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25.9.05

Clases de Islam en la enseñanza


EL PROFESOR. Se llamaba Vicente hace 18 años. Hoy es Abdelmu'min, «aquel en quien se puede confiar».

Abdelmu'min Aya, antes Vicente Haya, 38 años, se incorpora este curso como profesor de un colegio público de Sevilla. Impartirá una materia muy especial: el Islam. Él junto con 37 más son los primeros docentes para cubrir la demanda de esta creciente comunidad.

En los años 80, Vicente Haya se alojó como estudiante en la casa granadina de Mansur Escudero. Estudiaba Filosofía, se consideraba ateo desde su formación cristiana (con los jesuitas sevillanos del colegio Portaceli había cursado el bachillerato) y no imaginaba que su vida y su concepción del mundo iban a cambiar a partir del conocimiento humano del psiquiatra que lo hospedaba. Baste decir que salió de aquella casa llamándose Abdelmu'min Aya tras abrazar el credo -quizá la palabra a él le disguste- musulmán.

Este año se incorpora como profesor a un colegio público sevillano.Impartirá clases de religión musulmana a los alumnos de primaria.
Como él, 38 docentes se reparten desde este año por la geografía española para cubrir -aún de manera insuficiente, como todos los agentes implicados reconocen- la creciente demanda de profesores de Islam en esta España cada vez más multicultural (más de 400.000 musulmanes, 30.000 de ellos conversos).

Los seguidores de Mahoma (o Muhammad) no son los únicos que se subirán a la palestra.120 docentes evangelistas (religión que tiene cerca de un millón de adeptos en España con 2.000 iglesias) también tendrán su púlpito en las escuelas de primaria.

La comunidad judía también fue invitada a participar el pasado año. Jacob Israel es secretario de la Federación de Comunidades Israelitas en España: «Empezamos a negociar un acuerdo al final de la pasada legislatura, pero se paralizó. Nunca antes nos habíamos planteado llevar la enseñanza religiosa a la escuela pública. La impartimos en nuestros propios centros. Es un sistema que lleva funcionando casi 80 años».

Los profesores de cada religión se benefician de contratos interinos por curso como los que firmaría cualquier maestro con plaza fija.Los planes de estudio los fijan las distintas jerarquías confesionales bajo supervisión del Ministerio de Educación. Los que quieren que haya planes.

Abdelmu'min Aya no tiene plan de estudios. «Yo no voy a impartir doctrina. Les hablaré a los niños de la vida del Profeta. Nada más». Como Mansur Escudero, cuando acogió al joven estudiante de filosofía, le habló a Vicente Haya/Abdelmu'min Aya.

-¿Cómo elige el nuevo nombre un converso?
-Puedes elegirlo tú o dejar que lo elija quien te convierte.En mi caso, Mansur. Y acertó, yo creo. Abdelmu'min significa «aquel en quien puedes confiar».
La caída de la hache del apellido es más prosaica: los marroquíes la aspiraban y prefirió conservar la fonética suprimiendo la consonante.

«Aquel en quien puedes confiar» no fue captado, en el sentido sectario del término, antes de convertirse en 1987. Resulta difícil captar a alguien de su formación intelectual. Que le ha llevado a salpicar las librerías españolas de títulos como Islam para ateos (Ed. Palmart, 2004) o El corazón del haiku (Mandala, Madrid, 2002).

EN UN MONASTERIO NIPON

Su experiencia docente se inició en 1997, en la desaparecida Universidad Internacional Averroes de Córdoba, donde impartió las materias de Religiones Comparadas, Orientalismo, Historia del Pensamiento Islámico, Islamología y Metodología de las Ciencias Religiosas. También fue profesor de Ética y de Lengua Española en el colegio sevillano Huerta Santa Ana de Ginés. Y, por último, puede presumir de ser el único traductor directo de poesía japonesa que hay en España.

¿Japonés? La experiencia espiritual de Abdelmu'min no se limita a su periplo desde el catolicismo al ateísmo y, después, al Islam.El budismo también le ha interesado. Visitó en Japón las montañas sagradas de Ominesan y Hagurosan. Y se dejó recluir seis meses, a principios de los años 90, en el monasterio de Joenji de Shinjuku para estudiar la cultura nipona. «No me pidieron ni un duro.Nunca. Ni hicieron proselitismo conmigo. No te intentaban manipular nada».

De sus 43 años de vida, «Aquel en quien puedes confiar» ha pasado 18 como musulmán discreto. Casi dos décadas durante las cuales, por ejemplo, no ha encontrado oportunidad de comunicar a sus muy católicos y sevillanos padres su conversión. «Ahora lo van a saber. Es hora de dar la cara. Se lo oculté porque no aportaba nada decirlo, sólo sufrimiento. No soy más musulmán porque se sepa». Ahora sale del almario incluso a través de la prensa.

No lo cuenta para alimentar el morbo periodístico con detalles familiares. Lo hace para ahuyentar temores. «No voy a ser en las clases el imam de Fuengirola», bromea recordando a Mohamed Kamal Mustafá, que en sus prédicas y en el libro La mujer en el Islam justificaba, o más bien invitaba, al maltrato.

«¿El Corán dice que hay que maltratar a las mujeres?

No. Esa es una interpretación de un versículo. Yo lo interpreto de otra manera.Con otra sensibilidad. El árabe sin sensibilidad no es la lengua del Corán. Eso se lo tenemos que meter en la mollera a los árabes sin sensibilidad. Para los wahabitas es Islam es una dogmática.Para los sufíes, una metafísica. Para mí, es una forma de vida.De acción y reacción, para pasar por este mundo de una forma digna.
Es un hecho humano, no un hecho intelectual».

Abdelmu'min lleva casado 14 años. Se casó por el rito cristiano cuando llevaba ya cuatro años siendo musulmán. Con Lorenza, católica: «Nunca he intentado hacer proselitismo con ella. El Profeta también tenía una mujer cristiana». Y otras dos judías.«Aquel en quien puedes confiar» descree tanto de la guerra de religiones/civilizaciones en las que parecemos estar inmersos que él, musulmán, empezará sus clases con un versículo de la Torá, el libro sagrado de los judíos: «Escoge la vida».

Los evangelistas, sin embargo, no improvisan tanto. Francisco Calvache, del consejo general de enseñanza de la Religión Evangélica, recuerda que ya hace una década que los colegios españoles de primaria y secundaria cuentan con formadores de esta confesión.«Comenzamos a impartir clases en 1994 con voluntariado.
El proyecto se empezó a consolidar en el 96 y en el 98 apenas teníamos unos cientos de alumnos en toda España.
Hoy son 6.000 y unos 120 profesores», comenta Calvache.

Rosa María Oreal imparte religión evangélica en la localidad madrileña de Aranjuez desde 1999. Empezó entonces con cinco alumnos.Este año las solicitudes llegan a 100. El 50% de etnia gitana, un 30% sudamericanos y el 20% restante españoles payos.
«Realmente no impartimos clases de religión. Preferimos llamarlo educación en valores. No hay mucha diferencia con una catequesis católica. Salvo en lo referido, claro, a los sacramentos», explica.
Los evangelistas, a diferencia de los católicos, se bautizan de adultos. Conscientemente y con una formación previa. De los profesores de Islam se diferencian en que ellos sí tienen un programa que impartir, y su formación es especializada: como Rosa, deben cursar magisterio y especializarse después durante tres años profundizando sus estudios teológicos.

A Rosa la escogieron sus propios convecinos. Compartían culto en la iglesia evangélica y empezaron a demandar sus propias clases de religión. Desde entonces. Está casada con un correligionario -se convirtieron hace 21 años desde el catolicismo- y su hija va este año al Seminario Protestante Evangélico de La Carlota, Córdoba, para seguir los pasos de su madre como docente.

ENTRE 700 Y 1.600 EUROS

Tanto ellos como los islámicos son cada año contratados como personal laboral interino, y el salario depende -a diferencia del de los profesores católicos- del número de alumnos solicitantes.La mensualidad puede oscilar desde un mínimo de 700 euros a un máximo de 1.600. Evalúan cada tres meses y procuran en lo posible conciliar sus programas con los católicos.

En el curso 2004/2005 había en España 75 profesores de religión evangélica. Andalucía es la comunidad que cuenta con más docentes (30), seguida de Galicia (13), Madrid (11) y Aragón (siete).Carecían de implantación en La Mancha, Navarra, Valencia, La Rioja, Baleares, Cantabria, Euskadi, Ceuta, Melilla e Islas Canarias.

Hasta la fecha, sólo Ceuta y Melilla (cada comunidad con 10 profesores) tenían centros que impartieran conocimientos del Islam. A los que se sumarán este año 11 más para Andalucía, tres para Aragón, uno para Cantabria y otro para Euskadi. Cifras todas muy distantes a la de los 10.847 profesores que enseñan religión católica en España.

Según los datos del Ministerio de Educación referentes a 2004 (últimos compilados), hay 3.338.302 alumnos de centros públicos y privados que han escogido catolicismo, 8.011 son evangelistas, 7.700 musulmanes y 1.053 judíos.
Como la asignatura no es obligatoria, 1.329.933 niños optaron por actividades alternativas.

José Luis Pérez Iriarte es director general de Educación: «Es obvio que se le da cierta ventaja al catolicismo en ciertos aspectos.Como el hecho de que esta religión se imparta en horas no extraescolares, como ocurre con las otras. Habrá que esperar a que la demanda potencial se transforme en demanda real». O, como diría Abdelmu'min en otro contexto: «Se trata no de adoctrinar, sino de dar recursos».

LO QUE VOY A ENSEÑAR

NI DOGMA NI DOCTRINA. Aya centrará sus clases en la vida de Mahoma (Muhammad), sobre la que prepara un libro.

Cronica El Mundo.es

24.9.05

Expansión del Islam.


De momento, y por los motivos que expongo a continuación, quiero creer que la Islamización al menos en este siglo XXI, solo contemple la posibilidad que sea una realidad en Europa, no sabemos si tendrá éxito, y si la expansión se extenderá al resto del mundo.

En principio para llevar a termino estos planes, lo mas crucial es que Europa se separe de USA, planes que están teniendo un éxito rotundo, ante las constantes declaraciones de los gobernantes Europeos, en contra de toda postura política que el gobierno USA, pretenda llevar a termino. (Guerra de Irak, donde Europa se decanto descaradamente a favor de Saddam)

Por estas circunstancias, cada vez es mayor la irritación contra Europa que siente la clase dirigente y la sociedad americana, hartos de nuestra ingratitud, de nuestras traiciones y de nuestras ínfulas de superioridad moral.

Se está preparando simultáneamente una fortísima tenaza para estrangular a Europa en los próximos decenios: por Marruecos, desde el sur, y Danubio arriba, por Turquía.

La más que probable entrada de Turquía en la Unión europea colapsará a la Unión, pues introducirá un elemento alógeno e inasimilable culturalmente que producirá desajustes y conflictos gravísimos y sin solución posible. En este punto, no será posible ya dar marcha atrás.
Incluso los Estados Unidos apoyan la entrada de Turquía en la UE, porque les interesa provisionalmente este aliado, al menos por tres razones:

1- Para vigilar por el bajo vientre a Rusia, en trance de reafirmación imperial, antes de que se recupere de los estragos de setenta años de socialismo;

2- Para tener un acceso provisional a oriente medio los, digamos, próximos veinticinco años, tiempo suficiente para que Norteamérica se independice del petróleo mediante innovaciones técnicas en materia energética; y para debilitar definitivamente a Europa como competidor cuando ellos se vuelquen completamente en los grandes mercados asiáticos emergentes.

3- Marruecos y, en general, el Magreb, son otra fuente de inestabilidad y de peligro para Europa. Hay que hacerse a la idea de que en menos de 15 años España tendrá, quizá, 10 millones de inmigrantes, mayoritariamente musulmanes, cuya fuerza desestabilizadora no habrá gobierno nacional que le haga frente (¿alguien puede imaginarse a España con una población reclusa, para entonces, de dos millones de personas, la mayoría de esa procedencia?).

Este trabajo sucio lo está realizando ahora el socialismo doméstico. Con tal de hacerse con el poder absoluto, será capaz de favorecer por cualquier medio la inmigración islámica, con cuyos votos –pues no hay que dudar que se les concederá ese derecho—esperan quebrar totalmente a la oposición democrática.

Creen que finalmente podrán controlar la situación, aunque lo más fácil será que en un futuro no muy lejano, cuando esto se acabe, les veamos huir del país, con las maletas rebosantes de caudales, hacia México... o Estados Unidos, abandonando España (incluidos sus correligionarios) a su propia suerte, como hicieron lindamente y sin la menor vergüenza en 1939.

18.9.05

La sumisión de Europa a los musulmanes radicales (autocensura)


Pueril. Irresponsable. Discurso de odio. Provocar por provocar.

Un truco de relaciones públicas. Los críticos de las 12 viñetas del profeta Mahoma que decidí publicar en el diario danés Jyllands-Posten no se han andado con rodeos. Dicen que la libertad de expresión no implica una licencia para ultrajar los sentimientos religiosos de la gente, y además, agregan, los medios se censuran a sí mismos a diario. Por lo tanto, haga el favor de no darnos lecciones sobre libertad de expresión ilimitada.

Estoy de acuerdo en que la libertad para publicar cosas no significa que publiques todo. El Jyllands-Posten no publicaría imágenes pornográficas o de cadáveres; los tacos raramente llegan a nuestras páginas. De modo que no somos tan fundamentalistas en nuestro apoyo a la libertad de expresión.
Pero la historia de las viñetas es diferente.

Los ejemplos mencionados tienen que ver con ejercer la contención de acuerdo con unos patrones éticos y de gusto; llámelo "editar". Por el contrario, encargué las viñetas en respuesta a varios casos de autocensura en Europa, provocados por los crecientes temores y la sensación de intimidación a la hora de abordar cuestiones relacionadas con el islam. Y todavía creo que ésta es una cuestión que nosotros, los europeos, debemos afrontar, desafiando a los musulmanes moderados a que hablen claro.

La idea no era provocar gratuitamente, y, ciertamente, no pretendimos provocar violentas manifestaciones en todo el mundo musulmán. Nuestro objetivo era, simplemente, echar abajo los límites autoimpuestos a la expresión, que parecían estar produciendo un encorsetamiento cada vez mayor.

A finales de septiembre un cómico danés declaraba, en una entrevista con el Jyllands-Posten, que él no tenía ningún problema en orinar sobre la Biblia delante de una cámara, pero que no se atrevía a hacer lo mismo con el Corán.
Éste fue el punto culminante de una serie de perturbadores casos de autocensura.

También en septiembre, un escritor danés de libros infantiles tuvo problemas a la hora de encontrar un ilustrador para una obra sobre la vida de Mahoma. Tres personas rechazaron el encargo por temor a las consecuencias. La persona que finalmente aceptó insistió en el anonimato, y eso, en mi pueblo, es una forma de autocensura.

Los traductores europeos de un libro crítico con el Islam tampoco quisieron que sus nombres apareciesen en la portada junto al de la autora, una política holandesa nacida en Somalia que ha decidido esconderse.

En la misma época, la Tate Gallery de Londres retiró una instalación del artista de vanguardia John Latham en la que se representaba el Corán, la Biblia y el Talmud hechos jirones.
El museo explicó que no quería causar revuelo tras los atentados de Londres.
(Unos meses atrás, y para no ofender a los musulmanes, un museo de Goteborg, Suecia, había retirado una pintura con un motivo sexual y una cita del Corán).

Finalmente, a finales de septiembre el primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, se reunió con un grupo de imanes; uno de ellos le instó a intervenir ante la prensa para que se diera una cobertura más positiva del islam.
Así pues, a lo largo de dos semanas fuimos testigos de media docena de casos de autocensura, de renuncia a la libertad de expresión por temor a afrontar cuestiones relacionadas con el islam.

Se trataba de algo de lo que era legítimo dar cuenta, y el Jyllands-Posten decidió hacerlo adoptando un principio periodístico bien conocido: "Muéstralo, no lo cuentes".
Escribí a los miembros de la asociación de viñetistas daneses y les pedí lo siguiente: "Dibujad a Mahoma como lo veáis". Ciertamente, no pedimos que se rieran del profeta.
Respondieron 12 de los 25 miembros en activo.Tenemos una tradición satírica a la hora de tratar con la Familia Real y otras figuras públicas, y se reflejó en las viñetas.
Los dibujantes trataron el islam del mismo modo en que tratan el cristianismo, el budismo, el hinduismo y las demás religiones.
Y al tratar a los musulmanes de Dinamarca como iguales exponían una idea: os estamos integrando en la tradición satírica danesa porque sois parte de nuestra sociedad, no extranjeros.

Las viñetas incluyen a los musulmanes, en lugar de excluirlos.
Las viñetas no demonizan ni hacen estereotipos de los musulmanes, en ningún sentido. De hecho, difieren entre sí en el modo en que representan al profeta y en su objeto.
Una se burla del Jyllands-Posten, retratando a sus jefes de Cultura como un hatajo de provocadores reaccionarios.
Otra sugiere que el escritor de libros infantiles que no pudo encontrar un ilustrador para su libro salió a la palestra sólo para obtener publicidad barata.
Una tercera pone a la líder del Partido Popular Danés, contrario a la inmigración, en una rueda de reconocimiento, como si fuera sospechosa de un crimen.

La viñeta que muestra al profeta con una bomba por turbante es la que ha cosechado las más duras críticas. Voces furiosas claman que la viñeta dice que el profeta es un terrorista, o que todo musulmán es un terrorista. Yo la interpreto de otra manera: algunos individuos han tomado la religión islámica como rehén y cometido actos terroristas en nombre del profeta.

Ellos son los únicos que han dado mal nombre a la religión. La viñeta también juega con el cuento de Aladino y la naranja que le cae en el turbante y le da suerte. Esto sugiere que la bomba proviene del mundo exterior y no es una característica inherente al profeta.

En alguna ocasión el Jyllands-Posten ha rechazado publicar viñetas satíricas sobre Jesús, pero no porque aplique un doble rasero. De hecho, el mismo viñetista que dibujó la imagen de Mahoma con una bomba por turbante dibujó a Jesús en la cruz con el signo del dólar en los ojos, y una estrella de David unida a un detonador.
No hubo, sin embargo, quema de embajadas o amenazas de muerte cuando publicamos estas dos.¿Ha injuriado o faltado al respeto el Jyllands-Posten al islam?
Ciertamente, no lo pretendió. Pero ¿qué significa "respeto"? Cuando visito una mezquita, muestro mi respeto descalzándome. Sigo las costumbres, igual que hago en una iglesia, en una sinagoga o en otro lugar sagrado. Pero si un creyente me exige que yo, como no creyente, observe sus tabúes en el ámbito público, no está pidiendo mi respeto, sino mi sumisión.
Y eso es incompatible con una democracia secular.

Ésta es exactamente la razón por la que Karl Popper, en su influyente obra La sociedad abierta y sus enemigos, insistía en que uno no debe ser tolerante con el intolerante. En ninguna parte coexisten pacíficamente tantas religiones cono en una democracia donde la libertad de expresión sea un derecho fundamental.

En Arabia Saudí puedes ser detenido por llevar una cruz o tener una Biblia en la maleta, mientras que los musulmanes de la secular Dinamarca pueden tener sus propias mezquitas, cementerios, escuelas, emisoras de radio y televisión.

Reconozco que algunas personas se han sentido ofendidas por la publicación de las viñetas, y el Jyllands-Posten se ha disculpado por eso. Pero no podemos disculparnos por nuestro derecho a publicar material, incluido el ofensivo.
No puedes dirigir un diario si estás paralizado por el temor a cualquier posible insulto.A diario hay cosas en el periódico que me ofenden: transcripciones de los discursos de Osama ben Laden, fotos de Abú Ghraib, gente que insiste en que Israel debe ser borrado de la faz de la Tierra, gente que afirma que el Holocausto jamás ocurrió.
Pero eso no significa que me abstenga de publicarlas, mientras se encuentren dentro de los límites de la ley y del código ético del diario. El hecho de que otros directores tomarían decisiones distintas es la esencia del pluralismo.

Como antiguo corresponsal en la Unión Soviética, soy sensible a los llamamientos a la censura por cuestiones de injurias. Se trata de un conocido truco de los movimientos totalitarios: etiquete cualquier crítica o llamamiento al debate como insulto y castigue al ofensor.
Eso es lo que les pasó a escritores y activistas por los derechos humanos como Andrei Sajarov, Vladimir Bukovsky, Alexander Solzhenitsyn, Natan Sharansky, Boris Pasternak.
El régimen les acusó de difundir propaganda antisoviética, igual que algunos musulmanes etiquetan como antiislámicas las 12 viñetas publicadas en un periódico danés.

La lección de la Guerra Fría es: si cedes a los impulsos totalitarios una vez, llegarán nuevas exigencias. Occidente prevaleció en la Guerra Fría porque defendimos nuestros valores fundamentales y no apaciguamos a los tiranos totalitarios.

Desde la publicación de las viñetas, el 30 de septiembre, en Dinamarca y el resto de Europa hemos tenido un debate constructivo sobre la libertad de expresión, la libertad de credo, el respeto a los inmigrantes y a las creencias de la gente.

Nunca antes tantos musulmanes daneses participaron en un debate público, asistiendo a encuentros municipales, escribiendo cartas al director y columnas de opinión y participando en tertulias radiofónicas y televisivas. No hemos tenido ningún disturbio antimusulmán, ningún musulmán huyó del país y ningún musulmán cometió actos violentos.

Los imanes radicales que desinformaron a sus homólogos de Oriente Medio sobre la situación de los musulmanes en Dinamarca han sido marginados. Ya no hablan más en nombre de la comunidad musulmana de Dinamarca, porque los musulmanes moderados han tenido el valor de hablar públicamente en su contra.

En enero, el Jyllands-Posten publicó tres páginas llenas de fotos y entrevistas a musulmanes moderados que decían no sentirse representados por los imanes. Insisten en que su fe es compatible con una democracia secular moderna.
Se ha creado una red de musulmanes moderados comprometidos con la Constitución, y el contrario a la inmigración Partido Popular hizo un llamamiento a sus miembros para que distinguieran entre musulmanes radicales y moderados, es decir, entre los que propagan la sharia y los que aceptan el mandato de la ley secular.

El rostro musulmán de Dinamarca ha cambiado, y está quedando claro que esto no es un debate entre "ellos" y "nosotros", sino entre los comprometidos con la democracia en Dinamarca y los que no lo están.

Esta es la clase de debate que el Jyllands-Posten esperaba generar cuando eligió poner a prueba los límites de la autocensura invitando a los viñetistas a desafiar un tabú musulmán. ¿Logramos nuestro propósito? Sí y no.
Algunas de las fogosas defensas de nuestra libertad de expresión han sido inspiradoras. Pero las trágicas manifestaciones por todo Oriente Medio y Asia no eran lo que preveíamos, ni mucho menos lo que deseábamos.

Por otra parte, el periódico ha recibido 104 amenazas registradas, diez personas han sido detenidas, los viñetistas se han visto forzados a ocultarse debido a las amenazas contra sus vidas; y la sede del Jyllands-Posten ha sido evacuada en varias ocasiones debido a amenazas de bomba.

Difícilmente puede ser éste un clima adecuado para que la autocensura pierda fuelle.No obstante, creo que las viñetas tienen dos lecturas distintas, una en Europa y la otra en Oriente Medio. En palabras de la política holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali, la integración de los musulmanes en las sociedades europeas se ha acelerado 300 años debido a las viñetas; quizá no necesitemos librar de nuevo la batalla de la Ilustración en Europa.
La lectura en Oriente Medio es más compleja, pero eso tiene muy poco que ver con las viñetas.

* Flemming Rose, jefe de Cultura del diario danés Jyllands-Posten.
Este artículo ha sido publicado en The Washington Post y Front Page Magazine.


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17.9.05

Europa Musulmana, provincia del Islam

"Europa se convierte más y más en una provincia del Islam, una colonia del Islam". Así lo declara Oriana Fallaci en su nuevo libro, La Forza della Ragione, o, "La Fuerza de la Razón". Y la conocida periodista Italiana está en lo cierto: La antigua plaza fuerte del Cristianismo, Europa, está cediendo terreno ante el Islam.
Dos factores contribuyen principalmente a este avance que sacude el mundo.

-La relajación del Cristianismo.
Europa es cada vez más una sociedad post-Cristiana, con una conexión con su tradición y sus valores históricos que disminuye. Las cifras de Cristianos creyentes y observantes se han derrumbado en las últimas dos generaciones, hasta el punto de que algunos observadores lo llaman "el nuevo continente oscuro". Los analistas ya estiman que las mezquitas de Gran Bretaña reciben más fieles cada semana de los que recibe la Iglesia de Inglaterra.

-Un índice de natalidad anémico.
- Los Europeos nativos están disminuyendo. Sostener una población implica que cada mujer debe tener como media 2,1 niños; en la Unión Europea, la tasa total se encuentra un tercio por debajo, en 1,5 niños por mujer, y bajando.
Un estudio concluye que, de mantenerse las actuales tendencias de población e inmigración, la población de hoy de 375 millones podría caer hasta los 275 millones hacia el 2075. Para mantener uniforme su actual población trabajadora, la UE necesita 1,6 millones de inmigrantes al año; mantener el actual cociente empleados - jubilados requiere sorprendentemente 13,5 millones de inmigrantes anualmente.

A rellenar el vacío acuden el Islam y los Musulmanes.
Mientras el Cristianismo vacila, el Islam es robusto, asertivo, y ambicioso.
Mientras que los Europeos se reproducen a edades avanzadas y por debajo de la media, los Musulmanes lo hacen en grandes cantidades mientras son jóvenes.
En torno a un 5% de la UE, o casi 20 millones de personas, se identifican actualmente como Musulmanes; de continuar la tendencia actual, esa cifra llegará al 10% antes del 2020.
Si los no Musulmanes huyen del nuevo orden Islámico, como parece probable, el continente podría ser de mayoría Musulmana en cuestión de décadas.

Cuando eso suceda, las magníficas catedrales aparecerán como vestigios de una civilización anterior - al menos hasta que un régimen de corte Saudí las transforme en mezquitas o uno al estilo Talibán las vuele en pedazos.
Las grandes culturas nacionales - Italiana, Francesa, Inglesa, y otras – posiblemente se marchitarán, sustituidas por una nueva identidad Musulmana transnacional que combine elementos Norteafricanos, Turcos, Subcontinentales, y otros.

Esta predicción no es nueva. En 1968, el político Británico Enoch Powell dio su afamado discurso "ríos de sangre" en el cual advertía que al permitir la inmigración excesiva, el Reino Unido estaba "preparando su propia pira funeraria". (Aquellas palabras atascaron una hasta entonces carrera prometedora).

En 1973, el escritor Francés Jean Raspail publicó Campo de Santos, una novela que retrata una Europa hundiéndose ante la inmigración masiva y sin control del subcontinente Hindú. La transformación pacífica de una civilización principal en otra, ahora en curso, no tiene precedente alguno en la historia de la humanidad, haciéndo fácil ignorar tales voces.

Todavía hay posibilidades de que la transformación no se dé, pero las perspectivas se difuminan con el tiempo. He aquí varios modos de detenerla:

-Cambios en Europa que conduzcan a un resurgimiento de la fe Cristiana, a un aumento en los nacimientos, o a la asimilación cultural de los inmigrantes; tales avances pueden ocurrir teóricamente pero qué los puede provocar es difícil de imaginar.
Modernización Musulmana. Por razones que nadie ha calculado (¿educación de las mujeres?, ¿aborto a voluntad?, ¿adultos demasiado ensimismados como para tener hijos?), la modernidad conduce a una reducción drástica en la tasa de natalidad. También, de modernizarse el mundo Musulmán, la atracción de mudarse a Europa se disiparía.

-Inmigración de otras fuentes. Los Latinoamericanos, siendo Cristianos, permitirían a Europa más o menos mantenerse sobre su identidad histórica. Los Hindúes y los Chinos aumentarían la diversidad de culturas, haciendo menos probable que el Islam dominase.

Las tendencias actuales sugieren que la Islamización tendrá lugar, mientras los Europeos sigan encontrando tan abrumador tener hijos, detener la inmigración ilegal, y hasta diversificar sus fuentes de inmigrantes. En lugar de esto, prefieren sentarse infelizmente en la senilidad de la civilización.
Europa ha alcanzado simultáneamente niveles de prosperidad y paz sin precedentes y ha demostrado una incapacidad única de mantenerse a sí misma. Un demógrafo, Wolfgang Lutz, observa "El ímpetu negativo nunca se ha experimentado a tamaña escala en la historia del mundo".
¿Es inevitable que la sociedad con éxito más brillante también sea la primera en amenazar ruina debido a la falta de confianza cultural y de descendencia?. Irónicamente, crear un lugar enormemente deseable para vivir parece ser también una receta para el suicidio. La comedia humana continúa.

Por Daniel Pipes 17. Mayo 2004

Islamismo y antioccidentalismo

Hay en los islamistas un claro antioccidentalismo y algo más.Ese algo más es su dura y estricta ortodoxia, su fidelidad sin fisuras al Islam.
Por ejemplo, el partido de los Hermanos Musulmanes se define: "Dios es nuestro objetivo, el Profeta nuestro único jefe, el Coran nuestra constitución, la guerra santa nuestra vía, la muerte en la guerra santa nuestro deseo supremo".

Los otros movimientos fundamentalistas musulmanes no difieren de la doctrina de los Hermanos Musulmanes. La misión de todo musulmán es la defensa y la extensión del Islam, por todos los medios. El renacer de la religión, cuando esta decae, genera el fundamentalismo, que ha aparecido periódicamente en la historia, recordemos algo que llegó a la península: los almohades del siglo XII eran islamistas, y en Arabia, en el siglo XVIII, el wahabismo… y siempre con los mismos métodos y los mismos ideales religiosos, los del Islam original.

Los comentaristas, los expertos, no tienen en cuenta la fuerza de la religión, y tratan de explicar lo que pasa en el mundo musulmán con los cánones de la civilización occidental, y el resultado es que sus doctrinas no sirven para explicar lo que acontece en el mundo por obra de los islamistas.

Parece como si, con esas doctrinas de los expertos, se tratara de evitar que las acciones de los islamistas se interpreten como el enfrentamiento, violento, de una cultura contra otra, que es lo que parece ser.

Nuevamente las noticias de hoy, vuelven a recordarnos que con la religión Islamita hay un choque continuo entre sociedades, y que la convivencia es imposible: Nuevamente graves incidentes entre musulmanes y serbios bosnios decenas de serbios bosnios y musulmanes se enfrentaron ayer en Konjevic Polje (este de Bosnia), en el incidente interétnico más grave en el país en los tres últimos años.

Los choques comenzaron cuando una cincuentena de musulmanes impidió a un grupo de serbios entrar en una iglesia. En los últimos meses la tensión entre ambas comunidades había crecido tras la construcción ilegal de una iglesia ortodoxa en terreno de un antiguo refugio musulmán.

Esta invasión que estamos viviendo, no es una casualidad como los "bien pensantes" quieren hacernos creer, ni el pronunciarnos en los Foros nos servirá para evitar que en pocos años nos encontremos en un conflicto de magnitudes insospechadas.

Antonio López Campillo 17 de Octubre 2002

16.9.05

El fascismo Islámico en ascenso (Atentados terrorístas)


El islamismo es una doctrina que demanda la adhesión total de los humanos a la ley sagrada del Islam y rechaza en la medida de lo posible cualquier influencia exterior. Está imbuido de una profunda hostilidad hacia los no musulmanes y muy especialmente, hacia el mundo occidental. Trata en definitiva de convertir el Islam, una religión y una cultura en una ideología política- religiosa.

El fascismo Islámico en ascenso


Dos diplomáticos japoneses fueron asesinados recientemente en Tikrit cuando iban a discutir millones de dólares en ayuda a los necesitados de Irak. La misma suerte que los tres americanos asesinados en la Margen Occidental cuando estaban entrevistando a jóvenes palestinos para darles becas para estudiar en Estados Unidos.

Furiosas multitudes han robado y profanado los cadáveres de italianos y españoles mantenedores de la paz. Observemos que la víctimas del terrorismo no han sido sólo americanos sino también ingleses, italianos, españoles, rusos, paquistaníes, turcos, japoneses. Y no sólo cristianos, sino también judíos, hindúes y musulmanes moderados. ¿Cuál es la fuente de este enloquecido terrorismo?

Su origen no es ningún misterio. No sólo los atentados en Irak e Israel sino todos los ataques terroristas desde el 11 de septiembre han sido realizados por fascistas musulmanes.

Estos incluyen, entre otros, los atentados contra la sinagoga en Túnez, el personal francés en Pakistán, los americanos en Karachi, el barco francés en Yemen, los turistas de Bali, los israelíes en Kenya, los rusos en Moscú y Chechenia, el complejo de apartamentos en Arabia Saudí, los carros bombas de Marruecos, la masacre de Bombay, el ataque contra el hotel Marriott en Indonesia y los asesinatos en Turquía.

En su mayoría, las últimas víctimas no eran combatientes y estaban tratando de ayudar a los musulmanes. Nos estamos enfrentado a un fenómeno nuevo y de enorme peligrosidad: el ascenso del fascismo islámico.

Según la definición clásica de fascismo, éste es un movimiento de masas que se cree investido de una misión de regeneración nacional, que se considera en guerra con sus adversarios políticos y que aspira a conquistar el monopolio del poder mediante la utilización del terror, entre otras tácticas, para destruir la democracia parlamentaria. Una de sus características, según Gentile, era una política internacional inspirada en el mito de la grandeza nacional con el objetivo de una expansión imperialista.

En Italia, el fascismo buscaba una fuente de inspiración histórica en la Roma imperial (el saludo con el brazo extendido era una copia del saludo romano); en Alemania, el nacionalsocialismo lo buscaba en la mítica raza aria y las leyendas germánicas. Ahora grupos musulmanes pretenden reconstruir nada menos que el vasto califato medieval.

Es de observar que, en todos los casos, se trata de rechazar la tolerancia y la inclusión. Se trata de rechazar el lento y difícil proceso democrático, y sus continuos y frustrantes compromisos. Es la fórmula fascista para escapar de una modernidad necesariamente inclusiva y tolerante. En otra época, los odiados modelos de la sociedad liberal fueron Inglaterra y Francia. Hoy es Estados Unidos.

Una de las características del fascismo es la idea de una presunta superioridad racial y de un odio particular contra determinadas minorías que se toman como chivos expiatorios para justificar enormes insuficiencias sociales. En efecto, en vez de tratar de resolver sus problemas de apartheid sexual, intolerancia religiosa, poligamia, corrupción y, en general, carencia de un estado de derecho, los fascistas islámicos concentran sus energías en la destrucción de Israel, EL UNICO ESTADO DEMOCRATICO EN LA REGIÓN, a nombre de un brutal antisemitismo, como si eso fuera a resolver sus problemas internos. Y, por supuesto, cultivan el odio contra Estados Unidos, el modelo de sociedad libre, necesariamente defensora de Israel, cuya popularización en la región significaría la desaparición del poder de los clérigos reaccionarios y los caudillos fascistoides.

Estos terroristas sólo pueden operar gracias al financiamiento y refugio que les suministran la mayoría de las autocracias del Medio Oriente y el apoyo de millones de musulmanes. Este apoyo no debe sorprendernos. El fascismo ha sido y es un fenómeno de masas. Otro factor que lo estimula es la indiferencia o tácita simpatía de los llamados estados ''moderados'' de la región.

Nada de esto es casual. Estamos confrontando el legado que nos ha dejado el colapso de la Unión Soviética. Los soviéticos ayudaron a fortalecer los corruptos y represivos regímenes de base tribal en el Medio Oriente. Al igual que en el caso de Cuba, su única ayuda tecnológica eficiente estuvo en el campo de la represión. Los pueblos del Medio Oriente han recibido suficiente tecnología occidental, particularmente en el campo de la medicina, como para experimentar una verdadera explosión demográfica.

Los baratos dispositivos de la modernidad --los teléfonos celulares, discos compactos, cámaras digitales, internet, caseteras-- están en manos de una población que no sabe cómo producirlos, repararlos y, ni siquiera, usarlos adecuadamente. Es más fácil importar televisores que el respeto a los derechos del individuo y el estado que los garantice, justamente las precondiciones indispensables para desarrollar una sociedad libre y, por consiguiente, próspera.

La Unión Soviética ayudaba a estos países pero, al mismo tiempo, los mantenía bajo control. Los jeques tribales y los caudillos fascistoides sabían que estaban tratando con una potencia que no conocía de escrúpulos morales ni legales. La URSS no quería que sus excesos pudieran llevarla a una confrontación con Estados Unidos. Con el colapso de la URSS, ese tipo de control desapareció. Y, ahora, jefes tribales con armas de enorme poder destructivo han declarado la guerra a la modernidad. Modernidad cuya encarnación regional es Israel. Y cuya encarnación a nivel mundial es Estados Unidos.

Refiriéndose a un anterior atentado terrorista en Irak, Katsuhiko Oku, uno de los diplomáticos japoneses asesinados, escribió en su diario: ''Lo que debemos aprender de esta tragedia es a fortalecer nuestra determinación de no ceder ante los terroristas. Ataques de este tipo pueden ocurrir en cualquier parte del mundo. Es por eso que la eliminación del terrorismo es un objetivo de todos''. Un samurai no lo hubiera podido decir mejor.

Ojalá Japón deje atrás medio siglo de penitencia pacifista y se convierta en la potencia militar democrática que Asia y el mundo necesitan en la lucha contra el ascenso del fascismo islámico y demás peligros de nuestra época.

Adolfo Rivero Caro

VER: Terrorismo Islámico

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11.9.05

El té de Al Andalus

Una española convertida al islam impulsó la recuperación del espíritu arabizante en el bajo Albaicín granadino.

El bajo Albaicín de Granada es un hervidero de comerciantes que han sembrado el barrio de establecimientos donde sirven té con pastas hechas con almendra o venden artesanía de los países árabes.
Tomar el té en el Albaicín es ya una actividad obligada para los turistas que visitan la ciudad de la Alhambra.

La precursora es Leyla Nura, una granadina conversa al islam que en 1982 abrió As Sirat, el primer establecimiento de ese tipo que hoy proliferan. Ahora posee dos teterías y una tienda donde vende 40 variedades de té bajo la denominación comercial de Té de Al Andalus, que envía a numerosas ciudades.

Leyla es una institución en el bajo Albaicín. Sin reconocimiento formal, porque, abierta o solapadamente, la Granada oficial desconfía de todo lo que tenga tinte arabizante, a pesar de que ella es, en gran medida, fruto de ese pasado.

Pero el islam sigue su curso y Granada es ya una de las ciudades con más conversos a la fe de Mahoma.
Antes de su conversión, Leyla Nura era Antonia María Muñoz. Eligió el nombre de Leyla Nura porque significa luz en la noche. As Sirat, su primera tetería, quiere decir camino estrecho y difícil hacia el paraíso.
No es que a Leyla le haya costado mucho alcanzar su estatus actual. Su historia parece sacada de un cuento.

Empezó en esto impulsada precisamente por las leyendas que su madre, María Jualiana, le contaba sobre princesas y caballeros cuyos espíritus seguían vivos en la Alhambra.
En las tertulias políticas de la transición, entre los libros de psicología que estudiaba, optó por el lado de los vencidos y, en las largas sobremesas, eligió té para agasajar a los amigos. Ya puesta en esos menesteres, se dijo que sería mejor hacerlo de forma profesional.
Encontró un diminuto local en el bajo Albaicín y al poco se descubrió, entre clientes, jugando con teteras y soñando con perfumes exóticos, túnicas y turbantes. Afirma que no necesitaba viajar a países lejanos porque los clientes empezaron a traérselos en relatos. Vivía un sueño y, encima, vivía de él. Por eso, añade, la consecuencia, casi natural, era convertirse al islam. No lo hizo hasta siete años después de abrir el establecimiento.

"Contrariamente a lo que algunos creen, muchas veces no es la religión la que te lleva a una actividad económica, sino la opción de vida la que desemboca, como un río, en creencias acordes con tu sensibilidad", asegura.
Para Leyla, hacerse musulmana fue reafirmarse "en algo que llevaba dentro", un "reencuentro" con su propio pasado. Leyla asegura que se ha sentido tan libre como antes. "Ante Dios, hombres y mujeres somos iguales y, como musulmana, tengo más derechos que los hombres", dice. Ella no quiere cuatro maridos y si su marido quisiera cuatro mujeres, le abandonaría. "Las musulmanas -dice- podemos optar por el divorcio, somos dueñas de nuestro patrimonio, damos el apellido a los hijos y no es verdad que el Corán autorice el maltrato". Su compañero sentimental, Anuar (Antonio Urresti Urquiri, homeópata guipuzcoano), convertido al islam en 1998, asiente.

Las fantasías y el té han hecho de Leyla, comerciante y musulmana, por ese orden. Su amigo cordobés Abu Omar Yaber ha investigado en los libros de Al Andalus guardados en El Escorial qué bebían los granadinos de entonces. Sobre todo bebían sharab (de donde procede jarabe), que hacían con granadas machacadas y canela. Y té traído de todos los lugares, enriquecido con frutas, agua de rosas, azahar... Yaber ha intentado sin éxito que le dejen fabricar las medicinas que utilizaban los árabes.

En cambio, Leyla ha sacado provecho de sus indagaciones con más de 40 variedades de Té de Al-Andalus. Les puso nombres sugerentes como Sueños de la Alhambra o Suspiro del Moro. Desde que abrió su tetería, en 1982, hubo cola. Atrajo a visitantes, con frecuencia famosos, que veían exótico o nostálgico aquel local moro de la calle Calderería.
El segundo local lo abrió otro granadino, el tercero un marroquí, casado con una granadina. El cuarto lo abrió un converso malagueño y el quinto, un holandés... Luego abrieron comercios de artesanía y carnicerías halal, ahora sí ya en un barrio de inmigrantes.

El fenómeno ha transformado toda la zona baja del Albaicín y se empieza a extender. El lugar aparece en guías turísticas como complemento de la visita a Granada. Leyla dice que los políticos de Granada les dan de lado: "Se les ha metido en la cabeza que lo que hacemos es moro.

No entienden que esto es otra vez Al Andalus", tierra de convivencia en que es bienvenido quien busque la paz.

10.9.05

El Islam en el marco jurídico español


España ha pasado de ser un país de emigrantes para convertirse en uno de los objetivos primordiales de ciudadanos de otros países, sobre todo de los países del Este de Europa, Latinoamérica y África, en especial Marruecos.

En cuanto a musulmanes ser refiere, es claro que el foco de atención se centra precisamente en los inmigrantes marroquíes, que por motivos de cercanía, políticos e incluso culturales, aunque sea en tiempos remotos, eligen nuestro país como salida a una vida marcada por la miseria y la “incapacidad” del Reino de Marruecos de proporcionar unas adecuadas condiciones de vida a sus súbditos.

Al igual que los turcos en Alemania, los marroquíes que llegan a España, lo hacen con sus costumbres a cuestas, como es lógico. Sin embargo, tanto unos como otros estábamos acostumbrados a convivir de forma tolerada sin prestarnos mucha atención.
Nuestra primera legislación coincide con la inquietud manifestada por la UE a mediados de los 80, de implementar una política común para toda la Unión en lo que concierne a la inmigración.

Al margen de las sucesivas leyes de extranjería de los gobiernos españoles que se centraban en una regulación del flujo de inmigrantes, la seguridad en las fronteras y la incorporación de este colectivo a la sociedad española, en el caso concreto que nos ocupa del Islam y su desarrollo, no es hasta principios de los 90 cuando se sientan las bases para regular el culto islámico en el marco legal español.

En 1992 se firma el Acuerdo de Cooperación del Estado Español y la Comisión Islámica de España, donde se reconoce a los musulmanes como comunidad religiosa en nuestro país.

Para ello, fue necesaria que todas las asociaciones que se habían constituido de forma más o menos espontánea se unieran bajo dicha Comisión, que adquiere a partir de este momento, la responsabilidad de erigirse como controladora del proceso de institucionalización del culto islámico en nuestra sociedad.

La Comisión tiene el importante papel de dar su conformidad en la acreditación de imanes, así como de apoyar a las diferentes comunidades en cuanto a la selección de textos religiosos que se han de impartir en las escuelas y mezquitas, incluso, interviene en la acreditación de los productos alimenticios que se comercializan en España, con el carácter “halal”.

La Comisión y las asociaciones que la forman son responsables ante el Estado Español de la aplicación práctica de los derechos adquiridos en este Acuerdo, que dicho sea de paso, es bastante ambicioso y permite un alto grado de libertad en la práctica de su religión a los inmigrantes musulmanes en España en todos los ámbitos.

-Por lo pronto, mezquitas y lugares de culto que estén previamente reconocidos y registrados son inviolables, además de disfrutar de un régimen fiscal favorable.

-Se reconoce el derecho de disponer de lugares reservados en los cementerios municipales, que respeten todo el ritual islámico de enterramiento, así como de disponer de sus propios cementerios.

-En lo que respecta al matrimonio, aquél contraído bajo la ley islámica tiene también reconocimiento dentro de nuestro Código Civil.

-También se reconoce el derecho de los musulmanes de cumplir con sus obligaciones religiosas tanto en su lugar de trabajo, en el Ejército, en los centros penitenciarios y en el ámbito educativo, en todos los niveles, incluido el universitario.

-El Estado español tiene la obligación de garantizar que los alumnos de cualquier edad reciban enseñanza religiosa islámica tanto en centros públicos como privados concertados.
También su alimentación y horario de comida debe contemplarse en todos estos centros.

-En el ámbito laboral, los musulmanes que viven en España pueden sustituir las festividades establecidas en el Estatuto de los Trabajadores por diez días que coincidan con fiestas propias del Islam, previamente señalados en el Acuerdo del 92.

-Los trabajadores musulmanes tienen derecho a interrumpir su trabajo los viernes de cada semana durante tres horas para cumplir con sus obligaciones religiosas y terminar una hora antes su jornada laboral durante el Ramadán.

-El papel de los imanes es fundamental, ya que disfrutan del derecho de secreto profesional, de manera que no se pueden ver obligados a declarar hechos que les hayan sido revelados en el ejercicio de sus funciones, tanto en el culto propiamente dicho, como en su labor de asistencia religiosa.

Estas pinceladas son suficientes para concluir que las autoridades españolas han brindado la oportunidad a los inmigrantes musulmanes para que se sientan como en casa, en la medida de sus posibilidades, en algo tan delicado como es la libertad para desarrollar su vida religiosa.

Blanco sobre negro

Globalización, choque cultural, miseria, desarraigo, modelo europeo en retroceso…son muchos los argumentos que se esgrimen para tratar de buscar una explicación hacia esta guerra encubierta en forma de ataques esporádicos que sufre Occidente desde hace cinco años.

Si bien es cierto que algunas de estas premisas pudieran contemplarse una vez que se estudien con detenimiento, no es menos cierto que existen ejemplos como los expuestos a lo largo de estas líneas que permiten asegurar que esta ola de violencia responde a una sinrazón, dados los esfuerzos de Occidente por integrar a ciudadanos de otros países en su estructura social, política y cultural.

Aunque siempre se pueden hacer mejor las cosas y aceptando que en ocasiones los inmigrantes tienen razones de peso para quejarse y para reivindicar su dignidad, en el caso que nos ocupa del respeto a la cultura islámica, no es de recibo el constante acoso que padecemos por parte de unas hordas fundamentalistas, que en nombre de Alá, cometen todo tipo de actos violentos ante el miedo de Occidente por las consecuencias aún mayores que esto pueda traer. Somos muchos los que pensamos que esta manera de actuar no cuenta con el respaldo de Alá.

Sonroja escuchar las intenciones del Ministro de Asuntos Exteriores español, cuando propone un recorte de libertad de expresión en la prensa. Sus gestiones se reducen a la intención de conceder becas Erasmus dentro del marco de la Alianza de Civilizaciones.

Los dos ejemplos traídos a colación en esta oportunidad demuestran que cada uno en su realidad y su diferencia han tratado de proporcionar herramientas a las comunidades musulmanas de sus países para integrarse con sus valores y creencias.

En el caso de Alemania, quizá por la necesidad de mostrar otra faceta ante el mundo después del horror nazi, pero el caso es que su marcada costumbre asociacionista ha dado buenos resultados, en líneas generales. Son los mismos turcos, los que en los años 80 decidieron virar el timón de sus asociaciones hacia su plena integración en Alemania, más que continuar siendo un satélite de Turquía en el país centroeuropeo.
El golpe de Estado sufrido en Turquía por aquél entonces fue el punto de inflexión, una circunstancia que supieron aprovechar muy bien los inmigrantes musulmanes en Alemania.

Estamos a tiempo

En nuestro caso, es claro que los sucesivos gobiernos españoles han tratado de ofrecer unas condiciones adecuadas para la completa integración de los musulmanes que vienen sobre todo de Marruecos, aunque la legislación se aplicable a todos lo musulmanes en general.

Tan solo echar un vistazo al Acuerdo firmado por la Comisión Islámica y España en 1992, da la impresión del absoluto respeto que se ha tenido con la cultura islámica.

Los musulmanes en España gozan de unos privilegios que no gozan los católicos, fe mayoritaria en nuestro país.
A nadie se le ocurre en su trabajo pedir permiso para ir a Misa en horas de oficina, pedir una reducción de horario para asistir a una Procesión, o cambiar el menú un Viernes Santo o durante toda la Cuaresma si éste no ofrece otra cosa que carne.
Está de más recordar la lucha de los padres católicos para que sus hijos sigan manteniendo los derechos que han tenido siempre, como comunidad de fe mayoritaria en España, y que ahora tienen que pelear con uñas y dientes, derechos que los niños musulmanes tienen también reconocidos y que el gobierno sí está dispuesto a llevarlos a cabo. Ellos es del todo correcto, pero no es de recibo la práctica del actual Ejecutivo de la “ley del embudo”.

Esta situación tampoco es factible para los cristianos que viven en los países musulmanes.
Es clara la situación de desventaja de los cristianos frente a los musulmanes en cualquier caso.

Al margen de esta situación de desigualdad que raya en la demagogia, un punto excelente del Acuerdo firmado hace 14 años, es el de tener detectados a los máximos responsables de encauzar y dirigir a la comunidad musulmana en España.
La Comisión Islámica y las asociaciones que la componen son los puntos de encuentro en los que el Estado debe apoyarse para ahondar en la plena integración de miles de jóvenes susceptibles de ser captados por fundamentalistas sin escrúpulos que encuentran en estos ciudadanos los vehículos adecuados a su sinrazón.

El actual gobierno de Zapatero llegó al poder después del mayor atentado ocurrido en la Historia de España. El mismo se comprometió a buscar soluciones.

Vaya por delante que la investigación de los atentados del 11M deja bastante que desear. Al margen de esto, tiene en su mano un Acuerdo que debería estudiar de nuevo, al igual que han hecho los alemanes, para adaptar la legislación española a los acontecimientos que están ocurriendo y con más razón, al estar nuestro país, en el punto de mira de los ataques, como muy bien sabemos.

Los alemanes no han esperado para revisar sus leyes y adaptarlas a los tiempos que corren. Así debería hacer ZP, en vez de enredarse en otros proyectos que no eran ni mucho menos, prioritarios ni estaban en el sentir de la inmensa mayoría de los españoles y que ahora nos han abocado a una situación de inestabilidad política de graves consecuencias. Tampoco es de recibo que siga haciendo declaraciones como las de hace un mes en medios internacionales.

Es su obligación detectar aquellas asociaciones que han nacido al amparo de la ley escondidas bajo el manto del buen hacer de otras avocaciones que no han dado problemas.

La Administración ZP cuenta además con la ventaja de tener detectadas a las personas que pueden ayudar a la plena integración de los musulmanes en España. Tiene en su mano sentarse a determinar con los responsables de la Comisión y demás asociaciones hasta donde tienen capacidad buscar soluciones a tiempo, puesto que son ellos los que tiene la responsabilidad para nombrar imanes, para aprobar textos que deberán ser leídos en las mezquitas e impartidos en los colegios, por ejemplo, orientándolos en la puesta en marcha de otras actividades – deportivas, por ejemplo- como ha ocurrido en Alemania.

Ana Ortiz es Analista Adjunta en el área de Inmigración y Seguridad Interior.

4.9.05

Financiación del Islam y Gastos de la Iglesia Católica

El GOBIERNO SOCIALISTA FINANCIARÁ el ISLAM con 30 MILLONES de EUROS

La Iglesia católica (83,6 por ciento de los españoles) cobra 48 millones de euros directamente del Estado, mientras que el Islam (1,8 por ciento) pasará a recibir 30 millones.

El Gobierno español, que ya anunció el miércoles 30 de junio una ayuda económica directa al Islam que asciende a 30 millones de euros anuales, tiene previsto extender este apoyo a otras confesiones minoritarias.

De acuerdo con los acuerdos de 1992, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, y la directora general de Asuntos Religiosos, Mercedes Rico, tienen previsto ofrecer en las próximas semanas un trato similar a las comunidades protestante, agrupada en la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas (FEREDE), y judía.El ejecutivo, por otro lado, también contempla la posibilidad de aplicar esta aportación a ortodoxos griegos y budistas.

Con estas medidas, se aplica el principio constitucional de neutralidad religiosa del Estado ligado a la voluntad de cooperación con todas las confesiones presentes en el país.

El Estado es aconfesional y, por tanto, todas las religiones deben tener los mismos derechos. Pero lógicamente una confesión a la que se declaran vinculados un 83,6 por ciento de los ciudadanos (que es la católica) merece un trato distinto a otra con la que se declaran identificados un 2 por ciento (la evangélica) o a otra a la que dicen pertenecer un 1,8 por ciento de españoles.

Ésta es una realidad ligada al hecho de que la sociedad es plural (con católicos, protestantes, musulmanes, judíos, budistas, ateos, etc.), no laica como pretende hacernos creer una y otra vez el presidente del Gobierno.En el congreso del PSOE celebrado este fin de semana, una vez más, José Luis Rodríguez Zapatero habló de sociedad laica y de laicismo.

Pero la sociedad está formada por personas que pertenecen a diferentes sensibiliades, religiosas y no religiosas. Y el laicismo es, por definición, excluyente con el hecho religioso. Las ayudas directas que el Estado dará a partir de ahora a los musulmanes ascienden a 30 millones de euros anuales.

La Iglesia católica, por su parte, recibe en total 138 millones, de los cuales 90 son propios porque proceden de los ciudadanos que marcan una cruz en la casilla propia dentro de la asignación tributaria que incluye el Impuesto sobre la Renta (IRPF).

En otras palabras, el Estado da cada año directamente a la Iglesia católica 48 millones de euros. Teniendo en cuenta que un 83,6 por ciento de españoles se declaran católicos y un 1,8 por ciento dicen ser musulmanes, las respectivas cantidades de 48 y 30 millones parecen, como mínimo, una desproporción. Es muy positivo que el Gobierno se preocupe de ayudar a todas las confesiones religiosas presentes en España.

El error está en querer equipararlas como si todas tuviesen el mismo número de creyentes. Por ejemplo, no es lo mismo ayudar a los católicos en España que hacerlo en Siria. Los porcentajes de uno y otro país obligan a la administración competente a ofrecer a esta Iglesia un trato distinto, en un sentido o en otro.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es que, en España, la Iglesia es la principal prestadora de servicios sociales. Cáritas, Manos Unidas, la gran cantidad de obras educativas impulsadas por congregaciones religiosas y decenas de organizaciones no gubernamentales son sólo algunos de los principales referentes de una realidad que fundamenta precisamente la referencia especial que la Constitución dedica a la religión católica como mayoritaria.

La Iglesia Católica ahorra al estado 30,000 millones de euros anuales.

Cifras correspondientes al año 2005

1- 5.141 Centros de enseñanza 990.774 alumnos (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año)

2- 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año)

3- 1.004 centros y 51.312 camas entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de Sida (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año)

4- Gasto de Cáritas al año - 155 millones de euros (donaciones de los cristianos españoles)

5- Gasto de Manos Unidas - 43 millones de euros (donaciones de los cristianos, una cantidad 10 veces mayor que el 0,2% -España no da aún el prometido 0,7%- programado en los presupuestos generales del Estado para promoción del tercer mundo este año.)

6- Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund) 21 millones de euros (5 veces mayor que el ya mencionado 0,2 %, (donaciones)

7- 365 Centros de reeducación social, 53,140 personas marginadas tales como ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos Ahorran al Estado, (medio millón de euros por centro)

8- 937 orfanatos, 10.835 niños abandonados, Ahorran al Estado (100.000 euros por centro)

9- El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico eclesiástico.El arzobispo de Zaragoza, monseñor Ureña, ha calculado el gasto total ahorrado al Estado en 36.060 millones de euros al año.
El prestigioso economista José Barea lo ha reducido a 31.189 millones de euros.