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18.1.05

Las mujeres en Afganistan moneda de cambio


Esta chica vale 3.900 euros en opio

Lo más terrible que le puede pasar a una adolescente afgana es que su padre se dedique al comercio de drogas, el único rentable. Si por desgracia el negocio va mal o el cabeza de familia es apresado, la joven será vendida para pagar las deudas. Eso le ha pasado a Aziza, de 12 años, desposada contra su voluntad con un cuarentón que proporcionaba opio a su padre, desaparecido. Cerca de 500.000 afganos se dedican al narcotráfico. Se ganaban la vida así con los talibán, y siguen haciéndolo después de que fueran “liberados” por EEUU. Este es el país con el que se encontrarán los soldados españoles que piensa enviar el Gobierno de Zapatero.

Los ojos verde pálido de Aziza brillaban. Su cuerpo de 12 años se estremeció y retrocedió dos pasos hacia la pared de adobe del pasillo. No tenía escapatoria. “¡No quiero ir! ¡No quiero ir!”, le gritaba a su madre.

Mientras tanto, Haji Sufi, un campesino de 46 años que cultiva opio, la estaba esperando. Aguardaba sentado, con las piernas cruzadas, sobre una delgada esterilla mientras bebía un té negro. Había viajado cientos de kilómetros desde el sur de Afganistán para recoger a Aziza, su esposa desde hacía dos años.

Ella era el pago de una deuda de opio de 3.900 euros de su padre, pero cada vez que Haji venía a por ella, Aziza le maldecía y huía. “La culpa es del desgraciado de tu padre. Él nos metió en este infierno”, dice Khadija, madre de la niña. “Lo hecho, hecho está”.

Desde la caída de los talibán en 2001, el comercio de opio, que en el pasado estuvo legislado en Afganistán, se encuentra al alcance de todo aquel que disponga de armas o una parcela. La ONU calcula que unos 500.000 afganos están implicados y afirma que el comercio mundial ilegal del opiáceo es un negocio que mueve anualmente unos 21.000 millones de euros. Afganistán, el mayor productor mundial, suministra las dos terceras partes de la demanda global.

Este comercio supone un obstáculo para las potencias occidentales en sus esfuerzos por reconstruir el país. Casi la mitad de su Producto Nacional Bruto procede de ese negocio.

La producción de opio se disparó desde las 185 toneladas de 2001, el año de la liberación, hasta las 3.600 de 2003. Hoy se cultiva la amapola en 28 de las 32 provincias afganas. La mitad del opio sale a través de la frontera occidental con Irán y continúa hasta Turquía o el Golfo Pérsico, donde se refina hasta su transformación en heroína. De ahí se transporta a Europa y a otros destinos.

Los países donantes se muestran reacios a contribuir al mantenimiento de un narcoestado, pero en raras ocasiones perciben la tragedia que yace en la raíz del problema. Y que se ceba con las hijas y esposas de los traficantes cuando éstos mueren o son encarcelados. Las mujeres pasan a ser moneda de cambio para liquidar deudas.

La casa de Aziza se encuentra en uno de los cientos de poblados que forman los eslabones de esta cadena.
El distrito de Ghorian, provincia de Herat, está a dos horas de la frontera iraní. Muchos de sus 180.000 habitantes son toxicómanos, traficantes o viudas. Aquí mandan los señores de la droga. Los maridos e hijos son quienes transportan el opio por las montañas, a pie o en burro. Muchos no regresan, mueren en una emboscada o son ejecutados en cárceles iraníes. Dejan tras de sí deudas de miles de euros, y quienes las heredan son las principales víctimas de este comercio: mujeres y niños.

Aziza Khoshsaraj es una niña traviesa, de tez clara y 1,50 de altura. A menudo, para escarnio de la madre, juega descalza en el riachuelo. Está encantada de asistir al colegio tras seis años metida en casa durante el régimen talibán. Sin embargo, la chica se vuelve irascible ante la llegada de Sufi portando regalos. Su madre es tan pobre que intenta convencerla para que se marche con él. Quiere que toda la familia se ponga al servicio de Sufi para que éste les garantice el sustento.

El padre de Aziza, Maroof Khoshsaraj, de 35 años, era un reclutador de opio, el intermediario entre los correos y los gerifaltes. En cinco años se construyó una casa de dos plantas. También tomó una segunda esposa, Shamira, traída de la ciudad. Pero la fortuna del opio es pasajera. Irán ha reforzado su frontera, en parte motivado por el aumento de su propia población de drogadictos. Son pocos los correos afganos que regresan y el opio desaparece con ellos. Maroof debía unos 8.600 euros. Los señores de la droga le colocaron una pistola en la sien y en varias ocasiones le encerraron en la cárcel para exigirle la deuda. Él no tenía el dinero y les ofreció a sus hijas Aziza y Rahima, de ?4 años. Hace dos años, Maroof decidió poner tierra de por medio. Su primera esposa, Khadija, esperaba su sexto hijo. Después llegaron los señores de la droga. Le dieron a la familia unas horas para empaquetar y se apropiaron de la casa y de todo su contenido.

Khadija y su prole se quedaron en la calle. Ahora ella vive en un barracón propiedad de un primo. Se gana la vida cociendo pan o lavando ropa. La familia apenas tiene para comer. El forzoso marido de su hija mayor no ha dado señales de vida, pero Khadija está demasiado asustada para desposarla con otro hombre, por si aparece. “Vivo hora a hora”, dice, “preguntándome cuándo regresarán los traficantes para llevarse a mi hija. ¿Volverá alguna vez mi marido a casa? Ahora vivimos en paz, pero de qué nos sirve cuando mi familia puede pasar hambre mañana”.

Hace 30 años, antes de que los comunistas se hicieran con el poder, Ghorian era un bastión del contrabando de té y telas, con poco comercio de opio. Durante la guerra con la Unión Soviética, desde 1979 a 1992, cientos de familias huyeron a Irán y muchos de los hombres se unieron a la resistencia.

Para financiarla, los nómadas de la región, con su tradición de contrabandistas, se encargaban del tráfico de droga hacia Irán.
Tras el derrocamiento de los comunistas, los refugiados volvieron y el único trabajo que se encontraron fue en el narcotráfico. En 1995, los talibán ocuparon la zona y estimularon este comercio. Al principio, nadie sabía cómo cultivar las amapolas hasta que los talibán les enseñaron.

Jalal, de ?9 años, aprendió a convertir sus cultivos de trigo y sandías en campos de amapolas. En 2003, produjo 20 kilos de opio sin refinar; era la primera vez que lo cultivaba. “Mi padre me preguntó si quería una esposa y un coche”, dice. “Le respondí que quería dos coches. Ahora transporto pasajeros de Ghorian y de Herat, ida y vuelta, por 20 dólares. El año pasado, no tenía ni una bicicleta, ahora me siento rico y tengo un trabajo”.

Sobornos. “Aquí negociamos y contratamos a los pastores como nuestros hombres de paja. Esta es la única manera de mantenerse con vida y de hacerse rico”, confiesa Jalal con una sonrisa. Le gusta el nuevo Gobierno. Cada otoño, la administración provincial envía a una comisión de seis miembros para constatar lo que se ha cultivado. Exigen dos kilos de opio por hectárea. A cambio, los cultivos no son destruidos.

Mientras le acompaño, Jalal se dirige a la comisaría de policía de Ghorian y charla con uno de los mandos. “Estoy disgustado con tu padre”, dice el funcionario, “no me ha dado mi parte...”. La conversación se acaba con la llegada de Mohammed Sobhan, el jefe policial. Enseguida se ofrece a mostrarme los vídeos destruyendo cultivos. “Cuando las familias no quieren ceder su parte, el Gobierno quema sus tierras”, me explicaría Jalal más tarde.

En 2000, los talibán prohibieron el cultivo de opio. El precio había caído tan bajo que intentaron deshacerse de lo almacenado. Todo cambió tras el triunfo de la coalición liderada por Estados Unidos. Los cultivadores se aprovecharon del vacío de poder. En enero de 2002, el presidente, Hamid Karzai, ilegalizó el comercio de droga, pero la autoridad del líder, apoyado por los norteamericanos, no se extiende más allá de Kabul.

En Herat, el señor de la guerra, Ismail Khan, es el autoproclamado emir, con un ejército de 20.000 hombres apoyado por Irán. En diversas ocasiones, el presidente Karzai ha intentado convertirle en un aliado, pero sin éxito. Durante mi estancia allí, Khan prohibió a la Oficina Central Antinarcóticos afgana abrir una delegación en su feudo, afirmando que ya existía una agencia que operaba bajo su mando. Hace unos seis meses, ambas oficinas se unificaron.
A pesar de que la estrecha seguridad hace que Herat sea la provincia más segura de Afganistán, el tráfico continúa. Khan, un tayiko, ha nombrado a un alcalde del distrito y a un jefe de policía traídos de fuera para reforzar el poder de su etnia, y hace dos años mandó fusilar a un traficante pastún. Pero incluso Ismail Khan es incapaz de controlar esta zona.

“Aquí no tenemos ayuda del Gobierno, somos el sobaco de la provincia. Nos consideran unos contrabandistas y unos ladrones”, afirma el doctor Gol Ahmed Daanish, director del hospital local. “El contrabando es la única fuente de ingresos que se ha propiciado”. Elegante con sus pantalones y camisa occidental, Daanish representa a una pequeña minoría de residentes bien educados que lucha por cambiar la reputación del distrito. “Antes, el contrabando era cuestión de unos pocos residentes que ya están muertos o se han convertido en adictos... Hoy quienes controlan el tráfico son las mafias invisibles y los bandidos; los locales son simples peones”.

Los señores de la droga más temidos son dos primos: Ruhollah y Kader. Sus chalés gemelos de dos plantas, con jardines bien cuidados y puertas de bronce, despuntan entre las hileras de edificios de barro. Proceden de una población más pequeña, Haft Chah, cuna de narcotraficantes con importantes conexiones iraníes, según dice la población local. Ruhollah y Kader son analfabetos.

Hace tres años hicieron el obligado viaje a La Meca. Los residentes de Ghorian les respetan por su peregrinación y por su enriquecimiento. Sus secuaces aterrorizan a las mujeres y familias con deudas de opio. Pero incluso ellos han perdido, por las drogas, a gente muy allegada. “Durante toda la historia de Afganistán, esta ruta ha pertenecido a los contrabandistas”, cuenta Ruhollah. “Esto no es un crimen. La gente lo hace porque pasa hambre”.

En la casa de adobe de Shau Bibi Soltanzi, la luz brilla sobre una fotografía de su marido Shahpoor y de su hijo Qader, ambos ejecutados hace ?? años en una cárcel iraní. Su hijo mayor murió en un combate contra los soviéticos. Su hijo Nader fue capturado por los soldados iraníes y ha dejado una enorme deuda de opio. Wahid, el tercero, es un drogadicto. Ella no ha colocado los retratos de sus hijas porque resulta inapropiado mostrar las fotos de las mujeres. Pero sí guarda un retrato de su hija más pequeña, Bibi Shah, en una funda de plástico. Esta chica de ?7 años murió hace tres; se roció con combustible y prendió una cerilla. Y aún sobrevivió dos meses a las quemaduras.

El marido de Bibi Shah murió transportando opio. De acuerdo con la tradición, sus dos cuñados se ofrecieron para casarse con ella, pero les rechazó. La madre dice que le dieron una paliza tremenda hasta estallarle uno de los tímpanos. La encerraron en la casa y prohibieron las visitas familiares. Ella guardaba un cuchillo bajo la almohada mientras dormía, temerosa de que sus cuñados intentaran violarla. Un día Bibi Shah perdió completamente la esperanza.

A su madre sólo le queda su otra hija, Gulaby, otra viuda con dos hijos pequeños, pero está perdiendo la cordura y es incapaz de pensar de forma coherente. Ganan algo de dinero tejiendo alfombras. Shau Bibi, con su chador y sus zapatos gastados, busca en el desierto el espino y el heno que luego vende por unos céntimos a los pastores para leña y forraje. Para sobrevivir, ha comenzado a cultivar opio en su patio. Su familia, antes, se había dedicado a transportarlo.

“En los viejos tiempos no hacíamos mucho dinero”, dice. “Por cada kilo que los hombres transportaban al otro lado de la frontera, obtenían un saco de harina. Ahora hay mucho más en juego y también es mayor el precio que le pones a tu vida”. Su hijo Nader, de 24 años, era de sobra conocido como un traficante despiadado. Shau Bibi quería que abandonara el narcotráfico y le convenció para que anunciara su compromiso de boda. La familia de la novia exigía una dote de 3.880 euros. Nader realizó la peligrosa ruta para reunir ese dinero.
Pasaron tres años antes de que Shau Bibi recibiera noticias de que los iraníes le habían capturado vivo, junto a tres contrabandistas. Era ella quien ahora le adeudaba 6.865 euros a Ruhollah y a los señores de la droga. “Eran talibán. Llegaron y se apropiaron de las alfombras, la moto y las tierras. Ruhollah me dejó sin nada”, solloza la mujer.

Khan, el gobernador de Herat, ha dicho que todas las deudas de opio quedan perdonadas, pero los acreedores de Shau Bibi continúan llegando. Algunos, dice ella, son policías. La desconsolada madre y viuda dice saber por qué el Gobierno no actúa contra Ruhollah y su primo Kader: “Porque no pueden. Ellos tienen más dinero y más poder que Ismail Khan y que Karzai. Además, las autoridades son incapaces de sobrevivir sin ellos y su dinero”.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, ha reconocido que no sabe cómo abordar el problema de Afganistán, que va camino de convertirse en un narcoestado que financia a los oponentes de la coalición. La estrategia británica en la región incluía medios policiales, cultivos alternativos y una reducción de la demanda a 10 años vista. Pero los críticos afirman que Gran Bretaña y Estados Unidos, al ensalzar a los señores de la guerra que se dedican al narcotráfico y a su vez apoyan a la coalición, debilitan los intentos internacionales para acabar con ellos.

Nuevas rutas. Afganistán ha aprobado recientemente nuevas leyes para combatir el floreciente tráfico de drogas. Mirwais Yasini, director de la Oficina Antinarcóticos, mantiene que el resultado ha sido un descenso de la producción en el cinturón sureño de la amapola. Pero detener el contrabando resulta el reto más difícil de todos debido a que sus redes criminales le resultan completamente desconocidas a las autoridades, según Adam Bouloukos, anterior responsable de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen. Cada vez son más los contrabandistas que evitan el territorio de Irán y atraviesan la ex república soviética de Tayikistán, menos vigilada.

Un traficante retirado, Nasim Siah, de 32 años, sabe lo peligrosa que resulta su vieja profesión. Tenía 2? amigos traficantes, y él es el único que sigue con vida y en libertad. Comenzó a traficar cuando decidió casarse por segunda vez. El padre de la chica le pidió una dote de 10.500 euros y la droga era el modo más rápido para obtenerla. Tomó prestados 1.500 kilos de opio y se los llevó a Irán.

Los policías antidroga intentan convencer a las mujeres para que impidan a sus maridos involucrarse en este comercio. El alcalde del distrito ha pronunciado un discurso incendiario ante 3.000 mujeres congregadas en el colegio femenino de Ghorian. Dos niñas escenificaron un cuadro dramático sobre una madre que convence a su hijo para que abandone el tráfico y la adicción. Algunas de las mujeres lloraban, al contemplarlo, con lágrimas de angustia y de esperanza.

Para Aziza, la niña-novia convertida en objeto de trueque, las esperanzas son escasas. Su marido, Sufi, afirma que no quiere obligarla, pero al final la niña tendrá que irse con él. “Su padre me la prometió. Seré paciente, pero yo soy su esposo...”, dice él. Las autoridades locales han prohibido el trueque de niñas por deudas de opio pero, ante la ley islámica, la pareja ya ha contraído matrimonio.

Tras abandonar Ghorian, supe que Aziza fue en mi busca. Caminó más de una hora. “Él se ha marchado, pero ha jurado volver a por mí”, le dijo a mis anfitriones. “Por favor, decirle a la periodista que le obligue a dejarme en paz”. Hacía tiempo que me había marchado de Afganistán.


Fariba Nawa 
Fotografías de Massoud Hoseiny y Farzana Wahedi.
El Mundo.es Suplementos

15.1.05

YO ACUSO


Autora: Hirsi Ali, Ayaan

Titulo: Yo Acuso

Editoria: Galaxia Gutenberg

EN DEFENSA DE LA EMANCIPACION DE LAS MUJERES MUSULMANAS


Antes aún que una denuncia del Islam, del infierno en que el Islam ha convertido la condición femenina, el Yo acuso de Ayaan Hirsi Ali es una lúcida denuncia del cinismo con que, bajo etiqueta multiculturalista, abandonan las muy democráticas sociedades occidentales a quienes han tenido la desdicha de nacer en un horizonte al cual los europeos gustan contemplar con la condescendiente placidez del respeto a lo exótico.

La parlamentaria holandesa de origen somalí Ayaan Hirsi Ali es consciente de que sobre ella pende la pena de muerte. Lo sabe porque su nombre aparecía citado en la misiva que el asesino de Theo van Gogh dejó sobre el cuerpo inerte del cineasta. El motivo de la amenaza: su lucha en defensa de las mujeres islámicas y las afiladas diatribas contra el islam, una religión, según sus palabras, sustentada en el miedo y la represión.


En Yo acuso, Ayaan recopila sus polémicos discursos y ensayos, en los que clama por una época ilustrada para el islam y por que Occidente contribuya a la generación del Voltaire del mundo musulmán.

Por esa misma razón, se opone a toda política de integración de los inmigrantes basada en los principios del multiculturalismo, que a su juicio permite la permanencia de normas culturales y religiosas que frenan el proceso de emancipación de los musulmanes.
También ofrece diez consejos para las mujeres que quieran liberarse del yugo del islam e incluye el controvertido guión de "Submission", el filme por el que su compatriota halló la muerte a manos de un extremista.

yaan Hirsi Ali nació en Somalia y musulmana. Cliteridectomizada en Kenia, al llegar a la edad púber. En la Holanda inmemorialmente tolerante, logró ser una mujer libre. Theo van Gogh pagó con su vida el haber filmado su lucha contra la opresión de las mujeres musulmanas. Ayaan Hirsi Ali, diputada liberal del Parlamento holandés, sigue amenazada de muerte: cualquier buen musulmán tiene el derecho (¿o el deber?) de asesinarla. Estuvo el mes pasado en Madrid. Para presentar este libro, de título sencillo e irrevocable: Yo acuso. Que es una demoledora denuncia de nuestras complacidas sociedades multiculturales:

"Mi crítica a la fe y la cultura islámica se percibe como 'dura', 'ofensiva' e 'hiriente'. Pero la oposición de los relativistas culturales es, de hecho, más dura, más ofensiva y más hiriente si cabe. Se sienten superiores, y en un proceso de diálogo tratan a los musulmanes no como sus iguales sino como el 'otro' que debe ser respetado. Y piensan que debe evitarse la crítica al Islam, porque temen que los musulmanes se ofendan y recurran a la violencia. En tanto verdaderos liberales, nos abandonan a los musulmanes que hemos atendido la llamada de nuestro espíritu cívico, a nuestra suerte. He corrido un riesgo enorme al prestar oído al ruego de la reflexión y participación en el debate abierto que se generó en Occidente tras los atentados del 11 de septiembre. ¿Y qué dicen los relativistas culturales? Que debería haberlo hecho de otra manera".

El libro recopila textos de origen y forma muy diversos: conferencia, ensayo, entrevista, guión televisivo… Y, a través de ellos, mantiene una blindada coherencia interna: la de una batalla que es quizá, hoy, la más sociológicamente prioritaria del mundo en los inicios siglo XXI: la liberación de la última bolsa masiva de esclavitud, la de la mujer musulmana. Una esclavitud de dimensión demográfica colosal y ante la cual todos los organismos internacionales siguen empecinados en ser ciegos. No, no ciegos, cómplices activos: desde las Naciones Unidas hasta las miserables ONG empeñadas en defender un "derecho a la diferencia" que es, en sentido estricto, el derecho a sufrir una servidumbre abominable, una servidumbre en la cual están en juego libertad, dolor y muerte, puesto que la mujer no es sujeto de pleno derecho en tan "distintas" sociedades. Y su vida no vale mucho más de lo que vale la de una bestia.

"Mi religión ha sido una religión del miedo", escribe Hirsi Ali. "Miedo a que Alá se enfadase. Miedo a ser arrojada al infierno. Miedo de las llamas, del fuego… Ofender al profeta, Mahoma, se castiga con la muerte… Y yo puedo pensar: Mahoma, como individuo es despreciable, Mahoma dice que la mujer debe quedarse en casa, que debe llevar el velo, que no tiene que realizar determinados trabajos, que no tiene los mismos derechos de herencia que el varón, que debe ser lapidada si comete adulterio…"
El museo de los horrores de ser mujer y musulmana va siendo desgranado por Ayaan Hirsi Ali con la objetual contención de un etnólogo; y con la carga casi inexpresable de dolor de quien las ha sufrido sobre sí o sobre sus cercanas (así el relato de la locura y muerte de su hermana, devorada por la irrebasable carga de culpa religiosa que fuera su patrimonio). Y en esa descripción hay la denuncia, no sólo, no sobre todo, del bárbaro universo en el cual tales prácticas son posibles, sino, y aún más, de la insufrible hipocresía de un mundo "civilizado" que ve ese genocidio material y moral como un "asunto interno" de específicas sociedades soberanas.

La cliteridectomía, sí. Esa terrible práctica de la cual la autora fuera víctima en su infancia y que describe en páginas difícilmente soportables:

Ayaan Hirsi Ali."La forma más extrema de salvaguardar la virginidad es la mutilación de clítoris junto con la extirpación de los labios mayores y menores, y por último un raspado de las paredes vaginales con un objeto punzante: un trozo de vidrio, una cuchilla de afeitar o un cuchillo de cocina. A continuación se atan juntas las dos piernas, de modo que las paredes vaginales se toquen. Esta práctica se lleva a cabo en más de treinta países, entre ellos Egipto, Somalia y Sudán. Si bien es cierto que no aparece prescrito en el Corán, para aquellos musulmanes que quieren evitar que la joven trabaje fuera de casa esta práctica tribal se ha convertido casi en una obligación religiosa… La llamada infibulación o sutura ofrece una garantía extra para los guardianes ojos de madres, tías, abuelas y otras vigilantes femeninas".

Pero también la cínica "tolerancia" occidental, el despliegue de retóricas de doble moral que eluden confrontarse con lo inadmisible:

"Para aquellas chicas de determinadas familias que ejercían controles rigurosos, en Occidente existe –también en Holanda– la posibilidad de restaurar la virginidad, una práctica hasta hace poco cubierta por la Seguridad Social: si perteneces a una cultura en la que se práctica la ablación y has tenido relaciones antes de tu boda, entonces te haces suturar de nuevo a demanda del hombre; si eres una mujer somalí en Europa, te renuevas las suturas vaginales con el ginecólogo sudanés que ejerce en Italia; si eres sudanesa, entonces acudes al médico somalí en Italia. Las direcciones son conocidas…"

Un llamamiento casi desesperado atraviesa las páginas de este Yo acusso. No va dirigido a los varones musulmanes. La autora sabe demasiado bien que eso sería tiempo perdido. Nos interpela a nosotros, ciudadanos de la tierra de acogida de millones de estas mujeres explotadas y amputadas. "¡Permitidnos tener nuestro Voltaire!". No hagáis de la Ilustración una apropiación privada de vuestro autosatisfecho racismo: ése al cual dais nombre de multiculturalidad.

Pocos libros recientes pueden decirse imprescindibles. El de Ayaan Hirsi Ali debiera ser texto de lectura obligada en las escuelas europeas. Que nuestras hijas sepan, al menos, el horror del cual ellas se han librado; el horror que sigue vivo, no ya en lejanos horizontes africanos; a apenas tres o cuatro estaciones de metro.

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9.1.05

Los Musulmanes profanan Iglesias Cristianas



Comportamiento de Inmigrantes en las iglesias

El canal 3-24 acaba de informar sobre el comportamiento de los inmigrantes en la manifestación de Barcelona.
Los grupos de personas que se encontraban bailaban sardanas en la plaza de la catedral, como es habitual, se sintieron asaltados al irrumpir la manifestación violentamente, pisoteando los utensilios de los músicos así como pisando los bolsos y arremetiendo contra las personas, según cuenta el atropello fue incesante al mismo tiempo que gritaban racistas a los ciudadanos que protestaban por este comportamiento.

Acto seguido entraron en la catedral donde se estaba celebrando la liturgia profiriendo gritos descalzándose, saltando y tirando los bancos, la gente espantada comenzó a salir, al mismo tiempo que observaban como se meaban en las paredes de la catedral y arremetían con todo lo que encontraban a su paso.

El Cardebal Arzobispo, titular del Templo y de la Diocesis declaró públicamente, y a las autoridades, que no consentía que pernoctaran en el mismo.

El desalojo

Mil inmigrantes, no se sabe muy bien cómo, se introdujeron en la Catedral para pedir que legalizaran su presencia en España.

Los inmigrantes se encerraron el sábado a última hora de la tarde y hasta las tres de la madrugada, cuando fueron desalojados por la policía a petición del arzobispado, en la catedral para intentar encontrar una solución a su situación.
Si los ciudadanos extracomunitarios que ocuparon la catedral de Barcelona fuesen representativos de la inmigración que vive y trabaja en Catalunya, resultaría que aquí no hay chinos, ni latinoamericanos, ni subsaharianos, ni personas de los países del Este, ni mujeres.

La práctica totalidad de quienes pusieron la catedral patas arriba, orinaron en el claustro y en las paredes del templo y opusieron resistencia a la policía eran magrebíes y pakistaníes.
Musulmanes todos ellos, que obedecían fielmente a sus jefes, y que se dedicaron a fumar, a dormir, a proferir alaridos y a orar en dirección a La Meca.
Entre la masa airada, sólo había una joven europea, casada con un asiático y con un crío. Las demás mujeres o eran periodistas o voluntarias de Caritas que intentaban que la catedral no quedase más llena de desperdicios.
También acudieron unas chicas uniformadas de antisistema que nos trajeron una cazuela de pollo asado. Su menú de resistencia quedó tirado en la puerta trasera de la catedral. E igual pasó con unos colchones solidarios que nos ofrecieron, que de sucios que estaban parecían andar solos y nadie reposó en ellos.

Cuando los representantes de Cáritas transmitieron a los ocupantes el ultimátum previo al desalojo, el cronista infiltrado entre la algarabía intuyó que hasta la paciencia cristiana tiene un límite, y que el cardenal Carles no iba a poner la otra mejilla ante semejante atentado a la fe, al sentimiento y a la inteligencia de sus fieles.
Y cuando salimos a dar un rodeo y vimos que la policía acordonaba el Barri Gòtic, tomaba posiciones y dejaba una única salida para evitar tácticas de guerrilla urbana, comprendimos que la suerte estaba echada y que saldríamos por las buenas o por las malas mucho antes de lo previsto.

A las 4.00 horas, la policía llamó a la puerta y desertó el colectivo de los magrebíes cual alma que lleva el diablo. Después, se hizo otra votación, que ganaron los pakistaníes partidarios de salir de mala manera. A las 4.15 horas entró la primera unidad policial y a las 5.00 horas la catedral quedaba vacía y lista para que empleados y voluntarios del obispado pudiesen adecentarla.

En esa media hora, sin embargo, a punto estuvo de rozarse la tragedia mientras una traductora pedía paz en vano y un miembro de un colectivo de supuesta ayuda a los inmigrantes insultaba a los agentes y les recordaba que Dios los vigilaba.
Los antidisturbios no usaron las porras y sólo se sirvieron de brazos y escudos para acompañar o arrastrar hasta la calle a los más fanáticos. Otros agentes ponían en pie los bancos y reclinatorios que tumbaban los ocupantes.
Pero con tantas cargas policiales como hemos visto sobre estudiantes, trabajadores, payeses, “hooligans” e independentistas catalanes, por ejemplo, nunca habíamos asistido a un desalojo tan fino y delicado.

A pesar de provocaciones, insultos, barricadas humanas en el altar mayor y en las escaleras que van a la cripta de Santa Eulàlia, y otras trampas, los agentes no cayeron en la tentación y no abusaron de la fuerza. Lo prueba que no hubo que lamentar ni un parte médico de lesiones leves. Mientras los desalojados organizaban una manifestación hasta la plaza Catalunya, personal de Papeles para Todos y otros grupúsculos alternativos se sumaron al cortejo y siguieron azuzando a la policía en vano.

Constituidos en asamblea típica de zoco en Rabat o Islamabad, se les sumaron después los encerrados en la iglesia del Pi y se disolvieron todos tras amenazar con nuevas acciones.

Horas más tarde, el delegado del Gobierno pedía a la opinión pública que se pregunte quién manipula a esos inmigrantes. Pero la respuesta no está en el Fòrum de les Cultures. Para hacerse una idea, hay que soportar una noche de soflamas y orines en el interior de una catedral ocupada por magrebíes y pakistaníes que no contaron ni con el apoyo de los sindicatos, ni con la presencia de chinos, latinoamericanos, filipinos, subsaharianos, mujeres y otros inmigrantes ajenos a su causa.

LA VANGUARDI - 07/06/2004
JOAQUIM ROGLAN

L D (EFE)
El citado portavoz ha subrayado este lunes que los responsables de la catedral "no quieren echar más leña al fuego" y se ha limitado a reconocer que algunos elementos del mobiliario fueron rotos durante la noche, "pero no vamos a pasar la factura a nadie".

A pesar de que en la catedral sólo hay un lavabo, los responsables de la iglesia entienden que el lugar "es de culto y se debería ir con mucho cuidado al hacer algunas cosas que son muy desagradables". Este portavoz resalta que "daría mi vida por esta gente, porque están en una situación complicada, pero si uno quiere a Barcelona y su patrimonio debería ir con cuidado".

Asimismo, ha alertado de que si vuelve a producir otro encierro parecido en el futuro "puede acabar en desastre". El arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, ya opinó este domingo que los inmigrantes encerrados no respetaron "el carácter religioso" del templo por interrumpir una misa, y lamentó las "manipulaciones interesadas" de que, a su juicio, fueron víctimas los "sin papeles".

¿Y si se hubieran encerrado en una mezquita?
¿Qué hubiera ocurrido si inmigrantes ilegales peruanos, ecuatorianos o polacos, por ejemplo, se hubieran encerrado en unas mezquitas para exigir “papeles para todos”?
¿Qué hubiera ocurrido si en esos encerrados los católicos se hubieran puesto a celebrar la Eucaristía?
¿Y qué hubiera pasado si los cristianos hubiéramos tenido la osadía de traspasar las puertas de una mezquita, ese sagrado recinto musulmán prohibido para el resto de los mortales?
Pues bien, la caradura de los musulmanes les ha llevado a profanar la Catedral de Barcelona, donde varios bancos y lámparas fueron destruidos llegando incluso mearse al lado del altar.

Reciprocidad
¡¡¡Que ironías de la vida, los que claman respeto y se ofenden por poner en boca a su profeta, son los mismos que no dudan a la hora de profanar, insultar y pisotear los recintos Sagrados de los Cristianos!!!


28.11.04

Cristianismo, Islam y Civilización.


Últimamente, a impulsos de la desgraciada actualidad, se ha escrito y hablado mucho sobre el conflicto entre civilizaciones y sobre el conflicto religioso que, inevitablemente, subyace al anterior.

Francisco Umbral, con la brillantez literaria (que muestra siempre) y la falta de rigor intelectual (que muestra cuando trata temas sociales y filosóficos) ha expresado una idea que está en la cabeza de muchos: no estamos ante una guerra de civilizaciones, de religiones, sino ante la pugna entre la religión, que supone un estadio anterior y en parte superado por la humanidad, y la sociedad secularizada occidental, situada en un estadio científico y posreligioso. Una lucha entre el Medievo y la Modernidad.

Esta idea, a pesar de su aparente brillantez, desempolva la vieja distinción del Positivismo de Comte de los tres estadios de la Humanidad, que es pura arqueología filosófica. Aparte de ello, esconde una trampa dialéctica: la afirmación de que todas las religiones son iguales y que la diferencia estriba en que se encuentran en distintos momentos históricos. El Islam es el Cristianismo, pero situado en la Edad Media. El Cristianismo es el Islam diluido en la modernidad laica del siglo XXI. Esto me parece una falacia. Las líneas que siguen pretenden, si no refutarla, por lo menos matizarla.

Tres son las grandes religiones monoteístas, las llamadas religiones del libro: Judaísmo, Islam y Cristianismo. Aunque tengan evidentes elementos comunes, fruto de una larga tradición cultural en parte compartida, hay una diferencia radical del Cristianismo frente a los otros dos. Islam y Judaísmo son religiones que suponen, además de un corpus de creencias religiosas, de ritos y preceptos, una forma de civilización, de organización social; la religión tiene en ellas la función de organizar todos los aspectos de la vida: el Estado, la política, la vida familiar, la cultura.

El Islam pretende crear un modelo de civilización que, aunque está extendido por todo el mundo, es inseparable de sus raíces árabes.
Algo similar ocurre con el Judaísmo. Hay, sin embargo, una diferencia clara: el Islam es proselitista, tiende a expandirse, a convertir a los infieles y su expansión (espectacular en sus principios; desde el siglo VII al VIII se extiende desde la Península Ibérica al norte de la India) ha estado históricamente (no digo que exclusivamente) vinculada con la guerra.

No así el Judaísmo, que es una religión que, por decirlo de alguna manera, mira hacia dentro, sirve de seña de identidad, de elemento de cohesión a una comunidad que ha tenido y tiene- enormes dificultades para desarrollarse e incluso para sobrevivir. Hay muchos judaístas "sin fe" propiamente religiosa (como, en el campo católico, el caso de Stefan George, que se consideraba un católico solo cultural), pero que no pueden prescindir de su religión, porque ella es el cordón umbilical que les une a su comunidad.
Por otra parte, el mundo judío ha sabido mejor que el islámico adaptarse a las pautas del desarrollo social y económico y a las tendencias secularizadoras de la sociedad moderna.

El Cristianismo, en cambio, no plantea un modelo determinado de Estado u orden social. Hay, desde sus orígenes históricos, un intento de separación de los orbes político y religioso. El rabí del judaísmo era a un tiempo gobernante y sacerdote; y el Gran Templo de Jerusalén era el gran centro cívico y religioso (y económico) de los judíos; como hoy hay líderes religiosos que gobiernan algunos países islámicos por encima de las autoridades civiles, confundiendo en un cuerpo prácticamente único los preceptos religiosos y las normas jurídicas.

En el Cristianismo se da una clara distinción de estos ámbitos. La historia de la Iglesia es, de alguna manera, la larga lucha por su independencia del poder civil, el complejo y dialéctico enfrentamiento entre trono y altar, que recorre la historia de Occidente y que es uno de los rasgos que identifican nuestra civilización. Tomemos cualquier momento de nuestros 2000 últimos años y se verá en él, latente o evidente, la lucha que no cesa entre un orbe religioso, que tiende naturalmente a expandirse en todos los ámbitos de la sociedad, y un orbe político, que tiene la pretensión de abarcar a todos los demás.

En este contexto de conflicto permanente entre lo temporal y lo sacro hay que situar fenómenos tan contrarios como la Inquisición, las grandes persecuciones religiosas, las luchas de religión que asolaron Europa durante casi un siglo.

Y lo que se dice de la religión frente al Estado, podría decirse de la religión frente a la Cultura, al Arte, a la Ciencia. Cada una de estas actividades funciona según sus normas, con (es un termino del Concilio Vaticano II) la "autonomía de lo temporal" que el Cristianismo reconoce a toda actividad humana creadora. Es por ello que las tendencias secularizadoras que comienzan a plasmarse con más fuerza desde la Ilustración, y que provocan el Estado laico y democrático, son, de alguna manera, fuerzas que provienen del mismo Cristianismo.

Cuando la Revolución Francesa se hace al famoso grito de ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!, no se hace otra cosa que recordar viejas ideas cristianas en un tono más altisonante y secular.

Por ello Chesterton decía que la Revolución Francesa aparentemente tan anticristiana, que supuso una de las persecuciones religiosas más sangrientas de la historia- se hizo en nombre de "los principios cristianos que se han vuelto locos". No es casualidad que los países de democracia sólida sean, en su mayoría, de tradición cristiana.

De hecho, la democracia y sus valores, son impensables sin esta autonomía de las actividades humanas con respecto a la religión, que conduce a la libertad religiosa (otro concepto de origen cristiano); como es impensable el desarrollo técnico-científica, la "revolución industrial" (de origen burgués y cristiano, sobre todo protestante) que, desde el siglo XVIII, cambiará radicalmente las condiciones de vida de una parte de la humanidad.

El Islam, por su lado, ha tenido y tiene enormes dificultades para adaptarse a la democracia y a los valores de lo que conocemos como Modernidad. Se han hecho algunos intentos en este sentido. Esa mezcla de socialismo y nacionalismo que se produce en la época de la descolonización tras la II Guerra Mundial (partido Baas en Irán, Nasser en Egipto) no ha logrado el objetivo esperado: la modernización y el desarrollo económico sin renunciar a las raíces culturales y religiosas, sin copiar los modelos culturales occidentales.

Algunos, en la línea del discurso autoexculpatorio tan usual en los intelectuales occidentales, buscarán la causa de esto fuera los demás, el Occidente opresor, el colonialismo-; cuando la causa está dentro: en su misma naturaleza totalizadora, en su dificultad para distinguir los ámbitos de lo religioso y lo profano y de dar autonomía a cada ámbito según sus normas propias.

Por lo tanto, desde el más escrupuloso respeto a las creencias de todos los hombres de buena voluntad, hay que concluir que diálogo, sí; mano tendida, siempre. Pero para entendernos, para colaborar, tenemos que empezar por tener claras nuestras diferencias.

Por Francisco Umbral

2.11.04

Asesinato de Theo Van Gogh

Matan a tiros en Holanda a Theo Van Gogh, polémico cineasta que dirigía una película sobre Pim Fortuyn

AMSTERDAM.- El cineasta holandés Theo Van Gogh, que dirigía en la actualidad la película '0605' sobre el asesinato del político holandés Pim Fortuyn, fue asesinado a tiros en Amsterdam, según informó un representante de su productora a la radio pública Radio 1. El autor del crimen ha sido detenido, según la Policía.

El primer ministro, Jan Peter Balkenende, y los ministros de Justicia e Interior, Piet Hein Doner y Johan Remkes, han adelantado la reunión prevista del Consejo de Seguridad Nacional en La Haya y se espera que emitan algún comunicado sobre el asesinato, según la agencia de prensa holandesa ANP.

Según las fuerzas del orden, Theo Van Gogh fue apuñalado y a continuación acribillado a tiros en el este de Amsterdam. Algunas fuentes señalan que antes de clavarle un cuchillo, el agresor le lanzó un papel sobre el pecho. Otra persona resultó herida durante los disparos.

Theo van Gogh, de 47 años y pariente del pintor Vincent Van Gogh, acababa de terminar una película sobre el asesinato en 2002 del líder populista holandés Pim Fortuyn. Este mismo año, Theo van Gogh había realizado 'Submission', una película sobre el Corán y la sumisión de la mujer, basada en el guion de una parlamentaria liberal de origen somalí, Ayaan Hirsi Ali, quien ha hecho de la lucha contra los efectos del islamismo en las mujeres su caballo de batalla.

Van Gogh, que realizó una veintena de películas, escribió tres libros y colaboró en una decena de diarios y revistas, era conocido por sus tomas de posición frecuentemente polémicas, que publicaba en columnas de prensa o en su portal de Internet. También era un habitual invitado en los programas de televisión, donde exponía enérgicamente sus opiniones. No era raro que abandonara el plató dando un fuerte portazo.


Tras emitir 'Submission part 1', el realizador recibió amenazas de muerte y había sido puesto bajo protección policial, algo que a él no le agradaba en exceso, por lo que no había dudado en ocasiones en eludir a sus guardianes.

Además, la representación holandesa de la Liga Árabe Europea había criticado con dureza la película de Van Gogh por lo que consideraban un insulto a los ciudadanos musulmanes. Su portavoz, Nabil Maruch, afirmó, tras conocer el asesinato del cineasta holandés: "Es horrible. Nosotros no conocemos quién lo ha hecho y por qué, pero es absolutamente impactante que alguien pueda ser asesinado en un parque de Amsterdam".

La oposición de Theo Van Gogh a la sociedad multicultural holandesa le había convertido en un cineasta poco apreciado entre la minoría musulmana en los Países Bajos.

En su propia página 'web', el director holandés solía calificar a los musulmanes de "folladores de cabras" y llegó a denunciar el "sentimentalismo exagerado" de un miembro de la comunidad judía de Países Bajos en una discusión sobre el Holocausto, lo que le valió una reputación de antisemita. Van Gogh arremetió también contra un crítico homosexual, al que calificó de "caballero de chocolate baboso".

Su nueva creación, la película '0605', que será estrenada el 12 de diciembre en Internet, utiliza imágenes de televisión y cuenta la historia del asesinato de Fortuyn en mayo de 2002, pocos días antes de las elecciones celebradas ese mismo mes y en las que el dirigente populista de derechas era candidato.

Detenido el presunto asesino

La Policía holandesa ha detenido al presunto autor del asesinato a tiros del cineasta holandés Theo Van Gogh, amenazado de muerte por un documental en el que criticaba al Islám y la condición de la mujer en esa religión.

El presunto autor del crimen se encuentra ingresado en un hospital de Amsterdam después de que la Policía le disparase a una pierna para detenerlo, ha segurado un portavoz policial a la cadena radiofónica holandesa Radio 1. Además uno de los policías del operativo fue herido por el detenido.

La persona detenida por el presunto asesinato tiene doble nacionalidad marroquí y holandesa, según ha anunciado el fiscal Leo de Wit en una rueda de prensa celebrada en Amsterdam.

El presunto homicida, de 26 años de edad, dejó un mensaje en el cuerpo de la víctima, precisó De Wit, pero no reveló el contenido de la nota. En todo caso se desconocen las causas del crimen, aseguró el fiscal.

Sobre las amenazas al cineasta a partir de la emisión de su película 'Submission', el fiscal De Wit precisó que "no tenía información de amenazas concretas que hubieran justificado una protección personal en los últimos meses".

Primeras reacciones a la muerte de Van Gogh

El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, ha pedido que no se tomen conclusiones precipitadas sobre el asesinato del cineasta Theo Van Gogh, perpetrado esta mañana en Amsterdam .

Para Balkenende, Theo Van Gogh era "un campeón de la libertad de expresión". "Sería inaceptable que la libertad de expresión fuese el origen de este brutal asesinato", añadió el primer ministro holandés.

El secretario de Estado holandés para Asuntos Europeos, Atzo Nicolai, ha comparado el asesinato de Theo Van Gogh con el del líder populista Pim Fortuyn, que provocó una verdadera conmoción en plena campaña electoral holandesa en la primavera de 2002.

"Es verdaderamente terrible", ha declarado Nicolai a los periodistas a su llegada a la reunión de los ministros europeos de Asuntos Exteriores en Bruselas. "Lo cierto es que no conocemos los motivos, pero es verdaderamente terrible y nos recuerda a todos lo que le sucedió a Pim Fortuyn", añadió el ministro.

La Casa Real holandesa también se ha pronunciado sobre el asesinato del cineasta. La reina Beatriz se ha mostrado "asombrada y estupefacta" por este crimen, según un comunicado difundido por el servicio de información del reino.

Cineasta y escritor enemigo del Islam

El realizador de cine, articulista y escritor holandés Theo Van Gogh, asesinado el 2 de noviembre en Amsterdam a los 47 años de edad, era un profundo detractor del Islam que no eludía la polémica ni las simplificaciones difamatorias.
En su portal de Internet, titulado 'fumador saludable' (encadenaba cigarrillos Galoise), arremetía contra la sociedad multicultural holandesa, la cual, según él, pone en peligro "las normas y los valores de la sociedad occidental, defiende al Islam, agresivo y retrógrado" y amenaza con "transformar los Países Bajos en Belfast de aquí a pocos años".

Theo Van Gogh, quien se presentaba como pariente del pintor Vincent Van Gogh (supuestamente era el biznieto del hermano del artista, Theo Van Gogh), es el autor del cortometraje 'Sumisión', una crítica a la situación de las mujeres musulmanas.

El documental fue emitido por la televisión holandesa a finales de agosto, y desde entonces tanto Van Gogh como la codirectora del filme, la parlamentaria liberal de origen somalí, Ayaan Hirsi Ali -quien ha hecho de la lucha contra los efectos del islamismo en las mujeres su caballo de batalla- recibieron amenazas de muerte. El Estado ofreció protección policial a ambos, pero Van Gogh la rechazó.

Van Gogh, que realizó una veintena de películas (todas de bajo presupuesto, a causa de sus grandes dificultades para encontrar financiación), escribió tres libros y colaboró en una decena de diarios y revistas.
También era conocido por sus tomas de posición frecuentemente polémicas, que publicaba en columnas de prensa o en su portal de Internet. Era un habitual invitado en los programas de televisión, donde exponía enérgicamente sus opiniones. No era raro que abandonara el plató dando un fuerte portazo.

Entre otras lindezas, solía calificar a los musulmanes de "follacabras", y llegó a denunciar el "sentimentalismo exagerado" de un miembro de la comunidad judía de los Países Bajos en una discusión sobre el Holocausto, lo que le valió la reputación de antisemita.

Van Gogh arremetió también contra un crítico homosexual, al que calificó de "caballero de chocolate baboso".
Theo Van Gogh acababa de terminar una película sobre el asesinato de Pim Fortuyn, el carismático líder ultraderechista partidario de la lucha contra la inmigración y abiertamente contrario al Islam. La película se llamaba '0605', por la fecha del crimen (el 6 de mayo de 2002), y en ella recogía escenas de televisión.

Nacido el 23 de julio de 1957 en La Haya, Theo Van Gogh creció en un lujoso barrio de la ciudad. Abandonó sus estudios para dedicarse al cine, fascinado por la película 'La naranja mecánica' de Stanley Kubrick. Sus amigos afirman que, tras aquel hombre "afable y encantador" se ocultaba una persona "que no podía evitar hacerse enemigos". Theo van Gogh tenía un hijo, Lieuwe.

El Mundo.es

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27.10.04

Asesinado Pim Fortuyn en Holanda

El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas

Pim Fortuyn fue asesinado en plena calle el pasado mes de mayo.

El hombre acusado de asesinar al político holandés Pim Fortuyn, que se ha mantenido en permanente silencio desde su arresto el pasado mes de mayo, ha llevado a cabo una confesión completa. Según los abogados defensores de Volkert van der Graaf, éste ha dicho que mató al líder populista porque le consideraba un serio peligro para la sociedad del país.

Pim Fortuyn fue asesinado tras abandonar una emisora de radio en la que había concedido una entrevista durante las pasadas elecciones del mes de mayo. Van der Graaf fue detenido momentos después. El autor de los hechos, defensor de causas animalistas, no había llevado a cabo una confesión a la policía desde su arresto.

La muerte de Fortuyn ha sumido a su partido en una situación muy crítica, teniendo que formar una coalición de centro derecha entre los Demócrata Cristianos y los Liberales del VVD. Las nuevas elecciones se efectuarán el año que viene. Van der Graaf, de 32 años, ha comentado que actuó solo y que nadie más conocía una acción que terminó con la vida de Fortuyn. Por el momento, los jueces han ordenado que se lleve a cabo un estudio psiquiátrico antes de dictar sentencia.

En plena calle

Pim Fortuyn fue asesinado por un pistolero en plena calle el pasado 6 de mayo. La policía detuvo a un ciudadano holandés de raza blanca como presunto autor de los seis disparos que acabaron con la vida del candidato gay ultraderechista que había hecho campaña contra la entrada de islamitas en el país. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Hilversum, a unas 12 millas al sureste de Ámsterdam, cuando Fortuyn salía de una entrevista concedida a la radio.

Al desconocerse los motivos del asesinato, los dirigentes de los partidos ultraderechistas insinuaron que se podrían deber a las "costumbres" del malogrado líder gay, en clara alusión a su abierta homosexualidad. La clave más evidente de la campaña de la Lista de Fortuyn ha sido la manifiesta hostilidad hacia los islamitas. En pasadas elecciones, los votantes de Rotterdam, una ciudad que cuenta con un 45% de residentes extranjeros, le dieron un 36% de los votos al antiguo partido del dirigente populista. El lema de Fortuyn era "Holanda está llena" y su objetivo radicaba en la reducción de la inmigración de 40 mil a 10 mil personas al año, impidiendo por otro lado la entrada de musulmanes.

Durante la campaña, Pim Fortuyn declaró que los inmigrantes asiáticos se molestaban en aprender holandés y se integraban perfectamente en la sociedad mientras que "en Rotterdam tenemos marroquíes de tercera generación que todavía no hablan holandés, oprimen a sus mujeres y no viven según nuestros valores". La controversia radicaba en que Holanda es un paradigma de la tolerancia: es el único país donde existe la plena y completa equiparación de derechos para gays, lesbianas y transexuales.

En los últimos meses, un sector de islamistas había atacado a colectivos GLBT y los datos de mujeres maltratadas por musulmanes subían como la espuma. Pim Fortuyn despertó bastantes suspicacias a causa de sus propuestas para cerrar las fronteras holandesas a los inmigrantes y tras describir al Islam como una religión "atrasada", alegando que no podía ser simpatizante de un mundo en el que se odia a los gays y a las mujeres.
A pesar de todo, las encuestas le auguraban unos buenos resultados en los comicios, otorgándole hasta un 15% de los votos.

Un "dandy" con trajes a medida

Pim Fortuyn, de 54 años, dió un vuelco a la política holandesa con su exitosa irrupción en la campaña para las municipales del pasado mes de marzo. Los sondeos le pronosticaban más de 25 escaños de un total de 150 en las legislativas del pasado 15 de mayo.
Su partido, la Lista Pim Fortuyn, tenía todas las papeletas para convertirse en la segunda o tercera fuerza política holandesa. De hecho, el líder gay tenía en mente llegar a la jefatura del próximo gobierno.

En tiempos pasados, sus colegas y la prensa del país solían tratar a la ligera a este "dandy" que reconocía abiertamente su homosexualidad, llevaba la cabeza rapada y exhibía trajes italianos a medida. La conducta de los políticos hacia él cambió tras su victoria en las elecciones municipales de Rotterdam, la segunda ciudad más importante de Holanda.

Pim Fortuyn logró conmocionar a la clase política holandesa cuando sugirió suprimir el primer artículo de la Constitución en el que se prohíbe todo tipo de discriminación. Sus declaraciones cargadas de polémica y su promesa de acabar con la rigidez de la clase política tradicional sedujeron a la población más joven.

Según un sondeo, el 20% de las personas entre 18 y 24 años expresó su intención de votar a favor de Fortuyn. En relación a los toxicómanos decía: "¿Los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades les ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema".
A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Pim Fortuyn proponía un cartel que indicara que Holanda "ya está llena". Para los refugiados políticos consideró que era suficiente una "tienda y un poco de comida" en su país de origen.

Las declaraciones más polémicas las reservó para el Islam, "una cultura retrasada" en su opinión, aclarando que no podía tener consideración con una religión que maltrata y asesina a mujeres, gays y lesbianas.

Pim Fortuyn nació en 1948 en el seno de una familia conservadora al noroeste de los Países Bajos. Estudió sociología en la Universidad de Amsterdam, antes de convertirse en profesor de esta materia en la Universidad de Groningen. En los últimos diez años había conseguido popularidad como editorialista y comentarista, publicando ensayos como "La Europa sin alma". Uno de sus amigos, Ton Kee, lo recuerda como "arrogante y despreciativo (...) Considera rápidamente a los otros como imbéciles".

Pim Fortuyn centró su campaña en la lucha contra la inmigración y la inseguridad en un país donde las cifras revelan que la criminalidad no progresó a escala nacional en los últimos tiempos.

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24.10.04

La siguiente generación


Loretta Napoleoni, economista y periodista, está especializada en terrorismo internacional, economía y mundo árabe. Actualmente es investigadora en la London School of Economics. Autora de las novelas Dossier Bagdad y Modern Jihad, publicó su último libro: Yihad. Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía, en 2004. Ha sido consultora de la FAO y del Banco Europeo para Reconstrucción y el Desarrollo.

Los nuevos "yihadistas" son jóvenes nacidos en Europa que han recibido formación en las mezquitas informales

En la famosa serie de culto Star Trek, los viejos actores son sustituidos por otros nuevos en un relevo generacional de viajeros interplanetarios. Lo que permanece inmutable es el guión, una interminable guerra galáctica entre el bien y el mal.

La estructura del movimiento yihadista -cuya manifestación más famosa es Al Qaeda- y sus miembros cambian con la misma rapidez que el reparto de Star Trek.
Entre una generación y otra, el único elemento constante es el guión de su violencia.
Es una lucha profundamente arraigada contra Occidente, motivada por las políticas occidentales "de amistad" e intereses compartidos con la élite corrupta y oligárquica que gobierna el mundo musulmán.

El 7 de julio, en Londres, el mundo presenció la aparición, en el escenario del terror, de una nueva generación de yihadistas, terroristas suicidas nacidos en el Reino Unido, pero de origen paquistaní.
Este simple dato puede ayudar a explicar las dificultades con las que están topando los investigadores antiterroristas británicos para encontrar pistas sobre ellos.
Se supone que los servicios de información británicos son unos de los mejores del mundo en materia de antiterrorismo, y, sin embargo, no pudieron prevenir el ataque.

Varios días después de los sucesos, sin ninguna pista sólida, Scotland Yard reconoció que trabajaba con hipótesis. La nueva legislación antiterrorista, que hace un mes abolió el hábeas corpus y dio al Gobierno poderes extraordinarios para localizar a los yihadistas que residen en el Reino Unido, no sirvió de nada a la hora de identificar a quienes habían realizado los atentados.

Sólo se les identificó cuando se hallaron sus cuerpos entre las víctimas. Gran diferencia con el hecho de que, tras el 11-S, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tardaron sólo unas horas en disponer de los nombres de los secuestradores y poder reconstruir sus movimientos antes de subir a los aviones.

¿Qué ha cambiado desde el 11-S?
Ésa es la pregunta que los servicios de inteligencia, expertos en terrorismo y periodistas británicos se hacen desde la mañana del 7 de julio. A medida que avanzan las investigaciones y aumenta el número de cadáveres, está empezando a aparecer una posible respuesta. Aunque los atentados de Londres llevan la marca de Al Qaeda, lo más probable es que fueran idea y obra de los miembros jóvenes y desconocidos de un grupo, también mal conocido, que se llama a sí mismo "La organización secreta de Al Qaeda en Europa".

Se cree que este grupo forma parte de la red terrorista de la misteriosa "brigada Abu Hafs al Masri", el último paraguas terrorista de Al Qaeda, bajo el que se agrupa un número interminable de nuevas organizaciones armadas islamistas.

Sin entrenamiento
Seguramente, esta última generación de yihadistas no tiene relación directa con Osama Bin Laden; la mayoría de sus miembros no han viajado a Afganistán ni se han entrenado para la guerra en los campos de Al Qaeda, muchos han nacido en Europa y tienen pasaportes europeos.

Su adoctrinamiento se ha llevado a cabo en mezquitas informales de toda Europa, casas particulares, salas de oración de las universidades, entre grupos de amigos y familiares.
Por eso, el hecho de que días después de los atentados de Londres, las autoridades no conocieran todavía la identidad de los cerebros responsables no debe sorprender a nadie; los miembros de la nueva generación no forman parte de la vieja red, y tienen vínculos muy vagos, si es que los tienen, con los yihadistas de generaciones anteriores.

Hasta su adoctrinamiento político es distinto del de sus predecesores. Recuerda a la propaganda antiimperialista de los grupos armados marxistas de los setenta; la nueva generación tiene más cosas en común con estos últimos que con los muyahidin de la yihad antisoviética.

Al Qaeda ya no es la organización soñada en los años ochenta por el jeque Abdallah Azzam, el líder espiritual de los muyahidin. No es la vanguardia de brigadas internacionales y guerreros árabes, ejércitos dispuestos a recorrer el mundo para rescatar a sus hermanos musulmanes de las potencias extranjeras hegemónicas. Tampoco es un vehículo para la lucha armada contra Estados Unidos -el enemigo lejano- y los regímenes árabes -el enemigo cercano-, como preveían Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

Al Qaeda se ha convertido en una ideología, y Osama Bin Laden es su gran símbolo.

Para la nueva generación de yihadistas, es el líder remoto y carismático que les inspira, del mismo modo que el maoísmo encendía los corazones de los fundadores de Sendero Luminoso.

Es decir, hoy, más que hablar de Al Qaeda, deberíamos hablar de alqaedismo, una nueva doctrina antiimperialista y militante. Una ideología que llama a un enfrentamiento violento directo con Occidente, una doctrina que predica la violencia contra los civiles, porque los ciudadanos de Estados democráticos son responsables de las políticas de sus dirigentes.
Igual que en los años sesenta y setenta, en Occidente, Latinoamérica y algunas zonas del sureste asiático, el marxismo empujó a un pequeño segmento de la juventud a adoptar la violencia política, hoy el alqaedismo ejerce, entre una minoría de jóvenes musulmanes radicales, un poderoso atractivo mesiánico y violento. Dentro de esta nueva doctrina, los atentados indiscriminados contra civiles inocentes están justificados por los principios de la democracia.

El terrorismo islamista considera que los ciudadanos de los países occidentales son responsables de las decisiones de sus dirigentes en política exterior. Como la gente escoge a sus representantes, es tan culpable como ellos.
Para los yihadistas, la posibilidad de que las masas participen en el proceso de decisión política a través de las elecciones nos convierte a todos en enemigos. Lo irónico es que, desde el 11-S, la transformación de Al Qaeda en una ideología mundial, y las mutaciones generacionales de quienes la han adoptado, son efectos secundarios de la "guerra contra el terrorismo" y la política del miedo.

Sin una respuesta de este tipo por parte de Occidente, Al Qaeda habría seguido siendo una organización terrorista como muchas otras, con una característica fundamental: su carácter transnacional.

Atentados transnacionales
Se sabe que Al Qaeda no ha organizado más que un puñado de atentados transnacionales: en 1998, las bombas de las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, seguidas de atentados similares contra intereses estadounidenses en Sri Lanka, Uganda y Suráfrica, el atentado contra el portaaviones USS Cole, y el 11 de septiembre.

Un atentado transnacional implica movimiento de gente y dinero a través de fronteras. Por eso, el linchamiento de 18 soldados estadounidenses a manos de una muchedumbre somalí, en 1993, no puede entrar en esta categoría, pese a que Al Qaeda lo instigó y recompensó a sus autores.

El 11-S fue el último atentado terrorista transnacional con la firma de Al Qaeda. Hubo traslado de personas y dinero de unos países a otros. En septiembre de 2001, la organización ya había empezado a transformarse, infestada por la oposición interna a la dirección de Bin Laden y su obsesión con atacar a Estados Unidos.

Inmediatamente después del 11-S, el mundo presenció otros atentados de menor escala, el de Bali en octubre de 2002, el de Casablanca en marzo de 2003, y el último, el de Estambul en agosto de 2004. Fueron ataques terroristas concebidos por grupos locales vinculados a la dirección de Al Qaeda.

En retrospectiva, es evidente que el análisis de los atentados posteriores al 11-S debía habernos hecho ver que la organización estaba sufriendo rápidos cambios y que el terrorismo islamista estaba adoptando una estructura nueva.
La invasión de Afganistán y la derrota de los talibanes habían hecho de catalizadores para la desintegración de Al Qaeda, al obligar a sus líderes a huir y ocultarse en la región tribal entre Afganistán y Pakistán.

A finales de 2001, lo que había sido Al Qaeda -un grupo armado pequeño, muy estructurado, con una cúpula y un número limitado de miembros- ya no existía.
La red de dinero que había apoyado a la organización y financiado sus actividades transnacionales también desapareció, no porque Occidente lograra deshacerla, sino porque la organización a la que alimentaba se había desintegrado.

Lo que subsistió fue el carácter conceptual de Al Qaeda, un credo predicado por Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

El estímulo de Powell
Mientras Occidente celebraba la derrota del régimen talibán y la victoria sobre las fuerzas del mal de Sadam, ese credo se convirtió en el alqaedismo, una ideología antiimperialista que inspiró el movimiento yihadista, la reserva mundial de jóvenes musulmanes desencantados.

En 2003, la creación del mito de Al Zarqaui, presentado por el entonces secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, como el nexo entre Al Qaeda y Sadam Husein, estimuló el alqaedismo. Aunque Al Zarqaui no formaba parte del grupo original de Al Qaeda y no existía ninguna conexión entre Bin Laden y Sadam, el mero hecho de que el 5 de febrero de 2003, ante las Naciones Unidas, Powell le presentara como nuevo líder mundial del terrorismo incrementó su popularidad entre los yihadistas, que, con Bin Laden atrapado en la región de las tribus, habían perdido a su jefe de operaciones.

La prolongada guerra en Irak, la proliferación de grupos insurgentes y la formación de una resistencia iraquí crearon poderosas herramientas de captación de yihadistas en potencia.
Muchos fueron a Irak para incorporarse a la lucha; otros, sobre todo los que ya vivían en Europa, buscaron en sus propios países ocasiones para atacar a los miembros de la coalición dirigida por Bush en Irak.

En ese contexto se produjeron los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sin una red financiera internacional que los subvencionara, y con la mayoría de los patrocinadores centrados en costear la yihad en Irak, los grupos situados en Europa tenían que recaudar fondos por su cuenta.

Establecieron un sistema de autofinanciación utilizando el modelo tradicional terrorista, una mezcla de actividades legales e ilegales. La metodología es muy parecida a la que empleaban el IRA y la OLP, las organizaciones armadas que lograron privatizar el negocio del terror y arrebatárselo a los grandes patrocinadores.

El atentado de Madrid se costeó con pequeñas donaciones recogidas entre la red de simpatizantes, familiares y amigos, algunos de ellos en el extranjero; los explosivos se obtuvieron cambiándolos por hachís de Marruecos; algunos miembros desempeñaron trabajos informales.

Lo más importante de todo es que el atentado fue muy barato, entre 10.000 y 15.000 euros. Es decir, las limitaciones económicas del grupo no impidieron realizar el atentado; sólo obligaron a reducir considerablemente su tamaño respecto al 11-S.

Si se analiza la dinámica de los atentados del 11-S, Madrid y Londres, se ve que el esquema es idéntico. Atentados simultáneos, a primera hora de la mañana, cuando la gente va al trabajo y los medios de comunicación empiezan su jornada informativa, con el fin de explotarlos al máximo para extender aún más el pánico entre la población.

Incluso el impacto en la Bolsa está calculado, cronometrado para golpear los mercados locales a la hora de la apertura y crear confusión e incertidumbre para debilitarlas.
Los blancos son siempre medios de transporte: aviones en Estados Unidos, trenes en Madrid, el metro y un autobús en Londres. Todos los atentados están hábilmente planeados para que causen el máximo número de víctimas.

En el atentado de Londres, los investigadores creen que el autobús que estalló en Tavistock Square quizá tenía que haber explotado un poco más tarde, delante de la estación de Charing Cross, donde habría alcanzado a las personas que salían huyendo de la explosión en el interior.

Así pues, si la idea conceptual de Al Qaeda proporcionó al movimiento yihadista una ideología sólida con la que justificar sus acciones violentas, el 11-S les dio el modelo metodológico y operativo para llevarlas a cabo.

Lo que varía es el blanco, es decir, la localización geográfica, así como los fondos disponibles. Los servicios de inteligencia británicos están empezando a aceptar esta nueva situación y temen que haya otro ataque inmediato.

Pocos días después de los atentados de Madrid se encontraron explosivos en una vía de tren cercana a la ciudad. La bomba debía explotar debajo de un tren de alta velocidad que tenía que pasar a primera hora de la mañana.
Por suerte, la policía impidió el atentado y los autores se suicidaron, volaron por los aires en su escondrijo antes de que la policía pudiera detenerlos.

Un paso por delante A diferencia de Star Trek, donde las fuerzas de la Federación de la Galaxia siempre consiguen burlar al enemigo, los yihadistas parecen estar siempre un paso por delante de la coalición occidental.

En respuesta a la "doctrina del ataque preventivo" de Bush, ellos han llevado el terror a las calles de las capitales europeas; para compensar la transformación de la red financiera de Al Qaeda, han reducido sus operaciones y recaudan fondos en su entorno; cuando las medidas de seguridad en los aeropuertos se reforzaron, pasaron a los trenes y las redes de metro, unos objetivos imposibles de defender, sobre todo en hora punta.

Por último, las nuevas generaciones sustituyen a las antiguas y obligan a las fuerzas antiterroristas a familiarizarse sin cesar con nuevos enemigos.

¿Qué hará la siguiente generación o quién formará parte de ella? ¿Cómo se financiarán?
Ésa es la pregunta clave que deberían hacerse los encargados de la lucha contra el terrorismo.

Occidente está perdiendo la guerra asimétrica contra el terror islamista porque es incapaz de predecir el siguiente paso de su enemigo.
Ha ignorado sus causas fundamentales y se niega a ver las consecuencias tan favorables que ha tenido la guerra de Irak para la captación de yihadistas.
Los atentados de Londres parecen confirmar que unas legislaciones antiterroristas que limiten seriamente las libertades de los ciudadanos no son la herramienta ideal para luchar contra el terrorismo islamista.
Lo que se necesita es comprender mejor su naturaleza y sus motivos y tener una estrategia de futuro que no se centre en la generación de yihadistas actuales, sino en la próxima, la que hoy se está fraguando y mañana cometerá los atentados en nuestras ciudades.

22.10.04

La persecución de los cristianos en oriente

La persecución de los cristianos en oriente, es tolerada por un occidente respetuoso con todas las religiones.

>23 países de mayoría islámica persiguen a los cristianos, de forma inhumana, por su religión

>Los católicos y miembros de otras confesiones son proscritos en naciones que profesan el mahometanismo

>La iglesia católica pide reciprocidad al Islam

>Los musulmanes pueden pagar con la muerte la osadía de apostatar del Islam para convertirse a Cristo

>En ningún país en el que impere este fundamentalismo islámico se puede divulgar el cristianismo

>El Papa ha sido el único líder mundial que ha clamado contra la discriminación de los cristianos

>Ayuda a la Iglesia Necesitada» ha denunciado esta situación

Algunos lo llaman «el circo de los leones del siglo XX». La verdad es que los cristianos que viven en los países de mayoría islámica, y con fuertes impregnaciones fundamentalistas, sufren un auténtico calvario. Su profesión religiosa cristiana les supone discriminaciones serias, cuando no cárcel o la muerte.

Gracias al informe presentado por la organización católica «Ayuda a la iglesia Necesitada», del que FE Y RAZÓN ofrece a sus lectores en primicia para España, podemos conocer con rigurosidad y prontitud, todos los detalles de estas violaciones de derechos humanos, que pasan, muchas veces, desapercibidas por la opinión pública mundial. Una situación patética. Un grito descarnado.

La persecución, expulsión y sufrimiento de los cristianos que viven en países de mayoría islámica no parece terminar. Según confirma el «Informe 2000 sobre libertad religiosa en el mundo», confeccionado por la prestigiosa organización católica «Ayuda a la Iglesia Necesitada», al que ha tenido acceso FE Y RAZÓN, en la actualidad son 23 países islámicos los que «persiguen a los cristianos por motivos religiosos».
A continuación ofrecemos, una pormenorizada panorámica de cada uno de estos países:

.ARGELIA

De los 29 millones y medio de habitantes sólo tres mil son católicos. Se les permite practicar su fe sin interferencia de parte del Gobierno. Quedan, sin embargo, prohibidas las asambleas públicas orientadas a propagar religiones que no sean el Islam. Por miedo a posibles implicaciones legales no se producen conversiones del Islam a otras religiones. A las mujeres, por efecto del derecho de familia, se les impide casarse con hombres de fe no musulmana.

.ARABIA SAUDÍ

El número de católicos se eleva, en este país, a 641 mil, de los 20 millones de habitantes que lo integran. La ley saudí prohíbe a los no musulmanes a reunirse por motivos relacionados con la propia fe religiosa. En los últimos dos años cerca de 130 inmigrantes cristianos han sido llevados a prisión, privados de trabajo y expulsados del país acusados de «actividades cristianas».

.AZERBAIJAN

Todas las religiones deben obtener aprobación del departamento de asuntos religiosos. Este proceso de aprobación se lleva a cabo con una declarada falta de transparencia.

.BAHREIN

30 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier otra fe religiosa.

.BANGLADESH

Los 241.000 cristianos encuentran dificultad para hacerse aceptar por los exponentes de otras religiones del país.

.BRUNEI

Los 4.000 cristianos representan el 10 por ciento de la población. Según prevée la constitución, el Islam debe ser la religión del estado, aunque las otras religiones pueden ser profesadas en paz y en armonía. Este principio, sin embargo, junto con otras declaraciones similares es sólo parcialmente respetado. Normalmente la práctica religiosa es controlada a través de diversas formas de discriminación: se prohíbe la propaganda, se niega el ingreso al país de religiosos extranjeros; queda prohibida también la importación de material de instrucción religiosa y la Biblia, rechazadas la concesiones para ampliar, reparar o construir nuevas iglesias.

.EGIPTO

Los 218.000 católicos, en un país de 66 millones de habitantes, carecen de opciones para practicar libremente su fe. La constitución favorece abiertamente a musulmanes y reduce a los cristianos a rango de ciudadanos de segunda clase, a los que no se les concede representación política. La admisión de estudiantes cristianos en la escuela comporta el aprendizaje del Corán. Se constatan con frecuencia ataques de islamistas contra los cristianos y casos de conversión forzada de cristianos al Islam.

.EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

De los dos millones y medio de habitantes, sólo el 3,8 por ciento forman parte de la comunidad cristiana, y 155.000 son católicos.
Según Moseñor Bernardo Gremoli, Vicario Apostólico de Arabia, las relaciones con las autoridades islámicas de este país son buenas. A los siete colegios dirigidos por monjas acuden 13 mil alumnos, hijos de potentados árabes. Queda prohibida, sin embargo, cualquier acción orientada al proselitismo religioso.

.MARRUECOS

El número de cristianos asciende a 25 mil en este país de 27 millones y medio son musulmanes. La religión cristiana es tolerada como una expresión cultural. El código penal castiga en su artículo 220, con una pena de 3 a 6 meses de encarcelamiento a quien induzca a la apostasía del Islam. Está prohibida la venta de biblias en lengua árabe. Se puede decretar el cierre de una escuela, orfanatorio, etc. si este sirve para la conversión de un musulmán.

.GITUBI

Para los 7.000 católicos queda prohibida toda forma de proselitismo. Una mujer musulmana no puede contraer matrimonio con un católico.

.lNDONESIA

En una extensa población de 206 millones de habitantes la comunidad de cristianos asciende a 5 millones y medio. En este país se imponen limitaciones jurídicas al ingreso de misioneros. Se respira una atmósfera de intolerancia entre las decenas de religiones que comparten territorio. Se suceden ataques de paramilitares contra comunidades católicas así como otras manifestaciones de violencia como el incendio de Iglesias cristianas de parte de los musulmanes.

.lRÁN

12 mil cristianos en una población que alcanza casi los 66 millones. La libertad religiosa no se menciona. La apostasía del Islam se castiga con la muerte. En las comunidades cristianas espías del gobierno controlan las actividad religiosa. Está prohibida en el país cualquier actividad misionera.

.IRAQ

Casi 22 millones de habitantes. 275 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier religión extraña.
• KUWAIT 156 mil católicos. Prohibido el derecho de realizar actividades misioneras. Todo hombre debe convertirse al Islam si quiere casarse.

.LIBIA

Los católicos sólo tienen derecho a un solo lugar de culto en cada ciudad.

.MAURITANIA

300 mil católicos. La constitución reconoce el derecho a la libertad religiosa. Se verifican episodios de violencia entre católicos y musulmanes. Se ha creado un consejo interreligioso par favorecer la relación.

.NIGERIA

Aquí el número de católicos se eleva a 13 millones 500 mil, en medio de una población de 106 millones. La constitución establece que el gobierno no puede adoptar ningún credo como religión del estado. De hecho comunidades de musulmanes impiden a cristianos la construcción de edificios de culto. Se suceden actos de violencia donde cristianos son asesinados por la manifestación pública de su fe.

.OMAN

La actividad religiosa de grupos no musulmanes sufre graves limitaciones.

.QATAR

La apostasía está penada con la pena de muerte.

.SIRIA

El cristianismo se considera una religión sectaria y se ve seriamente amenazado por las fuerzas militares.

.SUDÁN Y YEMEN

No existe la libertad religiosa.

.TÚNEZ

La presión social juega un papel determinante. Las celebraciones religiosas sólo pueden realizarse en lugares destinados al culto.

Alejandro Millán La Razón.

18.10.04

Situación de los cristianos en países musulmanes

Después de la masacre en la iglesia de Santo Domingo en Bahawalpur (Pakistán), el pasado 28 de octubre, ha aumentado en todo el mundo el interés por comprender y solidarizar con los sufrimientos de los cristianos que viven en ambiente islámico.. Ha habido tambien quien, partiendo de la masacre, ha tratado de justificar una convivencia imposible de cristianos y musulmanes.

El intento de transformar el conflicto en curso en Afganistán en un conflicto religioso está presente en ambos bandos, la tentación de lanzar una "guerra contra el Islam" aparece aquí y allí en el mundo occidental.
Desde sus escondites en Afganistán, Osama Bin Laden lanza sus mensajes e impulsa a los musulmanes a una solidaridad del terror, pidiendo precisamente contrastar la "cruzada" de los cristianos y de los colonialistas occidentales contra el Islam.

El obispo de Multan, Mons. Andrew Francis, en sus declaraciones a Fides que presentamos en este dossier, desafía tales interpretaciones. Hijo de una Iglesia presente en Pakistán antes de la difusión del Islam, muestra que la masacre de Bahawalpur hizo emerger la solidaridad de las comunidades musulmanas hacia los cristianos.
Al mismo tiempo, habla de la contribución y del testimonio que los cristianos quieren continuar dando en la soiedad pakistana, también hacia la marea de prófugos afganos que, en busca de paz, hace años que se malviven en los campos de refugiados.

Pero, sobre todas, la más autorizada, se alza la voz del Papa Juan Pablo II que, el 9 de noviembre, en su discurso a los miembros del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, condenó la violencia y el terrorismo como "falsa religión". Y subrayó: "Se ha dicho que asistimos a un auténtico enfrentamiento de religiones. Sin embargo, como he afirmado ya en numerosas ocasiones, ésto significaría falsificar la religión misma.
Los creyentes saben que, lejos de hacer el mal, están obligados a hacer el bien, a trabajar para aliviar el sufrimiento humano, a edificar juntos un mundo justo y armonioso" (n. 1).

Los testimonios de los obispos de Asia y de África que presentamos en estas páginas muestran que, detrás de las violencias contra cristianos en los países de mayoría islámica, se esconden muchas veces intereses dictatoriales, económicos, políticos, militares.
La guerra en Afganistán no se aleja de este cliché: es el fruto de muchos errores del Oriente y del Occidente: luchas intestinas, conflictos entre potencias regionales, intereses petroleros, desgraciados apoyos al integralismo musulmán.

Todo ésto se dice no para escandalizar, sino para concientizarse de que este conflicto, para que pueda ver su fin, necesita una visión más amplia que una "simple guerra al terrorismo" o "entre civilizaciones".
El Papa volvió a recordar el 9 de noviembre que "es imperativo que la comunidad internacional promueva buenas relaciones entre personas pertenecientes a diversas tradiciones étnicas y religiosas" (n. 2). De esta visión más amplia forman parte la atención que la comunidad internacional debe prestar a todas las componentes de las étnias afganas, a la pacificación de las tensiones entre Pakistán e India, a la solución de los conflictos económicos entre Rusia, Irán, Estados Unidos y Arabia Saudí, a la libertad de comercio de los países del Asia central, a la garantía de un Estado palestino, al fin del embargo a Irak.

Dicho ésto, no se pueden ocultar las dificultades y los sofocamientos que las comunidades cristianas sufren en los países de mayoría islámica. Las fichas preparadas por la redacción de Fides sobre los países africanos y asiáticos ofrecen un cuadro exhaustivo. Como muestra la intervención magistral del P. Samir Khalil Samir, estas dificultades son específicamente problemas de libertad religiosa:

1) la tentación del Islam de ser omnicomprensivo (religión-sociedad-política) y de marginar social y políticamente a las minorías cristianas y no;

2) el rechazo de respetar la libertad de conciencia, reconociendo al individuo la posibilidad de cambiar de religión. Este último aspecto es dolorosísimo no sólo para los cristianos, sino para los mismos musulmanes.Con todo eso, aunque en muchos cristianos exista la tentación –o la necesidad- de emigrar, la mayoría de los cristianos quiere continuar testimoniando su fe y el diálogo.

Una vez más, el Papa, en el discurso mencionado, dijo: "El diálogo no es siempre fácil ni está privado de sufrimiento. Surgen incomprensiones, el prejuicio puede existir también en el común acuerdo, y la mano tendida en señal de amistad puede ser rechazada. Una auténtica espiritualidad de diálogo debe tener en consideración estas situaciones y ofreecer motivaciones para proseguir, también frente a oposiciones o cuando los resultados parecen mediocres.
Se necesitará siempre gran paciencia, porque los frutos vendrán, pero a su debido tiempo, cuando todos los que han sembrado en lágrimas cosecharán con júbilo" (n. 5).

Los testimonios de los cristianos en Pakistán y en las Molucas hablan de esta voluntad de sembrar con lágrimas. Los obispos de Pakistán han dicho que "el sacrificio de los mártires de Bahawalpur no será inútil" y que su sangre podrá "lavar el odio y la violencia de los corazones".
En las Molucas, después de dos años de violencias, cristianos y musulmanes trabajan por la reconciliación partiendo del mundo de la escuela y de las universidades.

Este aspecto es fundamental. Los talibanes de Osama Bin Laden han apostado mucho por la formación de los jóvenes. Durante años, decenas de miles de jóvenes afganos, pakistanos y de otros países islámicos han recibido gratuitamente en las madrassas (escuelas) de la frontera pakistana, alimentos, alojamiento, cursos universitarios, entrenamiento militar.

Para transformar la "guerra de civilizaciones" en "diálogo entre civilizaciones" es necesario que la comunidad internacional no invierta sólo en oleoductos, arsenales militares y libertad de comercio, sino también en educación, para desconectar ese vivero de terrorismo que es la pobreza y la desesperación de mucha juventud en los países pobres.

Una última palabra sobre la presencia de musulmanes en los países de mayoría cristiana. Nuestro dossier trata de los países de misión, donde los cristianos son minoría. No obstante ésto, la intervención del P. Samir Khalil Samir ofrece puntos de partida muy agudos.
Los gobiernos occidentales –y quizás también algunas franjas de la Iglesia católica- redujeron siempre el problema de la emigración musulmana a Europa a un hecho puramente económico o de generosidad hacia los pobres.

Nunca se sacó a la luz que la inmigración es una cuestión de diálogo entre culturas y religiones. Ésta debe ser preparada y aclarada, pues, en el extranjero y en los países anfitriones para que la hospitalidad de otra cultura y religión no sofoque la cultura anfitriona.
Es necesario, pues, que los gobiernos creen estructuras para la integración cultural, pero es necesario también que los occidentales y los cristianos no olviden testimoniar las raíces religiosas de su cultura, de su empeño y de su trabajo, incluído ese en favor de los musulmanes.

Bernardo Cervellera

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16.10.04

Cruzada islámica en España

Autoproclamados quintaesencia de lo progre, en el diario «El País» se han lanzado a una cruzada pro islámica para, me imagino, ponernos ya la venda de una inexistente herida de xenofobia.

Si un domingo nos regaló con un extensísimo reportaje cantando las excelencias de esa religión donde lo menos laudatorio era la repetición de sus fieles de que «el islám es paz» ahora los días de diario se ha convertido en el altavoz de los imanes y de los máximos jefes religiosos los señores Riay Tatary, sirio, y Mansur Escuredo, converso malagueño.

Pero lo tremendo del asunto es que la cruzada esta dirigida de manera mas que clara contra los representantes laicos de la gran colectividad residente musulmana residente en España, Atime (Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes) cuyo delito ha sido señalar que su obligación es la defensa de nuestro estado libre y constitucional y la colaboración y denuncia a la policía de los elementos extremistas y fanáticos.

Al pedir que se debe controlar que imanes y mezquitas no sean propagandistas del integrismo y del terror , estos señores han puesto el grito en el cielo, tras negar la evidencia absoluta de que no hay gentes ni lugares así.

O sea mintiendo. Porque es un hecho incontestable que a imagen y semejanza del imán de Fuengirola, el que aconseja pegar a las mujeres, se han multiplicado los clérigos pagados con dinero de los wahabies saudíes y otras confesiones extremistas y que con similares fondos se están construyendo numerosas y lujosas mezquitas.

El imán de la madrileña situada en la M-30 se despacho también diciendo que eran la pobreza la que empujaba a la agresión contra los inocentes».

Por lo visto no había leído que «El Tunecino» , asiduo visitante a su templo había disfrutado largos años de una beca de 100.000 pesetas al mes, luego ampliada a 110.000 mas pago de matriculas y seguro médico en esta España, y a la que ha pagado asesinando a cerca de 200 de sus gentes.

Todos estos dirigentes religiosos, cabezas del islam español o aquí afincado no solo se encuentran indignados por lo que los sindicalistas marroquíes pretenden, que es lo legitimo, exigible, obligatorio y democrático para quien pretenda vivir en un país libre como España, sea de la religión que sea y a quien hay que recordar que obispo o imán en realidad no pasa de ser en pura ley un ciudadano. No. Van mucho mas allá y cargan contra el mal trato que a su juicio se les dispensa.

Asi y están según «El País» aún más que hartos o enfadados, se encuentran «impotentes» ante el Estado y el señor Escuredo pone el grito en el cielo, «es una barbaridad» que le tiene desolado, porque amen de no comprender su hartura y su enfado, cometemos la osadía de apellidar ese terrorismo como «islámico», como si no fuera esa la seña mas clara de su identidad o los asesinos y luego suicidas de Leganés no hubieran proclamado en nombre de que y quien han ejecutado sus masacres.

La desolación de Mansur Escudero, antes Francisco, es compartida por el sevillano Aldelkarin Carrasco, previamente Antonio y por el maño Medí Flores, antes Jesús, y ha llevado a los tres a una visita y negociación con el ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos, Ahmed Tawfik que se continuara en otra donde esperan ser recibidos por Mohamed VI.

No se si a estos extraños y preocupantes contactos con autoridades extranjeras de ciudadanos españoles tendrá algo que decir el Ministerio de exteriores, pero no parece que sean precisamente un ejercicio de lealtad ciudadana ni constitucional con España.

En absoluto cae en ello el diario «El País», no vayan a tacharlo de xenófobo. Y desde luego en absoluto puede hacerse tal cosa. Hacerlo de retrogrado, reaccionario, de apoyar modelos de integrismo religioso o poner por encima religiones que se suponen a si mismas ley de leyes, por encima de constituciones y de los derechos humanos universalmente reconocidos, eso si que puede hacerse y debe denunciarse con absoluta energía.

Mas cuando el objeto de su ataque son asociaciones laicas y esas si que en verdad progresistas como la de los inmigrantes marroquíes.
Y esa acusación se hace desde las posiciones que aquí en Europa se mantuvieron los avanzados del Renacimiento, desde la Ilustración, desde la declaración Universal de los Derechos Humanos, desde todos los combates contra la tiniebla y tenebrosidad medieval, contra la Inquisición y contra el omnimodo poder del clero, contra todos quienes pretendieron que textos presuntamente divinos debían ser acatados por las buenas o por la fuerza por los hombres.

El progresismo de «El País» es aun mas falso que el del señor Tatari y el señor Escudero.
Los ciudadanos españoles, de cualquier confesión religiosa, agnósticos y aun ateos, tolerantes con la religión entendida como una fe personal y una creencia intima, no van ahora después de tantos siglos de luchar por ello a aceptar los preceptos y las falsedades de otra cúpula religiosa, aunque esta ahora en vez de sotana vista chilaba y turbante.
No. Por mucho que «El País» la bendiga.

Y mucho menos cuando el fanatismo asesino islamista ha anidado como una víbora entre nosotros, encuentra cobijo y adoctrinamiento alrededor de algunos centros e imanes y ya ha sembrado de sangre nuestra tierra.

Por Antonio Pérez Henares.