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30.10.07

La construcción de grandes mezquitas en las ciudades europeas es una provocación


Investigador palestino: Construir mezquitas gigantes en Europa es una provocación que perjudica a los musulmanes
En un artículo, el investigador palestino Dr. Khaled Al-Hroub criticó a los musulmanes en Europa por no condenar los ataques terroristas y por esta razón perjudicaron la imagen de los musulmanes.
Él también argumentó en contra del construir mezquitas gigantes en Europa, diciendo que esto encoleriza a las sociedades que los acogen y es una desventaja para los musulmanes.

Lo siguiente son extractos del artículo: Al-Ayyam (Autoridad Palestina), 24 de septiembre, 2007.

El silencio de los musulmanes de Europa seguidos a los ataques terroristas ha perjudicado su imagen

"Ha habido un continuo debate en G. Bretaña respecto a los planes de algunos musulmanes, a saber el Grupo Tabligh, para construir una mezquita al este de Londres que sería la más grande en G. Bretaña, si no en Europa. Informes sobre los planes de la mezquita indican que albergará a 40,000 personas, con opción a una extensión que incrementará su capacidad a 70,000 personas...
¿Por qué insisten los musulmanes en Europa en construir mezquitas de tal extravagante tamaño?
¿Y por qué es que la edificación de tales mezquitas incita la protesta política y pública y en las sociedades que acogen a los musulmanes?

"El clima en Europa cambió a partir de los ataques del 11 de Septiembre del 2001, los atentados al metro de Madrid en el 2005, y el atentado del [2005] al metro de Londres. El asesinato del director holandés [Theo Van Gogh], quién hizo una película sobre la opresión de las mujeres musulmanas, [contribuyeron a este cambio]. Luego vinieron violentos incidentes que acompañaron la protesta contra las caricaturas danesas y el discurso notorio del papa [que ofendió a los musulmanes].

"Seguido a todo esto, [el mundo] comenzó a considerar a los musulmanes con gran suspicacia. Llegaron a ser vistos como una amenaza y una fuente de violencia. [Se dijo] que algunas de sus mezquitas eran invernaderos de terrorismo, y que menospreciaban [las bases] de la sociedad en las cuales ellos viven.

"Las imágenes de 'religiosos' barbudos [musulmanes] que asiduamente asisten a las mezquitas en los barrios europeos ha perjudicado severamente la diáspora musulmán...
Esta gente aparece en los videos después de cada ataque terrorista, [anunciando] orgullosamente que fueron ellos quienes estaban detrás de las operaciones terroristas. Al mismo tiempo, la inmensa diáspora musulmana - [aunque] su abrumadora mayoría es pacífica y no apoya todo este terrorismo y violencia - carga con mucha de la responsabilidad por no proteger su imagen no violenta.
Varios amigos me han dicho que en España, la reputación de los musulmanes sufrió seguido a los atentados en la estación de trenes, y que el silencio y la indiferencia de la diáspora [vis-à-vis con los atentados] reforzó el deterioro de su imagen.

"La diáspora musulmana no salió a defender enérgicamente su reputación y proclamar su protesta contra el grupo extremista en su medio el cual había perpetrado el ataque terrorista. El pueblo español no se dio cuenta que los musulmanes en su país no sentían ninguna empatía especial hacia ellos. [Al contrario:] el silencio de los musulmanes fue tomado como consentimiento de lo que había ocurrido.

"Lo mismo es verdad para los musulmanes en G. Bretaña, la mayoría de los cuales son individuos pacíficos - ellos permanecían callados y pasivos ante [los extremistas] quiénes están hundiendo la nave junto con sus pasajeros..."

Aquéllos que construyen grandes mezquitas en Europa deberían estar avergonzados de que el alivio del musulmán pobre a nivel mundial es financiado principalmente por organizaciones extranjeras

"[A pesar de] la creciente hostilidad hacia ellos, los musulmanes en Europa no muestran la apropiada sensibilidad requerida por las circunstancias. En cambio, actúan como si vivieran en un planeta diferente, planeando centros religiosos y mezquitas. El problema es que cada grupo musulmán en la diáspora piensa y actúa en total aislamiento de los otros grupos y sus problemas.

"Por ejemplo, el grupo Tabligh, el cual es responsable del [proyecto] de la gigantesca mezquita al este de Londres, está desconectado de la política. Es un grupo callado, no violento con un entendimiento político y social limitado: Sus miembros creen que el edificar mezquitas está obligado solo a ellos, y no en todos los musulmanes en G. Bretaña.

Se olvidan que los británicos no hacen distinción entre diferentes grupos musulmanes o entre los diferentes estratos de la diáspora musulmán; más bien, ven a [los musulmanes] como una masa homogénea de hombres barbudos en largas vestimentas, y mujeres con vestimentas y su velo. [La conducta de los musulmanes] incita a la sociedad europea y promueve el racismo europeo.

"Gastando más de medio billón de dólares en la construcción de la gigantesca mezquita en Londres no ayudará a los musulmanes; [más bien], los perjudicara. Aun cuando concedamos que el edificar esas mezquitas es una prioridad tope que garantiza tal gasto exorbitante - lo cual no es claramente el caso - este dinero podría ser usado para construir muchas mezquitas en diferentes partes de G. Bretaña que no se verían como dedos adoloridos, incomodando a la comunidad circundante.

"En un momento cuando la pobreza, el hambre, la ignorancia y la enfermedad están asolando a millones alrededor del mundo, la necesidad de nutrir a la humanidad es mucho más urgente que [la necesidad] de construir mezquitas. Aquéllos que donan [dinero] para construir grandes mezquitas en Europa, promoviendo por consiguiente la islamofobia, deben sentirse avergonzados que el alivio de los musulmanes pobres a nivel mundial - en Afganistán, Darfur, Somalia, e Indonesia - es financiado principalmente por organizaciones extranjeras, algunas de ellas europeas".

Comparar las sociedades musulmanas y [europeas] respecto a la libertad de culto trae desgracia sobre [los musulmanes]"

"Algunas personas se preguntan, que pasó con la 'tolerancia europea'? ¿Por qué los europeos no aceptan extraños? ¿Cómo puede ser que rechacen a los musulmanes y se opongan a la edificación de mezquitas? Tales preguntas están de hecho evadiendo el verdadero problema. El problema al cual [nos estamos enfrentando] es el cómo evitar la provocación en la sociedad europea, como no exagerar desplegando [los símbolos] religiosos - tales como grandes mezquitas e instituciones religiosas - y cómo abstenernos de ondearlos en público...

"Cualquier comparación de las sociedades musulmanas y [europeas] respecto a la libertad de culto trae desgracia sobre los musulmanes.

Deberíamos preguntarnos
¿En qué capital islámica se permite construir una iglesia o, digamos, un templo hindú o sikh, más grande que cualquiera de las mezquitas de la ciudad?

En que estado islámico es posible comprar mezquitas y convertirlas en iglesias o templos hindú - tal como está sucediendo ahora en Europa, dónde muchas mezquitas todavía lucen una cruz que permanece desde que [la edificación] era una iglesia.

¿Disfrutarían algunos de los grupos islámicos actualmente comprometidos en construir mezquitas [y en otras actividades religiosas] en Europa de la misma libertad en sus países de origen?

"Nada de lo anterior llega a argumentar que cada europeo es puro de corazón y esta libre de islamofobia o xenofobia. El odio oculto existe, al igual que la extrema derecha con sus planes aterradores. Este sólo viene a decir que [en Occidente] la religión y las ceremonias religiosas no son el centro de la atención de todos.

La mayoría de la gente no está [demasiado] interesada en la religión, y la cultura general es la del respeto por la libertad de los individuos y de grupos en comprender sus aspiraciones... [De hecho] la ley respeta y salvaguarda los intereses de [toda] la gente, incluyendo sus [intereses] religiosos, y le exige a ciertas autoridades municipales proveer la ayuda financiera para la construcción de mezquitas.

"La mayor pregunta respecto a la diáspora musulmán en Europa es, por consiguiente, cuan prudente será en su manejo de las [actuales] circunstancias históricas, que exigen una extrema sensibilidad.

La construcción de grandes mezquitas en las ciudades europeas no es esencial; es una provocación que perjudicará a toda la [comunidad] musulmana allí".


Fuentes: THE MIDDLE EAST MEDIA RESEARCH INSTITUTE (MEMRI)

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28.10.07

El gran fracaso del multiculturalismo.


EN los años sesenta del siglo XX comienzan a llegar inmigrantes a los países del Norte de Europa, cuyas poblaciones los acogen con una gran indiferencia y claros aires de superioridad manifestados, entre otros aspectos, en una reticencia, nunca reconocida, a mezclarse con los recién llegados. Para hacer realidad esta pretensión, se elabora la idea del multiculturalismo: varias sociedades con principios y modos de vida diferentes viviendo en un mismo estado.

Son tiempos en que los prósperos estados de recepción de inmigrantes comienzan a conceder subsidios para el mantenimiento de la identidad cultural y social de éstos. El culto religioso propio, las escuelas del mismo carácter y multitud de manifestaciones culturales de los «nuevos europeos» son objeto de protección y acaso estímulo por los dirigentes nacionales, todo ello sin el más mínimo control por parte de éstos, quienes, ufanos, parecen haber descubierto el secreto de la convivencia entre distintas culturas y razas, a diferencia «de esos primitivos norteamericanos, tan poco refinados e imaginativos, que han sido incapaces de crear una sociedad armónica........»

Hoy, unas décadas después, las sociedades de los países septentrionales tienen atroces problemas de convivencia, apenas reconocidos, pues el pensamiento «políticamente correcto» impide su aceptación.
Quizá hay un sentimiento de culpa que impide reconocer una realidad no buscada y desagradable, cuya manifestación más evidente es la tendencia a justificar con relativismos la actuación incorrecta, delictiva a veces, de algunas personas o grupos no autóctonos.

Con gran sorpresa, se ha reparado en que, criados en el ambiente de origen de sus progenitores, educados en una sociedad tradicional y formando un grupo cerrado, los inmigrantes de «tercera generación» apenas conocen el idioma de su país de residencia, y lo que es más grave, han hecho suyos los valores de la sociedad de procedencia, no los de la sociedad occidental, a la que detestan, cuando no odian.

Sus dirigentes no son los representantes democráticos, sino los líderes religiosos y ancianos de su estirpe. Y por ello, no es raro que celebren públicamente monstruosidades como los atentados de las Torres Gemelas.

Los valores de la sociedad occidental en la que el respeto a los derechos humanos es su guía y norte son puestos en cuestión por otra sociedades basadas en la religión y en las que prevalecen dogmas intocables que son incompatibles con aquélla: sumisión de la ley civil a la religiosa, subordinación de la mujer, matrimonios de conveniencia, etcétera.

Pero, aunque parezca increíble, estas últimas sociedades -a pesar de ser todavía muy minoritarias- parecen ir ganando la partida. Un ejemplo puede ser revelador: hace unos años, se suscitó públicamente en Noruega el problema de las agresiones sexuales a nativas por parte de inmigrantes.
Un diario de orientación socialdemócrata no concluyó que los inmigrantes tenían que adaptarse a las normas occidentales, no; eran las mujeres noruegas las que debían percatarse de que vivían en una sociedad multicultural y tenían que acomodarse a ella.

En muchas ocasiones parece como si estuviésemos reviviendo la política de apaciguamiento previa a la Segunda Guerra Mundial, en este caso en relación con las comunidades a que nos venimos refiriendo. No es raro detectar en los medios de comunicación una propensión a «entender», una cierta comprensión, un atisbo de permeabilidad a la retórica de los extremistas y terroristas.
Tampoco es infrecuente que en última instancia y de forma muy matizada se atribuya la causa de hechos detestables al imperialismo norteamericano. Es más, suele suceder que, ante comportamientos inaceptables de los inmigrantes, los medios de información a la par de condenarlos, aprovechan la ocasión para declararse no racistas, como si se sintiesen culpables.

La en otro tiempo envidiable armonía social de las naciones europeas citadas, está sujeta a una degradación continuada y acelerada por la presencia de unas comunidades de inmigrantes cada vez más numerosas, debido a que son más prolíficas.

-en Dinamarca los musulmanes apenas llegan al 5% de la población del país, pero suponen el 20% de la población escolar- y a que aumenta la inmigración por vías legales (reagrupamientos familiares) e ilegales. Por todo ello, la convivencia se hace cada vez más difícil.
En una reciente encuesta realizada en Holanda -quizá el país de Europa en que hay una mayor proporción de población inmigrante- la tercera parte de los nativos consultados manifestaron que deseaban abandonar su propio país.

Aquí, en España y en Córdoba en particular, el fenómeno de la inmigración es reciente. Los problemas a que nos hemos referido no se han manifestado de forma tan palpable, pero ya ha habido un atentado, el del 11 de marzo -perpetrado por residentes en nuestro país, no lo olvidemos-, que pone de manifiesto que no vamos por buen camino.
La experiencia ajena evidencia el fracaso del multiculturalismo.

Por ello, apremia desarrollar una nueva política de inmigración con una doble proyección: dar prioridad a la inmigración de personas con una cultura similar a la nuestra y adoptar medidas de integración cuyo último fin sea la asunción por los inmigrantes de los objetivos y ambiciones de los españoles.
Todavía estamos a tiempo.

Noticias ABC.es

27.10.07

Melilla, una ciudad Árabe


Autorizado el uso del árabe en la enseñanza del Islam en los centros públicos de educación.



Melilla, 23 Oct. (Europa Press)

El secretario general de la Comunidad Musulmana de Melilla (CMM), Abdeluab Mehamed Manan, informó hoy a Europa Press de que ha quedado desbloqueado el uso de la lengua árabe en los centros públicos de enseñanza religiosa y en lo que al aprendizaje de los preceptos del Islam se refiere, según las nuevas directrices de la Dirección General de Educación.

En relación a la problemática de los centros públicos de enseñanza referidos al desarrollo de las clases de religión islámica, consistentes en la inadecuación de un criterio aplicable consensuado para el uso de la lengua árabe para la enseñanza de la religión islámica en conceptos o realidades curriculares que así lo requiera, el secretario general de la CMM aseguró hoy que "se ha procedido a las consecuentes directrices de la Dirección General de Educación para la aplicación del Anexo I, punto dos de los currículos de Enseñanza Religiosa Islámica, por el cual se determina la práctica de la lengua árabe como aportación para que el alumno mejore sus conocimientos en la materia religiosa y así, por tanto, elevar el nivel en la adaptación de los contenidos".

Abdeluab Mehamed destacó que la Comunidad Musulmana de Melilla ha realizado varias gestiones en este sentido y que "hoy, por fin, culminan con el desbloqueo del uso de la lengua árabe para ciertos contenidos educativos, que de alguna manera ha estado impidiendo el normal desarrollo de la enseñanza religiosa por falta de un criterio estable de aplicación.
Así, subrayó que "afortunadamente", hoy es una realidad dada y los profesores de enseñanza religiosa en los centros educativos, en aplicación de la ley, 2438/1994 de 16 diciembre y al Acuerdo de Cooperación con el Estado, 26/1992, ya pueden, sin ninguna restricción de contenido, dar la enseñanza en materia religiosa utilizando la lengua árabe en los conceptos y vocablos que se estimen adecuados para el desarrollo y la mejora de la comprensión de los contenidos didácticos.

A esto, prosiguió Mehamed, resaltó que el libro de texto aprobado para el desarrollo de las clases es, en su configuración, bilingüe, "lo que en aplicación de la directriz de la propia Dirección General de Educación, supone ya por fin, el desbloquear la situación anterior y dar paso a la normalidad educativa en los centros de enseñanza pública".

También quiso destacar que tales gestiones se han desarrollado desde el marco del entendimiento y de la cooperación con las distintas Administraciones, apuntando que desde los encuentros mantenidos con Delegación del Gobierno, y Dirección Provincial de Educación, para la resolución de la problemática, se ha procedido al tratamiento de la situación con Riay Tatary, como presidente de la Comisión Islámica de España, "quien --aseveró el secretario general de la CMM--, con las ideas y contenidos de la situación de Melilla, procede a culminar la gestión y solución en la Dirección General de Educación".

25.10.07

Los Islamitas y los Ingenuos (Karen Jespersen, Ralf Pittelkow)


Autores: Karen Jespersen, Ralf Pittelkow
Editado por: : Panama
Sumario de Islamistes et naïvistes:
Un événement qui fait date : l'affaire des caricatures
Les islamistes
Stratégies islamistes - Danemark
Stratégies islamistes - Europe
Les naïvistes
Le combat des valeurs

Los "Islamistas y los Ingenuos" no esta a la venta en versión española, este pequeño resumen es la traducción personal de la versión francesa.
En cuanto este disponible en las librerías, siguiendo la trayectoria que nos caracteriza podréis localizarlo en el apartado Libros recomendados” donde proporcionaremos para los interesados toda la información del libro.

El libro es un acto de acusación contra los islamistas.

RESUMEN: "Los Islamistas y los ingenuos" A finales de los años 50, Max Frisch escribió una pieza de teatro titulada Biedermann y los Incendiarios.

Esta fábula mostraba cómo señor Biedermann, un hombre completamente ordinario nacido en una clase media, había cerrado los ojos ante la subida potencial de las fuerzas destructoras. El escritor suizo quería llamar la atención de los mecanismos que habían permitido al nazismo llegar al poder, con la intención evidente de prevenir la repetición de la Historia. En el curso de la última década, hemos estado confrontados cada vez más directamente con una nueva forma de totalitarismo: el islamismo.

Porque este último presenta una cara diferente de la del nazismo o del comunismo, no podemos enfrentarnos a él como en otro tiempo para combatirlo. Sin embargo no enfrentarse sería todavía más peligroso.

Ahora bien, en todos los países europeos, reaccionamos a esta amenaza como Biedermann delante de los incendiarios: hombres políticos, líderes de opinión y universitarios, toda una partida de las élites sociales, se niegan a ver la realidad de frente, refugiándose en las explicaciones ociosas, la prudencia y el conformismo.

Después del asunto de las caricaturas, las relaciones entre islamismo y democracias occidentales, dio un cambio de dirección,
Hoy es necesario proyectar un debate entorno a estas dos figuras: los islamistas y los que llamamos los ingenuos.
Este libro es un acta de acusación en contra de ellos. "

El multiculturalismo, los islamistas y los ingenuos
En su libro “Los islamistas y los ingenuos”, Karen Jespersen y Ralf Pittelkow critican una sociedad plural en que los inmigrantes y sus hijos no se integran.

El multiculturalismo ha entrado de nuevo a ocupar la atención de analistas, medios de comunicación y dependencias gubernamentales de países europeos, americanos y, en menor medida, asiáticos.

En entrevista para el diario ABC español (3 de Febrero de 2008), los daneses Karen Jespersen y Ralf Pittelkow han evidenciado los factores de discordancia que siguen suponiendo políticas de gestión de la diversidad cultural como el multiculturalismo. De hecho, en su libro “Los islamistas y los ingenuos” (“Islamister og naivister”) critican ferozmente el concepto de multiculturalismo y la falsa integración de los extranjeros o hijos de extranjeros que se establecen en Europa, especialmente musulmanes.

Ciertamente las respuestas de Jespersen y Pittelkow ameritan precisiones puntuales en cuanto a la concepción de los valores auténticamente tales, en la identificación de los valores que ellos consideran propios de Europa y en lo tocante a la relación entre libertad de expresión y respeto a la religión (uno y otro llaman derecho a criticar la religión, a las burlescas caricaturas del Jyllands-Posten sobre Mahoma entendiendo por libertad de expresión una mala expresión de la libertad).

En los últimos días, tras años de promoverla en lo secreto, exponentes musulmanes del Reino Unido han impulsado una campaña abierta que pretende la entrada en vigencia de la sharia de manera que los musulmanes puedan legislar en ese país a partir de ella.

The Sunday Telegraph (10 de Febrero de 2008) reportó dos comentarios significativos y de peso que manifestaban la polarización de la sociedad que en este campo suscitaba la polémica iniciativa. Por un lado el primado de la Iglesia anglicana, Rowan Williams, haciendo ver –según él– “la inevitabilidad de la adopción de algunos aspectos de la sharia o ley islámica en Gran Bretaña”. Incluso, como reportaba la BBC en su portal de internet (11 de Febrero de 2008), defendió su apertura a la ley islámica ante el Sínodo general de la Iglesia de Inglaterra diciendo que es justo considerar la preocupación de las otras comunidades religiosas.
Por otro lado, el cardenal arzobispo católico de Westminster, Cormac Murphy-O’Connor, expresaba su oposición al afirmar: “Yo no creo en una sociedad multicultural”.

No nos entretenemos en el debate de licitud y validez que sugiere este tema (indirectamente, en líneas generales, lo abordamos en nuestro ensayo “Creer, migrar e integrarse” que se puede leer en el siguiente enlace) pero si destacamos el hecho real y no exclusivo que constituye, hoy por hoy, la realidad de muchos países: la pluralidad cultural.

El dato de hecho nos remite a la necesidad de una gestión del mismo. Y es que, aunque se suela confundir, multiculturalismo no es lo mismo que pluralidad cultural.
La pluralidad cultural es la realidad que se necesita gestionar. El multiculturalismo es un modo, una política de gestión de la pluralidad de las culturas.
¿Es el único y es válido?
No. Hay otras maneras de encauzarlo, si bien también deberíamos examinar su validez. Así están, por ejemplo, la política de la asimilación donde el extranjero debe uniformarse a la cultura de la nación que lo aloja renunciando, de algún modo, a la anterior. A cambio recibe todos los derechos civiles.

La asimilación limitada trata de favorecer una asimilación lenta; se tolera el que se conserven aspectos de la cultura anterior. El “Meeting post” afirma la asimilación y unidad progresiva de todos.
Es decir, no es necesario obligar a los ciudadanos que llegan adopten apenas hacerlo el todo de la cultura que les recibe. El multiculturalismo, por último, privilegia el derecho de ser irreductiblemente diversos haciendo de un construido “derecho” a la diversidad un absoluto.

Siendo así, qué problema plantea el multiculturalismo?
 Primeramente es una utopía. Una sociedad implica unidad, una cohesión que camina junta al mismo destino.
El multiculturalismo promueve la división, infravalora la unidad y lleva a la creación de grupos-clanes cerrados. Empero, el error más grave se evidencia en el relativismo sobre el que se cimienta y a partir del cual sigue construyendo.

¿Y es que no todas las culturas son iguales?
Más que a la igualdad, el relativismo nos remite a una valoración de la verdad que hay o no en ellas. Es innegable reconocer los valores universales que muchas de ellas poseen.
Sin embargo, no queda dicho que todas las manifestaciones propias sean dignas de respeto y mucho menos que debamos promoverlas y tolerarlas.
¿Quién estaría dispuesto a que se coman a su madre sólo porque en la cultura de los caníbales eso está bien visto?
¿Quién permitiría que apedrearan a su hija porque tuvo una relación fuera del matrimonio sólo porque esa es una manifestación de la cultura islámica?
¿Haría estallar a su esposa sólo porque en la cultura “X” inmolarse es una muestra de fe?
¿Está bien que maten a las niñas sólo porque en tal cultura prepondera el patriarcado o se pueden tener sólo cierto número de hijos?
Las culturas no son iguales. Unas son más perfectas y otras son perfeccionables; unas son ricas y otras pueden enriquecerse. No es imponer el proponer la verdad a quienes aún no la conocen en plenitud. Al contrario, es un rasgo de solidaridad e interés por el hombre.

El tema del multiculturalismo vuelve a estar en el punto de mira. Es verdad que las discusiones en congresos, debates o foros, mientras busquen la verdad, ayudarán de algo para llegar a conclusiones que marquen pautas de acción. Pero, en definitiva, de nada servirán mientras no se evidencie la necesidad de construir una civilización donde los auténticos valores liderados por el bien y la verdad ordenen y funden cualquier política encaminada a gestionar la diversidad cultural.
El peligro de errar en una aplicación viciada como el multiculturalismo tiene sus consecuencias negativas. Aún se está a tiempo de re-encauzar los caminos y sentar cimientos. Después, quizá sea demasiado tarde.

FUENTE: Jorge Enrique Múgica en ForumLibertas.

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23.10.07

Robert Redeker, pensamiento contra integrismo


Robert Redeker esta amenazado de muerte porque lo tacharon de islamofobido por un artículo publicado en el diario Le Figaro (19 septiembre 2006), Le monde libre sous l'oeil du Coran" (El mundo libre, bajo la mirada del Corán) título que la redación de Le Figaro cambió por "Face aux intimidations islamistes, ¿que doit faire le monde libre?" (Ante las intimidaciones islamistas, ¿qué debe hacer el mundo libre?)

Probablemente estas declaraciones no habrian teneido una repercusión internacional y habrian pasado desapercibidas para la mayoria de los ciudadanos, pero no fue asi, al dia siguiente la televisión Al Yazira retransmite una declaración del jeque Yusuf al Qaradaui en la que se califica a Redeker como el más peligroso de los "islamófobos". Lo cual equivale a una "Fatwas" condena a muerte.

Objeto de esta fatwa, «la venganza de los locos de Dios» se ha visto obligado, al igual que su familia, a vivir clandestinamente y bajo protección, a dejar su trabajo como profesor de Filosofía, a cambiar de residencia cada dos días, y a hacer frente a múltiples molestias y gastos. En una palabra, Robert Redeker es un hombre perseguido por defender los principios democráticos, el laicismo y las libertades.

Ciudadanos de Cataluña le abrió sus puertas el pasado 18 de octubre para dar una interesante conferencia en Barcelona, sobre la enseñanza.

La crisis de la escuela, ¿es una crisis de sociedad o una crisis de (la) vida?

“Las crisis de la enseñanza no son crisis de la enseñanza; son crisis de vida; denuncian, representan crisis de la propia vida; son crisis de vida parciales, eminentes, que anuncian y denuncian crisis de la vida general; o, si se quiere, las crisis de la vida general, las crisis de la vida social, se agravan, se recogen, culminan en las crisis de la enseñanza, que parecen particulares o parciales, pero que en realidad son totales porque representa el todo de la vida social ; (...) cuando una sociedad no puede enseñar, no es en absoluto que le falte accidentalmente algún aparato o alguna una industria; cuando una sociedad no puede enseñar, es que esta sociedad no puede enseñarse a sí misma; para toda la humanidad, enseñar es, en el fondo, enseñarse; una sociedad que no enseña es una sociedad que no se quiere; que no se estima; y este es el caso de la sociedad moderna.”
La crisis de la educación, la crisis de la enseñanza, no es ni una crisis sociológica, ni una crisis pedagógica. Es una crisis metafísica, de la que solamente se puede salir mediante una reconstrucción de la idea racional del hombre.
Lectura completa [...]

PENSAMIENTO CONTRA INTEGRISMO

Crítico con la intransigencia islámica, un jeque radical condenó a muerte a este profesor de Filosofía francés

Denuncia que en Francia los integristas “imponen un régimen de terror en muchos barrios


Barcelona, 21 oct. (COLPISA - Entrevista - Paco Soto).

Pensar en voz alta y oponerse al fanatismo político o religioso es peligroso. En el corazón de Europa, en Francia, donde el islamismo político extiende sus peligrosos tentáculos sobre la población de origen musulmán, hay personas amenazadas de muerte por atreverse a denunciar la situación.

Es el caso de Robert Redeker, profesor de Filosofía en el liceo Pierre Paul-Riquet de Saint-Orens-de-Gameville, cerca de Toulouse. El 19 de septiembre de 2006 este hombre tímido y de aspecto inofensivo publicó un artículo de opinión en el diario conservador Le Figaro titulado 'Frente a las intimidaciones islámicas, ¿que debe hacer el mundo libre?’ El texto no pasó inadvertido para los 'locos de Dios' y su venganza no se hizo esperar.

El jefe islamista Youssef al-Qaradawi, siniestro personaje probablemente vinculado a Al-Qadea u otras redes terroristas, decretó una 'fatua' (edicto religioso), en la que condenaba a muerte a Redeker, como hace años a Salman Rushdie.

Desde entonces este profesor de Filosofía vive custodiado por policías las 24 horas del día. Su vida es un calvario; abandonó su trabajo y la DST (servicios secretos galos) ha identificado algunos foros islamistas en inglés, donde aparece la foto, la dirección y un plano de la calle para llegar al domicilio del profesor, que es también escritor y miembro del comité de redacción de 'Les Temps Modernes', la revista fundada por Jean-Paul Sartre.

Redeker procede de la izquierda, pero ha sido abandonado por un parte de este sector, el que defiende el multiculturalismo y relativiza practicas siniestras como la ablación de clítoris o la lapidación en algunos países musulmanes bajo el pretexto de que todas las culturas son respetables.

Menos de haber asesinado a Kennedy, los islamistas radicales y sus compañeros de viaje en la izquierda acusan a Redeker de islamófobo, antimusulmán y racista. Él lo niega. Dice que simplemente quiere “alertar a las sociedades democráticas europeas del peligro que corren frente a los fascistas islámicos, que niegan el debate y la reflexión y quieren imponer su forma de ver el mundo".

Defensor de la razón

En entrevista con COLPISA, este profesor, que estuvo en Barcelona en una conferencia organizada por la Asociación de Ciudadanos de Cataluña, explica que "Francia vive una situación muy delicada, porque el islamismo político ha conseguido sólidos apoyos e impone un clima de terror en muchos barrios de grandes ciudades con una fuerte población musulmana".

Muy vigilado por la Policía catalana, Redeker, que se define como "ateo, laico y firme defensor de la razón y las ideas de la Ilustración", denuncia que "la imposición va ganando terreno en la sociedad francesa y las autoridades no siempre actúan con la suficiente firmeza, quizá porque están acomplejadas y no quieren ser tachadas de racistas".

Asegura que "en algunas ciudades, como Lille, norte de Francia, hay piscinas en las que hombres y mujeres musulmanes no se pueden mezclar y en muchos hospitales públicos galos médicos varones son agredidos por hombres musulmanes que no aceptan que atiendan a sus mujeres”.

“Hemos solucionado la historia del velo, pero nos queda todavía un largo camino por recorrer si queremos que la democracia y los valores republicanos y laicos no se vean alterados" plantea.

El germen del totalitarismo

Según Redeker, "hemos de ser muy vigilantes ante el germen del totalitarismo y no aceptar las idioteces del multiculturalismo, porque no es verdad que todas las culturas sean iguales o todas las ideas sean respetables".
"Hay culturas que se basan en la violencia, el sometimiento de la mujer al hombre, la represión de los homosexuales, la cerrazón mental y el secuestro del pensamiento” denuncia.

“Estas culturas no son respetables; son despreciables, de la misma forma que el fascismo, el nazismo o el comunismo no son ideologías respetables y tienen que ser combatidas con firmeza y rigor si queremos seguir viviendo en democracia" planeta.

Esta víctima del fanatismo político y religioso considera que "una barbaridad y una injusticia confundir mi rechazo del islamismo radical y de sus valores reaccionarios y antidemocráticos con los musulmanes".
Asegura que respeta a los musulmanes y a las personas de otras confesiones y que se opone abiertamente "al racismo, porque desprecia al ser humano", pero pone como condición para vivir "en una sociedad laica y democrática que todos aceptemos sus reglas de funcionamiento".
En caso contrario, "nos hundiremos y acabaremos con los valores de la igualdad, la libertad y la fraternidad".

Redeker reconoce que la integración de los inmigrantes musulmanes en los países europeos no es un asunto fácil de resolver. Está a favor del diálogo y el entendimiento, pero advierte que "es el Islam el que se tiene que adaptar a la democracia, y no al revés, de la misma forma que el catolicismo y otras confesiones cristianas lo han hecho".

"Si los demócratas no somos valientes –sentencia- vendrá la extrema derecha racista y solucionará los problemas de mala manera. Es decir los empeorará”. “La Europa democrática no debe bajar la guardia, ni tampoco decirles a los musulmanes que no necesitan compartir valores comunes a toda la humanidad, los valores de la dignidad, la libertad de pensamiento y de culto, la igualdad de sexo y la lucha contra toda forma de opresión" concluye.

Sinceramente gracias Sr. Redeker, demasiadas molestias para intentar convencer a una Europa ciega, sorda y muda incapaz de reconocer los peligros que nos acechan.

22.10.07

El velo de los desvelos

El cuerpo de la mujer ha sido siempre un barómetro del poder del fundamentalismo islámico: satanizado por los radicales, utilizado como campo de batalla de las ideas políticas y vinculado al sentido del pecado y de la vergüenza. El velo, en sus variantes ha sido la cárcel en la que han vivido y viven millones de mujeres, aunque muchas intenten la fuga cada día.

Controlar el cuerpo de la mujer se ha identificado durante siglos, y no sólo en las sociedades musulmanas, con el control de la sociedad. La contención de las mujeres se convierte así en una poderosa arma para la contención de una sociedad que amenaza con romper las estructuras del sistema y exige el desarrollo de sus libertades. En la mayoría de países musulmanes -salvo Túnez y Turquía- el código civil, utilizando la referencia del Corán, dictamina la condición legal de la mujer, considerada durante toda su vida menor de edad y necesitada de la firma del padre, hermano o marido para las decisiones más elementales. Si existe un problema legal, ante los tribunales el testimonio de una mujer vale oficialmente la mitad que el de un hombre; si debe percibir una herencia y repartirla con sus hermanos, ella tiene sólo el derecho a una cuarta parte de lo que los varones reciban.

En ese entramado donde se mezclan tradiciones, intereses y tabúes, usar el hijab, el djilbab, el nikab o el chador marca posiciones sociales en relación con la moralidad exigida a las mujeres, pero, sobre todo, es una muestra evidente del grado de permisividad o intolerancia del entorno.

«La mujer para el Islam es una perla preciosa que hay que proteger como los objetos más preciosos de los museos. Las mujeres en Occidente están desconsideradas». El testimonio de Thoraya, una joven estudiante marroquí de 20 años, nos muestra el otro lado de una historia difícil de entender para quienes no se hallan inmersos en ella.

Amina era la chica más moderna del pueblo donde vivía, a un centenar de kilómetros de Túnez. No le preocupaban las críticas: vestía pantalones, faldas cortas, hacía deporte, hasta el día en que descubrió la fe. Su madre había enfermado gravemente y ella empezó a rezar para pedir a Dios su curación. Un día su hermana, al llegar de la playa, sufrió un infarto de miocardio y murió. Amina comenzó a culpabilizarse por la situación de su familia y se interrogó sobre la posibilidad de que ésta estuviera sufriendo un castigo divino por su conducta. Decide entonces aumentar el número de rezos y adoptar el velo.
A pesar de ello, no renuncia definitiva-mente a su coquetería y continúa utilizando un suave maquillaje que marca ligeramente sus facciones. «No está prohibido, a condición de que no sea excesivamente provocador», dice intentando justificarse. «La fe está en mi corazón y eso no cambia. En todo caso, la reforzaré pronto con el peregrinaje a La Meca».

En Mali el velo no es obligatorio y hace algún tiempo no era una práctica mayoritaria. La moda llegó cuando las mujeres privilegia-das que viajaban hasta Arabia Saudi para ir a La Meca, como establece la tradición, regresaron del peregrinaje importando la costumbre. En la campaña de reislamización que están llevando a cabo los movimientos islamistas, que presentan la religión como clave en la recuperación de la identidad del pueblo arábigo-musulmán, y aprovechando la crisis económico-social de una población que busca salidas, se sitúa de nuevo a la mujer y su imagen en primer plano.

Hace pocos meses, en Holanda, la presidenta de Al Nisa, la mayor organización de mujeres musulmanas del país, denunciaba que desde hace cinco años un buen número de mujeres musulmanas residentes allí, en su mayoría marroquíes y turcas, reciben un subsidio de los países musulmanes ricos, como Arabia Saudí, por usar velo.

La organización internacional Women Living Under Muslim Laws (Mujeres bajo Leyes Musulmanas) una de las más importantes en la defensa del estatuto legal de la mujer musulmana, se preguntaba en un debate sobre el velo si llevarlo puede considerarse o no una elección voluntaria, cuando frecuentemente -según casos denunciados- se trata de una imposición exterior que proviene del círculo familiar o el entorno social.

Esta organización subraya también en sus conclusiones que «si bien la población del mundo arábigo-musulmán es sensible a reconocerse en una llamada identidad musulmana, los grupos radicales islámicos están conformando, con el pretexto de recuperar lo indígena, una identidad, un nuevo perfil de lo musulmán importado de los países del Golfo, donde tienen sus bases de financiación».

Finalmente, ante las múltiples denuncias de agresiones contra mujeres que se han negado a ponerse el velo, la organización pide mayor tolerancia de las mujeres que llevan velo con las que deciden no hacerlo.

El velo no viene del Islam. Cubrir la cabeza de las mujeres con un velo no es un invento del Islam. Hace 3.000 años, 17 siglos antes del nacimiento de Mahoma, se establecía ya esta imposición. Queda constancia de ello en la Tabla A 40 de las Leyes Asirias promulgadas por el rey Tiglat Phalazar, depositadas actualmente en el Museo Británico de Londres.

El dictado o la tradición se mantenía a principios de la era cristiana. Todas las mujeres en tiempos de Jesús llevaban velo, empezando por su madre, María, y lo mismo ocurrió en el mundo greco-latino. Entre los musulmanes, frecuentemente justifican la imposición del velo a través de una supuesta conversación que existió entre Mahoma (el Profeta) y Ornar (su cuñado). «Oh, profeta», dijo Ornar, «di a tus mujeres, di a tus hijas y a las esposas de los creyentes que coloquen un velo sobre su vestido y así cubran el rostro del modo más conveniente para que no puedan ser reconocidas y confundidas con las esclavas y mujeres de costumbres libres».

También los historiadores tienen sus argumentos: «Tras la aparición del Islam, ciertos elementos amorales, reclutados entre los musulmanes y hostiles a la religión, comenzaron a atacar a las mujeres creyentes con objeto de provocarlas y atentar contra su pudor. Cuando estos provocadores eran llamados al orden se excusaban diciendo que no sabían que eran musulmanas y habían creído que eran esclavas; por ello, el Corán recomendó a todas las mujeres que cubrieran su rostro».

A lo largo de los siglos se ha mantenido el canon moral del velo para la mujer decente, y es incluso un signo de distinción social. A principios del siglo XX, en Egipto, punto de referencia en la época del esplendor en el mundo árabe, sólo llevaban velo las mujeres de clase media y alta, en contraste con las mujeres obreras que entraron a trabajar en fábricas tras la Primera Guerra Mundial, al descender la mano de obra masculina. Entonces surgió la creación de la primera organización feminista. Era 1923 y las líderes aristocráticas crearon la Federación de Mujeres en El Cairo. Entre sus reivindicaciones prioritarias estaba la abolición del velo, una actitud que fue muy criticada con el argumento de que era una reivindicación elitista. Ni las obreras ni las campesinas tenían ese problema. Hoy en día, sin embargo, nadie escapa a esta imposición que castiga al género femenino.

Bajo el chador

En los países donde la presencia de los movimientos fundamentalistas es cada vez más importante numerosos grupos de mujeres se organizan para resistir la presión de quienes se empeñan en situarlas de nuevo en la época feudal. En Irán o Ara-bia Saudi, donde el Estado impone directamente el uso del chador o el h¢ab, empieza a detectarse la revuelta de las mujeres. En Irán han sido ellas quienes con su voto, y contra todo pronóstico, dieron la victoria a Jatami frente al candidato conservador en las elecciones presidenciales del mes de julio. Jatami ha nombrado wcepresidenta del país a una mujer, Massou-meh Ebtekar, quien ha dicho que no es asunto de las autoridades ocuparse de la manera de vestir de las mujeres.

En Arabia Saudí, donde las mujeres no tienen derecho ni a conducir un coche, la supervivencia de muchas de ellas se basa en su capacidad para manejar la hipocresia social. Las ricas tienen su propio-chófer, mantienen sus negocios -eso sí, con el cartel de no se admite hombres en muchos comercios- y bajo las túnicas son capaces de vestir un vaquero ajustado o, para las más privilegiadas, las últimas creaciones de París. A pesar de vivir en un apartheid, luchan todavía para evitar ser condenadas a la renuncia.

Montserrat Boix
Periodista - Especialista en Mundo árabo-musulman
Coordinadora de Mujeres en Red

20.10.07

El choque de civilizaciones (Samuel Huntington)

Sinopsis
El presente libro, basado en un influyente artículo que ha configurado la totalidad de los debates políticos de estos últimos años Foreign Policy, es un informe incisivo y profético, en la línea del Francis Fukuyama de El fin de la historia, sobre las distintas formas adoptadas por la política mundial tras la caída del comunismo.

La fuente fundamental de conflictos en el universo posterior a la guerra fría, según Huntington, no tiene raíces ideológicas o económicas, sino más bien culturales: El choque de civilizaciones dominará la política a escala mundial; las líneas divisorias entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro . Y, a medida que la gente se vaya definiendo por su etnia o su religión, Occidente se encontrará más y más enfrentado con civilizaciones no occidentales que rechazarán frontalmente sus más típicos ideales: la democracia, los derechos humanos, la libertad, la soberanía de la ley y la separación entre la Iglesia y el Estado.

Así, Huntington al tiempo que presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente desoccidentalizadas acaba recomendando un más sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, paradójicamente, de potenciar al máximo la influencia occidental, ya sea a través del fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y Japón, del aprovechamiento de las diferencias existentes entre los estados islámicos o del mantenimiento de la superioridad militar en el este y el sudeste asiáticos.
Rechazarán frontalmente sus más típicos ideales: la democracia, los derechos humanos, la libertad, la soberanía de la ley y la separación entre la Iglesia y el Estado. Así, Huntington al tiempo que presenta un futuro lleno de conflictos, gobernado por unas relaciones internacionales abiertamente desoccidentalizadas acaba recomendando un más sólido conocimiento de las civilizaciones no occidentales, con el fin, paradójicamente, de potenciar al máximo la influencia occidental, ya sea a través del fortalecimiento de las relaciones entre Rusia y Japón, del aprovechamiento de las diferencias existentes entre los estados islámicos o del mantenimiento de la superioridad militar en el este y el sudeste asiáticos.
El choque de civilizaciones es una polémica obra de relaciones internacionales. En primer lugar, Samuel Huntington la publicó como artículo en la revista Foreign Affairs y tres años después la idea se plasmó en este libro que paso a comentar.

Fuente: Mercado libre

El Libro

Choque de civilizaciones es el nombre que recibe una teoría acerca de las relaciones internacionales. Tal como se conoce hoy en día, fue formulada en un artículo de Samuel Huntington publicado en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993 y transformado posteriormente en un libro en 1996.

Contenido

* 1 Antecedentes
* 2 El choque de civilizaciones de Samuel Huntington
* 3 Críticas
* 4 Referencias
* 5 Véase también
* 6 Enlaces externos

Antecedentes

En un sentido amplio, se puede definir el choque de civilizaciones como una teoría que explica los grandes movimientos políticos y culturales de la Historia Universal por medio de las influencias recíprocas que ejercen entre sí las diversas civilizaciones (por contraposición a las debidas a los enfrentamientos entre estados-nación o ideologías).

Una civilización, en este contexto, es una cultura más o menos cerrada y con una tradición cultural más o menos hermética e impermeable, que por ende se encuentra en oposición a otras civilizaciones con tradiciones diferentes.

Aunque el concepto moderno de civilización es popularizado por Oswald Spengler, la noción de "choque de civilizaciones" fue introducida por Arnold J. Toynbee, aunque éste la restringe al ámbito geopolítico, simplificando en demasía los fenómenos de contactos culturales entre civilizaciones. Toynbee considera el fenómeno como un "contacto espacial entre civilizaciones", y lo refiere como un fenómeno de desafío y respuesta (integrado en su teoría cíclica del desarrollo de las civilizaciones). Es decir, el primer "empujón" que una civilización da a otra, es contestado por ésta, lo que a su vez mueve a la primera a enviar un tercer empujón, y así sucesivamente hasta que una de ellas termina derrotada.

Según la teoría toynbeana, el efecto de un asalto frustrado suele ser el retardo, o incluso la parálisis, de la civilización agredida, bien sea por enorgullecerse en demasía de su propio triunfo, o bien sea por haber invertido todos los recursos disponibles en la lucha. El efecto de un asalto exitoso, por el contrario, es más complejo, ya que puede terminar en un sometimiento temporal y la expulsión del invasor, o bien en la destrucción de la civilización invadida.

El choque de civilizaciones de Samuel Huntington 


En su artículo de 1993, Huntington retoma el concepto de Toynbee afirmando que los actores políticos principales del siglo XXI serían las civilizaciones y que los principales conflictos serían los conflictos entre civilizaciones (no entre ideologías, como durante la mayor parte del siglo XX ni entre estados-nación). Aparentemente, este artículo era una respuesta a las tesis de Francis Fukuyama que sostenía que el mundo se aproximaba al fin de la historia (en sentido hegeliano) en el que la democracia occidental triunfaría en todo el mundo. Citando el artículo de Huntington:

Los estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro.

Significativamente, las líneas de fractura entre civilizaciones son casi todas religiosas:

* Cultura Occidental, incluye principalmente a países cristianos: Europa y Norteamérica. Podrían existir otras dos "subcivilizaciones":
o El mundo ortodoxo de Europa oriental y Rusia.
o El mundo latinoamericano de Sudamérica, Centroamérica, México y gran parte del Caribe.
* El mundo musulmán del Oriente Medio, el Magreb, Somalia, Afganistán, Pakistán, Malasia e Indonesia.
* El pueblo judío, civilización hebrea, la diáspora.
* La civilización hindú, localizada fundamentalmente en la India
* La civilización sínica de China, Vietnam, Singapur, Taiwán y la diáspora china en Asia, el Pacífico y Occidente
* La civilización japonesa, archipiélago del Japón
* El África sub-sahariana
* Las áreas budistas del norte de la India, Nepal, Bután, Mongolia, Birmania, Tailandia, Camboya, Laos y el Tíbet.

Huntington argumenta que desde el final de la Guerra Fría los conflictos mundiales han ocurrido a lo largo de los límites de las civilizaciones, con escasos conflictos en el interior de aquellas. Pone como ejemplo las guerras que acompañaron la desintegración de Yugoslavia, la guerra de Chechenia o los conflictos recurrentes entre India y Pakistán.

También afirma que los conflictos entre civilizaciones son inevitables, puesto que cada una cuenta con sistemas de valores significativamente distintos. Argumenta que el crecimiento de nociones como la democracia o el libre comercio desde el fin de la Guerra Fría sólo ha afectado realmente a la cristiandad occidental, mientras que el resto del mundo ha intervenido escasamente.

Huntington también arguye que el nivel de crecimiento del Asia oriental hará de la civilización sínica un poderoso rival de Occidente. También establece que el crecimiento demográfico y económico de otras civilizaciones resultará en un sistema de civilizaciones mucho más multipolar que el que existe actualmente.

Huntington clasifica a las civilizaciones islámica y sínica como rivales de la occidental y etiqueta a la ortodoxa, la hindú y a Japón como civilizaciones "oscilantes" (swing civilizations). También afirma que Rusia y la India continuarán cooperando estrechamente en tanto que China y Pakistán continuarán oponiéndose a la India. Huntington argumenta que una conexión islámico-confuciana está emergiendo (cita la colaboración de China con Irán, Pakistán y otros países para aumentar su influencia internacional).

Críticas

Muchos han argumentado que las civilizaciones definidas por Huntington están fracturadas internamente. Por ejemplo, Vietnam mantiene un ejército inmenso, fundamentalmente para defenderse de China. El mundo islámico presenta fracturas étnicas entre kurdos, árabes, persas, turcos, pakistaníes e indonesios, y fracturas religiosas entre el chiismo y el sunismo, cada uno con diferentes puntos de vista sobre el mundo o la religión.

También se ha apuntado que los valores occidentales son mucho más fácilmente transmisibles de lo que Huntington considera. Naciones como la India y Japón se han convertido en democracias de éxito, mientras que occidente no siempre ha sido democrático y plural, sino que la mayor parte de su historia ha consistido en despotismo y fundamentalismo. Los favorables a Huntington señalan que siempre ha habido tensiones entre estados democráticos y que las democracias emergentes (o futuras) dentro de una civilización podrían seguir siendo hostiles a democracias pertenecientes a civilizaciones vistas como hostiles.

Algunos que aceptan las tesis de Huntington respecto a la existencia de civilizaciones no comulgan, sin embargo, con la inevitabilidad del conflicto entre ellas. Argumentan que, salvo algunos extremistas, la mayor parte de la población prefiere coexistir amigablemente.

Muchos han querido ver en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y en los ataques occidentales a Iraq y Afganistán la confirmación de las tesis de Huntington. Otros puntos a favor de sus tesis parecen ser el aumento de la tensión entre Corea del Sur y Estados Unidos acerca de cómo tratar con Corea del Norte. Más aún, de acuerdo con las doctrinas clásicas de las relaciones internacionales, los países de Asia oriental debieran haberse aliado para crear un contrapoder a China, pero eso no ha sucedido. En su lugar, muchos países, como Corea del Sur, están mejorando sus relaciones con China.

Las ampliaciones de la Unión Europea en 1995 y 2004 llevaron la frontera oriental de la unión hasta el límite identificado por Huntington entre las civilizaciones ortodoxa y occidental. Con estas ampliaciones, la mayor parte de la Europa tradicionalmente católica o protestante pertenece a la Unión Europea. Mientras que la mayoría de los países históricamente ortodoxos o musulmanes están fuera (salvo Grecia y Chipre). Está por decidir qué ocurre con los países de la Europa ortodoxa. Bulgaria y Rumanía son integrantes plenos desde del 1 de febrero de 2007. El nuevo gobierno ucraniano ha declarado su intención de convertirse también en candidato. Al mismo tiempo, la petición de Turquía para unirse a la unión está causando un debate considerable. El punto fundamental, no siempre reconocido abiertamente, es el carácter musulmán de Turquía (esto es, su pertenencia a otra civilización). La solución a estos enigmas se resolverá en los próximos años. Por una parte viendo qué países ingresan en la Unión Europea. Por otra, dependiendo del rumbo político de la Unión: si evoluciona hacia una unión política más estrecha o deviene una simple zona de libre comercio.

En algunos asuntos, la teoría de Huntington no se ha cumplido aún. Más de una década después, las relaciones entre Japón y Estados Unidos siguen siendo estrechas, con Japón proporcionando apoyo monetario y político a la política exterior estadounidense. La alianza sino-islámica no se ha llevado a cabo tampoco. Sin embargo podemos ver de nuevo la escalada de tensiones entre Rusia y Estados Unidos por el escudo de misiles en Polonia y la República Checa, y en la Guerra de Osetia del Sur de 2008, en la que Rusia apoyó a las repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia en contra de la pro-occidental Georgia.

Fuente:Wikipedia


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"Este siglo traerá guerras musulmanas"



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19.10.07

El riesgo de islamización de Europa es real.

Crispación en Suiza ante el ascenso del ultranacionalista Christoph Blocher, adalid de la mano dura con la inmigració

Los musulmanes seguirán entrando en Europa hasta obtener la masa crítica que les permita ejercer una influencia política directa. Ese día podremos decir adiós a Europa".


A una semana de unas elecciones legislativas cruciales en Suiza, el avance imparable de la derecha nacionalista ha llevado al sistema político helvético a una crispación sin precedentes.
Las calles de las ciudades de este país se encuentran empapeladas con carteles en los cuales un señor de 67 años sonríe confiado. El eslogan reza: "Apoye a Blocher. Vote UDC".

Este cartel reemplaza a otro, mucho más polémico, en el que podía verse a tres ovejitas blancas sobre una bandera suiza que daban una patada a una oveja negra, a la que sacaban del cuadro. Tan explícito mensaje llamó la atención de Naciones Unidas por su "contenido racista y xenófobo".

El polémico mensaje estuvo en el origen de una batalla campal entre unos 10.000 partidarios de la UDC-SVP y varios miles de activistas de movimientos izquierdistas, antiracistas, ecologistas y pro-derechos humanos en las calles de Berna, la capital federal, durante el fin de semana pasado.

Los manifestantes de la derecha nacional marchaban hacia la plaza del Parlamento cuando los militantes izquierdistas les salieron al paso. Saldo: 48 heridos y destrozos por valor de decenas de miles de euros.

El hombre sonriente y confiado que posa en los carteles electorales de la derecha nacionalista es Christoph Blocher. Ocupa el cargo de consejero federal de Justicia y Policía -equivalente al de ministro del Interior en España- y es una de las siete personas que forman el Consejo Federal, la institución que dirige los destinos de Suiza, una de las más antiguas y sólidas democracias del planeta.

Blocher es el alma y el cerebro de la UDC-SVP, el partido más fuerte de Suiza: según los últimos sondeos, más del 28% de los electores respaldarán a esta formación el domingo próximo.

La creciente influencia del UDC-SVP, cuyo presidente es Ueli Maurer, ha puesto a este país en el ojo de la atención mundial. ¿Pero quiénes son los partidarios del hombre que ha situado a Suiza en "el corazón de las tinieblas de Europa?", según la expresión de un diario británico?
El motivo: este partido nacionalista es percibido como racista y xenófobo.

Entre sus iniciativas se encuentran:
-Propuestas para deportar a los menores delincuentes extranjeros junto con toda su familia.
- La prohibición de construir minaretes en las mezquitas.
- Una reducción radical de las ayudas a los inmigrantes.
A ello se suma el control estricto de los demandantes de asilo, así como la derogación de las leyes que prohíben el discurso racista por considerarlo "una represión de la libre expresión".

Uno de cada cuatro suizos (el 26,7 % exactamente) está de acuerdo con estas tesis."Tenemos posiciones duras y evocamos cuestiones delicadas y muy emocionales, como el tema de la inmigración", explica a este diario Yvan Perrin, vicepresidente de la UDC-SVP.

Por supuesto, no acepta la etiqueta de derecha nacionalista: "El término nacionalista implica hostilidad hacia otros países, lo que no es el caso. Preferimos el término patriotas, dado que no atacamos los valores de los demás, sino que defendemos los nuestros".A pesar de que se muestran partidarios de mantener a Suiza fuera de la Unión Europea, niegan serle hostiles, "pues es nuestro principal socio comercial".

Una de las principales obsesiones del partido UDC-SVP es el temor a la inmigración islámico-musulmana y el hecho de que, según Perrin, "más del 70 % de los presos en las cárceles suizas son extranjeros". Oskar Freysinger, controvertido y carismático diputado de esta formación, remacha el clavo:
"Los musulmanes seguirán entrando en Europa hasta obtener la masa crítica que les permita ejercer una influencia política directa. Ese día podremos decir adiós a Europa".

El vicepresidente de la UDC-SVP tampoco se muerde la lengua cuando afirma que "el riesgo de islamización de Europa es real. Estamos viviendo lo que pasó en el año 1492 a la inversa".
Más de 100.000 inmigrantes viven y trabajan en Suiza sin papeles. Entre ellos se estima por lo menos en 15.000 el número de latinoamericanos que trabajan en negro en el servicio doméstico. ¿Qué propone la UDC-SVP al respecto? "No se les puede deportar, eso es inviable", explica Perrin, "pero tampoco creemos en las regularizaciones masivas que sólo generan un efecto llamada.
Europa deberá acostumbrarse a convivir con una bolsa de trabajadores grises e invisibles".

Yvan Perrin resume así el credo de su partido: "Nos sentimos apegados a valores tradicionales anclados en nuestra tradición judeo-cristiana".
El diputado Freysinger profundiza: "Estoy contra el aborto, a favor de la inmigración controlada y elegida, contra la legalización y el tráfico de drogas y contra el matrimonio homosexual".
El diputado se define como "un hombre de derechas en los valores y liberal en lo económico". Su partido se pronuncia igualmente por un retorno al papel tradicional de las mujeres, a saber: "El hogar y la familia".

¿Blocher es comparable a líderes ultras como el francés Jean-Marie Le Pen o el austriaco Jörg Haider?
"La amalgama que los diarios europeos hacen de Christoph Blocher con ellos es comprensible, vista desde el exterior", responde Perrin, "ya que muchas de las preocupaciones de ellos son también las nuestras. Pero, aunque la pregunta es la misma, la respuesta es distinta", replica.
Alain Rebetez, influyente analista político y responsable de la información parlamentaria de la televisión suiza, se muestra de acuerdo.
Según él -poco sospechoso de cercanía ideológica al controvertido líder-,

"Blocher no tiene nada que ver con un Haider o un Le Pen. Yo lo situaría más bien dentro del mismo saco que un personaje como Berlusconi, quien es también un peligro para la democracia".
En opinión del periodista, "la UDC-SVP representa a la derecha patriótica o soberanista, pero entre sus dirigentes hay un segmento compuesto de auténticos racistas y xenófobos".

Perrin, por su parte, se declara cercano a la UMP de Nicolas Sarkozy. "No hay ninguna diferencia entre las propuestas hechas por Sarkozy y las de Blocher: control de la inmigración, liberalización de la economía, trabajar más para ganar más. Es lo mismo. Se resume en:control y seguridad".

"Blocher es mucho más razonable, fino y complejo que los líderes de la derecha extrema europea", explica el analista Rebetez. "Es alguien que, como Berlusconi, no ha dudado en pagar de su propio bolsillo campañas enteras.
Blocher y Berlusconi han creado partidos a su imagen y semejanza y han logrado poner al Estado al servicio de sus propios intereses. Eso es lo verdaderamente temible, y no que quiera deportar algunos magrebíes o balcánicos".

Las apuestas ante las elecciones son altas. Según Yvan Perrin, se trata de "ganar 100.000 nuevos votantes".
Pero el vicepresidente de la UDC-SVP afirma: "No se trata tanto de crecer, como de consolidarnos".
Si Christoph Blocher no fuera reelegido para el Consejo Federal, el partido "pasaría a la oposición", según Perrin. Pero las encuestas no ofrecen un gran margen de duda respecto a la posibilidad de que eso llegue a ocurrir.

Blocher ha dicho que le provocan "dolor de estómago" las normas que condenan la discriminación racial y el negacionismo.
Pero, ¿quién es realmente este político? Nació en una familia modesta de 11 hermanos. Fue campesino antes de estudiar Derecho. Años más tarde tomó las riendas de una industria química que parecía condenada a la ruina y, a base de deudas y de asumir riesgos, logró reflotarla y crear mucho empleo.

Ese factor de capitán de industria tiene un gran peso, en particular entre sus numerosos votantes de la Suiza de habla alemana, dado que se le ve como un hombre de negocios y no como un ideólogo, muy próximo al espíritu protestante.

En los años noventa tomó las riendas de la UDC, entonces un partido minoritario. Bajo su dirección, esta formación se convirtió en la primera fuerza política del país, superando a sus más directos rivales, el Partido Radical y los socialistas.
En 1979, Blocher obtuvo su primer escaño en el Consejo Nacional y, desde 2004, es miembro del Ejecutivo.

El domingo próximo, la formación política animada por Blocher no solo podría ganar las elecciones legislativas, sino que él mismo quedaría bien situado para convertirse en presidente de Suiza el 1 de enero de 2009, puesto que la presidencia del país rota anualmente entre cada uno de los miembros del Consejo Federal.

Rodrigo Carrizo Couto
Berna - 14/10/2007
elpais.com

17.10.07

El Hiyab, pañuelo musulmán

¿La nueva seña identitaria del radicalismo islámico?

Vaya por delante mi más absoluto respeto por cuantas formas - siempre decorosas, se entiende – decide poner sobre su desnudo cuerpo cualquier ser humano. No es posible, ni de recibo, condicionar los gustos e, incluso, las costumbres de nadie por razones tan ingenuas como el hecho de que pueda incomodarnos su simple contemplación. Especialmente si esa negativa actitud nos viene dada por un cúmulo de prejuicios siempre mal aprendidos.
De un tiempo a esta parte he visto crecer la polémica, hasta desbordarse, sobre el uso, en imparable aumento, del velo o pañuelo islámico, más conocido como “Hiyab”.

Si no fuera por la gravedad que parece entrañar las mil y una interpretaciones que de tal uso se desprende, tanto para quienes lo usan, como para quienes lo critican, la situación no pasaría de ser parte de una cómica escena costumbrista de los Hermanos Quintero o, si me apuran, de una escena al uso de cualquier novela de Jardiel Poncela.
Pero, desgraciadamente no es así. Tan, en principio, simple prenda, está comenzando a convertirse “de facto” en un arma arrojadiza de consecuencias imprevisibles.

Bajo su tacto, en algunos casos de suave seda y diseño vanguardista y personalizado, se han comenzado a cobijar radicales actitudes en defensa de reivindicaciones no siempre bien entendidas, ni justificadas.

Durante mucho tiempo la costumbre de cubrirse la cabeza, a veces con un simple pañuelo de mano, fue, sin más, un obligado gesto de respeto a determinados momentos de significado religioso. Esta acción, realizada mayoritariamente por la mujer, también tuvo su expresión en el hombre. Y puedo asegurar que salvo en aquellos casos de una excesiva religiosidad, la mayor parte de los que así lo hacían, obligados por las circunstancias, estaban esperando el momento más oportuno para librarse de tan “incómoda” prenda.

Es importante hacernos la siguiente reflexión. De las tres religiones monoteístas salvo en la arraigada costumbre judía, donde la pequeña “kipá” ha llegado, en el hombre, a convertirse casi en una obligada prenda de vestir a diario y en cualquier momento, combinándose en ocasiones con un elegante traje de Armani, el velo católico, o el Hiyab musulmán habían llegado a desaparecer de manera casi absoluta; salvo en poblaciones rurales, o en las poblaciones musulmanas donde la evolución hacia cualquier manifestación prooccidental ha sido abortada por sus radicales dirigentes.

De manera que parece evidente y hasta comprensible, al menos en lo que conocemos como Occidente, que el resurgimiento de la tan traída prenda - el Hiyab - se debe más a un posicionamiento étnico y social - yo me atrevería a decir que también político – que religioso.
Es una clara reivindicación de unas señas identitarias, aparentemente perdidas. Tal vez porque, pese a no ser conscientes las generaciones anteriores del riesgo o, incluso, del deseo de perder su identidad, tampoco nunca tomaron la verdadera decisión de fundirlas con el nuevo medio al que por determinadas circunstancias se vieron abocados a llegar.

Sin embargo no dejaré de manifestar mi contrariedad y mi más rotunda oposición al uso que de la prenda se está comenzando a hacer por parte de la juventud musulmana afincada en Occidente. Es sumamente difícil creer que bajo la “protección” del Hiyab se recuperen y vuelvan a surgir ancestrales creencias religiosas largamente perdidas. La fe no se encuentra ni en un pañuelo, ni bajo un pañuelo.

Dejando a un lado cuestiones estéticas, que el pañuelo generalmente perjudica, por lo que sorprende y hace poco creíble la enconada defensa de su uso por las adolescentes musulmanas – mujeres al fin y al cabo - , más bien parece, como decía antes, una manera de encontrar la salida a una falta de identidad: “Para mí, el Hiyab es un regalo de Allah.

Me da la oportunidad de acercarme a Allah y también me permite identificarme y ser reconocida como musulmana”; “Ellas son representantes del Islam y de los musulmanes. A cualquier lado que van, tanto musulmanes como no musulmanes las reconocen como seguidoras del Islam”; “En esta vida, no podría pensar en algo mejor que ser musulmana, y el Hiyab es un signo que me lo recuerda permanentemente”; “Saber que Allah me encuentra bella – con el Hiyab - es lo que me hace sentir bien”.

Estas son algunas frases, extraídas de un periódico musulmán, publicado en Occidente, pronunciadas, dicen, por varias adolescentes musulmanas, residentes igualmente en Occidente, en segundas y terceras generaciones,. Aunque cuesta trabajo creerlo, pues más bien parecen frases estereotipadas sacadas de monjas, o religiosas ancladas en siglos pasados, bien pudiera ser que en ellas anide de manera encubierta ese fanatismo religioso que tanto nos preocupa.

Se nos dice, no sin cierta sorpresa por nuestra parte, que “era de esperar que la generación de sus hijas, las jóvenes de hoy, frente a la fascinación de sus padres por la cultura occidental y el desprecio marcado de Occidente hacia el Islam, decidan emprender una búsqueda para conocer su religión y al mismo tiempo su identidad que, por las relaciones e influencias, no formaba parte ni de Oriente ni de Occidente”.

Pero cuesta trabajo aceptar semejante argumentación. Si tenemos en cuenta que, por lo general, los estratos sociales de estas generaciones de nuevos y “fervientes” islamistas, salvo excepcionales casos, proceden de los niveles más bajos de la sociedad, tanto en lo económico, como en lo intelectual y académico, llegaremos a la conclusión que lejos de ser oposición directa a sus padres, se nutren básicamente de ellos.

Además, resulta sorprendente que pese a la “fascinación occidental” que dicen haber abducido a los padres, uno aún pueda contemplar con horror, por ejemplo, como ante los efectos de una desgracia o una catástrofe las manifestaciones de dolor de “esa vieja generación” musulmana se conviertan en un concierto de estridentes gritos, acompañados de un deprimente espectáculo de autolesiones a base de golpetazos y fuertes palmadas, más cercano a ancestrales costumbres no superadas que la “odiosa” modernidad impuesta por Occidente.

Resulta difícil aceptar que después de decenas de años e imbuidos de pleno en sociedades abiertamente plurales, pueda haberles surgido de lo más profundo de su ser ancestrales deseos identitarios. Incluso superando a los de sus generaciones anteriores. Es un fenómeno social de difícil comprensión y más compleja explicación.

Yo no tengo duda alguna de que esas jóvenes, que han adoptado de manera beligerante el uso de el Hiyab, teóricamente occidentalizadas y que comienzan a ser legión, han buscado en el uso de la prenda más que una identidad la identificación con una personalidad perdida o, tal vez, nunca ostentada.
Más bien parece que a falta de otras posibilidades trataran de hacerse visibles en esta compleja e insolidaria sociedad, reafirmando su personalidad con elementos externos de dudoso acierto. Ya saben, aquello de: “que hablen de mí aunque sea mal”.

Lo preocupante es la lectura que hacen los radicales islamistas del uso del Hiyab. Parecen querer hacer confluir en él todas las milenarias reivindicaciones, nunca suficientemente bien justificadas, de Oriente a Occidente.

Lo cierto es que han conseguido convertir lo que era una simpática y agradable prenda en una bandera reivindicativa. Hasta la expresiva doña Rogelia lo lleva y nunca fue sospechosa de islamismo radical alguno. El peligro no esta en el pañuelo – Hiyab - sino en las ideas e intenciones que bajo él puedan cobijarse.

Felipe Cantos
Desde Bélgica


LA OTRA BOFETADA

Una niña de ocho años con velo se dirige a su escuela de Gerona. Ha perdido varios días de clase, porque su familia se empeñaba en que no asistiera con el pelo suelto.
Muy por encima de la instrucción de la niña, la cuestión de principio es ésa, el pelo suelto: para la familia, de la cabeza de una mujer importa cómo se cubre, no cómo se cultiva.

Las normas del colegio rechazan la vestimenta discriminatoria. Como el director tiene dos ojos, y tanto su ojo izquierdo como su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, juzga el hiyab un símbolo de sumisión y no de religiosidad. Discriminatorio, que diría Perogrullo.

Pero le llega una orden del consejero de Educación, y quien dice consejero dice lector de impresos e instancias, dice hombre ahormado al tartamudeo del BOE, aunque todavía dotado de dos ojos útiles. Su ojo izquierdo y su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, etcétera. Y pese a todo, él, que podría dictar la escolarización forzosa de la niña, abre la puerta del colegio a la sumisión, vestida con el racismo más reaccionario, ahora llamado multiculturalismo.

Así es como una niña de ocho años llega a su escuela de Gerona ataviada con el hiyab. Y en el instante preciso en que pone un pie en el aula, un bofetón cae sobre las mejillas de las musulmanas liberales. Zas.
En Marruecos, Egipto, Turquía, Irán, Irak, miles de hombres y mujeres contrarios a la opresión religiosa reciben un manotazo. Sangran en su soledad acorralada. Se preguntan por qué los abofetea el consejero, si tiene un ojo izquierdo y un ojo derecho.

Les contesta Nietzsche: el error no es ceguera, el error es cobardía.

ABC. IRENE LOZANO

15.10.07

Europa cierra los ojos ante el problema del Islam


Comité de defensa de exmusulmanes

Esta semana se creó en Holanda un Comité en defensa de los musulmanes que abjuran el Islam.

Por lo general, en el mundo islámico no se acepta que un islamita abandone su fe. Según el profeta Mahoma, quien lo haga debe ser castigado con la pena de muerte.

Los miembros del nuevo comité para ex musulmanes señalan que, por lo general, en el mundo musulmán no se acepta la libertad de religión, un derecho consignado en la Constitución Holandesa.

Durante el acto de constitución del Comité para Ex Musulmanes estuvieron presentes no sólo representantes de la prensa holandesa, sino también de muchos medios extranjeros, así como, desde luego, numeroso personal de seguridad.
Una vez más, Ehsan Jami, el presidente del Comité de ex musulmanes, dejó en claro que la libertad de religión también debe regir para los musulmanes.

"En Europa se luchó durante muchos años para lograr esta libertad, que es uno de los derechos fundamentales del hombre. Sin embargo, ese derecho no es aceptado por muchos musulmanes", dijo el holandés de ascendencia iraní, quien ha sido amenazado de muerte por haber abjurado públicamente el Islam.

Jami opina que se equivocan quienes sostienen que el Islam es una religión pacífica, pues en realidad es una fe opresora, razón por la cual el sector político holandés no la puede considerar pacífica. El ex musulmán opina que Holanda está en guerra con el Islam y se pregunta cuándo lo reconocerá.

En apoyo al llamamiento de Jami, la ex musulmana alemana Mina Ahadi manifestó que "hoy comienza una nueva era para el Islam, con derechos para las mujeres, los homosexuales y los renegados".

Otra ex musulmana, la británica Maryam Namazie, acudió también al evento. Ambas mujeres han creado en sus países comités para ex musulmanes y ambas se tienen que enfrentar a mucha resistencia de la comunidad musulmana.

Mina Ahadi opina que si bien los políticos europeos buscan el compromiso con el Islam, al cooperar con Gobiernos de Oriente Medio, se envía un mensaje equívoco. Ahadi opina que con su postura tolerante, Europa cierra los ojos ante el problema. En el Islam se discrimina a mujeres, homosexuales y disidentes. Según la ex musulmana alemana los políticos europeos no tienen el valor de referirse a los verdaderos problemas del Islam.
El movimiento para los ex musulmanes defiende los intereses de los oprimidos en el Islam, opina Ahadi.

El lenguaje combatiente de Jami y los suyos no agrada a muchos ex musulmanes en Holanda. El día anterior a la fundación del Comité, otros ex musulmanes explicaron su postura, abogando por una actitud menos desafiante ante el Islam, y argumentando que es posible abjurar la fe en plena libertad.
Además, critican el hecho de que Jami fundara su comité de apoyo precisamente el 11 de septiembre, pues establece un claro nexo entre el Islam y los atentados perpetrados hace seis años en Washington y Nueva York.

En una reacción, Jami advirtió que sus críticos lo quieren acallar, y desea que se ponga fin a las amenazas contra él y otros ex musulmanes.
Holanda necesita gente con valor para defender sus ideales, declara Ehsan Jami.

Hans Andringa
12-09-2007

14.10.07

La intolerancia contra los musulmanes aumenta


En la conferencia europea de Córdoba, el delegado suizo advierte sobre el riesgo del incremento de la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes.


Anton Thalmann, suplente del secretario de Estado en el Ministerio de Exteriores, considera la intolerancia basada en la religión una tendencia peligrosa que afecta los valores fundamentales de Suiza.

Córdoba, ciudad de pasado árabe, judío y cristiano, se considera espejo de la tolerancia entre las tres religiones. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) eligió esa ciudad española como su foro de dos días, que reunió a 300 participantes de los 56 países miembros alrededor del tema de la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes.

El ministro español de Exteriores Miguel Ángel Moratinos insistió en el papel de la educación para luchar contra este fenómeno que afecta a los quince millones de musulmanes que viven en Europa.

La educación puede ser factor de discriminaciones presentando estereotipos sobre el Islam o bien estableciendo barreras para el acceso a las escuelas de los jóvenes musulmanes europeos, subrayaron los conferenciantes.

"El debate se centra muy a menudo en el asunto del velo e ignora los problemas de acceso a la educación para los musulmanes", lamentó Abdelnur Prado, director del Congreso Internacional del Feminismo Islámico.

Otro tema fuerte de este encuentro: los medios de comunicación. La imagen que presentan del Islam es con frecuencia negativa, sobre todo desde el 11 de septiembre, subrayó Kees Brants, profesor de Comunicación Política en la Universidad de Ámsterdam.

"El musulmán promedio, buen vecino, está totalmente ausente de los medios de comunicación", subrayó el catedrático universitario holandés. El "musulmán fanático y violento, las mezquitas transformadas en lugar de conspiración" son ejemplos de estereotipos que presentan los medios de comunicación, subrayó Abdelnur Prado.

Por la parte suiza, Anton Thalmann expresó su consideración de que la convivencia entre gente de religiones diferentes como un desafío cotidiano.




Entrevista:
 

Anton Thalmann, jefe de la delegación suiza en Córdoba. (Keystone Archive)

swissinfo: ¿Suiza tiene un problema de intolerancia y de discriminación hacia los musulmanes?

Anton Thalmann: La conferencia nos permitió comparar la situación de los musulmanes en los países de la OSCE y analizar similitudes y diferencias. Todo el mundo estuvo de acuerdo en admitir que desde hace algunos años aumenta el riesgo de intolerancia. No únicamente con respecto a los musulmanes, sino también en relación con otras comunidades religiosas.

Evidentemente Suiza no está al amparo de incidentes motivados por la incomprensión y por el miedo, yo dije a nuestros compañeros que estábamos plenamente concientes de eso. Es interesante notar que todo el mundo o casi, parece tener el mismo género de problemas.

swissinfo: ¿Qué medidas prácticas fueron sugeridas en Córdoba para combatir esta intolerancia?

A.T.: Lo primero que se debe hacer es admitir la existencia del problema. Se requiere un enfoque de múltiples facetas con programas educativos para estimular la tolerancia y el respeto.

También hay que estimular a las comunidades musulmanas a trabajar con las autoridades. Además, tenemos que recolectar datos sobre los crímenes de odio e introducir una legislación adecuada. Y luego, nos hace falta un periodismo responsable. Los medios de comunicación pueden desempeñar un papel positivo muy importante para promover la comprensión entre las culturas y entre las religiones.

swissinfo: Los musulmanes son el segundo grupo religioso en Suiza después de los cristianos. ¿Sería posible que hubiera "exceso" de musulmanes en Suiza?

A.T.: No lo pienso. Tenemos una larga tradición de diálogo interreligioso. La cuestión no es cuántas personas tenemos, sino cómo pueden integrarse estas personas y defender los derechos y las libertades que nuestra Constitución les otorga.

El Estado garantiza la libertad de religión y la coexistencia entre gente de religiones diferentes. Y es un desafío cotidiano.

swissinfo, Clare O'Dea y agencias
11 de octubre de 2007
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Lo cierto es que mientras Anton Thalmann realiza estas declaraciones, los Suizos no parecen estar de acuerdo, sobre todo si tenemos en cuenta que el partido más popular de Suiza, promotor de una iniciativa con una campaña tildada de racista, sigue al frente en la intención de voto (27,3%) antes de las elecciones legislativas del 21 de octubre.


Miedo al extranjero, caballo de batalla electoral

La Unión Democrática de Centro destacaba de nuevo por su tono provocador. Aprovechando la Fiesta Nacional de 1° de Agosto, presentó como antesala de su lucha electoral, una campaña sobre su iniciativa popular para expulsar extranjeros delincuentes, con carteles en los que se muestra a unas ovejas blancas sobre la bandera suiza que echan fuera a una oveja negra.

Muchas miradas perciben a ese cartel como racista, pero el presidente de la UDC, Ueli Maurer, ha dicho que no ve nada de malo en él, porque "la oveja negra representa a un extranjero delincuente, y no a un extranjero en sí".

¿Por qué utilizar esa imagen?, responde a swissinfo el sociólogo Sandro Cattacin: "Es casi imposible que un partido se presente como agente de cambio en su campaña en un país tan imbricado internacionalmente.

Suiza, aunque no forma parte de la Unión Europea, se ha acercado mucho a ella con los acuerdos bilaterales y al retomar casi al 100% la legislación europea para aplicarla en casi todos los sectores".

La consecuencia de ello, a juicio del investigador, es que las autoridades, los políticos han perdido su poder de gestión ante las presiones de esa adaptación.

"Allí entra la estrategia de la UDC y de otros partidos también: quieren mostrar cambios más bien políticamente simbólicos que políticamente reales, para marcar diferencias entre sus posiciones. En ese juego, la UDC ha elegido temáticas que fácilmente reactivan los miedos que existen en la sociedad".

La estrategia de la provocación continua

"Los temas son seguridad, inmigración, pero inmigración en una lógica distinta, porque no se habla de si se requieren inmigrantes o no, o cómo arreglar el flujo inmigratorio, sino que se habla de inmigrantes como criminales, como invasores culturales, como problema. Es una manera de hablar muy lejana de la gestión actual del fenómeno migratorio en Suiza, que es muy diferente".

Cattacin menciona que "desde el punto de vista del 'marketing', se trata de una campaña extremadamente profesional: posee el juego de la provocación continua que hace que el 40% de los artículos de la prensa hablen de la UDC; y eso significa que ha monopolizado el espacio público de esa campaña", rescata de una investigación de su colega de la Universidad de Zúrich, Kurt Imhof.

"La justificación de este tipo de campañas está siempre al interior de la legalidad y juega, sin embargo, con el fuego de lo que hay fuera de esa legalidad, que es racista", puntualiza Sandro Cattacin.

Fuentes: "swissinfo, Patricia Islas Züttel"

Entre ovejas blancas, negras y de otros colores

En la sociedad suiza aparecen iniciativas que rechazan los excesos de la batalla electoral, como es el caso del concepto 'Ovejas en guardía' en Internet.

Aún después de las elecciones, la inmigración seguirá siendo tema de debate en Suiza, advierte Bernard Voutat, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lausana.

Algunos medios extranjeros se preguntan si Suiza es realmente racista. En opinión del profesor Voutat "siempre es delicado imputar una actitud política a un país en su conjunto".

"En Suiza, y en el caso de otros Estados europeos, desde hace unos 50 años hay medios políticos y corrientes políticas que son abiertamente, explícitamente, xenófobas y que utilizando el favor del derecho popular obtienen un éxito electoral, relativamente importante. Se puede pensar, efectivamente, que al lado de ese medio político hay en la sociedad helvética una sensibilidad de hostilidad de cara a los extranjeros.

Extranjeros que cambian: fueron primero los inmigrantes europeos. italianos, españoles y portugueses, en las décadas de los 60 y 70. A partir de los años 80, la hostilidad se desplazó a la inmigración extraeuropea en el sector del asilo y se integró después una inmigración que viene de los Balcanes y en particular de la ex Yugoslavia a partir de los 90".

El investigador observa una tendencia al sensacionalismo en los medios de los Estados europeos y que afecta también a los medios suizos.

"Se trata de una tendencia al desarrollo del sensacionalismo en detrimento de la reflexión y el análisis periodístico", pero esta inclinación compete sólo a algunos medios, tal y como ocurre en el caso de los prejuicios al extranjero en la sociedad.

Fuentes: "swissinfo, Patricia Islas Züttel"

Sea como sea, el debate sobre la inmigración musulmana empieza a ser una realidad dentro de Europa.
Y pese a quien pese, son los musulmanes si es que desean vivir en Europa, los que deben hacer el esfuerzo para integrarse en nuestra sociedad, y no crear sus propios guetos y encerrarse en ellos, rechazando por sistema todo cambio en sus vidas.