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12.10.07

El velo no es el velo


La Generalitat, o Gobierno autónomo de Cataluña, ha obligado a un colegio público de Gerona a admitir a Shaima, una niña marroquí de ocho años, que desde hacía una semana faltaba a clases porque las autoridades del plantel le habían prohibido el ingreso mientras llevara el hiyab o velo islámico.

El director fundó la prohibición en el reglamento del colegio, que rechaza en el atuendo de los alumnos "cualquier elemento que pueda causar discriminación". Por su parte, la Generalitat considera que "el derecho a la escolarización" debe prevalecer sobre las normas internas de los centros educativos.

A diferencia de lo que ocurre en países como Francia o el Reino Unido, donde hay leyes sobre el uso del velo islámico en las escuelas públicas, en España no existe legislación al respecto y hasta ahora el permiso o la prohibición de llevarlo estaba librado al criterio de los propios centros de enseñanza.
Lo ocurrido con la niña marroquí establece un precedente que, de prevalecer y extenderse, abriría las puertas de la instrucción pública al llamado multiculturalismo o comunitarismo. A mi juicio, semejante perspectiva es sumamente riesgosa para el futuro de la cultura de la libertad en España.

A primera vista, semejante afirmación parecerá a algunos exagerada o apocalíptica. ¿Qué puede tener de malo que una pobre criatura, acostumbrada por la religión y las costumbres de su familia a tocarse con el hiyab lo siga haciendo en las aulas escolares? ¿No sería una crueldad obligarla a destocarse y lucir los cabellos a sabiendas de que, para sus creencias y usos comunitarios, tal cosa sería tan traumático como para las niñas cristianas exigirles mostrar el busto o las nalgas?
De allí a considerar que prohibir el velo islámico a las niñas en los colegios públicos es prejuicio antimusulmán o etnocentrismo colonialista y racista hay sólo un paso cortito.

Sin embargo, no es tan sencillo. El velo islámico no es un simple velo que una niña de ocho años decide libremente ponerse en la cabeza porque le gusta o le es más cómodo tener los cabellos ocultos que expuestos. Es el símbolo de una religión donde la discriminación de la mujer es todavía, por desgracia, más fuerte que en ninguna otra -en todas ellas, aun las más avanzadas, se discrimina aún a las mujeres-, una tara tradicional de la humanidad de la que la cultura democrática ha conseguido librarnos en gran parte, aunque no del todo, gracias a un largo proceso de luchas políticas, ideológicas e institucionales que fueron cambiando la mentalidad, las costumbres y dictando leyes destinadas a frenarla.

Una de esas grandes conquistas es el laicismo, uno de los pilares sobre los que se asienta la democracia. El Estado laico no está contra la religión. Por el contrario, garantiza el derecho de todos los ciudadanos de creer y practicar su religión sin interferencias, siempre y cuando esas prácticas no infrinjan las leyes que garantizan la libertad, la igualdad y demás derechos humanos que son la razón de ser del Estado de Derecho.

Los colegios públicos de un Estado laico no pueden ser confesionales, porque si lo fueran y privilegiaran a una religión sobre otras, o sobre los no creyentes, ejercerían una discriminación inaceptable en una sociedad de veras libre. En ésta la religión no desaparece, se confina en el ámbito privado, fuera de las escuelas y las instituciones públicas.

Los creyentes pueden constituir escuelas privadas de carácter confesional, desde luego, o impartir en las iglesias o en el seno de las familias todas las doctrinas y creencias en las que quieren educar a sus hijos. Pero la religión no puede invadir el dominio público sin que principios básicos de la cultura democrática, sobre todo la igualdad y la libertad de los ciudadanos, se resquebrajen y se establezcan privilegios y jerarquías abusivas.

El velo islámico en las escuelas públicas es una cabecera de playa con la que los enemigos del laicismo, de la igualdad entre el hombre y la mujer, de la libertad religiosa y de los derechos humanos, pretenden alcanzar unos espacios de verdadera extraterritorialidad legal y moral en el seno de las democracias, algo que, si éstas lo admiten, podría conducirlas al suicidio.

Porque con el mismo argumento con que se pretende que el hiyab sea admitido en las escuelas se puede exigir, también, como han hecho y conseguido los islamistas en algunas ciudades de Europa, que haya piscinas municipales separadas para hombres y para mujeres pues para las hembras musulmanas resulta impúdico compartirlas con los varones.
Y, si se trata de respetar todas las culturas y las costumbres ¿por qué la democracia no admitiría también los matrimonios negociados por los padres y, en última instancia, hasta la ablación del clítoris de las niñas que practican tantos millones de creyentes en el África y otros lugares del mundo?

El multiculturalismo parte de un supuesto falso, que hay que rechazar sin equívocos: que todas las culturas, por el simple hecho de existir, son equivalentes y respetables. No es verdad. Hay algunas culturas más evolucionadas y modernas que otras, y aunque es verdad que aun en las culturas más primitivas existen prácticas, usos y creencias que han enriquecido la experiencia humana y enseñanzas que las otras pueden aprovechar, también lo es que en muchas culturas sobreviven prejuicios y conductas bárbaras, discriminatorias y hasta criminales que ninguna democracia puede admitir en su seno sin negarse a sí misma y retroceder en el largo camino de la civilización que lleva andado.

Francia, donde el tema del velo islámico es objeto de viejos e intensos debates, lo ha entendido así y ha dado un buen ejemplo al resto de los países democráticos prohibiendo por ley, desde 2004, "el uso de elementos ostentatorios de carácter religioso en las escuelas e institutos públicos del país".

Al principio, esta medida fue considerada por algunos supuestos "progresistas" como reaccionaria y sustentada en un prejuicio contra los inmigrantes de origen musulmán. No lo era. Por el contrario, su razón profunda es dar la oportunidad a todos, extranjeros y nacionales, de cualquier raza, cultura o religión, de trabajar y vivir en Francia en un ambiente de legalidad y libertad que les permita seguir practicando todas sus creencias y costumbres que sean compatibles con las leyes vigentes. Y, desde luego, renunciando a las que no lo sean, como hicieron las iglesias cristianas en el pasado, cuando tuvieron que acomodarse a las sociedades abiertas.

Si se considera que la democracia ha significado un extraordinario avance sobre los regímenes despóticos y absolutistas de antaño, es difícil entender que ella pueda ser sólo válida para los demócratas y que los países democráticos, en nombre de la falacia de la equivalencia absoluta de las culturas, admitan en su seno enclaves antidemocráticos o prácticas reñidas con los principios básicos de la igualdad y la libertad.

Quienes defienden el multiculturalismo y el comunitarismo tienen una idea estática y esencialista de las culturas que la historia desmiente. Ellas también evolucionan, de acuerdo al avance de la ciencia y los intercambios que son cada vez más frecuentes en el mundo moderno de ideas y conocimientos que, poco a poco, van transformando convicciones, prácticas, creencias, supersticiones, valores y prejuicios.

Un musulmán moderno de, digamos, el Líbano o El Cairo tiene muy poco que ver con los musulmanes fundamentalistas de Darfur que arrasan aldeas y queman a familias enteras por ser paganas y ponerlos dentro de la misma etiqueta cultural es tan absurdo como considerar idénticos, por ser cristianos, a los católicos generalmente tolerantes y democráticos de las sociedades abiertas de nuestros días con los inquisidores o los cruzados medievales que torturaban y asesinaban en nombre de la cruz.

Si los países democráticos quieren ayudar de algún modo a que la religión musulmana experimente el mismo proceso de secularización que ha permitido a la Iglesia Católica adaptarse a la cultura democrática, lo peor que podrían hacer es renunciar a logros tan importantes como el laicismo y la igualdad para no parecer etnocentristas y prejuiciosos. No hay etnocentrismo alguno, sino universalismo y pluralismo estrictos, en no hacer concesiones en la defensa de los derechos humanos y de la libertad.

El sistema francés me parece más claro y más eficaz que el adoptado por el Reino Unido, donde el Estado ha transferido a los colegios e institutos de enseñanza la decisión de autorizar o prohibir el uso del velo islámico en las aulas. Pero esta potestad sólo vale en lo que concierne a los estudiantes.
En cambio, las maestras están prohibidas de dar clases veladas, según una decisión del Poder Judicial del año pasado, luego de que una profesora se presentara en el aula británica embutida en un niqab, especie de carpa vestuario que cubre el cuerpo femenino de pies a cabeza. ¿No es absurdo que se prohíba a las maestras lo que se permite a las alumnas o viceversa?

En las fotos de la prensa de esta mañana, Shaima, la niña marroquí de ocho años, sonríe feliz con sus grandes ojos porque podrá ir al colegio portando el velo que, según le enseñó su abuelita, deben llevar siempre las buenas creyentes. ¿Seguirá siendo tan feliz ahora convertida en la excepción a la regla en su colegio? Yo creo que las buenas almas de la Generalitat catalana la han condenado a la infelicidad.

MARIO VARGAS LLOSA
ELPAIS.com 07/10/2007

9.10.07

Los Musulmanes no se integran en Europa



Después de haber recibido varios comentarios con insultos y amenazas, no me resisto a la tentación de contestar públicamente a semejantes individuos.

Referente a los insultos, nada nuevo a estas alturas que me pueda provocar preocupación, ya suena a letanía repetitiva el eco de los insultos sin fundamento “xenofobia, racismo” repetidos hasta la saciedad con el único fin de imponer la ley del más valiente, y amedrentar a las personas.

Muy diferente es verter amenazas bajo la cobardía del anonimato, actitud más que denunciable en cualquier país que se rija por unas leyes democráticas, y donde el derecho a la libertad de expresión este implícita en la Constitución.

Lo lamentable de la situación para los extorsionadores es que lejos de acobardarme me han incitado a expresarme con mucha mas impulso y a defender con argumentos las publicaciones expuestas en este Blog, al parecer tan ofensivo.

En muchos de los artículos aquí recopilados los autores, personas de prestigio, historiadores, estudiosos del Islam, tratan de hacernos ver una realidad histórica, esta realidad es la gran dificultad que supone la convivencia pacifica entre individuos de diferentes culturas, pero como siempre con unas más que con otras.
Como ejemplo tenemos a los Yugoslavos, Italianos, Españoles Portugueses que han sufrido la inmigración y no obstante a que muchos han regresado a sus respectivos países, otros se han casado y fundado sus familias y todos se han integrado aceptando sus normas y su forma de vida, en una palabra integrándose al país que les dio la oportunidad de prosperar en la vida.
Este tipo de inmigración es la deseable, la inmigración positiva.

Esto no sucede con los musulmanes, los musulmanes no solo tienen una religión totalitaria y excluyente, El Islam es una religión.
Pero el Islam es también la pretensión de articular la convivencia social conforme a las normas que figuran en un libro supuestamente revelado por Alá a Mahoma.
El Corán, contiene un catálogo de disposiciones civiles, penales y penitenciarias, que constituyen un verdadero Código, cuyo vigor se aspira a implantar con todo su rigor en las sociedades islámicas, y que no es otra cosa que la propia Sharía, o ley islámica llevada a la práctica hasta las máximas consecuencias.

Por esto es un grave error cuando nos referimos al Islam interpretarlo como una simple religión, el Islam dicta los cánones en la forma vivir, inclusive en la vestimenta:

Así, la azora 33, aya 59, prescribe que se cubran con un velo:
"profeta; di a tus esposas, a tus hijas, a las mujeres creyentes, que se ciñan los velos; ese es el modo más sencillo de que sean reconocidas y no sean molestadas".

Así la azora 4, aya 38, que ordena a los varones que traten a golpes a aquéllas de sus esposas de quienes teman la indocilidad: "aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, mantenedlas separadas en sus habitaciones, golpeadlas".
Así también la azora 2, aya 223, que niega poéticamente a las mujeres su libertad más íntima: "vuestras mujeres son vuestra campiña. Id a vuestra campiña como queráis".

En cuanto a las amistades: En la azora 5, en el aya 56, prohíbe taxativamente la amistad con judíos y con cristianos:
"¡Oh los que creéis! No toméis a judíos y cristianos por amigos. Los unos son amigos de los otros."

Al-Bara´ (Tawba, 9, 29):
"¡Combatid contra aquellos, de los que recibieron el Libro, que no crean en Alá ni en el último Día, no hagan ilícito lo que Alá y su mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera religión! Combatidlos hasta que, humillados (menospreciados), paguen la yizia (el tributo que han de pagar los Ahl al Kitab para poder conservar su fe y practicarla en su comunidad) directamente".

Normas y mas normas que los interesados podéis ampliar por medio de los artículos publicados en el Blog.

En cuanto a las mezquitas

No es que se les tenga que negar [en un país tolerante y democratico] el derecho de tener lugares de culto, el problema es lo que se predica en las mezquitas, es la imposición paulatina de la Sharia, es la imposición que ejercen hasta conseguir que la descarriada Europa acepta sus ancestrales códigos anticonstitucionales, no estamos hablando de aceptar una religión, estamos hablando de un cambio total dentro de la sociedad, y el cambio nos lo están exigiendo a los europeos, porqué ellos jamás se integraran en ninguna sociedad abierta, democrática, y respetuosa con las opciones que podemos elegir libremente los ciudadanos para conducir nuestra vida.

Negar la emergencia del Islam como problema es esconder la cabeza bajo el ala. Y por mucho que la tolerancia sea virtud, cumple preguntarse si, desde el punto de vista estrictamente político, es digna de ser tolerada la pretensión de articular la vida social conforme a las normas procedentes de ese cuerpo de doctrina religiosa y jurídica que son el Corán y la Sunna; si es sensato y lícito acoger a quienes no buscan integrarse en la sociedad de acogida, sino enquistarse en ella, con vistas a transformarla conforme a semejantes convicciones.

En contraste con la relativa tolerancia que algunas tradiciones muestran hacia judíos y cristianos, hay también otras, como la recogida por Ibn Sa´ ad, Al-Tabaqat Al-Kubra, vol. 2/8, II, p. 35 que anuncia que:
"en tierra de árabes, no pueden coexistir dos religiones";

o la de Muslim, Sahih, Kitab Al-Jihad wa-l-Siyar (palabras del Profeta citadas por Umar Ibn Al-Khattab, segun el hadiz conservado por Muslim):
"cristianos y judíos serán expulsados de tierra de árabes hasta que sólo permanezcan musulmanes";

o la de Al-Tabaqat Al-Kubra, vol. 2/2, p. 848:
"¡Matad a aquél que reniegue del Islam!";

o el 14º hadiz transmitido por al-Bujari y Muslim:
"no es permitido derramar la sangre de un musulmán excepto en uno de estos tres casos: el casado que comete adulterio, vida por vida y el que deja su religión y rechaza la comunidad".

No es para preocuparnos nuestros sucesores ya serán adoctrinados desde pequeños con asignaturas aparentemente inofensivas para aceptar sin traumas el cambio de sociedad.

Solo hay una incógnita ¿el dia que los musulmanes sean mayoría y gobiernen en Europa, también estarán preparados para aceptar vivir como ciudadanos de segunda “Dhimmis”?, que se lo pregunten a los coptos de Egipto y a los cristianos que están perseguidos y sin derechos, hoy y ahora, en todo Oriente.

Monmar

Y como colofón estas simpáticas declaraciones donde nos aconsejan no asociarnos con los países democráticos, nuestro deber es competir con ellos ¿Son nuestros enemigos? ¿Son un peligro? ¿Queda alguien que dude de los planes a corto plazo de Europa?


Noticia recogida en la prensa.


Franco Frattini, el comisario de Justicia, pedirá en la cumbre de Lisboa a los ministros europeos que eliminen barreras y abran fronteras a los asiáticos y africanos que arriesgan sus vidas intentando entrar en Europa para encontrar un trabajo.

“Debemos mirar la inmigración no como una amenaza sino como un enriquecimiento y un fenómenos inevitable del mundo de nuestra época,” declaró. “Europa debe competir con Australia, Canadá, EEUU y Asia.” Sugerirá que el término inmigración y su connotación negativa sea sustituido por el término “movilidad”.

Dentro de un mes Frattini propondrá una “carta azul” europea que compita con la carta verde americana. Los trabajadores cualificados podrían pedir un permiso de residencia por 2 anos que sería podría ser prorrogado. Tras 5 anos consecutivos de residencia en cualquier país de la UE, podrían obtener un permiso de residencia permanente.
También presentará un proyecto de ley que establezca estándares mínimos para trabajadores no cualificados y que sea un filtro a la hora de presentar una solicitud de permiso de trabajo.

La Comisión Europea abrirá centros de información en Mali. Los nativos de Mali podrán trabajar en Espana y Francia gracias a acuerdos a los que se ha llegado con dichos países. Será el primero de distintos centros que se irán abriendo en toda Africa. Las “reformas” harán que se duplica la población extranjera en la UE de aquí al 2030.

- Fin -

Ya nos lo predijo el estudioso del Islam Bernard Lewis “Europa será islámica al final del siglo.
También afirma que la U.E no será un contrapeso para EEUU. Junto a los Estados Unidos serán actores globales China, India y, posiblemente, una Rusia recuperada.

Europa será una parte del occidente árabe, del Magreb. A favor de ello cuentan la emigración y la demografía. Los europeos se casan tarde y no tienen ningún o muy pocos niños. Pero existe una fuerte emigración: turcos en Alemania, árabes en Francia y pakistaníes en Inglaterra. Estos se casan pronto y tienen muchos niños. Siguiendo las tendencias actuales habrá mayorías musulmanas en la población europea lo más tarde a finales del siglo XXI.

En las fechas si creo que se equivoca el Sr Lewis, Europa será Eurabia antes de mediados de siglo.


8.10.07

La masacre de cuatro mil homosexuales

Los iraníes ahorcan gays mientras que la izquierda occidental habla de "Alianza de Civilizaciones"

Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales. Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico.

En la Universidad de Columbia la semana pasada, el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad anunciaba: "No tenemos homosexuales como en vuestro país. No sufrimos eso en nuestro país. No sufrimos este fenómeno; no sé quién os ha informado de que lo sufrimos”.

Si hubiera alguna verdad en esto -- y no hay ninguna -- se debería a que el régimen islámico de Irán los habría matado, puesto que la homosexualidad puede ser un crimen capital en ese país. Un caso célebre tenía lugar el 19 de julio de 2005, cuando dos adolescentes, Mahmud Asgari, de 14 años, y Ayaz Marhoni, de 16, eran ajusticiados de una manera particularmente brutal en Irán por el crimen de actividades homosexuales.

Aunque los funcionarios iraníes insistían en que la sentencia de muerte se debía a la violación de un tercer chico, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán se pronunciaba en otro sentido. Asgari y Marhoni no fueron un caso aislado. Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales.

Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Hossein Alizadeh, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos Homosexuales, afirmaba que en Irán los homosexuales viven con "el miedo constante a la ejecución y la persecución y también el estigma social asociado a la homosexualidad”.

Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico. El Corán caracteriza a aquellos que "practican sus actos lujuriosos con hombres antes que con mujeres" como "transgresores de cualquier frontera” (7:81). Un hadith lanza "la maldición de Alá" sobre aquellos que se implican en actividades homosexuales.
Un escritor musulmán contemporáneo, Shaykh Abdul-Aziz Al-Fawzaan, llamaba "uno de los actos más pecaminosos conocidos de la humanidad" a la homosexualidad y afirmaba que "es prueba de los instintos pervertidos, el total colapso de la vergüenza y el honor, y la extrema podredumbre del carácter y el alma”.

Las opiniones legales en materia del castigo varían. Entre las escuelas de jurisprudencia islámica sunita (madhahib), la escuela Hanafi dictamina una severa paliza por la primera ofensa, y la pena capital si el delincuente reincide. La escuela Shafi 'i dictamina 100 latigazos para el homosexual soltero y la pena de muerte por lapidación si está casado. La escuela Hanbali exige la lapidación en cualquier caso. Mahoma, el profeta del islam, ordenaba a sus seguidores "matar al que sodomiza y al que se deja sodomizar” ('Umdar al-Salik, p17.3).

En muchas zonas estas ordenanzas son seguidas aún. El Código Penal Islámico de Irán contra los Homosexuales pide la pena capital por sodomía y un centenar de latigazos por prácticas lésbicas en las tres primeras ofensas, con la pena de muerte en caso de una cuarta. La homosexualidad es la ofensa capital no solamente en Irán, sino también en Arabia Saudí, Sudán, Yemen y Mauritania. En Malasia, puede conllevar una pena de cárcel de 20 años, y también es ilegal en Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Bosnia, Egipto, Jordania, Kuwait, el Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Omán, Pakistán, Somalia, Siria, Túnez, Turkmenistán, los Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, entre otros sitios.

Por supuesto, el Afganistán del régimen de los Talibanes atrajo la atención internacional por matar homosexuales derribando muros sobre ellos. El código penal paquistaní dictaminados años de prisión por actividades homosexuales, pero las sentencias islámicas tradicionales de latigazos y lapidaciones siguen siendo tremendamente populares.
Cuando las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos detenían a 26 varones a los que acusaban de participar en una boda homosexual masiva -- 12 vestidos de novio y 12 vestidos de novia, mas un disc-jockey y un hombre que debía oficiar la ceremonia -- en noviembre de 2005, las autoridades anunciaban planes de someter a los varones no solamente a latigazos y penas de cárcel, sino también a tratamientos hormonales.

A la luz de todo esto, el silencio de los colectivos de derechos de los homosexuales y la izquierda presuntamente "progresista" a propósito de los esfuerzos globales de los yihadistas islámicos por imponer la ley sharia es espantosamente miope.
-Mientras que atacan a los cristianos, que no son los que piden que los homosexuales sean encarcelados o asesinados con cualquier excusa, no dicen nada sobre la amenaza real a su supervivencia.
-Mientras que atacan a Israel, un país gay-friendly, permanecen en silencio a propósito de los asesinatos de homosexuales en el Irán islámico.

La difunta columnista Cathy Seipp recordaba un revelador incidente en marzo de 2006 cuando un amigo suyo entró en una librería City Lights de San Francisco y pidió un ejemplar del libro de la difunta y tan echada de menos Oriana Fallaci La fuerza de la razón. "No tenemos libros de fascistas", respondió de malas el cajero, dejando a Seipp musitando: "Lo más extraño de todo es el escenario de una persona así a la que le desagrada una autora por defender a la civilización occidental frente al islam radical -- cuando una de las primeras cosas que harán esos pobres y oprimidos islamistas si alguna vez llegan al poder en Estados Unidos (que Alá lo prohíba) es aplastar bajo muros a los sospechosos de ser homosexuales”.

Robert Spencer

La Sharia no es solamente un peligro para las mujeres, los progresista y muchos colectivos tan críticos con la iglesia Católica ya pueden comenzar a tomar nota de lo que les espera el dia (cada vez mas cercano) que consigan ser mayoría en Europa.

Aviso: Este video no es recomendable para personas impresionables, contiene imágenes muy duras.

La decapitación Islámica

7.10.07

El silencio de los buenos peor, que la maldad de los malos.


La Republica (Publicación digital) nos ofrece esta entrevista realizada a la vicealcaldesa de Barcelona Pilar Róala, mujer que se define de izquierda, y no criminaliza a Israel. No es antiamericana aunque no le gusten las políticas de Bush. Acusa a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo. Hace una furibunda crítica a la izquierda que sale a las calles a apoyar las dictaduras fascistas islámicas y a los oligarcas petroleros que financian el terrorismo que va matando por el mundo. Y por sobre todo, defiende la democracia y la libertad.


La ideología totalitaria y fascista está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--Tradicionalmente ­producto entre otras cosas de la Guerra Fría-- la izquierda se ha alineado con el mundo árabe en contra de Israel y de su aliado, Estados Unidos. Incluso hoy, la mayor parte de la izquierda en Latinoamérica ha salido a las calles a repudiar a Israel tras su respuesta a Hezbolá. ¿Por qué, una mujer de izquierda defiende a Israel?

--No soy judía, soy de izquierda. Soy periodista y no criminalizo a Israel. No me vuelvo loca pegándole a Bush ­aunque Bush no me guste-- o sea, no soy antiamericana, aunque pueda ser crítica con la política americana, como lo puedo ser con la política española. No soy antiamericana en el sentido patológico que plantea alguna izquierda. Ser antiamericana y antiisraelí es políticamente correcto. Dividir al mundo entre buenos y malos como en la Guerra Fría es una barbaridad, es no ver la realidad.

Si soy --en el tema islámico-- furibundamente crítica con el totalitarismo islámico que va hoy matando por el mundo.

--¿Por qué?

--Porque no solo vengo de un partido de izquierda, soy de izquierdas. Y la izquierda entendida como esa ideología que quiere mejorar la vida de la gente tiene que basarse en la carta de Derechos Humanos, o no sirve.

Yo fui de una izquierda que nunca se enamoró de Stalin, siempre tuvo claro que fue un tirano. Nunca se enamoró de Pol Pot y nunca se enamoró de Castro, salvo en algún momento cuando éramos universitarios, pero no mucho. Siempre tuve claro que en nombre de la libertad, de la solidaridad, no se puede justificar manchar las banderas de la izquierda de sangre. Los millones de muertos no se pueden olvidar.

La izquierda antimoderna, que sí se enamoró de dictadores, continúa del lado de dictadores. No me extraña. La izquierda ha logrado convertir lo políticamente correcto en una forma de censura política y nadie se atreve a moverse de la foto. Y si la foto es, yo soy de izquierdas, ahí en lugar de hacerte preguntas tienes todas las respuestas hechas.

Te diré la verdad, yo siempre seré de izquierdas. Pero voy a atacar a la izquierda que traiciona la libertad en cualquier lugar del mundo.

Y no decir hoy en el mundo que Irán es un país fascista, que esclaviza a su gente, que paga terrorismo, que mata en Buenos Aires, o quién sabe en qué lugar. Que Arabia Saudí es una oligarquía fascista, que esclaviza a sus mujeres. Que el Islam está en manos totalitarias en casi su totalidad y que eso es un problema para el mundo. Eso lo voy a decir en nombre de la izquierda.

Y la izquierda que sale a la calle con banderitas de Hezbolá y de Irán que se vaya a vivir a Irán, y van a ver lo que significa la disidencia, el pensamiento crítico, la falta de libertad de expresión, la muerte, la falta de derechos y libertades. No es un problema de culturas, es un problema de Derechos Humanos, civiles, de libertad y de democracia.

No hay dictaduras malas y buenas. No se puede tener doble moral. Si estuve en contra de las dictaduras de Pinochet, de la de Uruguay, de las de América Latina, estoy en contra de la dictadura de Castro. Estoy en contra de las dictaduras islámicas. No se puede tener doble moral. No se puede ser inmoral.

--El conflicto en Medio Oriente es constante, más allá de las escaladas puntuales como la de hoy. ¿Tiene solución?

--El conflicto nunca tuvo visos de acabarse. Entre otras cosas porque existe un país como Israel que intentó todos los caminos. Hubo momentos de políticos duros y suaves. Hubo halcones y palomas, Rabin y Netanyahu, hubo Camp David y acuerdos de Oslo. Y en el otro lado lo que había siempre era ganar tiempo, prepararse para la guerra y no firmar nunca ningún acuerdo.

Evidentemente en todo conflicto hay responsabilidades compartidas, lo que sí es cierto es que la responsabilidad de no haber conseguido ni un atisbo de esperanza es palestina.

--¿En qué se equivocaron los palestinos? ¿Cuál fue el papel de Arafat?

--Palestina se ha equivocado siempre al escoger a sus interlocutores. Arafat fue un desastre. Fue un tipo violento, corrupto y que nunca quiso ser un estadista. Nunca quiso gestionar un Estado, quiso gestionar una épica y se cargó todas las esperanzas de paz.

--¿Cuál es tu opinión del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas?

--Tuvimos un momento de esperanza con Mahmud Abbas. Creo que es el hombre más importante que ha tenido Palestina, aunque no lo sepa. Es el hombre que mira más lejos, defendiendo a su pueblo, pero desde una perspectiva democrática. Pero Abbas ha llegado de la manito de Hamas. Y Hamas es un desastre...

--E Israel...

--Israel es una democracia, con todas sus dificultades, que lleva cincuenta años luchando por la supervivencia, y que está rodeada por países miembros de la ONU que financian grupos terroristas para destruirlo.

Hablamos de millones de dólares anuales, que se dedican no a gestionar generaciones para que se entiendan, para la paz, la cultura, el desarrollo, la sanidad, sino para el terrorismo islámico. Por eso creo que lo sorprendente es que Israel aún viva, que exista. Tiene un Ejército poderoso, tiene armas nucleares disuasorias, pero delante tiene cientos de miles que están dispuestos a matarlos. Y eso qué país y a qué costo se puede aguantar.

Ahora ha habido otra guerrita y va a haber más. Esta tregua no durará mucho y eso lo sabe quien conozca esa zona.

--¿Qué tendría que pasar para que la tregua fuera definitiva, para lograr una camino hacia la paz?

--Este ciclo terminaría si mañana el mundo le dijera a Irán ni un dólar más para la guerra. Si le dijera, tú no vuelves a intervenir contra otro país. Pero la ONU no sirve para nada, Koffi Annan va de paseo, Europa está en sus cosas con sus negocios e intereses, en América Latina la izquierda se vuelve loca y sale a gritar viva Irán.

Y yo me pregunto, quién va a parar a Irán a Siria, quién va parar la ideología totalitaria y fascista que está secuestrando el alma islámica y matando gente en el mundo.

Esta no es la guerra de Israel con Palestina. Es la guerra con Irán, Siria y con un montón de oligarcas del petróleo que financian al terrorismo. Yo te aseguro que el gran problema del mundo no es Israel y Palestina, eso es una excusa. El problema del mundo es el totalitarismo islámico.

--En Europa cómo se ve este problema, teniendo en cuenta que son los vecinos más próximos del Medio Oriente...

--Este peligro lleva los siguientes números de muertos: más de 100 en Buenos Aires, 200 en Nairobi, 4.000 en Nueva York, 200 en Madrid, 50 en Londres, 500 en Beslan, 400 en Bali, 500 en Bombay, y ni te cuento los que llevan en Israel, los que murieron en Turquía, en Irak mientras que hacen una fila para conseguir un trabajo. Pensar que esto es una amenaza es una tontería, esto es una realidad.

Hace pocos días se ha abortado un atentado que podría haber causado otra masacre. Los británicos dijeron ­y son muy precisos en el lenguaje-- un número inimaginable de víctimas. Hablaban de aviones que iban a estallar sobre ciudades. Claro algunos dicen es una película americana. ¿Y los atentados de Nueva York? Sabes que las autoridades españolas han detenido a más de 80 islamistas que querían atentar en España, y eso que Zapatero es de los buenos, es amigo de los árabes. Cuidado, creer que el tema se resuelve siendo conciliador con las tiranías es igual que cuando Chamberlain fue con su paraguas a ver a Hitler, eran un poquito amigos, y luego vino lo que vino.

En el mundo libre --cuando digo libre digo cualquier ciudadano del mundo que rece al Dios que rece, que coma lo que coma, me da igual que sea musulmán, judío, católico o que no sea nada--, el que está a favor de la vida y la libertad, tiene que estar preocupado de que en nombre de una ideología totalitaria matan a las personas que toman un tren, un autobús o un avión.

Esta locura tenemos que tomarla en serio. Qué pasa, Uruguay no está en el mapa. Bali estaba en el mapa, Beslan, Bombay también. Estamos todos en el mapa. La trinchera hoy es el mundo.

--¿Israel es la última frontera de Occidente?

--Yo no creo que estemos en una confrontación de civilizaciones. Yo conozco gentes fantásticas en el mundo musulmán que quieren vivir tranquilos. Esta locura no les gusta y los asusta. Pero sí es cierto que 1.300 millones de personas viviendo en dictadura no ayuda.

Es decir, la frontera no es el mundo islámico, es la falta de libertad.
Y ahí sí es cierto que Israel está en la trinchera última. Israel es un trozo de democracia en un mundo, que no por ser islámico, sino por vivir bajo dictaduras está haciendo la guerra. Y ciertamente el judío es el más occidental de todos.

Pero, cuando tú lees los textos de Al Qaeda, de los Hermanos Musulmanes, de chechenos e incluso de Hamas, te hablan un minuto del judío, luego te hablan de Occidente y de los Cruzados, y te hablan de recuperar AlAndaluz en su locura medieval. Esto no empieza ni termina en Israel.

Desde luego que muchos israelíes creen que están haciendo el trabajo sucio de Europa, en particular, y del mundo globalmente. Y no les falta parte de razón.

--La causa islámica ha tenido muchos aliados en Latinoamérica. Incluso el presidente venezolano Hugo Chávez, además de realizar duros discursos, retiró a su representante diplomático de Israel.

--La izquierda europea y los intelectuales se pueden equivocar en muchas cosas y yo he sido muy crítica con algunas de ellas, pero con Chávez nadie se ha equivocado. Algunos piensan en América Latina que Chávez es un estadista.
Chávez es un payaso con petróleo y más clara no puedo ser.

A mí me repugna en nombre de la izquierda que yo creo, por la que lucharon y murieron mis antepasados --mi tío abuelo fue el primer condenado a muerte de Franco--, que personajes de poca categoría moral a quienes tipos como Gadafi le han dado un premio de Derechos Humanos, y que defienden tiranías como la iraní, digan que lo hacen en nombre de la izquierda. Qué vergüenza.

Yo puedo entender que algún país con problemas económicos, como Argentina diga lo siento me voy a dormir con el enemigo. Pero cuando uno se va a dormir con el enemigo no sabe cómo se despierta. Chávez es un problema. Por un lado la locura integrista aprieta las tuercas a la libertad y por la otra los populismos demagógicos hacen lo mismo en América.

Ustedes tienen en América Latina tipos de mucha más categoría política, moral y solidaria. No voy a dar nombres, pero la misma coalición que ustedes tienen gobernando Uruguay tiene mucha más categoría. Tiene mucha más categoría moral para hablar de los Derechos Humanos que este tipo.
Mire. Si algo me duele a mí es que Chávez hable de Bolívar.
Bolívar fue un hombre de una categoría intelectual, un gran masón, amigo de los intelectuales europeos, un libertador. Ese sí era un hombre de categoría. Da risa cuando este personaje se compara.

Si hoy viene un hombre a su casa y le dice: tengo a mi mujer esclava, no le dejo tomar el coche, no puede casarse con quien quiere, no puede estudiar, no puede ser médico, no puede ser poeta, y además la puedo lapidar. Y te dice la televisión y los medios te censuran, no hay libertad de expresión, se persigue a los que opinan diferente, entre otras barbaridades.

Si este tipo viene a tu casa tú piensas que está loco, pero claro, tiene petróleo y se convierte en el rey de Arabia Saudí.
Eso mismo ocurre con Chávez. A Chávez no lo invitaríamos a tomar café, diríamos que este tipo tiene un problema. Pero tiene petróleo. El problema lo tenemos nosotros.

--Hay soluciones para el conflicto del Medio Oriente. El camino es el diálogo político con los sectores moderados del mundo musulmán...

--Yo no tengo la solución. Sólo me atrevo a verbalizar algunas cosas. Lo primero es que las grandes organizaciones musulmanas que viven en democracia tienen una responsabilidad muy seria.
Yo apelo directamente a los musulmanes que viven en Uruguay, Argentina. en España, en Latinoamérica que salgan a la calle contra esta locura. Están matando en nombre de su gente. No puedo creer que estén a favor de esa locura. Están matando en nombre de su Dios. Tienen una gran responsabilidad moral.

Como dijo Luther King, el gran problema no es la maldad de los malos, sino el silencio de los buenos.

Por supuesto que hay que trabajar con las organizaciones islámicas que no sean integristas, yo no estoy en contra de los musulmanes, estoy en contra de los líderes religiosos que en nombre de Alá matan.

Hay que hablar con los países que intentan reformas serias. Turquía es muy importante. Marruecos, siendo una dictadura enormemente rica que tiene a su gente en la miseria, empieza a dar signos interesantes porque está preocupado.

Hay que cuestionar en los organismos internacionales a las dictaduras de los petrodólares, porque no puede ser que esclavicen y maten impunemente, que lapiden a las mujeres, y no pase nada.

Hay que ayudar a los intelectuales musulmanes que denuncian, hombres y mujeres que se juegan el pellejo, que viven amenazados de muerte y si esconden por decir soy musulmán y esto es una locura.

Y hay que decir con toda claridad que cuando son gente de izquierda que defienden estas tiranías, son traidores.

Y cuando son musulmanes traicionan al Islam de paz.

Y cuando son países occidentales traicionan a su propia responsabilidad, y los hay, Venezuela por ejemplo.


LA REPUBLICA.
JOSE LUIS MARTINEZ



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3.10.07

Europa explicada por un árabe


No he resistido la tentación de haceros partícipes de este artículo que nos define con meridiana claridad lo que manifiestamente esta sucediendo en Europa con el asentimiento de todos los políticos que nos manipulan descarada e inmoralmente, por mucho que intentemos definir esta actitud con palabras políticamente correctas, lo cierto es que solo existe un modo que nos permite exponer la realidad, “Islamización” e “Invasión” Europea.

Europa explicada por un árabe

Tahar Ben Jelloun, a semejanza de otros muchos, es un árabe que vive en Europa. Y lo hace con premeditación y alevosía. Tahar Ben Jelloun, a diferencia de otros muchos, es un niño mimado con los parabienes de la crítica, los premios, las traducciones, con toda la parafernalia de los abanderados de la Europa multiétnica (y a fe que él se ve justo merecedor de tales prebendas).
Pero Tahar Ben Jelloun lleva además la pátina del falsario, del voluntarioso intelectual homologable al europeo, pero manteniendo, cómo no, sus características definitorias. Este Premio Goncourt 1987 publicó hace unos días un artículo, que tradujo el rotativo barcelonés La Vanguardia, con el título “Razones de la elección de Nicolas Sarkozy”, donde intenta mofarse y ridiculizar al recién elegido presidente de la V República francesa, advertir del peligro que corre Francia y Europa con él, y precavernos contra los sarkozyanos que se han manifestado contra el racismo antiblanco (el único políticamente correcto, no lo olvidemos).
Pero hoy no deseo analizar este texto, sino uno, olvidado tras cinco años desde su edición en España, donde nuestro invitado pretendía acercar la creencia islámica a los niños (a todos los niños). Es para anotarlo y observar dos cosas: su odio hacia Europa y su condición sectaria.

Después de Papá, ¿qué es el racismo?, bendecido con el Global Tolerance Award por el occidental Kofi Annan, Ben Jelloun volvió hace unos años a la carga de las conciencias blandas con El islam explicado a nuestros hijos (Barcelona, RBA, 2002), un panfleto con la estructura de catecismo o de unas FAQ, exclusivamente salidas de su cabeza, donde irá haciendo accesible esta religión asiática a las hipotéticas preguntas de su hija.
Ello estaría bien si en verdad nos encontráramos ante una explicación sencilla y veraz de qué es el islam; pero tengo la impresión de que este libro ni está escrito para “nuestros hijos” (los de los musulmanes visitantes en Europa), ni para los verdaderos musulmanes (que no han salido de sus países), ni para los europeos deseosos de conocer, en un rato, los principales puntos de referencia de la doctrina islámica.
No, El islam explicado a nuestros hijos no tiene estos destinatarios, sino los padres europeos convencidos de la convivencia posible de las religiones y de cómo hacer aceptar a sus hijos la naturalidad de la presencia aquí de credos antagónicos al nuestro y de su derecho a establecerse como si fueran autóctonos. Más que un libro que abogue por el necesario respeto hacia la fe de los demás, es un libro combativo a favor de la inmigración masiva y la implantación, por derecho, de su fe religiosa.

Deseo empezar, dado el tema, con una frase escrita sin remilgos para centrar este asunto de creencias: la religión propia de Europa era el paganismo; a partir de un determinado momento fue la mezcla de neoplatonismo y mensaje de Jesucristo, el llamado cristianismo en todas sus variantes. Cualesquiera otras que intenten suplantarlas siempre serán ajenas a nosotros. He escrito bien: cualesquiera.
Y esto, a pesar del maquillaje cristiano de nuestras tradiciones originarias, y a pesar también de una cristiandad sumergida en muchos ciudadanos de aquí, es algo que conoce Ben Jelloun. Por ello su reincidencia en ridiculizar el politeísmo árabe preislámico en varios pasajes de su texto (no olvidemos que el santoral cristiano no es otra cosa que un politeísmo ad hoc; o que el mormonismo es directamente politeísta).
Así, al referirse a la religión árabe primera, lo hace con estos términos: El resto de las comunidades adoraba figuras de piedra, lo que se llama “ídolos”. (...) Algunos creían en las fuerzas de la naturaleza, la fuerza del viento, la memoria de los antepasados, de los familiares que vivieron antes que ellos (p. 18). Cuando su hija le pregunta qué le enseñaba el ángel Gabriel a Mahoma (Mohamed, en el libro), Ben Jelloun, entre otras cosas, responde: que no hay que adorar las piedras (p. 22).
Más adelante, se extenderá en la explicación: antes de que Mohamed se convirtiera en el enviado de Dios, la gente de Arabia hacía lo que quería, no tenía unas reglas estrictas que cumplir y, además, creían que las estatuas de piedra eran dioses (p. 27), para acabar definiendo: [Los idólatras] son politeístas, es decir, que creen en varios dioses; adoran a ídolos de piedra (p. 28).
El hecho de falsear de tal modo la realidad, cuando en otros fragmentos del libro evade cualquier crítica o pronunciamiento (por ejemplo, ante la sura del Corán donde se conmina a matar a los “idólatras”) no es casual. Negando la verdad esencial del paganismo, niega validez a la cultura greco-latina, donde más progresó artística, espiritual e intelectualmente, la cultura, no lo olvide nadie, por la que Europa es lo que es.
Pero no se queda ahí la cosa, pues el catolicismo convirtió en una de sus señas de identidad la proliferación de imágenes y estatuas de cristos, vírgenes, santos y santas, con la consiguiente devoción de sus fieles. Y el catolicismo es la religión mayoritaria en Francia. ¿No esconde esta crítica a la idolatría preislámica una cierta tendenciosidad respecto a otras “idolatrías” de raigambre pagana como la católica?

En otro orden de cosas, uno de los momentos más tiernamente emotivos de El islam explicado a nuestros hijos es cuando la niña, tras explicarle su padre las aventuras de Mahoma, salta feliz y contenta: ¡Así que Mohamed era un emigrante! (p. 29). Le faltó escribir “¡Qué bien! ¡Como nosotros!”.
Sin embargo, el autor deja claro, en todo momento, que esa necesidad de movimiento es una dádiva de los árabes al mundo, pero paradójica: los árabes habían comprendido algo muy sencillo: que, para progresar y enriquecerse, no hay que encerrarse en casa, al contrario, hay que abrir las puertas y las fronteras, ir hacia los demás (p. 51), aunque sea a golpe de cimitarra. Los verbos presentes en la cita anterior son “progresar” y “enriquecerse”. Y hacerlo, además, en una tierra de idólatras infieles.
¿Han de tener algún problema en llevar a cabo su plan?
Es una lástima que Tahar Ben Jelloun no aplique a los árabes establecidos en Europa las reflexiones sobre la presencia europea en el norte de África. Se refiere a nosotros en estos términos: al final del imperio turco, les llegó el turno a los europeos de irrumpir y establecerse con todos sus trastos, en unos países a los que nadie los había invitado a entrar (pp. 71-72). Yo aún me pregunto qué hace Ben Jelloun viviendo en Europa, establecido con toda su progenie y sus trastos donde nadie lo ha invitado a entrar.

Pero la cuestión es que, al margen de esa relación amor-odio con Europa, tampoco desean convertirse en “europeos”. De hecho, la dicotomía entre árabe y europeo está presente a lo largo de todo el libro, dejando claro a su hija, desde el mismo principio, que no es francesa, y, por tanto, estigmatizándola y estableciendo él una conducta racista: eres árabe, aunque no hables este idioma (p. 7).
Más adelante, al tratar de la transmisión de los conocimientos en la Edad Media, asevera: en aquella época, los europeos se servían de los descubrimientos hechos a través de las traducciones árabes para hacer progresar su cultura (p. 45), pues cuando los árabes llegaron a Al-Andalus, les impresionó la pobreza cultural del país a pesar del patrimonio del imperio romano (p. 49).
Tópicos conocidísimos, sin base alguna y ridículos, pero que, tristemente, hacen su camino entre nosotros. Hay pues cierta inquina respecto a los valores de Europa: por una parte es admirada (de ahí los continuos intentos de vilipendiarla), pero por otro es mirada como algo ajeno. Tal vez se dé en Tahar Ben Jelloun el fervor del resentido: aquel que ha huido de las bases de su cultura y quiere instalarse en otra, conservando de ambas lo que más le beneficie a modo completamente individual.
Con tales precedentes, no puede extrañarnos que escriba: Y para terminar, te citaré una aleya del Corán donde se alaban las virtudes del mestizaje (p. 76), algo que puede unirse con la declaración de intenciones del principio del libro, una verdadera cuadratura del círculo: Aquel día comprendí que podía ser musulmán sin tener que practicar, con una severa disciplina, las normas y leyes del islam (p. 13).
¿Quién es Ben Jelloun?: alguien que reniega de su tierra, de su cultura, de su gente y de su tradición. ¿Puede ser un individuo así modelo de algo?
Sí: recordemos el premio “tolerante” al cual aludía más arriba. Pero sólo puede ser imagen de esta quiebra de valores, de ese mare mágnum en que se quieren convertir las verdaderas tradiciones de los pueblos del mundo, un buffet libre donde importa sobre todo la asepsia de los seres, la mediocridad bien entendida de lo anodino. Para Ben Jelloun, el mestizaje no es que su hija se case con un budista, sino que Europa se llene de árabes y aquí se practique el islam. Pero eso no es mestizaje, es invasión.

El listado de agravios benjellouniano es corto pero intenso: ataque a los valores religiosos de Europa (sean los paganos verdaderos o los ahora mayoritarios), crítica sin contemplaciones de nuestra historia con la suficiente cara dura de juzgar un hecho dependiendo de quién lo realiza, alabanza del mestizaje (?), minimización de la importancia de la cultura europea... ¿Qué más le queda a este paladín de la sustitución cultural? Dar ejemplos que lleven a su hija a exclamar: Los árabes inventaron un mogollón de cosas (p. 56), quedándose los dos tan maravillados de ver lo impagable de la contribución árabe para la formación de Europa.
Lo curioso es que se atreve a dar ejemplos: La Fontaine se basó en Ibn al-Muqaffa, Daniel Defoe es cinco siglos posterior a un granadino, Ibn Batuta precedió a Marco Polo... Está claro que no merecería la pena dar contrarréplicas, pero la verdad es que Esopo precede a Ibn al-Muqaffa, que nada tiene que ver Robinson Crusoe con una novelita religiosa y que Piteas o Alejandro Magno también realizaron sendos recorridos a los extremos del mundo conocido entonces.
El multiculturalismo no sólo olvida la jerarquía en las culturas, parece que también ha comenzado a hacerlo con las fechas históricas concretas.

En pocas palabras, los europeos, aparte de ser unos locos invasores, si tenemos algo de valor se lo debemos a los árabes. Ésta parece ser nuestra verdad. Y eso que, religiosamente, Ben Jelloun plantea un islam “descafeinado” (o eso nos quiere hacer creer), compaginable con la laicidad y consumismo de los Estados europeos de hoy.
Los únicos puntos de conflicto con este paraíso terrestre se hallan en la consideración de la mujer y se queda bastante al margen de una condena de su postergación en el seno de la sociedad islámica: justifica que lleven hiyab (sin dar una opinión clara al hacer referencia al conflicto surgido en los colegios de Francia por su uso), que no puedan casarse con un no musulmán, que en la mezquita los sexos estén separados, prefiere la muerte de una mujer a la de un varón (tuvieron tres hijos y cuatro hijas.
Por desgracia, no sobrevivió ningún varón (p. 18))... Pero, a la vez, camufla estas afirmaciones diciendo lo contrario: Yo tengo esperanzas en que los países musulmanes tomen las disposiciones oportunas para que la mujer no siga siendo desvalorizada y despreciada en nombre del islam. Debe ser igual que el hombre en el plano legal (p. 79).
¿Está la trampa en la coletilla “en el plano legal”?

El islam explicado a nuestros hijos no explica el islam a sus hijos, sino a los nuestros. Se ha escrito con conocimiento de causa de Europa y teniéndola a toda hora presente. Ese resentimiento no puede ser ignorado por nosotros, los objetos de tal. No deja de ser curioso, y enormemente triste, que a todo aquel que nos critica se le aplauda, se le premie y se le den parabienes. Pero ya no hay que seguir diciendo que esto anuncia la decadencia de nuestra civilización, sino empezar a formar con los hombres que nos queden.
Por: Josep Carles Laínez.

El lector que piense que esta forma de explicar el pasado-presente es casual, esta muy equivocado, solo es necesario visitar algún país turístico como Túnez o Egipto (países que se autodefinen como moderados) para comprobar in situ que el adoctrinamiento religioso-social es un hecho real, los guías no pierden una ocasión para dirigir los grupos hacia las mezquitas y desde ellas explicar las bonanzas del Islam, y aprovechando la charla y sin prisas, (porqué he de decir que para estos menesteres si disponen de unos bancos donde los ingenuos occidentales se sientan bien cómodos) para hacer creer a los incautos turistas que ellos descubrieron todo lo que existe en el mundo, hasta afirmar sin rubor que Colon probablemente fue Árabe.

Culturalmente y a pesar de que la inmensa mayoría son analfabetos, pero no tontos, entienden perfectamente y asimilan el adoctrinamiento que reciben para elevar la autoestima al sumun, son únicos e envidiables, ignoro los años que llevan impartiendo esta materia inculcatoria de la superioridad, pero a tenor de cómo tienen la lección aprendida no deben de ser pocos, es mas que probable que coincidan con los mismos años que lleva Europa autoflagelándose.

¿Acaso le queda fuerzas al género humano cuando ha perdido todos los valores, y se le bombardea diariamente con mensajes de culpabilidad?
Ni el propio Sigmund Freud podría sobrevivir en la misma situación que nos encontramos los europeos; criticados, humillados, vapuleados, culpabilizados, agredidos, amenazados y por si fuera poco insultados verbalmente con términos mal usados de racismo y xenofobia, y todas las fobias existentes en el diccionario, solo por difundir lo que todos sabemos y solo unos pocos denunciamos, sin miedo, haciendo uso del único derecho que nos queda… de momento… al ritmo que vamos el mañana esta en juego.
Monmar

29.9.07

Occidentales fanáticos de Alá

Los Quintacolumnistas
Los han rebautizado como «los terroristas islámicos de ojos azules».
Son la más reciente criatura de Osama bin Laden. Una quintacolumna de conversos que aspiran al extremo sacrificio de la vida para aniquilar Occidente.
Un Occidente del que han renegado para abrazar la causa de la Umma, la nación islámica. Para los 007 occidentales, la tarea es ardua. Porque son difíciles de encontrar. Están perfectamente mimetizados en el ambiente natural del que forman parte. Son semejantes en todo y para todo a sus convecinos, excepto por aquello que esconden en su alma y en su mente.

Consciente de su increíble potencialidad destructiva, Bin Laden promovió a los más altos niveles directivos de Al Qaeda a toda una serie de occidentales fanáticos de Alá.
Tras haber privatizado el terrorismo islámico gracias a su enorme fortuna, tras haberlo globalizado siguiendo la lógica y utilizando los instrumentos de la modernidad, el jeque del terror quiere ir más allá en su desafío a Occidente y ha decidido combatirlo desde su propio seno y con sus propios ciudadanos.

El escenario que se prevé es sumamente inquietante. Una especie de suicidio colectivo promovido por quienes han hecho de la fe en el martirio su única razón de vivir. Frente a esto, el 11 de Septiembre puede quedar reducido sólo a un trágico recuerdo, un acontecimiento excepcional e irrepetible.
De las cenizas de las Torres Gemelas surgió la determinación de la superpotencia mundial de decapitar al monstruo.
Pero, al igual que una hidra capaz de regenerarse, Al Qaeda multiplicó sus propias células en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Incluido en el rico y odiado Occidente. Y terminó por dotarse, por opción o por obligación, de una mentalidad y de una praxis occidentales, con un profundo sentido del pragmatismo y del oportunismo.

Si hasta hace sólo dos años, el converso desempeñaba misiones de naturaleza logística, hoy lo encontramos a la cabeza espiritual y política de la comunidad, cuyos miembros son musulmanes autóctonos.
Desde la retaguardia de la yihad, la guerra santa, han sido catapultados a la primera línea del frente. Hoy, los conversos desempeñan un papel importantísimo en el seno de la más temible central del terrorismo internacional.

Dos son los personajes que han marcado esta sensacional y desconcertante pirueta. El primero fue Asif Mohamed Hanif, un joven británico de apenas 21 años, originario de Pakistán. Vivía desde los dos años en Derby, en el norte de Londres. Era un estudiante más.Y sin embargo, el 30 de abril de 2003 se inmoló con su chaleco repleto de explosivos en un café de Tel Aviv, ocasionando tres muertos. Se convirtió así en el primer kamikaze islámico con ciudadanía europea. Sólo después de su muerte se descubrió que, durante la temporada que pasó estudiando en Siria, Asif fue reclutado por Hamas, la central del terror palestina que ha reivindicado la mayoría de los atentados suicidas contra los israelíes.

El segundo personaje es Antoine Robert, un francés treintañero. Se había convertido al islam en 1989. Y como suele pasar a menudo con los conversos, se casó con una musulmana, de nombre Fátima. En 1996, se trasladó a Tánger (Marruecos), la ciudad natal de su mujer. Oficialmente, se ocupaba de la compraventa de coches usados. De hecho, tras haber pasado una temporada en Afganistán en un campo de la guerrilla de Al Qaeda, fue coronado emir, es decir, guía religioso y político de las células islámicas de la Salafiya Yihadiya de Tánger.
Se trata de la más peligrosa sigla del terrorismo islámico, que conjuga la intransigencia dogmática de los fundamentalistas salafistas con la feroz crueldad de los yihadistas, los paladines de la guerra santa.

Tras los sangrientos y múltiples atentados terroristas del 16 de mayo pasado en Casablanca, que costaron la vida a 45 personas, las investigaciones le señalan como la mente y el organizador de este bárbaro atentado. Si el proceso, actualmente en curso, confirmase las acusaciones, Antoine Robert sería el primer converso europeo en haber ordenado y ejecutado una matanza en tierra islámica, cuyas víctimas en su mayor parte fueron turistas occidentales y ciudadanos hebreos.

Según un experto francés en lucha antiterrorista, citado por el semanario saudí Al Majalla, la transición de los conversos occidentales de la retaguardia a la vanguardia de Al Qaeda se realiza en cuatro fases.
En una primera fase, a los conversos se les confían misiones auxiliares en el ámbito de la logística. Tenían que ayudar de diferentes maneras a las células durmientes de Al Qaeda, cooperando en la recogida de documentos falsos y de dinero o, incluso, asegurando la hospitalidad de los militantes en fuga.
En un segundo momento, los conversos entraron a formar parte de los núcleos combatientes. Decenas de ellos comenzaron a llegar a Afganistán, frecuentando los campos de adoctrinamiento ideológico y de entrenamiento de la guerrilla de Bin Laden.

La tercera fase llevó a los conversos a desempeñar operaciones especiales en el ámbito de la guerra total desencadenada a golpe de atentados terroristas. En este ámbito se colocan los casos de José Padilla, el americano de origen portorriqueño detenido en el aeropuerto de Chicago el 8 de mayo de 2002 y acusado de preparar un atentado terrorista con una bomba sucia radiactiva.
O el caso de Richard Reid, el británico de origen jamaicano detenido en Boston el 22 de diciembre de 2001, tras haber intentado hacer explotar un avión de la American Airlines en el que viajaba con una bomba escondida en la suela de sus zapatillas.
En la cuarta fase, los conversos alcanzan el rango de líderes espirituales y políticos de la comunidad musulmana, como es el caso de Robert.

Paradojas de la Historia, precisamente mientras bulle el debate sobre la exaltación de las raíces cristianas de la identidad europea, el Viejo Continente se ha transformado de hecho en una nueva Meca del radicalismo islámico. «Dios nos ama porque Europa está en nuestras manos», dice el militante tunecino Lased bin Heni a su compatriota Essid Sami bin Jemais, antes de que este último fuese detenido en Milán en 2001.

El islamismo termina por apagar la crisis de identidad de los jóvenes musulmanes que no consiguen o no quieren adherirse al sistema de valores vigente en Occidente.
Tal es el caso de Mohamed Atta, Marwan al-Shehhi y Ziad Jarrah, los pilotos kamikazes del 11 de Septiembre. Tres estudiantes modelos, laicos bienpensantes, convertidos al radicalismo islámico y a la fe en el martirio en Hamburgo. Dos años después del más clamoroso atentado terrorista de la Historia, Occidente está descubriendo que los problemas de fondo están en su seno.

Fuente: El Mundo
Fecha: 11.09.03


Durante los últimos 20 años, el número de musulmanes en el mundo ha aumentado considerablemente. Actualmente, una de cada cuatro personas es musulmana.
Es probable que la población musulmana continué creciendo y el Islam se convierta en la religión más numerosa del mundo. La razón de este continuo crecimiento, no es solo el incremento de la población en los países musulmanes, sino el gran numero de personas que se convierten al Islam.

Europa es sin duda el Continente donde el Islam esta creciendo más rápidamente. Aunque el aumento de la inmigración es la causa principal del crecimiento de la población musulmana, muchas investigaciones señalan que también influye el gran número de conversos.
El Islam es la religión de mayor expansión en Europa, de acuerdo con el reportaje publicado por la Agencia Francesa de inteligencia domestica.

Europa tiene la obligación moral de velar por sus creencias y su pasado. La dignidad humana y los derechos humanos deben presentarse como valores a ser respetados. Sin estos derechos fundamentales no puede construirse una sociedad.

El matrimonio monógamo, como estructura fundamental de la relación entre hombre y mujer y, al mismo tiempo, como célula en la formación de la comunidad estatal. Europa dejaría de ser Europa para convertirse en Eurabia, si finalmente renunciara a sus valores, sus creencias morales y espirituales desaparecieran o cambiase algo de su esencia.


Testimonios de Españolas conversas al Islam.

26.9.07

LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS -1-

LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-1-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-2-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-3-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-4-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-5-



VER LA SEGUNDA PARTE, LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS -2-

Muy buena y entretenida la película, solo hace falta que las Organizaciones respectivas tomen buena nota para que no se permita a los Gobiernos descerebrados, ni en broma, poseer armas para utilizarlas con fines destructivos.


Esto solo es un ejemplo de lo que no debe suceder nunca.

25.9.07

LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS - 2-

LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-6-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-7-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-8-



LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS-9-



VER LA PRIMERA PARTE, LAS PROFECIAS DE NOSTRADAMUS -1-

Muy buena y entretenida la película, solo hace falta que las Organizaciones respectivas tomen buena nota para que no se permita a los Gobiernos descerebrados, ni en broma, poseer armas para utilizarlas con fines destructivos.
Esto solo es un ejemplo de lo que no debe suceder nunca.

23.9.07

Eurabia o el Suicidio de Europa


El gran historiador Arnold J. Toynbee (1889-1975) decía que sobre la muerte de una civilización se escriben pocos libros de intriga, y ello por una buena razón.

Muy excepcionalmente hay un asesino: por lo general, se trata de suicidio. América se ve abocada a “quedarse sola” en la lucha contra el ultrafundamentalismo islámico, no –o no sólo– porque la mayoría de los gobernantes europeos sea pávida y débil frente al islam.
Quedará sola técnicamente, porque dentro de menos de un siglo ya no habrá europeos. La demografía los habrá barrido como barrió al imperio romano, el cual no cayó porque sus cuadradas legiones se hubieran vuelto menos cuadradas, sino porque la práctica extendida del aborto y del infanticidio había hecho posible que ya no hubiera más legionarios. Se reclutaba a bárbaros, incluso proclamándolos, sin comerlo ni beberlo, ciudadanos romanos.
Cuando los bárbaros se dieron cuenta de que eran mayoría, tomaron el poder.

Esta es la tesis del analista político neoconservador canadiense Mark Steyn, en su magnífico libro America Alone: The End of the World as We Know it (Regnery, Washington 2006), uno de los libros más importantes de los últimos años, que debe interesar a todos los que se tomen en serio los destinos de Europa.

Nos extinguimos

El tema del libro es el mismo que el Papa Juan Pablo II llamaba ya en 1985, con expresión destinada a pasar a la historia, el “suicidio demográfico” de nuestro continente.

En todas las partes del mundo, aquello que asombra a los no europeos es que en Europa este tema dramático no esté en el centro del debate cultural e incluso en las campañas electorales.
Ningún país de Europa Occidental tiene una tasa de nacimientos por mujer que corresponda al nivel mínimo de mantenimiento de la población (2,1 hijos por mujer) indicado por los demógrafos.

Italia con una tasa de 1,2 se dirige a convertirse en el país del mundo con el menor número de nacimientos, y ya lo sería si de los nacimientos registrados en los hospitales se excluyeran los hijos de inmigrantes residentes pero no ciudadanos italianos.
España y Alemania compiten con Italia en este triste liderazgo. Francia ha aumentado su nivel a 1,7, pero sus datos serían similares a los italianos si se excluyeran los nacidos de mujeres –inmigradas o ciudadanas francesas– de religión musulmana.
Italia, Alemania, España y Países Bajos (en este último, también, hijos de ciudadanos de religión musulmana excluidos) están por debajo del nivel en el que, según los demógrafos, es aún posible un cambio de tendencia. Esto significa que países como Italia, si la situación no cambia, reducirán a la mitad su población en el transcurso de una generación.

Cierto, las estadísticas podrán verse alteradas concediendo la ciudadanía a un alto número de inmigrantes residentes: parece ser ésta la línea del gobierno presidido por Romano Prodi [y del gobierno Zapatero también], pero se trata de un juego de naipes que, como recuerda Steyn, ya fue intentado con consecuencias desastrosas por el imperio romano.

Transformar a los “bárbaros” (palabra que no era ofensiva y que indicaba originalmente sólo a aquéllos que no hablaban latín) en ciudadanos por ley no los convertía en romanos culturalmente, del mismo modo que transformar a los inmigrantes musulmanes o chinos en ciudadanos europeos por decreto no significará hacerlos europeos por cultura y por integración.

Alemania perderá el equivalente de la población de Alemania del Este en medio siglo. España, en el mismo periodo, el equivalente al 25% de su actual población autóctona.

Entre tantas estadísticas, llama la atención una ya citada del teólogo católico estadounidense George Weigel y retomada por Steyn, según la cual en el 2050 Italia será un país “sin tías”: ya ahora la mayoría de los niños italianos son hijos únicos, pero dentro de menos de cuarenta años también los adultos serán al 60% hijos únicos de hijos únicos, personas que jamás habrán tenido la experiencia de un hermano o hermana y, por tanto, de un tío o de una tía.

Del suicidio demográfico se ocupan poco los moralistas, pero mucho los economistas; en particular, los especializados en pensiones. De hecho, en Europa Occidental, a pesar de que todos los Estados tratan de retrasar la edad de jubilación, crece inexorablemente el número de los jubilados, y en varias regiones cada trabajador debe ya soportar la carga de dos jubilados.

Algún entusiasta del “modelo europeo” piensa –aunque pocos tienen el valor de decirlo– que la eutanasia a la holandesa permitirá librarse de los mayores inútiles y así solucionar el problema. Otros entregan cifras, pero no sacan conclusiones.

El rechazo de la clase política de muchas naciones europeas a recurrir a las drásticas reformas de pensiones sugeridas por las instituciones financieras internacionales parece no derivar tanto de la compasión hacia los jubilados –o del deseo de no perder sus votos, visto que pronto serán la mayoría de los electores– como de algo mucho más deplorable: la tendencia a esconder la cabeza en la arena frente a la dramática urgencia del problema demográfico.

Como recuerda Steyn, el suicidio demográfico es también el suicidio de la socialdemocracia europea.

Eurabia

No hay ninguna garantía de que las civilizaciones duren para siempre. Su manera normal de morir es precisamente demográfica. No es necesario citar a los fundamentalistas islámicos, para quienes “quien ríe el último, ríe mejor”, y que piensan que la invasión musulmana detenida con las armas en Poitiers, Lepanto y Viena triunfará en el siglo XXI por vía demográfica, para darse cuenta de que la civilización europea corre el riesgo de acabar como la romana.

En el plazo de un par de décadas, por ejemplo, “la mayoría de los adolescentes en los Países Bajos estará constituida por musulmanes”. Veinte años después, se tratará de la mayoría de los adultos en edad laboral (o incluso de la población en general, si los holandeses prosiguen extendiendo cada dos años la ley sobre la eutanasia incluyendo nuevos casos); pocos años después, serán la mayoría de los electores.

Naturalmente, hay quien defiende que esta Eurabia (la expresión se ha hecho popular gracias a Oriana Fallaci, pero la ha acuñado el historiador británico Niall Ferguson) será preciosa.

Cuando en 1998 la selección de fútbol francesa ganó los Mundiales alineando una mayoría de jugadores que no habían nacido en Francia, la superioridad de la civilización francesa multiétnica y multirreligiosa fue sabiamente explicada en televisión no sólo por un buen número de intelectuales franceses, sino también por Walter Veltroni, el alcalde de Roma, ex-comunista y exponente destacado de la Izquierda Democrática.

El adjetivo “multirreligiosa” no era para nada redundante respecto de “multiétnica”. También la selección brasileña, que perdió la final de aquél Mundial, era evidentemente multiétnica. Pero no era multirreligiosa: los jugadores eran todos cristianos y tenían el mal gusto, en la Francia de la laïcité, de rezar colectiva y públicamente y de salir al campo santiguándose. Algunos años después, la revuelta de las periferias parisinas del 2005 ha hecho añicos aquel bonito sueño de utopía multirreligiosa armónica y feliz.

“[…] Una Europa Occidental de mayoría musulmana constituiría, muy sencillamente, una civilización distinta de la europea que hoy conocemos. Se puede discutir si será bonita o fea, pero, en todo caso, ya no será la misma.

Como escribe Steyn: “Es la demografía, estúpidos, la única cuestión importante. Europa a finales de siglo será como un continente después de una bomba de neutrones. Los grandes edificios seguirán en su lugar, pero las personas que los han construido se habrán marchado para siempre”.

22.9.07

Apoderarse de España deber de los musulmanes

El número dos de Al Qaeda dice que es un deber de los musulmanes apoderarse de España (Al Andalus)


Para ello, según Ayman al Zawahri primero tienen que "limpiar el Magreb musulmán [Marruecos, Túnez, Argelia] de los hijos de Francia y de España"

El número dos de Al Qaeda, Ayman al Zawahri, animó a los musulmanes en el norte de África a "limpiar" su tierra de "los hijos de los españoles y los franceses" para restaurar el mandato islámico que se extendió al sur de Europa.

En un vídeo de 80 minutos que se dio a conocer el jueves en el que menciona varios conflictos en el mundo, Al Zawahri dijo que es un deber de los musulmanes restaurar Al Andalus - el territorio de la Península Ibérica.

"Oh nuestra nación musulmana en el Magreb (...) restaurar Al Andalus es un deber sobre los hombros de la nación en general y sobre los nuestros en particular, y no podréis hacer eso sin limpiar primero el Magreb musulmán de los hijos de Francia y de España, que han regresado después de que vuestros padres y abuelos sacrificaran su sangre de un modo barato en el camino hacia Dios para expulsarlos", dijo.

"Así que sed fieles a vuestra religión (...) y a la sangre de vuestros padres, y haced frente con vuestros hijos los muyahidines contra los Cruzados y sus hijos".

La rama de Al Qaeda en el norte de África, llamada Organización de Al Qaeda en el Magreb Islámico - asumió la responsabilidad de dos atentados suicidas que tuvieron lugar en Argelia a primeros de mes, en los que murieron al menos 57 personas.

Los países del Magreb han reforzado la coordinación de la seguridad para luchar contra los grupos armados que buscan establecer un mandato integrista en una región que está en el flanco sur de Europa y que depende mucho de las exportaciones de gas y de petróleo, así como del turismo.

Al Zawahri alabó las acciones de los extremistas en el norte de África, y sugirió que son los responsables de que Estados Unidos haya decidido crear un nuevo mando militar en África.

"Las fuerzas de la yihad (...) en el Magreb del islam se unieron a las filas de los muyahidines que se enfrentan a la nueva Cruzada (...) y de este modo los corazones de los césares de Washington se dividieron, y decidieron planear la creación de un nuevo mando para ellos en África", dijo.

[Reuters]