pleno desarrollo económico, el fenómeno ha cambiado ahora de sentido y de dimensión: el Occidente en crisis de la actualidad ha perdido, junto con sus certidumbres, los valores que lo habían convertido en un verdadero crisol de integración.
De los barrios bajos de Los Ángeles a los de Londres o Lyon, el autor de este libro, Gilles Kepel, ha observado y escuchado a todos aquellos que, a un Occidente ya despojado de sus señas de identidad, intentan oponer unas creencias y un modo de vida capaces de proporcionar una alternativa radical, y ha elaborado a partir de todo ello un informe lúcido y necesario en el que lector interesado podrá descubrir varias cosas: más allá de las espectaculares imágenes que nos proporcionan la prensa y la televisión sobre los disturbios en los ghettos negros norteamericanos, más allá del asunto Rushdie o de las controversias sobre el tema de las mujeres y el velo, lo que acaba planteando el libro es el modo en que se están formando y organizando ciertos tipos de comunidades que empiezan a poner en cuestión el modelo de sociedad occidental, incapaz de controlar la marginación y de construir un futuro adecuado al respecto.
Una obra a la vez rigurosa y accesible, que proporcionará herramientas básicas, a especialistas y lectores en general, para analizar adecuadamente uno de los temas más controvertidos de nuestro tiempo.
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16.7.04
Al Oeste de Alá (Gilles Kepel)
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14.7.04
No sin mi hija (Betty Mahmoody)
AUTOR: Betty Mahmoody, conto con la ayudada en la redacción del escritor William Hoffer (coautor de "El expreso de medianoche")
EDITORIAL: Seix Barral S.A.
"No sin mi hija" es una historia real relatada por su protagonista de un modo conmovedor, donde nos narra el interminable y arduo calvario de una mujer en su lucha por preservar uno de los derechos fundamentales del ser humano: la libertad.
El 3 de agosto de 1984, Betty Mahmoody una ciudadana americana felizmente casada con un doctor iraní, afincado en Estados Unidos, van a pasar unas agradables vacaciones a Teherán con su hija Mahtib de cuatro años, en casa de la familia de su esposo en Irán.
Transcurridas dos semanas, el marido decide establecerse allí y, amparado por la ley iraní, obliga a su mujer a quedarse en el país, a menos que acepte separarse de su hija.
Betty, atrapada en una cultura que le es ajena, planea huir con su pequeña a través de las montañas de Irán y Turquía.
Una aventura extraordinaria, un relato apasionante y aterrador que demuestra el valor de su autora... la denuncia, la crítica, el relato del sufrimiento que hubo de aguantar a manos de un marido al que un día amó, en medio de una cultura que degrada a la mujer hasta límites...
RECOMIENDO LA PELÍCULA
Una película muy emotiva que narra las aventuras que Betty y su hija, Mathob de seis años, sufren para poder escapar del país. La cultura y la ley de este país apoyan la decisión de su esposo y de su familia, que en el mundo occidental es vista como un rapto salvaje y cruel.
1984
Era una ama de casa norteamericana como cualquier otra, pero su vida tomó un giro imprevisto que quedó marcado en la historia. Corría agosto de 1984 cuando Betty Mahmoody, casada con un médico iraní chiita, Sayeed Bozorg Mahmoody, y con una hija de cuatro años, Mahtob, viajó a Irán, donde regía el ayatollah Khomeini y se vivía en guerra con Irak. Lo que ella creía serían unas vacaciones de dos semanas para conocer a la familia de su esposo se transformó en 18 meses de pesadilla.
Ahora estás en mi país, donde permanecerás hasta que mueras. Y obedecerás mis órdenes, le dijo Bozorg transcurridas las dos semanas previstas. Lo que siguió fue una sucesión de hechos que Betty jamás podría haber imaginado: fue vigilada, encerrada y golpeada por su marido, aun delante de Mahtob. Desde ese momento, la idea de escapar nunca dejó su mente. Decidió entonces jugar la carta de la esposa sumisa. Sólo después de diez meses se ganó la confianza de la familia de su marido y pudo salir a hacer compras, oportunidad que aprovechó para acudir a la oficina norteamericana situada en la embajada de Suiza. Allí le dijeron que al estar casada con un iraní ella tenía esa nacionalidad y nada se podía hacer. Betty buscó ayuda por otro lado, y la encontró en el dueño de una tienda que prometió sacarla del país.
Una noche, mientras todos dormían, Betty y su hija se encontraron con su protector, punto de partida de un periplo de 800 kilómetros que hicieron en auto, a pie y a caballo por montañas heladas, sorteando una zona de conflicto. Así, sin documentos, y tras dormir hasta en graneros, ambas llegaron a Turquía, desde donde regresaron a Estados Unidos. Para ellas fue un viaje hacia la libertad.
2004
Tras su regreso, Betty escribió, junto con William Hoffer, el libro No me iré sin mi hija, en el que relata su odisea. En el prólogo del libro, por el que recibió un premio Pulitzer, agradece a todos los que la ayudaron en su huida, a los que no identificó no sus nombres verdaderos para no ponerlos en riesgo. A esa obra, que fue llevada al cine en 1991 con Sally Field como protagonista, siguió otra en la que narró experiencias similares de otras mujeres. Para su seguridad, Betty, al igual que su hija, pasó a vivir bajo otro nombre, pero su presencia fue asidua en los talk-shows de Larry King, Barbara Walters, Phil Donahue y Oprah Winfrey.
El compromiso de Betty Mahmoody por la causa de la protección de los hijos de padres de distintas culturas la llevó a crear una organización, One World: For Children, que promueve el entendimiento entre esposos de distinto origen. Su labor se multiplicó: colaboró como testigo en casos judiciales en Estados Unidos que involucraron a padres musulmanes, contribuyó activamente en la legislación aprobada por el estado de Michigan sobre los secuestros de personas en el exterior y asesoró al Departamento de Estado en la materia.
Fue galardonada en varias ocasiones y suele ser invitada a dar conferencias. Su consejo a quien quiera casarse con una persona de otra cultura es: Visiten ese país y vean cómo es la vida familiar. La contracara de su historia la constituye un film (titulado Sin mi hija) en el que su esposo cuenta su deseo de poder reencontrarse con su primogénita.
En tanto, Mahtob, la hija de Betty, se graduó en psicología y aún hoy, con 24 años, dice temer a su padre, con quien no quiere tener ningún contacto. Todos los días pone por escrito cinco cosas que la hacen feliz.
Tener una familia es un privilegio, y no quiero perderlo. Más allá de su propia furia, mi madre vio el sufrimiento de una niña. Puso mis necesidades por encima de las suyas, afirma.
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11.7.04
El librero de Kabul

Autor: ASNE SIERSTAD
Editorial: MAEVA
Un retrato íntimo del pueblo afgano como no se ha visto en ningún otro libro hasta ahora.
Asne Seierstad es quizá la más joven y respetada corresponsal de guerra en Europa. Sus reportajes sobre Kosovo, Chechenia y Afganistán han recibido numerosos galardones a nivel nacional e internacional.
Asne Seierstad es quizá la más joven y respetada corresponsal de guerra en Europa. Sus reportajes sobre Kosovo, Chechenia y Afganistán han recibido numerosos galardones a nivel nacional e internacional. Entre ellos destacan el premio como mejor periodista noruega en 1999; el premio de la revista Elle como mejor escritora en el año 2000; y el prestigioso Free Speech Award como mejor reportera de guerra en 2002.
Los talibanes fueron los peores enemigos de los libros, y de las mujeres.
En el prólogo de este excelente libro, Seierstad explica como conoció a Sultán Khan al llegar a Kabul en noviembre de 2001, después de la caída de los talibanes.
“un hombre elegante y canoso”, un “curioso librero, un patriota afgano a menudo frustrado por su país”.
Éste le contó que primero los comunistas le quemaron los libros, luego los muyahidin saquearon la librería y, finalmente, los talibanes volvieron a convertir sus obras en pasto de las llamas. Raís vivió en carne propia la represión y el horror de las guerras y fue encarcelado dos veces por su empeño de salvaguardar la historia del país contenida en los libros:
Intentaba explicarles que era importante guardar libros sobre la historia del país y que algún día ellos mismos los necesitarían… pero no me hicieron caso y me llevaron a la cárcel.
A pesar de que gracias a él se conservaron muchos ejemplares, el librero relata con dolor los bibliocidios que llevaron a cabo los talibanes, quemando a la puerta de su librería todos los libros que encontraban en su tienda:
Perdí libros únicos y muy antiguos
Obligado a huir a Pakistan, el librero gestionaba desde la distancia su librería y acudía de vez en cuando a Kabul para con la disculpa de vender "libros permitidos", suministrar a algunos clientes obras clandestinas.
El librero de Kabul, La novela que recoge la estremecedora historia de este hombre.
Después de cenar en su casa, disfrutar de su hospitalidad y comprobar cómo las mujeres estaban marginadas, decidió escribir un libro sobre la familia del librero, y éste le abrió las puertas de su vivienda.
“He decidido dar al texto un aire de ficción; me baso, no obstante, en la vida real tal como la he presenciado o me la han retratado los protagonistas. Cuando escribo lo que piensan o sienten esas personas en determinados momentos, recurro a lo que me contaron que pensaron o sintieron entonces”, explica la periodista, que sin duda ha podido elaborar en estas páginas un sobresaliente reportaje novelado, un documento que, por su extensión y miras, jamás podría aparecer en un periódico, pero que puede resultar tan informativo como entretenido, a pesar de la sombría realidad que retrata.
Asne Seierstad cuenta que era libre de observar a la gente a su alrededor sin que la pudieran ver, el anonimato se volvió una liberación. Con el burka, la escritora se metió en la piel de una afgana para darse cuenta de lo que es.
Sin duda, bajo el burka se esconden muchas historias, aunque la mayoría tengan que ser tristes porque esta vestimenta, básicamente, es una forma más de segregación para las mujeres, cuando un autobús está medio vacío, buscar un sitio en las tres últimas filas reservadas para mujeres y llenas a reventar; o lo que es acurrucarse en el maletero de un taxi porque hay un hombre sentado en el asiento de atrás.
La autora del libro ha confesado que llegó a detestar esta vestimenta porque aprieta la frente y provoca dolor de cabeza, la rejilla limita el campo de visión y dentro huele a cerrado y se suda mucho porque no deja pasar el aire. Hay que andar siempre con cuidado porque una no se ve los pies y se ensucia. La prenda molesta mucho.
Durante los cuatro meses que dura la estancia en casa de la familia de Sultán Khan, la periodista noruega se convierte en testigo directo de su vida cotidiana, su experiencia quedó plasmada, en forma de novela, en este libro. Asne no nos relata lo que le contaron, lo que vió o experimentó, sino que deja que los protagonistas vivan sus propias historias. Imagino que, como mujer, no pudo menos que centrarse en las mujeres de la familia del librero.
Ellos son los protagonistas de amores prohibidos, de matrimonios concertados, de actos de rebeldía juvenil... y víctimas todos ellos de la dureza con que la sociedad islámica sigue gobernando la vida de las personas en Agfanistán: sobre todo la de las mujeres, quienes, a pesar de vivir muchas veces oprimidas y sometidas a las estrictas normas de su país, revelan una admirable dignidad y se muestran como incansables luchadoras en la búsqueda de su propia liberación.
Mujeres que han vivido o crecido en la época taliban y cuyo destino está en manos de los hombres de su familia. Sus esposos, hermanos, padres tienen la prerrogativa de decidir sus destinos: si pueden o no estudiar, si pueden o no trabajar, cuando y con quién se casarán, etc.
En Afganistán las mujeres no tienen derecho alguno y su vida transcurre entre las paredes de la casa familiar o bajo el espeso burka que no sólo impide que las vean los demás sino que les impide ver a ellas mismas a través de la espesa mirilla que tapa sus ojos, como unas anteojeras.
El libro va presentándonos a los personajes que rodean la figura del librero del que la autora dijo que era un hombre con diversos lados.
Detrás de un aparente liberalismo del protagonista del libro, existe en la realidad un hombre tradicional de la sociedad afgana. Por un lado, es un hombre apasionado por los libros, por la historia, la literatura, la poesía. Un próspero hombre de negocios que ha tenido que vérselas con la represión de diversos regímenes, un hombre que ha sido encarcelado por vender sus libros y que ha visto como soldados analfabetos quemaban sus preciados volúmenes sin siquiera saber cual era el contenido de los mismos.
Por otro lado, es un patriarca en su hogar, gobernando con mano férrea a las mujeres que viven en su hogar, decidiendo por ellas y manteniendo su estatus en la jerarquía familiar.
Sin duda, podríamos creer que un hombre educado, ingeniero de carrera y amante de los libros, también podría ser un defensor de las mujeres, pero no es el caso.
Así, citó el hecho de que el librero le había dicho que se casó con su segunda mujer por consejo de la primera e incluso ésta le presentó la persona.
La Realidad, según la periodista es muy diferente: se le comunicó veinte días antes de que se incorporara a la casa, tras haber llegado a un acuerdo con los padres de una chica de dieciséis años.
Al parecer, la diferencia de opiniones ya se encuentra en los tribunales. Asne Seierstad ha sido denunciada por el librero de Kabul.
Otra de las características del librero es que no sólo domina a las mujeres de su familia, sino también a los hijos varones, de los que dispone su futuro. Esta imagen es muy distinta de la liberal con que se presentó en un primer momento.
En las páginas del libro conoceremos a Sharifa, la primera y fiel esposa del librero que tiene que soportar la humillación de ser desplazada por la segunda esposa, Sonya, una chiquilla que el librero cuida como si fuera una muñequita ornamental.
Leila, la menor de los trece hermanos del librero, es quien se ocupa de las tareas del hogar desde el amanecer hasta entrada la noche. Cocina, limpia, cose, barre, y esconde los pocos sueños que es capaz de imaginar en la monotonía de su vida.
Quizás es el personaje más tierno de toda la historia. Quizá fue con quien la autora se sintió más cercana, ya que durante algún tiempo ambas compartieron la habitación y, además, Leila podía hablar en inglés, lo que facilitó las conversaciones entre las dos mujeres"Leila nunca sale sola. No es bueno para una joven andar sin compañía. ¿Quién sabe donde podría ir? Quizás a encontrarse con un hombre, quizá a cometer un pecado.
Leila ni siquiera va sola a la frutería que hay a unos pocos minutos del apartamento. Normalmente se hace acompañar por el chico de una vecina, o le pide que haga recados para ella. Estar sola es una idea desconocida para Leila.
Ella nunca, ha estado sola en el apartamento, nunca ha ido a ningun lugar sola, nunca durmió sola. Todas las noches duerme en una estera al lado de su madre. Ella, simplemente, no sabe que es estar sola, ni lo echa de menos. La única cosa que desea es un poco más de paz y menos trabajo.
Los talibanes fueron los peores enemigos de los libros, y de las mujeres.
En el prólogo de este excelente libro, Seierstad explica como conoció a Sultán Khan al llegar a Kabul en noviembre de 2001, después de la caída de los talibanes.

“un hombre elegante y canoso”, un “curioso librero, un patriota afgano a menudo frustrado por su país”.
Éste le contó que primero los comunistas le quemaron los libros, luego los muyahidin saquearon la librería y, finalmente, los talibanes volvieron a convertir sus obras en pasto de las llamas. Raís vivió en carne propia la represión y el horror de las guerras y fue encarcelado dos veces por su empeño de salvaguardar la historia del país contenida en los libros:
Intentaba explicarles que era importante guardar libros sobre la historia del país y que algún día ellos mismos los necesitarían… pero no me hicieron caso y me llevaron a la cárcel.
A pesar de que gracias a él se conservaron muchos ejemplares, el librero relata con dolor los bibliocidios que llevaron a cabo los talibanes, quemando a la puerta de su librería todos los libros que encontraban en su tienda:
Perdí libros únicos y muy antiguos
Obligado a huir a Pakistan, el librero gestionaba desde la distancia su librería y acudía de vez en cuando a Kabul para con la disculpa de vender "libros permitidos", suministrar a algunos clientes obras clandestinas.
El librero de Kabul, La novela que recoge la estremecedora historia de este hombre.
Después de cenar en su casa, disfrutar de su hospitalidad y comprobar cómo las mujeres estaban marginadas, decidió escribir un libro sobre la familia del librero, y éste le abrió las puertas de su vivienda.
“He decidido dar al texto un aire de ficción; me baso, no obstante, en la vida real tal como la he presenciado o me la han retratado los protagonistas. Cuando escribo lo que piensan o sienten esas personas en determinados momentos, recurro a lo que me contaron que pensaron o sintieron entonces”, explica la periodista, que sin duda ha podido elaborar en estas páginas un sobresaliente reportaje novelado, un documento que, por su extensión y miras, jamás podría aparecer en un periódico, pero que puede resultar tan informativo como entretenido, a pesar de la sombría realidad que retrata.
Asne Seierstad cuenta que era libre de observar a la gente a su alrededor sin que la pudieran ver, el anonimato se volvió una liberación. Con el burka, la escritora se metió en la piel de una afgana para darse cuenta de lo que es.
Sin duda, bajo el burka se esconden muchas historias, aunque la mayoría tengan que ser tristes porque esta vestimenta, básicamente, es una forma más de segregación para las mujeres, cuando un autobús está medio vacío, buscar un sitio en las tres últimas filas reservadas para mujeres y llenas a reventar; o lo que es acurrucarse en el maletero de un taxi porque hay un hombre sentado en el asiento de atrás.
La autora del libro ha confesado que llegó a detestar esta vestimenta porque aprieta la frente y provoca dolor de cabeza, la rejilla limita el campo de visión y dentro huele a cerrado y se suda mucho porque no deja pasar el aire. Hay que andar siempre con cuidado porque una no se ve los pies y se ensucia. La prenda molesta mucho.
Durante los cuatro meses que dura la estancia en casa de la familia de Sultán Khan, la periodista noruega se convierte en testigo directo de su vida cotidiana, su experiencia quedó plasmada, en forma de novela, en este libro. Asne no nos relata lo que le contaron, lo que vió o experimentó, sino que deja que los protagonistas vivan sus propias historias. Imagino que, como mujer, no pudo menos que centrarse en las mujeres de la familia del librero.
Ellos son los protagonistas de amores prohibidos, de matrimonios concertados, de actos de rebeldía juvenil... y víctimas todos ellos de la dureza con que la sociedad islámica sigue gobernando la vida de las personas en Agfanistán: sobre todo la de las mujeres, quienes, a pesar de vivir muchas veces oprimidas y sometidas a las estrictas normas de su país, revelan una admirable dignidad y se muestran como incansables luchadoras en la búsqueda de su propia liberación.
Mujeres que han vivido o crecido en la época taliban y cuyo destino está en manos de los hombres de su familia. Sus esposos, hermanos, padres tienen la prerrogativa de decidir sus destinos: si pueden o no estudiar, si pueden o no trabajar, cuando y con quién se casarán, etc.
En Afganistán las mujeres no tienen derecho alguno y su vida transcurre entre las paredes de la casa familiar o bajo el espeso burka que no sólo impide que las vean los demás sino que les impide ver a ellas mismas a través de la espesa mirilla que tapa sus ojos, como unas anteojeras.
El libro va presentándonos a los personajes que rodean la figura del librero del que la autora dijo que era un hombre con diversos lados.
Detrás de un aparente liberalismo del protagonista del libro, existe en la realidad un hombre tradicional de la sociedad afgana. Por un lado, es un hombre apasionado por los libros, por la historia, la literatura, la poesía. Un próspero hombre de negocios que ha tenido que vérselas con la represión de diversos regímenes, un hombre que ha sido encarcelado por vender sus libros y que ha visto como soldados analfabetos quemaban sus preciados volúmenes sin siquiera saber cual era el contenido de los mismos.
Por otro lado, es un patriarca en su hogar, gobernando con mano férrea a las mujeres que viven en su hogar, decidiendo por ellas y manteniendo su estatus en la jerarquía familiar.
Sin duda, podríamos creer que un hombre educado, ingeniero de carrera y amante de los libros, también podría ser un defensor de las mujeres, pero no es el caso.
Así, citó el hecho de que el librero le había dicho que se casó con su segunda mujer por consejo de la primera e incluso ésta le presentó la persona.
La Realidad, según la periodista es muy diferente: se le comunicó veinte días antes de que se incorporara a la casa, tras haber llegado a un acuerdo con los padres de una chica de dieciséis años.
Al parecer, la diferencia de opiniones ya se encuentra en los tribunales. Asne Seierstad ha sido denunciada por el librero de Kabul.
Otra de las características del librero es que no sólo domina a las mujeres de su familia, sino también a los hijos varones, de los que dispone su futuro. Esta imagen es muy distinta de la liberal con que se presentó en un primer momento.
En las páginas del libro conoceremos a Sharifa, la primera y fiel esposa del librero que tiene que soportar la humillación de ser desplazada por la segunda esposa, Sonya, una chiquilla que el librero cuida como si fuera una muñequita ornamental.
Leila, la menor de los trece hermanos del librero, es quien se ocupa de las tareas del hogar desde el amanecer hasta entrada la noche. Cocina, limpia, cose, barre, y esconde los pocos sueños que es capaz de imaginar en la monotonía de su vida.
Quizás es el personaje más tierno de toda la historia. Quizá fue con quien la autora se sintió más cercana, ya que durante algún tiempo ambas compartieron la habitación y, además, Leila podía hablar en inglés, lo que facilitó las conversaciones entre las dos mujeres"Leila nunca sale sola. No es bueno para una joven andar sin compañía. ¿Quién sabe donde podría ir? Quizás a encontrarse con un hombre, quizá a cometer un pecado.
Leila ni siquiera va sola a la frutería que hay a unos pocos minutos del apartamento. Normalmente se hace acompañar por el chico de una vecina, o le pide que haga recados para ella. Estar sola es una idea desconocida para Leila.
Ella nunca, ha estado sola en el apartamento, nunca ha ido a ningun lugar sola, nunca durmió sola. Todas las noches duerme en una estera al lado de su madre. Ella, simplemente, no sabe que es estar sola, ni lo echa de menos. La única cosa que desea es un poco más de paz y menos trabajo.
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10.7.04
"Fitna" Guerra en el corazón del Islam

FITNA. GUERRA EN EL CORAZÓN DEL ISLAM
Autor: Gilles Kepel
Editorial:Paidos Iberica
El 11-M dejó patente que en esa guerra cósmica que libran contra Occidente, los terroristas islámicos han puesto a Europa en el punto de mira. Los autores de esa masacre fueron inmigrantes que hasta entonces habían llevado una vida normal. Eso colocó los focos sobre la deriva ideológica que vive parte de la comunidad musulmana instalada en suelo europeo, abandonada a la influencia del islam más radical.
El politólogo francés Gilles Kepel (París, 1955) radiografía ese fenómeno en su último libro, "Fitna. Guerra en el corazón del islam", una obra imprescindible para entender el torbellino actual y en la que, además, se analiza el terremoto que el 11-S desató en el mundo islámico"
Con los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bin Laden y sus seguidores buscaban dar un giro al declive que había experimentado la yihad en los años noventa, tanto en Egipto como en Bosnia, en Arabia o en Argelia. Mediante este golpe al "enemigo lejano" estadounidense, esperaban unir de nuevo a sus partidarios y provocar el triunfo del islamismo radical en todo el mundo, en un momento en el que la segunda intifada sumía en el caos a israelíes y palestinos.
Mientras tanto, en Washington, el influyente lobby neoconservador se replanteaba los intereses estratégicos tradicionales de Estados Unidos en Oriente Medio: la seguridad simultánea del Estado de Israel y de los pozos petrolíferos. Una mezcla de excusas democráticas y reafirmaciones hegemónicas, la "guerra contra el terror" abrió definitivamente la caja de Pandora en el Irak ocupado.
Los malos tratos a los prisioneros iraquíes, así como las ejecuciones de rehenes occidentales por parte de los yihadistas, ilustran el callejón sin salida en el que se han precipitado tanto la política americana como el mundo musulmán. En Oriente Medio, amenazados los lugares sagrados y desgarrado el tejido social, el odio secular se está traduciendo en la fitna, es decir, la guerra en el corazón del Islam.
El Periódico, Suplemento Libros, 10/3/2005
"El 11-M dejó patente que en esa guerra cósmica que libran contra Occidente, los terroristas islámicos han puesto a Europa en el punto de mira. (...) los autores de esa masacre fueron inmigrantes que hasta entonces habían llevado una vida normal. Eso colocó los focos sobre la deriva ideológica que vive parte de la comunidad musulmana instalada en suelo europeo, abandonada a la influencia del islam más radical. El politólogo francés Gilles Kepel (París, 1955) radiografía ese fenómeno en su último libro, "Fitna. Guerra en el corazón del islam", una obra imprescindible para entender el torbellino actual y en la que, además, se analiza el terremoto que el 11-S desató en el mundo islámico"
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9.7.04
Su Biografia

Gilles Kepel: "el islamismo ha agotado su atractivo"
Gilles Kepel es un investigador francés, experto en el análisis del islamismo político que sostiene en su obra más reciente la polémica teoría que el declive del islamismo como fuerza política se inicia a mediados de los noventa y hoy resulta imparable.
Gilles Kepel, uno de los más importantes especialistas actuales sobre temas de Oriente Medio, es profesor del Institut d'Études Politiques de París y autor de libros como:
- Al Oeste de Alá (también publicado por Paidós)
- Jihad. Expansion et déclin de l'islamisme o Chronique d'une guerre d'Orient.
Estudioso de sus orígenes más inmediatos, de la emergencia a fines de los años setenta del movimiento político al que impropiamente se denominó "integrismo islámico" y que culminó con el asesinato de Sadat en 1981, publicó "Faraón y Profeta", donde mostraba cómo, tras la crisis del nacionalismo árabe, surgió como alternativa esta utopía religiosa que prendió fuerte en una generación hija de la explosión demográfica, de la urbanización masiva, de la liberalización económica y de los ajustes estructurales, en plena ruptura con la generación de sus mayores.
La yihad. Expansión y declive del islamismo culmina esta introspección en el mundo del islam político con un balance de la evolución del movimiento en el último cuarto de siglo.
Kepel habla de declive como final de un ciclo histórico. Esto no significa que el islamismo deje de existir, pero sus bases han cambiado completamente. La joven generación de este nuevo siglo está marcada por el fin de la transición demográfica: vive en una familia nuclear condicionada fuertemente por las estrecheces de la vida urbana y la diferencia cultural con la generación de sus padres no resulta tan grande como la de éstos con los suyos.
Sostiene que los movimientos islámicos han sido socialmente ambiguos y que el islamismo ya no cohesiona a la juventud pobre urbana con la burguesía religiosa bajo la dirección de los intelectuales islámicos.
El autor insiste en develar el entramado social que convierte al islamismo en un triunfante mesianismo en algunos casos y en otros, lo transforma en un populismo en declive.
Explica que la razón hay que encontrarla en la ambiguedad de un discurso que enmascara su débil contenido social.
Quienes dirigen este movimiento intentan conciliar los intereses de dos grupos sociales bien distintos: los hijos del agobio por un lado, la juventud urbana pobre de los cordones de las grandes ciudades y una burguesía piadosa por otro. Cuando lo consigue nos encontramos con revoluciones victoriosas como la iraní. Cuando no, como en el caso argelino, termina en una terrible descomposición social.
Gilles Kepel observa el momento de cambio que viven hoy determinadas sociedades islámicas, rejuvenecidas en sus elites dirigentes, confrontadas a la necesidad de integrar a los grupos sociales desfavorecidos que constituyeron históricamente la clientela natural de los movimientos islamistas.
La democracia musulmana puede ser la vía para esa integración. Pero, si esas elites "se contentan con sacar un beneficio inmediato y egoísta del declive actual del islamismo, sin implicarse en su reforma, el mundo musulmán se verá enfrentado, a corto plazo, con nuevas explosiones, tanto si su lenguaje es islamista como étnico, racial, confesional o populista."
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Multiculturalismo
4.7.04
Occidente contra occidente (Libro)

Título: OCCIDENTE CONTRA OCCIDENTE
Autor: Glucksmann, André
Editorial: Tauros
Polemista implacable, André Glucksmann echó por tierra en otro tiempo la filosofía marxista que fascinaba a una izquierda ciega y sorda.
Fiel a su método, apela a la realidad contra las ficciones cómodas, a los encadenados y a las víctimas contra aquellos que hablan en su nombre sin escucharles.
Sensible a las verdades crueles de la actualidad, no aceptaría ser considerado el guardián del sueño de sus conciudadanos. Se encuentra entre los pocos franceses que han considerado más importante oponerse a Sadam Hussein que a George Bush, y que han deseado la caída "por las buenas o por las malas" de la terrible dictadura de Bagdad.
Su crítica a las vaguedades y a las contradicciones del 'campo de la paz' introduce un gran debate estratégico trasatlántico que dominará los próximos diez años.
Apaciguamiento Europeo
Si quien se consideraba comunista no cambió de chip cuando cayó el Muro, tuvo una segunda ocasión con el 11S.
Pero fueron pocos los que tuvieron el coraje de salir de la secta izquierdista. Glucksmann ha tenido ese valor que le honra, y en su último libro, explica que el pacifismo europeo es una concesión a la barbarie; y, atentos los jacobinos, defiende al vaquero Bush frente al burócrata Chirac.
Bush, al igual que "Gary Cooper en Solo ante el peligro, sheriff sin tropas, asumiendo el silencio de las leyes, pretende salvar a la colectividad a pesar de ella misma.
Juega de manera personal como los Estados Unidos, que se tomaron el asunto de Irak de manera personal. El que me quiera que me siga, y si nadie me quiere"...
Glucksman es capaz de defender el derecho de injerencia y la guerra humanitaria para poder frenar el avance de los tiranos y ayudar a los ciudadanos a liberarse de sus dictadores.
Frente a los pacifistas Glucksman no siente compasión, porque éstos sostienen el derecho de los pueblos a "disponer de sí mismos" y deducen del mismo "el derecho de las autoridades locales a disponer de sus pueblos" (pág. 50).
Además, el autor considera que en los casos de Kosovo y Ruanda las tesis pacifistas representadas por la sacrosanta ONU (dotada de "infalibilidad papal", señala el autor) han permitido que el genocidio siguiera.
En concreto, comenta Glucksmann: “Cinco mil soldados, cinco mil cascos azules, hubieran detenido en seco el genocidio de un millón de tutsis en Ruanda. Sobre el terreno el equipo de la ONU, dirigido por el general canadiense Dallaire, enviaba mensaje tras mensaje a Nueva York exigiendo refuerzos, órdenes claras para desarmar a las milicias genocidas. Se hizo sonar la alarma durante semanas. En vano.” (p.62).
El pacifismo impregnado de su retórica idealista no funciona porque vivimos rodeados de sátrapas que no hablan el idioma de los derechos individuales. Glucksmann lo tiene muy claro y aun siendo izquierdista prefiere Bush a Chirac y Putin.
Los pacifistas, con su posición contra la guerra, permitieron, por ejemplo, que en Camboya los muertos llenaran los ríos, y hoy en día dejarían que Sadam siguiera gaseando a los kurdos o matando mujeres tras violarlas.
Ante un arma no vale una palabra, ante un asesino sólo cabe utilizar la fuerza que Glucksman cree que es legítima; y cita a Pascal: "No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte, hágase que lo que es fuerte sea justo".
Retomando el tema principal del ensayo, la guerra de Irak, el autor considera que fue una intervención rápida y efectiva. Fueron 21 días y sólo 4.000 víctimas. En Chechenia, por ahora, han muerto más de 10.000 personas.
Estados Unidos, en definitiva, ha hecho uso de armas inteligentes y ha optado por una guerra en la que se evitarán las muertes de civiles, a pesar de que Sadam y sus secuaces pusieran en primera línea de tiro a mujeres y niños para socavar la moral de Occidente.
Ante los amigos de la paz cabe preguntar, como hace Glucksman, por qué los iraníes querían que los americanos pasaran por Irán tras acabar con Sadam en Irak y por qué la mayoría de los iraquíes están agradecidos a USA por su intervención.
Estamos ante un libro polémico y valiente, repleto de brillantes argumentos que deberían permitir un debate serio, que no hemos podido apreciar en España por el pensamiento único de izquierdas.
Léanlo y verán cómo aún quedan pensadores serios en la izquierda siguiendo la tradición de Voltaire, aunque desgraciadamente son rara avis.
Sólo alguien así diría que "la civilización es una apuesta. Doble. Contra el que la niega y amenaza con aniquilarla. Contra sí misma, muy a menudo cómplice o aventurista de su desaparición".
Gorka Etxebarría
.
Autor: Glucksmann, André
Editorial: Tauros
Polemista implacable, André Glucksmann echó por tierra en otro tiempo la filosofía marxista que fascinaba a una izquierda ciega y sorda.
Fiel a su método, apela a la realidad contra las ficciones cómodas, a los encadenados y a las víctimas contra aquellos que hablan en su nombre sin escucharles.
Sensible a las verdades crueles de la actualidad, no aceptaría ser considerado el guardián del sueño de sus conciudadanos. Se encuentra entre los pocos franceses que han considerado más importante oponerse a Sadam Hussein que a George Bush, y que han deseado la caída "por las buenas o por las malas" de la terrible dictadura de Bagdad.
Su crítica a las vaguedades y a las contradicciones del 'campo de la paz' introduce un gran debate estratégico trasatlántico que dominará los próximos diez años.
Apaciguamiento Europeo
Si quien se consideraba comunista no cambió de chip cuando cayó el Muro, tuvo una segunda ocasión con el 11S.
Pero fueron pocos los que tuvieron el coraje de salir de la secta izquierdista. Glucksmann ha tenido ese valor que le honra, y en su último libro, explica que el pacifismo europeo es una concesión a la barbarie; y, atentos los jacobinos, defiende al vaquero Bush frente al burócrata Chirac.
Bush, al igual que "Gary Cooper en Solo ante el peligro, sheriff sin tropas, asumiendo el silencio de las leyes, pretende salvar a la colectividad a pesar de ella misma.
Juega de manera personal como los Estados Unidos, que se tomaron el asunto de Irak de manera personal. El que me quiera que me siga, y si nadie me quiere"...
Glucksman es capaz de defender el derecho de injerencia y la guerra humanitaria para poder frenar el avance de los tiranos y ayudar a los ciudadanos a liberarse de sus dictadores.
Frente a los pacifistas Glucksman no siente compasión, porque éstos sostienen el derecho de los pueblos a "disponer de sí mismos" y deducen del mismo "el derecho de las autoridades locales a disponer de sus pueblos" (pág. 50).
Además, el autor considera que en los casos de Kosovo y Ruanda las tesis pacifistas representadas por la sacrosanta ONU (dotada de "infalibilidad papal", señala el autor) han permitido que el genocidio siguiera.
En concreto, comenta Glucksmann: “Cinco mil soldados, cinco mil cascos azules, hubieran detenido en seco el genocidio de un millón de tutsis en Ruanda. Sobre el terreno el equipo de la ONU, dirigido por el general canadiense Dallaire, enviaba mensaje tras mensaje a Nueva York exigiendo refuerzos, órdenes claras para desarmar a las milicias genocidas. Se hizo sonar la alarma durante semanas. En vano.” (p.62).
El pacifismo impregnado de su retórica idealista no funciona porque vivimos rodeados de sátrapas que no hablan el idioma de los derechos individuales. Glucksmann lo tiene muy claro y aun siendo izquierdista prefiere Bush a Chirac y Putin.
Los pacifistas, con su posición contra la guerra, permitieron, por ejemplo, que en Camboya los muertos llenaran los ríos, y hoy en día dejarían que Sadam siguiera gaseando a los kurdos o matando mujeres tras violarlas.
Ante un arma no vale una palabra, ante un asesino sólo cabe utilizar la fuerza que Glucksman cree que es legítima; y cita a Pascal: "No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte, hágase que lo que es fuerte sea justo".
Retomando el tema principal del ensayo, la guerra de Irak, el autor considera que fue una intervención rápida y efectiva. Fueron 21 días y sólo 4.000 víctimas. En Chechenia, por ahora, han muerto más de 10.000 personas.
Estados Unidos, en definitiva, ha hecho uso de armas inteligentes y ha optado por una guerra en la que se evitarán las muertes de civiles, a pesar de que Sadam y sus secuaces pusieran en primera línea de tiro a mujeres y niños para socavar la moral de Occidente.
Ante los amigos de la paz cabe preguntar, como hace Glucksman, por qué los iraníes querían que los americanos pasaran por Irán tras acabar con Sadam en Irak y por qué la mayoría de los iraquíes están agradecidos a USA por su intervención.
Estamos ante un libro polémico y valiente, repleto de brillantes argumentos que deberían permitir un debate serio, que no hemos podido apreciar en España por el pensamiento único de izquierdas.
Léanlo y verán cómo aún quedan pensadores serios en la izquierda siguiendo la tradición de Voltaire, aunque desgraciadamente son rara avis.
Sólo alguien así diría que "la civilización es una apuesta. Doble. Contra el que la niega y amenaza con aniquilarla. Contra sí misma, muy a menudo cómplice o aventurista de su desaparición".
Gorka Etxebarría
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3.7.04
Instituciones del mundo musulmán
Autor Vercellin, Giorgio.
Editor : Bellaterra
El Islam no es sólo una religión, aunque fuera eso al principio; sobre todo, es un complejo sistema de normas sociales, jurídicas e incluso penales cuyo mantenimiento y reproducción exigió desde fechas muy tempranas un conjunto de instituciones en parte procedentes de dicho sistema, pero también de tradiciones preislámicas y locales.
Esta obra es la más completa introducción al estudio de tales instituciones, desde las vinculadas más directamente a las creencias y la relación con otras religiones hasta las que afectan a los individuos (fundamentalmente el estatuto de la mujer o de minorías ya desaparecidas, como los esclavos) o a la sociedad en su conjunto (el personal y los organismos religiosos, jurídicos y políticos, la sharía y el derecho) pasando por las formas de ocupación del territorio (nomadismo, vida rural y urbana).
De todas ellas se analiza su evolución histórica y su papel actual. Instituciones del mundo musulmán, por su carácter riguroso y exhaustivo, es una obra destinada a los estudiosos de la cultura islámica y a todas aquellas personas que aspiran a un conocimiento cabal de las complejidades de una cultura más que milenaria. Para todos ellos tiene vocación de ser una referencia inexcusable.
El Islam no es sólo una religión, aunque fuera eso al principio; sobre todo, es un complejo sistema de normas sociales, jurídicas e incluso penales cuyo mantenimiento y reproducción exigió desde fechas muy tempranas un conjunto de instituciones en parte procedentes de dicho sistema, pero también de tradiciones preislámicas y locales.
Esta obra es la más completa introducción al estudio de tales instituciones, desde las vinculadas más directamente a las creencias y la relación con otras religiones hasta las que afectan a los individuos (fundamentalmente el estatuto de la mujer o de minorías ya desaparecidas, como los esclavos) o a la sociedad en su conjunto (el personal y los organismos religiosos, jurídicos y políticos, la sharía y el derecho) pasando por las formas de ocupación del territorio (nomadismo, vida rural y urbana).
De todas ellas se analiza su evolución histórica y su papel actual. Instituciones del mundo musulmán, por su carácter riguroso y exhaustivo, es una obra destinada a los estudiosos de la cultura islámica y a todas aquellas personas que aspiran a un conocimiento cabal de las complejidades de una cultura más que milenaria. Para todos ellos tiene vocación de ser una referencia inexcusable.
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2.7.04
¿Que Diálogo entre Civilizaciones?
El inútil diálogo que el islam rechaza desde hace 1400 años.
Continúa el discurso sobre el diálogo entre las dos civilizaciones. Y que me trague la tierra si me preguntan cuál es la otra civilización, qué hay de civilizado en una civilización que no conoce siquiera la palabra libertad.
Que por libertad entiende la "emancipación de la esclavitud".
Que acuñó la palabra libertad recién a fines del siglo XIX para poder firmar un tratado comercial.
Que en la democracia ve a satanás y la combate con explosivos, cortando cabezas.
Que de los derechos del hombre, tan escrupulosamente aplicados por nosotros con los musulmanes, no quiere ni hablar.
De hecho rechaza suscribir la Carta de Derechos Humanos redactada por la ONU y la sustituye con la Carta de Derechos Humanos realizada por la Conferencia Arabe.
Que me trague la tierra también si preguntan qué hay de civilizado en una cultura que trata a las mujeres como las trata.
El islam es el Corán, queridos míos. De cualquier manera y en todas partes.
Y el Corán es incompatible con la libertad, es incompatible con la democracia, es incompatible con los derechos humanos.
Es incompatible con el concepto de civilización.
Y ya que he tocado este tema, escúcheme bien, señor juez de Bérgamo, que me ha querido incriminar por vilipendiar al islam, pero que jamás ha culpado a mi perseguidor por vilipendiar al cristianismo.
Ni siquiera por instigación al homicidio (el mío).
Me escucha y sin embargo me condena.
Me da tres años de reclusión que los magistrados italianos no dan ni a los terroristas que son apresados con explosivos en una cantina.
Su proceso es inútil. Mientras tenga un hilo de aliento yo repetiré lo que he escrito en mis libros y que vuelvo a escribir aquí.
Nunca me he dejado intimidar, no me dejo intimidar por las amenazas de muerte ni por las persecuciones, por las denigraciones, por los insultos de los cuales usted se ha cuidado bien de protegerme.
Jesús y Mahoma
Continúa también la indulgencia que la Iglesia Católica (por otra parte la mayor partidaria del diálogo) profesa en todo lo relacionado con el islam.
Continúa por lo tanto su irreducible voluntad de subrayar el "patrimonio espiritual común transmitido a nosotros por las tres grandes religiones monoteístas": la cristiana, la judía, la islámica.
Las tres basadas en el concepto del Dios único, las tres inspiradas en Abraham.
El bueno de Abraham, que para obedecer a Dios estuvo por degollar a su hijo como a un cordero.
¿Pero qué patrimonio común? Alá no tiene nada en común con el Dios del cristianismo. Con Dios Padre, el Dios bueno, el Dios afectuoso que predica el amor y el perdón. El Dios que en los hombres ve a sus hijos.
Alá es un dios patrón, un dios tirano.
Un dios que en los hombres ve a sus súbditos y hasta a sus esclavos.
Un dios que en lugar del amor, predica el odio, que a través del Corán llama perros infieles a aquellos que creen en otro dios y ordena castigarlos.
Sojuzgarlos, matarlos. Entonces ¿cómo se pueden poner en el mismo plano el cristianismo y el islamismo?
¿Cómo se hace para honrar de igual modo a Jesús y a Mahoma? ¿Alcanza de verdad la cuestión del Dios único para establecer una concordancia de principios, de valores?
Este quizás es el punto que en la realidad posterior al ataque de Londres me molesta más. Me altera también porque expone, es decir, refuerza lo que considero un error del papa Wojtyla: no luchar todo lo necesario contra la esencia antiliberal y antidemocrática del islam.
En estos cuatro años no he hecho más que preguntarme por qué un guerrero como Wojtyla, que contribuyó a la caída del imperio soviético y, por lo tanto, del comunismo, se mostró tan débil ante una desgracia peor que el imperio soviético y que el comunismo.
Mandamiento
Naturalmente comprendo que la filosofía de la Iglesia Católica se basa en el ecumenismo y en el mandamiento de "amarás a tu enemigo como a ti mismo".
Que uno de sus principios fundamentales es, al menos en teoría, el perdón, el sacrificio de poner la otra mejilla (sacrificio que rechazo no sólo por orgullo, sino porque lo considero un incentivo del mal, para quien hace mal).
Sin embargo, existen también el principio de la autodefensa y el de la defensa legítima, y si no me equivoco la Iglesia Católica recurrió a ellos muchas veces.
Carlos Martel venció a los invasores musulmanes alzando el crucifijo.
Isabel de Castilla los echó de España haciendo lo mismo.
Y en Lepanto había incluso tropas pontificias.
Y si esos católicos no hubieran aplicado el principio de autodefensa, de legítima defensa, hoy también nosotros llevaríamos la burka.
También nosotros llamaríamos a los pocos sobrevivientes perros infieles.
Y la basílica de San Pedro sería una mezquita como la iglesia de Santa Sofía, en Estambul.
Peor: en el Vaticano estarían Osama ben Laden y Mussab al-Zarqawi.
Así, cuando tres días después del nuevo ataque el papa Ratzinger volvió a hablar de diálogo, me quedé petrificada.
Su Santidad, le habla una persona que lo quiere, que le da la razón en muchas cosas.
Que debido a ello es escarnecida con motes de atea-devota, laica-chupacirios.
Una persona que comprende la política y sus necesidades.
Que comprende los dramas del liderazgo y sus compromisos.
Que admira la intransigencia de la fe y respeta las renuncias o las concesiones a las que obliga.
Sin embargo, la siguiente pregunta debo exponerla igual: ¿cree de verdad que los musulmanes aceptan un diálogo con los cristianos y con las otras religiones o con los ateos como yo?
¿Cree de verdad que pueden cambiar, enmendarse, parar de sembrar bombas?
Usted es un hombre erudito, Su Santidad. Y los conoce bien. Me explica, entonces,: ¿cuándo en el curso de su historia, una historia que ya lleva 1400 años, han cambiado o se han enmendado?
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30.6.04
Mis dilemas con el Islam

Autor: Irshad Manji
Título: Mis dilemas con el Islam
Sobre el autor:
UNA MUJER A FAVOR DE LA TOLERANCIA Y LA HONESTIDAD.
Nació en Uganda. De pequeña emigró con su familia a Canadá. En la actualidad es periodista, escritora y productora de programas de televisión. Produce y presenta el programa QueerTelevision, galardonado con el premio Gemini, también es presentadora del programa Big Ideas y presidenta de VERB TV, un canal que se dirige especialmente al público joven.
Sobre el Libro:
Irshad Manji no cree que su condición de mujer emancipada y defensora de los derechos de los homosexuales deba hacerle renunciar a la de musulmana. Tampoco acepta fácilmente que le digan cómo tiene que vestir, pensar o sentir. En esta emotiva y valiente carta abierta, la periodista canadiense de origen ugandés pone en entredicho muchas de las cuestiones que impiden al mundo musulmán emanciparse y crecer en libertad.
Cuando veo que una mujer en Nigeria es sentenciada a 180 latigazos por haber cometido adulterio aunque varios testigos hayan confirmado que en realidad fue violada, es mi responsabilidad como musulmana no callar”.
Irshad Manji se llama a sí mismo una refusenik musulmana. Eso no significa que niegue ser musulmana, sólo significa que me niego a unirme a un ejercito de autómatas en nombre de Alá.” Entre esos autómatas, según Manji, hay muchos musulmanes de Occidente que se llaman a sí mismos moderados.
En términos francos, provocativos y profundamente personales, Manji desentierra las polémicas piedras de toque del Islam tal como suele ser ampliamente practicado: el antisemitismo profundamente enraizado y una aceptación sin crítica del Corán como manifestación definitiva y, por tanto, superior a Dios.
En su carta abierta, Manji plantea agudas preguntas sobre la corriente dominante en el Islam:” ¿Por qué somos todos rehenes de lo que está sucediendo entre palestinos e israelíes? ¿Quién es el autentico colonizador de los musulmanes, Estados Unidos o Arabia? ¿Por qué estamos malgastando el talento de las mujeres, que son la mitad de la creación de Dios?.
Manji nos ofrece una visión práctica de cómo el Islam podrá experimentar una reforma que fomentase el respeto a minorías religiosas y promoviera la competencia de ideas. “mis dilemas con el Islam es una fuerte y clara llamada a la honestidad y reforma. Es irónico, franco e irrespetuoso una reflexión necesaria.”
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27.6.04
'La Fuerza de la Razón "Oriana Fallaci"

El lunes pasado salió a la venta en Italia el nuevo libro de Oriana Fallaci "La fuerza de la Razón", editado por Rizzoli Internacional, este gran libro del que Oriana Fallaci dice simplemente: «Era mi deber escribirlo».
La génesis de «La Fuerza de la Razón» es sorprendente tanto cuanto a su contenido. Oriana Fallaci quería entregarnos sólo un post-scriptum titulado «Dos años después», es decir un breve apéndice a la trigésima edición de «La Rabia y el Orgullo». (Más de un millón de ejemplares vendidos en Italia y best-seller en los numerosos países en los que ha sido traducido). Pero cuando terminó su trabajo se dio cuenta de que había escrito otro libro.
Esta vez, Oriana Fallaci parte de los inciviles ataques y de las amenazas de muerte que recibió por «La Rabia y el Orgullo» e, identificándose con un tal Mastro Cecco que, por culpa de un libro en 1328 fue quemado vivo por la Inquisición, se presenta como una Mastra Cecca que siete siglos después sigue sus pasos, cual herética irreductible y reincidente.
Entre la primera y la segunda hoguera, un rigurosísimo análisis de lo que llama el Incendio de Troya es decir de una Europa que, a su juicio, ya no es Europa, sino que se ha convertido en Eurabia, colonia del Islam. (E Italia en la avanzadilla de dicha colonia).
Un análisis en clave histórica filosófica moral y política, afrontando como en ella es habitual temas que nadie se atreve a abordar y sometiéndolos a su impecable lógica. «La Fuerza de la Razón» es un himno a la razón y a la verdad.
En ella, el lector encontrará un pozo de ideas y noticias expresadas incluso por medio de vivencias personales. Un libro en el que el lector encontrará también una extraordinaria madurez de pensamiento y páginas de un humorismo irresistible.
Quienes esperen encontrar en el nuevo libro de Oriana Fallaci La fuerza de la razón una continuación de La rabia y el orgullo (aquel incendiario y provocador texto que nació a las brasas del derribado World Trade Center) no verán sus ilusiones colmadas.
Oriana camina por derroteros distintos en este nuevo alumbramiento literario. En una densa exposición histórica de las relaciones de Europa con el Islam , nos va dibujando el enfrentamiento entre dos civilizaciones muy diferentes entre sí. Dos civilizaciones donde el diálogo, la convivencia y el mestizaje han sido muy difíciles, cuando no imposibles.
En un tenso ascenso sobre el tiempo, Oriana llega hasta el siglo XX y las relaciones que el Gran Mufti de Jerusalén tuvo con Hitler y la formación de un batallón de SS musulmán en el combate contra las democracias occidentales.
Quedaba así dibujado el relevo que del vencido nacionalsocialismo y del derribado comunismo iba a seguir amenazando la concepción abierta y creadora que la herencia greco-romana y el cristianismo han hecho de Europa.
Pero es con la revelación de siniestros pactos dentro de despachos de la Unión Europea donde Oriana nos alerta del ataque a la identidad y a la libertad de nuestra civilización. Las críticas a este libro se han cebado sobre el bautizo de nuestro continente como "Eurabia", pero no es de Oriana Fallaci la originalidad sino de aquellos que, de una forma tan persistente como mortal, están abriendo la puerta a poblaciones alógenas con una concepción del mundo radicalmente enfrentada a nuestro sentido de la libertad y la dignidad humanas.
En este discurrir del libro, no se guarda respeto por lo "políticamente correcto". El deliberado suicidio al que, impasibles, asistimos es puesto de manifiesto con toda su crudeza. Ante nosotros desfilan las imposiciones sobre la infibulación (amputación del clítoris), los malos tratos a mujeres por no guardar las normas sagradas del Islam, y el manifiesto propósito de atacar y sustituir el cristianismo, por el laicismo y por el Islam en último término.
Con todo, lo más grave que se estrella ante nuestros ojos es la actitud de cierta parte del clero que, en actitud vencida, nos sitúa de hinojos ante la esclavitud. Desconocido para muchos lectores será el episodio del funeral por los 17 carabinieri asesinados en Iraq y la homilía que pronunció un obispo italiano. No lo desvelaré aquí, pero sin duda constituye todo un episodio para la infamia.
Pese al tristísimo horizonte de entreguismo, de falso pacifismo y del peor de los quintacolumnismos, Oriana se despide llamándonos a una vida apasionadacon con un bellísimo canto de esperanza. Por eso, quienes buscasen el verbo belicista de la sinrazón, el alegato del odio, que no lean este libro. La fiesta de fin de año en Nueva York de 2003-2004 es el triunfo de la sonrisa y el amor sobre la muerte y la barbarie.
Para ella, no hay que rendirse, no hay que resignarse. Se trata de no dejarse morir. Se trata ahora mismo en Occidente de sobrevivir. Y para eso hacen falta pasión y razón.
Y desde su ejemplo vital nos invita a no tener miedo. Oriana, enferma de muerte, coincide con Juan Pablo II ese Papa que vino de un mundo esclavizado por el totalitarismo comunista cuando en 1982 nos dijo a miles de jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu: "No tengáis miedo".
Sin apelar a la rabia y al orgullo, Oriana llama a una búsqueda de una fuerza que sólo en Occidente habita: la fuerza de la razón.
ACOGIDA DEL LIBRO
"La lección de Fallaci es este desafío a repensar las verdades oficiales, por duro que sea el precio a pagar. Ojalá las civilizaciones sólo se enfrentaran con panfletos tan bien escritos como éste".
Manuel Castaño, "El Periódico".
"Hace tiempo que vivo fascinado por Oriana Fallaci. Y cuando más la insultan y persiguen, más me gusta: por su independencia insobornable, por su compromiso irrenunciable con la verdad, por su gallardía en defensa de la libertad".
José Varela Ortega, "ABC".
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