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28.3.04

El velo estandarte de la cruzada islámica.


En España hay ya más de un millón y medio de residentes extranjeros. De ellos se puede calcular que casi la tercera parte son de origen musulmán. Una cifra que parece insignificante si se compara con los cuatro millones de musulmanes que residen en Francia o los tres millones de Alemania pero que hace que la población musulmana no pase desapercibida ni en nuestras calles ni en nuestras escuelas.

La presencia de hijos de inmigrantes en los colegios españoles ha aumentado considerablemente en los cinco últimos años. De 80.687 que había matriculados en el curso 1998-99 se ha pasado a 303.827 en el 2002-2003. Esto hace que el interés por los problemas y dificultades de la escolarización de los inmigrantes sea muy reciente.

En enero del año 2002 saltó a los medios de comunicación el primer conflicto importante entre la dirección de un centro escolar y la comunidad musulmana en España. La directora de un instituto de El Escorial no estaba dispuesta a aceptar que la niña Fátima Elidrisi asistiera a clase con el típico velo musulmán cubriendo su cabeza.

En un principio, la Consejería de Educación había asignado a Fátima un colegio concertado, pero su padre, Alí Elidrisi, se negó a que asistiera a un centro católico y dijo que la niña se quedaría en casa hasta que le dieran plaza en un instituto público. En el mes de enero fue admitida en el Instituto Juan de Herrera de la localidad madrileña.

La directora del centro al ver que Fátima acudía al instituto con la cabeza cubierta le pidió que dejara el velo en la entrada como hacían las otras niñas marroquíes. El señor Elidrisi se negó rotundamente a aceptar esta sugerencia y así empezó un tira y afloja entre la directora y el padre de Fátima que llamó la atención de casi todos los medios de comunicación. El asunto se resolvió cuando la Consejería de Educación “convenció” a la directora de que era mejor escolarizar a la niña con velo que no escolarizarla.

Aquellos días se habló mucho del velo y de la vida que llevaban los niños musulmanes en los colegios españoles. Se supo que ciertas niñas se habían negado a hacer gimnasia en un colegio de Málaga; que algunos niños exigían comidas especiales; y que incluso algún adolescente marroquí había protestado porque no estaba dispuesto a recibir lecciones ni órdenes de ninguna mujer por muy profesora que fuera.

Han pasado ya dos años desde entonces y sólo de vez en cuando se vuelve a hablar de este espinoso asunto del velo. Parece como si existiera un temeroso respeto a discutir sobre cualquier problema que tenga algo que ver con la complicada integración de los niños musulmanes en los nuestros centros educativos.

Del instituto del El Escorial, se ha sabido que las niñas marroquíes que antes de la llegada de Fátima dejaban su velo a la entrada del colegio, porque preferían estar en clase sin él, ahora ya no lo dejan. Al parecer se sienten más a gusto si permanecen todo el día púdicamente cubiertas. Se dice también que imanes integristas van, poco a poco, sustituyendo a otros, más veteranos y moderados, en muchas de las mezquitas que hay en España.

La mayor parte de los españoles cree que la cuestión del velo es un problema menor. Algunos piensan que simplemente es una moda propia de países de cultura distinta y que como tal no hay razón alguna para oponerse. Otros saben muy bien que se trata de una imposición religiosa y argumentan que vivimos en una sociedad plural que debe ser tolerante y que no puede impedir a nadie que obedezca los dictados de su conciencia. En el mejor de los casos se escucha la crítica de alguna despistada feminista que lo considera signo de sumisión de la mujer. Pero si a alguien se le ocurriera decir que los mulás fundamentalistas han lanzado a la civilización occidental un desafío que está utilizando el chador como símbolo, la gente sonreiría con conmiseración o desprecio como si ese que habla fuera un paranoico aterrorizado por el 11 de septiembre o un reaccionario intolerante.

Sin embargo no hay más que seguir los acontecimientos vividos en Francia en estos últimos años para darse cuenta de que el velo es algo más que un trozo de tela que las mujeres de origen musulmán gustan de llevar anudado a en torno a sus cabezas; y de que no son fantasías paranoicas las de quien piensa que es el emblema de un desafío lanzado por los inmigrantes musulmanes que viven en Europa.
El pasado 24 de septiembre dos adolescentes, Lila y Alma Lévy, de 18 y 16 años de edad, hijas de dos ex comunistas, una mujer musulmana no practicante de origen argelino y un abogado judío, que se dice ateo y es miembro del movimiento izquierdista MRAP (Movimiento contra el racismo y por la amistad de los pueblos), se presentaron en un colegio francés, el Liceo Henri-Wallon de Aubervilliers, con la cabeza envuelta en negros velos que tapaban totalmente su pelo, orejas y cuello. Las niñas fueron enviadas de vuelta a casa. Se les abrió un expediente y el 10 de octubre el consejo de disciplina confirmaba su expulsión del centro escolar.

Esta historia llovía ya sobre mojado. Y es que en la última primavera el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, al término de su discurso ante la asamblea de la UOIF (Unión de Organizaciones Islamistas de Francia) fue abucheado porque cometió “la osadía” de decir que todas las mujeres estaban obligadas a mostrar su cabeza descubierta en las fotografías del documento de identidad. “Es una orden que viene del cielo!”, “Jamás mostraré una oreja a Sarkozy!”, “Nosotras obedecemos a Alá, por tradición y adoración!”, “El fular es una protección que mata las tentaciones y ante los extraños hay que cubrirse”, fueron algunos de los gritos que se dejaron oír en aquella alborotada reunión.

Estos conflictos entre el gobierno francés y la inmigración musulmana con el chador como principal protagonista empezaron ya en 1989. Fue entonces, siendo Lionel Jospin Ministro de Educación, cuando, ante los primeros conflictos provocados por niñas musulmanas que exigían asistir a clase con la cabeza cubierta, se decidió que el velo sería permitido siempre que no se utilizara como signo de ostentación y que no sirviera para hacer proselitismo.

En Francia existía una ley de 1937 que prohibía cualquier forma de proselitismo en los centros escolares así como toda proclamación de pertenencia a partido político o grupo religioso alguno. Si además se tiene en cuenta que las múltiples encuestas que se hicieron en aquellos días decían que más del 80% de la población era contraria a admitir velos en los centros estatales no se entiende muy bien por qué el gobierno francés cedió ante lo que ya entonces se intuía como una provocación de la comunidad musulmana.

El Ministerio de Educación hubiera tenido la solución bastante fácil, apoyándose en el principio del laicismo y en sus propias leyes podía haber obligado a todos los niños a dejar en los percheros antes de entrar en clase boinas, gorros, velos o cualquier otra cosa que cubriera su cabeza. Pero Jospin no se atrevió entonces a tomar una decisión que, evidentemente, iba a provocar molestar en una buena parte de los inmigrantes musulmanes y pasó la patata caliente al Consejo de Estado que resolvió el problema dando una interpretación “moderna” del laicismo francés: “Nuestra enseñanza es laica no porque prohíba la expresión de creencias diversas sino porque las tolera todas”.

En el año 2002 se publicó en Francia un libro, La République et l’Islam. Entre crainte et aveuglement, editado por Gallimard y escrito por dos miembros del Haut Conseil à l’Integration, Jeanne Hélène Kaltenbach y Michèle Tribalat.
En él las autoras llaman la atención sobre toda una serie de acontecimientos “musulmanes” que tuvieron lugar curiosamente el mismo año en el que cayó el muro de Berlín.

El 14 de febrero de 1989 el Ayatolá Jomeini proclamó la fatua que condenaba a muerte al autor de Los versos satánicos así como a todo aquel que tuviera algo que ver con su publicación. En junio muere Jomeini y un mes después, Ettore Capriolo y Hitoshi Igarashi, traductores al italiano y al japonés respectivamente de la obra de Rushdie, sufrieron sendos atentados en los que Capriolo resultó gravemente herido e Igarashi muerto.

Estos sucesos provocaron multitud de manifestaciones integristas en los países islámicos y sirvieron de excusa para que se constituyeran muchas asociaciones de carácter religioso. Fue también un año en el que la violencia fundamentalista tuvo aterrorizados, más que nunca, a los argelinos. Las dos escritoras francesas llaman la atención sobre el hecho, un tanto curioso, de que fuera ese mismo año cuando, en diversos rincones de Francia y de buena parte de Europa, empezaran a surgir conflictos escolares a propósito del velo, y que estos pusieran al descubierto un extraño flirteo entre cierta izquierda y el islamismo.

Pues bien, cuando todo esto ocurría, Jospin y el Consejo de Estado, con su cobarde decisión, lo que hicieron fue facilitar las cosas a los fundamentalistas para que, utilizando siempre como coartada esa nueva interpretación del laicismo francés decretada por el Consejo de Estado, avanzaran en sus reivindicaciones.

Los inmigrantes musulmanes comenzaron por reclamar en los colegios comidas especiales, comedores separados, horas de oración, el derecho a que las niñas se ausentaran de las clases de gimnasia y la institucionalización del ayuno musulmán. Como en cierta ocasión se oyó decir en una asamblea de islamistas franceses, para los musulmanes el laicismo era una suerte pues permitía poner límites a la autoridad del Estado.

Así siguieron las cosas hasta que los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y el susto que el ultraderechista Le Pen dio poco después a los votantes franceses hizo que de nuevo la comunidad inmigrante de origen musulmán, que supone ya casi el 8% de la población, se colocara en el centro de las preocupaciones socio políticas del gobierno de la República.

Con idea de sacar a la luz todas las organizaciones musulmanas y que el gobierno tuvieran unos representantes con los que “dialogar”, el Ministro del Interior de Chirac, Nicolas Sarkozy, en diciembre de 2002 impulsó la creación del CFCM (Conseil français du culte musulman) que debía reunir a todos los representantes de los Consejos Regionales (CRCM). El objetivo del Ministro del Interior era “integrar el islam en la República Francesa”. Una idea que demostraba su buena intención pero que fue recibida con escepticismo por la gran mayoría de los franceses.

En abril de 2003 se celebraron las primeras elecciones en el CFCM. El presidente electo, Dalil Boubakeur, es actualmente el rector de la mezquita de París que, sostenida en su mayor parte con dinero argelino, se considera uno de los centros de culto musulmán de carácter más moderado. El vicepresidente del Consejo es un fundamentalista bastante violento, Fouad Alaoui, representante de UOIF (Union des organisations islamiques de France). El tercer grupo islámico fuertemente representado en el CFCM es el los marroquíes, la FNMF (Fédératione nationale des musulmans de France). Dalil Boubakeur cuenta con el apoyo del gobierno francés pero su situación como presidente del Consejo es cada día más inestable. Recibe tantas presiones de los fundamentalistas que, ante el terror de Sarkozy, amenaza constantemente con presentar su dimisión.

Hasta ahora el CFCM no se había pronunciado en el asunto del velo de las escolares musulmanas. El 11 de octubre varios de sus representantes recibieron la visita del Ministro Sarkozy que, tras manifestar su apoyo al consejo de disciplina del Liceo de Aubervilliers, les recordó que las reglas del laicismo deben ser respetadas por todos y que entre esas reglas se encuentra la prohibición de los signos de ostentación y de hacer proselitismo. La respuesta por parte del CFCM no se hizo esperar. Al día siguiente dio un comunicado en el que lamentaba la expulsión de las niñas, se quejaba de que no se les hubiera consultado antes de tomar la decisión y volvía a insistir en el carácter religioso del velo islámico.

En respuesta a esta actitud, el 17 de octubre, el Primer Ministro Raffarin se dirigió a los musulmanes en la Gran Mezquita de París. “El laicismo respeta las religiones pero también las religiones deben respetar el laicismo” fue el principal argumento de su discurso. Ofreció su total disposición al diálogo pero no descartó recurrir a una nueva legislación para regular el uso del velo en escuelas y centros oficiales si no se conseguía alcanzar un acuerdo sobre este asunto.

El propio Presidente Chirac ha tenido que intervenir en el conflicto. A principios del verano había formado una comisión para estudiar “el laicismo de la República” conocida como la comisión Stasi, constituida por 20 “expertos” y presidida por Bernard Stasi. La comisión, que deberá redactar sus conclusiones antes de fin de año, no descarta la posibilidad de que una ley regule definitivamente el uso del velo en centros escolares.

La propuesta de una ley de prohibición del velo ha dividido a la sociedad francesa. Los grupos más izquierdistas están totalmente en contra, el partido socialista dividido, el CFCM dice que sería un grave error y en cuanto a la derecha, tampoco parece estar totalmente de acuerdo. Mientras que para Alain Juppé, presidente de la UMP, la ley se ha hecho totalmente necesaria, otros compañeros de su partido no lo tienen tan claro, saben que la cuestión del velo no es un asunto religioso sino político y temen caer en una trampa tendida al gobierno por los propios fundamentalistas.
El caso es que todo el mundo ha tenido algo que decir a propósito de la expulsión de estas dos niñas que se han visto convertidas, de la noche a la mañana, en el centro de atención de toda la prensa y en principales estrellas de la televisión.

Su padre y principal defensor, Laurent Lévy, aparte de desautorizar a los profesores del liceo, ha aprovechado la situación para divulgar su doctrina pro musulmana y anticapitalista. Escribe artículos y hace declaraciones sin parar para mostrar el disgusto que le produce que unos cuantos “ayatolás del laicismo, presos de una locura histérica”, hayan organizado todo este lío sólo por “unos pocos centímetros de tela”.

Hasta el viejo líder sesentayochista y actual diputado europeo por el partido Verde alemán, Daniel Cohn – Bendit, ha dado su opinión en esta historia. Después de recordar que todas las religiones monoteístas, y no sólo la musulmana, hacen de menos a la mujer y de expresar que “como liberales libertarios convencidos, no podemos aceptar que el autoritarismo sectario luche contra el autoritarismo integrista”, ha dirigido a las adolescentes “rebeldes” estas palabras de aliento:
“Queridas Alma y Lila, esperamos que guardéis siempre vuestro carácter combativo, orgulloso e independiente. Pero nos tememos que no será en medios musulmanes, aunque sean liberales, donde encontraréis maridos que acepten a mujeres como vosotras. Es en el mundo de los ateos, si es que son liberales como vuestro padre, lo que no siempre ocurre, donde encontraréis un compañero o compañera de vida que os acepte tal como sois”. (Le Monde, 16-10-2003)

Un poco raras suenan estas palabras, si resultara que, como escribió Carlos Semprún en Libertad Digital, todo este lío político hubiera sido preparado por el ateo militante de extrema izquierda Laurent Lévy que, “como simbólico insulto a la podrida sociedad occidental, capitalista e imperialista”, hubiera obligado a sus hijas a montar el numerito en su liceo de Aubervilliers.

Por otra parte, cada vez son más los que, como Michèle Tribalat, piensan que desde que las portadoras del velo lanzaron su desafío a la República francesa, hace 15 años, el tiempo sólo ha servido para empeorar las cosas. Como ya algunos se temían, los fundamentalistas van ganando posiciones en el CFCM y las buenas intenciones de Sarkozy, no sólo no van a servir para resolver el problema, sino que lo más probable es que no hagan más que agravarlo.

Según una encuesta que publicó Le Monde, en septiembre de 2001, a pesar de que el 78% de los musulmanes se confesaba creyente solamente un 20% decía frecuentar la mezquita. Algunos de los musulmanes franceses se consideran ateos pero “sin derecho a decirlo”. Para ellos, el velo es un estandarte del fundamentalismo islámico y no dudan de que la reivindicación del chádor está siendo utilizada políticamente. Para la mayoría de las mujeres de origen musulmán que han abandonado el velo la cuestión no admite dudas, es signo de sometimiento de la mujer y por tanto inaceptable. Uno de los grupos más beligerantes contra el velo es un sector feminista juvenil de SOS racismo, llamado “Ni putas ni sumisas”, cuya fundadora, Loubna Meliane, es una joven, hija de inmigrantes musulmanes.

No hay más que pasearse por la página web de la LNMF (Liga Nacional de Musulmanes de Francia),
http://lnmf.net/, para entender el significado del velo musulmán. La mujer pertenece a su marido, debe tapar su cuerpo para no provocar el deseo de los extraños así como evitar cualquier trato con varones que no pertenezcan a su familia. La ley coránica exige obediencia a Alá, y esa ley fue directamente entregada por Dios a su profeta Mahoma. Una buena musulmana nunca podrá aceptar una ley que entre en contradicción con el Corán.

Pero quizás, para entender mejor por qué ese “inocente velo” es hoy símbolo del fundamentalismo islámico convendría remontarse a la revolución jomeinista que derrocó, en enero de 1979, al sha de Persia, Reza Pahlevi. Pocos días después de hacerse con el poder, Jomeini decretó obligatorio el uso del velo para las mujeres pues no debían mostrar a los hombres ni su cuerpo ni sus cabellos.

Es preciso recordar que la mujer había tenido un papel importante en la lucha contra el régimen del sha. Se dice que en las cárceles iraníes el 20% de los prisioneros políticos eran mujeres. Cuando participaban en las manifestaciones, muchas de ellas, se cubrían totalmente con velos negros como señal de rechazo a lo que consideraban la imposición de un régimen pro occidental.

Sin embargo, el nuevo líder religioso lo primero que hizo cuando sus soldados tomaron Teherán, fue suprimir a las mujeres todas las libertades de las disfrutaban con el régimen anterior. Primero se les prohibió que siguieran siendo jueces, a continuación se suprimieron todas las leyes que equiparaban sus derechos a los del hombre y, finalmente, se les obligó a ocultar su cuerpo entero debajo del chádor.

Muchas de esas mujeres, que se habían cubierto la cabeza en señal de protesta contra el sha, se lanzaron entonces a la calle para evitar la imposición del velo. Las manifestantes fueron insultadas y amedrentadas por los hombres de la calle ante las miradas impávidas y divertidas de los soldados de Jomeini. El nuevo gobierno iraní no tuvo reparo alguno en perseguir a aquellas señoras que habían luchado en primera fila por la Revolución.

Algunas de ellas, aterrorizadas ante el cariz que iba tomando el asunto, lanzaron un SOS a las asociaciones feministas de la izquierda europea que, en la mayoría de los casos, habían mostrado su simpatía por la Revolución islámica. Deprisa y corriendo se constituyó un “Comité para la defensa de los derechos de la mujer” formado por 18 mujeres que acudieron a Teherán para ver sobre el terreno lo que estaba ocurriendo.

Una de esas 18 fue la escritora alemana, Alice Schwarzer, editora de la revista EMMA que había sido fundada en 1977 como la primera revista política escrita “por mujeres y para las mujeres”. Alice Schwarzer, que hasta entonces había admirado a aquellas revolucionarias cubiertas de negro que, desafiando a los soldados del sha, tantas veces se habían manifestado contra “la occidentalización forzada”, después de ver lo que estaba sucediendo en Teherán volvió a Alemania convertida en una luchadora infatigable contra el fundamentalismo islámico. Nada más regresar, escribió un relato de la expedición que fue publicado por su revista en mayo de aquel mismo año.

En el año 2002 esta misma mujer, que tiene ahora sesenta años y que sigue dirigiendo la revista EMMA, recopiló una serie de artículos escritos por diferentes periodistas, más o menos de izquierdas, que a lo largo de los últimos 20 años han ido cayendo en la cuenta del peligro que, para occidente, supone el integrismo musulmán. Todos ellos suscribirían ahora las palabras con las que la feminista alemana comienza este libro que, con el título Los soldados de Alá. Sobre la falsa tolerancia, se publicó el pasado junio en España:

“Ya desde 1979, cuando los ‘guardias revolucionarios’ de Jomeini ataron los largos pañuelos a la cabeza de las mujeres, debería haber quedado claro que el pañuelo no es precisamente ‘una costumbre religiosa’ sino un emblema político, esto es, el estandarte de la cruzada islámica”.

Poco a poco va siendo mayor el número de personas para las que está claro que el velo no es, como dice Laurent Levy, un simple trozo de tela que pone histéricos a los “ayatolás del laicismo”, sino el símbolo del fundamentalismo integrista. Lo fue para las mujeres que se oponían a la occidentalización del sha, lo fue para Jomeini cuando decretó que debía ser una prenda obligatoria, y lo es para todos los radicales religiosos que, en Europa, tratan de evitar que sus mujeres adopten las costumbres occidentales.

Por otra parte, cada día se hace más patente ese “flirteo” entre cierta izquierda y el islam que denunciaba Michèle Tribalat. Un flirteo que no es sólo de la izquierda más radical. A nadie se le puede escapar que los medios de comunicación muestran mucho más interés y conmoción por el llanto de la madre de un kamikaze musulmán terrorista que por el de los familiares de las víctimas de su crimen, sobre todo cuando las víctimas son judíos o soldados norteamericanos. Casi toda la progresía europea es inexplicablemente pro musulmana y antisemita y su obsesión antiamericana va siempre acompañada de una incomprensible debilidad por el islam
Ahora bien, si es verdad que esos centímetros de tela simbolizan el poder del totalitarismo fundamentalista y si, como dice Alice Schwarzer, más que un símbolo religioso el velo es un estandarte de la cruzada islámica, la proliferación de cabezas cubiertas por púdico velos debería producirnos el mismo sentimiento de preocupación que ver surgir, de pronto, brazaletes con cruces gamadas anudados a las mangas de las camisas de unos bellos adolescentes rubicundos.

24.3.04

La persecución religiosa no cesa

Pakistán: Suicidio de un obispo, agobiado por la persecución religiosa.
Protestaba contra la condena a muerte de un cristiano, acusado de denigrar a Mahoma.

El suicidio del obispo católico de Faisalabad, cerca de Lahore (Pakistán), ha llamado la atención sobre la persecución que sufren las minorías religiosas de ese país.
En Pakistán, el 96% de sus 140 millones de habitantes son musulmanes; pero unos dos millones de cristianos y otras minorías religiosas, como la hindú, son discriminados políticamente y atemorizados por la ley que amenaza con la pena de muerte o la cadena perpetua a quien blasfeme contra Mahoma o el Corán.

El obispo John Joseph, de 66 años, era presidente de la Comisión de Derechos Humanos creada por la Conferencia Episcopal católica de Pakistán y había anunciado el mes pasado que protestaría de forma "sorprendente" si no se rechazaba la acusación que pesaba contra Ayub Massih, un católico procesado en virtud de la ley de blasfemia por hablar a favor de Salman Rushdie.

En la sede del mismo tribunal de Sahiwal, donde el obispo se quitó la vida de un disparo, había sido condenado a muerte la semana anterior Massih, un católico de 25 años.
Su delito fue citar a Salman Rushdie, el escritor británico sentenciado a muerte por las autoridades religiosas iraníes por denigrar a Mahoma en su libro Versos satánicos. Mons. Joseph trató de defender a Ayub Massih, que sigue encarcelado en espera de que se resuelva su recurso de apelación.

Antes de quitarse la vida, Mons. Joseph había enviado una carta al diario The Dawn -publicada el 7 de mayo- para animar a los cristianos, musulmanes y minorías religiosas a seguir protestando contra la ley de la blasfemia en Pakistán.

Mons. Joseph había hecho ya dos huelgas de hambre, como protesta contra la discriminación de los cristianos.
En 1992 se opuso públicamente a que constase en el documento nacional de identidad la religión del titular, previendo los abusos que acarrearía esta medida.
Y en 1994 se manifestó contra el asesinato de un cristiano acusado de blasfemia.
En 1986, bajo el régimen del general Zia-ul Haq, se introdujo en el Código penal de Pakistán la sección 295C, que tipifica el delito de blasfemia contra el profeta Mahoma o el Corán y establece una condena que puede llegar hasta la pena de muerte.Una ley en manos de extremistas.
En 1990 el Tribunal Federal Islámico dictó una sentencia que pretendía forzar una interpretación del Código favorable a la pena de muerte en todo caso de clara blasfemia.

Pero a pesar de las presiones de grupos fundamentalistas, el gobierno no aprobó el proyecto necesario que hubiera radicalizado la ley. Cuando, en 1995, la primera ministra Benazir Bhutto sugirió modificar de la ley de blasfemia, los extremistas ofrecieron una recompensa (unos 6 millones de pesetas) por su muerte. Los planes de reforma no prosperaron.

La vaga formulación actual del Código en lo respectivo a la blasfemia origina arbitrariedades por parte de los tribunales; además, basta el testimonio concordante de cuatro musulmanes para que se dicte una condena.
Muchos procesos han sido incoados por miembros de partidos islámicos o por el clero. Algunas veces por razones puramente religiosas, pero otras también por rivalidades económicas o profesionales. Las minorías más acosadas por la ley son ahmadis y cristianos.

Aunque el delito de blasfemia puede ser penado hasta con la cadena perpetua o la muerte, hasta ahora ningún cristiano de los acusados ante los tribunales ha sido ejecutado por el Estado, ya que las sentencias han sido antes revocadas en tribunales superiores. Sin embargo, ya han muerto cinco cristianos de modo inexplicado, cuando estaban bajo custodia de las autoridades, según ha informado Christian Solidarity Worldwide.

Por otra parte, el miedo a los grupos islámicos fundamentalistas sigue coaccionando a jueces y políticos. El año pasado fue asesinado un juez después de que absolviese a dos cristianos acusados de blasfemia, uno de los cuales tenía 12 años en el momento del supuesto delito. Los dos cristianos emigraron a Europa.

Además de las que provienen de la ley de blasfemia, hay otras manifestaciones violentas contra las minorías religiosas. Así, en febrero del año pasado hubo una revuelta que duró tres días en Shanti Nagar, un pueblo donde hay un alto porcentaje de cristianos.
El origen de la violencia fue el anuncio, por parte del imam de la mezquita, de que unos desconocidos habían roto un ejemplar del Corán. La rebelión terminó con dos muertos, decenas de heridos, tres iglesias destruidas y numerosas casas y tiendas incendiadas.

Otro caso, del mes de julio del año pasado, fue la muerte de una joven de 22 años a manos de su hermano musulmán, que la mató por haberse convertido al cristianismo.

Además de la discriminación violenta, las minorías religiosas también sufren marginación política. Desde 1985 el sistema electoral distingue el credo de cada ciudadano y estipula que uno sólo puede votar a candidatos de la misma religión. Con lo que se exacerban las tensiones y se impide la promoción política amplia de cualquier político que no sea musulmán.

Además, de los 217 puestos del Parlamento, sólo diez se reservan para candidatos de las minorías religiosas, cuatro de ellos para los cristianos.
Según Asma Jehangir, presidente de la Comisión de derechos humanos de Pakistán, el suicidio del obispo "refleja la desesperación de las minorías, que han sido incapaces de comunicar al resto de la población la situación de asedio bajo la que viven".

Fuente: Aceprensa

20.3.04

La mayor mezquita de Europa en Granada


Una mezquita inquietante.

La semana pasada, en Granada, se abrió al culto la mayor mezquita de Europa y en la ceremonia de inauguración se pronunciaron hermosos discursos. El emir de Sharjaj hizo votos para que la mezquita se convirtiese en un «ejemplo de hermandad» entre los diferentes credos y que cuando el muecín llamase a la oración su canto fuese «interpretado como una llamada a la fraternidad».

Todo muy ejemplar. Pero como uno sabe que los musulmanes practican la «taquilla» -disimulo o encubrimiento de las propias creencias- suele poner en cuarentena este tipo de manifestaciones, pues de lo que se trata es que nos traguemos que en ese lugar no se va a indoctrinar sino, sólo que se va a desarrollar una labor educativa con cursos sobre ciencias del Corán.

Este emir que pronuncia tan conmovedores discursos es la cabeza de uno de los siete emiratos que componen una de las dictaduras mas férreas -y ricas- del mundo: los Emiratos Árabes Unidos, pequeño estado árabe, situado en la entrada del Golfo Pérsico, que forma una especie de cuerno de Arabia, donde se vive del petróleo y de las perlas, por ello antiguamente su costa se denominó «Costa de los Piratas».
Los emiratos, políticamente, son un estado mas retrógrado, incluso, que Arabia Saudí, lo que ya es decir, donde los partidos políticos y los sindicatos están rigurosamente prohibidos y donde impera la interpretación mas dogmática y feudal del Corán, que se aplica al pie de la letra en forma de Ley.

Me comenta el diputado Gustavo de Arístegui, gran conocedor de la región, que es el único país de la zona donde «no se ha iniciado el mas mínimo y deseable proceso de democratización y tolerancia». ¡Y quienes así gobiernan a sus súbditos vienen a España a construir mezquitas y a hablarnos de tolerancia! En suma, no nos engañemos, esa -la fundamentalista- es, seguramente, la interpretación «correcta» del Corán que van a enseñar en Granada, con nuestra boba complacencia.

Me dice un rabino catalán que no entiende cómo los católicos no hacemos algo para parar el fundamentalismo islámico, y me pregunta por qué «vendemos» tan mal nuestra espléndida religión católica. El papanatismo occidental -le contesto- nos lleva, incluso, a dar dinero recolectado en nuestros templos para construir mezquitas desde donde se infecta odio religioso a millones de musulmanes que viven en Europa.

Nadie ve en una templo cristiano o en una sinagoga un peligro para la libertad del individuo o para la paz. Sin embargo, las mezquitas y las escuelas coránicas producen enorme inquietud.
El diálogo con el Islam, por su propia idiosincrasia, es casi imposible y el radicalismo laicista, ése al que apelaba tan inteligentemente en su pasada columna Sánchez Cámara, sólo arremete contra todo aquello que huele a católico, permaneciendo mudo ante la expansión de la intolerancia islámica, sobre todo en Andalucía.

Sinceramente, cada vez veo mas necesario, seamos o no creyentes, que la futura Constitución europea se cuelgue de la percha del cristianismo. De lo contrario no me extrañaría que un día, no muy lejano, tengamos que iniciar una nueva Reconquista.

Conoze.com

17.3.04

La Intolerancia Religiosa

Naciones Unidas Comisión de Derechos Humanos



DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS: LA INTOLERANCIA RELIGIOSA

Llamamiento para poner fin a la intolerancia religiosa

1. Pax Christi Movimiento Internacional Católico por la Paz, organización no gubernamental reconocida como entidad consultiva especial, condena todos los casos de intolerancia religiosa y manifestaciones de violencia contra víctimas que sólo se diferencian por sus creencias religiosas.
El presente documento se centrará en los recientes incidentes violentos contra minorías ocurridos en la India y el Pakistán.

Pax Christi cuenta en esos dos países con miembros del Comité Ejecutivo y organizaciones afiliadas que mantienen informada a nuestra Secretaría Internacional de la situación y la labor que se realiza en sus respectivas naciones tratando de divulgar el mensaje de la tolerancia religiosa y apoyando a las víctimas de ataques por motivos religiosos.
En la presente exposición centramos nuestra atención en la intolerancia religiosa en la India y el Pakistán. Es imprescindible señalar que Pax Christi es consciente de que muchos países del mundo pueden registrar casos de intolerancia religiosa dentro de su jurisdicción.

India

2. En algunas partes de la India la violencia religiosa se ha ido intensificando. De una población de 950 millones que tiene la India, alrededor del 82% son hindúes, el 12% musulmanes, alrededor del 2% cristianos y alrededor del 2% sijes.

3. Según las fuentes de información, en 1998 hubo más de 90 ataques contra minorías religiosas, y 38 de ellos sólo en el Estado de Gujarat. En septiembre de 1998 un grupo extremista hindú anunció una campaña que intentaba expulsar de la India a los misioneros cristianos.
El 4 de diciembre de 1998 la minoría cristiana celebró un día de protesta en todo el país para atraer la atención del Gobierno y del pueblo de la India sobre la explosión de violencia contra los cristianos y los continuos esfuerzos de algunos elementos fanáticos por destruir el carácter laico del Estado.
En respuesta, el Primer Ministro Atal Behari Vajpayee publicó una declaración en la que decía lo siguiente: "La India es una nación laica. El respeto igual de todas las creencias ha sido la piedra angular de nuestra cultura y de nuestra nacionalidad. Mi Gobierno está plenamente comprometido en la defensa de este principio". Sin embargo, el número de ataques continua aumentando.

El día de Navidad se fijaron como objetivo las iglesias, los hospitales y las escuelas del distrito de Dangs, en Gujarat. Los fundamentalistas hindúes celebraron una concentración el día de Navidad en la que pedían que se despertaran los hindúes, y llamaron a todos los sacerdotes y monjas "ladrones" que abusaban de los fondos del Gobierno para construir escuelas con el fin de convertir a las comunidades tribales. Ha habido otros enfrentamientos en Gujarat, donde grupos fundamentalistas hindúes han atacado escuelas e iglesias dirigidas por misioneros cristianos.

4. El Primer Ministro Vajpayee visitó las zonas de Gujarat a mediados de enero y pidió severos castigos para los responsables de los ataques contra la minoría cristiana. La violencia tiene lugar particularmente en el distrito de Dangs, que tiene una población de 200.000 habitantes, de los cuales 6.000 son cristianos. Vajpayee ha pedido también un debate sobre las conversiones al cristianismo. El Foro de Cristianos Unidos en Favor de los Derechos Humanos dice que está de acuerdo con este debate, pero debe implicar a todos, cristianos, hindúes, musulmanes y sijes.

5. La violencia ha tenido como principal escenario el norte y el oeste del país, donde los grupos nacionalistas hindúes extremistas tienen mayor apoyo. Estos extremistas condenan la conversión de hindúes por musulmanes y cristianos. Afirman también que los servicios sociales y de educación que prestan esas otras religiones son un pretexto para realizar conversiones.
La violencia se ha desatado en tres frentes -violencia directa contra el clero, ataques contra los evangelistas e interrupción violenta de las reuniones de oración, y presión de las autoridades municipales sobre los establecimientos cristianos, como escuelas, colegios, hospitales e iglesias, en relación con los permisos para utilizar los terrenos y las acusaciones de usurpación.

6. Los obispos católicos de la India se han quejado al Jefe del Estado, Presidente K. R. Narayanan, de que los cristianos del país están siendo objeto de "una campaña desenfrenada e incontrolada de odio" con un apoyo político bien organizado.
El subdirector del diario The Times of India ha deplorado la actitud del Gobierno indio frente a la crisis. En el número del diario publicado el 8 de enero de 1999, Siddarth Varadarajan escribió que "los dirigentes principales del Partido Bharatiya Janata (BJP) continúan mintiendo y disimulando". Criticaban la violencia -decía- pero incluían "venenosos sermones sobre los males que representan los misioneros cristianos y la conversión religiosa".
Continuaba citando el caso del Ministro de Información y Radiodifusión, Pramod Mahajan. Aun cuando aparentaba condenar los ataques contra los cristianos en Gujarat, el Ministro acusaba a los misioneros cristianos de "dedicarse a convertir bajo la apariencia de prestar un servicio a los pobres".

7. El Partido hindú de la derecha, Bharatiya Janata, del Sr. Vajpayee llegó al poder empleando una mezcla de Hindutva (hinduismo extremo) y moderación, pero en noviembre el partido obtuvo escasos resultados en las elecciones. Desde entonces el Sr. Vajpayee y los pragmáticos del partido han tratado de domar a los ideólogos hindúes de la línea dura de la organización central del partido.
Sin embargo, a las organizaciones de derechos humanos de la India les inquieta que el hecho de que el Sr. Vajpayee no haya condenado la violencia del nacionalista hindú de la derecha, Sangh Pravier, contra los cristianos fortalezca el programa del Hindutva, monolítico, renovador y violento, en el país.
A menos que ciertas organizaciones fundamentalistas, como Hindu Jagran Manch, Bajrang Dal e Hindu Parisad sean procesadas por intimidar a las minorías, será imposible crear un ambiente para un debate sensato y pacífico.

8. La campaña de terror contra los cristianos en la India tomó un giro trágico el 24 de enero de 1999 cuando quemaron en Orissa, Gujarat, a un misionero australiano de 55 años y a sus dos hijos, de 10 y 8 años. Muchos de los autores de los actos de violencia cantaban consignas hindúes en apoyo del movimiento extremista Bajrang Dal, vinculado al BJP en el poder.
El misionero, Graham Staines, había trabajado con enfermos de lepra en la India durante más de 30 años y era el secretario y tesorero de la Sociedad Misionera Evangélica de Mayurbhanj, cerca del lugar donde se cometió el crimen. Se dijo que la muchedumbre que atacó y rodeó el jeep estaba compuesta de 50 a 100 hombres. Los habitantes del pueblo que trataron de ayudar al misionero fueron atacados y rechazados.

9. La Constitución de 1950 de la India, bajo el epígrafe de Derechos Fundamentales, Parte III, garantiza el derecho a la libertad de religión. La estructura básica de la Constitución promete libertad para profesar y propagar cualquier religión o fe. Pax Christi hace un llamamiento al Gobierno de la India para que respete lo dispuesto en la Constitución y trabaje para poner fin a la violencia, que impide a las minorías religiosas el disfrute de esos derechos.

Pakistán

10. En el Pakistán las minorías religiosas son objeto de discriminación con sanción por parte de las estructuras sociopolíticas, la Constitución del Pakistán y otras leyes. La intolerancia religiosa adquiere muchas formas.

Algunas veces se manifiesta en actitudes despectivas, la privación de la educación o el maltrato físico; otras veces se trata del despido de una persona de su trabajo o de su expulsión de una institución mediante acusaciones falsas formuladas en virtud de leyes sobre delitos religiosos.

11. El Obispo de Faisalabad, John Joseph, fue el primer punjabí que se convirtió en obispo católico en el Pakistán. Era Vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos del Pakistán y Presidente de la Comisión de Derechos Humanos establecida por la Conferencia.
Se dedicó a la lucha en favor de los derechos humanos de los pobres y víctimas de injusticias, hizo campaña contra la legislación sobre la blasfemia promulgada en su país y siempre creyó en una no violencia activa.

Encabezó con éxito una campaña contra una ley injusta contra las minorías que habría exigido que se hiciera constar la religión en el documento nacional de identidad. El Obispo John Joseph dijo que ese documento "haría que la discriminación religiosa fuera no sólo real sino oficial y convertiría a las minorías en ciudadanos de segunda clase".

12. El Obispo John Joseph se opuso a la introducción del artículo 295-C del Código Penal pakistaní. Con arreglo a ese artículo se castiga con la muerte "formular observaciones despectivas, etc., sobre el Santo Profeta: todo aquéel que con palabras, habladas o escritas, o mediante una descripción visible, o por alguna acusación, alusión o insinuación, directa o indirectamente profane el nombre sagrado del Santo Profeta Mahoma (la paz sea con él)".

Desde que ese artículo se añadió como enmienda en 1986, se han multiplicado los procesos por blasfemia. A menudo se comprueba que las acusaciones son falsas, pero no se toma ninguna medida contra los que las formulan.

El Obispo John Joseph, en un discurso pronunciado en Viena en marzo de 1998 dijo: "La razón por la que nos hemos fijado como objetivo la pena de muerte prevista en el artículo 295-C es que constituye el mayor obstáculo en las relaciones cristianomusulmanas". En un discurso que debía leer en Roma el 5 de mayo de 1998 decía: "Me consideraré afortunado si en esta misión de romper barreras Nuestro Señor acepta el sacrificio de mi sangre en beneficio de su pueblo".

13. Escribió cartas instando a los obispos, parlamentarios, organizaciones no gubernamentales, musulmanes, cristianos y a todos los sectores de la sociedad a que se unieran para lograr que la sentencia de muerte de un cristiano, Ayub Masih fuera anulada y la ley revocada.
En la tarde del 6 de mayo el obispo se hallaba muy deprimido a causa de la condenación de Ayub y otros presos en virtud de las leyes sobre la blasfemia.
Después de dirigir un servicio de oración pidiendo ayuda a Dios para que se pusiera en libertad a Ayub, John Joseph se dirigió al Palacio de Justicia de Sahiwal, y tras comprobar que aquel era el lugar donde Ayub Masih había sido condenado unos días antes, se disparó un tiro en la cabeza que le causó la muerte.

14. Pax Christi desea afirmar que el sacrificio del Obispo John Joseph no fue en vano, que la lucha contra la injusticia continúa y que el espíritu de las protestas de no violencia perdurará.

15. Las tendencias exclusivistas entre los cristianos y entre los musulmanes no permiten mantener un diálogo real ni compartir la experiencia religiosa. Algunas veces parece que los cristianos muestran un complejo de superioridad y se consideran más ricos y más adelantados que los musulmanes, mientras que en ciertas ocasiones los musulmanes parecen mirar por encima del hombro a los cristianos y los tratan con desdén.

En el Pakistán no son solamente los estereotipos los que impiden la coexistencia pacífica entre personas de diferentes religiones. El Gobierno pakistaní debe velar por que no se haga un uso indebido del artículo 295-C para una venganza personal contra enemigos. A menudo se presiona a los jueces con amenazas de muerte para que dicten una sentencia condenatoria. La única forma de garantizar la justicia y la igualdad es derogando el artículo 295-C.

16. En 1998 la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó sin someterla a votación la resolución 1998/18 sobre la aplicación de la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones. En ella se instaba a los Estados que aseguren que nadie que se encuentre bajo su jurisdicción sea privado, por razones de religión o creencias, del derecho a la vida o del derecho a la libertad y a la seguridad de la persona o sometido a torturas o a detención o arresto arbitrarios.

Los Estados deben garantizar el pleno respeto y protección de los lugares de culto, de santuarios y lugares sagrados, y deben fomentar, mediante el sistema educativo y por otros medios, la comprensión, la tolerancia y el respeto en todo lo relativo a la libertad de religión o creencias.

17. Tanto en la India como en el Pakistán las minorías religiosas sufren esa clase de violaciones. El Estado no puede ser impotente para poner fin a esa discriminación. Las minorías piden a gritos que se les libre de la persecución religiosa. El diálogo entre las religiones es esencial para prevenir los ataques violentos, y debe iniciarse ya antes de que se mate a más personas, y las comunidades religiosas sean elegidas víctimas en nombre de la intolerancia religiosa.

Exposición presentada por escrito por Pax Christi, MovimientoInternacional Católico por la Paz, organización no gubernamentalreconocida como entidad consultiva especial
[19 de febrero de 1999]

14.3.04

La gran mezquita del Albaicín

Inauguran mezquita en España financiada por países que persiguen a cristianos

Con al apoyo financiero de algunos países musulmanes, que persiguen al cristianismo en sus territorios, esta semana se inauguró la gran mezquita del Albaicín, en medio de controversias en torno a la reciprocidad de la libertad religiosa en España y los países musulmanes.

Según el periodista Pedro Canales, “el centro religioso musulmán ha sido objeto durante los 22 años que ha demorado su construcción, de numerosos debates y polémicas. Su apertura es una señal inequívoca de la tolerancia cristiana de España, que no tiene equivalente en el mundo islámico”.

Canales sostiene que “el proyecto de la mezquita del Albaicín fue pilotado por el movimiento islámico 'Al Murabitun', un grupo fundamentalista de oscuras intenciones organizado por un jeque escocés de nombre Ian Dallas y de adopción Abdelkader.
El Murabit e integrado por un grupo de españoles conversos algunos de los cuales se dejaron ver en Chiapas intentando 'islamizar' a los indios rebeldes contra el poder central mexicano”.
“Aun así, –continuó– las autoridades españolas haciendo gala de una permisividad sin parangón permitieron a la Comunidad Islámica en España 'Al Murabitun' finalizar el proyecto con los fondos provenientes de Marruecos, Malasia, Libia y sobre todo el emirato de Sharja, uno de los integrantes en la federación de los Emiratos Árabes Unidos (EAU)”.


Refiriéndose a la nula reciprocidad sobre la tolerancia religiosa entre España y los mencionados países musulmanes, Canales explicó que “en ninguno de los países que han aportado los cuatro millones de euros que ha costado el proyecto existe esta misma tolerancia. En Marruecos, como en los Emiratos, un converso al cristianismo puede ser condenado a muerte. El Islam no permite a sus fieles abrazar otras religiones”.

Por ejemplo, “hace años en la ciudad marroquí de Nador fueron sentenciados a muerte un grupo de marroquíes bahais, que sólo pretendían lograr un sincretismo entre cristianismo e Islam”, agregó.

Asimismo, el analista afirmó que “la susodicha tolerancia de la que hacen gala las autoridades marroquíes es sólo de culto para los extranjeros residentes, americanos, ingleses, españoles o franceses, pero en absoluto es algo que pudiéramos llamar libertad religiosa”.

“En los países musulmanes las comunidades cristianas, a menudo órdenes religiosas, curas, hermanos y monjas, son bien recibidas para ocuparse de leprosos, enfermos de sida, pobres, desahuciados o bebés abandonados, pero incurrirán en las penas máximas del Código Penal si se les ocurre hacer proselitismo”, resaltó.

Más adelante, refiriéndose al proceso del proyecto de la mezquita, Canales indicó que “a principios de los años 80, 'Al Murabitun' compró un solar en lo alto del Albaicín, frente a la Alambra”, con el objetivo de construir una mezquita más alta que la iglesia que conmemoraba la toma de Granada por los Reyes Católicos y la derrota del reino nazarí, que simbolizara una “reconquista espiritual de Al Andalus”.

Ante ello, veinte años después de iniciarse el proyecto, las autoridades españolas, mostrando una madurez en el entendimiento de la libertad religiosa, aceptaron la mezquita, aunque sin aceptar que la mezquita sea más alta que el campanario de San Nicolás.

Luego, el movimiento “Al Murabitun”, establecido en Granada, pidió ayuda al rey Hassan II de Marruecos y a los Emiratos Árabes; teniendo como respuesta un discreto sostén.

Además, Canales afirmó que “a mediados de los 90, cuando la crisis financiera para la construcción de la gran mezquita del Albaicín era más aguda”, varias comunidades junto con asociaciones de estudiantes musulmanes y algunos movimientos del Islam político presentes entre los universitarios “aceptaron sumarse al movimiento de 'Al Murabitun' siempre que la gestión de la futura mezquita fuese colectiva”.

Finalmente, el analista español explicó que “el movimiento del jeque escocés quería acaparar el proyecto, pero al final tuvo que aceptar la colaboración de los otros grupos, lo que permitió convencer al sultán de Saryaj, Ben Mohamed Al Qasimi, para que diera los tres millones de dólares que se necesitaban para finalizar el proyecto”, con la condición de formar una Fundación Mezquita de Granada que presidiera el converso Malik Abderramán Ruiz.

Ver: Una secta integrista islámica se asienta en Granada

Mezquita de Granada - Llamamiento a la Oración


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13.3.04

La mujer en Afganistán



Esta niña vio cómo le dispararon a su madre.

No fue un documental fácil de realizar.
Entre los pliegues del tradicional traje con que están obligadas a aparecer en público las mujeres en Afganistán, la reportera británica Saira Shah escondió una cámara para filmar la vida ordinaria de los afganos bajo el régimen del Talibán.

"Tuve que usar una burka, que es como un gran mantel y cubre absolutamente todo el cuerpo", dijo a la BBC la periodista, que es de origen afgano.

La filmación se realizó en secreto debido a que la visa que obtuvo el equipo sólo le permitía grabar objetos inanimados.

El trabajo contiene escenas chocantes de ejecuciones masivas y de la represión que sufren las mujeres afganas.

Mal tropiezo

Shah contó con la ayuda de la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA, por sus siglas en inglés), que mantiene clínicas secretas y escuelas clandestinas para niñas.

"Desde el momento que crucé la frontera, sentí las restricciones impuestas a las mujeres", relató Shah.

Según su descripción, el velo que usó era tan grueso que apenas podía respirar y la malla existente al nivel de los ojos restringía su visión para cosas tan simples como cruzar una calle.

Si por casualidad se tropezaba y mostraba su rostro o sus tobillos, corría el riesgo de ser arrestada.

Una mujer que iba sentada a su lado en un automóvil se sentía muy mareada, pero incluso así no estaba autorizada a sacar la cabeza del velo para buscar aire, contó Shah.

Viudas azules

"Lo primero que llama la atención cuando entras a Kabul son las fantasmales figuras que mendigan en las calles con sus largas burkas azules", indicó la periodista.

Sus cifras indican que sólo en la capital afgana la guerra ha sumado más de 40.000 viudas.

Como el Talibán prohíbe a las mujeres trabajar, muchas se ven forzadas a mendigar o a prostituirse para sostenerse a sí mismas y a sus familias.

"De repente, dejé de ser una reportera objetiva. Era alguien participando de sus vidas y siendo blanco de sus mismas restricciones", explicó Shah.

Barniz de uña

Sin embargo, el documental también muestra el lado fuerte de las mujeres afganas.

Las militantes del movimiento de resistencia RAWA, por ejemplo, arriesgan sus vidas dirigiendo escuelas secretas que les dan a las niñas de Afganistán la posibilidad de educarse.

En las casas se resiste de otra manera. A veces, un grupo organiza animadas tertulias de belleza. Hasta pintarse las uñas está prohibido.
"Puedes obligar a una mujer a cubrirse con un velo, pero ésta es nuestra manera de mostrar que no han destruido nuestro espíritu", indicó una de las asistentes a estas reuniones.

Tres niñas

Además de las escenas cotidianas, el equipo hizo terribles filmaciones de una ejecución pública en un estadio de fútbol financiado por Occidente.

El documental muestra a una mujer que es arrastrada al centro de la cancha y obligada a arrodillarse mirando uno de los arcos antes de que se le dispare. La multitud que presencia el hecho reacciona con regocijo.

Shah y sus compañeros de trabajo también viajaron al noroeste de Afganistán, donde hay localidades que aún están en manos de la oposición.

Allí, los habitantes de la zona les describieron el asesinato de decenas de civiles. Un fotógrafo les mostró imágenes de un entierro masivo.

Tres niñas vestidas con trajes de colores brillantes les contaron cómo habían visto morir a su madre.
Su padre confirmó que no dejaron de llorar por semanas.


BBC Mundo

Las Mujeres afganas.

Nada de maquillaje bajo el velo.
Barniz de uña, lápiz labial, y corbatas, proyectores cinematográficos y artículos con fotos de animales, tarjetas de saludo y juegos como el ajedrez, los naipes y las mesas de billar.
Esta lista, aparentemente trivial, no le pareció inocente al movimiento afgano del Talibán, que prohibió con efecto inmediato la importación y venta de 30 objetos, entre ellos los arriba mencionados, por considerarlos contrarios al islam.

Así lo informó la radio La Voz de Shari'ah (la ley islámica).

Instrumentos musicales de cuerda, tradicionales de Afganistán, como el tanbur, el robab y el sarang, también cayeron en el listado de prohibiciones.
La característica música afgana, que en estos días florece en muchos países del mundo, será difícilmente escuchada en su tierra de origen.
Sólo los cantos talibanes están permitidos.

No a la red Mullah Mohammed Omar, el líder del Talibán -que llegó al poder en 1996-, firmó el decreto, que se suma a otros similares aprobados en el pasado. Además de desautorizar la venta de los "objetos ofensivos", la ley permite su confiscación.
La semana pasada, las autoridades realizaron en la capital, Kabul, varias "operaciones de limpieza" de videos y antenas de televisón.

Los funcionarios también intentaron fortalecer la censura, controlando el uso de la internet para detener lo que el Talibán califica de contenido "obsceno e inmoral".Los usuarios de la web en el país son escasos, aunque controlarlos es difícil porque el recorrido de las líneas telefónicas pasa por el vecino Pakistán.

10.3.04

Muerte en el Templo

El fanatismo musulmán llega a las iglesias cristianas en Pakistán.
Un sacerdote católico había advertido sobre la tragedia del lunes 29.

El lunes 29, un grupo armado, presuntamente fundamentalista islámico, irrumpió en la iglesia católica de la ciudad paquistaní de Bahawalpur y mató a 17 fieles. Un mes antes, en Suiza, un sacerdote paquistaní, había conversado con nuestro corresponsal en Europa, Ramiro Escobar, y le había mostrado su temor ante una posible tragedia.

HACE poco más de un mes, en los pasillos de la Universidad de Friburgo (Suiza) y durante el Congreso de la Unión Católica International de Prensa, me topé con tres personajes que llamaron mi atención. Tenían una piel muy oscura (pero no el pelo rizado como los negros africanos), hablaban un idioma extrañísimo y uno de ellos llevaba esa especie de cuello blanco típico de los curas. Inayat Bernard, Nadeem Francis y Khalid Rashid -el cura- eran católicos paquistaníes.

Entonces el ataque contra Afganistán era inminente, y los problemas en Pakistán también, de modo que me enfrasqué con Rashid en una conversación en inglés, que tuvo que contar con la ayuda de Dios para llegar a buen puerto.
Con un acento también extrañísimo y agitando un pasquín de papel rosado, en el que se veía la borrosa foto de un obispo, este cura barbudo intentaba explicarme lo que en 1998 había pasado con el "bishop John Joseph". La historia parecía increíble.

El 6 de mayo de 1998, ante el tribunal que lo juzgaba por supuesta blasfemia, John Joseph, obispo de Faisalabad (diócesis paquistaní), se había inmolado metiéndose un tiro, según Rashid para detener la opresión que sufrían las minorías religiosas del país.

El pasado lunes 29 de octubre, con la noticia del asesinato de 17 cristianos en una iglesia de la ciudad de Bahawalpur, evoqué el relato. Y me pareció de una triste coherencia.

Los cristianos de toda denominación sobrepasan apenas el uno por ciento de la población paquistaní. Como son tan pocos, practican un natural ecumenismo, lo que explica que los muertos del lunes sean protestantes, a pesar de que la masacre se produjo en una iglesia católica. El padre Safraz Simon, según han informado las agencias, prestaba su templo a las diversas confesiones, y a distintas horas, sin importarle el tipo de rito con que recordaran al carpintero de Nazareth.

A quienes sí parecía importarles lo que allí pasaba era a ciertos grupos fundamentalistas islámicos, que desde que se inició el ataque a Afganistán pusieron en la mira a estos creyentes, acaso porque la lucha era contra la civilización occidental y "cristiana". Los asistentes al templo del padre Simon lo sabían, al punto que pidieron protección policial. El mismo día del ataque había dos efectivos del orden en la puerta, uno de los cuales también murió.

El mismo Rashid, aquella vez en Suiza, declaró para la agencia de noticias católicas APIC, que si Bush atacaba Afganistán ellos (los cristianos) "pagarían un alto precio". Solicitó además que se reactivara el diálogo entre cristianos y musulmanes, una de las causas por las que batallaba el difunto obispo John Joseph, considerado por ellos casi como un monseñor Romero paquistaní.

Este acto de feroz intolerancia interreligiosa se puede explicar por el clima generado a raíz del ataque norteamericano a Afganistán, considerado impío por los musulmanes extremistas. Pero también tiene algunos antecedentes. Zia ul Haq, un predecesor del actual gobernante paquistaní, general Pervez Musharraf, dictó en 1986 unas draconianas leyes que sancionaban a quienes blasfemaran contra el Islam.

Como era lógico, una norma de ese talante servía de coladera para arbitrariedades de todo tipo y la minoría cristiana fue la que llevó la peor parte. El obispo John Joseph fue, justamente, uno de los tantos que fueron llevados ante los tribunales por supuestamente blasfemar contra el Corán. Prefirió quitarse la vida él mismo, delante de sus acusadores, en un acto que, literalmente, sólo el Cielo podría juzgar.

No es exacto entonces, como dijo Musharraf luego del atentado del lunes, que "los cristianos y musulmanes siempre han vivido en paz en Pakistán". En el Medio Oriente, el odio interreligioso es, básicamente, entre judíos y musulmanes, pero en Pakistán la situación es diferente. En los últimos años hubo muchas tensiones, sobre todo a partir de las leyes antiblasfemia.
El Papa Juan Pablo II ha condenado enérgicamente el asunto, poniendo quizás en salmuera la discreción con que el Vaticano había hablado sobre esta guerra un poco ciega contra Afganistán. Ahora se ve que la espiral de las armas puede afectar a moros y cristianos, a civiles y militares, a protestantes y católicos, a cooperantes y testigos.
Roma tal vez examine su posición sobre el conflicto. A Rashid, mientras, espero que por lo menos lo proteja el Espíritu Santo.

(Ramiro Escobar).

7.3.04

Mujeres víctimas del integrismo islámico

El integrismo las mata, las quema...
Dilhoas Karim Ahmed, de la asociación Janzad, muestra la fotografía de una de las mujeres kurdas víctima del fundamentalismo.

EL KURDISTÁN iraquí se ha convertido en un laboratorio en la expansión del islamismo extremista. Y las grandes perjudicadas son ellas. A Kayal le cortaron la nariz, a Shamsa la ahorcaron...

El pasado 14 de agosto, cuatro mujeres que no iban cubiertas tal y como mandan las normas islámicas más estrictas, se vieron sorprendidas, junto a la ciudadela de Arbil, por una multitud de integristas.

Bajo una lluvia de insultos, las cuatro mujeres, perseguidas por decenas de hombres, tuvieron que buscar refugio en una tienda y esperar a que los ánimos se calmaran para pedir un taxi y regresar a casa.

Este era, según ha denunciado el periódico kurdo Hawlati, el segundo incidente de similares características que ocurría en la capital administrativa del Kurdistán iraquí en 15 días.

Lo sucedido en la antigua Arba Ilu, la ciudad habitada ininterrumpidamente más tiempo del mundo, es sólo un pequeño botón de muestra de la involución cultural que se está produciendo en el Kurdistán iraquí, una región convertida por los grupos integristas islámicos en laboratorio de su expansión por Oriente Medio y que encuentra en la mujer la primera víctima de su influencia social.

Lo más significativo de esta situación es que las mujeres kurdas tal vez sean, dentro del mundo islámico, las que hayan gozado a lo largo de la historia de mayor protagonismo social y político, hasta el punto de que han estado al frente de sublevaciones armadas, han participado en la guerrilla y hasta han gobernado tribus y ciudades enteras, como ocurrió en Halabja a comienzos de siglo.


De hecho, en la actualidad muchas jóvenes están convencidas de que sus madres y sus abuelas gozaban de más libertad que ellas. Hoy, las organizaciones de mujeres kurdas denuncian no solamente un aumento alarmante de los crímenes de honor, en los que han encontrado la muerte desde la Guerra del Golfo Pérsico cerca de 4.000 mujeres, sino el resurgimiento de atávicas costumbres que o bien habían caído en desuso o eran totalmente desconocidas en la sociedad kurda.

El incremento de la poligamia, el intercambio de esposas, el pago de afrentas familiares con la entrega de jóvenes, la lapidación y la ablación del clítoris son algunas de estas manifestaciones, que han provocado, no solamente un llamamiento de socorro de estos grupos feministas al resto del mundo, sino también la convocatoria de una conferencia internacional sobre este problema, prevista para el próximo mes en Londres.

MUTILACIONES

Los casos totalmente documentados de asesinatos o suicidios de mujeres generalmente quemándose a lo bonzo se cuentan por centenares.

Solamente la Organización Independiente de Mujeres ha elaborado una lista de 522 víctimas de los crímenes de honor. Pero se tiene la convicción de que muchos otros han pasado y están pasando desapercibidos.

A los casos en los que el resultado es la muerte hay que añadir aquellos en los que la mujer paga con bárbaras mutilaciones su comportamiento social.

En la asociación Janzad, de Suleimania, están atendiendo a una de ellas, a la que, en castigo por su desobediencia, se le cortó la nariz. Dilhoas Karim Ahmed, una de las responsables de Janzad, muestra en este centro, donde también se dan clases de capacitación para la mujer, varias fotos de mujeres que fueron asesinadas o que decidieron suicidarse al no encontrar otra escapatoria a sus padecimientos.

Ha habido casos en los que una madre, tras rociarse de gasolina, ha entregado las cerillas a su hija para que le ayudara a morir.
La mayor parte de las veces, el pecado cometido por estas mujeres había sido tener relaciones con hombres que sus familias rechazaban, cometer adulterio o negarse a aceptar los matrimonios que habían pactado sus padres sin su consentimiento; pero también hay casos de mujeres que han sido asesinadas por haberse quedado embarazadas de desconocidos, haber sido violadas o, incluso, por el simple hecho de hablar con extraños.

Los autores de estas agresiones, por lo general, son los varones de la familia, tanto de ella como del marido, interviniendo no solamente los cónyuges sino también los hermanos, padres y hasta los hijos de las víctimas, a veces, con la concurrencia, consentimiento o indiferencia de las autoridades políticas y religiosas.

CASAS REFUGIO

La gravedad de la situación ha provocado que algunas organizaciones de mujeres hayan abierto casas refugio en muchos casos defendidas por mujeres armadas para acoger a las amenazadas de muerte.
El grupo Xinan ha puesto en marcha una de estas casas refugio en Suleimania y, según comenta una de sus responsables, Omed, están atendiendo a 40 de ellas. «Los casos», dice Omed, «van desde mujeres entregadas como pago de una afrenta familiar a mujeres que rechazan casarse con el hombre que han elegido para ella».

Como explica Dilhoas Karim Ahmad, del centro Janzad, desde los púlpitos o en las escuelas coránicas se está enseñando a las niñas a reprimir sus sentimientos, a no relacionarse con chicos, a no salir por la noche y, sobre todo, a cubrirse el cuerpo con el chador.

Para todos estos grupos feministas, la razón fundamental de lo que está ocurriendo en el Kurdistán iraquí hay que buscarla en la crisis social, económica, cultural y política que, desde la Guerra del Golfo, en el año 1991, está afectando a todo Irak, y, de forma especial, al Kurdistán iraquí, una zona oficialmente protegida por la ONU y con una exclusión aérea decretada por Estados Unidos y Gran Bretaña, pero, en la práctica, un verdadero territorio «sin ley» en el que campan a sus anchas los ejércitos de Turquía, Irán y, en ocasiones, hasta las tropas del presidente Sadam Husein.

Ha sido precisamente la incapacidad de los partidos laicos tradicionales, como el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) y la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), para «poner orden» en la zona bajo su control la que ha abierto las puertas a las milicias radicales, algunas de las cuales, como es el caso de Jund al Islami (los Soldados del Islam), ya han decretado el imperio de la ley islámica en todas aquellas localidades que están bajo su control.



SIETE HISTORIAS ENTRE CIENTOS

NAHIDA

ENCERRADA. Tenía 33 años y siete hijos cuando en 1991 decidió separarse de su marido en Kifri. Su padre, al enterarse, la encerró en un baño; allí permaneció recluida durante ocho años, hasta que la Organización Independiente de Mujeres la rescató.
En un centro de acogida contó que su único contacto con el exterior era un televisor que un hermano le colocaba en el patio algunos veranos.

NASRIN

TIROTEADA. Muchas mujeres kurdas, debido a la crisis de Irak, han tenido que buscar trabajo fuera de casa, lo que algunos hombres no aceptan.

Uno, llamado Gewe, del clan de los Harki, el 25 de marzo de 1996 salió al paso de un grupo que se dirigía a sus trabajos. Tras conminarles a que regresaran a sus casas, empezó a disparar contra ellas. Nasrin fue alcanzada mortalmente.

GANIA

ASESINADA. Ocurrió en Arbil (para los kurdos, Hawler, capital oficial del Kurdistán iraquí). Gania fue vista por un primo conversando con un vecino. Aquél fue a hablar con Baker, hermano de ella, y le convenció de que había que poner fin a la relación. Baker «cumplió con su obligación»: mató a su hermana el 23 de diciembre de 1993.

Kiran Shehzadi

Kiran Shehzadi, de 21 años de edad, fue rociada con gasolina por su marido, Mir Alí, mientras dormía, quien acto seguido le prendió fuego. Además, Kiran, que se encuentra en estado crítico con quemaduras en el 80% de su cuerpo, desconoce que también su hijo de pocos meses le ha sido arrebatado por su "familia" política. Al parecer Mir Alí quiso obtener de sus suegros la cantidad de 50.000 rupias, y al ver rechazada su petición, quiso quemar viva a su esposa. Fuente: Daily Times /The Religion of Peace.

Kayal

SIN NARIZ. 27 años. Fue sorprendida en casa con un desconocido por uno de sus cuñados, que la emprendió a golpes con los dos.

Kayal logró refugiarse en casa de un hermano en Rania. El marido la localizó y convenció de que no le pasaría nada si volvía.

Había consultado a un clérigo qué debían hacer, pues ella esperaba un hijo; el sacerdote les advirtió que no la podían matar embarazada.Kayal fue llevada a las afueras de la ciudad y allí le cortaron la nariz.

KAYAL

QUEMADA. En junio de 1998, en el pueblo de Bawanur, Kayal Nawzad fue acusada de tener relaciones con un joven llamado Farman Mahmud, que era de Darbandijan, muy cerca de la frontera con Irán.

Su primo, Osman Sabri Bag le dijo a Kayal que por su comportamiento merecía morir de 100 puñaladas. Primero le rompió las manos y le hizo varios cortes, para después quemarla; luego le disparó al pecho. La remató de un tiro en la cabeza.


SHAMSA 

AHORCADA. En Gird, región de Taq Taq, se extendió el rumor de que Shamsa Hasna, viuda, mantenía relaciones con un joven. Ella recibió una brutal paliza de sus familiares.

Él, Sabah Mahmud, pudo huir. Aunque las autoridades sabían lo que podía ocurrir, en la noche del 29 al 30 de abril de 1998, sus familiares se llevaron a Shamsa fuera del pueblo, la ahorcaron y ocultaron su cuerpo.

SUICIDADA.
Bahara Abdulkarim había recibido más de un golpe de su padre por la forma de vestir. Cuando le anunciaron en marzo de 1998 la boda con un primo, se negó y recibió otra paliza. Entonces, Bahra dijo que era la última vez que le tocaba; minutos después se prendió fuego. En el hospital, próxima su muerte y en presencia de su familia, les comentó que no se arrepentía: su sacrificio serviría para que sus hermanas tuvieran una vida mejor.Por Manuel Martorell



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6.3.04

Arrestos por cristianismo

BBC Mundo
Domingo, 05 de agosto de 2001 - 22:29

La ONG da comida y vivienda a las víctimas de la guerra.

Las autoridades del movimiento del Talibán -que gobierna Afganistán- cerraron las oficinas de una organización no gubernamental, Shelter Now International, y arrestaron a los 24 empleados alegando que el grupo estaba diseminando cristianismo.

La agencia de noticias oficial Bakhtar dice: "Shelter Now International estaba enseñando cristianismo a los afganos y fueron encontradas Biblias en las casas de los empleados afganos de la organización".

Ocho extranjeros fueron arrestados, seis mujeres y dos hombres.

Un alto funcionario talibán, citado por la radio oficial Voz de Shariat, afirmó que los ocho empleados habían "confesado su crimen" y pedido perdón.

Pena de muerte

La agencia Bakhtar acusó a las mujeres de "propagar el cristianismo" mostrando un video a una familia afgana.

Funcionarios del Ministerio para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio encontraron el video y los libros en un allanamiento a la casa de la familia.

El año pasado, Talibán introdujo la pena de muerte para cualquier musulmán que se convierta a otra religión y para cualquier persona responsable de causar que los musulmanes se conviertan.

Escuela cerrada

Shelter Now International es una ONG apoyada por Alemania, Gran Bretaña, Holanda y el programa de alimentación mundial de la ONU.

En Afganistán adelantaba proyectos de procuración de refugio, comida y otras necesidades para los afectados por la sequía y la guerra.

Además asistía a los refugiados afganos en el vecino Pakistán.

La agencia Bakhtar informó que una escuela de la organización también fue cerrada y sus estudiantes trasladados a un reformatorio donde recibirán educación islámica.

1.3.04

Lograremos la victoria sobre la raza humana o pasaremos a la vida eterna

La mañana del 11 de septiembre de 2001, vimos la destrucción que los terroristas tienen planeada para nuestra nación. Sabemos que quieren volver a atacar. Y nuestra nación ha tomado una decisión clara: Le haremos frente al peligro mortífero de toda la humanidad. No descansaremos hasta que se gane la guerra contra el terrorismo.

En los cuatro años transcurridos desde el 11 de septiembre, la maldad que llegó a nuestras orillas ha vuelto a aparecer en otras ocasiones, en otros lugares: en Mombasa y Casablanca y Riyadh y Jakarta y Estambul y Madrid y Beslán y Taba, Netanya, Bagdad y en otros lugares. En los últimos meses, hemos visto una nueva ofensiva terrorista con ataques en Londres, Sharm el- Sheikh, y una bomba letal en Bali nuevamente.

Todas estas imágenes distintas de destrucción y sufrimiento que vemos en las noticias pueden parecer actos de locura fortuitos y aislados. Hombres y mujeres y niños inocentes simplemente han muerto porque estaban en el tren equivocado, o trabajaban en el edificio equivocado, o se registraron en el hotel equivocado. Sin embargo, mientras que los asesinos escogen a sus víctimas indiscriminadamente, sus ataques siguen una ideología clara y concentrada: un conjunto de creencias y objetivos de malvados, pero no desquiciados.

Hay quienes llaman esto radicalismo islámico malvado; otros, yijadismo militante; otros más, fascismo islámico. Llámese lo que se llame, esta ideología es muy distinta a la religión del Islam. Este tipo de radicalismo explota el islamismo para beneficio de una visión política violenta: establecer, por medio del terrorismo, subversión e insurgencia, un imperio totalitario que deniegue toda libertad política y religiosa.
Estos extremistas distorsionan la idea del yijad en un llamado al asesinato terrorista contra los cristianos e hindúes y judíos, también los musulmanes que no comparten su visión radical, a quienes consideran herejes.

Muchos militantes son parte de unas organizaciones terroristas como al Qaida, que disemina propaganda y ofrece financiamiento y asistencia técnica a extremistas locales, y realiza operaciones drásticas y brutales como los atentados del 11 de septiembre. Otros militantes se encuentran en grupos regionales, a menudo asociados con al Qaida, insurgentes paramilitares y movimientos separatistas en lugares como Somalia y las Filipinas y Pakistán y Chechenia y Cachemira y Algeria. Otros más surgen en células locales, inspirados por el radicalismo islámico, pero sin dirección central.

El radicalismo islámico es más bien una red desarticulada con muchas ramas, que un ejército bajo un solo mando. Sin embargo, estos agentes, luchando en campos de batalla diseminados, comparten una ideología y visión similar de nuestro mundo. Y conocemos la visión de los radicales porque la han declarado abiertamente, en videos y cintas y cartas y declaraciones y sitios de Internet.

En primer lugar, estos extremistas quieren poner fin a la influencia estadounidense y occidental en el gran Medio Oriente, porque representamos la democracia y paz, y nos interponemos en su camino.
El líder de Al Qaida, Osama bin Laden, ha instado a los musulmanes a dedicar, y cito, sus "recursos, hijos y dinero a echar a los infieles de nuestras tierras". Las tácticas de al Qaida y otros extremistas islámicos han sido consistentes durante un cuarto de siglo: Nos atacaron y esperan que corramos.

Anteriormente este mes, el mundo se enteró de una carta escrita por el segundo líder de al Qaida, un hombre llamado Zawahiri, una carta que le escribió a su lugarteniente en Iraq, el terrorista Zarqawi. En ella, Zawahiri usa a Vietnam como modelo para al Qaida. Escribe: "Vale notar la secuela del colapso del poder estadounidense en Vietnam, y la manera en que se marcharon y dejaron a sus agentes". Los terroristas fueron testigos de una respuesta similar después de los atentados contra las tropas estadounidenses en Beirut en 1983, Mogadishu en 1993. Creen que se puede hacer que Estados Unidos huya nuevamente. sólo que esta vez, en una escala mayor, con consecuencias mayores.

En segundo lugar, la red militante quiere usar el vacío creado por una retirada por Estados Unidos para obtener control de un país, una base desde la cual lanzar ataques y librar su guerra contra gobiernos musulmanes no radicales. En décadas pasadas, los radicales se han concentrado específicamente en Egipto y Arabia Saudita y Pakistán y Jordania para una toma potencial. Han logrado su objetivo, por un tiempo, en Afganistán. Y ahora tienen aspiraciones para Iraq.

En su carta reciente, Zawahiri escribe que al Qaida considera a Iraq, "el lugar para la mayor batalla." Los terroristas consideran a Iraq el frente central en su guerra contra la humanidad. Y debemos reconocer que Iraq es un frente central en nuestra guerra contra el terrorismo.

En tercer lugar, los militantes creen que controlar un país unirá a las masas musulmanes, lo que les permitirá derrocar a los gobiernos moderados en la región y crear un imperio islámico radical que vaya desde España hasta Indonesia. Zawahiri escribe que los terroristas, "no deben hacer que su misión termine con la expulsión de los estadounidenses de Iraq." Luego dice, "El yijad requiere de varios objetivos en incremento: expulsar a los estadounidenses de Iraq; establecer un poder islámico en la mayor extensión posible del territorio para extender su poder en Iraq; extender la ola del yijad a los países seculares aledaños a Iraq".

Con el poder económico y militar y político que pretenden obtener, los terroristas podrían promover su plan declarado: desarrollar armas de destrucción masiva; destruir Israel; amedrentar a Europa; atacar al pueblo estadounidense, y chantajear a nuestro gobierno para aislarlo.
Algunas personas quizá estén tentadas a descartar tales objetivos como fanáticos o extremos. Bueno, son fanáticos y extremos, y no deben ser descartados. Nuestro enemigo está sumamente comprometido. Como ha prometido Zarqawi, "Ya sea lograremos la victoria sobre la raza humana o pasaremos a la vida eterna". Y el mundo civilizado bien sabe que otros fanáticos de la historia -desde Hitler hasta Stalin y Pol Pot- consumieron a naciones enteras con guerras y genocidio antes de pasar a la historia.
Es necesario tomar en serio a los hombres malvados, obsesionados por la ambición y sin carga de conciencia. y debemos detenerlos antes de que sus crímenes se multipliquen.

Vencer a la red militante es difícil porque se alimenta, como un parásito, del sufrimiento y las frustraciones de los demás. Los radicales explotan los conflictos locales para crear una cultura de victimización, en la que siempre se puede culpar a alguien, y la violencia siempre es la solución.
Explotan a jóvenes resentidos y desilusionados, los reclutan por medio de mezquitas radicales, como los agentes del terrorismo. Y explotan la tecnología moderna para multiplicar su poder destructivo. En vez de asistir a campamentos de entrenamiento lejanos, los reclutas ahora pueden obtener acceso a bibliotecas de Internet para averiguar la manera de construir una bomba o tirar una granada propulsada por cohete. y esto aumenta aun más la amenaza de violencia, incluso dentro de sociedades democráticas pacíficas.

La influencia del radicalismo islámico también es magnificada por los que lo ayudan y posibilitan sus actos. Han sido protegidos por regímenes autoritarios --aliados de conveniencia como Siria e Irán, que comparten el objetivo de perjudicar a los Estados Unidos y los gobiernos musulmanes modernos, y usan la propaganda terrorista para echarle la culpa al Occidente, a los Estados Unidos y a los judíos por sus propias fallas.

Los radicales dependen de las operaciones encubiertas, como las entidades benéficas corruptas, que mandan dinero para las actividades terroristas. Son fortalecidos por aquellos que financian enérgicamente la diseminación de versiones radicales, intolerantes del islamismo en regiones inestables del mundo. Los militantes son ayudados, también, por elementos de los medios noticiosos árabes que promueven el odio y el antisemitismo, que promueven teorías de conspiraciones, y hablan de lo que denominan una "guerra contra el islamismo" por parte de los Estados Unidos, y rara vez dicen palabra sobre las acciones de Estados Unidos para proteger a los musulmanes en Afganistán, en Bosnia, en Somalia, y Kosovo y Kuwait e Iraq; y apenas dicen. algo de vez en cuando sobre la generosa asistencia a los musulmanes que se recuperan de las catástrofes naturales en lugares como Indonesia y Pakistán.

Hay quienes han argumentado que el extremismo ha sido reforzado por los actos de nuestra coalición en Iraq, y mantienen que nuestra presencia en ese país de cierta manera ha causado o desencadenado la ira de los radicales. Les recordaría que no estábamos en Iraq el 11 de septiembre de 2001, y al Qaida nos atacó de todos modos. El odio de los radicales existía antes de que Iraq fuese motivo de discusión, y existirá hasta que Iraq ya no sea una excusa.

El gobierno de Rusia no respaldó la Operación Libertad Iraquí, sin embargo los militantes mataron a más de 150 escolares rusos en Beslán. A través de los años, estos extremistas han utilizado una letanía de excusas para la violencia: la presencia de Israel en la Ribera Occidental o la presencia de los Estados Unidos en Arabia Saudita o la derrota del Talibán o las Cruzadas de hace mil años.

En realidad, no enfrentamos una serie de reclamos que puedan ser solucionados y abordados. Enfrentamos una ideología radical con objetivos inalterables: esclavizar a naciones enteras y amedrentar al mundo. Ninguno de nuestros actos conlleva la rabia de asesinos. Y ninguna concesión, soborno o acto de pacificación cambiaría ni limitaría sus planes de asesinato. Al contrario; van en pos de naciones cuya conducta pueden cambiar por medio de la violencia. Contra tal enemigo, sólo hay una respuesta eficaz: Nunca nos echaremos atrás, nunca nos daremos por vencidos y nunca aceptaremos nada menos que la victoria absoluta.

La ideología asesina de los radicales musulmanes es el gran desafío de nuestro nuevo siglo. Sin embargo, de muchas maneras, esta lucha se parece a la lucha contra el comunismo del siglo parado. Como la ideología del comunismo, el radicalismo islámico es elitista, dirigido por un delantero autodesignado que pretende hablar por las masas musulmanas. Bin Laden dice que su propia función es decirles a los musulmanes, y cito, "lo que es bueno para ellos y lo que no lo es". Y lo que este hombre que creció con riqueza y privilegios considera que es bueno para los musulmanes pobres es que se conviertan en terroristas suicidas. Les asegura que éste es el camino al paraíso, aunque nunca ofrece ir con ellos.

Como la ideología del comunismo, nuestro nuevo enemigo nos enseña que las personas inocentes pueden ser sacrificadas por el bien de una visión política. Y esto explica su desprecio cruel de la vida humana.
Lo hemos visto en los asesinatos de Daniel Pearl, Nicholas Berg y Margaret Hassan, y muchos, muchos otros. En un tribunal de Holanda, el asesino de Theo Van Gogh volteó hacia la madre acongojada de la víctima y dijo, "No comparto su dolor porque considero que es una infiel". Y a pesar de la capa de retórica religiosa, la mayoría de las víctimas matadas por los militantes también son musulmanes.

Cuando 25 niños iraquíes son matados en un atentado o maestros iraquíes son ejecutados en su escuela o trabajadores de hospital son eliminados mientras curan a los heridos, eso es asesinato, simple y llanamente, el rechazo total de la justicia y el honor y la moralidad y la religión. Estos militantes no son simplemente enemigos de los Estados Unidos o enemigos de Iraq, son enemigos del islán y enemigos de la humanidad.

Hemos visto este tipo de crueldad desvergonzada antes: en el fanatismo despiadado que llevó a los gulags, la Revolución Cultural y los campos de muerte. Como la ideología del comunismo, nuestro nuevo enemigo tiene como objetivo el totalitarismo. Sus líderes aparentan ser una parte agraviada, que representa a los que carecen de poder ante los enemigos imperialistas. Lo cierto es que tienen ambiciones ilimitadas de dominio imperial; desean hacer que todos sean impotentes, excepto ellos mismos. Bajo su dominio, han prohibido libros y profanado monumentos históricos y tratado brutalmente a las mujeres. Pretenden poner fin a la disensión de todo tipo, para controlar cada aspecto de la vida y regir el propio espíritu. A la vez que prometen un futuro de justicia y santidad, los terroristas preparan un futuro de opresión y miseria.

Como la ideología del comunismo, nuestro nuevo enemigo desprecia a los pueblos libres al mantener que los hombres y mujeres que viven bajo libertad son débiles y decadentes. Zarqawi ha dicho que los estadounidenses son, "las criaturas más cobardes de Dios". Pero seamos claros: Es la cobardía lo que procura matar a niños y ancianos con coches bomba. Es la cobardía la que decapita a un prisionero atado. Es la cobardía la que usa como blanco a los creyentes que salen de una mezquita. Es la valentía la que liberó a más de 50 millones de personas; es la valentía la que mantiene una vigilia inagotable contra los enemigos de una democracia emergente. Es la valentía por la causa de la libertad lo que destruirá nuevamente a los enemigos de la libertad.

Y el radicalismo islámico, como la ideología del comunismo, contiene contradicciones inherentes que lo destinan al fracaso. Al temer la libertad, al desconfiar en la creatividad humana y sancionar los cambios y limitar las contribuciones de la mitad de la población, esta ideología menoscaba las propias cualidades que posibilitan el progreso humano y hacen que las sociedades humanas sean exitosas. Lo único moderno sobre la visión de los militantes son las armas que quieren usar contra nosotros.
El resto de su visión sombría la define una imagen distorsionada del pasado, una declaración de guerra contra la propia noción del progreso. Y sea lo que sea que está por delante en la guerra contra esta ideología, no cabe duda sobre el resultado: Aquellos que odian la libertad y el progreso se han condenado al aislamiento, la decadencia y el colapso. Ya que los pueblos libres creen en el futuro, los pueblos libres serán dueños de sus propios futuros.

No buscamos esta lucha mundial, pero estamos respondiendo al llamado de la historia con confianza. y con una estrategia global. Vencer a una red extensa y capaz de adaptarse requiere paciencia y presión constante y aliados firmes en Europa, en el Medio Oriente, en África del Norte y Asia y más allá. Al trabajar con estos socios, estamos interrumpiendo conspiraciones militantes, destruyendo su capacidad de librar guerra y esforzándonos por darles a millones en una región con dificultades del mundo una alternativa de esperanza al resentimiento y la violencia.

En primer lugar, estamos decididos a evitar los atentados de las redes terroristas antes de que ocurran. Estamos reorganizando el gobierno para darle a esta nación una defensa nacional extensa y coordinada. Estamos reformando nuestras agencias de inteligencia para la tarea sumamente difícil de mantenerse al tanto de las actividades del enemigo, basadas en información que proviene a menudo en partes de fuentes muy diseminadas, aquí y en el extranjero. Y al actuar de lado de gobiernos de muchos países, lo hacemos para destruir las redes terroristas y desarmar a sus líderes.

Con los aliados de nuestra coalición, hemos desbaratado una serie de conspiraciones terroristas serias por parte de al Qaida desde el 11 de septiembre, entre ellas, varias conspiraciones por al Qaida para realizar ataques dentro de los Estados Unidos.
Nuestra coalición contra el terrorismo ha eliminado o capturado a casi todos aquellos directamente responsables por los atentados del 11 de septiembre; varios de los lugartenientes de más alto rango de bin Laden; administradores de al Qaida y agentes en más de 24 países; el cerebro detrás del atentado contra el USS Cole, que era el jefe de operaciones de al Qaida en el Golfo Pérsico.

Llevamos ante la justicia al cerebro de las explosiones de Jakarta y Bali, un planificador terrorista de alto rango de Zarqawi, y a muchos de los líderes principales de al Qaida en Arabia Saudita.

Debido a este progreso constante, el enemigo está lastimado, pero el enemigo aún es capaz de operaciones mundiales. Nuestro compromiso es claro: No nos daremos por vencidos hasta que las redes organizadas del terrorismo internacional sean expuestas y desarticuladas, y se haga que sus líderes rindan cuentas por sus asesinatos.

En segundo lugar, estamos decididos a negarles las armas de destrucción masiva a los regímenes al margen de la ley, y los aliados de los terroristas que las usarían sin duda alguna.
Estados Unidos, en colaboración con Gran Bretaña, Pakistán y otras naciones, ha expuesto y desbaratado una operación importante en el mercado negro de la tecnología nuclear dirigida por A.Q. Khan. Libia ha abandonado sus programas de armas químicas y nucleares, como también sus proyectiles balísticos de gran alcance. En el año pasado, Estados Unidos y nuestros aliados en la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación detuvieron más de una docena de envíos de presunta tecnología de armas, lo que incluye equipo para el programa de proyectiles balísticos de Irán. Este progreso ha reducido el peligro a las naciones libres, pero no lo ha eliminado. Los hombres malvados que quieren usar estas terribles armas contra nosotros están trabajando con empeño letal para adquirirlas. Y estamos trabajando con urgencia para mantener las armas de asesinato masivo fuera de las manos de estos fanáticos.

En tercer lugar, estamos decididos a negar a los grupos radicales el apoyo y el refugio de los regímenes al margen de la ley. Los gobiernos que los patrocinan, como Siria e Irán, tienen una larga trayectoria de colaboración con los terroristas, y no merecen la paciencia de las víctimas del terrorismo. Estados Unidos no hace distinción alguna entre aquellos que cometen actos terroristas y aquellos que los apoyan y protegen. porque son igualmente culpables de asesinato. (Aplausos.) Cualquier gobierno que opte por ser aliado del terrorismo ha escogido ser una enemigo de la civilización, y el mundo civilizado debe hacer que tales regímenes rindan cuentas por sus actos.

Esta semana, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas escuchará un nuevo informe de una comisión independiente que involucra a Siria en el bombardeo terrorista que mató al ex primer ministro libanés Hariri y 22 otras personas el pasado febrero. Siria está desestabilizando al Líbano, permitiendo que los terroristas usen su territorio para llegar a Iraq y le está dando albergue a grupos terroristas palestinos. Las Naciones Unidas ha adoptado enérgicas resoluciones contra el terrorismo. Ahora las Naciones Unidas debe actuar. y Siria y sus líderes deben responder por su continuo apoyo al terrorismo, incluyendo cualquier participación en el asesinato del primer ministro Hariri. (Aplausos).

Cuarto, estamos decididos a negarle a los militantes el control de cualquier nación que ellos usarían como base y punto de partida para el terrorismo. Esta misión ha traído a colación nuevas y urgentes responsabilidades para nuestras Fuerzas Armadas. y por tanto, ha traído urgentes responsabilidades para todos ustedes. Junto con nuestros compañeros afganos, tropas estadounidenses están luchando contra los remanentes del Talibán y sus aliados de Al Qaida. Estamos trabajando con el Presidente Musharraf para oponer y aislar a los militantes en Pakistán. Estamos luchando en contra de lo que queda del régimen y los terroristas en Iraq.

El objetivo de los terroristas es derrocar una creciente democracia, reclamar un país estratégico como refugio para el terrorismo, desestabilizar el Medio Oriente y azotar a Estados Unidos y otras naciones libres con una violencia cada vez mayor. Nuestro objetivo es derrotar a los terroristas y sus aliados en el centro de su poder. y entonces derrotaremos al enemigo en Iraq. (Aplausos).

Nuestra coalición, junto con nuestros aliados iraquíes, sigue adelante con un plan integral. Tal y como la secretaria Rice explicó la semana pasada, nuestra estrategia es librar, mantener y construir. Estamos trabajando para librar zonas del control terrorista, mantener esas zonas seguras y construir duraderas instituciones democráticas iraquíes. En semanas recientes, tropas estadounidenses e iraquíes han realizado diversos y grandes asaltos para sacar a tropas enemigas en Iraq occidental y han clausurado rutas usadas por los terroristas para entrar desde Siria. Durante una redada, nuestras fuerzas eliminaron a uno de los principales secuaces de Zarqawi, llamado Abu Abdullah, quien fue el responsable de ataques contra tropas estadounidenses e iraquíes inocentes. Miles de tropas iraquíes han estado participando en estas operaciones y muchas han permanecido en ciudades de lado de las fuerzas de la coalición para mantener el terreno ganado y evitar que el enemigo regrese.

Fuerzas iraquíes están utilizando sus conocimientos de las localidades para mantener la seguridad y realizar mejorías tangibles en las vidas de sus compatriotas.
A la vez, los iraquíes están haciendo adelantos inspiradores para forjar una democracia. Hace 10 días, millones de iraquíes acudieron a las urnas para votar con respecto a una constitución que garantiza libertades fundamentales y establece los cimientos para una democracia duradera. Y hoy, la comisión de elecciones de Iraq certificó la aprobación de la constitución. Muchos más sunitas participaron en este voto que en el de las históricas elecciones de enero, y el nivel de violencia fue considerablemente más bajo. Con su valiente voto, el pueblo iraquí ha probado una vez más su determinación para construir una democracia unida contra el extremismo y la violencia.

Una mujer iraquí de 85 años votó a favor de la constitución después de que su hijo la cargase sobre sus espaldas para llevarla al recinto de votación. Esto es lo que ella dijo: "Salí a votar a favor [de la constitución] porque un futuro seguro y pacífico para mis hijos y mis nietos". (Aplausos).

Tenemos más trabajo que realizar y esto implica un gran riesgo para los iraquíes, para los estadounidenses y las fuerzas de la coalición. Los tiempos de guerra son tiempos de sacrificio, y la mayor carga recae sobre los familiares de los militares. Hemos perdido algunos de nuestros mejores hombres y mujeres en la guerra contra el terrorismo. Cada uno de estos hombres y mujeres dejó enlutados a familiares y seres queridos en sus casas. Cada uno de estos patriotas dejó un legado que permitirá que muchas generaciones de estadounidenses disfruten las bendiciones de la libertad. Cada pérdida de vida parte el corazón. Y la mejor manera de honrar el sacrificio de nuestros soldados caídos es concluir la misión y establecer los cimientos de paz propagando la libertad.

Los sacrificios hechos por sus seres queridos que llevan el uniforme están siempre en nuestras mentes y nuestras oraciones. Todos ustedes también entienden que el sacrificio es esencial para ganar una guerra -y esta guerra requerirá más sacrificio, más tiempo y más resolución. Los terroristas son tan brutales enemigos como los que hemos tenido que enfrentar en el pasado, sin noción alguna de una común humanidad o las reglas de guerra. Nadie debería subestimar las dificultades que nos esperan, ni pasar por alto las ventajas que traemos a esta lucha.

Algunos observadores miran la tarea por delante y adoptan un pesimismo derrotista. No se justifica. Con cada bombardeo fortuito y cada funeral de un niño, se hace más claro que los extremistas no son patriotas o luchadores de la resistencia. Son asesinos en guerra con el mismo pueblo iraquí. En contraste, los líderes electos de Iraq han probado ser fuertes y firmes. Por cualquier estándar o precedente histórico, Iraq ha hecho un avance político increíble: de la tiranía a la liberación, a las elecciones nacionales, a la ratificación de una constitución, todo en el espacio de dos años y medio. (Aplausos).

Con nuestra ayuda, el ejército de Iraq está obteniendo nuevas capacidades y una nueva confianza con el pasar de cada mes. En el momento de nuestras operaciones en Faluya hace casi un año, sólo existían unos cuantos batallones del ejército Iraquí en combate. Hoy, hay casi 90 batallones en el ejército de Iraq que luchan hombro a hombro con nuestras fuerzas en contra de los terroristas. El general David Petraeus dice: "Los iraquíes están en la lucha. Están luchando y muriendo por su país, y están luchando cada vez mejor".

El progreso no es fácil pero sí es sostenido. Y ninguna persona justa debe ignorar, negar o descartar los logros del pueblo iraquí.
Algunos observadores cuestionan la durabilidad de la democracia en Iraq. Ellos subestiman el poder y el atractivo de la libertad. Hemos oído que la democracia iraquí debe estar tambaleándose porque los iraquíes están discutiendo entre sí. (Risas). Esa es la esencia de la democracia. (Risas). Tu explicas tu caso, debates con los que discrepan contigo, llegas a un consenso por medio de la persuasión y respondes a la voluntad del pueblo.

Hemos oído decir que los chiítas y suníes y kurdos de Iraq están demasiado divididos para formar una democracia duradera. De hecho, el federalismo democrático es la mejor esperanza para unificar una población diversa porque un sistema constitucional federal respeta los derechos y las tradiciones religiosas de todos los ciudadanos mientras le da a las minorías, incluidos los suníes, un interés y un voz y voto en el futuro de su país.

Es cierto que las semillas de la libertad apenas han sido plantadas en Iraq, pero la democracia, cuando crece, no es una frágil flor sino un saludable y robusto árbol. Como estadounidenses, creemos que las personas en todas partes del mundo prefieren la libertad a la esclavitud, y que la libertad, una vez escogida, mejora la vida de todos. Y entonces, tenemos la confianza de que nuestra coalición y el pueblo iraquí cada uno hace su parte, [que] la democracia en Iraq tendrá éxito. (Aplausos).

Algunos observadores también aseguran que Estados Unidos estaría mejor si aceptásemos nuestras pérdidas y saliéramos de Iraq ahora. Esta es una ilusión peligrosa, refutada por una simple pregunta: ¿Estarían Estados Unidos y otras naciones libres más seguras o menos seguras con Zarqawi y Bin Laden en control de Iraq, su gente y sus recursos? Tras haber sacado del poder a un dictador que odiaba a la gente libre, nosotros no vamos a permanecer cruzados de brazos mientras una nueva ola de asesinos dedicados a la destrucción de nuestro país toma control de Iraq por medio de la violencia.

Siempre existe la tentación, en medio de una larga lucha, de buscar la vida simple, de evadir los deberes y los problemas del mundo, desear que el enemigo se canse del fanatismo y el asesinato. Ese sería un mundo placentero, pero no es el mundo en el que vivimos.

El enemigo nunca se casa, nunca se sacia, nunca se contenta con la brutalidad. Este enemigo considera cada retirada del mundo civilizado como una invitación a mayor violencia. En Iraq, no hay paz sin victoria. y nosotros mantendremos nuestro valor y ganaremos esa victoria.

El quinto elemento en nuestra estrategia en la guerra contra el terrorismo es negarle futuros reclutas a los militantes al reemplazar el odio y el resentimiento con democracia y esperanza a lo largo y ancho del Medio Oriente. Esto es difícil, y es un proyecto a largo plazo. Aun así, no hay alternativa. Nuestro futuro y el futuro de esta región están entrelazados. Si a lo largo y ancho del Medio Oriente se deja crecer la amargura, si los países permanecen en miseria mientras los radicales revuelven el resentimiento de millones, entonces esta parte del mundo será una fuente de interminables conflictos y peligro cada vez mayor. en nuestra propia generación y la que sigue.

Si a las personas de esa región se les permite escoger su propio destino y avanzar por su propia energía y participar como hombres y mujeres libres, entonces los extremistas serán marginados y el flujo del radicalismo violento hacia el reto de mundo disminuirá y a fin de cuentas terminará. Al apoyar la esperanza y libertad de otros, aseguraremos aun más nuestra propia libertad.

Estados Unidos está tomando esta posición en maneras prácticas. Estamos alentado a nuestros amigos en el Medio Oriente, incluido Egipto y Arabia Saudita, a que tomen el camino a la reforma, que fortalezcan sus propias sociedades en la lucha contra el terrorismo al respetar los derechos y las preferencias de sus pueblos. Estamos hombro a hombro con disidentes y exiliados contra los regímenes opresivos porque sabemos que los disidentes de hoy serán los líderes democráticos del mañana. Estamos argumentando esto a través de la diplomacia pública, afirmando de manera clara y segura nuestra creencia en la autodeterminación, el imperio de la ley, la libertad de culto y la igualdad de derechos de la mujer, creencias que son correctas y verdaderas en todos las tierras y todas las culturas. (Aplausos).

Y a la vez que hacemos nuestra parte para confrontar el radicalismo, sabemos que el trabajo más vital será realizado en el mismo mundo islámico. Y este trabajo ha comenzado.

Muchos intelectuales musulmanes han condenado públicamente el terrorismo, a menudo citando el verso 32 del capítulo 5 del Corán, que afirma que matar a un ser humano inocente es matar a toda la humanidad y salvar la vida de una persona es como salvar a toda la humanidad.
Después de los ataques en Londres el 7 de julio, un imán en el Emirato Árabe Unido declaró: "Quien sea que hace tal cosa no es musulmán, ni una persona religiosa". Ha llegado el momento en el cual todo líder musulmán responsable se una a denunciar la ideología que explota el Islam por fines políticos y profana una noble fe.

Muchas personas de la fe musulmana están probando su compromiso a gran riesgo personal. En todos los lugares que nos hemos enfrascado en la lucha contra el extremismo, aliados musulmanes se han unido a la batalla, convirtiéndose en compañeros en una causa vital.

Tropas afganas están combatiendo contra lo que queda del Talibán. Soldados iraquíes se están sacrificando para vencer a Al Qaida en su propio país. Estos valientes ciudadanos saben lo que está de por medio: la supervivencia de su propia libertad, el futuro de su propia región, la justicia y humanidad de su propia tradición, y nos sentimos orgullosos de estar al lado de ellos.

Con el alzamiento de un enemigo mortal y el despliegue de una lucha ideológica global, nuestro tiempo en la historia será recordado por desafíos nuevos y peligros sin precedente). Y sin embargo, la lucha a la cual nos hemos unido es también la expresión actual de una batalla antigua entre aquellos que ponen su fe en dictadores y aquellos que ponen su fe en el pueblo.

A través de la historia, los tiranos y aquellos que quieren serlo siempre han afirmado que el asesinato es justificado para servir su gran visión, y terminan marginando a las personas decentes en todo el mundo. Los tiranos y aquellos que quieren serlo siempre han afirmado que las sociedades regimentadas son fuertes y puras, hasta que esas sociedades se derrumban en corrupción y podredumbre.
Los tiranos y aquellos que quieren serlo siempre han afirmado que los hombres y mujeres libres son débiles y decadentes. hasta el día que los hombres y mujeres libres los derrotan.

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Nosotros no sabemos el rumbo que tomará nuestra lucha o los sacrificios que pueden estar a nuestra espera. Sí sabemos, sin embargo, que la defensa de la libertad vale nuestro sacrificio. Sí sabemos que el amor de la libertad es la fuerza más poderosa de la historia.

Estos son tiempos históricos. Es un tiempo vital para nuestra nación y para el mundo. Deseo darles las gracias por su valentía y su sacrificio.

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