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30.6.09

La religión y la ley - Del velo al crucifijo

Estos últimos días, la polémica por el uso de la burka por algunas mujeres sacude a Francia.
En España, el principio general respecto al enfrentamiento entre la costumbre religiosa y las leyes es la aceptación de la simbología religiosa personal. Aunque hay dudas sobre los símbolos estáticos - cruces, velos-,se deja la decisión en manos de los órganos educativos o municipales.

Del velo al crucifijo

Posiblemente recuerden la conocida ley antivelo. Prohibía los símbolos religiosos personales en las escuelas francesas. Pese al debate nacional sobre la laïcité, sigue habiendo alumnas reacias a quitarse el pañuelo. En tales casos, deben seguir los estudios en sus domicilios.

Los padres de una de ellas, disconformes, acudieron a la Corte de Estrasburgo (Kervanci contra Francia,2008). Estaba en juego la libertad religiosa y el derecho a la propia imagen de su hija. Pero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos - siguiendo la doctrina del caso Leyla Sahin contra Turquía (2004)-dispuso que los estados gozan de un amplio margen para implementar sus políticas sobre la multiculturalidad.

Francia y Turquía son excepciones en la jurisprudencia de Estrasburgo. No sucede lo mismo en el resto de países occidentales, que suelen permitir los velos, las cruces o los turbantes.

¿Y España? El principio general es la aceptación de la simbología religiosa personal. El diálogo da sus frutos. Con todo, persisten dudas sobre los símbolos estáticos, admitidos en países de nuestro entorno. En la sentencia 130/ 1991, el Tribunal Constitucional hubo de resolver sobre la imagen de la Virgen de la Sapiencia que figuraba en el escudo de la Universidad de Valencia. El tribunal reconoció que era "más adecuado a la lógica de un Estado aconfesional un escudo universitario sin elementos de significado religioso que con ellos". Sin embargo, no se decantó explícitamente por mantener ni por retirar la imagen de la Virgen. Tales decisiones competen a los órganos de los centros: el claustro de una universidad, el pleno de un Ayuntamiento… o el consejo escolar de un colegio.

Probablemente recuerden también la reciente polémica acaecida en la escuela pública Macías Picabea. Su consejo escolar aprobó en votación democrática y secreta mantener los crucifijos en las aulas. La decisión llegó al juzgado de lo contencioso administrativo de Valladolid, tras un recurso de la Asociación Cultural Escuela Laica.

Este juzgado eludió parte de aquella doctrina constitucional. En su sentencia del 14/ XI/ 2008, ordenó la retirada de los crucifijos obviando la autonomía de la escuela. Por un lado, reconoció que la cruz no implicaba proselitismo: ni directa o indirectamente perseguía esa finalidad. Pero, por otro, afirmó que el crucifijo vulneraba la laicidad y la libertad de creencias de los alumnos.

No obstante, si no hay voluntad para captar prosélitos resulta improbable que se viole la libertad de creencias. Nuestro modelo de laicidad no excluye la exhibición de imágenes religiosas, sean las de una Virgen o las de unas cruces. Se trata de símbolos de origen religioso que, por tradición, se han secularizado en su uso institucional. Como ocurre con muchas fiestas paganas o cristianas incorporadas en el calendario oficial. La sentencia reconoce, además, que los crucifijos no interfieren en la docencia y que son parte inherente del acervo social y cultural. Incluso en un párrafo alude a la cruz de la bandera asturiana (o al escudo del Barça, cabría añadir). Así pues, ¿por qué al final se optó por desalojar los crucifijos?

El juzgado se basó en dos conjeturas. La primera, en la connotación religiosa - no sólo cultural-de la cruz, que se proyecta en un centro educativo donde estudian menores de edad en fase de formación de su voluntad e intelecto. Y la segunda, en que "puede provocar en estos (en los discentes) el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión con la que guardan relación los símbolos presentes en el centro que a otras confesiones de las que no está presente ningún símbolo".

Connotación religiosa donde estudian menores y más sentimiento de cercanía del colegio hacia una confesión (se refería a la católica, aunque el crucifijo no es privativo de esta), fueron las presunciones utilizadas para retirar las cruces. ¿No hubiera sido más coherente demostrar que el crucifijo supone proselitismo indirecto? Sí. Pero eso requería la denuncia de los padres supuestamente ofendidos por la presencia de estos signos. Ola del mismo consejo escolar, y no fue el caso.

De prosperar hipótesis como las del juzgado de Valladolid, se podría acabar admitiendo que la visión de cualquier imagen es susceptible de vulnerar la libertad religiosa o ideológica (artículo 16 de la Constitución). Mientras el Gobierno no mueva ficha con la anunciada ley de Libertad Religiosa, las decisiones ad casum seguirán siendo factibles.

Por ahora, en nuestra experiencia jurídica, ni la laicidad del Estado ni la libertad de creencias exigen, para su efectividad, la cancelación de símbolos religiosos preexistentes y aceptados por los colegios concernidos. No se trata de hacer tabla rasa, ni de imponerlos como antaño. Simplemente se actúa desde una laicidad participativa, y no desde el laicismo estricto, como sucede en Francia o Turquía.

À.SEGLERS, profesor agregado de Derecho Eclesiástico (UAB) y consultor de Derecho (UOC) La Vanguardia.es

Comentario

Quiero aclarar a los lectores que en este artículo el profesor À.Seglers habla constantemente de España como un estado laico como Francia, lo cierto es que España no es un estado laico es un estado aconfesional, ciertamente existen diferencias que están contempladas en la constitución:

“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Esto es lo que dice el artículo 16, párrafo 3º, de la Constitución Española.

Como puede leerse, no dice que España sea un estado laico, ni laicista. Un estado laicista es un Estado que ignora deliberadamente las creencias religiosas de sus ciudadanos, y cuyo único mandato a sus gobernantes respecto de la religión es precisamente no tener en cuenta las creencias religiosas de nadie y actuar independientemente de ellas como está haciendo Sarkozy en Francia.

Hablando de Sarkozy hay que reconocer que es con mucho el político mas valiente de Europa, vuelve a destapar la caja de los truenos, si anteriormente lo hizo con la prohibición del velo en esta ocasión le toca al Burka, esta cárcel inhumana que los machistas musulmanes apoyándose en la religión esgrimen para discriminar y oprimir a la mujer, y que vergonzosamente Europa admite en contra de sus principios.

No es tanto un problema de signos religiosos, el verdadero problema es de discriminación y de vejación a las mujeres, el resto es un cuento inventado por temor y para no ofender a los musulmanes, la prueba se puede constatar fácilmente nadie se ofende cuando vemos a la mujer Indú con la cabeza tapada y con sus tradicionales vestimentas, ni ofende ver a las monjas, con sus ancestrales cofias.

Europa tiene que alzar la voz y llamar a las cosas por su nombre y sin temores, de lo contrario nuestro futuro puede ser cualquier cosa menos halagüeño.

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29.6.09

Tribunales islámicos que aplican la sharia en el Reino Unido


Un informe dice que hay 85 "tribunales" islámicos que aplican la sharia

Por sorprendente que parezca esta noticia no es de actualidad, hace un año que estamos informando sobre la aceptación de "La Sharia en El Reino Unido", que esta ley discriminatoria para la mujer sea aceptada y se permita ejercer en Europa no solo es una vergüenza, es el cinismo de la hipocresía, esto no es el juego del velo si, velo no, esto va contra los pilares democráticos europeos, esto no tiene parangón, es inaceptable, esto es sencillamente renunciar a la libertad y la igualdad de genero, esto es retroceder en el tiempo.
Nos estamos acostumbrando a recibir diariamente sin inmutarnos nuevas noticias que nos sumen en el desconcierto, que nos acercan peligrosamente al Islam recalcitrante, cada dia nos ofrecen más y más argumentos para decir “alto y claro” que Europa se esta convirtiendo en Eurabia



LA NOTICIA

Al menos 85 "tribunales" que aplican la sharia, la ley islámica, operan en el Reino Unido, según un informe publicado hoy por el grupo de pensamiento (think-tank) Civitas.

De acuerdo con el documento, hay tribunales y ayuntamientos que están recurriendo a la ley islámica para resolver asuntos domésticos y de negocios, algo que puede dar paso a una situación en la que se aplicará una ley para musulmanes y otra para los que no son musulmanes, según el autor del informe, Denis MacEoin.

El año pasado, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, causó una gran polémica en el Reino Unido al afirmar que la adopción de algunos aspectos de la sharia puede ser "inevitable".

MacEoin resaltó que estudios previos indicaban que había sólo cinco "tribunales" islámicos en el Reino Unido, en las ciudades de Londres, Manchester, Bradford, Birmingham y Warwickshire.

"Esta no es una cuestión de comer carne halal (aceptable según la ley islámica) o de buscar la bendición de Dios en el matrimonio. Es un desafío sobre lo que creemos son los derechos y libertades del individuo, de nuestro concepto de un sistema legal basado en lo que promulga el Parlamento, y en el derecho de todos nosotros de vivir en una sociedad tan libre como sea posible de división étnica-religiosa", dijo MacEoin.

Según el autor del estudio, estos "tribunales" no están abiertos a los que no son musulmanes.

Entre las situaciones en las que se recurrió a la sharia figuran la de prohibir a una mujer musulmana poder casarse con un no musulmán a menos que se convirtiera al Islam y la retirada de derechos de propiedad de una mujer en caso de divorcio.

ADN.es

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También os recomiendo que no dejéis de ver y oír la letra de este vídeo, estos muchachos si que son valientes.


La sharia, oficial en el Reino Unido

Gran Bretaña enfrentada con la ley islámica



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28.6.09

El Islam y Occidente tienen valores antagónicos.


El autor de este artículo José Maria Carrascal nos ofrece una visión rápida de los principales interese que mueven a los hombres musulmanes, [temerosos de perder todos los privilegios que les otorga el Islam] para oponerse a la occidentalización.

El Islam y Occidente

Allá por los años sesenta del pasado siglo, el funcionario español de más alto rango en Naciones Unidas era Antonio Pradas, catedrático de Filosofía, adscrito a la Cuarta Comisión, encargada de los territorios por descolonizar. Solíamos tomar café en el bar de delegados, al compartir gustos e intereses, la Filosofía entre ellos, tan ajenos a los temas que se discutían en la sala adjunta de la Asamblea General. Los años y los jefes -casi todos ex ministros de Asuntos Exteriores despachados a la ONU por sus presidentes para que no les hicieran sombra- habían hecho de Pradas un estoico con vetas de cinismo, que él destilaba en rasgos de humor.

-Si un día tuviera una casa con jardín -me dijo una tarde-, levantaría en él una estatua a Don Pelayo.

-¿Por qué?- le pregunté, aún barruntando por donde me iba a salir.

-Por lo de Covadonga. Aunque algún historiador dice que fue sólo una escaramuza, nos libró de ser musulmanes.

La frase ha vuelto a mi memoria en plena ofensiva de Obama para reconciliar el Oeste y el Islam. Afán sin duda loable, pero difícil dado el grado de confrontación al que han llegado, con varias guerras abiertas y mucho terrorismo por medio. ¿Es posible la reconciliación? Nada más escribirlo me doy cuenta de la barbaridad: entre el Oeste y el Islam no puede haber re-conciliación porque no han estado nunca conciliados. Siempre han estado en guerra.
El Islam se propagó como una llamarada por el norte de África e inició el asalto a Europa por España. Occidente respondió con las Cruzadas. Los turcos asumirían luego el liderato musulmán, campeando por el Mediterráneo, conquistando buena parte de los Balcanes y llegando a amenazar la misma Viena. Pero su mayor capacidad tecnológica permitió a Occidente rechazarlos e imponer un dominio colonial sobre los países árabes, que se mantendría hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la creación de un Estado israelí en su epicentro representó el último motivo de agravio, guerras, guerrillas y atentados, que aún duran. Esa es, a grandes rasgos, la historia de Occidente y el Islam. Una historia de confrontación ininterrumpida.

Nada de ello resta un ápice a las glorias del Islam. En el siglo VIII, era más avanzado, más fuerte e innovador que Europa, gracias al impulso que le dio Mahoma. Pues Mahoma, a diferencia de Jesús, no fue sólo un enviado de Dios para predicar el más allá. Fue también un estadista, un legislador y un jefe militar, como demostró en sus batallas contra la Meca. Como el Corán no es sólo un libro sagrado, es también un código civil e incluso penal. Junto a lo que hay que creer, señala a sus fieles lo que deben hacer, comer, ejercitar y vestir. Es una religión «práctica», que para las tribus nómadas de Arabia y el norte de África representaba un salto enorme, lo que explica su avance, sólo detenido en Poitiers, al que llegaron sin aliento tras la galopada, pues estaban dispuestos a comerse una Europa que, sobre las ruinas dejadas por las invasiones bárbaras, empezaban a reconstruir el Cristianismo, Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germánico, mientras en España trataban de hacerlo los reyes cristianos.

Y es aquí donde encaja la «boutade» de Pradas. Seguro que a muchos les habrá parecido antiislámica y, desde luego, políticamente incorrecta. Pero contéstenme honestamente: ¿les gustaría que no hubiese habido Reconquista, que el mundo islámico se extendiera hasta los Pirineos, que España perteneciese más al Norte de África que a Europa? ¿Les gustaría? Independientemente de que los embajadores cristianos se quedaran maravillados ante el lujo y sofisticación de la Córdoba musulmana.

Pues las ventajas iniciales del Islam -unión del Estado y la fe, tener respuestas para todas las situaciones de la vida, unidad de la justicia religiosa y humana-, se tornaron a la larga desventajas, al condenar a su sociedad al inmovilismo. Y cuando Europa redescubre al hombre como medida de todas las cosas en su pasado greco-latino, establece la relación directa del creyente con Dios a través de la Reforma luterana, hace de la duda cartesiana la principal arma del conocimiento y somete éste a la implacable crítica kantiana, emerge al mundo moderno, que el Islam no conoce, por haberse perdido Renacimiento, Reforma e Ilustración.

Ese enorme foso sigue sin salvarse y ha venido siendo la causa, por una parte, del retraso del mundo islámico y, por la otra, de su rechazo a todo intento de occidentalización, como han comprobado los misioneros con la cruz, y los políticos con sus ejércitos. Con lo que llegamos al meollo del asunto: ¿son el Islam y Occidente incompatibles? En las circunstancias actuales, sí. No olvidemos que el Islam no es sólo una religión, sino también una forma de vida, irreconciliable con los valores occidentales. Sólo si el Islam tiene un Renacimiento, una Reforma y una Ilustración al estilo de los que Occidente ha tenido y el Cristianismo ha admitido, serían compatibles.

Pero esa revolución islámica no se ha dado ni hay indicios de ella. Al revés, el Islam se fundamentaliza por una razón muy sencilla: toda revolución necesita una masa crítica ciudadana dispuesta a dar el vuelco, que en el Islam aún no existe. No sólo los clérigos y los creyentes más fervorosos, sino los hombres en general, independientemente de su clase y condición, se oponen a ella, ya que, en caso de occidentalizarse, se verían desposeídos de los enormes privilegios que les otorga su fe. Es lo que hace que los musulmanes que han abandonado sus países huyendo de la miseria, para vivir en un gueto de Berlín, París o Londres, se aferren a sus valores, que les garantizan un estatus social más alto y un poder omnímodo sobre su mujer e hijos. Por no hablar ya de imanes y clases dirigentes.

En estas condiciones, y visto el desastroso efecto de promover la modernización del Islam por la fuerza, sólo cabe esperar que surja por el impulso de aquellos segmentos de población menos favorecidos, las mujeres, o más alejados de la teocracia, jóvenes universitarios y militares. Estos últimos ya lo intentaron en Turquía, pero la introducción de la democracia ha vuelto a dar el poder a los fundamentalistas. Pues la más triste de las paradojas es que las elecciones, ese mascarón de proa de la democracia occidental, dan el triunfo a los antioccidentales en los países islámicos -como acaba de ocurrir en Irán-, al ser más los hombres que votan, mientras las mujeres están todavía lejos de gozar de todos los derechos civiles e incluso humanos, aunque los fundamentalistas se presentan como defensores de ellas. Es algo que los presidentes norteamericanos aún no han aprendido, siendo clave para su tarea y razón de sus fracasos.

Pero esta Tercera página no da para más. He pintado, un poco a brochazos, el conflicto Islam-Occidente a día de hoy. La pretensión de Bush de occidentalizar el Islam por la fuerza y la de Obama de establecer una convivencia pacífica con él están condenadas al fracaso mientras Islam y Occidente tengan valores antagónicos. El Islam se siente más amenazado por los valores que por las armas occidentales. La convivencia pacífica sólo podrá llegar cuando llegue un Lutero islámico. O una Lutera. Pero hasta eso queda mucho tiempo. Y muchas lágrimas.

José Mária Carrascal
ABC.es

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27.6.09

Marx y el Islam


Si los izquierdistas pro-islamistas de Occidente que solemos encontrar en las manifestaciones contrarias a Israel y Estados Unidos se molestaran en leer más cuidadosamente a Karl Marx, podrían llevarse una ingrata sorpresa.

En tiempos de la Guerra de Crimea (1853-1856), el pensador alemán abordó en sus escritos la "cuestión oriental" con una franqueza tal que provocaría escozor a los políticamente correctos progresistas actuales. Veamos un primer pasaje:

El Corán y la legislación islámica que emana de él reducen la geografía y la etnografía de los pueblos a la distinción, convenientemente simple, de (...) Fiel e Infiel.
El Infiel es harby, es decir, el enemigo. El islamismo proscribe (...) a los Infieles [y postula] un estado de hostilidad permanente entre el musulmán y el no creyente.


Esta completamente acertada observación marxista acerca de la religión mahometana sería a su vez confirmada a principios del siglo XX por el tártaro Hanafi Muzzafar, que pronosticó:

El pueblo musulmán se unirá al comunismo porque, como el comunismo, el Islam rechaza el nacionalismo estrecho.

Este repudio del nacionalismo se sostenía en una premisa sencilla. "El Islam es internacional y sólo reconoce la hermandad y unidad de todas las naciones bajo su bandera", decía el musulmán Hanafi, que, bueno es saberlo, era socialista, no un fundamentalista religioso.

Tan convencido estaba Marx de que el Islam tenía un componente xenófobo, que llegó incluso a escribir apologéticamente respecto del colonialismo occidental:

En tanto que el Corán trata a todos los foráneos como enemigos, nadie se atreverá a presentarse en un país islámico sin haber tomado precauciones. Los primeros mercaderes europeos (...) que se arriesgaron [a comerciar] con semejante gente se esforzaron en asegurarse un tratamiento excepcional y unos privilegios que en un primer momento fueron personales pero que acabaron extendiéndose a todos sus connacionales. He aquí el origen de las capitulaciones.

Marx entendía que el laicismo debía imperar para que la revolución tuviera alguna posibilidad en esas tierras lejanas:

Si se pudiese abolir su sometimiento al Corán por medio de la emancipación civil, se cancelaría, al mismo tiempo, su sometimiento al clero y se produciría una revolución en las relaciones sociales, políticas y religiosas...
Al mismo tiempo, no tenía demasiadas esperanzas puestas en el espíritu proletario de las masas musulmanas:

Ciertamente, tarde o temprano se planteará la necesidad absoluta de liberar a una de las mejores partes de este continente del gobierno de la turba, ante la cual el populacho de la Roma imperial parecería una reunión de sabios y héroes.

Por su parte, Friedrich Engels no parecía tener mayor respeto por las instituciones públicas de los musulmanes. En una carta enviada a Marx escribió:

El gobierno en el Este siempre ha tenido solamente tres departamentos: Finanzas (es decir, robar a las gentes del país), Guerra (es decir, robar a las gentes del país y de otros lugares) y Obras Públicas (preocupación por la reproducción).


Claramente, el sentimiento comunista encendió el interés de un sector de la intelectualidad islámica. Mir Said Sultán Galiev, titular de la sección musulmana del Partido Comunista ruso y protegido de Stalin en el Comisariado de las Nacionalidades, opinó en 1918:

Todos los pueblos islámicos colonizados son pueblos proletarios, y como casi todas las clases en la sociedad islámica han sido oprimidas por los colonialistas, todas tienen derecho a ser llamadas "proletarias".

Sultán Galiev murió cinco años después, víctima de una purga estalinista.

Pero a diferencia de lo que ocurrió en Europa, las masas musulmanas del Medio Oriente permanecieron en general indiferentes ante el llamado de los comunistas. El eminente historiador Walter Laqueur (de quien he tomado las citas de Marx y Engels) ha trazado un panorama de la situación en su tratado Communism and Nationalism in the Middle East.
Durante los años 50, en plena Guerra Fría, Austria podía preciarse de tener más comunistas que los que había en todo el Medio Oriente. En Holanda había veinte veces más comunistas que en Sudán, quince veces más que en Jordania y diez veces más que en Turquía. Los partidos comunistas de Egipto, Siria, el Líbano e Irak, juntos, apenas lograban igualar o levemente superar el número de comunistas que había en Bélgica. Estos datos son especialmente elocuentes, sobre todo si tenemos en cuenta que dejamos fuera de la comparación a Francia y a Italia, donde el movimiento comunista mostró su mayor fortaleza.

Los izquierdistas radicales que hoy adornan las manifestaciones musulmanas en las capitales de Occidente podrán estar siguiendo el lema de Molotov: "Todos los caminos conducen al comunismo"; pero sus camaradas ocasionales en la lucha contra el orden establecido tienen otras metas en mente. Ellos no luchan por un mundo más igualitario, sino por un mundo más islámico. Por extraño que esto parezca a los pseudo-progresistas modernos, para el fundador del comunismo ésta era una verdad evidente.


Julián Schvindlerman, analista político argentino.
Libertad Digital Suplementos

VER:

Enemistad y alianza entre Islam y comunismo



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26.6.09

El mensaje de debilidad de Obama


Apenas el verano pasado, que General Motors presentara suspensión de pagos habría supuesto la noticia de la semana. Pero tampoco es que lo impensable quede muy lejos de lo inevitable, y para el momento en que sucedía realmente el mercado apenas se detuvo en ello, y los medios estaban centrados en "el mensaje al mundo musulmán" del presidente.

Como suele ser el caso, estas dos noticias son la misma noticia: muestras, dentro y fuera del país, del ocaso de la superpotencia. Ha pasado mucho tiempo desde que alguien enarboló GM como marca emblemática de América por última vez -lo que es bueno para GM es bueno para América, y esas cosas-.

En la práctica, es más emblemática que nunca: al igual que General Motors, el gobierno de los Estados Unidos gasta más de lo que ingresa, y se ha comprometido airosamente a asumir niveles aún más insostenibles de derechos sociales. GM tiene alrededor de 95.000 trabajadores pero proporciona prestaciones sanitarias a casi 1 millón de personas: no es una empresa, sino un gigantesco plan de ayuda social con un reducido sector comercial en pérdidas. ¿Adonde va GM, va América?

¿Pero a quién le importa? En el extranjero, el presidente más cool de la historia estaba pronunciando un discurso. O, tal como fue titulado el comunicado de prensa difundido en la página web del Departamento de Estado, "Presidente Obama se dirige al mundo musulmán desde El Cairo.”

Detengámonos en seco: es interesante la facilidad con la que las palabras "el mundo musulmán" salen de la boca de progresistas izquierdistas seculares que sufrirían infartos ante cualquier mención equivalente al "mundo cristiano.” Cuando tales vigilantes hiperactivos de la frontera entre Iglesia y estado apoyan lo primero pero no lo segundo, están dando a entender implícitamente que el islam no es simplemente una religión, sino también un proyecto político.

Hay una “Organización de la Conferencia Islámica,” que es ya el mayor bloque de países en Naciones Unidas con diferencia y todavía está añadiendo nuevos miembros. Imagine que alguien propone crear una "Organización de la Conferencia Cristiana" que celebraría cumbres a las que asistirían primeros ministros y Presidentes, y que votaría como un único bloque en las entidades transnacionales. Pero por supuesto, no existe ningún "mundo cristiano": Europa es en gran medida post cristiana, y como dijo de manera barroca el Presidente Barack Obama a un interlocutor europeo la semana pasada, América es "uno de los países musulmanes más grandes del mundo.” Quizá hasta podamos pedir el ingreso en la Organización de la Conferencia Islámica.

Supongo que la interpretación benigna es que, en calidad de jefe de estado de la única superpotencia que queda, Obama se complace en un poco de condescendencia inofensiva. En su discurso de El Cairo, felicitó a los musulmanes por la invención del álgebra y citaba con aprobación una de las secciones que menos congelan la sangre en el Corán.

Siguiendo la rama sociohistórica, me encuentro recordando ese momento del largo ocaso del Imperio de los Habsburgo en que el heredero de la corona Rudolph y su amante son encontrados muertos en la casa de campo real en Mayerling -un doble suicidio, o algo más siniestro-. Felizmente, en la versión del musical de Broadway, en lugar de ser encontrados muertos, los desafortunados amantes emigran a América y se asientan en una granja de Pennsylvania. Hace poco, mi viejo camarada Stephen Fry dio una asombrosa conferencia en la Real Sociedad Geográfica de Londres acerca del americanismo popular, "Cuando la vida te da limones, haz limonada" - o, si se trata de algo más amargo y difícil de tragar, pónle azúcar y véndelo. Es lo que hizo el presidente con el islam: le puso azúcar y lo vendió.

El discurso impresionó sin embargo a muchos conservadores, incluyendo a mi estimado editor del National Review Rich Lowry, siendo "estimado editor" el tipo de cosas que uno dice antes de propinar a su jefe una patada en la entrepierna. Rich pensaba que el Presidente había tenido éxito en su principal tarea: "Fundamentalmente, el objetivo de Obama era decir al mundo musulmán 'te respetamos y valoramos, a tu religión y tu civilización, y sólo te pedimos que a cambio no nos odies y asesines.'”

Pero esos términos son demasiado concretos. Usted no tiene que asesinar a alguien si él se rinde preventivamente. Y ni siquiera tiene que odiarle si está demasiado ocupado humillándole. Los potentados musulmanes más sabios no tienen ningún deseo de sentarse en una hedionda caverna del Hindu-Kuch, compartiendo letrina con una docena de pastores de cabras medio idiotas mientras planean volar por los aires el Empire State Building.

Sin embargo, ellos comparten los objetivos principales con los moradores de la caverna, incluyendo el deseo de ampliar las fronteras del "mundo musulmán" y (haciendo uso de la iniciativa anti-blasfemia de las Naciones Unidas) situar al islam a nivel global más allá de cualquier crítica. El avance no terrorista del islam es un desafío significativo a las naciones occidentales de pluralismo y libertad.

Una vez que Obama entró en materia pasando página de las islamovaguedades generalistas, el tema de la conferencia -la ausencia de voluntad estadounidense- se hizo explícito. Utilizó la imagen de multilateralismo y equivalencia moral para transmitir, consistentemente, la debilidad estadounidense: "Ninguna nación debería optar y elegir las naciones que poseen armas nucleares.”

Puede que por “ninguna nación” se estuviera refiriendo a que "la comunidad global" debe optar y elegir, lo que significa el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que significa las cinco potencias de siempre, lo que significa que Rusia y China van a seguir sus propios vergonzosos intereses y que, en ausencia de liderazgo americano, Gran Bretaña y Francia van a alcanzar sus propios acuerdos con un Irán nuclear, una Corea del Norte nuclear, y cualquier otro estado psicópata con idea de unirse al club.

Por otra parte, una "única nación" ciertamente tiene el derecho a decir a otra lo que quiera si esa nación resulta ser la Entidad Sionista: como Hillary Clinton acaba de dar órdenes a Israel con respecto a sus comunidades de Cisjordania, tiene que haber "un alto en seco a los asentamientos, no sólo a algunos asentamientos, ni los controles, ni excepciones de crecimiento natural.”

¿Sin “crecimiento natural”? ¿Se refiere usted a que si su señora y usted tienen un hijo, hay que decir a la abuela que vaya haciendo las maletas? ¿A Tel Aviv, o a Brooklyn o a donde sea? De un solo golpe, la administración ha suscrito la visión que tiene el "mundo musulmán" de los no musulmanes que se encuentran viviendo dentro de lo que él califica de territorios pertenecientes al islam: las comunidades judía y cristiana tienen libertad para quedarse o encogerse, pero para crecer no. ¿Se sentiría cómodo Obama promulgando que no haya "crecimiento natural" para el millón y medio de musulmanes de Israel? No.Pero la administración ha suscrito el compromiso del "mundo musulmán" con el multiculturalismo unidireccional, según el cual el islam se amplía dentro de Occidente pero el cristianismo y el judaísmo se marchitan implacablemente en Oriente Medio.

Y así va el asunto. Como General Motors, América es “demasiado grande para caer.” De manera que no lo hará, inmediatamente. Lo retrasará siguiendo una existencia crepuscular, esclerótica e ineficaz, decayendo en una especie de demencia social, incapaz de estar a la altura de lo que está sucediendo alrededor suyo y con un control cada vez más tenue sobre su propio pasado, pero puntualmente capaz de pronunciar palabras impresionantes que una vez encadenadas no tienen mucho significado: facultar, paz, justicia, prosperidad - por poner sólo una ráfaga del discurso del presidente en El Cairo.

Hay una formulación mejor en el último número de la revista Foreign Affairs, en una invención de Leslie Gelb, presidente honorario del Comité de Relaciones Exteriores. El presidente honorario es un modelo sobrio y juicioso de apática sabiduría popular. Sin embargo, al sopesar el declive estadounidense, escribe, "Se ha tolerado que la economía, la infraestructura, las escuelas públicas y el sistema político del país se deterioren. El resultado ha sido una fuerza económica reducida, una democracia menos vital y la mediocridad de espíritu.”

Eso último es lo que hay que vigilar: una gran potencia puede sobrevivir a muchas cosas, pero a la "mediocridad de espíritu" no. Una nación rica que vive de rentas culturales de un pasado glorioso puede esquivar su cita con el destino, pero sólo durante un tiempo. Ese sonido que usted escucha en El Cairo es el chasquido metálico de una superpotencia hueca.

© 2009, MARK STEYN

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25.6.09

El peso de la cruz en tierras del Islam


Millones de cristianos sufren acoso, torturas y asesinatos en más de 50 países musulmanes en los que constituyen una minoría de ciudadanos ‘malditos’

En el Vaticano lo llaman «el circo de los leones del siglo XXI». Millones de cristianos que viven en países de mayoría musulmana son hostigados a diario a causa de su adscripción religiosa y sufren un auténtico calvario.

Acosados, torturados y, en el peor de los casos, asesinados, los cristianos ven cómo las persecuciones religiosas no son sólo parte de los libros de Historia.

De hecho hace semanas, el fiscal de un tribunal de la ciudad de Tiaret solicitó dos años de prisión para seis jóvenes argelinos convertidos al cristianismo por «ejercicio ilegal de un culto no musulmán». Cuatro fueron sentenciados a penas de prisión condicional de entre dos y seis meses y los otros dos, puestos en libertad. Los condenados deben pagar multas de 1.000 a 2.000 euros cada uno.

Los seis fueron detenidos al salir de una vivienda donde, supuestamente, se había celebrado una misa. También en Tiaret, está pendiente de sentencia una maestra de 37 años que fue detenida con una decena de biblias -25 según las autoridades-, mientras viajaba en un autobús. El fiscal pide tres años de cárcel para ella.

Y no son casos aislados. Muchos de los países musulmanes constituyen pequeños infiernos en los que se purga el pecado de no pertenecer a la religión de los seguidores de Alá. Según datos del Departamento de Estado norteamericano, 16 de los 20 países donde la libertad religiosa está más amenazada son de mayoría musulmana.

«La persecución a los cristianos por parte del Islam es especialmente patente en países como Irán, Irak, Argelia, Pakistán o Arabia Saudí», advierte Attillio Tamburrini, responsable de Ayuda a la Iglesia necesitada y uno de los autores del Informe sobre libertad religiosa en el mundo que todos los años elabora esta organización católica.

Y añade: «Treinta millones de cristianos no tienen ni libertad de culto en los países musulmanes». ¿Tendrá razón Magdi Cristiano Allam, subdirector del diario italiano Corriere Della Sera cuando aseguró, tras convertirse al cristianismo, que «el Islam es fisiológicamente violento e históricamente conflictivo»?

El mapa de la persecución:

Tanto el informe del Departamento de Estado como el de Ayuda a la Iglesia necesitada aportan datos concretos que permiten elaborar un mapa de la persecución religiosa a cristianos en países de mayoría islámica. Porque, aunque algunos casos sangrantes de acoso a los cristianos se dan también en otros países (especialmente en China y en La India), lo cierto es que la relación entre violencia cristiana y fundamentalismo islámico es muy estrecha. Hoy, el islam cuenta con 1.300 millones de fieles, superando por vez primera al catolicismo.

Son contados los países musulmanes, como Jordania, donde la libertad religiosa tiene plena vigencia. En la mayoría de las 44 naciones que se reconocen como musulmanas la práctica de otra confesión distinta al Islam aparece vetada. La libertad religiosa que los musulmanes disfrutan en Occidente no tiene reciprocidad en muchos de sus países de origen. Este es un pequeño recorrido por algunos de los países musulmanes donde los cristianos son malditos.

Argelia: una convivencia rota.

Sólo hay unos 5.000 católicos. La convivencia de las distintas religiones era armónica hasta que, en el mes de febrero de 2006, se implantó la ley anticonversión, que impide la práctica religiosa que no sea musulmana.

De hecho, además de los casos de los conversos, para los que se solicita cárcel, en enero de 2008 el sacerdote francés Pierre Wallez fue condenado a un año de cárcel por celebrar culto con un grupo de emigrantes cristianos en un bosque junto a la frontera con Marruecos. El arzobispo de Argel, Henri Tessier, asegura que «quieren reducir la presencia de los católicos en el país».

Arabia Saudí: prohibidas las biblias y las cruces.

País teocrático por excelencia, donde está prohibida toda religión que no sea musulmana. Se impide la celebración pública de la fe cristiana y hasta llevar la Biblia en la mano por la calle o una cruz o escapulario al cuello. Y, por supuesto, no se permite la construcción de templos católicos. Sin embargo, hay más de medio millón de católicos en el país, en gran parte trabajadores procedentes de Filipinas.

Irak: una guerra dentro de la guerra.

«Los cristianos están desesperados. En sus corazones desean quedarse, pero estamos tan perseguidos que muchos deciden irse para salvar sus vidas». Las palabras del obispo auxiliar de Bagdad, Andreas Abouna, confirman la dramática situación de los 750.000 cristianos que todavía viven en este país desgarrado por la guerra. Más de un millón ya abandonaron el país. Y los mártires se cuentan por miles. Entre ellos, el arzobispo de Mosul, Paulos Faraj Rahho, asesinado el día 13 de marzo.

Irán: ciudadanos de segunda.

Tras la llegada de Mahmud Ahmadineyad al poder se ha declarado una nueva oleada persecutoria contra los cristianos en este país. Forman el 0,4% de la población y son tratados como ciudadanos de segunda. La literatura cristiana es ilegal, los conversos del Islam a otra religión son perseguidos a muerte y la mayoría de la iglesias son subterráneas.

Pakistán: los peores trabajos.

De los 165 millones de habitantes de Pakistán, el 97% es musulmán. Los cristianos representan un 2,5% de la población; 1,2 millones son católicos. Los cristianos paquistaníes están entre los más pobres del país y desempeñan trabajos que nadie quiere hacer, mal remunerados e inestables, por lo que deben desplazarse por todo Pakistán buscando oportunidades de empleo.

Además, cualquier vecino puede hacer condenar a un cristiano por la Ley antiblasfemia. Es tal la persecución que, en 1998, el obispo católico John Joseph se suicidó para protestar contra la condena a muerte de los cristianos.

Egipto: sin representación política.

Los católicos egipcios carecen de opciones para practicar libremente su fe. La Constitución egipcia considera a los cristianos ciudadanos de segunda clase, a los que no se les concede representación política. Los casos de conversión forzosa al Islam son habituales y la presión de los Hermanos Musulmanes, creciente.

Marruecos: cárcel para los inductores de la apostasía.

Los cristianos son unos 340.000, casi todos extranjeros. Y, aunque no hay libertad religiosa, la religión cristiana es tolerada como una expresión cultural. «Tenemos libertad de culto, pero no libertad religiosa», dice el arzobispo de Tánger, el gallego monseñor Santiago Agrelo. El código penal castiga con una pena de tres a seis meses de cárcel a quien induzca a la apostasía del Islam.

Turquía: libertad sobre el papel.

El respeto por las minorías cristianas sigue siendo «totalmente insatisfactorio» incluso en Turquía, el más abierto de los países de mayoría musulmana y que aspira a ingresar en la Unión Europea. Es imposible para los cristianos, que representan el 6% de la población total, acceder a cargos públicos, tanto civiles como militares, y no se pueden construir iglesias. Recientemente, el cura italiano Andrea Santoro fue asesinado por integristas. Por eso, en su histórica visita a Turquía, Benedicto XVI pidió «libertad religiosa garantizada ins-titucionalmente y respetada efectivamente».

Asia: desprotegidos ante los radicales islámicos.

Excepto en Filipinas, oasis católico, son muchos los países del sudeste asiático de mayoría musulmana y donde se persigue a los cristianos. Caso paradigmático el de Indonesia, cuyo Gobierno se muestra incapaz de hacer frente a las acciones violentas de los radicales islámicos. Los cristianos representan el 8% de la población. Desde el año 1999, los musulmanes han asesinado a más de 19.000 cristianos y han obligado a desplazarse a otras 600.000 personas de esa religiónl

Autor: José Manuel Vidal
Fecha: 2009-06-25

Un momento por favor, que aún no hemos completado los países que de una manera u otra persiguen a los cristianos, seguimos…

En Europa también crece la intolerancia contra los cristianos debido al ‘laicismo agresivo’ de los gobiernos de algunos países


Europa.- La persecución de cristianos en el mundo se ha extendido a Europa, donde existe intolerancia contra los católicos. La Iglesia ha pedido ayuda a la ONU para combatir el “laicismo agresivo” y el aumento de “intolerancia contra los cristianos” en el mundo en general y en Occidente en particular. La Santa Sede ha llevado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU su “preocupación”.

El cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, Angelo Bagnasco, afirmó que no se podía tolerar que “el Papa sea ofendido y tomado a broma por los medios y los políticos”, y advirtió de que algunos gobiernos y medios de comunicación realizan sistemáticamente “análisis superficiales y juicios precipitados”.

Bagnasco dijo que la controversia de las palabras del Papa Benedicto XVI sobre el preservativo en África “se prolongó más allá de todo buen sentido” por “un esfuerzo de crítica”. Por ello el prelado insistió en que “no se perpetúen lecturas encaminadas a hacer decir al Papa lo que no dice”.

En la misma línea el observador vaticano en la ONU, Silvano M. Tomasi afirmó en Ginebra en el contexto de la X Sesión Ordinaria del Consejo sobre los Derechos Humanos que “algunos países, que previamente se habían comprometido a una relación equilibrada y saludable entre la Iglesia y el Estado, están revistiéndose cada vez más de una política secularista con objeto de reducir el papel de la religión en la vida pública”.

Por otro lado el vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro, recibió el cargo de representante personal de la OSCE contra el racismo, la xenofobia y la discriminación, con particular referencia a la discriminación de los cristianos. En su primera iniciativa Mauro organizó una mesa redonda para el análisis de la naturaleza y el alcance de las manifestaciones de intolerancia contra los cristianos. El título del congreso ya indicaba la preocupación por lo que está aconteciendo en Europa y en el mundo: “”Intolerancia y discriminación contra los cristianos. Focus en la exclusión, marginación y negociación de los derechos”.

La realidad anticristiana en Europa

1.- Tony Blair –converso cristiano- ha manifestado recientemente que a causa del laicismo agresivo en Europa, la fe puede terminar convirtiéndose en una “excentricidad personal” y dejar de ser un aspecto importante de la vida social. El ex premier británico ha señalado que los católicos deben estar “orgullosos de su fe” en relación con las sanciones impuestas en el Reino Unido a algunas personas por haber manifestado públicamente su fe, lo que ha calificado de “ridículas”.

2.- Un claro ejemplo de ese laicismo en Inglaterra lo encontramos en el caso de la enfermera Caroline Petrie, que fue despedida por haber entregado una imagen sagrada a un paciente y haber rezado por él.

3.- En España, el ejecutivo de Zapatero intenta a través de diferentes iniciativas que los médicos católicos no puedan ejercer el derecho fundamental a la objeción de conciencia. Este país se caracteriza precisamente por ser uno de los estados de Europa con un laicismo más agresivo en temas como el aborto, la investigación con embriones, la religión en las aulas, la implantación de la asignatura Educación para la Ciudadanía, manifestaciones culturales ofensivas contra la Iglesia y los cristianos y la falta de diálogo entre el Gobierno y los interlocutores religiosos.

Los ataques a cristianos en el mundo

4.- El Reporte anual 2008 de All India Christian Council (AICC) ha señalado recientemente que este ha significado un año “horrible para los cristianos en la India” ya que han sido sometidos a fuertes olas de violencia y ataques. En lo que ha supuesto una “limpieza étnica” fruto del “terrorismo hindú”, el informe constata la persecución de los cristianos en el país y contabiliza 106 ataques contra personal o estructuras cristianas con una media de 9 actos por mes.

El informe explica que en 2007 se destruyeron 105 iglesias, se asesinaron a 9 cristianos y se violaron a mujeres, se quemaron más de 730 habitaciones y se dañaron 40 comercios. El 2008 se contabilizaron 120 muertos, 4.640 casas destruidas, 315 poblados en los que se ha eliminado la presencia cristiana, 250 iglesias y lugares de oración destruidos, 13 escuelas cristianas saqueadas y más de 54.000 refugiados internos.

5.- También en la India, un hombre de 25 años explotó una bomba el pasado 8 de marzo en una Iglesia de Baraw e intentó matar al sacerdote de 35 años. El acto era un intento por frenar las conversiones al cristianismo según reconoció el extremista hindú que pudo ser reducido antes de acabar con la vida del religioso.

6.- En Pakistán una mujer murió el pasado 16 de marzo y 16 resultaron heridas en diferentes ataques de musulmanes con armas de fuego y bastones que se realizaron a una iglesia presbiteriana y a las casas circundantes en una zona predominantemente cristiana, en la aldea de Sangu-Wali, distrito de Gujranwala.

7.- En Kenia un grupo de jóvenes musulmanes destrozaron el templo donde 400 cristianos ejercían culto. Tras seis meses realizando el culto bajo el cielo abierto se dicen sentir “decepcionados” ya que “los oficiales no han hecho nada para castigar a los perpetradores o restaurar el edificio”, según apunta su pastor, David Matolo.


8.- En Myanmar –antigua colonia inglesa denominada Birmania-, un informe de Vigilancia de los Derechos Humanos publicado en enero detalla todo tipo de abusos contra el pueblo Chin, una minoría del noroeste de Myanmar constituida por cristianos en un 90%. El ejército birmano obliga a los pastores y miembros de las iglesias a trabajos forzados, practican arrestos arbitrarios, detenciones, torturas y a veces los asesinan.

9.- En la parte turca de Chipre, 550 iglesias y capillas han sido transformadas en mezquitas, almacenes y establos.

10.- La entrada a la Basílica del Patriarcado en Turquía es a través de un restaurante ya que en este país los lugares sagrados de religiones distintas al Islam no pueden asomarse a los espacios públicos.

De esta manera, en hasta un total de 25 países repartidos por todo el planeta los cristianos son maltratados, puestos en prisión o asesinados por su fe en lo que representa un acoso indiscriminado y sistemático de este colectivo.

La religión católica, la más perseguida

Recientemente el obispo de Basilea, monseñor Koch, ha afirmado que “la religión cristiana es la más perseguida en el mundo”.

En un artículo publicado en Italia por Giornale del Popolo el prelado denuncia que “el 80% de las personas perseguidas hoy por su fe en el mundo son cristianos”, además añade que de los “cerca de 2.200 millones de cristianos” en el mundo, “230 han sufrido discriminaciones, marginaciones, hostilidad permanente e incluso persecuciones a causa de su fe”.

Fuente: Forum Libertas
Publicado por SECOSICE, A. C.

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24.6.09

Alemania, Turquía y la integración


Son más de lo que se creía y están mejor integrados de lo que se pensaba: alrededor de cuatro millones de musulmanes viven en Alemania y sólo unos pocos pueden ser calificados de marginados o radicales.

La política de integración del Gobierno alemán va a tener que ser sometida a un proceso de reajuste ya que, al menos en lo que al importante grupo de los ciudadanos de religión musulmana se refiere, ésta se sustenta en presupuestos no del todo correctos.

Según un informe reciente, elaborado por la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados, en Alemania viven unos cuatro millones de musulmanes, y no tres millones como hasta ahora se contaba. Casi la mitad de ellos, el 45 por ciento, tiene la nacionalidad alemana y, por lo general, este grupo es mucho más diverso y menos uniforme de lo que en repetidas ocasiones le achacan la actividad política y la cobertura informativa.

No más religiosos que otros

El mayor grupo entre los que creen en Alá, 2,5 millones de personas, lo componen en Alemania ciudadanos de origen turco. A éstos les siguen bosnios, búlgaros y albanos, que aportan juntos 500.000 musulmanes a la sociedad germana, y en tercer lugar se encuentran los inmigrantes procedentes de Oriente Próximo, con 350.000 seguidores del Corán. En total, el cinco por ciento de la población practica aquí la religión musulmana.

Pese a estar no poco presentes en el tejido social, los musulmanes son, en muchas ocasiones, observados con una mezcla de recelo y gran cantidad de prejuicios. Sobre todo, se los considera personas altamente religiosas, incluso extremistas o fundamentalistas. La encuesta realizada por la Oficina Federal para la Migración y los Refugiados, sin embargo, no corrobora estas apreciaciones: aunque la mayoría de los 17.000 encuestados se considera una persona religiosa, sólo un tercio calificaría de "fuerte" su apego a las reglas islámicas.

Así, el estudio, que lleva por título "Vida musulmana en Alemania", concluye que "las comparaciones entre los prosélitos del islam y los de otras creencias demuestran que el alto grado de religiosidad no es una cualidad exclusiva de los musulmanes. Las diferencias que se presentan entre unos grupos religiosos y otros son mínimas".

Problema socioeconómico, no religioso

La mayoría de los musulmanes encuestados se manifiesta a favor de que los principios de su religión sean impartidos en los colegios. Más de tres cuartos de los preguntados vería con buenos ojos que el islam formase parte de los programas escolares de Alemania, de modo similar a lo que sucede con el cristianismo.

El asunto de la asignatura religiosa ha motivado en el país, sin embargo, menores debates que cuestiones como la del pañuelo con el que las mujeres musulmanas se cubren la cabeza, y eso a pesar de que sólo el 30 por ciento de las encuestadas dice portarlo y de que la mayoría de las que reconocen hacer uso de este símbolo son mujeres mayores, esto es, pertenecientes a la primera generación inmigrante. Sólo un 10 por ciento de las colegialas musulmanas permanece exenta de las clases de deporte, natación y de las excursiones escolares por motivos religiosos. En definitiva: el documento percibe cierta dramatización de algunos temas en la opinión pública y un exceso de discusiones en torno al islamismo que poco tienen que ver con la realidad en la vida diaria de los musulmanes.

Y el informe constata otro dato que concuerda poco con la imagen prototípica del musulmán: sólo uno de cada cinco pertenece en Alemania a una agrupación de carácter religioso; la mayoría de los que se asocian lo hacen en organizaciones alemanas.

Con todo, el estudio rechaza que el mayor o menor grado de integración en la sociedad alemana tenga algo que ver con la pertenencia a una creencia determinada. Mucho más relevante en esta cuestión es el nivel educativo. Es decir, el problema no es confesional sino socioeconómico y está directamente relacionado con los años 60 y 70 y con el tipo de inmigrantes a los que Alemania ofreció entonces trabajo: muchos de ellos turcos, yugoslavos, marroquíes o tunecinos, de religión musulmana, pertenecientes a clases sociales bajas y con escasa formación.

Autor: Zoran Arbutina Editor: Pablo Kummetz Deutsche Welle 24.06.2009

Turcos en Alemania: asimilación vs. integración

¿Qué tan integrados están los más de 2 millones de turcos residentes en Alemania? Una interrogante que levanta polémica, azuzada por el alegato del primer ministro turco en contra de la “asimilación”.

Mientras en Turquía eran sepultadas este lunes las víctimas del incendio que devoró una vivienda habitada por turcos en la ciudad de Ludwigshafen, en Alemania arrecia el debate sobre la integración de los inmigrantes de ese origen. La tragedia de Ludwigshafen se convirtió en un nuevo catalizador de la discusión, en vista de la reacción que tuvieron varios medios de comunicación turcos tras el siniestro. Atribuirlo prematuramente a un atentado neonazi, aunque hasta el día de hoy los peritos continúan la investigación sin tener aún resultados, da cuenta de que existe por lo menos una notable dosis de desconfianza. Y ese es un problema de fondo que trasciende el drama de Ludwigshafen.

“Crimen contra la humanidad”

El propio primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, le puso sal al debate durante la visita que efectuó el fin de semana a Alemania. Primero lo hizo lanzando la propuesta o proyecto de abrir en tierra germana colegios y universidades turcas, con profesores venidos de Turquía. Y luego agregó la pimienta, en un discurso pronunciado ante unos 16 mil turcos, en su mayoría jóvenes, en la ciudad de Colonia. Allí, el gobernante de Ankara instó a sus compatriotas a no adaptarse “demasiado” al país anfitrión, asegurando que “la asimilación es un crimen contra la humanidad”.

Las palabras de Erdogan desataron una serie de réplicas, más o menos airadas, en la esfera política alemana. Pese a que el primer ministro abogó ante los inmigrantes turcos por la integración y el aprendizaje del idioma alemán, su mensaje fue interpretado sobre todo como un llamado a conservar en esas comunidades el sello propio del país de origen. Y eso, lógicamente, no cayó bien en las filas del gobierno de Angela Merkel, embarcado desde hace tiempo en una difícil campaña de integración.

Lealtades y sentimientos patrios

“La integración presupone, naturalmente, que también existe una predisposición a compenetrarse con la forma de vida de un determinado país en el que se vive ya por cuarta, quinta o sexta generación”, señaló la canciller, subrayando que quien tiene la ciudadanía alemana es un “ciudadano pleno”. Angela Merkel precisó que “eso no significa que no puedan tener su propio trasfondo cultural, pero la lealtad se debe al Estado alemán”. La jefa del gobierno de Berlín concluyó pues que hay algunas cosas que aclarar al respecto con Erdogan.

Mientras ello ocurre, tanto políticos como analistas intentan explicar el fenómeno de la adhesión provocada por Erdogan entre los turcos que acudieron a escucharlo en Colonia, que lo aplaudieron casi como si se tratara de una estrella pop.

Según el secretario general del Consejo Central de los Musulmanes en Alemania, Aiman A. Mayzek, “el gobierno turco se presenta como una potencia protectora”. A su juicio, no sorprende que ello ocurra en vista de que los partidos políticos alemanes apenas se interesan por los ciudadanos turcos. Similar es el diagnóstico de la parlamentaria socialdemócrata de origen turco Lale Akgün, quien considera que no se les da a los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania la sensación de que “ésta es su patria”.

Deutsche Welle 11.02.2008

Erdogan en Berlín: Alemania, Turquía y la integración

Ankara pone profesores y pedagogos al servicio de Alemania. Así se lo ha hecho saber a la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en un encuentro mantenido por ambos en Berlín.

“Para poder hablar bien alemán, los inmigrantes tienen que dominar primero su propio idioma. Por eso, Turquía desearía enviar maestros a Alemania”, declaró el primer ministro turco en la capital alemana.

Lo que empezó como una tragedia se está convirtiendo en un verdadero debate sobre la inmigración turca en Alemania. El incendio de un edificio en Ludwigshafen, habitado por familias de origen turco y en el que murieron cuatro adultos y cinco niños, está forzando una discusión pendiente desde hace tiempo.

Con más de 2,7 millones de nacionales, los turcos componen el principal contingente de extranjeros sobre suelo germano y suman prácticamente el 26% de la migración total en Alemania.

“El principio de la paz”

“La policía y los bomberos alemanes han trabajado con enorme dedicación”, dijo Erdogan después de guardar junto a la canciller alemana un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas del incendio. Antes de desplazarse a Berlín, el primer ministro estuvo en Ludwigshafen. También allí agradeció a las autoridades alemanas la labor realizada. La insistencia no es casual.

Con bastantes dosis de sensacionalismo, la prensa turca había criticado a los bomberos germanos y desconfiado abiertamente de la policía alemana. Erdogan y diversas organizaciones turcas en Alemania pidieron moderación a sus medios. “Que este dolor sea el principio de la paz”, titulaba hoy el diario turco Radikal, mientras que el periódico Yeni Safak mostraba fotografías de los “tiernos mensajes” que los alemanes han colgado junto al edificio incendiado.

El drama de Ludwigshafen es una pieza más en un puzzle de heridos sentimientos nacionales. Desde Turquía se insiste en que la desmedida reacción de la prensa, que no dudó en afirmar la existencia de un trasfondo racista en el suceso antes de que los agentes pudieran siquiera pisar el inmueble al borde del derrumbe, tiene que ver con la campaña electoral del democristiano Roland Koch en el Estado alemán de Hesse.

Los discursos de Koch fueron muy seguidos desde Turquía porque hablaban de inmigración en Alemania, y en el tema los turcos se sienten mentados. Koch pidió a la Justicia mano dura con los jóvenes extranjeros que cometen delitos en Alemania, y apostó por la extradición de los autores de faltas graves y por la aplicación del derecho penal convencional a los menores. La ola de indignación que Koch levantó entre sus conciudadanos llegó hasta orillas del Bósforo y allanó el camino para creer en una Alemania xenófoba.

Más allá de Ludwigshafen

“Ahora tenemos que aclarar la causa del incendio. Eso permitirá que las sociedades alemana y turca puedan respirar de nuevo. Será un paso importante hacia la integración”, continuó Erdogan con su discurso en la cancillería alemana. “Haremos todo lo que esté en nuestras manos para esclarecer lo sucedido”, le aseguró Merkel. La comisión especial que investiga los hechos ha sido ampliada de 50 a 80 personas y se continúa interrogando a los testigos.

Pero Merkel y Erdogan no estaban solos en Berlín: les acompañaban un grupo de jóvenes alemanes y de ascendencia turca con los que estuvieron conversando sobre migración. “Hay que hacer lo que hay que hacer para lograr la integración”, les dijo Erdogan, “pero le digo 'no' a la asimilación. Las personas tienen que aceptar sus diferencias”.

“Para el Gobierno alemán no debería suponer ningún problema que en Alemania existan escuelas y universidades que impartan clases en turco”, opinó el primer ministro. Y a los restantes colegios alemanes, Turquía les ofrece personal.

Sin perder su diplomacia habitual, Merkel evitó grandes respuestas. La idea de que pedagogos turcos apoyen a los alumnos con problemas agradó a la canciller, “pero en lo que a los maestros se refiere, me parece difícil”. La discusión abierta va sin duda más allá de Ludwigshafen.

Deutsche Welle 08.02.2008 Luna Bolívar Manaut

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Perversa metáfora de la burka y el silencio de la progresía


La burka es una maldad, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra

Ya lo descubrió Yasmina Reza en su observatorio literario del futuro presidente. Nicolas Sarkozy tiene muchos defectos, pero no posee uno fundamental: la falta de personalidad. O, lo que es lo mismo en política, la falta de autoridad. Muy al contrario, la presidencia de Sarkozy se ha ido significando por gozar del poder democrático, sin miedo a ejercerlo.

A diferencia de algunos políticos timoratos, que cuando asumen el cargo se asustan de su significado, el presidente francés no tiene este tipo de complejos. Lo cual conlleva sus riesgos, pero también algunas notables ventajas. Porque si hay algo tan demoledor para la democracia como el autoritarismo es la falta de autoridad. Sarkozy, pues, tiene agallas para ejercer el poder, y tiene agallas para aguantar sus consecuencias, y ello lo convierte en un político en el centro de la diana.

Es pronto para saber si fracasará en sus múltiples flancos, o será uno de los presidentes más importantes de la historia de Francia, pero algo es evidente: lidera los debates centrales de Europa. Y, sin duda, es uno de los pocos políticos que ejercen como líder del continente. Probablemente por ello, porque conoce su liderazgo, Sarkozy ha vuelto a atreverse con uno de los temas más sensibles del mundo actual: el lugar de la mujer en el islam. Y a diferencia de los gurús del multiculturalismo, que inundan los despachos europeos –y muy especialmente, los despachos españoles– de iniciativas paternalistas con el islam, Sarkozy deja claro lo fundamental: una cosa es la protección de la pluralidad de credos en una democracia, y otra muy distinta permitir la segregación de la mujer, con la excusa religiosa.

La burka es una maldad intrínseca, propia de una misoginia patológica que convierte a la mujer en una sombra, cuya existencia sólo se sustenta por el hecho de la procreación. Esa túnica que tapa completamente a la mujer, y la somete a un apartheid físico, social y visual, es la metáfora más precisa de la esclavitud. ¿Qué tendrá que ver Dios con este machismo enfermo y malvado? Y, sin embargo, usan a Dios para justificar esa maldad.

El uso de la burka en las sociedades democráticas es una burla a la democracia misma, y un reto a sus fundamentos. Porque detrás de la burka hay una ideología totalitaria que intenta imponer su razón, por encima de la razón democrática. Por supuesto, aunque nos vendan machaconamente el producto, no tiene nada que ver con la libertad individual. Al contrario, es la negación de toda libertad. En Francia lo saben, y deciden actuar.

Aquí, en cambio, practicamos el buenismo paternalista, y hasta damos subvenciones a imanes integristas. ¿Mujeres con burka por el Raval? Nada, pura diversidad solidaria, happening multicultural. Es lo que tiene el pensamiento débil. Que es débil, y no es pensamiento.

El silencio de la progresía

¿Dónde están los pañuelos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos?





Irán hierve por los costados, y los progres del mundo enmudecen. ¿Dónde están ahora los pañuelitos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos? En ningún lugar. Esta revuelta les rompe los esquemas, alejada de los dogmas de fe que configuran su pensamiento político.

No es una revuelta contra los malos de manual, cuya presencia excita sobremanera sus delicadas fauces. Los americanos no dirigen la represión –hasta que Michael Moore o Noam Chomsky descubran alguna perversa conspiración judeo-yanqui–; los israelíes no mueven los hilos –demos tiempo a Michael y a Noam–; y todo pasa en el islam, que siempre está libre de toda culpa. Además, el dictador es amigo de uno de los paladines del neorrevolucionarismo, un tal Hugo Chávez, cuya amistad con el tirano iraní ha permitido que el fundamentalismo islámico pusiera su perversa patita en Sudamérica.

Es decir, sin malos clásicos, sin víctimas homologadas y sin paternalismo occidental por repartir, lo de Irán no es una causa. Es, simplemente, una noticia, una de esas noticias que surfean por la conciencia progre, sin hacer ninguna mella. Nada es nuevo, porque esa misma progresía se ha mantenido impasible ante decenas de masacres, dictaduras y todo tipo de represiones, cuyos verdugos no les interesaban, y cuyas víctimas les resultaban indiferentes.

Más allá de vociferar contra los israelíes –que siempre sale gratis–, y de vender una solidaridad de plástico con los palestinos, basada en prejuicios, mentiras y manipulaciones, esta progresía ruidosa, dogmática y reaccionaria no tiene ninguna otra causa que le interese. ¿Por qué? Probablemente porque nunca fueron tan amantes de la libertad como vendieron. Y también porque sus esquemas mentales no han superado la caída del muro de Berlín, y miran al mundo con los mismos ojos con que lo miraban los viejos comunistas.

En esta dialéctica de buenos y malos, la libertad siempre sale perdiendo. Lo más sorprendente es que estos chillones de lemas vacíos, depositarios, a la vez, de grandes silencios, son los mismos que dividen al mundo entre derecha malvada y progresía justiciera, y nos inundan con proclamas redentoras. Algunos hasta convierten esa dialéctica en un estilo de propaganda, para ganar elecciones. Sin embargo, la realidad a veces es tan dura de oído que no oye los cantos de sirena.

Y ahí está, martilleando los esquemas con sonora eficacia. Fíjense en la sutil contradicción. Contra la dictadura iraní, y contra la represión brutal que ejerce contra la revolución verde de los ciudadanos, los que alzan la voz no son los redentores pancartistas, sino líderes de la derecha, como Angela Merkel o Nicolas Sarkozy. Lo cual nos recuerda una verdad histórica: en defensa de la libertad, no están todos los que son, ni son todos los que están.

Pilar Rahola
La Vanguardia.es

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23.6.09

El burka es un problema de libertad y dignidad de las mujeres

Sarkozy esboza su plan de Gobierno en un discurso inédito desde Napoleón III

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, manifestó el lunes que el burka, "una señal de sometimiento" de la mujer, no será bienvenido en el territorio francés.
El burka "no es un problema religioso" sino "un problema de libertad y de dignidad de las mujeres


París. (EFE).- El presidente francés, Nicolas Sarkozy, expuso hoy el modelo que quiere para la Francia de después de la crisis en su primer discurso ante el Congreso reunido en el Palacio de Versalles, a las afueras de París, y el primero de un jefe de Estado ante las dos cámaras del parlamento desde 1848.

Tras reconocer que "la crisis no ha terminado" y que "no sabemos cuándo terminará", el jefe del Estado galo insistió en que hay que sacar partido de esta situación y analizar las razones por las que se ha llegado a este punto a nivel mundial para crear un nuevo modelo de crecimiento. Mientras no se supere esta crisis, "debemos seguir apoyando la actividad, garantizar la estabilidad de nuestro sistema bancario" y proteger a los sectores más vulnerables de la población.

La aspiración francesa para la nueva etapa de después de la crisis será "poner la economía al servicio del hombre", dijo el presidente en un discurso solemne en el que, además de la economía, el presidente expone las ideas políticas y sociales que guiarán su acción de Gobierno.

El presidente francés aseguró además que no subirá la fiscalidad porque retrasaría el fin de la crisis, y dijo que hay que anular "el mal déficit", seguir invirtiendo en proyectos de futuro y reabsorber cuando la economía se recupere "el déficit imputable a la crisis". "No haré una política de rigor. No aumentaré los impuestos porque retrasaría la salida de la crisis", señaló Sarkozy.

Durante el solemne discurso el jefe del Estado apoyó una iniciativa lanzada la semana pasada por varios diputados que mostraron su preocupación por el uso creciente de estas prendas musulmanas que cubren completamente el cuerpo de la mujer en Francia.



El jefe del Estado francés destacó entre aplausos que el burka "no es un problema religioso" sino "un problema de libertad y de dignidad de las mujeres". La declaración de Sarkozy, presidente de un país laico, se produce una semana después de que el Gobierno aceptase estudiar una ley que prohíba el uso del burka en Francia, una prenda de origen afgano que oculta completamente a la mujer tras una ancha túnica y sólo cuenta con una pequeña abertura a la altura de los ojos."El burka no es un signo religioso, es un signo de sometimiento, de rebajamiento", dijo. "Quiero decir solemnemente que no será bienvenido en el territorio de la República francesa", aseguró.

En Francia, donde vive la mayor minoría musulmana de Europa, hay diferencias sobre cómo reconciliar la libertad religiosa con los valores laicos del estado. Muchos ven el burka como una infracción de los derechos de las mujeres y dicen que a muchas mujeres musulmanas les es impuesto por los fundamentalistas.

"No podemos aceptar que en nuestro país algunas mujeres sean prisioneras tras una reja, apartada de la vida social, privada de su identidad", dijo Sarkozy.

Además apoyó una iniciativa de unos 60 diputados de varios partidos, que proponen una comisión parlamentaria para estudiar la extensión del burka y encontrar modos de afrontar esta tendencia.

ASUNTO DIVISORIO


"Hay que expresar todos los puntos de vista (...) Les digo, no tenemos que avergonzarnos de nuestros valores, no debemos tener miedo de defenderlos", dijo el presidente.

Hace una década Francia ya vivió un debate sobre el uso de otra prenda musulmana, el pañuelo que cubre el cabello, que culminó en 2004 con la ley que prohibía llevar muestras claras de identidades religiosas en la escuela pública

Los críticos dicen que la ley estigmatizó a los musulmanes en un momento en el que el país tenía que haber intentado apaciguar las tensiones entre la sociedad en general y muchos jóvenes de orígenes inmigrantes, causadas por décadas de discriminación en el mercado laboral e inmobiliario.

No es habitual ver a mujeres con el burka en la mayor parte de Francia. No hay estadísticas disponibles, pero se comenta que parece haber aumentado su uso en algunas zonas.

Los ministros están divididos con respecto a una posible prohibición. La secretaria de Estado a cargo de regenerar los vecindarios urbanos pobres, la feminista Fadela Amara, apoya la prohibición total después de que un portavoz del gobierno dijera que era posible.

Pero el ministro de Inmigración, Eric Besson, dijo que no serviría de nada, mientras que la secretaria de Estado a cargo de las familias, Nadine Morano, advirtió de que algunas mujeres podían ser recluidas en sus casas si no se les permitía salir con burka a la calle.

Un órgano aprobado por el Gobierno para representar a los musulmanes franceses hizo pública su posición contraria a la prohibición el sábado, alegando que no respetaría las libertades individuales y que estigmatizaría a los musulmanes.

Dos días antes, un grupo de unos sesenta diputados de diferentes partidos pidió que se abriera una comisión de investigación sobre la proliferación de esa prenda, utilizada por miles de mujeres en Francia, según diversos estudios. Desde que se formuló esta petición, en Francia se ha desatado una polémica similar a la que se produjo en 2004 respecto al velo islámico y que desembocó en una ley que prohíbe el uso de cualquier signo religioso en los lugares públicos, con atención especial a las escuelas.

La iniciativa ha reabierto un debate entre los defensores de las libertades individuales y los que consideran que éstas pueden ser limitadas en nombre del laicismo. El laicismo es un principio de "neutralidad y respeto" a "todas las opiniones y todas las creencias", indicó Sarkozy, quien señaló que "la libertad no es el derecho de cada uno a hacer lo que quiera" y agregó que no se debe equivocar el debate, pues "la religión musulmana debe ser tan respetuosa como las otras religiones".

VACIO LEGAL EN ESPAÑA

«Ellos pueden vestir como les dé la gana, mientras ellas se ven obligadas a llevar vestidos largos que les tapan el cuerpo y un pañuelo sobre la cabeza que les cubre el cabello». Bibiana Aído, ministra de Igualdad, se pronunciaba así hace un año en el marco de una jornada de debate sobre el papel de las mujeres en la Alianza de Civilizaciones.
Meses antes, el PP había introducido en su programa electoral la regulación del uso del velo para evitar que su empleo supusiera «un elemento de discriminación» para la mujer. Es uno de los pocos asuntos que ha logrado aunar sin matices los criterios de Gobierno y oposición. Y ha sido a costa de las asociaciones islámicas, que siempre han criticado la propuesta argumentando que también habría que regular las prendas de otras confesiones, como la sotana o el hábito de las monjas.

España es un país aconfesional, por eso los símbolos religiosos están permitidos. Con el hiyab o velo islámico y con el burka hay una suerte de vacío legal, pues no está ni prohibido ni expresamente permitido. Esto acarrea situaciones dispares y una cierta esquizofrenia.

Por ejemplo, el año pasado, la dirección de un instituto de Orcasitas (Madrid) prohibió a los alumnos portar cualquier símbolo religioso. No aplicó esta norma por el pañuelo musulmán, sino por «las enormes cruces que llevaban colgadas al cuello los Latin Kings». Otros institutos después han seguido este ejemplo.

Sobre el uso del velo ha habido tres episodios polémicos. El primero en 2002. El colegio concertado Inmaculada Concepción de El Escorial se negó a aceptar a una marroquí de 13 años porque llevaba el hiyab. La Comunidad de Madrid buscó a la menor un hueco en el instituto Juan Herrera. La entonces dirección del centro también puso reticencias, pero la controversia que se generó fue tal que tuvo que ceder. Hoy permite a las musulmanas llevar pañuelo, pero no deja que los alumnos lleven gorra.

En octubre de 2008 le tocó a Shaima, de ocho años. Una escuela de Gerona le prohibió ir a clase con velo basándose en un reglamento interno que rechazaba «todo elemento» que pudiera causar «discriminación». La Generalitat instó al colegio a permitir su asistencia a clase con este atuendo, porque «el derecho a escolarización prevalece sobre las normas de los centros».

En el tercer caso ocurrido en España se vieron implicadas dos granadinas, a las que se impidió el año pasado hacerse fotos para el DNI con el pañuelo puesto, cuando Interior ya reguló en 1998 esta posibilidad.

Las primeras e inmediatas replicas a la decisión de Sarkozy, como es de esperar la contrariedad de los musulmanes ha comenzado, dialécticamente, por el momento...

Grupo británico musulmán critica a Sarkozy sobre uso de burka

Un grupo musulmán británico criticó el martes al presidente francés Nicolas Sarkozy como "paternalista y ofensivo" después que el mandatario dijo que los atuendos islámicos como la burka convertían a las mujeres en prisioneras.

En París, el parlamento creó el martes una comisión a fin de que estudie el uso en Francia de las túnicas musulmanas que cubren todo el cuerpo, un día después de que Sarkozy dijo a los legisladores que la burka no sería bien vista en el país.

Un alto funcionario del Consejo Musulmán de Gran Bretaña, una amplia organización de grupos musulmanes británicos, acusó a Sarkozy de una "política divisoria", y señaló que sus declaraciones podrían provocar una "reacción islamofóbica" en Europa.

Francia tiene la mayor población de Europa Occidental, que se calcula en 5 millones. [más de 6 millones] Un pequeño pero creciente grupo de mujeres francesas viste burkas y nikabs, que ya sea cubren el cuerpo entero o cubren todo con excepción de los ojos.

Sarkozy dijo el lunes al parlamento que respalda la prohibición del uso de burkas en público, calificándolas de "una señal de degradación" para las mujeres.

"No podemos aceptar que las mujeres queden presas detrás de una malla, queden apartadas de toda vida social, privadas de toda identidad", destacó Sarkozy. "No serán bienvenidas en el territorio de la República Francesa", agregó.

"Resulta paternalista y ofensivo el sugerir que las mujeres musulmanas que usan la burka lo hacen por presiones u opresión de parte de sus parejas o guardianes", dijo el subsecretario general del Consejo, Reefat Drabu, en un comunicado. "Semejantes sugerencias pueden ser percibidas legítimamente como antagonistas hacia el islam".

En París, la comisión de 32 miembros conformada por el parlamento, con miembros de los cuatro partidos principales, realizará audiencias que llevarían a una legislación, la cual prohibirá el uso público de las burkas, una medida que de acuerdo con un organismo de derechos humanos podría ser contraproducente.

"La prohibición de la burka no dará libertad a las mujeres", dijo Jean Marie Fardeau, director de la oficina de Human Rights Watch en París, [Menos mal que son los defensores de los derechos humanos] en un comunicado. "Esto sólo estigmatizará y marginará a las mujeres que usen la burka".

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22.6.09

Mahinur Özdemir diputada belga con "Velo" incluido

La diputada regional Mahinur Özdemir reabre el debate del velo en Bélgica

Junto con la ceutí Fátima Ahmed, la joven belga es la primera diputada que usa velo en Europa.

El Parlamento regional de Bruselas estalló ayer en aplausos cuando Mahinur Özdemir prestó juramento de su cargo sobre la Constitución belga. A sus 26 años, es la diputada más joven de la cámara y su historia probablemente habría acaparado no pocos titulares aunque ayer no hubiera llevado la cabeza cubierta con un hiyab o velo islámico.

"Me he sentido feliz, no me lo esperaba", nos explica minutos después del acto, poco preocupada porque algunos diputados pretendan prohibir el uso de símbolos religiosos en el Parlamento. "Son los electores los que me han traído hasta aquí, pero eso no quiere decir que vaya a trabajar sólo para algunos de ellos, al contrario. Espere un momento, por favor, creo que me está llamando mi tío desde Turquía...".

Mahinur Özdemir no es la primera musulmana que asume cargos públicos destacados en Bélgica.

Ha habido hombres y otras mujeres, pero es la primera que se distingue por el hiyab. Lo usa desde los 14 años "por propia iniciativa", aunque no todas en su familia lo emplean y ella misma se lo quitaba para ir a la escuela -CATÓLICA- del barrio bruselense donde sus padres tenían una tienda de comestibles, Schaerbeek.

Licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Libre de Bruselas, desde el 2006 era consejera de este distrito por el partido CdH (Centro Democrático Humanista, el nuevo nombre del antiguo partido democristiano francófono), especializada en asuntos sociales. Junto con la diputada de la Asamblea de Ceuta Fátima

Ahmed, Özdemires la primera diputada electa que usa velo en Europa.

Su llegada al Parlamento de Bruselas-Capital, al mismo nivel de representación regional que Flandes o Valonia, ha reavivado la polémica sobre el uso de los símbolos religiosos en los espacios públicos. Su irrupción en la política regional belga ha coincidido con la noticia de que el Ministerio de Justicia sopesa autorizar a sus 24.000 funcionarios, excluyendo a jueces y policías, a usar signos religiosos o filosóficos: sea un crucifijo, el hiyab islámico, la kipá judía, el turbante sij o la antorcha laicista.

El debate se personaliza ahora en la diputada Özdemir,aunque las asociaciones musulmanas del país intenten dar la impresión de que es una no-noticia. Ninguna ley le impide cubrirse la cabeza con un pañuelo al entrar al Parlamento: "Violaría la Constitución y la Convención Europea de Derechos Humanos", defendía ayer en una tribuna del centro de estudios Vigilance Musulmane, frente a quienes afirman que, al contrario, este gesto cuestiona la neutralidad del Estado y refuerza el "comunitarismo frente al pluralismo" en la sociedad.

Es lo que opinan varios diputados del partido Mouvement Réformateur (MR, liberal francófono), que han anunciado que promoverán una reforma de las normas internas de las cámaras legislativas belgas para prohibir la exhibición de símbolos religiosos o filosóficos. La mayoría de ayuntamientos y escuelas de Bélgica, en la línea de las decisiones tomadas en Francia, se ha inclinado también por esta postura, aunque algunas voces abogan por practicar una neutralidad inclusiva.

Por: Beatriz Navarro
La Vanguardia.es


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