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29.1.06

Historietas e imperialismo islámico


La cuestión clave en el juego de la batalla sobre las doce historietas danesas del profeta musulmán Muhammad es ésta:

¿Occidente se alzara en defensa de sus costumbres, a los musulmanes, incluyendo la libertad del discurso, o los musulmanes impondrán su manera de la vida en Occidente?
En última instancia, no hay compromiso; si los occidentales quieren conserva su civilización, incluyendo el derecho de insultar y blasfemar, o no.

¿Más claramente, si los occidentales accederán a un doble rasero por el cual los musulmanes tengan la libertad de insultar al Judaísmo , Cristianismo , Hinduismo , Budismo , mientras que Muhammad, el Islam, y los musulmanes gocen de una inmunidad de insultos?



Los musulmanes publican frecuentemente VER: HISTORIETAS MUCHO MÁS OFENSIVAS QUE LAS DANESAS

¿Tienen derecho a utilizar la ofensa contra los occidentales, mientras exigen para ellos el respeto de indignidades similares?

El periódico Alemán Die Welt hizo alusión a esta edición en un editorial: "Las protestas de los musulmanes serían tomadas más seriamente si fueran menos hipócritas.

Cuando la televisión Siria mostró las viñetas sobre el drama histórico, lo primero que representaban fue a los rabinos como si fueran caníbales, los imanes estaban tranquilos. “Ni por casualidad, encontraríamos imanes protestando afectados de pie ante la cruz cristiana incluida en la bandera danesa”

La cuestión más profunda aquí, sin embargo, no es la hipocresía musulmana sino la preponderancia islámica. Flemming Rose , el redactor danés que publicó las historietas, explica que si los musulmanes le exigen "que como un no-Musulma'n, debe someterse a sus tabús, ellos me están pidiendo mi sumisión."

Con precisión. Roberto Spencer ha invitado correctamente al mundo libre para mostrarse "resueltamente con Dinamarca." El diario informativo de Bruselas afirma, " en estos momentos todos somos Daneses.” Algunos gobiernos lo ratifican:

Noruega :

Respuesta del primer ministro Jens Stoltenberg "no nos disculparemos porque un país como Noruega, que garantiza la libertad de expresión, nosotros no podemos disculparnos por lo qué los periódicos imprimen"

Alemania :

¿"Por qué debe el gobierno alemán disculparse [por los papeles alemanes que publican las historietas]? Ésta es una forma de expresión libre de la prensa, "dijo el ministro de interior Wolfgang Schauble.

Francia :

"Comentario del ministro interior Nicolas Sarkozy. Las "historietas políticas están al lado de la naturaleza excesiva. Y prefiero un exceso de caricaturas a un exceso de la censura.

Otros gobiernos trataron de disculparse solo saliendo del paso.

Polonia :

Primer ministro Kazimierz Marcinkiewicz: "Los límites de la libertad de la expresión correctamente concebida han sido sobrepasados."

Reino Unido :

Primer Ministro de Asuntos Exteriores: "La nueva edición de estas historietas ha sido innecesaria, ha sido insensible, ha sido irrespetuosa y ha sido incorrecto."

Nueva Zelanda:

El Ministro Jim Sutton de las negociaciones comerciales llamó las historietas, "gratuitas y ofensivas".

Estados Unidos :

"La incitación al odio religioso o étnico de este modo no es aceptable," dijo a oficial Janelle Hironimus de la prensa del departamento del estado.

La cobardía de España

El jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, llamó el lunes a los occidentales a no caer "en la trampa" de los partidarios de una guerra de las civilizaciones, tras las caricaturas de Mahoma.
"Hay actores e interlocutores que quieren crear y llevarnos a esta supuesta guerra de civilizaciones, o choque de civilizaciones, y no tenemos que entrar en la trampa. No tenemos que darles argumentos a unos y otros para entrar en esa dimensión", dijo Moratinos a la radio privada Cadena Ser, sin dar mayores detalles, y pidió trabajar para "rebajar la tensión (...) sobre todo en este momento muy complejo de las relaciones entre los mundos occidental y musulmán".

Página para ver las: Historietas del mundo árabe

28.1.06

La islamización del Occidente pop



Una Barbie con velo, cómics sobre la conquista de una Jerusalén futurista o la promoción del refresco «mecca cola» son ejemplos de cómo el mundo árabe está adaptando a su peculiar universo ideológico los más emblemáticos iconos de la cultura moderna.


Una de las consignas de Hizbolá - el potente partido fundamentalista de los chiíes del Líbano - dice que «no hay que modernizar el Islam, sino islamizar la modernidad». Un objetivo que avanza a muy buen paso: se han «islamizado» los partidos políticos, la izquierda y la derecha, los informativos de televisión y, ahora, se islamiza lo que algunos creían el más inexpugnable núcleo duro de la modernidad: la cultura pop occidental, la coca-cola transformada en «mecca cola», el cómic de superhéroes adaptado a los «valores del Islam» y la rubia y curvilínea Barbie reconvertida en Fulla, la muñeca morena vestida con «abaya» o túnica de luto de los pies a la cabeza que arrasa entre la infancia de todos los países árabes.

Fulla tiene el mismo tamaño de la Barbie y, como la rubia americana, dispone de un suntuoso guardarropa, pero sin minifaldas ni blusas ceñidas, sino con un rico surtido de velos, pañuelos, túnicas, chaquetones y faldas hasta los tobillos. Dispone incluso de una alfombrilla rosa para las oraciones, vendida por separado como todos los demás aditamentos.

A diferencia de la Barbie, que llegó a ser directiva, astronauta o princesa, en sus propias categorías y vídeos de promoción las actividades de Fulla se limitan a hacer visitas a sus amigas, a cocinar pasteles y a rezar. Y por supuesto, la empresa siria que la puso en el mundo no tiene intención de buscarle un novio. Ken no está a la vista en el cándido existir de Fulla. Aunque pronto se introducirán en el mercado una Fulla «doctora» y una Fulla «maestra».

«Honesta y servicial»

Al igual que en la Barbie, el éxito de Fulla se basa en que no es una mera muñeca, sino toda una forma de vida. Según el director de la empresa siria que la comercializa, se trata de una muchacha «honesta, amorosa y servicial, que ama a su padre y a su madre». Un modelo de conducta del que se espera que aleccione a la infancia femenina en muchos hogares árabes.

Una niña criada con Fulla tendría que sentirse deseosa de vestirse con la «abaya» o el «hiyab». Así lo esperan muchos de los padres que adquieren la muñeca y que ya disponen del guardarropa de Fulla a tamaño natural para que la niña no tenga que esperar más.

Nada que ver con Jalila, la voluptuosa superheroína creada por AK Cómics, la empresa montada en Egipto con capital saudí para emular las aventuras de los fantásticos campeones de Marvel. Jalila es la defensora de «la Ciudad de todas las Creencias Religiosas» que se disputan los seguidores de tres credos monoteístas bajo la amenaza de una guerra nuclear y con un faraón que regresa de la ultratumba 5.000 años después de su muerte.

Los cómics son un producto casi inexistente en los países árabes. Incluso en El Cairo las aventuras de Jalila y otras creaciones de AK Cómics sólo se compran en un puñado de librerías o por internet. Pero sus creadores insisten en su voluntad de crear un cómic con personajes extraídos de la tradición y la historia árabes, en ciudades futuristas de Oriente Próximo y con una temática pegada a la actualidad que transmite cada día la televisión Al Yasira.

Terroristas y superhéroes

Terroristas, guerreros, israelíes y superhéroes actúan en una Jerusalén apenas velada, sin nombrar personajes o países reales, pero fácilmente reconocibles. Aventuras que, en principio, parecen destinadas a tener un gran éxito, pero que, a diferencia de la muñeca Fulla, no son muy bien vistas por los sectores más conservadores de las sociedades árabes, que no terminan de entender qué tienen que ver las espectaculares curvas de sus superheroínas con la lucha por «la Ciudad de todas las Creencias Religiosas».

Más compleja es «Los 99», la aventura lanzada por una editora kuwaití (Teshkel Media), último intento de lanzar un cómic árabe que, a la vez, pretende introducir los valores musulmanes en el mercado. Es la historia de la búsqueda de 99 joyas (99 son también los atributos que el Corán relaciona con Dios) que encierran la sabiduría de Bagdad antes de que la legendaria ciudad fuese invadida por los mongoles. Cada superhéroe encarna la virtud de la joya que le está encomendada, aunque para los atributos que sólo son propiedad de Dios no hay un superhéroe específico. Unas Mil y una Noches que intentan ser respetuosas con la ortodoxia religiosa.

Y para acompañar la lectura, ¿qué mejor alternativa que disfrutar de una «mecca cola», la «bebida comprometida»? La «mecca cola» fue creada por Taufiq Mathluti con la intención de disponer de un refresco «de capital árabe» que sirva a una «ideología musulmana» y combata al producto «sionista e imperialista» al que pretende hacer la competencia. El «capitalismo materialista» creó el primer refresco de cola, pero el «capital al servicio del Islam» y «de la causa palestina» ya tiene su alternativa, dice Mathluti.

26.1.06

Las raíces de la ira musulmana


Especialista en la historia del Medio Oriente y autor de más de diez libros sobre el tema (recientemente Las identidades múltiples de Oriente Medio, Siglo XXI, 2000), Lewis expone en este ensayo —ya clásico para la interpretación del mundo islámico— las razones que han llevado a muchos musulmanes al rechazo violento del secularismo y la modernidad.

El Islam es una de las grandes religiones del mundo. Como historiador del Islam que no es musulmán, voy a permitirme ser muy explícito acerca de lo que quiero decir con esto. El Islam ha dado consuelo y paz espiritual a millones de hombres y mujeres. Ha otorgado dignidad y sentido a vidas ordinarias y empobrecidas. Le ha enseñado a gente de razas diferentes a vivir fraternalmente y a gente de credos distintos a vivir junta con suficiente tolerancia. Fue el origen de una gran civilización en la que otros, además de los musulmanes, desempeñaron vidas creativas y útiles, y que, por sus logros, enriqueció al resto del mundo.

Pero el Islam, como otras religiones, también ha pasado por periodos en los que ha suscitado en algunos de sus seguidores una actitud de odio y violencia. Para nuestra desdicha, una parte del mundo musulmán está pasando ahora por uno de estos periodos y mucho de ese odio, aunque no todo, está enfocado hacia nosotros.

A veces el odio sobrepasa la hostilidad y se concentra en intereses específicos, en acciones o políticas o, incluso, en países, y se convierte en un rechazo de la civilización occidental; no sólo de lo que ésta hace sino de lo que es y de los principios y valores que practica y profesa. Éstos, de hecho, se perciben como un mal innato y a quienes los promueven o aceptan se les ve como "enemigos de Dios".

Esta frase, que se reitera tan frecuentemente en el lenguaje de los líderes iraníes, tanto en sus procesos judiciales como en sus pronunciamientos políticos, debe resultarle muy extraña al de fuera, sea religioso o secular. La idea de que Dios tiene enemigos, y de que necesita la ayuda humana para identificarlos y deshacerse de ellos, no es fácil de asimilar. Sin embargo, no es del todo ajena. El concepto de los enemigos de Dios es común en la Antigüedad preclásica y clásica, en el Antiguo y en el Nuevo Testamento y también en el Corán.

El Corán es estrictamente monoteísta y reconoce a un Dios y a un solo poder universal. En el corazón humano se entabla una lucha entre el bien y el mal, entre los mandamientos de Dios y el tentador, pero se concibe como una lucha decretada por Dios cuyo desenlace predetermina Dios, como una prueba para la humanidad, y no, según algunas viejas religiones dualistas, como una lucha en la que la humanidad debe desempeñar un papel crucial para conseguir la victoria del bien sobre el mal. A pesar de este monoteísmo, durante varias etapas el Islam, como el judaísmo y el cristianismo, estuvo bajo el influjo, sobre todo en Irán, de la idea dualista de un choque cósmico entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, el orden y el caos, la verdad y la mentira, Dios y el Adversario, llamado diablo, Iblis, Satán o con otros nombres.

El surgimiento de la Casa del Infiel

En el Islam la lucha entre el bien y el mal muy pronto adquirió dimensiones políticas e incluso militares. Mahoma, como se recordará, no sólo fue profeta y maestro, como los fundadores de otras religiones, sino también jefe de una organización política y de una comunidad, dirigente y soldado. Por consiguiente, su lucha incluía a un Estado y a las fuerzas armadas. Si los combatientes de la guerra por el Islam, la guerra santa "en la senda de Dios", luchan por Dios, se deduce que sus adversarios luchan en contra de Dios. Y dado que Dios es en principio el soberano, el jefe supremo del Estado islámico —y del Profeta y, luego del Profeta, de los califas que son sus vicerregentes—, entonces Dios como soberano está al frente del ejército. El ejército es el ejército de Dios y el enemigo es el enemigo de Dios. El deber de los soldados de Dios es enviar lo más pronto posible a los enemigos de Dios al lugar donde Dios los castigará; es decir, al trasmundo.

La división básica de la humanidad, tal como la percibe el Islam, guarda una estrecha relación con lo anterior. En la visión clásica del Islam, que ahora muchos musulmanes empiezan a retomar, el mundo y toda la humanidad se dividen en dos: la Casa del Islam, donde prevalecen la ley y la fe musulmanas, y el resto, llamado la Casa del Infiel o la Casa de la Guerra, a la que los musulmanes tienen el deber de conducir hacia el Islam.
Pero la mayor parte del mundo sigue estando fuera del Islam y, según el parecer de los radicales musulmanes, incluso dentro de las regiones islámicas se ha socavado la fe del Islam y se ha anulado su ley. En consecuencia, la obligación de la guerra santa empieza en casa y se extiende hacia fuera, contra el mismo enemigo infiel.

Como todas las civilizaciones conocidas históricamente, en su apogeo el mundo musulmán se concibió a sí mismo como el centro de la verdad y la ilustración, rodeado por bárbaros infieles a quienes ilustraría y civilizaría a su debido tiempo. Pero entre los grupos distintos de bárbaros había una diferencia esencial. Los bárbaros del este y del sur eran politeístas e idólatras y no representaban una amenaza real para el Islam ni tampoco una competencia. En cambio, los musulmanes reconocieron desde el inicio que al norte y al oeste existía un auténtico rival: una religión mundial poderosa, una civilización distintiva nacida de esta religión y un imperio que, aunque más pequeño que el suyo, no era menos ambicioso en sus exigencias y aspiraciones. Se llamaba la cristiandad, término que durante mucho tiempo fue casi sinónimo de Europa.

La lucha entre estos dos sistemas rivales ha durado ya alrededor de catorce siglos. Empezó con el advenimiento del Islam, en el siglo VII, y ha continuado virtualmente hasta el presente. Ha consistido en una larga serie de ataques y contraataques, yihads y cruzadas, conquistas y reconquistas. Durante los primeros mil años el Islam llevó la delantera y la cristiandad estuvo en retroceso y bajo amenaza. La nueva fe conquistó las antiguas regiones cristianas del Levante y de África del norte, invadió Europa y reinó un tiempo en Sicilia, España, Portugal e, incluso, en parte de Francia.
El intento por parte de los cruzados de recuperar las tierras perdidas de la cristiandad al este fue detenido y contrarrestado, e incluso la pérdida del sudoeste de Europa en la Reconquista se vio ampliamente recompensada por los avances islámicos al sudeste de Europa, que en dos ocasiones llegaron hasta Viena. En los últimos trescientos años, desde el fracaso del segundo sitio de Viena por parte de los turcos en 1683 y el ascenso de los imperios coloniales europeos en Asia y África, el Islam ha estado a la defensiva y la civilización cristiana y poscristiana de Europa y de sus hijas ha atraído al mundo entero, incluyendo el Islam, hacia su órbita.

Desde hace ya mucho tiempo ha habido una ola creciente de rebeldía contra este predominio occidental y un deseo de reafirmar los valores musulmanes y restaurar la grandeza del Islam. El musulmán ha pasado por etapas sucesivas de derrota.
La primera fue su pérdida de dominio en el mundo frente al poder creciente de Rusia y Occidente.
La segunda fue el debilitamiento de su autoridad en su propio país gracias a la invasión de ideas, leyes y modos de vida foráneos y a veces hasta de gobernantes o colonizadores extranjeros, y a la aceptación de elementos no musulmanes.
La tercera —la gota que derramó el vaso— fue el desafío de su supremacía en su propia casa por parte de mujeres emancipadas e hijos rebeldes. Era pedir demasiado, y el estallido de ira ante estas fuerzas ajenas, impías e incomprensibles que subvirtieron su dominio, desordenaron su sociedad y, a la postre, violaron el santuario de su hogar, fue inevitable. También fue natural que esta ira se dirigiera principalmente hacia el enemigo milenario y que se fortaleciera con antiguas creencias y lealtades.

¿Europa y sus hijas? La frase puede resultarle extraña a los estadounidenses, cuyos mitos nacionales, desde el inicio de su independencia, e incluso desde antes, han definido su identidad en oposición a Europa, como algo nuevo y radicalmente distinto de las viejas costumbres europeas. Sin embargo, los demás no lo conciben así; rara vez en Europa y casi nunca en cualquier otra parte.

En las regiones del Islam se sabía realmente muy poco acerca de América. Al principio los viajes de descubrimiento despertaron algo de interés; el único ejemplar que sobrevive del mapa de América perteneciente al propio Colón es una traducción y adaptación turca que aún se preserva en el museo Topkapi en Estambul. Uno de los primeros libros impresos en Turquía fue el relato que hizo un geógrafo turco en el siglo XVI acerca del descubrimiento del Nuevo Mundo, que se titula La historia de la India occidental. Pero en adelante el interés disminuyó y dejó de haber información importante sobre América en turco, árabe u otros idiomas musulmanes hasta fecha relativamente tardía.
Un embajador marroquí que se encontraba en España por esas épocas escribió lo que equivale seguramente a la primera historia árabe de la revolución estadounidense. El sultán de Marruecos firmó un tratado de paz y amistad con los Estados Unidos en 1787 y, en adelante, la nueva república estableció diversos contactos —algunos amistosos, otros hostiles, la mayor parte comerciales— con otros Estados musulmanes. Pero esto no hizo mella ni de un lado ni del otro. La revolución estadounidense y la república a la que dio vida pasaron inadvertidas y fueron ignoradas durante mucho tiempo. Incluso la presencia pequeña pero creciente de los Estados Unidos en tierras musulmanas en el siglo XIX —comerciantes, cónsules, misioneros y profesores— apenas despertó curiosidad y casi no se menciona en los escritos y los periódicos musulmanes de la época.

A causa de la Segunda Guerra Mundial, de la industria petrolera y de los sucesos de la posguerra muchos estadounidenses empezaron a viajar a tierras islámicas; asimismo, comenzó a haber cada vez más musulmanes en los Estados Unidos, primero como estudiantes, luego como profesores, comerciantes o meros visitantes y, poco a poco, como inmigrantes. El cine y luego la televisión mostraron el modo de vida estadounidense, o al menos una de sus versiones, a millones de seres para los cuales el nombre de los Estados Unidos antes había carecido de importancia o incluso era desconocido. Una gama amplia de productos estadounidenses, sobre todo en los primeros años de la posguerra, cuando la competencia europea casi no existía y aún no había surgido la competencia japonesa, llegó a los mercados más remotos del mundo musulmán, con lo cual se generaron nuevos clientes y, quizá más importante, se crearon nuevos gustos y ambiciones.

Para algunos, los Estados Unidos representaban libertad y justicia y oportunidad. Para muchos otros, representaban riqueza y poder y éxito, en un momento en que estas características no se consideraban pecados o crímenes.
Y entonces sobrevino el gran cambio, cuando los líderes de un renacimiento religioso extenso y creciente buscaron a sus enemigos y los identificaron como enemigos de Dios y les dieron "una ubicación y un nombre" en el hemisferio occidental. De repente, o así pareció, los Estados Unidos se convirtieron en el enemigo número uno, la encarnación del mal, el adversario diabólico de todo lo que es bueno y, específicamente para los musulmanes, del Islam. ¿Por qué?

Algunas acusaciones comunes

La causa que se cita con más frecuencia para explicar el antinorteamericanismo actual de los musulmanes es el apoyo de los Estados Unidos a Israel. Este apoyo sin duda es un factor de importancia, que ha aumentado con la cercanía y la colaboración. Sin embargo, una vez más pueden señalarse aquí algunas incongruencias, difíciles de explicar en términos de una sola causa simple. En los inicios de la fundación de Israel los Estados Unidos marcaron su distancia; en cambio, la Unión Soviética otorgó de jure su reconocimiento y su apoyo inmediatos, y los armamentos enviados de parte de un satélite soviético, Checoslovaquia, salvaron al naciente Estado de Israel de la derrota y la muerte durante sus primeras semanas de vida.

No obstante, estas políticas no parecieron haber provocado inquina hacia la Unión Soviética ni tampoco buena voluntad hacia los Estados Unidos. En 1956 los Estados Unidos fueron los que mediaron, enérgica y decisivamente, para asegurar el retiro de las fuerzas israelíes, británicas y francesas de Egipto; sin embargo, a finales de esa misma década y durante los años sesenta los dirigentes de Egipto, Siria, Irak y otras naciones pidieron armamento a los soviéticos y no a los Estados Unidos, y fue con el bloque soviético con el que establecieron vínculos de solidaridad en las Naciones Unidas y en el mundo en general.

La aversión contra los Estados Unidos, y más generalmente contra Occidente, no se limita al mundo musulmán; asimismo, tampoco es cierto que los musulmanes, con la excepción de los mulás iraníes y de sus discípulos en otras partes, sean los que han experimentado y expresado las manifestaciones más virulentas de este sentimiento. La actitud de desilusión y hostilidad ha afectado a muchas otras partes del mundo e, incluso, ha llegado a algunos sectores de los Estados Unidos. Es de parte de estos últimos, que hablan a título personal y se erigen como portavoces de los pueblos oprimidos del Tercer Mundo, de donde provienen las explicaciones —y justificaciones— más ampliamente difundidas de este rechazo de la civilización occidental y de sus valores.

Las acusaciones son de sobra conocidas. A nosotros los occidentales se nos acusa de sexismo, racismo e imperialismo, institucionalizados en el patriarcado y la esclavitud, la tiranía y la explotación. Ante estas acusaciones, y otras igualmente infames, no nos queda otra opción que declararnos culpables: no en tanto estadounidenses u occidentales, sino simplemente como seres humanos, como miembros de la raza humana. En la comisión de estos pecados no somos los únicos pecadores y, en algunos de ellos, no somos ni de lejos los peores.
El trato a las mujeres en el mundo occidental, y más generalmente en la cristiandad, siempre ha sido desigual y a menudo opresivo, pero incluso en sus peores momentos fue mejor que el régimen de poligamia y concubinato que ha sido la suerte casi universal de las mujeres en este planeta.

De todas estas ofensas la que se denuncia con más amplitud, frecuencia y vigor es sin duda la del imperialismo: a veces sólo de Occidente, a veces de Oriente (es decir, soviético) y de Occidente a la par. Pero la manera en que se utiliza este término en los escritos de los fundamentalistas islámicos sugiere a menudo que quizá no tenga el mismo significado para ellos que para los críticos occidentales. En muchos de estos escritos se le da un sentido claramente religioso al término de "imperialista"; se usa en relación —a veces indistintamente— con "misionero" y denota una forma de ataque que incluye a las Cruzadas y a los imperios coloniales modernos.

Asimismo, uno a veces se queda con la impresión de que la ofensa del imperialismo no es —como para los críticos occidentales— el sometimiento de un pueblo por otro, sino más bien la asignación de papeles en esta relación. Lo que es realmente malo e inaceptable es que los infieles sometan a los creyentes auténticos. El hecho de que los creyentes verdaderos gobiernen a los infieles es correcto y natural, pues esto coadyuva al mantenimiento de la ley sagrada y les da a los infieles tanto la oportunidad como el incentivo para adoptar la fe verdadera. Pero que los infieles gobiernen a los creyentes verdaderos es blasfemo y antinatural, pues conduce a la corrupción de la religión y la moral dentro de una sociedad, y al escarnio o incluso la anulación del mandato de Dios.

El choque de civilizaciones

Los orígenes del secularismo en Occidente pueden hallarse en dos circunstancias: en las primeras enseñanzas y, sobre todo, experiencias cristianas, que crearon dos instituciones, la Iglesia y el Estado, y en los conflictos cristianos posteriores, que las dividieron. Los musulmanes también tuvieron sus desacuerdos, pero nada que se asemejara ni remotamente a la ferocidad de las luchas cristianas entre protestantes y católicos que devastaron a la Europa cristiana en los siglos XVI y XVII y que finalmente, en la desesperación, condujeron a los cristianos a desarrollar una doctrina que separara religión y Estado. Aparentemente, sólo al despojar a las instituciones religiosas de su poder coercitivo pudo la cristiandad restringir la intolerancia asesina y la persecución que los cristianos infligieron a los seguidores de otras religiones y, sobre todo, a quienes profesaban alguna variedad de su propia fe.

Los musulmanes no experimentaron una necesidad semejante ni desarrollaron una doctrina parecida. No hizo falta el secularismo en el Islam e, incluso, su pluralismo difirió mucho del paganismo del imperio romano tan vívidamente descrito por Edward Gibbon cuando comentó: "Para la gente los distintos cultos que predominaban en el mundo romano eran todos por igual verdaderos; para el filósofo, todos por igual falsos, y para el magistrado, todos por igual útiles". El Islam nunca estuvo dispuesto, ni en la teoría ni en la práctica, a otorgar la igualdad a quienes profesaban otras creencias y practicaban otros cultos. Sin embargo, a los poseedores de una verdad parcial sí les otorgó un grado de tolerancia práctica y teórica rara vez parangonada en el mundo cristiano antes de que Occidente adoptara una forma de secularismo a finales de los siglos XVII y XVIII.

En un principio, la respuesta musulmana a la civilización occidental fue de admiración y emulación: un respeto inmenso por los logros de Occidente y un deseo de imitarlos y adoptarlos. Sin embargo, en nuestra época esta actitud de admiración y emulación se ha convertido, para muchos musulmanes, en una de hostilidad y rechazo. En parte, esta actitud se debe seguramente a un sentimiento de humillación: la conciencia creciente, entre los herederos de una civilización antigua, orgullosa y durante mucho tiempo dominante, de que aquellos a quienes consideraban inferiores los han atajado, sometido y arrollado. En parte, también, se debe a acontecimientos ocurridos en Occidente mismo.
Un factor de importancia capital fue sin duda el efecto de dos grandes guerras suicidas, en las que la civilización occidental se despedazó e infligió una destrucción incalculable a su propia gente y a otros, y en las que las partes beligerantes llevaron a cabo un enorme esfuerzo de propaganda, en el mundo islámico y en otros lugares, para desacreditarse y debilitarse unas a otras.

A fin de cuentas, la lucha de los fundamentalistas es contra dos enemigos: el secularismo y la modernidad. La guerra contra el secularismo es consciente y explícita y actualmente existe ya toda una serie de escritos donde se denuncia el secularismo como una fuerza neopagana y maldita del mundo moderno que se atribuye a los judíos, a Occidente y a los Estados Unidos.

La guerra contra la modernidad no es, en su mayor parte, ni consciente ni explícita y se dirige a todo el proceso de cambio que ha ocurrido en el mundo islámico a lo largo del siglo XX, e incluso antes, y que ha transformado las estructuras políticas, económicas, sociales y hasta culturales de los países musulmanes. El fundamentalismo islámico le ha dado un propósito y una forma al resentimiento y al enojo —de otro modo carentes de propósito e informes— de las masas musulmanas frente a las fuerzas que han devaluado sus valores y lealtades tradicionales y que, a la larga, los han despojado de sus creencias, sus aspiraciones, su dignidad y, en un grado cada vez mayor, incluso de su modus vivendi.

Hay algo en la cultura religiosa del Islam que produce, hasta en el campesino o buhonero más humilde, una dignidad y una cortesía hacia los otros nunca superada y rara vez igualada por otras civilizaciones. Sin embargo, en épocas de revuelta y de desorden, cuando se agitan pasiones más hondas, esta dignidad y esta cortesía hacia los otros pueden transformarse en una mezcla explosiva de ira y odio que impele incluso al gobierno de un país antiguo y civilizado —incluso al vocero de una gran religión espiritual y ética— a adoptar los métodos del secuestro y la matanza y a buscar, en la vida del Profeta, la aprobación y hasta algún precedente para tales acciones.

Es indudable que hoy en día nos enfrentamos a una actitud y a un movimiento que trascienden con mucho el simple nivel de los intereses, las políticas y los gobiernos que los ejecutan. Se trata, ni más ni menos, de un choque de civilizaciones: la reacción quizá irracional, pero sin duda histórica, de un rival antiguo contra nuestra herencia judeocristiana, nuestro presente secular y la expansión mundial de ambos. Es de vital importancia que, por nuestra parte, no nos dejemos arrastrar hacia una reacción igualmente histórica, pero también igualmente irracional, contra ese rival.

El movimiento que hoy en día se llama fundamentalismo no es la única tradición islámica. Hay otras, más tolerantes, más abiertas, que favorecieron los grandes logros de la civilización islámica en el pasado, y no nos queda más que esperar que estas otras tradiciones acaben por imponerse. Pero antes de que se resuelva esta cuestión habrá una lucha difícil, en la que nosotros los occidentales no podremos hacer gran cosa. Incluso intentarlo puede ser dañino, pues estos son problemas que los musulmanes deben dirimir entre ellos. Mientras tanto, a nosotros nos corresponde actuar con gran cautela para evitar el peligro de una nueva era de guerras religiosas, que surja de la exacerbación de diferencias y de la reaparición de viejos prejuicios.


Por Bernard Lewis
Traducción de Tedi López Mills
Fuente: Letras Libres

25.1.06

Las polémicas caricaturas, paso a paso


- Las polémicas caricaturas del profeta Mahoma, en las que aparece con una bomba como turbante, aparecieron por primera vez en el diario danés 'Jyllands Postem'. A él se sumaron otros medios europeos, desatando la ira de la comunidad musulmana.

17 de septiembre de 2005.
El diario danés 'Politiken' publica un artículo sobre las dificultades que estaba encontrado el escritor Kare Bluitgen para encontrar un ilustrador para un libro infantil basado en la vida de Mahoma.

30 de septiembre de 2005.
El diario danés 'Jyllands Postem', uno de los más vendidos del país, publica una serie de 12 caricaturas de Mahoma para ilustrar el problema.

12 de octubre de 2005.
Los embajadores de los 10 naciones musulmanas y el representante de Palestina en Dinamarca protestan por lo que consideran una ofensa al islam y piden un encuentro urgente con el primer ministro Anders Fogh Rasmussen. A partir de este momento, se suceden las protestas del mundo árabe.

20 de enero de 2006.
Otro periódico noruego, el 'Magazinet', publicación de ideología cercana al fundamentalismo cristiano, reproduce los dibujos en solidaridad con el 'Jyllands Postem'. Se recrudecen las protestas musulmanas y los llamamientos al boicot de productos de Noruega y Dinamarca.

30 de enero de 2006.
El Ministerio de Exteriores noruego manda evacuar al personal voluntario en la franja de Gaza y advierte a sus ciudadanos de que no viajen a Palestina a raíz de las amenazas de la Yihad Islámica por la aparición de caricaturas en medios escandinavos.

31 de enero de 2006.
La redacción en Copenhague de 'Jyllands Posten' tiene que ser evacuada tras recibir por teléfono un aviso de bomba. El periódico se disculpa por la publicación de las caricaturas.

1 de febrero de 2006.
Un diario francés y otro alemán, 'France Soir' y 'Die Welt', publican las caricaturas en defensa de la libertad de prensa.

2 de febrero de 2006.
Despiden al director de 'France-Soir' por publicar las caricaturas.

Grupos armados palestinos amenazan con "convertir en blanco" a los ciudadanos franceses, noruegos y daneses en Gaza y Cisjordania. Las protestas se extienden a otros países y la UE condena sus amenazas.

3 de febrero de 2006
EEUU y Reino Unido tildan la publicación de las caricaturas de Mahoma de "inaceptable incentivo al odio religioso y étnico" y de acto "insultante e insensible".

4 de febrero de 2006.
Centenares de manifestantes penetran e incendian las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco (Siria). Las sedes diplomáticas de Suecia y de Chile, ubicadas en el mismo edificio que la danesa, también resultaron afectadas.

Detienen a Jihad Momani, redactor jefe del semanario jordano Shihane por orden judicial por la publicación de las polémicas caricaturas.

5 de febrero de 2006.
Estados Unidos culpa a Siria de no haber protegido las embajadas de Dinamarca y Noruega incendiadas en Damasco. La Casa Blanca habla de "fracaso inexcusable".

Miles de manifestantes irrumpen en el consulado danés en Beirut (Líbano) y lo incendian. Los en enfrentamientos con agentes antidisturbios se saldan con 28 heridos.

El ministro libanés de Interior, Hassan Saba, presenta su dimisión durante una reunión extraordinaria del Gobierno convocada tras los disturbios en Beirut.

6 de febrero de 2006.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, hacen "una llamada al respeto y a la calma" en un artículo en el que afirman que la publicación de las viñetas de Mahoma "puede ser perfectamente legal, pero ser rechazada desde el punto de vista de la moral y la política".

La ola de violencia se recrudece y llega a cobrarse la vida de seis personas: cuatro en Afganistán, una en El Líbano y otra en Somalia.

En Irak, entre la quema de varias banderas en señal de repulsa, también se ve una de España.

8 de febrero de 2006.
Tropas españolas desplegadas en Afganistán ayudan a reprimir una de las protestas protagonizadas por numerosos manifestantes contra bases militares y embajadas europeas.

Mueren cuatro afganos, elevando a 10 el número de fallecidos en varios países.

Un adolescente detenido en Turquía y acusado de haber asesinado al sacerdote italiano Andrea Santoro confiesa a la policía que estaba influido por las caricaturas de Mahoma.

11 de febrero.
Miles de personas se congregan en las principales ciudades europeas para expresar su rechazo por la publicación de las caricaturas.

14 de febrero.
Dos manifestantes mueren en Pakistán al ser tiroteados por guardias de seguridad cuando intentaban incendiar una sucursal del banco Union Bank en Lahore.

15 de febrero.
Las protestas contra se cobran otros dos muertos en Peshawar, uno de ellos un niño de ocho años, y otro en Lahore, en la jornada más violenta de protestas vivida en Pakistán.

Fuentes: El mundo.es

23.1.06

«Ofendiendo al Profeta»


El requisito sine qua non para la democracia es la libertad de expresión. Este derecho está por encima de cualquier otro. Al permitir pensar y decir lo que uno quiere, automáticamente se está dando apertura a todas las ideologías, pensamientos y cultos.

¿Por qué el mundo civilizado debe someterse al primitivismo del Islam y dejar de publicar dibujos o artículos acerca de esa religión?
¿No les gustaron las caricaturas de Mahoma? ¡Qué lástima! A nosotros tampoco nos gustan las que ellos editan con virulento odio a cristianos y judíos.

No apreciamos su glorificación del terrorismo, su intolerancia, sus vestimentas que esconden la cara, su filosofía de vida, su fanatismo; pero los dejamos profesar su credo y practicar sus costumbres.

Los noruegos y daneses están comprendiendo lo que significa apoyar a los extremistas islámicos. Creyeron, igual que los franceses – antes de que ardan sus calles – que los musulmanes son confiables y que poniéndose de su lado, se librarían de sufrir ataques o represalias. Escandinavos y galos están entre los más fervorosos defensores de los islamitas, y ponen obstáculos contra una avanzada militar definitiva, a través de una diplomacia que sigue enfrascándose en juegos de palabras y discusiones absurdas en foros democráticos, donde no deberían tener cabida los totalitarios.

Los expertos en guerra, calculan que la yihad irá creciendo, aumentando en violencia y expandiéndose mundialmente, por los próximos veinte a treinta años. ¿Por qué debe demorar tanto una guerra anunciada que puede ser batallada y vencida en cuestión de meses? Porque el mundo occidental no quiere utilizar armamento nuclear y matar millones indiscriminadamente. Pero Irán no tendría problema en hacerlo, ni tampoco los demás países radicales.

Todos sabían que Hitler era loco y peligroso. Anunció sus deseos imperialistas: “Hoy es Alemania, mañana el resto del mundo”, pero lo dejaron actuar libremente durante largos años y hasta hoy se critica, y cuestiona, que no se haya intervenido anticipadamente para derrocarlo. Lo mismo se sabe de Ahmadineyad, Kim Jong Il, Chávez y los demás orates del siglo 21. Dentro de unas décadas, la civilización, o lo que quede de ella, preguntará ¿por qué occidente no reaccionó a tiempo y atacó antes? Le echarán la culpa a Bush por no haber sido más agresivo e igual sucederá con los líderes europeos que no quieren terminar de aceptar el peligro mortal en que se encuentran sus súbditos, con millones de musulmanes viviendo entre ellos. Cuando occidente obre al unísono, será no tarde, pero mucho más costoso en víctimas y dinero.

La UE juega al apaciguamiento y la pacificación, mientras sus enemigos siguen alimentando la guerra santa, en la que a la larga utilizarán a todo hombre, mujer y niño, para matar infieles. Toda esta violenta parodia caricaturesca, es nada más que una táctica encaminada a reanimar los ánimos de las juventudes islamistas que estuvieron demasiado tranquilas los últimos meses y, sus jefes no quieren que pierdan el ritmo y la motivación en su confrontación con occidente. Si dejan de hacerlo, tal vez se den cuenta de que sólo son carne de cañón para sus jeques e imanes, y cuestionar su causa.

Al promover estos levantamientos, se incentiva la unidad del pueblo contra un ficticio enemigo común. Gente que no es capaz de esbozar una sonrisa de vez en cuando, ante las ridiculeces o estupideces de su familia, nación, costumbres, tradiciones o religión, es acomplejada y terriblemente peligrosa. Películas, canciones y dibujos que satirizan a las culturas de occidente se han hecho miles, y nunca hubo reacciones semejantes, por el contrario ayudaron a promover la tolerancia y a cuestionar nuestras propias creencias, volviéndonos más civilizados. ¿Qué piensa hacer occidente después de disculparse ante estos salvajes, colocar latas con gasolina en las calles para que hagan una mejor labor incendiaria?

Más (y lo siento) sobre Mahoma

Les juro que he hecho todo lo posible para no tener que hablar de Mahoma y sus dibujos. Pero no. Mahoma y sus dibujos pudieron con todo. Me disculpo ante ustedes. Les prometo, sin embargo, que no voy a martirizarlos con un sermón sobre el respeto debido a las creencias más íntimas ni a favor de la libertad de expresión.

En un lapso muy corto de tiempo se han puesto sobre la mesa tal cantidad de preguntas sin respuesta, tal cantidad de respuestas contundentes, tantos debates capitales, tantos argumentos, que la sola recopilación de hechos y opiniones estoy seguro de que sería material suficiente para un máster de periodismo. ¿De qué hablábamos cuando hablamos de Mahoma y sus dibujos?

De la trama de novela negra, por ejemplo, que se esconde tras los viajes de los imanes daneses a Egipto. De la poética que nos habla del humor y de sus códigos, de sus límites. ¿Tiene que ser transgresor? ¿Es necesaria la complicidad para que pueda transmitirse? Si no existe tal complicidad, ¿entramos de lleno en el terreno de la ofensa? ¿Es la ofensa un motor o una frontera?

Hablamos de la parábola casi borgiana del imán Abu Laban, la historia de ese huésped que tiene a su disposición noventa y nueve de las cien habitaciones de un castillo. El rey le invita a no entrar en la número cien, pero, en una semana ¿quién va a ser capaz de abarcar las noventa y nueve? ¿Para qué va a querer investigar qué pasa en la cien? Y, digo yo, y motivado por el simple hecho de la prohibición, ¿no va a ser, justo la cien, la primera que abrirá? ¿Y si vienen los familiares del rey y le prohíben entrar en otra y en otra y en otra y, al final, no le queda más que la suya propia, mientras las otras noventa y nueve permanecen cerradas?

Hablamos de oportunidad. En el 2002, Charlie Hebdo dibujó a un Mahoma mafioso con puro y copa de coñac como presidente de un jurado del concurso de belleza "miss Saco de Patatas". Las participantes eran mujeres musulmanas con chador. ¿Les suena? Seguro que no.

Hablamos del durísimo alegato de la Liga Árabe Europea y de la justificación al boicot contra Dinamarca: "¿Acaso no piensan boicotear los europeos al futuro gobierno elegido democráticamente de Hamas?". Es el texto de presentación de su sarcastic campaign de dibujos sobre el holocausto. En uno de ellos - Hitler goes

Dutroux-el Führer está en la cama con una niña asustada, después de haber abusado de ella. Satisfecho de su hazaña, inquiere: "Escribe esto en tu diario, Anna". ¿La repulsión que a mí me causa la broma es del mismo calibre que la que provocaron las viñetas danesas en los musulmanes? ¿Pueden compararse? ¿Va a publicar este dibujo la revista danesa? Siendo de extrema derecha, ¿no le apetecería, si pudiera, entrar en la habitación prohibida de la Shoah?


La Vanguardia 12/02/2006


La reciprocidad del mundo musulmán a las instituciones cristianas


22.1.06

¡ALTO AL NACISLAMISMO!

"la Tribune de Genève"
Texto Integro

He aquí las innobles observaciones del Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, no tienen nada de unas acaloradas declaraciones mas bien de una declaración de guerra:

"Israel debe borrarse del mapa".

En primer lugar, el lugar del congreso en la cual se pronunciaron contenía todo un programa: "el mundo sin el sionismo" que hace referencia explícita del "mundo sin los Judíos" declarado por los nazis de los años treinta.

A continuación, no se trata de una de estas "pequeñas frases" que le gusta a la clase política Europea. Es todo el discurso del Presidente iraní que siente el odio y la vena antijudio.
Un discurso por otra parte escrupulosamente bordado sobre el boceto de la retórica nazi. Al igual que Hitler, Ahmadinejad usa los términos médicos para borrar "este estigma" que es Israel, "de la faz del mundo islámico".
La palabra "antisionisme" – nacida del “antisemitismo” - no violenta ya a nadie.

Está es la erradicación de un Estado judío - y este debe erradicarse porque es judío y democrático – palabras que Ahmadinejad reclamó delante de 4000 estudiantes fanatizados.
Desarmados con las camisas marrones de ayer responderemos con los turbantes marrones de hoy.

El nazislamisme acaba de conocer su congreso de Nuremberg.

El peligro sería relativizar el alcance de estas observaciones.

En el pasado, numerosos dirigentes islamistas prometieron llevar a Israel a las llamas del infierno coránico.
Pero no es a pesar de todo la primera vez desde la era nasséri que el jefe de un país de 76 millones de habitantes llama a la destrucción física del Estado hebreo.

Seguramente Ahmadinejad se siente lo suficientemente fuerte para lanzarse en tal diatriba.
Seguro en el interior de sus fronteras, en primer lugar. Este antiguo funcionario del grupo paramilitar del "Pasdaran" no es más que la figura más presentable de este partido nazislamiste que, en adelante, tiene las principales teclas del mando.

Y apenas está seguro que la actual posición de Presidente recibió la posición como el verdadero dueño de Irán, la Guía suprema Khameneï.
Además, el poder nazislamiste está poniendo en censura los medios de comunicación iraníes, sobre todo en la esfera de Internet donde soplaba aún una brisa de libertad.
Se censuraron millares de lugares por ser juzgados "no islámicos" y se metieron a varios cyber periodistas a la prisión, (denunciado por Reporteros sin fronteras).


Al exterior también el horizonte parece lejano para el partido de Ahmadinejad.
Los Estados Unidos se atascan en Irak que es dominado por los correligionarios chiitas de los iranís.
Y en el Líbano, se establece firmemente al Hezbollá pro iraní en las regiones de confesión chiita. Seguramente, las democracias van a pagar durante mucho tiempo la desastrosa aventura americana a Bagdad.
Las medidas de presión militares de Occidente sobre Teherán parecen singularmente pesadas por la hipoteca iraquí.

Ahmadinejad juzgó probablemente que el momento había llegado para dejar caer las máscaras sin demasiados riesgos y movilizar sus tropas políticas con el fin de tomar la cabecera de la lucha anti Judía en Oriente Próximo.

Jean-Noël Cuenod

21.1.06

Alemania Contra el Islamismo

Una sofisticada investigación estadística conducida por el gobierno del estado alemán de Baden-Wurtenberg concluye que el 21% de los musulmanes residentes en el país cree que la constitución alemana es irreconciliable con el Corán. 

A partir del 1 de enero del 2006, los funcionarios de inmigración que sospechen de inclinaciones islamistas son instados a investigar más profundamente. El Ministro del Interior niega que se discrimine a los musulmanes, insistiendo en la necesidad de determinar las opiniones expresadas por el aspirante a ciudadano acerca de la constitución y de las leyes del país en el que han escogido vivir.

Los ministros del interior de dos estados alemanes han impulsado recientemente medidas importantes para contener el islam radical. Tienen la vigilancia estrecha de todo Occidente.
En Baden-Wurtenberg, Heribert Rech, del partido Unión Demócrata Cristiana, ha supervisado la gestión de un test de lealtad de 30 temas para los aspirantes a convertirse en ciudadanos naturalizados.
Tras un sofisticado estudio intensivo de la vida musulmana por parte de las autoridades gubernamentales de Baden-Wurtenberg, desarrollaron un manual destinado a las autoridades de naturalización que explica que los aspirantes a la ciudadanía tienen que concurrir con "la estructura libre, democrática y constitucional" de Alemania.

Dado que la investigación estadística concluye que el 21% de los musulmanes residentes en Alemania cree que la constitución alemana es irreconciliable con el Corán, las preguntas de tipo test de antaño son historia para los aspirantes musulmanes a la ciudadanía.

A partir del 1 de enero del 2006, los funcionarios de inmigración que sospechen de inclinaciones islamistas son instados a investigar más profundamente. Las entrevistas personales durarán ahora una hora o dos, y serán concedidas a alrededor de la mitad de los aspirantes a la nacionalización.

Las cuestiones constituyen un resumen de los valores occidentales.

¿Qué piensa de la democracia, los partidos políticos y la libertad religiosa?
¿Qué haría usted si supiera de una operación terrorista en marcha?
Las opiniones acerca de los ataques del 11 de septiembre del 2001 son "un tema central", decía el director de la oficina de registro de inmigrantes de Stuttgart, Dieter Biller:
¿Fueron los judíos autores de ello?
¿Los 19 secuestradores eran terroristas o luchadores de la libertad?
Finalmente, casi dos tercios de las cuestiones conciernen a temas de género tales como los derechos de la mujer, maridos que maltratan esposas, "matanzas de honor", la vestimenta femenina, los matrimonios concertados, la poligamia y la homosexualidad.

Respondiendo a los críticos, el Ministro del Interior niega que se discrimine a los musulmanes, insistiendo en la necesidad de determinar si las opiniones expresadas por el aspirante acerca de la constitución alemana corresponden con sus opiniones reales. Los aspirantes que aprueben el examen y se les conceda la ciudadanía pueden perder después esa ciudadanía si actúan de modo inconsistente con sus respuestas "correctas".
Añadir requisitos extra a los aspirantes musulmanes a la ciudadanía no es exclusivo de Alemania; en Irlanda, por ejemplo, los candidatos varones son obligados a jurar que no se casarán con más de una esposa.
La segunda iniciativa parte de la Baja Sajonia, donde el ministro del interior, Uwe Schünemann, también miembro de la CDU, ha afirmado que consideraría obligar a que los islamistas radicales llevasen dispositivos electrónicos en los tobillos.
Hacerlo, dice, permitiría a las autoridades "monitorizar a los aproximadamente 3.000 islamistas en Alemania dados a la violencia, predicadores del odio [es decir, imanes islamistas], y a los guerrilleros entrenados en campamentos terroristas del extranjero".

Los dispositivos electrónicos, sugiere, son efectivos "para los islamistas dados a la violencia que no pueden ser deportados a sus países de origen a causa de la amenaza de tortura" allí.
El señalizado electrónico de los sospechosos de terror tampoco carece de precedentes.
En Gran Bretaña lleva usándose el método desde marzo del 2005 y, aparte de un comienzo plagado de contrariedades técnicas, ha sido aplicado a diez sospechosos con razonable éxito. En Australia, las medidas del contraterrorismo implementadas el mes pasado permiten la señalización electrónica hasta un máximo de un año.

Pero la propuesta de Schünemann va bastante más allá de estas medidas, marcando no sólo a terroristas potenciales, sino a los "predicadores de odio" que no vulneran la ley involucrándose personalmente en la violencia sino articulando credos que incitan a otros al terrorismo. Señalizarlos supera una nueva barrera potencial, acudiendo agresivamente a la fuente de violencia.
Tiene implicaciones potencialmente grandes. Si los predicadores de odio son marcados, ¿por qué no los restantes islamistas no violentos que ayudan a crear un entorno de promoción del terrorismo? Sus filas incluyen a activistas, artistas, programadores de juegos, correos, financieros, intelectuales, periodistas, abogados, miembros de grupos de presión, organizadores, investigadores, comerciantes, y profesores. En pocas palabras, la iniciativa de Schünemann podría llevar en última instancia al señalizado electrónico de todos los islamistas.

Pero los dispositivos electrónicos sólo revelan la ubicación geográfica de una persona, no sus palabras o acciones, que importan cuando se trata con imanes o con otros grupos no violentos. Con las debidas licencias a su privacidad personal, su discurso se podría grabar, sus acciones filmar, sus comunicaciones postales y electrónicas seguir. Tales controles podrían hacerse discreta o abiertamente. Si es abiertamente, el marcado serviría como una letra escarlata moderna, avergonzando al portador y alertando a víctimas potenciales de fraude.

La propuesta Schünemann destaca la necesidad apremiante de adoptar una definición de islamismo e islamistas que funcione, mas el imperativo para las autoridades de explicar cómo hasta los islamistas no violentos son el enemigo.

Los caballeros Rech y Schünemann han presentado dos estratagemas directas para la defensa de Occidente, basadas en cada caso en la disposición de que la cultura y las ideas son el verdadero campo de batalla. Reconozco su creatividad y valentía. ¿Quién adoptará y adaptará estas iniciativas?

17.1.06

La Mezquita de la discordia (Alemania)


“Quien le dice ‘sí’ a Ahmadía, le dice ‘no’ a la democracia”, reza el cartel que los manifestantes han colgado frente al terreno.
Ahmadía es una de las muchas comunidades musulmanas que hay en Alemania. Sobre el citado terreno, ubicado en el distrito berlinés de Pankow, la comunidad iniciará la construcción de una mezquita en febrero próximo. Se trata del primer templo islámico que se edifica en el Este de Berlín. Las autoridades del distrito aprobaron el proyecto invocando la libertad de culto garantizada por la Constitución alemana.

El rechazo a la mezquita, alentado por una inciativa de vecinos, ha encontrado apoyo en algunos sectores políticos. Se invocan temores y dudas frente a la Comunidad Ahmadía. Se le critica una aceptación sólo en apariencia del sistema democrático y la prédica de una estructura social, en la que la mujer no tiene voz ni voto. Algunos opositores han expresado también motivos racistas. Pankow es un distrito en el que viven pocos extranjeros.

Según puede verse en la página web de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Alemania, la mezquita contará con dos plantas: una con capacidad para mil doscientos fieles y un minarete (torre) de 12 metros de altura. El pasado 2 de enero se colocó la piedra fundamental del templo. El dispositivo policial fue amplio. En las inmediaciones del terreno, los vecinos manifestaban con altavoces su rechazo a la obra. La inscripción en carteles sobre el pecho, rezaba: “No a la mezquita Ahmadía”.

El permiso de edificación fue otorgado por el distrito de Pankow, en diciembre último. Los tratos de la Comunidad Ahmadía con las autoridades fueron acompañanados por protestas de la población. Los vecinos se han agrupado en una iniciativa ciudadana. Los políticos locales de la Unión Democristiana (CDU), partido de la canciller federal Angela Merkel, se han sumado al reclamo. Dos solicitudes presentadas por la iniciativa ciudadana frente a las autoridades del distrito, a fin de cancelar la obra, fueron rechazadas por inconstitucionales. En varios de los actos de repudio a la mezquita ha habido también representantes de partidos de extrema derecha y grupos de jóvenes neonazis. En el acto del 2 de enero se produjeron algunos incidentes entre los vecinos y jóvenes antifascistas. Tal como acostumbran, éstos últimos organizaron una manifestación paralela. En sus pancartas se leía: “Tu racismo apesta.”

Esta semana, en la página web de la agrupación vecinal que se opone a la mezquita, apareció un fotomontaje alusivo al conflicto. En el mismo pueden verse las fotos del líder a nivel internacional de la Comunidad Ahmadía, Mirza Masroor Ahmad, y de cuatro políticos del distrito de Pankow, sobre un fondo que representa un caballo de Troya, que avanza sobre el mapa satelital del barrio. A un costado se lee: “Detrás de nosotros, hay millones.”

La frase remeda el famoso afiche caricaturesco que el artista John Heartfield plasmó contra Hitler en 1932. Allí la mano del Führer, después de terminar el típico saludo nazi, recibe por sobre el hombro un fajo de billetes, de parte de un hombre que lo dobla en altura y al que no se le ve la cara. Junto a Hitler, se lee la cita: “Millones hay detrás de mi”. El afiche muestra al líder nazi financiado por el gran capital.

La comparación de ambos fotomontajes ha sido recogida en estos días por la prensa. “Así no es posible ningún diálogo objetivo”, reaccionó Matthias Köhne, alcalde socialdemócrata del distrito berlinés de Pankow. Köhne es uno de los cuatro políticos que aparecen en la imagen. Sin embargo, descartó iniciar acciones legales contra los responsables de la agrupación vecinal. “La imagen es un insulto impensable, como si nosotros quisiéramos poblar un país extranjero a través del engaño”, sostuvo el imán Abdul Basit Tariq, de la Comunidad Ahmadía de Berlín. Tariq contempla iniciar acciones legales contra los enemigos de la mezquita. La figura podría ser incitación a la violencia. Lo mismo piensa hacer otra agrupación de vecinos que se manifiesta a favor de la construcción del templo.

Sectarios pacíficos

El Movimiento Ahmadía fue fundado en 1889, en la India, por Mirza Ghulam Ahmad. Su desarrollo se centró luego en Paquistán. Según sus propias cifras, el movimiento cuenta con 200 millones de fieles en el mundo, 60 mil de los cuales viven en Alemania. Sus miembros se ven a si mismos como musulmanes de orientación reformista dentro del propio islam. Se distancian de los grupos militantes y fundamentalistas. Destacan los elementos pacíficos y tolerantes de su religión.

“El movimiento Ahmadia, que nació de las entrañas del Islam, es catalogado por la mayoría de los musulmanes como apóstata, por lo que no se lo tolera”, señala la profesora de Ciencias del Islam de la Universidad Libre de Berlín, Gudrun Krämer. El hecho de que su fundador se considerara a sí mismo como el último profeta, en lugar de Mahoma, le ha valido su exclusión dentro del Islam oficial, y persecuciones dentro de Paquistán. De hecho, hay un desplazamiento de los grupos ahmadis desde la región indopaquistaní hacia Europa.

La Comunidad Ahmadia representa una proporción minoritaria dentro de los musulmanes en Alemania. Los orientalistas alemanes los consideran como un grupo sectario, archiconservador, de gran impulso misionero, pero amante de la paz. “Se consideran a si mismos los mejores musulmanes. Rechazan la violencia y no son militantes”, dice Ursula Spuler-Stegemann, profesora de Historia de las religiones de Universidad de Marburg. Los servicios de inteligencia alemanes, por su parte, no catalogan al movimiento ni como extremista ni como proclive al uso de la violencia.

Para otros, como la socióloga Hiltrud Schröter, la Comunidad Ahmadia es una peligrosa secta islámica, que se propone acumular poder político, combatir al resto de las religiones y acabar con el sistema democrático. “El fundador (Mirza Ghulam Ahmad) decía ser mesías, madi, profeta, la resurrección espiritual de Cristo, Mahoma, Vishna, Krishna, Buda”, señala Schröter, quien le ha dedicado a la Comunidad Ahmadáa dos libros. A su juicio, el movimiento se propone conseguir en un período de 300 años la victoria frente a todo el resto de las religiones y las confesiones islámicas. El líder máximo es un califa, más propiamente llamado Khalifatul Masih, lo que significa sucesor del mesías.

Según Schöter, el movimiento se propone acabar con las libertades democráticas e implantar un liderazgo político religioso acorde con el Corán. En Alemania, dice, apuestan a una estrategia doble: por un lado, muestran adaptación y, por otro, desarrollan una política de ampliación del poder, una clara estrategia expansiva a través de la misión. Esta se ayuda de un canal satelital, que puede ser visto en varios idiomas.

Schröter señala que la Comunidad suma a sus miembros desde el nacimiento o a través de un voto de lealtad religiosa, oral y también escrito, por medio del cual la persona se obliga a una obediencia de por vida frente al líder del movimiento. Esto implica, además, el pago de una mensualidad que no puede ser menor a una dieciseisava parte del sueldo. También hay obligaciones en lo que hace al testamento y la herencia.

“La idea del voto de lealtad religiosa no pertenece al Islam, sino que puede encontrarse en todas las religiones”, dice Hadayatulla Hübsch, vocero del movimiento en Alemania. Hübsch fue durante ocho años presidente de la Asociación de Escritores del Estado de Hesse. Niega que el califa busque acumular poder político y que la enseñanza de la Comunidad Ahmadia esté reñida con el sistema democrático. “Detrás de la crítica religiosa se enmascara el racismo de la iniciativa vecinal”, se defiende.

Deserciones y renuncias

A pesar de que las dos grandes iglesias cristianas todavía suman al 63% de los alemanes, el nivel de deserciones y renuncias de los fieles es alto y sostenido desde hace décadas. La iglesia evangélica pierde anualmente unos 180 mil creyentes y la católica entre 100 y 130 mil. Durante el Congreso Ecuménico celebrado en 2003 en Berlín, altos representantes de ambas iglesias se mostraron esperanzados de que dicho evento fuera “el punto de partida para misionar hombro a hombro el este de Alemania”.

Cuarenta años de socialismo han dejado su huella. Esta región registra el nivel de pertenencia a las iglesias cristianas más bajo de toda Europa. Una Europa en la que, dicho sea de paso, la tendencia a la secularización se afianza sin pausa, merma la asistencia a misa, muchos templos cierran, otros buscan nuevas formas de supervivencia y financiamiento, como la organización de eventos. En el barrio berlinés de Kreuzberg, por el contrario, se construye actualmente una de las mezquitas más imponentes y lujosas de la ciudad.

En Alemania viven 3.2 millones de musulmanes. Esto representa el 4% de la población.
En el Este alemán la cifra ascendía a 40 mil en 1992. Se estima que en la actualidad ha descendido de manera considerable. Esto explica el interés de las iglesias musulmanas por el Este. Y responde en buena parte la pregunta de la iniciativa de los vecinos que se opone a la mezquita, referida a los motivos de la Comunidad Ahmadía para construir en una región en la que no tiene adeptos.

El mismo planteamiento fue expresado esta semana por el obispo de la Iglesia evangélica de Berlín y Brandeburgo, Wolfgang Huber, quién solicitó una aclaración de parte de Ahmadía sobre la elección del sitio de emplazamiento. El pastor evangélico del distrito de Pankow, Andreas Kaehler, ha manifestado su temor frente a la Comunidad Ahmadia, que ahora podría incluso “misionar contra la fe cristiana”. De hecho, en Alemania viven unos 100 mil musulmanes, convertidos desde el cristianismo. Pese a todo, la oposición de los vecinos no da muestra de ceder. Sueñan con un cambio de último momento. En el estado federal de Hesse, las autoridades modificaron simplemente el plan de urbanización para evitar que se construyera una mezquita.

En dicho estado del oeste alemán, en 2004 se produjo un atentado incendiario contra una mezquita de la Comunidad Ahmadía. Hubo daños materiales pero no víctimas. Las autoridades temen que el descontento en el distrito berlinés pueda desembocar en actos de violencia. Por lo pronto, el terreno donde se edificará la obra dispone de una guardia policial permanente. En 1989, al cumplir 100 años, el Movimiento Ahmadia se propuso un ambicioso programa de expansión. El objetivo era la fundación de 100 mezquitas en toda Alemania. Hasta ahora han inaugurado 12. La del distrito de Pankow, en el este de Berlín, es la que sigue. Su terminación está planeada para fines de este año.

ICRE, Internet Centre Anti Racism Europe

15.1.06

División en el Islam Español - Los conversos de Al-Andalus

TERRORISTAS EN LA UNION.

Por la mezquita malagueña pasaron habitualmente varios de los detenidos en la operación policial.

Félix era bancario. Ahora es Félix (Mohamed Amín) Herrero, imam de una mezquita en Málaga. Allí se reclutaban suicidas. Pero es mucho más: la cara amable, impuesta con dinero saudí, de una asociación que se radicaliza. ¿Quién controla al millón y medio de musulmanes?

La mezquita malagueña de La Unión amaneció el miércoles empapelada de pasquines reproduciendo la caricatura de Mahoma con turbante/bomba bajo la leyenda «¡El enemigo está dentro. Inmigrantes islámicos, ¡expulsión!».
La ultraderechista Alianza Nacional no escogió uno de los grandes centros de culto erigidos por capital saudí, sino este humilde lugar de oración asentado en el barrio afuerino de Humilladero.
Pero los provocadores ultras sabían lo que hacían cuando eligieron su objetivo. Esta mezquita, una de tantas entre las más de mil que salpican la geografía española, se ha convertido en los últimos meses en epicentro de varios terremotos.

En diciembre fueron localizadas en Málaga nueve de las 18 personas detenidas en la operación La Unión. Cinco de los implicados, al menos, con estrechas vinculaciones con el centro de oración malacitano. Se les acusa de hacer proselitismo para captar terroristas suicidas en España dispuestos a morir en la yihad antiimperialista de Irak.

Y el 21 de enero, el presidente de esta mezquita, Félix Herrero, se convirtió en la nueva y controvertida cabeza de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (Feeri).
Su elección ha despertado recelos entre parte de la comunidad islámica española, que consideran que Herrero es un hombre de paja de los saudíes, dispuestos a promover un cisma que otorgue a la corriente wahabí (más rigorista e intransigente que la suní o la malaquí) la batuta de la dirección espiritual del millón y medio de musulmanes que residen en nuestro país.

CRONICA (suplemento del mundo. es)

Ha visitado la mezquita esta semana con el apoyo de un intérprete marroquí de confesión islámica.

Son las 11 de la mañana del miércoles. Aún queda una hora para la oración de las 12. Un chaval llega corriendo a la puerta del Bar Alhucemas, a escasos 300 metros de La Unión, con el rostro alterado y el pasquín de la AN en la mano. Aún no comprende lo que está viendo y necesita consultar con sus mayores.

Sahid y Mohamed están tras la barra del bar y recogen el pasquín.«¿Qué es esto?». El joven se quita la gorra de béisbol y recupera el ritmo respiratorio a la espera del veredicto. Tampoco los mayores -25 y 26 años- comprenden muy bien lo que significa el signo de prohibición sobre la caricatura de Mahoma tocado con un turbante/bomba que publicó el diario danés Jyllans-Posten en septiembre desatando una crisis aún no cerrada entre Europa y el mundo musulmán.

Al principio, Hohamed y Sahid llegan a la conclusión de que se condena la caricatura. Karim, 22 años, Casablanca, más religioso y modosito, se acerca también. Pero no dice nada. Es el intérprete rifeño quien les aclara el significado del pasquín. Ellos ni siquiera han reparado en el texto. El rostro irreproducible del Profeta acapara enteramente su atención.

Tras las explicaciones del exégeta rifeño se desata el enfado.Karim propone denunciarlo ante la policía. Sahid le replica: «Tú estás loco. Si haces eso los policías te cogerán a ti y dirán que eres otro terrorista».

-¿Y qué hacemos? ¿Esperamos a que cualquier día vengan con bates de béisbol a por nosotros?

La noche siguiente a la redada policial, el coche de uno de los detenidos aparecía destrozado en el barrio. El escándalo de las caricaturas caldeó después más el ambiente entre el 7% de los vecinos musulmanes, mitad marroquís y mitad nigerianos y ghaneses de etnia hausa.
Finalmente, los vídeos de torturas británicas contra jóvenes iraquíes terminaron por reventar los termómetros de la paciencia.

Esa misma tarde, pocas horas después de la lluvia de pasquines insultantes que salpicó de odios el Humilladero, Félix Herrero se iba a entrevistar con José Luis Rodríguez Zapatero en Madrid.

Pero los fieles de Humilladero viven de espaldas a toda esta maraña de políticas. Ni saben que la Alianza Nacional de los pasquines es un reducidísimo grupo de cenutrios descerebrados de la ultra que no tienen ninguna representación social o política; ni saben muy bien qué es la Feeri; y nada saben acerca del cisma que en el mundo del Islam español ha supuesto, según sus críticos, la elección de Herrero al frente de la federación...

-¿Que Félix Herrero se entrevista hoy con Zapatero? -se pregunta el guardia civil cuando el periodista le interroga al respecto-.¿Quién es este Félix Herrero? Zapatero no lo debía recibir. Yo no sé a quién representa.

Abdelhak A. no sólo es guardia civil (en la reserva tras 15 años de trabajo en Málaga y Gernika). También es musulmán, nacido en Melilla, hijo de militar musulman, hermano de policía nacional musulmán, primo de militares españoles musulmanes... Y estudioso del terrorismo islámico desde hace más de una década.

UN HOMBRE CONCILIADOR

No es el único musulmán malagueño que desconoce quién es Félix Herrero. La cara visible del cisma. Un amable bancario, converso, de perfil bajo y discurso conciliador. Sus detractores aseguran que es un tapado de la comunidad musulmana saudí. Tres de los siete miembros de la nueva directiva de la Feeri reciben sueldos de Arabia Saudí, según la directiva saliente: Mohamed Khlea Rehich, responsable religioso de la mezquita de capital saudí de la M-30, en Madrid; Moneir Amessery, del mismo centro; Haider Souilem, de la mezquita de Fuengirola.

-No, no y no. Los saudís representan sólo dos de los 40 votos de la asamblea [uno por cada entidad jurídica integrada en la Feeri].

Pero el apoyo de la comunidad marroquí a los intereses saudíes es creciente. No sólo en España. La inversión saudí en infraestructuras religiosas por los predios de Mohamed VI cada vez es mayor. Como la influencia wahabí.

Algo que puede pasar en España según los detractores de Herrero.Hasta hace unos años, la representación de los musulmanes españoles se dividía entre la Feeri, dominada por conversos, y la Unión de Comunidades Islámicas de Riay Tatari. La directiva saliente de la Feeri, con Mansur Escudero a la cabeza, considera que con el cambio se produce un cisma que deja fuera a los conversos y puede derivar en una radicalización de los planteamientos.Una acusación que Herrero rechaza con una sonrisa despectiva.

¿Pero quién es Félix Herrero? Nacido en 1953 en Don Benito (Badajoz) se traslada a Málaga con 12 años, donde sus padres han abierto una zapatería. Estudia con los claretianos y los salesianos hasta culminar la enseñanza secundaria, pero no llega a la universidad.«Salí asustado del catolicismo y me instalé en el agnosticismo», asegura.
Se casa en 1975, pero un conductor imprudente acaba con la vida de su mujer en 1992, cuatro años después de su conversión al Islam. Durante toda su vida, ha desarrollado su actividad profesional en el Banco Atlántico.

De su conversión tiene la culpa su afición a la filosofía y a la historia. En 1986 acudió a la sede de la Asociación Musulmana de Málaga en busca de libros acerca de la historia y el pensamiento del Islam en España.
Dos años después abraza la creencia. Y en 1989 asume por vez primera la dirección del rezo de la mezquita de San Agustín. En aquella época, apenas acudían otra gente que españoles conversos y algún norteafricano de paso.

En 1989 asume la tesorería de la Asociación Islámica Al-Andalus, en el 95 se convierte en su secretario y en 2001 asume su presidencia.
Y con ella, el control sobre la mezquita de San Agustín. Que vende para escándalo de parte de la población musulmana malagueña en 2004 por 1.300.000 euros. Y se instala en Humilladero en un inmueble que cuesta 450.000. «Nosotros somos una comunidad rica, porque el casi millón de euros de diferencia se va invirtiendo en intereses inmobiliarios».

«HOMBRE DE PAJA»

Su bonhomía no se derrumba cuando se le dice que algunos lo consideran un hombre de paja de los saudíes, otros un converso arribista dispuesto a todo a cambio de notoriedad y, desde el 19 de diciembre, para los sectores ultras, un amigo de los terroristas...

Obafemi, nombre supuesto, es un habitual en los rezos de La Unión y conoció a los presuntos integristas islámicos que captaban desde la mezquita jóvenes para la yihad antiimperialista en Irak.
Él, además, parece carne de proselitistas: 40 años, tres en Málaga, legalizado hace un año, dedicado a las chapuzas, alto, negro, barba espesa, muy religioso, tradicional. Acude tres o cuatro veces diarias a la mezquita para rezar. Cumple la observancia a rajatabla y confía en Irán.

-Los musulmanes estamos muy desunidos. A cada uno nos dan la paliza en soledad. Menos a Irán -culmina orgulloso.

-Ya -replica el intérprete rifeño-. Eso también lo decíamos de Irak.

-No, Irán tiene lo que tú y yo sabemos...

Se ríe. Se refiere a las armas nucleares. Pero la risa se le borra cuando el intérprete vuelve a preguntarle por los detenidos en la operación La Unión.

-¿Los conocías?

-Sí, los conocía -admite casi avergonzado-. Eran gente normal...

«Gente normal»:

Oussama Agharbi, 22 años, marroquí, estudiante de electrónica y sin familia en España: «La de sermones que yo le echaba por no estudiar y pasarse el día en la mezquita. Se enfadaba conmigo y dejaba de aparecer por aquí dos o tres días, pero yo sabía que se iba a la otra mezquita», recuerda Félix Herrero.

Mohamed Srifi, 25 años, nacido en Francia, albañil, casado y con una hija de meses. Su presencia en la mezquita no era tan habitual como la del anterior a causa del trabajo. El día siguiente a su detención, su coche apareció destrozado en la acera y el propio Félix Herrero lo guardó en un garaje de su propiedad.

Bouchaib Kaka, 30 años, marroquí, sin empleo conocido, carne de discoteca y afecto a dar sablazos a los fieles. «Unas veces aparecía en la mezquita vestido de sunna y otras se le veía en la discoteca con ropas occidentales o de camuflaje y el pelo teñido».

También acudía a la mezquita Abu Sufian, iraquí de 25 años en contacto con el jefe operativo de Al Qaeda, Abu Musab Al Zarqawi, uno de los terroristas más buscados del mundo. Abu Sufian es considerado el líder de los jóvenes dispuestos a viajar a Irak para combatir.

Mohamed Mabchour, 53 años, profesor de francés en Marruecos, habitual «mediador social» en la mezquita y frecuente director de las oraciones, también fue detenido, y posteriormente puesto en libertad con la obligación de presentarse cada semana en el juzgado. Félix Herrero no oculta su amistad con Mabchour: «Pido para él lo que para todo el mundo, presunción de inocencia. Pero también deseo que la policía llegue hasta el final».

Algo que el guardia civil musulmán Abdelhak A. considera imposible.«Los lugares de culto no tienen ningún tipo de control, y se pueden utilizar para cualquier cosa.
Cualquier iglesia o sitio de oración necesita una licencia de apertura al culto y su inscripción en el registro municipal de asociaciones».
Es cierto: de las 1.000 mezquitas que se estima hay en España sólo están legalmente registradas unas 200. En Málaga, existe un grupo de la Benemérita dedicado a la investigación de mezquitas.

Pero no están cualificados: desconocen el árabe, no son musulmanes, carecen de contactos y tienen que limitarse a escuchas telefónicas autorizadas por los jueces. Con 15 años de experiencia, Aldebhak nunca fue requerido para prestar servicios referidos a la comunidad musulmana. A pesar de su experiencia antiterrorista en Euskadi.

¿Cómo se capta a un futuro terrorista?

Depende de la disposición...Y del momento. Obafemi está enfadado y conoce a los detenidos: «Nos dan una detrás de otra, ¿eh? Y cada vez más». En el bar Alhucemas, Sahid y Mohamed se han despertado con los pasquines de la AN y con las fotos de las torturas británicas a iraquíes en las portadas del periódico gratuito que les llevan cada mañana.Y están muy cabreados.

El único que se lo toma con humor en el barrio es Ahmed, marroquí de 30 años: «ZP le explica a Bush la Alianza de Civilizaciones y, sacando la pistola, Bush contesta: "De acuerdo, amigo, ¿a qué aliansa me dises que tengo que sivilisar».

EL AL-ANDALUS POLICIA


El mapa de mezquitas en Al-Andalus está por dibujar. Pero se calcula que pueden doblar en número a las 74 que contabiliza la Administración.

La policía estima que las más conflictivas se encuentran en Granada, donde entre los 3.000 universitarios musulmanes hay una buena cantidad de infiltrados de Hamás que han obtenido pasaportes falsos en Jordania y Siria.

En Almería, oficialmente, no hay mezquitas, pero el puerto está salpicado de centros de culto no registrados. La gran mezquita saudí de Guarromán, en Jaen, están continuamente controlada: las llegadas de del autobús de Algeciras a Madrid son chequeadas habitualmente con registros de carretera.

En Fuengirola, las posiciones extremistas de su imam también han despertado recelos. Ahora la malacitana de La Unión también es objeto de especial seguimiento.

14.1.06

Las redes islamistas instaladas en Europa

Caen dos redes islamistas que enviaban terroristas a Irak y planeaban atentar en España en el «futuro»

Dos de los detenidos intentaron llegar a Irak junto a Mimoun Belhadj, hermano de un imputado en el 11-M al que se le atribuye un comunicado de reivindicación del 11-M

Dos células islamistas han sido desarticuladas por la Comisaría General de Información de la Policía y la Guardia Civil. Una, con base en Madrid, estaba lo suficientemente estructurada para cometer en el futuro un atentado en España o en otro país europeo.

La segunda, asentada en Cataluña, también se dedicaba al envío de terroristas a la red que en Irak dirige Abu Musab Al Zarqawi.
Uno de los enviados fue el autor del atentado suicida contra las fuerzas de seguridad italianas establecidas en Nasiriya (Irak).
Otros dos intentaron desde España llegar a Irak en compañía de Mimoun Belhadj, hermano de Youssef, imputado en el 11-M, motivo por el que Bélgica lo extraditó a España.


Veinte son los islamistas detenidos en Cataluña, Madrid y País Vasco por integrar dos células -estaban relacionadas- que tenían la misión de reclutar, adoctrinar, financiar y enviar mujahidines a Irak.
Ambas tenían ramificaciones en Francia, Bélgica, Holanda, Argelia, Marruecos, Turquía, Siria e Irak y sus miembros estaban a las órdenes del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate y el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, al que pertenecen varios islamistas del 11-M.

Las dos operaciones -en las que destaca también la información aportada por el CNI- se desarrollaron de forma simultánea.
La llevada a cabo por la Guardia Civil con el nombre de «Chacal» se realizó en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) con un balance de ocho detenidos. Este grupo, dirigido por Mohamed Mrabet Fahsi, funcionaba en Cataluña desde 2003.

Además de captar y enviar combatientes a Irak, se dedicaba a la obtención de fondos para la «causa iraquí» y costear los viajes de los «mujahidines». Para ello, había montado un entramado económico, integrado por negocios «pantalla» legalmente constituidos.

Tres fueron los «yihadistas» que la red planeó enviar a Irak. Uno, Belgacem Belliel murió como terrorista suicida en el atentado contra fuerzas de seguridad italianas desplegadas en Nasiriya. Otros dos, Ahmed Said Hssisni y Hassan Mordoude -ambos detenidos en la operación de ayer- salieron de España a principio de 2003 con destino a Siria.
En el viaje se les unió Mimoun Belhadj, quien vivía en Bélgica junto a su hermano Youssef Belhadj, imputado en el 1-M, ya que se cree que puede ser autor de uno de los comunicados de reivindicación del 11-M.

El objetivo de los tres era llegar a Irak, pero en Siria fueron detenidos junto a otros cuatro islamistas. Todos fueron expulsados por las autoridades sirias a Marruecos el 19 de enero de 2005. La cuestión es que Ahmed Said y Hassan Mordoude regresaron a España. Los dos estaban muy vinculados al español detenido, Francisco Ródenas Ruiz, convertido al islam y que utilizaba el sobrenombre de Yusef».

Miembro también de la célula asentada en Cataluña era el imán de la mezquita de Vilanova i la Geltrú, que, según fuentes de la investigación, tenía la misión de adoctrinar.

La segunda operación, llamada «Camaleón», fue desarrollada por la Policía en Madrid, Sant Boi (Barcelona) y Lasarte (Guipúzcoa). Son doce los detenidos. La célula la dirigía el argelino Djamel Dahmani, que había recibido entrenamiento en Afganistán.
Se trata de un «activista» ya conocido por la Policía española y en la actualidad era responsable de la obtención de información sobre posibles objetivos.

De hecho, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, afirmó ayer que esta red estaba «muy estructurada y en el futuro sus miembros podrían haber cometido acciones violentas en algún país europeo, y también, desde luego, en España». De hecho, Djamel Dahmani mantenía contactos con un marroquí llamado Redoun A., que tiene conocimientos sobre detonación de artefactos explosivos, eléctricos y electrónicos y en más de una ocasión ha servido de enlace para financiar las estructuras asentadas fuera de España. Miembro de la red también era Hussein Hssisni, detenido en Lasarte.

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