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Las mezquitas son el peligro para España

El partido de Josep Anglada (PXC) que multiplico por cuatro sus concejales se prepara para las elecciones generales

En Exclusiva | @A.Fernández.- 30/05/2011
El Confidencial.
Si hay alguien a quien las municipales del 22 de mayo han hecho popular es a Josep Anglada. Lidera un pequeño partido, Plataforma per Catalunya (PxC), a quien todos demonizan, pero que multiplicó por cuatro sus concejales respecto a las anteriores elecciones locales. Quiérase o no, esto es un éxito. Y su pergeñador es un catalán de la Cataluña profunda, de la localidad de Vic, visionario y ególatra para unos, simplemente xenófobo y racista para otros y un héroe para algunos. Tras el éxito municipal, su próxima meta es presentarse a las elecciones generales del 2012, según reconoció a El Confidencial.

Hace más de veinte años, Anglada militaba en Fuerza Nueva. “Es el único partido al que me había afiliado. No estuve en ninguno más hasta que fundé PxC. En 1995, el PP me ofreció ir como independiente en sus listas municipales y accedí, pero nunca estuve afiliado a ese partido”, dice Anglada. Desde el año 2003, cuando obtuvo el acta de concejal en Vic, se dedica profesionalmente a la política. Hasta entonces, tenía negocios de venta de cosméticos. “Tenía claro que si quería tirar adelante mi proyecto debía dedicarle las 24 horas y por eso dejé mis negocios. Desde entonces, sólo vivo para la política”, añade.

Un buen día decidió que Fuerza Nueva “no era el mejor partido para desarrollar mi estrategia. Necesitaba un instrumento más moderno”. Y así nació PxC, la formación que ha hecho de la crítica a la inmigración su principal seña de identidad. “Uno de nuestros pilares es controlar la inmigración -reconoce Anglada-. Pero es una leyenda urbana que sea el único punto de nuestro programa. Desde el año 2003, estamos presentes en el Ayuntamiento de Vic y de las 86 mociones que presentamos, sólo 6 versaban sobre el tema de la inmigración. Nuestro programa va más allá y tenemos propuestas en el área de Hacienda, urbanismo y, esencialmente, servicios sociales. La verdad es que estamos haciendo las cosas bien, aunque hacemos una oposición dura. Por eso, la gente nos vota”. Una de esas mociones a las que alude pedía, ya en enero del 2007, prohibir el velo islámico en los sitios públicos de Vic.

De los 12.400 votos de las anteriores elecciones municipales, PxC ha pasado a 65.905 el 22 de mayo y a estar presente en 40 municipios. Y el éxito se debe al carisma de Josep Anglada, un orador brillante que no se muerde la lengua. “Convido a todos los musulmanes que viven conforme la sharia o ley islámica a que marchen de Cataluña, que marchen de España, de Europa, de Occidente. No queremos que nos invadan”. Ésta es una de sus frases antológicas. Y otra: “No digo todos, pero la mayoría de los inmigrantes que tenemos en casa son chusma, chusma y chusma”.

Su fijación es el radicalismo islámico. “En Cataluña, lucharemos para que no pongan mezquitas, porque lo nuestro son las catedrales. El Islam y el radicalismo islamista es el cáncer del Siglo XXI. No queremos mezquitas porque es un hecho constatado que en las mezquitas están aglutinando a los futuros terroristas del mañana”, clamó en el congreso de PxC que tuvo lugar este mes de marzo. En ese congreso, contó con la presencia de dirigentes de partidos europeos, como el xenófobo Vlaams Belang belga, la Liga Norte italiana o el Front National de Jean Marie Le Pen.

Anglada señala a este diario que “el radicalismo islamista es el peligro de España, Europa y Occidente. Después de que se comenzasen a instalar mezquitas es cuando comenzó a radicalizarse su discurso. Se puede constatar que ha habido varios imanes implicados en episodios de violencia, como el de la calle Hospital de Barcelona, detenido por su relación con unos terroristas, o el de Vilanova i la Geltrú, denunciado por radical. Y los atentados de Nueva York, Londres o Madrid tenían al islamismo radical detrás. ¿Y de dónde han salido esos islamistas? Todos han pasado por las mezquitas”, razona. Y explica por qué centra sus críticas en los islamistas y no en otros colectivos. “Son los más peligrosos. Los sudamericanos o los de la Europa del Este, por ejemplo, son más parecidos a nosotros, tienen costumbres más similares y se integran mejor”.

Denuncia en Mataró

La última campaña de las municipales llevaba un lema contundente: Primero, los de casa. Y en Mataró, ayuntamiento donde logró 4.684 votos y tres concejales por primera vez, acaba de ser denunciado por el Colectivo Ronda, un despacho de abogados de Barcelona, en representación de la asociación Jama Kafo. ¿La razón? Que PxC repartió por los buzones “una carta que contiene el decálogo se sus ideas fascistas y racistas y la réplica de un cheque de 4.000 euros nominal destinado a un inmigrante [árabe]”. Junto al cheque se hacía referencia al Pacto Nacional por la Inmigración y se afirmaba que a través de este instrumento se repartieron 4.000 millones de euros a inmigrantes en los últimos dos años, por lo que quitaron a cada ciudadano nacional 600 euros. Además, afirmaba el panfleto que no deberían llegar más inmigrantes a Cataluña “porque no cabe ni uno solo más, ni cívico ni incívico, ni legal ni ilegal”. El tema está ahora en la Fiscalía.

La lucha contra la inmigración va más allá. Este 1 de mayo, PxC movilizó a todos sus militantes para vigilar si los comercios de extranjeros abrían sus puertas. Así fue. Y presentó 529 denuncias contra locales de inmigrantes, porque la ley dice que el 1 de mayo es festivo y los establecimientos deberían estar cerrados.

Josep Anglada no deja indiferente a nadie. Afirma que nunca ocultó su procedencia de la extrema derecha. “Y he querido hacer un partido catalán, pero no independentista, porque Cataluña ha de estar dentro de España. No podemos definirnos como de derechas o izquierdas, porque en el siglo XXI no tiene sentido hablar de derechas o de izquierdas. Son conceptos obsoletos. Nosotros somos un partido pluralista y lo configuran los desilusionados de la casta política. Apostamos sólo por personas que hacen las cosas bien hechas”. Afirma, además, que gran parte de sus votantes provienen de ciudadanos que antes votaban PSC o PP. “Pero nos pueden votar también ex votantes o ex militantes de ERC, por ejemplo. Le hablo de hechos que nos han sucedido, que son fácilmente demostrables”.

Multas y denuncias

Pero Anglada no deja indiferente a nadie. Tiene dos frentes abiertos que pueden causarle problemas. Por un lado, sus enfrentamientos personales con algunos radicales de la comarca de Osona, a la que pertenece Vic. El mes de noviembre pasado, el líder de PxC fue apalizado a la entrada de la sede por dos supuestos militantes de la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), los independentistas que también fueron la revelación de estas municipales, al pasar de 20 a 101 concejales. El tema está siendo todavía investigado por un juzgado. El presidente de PxC resultó con diversos cortes y contusiones en la cara.

Pero Anglada también fue condenado en enero del 2008 por pegar a un joven un puñetazo en una discoteca durante la noche de fin de año. El pasado 15 de octubre, tuvo otro altercado en una plaza de Vic, donde propinó un cabezazo en la nariz a un menor de edad. Por ello, fue condenado a pagar una multa de 450 euros. El insulto que le habían proferido los dos jóvenes fue el de “facha”. “De vez en cuando, me han agredido -reconoce Anglada a El Confidencial-, pero no es el pan de cada día. Se trata de la gente que alimenta la kale borroka en Cataluña y que suelen ser independentistas o antisistema. Incluso quiso agredirme físicamente un magrebí durante la campaña de las autonómicas”.

El otro frente es el de mantener unido a su partido. De momento, ya ha tenido una escisión importante. En el 2008, su principal colaborador y vicepresidente de la Plataforma, Mateu Figuerola, concejal en Cervera (donde PxC tenía tres concejales), creó el Partit per Catalunya (PxCat), con un ideario muy similar a PxC. ¿El motivo? “El personalismo excesivo de Anglada provoca tensiones innecesarias. No sabe delegar”, dijo el tránsfuga entonces. Se le achacaba la gestión oscurantista que portaba, así como la fijación con la cuestión de la inmigración, dejando de lado otros puntos, como las políticas educativas, culturales y sociales y, sobre todo, el tema monetario: Anglada no permitía conocer el estado de las cuentas de PxC. Junto a Figuerola se situaron la mayoría de los cargos de Plataforma per Catalunya en Lérida e incluso el secretario de Organización a nivel nacional, Joan Terré. Otro de sus hombres de confianza, Pablo Barranco, abandonó también el partido y creó Vía Democrática, una formación de extrema derecha que presentó sólo un puñado de listas en el área metropolitana de Barcelona.

César Román, responsable en Madrid, fue otro de los que terminó peleándose con Anglada y echando pestes de él y de su particular manera de hacer las cosas. Le acusó de haber contratado a varios empleados para el partido en la capital de España y luego no pagó a nadie, por lo que PxC fue condenada en los tribunales. Las deudas ascendían, según los críticos de PxC, a unos 150.000 euros. Poco antes, se había producido la espantá del secretario general de PxC, Jaume Farrerons, que había sido el cerebro en la sombra del ideario del partido. La ruptura de Román llegó después de que Anglada votase a favor del Estatuto catalán y de las selecciones deportivas catalanas en el pleno del Ayuntamiento de Vic.

Se presenta a las generales

Según Anglada, no obstante, la Plataforma per Catalunya se está expandiendo fuera de Cataluña. “Aquí ya tenemos una bolsa importante de votantes. Nuestra obligación es no dejarlos desamparados. Y después de las municipales nos han llamado de muchos sitios para que nos implantemos allí, especialmente de Madrid, Castellón y Andalucía. Antes de verano, esperamos tener una estructura estable en la capital y, de este modo, poder presentarnos a las elecciones generales del próximo año”. Y no quiere pactos ni coaliciones con nadie. “Hay gente a la que le interesa decir que está cerca de nosotros o que puede ir con nosotros. Pero si comparten nuestros principios y nuestras ideas, que venga a PxC, porque serán bienvenidos. Pero que no piensen en ninguna coalición para ir a las urnas”, advierte.

Sin embargo, su principal asignatura pendiente sigue siendo entrar en el Parlamento de Cataluña. En las últimas elecciones autonómicas, obtuvo 75.134 votos, lo que le dejó a las puertas de la cámara. “El día que PxC entre en el Parlament de Cataluña, no habremos ganado nosotros. Habrá ganado el pueblo de Cataluña”, pronosticó en la campaña. De momento, ha de seguir los plenos desde la tribuna de invitados.

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