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27.10.04

Asesinado Pim Fortuyn en Holanda

El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas

Pim Fortuyn fue asesinado en plena calle el pasado mes de mayo.

El hombre acusado de asesinar al político holandés Pim Fortuyn, que se ha mantenido en permanente silencio desde su arresto el pasado mes de mayo, ha llevado a cabo una confesión completa. Según los abogados defensores de Volkert van der Graaf, éste ha dicho que mató al líder populista porque le consideraba un serio peligro para la sociedad del país.

Pim Fortuyn fue asesinado tras abandonar una emisora de radio en la que había concedido una entrevista durante las pasadas elecciones del mes de mayo. Van der Graaf fue detenido momentos después. El autor de los hechos, defensor de causas animalistas, no había llevado a cabo una confesión a la policía desde su arresto.

La muerte de Fortuyn ha sumido a su partido en una situación muy crítica, teniendo que formar una coalición de centro derecha entre los Demócrata Cristianos y los Liberales del VVD. Las nuevas elecciones se efectuarán el año que viene. Van der Graaf, de 32 años, ha comentado que actuó solo y que nadie más conocía una acción que terminó con la vida de Fortuyn. Por el momento, los jueces han ordenado que se lleve a cabo un estudio psiquiátrico antes de dictar sentencia.

En plena calle

Pim Fortuyn fue asesinado por un pistolero en plena calle el pasado 6 de mayo. La policía detuvo a un ciudadano holandés de raza blanca como presunto autor de los seis disparos que acabaron con la vida del candidato gay ultraderechista que había hecho campaña contra la entrada de islamitas en el país. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Hilversum, a unas 12 millas al sureste de Ámsterdam, cuando Fortuyn salía de una entrevista concedida a la radio.

Al desconocerse los motivos del asesinato, los dirigentes de los partidos ultraderechistas insinuaron que se podrían deber a las "costumbres" del malogrado líder gay, en clara alusión a su abierta homosexualidad. La clave más evidente de la campaña de la Lista de Fortuyn ha sido la manifiesta hostilidad hacia los islamitas. En pasadas elecciones, los votantes de Rotterdam, una ciudad que cuenta con un 45% de residentes extranjeros, le dieron un 36% de los votos al antiguo partido del dirigente populista. El lema de Fortuyn era "Holanda está llena" y su objetivo radicaba en la reducción de la inmigración de 40 mil a 10 mil personas al año, impidiendo por otro lado la entrada de musulmanes.

Durante la campaña, Pim Fortuyn declaró que los inmigrantes asiáticos se molestaban en aprender holandés y se integraban perfectamente en la sociedad mientras que "en Rotterdam tenemos marroquíes de tercera generación que todavía no hablan holandés, oprimen a sus mujeres y no viven según nuestros valores". La controversia radicaba en que Holanda es un paradigma de la tolerancia: es el único país donde existe la plena y completa equiparación de derechos para gays, lesbianas y transexuales.

En los últimos meses, un sector de islamistas había atacado a colectivos GLBT y los datos de mujeres maltratadas por musulmanes subían como la espuma. Pim Fortuyn despertó bastantes suspicacias a causa de sus propuestas para cerrar las fronteras holandesas a los inmigrantes y tras describir al Islam como una religión "atrasada", alegando que no podía ser simpatizante de un mundo en el que se odia a los gays y a las mujeres.
A pesar de todo, las encuestas le auguraban unos buenos resultados en los comicios, otorgándole hasta un 15% de los votos.

Un "dandy" con trajes a medida

Pim Fortuyn, de 54 años, dió un vuelco a la política holandesa con su exitosa irrupción en la campaña para las municipales del pasado mes de marzo. Los sondeos le pronosticaban más de 25 escaños de un total de 150 en las legislativas del pasado 15 de mayo.
Su partido, la Lista Pim Fortuyn, tenía todas las papeletas para convertirse en la segunda o tercera fuerza política holandesa. De hecho, el líder gay tenía en mente llegar a la jefatura del próximo gobierno.

En tiempos pasados, sus colegas y la prensa del país solían tratar a la ligera a este "dandy" que reconocía abiertamente su homosexualidad, llevaba la cabeza rapada y exhibía trajes italianos a medida. La conducta de los políticos hacia él cambió tras su victoria en las elecciones municipales de Rotterdam, la segunda ciudad más importante de Holanda.

Pim Fortuyn logró conmocionar a la clase política holandesa cuando sugirió suprimir el primer artículo de la Constitución en el que se prohíbe todo tipo de discriminación. Sus declaraciones cargadas de polémica y su promesa de acabar con la rigidez de la clase política tradicional sedujeron a la población más joven.

Según un sondeo, el 20% de las personas entre 18 y 24 años expresó su intención de votar a favor de Fortuyn. En relación a los toxicómanos decía: "¿Los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades les ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema".
A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Pim Fortuyn proponía un cartel que indicara que Holanda "ya está llena". Para los refugiados políticos consideró que era suficiente una "tienda y un poco de comida" en su país de origen.

Las declaraciones más polémicas las reservó para el Islam, "una cultura retrasada" en su opinión, aclarando que no podía tener consideración con una religión que maltrata y asesina a mujeres, gays y lesbianas.

Pim Fortuyn nació en 1948 en el seno de una familia conservadora al noroeste de los Países Bajos. Estudió sociología en la Universidad de Amsterdam, antes de convertirse en profesor de esta materia en la Universidad de Groningen. En los últimos diez años había conseguido popularidad como editorialista y comentarista, publicando ensayos como "La Europa sin alma". Uno de sus amigos, Ton Kee, lo recuerda como "arrogante y despreciativo (...) Considera rápidamente a los otros como imbéciles".

Pim Fortuyn centró su campaña en la lucha contra la inmigración y la inseguridad en un país donde las cifras revelan que la criminalidad no progresó a escala nacional en los últimos tiempos.

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24.10.04

La siguiente generación


Loretta Napoleoni, economista y periodista, está especializada en terrorismo internacional, economía y mundo árabe. Actualmente es investigadora en la London School of Economics. Autora de las novelas Dossier Bagdad y Modern Jihad, publicó su último libro: Yihad. Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía, en 2004. Ha sido consultora de la FAO y del Banco Europeo para Reconstrucción y el Desarrollo.

Los nuevos "yihadistas" son jóvenes nacidos en Europa que han recibido formación en las mezquitas informales

En la famosa serie de culto Star Trek, los viejos actores son sustituidos por otros nuevos en un relevo generacional de viajeros interplanetarios. Lo que permanece inmutable es el guión, una interminable guerra galáctica entre el bien y el mal.

La estructura del movimiento yihadista -cuya manifestación más famosa es Al Qaeda- y sus miembros cambian con la misma rapidez que el reparto de Star Trek.
Entre una generación y otra, el único elemento constante es el guión de su violencia.
Es una lucha profundamente arraigada contra Occidente, motivada por las políticas occidentales "de amistad" e intereses compartidos con la élite corrupta y oligárquica que gobierna el mundo musulmán.

El 7 de julio, en Londres, el mundo presenció la aparición, en el escenario del terror, de una nueva generación de yihadistas, terroristas suicidas nacidos en el Reino Unido, pero de origen paquistaní.
Este simple dato puede ayudar a explicar las dificultades con las que están topando los investigadores antiterroristas británicos para encontrar pistas sobre ellos.
Se supone que los servicios de información británicos son unos de los mejores del mundo en materia de antiterrorismo, y, sin embargo, no pudieron prevenir el ataque.

Varios días después de los sucesos, sin ninguna pista sólida, Scotland Yard reconoció que trabajaba con hipótesis. La nueva legislación antiterrorista, que hace un mes abolió el hábeas corpus y dio al Gobierno poderes extraordinarios para localizar a los yihadistas que residen en el Reino Unido, no sirvió de nada a la hora de identificar a quienes habían realizado los atentados.

Sólo se les identificó cuando se hallaron sus cuerpos entre las víctimas. Gran diferencia con el hecho de que, tras el 11-S, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tardaron sólo unas horas en disponer de los nombres de los secuestradores y poder reconstruir sus movimientos antes de subir a los aviones.

¿Qué ha cambiado desde el 11-S?
Ésa es la pregunta que los servicios de inteligencia, expertos en terrorismo y periodistas británicos se hacen desde la mañana del 7 de julio. A medida que avanzan las investigaciones y aumenta el número de cadáveres, está empezando a aparecer una posible respuesta. Aunque los atentados de Londres llevan la marca de Al Qaeda, lo más probable es que fueran idea y obra de los miembros jóvenes y desconocidos de un grupo, también mal conocido, que se llama a sí mismo "La organización secreta de Al Qaeda en Europa".

Se cree que este grupo forma parte de la red terrorista de la misteriosa "brigada Abu Hafs al Masri", el último paraguas terrorista de Al Qaeda, bajo el que se agrupa un número interminable de nuevas organizaciones armadas islamistas.

Sin entrenamiento
Seguramente, esta última generación de yihadistas no tiene relación directa con Osama Bin Laden; la mayoría de sus miembros no han viajado a Afganistán ni se han entrenado para la guerra en los campos de Al Qaeda, muchos han nacido en Europa y tienen pasaportes europeos.

Su adoctrinamiento se ha llevado a cabo en mezquitas informales de toda Europa, casas particulares, salas de oración de las universidades, entre grupos de amigos y familiares.
Por eso, el hecho de que días después de los atentados de Londres, las autoridades no conocieran todavía la identidad de los cerebros responsables no debe sorprender a nadie; los miembros de la nueva generación no forman parte de la vieja red, y tienen vínculos muy vagos, si es que los tienen, con los yihadistas de generaciones anteriores.

Hasta su adoctrinamiento político es distinto del de sus predecesores. Recuerda a la propaganda antiimperialista de los grupos armados marxistas de los setenta; la nueva generación tiene más cosas en común con estos últimos que con los muyahidin de la yihad antisoviética.

Al Qaeda ya no es la organización soñada en los años ochenta por el jeque Abdallah Azzam, el líder espiritual de los muyahidin. No es la vanguardia de brigadas internacionales y guerreros árabes, ejércitos dispuestos a recorrer el mundo para rescatar a sus hermanos musulmanes de las potencias extranjeras hegemónicas. Tampoco es un vehículo para la lucha armada contra Estados Unidos -el enemigo lejano- y los regímenes árabes -el enemigo cercano-, como preveían Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

Al Qaeda se ha convertido en una ideología, y Osama Bin Laden es su gran símbolo.

Para la nueva generación de yihadistas, es el líder remoto y carismático que les inspira, del mismo modo que el maoísmo encendía los corazones de los fundadores de Sendero Luminoso.

Es decir, hoy, más que hablar de Al Qaeda, deberíamos hablar de alqaedismo, una nueva doctrina antiimperialista y militante. Una ideología que llama a un enfrentamiento violento directo con Occidente, una doctrina que predica la violencia contra los civiles, porque los ciudadanos de Estados democráticos son responsables de las políticas de sus dirigentes.
Igual que en los años sesenta y setenta, en Occidente, Latinoamérica y algunas zonas del sureste asiático, el marxismo empujó a un pequeño segmento de la juventud a adoptar la violencia política, hoy el alqaedismo ejerce, entre una minoría de jóvenes musulmanes radicales, un poderoso atractivo mesiánico y violento. Dentro de esta nueva doctrina, los atentados indiscriminados contra civiles inocentes están justificados por los principios de la democracia.

El terrorismo islamista considera que los ciudadanos de los países occidentales son responsables de las decisiones de sus dirigentes en política exterior. Como la gente escoge a sus representantes, es tan culpable como ellos.
Para los yihadistas, la posibilidad de que las masas participen en el proceso de decisión política a través de las elecciones nos convierte a todos en enemigos. Lo irónico es que, desde el 11-S, la transformación de Al Qaeda en una ideología mundial, y las mutaciones generacionales de quienes la han adoptado, son efectos secundarios de la "guerra contra el terrorismo" y la política del miedo.

Sin una respuesta de este tipo por parte de Occidente, Al Qaeda habría seguido siendo una organización terrorista como muchas otras, con una característica fundamental: su carácter transnacional.

Atentados transnacionales
Se sabe que Al Qaeda no ha organizado más que un puñado de atentados transnacionales: en 1998, las bombas de las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, seguidas de atentados similares contra intereses estadounidenses en Sri Lanka, Uganda y Suráfrica, el atentado contra el portaaviones USS Cole, y el 11 de septiembre.

Un atentado transnacional implica movimiento de gente y dinero a través de fronteras. Por eso, el linchamiento de 18 soldados estadounidenses a manos de una muchedumbre somalí, en 1993, no puede entrar en esta categoría, pese a que Al Qaeda lo instigó y recompensó a sus autores.

El 11-S fue el último atentado terrorista transnacional con la firma de Al Qaeda. Hubo traslado de personas y dinero de unos países a otros. En septiembre de 2001, la organización ya había empezado a transformarse, infestada por la oposición interna a la dirección de Bin Laden y su obsesión con atacar a Estados Unidos.

Inmediatamente después del 11-S, el mundo presenció otros atentados de menor escala, el de Bali en octubre de 2002, el de Casablanca en marzo de 2003, y el último, el de Estambul en agosto de 2004. Fueron ataques terroristas concebidos por grupos locales vinculados a la dirección de Al Qaeda.

En retrospectiva, es evidente que el análisis de los atentados posteriores al 11-S debía habernos hecho ver que la organización estaba sufriendo rápidos cambios y que el terrorismo islamista estaba adoptando una estructura nueva.
La invasión de Afganistán y la derrota de los talibanes habían hecho de catalizadores para la desintegración de Al Qaeda, al obligar a sus líderes a huir y ocultarse en la región tribal entre Afganistán y Pakistán.

A finales de 2001, lo que había sido Al Qaeda -un grupo armado pequeño, muy estructurado, con una cúpula y un número limitado de miembros- ya no existía.
La red de dinero que había apoyado a la organización y financiado sus actividades transnacionales también desapareció, no porque Occidente lograra deshacerla, sino porque la organización a la que alimentaba se había desintegrado.

Lo que subsistió fue el carácter conceptual de Al Qaeda, un credo predicado por Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

El estímulo de Powell
Mientras Occidente celebraba la derrota del régimen talibán y la victoria sobre las fuerzas del mal de Sadam, ese credo se convirtió en el alqaedismo, una ideología antiimperialista que inspiró el movimiento yihadista, la reserva mundial de jóvenes musulmanes desencantados.

En 2003, la creación del mito de Al Zarqaui, presentado por el entonces secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, como el nexo entre Al Qaeda y Sadam Husein, estimuló el alqaedismo. Aunque Al Zarqaui no formaba parte del grupo original de Al Qaeda y no existía ninguna conexión entre Bin Laden y Sadam, el mero hecho de que el 5 de febrero de 2003, ante las Naciones Unidas, Powell le presentara como nuevo líder mundial del terrorismo incrementó su popularidad entre los yihadistas, que, con Bin Laden atrapado en la región de las tribus, habían perdido a su jefe de operaciones.

La prolongada guerra en Irak, la proliferación de grupos insurgentes y la formación de una resistencia iraquí crearon poderosas herramientas de captación de yihadistas en potencia.
Muchos fueron a Irak para incorporarse a la lucha; otros, sobre todo los que ya vivían en Europa, buscaron en sus propios países ocasiones para atacar a los miembros de la coalición dirigida por Bush en Irak.

En ese contexto se produjeron los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sin una red financiera internacional que los subvencionara, y con la mayoría de los patrocinadores centrados en costear la yihad en Irak, los grupos situados en Europa tenían que recaudar fondos por su cuenta.

Establecieron un sistema de autofinanciación utilizando el modelo tradicional terrorista, una mezcla de actividades legales e ilegales. La metodología es muy parecida a la que empleaban el IRA y la OLP, las organizaciones armadas que lograron privatizar el negocio del terror y arrebatárselo a los grandes patrocinadores.

El atentado de Madrid se costeó con pequeñas donaciones recogidas entre la red de simpatizantes, familiares y amigos, algunos de ellos en el extranjero; los explosivos se obtuvieron cambiándolos por hachís de Marruecos; algunos miembros desempeñaron trabajos informales.

Lo más importante de todo es que el atentado fue muy barato, entre 10.000 y 15.000 euros. Es decir, las limitaciones económicas del grupo no impidieron realizar el atentado; sólo obligaron a reducir considerablemente su tamaño respecto al 11-S.

Si se analiza la dinámica de los atentados del 11-S, Madrid y Londres, se ve que el esquema es idéntico. Atentados simultáneos, a primera hora de la mañana, cuando la gente va al trabajo y los medios de comunicación empiezan su jornada informativa, con el fin de explotarlos al máximo para extender aún más el pánico entre la población.

Incluso el impacto en la Bolsa está calculado, cronometrado para golpear los mercados locales a la hora de la apertura y crear confusión e incertidumbre para debilitarlas.
Los blancos son siempre medios de transporte: aviones en Estados Unidos, trenes en Madrid, el metro y un autobús en Londres. Todos los atentados están hábilmente planeados para que causen el máximo número de víctimas.

En el atentado de Londres, los investigadores creen que el autobús que estalló en Tavistock Square quizá tenía que haber explotado un poco más tarde, delante de la estación de Charing Cross, donde habría alcanzado a las personas que salían huyendo de la explosión en el interior.

Así pues, si la idea conceptual de Al Qaeda proporcionó al movimiento yihadista una ideología sólida con la que justificar sus acciones violentas, el 11-S les dio el modelo metodológico y operativo para llevarlas a cabo.

Lo que varía es el blanco, es decir, la localización geográfica, así como los fondos disponibles. Los servicios de inteligencia británicos están empezando a aceptar esta nueva situación y temen que haya otro ataque inmediato.

Pocos días después de los atentados de Madrid se encontraron explosivos en una vía de tren cercana a la ciudad. La bomba debía explotar debajo de un tren de alta velocidad que tenía que pasar a primera hora de la mañana.
Por suerte, la policía impidió el atentado y los autores se suicidaron, volaron por los aires en su escondrijo antes de que la policía pudiera detenerlos.

Un paso por delante A diferencia de Star Trek, donde las fuerzas de la Federación de la Galaxia siempre consiguen burlar al enemigo, los yihadistas parecen estar siempre un paso por delante de la coalición occidental.

En respuesta a la "doctrina del ataque preventivo" de Bush, ellos han llevado el terror a las calles de las capitales europeas; para compensar la transformación de la red financiera de Al Qaeda, han reducido sus operaciones y recaudan fondos en su entorno; cuando las medidas de seguridad en los aeropuertos se reforzaron, pasaron a los trenes y las redes de metro, unos objetivos imposibles de defender, sobre todo en hora punta.

Por último, las nuevas generaciones sustituyen a las antiguas y obligan a las fuerzas antiterroristas a familiarizarse sin cesar con nuevos enemigos.

¿Qué hará la siguiente generación o quién formará parte de ella? ¿Cómo se financiarán?
Ésa es la pregunta clave que deberían hacerse los encargados de la lucha contra el terrorismo.

Occidente está perdiendo la guerra asimétrica contra el terror islamista porque es incapaz de predecir el siguiente paso de su enemigo.
Ha ignorado sus causas fundamentales y se niega a ver las consecuencias tan favorables que ha tenido la guerra de Irak para la captación de yihadistas.
Los atentados de Londres parecen confirmar que unas legislaciones antiterroristas que limiten seriamente las libertades de los ciudadanos no son la herramienta ideal para luchar contra el terrorismo islamista.
Lo que se necesita es comprender mejor su naturaleza y sus motivos y tener una estrategia de futuro que no se centre en la generación de yihadistas actuales, sino en la próxima, la que hoy se está fraguando y mañana cometerá los atentados en nuestras ciudades.

22.10.04

La persecución de los cristianos en oriente

La persecución de los cristianos en oriente, es tolerada por un occidente respetuoso con todas las religiones.

>23 países de mayoría islámica persiguen a los cristianos, de forma inhumana, por su religión

>Los católicos y miembros de otras confesiones son proscritos en naciones que profesan el mahometanismo

>La iglesia católica pide reciprocidad al Islam

>Los musulmanes pueden pagar con la muerte la osadía de apostatar del Islam para convertirse a Cristo

>En ningún país en el que impere este fundamentalismo islámico se puede divulgar el cristianismo

>El Papa ha sido el único líder mundial que ha clamado contra la discriminación de los cristianos

>Ayuda a la Iglesia Necesitada» ha denunciado esta situación

Algunos lo llaman «el circo de los leones del siglo XX». La verdad es que los cristianos que viven en los países de mayoría islámica, y con fuertes impregnaciones fundamentalistas, sufren un auténtico calvario. Su profesión religiosa cristiana les supone discriminaciones serias, cuando no cárcel o la muerte.

Gracias al informe presentado por la organización católica «Ayuda a la iglesia Necesitada», del que FE Y RAZÓN ofrece a sus lectores en primicia para España, podemos conocer con rigurosidad y prontitud, todos los detalles de estas violaciones de derechos humanos, que pasan, muchas veces, desapercibidas por la opinión pública mundial. Una situación patética. Un grito descarnado.

La persecución, expulsión y sufrimiento de los cristianos que viven en países de mayoría islámica no parece terminar. Según confirma el «Informe 2000 sobre libertad religiosa en el mundo», confeccionado por la prestigiosa organización católica «Ayuda a la Iglesia Necesitada», al que ha tenido acceso FE Y RAZÓN, en la actualidad son 23 países islámicos los que «persiguen a los cristianos por motivos religiosos».
A continuación ofrecemos, una pormenorizada panorámica de cada uno de estos países:

.ARGELIA

De los 29 millones y medio de habitantes sólo tres mil son católicos. Se les permite practicar su fe sin interferencia de parte del Gobierno. Quedan, sin embargo, prohibidas las asambleas públicas orientadas a propagar religiones que no sean el Islam. Por miedo a posibles implicaciones legales no se producen conversiones del Islam a otras religiones. A las mujeres, por efecto del derecho de familia, se les impide casarse con hombres de fe no musulmana.

.ARABIA SAUDÍ

El número de católicos se eleva, en este país, a 641 mil, de los 20 millones de habitantes que lo integran. La ley saudí prohíbe a los no musulmanes a reunirse por motivos relacionados con la propia fe religiosa. En los últimos dos años cerca de 130 inmigrantes cristianos han sido llevados a prisión, privados de trabajo y expulsados del país acusados de «actividades cristianas».

.AZERBAIJAN

Todas las religiones deben obtener aprobación del departamento de asuntos religiosos. Este proceso de aprobación se lleva a cabo con una declarada falta de transparencia.

.BAHREIN

30 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier otra fe religiosa.

.BANGLADESH

Los 241.000 cristianos encuentran dificultad para hacerse aceptar por los exponentes de otras religiones del país.

.BRUNEI

Los 4.000 cristianos representan el 10 por ciento de la población. Según prevée la constitución, el Islam debe ser la religión del estado, aunque las otras religiones pueden ser profesadas en paz y en armonía. Este principio, sin embargo, junto con otras declaraciones similares es sólo parcialmente respetado. Normalmente la práctica religiosa es controlada a través de diversas formas de discriminación: se prohíbe la propaganda, se niega el ingreso al país de religiosos extranjeros; queda prohibida también la importación de material de instrucción religiosa y la Biblia, rechazadas la concesiones para ampliar, reparar o construir nuevas iglesias.

.EGIPTO

Los 218.000 católicos, en un país de 66 millones de habitantes, carecen de opciones para practicar libremente su fe. La constitución favorece abiertamente a musulmanes y reduce a los cristianos a rango de ciudadanos de segunda clase, a los que no se les concede representación política. La admisión de estudiantes cristianos en la escuela comporta el aprendizaje del Corán. Se constatan con frecuencia ataques de islamistas contra los cristianos y casos de conversión forzada de cristianos al Islam.

.EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

De los dos millones y medio de habitantes, sólo el 3,8 por ciento forman parte de la comunidad cristiana, y 155.000 son católicos.
Según Moseñor Bernardo Gremoli, Vicario Apostólico de Arabia, las relaciones con las autoridades islámicas de este país son buenas. A los siete colegios dirigidos por monjas acuden 13 mil alumnos, hijos de potentados árabes. Queda prohibida, sin embargo, cualquier acción orientada al proselitismo religioso.

.MARRUECOS

El número de cristianos asciende a 25 mil en este país de 27 millones y medio son musulmanes. La religión cristiana es tolerada como una expresión cultural. El código penal castiga en su artículo 220, con una pena de 3 a 6 meses de encarcelamiento a quien induzca a la apostasía del Islam. Está prohibida la venta de biblias en lengua árabe. Se puede decretar el cierre de una escuela, orfanatorio, etc. si este sirve para la conversión de un musulmán.

.GITUBI

Para los 7.000 católicos queda prohibida toda forma de proselitismo. Una mujer musulmana no puede contraer matrimonio con un católico.

.lNDONESIA

En una extensa población de 206 millones de habitantes la comunidad de cristianos asciende a 5 millones y medio. En este país se imponen limitaciones jurídicas al ingreso de misioneros. Se respira una atmósfera de intolerancia entre las decenas de religiones que comparten territorio. Se suceden ataques de paramilitares contra comunidades católicas así como otras manifestaciones de violencia como el incendio de Iglesias cristianas de parte de los musulmanes.

.lRÁN

12 mil cristianos en una población que alcanza casi los 66 millones. La libertad religiosa no se menciona. La apostasía del Islam se castiga con la muerte. En las comunidades cristianas espías del gobierno controlan las actividad religiosa. Está prohibida en el país cualquier actividad misionera.

.IRAQ

Casi 22 millones de habitantes. 275 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier religión extraña.
• KUWAIT 156 mil católicos. Prohibido el derecho de realizar actividades misioneras. Todo hombre debe convertirse al Islam si quiere casarse.

.LIBIA

Los católicos sólo tienen derecho a un solo lugar de culto en cada ciudad.

.MAURITANIA

300 mil católicos. La constitución reconoce el derecho a la libertad religiosa. Se verifican episodios de violencia entre católicos y musulmanes. Se ha creado un consejo interreligioso par favorecer la relación.

.NIGERIA

Aquí el número de católicos se eleva a 13 millones 500 mil, en medio de una población de 106 millones. La constitución establece que el gobierno no puede adoptar ningún credo como religión del estado. De hecho comunidades de musulmanes impiden a cristianos la construcción de edificios de culto. Se suceden actos de violencia donde cristianos son asesinados por la manifestación pública de su fe.

.OMAN

La actividad religiosa de grupos no musulmanes sufre graves limitaciones.

.QATAR

La apostasía está penada con la pena de muerte.

.SIRIA

El cristianismo se considera una religión sectaria y se ve seriamente amenazado por las fuerzas militares.

.SUDÁN Y YEMEN

No existe la libertad religiosa.

.TÚNEZ

La presión social juega un papel determinante. Las celebraciones religiosas sólo pueden realizarse en lugares destinados al culto.

Alejandro Millán La Razón.

18.10.04

Situación de los cristianos en países musulmanes

Después de la masacre en la iglesia de Santo Domingo en Bahawalpur (Pakistán), el pasado 28 de octubre, ha aumentado en todo el mundo el interés por comprender y solidarizar con los sufrimientos de los cristianos que viven en ambiente islámico.. Ha habido tambien quien, partiendo de la masacre, ha tratado de justificar una convivencia imposible de cristianos y musulmanes.

El intento de transformar el conflicto en curso en Afganistán en un conflicto religioso está presente en ambos bandos, la tentación de lanzar una "guerra contra el Islam" aparece aquí y allí en el mundo occidental.
Desde sus escondites en Afganistán, Osama Bin Laden lanza sus mensajes e impulsa a los musulmanes a una solidaridad del terror, pidiendo precisamente contrastar la "cruzada" de los cristianos y de los colonialistas occidentales contra el Islam.

El obispo de Multan, Mons. Andrew Francis, en sus declaraciones a Fides que presentamos en este dossier, desafía tales interpretaciones. Hijo de una Iglesia presente en Pakistán antes de la difusión del Islam, muestra que la masacre de Bahawalpur hizo emerger la solidaridad de las comunidades musulmanas hacia los cristianos.
Al mismo tiempo, habla de la contribución y del testimonio que los cristianos quieren continuar dando en la soiedad pakistana, también hacia la marea de prófugos afganos que, en busca de paz, hace años que se malviven en los campos de refugiados.

Pero, sobre todas, la más autorizada, se alza la voz del Papa Juan Pablo II que, el 9 de noviembre, en su discurso a los miembros del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, condenó la violencia y el terrorismo como "falsa religión". Y subrayó: "Se ha dicho que asistimos a un auténtico enfrentamiento de religiones. Sin embargo, como he afirmado ya en numerosas ocasiones, ésto significaría falsificar la religión misma.
Los creyentes saben que, lejos de hacer el mal, están obligados a hacer el bien, a trabajar para aliviar el sufrimiento humano, a edificar juntos un mundo justo y armonioso" (n. 1).

Los testimonios de los obispos de Asia y de África que presentamos en estas páginas muestran que, detrás de las violencias contra cristianos en los países de mayoría islámica, se esconden muchas veces intereses dictatoriales, económicos, políticos, militares.
La guerra en Afganistán no se aleja de este cliché: es el fruto de muchos errores del Oriente y del Occidente: luchas intestinas, conflictos entre potencias regionales, intereses petroleros, desgraciados apoyos al integralismo musulmán.

Todo ésto se dice no para escandalizar, sino para concientizarse de que este conflicto, para que pueda ver su fin, necesita una visión más amplia que una "simple guerra al terrorismo" o "entre civilizaciones".
El Papa volvió a recordar el 9 de noviembre que "es imperativo que la comunidad internacional promueva buenas relaciones entre personas pertenecientes a diversas tradiciones étnicas y religiosas" (n. 2). De esta visión más amplia forman parte la atención que la comunidad internacional debe prestar a todas las componentes de las étnias afganas, a la pacificación de las tensiones entre Pakistán e India, a la solución de los conflictos económicos entre Rusia, Irán, Estados Unidos y Arabia Saudí, a la libertad de comercio de los países del Asia central, a la garantía de un Estado palestino, al fin del embargo a Irak.

Dicho ésto, no se pueden ocultar las dificultades y los sofocamientos que las comunidades cristianas sufren en los países de mayoría islámica. Las fichas preparadas por la redacción de Fides sobre los países africanos y asiáticos ofrecen un cuadro exhaustivo. Como muestra la intervención magistral del P. Samir Khalil Samir, estas dificultades son específicamente problemas de libertad religiosa:

1) la tentación del Islam de ser omnicomprensivo (religión-sociedad-política) y de marginar social y políticamente a las minorías cristianas y no;

2) el rechazo de respetar la libertad de conciencia, reconociendo al individuo la posibilidad de cambiar de religión. Este último aspecto es dolorosísimo no sólo para los cristianos, sino para los mismos musulmanes.Con todo eso, aunque en muchos cristianos exista la tentación –o la necesidad- de emigrar, la mayoría de los cristianos quiere continuar testimoniando su fe y el diálogo.

Una vez más, el Papa, en el discurso mencionado, dijo: "El diálogo no es siempre fácil ni está privado de sufrimiento. Surgen incomprensiones, el prejuicio puede existir también en el común acuerdo, y la mano tendida en señal de amistad puede ser rechazada. Una auténtica espiritualidad de diálogo debe tener en consideración estas situaciones y ofreecer motivaciones para proseguir, también frente a oposiciones o cuando los resultados parecen mediocres.
Se necesitará siempre gran paciencia, porque los frutos vendrán, pero a su debido tiempo, cuando todos los que han sembrado en lágrimas cosecharán con júbilo" (n. 5).

Los testimonios de los cristianos en Pakistán y en las Molucas hablan de esta voluntad de sembrar con lágrimas. Los obispos de Pakistán han dicho que "el sacrificio de los mártires de Bahawalpur no será inútil" y que su sangre podrá "lavar el odio y la violencia de los corazones".
En las Molucas, después de dos años de violencias, cristianos y musulmanes trabajan por la reconciliación partiendo del mundo de la escuela y de las universidades.

Este aspecto es fundamental. Los talibanes de Osama Bin Laden han apostado mucho por la formación de los jóvenes. Durante años, decenas de miles de jóvenes afganos, pakistanos y de otros países islámicos han recibido gratuitamente en las madrassas (escuelas) de la frontera pakistana, alimentos, alojamiento, cursos universitarios, entrenamiento militar.

Para transformar la "guerra de civilizaciones" en "diálogo entre civilizaciones" es necesario que la comunidad internacional no invierta sólo en oleoductos, arsenales militares y libertad de comercio, sino también en educación, para desconectar ese vivero de terrorismo que es la pobreza y la desesperación de mucha juventud en los países pobres.

Una última palabra sobre la presencia de musulmanes en los países de mayoría cristiana. Nuestro dossier trata de los países de misión, donde los cristianos son minoría. No obstante ésto, la intervención del P. Samir Khalil Samir ofrece puntos de partida muy agudos.
Los gobiernos occidentales –y quizás también algunas franjas de la Iglesia católica- redujeron siempre el problema de la emigración musulmana a Europa a un hecho puramente económico o de generosidad hacia los pobres.

Nunca se sacó a la luz que la inmigración es una cuestión de diálogo entre culturas y religiones. Ésta debe ser preparada y aclarada, pues, en el extranjero y en los países anfitriones para que la hospitalidad de otra cultura y religión no sofoque la cultura anfitriona.
Es necesario, pues, que los gobiernos creen estructuras para la integración cultural, pero es necesario también que los occidentales y los cristianos no olviden testimoniar las raíces religiosas de su cultura, de su empeño y de su trabajo, incluído ese en favor de los musulmanes.

Bernardo Cervellera

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16.10.04

Cruzada islámica en España

Autoproclamados quintaesencia de lo progre, en el diario «El País» se han lanzado a una cruzada pro islámica para, me imagino, ponernos ya la venda de una inexistente herida de xenofobia.

Si un domingo nos regaló con un extensísimo reportaje cantando las excelencias de esa religión donde lo menos laudatorio era la repetición de sus fieles de que «el islám es paz» ahora los días de diario se ha convertido en el altavoz de los imanes y de los máximos jefes religiosos los señores Riay Tatary, sirio, y Mansur Escuredo, converso malagueño.

Pero lo tremendo del asunto es que la cruzada esta dirigida de manera mas que clara contra los representantes laicos de la gran colectividad residente musulmana residente en España, Atime (Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes) cuyo delito ha sido señalar que su obligación es la defensa de nuestro estado libre y constitucional y la colaboración y denuncia a la policía de los elementos extremistas y fanáticos.

Al pedir que se debe controlar que imanes y mezquitas no sean propagandistas del integrismo y del terror , estos señores han puesto el grito en el cielo, tras negar la evidencia absoluta de que no hay gentes ni lugares así.

O sea mintiendo. Porque es un hecho incontestable que a imagen y semejanza del imán de Fuengirola, el que aconseja pegar a las mujeres, se han multiplicado los clérigos pagados con dinero de los wahabies saudíes y otras confesiones extremistas y que con similares fondos se están construyendo numerosas y lujosas mezquitas.

El imán de la madrileña situada en la M-30 se despacho también diciendo que eran la pobreza la que empujaba a la agresión contra los inocentes».

Por lo visto no había leído que «El Tunecino» , asiduo visitante a su templo había disfrutado largos años de una beca de 100.000 pesetas al mes, luego ampliada a 110.000 mas pago de matriculas y seguro médico en esta España, y a la que ha pagado asesinando a cerca de 200 de sus gentes.

Todos estos dirigentes religiosos, cabezas del islam español o aquí afincado no solo se encuentran indignados por lo que los sindicalistas marroquíes pretenden, que es lo legitimo, exigible, obligatorio y democrático para quien pretenda vivir en un país libre como España, sea de la religión que sea y a quien hay que recordar que obispo o imán en realidad no pasa de ser en pura ley un ciudadano. No. Van mucho mas allá y cargan contra el mal trato que a su juicio se les dispensa.

Asi y están según «El País» aún más que hartos o enfadados, se encuentran «impotentes» ante el Estado y el señor Escuredo pone el grito en el cielo, «es una barbaridad» que le tiene desolado, porque amen de no comprender su hartura y su enfado, cometemos la osadía de apellidar ese terrorismo como «islámico», como si no fuera esa la seña mas clara de su identidad o los asesinos y luego suicidas de Leganés no hubieran proclamado en nombre de que y quien han ejecutado sus masacres.

La desolación de Mansur Escudero, antes Francisco, es compartida por el sevillano Aldelkarin Carrasco, previamente Antonio y por el maño Medí Flores, antes Jesús, y ha llevado a los tres a una visita y negociación con el ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos, Ahmed Tawfik que se continuara en otra donde esperan ser recibidos por Mohamed VI.

No se si a estos extraños y preocupantes contactos con autoridades extranjeras de ciudadanos españoles tendrá algo que decir el Ministerio de exteriores, pero no parece que sean precisamente un ejercicio de lealtad ciudadana ni constitucional con España.

En absoluto cae en ello el diario «El País», no vayan a tacharlo de xenófobo. Y desde luego en absoluto puede hacerse tal cosa. Hacerlo de retrogrado, reaccionario, de apoyar modelos de integrismo religioso o poner por encima religiones que se suponen a si mismas ley de leyes, por encima de constituciones y de los derechos humanos universalmente reconocidos, eso si que puede hacerse y debe denunciarse con absoluta energía.

Mas cuando el objeto de su ataque son asociaciones laicas y esas si que en verdad progresistas como la de los inmigrantes marroquíes.
Y esa acusación se hace desde las posiciones que aquí en Europa se mantuvieron los avanzados del Renacimiento, desde la Ilustración, desde la declaración Universal de los Derechos Humanos, desde todos los combates contra la tiniebla y tenebrosidad medieval, contra la Inquisición y contra el omnimodo poder del clero, contra todos quienes pretendieron que textos presuntamente divinos debían ser acatados por las buenas o por la fuerza por los hombres.

El progresismo de «El País» es aun mas falso que el del señor Tatari y el señor Escudero.
Los ciudadanos españoles, de cualquier confesión religiosa, agnósticos y aun ateos, tolerantes con la religión entendida como una fe personal y una creencia intima, no van ahora después de tantos siglos de luchar por ello a aceptar los preceptos y las falsedades de otra cúpula religiosa, aunque esta ahora en vez de sotana vista chilaba y turbante.
No. Por mucho que «El País» la bendiga.

Y mucho menos cuando el fanatismo asesino islamista ha anidado como una víbora entre nosotros, encuentra cobijo y adoctrinamiento alrededor de algunos centros e imanes y ya ha sembrado de sangre nuestra tierra.

Por Antonio Pérez Henares.