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30.5.04

La República islámica de Francia.

Cuando el periodista del Chicago Sun Times Mark Steyn escribió: "es más fácil ser optimista con respecto al futuro de Pakistán o Irak que respecto a Holanda o Dinamarca", recibió el pertinente alud de críticas por su incorrección de pensamiento.

Sin embargo ponía el dedo en la llaga de lo que después seria el riguroso estudio de la historiadora Bat Ye 'or, titulado “Eurabia. El eje Euro-Árabe”, dónde se ponía al descubierto la política europea de "apaciguamiento " con respecto a la cuestión islámica, política que la misma Europa había perpetrado, décadas anteriores, con la cuestión nazi.

Si Chamberlain fue a visitar al Fürher con el propósito de pactar aquello tan bonito de "yo no me meto en tus cosas, y tú no me atacas a mí", la Europa que se enfrenta al reto del integrismo islámico hace exactamente el mismo: mostrar la debilidad de sus valores morales y, al mismo tiempo, fortalecer los valores que nos atacan. Están perfectamente documentados los múltiples acuerdos entre la Unión Europea y la Liga Árabe con el propósito de garantizar que los inmigrantes musulmanes de Europa no estén obligados a adaptarse a las costumbres occidentales, y durante décadas hemos alimentado, subvencionado y mimado toda clase de organizaciones y ong´s varias cuya finalidad era mantener "la identidad musulmana" por encima de cualquier otra identidad. El paternalismo de la izquierda europea, en este sentido, ha sido fundamental y, desgraciadamente, muy activo.

Durante décadas Europa ha ido creando “Londostans” en los suburbios de sus ciudades, y en ellos, convertidos en Estados dentro el Estado, lentamente ha dejado de ejercer su soberanía. Imanes integristas, agitadores sociales y gurús intelectuales que justificaban, por la vía de la multiculturalidad, la imposición islámica, han ido convirtiéndose en los verdaderos propietarios de barrios y calles. Así, han catalizado, por la vía integrista, el lógico malestar de los sectores discriminados.

Lejos de combatir esta dinámica perversa, la mala conciencia europea, o tal vez la falta total de conciencia, lo han permitido y lo han potenciado. Posteriormente, cuando ha descubierto que los asesinos de Londres habían nacido en Inglaterra o que Mohammed Bouyeri, el asesino de Theo van Gogh, era holandés de pleno derecho, ha puesto la misma cara que Chamberlain cuando los nazis bombardearon Londres: la del idiota que no entiende nada.

Todo lo que empezó en el barrio parisiense de Clichy-sous- Bois y se ha extendido a toda Francia tiene que ver con la cuestión islámica. Obviamente hablamos de marginación social, pero no es la marginación la que está quemando coches y violentando a los ciudadanos. Hablamos de exclusión social, pero los primeros perpetradores de exclusión son los que llevan décadas predicando contra Occidente desde las propias mezquitas que Occidente les ha construido.

Y podríamos hablar de emigración, pero sorprendentemente (o no) se trata específicamente de los hijos y nietos de la emigración musulmana. La cuestión, por tanto, tiene múltiples facetas, pero una de ellas es clave: ¿qué ocurre con el reto que el Islam nos ha lanzado a través de los millones de personas de esta religión que viven en Europa? Con toda la convicción y preocupación, soy de las que creen que Francia estornuda porque Europa tiene la gripe.

Durante años hemos potenciado la bonita idea de la multiculturalidad, concepto que solamente ha servido como coartada para que los que hablaban en favor del Islam consolidaran la visión más paranoica de dicha cultura. Lejos de democratizar el Islam, hemos permitido que las ideas totalitarias impregnaran territorios enteros del Estado de Derecho. Es decir, en lugar de potenciar los Bourgiba y los Attaturk del Islam democrático, hemos tendido la mano a los ayatolás y a los mulás, creyendo que esto era cultura.

Les hemos permitido aquello que no permitiríamos a ninguna otra ideología. ¿El último ejemplo? La decisión holandesa de aceptar la publicación del libro El camino del musulmán, amparándose en la libertad de expresión. Entre otras maravillas, el libro pide que los homosexuales sean arrojados desde edificios altos. ¡Y esto en el país donde han asesinado, en nombre del Islam, a un cineasta! Estamos realmente locos.

Francia arde. Ciertamente tiene problemas estructurales, entre otros el elevado paro que llega, en su caso, al 16%. Pero ahora no se enfrenta a un renovado Mayo del 68. Probablemente se enfrenta a la primera revuelta musulmana de las muchas que se sucederán en el futuro europeo. Y no porque hayamos sido tolerantes con una religión, lo cual es una obligación democrática, sino porque hemos sido tolerantes con una ideología totalitaria.

Hemos mimado los Tariq Ramadán, hemos obviado a las escuelas del odio que hervían en algunas mezquitas de nuestros propios barrios, hemos abandonado a las mujeres a su suerte de opresión y esclavitud, y todo lo hemos hecho en nombre de la diversidad y el buenismo. Tarde o temprano teníamos que empezar a pagar tanta irresponsabilidad acumulada. Por tanto, ¿de qué nos sorprendemos?

PILAR RAHOLA

29.5.04

Bin Laden, el terrorismo de los ricos

Estuve contra la guerra de Irak, me alegro de la caída del PP y Bush no es mi político preferido.

Hechas las oportunas presentaciones, que bien conocen mis lectores asiduos, el resto del análisis que planteo no se acerca para nada al pensamiento políticamente correcto que reina casi de forma única.


Especialmente si se plantea desde las voces más comprometidas de la izquierda. Hablo de Madrid, ciertamente. Hablo después de haber hecho mía la canción de Sabina -"Yo me bajo en Atocha."- i respirar el dolor profundo con que la muerte araña las paredes del alma. Pero no hablo desde el dolor, porque son tiempos para tener el corazón caliente pero el cerebro frío, y lo que digamos sobre lo que nos está ocurriendo, no puede ser poesía del duelo (por mucho que amemos a la poesía y estemos de duelo), ni pancarta de la indignación.
Tenemos que reflexionar desde la prosa de los datos y desde la más absoluta madurez democrática. Con esta voluntad, pues, expreso mi desmentido a algunos de los lugares comunes que estos días intentan explicar el atentado de Al-Qaeda.

Primero, se está instalando la idea de que el terrorismo islámico es la rebelión de los pobres contra el abuso del mundo rico. De alguna forma, pues, se trataría de una especie de consecuencia de nuestras muchas culpas. Muchos se han expresado así estos días. Y, sin embargo, la realidad es bien distinta.

El reto contra la democracia y contra la modernidad que ha iniciado desde hace años el integrismo islámico -estos días se cumple el 12 aniversario del atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires, que destruyó el edificio, el geriátrico, el convento y la iglesia, y que mató a 29 personas-, no tiene nada que ver con la pobreza. ¿Les parece que se están rebelando los pueblos del África destruida? ¿Conocen terrorismo islámico en Burkina Fasso?
Estamos ante un fenómeno ideológico totalitario alimentado económicamente por elites inmensamente ricas, profusamente fanáticas y ferozmente antioccidentales.

Ni Bin Laden es una hermanita de los pobres, ni los países cómplices con el terrorismo islámico se cuentan entre los más marginales, ni nada de lo que está ocurriendo tiene que ver con el deseo de un mundo mejor. Pongamos, pues, las cosas en su sitio: las bombas integristas están pensadas para destruir la libertad, no para repartirla. Para conducir el mundo hacia la antimodernidad, no para hacerlo más democrático. Para mantener la gente en el odio y el fanatismo, y no para emanciparla.
No es una rebelión, es una cruzada ideológica totalitaria, como lo fueron en su momento el nazismo y el estalinismo, de base nihilista (como todos los totalitarismos), y amparada en la enorme riqueza de las elites y los Estados que las financian.

Segundo. Existe la culpa árabe. Lo digo porqué en el necesario ejercicio de autocrítica que nos hacemos, y en la práctica de nuestro deporte nacional, el antiamericanismo, nunca tenemos tiempo de hablar de esta notable culpa.

Uno de los hechos más insultantes que he oído ha sido, por ejemplo, el apoyo explícito del rey de Marruecos contra el terrorismo. No dudo de sus buenas intenciones. Pero, cuando un dirigente árabe es uno de los hombres más ricos del mundo, mantiene a su población en una pobreza infame, permite las mafias asesinas de la inmigración ilegal, sustenta parte de su economía social en esta miseria y no hace nada para construir un sistema democrático, habrá que responderle con el título del libro de Raymond Carver: ¿de qué habla cuando dice que habla de luchar contra el terrorismo?

Y, si vamos más allá, ¿de qué ha servido, durante 50 años, el petróleo? ¿Ha servido para crear sociedades cultas, libres y democráticas? ¿Ha servido para modernizar y reequilibrar socialmente la zona?
En manos de dictadores fanáticos y monarquías fascistas, solo ha servido para consolidar los planteamientos más retrógrados, privar a los ciudadanos de estructures sociales justas, esclavizar hasta el delirio a sus mujeres y practicar una política medieval con tecnología de última generación.

La antimodernidad con móvil vía satélite. ¿Y las madrazas coránicas, donde durante años se educan a los niños en contra de los valores de la libertad? ¿Cuántos militantes radicales saldrán de las más de 5.000 madrazas coránicas que existen, por ejemplo, en el Pakistán? ¿Qué sociedad de futuro se está construyendo en la educación integrista fanática de las escuelas del Sudán? ¿Qué paga el petrodólar? ¿Paga a favor de la ilustración, a favor de la democracia, a favor de una cultura de la paz? ¿Utiliza el Islam para crear ciudadanos libres? O lo usa perversamente para destruirlos?

Y aún más, ¿qué decimos de la implicación de algunos países de la zona en la financiación del terrorismo? Probados los cheques de Saddam a favor de los suicidas palestinos. Probada la implicación de la embajada de Irán en el atentado de Amia, en Buenos Aires, donde murieron 85 personas, y probado su apoyo logístico y financiero al grupo terrorista Hamás.
Probadas las implicaciones de Siria en el terrorismo de Hezbollah en Tierra Santa. Y, ¿de dónde eran los organizadores del 11-S, sino fundamentalmente de Arabia Saudita? ¿No tiene el wahabismo reinante nada que ver con la financiación del terrorismo? ¿Hablamos de los miles de muertos en la cruzada islámica del Sudán? ¿Qué quiero decir, con todo ello?

Que estamos ante una globalización del terrorismo islámico, porqué estomas ante decenas de países del mundo islámico que, lejos de crear sociedades de la libertad, mantienen y esclavizan a sus ciudadanos en el más puro de los fanatismos, sobretodo porqué la mejor garantía para continuar tiranizándoles, es creando odios, intolerancias y profundas ignorancias.

La primera arma de destrucción masiva del Islam tiene que ver con la falta de libertad, con la cultura fascista de sus dirigentes, con el uso perverso de Dios y con la negación de crear una sociedad de la tolerancia.
Y repito lo que he escrito a menudo: las primera víctimas del integrismo islámico son los ciudadanos de religión musulmana. Como el primer enemigo de la causa palestina es la ideología nihilista que enseña a los niños a amar la muerte.

Esta semana consiguieron detener a un niño de diez años con una bomba: esto no sale en los telediarios. El integrismo es el enemigo del Islam. Pero, por el camino de la autodestrucción, mata y nos mata.

Tercero, el chantaje terrorista. Creo que la guerra fue un disparate, porqué es evidente que no se combate así al terrorismo. Y ello añadiendo, sin dudarlo, que el mundo está mejor sin el régimen de Saddam.
Pero también es cierto que este reto totalitario viene de lejos. La fatua de Bin Laden es del 96. El atentado del 11-S se empezó a preparar en el 92, en plenos acuerdos de Oslo. ¿De cuando fue la condena a muerte a Salman Rushdie?

Y si hablamos del gran libertador de Persia, el ayatollah Khomeini, que por cierto visitaban en su exilio de París muchos ilustres de la izquierda europea? Las señales hace muchos años que nos llegan. Pero nosotros hemos estado haciendo la siesta, hemos reducido todos los problemas del mundo al odio antiamericano, hemos perdonado la vida a todos los dictadores árabes, hemos minimizado al terrorismo palestino (alimentándolo con nuestro paternalismo), y hemos llegado a creer que, si nos portábamos bien, no nos llegaría. Como si nuestra vida dependiera de lo contentito que dejáramos a Bin Laden. No hemos entendido nada.

Y no estoy seguro que, después de Madrid, finalmente lo entendamos. Decía en Miami, cuatro horas antes del atentado, en una conferencia sobre el tema: "¿Qué nos hace falta en Europa para entender lo que ocurre? ¿Un atentado en París, en Londres, en Madrid?" Haber sido profética me causa profundo dolor y profunda ira.

Finalmente, la vergüenza de la solidaridad selectiva. No todos los muertos nos duelen, ni todos los asesinos nos lo parecen. La misma ideología nihilista que mata en Moscú, en el centro de Buenos Aires, en el tren de Madrid y en la discoteca de Bali, mata en un autobús de Jerusalén.

También forma parte de nuestra culpa no llorar a esos muertos y minimizar a sus asesinos. El terrorismo integrista no es amigo de ninguna causa, sino el vampiro de todas ellas. Se alimenta de ellas, las seca y las destruye. Porqué es una ideología de muerte. Madrid nos dice todo esto. ¿Sabremos escucharle?

Por Pilar Rahola

28.5.04

La democracia herida. (Pilar Rahola)

Conferencia de París. dia 25 de febrero de 2006.

LA DEMOCRACIA HERIDA.

« Soy una disidente del Islam ». Con estas palabras Ayaan Hirsi Ali, la diputada somalí que vive bajo el jugo de una condena a muerte fundamentalista, por su lucha a favor de los derechos humanos, encabeza su último grito a Occidente. Compañera del cineasta asesinado Theo Van Gogh, con quien trabajó codo a codo para denunciar la opresión de la mujer en el Islam, su vida está sometida a la presión de una amenaza que la condena por ser mujer, por ser musulmana y por ser libre.

Empiezo esta reflexión citando a Ayaan Hirsi Ali porqué su lucha y su tragedia, pero también su soledad, son un fino termómetro de la enfermedad que hoy recorre nuestro cuerpo social. Metáfora de la resistencia en tiempos oscuros, disidente en periodo de pensamiento único, y sobretodo testimonio, Ayaan sostiene dos luchas paralelas: contra el totalitarismo de base islámica, y contra la cultura del “apaciguamiento”, en pleno síndrome Chamberlain, que recorre Europa.

De sus palabras extraigo, como inicio de mi conferencia, esta reflexión que hizo en el acto de entrega del premio a la Tolerancia de la Comunidad de Madrid: "Cuando asesinaron a Theo, algunas personas en Holanda reaccionaron diciendo que si no hubiera insultado al Islam no hubiera sido asesinado.

Ello pone en evidencia el estado de confusión en el que se encuentran los relativistas de la moral”. Relativismo moral, o, lo que es lo mismo, una enorme confusión de valores que hace pendular a Europa, entre el paternalismo acrítico, el miedo servil y la dejación de responsabilidades.
Muchos son los síntomas de alarma y algunos se concentran, no en la amenaza visible del terrorismo o en su no menos aterradora ideología, sino en la incapacidad de nuestros agentes sociales por mantener sólidos los principios de la libertad.

Hoy, en el mundo libre, hay miedo, pero como este es un estado de ánimo que no nos podemos reconocer, camuflamos el miedo en alianza de civilizaciones, en paternalismo tercermundista, en cultura de la tolerancia o, directamente, en aceptación del chantaje. Algunas de las derivadas más lamentables del conflicto de las caricaturas danesas de Mahoma, resumirían a la perfección lo que estoy denunciando.

Vayamos por partes. El corolario fundacional de Med Bridge, la organización que tiene la amabilidad de acogernos en estas interesantes conferencias, es muy claro. Quisiera recordarlo por su valor simbolico. Dicen los fundadores de Med Bridge Strategic Center: “Europa no es ella misma si no es fiel a sus valores, y debe asumir las responsabilidades legadas por su historia.” Hablan de Oriente Medio, de un futuro europeo ligado a la paz en la región, del papel que debemos asumir.

Pero, en su declaración de intenciones, están hablando del futuro global de nuestra sociedad y nuestra libertad. Ciertamente, Europa no es ella misma si no es fiel a sus valores. Pero como la historia reciente de Europa está repleta de profundas traiciones a esos valores y a sí misma, habrá que activar todos los mecanismos de alerta.

Hoy vivimos un nuevo periodo de amenaza totalitaria, heredero natural de los grandes totalitarismos que destruyeron el siglo XX, y aunque son distintas las circunstancias y la propia naturaleza del fenómeno, los retos que plantea son parecidos.
El integrismo fundamentalista no es una religión, pero usa perversamente la mística religiosa.
No es una cultura, pero bebe de las fuentes de una cultura global. No es una causa nacional, pero utiliza todas aquellas causas nacionales que pueblan el planeta islámico.

Además, es ferozmente antimoderno, pero usa sin complejos la tecnología más avanzada. Como dije en su momento, a raíz del terrible atentado del 11-M en Madrid, “nos matan con móviles vía satélite conectados con la Edad Media”. Y aunque su coartada es religiosa, resulta ser, como todo totalitarismo, amante de la muerte.
Extraña contradicción: ¡la defensa del nihilismo en nombre de Dios!. Más allá de causas coyunturales, con sus motivos y sus derechos, existe una ideología supranacional que ha declarado la guerra a la Modernidad. Es decir, a los principios democráticos que la rigen. En cierto sentido, condenando a muerte a los Salman Rushdie de nuestros tiempos, el integrismo islámico está intentando degollar al propio Voltaire.

Es una ideología totalitaria, pero usa las miserias y las grandezas de nuestras democracias para combatirnos, y ahí empieza el enorme reto que tenemos planteado. “Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia”, aseguró no hace demasiado tiempo el jeque Omar Bin Bakri, y no lo hizo desde una madraza coránica en Karachi o en el Sudán.
Lo hizo desde su condición de ciudadano británico, perfectamente asentado en los privilegios que le otorgaba dicha ciudadanía.

Ante este doble reto, ideológico y violento, que ya ha matado a miles de personas y ha fanatizado a millones, cabe preguntarse como conseguiremos mantener los principios democráticos y, a la vez, combatir con toda la dureza al terrorismo. Difícil equilibrio cuyos límites son imprecisos y probablemente flexibles. ¿Estamos haciendo lo correcto? Más aún, ¿estamos haciendo lo necesario? O, como ocurrió ante el nazismo y también ante el estalinismo, ¿sacamos a pasear nuestro paraguas de apaciguamiento, vamos a saludar al totalitario de turno, y dormimos la siesta de los justos? Lo dije al inicio de este texto, y a ello me remito: me temo que el fantasma de Chamberlain ha vuelto de paseo.

Empezaré por lo más fácil, aunque resulta bastante complejo: el terreno de la seguridad. Sin duda la democracia no puede traicionar sus principios fundamentales, sin traicionarse a si misma, pero puede activar todos sus mecanismos legales para luchar, desde la legalidad, contra una amenaza violenta. En este sentido, creo que es necesario revisar las leyes, los códigos penales y toda la red legal que nos ampara, para descubrir qué resquicios, qué fisuras utiliza el terrorismo para colarse. No todo puede ampararse en el paraguas de la libertad individual, religiosa o asociativa, y el ejemplo más claro lo dio Francia expulsando a imanes integristas, o el propio Tony Blair alentando una ley que persigue la apología del integrismo en las mezquitas.

A diferencia de estos dos países, el ministro español de interior dio evidentes muestras de no entender nada cuando aseguró, en pleno debate de la ley Blair, que “en España hay libertad de culto”. La hay, y la democracia ampara ese derecho fundamental. Sin embargo, ¿qué tiene que ver la religión, con la llegada masiva de imanes wahabies, profusamente pagados por Arabia Saudí, que inundan las mezquitas europeas de discursos antioccidentales y antidemocráticos, en un planificado proceso de colonización ideológica?; ¿qué tiene que ver la trascendencia espiritual de cada religión, con los ulemas que alientan el ritual del martirio y enseñan a amar a Dios odiando a los demás?; y, ¿qué tiene que ver la religión con el desprecio a las mujeres, su segregación y su esclavitud?

Una mezquita donde se reza a Alá, es un lugar de culto. Una mezquita donde, en nombre de Dios, se alaba a la muerte, es una fábrica de intolerancia, fundamentalismo y, en su última consecuencia, terrorismo.
Por lo mismo, un imán es un ser espiritual. Pero un imán que usa su privilegiada condición espiritual para alentar la violencia, es un delincuente. Si la democracia quiere mantener los principios de la libertad, no puede caer en el liberalismo amoral, sino que tiene que tomar partido en contra de los enemigos de dicha libertad.

Porqué un ciudadano musulmán de nuestros países, es una pieza fundamental de la condición multicultural de una sociedad libre. Pero un fanático integrista es, claramente, un enemigo. Las sociedades democráticas tienen que tener claro un principio fundamental de la democracia: que, a pesar de nuestra entrañable cultura de mayo del 68, el verbo prohibir es una garantía. O adecuamos nuestras libertades a los límites que las garantizan, o, como dice el imán Bakri, las pueden utilizar para destruirnos.

¿Qué propongo? Aquello que parece evidente y que, en poca o mucha medida, empieza a hacerse en Europa: la consideración de terroristas para los ideólogos del terror y, en consecuencia, su persecución legal. Es tan importante, para garantizar la seguridad democrática, cazar las células suicidas, como desmontar las redes intelectuales y culturales del integrismo.

Redes que a menudo se alimentan de nuestras ayudas sociales, se transmutan en ong´s solidarias, se organizan en asociaciones culturales y religiosas e incluso consiguen ser los interlocutores de nuestros propios gobiernos. ¿Hemos investigado, mínimamente, las ong´s islámicas que pueblan nuestras redes internáuticas? ¿Conocemos sus discursos antioccidentales y furibundamente antisemitas? Resulta evidente que la lucha contra el terrorismo no puede ni debe producirse destruyendo las libertades individuales.

Pero resulta evidente, también, que nuestros sistemas legales contienen márgenes de actuación que aún no hemos explotado seriamente. Y no me refiero a actuaciones vergonzantes que recorten, innecesariamente, las libertades individuales.
Pero, entre un Guántamo, y el liberalismo más extremo, hay un campo de actuación amplio, sensato y racional. Ese campo, en muchos países europeos, aún está inexplorado.

Policialmente hemos empezado a hacer los deberes. Políticamente, socialmente e intelectualmente, estamos lejos de asumir de forma prioritaria nuestra responsabilidad. Al contrario. Hoy por hoy, muchas de las políticas, de las declaraciones, de las corrientes de opinión, son, de forma inconsciente o consciente, activos aliados de la locura integrista. La famosa y mítica frase de Martin Luther King, “lo que me preocupa no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos”, está más vigente que nunca.

¿Cuáles son los agujeros negros de nuestra actuación colectiva? La primera irresponsabilidad, en la defensa de las libertades democráticas, se produce en el ámbito de la actuación política, cuyo doble rasero en función de los interlocutores, ha sido letal. El ejemplo de Oriente Medio es, en este sentido, paradigmático.

Durante años Europa ha criminalizado a Israel, la única democracia que existía en la zona, ha alimentado un discurso paternalista y heroico de Arafat y, con él, de todos los movimientos palestinos, incluyendo los terroristas, ha impedido el control democrático de las ayudas occidentales, ha minimizado la ingerencia de diversas dictaduras árabes en el conflicto –todas contrarias a la paz-, y, por el camino de defender intereses espurios, ha ayudado, consolidado y mimado a las diversas teocracias, ricas, fanáticas y dictatoriales, que dominan la zona.

Durante décadas hemos abandonado a los ciudadanos musulmanes a la suerte de los regimenes despóticos que los han empobrecido y fanatizado, y que no solo no los han preparado para la democracia, sino que los han vacunado contra ella. Décadas de integrismo islámico oficial, estructurado, convertido en pensamiento único, y perfectamente oficializado con su silla en la ONU y sus nobles alianzas occidentales, han sido el caldo de cultivo de una ideología mortífera.

¿Es comprensible que cincuenta años de petróleo no hayan generado ni un solo premio Nobel? Más aún, ¿es comprensible que la tragedia de millones de mujeres sometidas a códigos penales esclavistas, no hayan preocupado a ni un solo ministro de exteriores europeo? Y ¿qué decir de la ONU, auténtico blanqueador de dictaduras infames que no solo la han secuestrado en sus decisiones, sino que la han utilizado para legitimizar aquello que resulta ilegítimo?

Mientras la ideología totalitaria del fundamentalismo islámico iba creciendo en los barrios periféricos de El Cairo, en los suburbios de Karachi o en las barriadas lujosas de Riad, el mundo occidental enviaba estos tres mensajes letales: un dictador islámico es un interlocutor (no así un dictador fascista); la opresión de la mujer no preocupa a nadie; e Israel es el principal culpable de todos los males.
El ámbito político no solo no ha estado a la altura del derecho internacional, sino que ha minimizado al terrorismo, ha dado cobertura al despotismo fanático y no ha considerado un problema que 1.300 millones de musulmanes vivieran sin democracia en el mundo. Es decir, sin educación para la democracia.

Muchos serían los ejemplos que podría presentar, pero hay uno de emblemático. La cobertura política, como referente épico, intocable e incuestionable, de un líder violento, corrupto y dictatorial que llevó a los palestinos, durante décadas, por los caminos estériles de la guerra. Arafat fue el nuevo Che Guevara de la Europa post-mayo 68, y por el camino de convertirlo en mártir, se admitió todo. Incluso hacer una lectura maniquea del conflicto árabe-israelí, criminalizar a Israel en todas sus decisiones, y abandonarla a su suerte. Hamás es, en parte, el resultado de nuestras miserias.

Y podríamos añadir la vergüenza de querer juzgar a Sharon, pero no investigar ni un solo crimen cometido por las dictaduras de Medio Oriente, el abandono de la tragedia de Darfur a su propia suerte, o las muchas genuflexiones que han hecho algunos políticos europeos ante el conflicto de las caricaturas de Mahoma.

Por ejemplo, el papel de Chirac, y ello a pesar de la enorme dignidad del periodismo francés durante el conflicto. O el triste papel de Zapatero, firmando un artículo casi de petición de perdón al Islam. La última vergüenza, la protagonizada por otro español, Javier Solana, cuando, en un viaje a Arabia Saudí, mientras se quemaban embajadas, se proferían amenazas de muerte y se llenaba la calle de la abigarrada estética del fanatismo, pidió que la islamofobia fuera equiparada, como delito, con el antisemitismo.

El maestro Solana consiguió, con ello, dar la imagen perfecta del europeo chamberliano: en un país que destruye todos los derechos fundamentales, no dijo nada de la libertad, banalizó el antisemitismo como si fuera una versión cualquiera de racismo -con lo cual, banalizó la Shoá-, y confundió la libertad de expresión de unos dibujantes daneses, con la islamofobia.
Es decir, aceptó la presión violenta de los grupos fundamentalistas islámicos, como si fuera la manera natural de debatir los conflictos. Aceptó, por tanto, el chantaje.

Lo peor es que con este tipo de actitudes, y bajo el pretendido paraguas de un bonito titular, la alianza de civilizaciones, estamos dejando huérfanos de representación a los musulmanes democráticos. Ciertamente, alianza de civilizaciones, pero ¿con quien?, ¿Con el islamo-nazi Ajmadinejad, o con la diputada Ayaan Hirsi?; ¿con los imanes que soliviantan las calles, o con la oposición democrática marroquí? ¿Con Tariq Ramadan, o con Salman Rushdie?

Si en el ámbito político, no parece que estemos a la altura, el ámbito intelectual carece de algunos de los principios que tendrían que regir su responsabilidad histórica. En este sentido, el papel de los intelectuales como vanguardia del pensamiento, ha sido, en muchos casos, deplorable. Auténticos artífices de la creación de un pensamiento antiisraelí, han proyectado una imagen paternalista de los activos terroristas islámicos, han confundido causas legítimas con ideologías perversas y han relativizado el impacto que todo ello podía comportar. Es decir, no han estado, globalmente, y salvo las notables excepciones que conocemos, a la altura de las circunstancias.

Es cierto que se han alzado las voces de los Glucksmann y los Alain Filkenkraut, pero también lo es que las Universidades, los pensadores políticamente correctos y los foros de opinión han preferido escuchar a los Saramagos. Unos Saramagos que lloraban con el ojo izquierdo cada víctima Palestina en manos israelíes, pero nunca lloraron los más de cien mil muertos del integrismo en Argelia, el millón muertos de la locura fundamentalista sudanesa, los centenares de muertos palestinos en manos árabes, o los miles de libaneses cristianos asesinados por palestinos. Por supuesto, por no llorar, nunca lloraron ni una sola víctima israelí, ni globalmente judía. Miremos el último y terrible caso de Ilan Halimi y el hecho, denunciado por Primo-Europe, en su carta al ministro Nicolas Sarkosy.
Reproduzco un parágrafo:
« Ilan Halimi avait 23 ans. Il a été kidnappé, torturé, puis tué. Cet assassinat avait été précédé de plusieurs tentatives d’enlèvement. 80% des victimes du gang des barbares (sans guillemets) appartiennent à la communauté juive, qui représente 1% de la population française.Les chiffres ne laissent place à aucune ambiguïté, à aucun déni. »

Sin embargo, ¿hemos contemplado una alarma intelectual por el creciente antisemitismo que sufren nuestras sociedades? ¿Qué hubiera ocurrido si las víctimas lo fueran por su condición de musulmanas? Determinada intelectualidad practica una indecente solidaridad selectiva.Esa solidaridad selectiva, en función de quien muere y de quien mata, es la metáfora de la traición intelectual. Una traición que ha comportado el abandono de la causa femenina, el abandono de la lucha contra la judeofobia y, lo que es aún peor, el abandono de la defensa global de la libertad. Entre el dogmatismo antimoderno de los herederos del estalinismo, y el relativismo moral de los gurús del pensamiento débil, el mundo intelectual no ha sido capaz de crear una conciencia colectiva ante el reto que nos amenaza.

¿Qué pueden hacer las democracias frente a la locura terrorista?, se pregunta este Congreso ¿Cómo mantenemos nuestras libertades y, a la vez, protegemos la seguridad? Estas serían mis propuestas básicas de actuación:
1.- Revisar los códigos penales y civiles, para adecuarlos a la nueva amenaza que estamos padeciendo. Ello implica la persecución legal de toda la red ideológica y social del fundamentalismo islámico, incluyendo imanes que promueven la violencia, ong´s que la exaltan y todo tipo de propaganda que aliente la destrucción de los valores democráticos. El fundamentalismo islámico es una forma de fascismo. Tiene que ser tratado como lo que es, una ideología totalitaria que ha declarado abiertamente la guerra a la Carta de derechos fundamentales.

Perseguir policialmente a los autores de los actos terroristas, y no perseguir a los ideólogos asentados en nuestras sociedades y que gozan de todos los instrumentos democráticos para su cruzada, es un error que estamos pagando. En este sentido, cualquier paternalismo hacia el fundamentalismo, con la sana intención de proteger la multiculturalidad, es una auténtica irresponsabilidad. La democracia tiene que garantizar la pluralidad de culturas de nuestras sociedades. Con la misma intensidad, tiene que combatir a aquellos que usan esas culturas como coartada para imponer una ideología totalitaria.

2.- Considerar la lucha contra el antisemitismo como una prioridad política, intelectual y, por supuesto, policial. ¿Por qué el antisemitismo como prioridad, y no el racismo o la islamofobia o cualquier expresión de xenofobia? Porqué el antisemitismo es, de todas las formas de intolerancia, la que más ha matado en la historia, la que ha conformado una auténtica escuela de odio, y la única que ha sido capaz de crear una industria de exterminio. Podríamos decir que el antisemitismo es la escuela primera de la intolerancia y que el hecho de que hoy, en el mundo, vuelva a ser un fenómeno en claro apogeo, es un indicador de la gravedad de la situación. Un termómetro que avisa de la fiebre que padecemos. 1.300 millones de ciudadanos están siendo educados, de forma sistemática, en el odio a un pueblo cuya dimensión no llega a los 13 millones de personas.

En un estudio sobre el antisemitismo islámico titulado “Viaje al infierno”, que tuve el honor de preparar para el Centro Simon Wiesenthal de París, lo expresé en estos términos: “el antisemitismo islámico ha conseguido aunar todas los lugares comunes de la judeofobia, desde los religiosos, hasta los sociales o políticos, y así se encuentran en alegre compañía desde los mitos infantiles del antisemitismo medieval cristiano, pasando por los político-sociales de la Orjana rusa en sus “Protocolos”, hasta los modernos del antisionismo (entendido como combate contra el “imperialismo) o los propios mitos coránicos.” Son tan populares las Suras dedicadas a los judíos, como leídos son el “Mein Kampf” o los propios Protocolos, y ello desde Siria hasta Malasia, desde Sudán hasta Palestina.

No solo no existe una revisión de los prejuicios históricos, sino que personajes de siniestro pasado como el antiguo gran mufti de Jerusalén, Haj Amin Al Husseini, amigo personal de Ribbentrop, Rosenberg y Himmler, responsable del escuadrón “Hanjar” que provocó la matanza del 90% de los judíos bosnios y responsable, también, de haber presionado a Adolf Eichman para que no pactara, con el gobierno Británico, el intercambio de prisioneros de guerra alemanes por 5.000 niños judíos que debían ser embarcados hacia Tierra Santa, y que viajaron a Polonia, son considerados héroes épicos. Como dice el estudioso del fenómeno Patricio Brodsky, “el antijudaísmo en el mundo árabe alcanza el rango de sentido común”, “ocupa un lugar central en el pensamiento hegemónico dominante –único- en la totalidad de los países árabes, y, por la vía de la iteración de los prejuicios construida como política de Estado, va creando lentamente el consenso de que “los judíos no son parte de la humanidad”.

De ahí resulta fácil la educación masiva en el estigma, el prejuicio y el odio a los judíos. En la mayoría de los casos, ese odio va de la mano del odio a los occidentales. Al fin y al cabo, ¿no es el judío el paradigma de los valores occidentales? Y así hemos contemplado, sin elevar ni una sola resolución de condena, como la televisión pública egipcia emitía, en pleno Ramadán, una serie basada en los Protocolos y el mito del complot judío internacional, como se enseña a odiar a los judíos en los libros de texto palestinos que pagamos con dinero europeo o más cerca aún, como en siete países europeos, se acaba de estrenar la producción más cara de la historia del cine turco, “El Valle de los Lobos-Iraq”.

Esta película, que puede verse en 68 cines en Alemania, relata hechos como el asesinato masivo de niños y mujeres iraquíes para enviar sus órganos a Israel, en linda conexión con el mito cristiano medieval de los judíos bebedores de sangre de niños cristianos. Protagonizada por el famoso actor turco Necati Sasmaz, relata la lucha heroica del agente turco Polat Alerndar contra Sam Marshall, un comandante de las fuerzas especiales norteamericanas que actúa como virrey de la zona. Marshall es un sádico que no tiene reparos en asesinar, deportar y torturar a civiles con tal de imponer la hegemonía de Estados Unidos. Uno de los compinches de Marshall es un médico judío - una especie de doctor Mengele- que trabaja en la cárcel de Abu Ghraib y le ruega al villano que no le envíe a los prisioneros moribundos porque los necesita vivos para quitarles los órganos.

Este libelo merecedor de un espacio de honor en la biblioteca de Goebbels, no solo es un éxito en Turquia, sino que lo es ¡en la Alemania turca! Y no parece que pase nada... Combatir, pues, el antisemitismo tiene que ser una prioridad en nuestras sociedades, porqué es la puerta de entrada del desprecio a todos los valores que nos representan. Aprendiendo a odiar a los judíos, se aprende a odiar.

3.- En la misma jerarquía de prioridades, es fundamental fortalecer nuestro compromiso democrático con los derechos de la mujer, porqué la esclavitud de la mujer es la piedra angular del discurso fundamentalista. Si, aprendiendo a odiar a los judíos, los niños musulmanes aprenden a odiar los principios de la tolerancia, aprendiendo a despreciar a la mujer, son educados en el desprecio a la igualdad .
Cuando la propia madre, la propia hija, la propia esposa no está en un plano de igualdad y respeto, sino que puede ser sometida, despreciada y segregada, la sociedad se fundamenta en una honda miseria moral.
El marido dominante puede ser, a su vez, el siervo dominado, y así hasta llegar a la pérdida absoluta de identidad. Sostengo, con convicción, que la misoginia islámica es la base de la cultura del martirio.

El problema no es menor cuando encontramos, en nuestros propios barrios periféricos, un aumento alarmante del machismo más violento. No es una casualidad y va parejo al aumento del integrismo. Sin embargo, también aquí estamos fracasando, y permitimos, con la excusa de respetar el Islam, un auténtico retroceso de los derechos de las mujeres.

¿Qué decir, además, de la bondad con que toleramos que existan en el mundo decenas de países cuyos códigos penales convierten a las mujeres en esclavas? ¿Toleraríamos una nueva Sudáfrica racista? Y sin embargo toleramos alegremente las Arabias, las Qatar, las Iran sexistas.
No es un tema baladí, sino un auténtico tour de force entre el Islam y la democracia, de ahí la importancia de prohibiciones como el del velo en las escuelas francesas. Francia ha hecho algunos pasos, pero la mayoría de países estamos permitiendo, tolerando y hasta “comprendiendo” la segregación de nuestras mujeres musulmanas.

4.- En la misma línea de recuperación de valores, también es fundamental que nuestra prensa y nuestra intelectualidad dejen de criminalizar al estado de Israel, porqué por ese camino lo único que consiguen es enviar mensajes equívocos al mundo islámico, legitimar los discursos de las tiranías judeofobas de la zona, y abandonar los caminos de la paz. No se está más cerca de la paz minimizando el terrorismo palestino. Ni se está más cerca de la causa palestina. Solo se está más cerca de la demagogia integrista.

5.- Y sí, sería necesario presionar con más seriedad los países que tiranizan a sus ciudadanos y los educan en el fanatismo. El principal enemigo del Islam es la falta de libertad. Y, por ende, es nuestro principal enemigo. Entiendo que la geopolítica no asume valores, sino intereses. Pero Europa, ¿no ha sido demasiado comprensiva con la implicación de Siria e Irán en la logística terrorista? ¿No es demasiado indiferente con la locura sudanesa?

Ni la ONU está a la altura del momento, demasiado entretenida en demonizar a Israel como para preocuparse por unas cuántas dictaduras árabes, que secuestran su asamblea general, ni lo están la mayoría de nuestros propios países. Aún no hemos entendido que Irán no es un país exótico, con ideas feudales y un poco de extremismo. Irán, como otros países de la zona, es una gran fábrica de odio antioccidental, antidemocrático y antisemita. Es la Alemania nazi del siglo XXI, pasado por el tamiz del discurso islámico.

6.- Finalmente, ¿podemos recortar derechos individuales, en materia de vigilancia, detención, control, para garantizar la seguridad? Este debate, en la mayoría de los países, está siendo planteado en términos falaces. De hecho, la democracia revisa permanentemente sus leyes para adecuarse a los retos que la sociedad plantea, y los códigos penales se recortan o reformulan en función de cada momento. ¿O no hemos recortado derechos en la lucha contra el maltrato, por poner el ejemplo más abrupto? Si hoy tenemos una amenaza que viaja en metro o en tren, o vuela en aviones conducidos por máquinas de matar humanas, ¿cómo no vamos a recortar algunos derechos individuales? ¿Cómo no vamos a aumentar los controles y la presión policial? No estamos destruyendo la democracia, estamos apuntalando sus grietas. De hecho, la estamos defendiendo. Lo difícil es saber medir los límites.

"La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas”, aseguró Albert Camus hace ya algunas décadas. Y ahí tenemos el miedo de algunos dirigentes europeos por unos simples dibujos de Mahoma. Lejos de combatir a los fanáticos, decidimos coartar la libertad. ¿Quién va a dibujar, ahora, a Mahoma?
Ahí tenemos a Solana hablando de islamofobia en la Arabia donde se destruyen todos los derechos fundamentales.
Ahí tenemos a la bonita Rusia tomando el te con Hamas.
Ahí tenemos a Kofi Annan más preocupado por la democracia israelí que por decenas de tiranías.
Ahí tenemos nuestras miserias al sol, y de esas miserias se alimenta la hidra totalitaria. Camus y la conciencia.
De ello se trata. De recuperar la conciencia de la razón frente al fanatismo, la tolerancia frente al odio, la cultura de la vida frente al culto a la muerte. Y de recuperar la conciencia de nuestra responsabilidad con la libertad. Nuevamente Camus y con el finalizo: “A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad."

Pilar Rahola

23.5.04

Al Qaida está aquí


Más bien se peca de contención expresiva al afirmar que Al Qaida es una presencia maligna, destructiva y opresora.

Europa tiene miedo y España ha quedado profundamente empapada con el dolor insostenible del 11 de marzo.

Ahora sería un error catastrófico pensar que Al Qaida deja de existir porque las elecciones generales han conllevado un cambio de gobierno en España, del mismo modo que se espera del nuevo gobierno que -sin descartar la hipótesis de una conexión entre ETA y Al Qaida - prosiga de la forma más eficaz la lucha contra las redes de una organización terrorista tan capaz de adaptarse al terreno, estar al acecho y proceder a mutaciones de comportamiento muy aceleradas.

Si ETA busca la destrucción de España, Al Qaida parece haber iniciado una ofensiva para libanizar Europa. Es un candor de alto riesgo ignorar que Bin Laden se propuso la reconquista de España mucho antes de la intervención aliada en Irak: para su regresión atroz al Califato, el totalitarismo islamista se alía con la alta tecnología, la espingarda cede el paso al terror de la era digital.

Anteriores a la intervención en Irak, las amenazas de Bin Laden a España se refieren al sueño dorado del Islam, el Al Andalus que concluyó tras la conquista de Granada. Dimana de la patología extrema del antioccidentalismo y de la revancha del terror contra un mundo que alguien como Bin Laden ve corrompido por la libertad.

Es en el mundo rarefacto y exaltado de las «madrasas» donde se propaga la teología del terror. La infraestructura de Al Qaida en España no es una realidad menor.
Tres meses antes del atentado contra las Torres Gemelas de Manhattan, la policía española detuvo en Alicante al algerino Bensakhira, a quien se consideraba el lugarteniente de Osama bin Laden en Europa.

En julio de aquel 2001 los pilotos-suicida que iban a demoler las torres de Manhattan se reunían en Tarragona. Mohamed Atta estuvo aquí. El sirio con pasaporte español Imad Eddin Barakat oficiaba como jefe de la célula española de Al Qaida .
Bin Laden dio la orden de ataque por el teléfono satelitar Ogara Network, desde entonces desconectado.

En España las detenciones después del 11-S fueron numerosas y se hizo patente que la organización terrorista de Bin Laden mantenía ramificaciones insospechadas y plenamente operativas. Así llegamos a la desolación y la furia del 11 de marzo, de la mano del totalitarismo teocrático.

Otro teléfono de la muerte habrá servido para sentenciar las vidas de doscientos ciudadanos en Madrid. Bin Laden maneja sus finanzas por internet, recluta nuevos terroristas, busca la adhesión de pilotos y personal de vuelo, puja en los mercados de armamento nuclear, químico y biológico. Al otro lado del estrecho de Gibraltar, Osama bin Laden ha otorgado franquicia al Grupo Islamista Combatiente Marroquí o a la Salafiya Djiihadija.

Atentaron en Casablanca hace casi un año y actualmente son una pista clave en la matanza del 11-M. Todos viven para la guerra santa y muchos estuvieron en la guerra de Afganistán, junto a Bin Laden. La mayoría de sospechosos identificados por las policías europeas procede del norte de Africa, aunque parece ser que su conexión efectiva con el fanatismo radical se produce por lo general después de llegar a Europa.

El totalitarismo islamista se fundamenta en la logística de un terrorismo sin fronteras. Constituye una flagrante declaración de guerra contra los valores y en definitiva contra la existencia de Occidente. Esa es una ofensiva a la que los Estados han de responder con la inteligencia y la fuerza pero -como dice André Glucksmann, imprescindible «mâitre à penser» en época de tanto amedrentamiento intelectual- lo esencial de la batalla está en las mentes de todos los ciudadanos: que expresen claramente que no se dejarán aterrorizar.

España, Europa, el mundo entero: Al Qaida ha atentado en los cuatro puntos cardinales. Al constatar hasta donde han podido llegar las cosas, hoy lo más acertado sería abreviar los prolegómenos para articular una globalización de la seguridad frente a organizaciones terroristas que como Al Qaida -según algunos expertos- tienen naturaleza de protoplasma flexible, amorfo, móvil, nómada, transnacional, global, desterritorializado, dinámico e imprevisible.

En unos días se reunieron en Bruselas los principales líderes políticos de la Unión Europea para hablar de terrorismo: vale más tarde que nunca. Es un signo positivo que la OTAN haya incrementado sus patrullas antiterroristas en aguas del Mediterráneo con un perímetro que incluye la España oriental, el sur de Francia y la Italia occidental, así como Túnez y Argelia.

Se prevé la adopción de una cláusula de «solidaridad» que obligue a los socios a asistir al país-miembro que sea objeto de un ataque terrorista aunque hasta hora la solidaridad ante el riesgo no ha sido el rasgo más específico de la Europa política. Está en no pocas mentes la idea de instituir un «pool» de servicios de inteligencia que opte a operar a escala europea. Son decisiones de urgencia, tan necesarias como un mensaje nítido de no ceder ante la extorsión sanguinaria de Al Qaida .

Si la Unión Europea entra en pánico ante la operatividad del «Komitern» islamista mostrada en el macroatentado de Madrid, habremos ingresado en una etapa de nuevas fronteras, de populismos xenófobos, de incertidumbre económica, de grandes recelos, de inanición política y de rendición moral.

Va a padecer el equilibrio entre libertad y seguridad. Sería la Europa-rehén, castigada por haber sido la Europa de la Ilustración y de las catedrales. Respecto a la posición anunciada por Rodríguez Zapatero, un editorial del semanario norteamericano «The New Republic» argumenta: «Al Qaida quiere que las tropas aliadas se vayan de Irak ; España no debe aparecer como que está haciendo lo que Al Qaida quiere.

Los Estados Unidos y Gran Bretaña deben cumplir con su parte para dar a Zapatero la cobertura política que necesita para hacerse atrás de su promesa electoral. Francia y Rusia deben hacer lo mismo. Han de trabajar con rapidez para elaborar con efectividad una resolución del Consejo de Seguridad que refuerza el «placet» de las Naciones Unidas a los esfuerzos de la coalición».
Estamos exactamente en esta fase y gobernar no es lo mismo que estar en la oposición. Lo sabe incluso Bin Laden y nosotros sabemos que Al Qaida está aquí

Fuente: ABCFecha: 24/03/2004

22.5.04

Pascua cristiana en el Islam

Abdul Rahman.
Este es el nombre del ciudadano afgano de 41 años condenado a muerte en Afganistan por haberse convertido al cristianismo. No olvidemos que la pena de muerte es el castigo establecido, en muchos países musulmanes, para los que abandonan el Corán. 

El gobierno afgano, aduciendo “falta de pruebas” ha “desistido temporalmente” del caso, Abdul Rahman, bajo protección, ha sido liberado. 


La noticia no mereció nuestra atención, porqué ya sabemos que nuestra mirada paternalista no proyecta, nunca, un ojo crítico hacia los países islámicos.
Si un musulmán fuera condenado a muerte, por su religión, por ejemplo en los Estados Unidos, el tsunami informativo y social habría sido el previsible y el pertinente. 

Sin embargo, y por suerte, en los países democráticos no se dedican a perseguir a las personas por su creencia religiosa, y por tanto, esta es una hipótesis que no necesita ser objeto de preocupación.


En los países islámicos, en cambio, la persecución religiosa no solo es un hecho, sino que ha ido a más, y no encuentro ni denuncia mediática, ni rechazo social, ni mínima preocupación ciudadana.

Y es esta constatación, la alegría con que aceptamos la vulneración de todos los derechos fundamentales en los países islámicos –amigos o no tanto-, la que me preocupa, me motiva y me indigna.


He denunciado reiteradamente el silencio que proyectamos ante la esclavitud y el sufrimiento de millones de mujeres sometidas a la tiranía machista del Islam. Sin embargo, quizás porqué no toca, quizás porqué no forma parte de las preocupaciones de la corrección política, nunca denunciamos otras persecuciones, quizás menos masivas, pero igualmente dolorosas.


Veamos como son las cosas. 

Estos días una delegación española ha visitado Arabia Saudí. Hemos asumido como “normal” que las mujeres –a excepción de la reina- brillaran por su ausencia, en una aceptación del machismo criminal que es una auténtica derrota de los países democráticos. 

Pero como que la renuncia explícita de un derecho fundamental abre la puerta a la renuncia de otros derechos, también hemos obviado lo que pasa con los ciudadanos cristianos.

Es curioso, porqué los Borbones son católicos, apostólicos y etc. Pero no parece que ello sea ningún obstáculo para asegurar, en plena Arabia Saudita, que el rey actual es magnífico, que está haciendo una “política inteligente” y que es un aliado del pueblo español. Bien. 


La fatwa de 3 de julio de 2000 prohíbe explícitamente que los cristianos compren posesiones, construyan iglesias o hagan ningún tipo de apología. Obviamente, no pueden acceder a la ciudadanía saudí. Entre otras cosas, la fatwa asegura que toda religión, fuera del Islam, es herejía y, a partir de aquí, abre la puerta a todo tipo de castigos, incluyendo la pena de muerte, para preservar la única religión verdadera.


Y por supuesto, hablo de cristianos, que si explicito lo que dicen los ulemas de los judíos, lo que explican en las mezquitas, lo que escriben en sus libros de texto, o lo que aseguran en sus televisiones, entonces tendríamos que usar gramática demasiado gruesa. Y sucia. Y violenta. 

De hecho, no es que los judíos no puedan comprar propiedades en tierra saudita, es que no pueden ni existir. 


Hablabámos de la fatwa. Su rigorismo extremista, sumada a la confusión ancestral que existe, en el Islam, entre Dios y las leyes civiles, está impregnando de sentido represivo, la filosofía, las leyes y la actuación de gobiernos islámicos, desde Kuwait hasta Palestina, desde el Uzbekistan (hace poco se enderrocó la última sinagoga que quedaba en todo el territorio) hasta el Yemen o el territorio ensangrentado del Sudan. 


Sin embargo, hace tantos años que hemos decidido no escuchar el lamento de los cristianos de Belén, o de todo el sur sudanés –incluyendo la terrible tragedia de Darfour, que también es una tragedia religiosa-, o de los cristianos que queden en Egipto, que el aumento represivo ha llegado de forma impune y casi natural.


Y con ello no niego lo que ya sabemos: que el Islam ha sido, en épocas más felices, tierra de acogida, justamente cuando el rigorismo extremista cristiano impedía a otras religiones vivir con una cierta tranquilidad. 

Durante siglos, ha habido ciudades del Islam que permitían una singular y envidiable armonía entre las tres religiones monoteístas, siendo ejemplo notable de convivencia. 

Pero hace muchos años que esta concepción idílica se ha transmutado en una situación de presión, persecución y violencia, justo desde que la ideología integrista ha pasado a ser hegemónica. 


Y no olvidemos que el papel de algunas de las tiranías del petrodólar, en la consolidación del Islam intolerante, ha sido absolutamente clave. Por eso, cuando escucho al jefe de Estado de un país democrático, elogiar las excelencias del tirano saudita, me siento notablemente imbécil.


Pascua cristiana y pesar judío. En las sociedades libres, grandes fiestas religiosas. Pero en algunos países de la Media Luna, más que actos religiosos, estos días se celebran auténticos actos de resistencia.

20.5.04

El Código Eurabia, IV


Destruyamos la Unión Europea para salvar a Europa

La Unión Europea donó a los palestinos $342.8 millones en ayuda en 2005 - o, más exactamente, $612.15 millones incluyendo la ayuda de los 25 gobiernos de la UE. Incluso los Estados Unidos han donado en varias ocasiones millones de dólares americanos de los impuestos a la Autoridad Palestina, aunque no a los niveles de la EU. En julio de 2005, como respuesta al ataque terrorista islámico en Londres, los líderes del G8, el grupo de naciones industrializadas influyentes, ofreció a la AP unos $9 mil millones, reenvidando el doble “tras el envido del odio.”

La generosidad de Occidente continuó a pesar de un estudio demográfico en 2005 que reveló que el número de habitantes de Palestina en Cisjordania y en Gaza había sido inflado un 50% por el Gobierno palestino.

Casi todas las nuevas infraestructuras en los territorios palestinos desde el principio del Proceso de Paz de Oslo en los años 90 - escuelas, hospitales, aeropuertos - fueron construidas y pagadas por Bruselas. Mientras que la yihad se descontrolaba de nuevo con la segunda intifada en el 2000, Israel paró la transferencia de pagos a los palestinos.
La UE dio un paso al frente con otros 10 millones de euros por mes en ayuda presupuestaria directa a la Autoridad Palestina. El comisario de la UE para Asuntos Exteriores, Chris Patten, manifestó en 2002 que “no hay motivo para decir que el dinero de la UE ha financiado el terrorismo, ha financiado la compra de armas o cualquier actividad similar.”

Sin embargo, un informe de la “Fundación para la defensa de democracias” encontró más adelante que: “Hay evidencia incuestionable que el dinero de la AP se ha utilizado para financiar actividades terroristas”.

Esto fue confirmado por Fuad Shubaki, que servía como jefe de finanzas en las fuerzas palestinas de seguridad. Según él, el presidente palestino anterior, Yasser Arafat, pidió millones de dólares, tomados de los fondos de ayuda internacionales, del dinero de los impuestos transferidos por Israel y de países árabes, para ser utilizado para comprar armas y munición, incluyendo las 50 toneladas de armamentos a bordo de la nave Karine A. La transacción fue coordinada entre la AP, Hizballah en Líbano y la Guardia Revolucionaria iraní.
En mayo de 2006, Mahmoud Abbas - Presidente de la Autoridad Palestina después de la muerte de Arafat en noviembre de 2004 y político principal en Fatah - habló con el Parlamento Europeo sobre el proceso de la paz. Al mismo tiempo, las brigadas de los Mártires de al-Aksa, el brazo armado de Fatah, amenazó con presionar a los E.E.U.U. y a los intereses económicos y civiles europeos en respuesta a las sanciones internacionales a la AP. La ayuda financiera no provoca ninguna gratitud en los palestinos. Sin embargo, usarán la amenaza con la violencia si la ayuda no llega de inmediato. Esto es sencillamente extorsión.

Este sacudir el árbol corresponde al concepto de yizya, el impuesto que los musulmanes imponen a los no-musulmanes a cambio de no ser matados. Los documentos del Diálogo Euro-Árabe mencionan con frecuencia esta “ayuda financiera” de la EU a los países árabes. Bat Ye'or precisa que este impuesto de yizya está extraído de los ciudadanos europeos sin su conocimiento.

En noviembre de 2005, el servicio de alerta financiera de la UE se negó a aprobar las cuentas de la UE el undécimo año consecutivo porque estaban llenas de fraude y de errores. El Tribunal de Cuentas europeo rechazó hacer una declaración de conformidad con el presupuesto de $160.3 mil millones de la EU para 2004. “La gran mayoría del presupuesto estaba afectado por errores de legalidad y regularidad” según se dijo.
Rechazó específicamente aprobar los presupuestos para la política exterior de la UE y los programas de ayuda, muchos de los cuales van a parar a países árabes. La mitad de los presupuestos aprobados por la Comisión de las Comunidades Europeas fue supervisada inadecuadamente.

La Comisión de las Comunidades Europeas es el gobierno de la UE y por lo tanto el gobierno de casi 500 millones personas. Pero puede presentar cuentas con grandes defectos durante una década porque en gran medida no rinde cuentas a nadie y así pretende seguir haciéndolo.

Los musulmanes usan el engaño para avanzar en la yihad hasta que sea demasiado tarde para los infieles. Los federalistas y los eurabianos de la UE han tomado una página del libro islámico y se han estado acercando a sus metas a hurtadillas durante décadas, metas enterradas debajo de una masa de detalles y de argot tecnócrata que es incomprensible para los no-burócratas.

En un momento de franqueza, Jean-Claude Juncker, Primer Ministro de Luxemburgo, describió en una ocasión el “sistema” de la EU de esta manera: “Decidimos sobre algo, lo dejamos caer alrededor y esperamos a ver qué sucede, si nadie se queja, porque la mayoría de la gente no entiende lo que se ha decidido, continuamos gradualmente hasta que no hay posibilidad de marcha atrás.”

En 'The Economist', el columnista Charlemagne [Gideon Rachman] escribió: “Lo que el Sr. Juncker y los que piensan como él están intentando hacer es, esencialmente, ahogar a la oposición a la federación europea en una masa de detalles técnicos, para aburrir a la gente hasta la sumisión. Una estrategia que ha sido largamente practicada.
La gran transferencia de soberanía de las naciones de Europa a la Unión Europea ocurrió en 1985, como parte del proyecto para crear una mercado único europeo. Incluso la Primer Ministro británica, Margaret Thatcher, que no era lenta para ver los trucos, declaró más tarde que ella no había apreciado completamente las repercusiones de lo que entonces firmaba.”

El escritor Christopher Booker ha llamado a esto la “cultura del engaño”.

Lo qué de hecho ha estado ocurriendo ha sido una transferencia de poder […] a Bruselas en una escala que asciende a la revolución constitucional más grande de nuestra historia. Pero mucho de esto ha sido ocultado a la vista de la población, porque a nuestros políticos les gusta tener la ilusión de que siguen mandando.
El resultado es que muy pocas personas ahora tienen una comprensión apropiada de cómo el sistema político que gobierna nuestras vidas trabaja realmente.”

He utilizado el término “neo-feudalismo” para describir a la UE. Hay definitivamente ciertos grupos de la élite en Europa que piensan que todo lo que va mal en Europa se debe al “populismo” - qué otros llaman democracia. La fuerza motriz de la UE tiende a ceder soberanía nacional a una nueva clase dominante de burócratas, una nueva aristocracia. Esto es un retroceso a la edad pre-democrática.
Karl Zinsmeister observa eso: “El aparato de la UE es excesivamente cerrado y reservado. Relativamente pocas de las decisiones importantes de la confederación son tomadas realmente por los representantes democráticos responsables. En cada aspecto de la vida los mandarines burocráticos están decidiendo cómo deben vivir los europeos cotidianamente. […] Muchos europeos, de un modo en que a los americanos le sería imposible entender, están dispuestos a dejar que sus élites los conduzcan por la nariz [alusión al modo en que las yuntas de bueyes son guiadas]. Hay una especie de mentalidad cateta por la cual se permite a los “aristócratas” tomar las decisiones al margen de la población.”

La parlamentaria Gisela Stuard era un miembro del Presidium que hizo el borrador de la Constitución propuesta para la UE resume la experiencia así:

“La Convención reunió un grupo autoelegido de entre la élite política europea, muchos de los cuales querían hacer carrera a nivel europeo, carrera que dependía de la integración, y veían a los parlamentos nacionales y a los gobiernos como un obstáculo [...] ni una sola vez en los dieciséis meses que pasé en la Convención se hicieron la pregunta de si una integración más profunda es lo que desea la gente de Europa o si la integración serviría a los intereses de la población o si proporcionaría la base para una estructura sostenible en una Unión que se ampliaba.”

En 2005, una declaración común sin precedente de los líderes de todos los grupos políticos británicos en Bruselas hizo un llamamiento para poner fin a la práctica “medieval” legislativa europea que se decidía detrás de puertas cerradas.
Los críticos denuncian que el Consejo de Ministros, el cuerpo supremo legislativo de la UE, que decide dos tercios de las leyes de toda la Gran Bretaña, “es el único cuerpo legislativo fuera de las dictaduras comunistas de Corea del norte y de Cuba que aprueba leyes en secreto.”

Según el político conservador británico Daniel Hannan, así es cómo la UE fue diseñada. “Los padres fundadores entendieron desde principio que su plan audaz para fusionar a las antiguas naciones de Europa nunca tendría éxito si cada transferencia sucesiva de la soberanía tuviera que ser refrendada por los votantes para su aprobación. Astutamente idearon una estructura donde estaba la soberanía suprema en manos de funcionarios designados, inmunes a la opinión pública. De hecho, la estructura del UE no es tanto a-democrática como anti-democrática”.

La Unión Europea se ha comparado al Imperio Romano, pero tales comparaciones no son muy convenientes. Roma era la superpotencia militar de su tiempo, mientras que la UE es solamente un enano militar. Sin embargo, hay una concordancia intrigante: Asesinaron a Julio Cesar porque deseó coronarse rey. Esto no era algo popular entre la élite del senado, que recordó a Cesar que Roma se había convertido en una república porque se habían rebelado contra los reyes “tiranos”.

Octavio, el sucesor de Cesar, más conocido hoy como Cesar Augusto, se considera el primer y uno de los emperadores romanos más importantes. Minimizó su propia posición prefiriendo el título de “princeps”, traducido generalmente como “primer ciudadano”. También preservó la forma exterior de la república romana, según deseaba la vieja élite y ocultó los cambios para hacerlos más aceptables para la población. Él pudo ser un monarca, pero nunca se dio ese nombre.

Algunos vieron un paralelismo con la UE actual. Cuando hasta tres cuartos de nuestras leyes nacionales se originan en Bruselas, ¿cuál es entonces la razón para convocar elecciones nacionales?

Como en la Roma de Octavio, el poder real se ha movido hacia otra parte, pero el viejo orden está superpuesto sobre realidad como una hoja democrática de higuera para no trastornar al pueblo. La EU funciona en gran parte a hurtadillas; sus decretos se ponen en ejecución a través de los parlamentos tradicionales, que se reducen cada vez más a unos accesorios decorativos.

El aspecto divertido de esto es que los que están contra la EU están etiquetados de xenófobos, nacionalistas o simplemente fuerzas anti-democráticas. La UE es una organización donde burócratas que no han sido elegidos desmontan la democracia y denuncian a sus críticos como fuerzas anti-democráticas.

Para crear esta entidad nueva, los viejos estados nación deben ser machacados deliberadamente. Se introducen masas de inmigrantes no europeos y la situación que resulta se llama “sociedad multicultural”. Esta demolición es seguida por la petición de que nuestra sociedad ha de cambiar totalmente para adecuarse a la nueva situación.

Dado que los europeos se sienten menos “europeos” que franceses, italianos, holandeses, etc., las lealtades nacionales tienen que ser rotas. Al mismo tiempo, un rival externo debe ser creado. El modelo más cercano es la unificación de Bismarck de Alemania. Los numerosos estados alemanes se reunieron al lado del Prusia contra Francia en la Guerra Franco-Prusiana en 1870, pavimentando así el camino para una nueva federación alemana.

Los federalistas de la EU se esfuerzan en construir un estado europeo unido en una animosidad compartida contra los E.E.U.U., mientras que construyen una entidad eurabiana y el mundo árabe a través de su hostilidad común hacia Israel. Una táctica es el uso deliberado de los medios de comunicación para agitar la cólera contra estos países y demonizarlos.

Sin embargo, los estados alemanes de Bismarck estaban unidos por un lenguaje común. Aunque un “nuevo nosotros” se podría construir de docenas de naciones - que es altamente cuestionable – reunir a varios grupos étnicos en una nación cohesionada lleva siglos.

Sin una identidad compartida, sin un pueblo europeo, ¿cómo puede ser la UE algo que no sea autoritario? ¿Quizás las élites de la UE creen que una gran masa de gente que carece una identidad cultural sería más fácil de controlar?

El problema es que el estado-nación ha sido declarado intrínsecamente malo u obsoleto. Pero hay una distinción crucial entre nacionalismo y patriotismo, que George Orwell vio claramente:

“El nacionalismo no debe ser confundido con patriotismo. Entiendo por patriotismo la devoción a un lugar particular y a una manera de vida particular, que uno cree que es la mejor del mundo pero no se tiene ningún deseo a forzar en la gente. El patriotismo es naturalmente defensivo bien militarmente o culturalmente. El nacionalismo, por otra parte, es inseparable del deseo de poder.”

Los regímenes totalitarios pueden ser nacionales, por ejemplo la Alemania nazi, pero pueden también ser supranacionales, por ejemplo la Unión Soviética, que intentó suprimir todas las lealtades a la nación preexistentes.

¿Cómo un proyecto tan grande como la creación de Eurabia ha sido llevado a cabo?
He pensado mucho esta pregunta y he llegado a la conclusión de que tuvo éxito debido a su tamaño. San Augustin cuenta la historia de un pirata capturado por Alejandro Magno. “¿Cómo te atreviste a molestar el mar?”, preguntó Alejandro. “¿Cómo te atreves tú a molestar al mundo entero?” --contestó el pirata-- “Porque lo hago con una pequeña nave, me llaman ladrón; tú lo haces con una gran marina de guerra y te llaman emperador.”

Es una cuestión de escala. Si un grupo pequeño se sale de la línea democrática en un país y comienza a imponer sus propios leyes a la gente, se llama golpe de estado. Si se hace en un continente entero, se llama Unión Europea.

En su autobiografía: Mein Kampf, Adolf Hitler describió una técnica de propaganda conocida como “la gran mentira”. La EU ha adoptado esta estrategia, que consiste en decir una mentira tan “colosal” que sería imposible de creer que cualquier persona “podría tener la impudicia de torcer la verdad tan infamemente.” Esto se ha combinado con la técnica, perfeccionada por el Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels en la Alemania nazi, de repetir algo hasta el punto que se toma por verdad.

Aquí están algunas mentiras grandes:

La diversidad es siempre buena;
El multiculturalismo es inevitable, al igual que la integración continuada de la UE;
Los que se oponen son racistas ignorantes que hacen resistencia al desarrollo de la historia;
La inmigración musulmana es “buena para la economía” y es necesaria para financiar el estado de bienestar en el futuro, a pesar de que drena enormes recursos.

La creación de Eurabia es una de las traiciones más grandes de la historia de la civilización occidental. ¿Significa eso que todos los federalistas o los que participaron en el Diálogo Euro-Árabe son malvados? No, la realidad no es tan simple. Como Hugh Fitzgerald precisa, “una clase de gente se ha hecho rica con el dinero y los sobornos árabes; abogados, hombres de las relaciones públicas y diplomáticos, periodistas, profesores de universidad y funcionarios.”

Sin embargo, mientras que la ignorancia, la corrupción y la búsqueda de la conveniencia para conseguir el poder personal explica algo del comportamiento de las élites de Eurabia, no puede explicar el comportamiento de TODOS esos miles de personas que han estado implicadas en estas redes. Algunas de ellas se han convencido de que lo que hacían era por una causa justa, y no es otra razón que la vanidad humana la que exige que justifiquemos nuestras acciones cubriéndolas con una pátina de bondad.

En la película de ciencia ficción 'Serenity', las dos grandes superpotencias, los Estados Unidos y China, se han aliado y han trasladado a la humanidad a un nuevo sistema estelar.
En el planeta poco conocido Miranda, un gas llamado Pax fue agregado a los procesadores de aire. Fue pensado para calmar a la población, y eliminar la agresividad. Funcionó. La gente paró de luchar. También dejó de hacer todo lo demás, incluyendo la crianza y el instinto de conservación físico. Una minoría pequeña de la población tuvo la reacción opuesta. Su agresividad aumentó más allá de la locura y mataron a la mayor parte de a los otros. Millones de personas se dejaron exterminar.

El director de la película, Joss Whedon, tiene cuidado de precisar que la Alianza no es un imperio malvado, sino una fuerza que es en gran parte benévola. Lo hicieron para crear un mundo mejor, un mundo sin pecado. Sin embargo, según Whedon, “siempre que se crea una utopía, se encuentra algo feo funcionando por debajo.”

Los europeos que lucharon contra yihad lucharon por ciertas cosas: su religión, su cultura y su nación.
Los federalistas y eurabianos de la EU están suprimiendo deliberadamente todos estos instintos en su búsqueda para crear a un nuevo hombre y para extirpar la agresión. Sin embargo, porque han identificado incorrectamente al estado-nación como la raíz de todo el mal, no están suprimiendo al nacionalismo agresivo no justo, sino al patriotismo defensivo.

Y puesto que algunos de los musulmanes se han hecho realmente aún más agresivos en respuesta a lo que perciben como nuestro nihilismo, los eurabianos han desarmado suicidamente a su propia gente, literalmente y metafóricamente, y la han colocado adecuadamente para la matanza.

Muchos comunistas, por lo menos al principio, realmente creyeron en su ideología. El resultado fue una gran matanza; diez millones de personas fueron matados en la búsqueda de un mundo sin opresión y sin explotación. El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. Sin importar cómo de buenas sean las intenciones, no se puede utilizar a millones de personas como conejillos de Indias en experimentos sociales masivos sin causar un daño masivo.

Quizás una de las razones por las que se ha permitido que esto sucediera en Europa occidental y la Unión Europea es porque nunca entendimos completamente o procuramos entender las razones del fallo abismal del comunismo en Europa Oriental y la Unión Soviética después de la Guerra Fría. Se permitió que el concepto de experimentación social masiva para crear a un Nuevo Hombre sobreviviera.
Este concepto mutó y migró al Oeste. Jean Monnet, que puso en marcha el proceso de integración europea, reflejó cómo la función pública europea constituyó un laboratorio en el que una nueva clase de “hombre europeo” sería alumbrado. Pero el nuevo hombre europeo, como el nuevo hombre soviético, es algo proclive al fallo.

¿Puede la Unión Europea ser reformada?
La dudo. La UE está unida por una clase de burócratas aprovechados que desean ampliar sus presupuestos y su poder, a pesar del daño que hacen. Estos funcionarios utilizarán métodos tradicionales de engaño para contraatacar cualquier petición de reforma y así podrán conservar el control.

Es instructivo observar las reacciones de las élites de la EU tras los rechazos populares en Francia y Holanda a la Constitución de la EU en 2005. Reunieron un grupo de “sabios” políticos europeos, liderados por Giuliano Amato, Ministro del Interior italiano en el Gobierno “super-eurabiano” de Romano Prodi, para encontrar las posibles soluciones a este callejón sin salida. Las sugerencias que se discutieron incluían abandonar el nombre “constitución” por el de “tratado.”

El mismo Amato, que fue Primer Ministro italiano y también el vicepresidente de la Convención de la EU que bosquejó la Constitución, ha declarado esto:

En Europa es necesario actuar “como si” - como si lo que se quiere fuera pequeño, para obtener mucho, como si los estados fueran a seguir siendo soberanos, convencerlos para que transfieran soberanía [...] la Comisión en Bruselas, por ejemplo, debe actuar como si fuera un instrumento técnico, para poder ser tratado como gobierno. Y así sucesivamente por el disfraz y el subterfugio.

Un hombre que se ha jactado abiertamente de que los objetivos de la UE son alcanzadas por “el disfraz y el subterfugio” lidera las tentativas para “revivir” la Constitución de la UE dice a los europeos ordinarios todo que necesitamos saber sobre la EU.

Si las élites de la UE nos han engañado deliberadamente durante décadas para alcanzar sus metas, ¿por qué debemos ahora confiar en ellas repentinamente? Si me engañas una vez, es tu vergüenza. Si me engañas dos veces, es mi vergüenza. Esta gente ya nos ha engañado bastante.

“Pienso que la Unión Europea, como la Unión Soviética, no puede democratizarse”, dijo Vladimir Bukovksy. “Habrá un derrumbamiento de la Unión Europea como el de la Unión Soviética. Pero no olvidemos que cuando se derrumban estas cosas dejan tal devastación que lleva una generación para recuperarse. […] Miremos el número enorme de inmigrantes del Tercer Mundo que ahora viven en Europa. Esto fue promovido por la Unión Europea. ¿Qué sucederá con ellos si hay un derrumbamiento económico? Tendremos probablemente, como al final de la Unión Soviética, más conflictos étnicos de los podemos imaginar.”

En su libro acerca de la UE, Richard North y Christopher Broker concluyen: “El proyecto que Monnet había puesto en marcha era un monstruo enorme, desvencijado, auto-engañado: en parte ahogado en su propia burocracia; en parte una herramienta corrupta […] Una cosa nunca podría ser, porque por definición nunca se había pensado que fuera, sería, sólo en un sentido muy remoto, democrática”. Creen que la UE está condenada y “dejará una devastación terrible detrás de ella, una tierra destruida de la cual llevaría muchos años a los pueblos de Europa levantarse.”

Entiendo las preocupaciones por la destrucción de la UE y la “inestabilidad” que produciría en Europa. Pero terminaremos probablemente con “inestabilidad” de todos modos, dado el número de musulmanes que los Eurabianos dejaron entrar. La opción está entre un período doloroso en el cual la mayor parte de Europa prevalece y la muerte, donde Europa deja simplemente de existir como entidad cultural occidental.

Algunos tendrían la esperanza de que conserváramos los aspectos “positivos” de la UE y “no tiráremos el bebé con el agua de baño.” Pido discrepar.

La UE es toda agua de baño, no hay ningún bebé. Nunca hubo un bebé, sólo un camión cargado de niñeras con sueldos altísimos.

El multiculturalismo separa a la gente en “tribus” que están por debajo del nivel del estado-nación. Ésta es exactamente la situación que teníamos en Europa en la Edad Media. Asimismo, la idea de que debemos “respetar” a otras culturas no criticándolas, significa dar marcha atrás al reloj varios siglos hasta la era preilustrada.
El multiculturalismo es simplemente una ideología medieval y generará resultados medievales.

Aunque la UE fallará en su intento de crear una identidad pan-europea, ha tenido éxito ya en parte en el debilitamiento de los tradicionales estados-nación. En toda la Europa occidental, los inmigrantes musulmanes tienden a asentarse en las ciudades, mientras que la población indígena se retira al campo. Esta destrucción de la coherencia de la sociedad está provocando una vuelta al tribalismo, pues la gente ya no confía en el estado-nación para protegerse.

El proceso ha sido explicado por Ernest Baert: “Durante muchos siglos, en la Europa occidental se ha substituido a la tribu o al clan por el estado-nación.” El resultado era que los “ciudadanos europeos tenían confianza en el resto de los ciudadanos del mismo estado-nación fuera de su familia inmediata y del círculo de amigos.” Esta “sociedad de alta-confianza” era una condición previa necesaria no sólo para el éxito de una economía capitalista en Europa, pero también para el surgimiento de la democracia.

Una concepción diferente prevalece en el mundo musulmán o en África. Allí, los individuos no tienen otra opción sino la de ponerse detrás en su clan para protegerse. Entonces, ¿qué efecto tiene la introducción masiva de individuos de “sociedades de baja-confianza” en nuestra propia cultura? Baert es pesimista:

“No hay duda de que vivimos en los días en que muere la fantasía multicultural. Terminará en tristeza y puede conducir a la pérdida de Europa como parte de civilización occidental.
Nuestros hijos y nietos mirarán de nuevo a nuestros días y se preguntarán porqué tantos aceptaron tan fácilmente lo que evidentemente contradecía la historia y el sentido común.”

Mientras que los europeos ordinarios viven asustados por la violencia musulmana en sus propias ciudades y está cayendo a plomo la confianza en sus propios líderes, las élites de la UE se reúnen en fiestas y se felicitan por haber traído la paz a Europa.

La Unión Europea prometió un Mundo Nuevo Valiente donde las guerras y las rivalidades étnicas eran cosas del pasado. ¿Nos llevará a la Edad Media? Eso es quizá lo que las utopías tienden a hacer.

brusselsjournal.com
Traducción por DonaldRumsfeld

El Código Eurabia I
Diálogo Euro-Árabe

El Código Eurabia II
Una traición planeada por la Unión Europea

El Código Eurabia III
El Islamo-Stalinismo

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19.5.04

El Código Eurabia III


El Islamo-Stalinismo

En marzo de 2006, la Sesión Plenaria de la Asamblea Parlamentaria Euro-Mediterránea, celebrada en Bruselas durante dos días, aprobó una resolución que "condenaba la ofensa" causada por las caricaturas danesas al profeta Mahoma, así "como la violencia que su publicación provocó." Estos parlamentarios europeos, parlamentarios nacionales de los países de la EU y parlamentarios de los países árabes recomendaron a los gobiernos que "asegurasen el respeto a las creencias religiosas y fomentaran los valores de la tolerancia, de la libertad y del multiculturalismo".

Durante la Asamblea Parlamentaria, el portavoz del Parlamento egipcio, Ahmed Sorour, insistió en que las caricaturas publicadas en Dinamarca y otros acontecimientos recientes demuestran la existencia de un "déficit cultural." El parlamentario jordano, Hashem al-Qaisi, también condenó las caricaturas, diciendo que no es suficiente condenar las caricaturas si estas cosas pueden ocurrir otra vez en otro país.

El presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, se refirió al Mediterráneo como "un concentrado de todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad." Dijo que después de un año en el que ha presidido la Asamblea, "todavía no entiende completamente las complejidades del Mediterráneo." Después del asunto de las caricaturas, el jefe de la política exterior de la EU, Javier Solana, viajó a Oriente Medio e hizo declaraciones conjuntas con los líderes islámicos que afirmaban que "la libertad de prensa exige responsabilidad y discreción y debe respetar las creencias y las doctrinas de todas las religiones".

Solana dijo que había contemplado medios para asegurarse de que "se protegiesen los símbolos religiosos." Llevó a cabo negociaciones con el jeque Mohammed Sayed Tantawi de la Universidad de Al-Azhar, el cargo docente más alto en el islam sunní, y con el Secretario General de la Liga Árabe, Amr Moussa.
Solana también se entrevistó con el líder de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC), Ekmeleddin Ihsanoglu. Después del encuentro, Solana "expresó nuestro pesar sincero porque los sentimientos religiosos han sido heridos" y prometió "encontrar medios […] para cerciorarse de que los corazones y las mentes de la gente no fueran heridos de nuevo".

Pocos años antes, el Sr. Solana, entonces Secretario General de la OTAN, en un discurso dijo que "la raíz de conflictos en Europa y más allá se puede remontar directamente a la ausencia de democracia y de apertura. La ausencia de la válvula de presión que representa el discurso democrático puede conducir a estas sociedades a estallar en la violencia". La ironía está en que, ahora, él está intentando recortar el discurso democrático en Europa promoviendo la censura islámica.

Mientras tanto, los tentáculos de la gigantesca burocracia de la UE insinúan regulaciones sobre cada tema que se pueda concebir. Algunos ejemplos de esto son ridículos; otros son divertidos. Pero ésta es la cara siniestra de la burocracia europea:

* Promoción de una "ideología federal de la UE" oficial invocando el multiculturalismo;

* Denunciar como "xenófobos" a todos los que deseen preservar la democracia en el nivel del estado-nación;

* Llamar "racistas" a los que quieren limitar la inmigración del tercer mundo.

Un informe del servicio de alerta contra el racismo de la EU ha dicho que se debe hacer más para combatir el racismo y la "islamofobia". Un método para lograr esto es la promoción de un léxico que evite términos ofensivos e insensibles culturalmente. Este léxico establecería las pautas para prohibir a los funcionarios y a los políticos de la EU el uso de ciertos términos. "Terrorismo islámico" es un término que no utilizaremos [...] hablaremos de "terroristas que invocan al islam abusivamente", dijo un funcionario de la EU.

A principios de 2006, el Comisario de Derechos Humanos de la EU, Álvaro Gil-Robles, criticó un plan para reintroducir la asignatura de religión cristiana en la escuela primaria en Dinamarca. Gil-Robles dijo que eso iba contra los valores europeos. Dijo que la "religión como asignatura en la escuela debe ser un curso general que debe dar a los estudiantes una visión general de las tres religiones monoteistas [el énfasis es mio]". Las "tres religiones monoteístas" son el cristianismo, el judaísmo y el islam.

Según yo lo veo, hay varias maneras posibles de tratar el tema de la enseñanza de la religión.

1. Enseñar las religiones tradicionales de un país concreto, que en Europa son el cristianismo y el judaísmo.

2. Enseñar todas las religiones importantes del mundo.

3. Sacar la religión del plan de estudios.

Lo que la Unión Europea hace, sin embargo, es tratar al islam como una religión tradicional en Europa en igualdad con el cristianismo y el judaísmo. Esto es un componente clave del pensamiento y de la práctica política en Eurabia.
Nótese cómo las autoridades de la UE interfirieron directamente para forzar a los que una vez fueron estados-nación independientes para que incluyeran la enseñanza del islam en sus planes de estudios para inocular a los niños una dosis apropiada de adoctrinamiento eurabiano. Nótese también que no pretendieron que se enseñase el budismo o el hinduismo. Sólo presionan para que se enseñe el islam.

En otra ocasión, la Comisión de las Comunidades Europeas rechazó una proposición del Presidente polaco para abrir un amplio debate en la UE sobre la reinstauración de la pena de muerte. "La pena de muerte no es compatible con los valores europeos", contestó un portavoz de la Comisión. Una vez más la cuestión no es la opinión de la ciudadanía con respecto a la pena de muerte.
La verdadera cuestión es que la metástasis de la UE ha decidido en nombre de la ciudadanía qué constituyen "los valores europeos". Los asuntos importantes están más allá de la discusión pública. Esta frase que parece inocente: "valores europeos", camufla la ideología federal de Eurabia que se hace cumplir a todos los países de la Unión Europea sin consideración alguna hacia la voluntad popular.

Quizás el aspecto más vergonzoso y más embarazoso de la historia de Eurabia es cómo los medios de comunicación supuestamente críticos e independientes se han dejado corromper o engañar por los eurabianos. La mayor parte de los documentos del Diálogo Euro-Árabe hacen énfasis sobre el papel de los medios de comunicación y los eurabianos han tocado los medios de comunicación europeos como si de un Stradivarius se tratase.
Ayudados por un antiamericanismo y un antisemitismo preexistentes, los medios de comunicación europeos se han prestado a demonizar a los Estados Unidos y a Israel mientras que callan por lo que respecta al tema de Eurabia.

En mayo de 2006, se celebró en Viena una gran conferencia a la que asistieron personas importantes de los medios de comunicación (periodistas) de todas partes de Europa, que se reunieron con los socios del mundo árabe como parte del Diálogo Euro-Árabe.

Los portavoces europeos expresaron públicamente su "pesar" por la decisión del embajador de Israel en Austria, Dan Ashbel, de boicotear la Conferencia sobre Racismo en los Medios debido a la preocupación de Jerusalén porque en la Reunión se eludía hablar del antisemitismo.
En un discurso de la conferencia, "Racismo, xenofobia y los medios de comunicación: Hacia el respeto y el entendimiento de todas las religiones y culturas", un representante de la UE dijo que tratar del antisemitismo no estaba previsto en la agenda. Este representante contradijo el tema de la reunión que era sobre todo un diálogo entre los representantes de los medios de comunicación de todos los socios Euro-Med sobre los problemas que asedian a su profesión. Éstos incluyen la xenofobia, el racismo, el antisemitismo y la islamofobia.

El escritor Bruce Bawer piensa que muchos europeos reconocen que el multiculturalismo está conduciendo a sus sociedades al desastre. Pero han oído durante toda su vida decir a las autoridades que cualquier suspicacia acerca del multiculturalismo y sus consecuencias es considerada racismo:

"Hay una resignación extendida hacia el hecho de que los multiculturalistas controlan los medios de comunicación, las academias, las agencias del estado, y así sucesivamente. La gente sabe que si quiere salir adelante en la sociedad europea, no debe cuestionar la ortodoxia multicultural. El régimen político parece asentado sólidamente, inamovible, incambiable.
Puede haber una rabia extendida, pero a la larga una rabia impotente. Han educado a los europeos para ser pasivos, para dejar que sus líderes tomen las decisiones, cuya sabiduría está garantizada según les han dicho siempre. Quitarse de encima esta clase de adoctrinamiento que ha durado toda una vida no es fácil."

Según Bat Ye´or, el miedo a despertar oposición a la política de la EU hacia los países árabes del Mediterráneos condujo a la represión de toda la discusión de los problemas económicos y de las dificultades de la integración causados por la inmigración masiva. Cualquier crítica de la inmigración musulmana es barrida diciendo que eso es lo que "se decía de los judíos en la Alemania nazi", una afirmación ridícula pero eficaz.

Bat Ye'or está de acuerdo con el análisis de Bawer "referente a la cohesión totalitaria de la tela de araña de profesores de instituto, de universidad, de medios de comunicación, de políticos, de funcionarios, de líderes de audiencia de las TVs, de representantes de organizaciones "independientes" establecidas por el Estado como SOS Racismo para adoctrinar en lo políticamente correcto.
Esto es la expresión perfecta de las directivas políticas dadas por la Comisión de las Comunidades Europeas para coordinar y controlar en todos los Estados miembros de la EU el aparato político, intelectual, religioso, de los medios de comunicación, de la enseñanza y de la publicidad desde los años 70 para armonizarlos con su estrategia mediterránea basada en el multiculturalismo".

El hostigamiento, el boicoteo y la difamación profesional castigan a los que se atreven a desafiar abiertamente el discurso político correcto. Según Bat Ye'or, esto ha conducido al desarrollo de un tipo de "prensa de la resistencia" como si Europa estuviera bajo "ocupación" de sus propios gobiernos elegidos.
Esta prensa libre en Internet y en blogs ha provocado algunos cambios, incluyendo el rechazo de la Constitución Europea en 2005.

A pesar de la abrumadora campaña a favor de la Constitución hecha por los gobiernos de Francia y de Holanda y por los líderes políticos con un despliegue masivo en los medios de comunicación, los votantes la rechazaron en ambos países. Los blogs tuvieron un papel muy importante en este logro.

Sólo unos meses después, las autoridades de la UE se alinearon con regímenes autoritarios tales como Irán, Arabia Saudita, Cuba y el Partido Comunista chino para promover "un control más internacional" (léase : censura) de Internet.

Según Richard North del blog sobre el Referéndum en la EU: "la forma más peligrosa de propaganda es la que no parece ser propaganda. Y es en esa forma en la que la BBC [British Broadcasting Corporation] destaca. Quizás el pecado más grande de todos es el de la omisión. Simplemente no informándonos de las cuestiones clave, sus decisiones pasan desapercibidas, sin oposición hasta que es demasiado tarde para hacer algo".

Vladimir Bukovsky es un antiguo disidente soviético, escritor y activista de los derechos humanos que pasó un total de doce años en prisiones soviéticas. Ahora que vive en Inglaterra, advierte de algunos de los mismos impulsos antidemocráticos en Occidente, especialmente en la UE, que ve como la heredera de la Unión Soviética.

En 2002, se unió a las protestas contra la licencia obligatoria de TV propuesta por la BBC. "Están forzando a la población británica a pagar dinero a una corporación que suprime el discurso libre y hace publicidad de puntos de vista con los que la población no tiene porque estar necesariamente de acuerdo". Se ha opuesto a la BBC por su "sesgo y propaganda", especialmente en los asuntos relacionados con la UE y Oriente Medio.

El parlamentario conservador Michael Gove y el comentarista político Mark Dooley también se quejan por la información tendenciosa: "Tomemos, por ejemplo, la cobertura que la BBC hizo de Yasser Arafat. En una emisión sobre su biografía en 2002, lo alabaron como un "icono" y como un "héroe", pero no se hizo mención a sus escuadrones de la muerte, a su corrupción o a la eliminación brutal de palestinos disidentes.
Igualmente, cuando Israel asesinó al líder espiritual de Hamas, el jeque Ahmed Yassin, en 2004, un reportero de la BBC lo describió como `educado, encantador e ingenioso, un hombre profundamente religioso'. Y esto a pesar de que bajo la dirección de Yassin, Hamas asesinó a centenares".

La escritora polaca Nina Witoszek, que ahora vive en Noruega, advierte de que la gente que ha vivido bajo los regímenes comunistas tiene la extraña sensación del "déjà vu" en Europa Occidental:

"Antes de escribir una frase, enciendes el piloto automático de la censura para que pregunte: ¿A quién estoy insultando ahora? ¿Soy demasiado pro-israelí o quizá antifeminista o antiislámica? ¿Soy lo bastante "progresista"? Pronto todos escribiremos en un lenguaje descafeinado: obedientemente repetiremos todos los mantras benignos tales como "diálogo", "pluralismo",
"reconciliación" e "igualdad".

Noruega nunca ha sido un país totalitario, pero mucha gente palpa ahora la opresión y siente que les están poniendo un bozal. Conozco a muchos noruegos inteligentes -y a extranjeros aún más sabios- que ya no quieren perder más tiempo colaborando con una democracia castrada y paranoica. Preferimos la seguridad a la libertad. Y este es el primer paso hacia una sumisión voluntaria".

Nina Witoszek cita al escritor polaco Czeslaw Milosz, que ganó el Premio Nobel de literatura en el año 80 por libros tales como "La Mente Prisionera", donde explicó lo seductiva que es la ideología totalitaria.

Un ensayo de Milosz se titula Ketman. "Ketman" o "kitman" es un término islámico que atrajo la atención de Milosz en el libro de Arturo Gobineau: "Religiones y filosofías de Asia central". Se dio cuenta que los disidentes en Persia, acostumbrados a la tiranía, habían desarrollado un estilo propio.
La necesidad de la supervivencia implicaba a menudo algo más que mantener la boca cerrada, y era mentir de la manera adecuada. Esta estrategia de la simulación y del engaño, que es muy acusada entre los musulmanes shiíes, pero también entre los sunníes, se utiliza sobre todo para engañar a los no-musulmanes, pero se puede también utilizar contra otros musulmanes bajo circunstancias de dureza.

Según Milosz, una estrategia muy similar fue utilizada en los países comunistas. A igual que en el islam, esos practicantes de la simulación se sentían superiores a los que eran bastante estúpidos como para expresar sus opiniones verdaderas abiertamente. En las sociedades comunistas, la simulación era una técnica de adaptación a un régimen autoritario como una forma consciente de arte escénico que se refinó cada vez más.

Es estremecedor oír a la gente que ha vivido en países comunistas decir que ahora ven funcionando este impulso totalitario en Europa occidental. Según ella, en Occidente tenemos un lavado de cerebro hecho por la ideología del multiculturalismo y de la corrección política como el que ellos tenían bajo el comunismo.
Es espantoso porque creo que ella tiene razón. ¿Hemos presenciado la caída del telón de acero en Europa Oriental para ver cómo un velo de hierro desciende sobre Europa Occidental?
El velo de hierro de la burocracia de la UE, de la traición de los eurabianos, de la corrección política, de la censura multicultural de los medios de comunicación y de la amenaza omnipresente de la violencia y del terrorismo musulmanes que están apagando gradualmente el discurso libre.
El ímpetu de la traición burocrática se está acelerando.

Los europeos nativos y los inmigrantes no-musulmanes se están yendo en silencio en cantidades crecientes, convirtiendo al continente gradualmente en un exportador de refugiados más que en un importador de ellos. Cuando grandes partes de Europa están siendo conquistadas por bárbaros -ayudados e incitados activamente por nuestros propios líderes en los que confiamos- y cuando se le prohíbe a la gente oponerse a este ataque, ¿sigue siendo Europa Occidental una parte significativa del mundo libre? ¿Han venido los países de Europa Oriental a parar a otro "imperio del mal"? ¿Han vuelto a la EURSS y nosotros con ellos?

Vaclav Klaus, el presidente conservador de la República Checa, se ha quejado de eso: "Cada vez que intento quitar algo de la regulación de la era soviética, me dicen que lo que yo estoy intentando eliminar es un requisito de la Comisión de las Comunidades Europeas".

En una entrevista con Paul Belien en febrero de 2006, Vladimir Bukovksy advirtió que la Unión Europea está en camino de convertirse en otra Unión Soviética. El Sr. Bukovsky llamó a la UE un "monstruo" que debe ser destruido, cuanto más pronto mejor, antes de que se convierta en un estado totalitario de altos vuelos.

"El gran propósito de la Unión Soviética era crear una entidad histórica nueva universal, la gente soviética. Al igual que se propone la UE hoy. Están intentando crear una nueva gente. La llaman "europeos", sea lo que sea lo que signifique eso. Según la doctrina comunista y según muchas formas de pensamiento socialista, el Estado, el Estado nacional, se suponía que se iba a marchitar hasta desaparecer.
En Rusia, sin embargo, sucedió lo opuesto. En vez de marchitarse hasta desaparecer, el Estado soviético se convirtió en un estado muy poderoso y las nacionalidades fueron borradas. Pero cuando llegó la época del derrumbamiento soviético, volvieron los sentimientos de la identidad nacional suprimida y eso casi destruye el país. Fue espantoso".

Timothy Garton Ash es considerado como un experto sobre el futuro de Europa. Bruce Bawer ve a Garton Ash como un prototipo de de la élite política europea. Ash desconfía del patriotismo nacional pero adora a la UE. Escribe sobre la necesidad de un patriotismo europeo artificial ("banderas, símbolos, un himno europeo que podamos cantar") para motivar a la gente para que se "identifique emocionalmente con las instituciones europeas".
Y ¿por qué Europa necesita la EU? La respuesta de Garton Ash es: "Para evitar caer de nuevo en el viejo hábito de la guerra y la barbarie europea". Entre sus propuestas está la de que Europa debe promover "la formación de una Unión Árabe". No hace mención a la democracia árabe.
Imaginemos "a Europa en 2025 de la mejor manera posible", él nos la describe como una "alianza" con los países árabes y Rusia que se extenderá "desde Marrakesh, El Cairo, Jerusalén, Bagdad y Tbilisi hasta Vladivostok".

La Comisión de las Comunidades Europeas propuso la idea polémica de celebrar un acto cantado en todos los estados miembros para celebrar el 50 cumpleaños de la Unión Europea, el 50º aniversario del Tratado de 1957 de Roma. La comisaria Margot Wallstrom propuso que las celebraciones del cumpleaños fueran a lo grande para "destacar las ventajas que la integración europea ha traído a sus ciudadanos".
Los diplomáticos dijeron que la idea repugnaba a los nuevos ex-comunistas estados miembros tales como Polonia, Hungría y la República Checa, ya que esto les recordaba "la época stalinista" cuando el estado forzaba a la gente a cantar.
Bruselas propuso gastar 300.000 € para elegir a 50 ciudadanos como "embajadores", que serían como las "Caras de Europa" que iban a contar "su historia personal", a través del año 2007, relacionada con cómo la EU afectaba a sus vidas cotidianas.
Alemania llevará a cabo su propia idea y hará que miles de sus panaderías hagan al horno 50 clases de tartas con recetas de los 25 Estados miembros.

La comisaria Wallstrom discutió el año pasado que los políticos que se oponen a la cesión de soberanía nacional corren el riesgo de volver a los horrores nazis de los años 30 y 40. Sus compañeros comisarios hicieron una declaración conjunta que decía que los ciudadanos de la UE deben honrar a los muertos de la Segunda Guerra Mundial votando sí a la constitución de la UE. Los comisarios atribuyeron sólo a la UE el mérito de haber acabado con la Guerra Fría y no hicieron ninguna mención al papel de la OTAN o de los Estados Unidos.

¿Es la UE un instrumento para acabar con las guerras? En octubre de 2006, Michel Thoomis, el Secretario General del Sindicato Francés de la Policía, avisó de que una guerra civil se está desarrollando en Francia creada por los inmigrantes musulmanes: "Estamos en un estado de guerra civil orquestado por los islamistas radicales.
Esto ya no es una cuestión de violencia urbana, es una intifada con piedras y cócteles Molotov. No son dos o tres jóvenes que se enfrentan a la policía, son bloques enteros de pisos que se echan a la calle para liberar a sus "camaradas" cuando los arrestan".

Las élites europeas permitieron que estos inmigrantes musulmanes entraran y ahora quieren que los ciudadanos europeos lo celebren con tartas y canciones. Mientras que la sociedad civil se desintegra en Europa Occidental debido a las presiones islámicas, las autoridades de la UE están trabajando para aumentar la inmigración musulmana a la vez que se felicitan por traer la paz al continente. ¿Qué paz? ¿Dónde?

La paz de Westfalia en 1648 terminó la "Guerra de los Treinta Años", la mayor guerra de religión que ha habido en Europa, y ayudó a poner los cimientos de los modernos estados-nación. Antes de los estados-nación, teníamos así una situación de guerras religiosas sin fronteras y de guerras civiles.
Eso es a lo que hemos vuelto, el círculo se ha cerrado, sólo que este vez es una yihad sin fronteras la que está provocando guerras civiles en Europa. Mientras que la UE puede ayudar a prevenir guerras entre estados-nación con viejas rencillas, por ejemplo Alemania y Francia, puede también activar otra clase de guerras. Lo consigue aumentando las tensiones multiculturales y un peligroso sentimiento de desconexión entre los ciudadanos y los que se suponen que son sus líderes.

Las guerras han existido durante miles de años antes del advenimiento del estado-nación moderno. Es más probable que el debilitamiento de los estados-nación acabe con nuestro sistema democrático, un sistema que está ligado a la existencia de los estados-nación soberanos, a que acabe con las guerras.

Cuando fue preguntado por Paul Belien si los países miembros de la UE se unieron voluntariamente y si la integración que resulta refleja la voluntad democrática de los europeos, Vladimir Bukovksy contestó:
"No, no. Mira a Dinamarca que votó contra el Tratado de Maastricht dos veces.
Mira Irlanda [que votó contra el Tratado de Niza].
Mira a otros muchos países, ellos están bajo una presión enorme. Es casi chantaje. Es un truco para idiotas. La gente tiene que votar en referendos hasta que vota de la manera que se desea. Entonces ya no se vota más. ¿Por qué parar? Continuemos votando. La Unión Europea es lo que llamarían los americanos un matrimonio a la fuerza".

En 1992, Bukovksy tenía acceso sin precedentes a los documentos del Politburo y a otros documentos secretos soviéticos, según lo ha descrito en su libro: "Juicio en Moscú". En enero de 1989, durante una reunión entre el líder soviético Gorbachev, el ex-primer ministro japonés Nakasone, el ex-presidente francés Valéry Giscard d' Estaing, el banquero americano Rockefeller y el ex-secretario de estado de los E.E.U.U. Henry Kissinger, Giscard d' Estaing supuestamente dijo: "Europa va a ser un estado federal y tenéis que prepararos para eso. Tenéis que prever con nosotros y con los líderes europeos cuáles serían las reacciones".

Esto era en los años 80, cuando la mayor parte de los medios de comunicación tildaba de alarmismo cualquier noticia sobre el proyecto de unión política que sometería a los estados-nación.

Quince años más tarde, Valéry Giscard d' Estaing llegó a ser el principal redactor de una Constitución verdaderamente fea de la EU, un ladrillo impenetrable a lo largo de centenares de páginas que carece del control y el equilibrio tan crucial de la Constitución americana. Giscard ha mantenido que el rechazo de la Constitución en los referendos francés y holandés en 2005 "fue un error que tendrá que ser corregido" e insistió en que "finalmente, el texto será adoptado".

Giscard también ha dicho que "fue un error utilizar el proceso del referéndum" porque "no es posible que cualquier persona entienda el texto completo". ¿Inspira esto confianza a los ciudadanos de Europa que estaremos bajo la autoridad de una "constitución" que es demasiado compleja para que la mayoría de los no-burócratas entendamos? Según el ministro de justicia de España, Juan Fernando López Aguilar, "no se necesita leer la Constitución Europea para saber que es buena".

Jean-Luc Dehaene, ex-primer ministro belga, dijo que "sabemos que el noventa por ciento de los votantes no habrá leído la Constitución y votará en base a lo que los políticos y los periodistas digan. Aún más, si la respuesta es No, el referéndum tendrá que ser repetido, porque absolutamente tiene que ser Sí".

La periodista Nidra Poller, sin embargo, es más escéptica. Comentando el debate antes del referéndum sobre la Constitución de la EU en Francia, observó una actitud sumisa de los líderes de la EU hacia las demandas musulmanas: "El Diálogo Euro-Mediterráneo es una obra maestra de rendición despreciable".

La Unión Europea funciona como una etapa intermedia de un proyecto siniestro que quiere una fusión de la cultura europea tradicional que será sustituida por un nuevo cóctel eurabiano. Y pregunta: "Cuando la rendición subversiva se oculta detrás del velo del "Diálogo", ¿qué inconfesables ambiciones se pueden ocultar detrás de la noble palabra "Constitución"?".

brusselsjournal.com
Traducción por DonaldRumsfeld

El Código Eurabia I
Diálogo Euro-Árabe

El Código Eurabia II
Una traición planeada por la Unión Europea

El Código Eurabia, IV
Destruyamos la Unión Europea para salvar a Europa