Seguidores

28.11.04

Cristianismo, Islam y Civilización.


Últimamente, a impulsos de la desgraciada actualidad, se ha escrito y hablado mucho sobre el conflicto entre civilizaciones y sobre el conflicto religioso que, inevitablemente, subyace al anterior.

Francisco Umbral, con la brillantez literaria (que muestra siempre) y la falta de rigor intelectual (que muestra cuando trata temas sociales y filosóficos) ha expresado una idea que está en la cabeza de muchos: no estamos ante una guerra de civilizaciones, de religiones, sino ante la pugna entre la religión, que supone un estadio anterior y en parte superado por la humanidad, y la sociedad secularizada occidental, situada en un estadio científico y posreligioso. Una lucha entre el Medievo y la Modernidad.

Esta idea, a pesar de su aparente brillantez, desempolva la vieja distinción del Positivismo de Comte de los tres estadios de la Humanidad, que es pura arqueología filosófica. Aparte de ello, esconde una trampa dialéctica: la afirmación de que todas las religiones son iguales y que la diferencia estriba en que se encuentran en distintos momentos históricos. El Islam es el Cristianismo, pero situado en la Edad Media. El Cristianismo es el Islam diluido en la modernidad laica del siglo XXI. Esto me parece una falacia. Las líneas que siguen pretenden, si no refutarla, por lo menos matizarla.

Tres son las grandes religiones monoteístas, las llamadas religiones del libro: Judaísmo, Islam y Cristianismo. Aunque tengan evidentes elementos comunes, fruto de una larga tradición cultural en parte compartida, hay una diferencia radical del Cristianismo frente a los otros dos. Islam y Judaísmo son religiones que suponen, además de un corpus de creencias religiosas, de ritos y preceptos, una forma de civilización, de organización social; la religión tiene en ellas la función de organizar todos los aspectos de la vida: el Estado, la política, la vida familiar, la cultura.

El Islam pretende crear un modelo de civilización que, aunque está extendido por todo el mundo, es inseparable de sus raíces árabes.
Algo similar ocurre con el Judaísmo. Hay, sin embargo, una diferencia clara: el Islam es proselitista, tiende a expandirse, a convertir a los infieles y su expansión (espectacular en sus principios; desde el siglo VII al VIII se extiende desde la Península Ibérica al norte de la India) ha estado históricamente (no digo que exclusivamente) vinculada con la guerra.

No así el Judaísmo, que es una religión que, por decirlo de alguna manera, mira hacia dentro, sirve de seña de identidad, de elemento de cohesión a una comunidad que ha tenido y tiene- enormes dificultades para desarrollarse e incluso para sobrevivir. Hay muchos judaístas "sin fe" propiamente religiosa (como, en el campo católico, el caso de Stefan George, que se consideraba un católico solo cultural), pero que no pueden prescindir de su religión, porque ella es el cordón umbilical que les une a su comunidad.
Por otra parte, el mundo judío ha sabido mejor que el islámico adaptarse a las pautas del desarrollo social y económico y a las tendencias secularizadoras de la sociedad moderna.

El Cristianismo, en cambio, no plantea un modelo determinado de Estado u orden social. Hay, desde sus orígenes históricos, un intento de separación de los orbes político y religioso. El rabí del judaísmo era a un tiempo gobernante y sacerdote; y el Gran Templo de Jerusalén era el gran centro cívico y religioso (y económico) de los judíos; como hoy hay líderes religiosos que gobiernan algunos países islámicos por encima de las autoridades civiles, confundiendo en un cuerpo prácticamente único los preceptos religiosos y las normas jurídicas.

En el Cristianismo se da una clara distinción de estos ámbitos. La historia de la Iglesia es, de alguna manera, la larga lucha por su independencia del poder civil, el complejo y dialéctico enfrentamiento entre trono y altar, que recorre la historia de Occidente y que es uno de los rasgos que identifican nuestra civilización. Tomemos cualquier momento de nuestros 2000 últimos años y se verá en él, latente o evidente, la lucha que no cesa entre un orbe religioso, que tiende naturalmente a expandirse en todos los ámbitos de la sociedad, y un orbe político, que tiene la pretensión de abarcar a todos los demás.

En este contexto de conflicto permanente entre lo temporal y lo sacro hay que situar fenómenos tan contrarios como la Inquisición, las grandes persecuciones religiosas, las luchas de religión que asolaron Europa durante casi un siglo.

Y lo que se dice de la religión frente al Estado, podría decirse de la religión frente a la Cultura, al Arte, a la Ciencia. Cada una de estas actividades funciona según sus normas, con (es un termino del Concilio Vaticano II) la "autonomía de lo temporal" que el Cristianismo reconoce a toda actividad humana creadora. Es por ello que las tendencias secularizadoras que comienzan a plasmarse con más fuerza desde la Ilustración, y que provocan el Estado laico y democrático, son, de alguna manera, fuerzas que provienen del mismo Cristianismo.

Cuando la Revolución Francesa se hace al famoso grito de ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!, no se hace otra cosa que recordar viejas ideas cristianas en un tono más altisonante y secular.

Por ello Chesterton decía que la Revolución Francesa aparentemente tan anticristiana, que supuso una de las persecuciones religiosas más sangrientas de la historia- se hizo en nombre de "los principios cristianos que se han vuelto locos". No es casualidad que los países de democracia sólida sean, en su mayoría, de tradición cristiana.

De hecho, la democracia y sus valores, son impensables sin esta autonomía de las actividades humanas con respecto a la religión, que conduce a la libertad religiosa (otro concepto de origen cristiano); como es impensable el desarrollo técnico-científica, la "revolución industrial" (de origen burgués y cristiano, sobre todo protestante) que, desde el siglo XVIII, cambiará radicalmente las condiciones de vida de una parte de la humanidad.

El Islam, por su lado, ha tenido y tiene enormes dificultades para adaptarse a la democracia y a los valores de lo que conocemos como Modernidad. Se han hecho algunos intentos en este sentido. Esa mezcla de socialismo y nacionalismo que se produce en la época de la descolonización tras la II Guerra Mundial (partido Baas en Irán, Nasser en Egipto) no ha logrado el objetivo esperado: la modernización y el desarrollo económico sin renunciar a las raíces culturales y religiosas, sin copiar los modelos culturales occidentales.

Algunos, en la línea del discurso autoexculpatorio tan usual en los intelectuales occidentales, buscarán la causa de esto fuera los demás, el Occidente opresor, el colonialismo-; cuando la causa está dentro: en su misma naturaleza totalizadora, en su dificultad para distinguir los ámbitos de lo religioso y lo profano y de dar autonomía a cada ámbito según sus normas propias.

Por lo tanto, desde el más escrupuloso respeto a las creencias de todos los hombres de buena voluntad, hay que concluir que diálogo, sí; mano tendida, siempre. Pero para entendernos, para colaborar, tenemos que empezar por tener claras nuestras diferencias.

Por Francisco Umbral

2.11.04

Asesinato de Theo Van Gogh

Matan a tiros en Holanda a Theo Van Gogh, polémico cineasta que dirigía una película sobre Pim Fortuyn

AMSTERDAM.- El cineasta holandés Theo Van Gogh, que dirigía en la actualidad la película '0605' sobre el asesinato del político holandés Pim Fortuyn, fue asesinado a tiros en Amsterdam, según informó un representante de su productora a la radio pública Radio 1. El autor del crimen ha sido detenido, según la Policía.

El primer ministro, Jan Peter Balkenende, y los ministros de Justicia e Interior, Piet Hein Doner y Johan Remkes, han adelantado la reunión prevista del Consejo de Seguridad Nacional en La Haya y se espera que emitan algún comunicado sobre el asesinato, según la agencia de prensa holandesa ANP.

Según las fuerzas del orden, Theo Van Gogh fue apuñalado y a continuación acribillado a tiros en el este de Amsterdam. Algunas fuentes señalan que antes de clavarle un cuchillo, el agresor le lanzó un papel sobre el pecho. Otra persona resultó herida durante los disparos.

Theo van Gogh, de 47 años y pariente del pintor Vincent Van Gogh, acababa de terminar una película sobre el asesinato en 2002 del líder populista holandés Pim Fortuyn. Este mismo año, Theo van Gogh había realizado 'Submission', una película sobre el Corán y la sumisión de la mujer, basada en el guion de una parlamentaria liberal de origen somalí, Ayaan Hirsi Ali, quien ha hecho de la lucha contra los efectos del islamismo en las mujeres su caballo de batalla.

Van Gogh, que realizó una veintena de películas, escribió tres libros y colaboró en una decena de diarios y revistas, era conocido por sus tomas de posición frecuentemente polémicas, que publicaba en columnas de prensa o en su portal de Internet. También era un habitual invitado en los programas de televisión, donde exponía enérgicamente sus opiniones. No era raro que abandonara el plató dando un fuerte portazo.


Tras emitir 'Submission part 1', el realizador recibió amenazas de muerte y había sido puesto bajo protección policial, algo que a él no le agradaba en exceso, por lo que no había dudado en ocasiones en eludir a sus guardianes.

Además, la representación holandesa de la Liga Árabe Europea había criticado con dureza la película de Van Gogh por lo que consideraban un insulto a los ciudadanos musulmanes. Su portavoz, Nabil Maruch, afirmó, tras conocer el asesinato del cineasta holandés: "Es horrible. Nosotros no conocemos quién lo ha hecho y por qué, pero es absolutamente impactante que alguien pueda ser asesinado en un parque de Amsterdam".

La oposición de Theo Van Gogh a la sociedad multicultural holandesa le había convertido en un cineasta poco apreciado entre la minoría musulmana en los Países Bajos.

En su propia página 'web', el director holandés solía calificar a los musulmanes de "folladores de cabras" y llegó a denunciar el "sentimentalismo exagerado" de un miembro de la comunidad judía de Países Bajos en una discusión sobre el Holocausto, lo que le valió una reputación de antisemita. Van Gogh arremetió también contra un crítico homosexual, al que calificó de "caballero de chocolate baboso".

Su nueva creación, la película '0605', que será estrenada el 12 de diciembre en Internet, utiliza imágenes de televisión y cuenta la historia del asesinato de Fortuyn en mayo de 2002, pocos días antes de las elecciones celebradas ese mismo mes y en las que el dirigente populista de derechas era candidato.

Detenido el presunto asesino

La Policía holandesa ha detenido al presunto autor del asesinato a tiros del cineasta holandés Theo Van Gogh, amenazado de muerte por un documental en el que criticaba al Islám y la condición de la mujer en esa religión.

El presunto autor del crimen se encuentra ingresado en un hospital de Amsterdam después de que la Policía le disparase a una pierna para detenerlo, ha segurado un portavoz policial a la cadena radiofónica holandesa Radio 1. Además uno de los policías del operativo fue herido por el detenido.

La persona detenida por el presunto asesinato tiene doble nacionalidad marroquí y holandesa, según ha anunciado el fiscal Leo de Wit en una rueda de prensa celebrada en Amsterdam.

El presunto homicida, de 26 años de edad, dejó un mensaje en el cuerpo de la víctima, precisó De Wit, pero no reveló el contenido de la nota. En todo caso se desconocen las causas del crimen, aseguró el fiscal.

Sobre las amenazas al cineasta a partir de la emisión de su película 'Submission', el fiscal De Wit precisó que "no tenía información de amenazas concretas que hubieran justificado una protección personal en los últimos meses".

Primeras reacciones a la muerte de Van Gogh

El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, ha pedido que no se tomen conclusiones precipitadas sobre el asesinato del cineasta Theo Van Gogh, perpetrado esta mañana en Amsterdam .

Para Balkenende, Theo Van Gogh era "un campeón de la libertad de expresión". "Sería inaceptable que la libertad de expresión fuese el origen de este brutal asesinato", añadió el primer ministro holandés.

El secretario de Estado holandés para Asuntos Europeos, Atzo Nicolai, ha comparado el asesinato de Theo Van Gogh con el del líder populista Pim Fortuyn, que provocó una verdadera conmoción en plena campaña electoral holandesa en la primavera de 2002.

"Es verdaderamente terrible", ha declarado Nicolai a los periodistas a su llegada a la reunión de los ministros europeos de Asuntos Exteriores en Bruselas. "Lo cierto es que no conocemos los motivos, pero es verdaderamente terrible y nos recuerda a todos lo que le sucedió a Pim Fortuyn", añadió el ministro.

La Casa Real holandesa también se ha pronunciado sobre el asesinato del cineasta. La reina Beatriz se ha mostrado "asombrada y estupefacta" por este crimen, según un comunicado difundido por el servicio de información del reino.

Cineasta y escritor enemigo del Islam

El realizador de cine, articulista y escritor holandés Theo Van Gogh, asesinado el 2 de noviembre en Amsterdam a los 47 años de edad, era un profundo detractor del Islam que no eludía la polémica ni las simplificaciones difamatorias.
En su portal de Internet, titulado 'fumador saludable' (encadenaba cigarrillos Galoise), arremetía contra la sociedad multicultural holandesa, la cual, según él, pone en peligro "las normas y los valores de la sociedad occidental, defiende al Islam, agresivo y retrógrado" y amenaza con "transformar los Países Bajos en Belfast de aquí a pocos años".

Theo Van Gogh, quien se presentaba como pariente del pintor Vincent Van Gogh (supuestamente era el biznieto del hermano del artista, Theo Van Gogh), es el autor del cortometraje 'Sumisión', una crítica a la situación de las mujeres musulmanas.

El documental fue emitido por la televisión holandesa a finales de agosto, y desde entonces tanto Van Gogh como la codirectora del filme, la parlamentaria liberal de origen somalí, Ayaan Hirsi Ali -quien ha hecho de la lucha contra los efectos del islamismo en las mujeres su caballo de batalla- recibieron amenazas de muerte. El Estado ofreció protección policial a ambos, pero Van Gogh la rechazó.

Van Gogh, que realizó una veintena de películas (todas de bajo presupuesto, a causa de sus grandes dificultades para encontrar financiación), escribió tres libros y colaboró en una decena de diarios y revistas.
También era conocido por sus tomas de posición frecuentemente polémicas, que publicaba en columnas de prensa o en su portal de Internet. Era un habitual invitado en los programas de televisión, donde exponía enérgicamente sus opiniones. No era raro que abandonara el plató dando un fuerte portazo.

Entre otras lindezas, solía calificar a los musulmanes de "follacabras", y llegó a denunciar el "sentimentalismo exagerado" de un miembro de la comunidad judía de los Países Bajos en una discusión sobre el Holocausto, lo que le valió la reputación de antisemita.

Van Gogh arremetió también contra un crítico homosexual, al que calificó de "caballero de chocolate baboso".
Theo Van Gogh acababa de terminar una película sobre el asesinato de Pim Fortuyn, el carismático líder ultraderechista partidario de la lucha contra la inmigración y abiertamente contrario al Islam. La película se llamaba '0605', por la fecha del crimen (el 6 de mayo de 2002), y en ella recogía escenas de televisión.

Nacido el 23 de julio de 1957 en La Haya, Theo Van Gogh creció en un lujoso barrio de la ciudad. Abandonó sus estudios para dedicarse al cine, fascinado por la película 'La naranja mecánica' de Stanley Kubrick. Sus amigos afirman que, tras aquel hombre "afable y encantador" se ocultaba una persona "que no podía evitar hacerse enemigos". Theo van Gogh tenía un hijo, Lieuwe.

El Mundo.es

.

27.10.04

Asesinado Pim Fortuyn en Holanda

El 6 de mayo de 2002, sólo nueve días antes de unas elecciones legislativas que espera le permitan ser el próximo primer ministro de Holanda, Pim Fortuyn acude a una emisora de radio cercana a Ámsterdam para ser entrevistado. Al salir, en el aparcamiento, un militante izquierdista llamado Volkert van der Graaf le descerraja cinco tiros por la espalda. Fortuyn muere prácticamente en el acto. Más tarde, el asesino explicará que quería evitar que aquél accediese al poder porque sus opiniones sobre la inmigración musulmana eran "peligrosas

Pim Fortuyn fue asesinado en plena calle el pasado mes de mayo.

El hombre acusado de asesinar al político holandés Pim Fortuyn, que se ha mantenido en permanente silencio desde su arresto el pasado mes de mayo, ha llevado a cabo una confesión completa. Según los abogados defensores de Volkert van der Graaf, éste ha dicho que mató al líder populista porque le consideraba un serio peligro para la sociedad del país.

Pim Fortuyn fue asesinado tras abandonar una emisora de radio en la que había concedido una entrevista durante las pasadas elecciones del mes de mayo. Van der Graaf fue detenido momentos después. El autor de los hechos, defensor de causas animalistas, no había llevado a cabo una confesión a la policía desde su arresto.

La muerte de Fortuyn ha sumido a su partido en una situación muy crítica, teniendo que formar una coalición de centro derecha entre los Demócrata Cristianos y los Liberales del VVD. Las nuevas elecciones se efectuarán el año que viene. Van der Graaf, de 32 años, ha comentado que actuó solo y que nadie más conocía una acción que terminó con la vida de Fortuyn. Por el momento, los jueces han ordenado que se lleve a cabo un estudio psiquiátrico antes de dictar sentencia.

En plena calle

Pim Fortuyn fue asesinado por un pistolero en plena calle el pasado 6 de mayo. La policía detuvo a un ciudadano holandés de raza blanca como presunto autor de los seis disparos que acabaron con la vida del candidato gay ultraderechista que había hecho campaña contra la entrada de islamitas en el país. Los hechos ocurrieron en la ciudad de Hilversum, a unas 12 millas al sureste de Ámsterdam, cuando Fortuyn salía de una entrevista concedida a la radio.

Al desconocerse los motivos del asesinato, los dirigentes de los partidos ultraderechistas insinuaron que se podrían deber a las "costumbres" del malogrado líder gay, en clara alusión a su abierta homosexualidad. La clave más evidente de la campaña de la Lista de Fortuyn ha sido la manifiesta hostilidad hacia los islamitas. En pasadas elecciones, los votantes de Rotterdam, una ciudad que cuenta con un 45% de residentes extranjeros, le dieron un 36% de los votos al antiguo partido del dirigente populista. El lema de Fortuyn era "Holanda está llena" y su objetivo radicaba en la reducción de la inmigración de 40 mil a 10 mil personas al año, impidiendo por otro lado la entrada de musulmanes.

Durante la campaña, Pim Fortuyn declaró que los inmigrantes asiáticos se molestaban en aprender holandés y se integraban perfectamente en la sociedad mientras que "en Rotterdam tenemos marroquíes de tercera generación que todavía no hablan holandés, oprimen a sus mujeres y no viven según nuestros valores". La controversia radicaba en que Holanda es un paradigma de la tolerancia: es el único país donde existe la plena y completa equiparación de derechos para gays, lesbianas y transexuales.

En los últimos meses, un sector de islamistas había atacado a colectivos GLBT y los datos de mujeres maltratadas por musulmanes subían como la espuma. Pim Fortuyn despertó bastantes suspicacias a causa de sus propuestas para cerrar las fronteras holandesas a los inmigrantes y tras describir al Islam como una religión "atrasada", alegando que no podía ser simpatizante de un mundo en el que se odia a los gays y a las mujeres.
A pesar de todo, las encuestas le auguraban unos buenos resultados en los comicios, otorgándole hasta un 15% de los votos.

Un "dandy" con trajes a medida

Pim Fortuyn, de 54 años, dió un vuelco a la política holandesa con su exitosa irrupción en la campaña para las municipales del pasado mes de marzo. Los sondeos le pronosticaban más de 25 escaños de un total de 150 en las legislativas del pasado 15 de mayo.
Su partido, la Lista Pim Fortuyn, tenía todas las papeletas para convertirse en la segunda o tercera fuerza política holandesa. De hecho, el líder gay tenía en mente llegar a la jefatura del próximo gobierno.

En tiempos pasados, sus colegas y la prensa del país solían tratar a la ligera a este "dandy" que reconocía abiertamente su homosexualidad, llevaba la cabeza rapada y exhibía trajes italianos a medida. La conducta de los políticos hacia él cambió tras su victoria en las elecciones municipales de Rotterdam, la segunda ciudad más importante de Holanda.

Pim Fortuyn logró conmocionar a la clase política holandesa cuando sugirió suprimir el primer artículo de la Constitución en el que se prohíbe todo tipo de discriminación. Sus declaraciones cargadas de polémica y su promesa de acabar con la rigidez de la clase política tradicional sedujeron a la población más joven.

Según un sondeo, el 20% de las personas entre 18 y 24 años expresó su intención de votar a favor de Fortuyn. En relación a los toxicómanos decía: "¿Los drogadictos eligen dañarse? ¡Que las autoridades les ayuden! ¿Quieren más? ¿Una sobredosis? Ningún problema".
A modo de bienvenida a los nuevos inmigrantes, Pim Fortuyn proponía un cartel que indicara que Holanda "ya está llena". Para los refugiados políticos consideró que era suficiente una "tienda y un poco de comida" en su país de origen.

Las declaraciones más polémicas las reservó para el Islam, "una cultura retrasada" en su opinión, aclarando que no podía tener consideración con una religión que maltrata y asesina a mujeres, gays y lesbianas.

Pim Fortuyn nació en 1948 en el seno de una familia conservadora al noroeste de los Países Bajos. Estudió sociología en la Universidad de Amsterdam, antes de convertirse en profesor de esta materia en la Universidad de Groningen. En los últimos diez años había conseguido popularidad como editorialista y comentarista, publicando ensayos como "La Europa sin alma". Uno de sus amigos, Ton Kee, lo recuerda como "arrogante y despreciativo (...) Considera rápidamente a los otros como imbéciles".

Pim Fortuyn centró su campaña en la lucha contra la inmigración y la inseguridad en un país donde las cifras revelan que la criminalidad no progresó a escala nacional en los últimos tiempos.

.

24.10.04

La siguiente generación


Loretta Napoleoni, economista y periodista, está especializada en terrorismo internacional, economía y mundo árabe. Actualmente es investigadora en la London School of Economics. Autora de las novelas Dossier Bagdad y Modern Jihad, publicó su último libro: Yihad. Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía, en 2004. Ha sido consultora de la FAO y del Banco Europeo para Reconstrucción y el Desarrollo.

Los nuevos "yihadistas" son jóvenes nacidos en Europa que han recibido formación en las mezquitas informales

En la famosa serie de culto Star Trek, los viejos actores son sustituidos por otros nuevos en un relevo generacional de viajeros interplanetarios. Lo que permanece inmutable es el guión, una interminable guerra galáctica entre el bien y el mal.

La estructura del movimiento yihadista -cuya manifestación más famosa es Al Qaeda- y sus miembros cambian con la misma rapidez que el reparto de Star Trek.
Entre una generación y otra, el único elemento constante es el guión de su violencia.
Es una lucha profundamente arraigada contra Occidente, motivada por las políticas occidentales "de amistad" e intereses compartidos con la élite corrupta y oligárquica que gobierna el mundo musulmán.

El 7 de julio, en Londres, el mundo presenció la aparición, en el escenario del terror, de una nueva generación de yihadistas, terroristas suicidas nacidos en el Reino Unido, pero de origen paquistaní.
Este simple dato puede ayudar a explicar las dificultades con las que están topando los investigadores antiterroristas británicos para encontrar pistas sobre ellos.
Se supone que los servicios de información británicos son unos de los mejores del mundo en materia de antiterrorismo, y, sin embargo, no pudieron prevenir el ataque.

Varios días después de los sucesos, sin ninguna pista sólida, Scotland Yard reconoció que trabajaba con hipótesis. La nueva legislación antiterrorista, que hace un mes abolió el hábeas corpus y dio al Gobierno poderes extraordinarios para localizar a los yihadistas que residen en el Reino Unido, no sirvió de nada a la hora de identificar a quienes habían realizado los atentados.

Sólo se les identificó cuando se hallaron sus cuerpos entre las víctimas. Gran diferencia con el hecho de que, tras el 11-S, los servicios de inteligencia de Estados Unidos tardaron sólo unas horas en disponer de los nombres de los secuestradores y poder reconstruir sus movimientos antes de subir a los aviones.

¿Qué ha cambiado desde el 11-S?
Ésa es la pregunta que los servicios de inteligencia, expertos en terrorismo y periodistas británicos se hacen desde la mañana del 7 de julio. A medida que avanzan las investigaciones y aumenta el número de cadáveres, está empezando a aparecer una posible respuesta. Aunque los atentados de Londres llevan la marca de Al Qaeda, lo más probable es que fueran idea y obra de los miembros jóvenes y desconocidos de un grupo, también mal conocido, que se llama a sí mismo "La organización secreta de Al Qaeda en Europa".

Se cree que este grupo forma parte de la red terrorista de la misteriosa "brigada Abu Hafs al Masri", el último paraguas terrorista de Al Qaeda, bajo el que se agrupa un número interminable de nuevas organizaciones armadas islamistas.

Sin entrenamiento
Seguramente, esta última generación de yihadistas no tiene relación directa con Osama Bin Laden; la mayoría de sus miembros no han viajado a Afganistán ni se han entrenado para la guerra en los campos de Al Qaeda, muchos han nacido en Europa y tienen pasaportes europeos.

Su adoctrinamiento se ha llevado a cabo en mezquitas informales de toda Europa, casas particulares, salas de oración de las universidades, entre grupos de amigos y familiares.
Por eso, el hecho de que días después de los atentados de Londres, las autoridades no conocieran todavía la identidad de los cerebros responsables no debe sorprender a nadie; los miembros de la nueva generación no forman parte de la vieja red, y tienen vínculos muy vagos, si es que los tienen, con los yihadistas de generaciones anteriores.

Hasta su adoctrinamiento político es distinto del de sus predecesores. Recuerda a la propaganda antiimperialista de los grupos armados marxistas de los setenta; la nueva generación tiene más cosas en común con estos últimos que con los muyahidin de la yihad antisoviética.

Al Qaeda ya no es la organización soñada en los años ochenta por el jeque Abdallah Azzam, el líder espiritual de los muyahidin. No es la vanguardia de brigadas internacionales y guerreros árabes, ejércitos dispuestos a recorrer el mundo para rescatar a sus hermanos musulmanes de las potencias extranjeras hegemónicas. Tampoco es un vehículo para la lucha armada contra Estados Unidos -el enemigo lejano- y los regímenes árabes -el enemigo cercano-, como preveían Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

Al Qaeda se ha convertido en una ideología, y Osama Bin Laden es su gran símbolo.

Para la nueva generación de yihadistas, es el líder remoto y carismático que les inspira, del mismo modo que el maoísmo encendía los corazones de los fundadores de Sendero Luminoso.

Es decir, hoy, más que hablar de Al Qaeda, deberíamos hablar de alqaedismo, una nueva doctrina antiimperialista y militante. Una ideología que llama a un enfrentamiento violento directo con Occidente, una doctrina que predica la violencia contra los civiles, porque los ciudadanos de Estados democráticos son responsables de las políticas de sus dirigentes.
Igual que en los años sesenta y setenta, en Occidente, Latinoamérica y algunas zonas del sureste asiático, el marxismo empujó a un pequeño segmento de la juventud a adoptar la violencia política, hoy el alqaedismo ejerce, entre una minoría de jóvenes musulmanes radicales, un poderoso atractivo mesiánico y violento. Dentro de esta nueva doctrina, los atentados indiscriminados contra civiles inocentes están justificados por los principios de la democracia.

El terrorismo islamista considera que los ciudadanos de los países occidentales son responsables de las decisiones de sus dirigentes en política exterior. Como la gente escoge a sus representantes, es tan culpable como ellos.
Para los yihadistas, la posibilidad de que las masas participen en el proceso de decisión política a través de las elecciones nos convierte a todos en enemigos. Lo irónico es que, desde el 11-S, la transformación de Al Qaeda en una ideología mundial, y las mutaciones generacionales de quienes la han adoptado, son efectos secundarios de la "guerra contra el terrorismo" y la política del miedo.

Sin una respuesta de este tipo por parte de Occidente, Al Qaeda habría seguido siendo una organización terrorista como muchas otras, con una característica fundamental: su carácter transnacional.

Atentados transnacionales
Se sabe que Al Qaeda no ha organizado más que un puñado de atentados transnacionales: en 1998, las bombas de las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, seguidas de atentados similares contra intereses estadounidenses en Sri Lanka, Uganda y Suráfrica, el atentado contra el portaaviones USS Cole, y el 11 de septiembre.

Un atentado transnacional implica movimiento de gente y dinero a través de fronteras. Por eso, el linchamiento de 18 soldados estadounidenses a manos de una muchedumbre somalí, en 1993, no puede entrar en esta categoría, pese a que Al Qaeda lo instigó y recompensó a sus autores.

El 11-S fue el último atentado terrorista transnacional con la firma de Al Qaeda. Hubo traslado de personas y dinero de unos países a otros. En septiembre de 2001, la organización ya había empezado a transformarse, infestada por la oposición interna a la dirección de Bin Laden y su obsesión con atacar a Estados Unidos.

Inmediatamente después del 11-S, el mundo presenció otros atentados de menor escala, el de Bali en octubre de 2002, el de Casablanca en marzo de 2003, y el último, el de Estambul en agosto de 2004. Fueron ataques terroristas concebidos por grupos locales vinculados a la dirección de Al Qaeda.

En retrospectiva, es evidente que el análisis de los atentados posteriores al 11-S debía habernos hecho ver que la organización estaba sufriendo rápidos cambios y que el terrorismo islamista estaba adoptando una estructura nueva.
La invasión de Afganistán y la derrota de los talibanes habían hecho de catalizadores para la desintegración de Al Qaeda, al obligar a sus líderes a huir y ocultarse en la región tribal entre Afganistán y Pakistán.

A finales de 2001, lo que había sido Al Qaeda -un grupo armado pequeño, muy estructurado, con una cúpula y un número limitado de miembros- ya no existía.
La red de dinero que había apoyado a la organización y financiado sus actividades transnacionales también desapareció, no porque Occidente lograra deshacerla, sino porque la organización a la que alimentaba se había desintegrado.

Lo que subsistió fue el carácter conceptual de Al Qaeda, un credo predicado por Bin Laden y Ayman al Zauahiri.

El estímulo de Powell
Mientras Occidente celebraba la derrota del régimen talibán y la victoria sobre las fuerzas del mal de Sadam, ese credo se convirtió en el alqaedismo, una ideología antiimperialista que inspiró el movimiento yihadista, la reserva mundial de jóvenes musulmanes desencantados.

En 2003, la creación del mito de Al Zarqaui, presentado por el entonces secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, como el nexo entre Al Qaeda y Sadam Husein, estimuló el alqaedismo. Aunque Al Zarqaui no formaba parte del grupo original de Al Qaeda y no existía ninguna conexión entre Bin Laden y Sadam, el mero hecho de que el 5 de febrero de 2003, ante las Naciones Unidas, Powell le presentara como nuevo líder mundial del terrorismo incrementó su popularidad entre los yihadistas, que, con Bin Laden atrapado en la región de las tribus, habían perdido a su jefe de operaciones.

La prolongada guerra en Irak, la proliferación de grupos insurgentes y la formación de una resistencia iraquí crearon poderosas herramientas de captación de yihadistas en potencia.
Muchos fueron a Irak para incorporarse a la lucha; otros, sobre todo los que ya vivían en Europa, buscaron en sus propios países ocasiones para atacar a los miembros de la coalición dirigida por Bush en Irak.

En ese contexto se produjeron los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sin una red financiera internacional que los subvencionara, y con la mayoría de los patrocinadores centrados en costear la yihad en Irak, los grupos situados en Europa tenían que recaudar fondos por su cuenta.

Establecieron un sistema de autofinanciación utilizando el modelo tradicional terrorista, una mezcla de actividades legales e ilegales. La metodología es muy parecida a la que empleaban el IRA y la OLP, las organizaciones armadas que lograron privatizar el negocio del terror y arrebatárselo a los grandes patrocinadores.

El atentado de Madrid se costeó con pequeñas donaciones recogidas entre la red de simpatizantes, familiares y amigos, algunos de ellos en el extranjero; los explosivos se obtuvieron cambiándolos por hachís de Marruecos; algunos miembros desempeñaron trabajos informales.

Lo más importante de todo es que el atentado fue muy barato, entre 10.000 y 15.000 euros. Es decir, las limitaciones económicas del grupo no impidieron realizar el atentado; sólo obligaron a reducir considerablemente su tamaño respecto al 11-S.

Si se analiza la dinámica de los atentados del 11-S, Madrid y Londres, se ve que el esquema es idéntico. Atentados simultáneos, a primera hora de la mañana, cuando la gente va al trabajo y los medios de comunicación empiezan su jornada informativa, con el fin de explotarlos al máximo para extender aún más el pánico entre la población.

Incluso el impacto en la Bolsa está calculado, cronometrado para golpear los mercados locales a la hora de la apertura y crear confusión e incertidumbre para debilitarlas.
Los blancos son siempre medios de transporte: aviones en Estados Unidos, trenes en Madrid, el metro y un autobús en Londres. Todos los atentados están hábilmente planeados para que causen el máximo número de víctimas.

En el atentado de Londres, los investigadores creen que el autobús que estalló en Tavistock Square quizá tenía que haber explotado un poco más tarde, delante de la estación de Charing Cross, donde habría alcanzado a las personas que salían huyendo de la explosión en el interior.

Así pues, si la idea conceptual de Al Qaeda proporcionó al movimiento yihadista una ideología sólida con la que justificar sus acciones violentas, el 11-S les dio el modelo metodológico y operativo para llevarlas a cabo.

Lo que varía es el blanco, es decir, la localización geográfica, así como los fondos disponibles. Los servicios de inteligencia británicos están empezando a aceptar esta nueva situación y temen que haya otro ataque inmediato.

Pocos días después de los atentados de Madrid se encontraron explosivos en una vía de tren cercana a la ciudad. La bomba debía explotar debajo de un tren de alta velocidad que tenía que pasar a primera hora de la mañana.
Por suerte, la policía impidió el atentado y los autores se suicidaron, volaron por los aires en su escondrijo antes de que la policía pudiera detenerlos.

Un paso por delante A diferencia de Star Trek, donde las fuerzas de la Federación de la Galaxia siempre consiguen burlar al enemigo, los yihadistas parecen estar siempre un paso por delante de la coalición occidental.

En respuesta a la "doctrina del ataque preventivo" de Bush, ellos han llevado el terror a las calles de las capitales europeas; para compensar la transformación de la red financiera de Al Qaeda, han reducido sus operaciones y recaudan fondos en su entorno; cuando las medidas de seguridad en los aeropuertos se reforzaron, pasaron a los trenes y las redes de metro, unos objetivos imposibles de defender, sobre todo en hora punta.

Por último, las nuevas generaciones sustituyen a las antiguas y obligan a las fuerzas antiterroristas a familiarizarse sin cesar con nuevos enemigos.

¿Qué hará la siguiente generación o quién formará parte de ella? ¿Cómo se financiarán?
Ésa es la pregunta clave que deberían hacerse los encargados de la lucha contra el terrorismo.

Occidente está perdiendo la guerra asimétrica contra el terror islamista porque es incapaz de predecir el siguiente paso de su enemigo.
Ha ignorado sus causas fundamentales y se niega a ver las consecuencias tan favorables que ha tenido la guerra de Irak para la captación de yihadistas.
Los atentados de Londres parecen confirmar que unas legislaciones antiterroristas que limiten seriamente las libertades de los ciudadanos no son la herramienta ideal para luchar contra el terrorismo islamista.
Lo que se necesita es comprender mejor su naturaleza y sus motivos y tener una estrategia de futuro que no se centre en la generación de yihadistas actuales, sino en la próxima, la que hoy se está fraguando y mañana cometerá los atentados en nuestras ciudades.

22.10.04

La persecución de los cristianos en oriente

La persecución de los cristianos en oriente, es tolerada por un occidente respetuoso con todas las religiones.

>23 países de mayoría islámica persiguen a los cristianos, de forma inhumana, por su religión

>Los católicos y miembros de otras confesiones son proscritos en naciones que profesan el mahometanismo

>La iglesia católica pide reciprocidad al Islam

>Los musulmanes pueden pagar con la muerte la osadía de apostatar del Islam para convertirse a Cristo

>En ningún país en el que impere este fundamentalismo islámico se puede divulgar el cristianismo

>El Papa ha sido el único líder mundial que ha clamado contra la discriminación de los cristianos

>Ayuda a la Iglesia Necesitada» ha denunciado esta situación

Algunos lo llaman «el circo de los leones del siglo XX». La verdad es que los cristianos que viven en los países de mayoría islámica, y con fuertes impregnaciones fundamentalistas, sufren un auténtico calvario. Su profesión religiosa cristiana les supone discriminaciones serias, cuando no cárcel o la muerte.

Gracias al informe presentado por la organización católica «Ayuda a la iglesia Necesitada», del que FE Y RAZÓN ofrece a sus lectores en primicia para España, podemos conocer con rigurosidad y prontitud, todos los detalles de estas violaciones de derechos humanos, que pasan, muchas veces, desapercibidas por la opinión pública mundial. Una situación patética. Un grito descarnado.

La persecución, expulsión y sufrimiento de los cristianos que viven en países de mayoría islámica no parece terminar. Según confirma el «Informe 2000 sobre libertad religiosa en el mundo», confeccionado por la prestigiosa organización católica «Ayuda a la Iglesia Necesitada», al que ha tenido acceso FE Y RAZÓN, en la actualidad son 23 países islámicos los que «persiguen a los cristianos por motivos religiosos».
A continuación ofrecemos, una pormenorizada panorámica de cada uno de estos países:

.ARGELIA

De los 29 millones y medio de habitantes sólo tres mil son católicos. Se les permite practicar su fe sin interferencia de parte del Gobierno. Quedan, sin embargo, prohibidas las asambleas públicas orientadas a propagar religiones que no sean el Islam. Por miedo a posibles implicaciones legales no se producen conversiones del Islam a otras religiones. A las mujeres, por efecto del derecho de familia, se les impide casarse con hombres de fe no musulmana.

.ARABIA SAUDÍ

El número de católicos se eleva, en este país, a 641 mil, de los 20 millones de habitantes que lo integran. La ley saudí prohíbe a los no musulmanes a reunirse por motivos relacionados con la propia fe religiosa. En los últimos dos años cerca de 130 inmigrantes cristianos han sido llevados a prisión, privados de trabajo y expulsados del país acusados de «actividades cristianas».

.AZERBAIJAN

Todas las religiones deben obtener aprobación del departamento de asuntos religiosos. Este proceso de aprobación se lleva a cabo con una declarada falta de transparencia.

.BAHREIN

30 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier otra fe religiosa.

.BANGLADESH

Los 241.000 cristianos encuentran dificultad para hacerse aceptar por los exponentes de otras religiones del país.

.BRUNEI

Los 4.000 cristianos representan el 10 por ciento de la población. Según prevée la constitución, el Islam debe ser la religión del estado, aunque las otras religiones pueden ser profesadas en paz y en armonía. Este principio, sin embargo, junto con otras declaraciones similares es sólo parcialmente respetado. Normalmente la práctica religiosa es controlada a través de diversas formas de discriminación: se prohíbe la propaganda, se niega el ingreso al país de religiosos extranjeros; queda prohibida también la importación de material de instrucción religiosa y la Biblia, rechazadas la concesiones para ampliar, reparar o construir nuevas iglesias.

.EGIPTO

Los 218.000 católicos, en un país de 66 millones de habitantes, carecen de opciones para practicar libremente su fe. La constitución favorece abiertamente a musulmanes y reduce a los cristianos a rango de ciudadanos de segunda clase, a los que no se les concede representación política. La admisión de estudiantes cristianos en la escuela comporta el aprendizaje del Corán. Se constatan con frecuencia ataques de islamistas contra los cristianos y casos de conversión forzada de cristianos al Islam.

.EMIRATOS ÁRABES UNIDOS

De los dos millones y medio de habitantes, sólo el 3,8 por ciento forman parte de la comunidad cristiana, y 155.000 son católicos.
Según Moseñor Bernardo Gremoli, Vicario Apostólico de Arabia, las relaciones con las autoridades islámicas de este país son buenas. A los siete colegios dirigidos por monjas acuden 13 mil alumnos, hijos de potentados árabes. Queda prohibida, sin embargo, cualquier acción orientada al proselitismo religioso.

.MARRUECOS

El número de cristianos asciende a 25 mil en este país de 27 millones y medio son musulmanes. La religión cristiana es tolerada como una expresión cultural. El código penal castiga en su artículo 220, con una pena de 3 a 6 meses de encarcelamiento a quien induzca a la apostasía del Islam. Está prohibida la venta de biblias en lengua árabe. Se puede decretar el cierre de una escuela, orfanatorio, etc. si este sirve para la conversión de un musulmán.

.GITUBI

Para los 7.000 católicos queda prohibida toda forma de proselitismo. Una mujer musulmana no puede contraer matrimonio con un católico.

.lNDONESIA

En una extensa población de 206 millones de habitantes la comunidad de cristianos asciende a 5 millones y medio. En este país se imponen limitaciones jurídicas al ingreso de misioneros. Se respira una atmósfera de intolerancia entre las decenas de religiones que comparten territorio. Se suceden ataques de paramilitares contra comunidades católicas así como otras manifestaciones de violencia como el incendio de Iglesias cristianas de parte de los musulmanes.

.lRÁN

12 mil cristianos en una población que alcanza casi los 66 millones. La libertad religiosa no se menciona. La apostasía del Islam se castiga con la muerte. En las comunidades cristianas espías del gobierno controlan las actividad religiosa. Está prohibida en el país cualquier actividad misionera.

.IRAQ

Casi 22 millones de habitantes. 275 mil católicos. Está prohibida la conversión de musulmanes a cualquier religión extraña.
• KUWAIT 156 mil católicos. Prohibido el derecho de realizar actividades misioneras. Todo hombre debe convertirse al Islam si quiere casarse.

.LIBIA

Los católicos sólo tienen derecho a un solo lugar de culto en cada ciudad.

.MAURITANIA

300 mil católicos. La constitución reconoce el derecho a la libertad religiosa. Se verifican episodios de violencia entre católicos y musulmanes. Se ha creado un consejo interreligioso par favorecer la relación.

.NIGERIA

Aquí el número de católicos se eleva a 13 millones 500 mil, en medio de una población de 106 millones. La constitución establece que el gobierno no puede adoptar ningún credo como religión del estado. De hecho comunidades de musulmanes impiden a cristianos la construcción de edificios de culto. Se suceden actos de violencia donde cristianos son asesinados por la manifestación pública de su fe.

.OMAN

La actividad religiosa de grupos no musulmanes sufre graves limitaciones.

.QATAR

La apostasía está penada con la pena de muerte.

.SIRIA

El cristianismo se considera una religión sectaria y se ve seriamente amenazado por las fuerzas militares.

.SUDÁN Y YEMEN

No existe la libertad religiosa.

.TÚNEZ

La presión social juega un papel determinante. Las celebraciones religiosas sólo pueden realizarse en lugares destinados al culto.

Alejandro Millán La Razón.

18.10.04

Situación de los cristianos en países musulmanes

Después de la masacre en la iglesia de Santo Domingo en Bahawalpur (Pakistán), el pasado 28 de octubre, ha aumentado en todo el mundo el interés por comprender y solidarizar con los sufrimientos de los cristianos que viven en ambiente islámico.. Ha habido tambien quien, partiendo de la masacre, ha tratado de justificar una convivencia imposible de cristianos y musulmanes.

El intento de transformar el conflicto en curso en Afganistán en un conflicto religioso está presente en ambos bandos, la tentación de lanzar una "guerra contra el Islam" aparece aquí y allí en el mundo occidental.
Desde sus escondites en Afganistán, Osama Bin Laden lanza sus mensajes e impulsa a los musulmanes a una solidaridad del terror, pidiendo precisamente contrastar la "cruzada" de los cristianos y de los colonialistas occidentales contra el Islam.

El obispo de Multan, Mons. Andrew Francis, en sus declaraciones a Fides que presentamos en este dossier, desafía tales interpretaciones. Hijo de una Iglesia presente en Pakistán antes de la difusión del Islam, muestra que la masacre de Bahawalpur hizo emerger la solidaridad de las comunidades musulmanas hacia los cristianos.
Al mismo tiempo, habla de la contribución y del testimonio que los cristianos quieren continuar dando en la soiedad pakistana, también hacia la marea de prófugos afganos que, en busca de paz, hace años que se malviven en los campos de refugiados.

Pero, sobre todas, la más autorizada, se alza la voz del Papa Juan Pablo II que, el 9 de noviembre, en su discurso a los miembros del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, condenó la violencia y el terrorismo como "falsa religión". Y subrayó: "Se ha dicho que asistimos a un auténtico enfrentamiento de religiones. Sin embargo, como he afirmado ya en numerosas ocasiones, ésto significaría falsificar la religión misma.
Los creyentes saben que, lejos de hacer el mal, están obligados a hacer el bien, a trabajar para aliviar el sufrimiento humano, a edificar juntos un mundo justo y armonioso" (n. 1).

Los testimonios de los obispos de Asia y de África que presentamos en estas páginas muestran que, detrás de las violencias contra cristianos en los países de mayoría islámica, se esconden muchas veces intereses dictatoriales, económicos, políticos, militares.
La guerra en Afganistán no se aleja de este cliché: es el fruto de muchos errores del Oriente y del Occidente: luchas intestinas, conflictos entre potencias regionales, intereses petroleros, desgraciados apoyos al integralismo musulmán.

Todo ésto se dice no para escandalizar, sino para concientizarse de que este conflicto, para que pueda ver su fin, necesita una visión más amplia que una "simple guerra al terrorismo" o "entre civilizaciones".
El Papa volvió a recordar el 9 de noviembre que "es imperativo que la comunidad internacional promueva buenas relaciones entre personas pertenecientes a diversas tradiciones étnicas y religiosas" (n. 2). De esta visión más amplia forman parte la atención que la comunidad internacional debe prestar a todas las componentes de las étnias afganas, a la pacificación de las tensiones entre Pakistán e India, a la solución de los conflictos económicos entre Rusia, Irán, Estados Unidos y Arabia Saudí, a la libertad de comercio de los países del Asia central, a la garantía de un Estado palestino, al fin del embargo a Irak.

Dicho ésto, no se pueden ocultar las dificultades y los sofocamientos que las comunidades cristianas sufren en los países de mayoría islámica. Las fichas preparadas por la redacción de Fides sobre los países africanos y asiáticos ofrecen un cuadro exhaustivo. Como muestra la intervención magistral del P. Samir Khalil Samir, estas dificultades son específicamente problemas de libertad religiosa:

1) la tentación del Islam de ser omnicomprensivo (religión-sociedad-política) y de marginar social y políticamente a las minorías cristianas y no;

2) el rechazo de respetar la libertad de conciencia, reconociendo al individuo la posibilidad de cambiar de religión. Este último aspecto es dolorosísimo no sólo para los cristianos, sino para los mismos musulmanes.Con todo eso, aunque en muchos cristianos exista la tentación –o la necesidad- de emigrar, la mayoría de los cristianos quiere continuar testimoniando su fe y el diálogo.

Una vez más, el Papa, en el discurso mencionado, dijo: "El diálogo no es siempre fácil ni está privado de sufrimiento. Surgen incomprensiones, el prejuicio puede existir también en el común acuerdo, y la mano tendida en señal de amistad puede ser rechazada. Una auténtica espiritualidad de diálogo debe tener en consideración estas situaciones y ofreecer motivaciones para proseguir, también frente a oposiciones o cuando los resultados parecen mediocres.
Se necesitará siempre gran paciencia, porque los frutos vendrán, pero a su debido tiempo, cuando todos los que han sembrado en lágrimas cosecharán con júbilo" (n. 5).

Los testimonios de los cristianos en Pakistán y en las Molucas hablan de esta voluntad de sembrar con lágrimas. Los obispos de Pakistán han dicho que "el sacrificio de los mártires de Bahawalpur no será inútil" y que su sangre podrá "lavar el odio y la violencia de los corazones".
En las Molucas, después de dos años de violencias, cristianos y musulmanes trabajan por la reconciliación partiendo del mundo de la escuela y de las universidades.

Este aspecto es fundamental. Los talibanes de Osama Bin Laden han apostado mucho por la formación de los jóvenes. Durante años, decenas de miles de jóvenes afganos, pakistanos y de otros países islámicos han recibido gratuitamente en las madrassas (escuelas) de la frontera pakistana, alimentos, alojamiento, cursos universitarios, entrenamiento militar.

Para transformar la "guerra de civilizaciones" en "diálogo entre civilizaciones" es necesario que la comunidad internacional no invierta sólo en oleoductos, arsenales militares y libertad de comercio, sino también en educación, para desconectar ese vivero de terrorismo que es la pobreza y la desesperación de mucha juventud en los países pobres.

Una última palabra sobre la presencia de musulmanes en los países de mayoría cristiana. Nuestro dossier trata de los países de misión, donde los cristianos son minoría. No obstante ésto, la intervención del P. Samir Khalil Samir ofrece puntos de partida muy agudos.
Los gobiernos occidentales –y quizás también algunas franjas de la Iglesia católica- redujeron siempre el problema de la emigración musulmana a Europa a un hecho puramente económico o de generosidad hacia los pobres.

Nunca se sacó a la luz que la inmigración es una cuestión de diálogo entre culturas y religiones. Ésta debe ser preparada y aclarada, pues, en el extranjero y en los países anfitriones para que la hospitalidad de otra cultura y religión no sofoque la cultura anfitriona.
Es necesario, pues, que los gobiernos creen estructuras para la integración cultural, pero es necesario también que los occidentales y los cristianos no olviden testimoniar las raíces religiosas de su cultura, de su empeño y de su trabajo, incluído ese en favor de los musulmanes.

Bernardo Cervellera

.

16.10.04

Cruzada islámica en España

Autoproclamados quintaesencia de lo progre, en el diario «El País» se han lanzado a una cruzada pro islámica para, me imagino, ponernos ya la venda de una inexistente herida de xenofobia.

Si un domingo nos regaló con un extensísimo reportaje cantando las excelencias de esa religión donde lo menos laudatorio era la repetición de sus fieles de que «el islám es paz» ahora los días de diario se ha convertido en el altavoz de los imanes y de los máximos jefes religiosos los señores Riay Tatary, sirio, y Mansur Escuredo, converso malagueño.

Pero lo tremendo del asunto es que la cruzada esta dirigida de manera mas que clara contra los representantes laicos de la gran colectividad residente musulmana residente en España, Atime (Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes) cuyo delito ha sido señalar que su obligación es la defensa de nuestro estado libre y constitucional y la colaboración y denuncia a la policía de los elementos extremistas y fanáticos.

Al pedir que se debe controlar que imanes y mezquitas no sean propagandistas del integrismo y del terror , estos señores han puesto el grito en el cielo, tras negar la evidencia absoluta de que no hay gentes ni lugares así.

O sea mintiendo. Porque es un hecho incontestable que a imagen y semejanza del imán de Fuengirola, el que aconseja pegar a las mujeres, se han multiplicado los clérigos pagados con dinero de los wahabies saudíes y otras confesiones extremistas y que con similares fondos se están construyendo numerosas y lujosas mezquitas.

El imán de la madrileña situada en la M-30 se despacho también diciendo que eran la pobreza la que empujaba a la agresión contra los inocentes».

Por lo visto no había leído que «El Tunecino» , asiduo visitante a su templo había disfrutado largos años de una beca de 100.000 pesetas al mes, luego ampliada a 110.000 mas pago de matriculas y seguro médico en esta España, y a la que ha pagado asesinando a cerca de 200 de sus gentes.

Todos estos dirigentes religiosos, cabezas del islam español o aquí afincado no solo se encuentran indignados por lo que los sindicalistas marroquíes pretenden, que es lo legitimo, exigible, obligatorio y democrático para quien pretenda vivir en un país libre como España, sea de la religión que sea y a quien hay que recordar que obispo o imán en realidad no pasa de ser en pura ley un ciudadano. No. Van mucho mas allá y cargan contra el mal trato que a su juicio se les dispensa.

Asi y están según «El País» aún más que hartos o enfadados, se encuentran «impotentes» ante el Estado y el señor Escuredo pone el grito en el cielo, «es una barbaridad» que le tiene desolado, porque amen de no comprender su hartura y su enfado, cometemos la osadía de apellidar ese terrorismo como «islámico», como si no fuera esa la seña mas clara de su identidad o los asesinos y luego suicidas de Leganés no hubieran proclamado en nombre de que y quien han ejecutado sus masacres.

La desolación de Mansur Escudero, antes Francisco, es compartida por el sevillano Aldelkarin Carrasco, previamente Antonio y por el maño Medí Flores, antes Jesús, y ha llevado a los tres a una visita y negociación con el ministro de Asuntos Islámicos de Marruecos, Ahmed Tawfik que se continuara en otra donde esperan ser recibidos por Mohamed VI.

No se si a estos extraños y preocupantes contactos con autoridades extranjeras de ciudadanos españoles tendrá algo que decir el Ministerio de exteriores, pero no parece que sean precisamente un ejercicio de lealtad ciudadana ni constitucional con España.

En absoluto cae en ello el diario «El País», no vayan a tacharlo de xenófobo. Y desde luego en absoluto puede hacerse tal cosa. Hacerlo de retrogrado, reaccionario, de apoyar modelos de integrismo religioso o poner por encima religiones que se suponen a si mismas ley de leyes, por encima de constituciones y de los derechos humanos universalmente reconocidos, eso si que puede hacerse y debe denunciarse con absoluta energía.

Mas cuando el objeto de su ataque son asociaciones laicas y esas si que en verdad progresistas como la de los inmigrantes marroquíes.
Y esa acusación se hace desde las posiciones que aquí en Europa se mantuvieron los avanzados del Renacimiento, desde la Ilustración, desde la declaración Universal de los Derechos Humanos, desde todos los combates contra la tiniebla y tenebrosidad medieval, contra la Inquisición y contra el omnimodo poder del clero, contra todos quienes pretendieron que textos presuntamente divinos debían ser acatados por las buenas o por la fuerza por los hombres.

El progresismo de «El País» es aun mas falso que el del señor Tatari y el señor Escudero.
Los ciudadanos españoles, de cualquier confesión religiosa, agnósticos y aun ateos, tolerantes con la religión entendida como una fe personal y una creencia intima, no van ahora después de tantos siglos de luchar por ello a aceptar los preceptos y las falsedades de otra cúpula religiosa, aunque esta ahora en vez de sotana vista chilaba y turbante.
No. Por mucho que «El País» la bendiga.

Y mucho menos cuando el fanatismo asesino islamista ha anidado como una víbora entre nosotros, encuentra cobijo y adoctrinamiento alrededor de algunos centros e imanes y ya ha sembrado de sangre nuestra tierra.

Por Antonio Pérez Henares.

18.9.04

LA FIESTA DE LA ASHURA


¿Que es y en que consiste la "Ashura"?

Hoy, dia 10 de febrero del mes de Muharram, los musulmanes celebran el Día de Ashura. Existen muchos motivos por los cuales merece la pena ayunar en este día.


El evento anual se denomina Ashura, y en éste los shiíes lloran la muerte del nieto de Mahoma hace 1.300 años.

Con esta ceremonia conmemoran el 700 aniversario de la muerte del martir más importante de los chiíes, el imán Husein (nieto del profeta del Islam Mahoma). Las autolesiones de los devotos expresan su sentido de culpabilidad por haber fallado al imán cuando más lo necesitaba.

Alrededor de medio millón de personas convirtieron la ceremonia religiosa de Ashura en Beirut en una pacífica protesta contra las caricaturas del profeta Mahoma, según ha informado CNN. En la imagen, un niño se hace cortes en la cabeza durante la procesión.

“A tu servicio, oh Mahoma, estamos a tu servicio, oh profeta de Dios”. Esta era la consigna que la muchedumbre gritaba puño en alto.
Mientras que las fuerzas de seguridad aseguraban que la cifra de manifestantes rondaba los 400.000, Hezbollah situó este número en 700.000.






En la imagen, mujeres musulmanas durante el Ashura.



El líder de Hezbollah aseguró durante la ceremonia del Ashura, que no habría cesión mientras que los daneses no pidiesen disculpas por las viñetas y los Parlamentos Europeos y las asambleas nacionales en Europa prohiban a los medios insultar a Mahoma”.

Vista panorámica de la procesión de Ashura en Kerbala, Irak.

Musulmanes chiitas se golpean durante una procesión de duelo en la ciudad paquistaní de Quetta en el décimo mes santo del Moharam,dentro de la festividad del Ashura.

La ashura de este año estuvo marcada por la crisis de las viñetas de mahoma. Hombres chiíes musulmanes de Bahrein se hieren durante la celebración de la festividad en Manama, mientras pisan una bandera de Dinamarca.

Un chií se hace heridas en la cabeza en una ceremonia en Bagdad.




Este año esta fiesta de bárbaros “Ashura”, no solo ha tenido lugar en los países orientales. Desgraciadamente y para vergüenza de occidente también fue permitida su celebración en Barcelona, eso si, con un pequeño detalle que es de agradecer, no se les permitió el derramamiento de sangre, de momento…

A raíz de esta celebración he leído un articulo publicado por Pilar Rahola, una periodista cuestionada por unos y admirada por otros, pero en todo caso la valentía que demuestra en sus escritos hablando claro y directo del terrorismo islámico, es digno de admiración.
Para los que estéis interesados en su lectura este es el artículo:


Conectados a la Edad Media
PILAR RAHOLA -EL PAÍS-

El gran Josep Pla aseguraba que el mejor escritor era aquel que plagiaba bien a los escritores anteriores. Me acojo a esta oportuna máxima para justificar el arranque de este artículo que vampirizo de una idea reciente de Alain Filkenkraut. Si existían los payasos sin fronteras, los médicos sin fronteras, los periodistas sin fronteras, etcétera, ahora estamos viviendo, en toda su eclosión, el fenómeno espectacular de los fanáticos sin fronteras.

Ciertamente, hay un mundo en este mundo que ha decidido anclar sus posaderas en la pura Edad Media, pero saben utilizar la tecnología del siglo XXI con la misma precisión que lo haría un posmoderno.
La triste metáfora que escribí en plena tragedia del 11-M, "nos matan con celulares vía satélite conectados con la Edad Media", no sólo sigue vigente, sino que consolida sus posiciones y aumenta sus retos.
Es así como la locura integrista bebe de las fuentes de las épicas de hace mil años, pero se conecta por Internet, construye webs donde alimenta el enfrentamiento y utiliza los medios de comunicación con más inteligencia que los propios periodistas.

Al Yazira, por ejemplo, llegó a convertir el degollamiento de personas en un reality show. Y así, blanqueado por la televisión, el fanatismo engrandece su influencia, transmuta su intolerancia en resistencia y hasta normaliza su presencia camuflando el carácter de pieza de antropología que realmente es.
Nada de lo que ocurre es normal, pero pasado por la televisión puede parecer normal que, en según qué lugares del mundo, miles de personas griten enfurecidas contra Occidente, que los niños participen en autolesiones bárbaras para glorificar a un señor que mataron hace centenares de años, o que las mujeres vivan segregadas hasta de su propia mirada.

Es tal la confusión que, en plena resaca por la orgía de fuego, grito y amenaza que nos han lanzado por ejercer el bien común de la libertad de expresión, muchos periódicos de Occidente han respirado contentos porque los chiíes de nuestras ciudades han celebrado pacíficamente su fiesta tradicional de la Ashura. Es decir, que hemos considerado una noticia excepcionalmente buena aquello que forma parte de la lógica de las cosas.

Realmente estamos bastante mal; pero no nos hemos quedado ahí, y llevados no se sabe si por una mala conciencia mayosesentaiochesca o por nuestro clásico paternalismo, hemos proyectado una mirada comprensiva, multiétnica y biodiversa hacia algunas tradiciones que ni son comprensibles, ni ayudan a preservar el patrimonio cultural de la humanidad, ni tienen otra gracia que la de visualizar el fanatismo de cerca.

La fiesta de la Ashura, con tipos sin camisa dándose latigazos en la espalda o puñetazos en el pecho, con todo el simbolismo del culto a la muerte, y con los niños viviéndolo -incluso en propia carne- como si fuera una fiesta, no es cultura. Es exposición pública de la catarsis colectiva característica del fanatismo, sea de la índole que sea.

Que ello se haya producido en las calles de Barcelona, y que nuestra querida televisión esté encantada de enseñarlo como ejemplo de "tradición vivida pacíficamente", nos delata hasta qué punto estamos perdiendo el control de lo que ocurre. O, lo que es lo mismo, hasta qué punto la dialéctica integrista gana espacios en las sociedades libres.

Filkenkraut lo explica muy bien en su artículo de Libération: "Sólo una ínfima minoría de los que, desde Pakistán hasta Argelia, protestan contra los dibujos daneses, podrían situar Dinamarca en un mapa de geografía.
Pero, ¡qué importa la geografía! En la edad de Internet, todo el mundo está en todas partes y todos somos ángeles. Y este es el horror".
No. La noticia no es, pues, que la Ashura de Barcelona se haya vivido sin matar a nadie, sólo faltaría, sino que nuestra población chií se apunta a la lectura fanática de su propia fe, y nosotros los miramos encantados, seducidos quizá por el colorido que siempre tiene el fanatismo.

Sumemos problemas. Por un lado estamos aplicando una autocensura brutal -resumida brillantemente en la portada satírica de El Jueves: "Estamos cagaos"- que ya ha modificado seriamente nuestra libertad.
Hoy, ¿nos atrevemos a decir todo lo que diríamos ayer? ¿No tenemos más miedo? Por el otro, algunos dirigentes, como Rodríguez Zapatero, lejos de asumir el reto de la libertad, conectan con la mejor tradición asustadiza de Europa, cuyo máximo exponente debió de ser sir Neville Chamberlain, y piden perdón sin pedirlo, pero pidiéndolo un poquito.

Con ello consolidan lo que nunca tendríamos que aceptar: que el interlocutor del mundo islámico no sea la voz crítica, democrática y pacífica del islam, sino la voz ruda, violenta y fanática del integrismo. ¿A quién pide perdón ZP? ¿A Salman Rushdie? ¿A la diputada somalí holandesa condenada a muerte por ser colaboradora de Teo Van Gogh? ¿A las mujeres que sufren la misoginia fundamentalista? ¿O pide perdón al Irán del enloquecido Ahmadinejad? En ese caso, no hace falta preguntarse quién está ganando.

Finalmente, en esta suma de capitulaciones -y con la excepción de la valentía de una parte de la prensa europea-, las voces críticas del islam están más escondidas que nunca, probablemente más asustadas de lo que nunca estuvieron. Pocos Ali Lambret aparecen en el panorama.
Está ganando el miedo, y como ello no lo podemos aceptar, transmutamos el miedo en paternalismo, en pretendida conciliación entre culturas y en retórica multicultural.

Así reducimos los límites de la libertad de expresión sin decirlo, prácticamente sin reconocerlo, porque estamos asustados sin querer saber que estamos asustados. ¿Quién lo dijo en los años del inicio del nazismo? "Cuando la población empieza a tener miedo, el miedo vence".

PINCHAR PARA VER VÍDEO: Celebración de Ashura en Barcelona

Ashura 2009 Afghanistan - Ashura musulmanes



Ashura 2007 - Sud Liban - Nabatiyeh - Procesión de los niños



.

17.9.04

El Islam término que significa sometimiento

El Islam surgió en el primer tercio del siglo VII como una religión de creencias sencillas, livianas obligaciones y escaso bagaje intelectual, pero con una nítida convicción de verdad incontrastable y fuerte impronta expansionista.

Casi catorce siglos después, sus fieles son mayoritarios en más de cuarenta países del mundo y suman en total unos 1.100 millones de personas.

Mahoma, el Profeta, fundador del Islam, predicó su doctrina en la actual Arabia Saudí. Hoy, todo el territorio de este país es considerado Tierra Santa musulmana y, por tanto, inviolable por el más pequeño símbolo de cualquier otra religión (salvo en el estricto marco de una legación diplomática).

Mahoma

Mahoma nació hacia el año 570, en La Meca. Pertenecía a la tribu más importante: los quraysíes. Quedó huérfano de padre y madre a los 6 años y fue recogido por la familia materna. Se casó a los 25 años con una mujer de 40, rica y viuda, con la que tuvo cuatro hijas. Después se casaría otras ocho veces más. Al frente de varias caravanas viajó hasta Siria, donde conoció el judaísmo y a algunos cristianos herejes, huidos de Bizancio.

La predicación de un monje cristiano sobre el juicio final se le grabó profundamente. Al acercarse a los 40 años, se siente hastiado del comercio y se retira a las cuevas de Hira, monte cercano a La Meca, durante casi tres años. Sale de allí afirmando que Alá le ha hecho inteligible la Sagrada Escritura y le envía como apóstol, después de haber entrado en frecuentes éxtasis y de contemplar el paraíso y el infierno desde una asna alada.

Mahoma era analfabeto, pero dictó la revelación de Alá a sus seguidores y éstos redactaron El Corán, el libro básico del Islam.

Al comienzo de su predicación es rechazado y tiene que huir a pie hasta Yatrib (Medina), a casi 300 kilómetros, con unos pocos fieles: es la llamada Hégira, momento que marca el comienzo del calendario mahometano; corría el año 622. En Medina estableció los pilares del Islam y proclamó la hermandad de todos los musulmanes en una sociedad confesional.

Emprende luego la guerra santa, conquista La Meca y va ampliando sus conquistas, hasta que muere el 8 de junio del 632, tras realizar la última peregrinación a La Meca.

Las creencias del Islam

Un solo Dios

Al principio Mahoma rinde culto a las diosas Manat, Allat y Al-Uzza, hijas de Alá, pero al proclamar los pilares del Islam las rechaza y persigue el politeísmo. «No hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta»: esta creencia sostiene todo el islamismo.

Alá, creador del universo.

Alá creó a los ángeles, algunos de los cuales se convirtieron en demonios por soberbia. Se negaron a postrarse ante Adán, la criatura más perfecta de Dios, por lo que fueron condenados al infierno y persiguen a los hombres.

Además Dios creó a lo genios, seres intermedios entre los espíritus y los hombres con un cuerpo generalmente invisible, que son buenos o malos según se hayan convertido o no al Islam.

El Profeta

Alá eligió a Mahoma como sello de todos los profetas: el que confirma a los demás elegidos de Dios, incluido Jesucristo. El arcángel San Gabriel tradujo al árabe la última revelación de Alá y la entregó a Mahoma después de visiones, trances y revelaciones que duraron varios años.

El Corán

La suprema revelación está contenida en El Corán, palabra que puede traducirse como canto sacro, salmodia; un ritmo sencillo y sobrio que ayuda a memorizar. Escrito en árabe, su autor es Alá.

El Corán rige la vida privada y pública de los musulmanes. En sus 114 capítulos se observan, junto a lo genuinamente mahometano, elementos del Antiguo Testamento, cristianos pocas veces fielmente descritos, influencias de apócrifos judeo-cristianos, de maniqueos y de fuentes árabes preislámicas.

Las sentencias del Corán se completan con la tradición sunna, conservada en los hadices, narraciones orales o escritas autorizadas sobre Mahoma, que en el siglo IX compilaron Bujari y Muslim.

Cielo e infierno

Después de morir, cada hombre es juzgado en la sepultura por dos ángeles sobre su Dios, su religión y su profeta.
Las almas de los condenados mueren tras este juicio personal, pero resucitarán y se unirán a sus cuerpos para el juicio universal.
Ese día se proclamará la suerte eterna de cada quien: cielo o infierno, con siete estancias cada uno.

El cielo, junto a la contemplación de Alá, está lleno de placeres sensibles; el infierno, de toda suerte de dolores para los condenados.
Aunque se reconoce la libertad humana, a quien Alá predestina al infierno no le salva ni el arrepentimiento. Los muertos en la guerra santa mártires van derechos al paraíso. Creen también en el purgatorio y en el limbo.

Los deberes

Para ser musulmán basta con hacer la correspondiente profesión de fe: «No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta».

Cada fiel debe rezar cinco veces al día, a horas determinadas, el salat, una breve oración con ritmo de letanía. Se recita de rodillas en dirección a La Meca, con el tronco inclinado y realizando los gestos de adoración prescritos.

El Corán recomienda que los varones, descalzos y lavados ritualmente, participen los viernes día santo en la oración comunitaria de la mezquita, dirigida por el imán.
También pueden asistir a ella las mujeres, decentemente vestidas y situándose detrás de los hombres.

Otro de los deberes musulmanes es la limosna anual o de cada cosecha. Se destina a los indigentes, a costear la guerra santa o a otras necesidades públicas.
Los fieles deben ayunar el mes del Ramadán, que conmemora la primera revelación de Alá a Mahoma.
El ayuno dura mientras hay luz diurna y obliga desde la pubertad.

Al menos una vez en la vida cada fiel ha de peregrinar a La Meca, en recuerdo de la última vez que Mahoma visitó esa ciudad en junio del año 632.
Allí está la Caaba (cubo), piedra negra que el ángel Gabriel habría lanzado a la tierra por orden de Alá y recogió Abraham, constructor del recinto de la Caaba.
La piedra, que representa la mano y el ojo de Dios, se halla enmarcada en plata y todo ello recubierto con grandes telas.

La peregrinación está salpicada de ritos: vestimenta especial, perfumes, rapado del cabello..., y de oraciones y vueltas en torno a la Caaba. Quienes al ponerse el sol participan en la carrera desde el Monte de las Misericordias hasta la localidad vecina de Muzdalifa recitando: «Henos aquí, Señor, a tu servicio», obtienen el perdón de todos sus pecados.

La guerra santa, yihad, es otra de las obligaciones del Islam. Tiene dos variantes: la gran yihad, o lucha interior contra las malas costumbres del alma; y la pequeña yihad, o guerra contra los infieles, si ponen en peligro la paz o la seguridad de la comunidad islámica.

El Corán prescribe la pureza ritual, lavatorios requeridos si se va a participar en algún acto de culto.
También dicta normas determinadas sobre los alimentos y bebidas.
No se pueden comer animales impuros carnívoros, cerdos, peces sin escamas, ni los que hayan sido sacrificados de modo profano: sin invocar a Alá ni orientarlos hacia La Meca. Se prohíbe el consumo de alcohol y de cualquier droga.

Por otra parte, en muchos de los pueblos musulmanes se sigue practicando la circuncisión de los niños y la ablación de las niñas.

División

Los sunnitas (tradicionalistas), obedientes a las cuatro escuelas que se reconocen como ortodoxas, constituyen la rama principal del Islam.
La mayor escisión de los musulmanes, ocurrida poco después de la muerte del Profeta, es la de los chiíes o chiítas. Aunque en tiempos tuvieron mayor preponderancia, hoy sólo representan un 10% del total, fundamentalmente en Irán e Irak.

Entienden que Dios designa a los ayatollah (guías supremos) a través de Mahoma; más aún: todo el imanato lo consideran de institución divina y vinculado a los descendientes de Alí yerno de Mahoma por su boda con Fátima, apartado del califato sucesorio por las intrigas de Aisha, la esposa preferida del Profeta.

También incluyen la guerra santa como uno de los pilares de la fe.

Existen otras muchas escisiones menores, de las que la más singular es el sufismo. Su anhelo es la identificación con Alá: llegar a convertirse en alguno de los atributos divinos mediante el aniquilamiento del yo por la pobreza, el celibato, la compunción, la lucha ascética, la obediencia a sus maestros y el retiro.

Dentro del Islam, según los lugares y épocas, los sufíes pasan de la veneración a la incomprensión. Los derviches son sufíes de espíritu que no son capaces de llevar vida eremítica y profesan una regla adaptada para su vida en el mundo.

Mentalidad musulmana

El Islam es una religión totalizante. Pretende incluir a todos los hombres y a todo lo humano.

Cualquier otra religión es apostasía, pues «toda persona nace musulmana, pero a veces los padres o la educación la pervierten». Islam y religión son sinónimos. Incluso afirman que «la segunda venida de Cristo será para reconocer el Islam como única religión verdadera.

Cristo practicará el Islam durante 40 años y los cristianos se harán musulmanes».

En los primeros tiempos, al apóstata se le condenaba a muerte, y esta mentalidad sigue planeando sobre muchos musulmanes de hoy.

De ahí la tentación fundamentalista, con sus fuertes apoyos en la tradición. No obstante, la necesidad de convivir durante muchos siglos con pueblos sometidos donde no eran mayoría, tornó más tolerantes a los musulmanes: a los no conversos les permitían vivir, pagando fuertes impuestos.

La fe islámica es personal, pero llamada a configurar lo familiar, lo político y lo social en exclusiva. Todo queda subordinado a la religión. Los pueblos sometidos al Islam no tienen más que una cultura: la musulmana. La unión de lo religioso y lo civil se ve como un mandato de Alá.

El deseo de todo auténtico musulmán es que la entera humanidad se convierta al Islam y que sus preceptos sharía sean acatados en todo el orbe.
Se ha afirmado que los musulmanes extrapolan el monoteísmo, haciendo de la unicidad algo sinónimo de verdad: un solo Profeta, un solo Libro, una sola umma (comunidad), una sola autoridad...

Todo musulmán tiene la obligación de extender el Islam y de impedir la apostasía; si es gobernante, con las leyes pertinentes.

Por esta razón, los hijos de un musulmán tenidos con una mujer de otra religión, pasan por ley a ser mahometanos y no al revés.

Difícil apertura

En 1923, Mustafá Kemal es nombrado Presidente de la República turca y acomete la tarea de occidentalizar la vida político-social de Turquía. Lo mismo intentan los Sha de Persia desde 1926 hasta su derrocamiento en 1978.

Otros, una minoría intelectual educada en universidades europeas, han pretendido reformar el Islam: llegar a su núcleo y quitar las adherencias histórico-culturales, para dejar paso a un islamismo unido y democrático de corte federalista. Es el caso de Nasser en Egipto, Burguiba en Túnez e incluso de Gadafi en Libia.

Finalmente, los fundamentalistas no admiten ni occidentalizaciones ni reformas. Están dispuestos a la guerra santa, en primer lugar contra sus hermanos contaminados de herejía.

La purificación o defensa del Islam quieren acometerla desde los centros de poder y desde el pueblo. El punto 5 del credo de los fundamentalistas Hermanos Musulmanes dice: «Creo que la bandera del Islam debe dominar sobre la Humanidad y que todo musulmán está obligado a educar al mundo según las reglas islámicas.
Me comprometo a luchar, mientras viva, en la realización de esta misión y a sacrificarle cuanto poseo».

Curiosamente, algunas reivindicaciones fundamentalistas se refieren a realidades no genuinamente musulmanas, como el sador, velo que usaban las mujeres de Arabia siglos antes de Mahoma.

En la actualidad una parte del mundo árabe se ve sumido en la lucha contra Israel y, de modo más general, en un subdesarrollo socio-cultural que no favorece el implante de las tesis fundamentalistas.

La apertura, entendida como libertad religiosa, necesita un replanteamiento sereno y firme del mensaje islámico. Quizá si se entendiese que Alá señaló a Mahoma un camino que debe andarse con libertad y que la guerra santa la pequeña yihad no es un pilar de la fe, sino un medio elegido en un contexto histórico determinado, y, por otra parte, se decantase lo accesorio para no hacer de ello algo primordial o dogmático, quizá entonces quedase abierta la vía de entendimiento y de progreso que hoy piden tantas personas de todos los credos, también dentro del Islam.

Islam, cristianismo y judaísmo

Para Mahoma, Jesucristo es un verdadero profeta, nacido virginalmente de María, aunque no es Dios. Su predicación es verdadera, pero no completa.

Los Evangelios son libros inspirados, divinos, pero precisiones posteriores señalan que han quedado adulterados; en la actualidad se prohíbe su lectura.
Además, la predicación de Cristo no habría sido fielmente recogida por sus discípulos. Por eso afirman, reconocen tres personas divinas: Padre, Hijo y María; cuando Jesucristo dice que enviará al Espíritu Santo, lo que dijo es que rogaría a Alá para que enviase al muy alabado, es decir, a Mahoma; la muerte de Cristo fue sólo aparente «sufrió un desmayo y Alá lo elevó hacia Él» y no sería redentora...

Estas afirmaciones, entre otras, hacen imposible conciliar ambas confesiones. Para un cristiano, el Islam como religión supone un retroceso de siglos en la Revelación.

¿Qué aporta Mahoma?
¿En qué consiste su pretendida plenitud de Revelación?

Un estudio comparativo desapasionado muestra que sus afirmaciones teológicas básicas son judaicas, precristianas: la creencia en un solo Dios, creador del universo y, por tanto, de los ángeles y de los hombres; la fe en el juicio particular y universal; la retribución eterna del cielo o el infierno.

Por paradójico que pueda parecer, los pilares de la fe musulmana son los mismos que los de la judía. Incluso ambas religiones rechazan a Cristo. Sólo hay un punto básico de divergencia entre judíos y musulmanes: la adhesión a Mahoma, nuevo Moisés que los hebreos no reconocen.
Ese punto, junto a multitud de tradiciones distintas y enfrentamientos multiseculares, parecen mostrarnos religiones absolutamente dispares, cuando lo común en la fe de ambas es asombrosamente casi todo y su Dios es el mismo.

EXPANSIÓN ACTUAL POR EL MUNDO

Comparada con otras, el Islam es una religión sucinta y liviana, con unos deberes cuyo incumplimiento no impide ir al Paraíso siempre que se esté predestinado, aunque las faltas hayan de purificarse. Esta característica, junto a otras causas, ha favorecido su expansión.

La geografía del Islam ocupa hoy una ancha banda de países que se prolonga desde el Atlántico al Pacífico, cruzando el Índico: está implantado en el entero Norte de África y Sur de Asia, con la excepción relativa de India y salvo en Indochina.
Se asoma a Europa por Albania y Bosnia, pero mantiene notables minorías en Rusia y en las naciones en su día sometidas al imperio otomano.

Actualmente se cifran en 1.100-1.200 millones las personas que profesan el Islam. Con 170 millones Indonesia es el país con mayor número, seguido de Pakistán, con 120.

En Europa Occidental, la expansión moderna comenzó con la llegada masiva de emigrantes islámicos hace cincuenta años y se acrecienta cada día, gracias sobre todo a la elevada natalidad.

Los musulmanes son ahora casi siete millones en Francia, más de dos en Alemania, rondan esa cifra en Reino Unido, unos 500.000 en Italia y Holanda, o entre 350.000 y 400.000 en España. En América y Oceanía el fenómeno es semejante, aunque sin llegar a este orden de cifras.

12.9.04

"Las Madrasas" enseñanza del integrismo islámico

Son niños de siete años. Viven internos en las madrasas, escuelas coránicas, pegadas a las mezquitas.
Visitan a sus padres sólo dos viernes al mes, un detalle que hubiera encadilado a Rousseau.
Recitan durante ocho horas el Corán con ritmo monocorde. Las voces de unos y de otros se unen en una confusión reiterativa. De vez en cuando, el mulá corrige su entonación.


Han de interiorizar el libro. Para ello, mientras se balancean en la forma semita, cierran los ojos y aprietan los dedos contra la frente como para ayudar a impulsar las Sunnas coránicas hacia su interior.


Es un sistema de lavado perfecto, pues ni tan siquiera reciben otro tipo de conocimientos, como matemáticas o geografía. En Pakistán hay 28.000 madrasas
. Con esa educación cercenada son un grupo interesado en la islamización de la sociedad, pues sólo así encontrarán ocupación.

De los hijos de los refugiados afganos de etnia patsún salieron los talibán, "alumnos de madrasa".

En las de Afganistán se ha formado a un millones de alumnos. Se enseña un Islam reaccionario.

Un grupo selecto, las madrasas yihadi, son auténticas escuelas de terroristas, donde se prepara para la guerra santa. Estas madrasas sólo seleccionan a los estudiantes más comprometidos y han formado al menos a cuarenta mil jóvenes dispuestos a morir con tal de defender su fe. Todos habrían efectuado el bait al maut, el juramento de morir por el Islam. Constituyen los canales formativos del integrismo de tercera generación. 


El Integrismo no existiría sin Arabia Saudí

.