24.4.08

«El islamista moderado no existe; sería como hablar de nazis moderados»

El filósofo Robert Redeker se une a las tantas e innumerables voces que nos alertan de que el islamismo moderado no existe, para algunos ingenuos bien pensantes pero sobre todo los llamados progresistas [falso progresismo, que pretende arrancar nuestra tradición para defender costumbres anticonstitucionales y ancestrales] que predican y se definen antireligion, pero que sin embargo defienden y facilitan que una doctrina retrograda llamada islam se instale en Europa.

Este falso progresismo, que se deja arrastrar por cualquier doctrina e ideología, por cualquier moda del pensamiento acaba generando la dictadura del relativismo, un verdadero cáncer que está carcomiendo por dentro nuestra cultura y al mundo occidental.


Todo esto nos obliga a reafirmarnos en nuestra identidad cristiana y defender pacíficamente nuestras libertades, ante el peligro que representa el Islam, una ideología basada en una doctrina totalitaria, guerrera, expansionista.

Por eso islam y socialismo proponen el establecimiento de una utopía terrenal, a golpe de Corán o de Código Civil.
La utopía socialista se llama "Alianza de Civilizaciones"; la musulmana se llama "Dar al Islam" y su ley es la "sharia".


Ignacio Arana Araya entrevista a Robert Redeker

El filósofo Robert Redeker: «El islamista moderado no existe; sería como hablar de nazis moderados»

El filósofo francés Robert Redeker está condenado a muerte por extremistas musulmanes debido a sus críticas al Islam, pero no por ello piensa callar o moderar su discurso. Para él, el Islam es una historia de fracaso, hablar de islamistas moderados es como hablar de nazis mesurados, y los musulmanes quieren transformar a la civilización Occidental desde dentro, por lo que hay que reaccionar.

Bajo omnipresentes medidas de seguridad, Redeker presentó recientemente en la fundación FAES su libro «¡Atrévete a vivir!», en el que relata su experiencia desde que es perseguido como consecuencia de una columna de opinión que publicó en el diario francés «Le Figaro» el 19 de septiembre de 2006 y en el que criticó al Islam.

-¿Qué amenazas concretas ha recibido desde que escribió el artículo en «Le Figaro»?

-Hubo dos tipos de amenazas. Recibí muchas amenazas de muerte por correo electrónico y luego una condena a muerte hecha por una página de internet islamista. El publicar en una página de internet que hay que matar a Robert Redeker es un llamado al asesinato que se va extendiendo. Ese tipo de llamados padeció Van Gogh (el cineasta holandés asesinado en 2004 por un islamista).

-Usted dice que el islam es una amenaza si Occidente no reacciona a sus intimidaciones. ¿A qué intimidaciones se refiere y cómo cree que deberían enfrentarse?

-Las intimidaciones en Occidente son algo cotidiano. Ocurren en el colegio, en los hospitales y en las cárceles. Hay una presión fuertísima del Islam para que las sociedades democráticas renuncien a parte de su libertad y se adapten al dictado de esa religión. Pero es el Islam el que tiene que adaptarse a la laicidad, no al contrario.

-A su juicio, ¿de qué manera el islam promueve la violencia?
-Hay que leer el Corán y ver qué dice de los no creyentes, de los paganos y los judíos. Dos de cada tres páginas del Corán son un llamado a la violencia contra los demás, y eso es lo que lo diferencia de la Biblia. El Corán prescribe el odio y la violencia como deberes.

-¿Pero acaso se puede esperar que cambie el mensaje de una religión tan extendida y asimilada?
-Hay dos interpretaciones posibles sobre el mensaje. Si se trata solamente de tí, Dios existe, ha sido revelado y el hombre tiene que mejorar, lo que es un mensaje común a muchas religiones. Pero si el mensaje es que la única religión es la sumisión a Dios, y que hay que imponer esa religión al mundo, eso constituye un peligro.

Quizás dentro de cinco siglos el Islam pueda cambiar, pero históricamente no me siento optimista y eso se vincula a la situación geopolítica. El mensaje del Islam es un mensaje muy orgulloso, de dominación, pero la historia del mundo árabe-musulmán es la historia de pueblos que siempre pasan al lado de las cosas. Salvo la época gloriosa de hace siglos, la del Islam es una historia de fracaso. Y el mundo musulmán, en vez de imputarse los fracasos, los convierten en agresión a los demás. Ellos se están quedando fuera de la historia. El futuro se sitúa en Asia, y la humillación para el mundo árabe-musulmán va a ser aún más crucial.

-Vivimos una globalización creciente en la que hay más roces interculturales y la población islámica crece más rápido que la occidental. ¿Cree que es natural o inevitable un choque entre Occidente y los musulmanes?
«El choque ya se inició porque los musulmanes lo quisieron. Lo tenemos cotidianamente. Si no, no se podría explicar que en Berlín un director de teatro anule una ópera de Mozart porque puede molestar a los musulmanes. Se trata de una guerra de civilizaciones.

-¿No sería mejor que los medios occidentales dieran más tribuna a líderes musulmanes moderados antes que a los extremistas?
-No existe el islamista moderado. La diferencia entre mesurado y no equivaldría a hablar de nazis moderados y nazis extremistas. El objetivo en ambos casos es el mismo: que Europa sea musulmana.

ABC.es

1 comentario:

  1. Anónimo30/4/11

    Este hombre cae en un error comparativo, los nazis no tienen nada que ver con el islam, de hecho cualquier nacional socialista esta en contra de cualquier tipo d einvasión cultural o etnica foranea.

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