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20.10.07

El choque de civilizaciones (Samuel Huntington)

Sinopsis
El presente libro, basado en un influyente artículo que ha configurado la totalidad de los debates políticos de estos últimos años Foreign Policy, es un informe incisivo y profético, en la línea del Francis Fukuyama de El fin de la historia, sobre las distintas formas adoptadas por la política mundial tras la caída del comunismo.

La fuente fundamental de conflictos en el universo posterior a la guerra fría, según Huntington, no tiene raíces ideológicas o económicas, sino más bien culturales: El choque de civilizaciones dominará la política a escala mundial; las líneas divisorias entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro . Y, a medida que la gente se vaya definiendo por su etnia o su religión, Occidente se encontrará más y más enfrentado con civilizaciones no occidentales que rechazarán frontalmente sus más típicos ideales: la democracia, los derechos humanos, la libertad, la soberanía de la ley y la separación entre la Iglesia y el Estado.

Así, Huntington al tiempo que presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente desoccidentalizadas acaba recomendando un más sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, paradójicamente, de potenciar al máximo la influencia occidental, ya sea a través del fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y Japón, del aprovechamiento de las diferencias existentes entre los estados islámicos o del mantenimiento de la superioridad militar en el este y el sudeste asiáticos.
Rechazarán frontalmente sus más típicos ideales: la democracia, los derechos humanos, la libertad, la soberanía de la ley y la separación entre la Iglesia y el Estado. Así, Huntington al tiempo que presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente desoccidentalizadas acaba recomendando un más sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, paradójicamente, de potenciar al máximo la influencia occidental, ya sea a través del fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y Japón, del aprovechamiento de las diferencias existentes entre los estados islámicos o del mantenimiento de la superioridad militar en el este y el sudeste asiáticos.
El choque de civilizaciones es una polémica obra de relaciones internacionales. En primer lugar, Samuel Huntington la publicó como artículo en la revista Foreign Affairs y tres años después la idea se plasmó en este libro que paso a comentar.

Fuente: Mercado libre

El Libro

Choque de civilizaciones es el nombre que recibe una teoría acerca de las relaciones internacionales. Tal como se conoce hoy en día, fue formulada en un artículo de Samuel Huntington publicado en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993 y transformado posteriormente en un libro en 1996.

Contenido

* 1 Antecedentes
* 2 El choque de civilizaciones de Samuel Huntington
* 3 Críticas
* 4 Referencias
* 5 Véase también
* 6 Enlaces externos

Antecedentes

En un sentido amplio, se puede definir el choque de civilizaciones como una teoría que explica los grandes movimientos políticos y culturales de la Historia Universal por medio de las influencias recíprocas que ejercen entre sí las diversas civilizaciones (por contraposición a las debidas a los enfrentamientos entre estados-nación o ideologías).

Una civilización, en este contexto, es una cultura más o menos cerrada y con una tradición cultural más o menos hermética e impermeable, que por ende se encuentra en oposición a otras civilizaciones con tradiciones diferentes.

Aunque el concepto moderno de civilización es popularizado por Oswald Spengler, la noción de "choque de civilizaciones" fue introducida por Arnold J. Toynbee, aunque éste la restringe al ámbito geopolítico, simplificando en demasía los fenómenos de contactos culturales entre civilizaciones. Toynbee considera el fenómeno como un "contacto espacial entre civilizaciones", y lo refiere como un fenómeno de desafío y respuesta (integrado en su teoría cíclica del desarrollo de las civilizaciones). Es decir, el primer "empujón" que una civilización da a otra, es contestado por ésta, lo que a su vez mueve a la primera a enviar un tercer empujón, y así sucesivamente hasta que una de ellas termina derrotada.

Según la teoría toynbeana, el efecto de un asalto frustrado suele ser el retardo, o incluso la parálisis, de la civilización agredida, bien sea por enorgullecerse en demasía de su propio triunfo, o bien sea por haber invertido todos los recursos disponibles en la lucha. El efecto de un asalto exitoso, por el contrario, es más complejo, ya que puede terminar en un sometimiento temporal y la expulsión del invasor, o bien en la destrucción de la civilización invadida.

El choque de civilizaciones de Samuel Huntington 


En su artículo de 1993, Huntington retoma el concepto de Toynbee afirmando que los actores políticos principales del siglo XXI serían las civilizaciones y que los principales conflictos serían los conflictos entre civilizaciones (no entre ideologías, como durante la mayor parte del siglo XX ni entre estados-nación). Aparentemente, este artículo era una respuesta a las tesis de Francis Fukuyama que sostenía que el mundo se aproximaba al fin de la historia (en sentido hegeliano) en el que la democracia occidental triunfaría en todo el mundo. Citando el artículo de Huntington:

Los estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro.

Significativamente, las líneas de fractura entre civilizaciones son casi todas religiosas:

* Cultura Occidental, incluye principalmente a países cristianos: Europa y Norteamérica. Podrían existir otras dos "subcivilizaciones":
o El mundo ortodoxo de Europa oriental y Rusia.
o El mundo latinoamericano de Sudamérica, Centroamérica, México y gran parte del Caribe.
* El mundo musulmán del Oriente Medio, el Magreb, Somalia, Afganistán, Pakistán, Malasia e Indonesia.
* El pueblo judío, civilización hebrea, la diáspora.
* La civilización hindú, localizada fundamentalmente en la India
* La civilización sínica de China, Vietnam, Singapur, Taiwán y la diáspora china en Asia, el Pacífico y Occidente
* La civilización japonesa, archipiélago del Japón
* El África sub-sahariana
* Las áreas budistas del norte de la India, Nepal, Bután, Mongolia, Birmania, Tailandia, Camboya, Laos y el Tíbet.

Huntington argumenta que desde el final de la Guerra Fría los conflictos mundiales han ocurrido a lo largo de los límites de las civilizaciones, con escasos conflictos en el interior de aquellas. Pone como ejemplo las guerras que acompañaron la desintegración de Yugoslavia, la guerra de Chechenia o los conflictos recurrentes entre India y Pakistán.

También afirma que los conflictos entre civilizaciones son inevitables, puesto que cada una cuenta con sistemas de valores significativamente distintos. Argumenta que el crecimiento de nociones como la democracia o el libre comercio desde el fin de la Guerra Fría sólo ha afectado realmente a la cristiandad occidental, mientras que el resto del mundo ha intervenido escasamente.

Huntington también arguye que el nivel de crecimiento del Asia oriental hará de la civilización sínica un poderoso rival de Occidente. También establece que el crecimiento demográfico y económico de otras civilizaciones resultará en un sistema de civilizaciones mucho más multipolar que el que existe actualmente.

Huntington clasifica a las civilizaciones islámica y sínica como rivales de la occidental y etiqueta a la ortodoxa, la hindú y a Japón como civilizaciones "oscilantes" (swing civilizations). También afirma que Rusia y la India continuarán cooperando estrechamente en tanto que China y Pakistán continuarán oponiéndose a la India. Huntington argumenta que una conexión islámico-confuciana está emergiendo (cita la colaboración de China con Irán, Pakistán y otros países para aumentar su influencia internacional).

Críticas

Muchos han argumentado que las civilizaciones definidas por Huntington están fracturadas internamente. Por ejemplo, Vietnam mantiene un ejército inmenso, fundamentalmente para defenderse de China. El mundo islámico presenta fracturas étnicas entre kurdos, árabes, persas, turcos, pakistaníes e indonesios, y fracturas religiosas entre el chiismo y el sunismo, cada uno con diferentes puntos de vista sobre el mundo o la religión.

También se ha apuntado que los valores occidentales son mucho más fácilmente transmisibles de lo que Huntington considera. Naciones como la India y Japón se han convertido en democracias de éxito, mientras que occidente no siempre ha sido democrático y plural, sino que la mayor parte de su historia ha consistido en despotismo y fundamentalismo. Los favorables a Huntington señalan que siempre ha habido tensiones entre estados democráticos y que las democracias emergentes (o futuras) dentro de una civilización podrían seguir siendo hostiles a democracias pertenecientes a civilizaciones vistas como hostiles.

Algunos que aceptan las tesis de Huntington respecto a la existencia de civilizaciones no comulgan, sin embargo, con la inevitabilidad del conflicto entre ellas. Argumentan que, salvo algunos extremistas, la mayor parte de la población prefiere coexistir amigablemente.

Muchos han querido ver en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y en los ataques occidentales a Iraq y Afganistán la confirmación de las tesis de Huntington. Otros puntos a favor de sus tesis parecen ser el aumento de la tensión entre Corea del Sur y Estados Unidos acerca de cómo tratar con Corea del Norte. Más aún, de acuerdo con las doctrinas clásicas de las relaciones internacionales, los países de Asia oriental debieran haberse aliado para crear un contrapoder a China, pero eso no ha sucedido. En su lugar, muchos países, como Corea del Sur, están mejorando sus relaciones con China.

Las ampliaciones de la Unión Europea en 1995 y 2004 llevaron la frontera oriental de la unión hasta el límite identificado por Huntington entre las civilizaciones ortodoxa y occidental. Con estas ampliaciones, la mayor parte de la Europa tradicionalmente católica o protestante pertenece a la Unión Europea. Mientras que la mayoría de los países históricamente ortodoxos o musulmanes están fuera (salvo Grecia y Chipre). Está por decidir qué ocurre con los países de la Europa ortodoxa. Bulgaria y Rumanía son integrantes plenos desde del 1 de febrero de 2007. El nuevo gobierno ucraniano ha declarado su intención de convertirse también en candidato. Al mismo tiempo, la petición de Turquía para unirse a la unión está causando un debate considerable. El punto fundamental, no siempre reconocido abiertamente, es el carácter musulmán de Turquía (esto es, su pertenencia a otra civilización). La solución a estos enigmas se resolverá en los próximos años. Por una parte viendo qué países ingresan en la Unión Europea. Por otra, dependiendo del rumbo político de la Unión: si evoluciona hacia una unión política más estrecha o deviene una simple zona de libre comercio.

En algunos asuntos, la teoría de Huntington no se ha cumplido aún. Más de una década después, las relaciones entre Japón y Estados Unidos siguen siendo estrechas, con Japón proporcionando apoyo monetario y político a la política exterior estadounidense. La alianza sino-islámica no se ha llevado a cabo tampoco. Sin embargo podemos ver de nuevo la escalada de tensiones entre Rusia y Estados Unidos por el escudo de misiles en Polonia y la República Checa, y en la Guerra de Osetia del Sur de 2008, en la que Rusia apoyó a las repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia en contra de la pro-occidental Georgia.

Fuente:Wikipedia


Los interesados en la lectura de libro pinchar: AQUI

"Este siglo traerá guerras musulmanas"



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19.10.07

El riesgo de islamización de Europa es real.

Crispación en Suiza ante el ascenso del ultranacionalista Christoph Blocher, adalid de la mano dura con la inmigració

Los musulmanes seguirán entrando en Europa hasta obtener la masa crítica que les permita ejercer una influencia política directa. Ese día podremos decir adiós a Europa".


A una semana de unas elecciones legislativas cruciales en Suiza, el avance imparable de la derecha nacionalista ha llevado al sistema político helvético a una crispación sin precedentes.
Las calles de las ciudades de este país se encuentran empapeladas con carteles en los cuales un señor de 67 años sonríe confiado. El eslogan reza: "Apoye a Blocher. Vote UDC".

Este cartel reemplaza a otro, mucho más polémico, en el que podía verse a tres ovejitas blancas sobre una bandera suiza que daban una patada a una oveja negra, a la que sacaban del cuadro. Tan explícito mensaje llamó la atención de Naciones Unidas por su "contenido racista y xenófobo".

El polémico mensaje estuvo en el origen de una batalla campal entre unos 10.000 partidarios de la UDC-SVP y varios miles de activistas de movimientos izquierdistas, antiracistas, ecologistas y pro-derechos humanos en las calles de Berna, la capital federal, durante el fin de semana pasado.

Los manifestantes de la derecha nacional marchaban hacia la plaza del Parlamento cuando los militantes izquierdistas les salieron al paso. Saldo: 48 heridos y destrozos por valor de decenas de miles de euros.

El hombre sonriente y confiado que posa en los carteles electorales de la derecha nacionalista es Christoph Blocher. Ocupa el cargo de consejero federal de Justicia y Policía -equivalente al de ministro del Interior en España- y es una de las siete personas que forman el Consejo Federal, la institución que dirige los destinos de Suiza, una de las más antiguas y sólidas democracias del planeta.

Blocher es el alma y el cerebro de la UDC-SVP, el partido más fuerte de Suiza: según los últimos sondeos, más del 28% de los electores respaldarán a esta formación el domingo próximo.

La creciente influencia del UDC-SVP, cuyo presidente es Ueli Maurer, ha puesto a este país en el ojo de la atención mundial. ¿Pero quiénes son los partidarios del hombre que ha situado a Suiza en "el corazón de las tinieblas de Europa?", según la expresión de un diario británico?
El motivo: este partido nacionalista es percibido como racista y xenófobo.

Entre sus iniciativas se encuentran:
-Propuestas para deportar a los menores delincuentes extranjeros junto con toda su familia.
- La prohibición de construir minaretes en las mezquitas.
- Una reducción radical de las ayudas a los inmigrantes.
A ello se suma el control estricto de los demandantes de asilo, así como la derogación de las leyes que prohíben el discurso racista por considerarlo "una represión de la libre expresión".

Uno de cada cuatro suizos (el 26,7 % exactamente) está de acuerdo con estas tesis."Tenemos posiciones duras y evocamos cuestiones delicadas y muy emocionales, como el tema de la inmigración", explica a este diario Yvan Perrin, vicepresidente de la UDC-SVP.

Por supuesto, no acepta la etiqueta de derecha nacionalista: "El término nacionalista implica hostilidad hacia otros países, lo que no es el caso. Preferimos el término patriotas, dado que no atacamos los valores de los demás, sino que defendemos los nuestros".A pesar de que se muestran partidarios de mantener a Suiza fuera de la Unión Europea, niegan serle hostiles, "pues es nuestro principal socio comercial".

Una de las principales obsesiones del partido UDC-SVP es el temor a la inmigración islámico-musulmana y el hecho de que, según Perrin, "más del 70 % de los presos en las cárceles suizas son extranjeros". Oskar Freysinger, controvertido y carismático diputado de esta formación, remacha el clavo:
"Los musulmanes seguirán entrando en Europa hasta obtener la masa crítica que les permita ejercer una influencia política directa. Ese día podremos decir adiós a Europa".

El vicepresidente de la UDC-SVP tampoco se muerde la lengua cuando afirma que "el riesgo de islamización de Europa es real. Estamos viviendo lo que pasó en el año 1492 a la inversa".
Más de 100.000 inmigrantes viven y trabajan en Suiza sin papeles. Entre ellos se estima por lo menos en 15.000 el número de latinoamericanos que trabajan en negro en el servicio doméstico. ¿Qué propone la UDC-SVP al respecto? "No se les puede deportar, eso es inviable", explica Perrin, "pero tampoco creemos en las regularizaciones masivas que sólo generan un efecto llamada.
Europa deberá acostumbrarse a convivir con una bolsa de trabajadores grises e invisibles".

Yvan Perrin resume así el credo de su partido: "Nos sentimos apegados a valores tradicionales anclados en nuestra tradición judeo-cristiana".
El diputado Freysinger profundiza: "Estoy contra el aborto, a favor de la inmigración controlada y elegida, contra la legalización y el tráfico de drogas y contra el matrimonio homosexual".
El diputado se define como "un hombre de derechas en los valores y liberal en lo económico". Su partido se pronuncia igualmente por un retorno al papel tradicional de las mujeres, a saber: "El hogar y la familia".

¿Blocher es comparable a líderes ultras como el francés Jean-Marie Le Pen o el austriaco Jörg Haider?
"La amalgama que los diarios europeos hacen de Christoph Blocher con ellos es comprensible, vista desde el exterior", responde Perrin, "ya que muchas de las preocupaciones de ellos son también las nuestras. Pero, aunque la pregunta es la misma, la respuesta es distinta", replica.
Alain Rebetez, influyente analista político y responsable de la información parlamentaria de la televisión suiza, se muestra de acuerdo.
Según él -poco sospechoso de cercanía ideológica al controvertido líder-,

"Blocher no tiene nada que ver con un Haider o un Le Pen. Yo lo situaría más bien dentro del mismo saco que un personaje como Berlusconi, quien es también un peligro para la democracia".
En opinión del periodista, "la UDC-SVP representa a la derecha patriótica o soberanista, pero entre sus dirigentes hay un segmento compuesto de auténticos racistas y xenófobos".

Perrin, por su parte, se declara cercano a la UMP de Nicolas Sarkozy. "No hay ninguna diferencia entre las propuestas hechas por Sarkozy y las de Blocher: control de la inmigración, liberalización de la economía, trabajar más para ganar más. Es lo mismo. Se resume en:control y seguridad".

"Blocher es mucho más razonable, fino y complejo que los líderes de la derecha extrema europea", explica el analista Rebetez. "Es alguien que, como Berlusconi, no ha dudado en pagar de su propio bolsillo campañas enteras.
Blocher y Berlusconi han creado partidos a su imagen y semejanza y han logrado poner al Estado al servicio de sus propios intereses. Eso es lo verdaderamente temible, y no que quiera deportar algunos magrebíes o balcánicos".

Las apuestas ante las elecciones son altas. Según Yvan Perrin, se trata de "ganar 100.000 nuevos votantes".
Pero el vicepresidente de la UDC-SVP afirma: "No se trata tanto de crecer, como de consolidarnos".
Si Christoph Blocher no fuera reelegido para el Consejo Federal, el partido "pasaría a la oposición", según Perrin. Pero las encuestas no ofrecen un gran margen de duda respecto a la posibilidad de que eso llegue a ocurrir.

Blocher ha dicho que le provocan "dolor de estómago" las normas que condenan la discriminación racial y el negacionismo.
Pero, ¿quién es realmente este político? Nació en una familia modesta de 11 hermanos. Fue campesino antes de estudiar Derecho. Años más tarde tomó las riendas de una industria química que parecía condenada a la ruina y, a base de deudas y de asumir riesgos, logró reflotarla y crear mucho empleo.

Ese factor de capitán de industria tiene un gran peso, en particular entre sus numerosos votantes de la Suiza de habla alemana, dado que se le ve como un hombre de negocios y no como un ideólogo, muy próximo al espíritu protestante.

En los años noventa tomó las riendas de la UDC, entonces un partido minoritario. Bajo su dirección, esta formación se convirtió en la primera fuerza política del país, superando a sus más directos rivales, el Partido Radical y los socialistas.
En 1979, Blocher obtuvo su primer escaño en el Consejo Nacional y, desde 2004, es miembro del Ejecutivo.

El domingo próximo, la formación política animada por Blocher no solo podría ganar las elecciones legislativas, sino que él mismo quedaría bien situado para convertirse en presidente de Suiza el 1 de enero de 2009, puesto que la presidencia del país rota anualmente entre cada uno de los miembros del Consejo Federal.

Rodrigo Carrizo Couto
Berna - 14/10/2007
elpais.com

17.10.07

El Hiyab, pañuelo musulmán

¿La nueva seña identitaria del radicalismo islámico?

Vaya por delante mi más absoluto respeto por cuantas formas - siempre decorosas, se entiende – decide poner sobre su desnudo cuerpo cualquier ser humano. No es posible, ni de recibo, condicionar los gustos e, incluso, las costumbres de nadie por razones tan ingenuas como el hecho de que pueda incomodarnos su simple contemplación. Especialmente si esa negativa actitud nos viene dada por un cúmulo de prejuicios siempre mal aprendidos.
De un tiempo a esta parte he visto crecer la polémica, hasta desbordarse, sobre el uso, en imparable aumento, del velo o pañuelo islámico, más conocido como “Hiyab”.

Si no fuera por la gravedad que parece entrañar las mil y una interpretaciones que de tal uso se desprende, tanto para quienes lo usan, como para quienes lo critican, la situación no pasaría de ser parte de una cómica escena costumbrista de los Hermanos Quintero o, si me apuran, de una escena al uso de cualquier novela de Jardiel Poncela.
Pero, desgraciadamente no es así. Tan, en principio, simple prenda, está comenzando a convertirse “de facto” en un arma arrojadiza de consecuencias imprevisibles.

Bajo su tacto, en algunos casos de suave seda y diseño vanguardista y personalizado, se han comenzado a cobijar radicales actitudes en defensa de reivindicaciones no siempre bien entendidas, ni justificadas.

Durante mucho tiempo la costumbre de cubrirse la cabeza, a veces con un simple pañuelo de mano, fue, sin más, un obligado gesto de respeto a determinados momentos de significado religioso. Esta acción, realizada mayoritariamente por la mujer, también tuvo su expresión en el hombre. Y puedo asegurar que salvo en aquellos casos de una excesiva religiosidad, la mayor parte de los que así lo hacían, obligados por las circunstancias, estaban esperando el momento más oportuno para librarse de tan “incómoda” prenda.

Es importante hacernos la siguiente reflexión. De las tres religiones monoteístas salvo en la arraigada costumbre judía, donde la pequeña “kipá” ha llegado, en el hombre, a convertirse casi en una obligada prenda de vestir a diario y en cualquier momento, combinándose en ocasiones con un elegante traje de Armani, el velo católico, o el Hiyab musulmán habían llegado a desaparecer de manera casi absoluta; salvo en poblaciones rurales, o en las poblaciones musulmanas donde la evolución hacia cualquier manifestación prooccidental ha sido abortada por sus radicales dirigentes.

De manera que parece evidente y hasta comprensible, al menos en lo que conocemos como Occidente, que el resurgimiento de la tan traída prenda - el Hiyab - se debe más a un posicionamiento étnico y social - yo me atrevería a decir que también político – que religioso.
Es una clara reivindicación de unas señas identitarias, aparentemente perdidas. Tal vez porque, pese a no ser conscientes las generaciones anteriores del riesgo o, incluso, del deseo de perder su identidad, tampoco nunca tomaron la verdadera decisión de fundirlas con el nuevo medio al que por determinadas circunstancias se vieron abocados a llegar.

Sin embargo no dejaré de manifestar mi contrariedad y mi más rotunda oposición al uso que de la prenda se está comenzando a hacer por parte de la juventud musulmana afincada en Occidente. Es sumamente difícil creer que bajo la “protección” del Hiyab se recuperen y vuelvan a surgir ancestrales creencias religiosas largamente perdidas. La fe no se encuentra ni en un pañuelo, ni bajo un pañuelo.

Dejando a un lado cuestiones estéticas, que el pañuelo generalmente perjudica, por lo que sorprende y hace poco creíble la enconada defensa de su uso por las adolescentes musulmanas – mujeres al fin y al cabo - , más bien parece, como decía antes, una manera de encontrar la salida a una falta de identidad: “Para mí, el Hiyab es un regalo de Allah.

Me da la oportunidad de acercarme a Allah y también me permite identificarme y ser reconocida como musulmana”; “Ellas son representantes del Islam y de los musulmanes. A cualquier lado que van, tanto musulmanes como no musulmanes las reconocen como seguidoras del Islam”; “En esta vida, no podría pensar en algo mejor que ser musulmana, y el Hiyab es un signo que me lo recuerda permanentemente”; “Saber que Allah me encuentra bella – con el Hiyab - es lo que me hace sentir bien”.

Estas son algunas frases, extraídas de un periódico musulmán, publicado en Occidente, pronunciadas, dicen, por varias adolescentes musulmanas, residentes igualmente en Occidente, en segundas y terceras generaciones,. Aunque cuesta trabajo creerlo, pues más bien parecen frases estereotipadas sacadas de monjas, o religiosas ancladas en siglos pasados, bien pudiera ser que en ellas anide de manera encubierta ese fanatismo religioso que tanto nos preocupa.

Se nos dice, no sin cierta sorpresa por nuestra parte, que “era de esperar que la generación de sus hijas, las jóvenes de hoy, frente a la fascinación de sus padres por la cultura occidental y el desprecio marcado de Occidente hacia el Islam, decidan emprender una búsqueda para conocer su religión y al mismo tiempo su identidad que, por las relaciones e influencias, no formaba parte ni de Oriente ni de Occidente”.

Pero cuesta trabajo aceptar semejante argumentación. Si tenemos en cuenta que, por lo general, los estratos sociales de estas generaciones de nuevos y “fervientes” islamistas, salvo excepcionales casos, proceden de los niveles más bajos de la sociedad, tanto en lo económico, como en lo intelectual y académico, llegaremos a la conclusión que lejos de ser oposición directa a sus padres, se nutren básicamente de ellos.

Además, resulta sorprendente que pese a la “fascinación occidental” que dicen haber abducido a los padres, uno aún pueda contemplar con horror, por ejemplo, como ante los efectos de una desgracia o una catástrofe las manifestaciones de dolor de “esa vieja generación” musulmana se conviertan en un concierto de estridentes gritos, acompañados de un deprimente espectáculo de autolesiones a base de golpetazos y fuertes palmadas, más cercano a ancestrales costumbres no superadas que la “odiosa” modernidad impuesta por Occidente.

Resulta difícil aceptar que después de decenas de años e imbuidos de pleno en sociedades abiertamente plurales, pueda haberles surgido de lo más profundo de su ser ancestrales deseos identitarios. Incluso superando a los de sus generaciones anteriores. Es un fenómeno social de difícil comprensión y más compleja explicación.

Yo no tengo duda alguna de que esas jóvenes, que han adoptado de manera beligerante el uso de el Hiyab, teóricamente occidentalizadas y que comienzan a ser legión, han buscado en el uso de la prenda más que una identidad la identificación con una personalidad perdida o, tal vez, nunca ostentada.
Más bien parece que a falta de otras posibilidades trataran de hacerse visibles en esta compleja e insolidaria sociedad, reafirmando su personalidad con elementos externos de dudoso acierto. Ya saben, aquello de: “que hablen de mí aunque sea mal”.

Lo preocupante es la lectura que hacen los radicales islamistas del uso del Hiyab. Parecen querer hacer confluir en él todas las milenarias reivindicaciones, nunca suficientemente bien justificadas, de Oriente a Occidente.

Lo cierto es que han conseguido convertir lo que era una simpática y agradable prenda en una bandera reivindicativa. Hasta la expresiva doña Rogelia lo lleva y nunca fue sospechosa de islamismo radical alguno. El peligro no esta en el pañuelo – Hiyab - sino en las ideas e intenciones que bajo él puedan cobijarse.

Felipe Cantos
Desde Bélgica


LA OTRA BOFETADA

Una niña de ocho años con velo se dirige a su escuela de Gerona. Ha perdido varios días de clase, porque su familia se empeñaba en que no asistiera con el pelo suelto.
Muy por encima de la instrucción de la niña, la cuestión de principio es ésa, el pelo suelto: para la familia, de la cabeza de una mujer importa cómo se cubre, no cómo se cultiva.

Las normas del colegio rechazan la vestimenta discriminatoria. Como el director tiene dos ojos, y tanto su ojo izquierdo como su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, juzga el hiyab un símbolo de sumisión y no de religiosidad. Discriminatorio, que diría Perogrullo.

Pero le llega una orden del consejero de Educación, y quien dice consejero dice lector de impresos e instancias, dice hombre ahormado al tartamudeo del BOE, aunque todavía dotado de dos ojos útiles. Su ojo izquierdo y su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, etcétera. Y pese a todo, él, que podría dictar la escolarización forzosa de la niña, abre la puerta del colegio a la sumisión, vestida con el racismo más reaccionario, ahora llamado multiculturalismo.

Así es como una niña de ocho años llega a su escuela de Gerona ataviada con el hiyab. Y en el instante preciso en que pone un pie en el aula, un bofetón cae sobre las mejillas de las musulmanas liberales. Zas.
En Marruecos, Egipto, Turquía, Irán, Irak, miles de hombres y mujeres contrarios a la opresión religiosa reciben un manotazo. Sangran en su soledad acorralada. Se preguntan por qué los abofetea el consejero, si tiene un ojo izquierdo y un ojo derecho.

Les contesta Nietzsche: el error no es ceguera, el error es cobardía.

ABC. IRENE LOZANO

15.10.07

Europa cierra los ojos ante el problema del Islam


Comité de defensa de exmusulmanes

Esta semana se creó en Holanda un Comité en defensa de los musulmanes que abjuran el Islam.

Por lo general, en el mundo islámico no se acepta que un islamita abandone su fe. Según el profeta Mahoma, quien lo haga debe ser castigado con la pena de muerte.

Los miembros del nuevo comité para ex musulmanes señalan que, por lo general, en el mundo musulmán no se acepta la libertad de religión, un derecho consignado en la Constitución Holandesa.

Durante el acto de constitución del Comité para Ex Musulmanes estuvieron presentes no sólo representantes de la prensa holandesa, sino también de muchos medios extranjeros, así como, desde luego, numeroso personal de seguridad.
Una vez más, Ehsan Jami, el presidente del Comité de ex musulmanes, dejó en claro que la libertad de religión también debe regir para los musulmanes.

"En Europa se luchó durante muchos años para lograr esta libertad, que es uno de los derechos fundamentales del hombre. Sin embargo, ese derecho no es aceptado por muchos musulmanes", dijo el holandés de ascendencia iraní, quien ha sido amenazado de muerte por haber abjurado públicamente el Islam.

Jami opina que se equivocan quienes sostienen que el Islam es una religión pacífica, pues en realidad es una fe opresora, razón por la cual el sector político holandés no la puede considerar pacífica. El ex musulmán opina que Holanda está en guerra con el Islam y se pregunta cuándo lo reconocerá.

En apoyo al llamamiento de Jami, la ex musulmana alemana Mina Ahadi manifestó que "hoy comienza una nueva era para el Islam, con derechos para las mujeres, los homosexuales y los renegados".

Otra ex musulmana, la británica Maryam Namazie, acudió también al evento. Ambas mujeres han creado en sus países comités para ex musulmanes y ambas se tienen que enfrentar a mucha resistencia de la comunidad musulmana.

Mina Ahadi opina que si bien los políticos europeos buscan el compromiso con el Islam, al cooperar con Gobiernos de Oriente Medio, se envía un mensaje equívoco. Ahadi opina que con su postura tolerante, Europa cierra los ojos ante el problema. En el Islam se discrimina a mujeres, homosexuales y disidentes. Según la ex musulmana alemana los políticos europeos no tienen el valor de referirse a los verdaderos problemas del Islam.
El movimiento para los ex musulmanes defiende los intereses de los oprimidos en el Islam, opina Ahadi.

El lenguaje combatiente de Jami y los suyos no agrada a muchos ex musulmanes en Holanda. El día anterior a la fundación del Comité, otros ex musulmanes explicaron su postura, abogando por una actitud menos desafiante ante el Islam, y argumentando que es posible abjurar la fe en plena libertad.
Además, critican el hecho de que Jami fundara su comité de apoyo precisamente el 11 de septiembre, pues establece un claro nexo entre el Islam y los atentados perpetrados hace seis años en Washington y Nueva York.

En una reacción, Jami advirtió que sus críticos lo quieren acallar, y desea que se ponga fin a las amenazas contra él y otros ex musulmanes.
Holanda necesita gente con valor para defender sus ideales, declara Ehsan Jami.

Hans Andringa
12-09-2007

14.10.07

La intolerancia contra los musulmanes aumenta


En la conferencia europea de Córdoba, el delegado suizo advierte sobre el riesgo del incremento de la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes.


Anton Thalmann, suplente del secretario de Estado en el Ministerio de Exteriores, considera la intolerancia basada en la religión una tendencia peligrosa que afecta los valores fundamentales de Suiza.

Córdoba, ciudad de pasado árabe, judío y cristiano, se considera espejo de la tolerancia entre las tres religiones. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) eligió esa ciudad española como su foro de dos días, que reunió a 300 participantes de los 56 países miembros alrededor del tema de la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes.

El ministro español de Exteriores Miguel Ángel Moratinos insistió en el papel de la educación para luchar contra este fenómeno que afecta a los quince millones de musulmanes que viven en Europa.

La educación puede ser factor de discriminaciones presentando estereotipos sobre el Islam o bien estableciendo barreras para el acceso a las escuelas de los jóvenes musulmanes europeos, subrayaron los conferenciantes.

"El debate se centra muy a menudo en el asunto del velo e ignora los problemas de acceso a la educación para los musulmanes", lamentó Abdelnur Prado, director del Congreso Internacional del Feminismo Islámico.

Otro tema fuerte de este encuentro: los medios de comunicación. La imagen que presentan del Islam es con frecuencia negativa, sobre todo desde el 11 de septiembre, subrayó Kees Brants, profesor de Comunicación Política en la Universidad de Ámsterdam.

"El musulmán promedio, buen vecino, está totalmente ausente de los medios de comunicación", subrayó el catedrático universitario holandés. El "musulmán fanático y violento, las mezquitas transformadas en lugar de conspiración" son ejemplos de estereotipos que presentan los medios de comunicación, subrayó Abdelnur Prado.

Por la parte suiza, Anton Thalmann expresó su consideración de que la convivencia entre gente de religiones diferentes como un desafío cotidiano.




Entrevista:
 

Anton Thalmann, jefe de la delegación suiza en Córdoba. (Keystone Archive)

swissinfo: ¿Suiza tiene un problema de intolerancia y de discriminación hacia los musulmanes?

Anton Thalmann: La conferencia nos permitió comparar la situación de los musulmanes en los países de la OSCE y analizar similitudes y diferencias. Todo el mundo estuvo de acuerdo en admitir que desde hace algunos años aumenta el riesgo de intolerancia. No únicamente con respecto a los musulmanes, sino también en relación con otras comunidades religiosas.

Evidentemente Suiza no está al amparo de incidentes motivados por la incomprensión y por el miedo, yo dije a nuestros compañeros que estábamos plenamente concientes de eso. Es interesante notar que todo el mundo o casi, parece tener el mismo género de problemas.

swissinfo: ¿Qué medidas prácticas fueron sugeridas en Córdoba para combatir esta intolerancia?

A.T.: Lo primero que se debe hacer es admitir la existencia del problema. Se requiere un enfoque de múltiples facetas con programas educativos para estimular la tolerancia y el respeto.

También hay que estimular a las comunidades musulmanas a trabajar con las autoridades. Además, tenemos que recolectar datos sobre los crímenes de odio e introducir una legislación adecuada. Y luego, nos hace falta un periodismo responsable. Los medios de comunicación pueden desempeñar un papel positivo muy importante para promover la comprensión entre las culturas y entre las religiones.

swissinfo: Los musulmanes son el segundo grupo religioso en Suiza después de los cristianos. ¿Sería posible que hubiera "exceso" de musulmanes en Suiza?

A.T.: No lo pienso. Tenemos una larga tradición de diálogo interreligioso. La cuestión no es cuántas personas tenemos, sino cómo pueden integrarse estas personas y defender los derechos y las libertades que nuestra Constitución les otorga.

El Estado garantiza la libertad de religión y la coexistencia entre gente de religiones diferentes. Y es un desafío cotidiano.

swissinfo, Clare O'Dea y agencias
11 de octubre de 2007
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Lo cierto es que mientras Anton Thalmann realiza estas declaraciones, los Suizos no parecen estar de acuerdo, sobre todo si tenemos en cuenta que el partido más popular de Suiza, promotor de una iniciativa con una campaña tildada de racista, sigue al frente en la intención de voto (27,3%) antes de las elecciones legislativas del 21 de octubre.


Miedo al extranjero, caballo de batalla electoral

La Unión Democrática de Centro destacaba de nuevo por su tono provocador. Aprovechando la Fiesta Nacional de 1° de Agosto, presentó como antesala de su lucha electoral, una campaña sobre su iniciativa popular para expulsar extranjeros delincuentes, con carteles en los que se muestra a unas ovejas blancas sobre la bandera suiza que echan fuera a una oveja negra.

Muchas miradas perciben a ese cartel como racista, pero el presidente de la UDC, Ueli Maurer, ha dicho que no ve nada de malo en él, porque "la oveja negra representa a un extranjero delincuente, y no a un extranjero en sí".

¿Por qué utilizar esa imagen?, responde a swissinfo el sociólogo Sandro Cattacin: "Es casi imposible que un partido se presente como agente de cambio en su campaña en un país tan imbricado internacionalmente.

Suiza, aunque no forma parte de la Unión Europea, se ha acercado mucho a ella con los acuerdos bilaterales y al retomar casi al 100% la legislación europea para aplicarla en casi todos los sectores".

La consecuencia de ello, a juicio del investigador, es que las autoridades, los políticos han perdido su poder de gestión ante las presiones de esa adaptación.

"Allí entra la estrategia de la UDC y de otros partidos también: quieren mostrar cambios más bien políticamente simbólicos que políticamente reales, para marcar diferencias entre sus posiciones. En ese juego, la UDC ha elegido temáticas que fácilmente reactivan los miedos que existen en la sociedad".

La estrategia de la provocación continua

"Los temas son seguridad, inmigración, pero inmigración en una lógica distinta, porque no se habla de si se requieren inmigrantes o no, o cómo arreglar el flujo inmigratorio, sino que se habla de inmigrantes como criminales, como invasores culturales, como problema. Es una manera de hablar muy lejana de la gestión actual del fenómeno migratorio en Suiza, que es muy diferente".

Cattacin menciona que "desde el punto de vista del 'marketing', se trata de una campaña extremadamente profesional: posee el juego de la provocación continua que hace que el 40% de los artículos de la prensa hablen de la UDC; y eso significa que ha monopolizado el espacio público de esa campaña", rescata de una investigación de su colega de la Universidad de Zúrich, Kurt Imhof.

"La justificación de este tipo de campañas está siempre al interior de la legalidad y juega, sin embargo, con el fuego de lo que hay fuera de esa legalidad, que es racista", puntualiza Sandro Cattacin.

Fuentes: "swissinfo, Patricia Islas Züttel"

Entre ovejas blancas, negras y de otros colores

En la sociedad suiza aparecen iniciativas que rechazan los excesos de la batalla electoral, como es el caso del concepto 'Ovejas en guardía' en Internet.

Aún después de las elecciones, la inmigración seguirá siendo tema de debate en Suiza, advierte Bernard Voutat, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lausana.

Algunos medios extranjeros se preguntan si Suiza es realmente racista. En opinión del profesor Voutat "siempre es delicado imputar una actitud política a un país en su conjunto".

"En Suiza, y en el caso de otros Estados europeos, desde hace unos 50 años hay medios políticos y corrientes políticas que son abiertamente, explícitamente, xenófobas y que utilizando el favor del derecho popular obtienen un éxito electoral, relativamente importante. Se puede pensar, efectivamente, que al lado de ese medio político hay en la sociedad helvética una sensibilidad de hostilidad de cara a los extranjeros.

Extranjeros que cambian: fueron primero los inmigrantes europeos. italianos, españoles y portugueses, en las décadas de los 60 y 70. A partir de los años 80, la hostilidad se desplazó a la inmigración extraeuropea en el sector del asilo y se integró después una inmigración que viene de los Balcanes y en particular de la ex Yugoslavia a partir de los 90".

El investigador observa una tendencia al sensacionalismo en los medios de los Estados europeos y que afecta también a los medios suizos.

"Se trata de una tendencia al desarrollo del sensacionalismo en detrimento de la reflexión y el análisis periodístico", pero esta inclinación compete sólo a algunos medios, tal y como ocurre en el caso de los prejuicios al extranjero en la sociedad.

Fuentes: "swissinfo, Patricia Islas Züttel"

Sea como sea, el debate sobre la inmigración musulmana empieza a ser una realidad dentro de Europa.
Y pese a quien pese, son los musulmanes si es que desean vivir en Europa, los que deben hacer el esfuerzo para integrarse en nuestra sociedad, y no crear sus propios guetos y encerrarse en ellos, rechazando por sistema todo cambio en sus vidas.

12.10.07

El velo no es el velo


La Generalitat, o Gobierno autónomo de Cataluña, ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico.

El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos "cualquier elemento que pueda causar discriminación". Por su parte, la Generalitat considera que "el derecho a la escolarización" debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.

A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza.
Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.

A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas?
De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.

Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión donde la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra -en todas ellas, aun las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres-, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla.

Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.

Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas.

Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.

El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar unos espacios de verdadera extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio.

Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, también, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y para mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones.
Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costumbres ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el África y otros lugares del mundo?

El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras, y aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.

Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, "el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país".

Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos "progresistas" como reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar la oportunidad a todos, extranjeros y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas.

Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad.

Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo al avance de la ciencia y los intercambios que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno de ideas y conocimientos que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios.

Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz.

Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.

El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes.
En cambio, las maestras están prohibidas de dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas o viceversa?

En las fotos de la prensa de esta mañana, Shaima, la niña marroquí de ocho años, sonríe feliz con sus grandes ojos porque podrá ir al colegio portando el velo que, según le enseñó su abuelita, deben llevar siempre las buenas creyentes. ¿Seguirá siendo tan feliz ahora convertida en la excepción a la regla en su colegio? Yo creo que las buenas almas de la Generalitat catalana la han condenado a la infelicidad.

MARIO VARGAS LLOSA
ELPAIS.com 07/10/2007

9.10.07

Los Musulmanes no se integran en Europa



Después de haber recibido varios comentarios con insultos y amenazas, no me resisto a la tentación de contestar públicamente a semejantes individuos.

Referente a los insultos, nada nuevo a estas alturas que me pueda provocar preocupación, ya suena a letanía repetitiva el eco de los insultos sin fundamento “xenofobia, racismo” repetidos hasta la saciedad con el único fin de imponer la ley del más valiente, y amedrentar a las personas.

Muy diferente es verter amenazas bajo la cobardía del anonimato, actitud más que denunciable en cualquier país que se rija por unas leyes democráticas, y donde el derecho a la libertad de expresión este implícita en la Constitución.

Lo lamentable de la situación para los extorsionadores es que lejos de acobardarme me han incitado a expresarme con mucha mas impulso y a defender con argumentos las publicaciones expuestas en este Blog, al parecer tan ofensivo.

En muchos de los artículos aquí recopilados los autores, personas de prestigio, historiadores, estudiosos del Islam, tratan de hacernos ver una realidad histórica, esta realidad es la gran dificultad que supone la convivencia pacifica entre individuos de diferentes culturas, pero como siempre con unas más que con otras.
Como ejemplo tenemos a los Yugoslavos, Italianos, Españoles Portugueses que han sufrido la inmigración y no obstante a que muchos han regresado a sus respectivos países, otros se han casado y fundado sus familias y todos se han integrado aceptando sus normas y su forma de vida, en una palabra integrándose al país que les dio la oportunidad de prosperar en la vida.
Este tipo de inmigración es la deseable, la inmigración positiva.

Esto no sucede con los musulmanes, los musulmanes no solo tienen una religión totalitaria y excluyente, El Islam es una religión.
Pero el Islam es también la pretensión de articular la convivencia social conforme a las normas que figuran en un libro supuestamente revelado por Alá a Mahoma.
El Corán, contiene un catálogo de disposiciones civiles, penales y penitenciarias, que constituyen un verdadero Código, cuyo vigor se aspira a implantar con todo su rigor en las sociedades islámicas, y que no es otra cosa que la propia Sharía, o ley islámica llevada a la práctica hasta las máximas consecuencias.

Por esto es un grave error cuando nos referimos al Islam interpretarlo como una simple religión, el Islam dicta los cánones en la forma vivir, inclusive en la vestimenta:

Así, la azora 33, aya 59, prescribe que se cubran con un velo:
"profeta; di a tus esposas, a tus hijas, a las mujeres creyentes, que se ciñan los velos; ese es el modo más sencillo de que sean reconocidas y no sean molestadas".

Así la azora 4, aya 38, que ordena a los varones que traten a golpes a aquéllas de sus esposas de quienes teman la indocilidad: "aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus habitaciones, golpeadlas".
Así también la azora 2, aya 223, que niega poéticamente a las mujeres su libertad más íntima: "vuestras mujeres son vuestra campiña. Id a vuestra campiña como queráis".

En cuanto a las amistades: En la azora 5, en el aya 56, prohíbe taxativamente la amistad con judíos y con cristianos:
"¡Oh los que creéis! No toméis a judíos y cristianos por amigos. Los unos son amigos de los otros."

Al-Bara´ (Tawba, 9, 29):
"¡Combatid contra aquellos, de los que recibieron el Libro, que no crean en Alá ni en el último Día, no hagan ilícito lo que Alá y su mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera religión! Combatidlos hasta que, humillados (menospreciados), paguen la yizia (el tributo que han de pagar los Ahl al Kitab para poder conservar su fe y practicarla en su comunidad) directamente".

Normas y mas normas que los interesados podéis ampliar por medio de los artículos publicados en el Blog.

En cuanto a las mezquitas

No es que se les tenga que negar [en un país tolerante y democratico] el derecho de tener lugares de culto, el problema es lo que se predica en las mezquitas, es la imposición paulatina de la Sharia, es la imposición que ejercen hasta conseguir que la descarriada Europa acepta sus ancestrales códigos anticonstitucionales, no estamos hablando de aceptar una religión, estamos hablando de un cambio total dentro de la sociedad, y el cambio nos lo están exigiendo a los europeos, porqué ellos jamás se integraran en ninguna sociedad abierta, democrática, y respetuosa con las opciones que podemos elegir libremente los ciudadanos para conducir nuestra vida.

Negar la emergencia del Islam como problema es esconder la cabeza bajo el ala. Y por mucho que la tolerancia sea virtud, cumple preguntarse si, desde el punto de vista estrictamente político, es digna de ser tolerada la pretensión de articular la vida social conforme a las normas procedentes de ese cuerpo de doctrina religiosa y jurídica que son el Corán y la Sunna; si es sensato y lícito acoger a quienes no buscan integrarse en la sociedad de acogida, sino enquistarse en ella, con vistas a transformarla conforme a semejantes convicciones.

En contraste con la relativa tolerancia que algunas tradiciones muestran hacia judíos y cristianos, hay también otras, como la recogida por Ibn Sa´ ad, Al-Tabaqat Al-Kubra, vol. 2/8, II, p. 35 que anuncia que:
"en tierra de árabes, no pueden coexistir dos religiones";

o la de Muslim, Sahih, Kitab Al-Jihad wa-l-Siyar (palabras del Profeta citadas por Umar Ibn Al-Khattab, segun el hadiz conservado por Muslim):
"cristianos y judíos serán expulsados de tierra de árabes hasta que sólo permanezcan musulmanes";

o la de Al-Tabaqat Al-Kubra, vol. 2/2, p. 848:
"¡Matad a aquél que reniegue del Islam!";

o el 14º hadiz transmitido por al-Bujari y Muslim:
"no es permitido derramar la sangre de un musulmán excepto en uno de estos tres casos: el casado que comete adulterio, vida por vida y el que deja su religión y rechaza la comunidad".

No es para preocuparnos nuestros sucesores ya serán adoctrinados desde pequeños con asignaturas aparentemente inofensivas para aceptar sin traumas el cambio de sociedad.

Solo hay una incógnita ¿el dia que los musulmanes sean mayoría y gobiernen en Europa, también estarán preparados para aceptar vivir como ciudadanos de segunda “Dhimmis”?, que se lo pregunten a los coptos de Egipto y a los cristianos que están perseguidos y sin derechos, hoy y ahora, en todo Oriente.

Monmar

Y como colofón estas simpáticas declaraciones donde nos aconsejan no asociarnos con los países democráticos, nuestro deber es competir con ellos ¿Son nuestros enemigos? ¿Son un peligro? ¿Queda alguien que dude de los planes a corto plazo de Europa?


Noticia recogida en la prensa.


Franco Frattini, el comisario de Justicia, pedirá en la cumbre de Lisboa a los ministros europeos que eliminen barreras y abran fronteras a los asiáticos y africanos que arriesgan sus vidas intentando entrar en Europa para encontrar un trabajo.

“Debemos mirar la inmigración no como una amenaza sino como un enriquecimiento y un fenómenos inevitable del mundo de nuestra época,” declaró. “Europa debe competir con Australia, Canadá, EEUU y Asia.” Sugerirá que el término inmigración y su connotación negativa sea sustituido por el término “movilidad”.

Dentro de un mes Frattini propondrá una “carta azul” europea que compita con la carta verde americana. Los trabajadores cualificados podrían pedir un permiso de residencia por 2 anos que sería podría ser prorrogado. Tras 5 anos consecutivos de residencia en cualquier país de la UE, podrían obtener un permiso de residencia permanente.
También presentará un proyecto de ley que establezca estándares mínimos para trabajadores no cualificados y que sea un filtro a la hora de presentar una solicitud de permiso de trabajo.

La Comisión Europea abrirá centros de información en Mali. Los nativos de Mali podrán trabajar en Espana y Francia gracias a acuerdos a los que se ha llegado con dichos países. Será el primero de distintos centros que se irán abriendo en toda Africa. Las “reformas” harán que se duplica la población extranjera en la UE de aquí al 2030.

- Fin -

Ya nos lo predijo el estudioso del Islam Bernard Lewis “Europa será islámica al final del siglo.
También afirma que la U.E no será un contrapeso para EEUU. Junto a los Estados Unidos serán actores globales China, India y, posiblemente, una Rusia recuperada.

Europa será una parte del occidente árabe, del Magreb. A favor de ello cuentan la emigración y la demografía. Los europeos se casan tarde y no tienen ningún o muy pocos niños. Pero existe una fuerte emigración: turcos en Alemania, árabes en Francia y pakistaníes en Inglaterra. Estos se casan pronto y tienen muchos niños. Siguiendo las tendencias actuales habrá mayorías musulmanas en la población europea lo más tarde a finales del siglo XXI.

En las fechas si creo que se equivoca el Sr Lewis, Europa será Eurabia antes de mediados de siglo.


8.10.07

La masacre de cuatro mil homosexuales

Los iraníes ahorcan gays mientras que la izquierda occidental habla de "Alianza de Civilizaciones"

Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales. Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico.

En la Universidad de Columbia la semana pasada, el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad anunciaba: "No tenemos homosexuales como en vuestro país. No sufrimos eso en nuestro país. No sufrimos este fenómeno; no sé quién os ha informado de que lo sufrimos”.

Si hubiera alguna verdad en esto -- y no hay ninguna -- se debería a que el régimen islámico de Irán los habría matado, puesto que la homosexualidad puede ser un crimen capital en ese país. Un caso célebre tenía lugar el 19 de julio de 2005, cuando dos adolescentes, Mahmud Asgari, de 14 años, y Ayaz Marhoni, de 16, eran ajusticiados de una manera particularmente brutal en Irán por el crimen de actividades homosexuales.

Aunque los funcionarios iraníes insistían en que la sentencia de muerte se debía a la violación de un tercer chico, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán se pronunciaba en otro sentido. Asgari y Marhoni no fueron un caso aislado. Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales.

Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Hossein Alizadeh, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos Homosexuales, afirmaba que en Irán los homosexuales viven con "el miedo constante a la ejecución y la persecución y también el estigma social asociado a la homosexualidad”.

Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico. El Corán caracteriza a aquellos que "practican sus actos lujuriosos con hombres antes que con mujeres" como "transgresores de cualquier frontera” (7:81). Un hadith lanza "la maldición de Alá" sobre aquellos que se implican en actividades homosexuales.
Un escritor musulmán contemporáneo, Shaykh Abdul-Aziz Al-Fawzaan, llamaba "uno de los actos más pecaminosos conocidos de la humanidad" a la homosexualidad y afirmaba que "es prueba de los instintos pervertidos, el total colapso de la vergüenza y el honor, y la extrema podredumbre del carácter y el alma”.

Las opiniones legales en materia del castigo varían. Entre las escuelas de jurisprudencia islámica sunita (madhahib), la escuela Hanafi dictamina una severa paliza por la primera ofensa, y la pena capital si el delincuente reincide. La escuela Shafi 'i dictamina 100 latigazos para el homosexual soltero y la pena de muerte por lapidación si está casado. La escuela Hanbali exige la lapidación en cualquier caso. Mahoma, el profeta del islam, ordenaba a sus seguidores "matar al que sodomiza y al que se deja sodomizar” ('Umdar al-Salik, p17.3).

En muchas zonas estas ordenanzas son seguidas aún. El Código Penal Islámico de Irán contra los Homosexuales pide la pena capital por sodomía y un centenar de latigazos por prácticas lésbicas en las tres primeras ofensas, con la pena de muerte en caso de una cuarta. La homosexualidad es la ofensa capital no solamente en Irán, sino también en Arabia Saudí, Sudán, Yemen y Mauritania. En Malasia, puede conllevar una pena de cárcel de 20 años, y también es ilegal en Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Bosnia, Egipto, Jordania, Kuwait, el Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Omán, Pakistán, Somalia, Siria, Túnez, Turkmenistán, los Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, entre otros sitios.

Por supuesto, el Afganistán del régimen de los Talibanes atrajo la atención internacional por matar homosexuales derribando muros sobre ellos. El código penal paquistaní dictaminados años de prisión por actividades homosexuales, pero las sentencias islámicas tradicionales de latigazos y lapidaciones siguen siendo tremendamente populares.
Cuando las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos detenían a 26 varones a los que acusaban de participar en una boda homosexual masiva -- 12 vestidos de novio y 12 vestidos de novia, mas un disc-jockey y un hombre que debía oficiar la ceremonia -- en noviembre de 2005, las autoridades anunciaban planes de someter a los varones no solamente a latigazos y penas de cárcel, sino también a tratamientos hormonales.

A la luz de todo esto, el silencio de los colectivos de derechos de los homosexuales y la izquierda presuntamente "progresista" a propósito de los esfuerzos globales de los yihadistas islámicos por imponer la ley sharia es espantosamente miope.
-Mientras que atacan a los cristianos, que no son los que piden que los homosexuales sean encarcelados o asesinados con cualquier excusa, no dicen nada sobre la amenaza real a su supervivencia.
-Mientras que atacan a Israel, un país gay-friendly, permanecen en silencio a propósito de los asesinatos de homosexuales en el Irán islámico.

La difunta columnista Cathy Seipp recordaba un revelador incidente en marzo de 2006 cuando un amigo suyo entró en una librería City Lights de San Francisco y pidió un ejemplar del libro de la difunta y tan echada de menos Oriana Fallaci La fuerza de la razón. "No tenemos libros de fascistas", respondió de malas el cajero, dejando a Seipp musitando: "Lo más extraño de todo es el escenario de una persona así a la que le desagrada una autora por defender a la civilización occidental frente al islam radical -- cuando una de las primeras cosas que harán esos pobres y oprimidos islamistas si alguna vez llegan al poder en Estados Unidos (que Alá lo prohíba) es aplastar bajo muros a los sospechosos de ser homosexuales”.

Robert Spencer

La Sharia no es solamente un peligro para las mujeres, los progresista y muchos colectivos tan críticos con la iglesia Católica ya pueden comenzar a tomar nota de lo que les espera el dia (cada vez mas cercano) que consigan ser mayoría en Europa.

Aviso: Este video no es recomendable para personas impresionables, contiene imágenes muy duras.

La decapitación Islámica

7.10.07

El silencio de los buenos peor, que la maldad de los malos.


La Republica (Publicación digital) nos ofrece esta entrevista realizada a la vicealcaldesa de Barcelona Pilar Róala, mujer que se define de izquierda, y no criminaliza a Israel. No es antiamericana aunque no le gusten las políticas de Bush. Acusa a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo. Hace una furibunda crítica a la izquierda que sale a las calles a apoyar las dictaduras fascistas islámicas y a los oligarcas petroleros que financian el terrorismo que va matando por el mundo. Y por sobre todo, defiende la democracia y la libertad.


La ideología totalitaria y fascista está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--Tradicionalmente ­producto entre otras cosas de la Guerra Fría-- la izquierda se ha alineado con el mundo árabe en contra de Israel y de su aliado, Estados Unidos. Incluso hoy, la mayor parte de la izquierda en Latinoamérica ha salido a las calles a repudiar a Israel tras su respuesta a Hezbolá. ¿Por qué, una mujer de izquierda defiende a Israel?

--No soy judía, soy de izquierda. Soy periodista y no criminalizo a Israel. No me vuelvo loca pegándole a Bush ­aunque Bush no me guste-- o sea, no soy antiamericana, aunque pueda ser crítica con la política americana, como lo puedo ser con la política española. No soy antiamericana en el sentido patológico que plantea alguna izquierda. Ser antiamericana y antiisraelí es políticamente correcto. Dividir al mundo entre buenos y malos como en la Guerra Fría es una barbaridad, es no ver la realidad.

Si soy --en el tema islámico-- furibundamente crítica con el totalitarismo islámico que va hoy matando por el mundo.

--¿Por qué?

--Porque no solo vengo de un partido de izquierda, soy de izquierdas. Y la izquierda entendida como esa ideología que quiere mejorar la vida de la gente tiene que basarse en la carta de Derechos Humanos, o no sirve.

Yo fui de una izquierda que nunca se enamoró de Stalin, siempre tuvo claro que fue un tirano. Nunca se enamoró de Pol Pot y nunca se enamoró de Castro, salvo en algún momento cuando éramos universitarios, pero no mucho. Siempre tuve claro que en nombre de la libertad, de la solidaridad, no se puede justificar manchar las banderas de la izquierda de sangre. Los millones de muertos no se pueden olvidar.

La izquierda antimoderna, que sí se enamoró de dictadores, continúa del lado de dictadores. No me extraña. La izquierda ha logrado convertir lo políticamente correcto en una forma de censura política y nadie se atreve a moverse de la foto. Y si la foto es, yo soy de izquierdas, ahí en lugar de hacerte preguntas tienes todas las respuestas hechas.

Te diré la verdad, yo siempre seré de izquierdas. Pero voy a atacar a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo.

Y no decir hoy en el mundo que Irán es un país fascista, que esclaviza a su gente, que paga terrorismo, que mata en Buenos Aires, o quién sabe en qué lugar. Que Arabia Saudí es una oligarquía fascista, que esclaviza a sus mujeres. Que el Islam está en manos totalitarias en casi su totalidad y que eso es un problema para el mundo. Eso lo voy a decir en nombre de la izquierda.

Y la izquierda que sale a la calle con banderitas de Hezbolá y de Irán que se vaya a vivir a Irán, y van a ver lo que significa la disidencia, el pensamiento crítico, la falta de libertad de expresión, la muerte, la falta de derechos y libertades. No es un problema de culturas, es un problema de Derechos Humanos, civiles, de libertad y de democracia.

No hay dictaduras malas y buenas. No se puede tener doble moral. Si estuve en contra de las dictaduras de Pinochet, de la de Uruguay, de las de América Latina, estoy en contra de la dictadura de Castro. Estoy en contra de las dictaduras islámicas. No se puede tener doble moral. No se puede ser inmoral.

--El conflicto en Medio Oriente es constante, más allá de las escaladas puntuales como la de hoy. ¿Tiene solución?

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--¿En qué se equivocaron los palestinos? ¿Cuál fue el papel de Arafat?

--Palestina se ha equivocado siempre al escoger a sus interlocutores. Arafat fue un desastre. Fue un tipo violento, corrupto y que nunca quiso ser un estadista. Nunca quiso gestionar un Estado, quiso gestionar una épica y se cargó todas las esperanzas de paz.

--¿Cuál es tu opinión del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas?

--Tuvimos un momento de esperanza con Mahmud Abbas. Creo que es el hombre más importante que ha tenido Palestina, aunque no lo sepa. Es el hombre que mira más lejos, defendiendo a su pueblo, pero desde una perspectiva democrática. Pero Abbas ha llegado de la manito de Hamas. Y Hamas es un desastre...

--E Israel...

--Israel es una democracia, con todas sus dificultades, que lleva cincuenta años luchando por la supervivencia, y que está rodeada por países miembros de la ONU que financian grupos terroristas para destruirlo.

Hablamos de millones de dólares anuales, que se dedican no a gestionar generaciones para que se entiendan, para la paz, la cultura, el desarrollo, la sanidad, sino para el terrorismo islámico. Por eso creo que lo sorprendente es que Israel aún viva, que exista. Tiene un Ejército poderoso, tiene armas nucleares disuasorias, pero delante tiene cientos de miles que están dispuestos a matarlos. Y eso qué país y a qué costo se puede aguantar.

Ahora ha habido otra guerrita y va a haber más. Esta tregua no durará mucho y eso lo sabe quien conozca esa zona.

--¿Qué tendría que pasar para que la tregua fuera definitiva, para lograr una camino hacia la paz?

--Este ciclo terminaría si mañana el mundo le dijera a Irán ni un dólar más para la guerra. Si le dijera, tú no vuelves a intervenir contra otro país. Pero la ONU no sirve para nada, Koffi Annan va de paseo, Europa está en sus cosas con sus negocios e intereses, en América Latina la izquierda se vuelve loca y sale a gritar viva Irán.

Y yo me pregunto, quién va a parar a Irán a Siria, quién va parar la ideología totalitaria y fascista que está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo.

Esta no es la guerra de Israel con Palestina. Es la guerra con Irán, Siria y con un montón de oligarcas del petróleo que financian al terrorismo. Yo te aseguro que el gran problema del mundo no es Israel y Palestina, eso es una excusa. El problema del mundo es el totalitarismo islámico.

--En Europa cómo se ve este problema, teniendo en cuenta que son los vecinos más próximos del Medio Oriente...

--Este peligro lleva los siguientes números de muertos: más de 100 en Buenos Aires, 200 en Nairobi, 4.000 en Nueva York, 200 en Madrid, 50 en Londres, 500 en Beslan, 400 en Bali, 500 en Bombay, y ni te cuento los que llevan en Israel, los que murieron en Turquía, en Irak mientras que hacen una fila para conseguir un trabajo. Pensar que esto es una amenaza es una tontería, esto es una realidad.

Hace pocos días se ha abortado un atentado que podría haber causado otra masacre. Los británicos dijeron ­y son muy precisos en el lenguaje-- un número inimaginable de víctimas. Hablaban de aviones que iban a estallar sobre ciudades. Claro algunos dicen es una película americana. ¿Y los atentados de Nueva York? Sabes que las autoridades españolas han detenido a más de 80 islamistas que querían atentar en España, y eso que Zapatero es de los buenos, es amigo de los árabes. Cuidado, creer que el tema se resuelve siendo conciliador con las tiranías es igual que cuando Chamberlain fue con su paraguas a ver a Hitler, eran un poquito amigos, y luego vino lo que vino.

En el mundo libre --cuando digo libre digo cualquier ciudadano del mundo que rece al Dios que rece, que coma lo que coma, me da igual que sea musulmán, judío, católico o que no sea nada--, el que está a favor de la vida y la libertad, tiene que estar preocupado de que en nombre de una ideología totalitaria matan a las personas que toman un tren, un autobús o un avión.

Esta locura tenemos que tomarla en serio. Qué pasa, Uruguay no está en el mapa. Bali estaba en el mapa, Beslan, Bombay también. Estamos todos en el mapa. La trinchera hoy es el mundo.

--¿Israel es la última frontera de Occidente?

--Yo no creo que estemos en una confrontación de civilizaciones. Yo conozco gentes fantásticas en el mundo musulmán que quieren vivir tranquilos. Esta locura no les gusta y los asusta. Pero sí es cierto que 1.300 millones de personas viviendo en dictadura no ayuda.

Es decir, la frontera no es el mundo islámico, es la falta de libertad.
Y ahí sí es cierto que Israel está en la trinchera última. Israel es un trozo de democracia en un mundo, que no por ser islámico, sino por vivir bajo dictaduras está haciendo la guerra. Y ciertamente el judío es el más occidental de todos.

Pero, cuando tú lees los textos de Al Qaeda, de los Hermanos Musulmanes, de chechenos e incluso de Hamas, te hablan un minuto del judío, luego te hablan de Occidente y de los Cruzados, y te hablan de recuperar AlAndaluz en su locura medieval. Esto no empieza ni termina en Israel.

Desde luego que muchos israelíes creen que están haciendo el trabajo sucio de Europa, en particular, y del mundo globalmente. Y no les falta parte de razón.

--La causa islámica ha tenido muchos aliados en Latinoamérica. Incluso el presidente venezolano Hugo Chávez, además de realizar duros discursos, retiró a su representante diplomático de Israel.

--La izquierda europea y los intelectuales se pueden equivocar en muchas cosas y yo he sido muy crítica con algunas de ellas, pero con Chávez nadie se ha equivocado. Algunos piensan en América Latina que Chávez es un estadista.
Chávez es un payaso con petróleo y más clara no puedo ser.

A mí me repugna en nombre de la izquierda que yo creo, por la que lucharon y murieron mis antepasados --mi tío abuelo fue el primer condenado a muerte de Franco--, que personajes de poca categoría moral a quienes tipos como Gadafi le han dado un premio de Derechos Humanos, y que defienden tiranías como la iraní, digan que lo hacen en nombre de la izquierda. Qué vergüenza.

Yo puedo entender que algún país con problemas económicos, como Argentina diga lo siento me voy a dormir con el enemigo. Pero cuando uno se va a dormir con el enemigo no sabe cómo se despierta. Chávez es un problema. Por un lado la locura integrista aprieta las tuercas a la libertad y por la otra los populismos demagógicos hacen lo mismo en América.

Ustedes tienen en América Latina tipos de mucha más categoría política, moral y solidaria. No voy a dar nombres, pero la misma coalición que ustedes tienen gobernando Uruguay tiene mucha más categoría. Tiene mucha más categoría moral para hablar de los Derechos Humanos que este tipo.
Mire. Si algo me duele a mí es que Chávez hable de Bolívar.
Bolívar fue un hombre de una categoría intelectual, un gran masón, amigo de los intelectuales europeos, un libertador. Ese sí era un hombre de categoría. Da risa cuando este personaje se compara.

Si hoy viene un hombre a su casa y le dice: tengo a mi mujer esclava, no le dejo tomar el coche, no puede casarse con quien quiere, no puede estudiar, no puede ser médico, no puede ser poeta, y además la puedo lapidar. Y te dice la televisión y los medios te censuran, no hay libertad de expresión, se persigue a los que opinan diferente, entre otras barbaridades.

Si este tipo viene a tu casa tú piensas que está loco, pero claro, tiene petróleo y se convierte en el rey de Arabia Saudí.
Eso mismo ocurre con Chávez. A Chávez no lo invitaríamos a tomar café, diríamos que este tipo tiene un problema. Pero tiene petróleo. El problema lo tenemos nosotros.

--Hay soluciones para el conflicto del Medio Oriente. El camino es el diálogo político con los sectores moderados del mundo musulmán...

--Yo no tengo la solución. Sólo me atrevo a verbalizar algunas cosas. Lo primero es que las grandes organizaciones musulmanas que viven en democracia tienen una responsabilidad muy seria.
Yo apelo directamente a los musulmanes que viven en Uruguay, Argentina. en España, en Latinoamérica que salgan a la calle contra esta locura. Están matando en nombre de su gente. No puedo creer que estén a favor de esa locura. Están matando en nombre de su Dios. Tienen una gran responsabilidad moral.

Como dijo Luther King, el gran problema no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

Por supuesto que hay que trabajar con las organizaciones islámicas que no sean integristas, yo no estoy en contra de los musulmanes, estoy en contra de los líderes religiosos que en nombre de Alá matan.

Hay que hablar con los países que intentan reformas serias. Turquía es muy importante. Marruecos, siendo una dictadura enormemente rica que tiene a su gente en la miseria, empieza a dar signos interesantes porque está preocupado.

Hay que cuestionar en los organismos internacionales a las dictaduras de los petrodólares, porque no puede ser que esclavicen y maten impunemente, que lapiden a las mujeres, y no pase nada.

Hay que ayudar a los intelectuales musulmanes que denuncian, hombres y mujeres que se juegan el pellejo, que viven amenazados de muerte y si esconden por decir soy musulmán y esto es una locura.

Y hay que decir con toda claridad que cuando son gente de izquierda que defienden estas tiranías, son traidores.

Y cuando son musulmanes traicionan al Islam de paz.

Y cuando son países occidentales traicionan a su propia responsabilidad, y los hay, Venezuela por ejemplo.


LA REPUBLICA.
JOSE LUIS MARTINEZ



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3.10.07

Europa explicada por un árabe


No he resistido la tentación de haceros partícipes de este artículo que nos define con meridiana claridad lo que manifiestamente esta sucediendo en Europa con el asentimiento de todos los políticos que nos manipulan descarada e inmoralmente, por mucho que intentemos definir esta actitud con palabras políticamente correctas, lo cierto es que solo existe un modo que nos permite exponer la realidad, “Islamización” e “Invasión” Europea.

Europa explicada por un árabe

Tahar Ben Jelloun, a semejanza de otros muchos, es un árabe que vive en Europa. Y lo hace con premeditación y alevosía. Tahar Ben Jelloun, a diferencia de otros muchos, es un niño mimado con los parabienes de la crítica, los premios, las traducciones, con toda la parafernalia de los abanderados de la Europa multiétnica (y a fe que él se ve justo merecedor de tales prebendas).
Pero Tahar Ben Jelloun lleva además la pátina del falsario, del voluntarioso intelectual homologable al europeo, pero manteniendo, cómo no, sus características definitorias. Este Premio Goncourt 1987 publicó hace unos días un artículo, que tradujo el rotativo barcelonés La Vanguardia, con el título “Razones de la elección de Nicolas Sarkozy”, donde intenta mofarse y ridiculizar al recién elegido presidente de la V República francesa, advertir del peligro que corre Francia y Europa con él, y precavernos contra los sarkozyanos que se han manifestado contra el racismo antiblanco (el único políticamente correcto, no lo olvidemos).
Pero hoy no deseo analizar este texto, sino uno, olvidado tras cinco años desde su edición en España, donde nuestro invitado pretendía acercar la creencia islámica a los niños (a todos los niños). Es para anotarlo y observar dos cosas: su odio hacia Europa y su condición sectaria.

Después de Papá, ¿qué es el racismo?, bendecido con el Global Tolerance Award por el occidental Kofi Annan, Ben Jelloun volvió hace unos años a la carga de las conciencias blandas con El islam explicado a nuestros hijos (Barcelona, RBA, 2002), un panfleto con la estructura de catecismo o de unas FAQ, exclusivamente salidas de su cabeza, donde irá haciendo accesible esta religión asiática a las hipotéticas preguntas de su hija.
Ello estaría bien si en verdad nos encontráramos ante una explicación sencilla y veraz de qué es el islam; pero tengo la impresión de que este libro ni está escrito para “nuestros hijos” (los de los musulmanes visitantes en Europa), ni para los verdaderos musulmanes (que no han salido de sus países), ni para los europeos deseosos de conocer, en un rato, los principales puntos de referencia de la doctrina islámica.
No, El islam explicado a nuestros hijos no tiene estos destinatarios, sino los padres europeos convencidos de la convivencia posible de las religiones y de cómo hacer aceptar a sus hijos la naturalidad de la presencia aquí de credos antagónicos al nuestro y de su derecho a establecerse como si fueran autóctonos. Más que un libro que abogue por el necesario respeto hacia la fe de los demás, es un libro combativo a favor de la inmigración masiva y la implantación, por derecho, de su fe religiosa.

Deseo empezar, dado el tema, con una frase escrita sin remilgos para centrar este asunto de creencias: la religión propia de Europa era el paganismo; a partir de un determinado momento fue la mezcla de neoplatonismo y mensaje de Jesucristo, el llamado cristianismo en todas sus variantes. Cualesquiera otras que intenten suplantarlas siempre serán ajenas a nosotros. He escrito bien: cualesquiera.
Y esto, a pesar del maquillaje cristiano de nuestras tradiciones originarias, y a pesar también de una cristiandad sumergida en muchos ciudadanos de aquí, es algo que conoce Ben Jelloun. Por ello su reincidencia en ridiculizar el politeísmo árabe preislámico en varios pasajes de su texto (no olvidemos que el santoral cristiano no es otra cosa que un politeísmo ad hoc; o que el mormonismo es directamente politeísta).
Así, al referirse a la religión árabe primera, lo hace con estos términos: El resto de las comunidades adoraba figuras de piedra, lo que se llama “ídolos”. (...) Algunos creían en las fuerzas de la naturaleza, la fuerza del viento, la memoria de los antepasados, de los familiares que vivieron antes que ellos (p. 18). Cuando su hija le pregunta qué le enseñaba el ángel Gabriel a Mahoma (Mohamed, en el libro), Ben Jelloun, entre otras cosas, responde: que no hay que adorar las piedras (p. 22).
Más adelante, se extenderá en la explicación: antes de que Mohamed se convirtiera en el enviado de Dios, la gente de Arabia hacía lo que quería, no tenía unas reglas estrictas que cumplir y, además, creían que las estatuas de piedra eran dioses (p. 27), para acabar definiendo: [Los idólatras] son politeístas, es decir, que creen en varios dioses; adoran a ídolos de piedra (p. 28).
El hecho de falsear de tal modo la realidad, cuando en otros fragmentos del libro evade cualquier crítica o pronunciamiento (por ejemplo, ante la sura del Corán donde se conmina a matar a los “idólatras”) no es casual. Negando la verdad esencial del paganismo, niega validez a la cultura greco-latina, donde más progresó artística, espiritual e intelectualmente, la cultura, no lo olvide nadie, por la que Europa es lo que es.
Pero no se queda ahí la cosa, pues el catolicismo convirtió en una de sus señas de identidad la proliferación de imágenes y estatuas de cristos, vírgenes, santos y santas, con la consiguiente devoción de sus fieles. Y el catolicismo es la religión mayoritaria en Francia. ¿No esconde esta crítica a la idolatría preislámica una cierta tendenciosidad respecto a otras “idolatrías” de raigambre pagana como la católica?

En otro orden de cosas, uno de los momentos más tiernamente emotivos de El islam explicado a nuestros hijos es cuando la niña, tras explicarle su padre las aventuras de Mahoma, salta feliz y contenta: ¡Así que Mohamed era un emigrante! (p. 29). Le faltó escribir “¡Qué bien! ¡Como nosotros!”.
Sin embargo, el autor deja claro, en todo momento, que esa necesidad de movimiento es una dádiva de los árabes al mundo, pero paradójica: los árabes habían comprendido algo muy sencillo: que, para progresar y enriquecerse, no hay que encerrarse en casa, al contrario, hay que abrir las puertas y las fronteras, ir hacia los demás (p. 51), aunque sea a golpe de cimitarra. Los verbos presentes en la cita anterior son “progresar” y “enriquecerse”. Y hacerlo, además, en una tierra de idólatras infieles.
¿Han de tener algún problema en llevar a cabo su plan?
Es una lástima que Tahar Ben Jelloun no aplique a los árabes establecidos en Europa las reflexiones sobre la presencia europea en el norte de África. Se refiere a nosotros en estos términos: al final del imperio turco, les llegó el turno a los europeos de irrumpir y establecerse con todos sus trastos, en unos países a los que nadie los había invitado a entrar (pp. 71-72). Yo aún me pregunto qué hace Ben Jelloun viviendo en Europa, establecido con toda su progenie y sus trastos donde nadie lo ha invitado a entrar.

Pero la cuestión es que, al margen de esa relación amor-odio con Europa, tampoco desean convertirse en “europeos”. De hecho, la dicotomía entre árabe y europeo está presente a lo largo de todo el libro, dejando claro a su hija, desde el mismo principio, que no es francesa, y, por tanto, estigmatizándola y estableciendo él una conducta racista: eres árabe, aunque no hables este idioma (p. 7).
Más adelante, al tratar de la transmisión de los conocimientos en la Edad Media, asevera: en aquella época, los europeos se servían de los descubrimientos hechos a través de las traducciones árabes para hacer progresar su cultura (p. 45), pues cuando los árabes llegaron a Al-Andalus, les impresionó la pobreza cultural del país a pesar del patrimonio del imperio romano (p. 49).
Tópicos conocidísimos, sin base alguna y ridículos, pero que, tristemente, hacen su camino entre nosotros. Hay pues cierta inquina respecto a los valores de Europa: por una parte es admirada (de ahí los continuos intentos de vilipendiarla), pero por otro es mirada como algo ajeno. Tal vez se dé en Tahar Ben Jelloun el fervor del resentido: aquel que ha huido de las bases de su cultura y quiere instalarse en otra, conservando de ambas lo que más le beneficie a modo completamente individual.
Con tales precedentes, no puede extrañarnos que escriba: Y para terminar, te citaré una aleya del Corán donde se alaban las virtudes del mestizaje (p. 76), algo que puede unirse con la declaración de intenciones del principio del libro, una verdadera cuadratura del círculo: Aquel día comprendí que podía ser musulmán sin tener que practicar, con una severa disciplina, las normas y leyes del islam (p. 13).
¿Quién es Ben Jelloun?: alguien que reniega de su tierra, de su cultura, de su gente y de su tradición. ¿Puede ser un individuo así modelo de algo?
Sí: recordemos el premio “tolerante” al cual aludía más arriba. Pero sólo puede ser imagen de esta quiebra de valores, de ese mare mágnum en que se quieren convertir las verdaderas tradiciones de los pueblos del mundo, un buffet libre donde importa sobre todo la asepsia de los seres, la mediocridad bien entendida de lo anodino. Para Ben Jelloun, el mestizaje no es que su hija se case con un budista, sino que Europa se llene de árabes y aquí se practique el islam. Pero eso no es mestizaje, es invasión.

El listado de agravios benjellouniano es corto pero intenso: ataque a los valores religiosos de Europa (sean los paganos verdaderos o los ahora mayoritarios), crítica sin contemplaciones de nuestra historia con la suficiente cara dura de juzgar un hecho dependiendo de quién lo realiza, alabanza del mestizaje (?), minimización de la importancia de la cultura europea... ¿Qué más le queda a este paladín de la sustitución cultural? Dar ejemplos que lleven a su hija a exclamar: Los árabes inventaron un mogollón de cosas (p. 56), quedándose los dos tan maravillados de ver lo impagable de la contribución árabe para la formación de Europa.
Lo curioso es que se atreve a dar ejemplos: La Fontaine se basó en Ibn al-Muqaffa, Daniel Defoe es cinco siglos posterior a un granadino, Ibn Batuta precedió a Marco Polo... Está claro que no merecería la pena dar contrarréplicas, pero la verdad es que Esopo precede a Ibn al-Muqaffa, que nada tiene que ver Robinson Crusoe con una novelita religiosa y que Piteas o Alejandro Magno también realizaron sendos recorridos a los extremos del mundo conocido entonces.
El multiculturalismo no sólo olvida la jerarquía en las culturas, parece que también ha comenzado a hacerlo con las fechas históricas concretas.

En pocas palabras, los europeos, aparte de ser unos locos invasores, si tenemos algo de valor se lo debemos a los árabes. Ésta parece ser nuestra verdad. Y eso que, religiosamente, Ben Jelloun plantea un islam “descafeinado” (o eso nos quiere hacer creer), compaginable con la laicidad y consumismo de los Estados europeos de hoy.
Los únicos puntos de conflicto con este paraíso terrestre se hallan en la consideración de la mujer y se queda bastante al margen de una condena de su postergación en el seno de la sociedad islámica: justifica que lleven hiyab (sin dar una opinión clara al hacer referencia al conflicto surgido en los colegios de Francia por su uso), que no puedan casarse con un no musulmán, que en la mezquita los sexos estén separados, prefiere la muerte de una mujer a la de un varón (tuvieron tres hijos y cuatro hijas.
Por desgracia, no sobrevivió ningún varón (p. 18))... Pero, a la vez, camufla estas afirmaciones diciendo lo contrario: Yo tengo esperanzas en que los países musulmanes tomen las disposiciones oportunas para que la mujer no siga siendo desvalorizada y despreciada en nombre del islam. Debe ser igual que el hombre en el plano legal (p. 79).
¿Está la trampa en la coletilla “en el plano legal”?

El islam explicado a nuestros hijos no explica el islam a sus hijos, sino a los nuestros. Se ha escrito con conocimiento de causa de Europa y teniéndola a toda hora presente. Ese resentimiento no puede ser ignorado por nosotros, los objetos de tal. No deja de ser curioso, y enormemente triste, que a todo aquel que nos critica se le aplauda, se le premie y se le den parabienes. Pero ya no hay que seguir diciendo que esto anuncia la decadencia de nuestra civilización, sino empezar a formar con los hombres que nos queden.
Por: Josep Carles Laínez.

El lector que piense que esta forma de explicar el pasado-presente es casual, esta muy equivocado, solo es necesario visitar algún país turístico como Túnez o Egipto (países que se autodefinen como moderados) para comprobar in situ que el adoctrinamiento religioso-social es un hecho real, los guías no pierden una ocasión para dirigir los grupos hacia las mezquitas y desde ellas explicar las bonanzas del Islam, y aprovechando la charla y sin prisas, (porqué he de decir que para estos menesteres si disponen de unos bancos donde los ingenuos occidentales se sientan bien cómodos) para hacer creer a los incautos turistas que ellos descubrieron todo lo que existe en el mundo, hasta afirmar sin rubor que Colon probablemente fue Árabe.

Culturalmente y a pesar de que la inmensa mayoría son analfabetos, pero no tontos, entienden perfectamente y asimilan el adoctrinamiento que reciben para elevar la autoestima al sumun, son únicos e envidiables, ignoro los años que llevan impartiendo esta materia inculcatoria de la superioridad, pero a tenor de cómo tienen la lección aprendida no deben de ser pocos, es mas que probable que coincidan con los mismos años que lleva Europa autoflagelándose.

¿Acaso le queda fuerzas al género humano cuando ha perdido todos los valores, y se le bombardea diariamente con mensajes de culpabilidad?
Ni el propio Sigmund Freud podría sobrevivir en la misma situación que nos encontramos los europeos; criticados, humillados, vapuleados, culpabilizados, agredidos, amenazados y por si fuera poco insultados verbalmente con términos mal usados de racismo y xenofobia, y todas las fobias existentes en el diccionario, solo por difundir lo que todos sabemos y solo unos pocos denunciamos, sin miedo, haciendo uso del único derecho que nos queda… de momento… al ritmo que vamos el mañana esta en juego.
Monmar