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28.8.05

Las pretensiones que los musulmanes esperan de Suecia



Hoy sábado 29 de abril 50.000 suecos sufrieron un choc cardiaco al leer en el periódico las peticiones que los musulmanes han enviado por mediación de un comunicado de siete paginas a todos los partidos políticos, donde argumentan que la ley islámica debería ser institucionalizada en “Suecia” para una mejor integración de la comunidad musulmana.

Este es el segundo país europeo, Francia fue pionero, que comienza a tener los problemas que comporta la inmigración musulmana, sobre todo a medida que alcanza un considerable aumento la comunidad, un colectivo problemático para Europa por su desinterés y negación a una plena integración y respeto a las leyes de los países que los acogen.

¿Permitir sus propias leyes hasta el punto de que lo coherente sería aceptar la aplicación de la sharia en occidente, para una buena integración?

Estas son las peticiones:

Escuelas especiales para musulmanes.

- Que las piscinas públicas dispongan de horarios diferentes para niños y niñas.

- Que se respeten los días festivos del calendario musulmán, (es de suponer que esto empeorara la relación con las empresas, a la hora de elegir plantilla, ya que cada país dispone de sus propios días festivos).

- Que los imanes puedan ser árbitros en los divorcios, (difícilmente con leyes que denigran a las mujeres, y totalmente opuestas a las constituciones Europeas, ).

- Que el estado subsidie la construcción de mezquitas, sin necesidad de permisos especiales para construirlas, donde y cuando quieran.

- Prestamos sin intereses.

Ahora falta ver la reacción de los partidos políticos y de la ciudadanía, a decir verdad los europeos ya estamos contemplando la posibilidad de ser cautivos de los musulmanes, y los cristianos perseguidos (no en oriente que ya estan perseguidos hoy en día) tambien en el propio occidente.

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27.8.05

Derechos de los inmigrantes musulmanes


LOS CASOS DE ALEMANIA Y ESPAÑA


Un mes y pico después de los graves acontecimientos acaecidos con motivo de la publicación de las caricaturas de Mahoma en Dinamarca, seguimos escribiendo ríos de tinta, analizando y tratando de buscar alguna solución al conflicto desencadenado desde Oriente hacia Occidente, situación que se viene repitiendo a partir de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York.

La inmigración musulmana no ha dado grandes problemas en los países en los que viven millones de musulmanes hasta ahora. Groso modo, se han ido integrando con sus costumbres en las sociedades de acogida. Han construido sus mezquitas, se han constituido en asociaciones de diferente índole para defender sus derechos, han llegado a acuerdos con los gobiernos de acogida, acuerdos bastante buenos para estos ciudadanos, como puede comprobarse en el caso de España y que no solo no dificulta su actividad en nuestro país, sino que han obtenido derechos que no tienen los cristianos en los países musulmanes.

Es claro que sin existir un motivo aparente a este despropósito que venimos padeciendo los occidentales, son los fundamentalistas de Oriente los que vienen empujando a sus gentes repartidas por todo el mundo para acabar con la civilización Occidental, aprovechando la juventud de la mayoría de ellos, que no tienen todavía criterio para apreciar las bondades de nuestro sistema, que aún con todos sus defectos, es el menos malo y muchas veces, el único que conocen y contra el que luchan, aconsejados por líderes decididos a que no disfruten del Estado del Bienestar que ellos niegan en sus propios países y que empujan a muchos de sus ciudadanos fuera de sus fronteras.

Se exponen a continuación dos ejemplos, Alemania y España, con el fin de señalar que es precisamente a través de las asociaciones y acuerdos adquiridos con los gobiernos, por donde sería deseable establecer un modelo de convivencia, en el que musulmanes y occidentales seamos capaces de convivir en paz con el respeto como única bandera.

El caso de Alemania

A menudo nos quejamos de que el problema de la integración de ciudadanos musulmanes en nuestro país es un problema exclusivamente nuestro, por la larga tradición de inmigración marroquí que recibimos todos los años legal o ilegalmente.

Sin embargo, hay otros países, como Alemania, en el que también se han visto abocados a buscar soluciones de integración de unos inmigrantes musulmanes, en su caso, predominantemente turcos, que buscan una vida mejor en este país centroeuropeo, especialmente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania precisaba toda la mano de obra posible para reconstruir un país que además de ser el gran perdedor de la contienda, había quedado dividido en dos por un vergonzante muro derribado hace 15 años, y diezmado, sobre todo, en lo que a población masculina se refiere.

Este es el país que se encuentra la comunidad turca a mediados del siglo XX. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, son los mismos turcos los que deciden integrarse en el país de acogida mediante asociaciones, con el fin de reivindicar su derecho a ser considerados ciudadanos tan de pleno derecho como los mismos alemanes.

Los turcos contaban con un excelente caldo de cultivo para sus reivindicaciones, gracias a que la Ley Fundamental de 1949 expresaba la necesidad de proteger los derechos de las minorías en Alemania. La experiencia del nacionalsocialismo había sido un claro escarmiento para señalar el camino y no volver a caer en los mismos errores.

Esta Ley Fundamental garantizaba la libertad de credo y conciencia, además de permitir su práctica religiosa sin problemas. Esta libertad queda todavía más expresa en la Ley de Asociaciones de 1964, que privilegiaba estas asociaciones religiosas protegiéndolas de la prohibición que se aplicaba a otras asociaciones cuando sus fines atentaran contra el orden constitucional.

Gracias a esta regulación, las mezquitas han desempeñado en Alemania un papel fundamental, no solo en el ámbito religioso (son más de 2500 las mezquitas que existen hoy en Alemania), sino en el papel de convertirse en el núcleo y árbitro en la oferta de otros servicios, que van desde cursos de Corán, celebraciones religiosas, hasta actividades deportivas y de ocio que atraen a muchos jóvenes.

De esta forma, las mezquitas cumplen el doble servicio de integración religiosa y cultural de los musulmanes en Alemania de forma positiva y sana.

Pero todavía hay más. Estas organizaciones no se constituyen por libre, sino que encauzan su actividad bajo el paraguas de tres organizaciones de bastante peso en la Alemania musulmana: La Unión Turco- Islámica, La Comunidad Islámica Milli Görus y la Unión de Centros de Cultura Turcos.

Aunque de corte diferente, ya que algunas están adscritas a partidos políticos, y unas son más laicas que otras, lo cierto es que la finalidad de todas ellas es la de conservar la religión y tradiciones musulmanas- sobre todo turcas- a la par que limitan la influencia de organizaciones extremistas, tratando de difundir un entendimiento laicista del Islam. En algunos casos, incluso los imanes son nombrados por el Gobierno turco, como medida de garantía legal y moral de estos imanes.

El 11 de septiembre, punto de inflexión

A pesar de que Alemania tiene una fuerte tradición asociativa en este ámbito, y que hay una buena relación entre los responsables de estas asociaciones y los sucesivos gobiernos alemanes, es cierto que en los últimos años se han detectado algunos focos de extremismo en asociaciones creadas al amparo de la buena situación y armonía que vienen desempeñando las asociaciones tradicionales.

El 11 de septiembre es el punto de referencia para las autoridades alemanas, para comenzar a estudiar alguna estrategia que permita controlar la situación en caso de que Alemania se vea ante un peligro como el ocurrido en Estados Unidos.

Se empieza por retomar la legislación penal. Los partidos políticos acuerdan que la ley no es suficientemente adecuada para proceder contra asociaciones consideradas criminales o instigadoras de actos violentos, de modo es que en 2001 se suprime el “privilegio de la religión” recogido en la mencionada ley de Asociaciones, como primera medida cautelar, ante la posibilidad de que en determinadas mezquitas se esté propagando un mensaje nada pacífico como venía siendo hasta los atentados de Nueva York.

De esta forma, las asociaciones religiosas están sujetas a la misma vara de medir que el resto de asociaciones, perdiendo su invulnerabilidad específica que había nacido como consecuencia de los hechos nefastos del nacionalsocialismo, al que se ha aludido anteriormente.
Las asociaciones fundamentalistas de nuevo cuño quedan por tanto sometidas al orden constitucional del resto de las asociaciones.
Es claro cómo Alemania ha sabido adaptar su legislación a cada momento de su historia, no permitiendo en lo posible que ocurra nada de lo que haya que lamentarse.

En paralelo, esta arraigada costumbre de los inmigrantes musulmanes en Alemania de reunirse bajo una asociación, ha llevado a los políticos a promocionar las llamadas “auto-organizaciones de los inmigrantes” cuyo fin es el de reforzar la integración de los nuevos ciudadanos en una denominada sociedad intercultural, donde los diferentes colectivos se toleren, interactúen y se enriquezcan conviviendo en paz. Se ha sabido hacer de la necesidad, virtud.
Por Ana Ortiz
Gees

22.8.05

Perdonad a los dhimmies

Cuando en 1047 las tropas reales asesinaron en El Cairo al judío Abú Said, su hermano, por toda reacción, les ofreció 200.000 dinares para asegurarse protección. Lo documenta el profesor Mordejai Nisán, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en su libro Las minorías en Oriente Medio (2002), donde encuadra la insólita reacción en el "síndrome del dhimmi", es decir, la actitud de sumisión al agresor que adoptaban quienes tenían el estatus de "monoteístas tolerados" bajo los regímenes islámicos. El dhimmi oprimido o violentado se limitaba a pedir disculpas de su agresor, o a hacerle obsequios.

A pesar de la guerra de defensa que libra Occidente contra el islamismo, hay agredidos que no reparan en la agresión y dan por sentado que los gestos de reconciliación y las ofrendas deben provenir de sus propios países, blancos del embate. El caso más conspicuo de ese postulado es Israel, del que se espera que siempre indemnice y beneficie a quienes lo atacan, aun a los más brutales de entre ellos.

El agresor sabe cómo avivar la llama del síndrome del dhimmi, nos pone siempre a la defensiva por medio de tres métodos:

– Denuncia una ficticia discriminación general contra los musulmanes. El Consejo sobre las Relaciones entre el Islam y EEUU (CAIR), fundado hace una década con el objetivo de "presentar una imagen positiva del Islam", lo intenta mayormente protestando por "crímenes antimusulmanes", sobre los que miente, para obligar a la sociedad occidental a justificarse constantemente.

– Relativiza el sufrimiento que los islamistas producen presentando su odio como una forma más de los muchos enconos que pululan por ahí. Así, para minimizar los estragos de la judeofobia han acuñado el concepto de islamofobia, con el que describen los prejuicios contra el Islam. La comparación es risible.

La judeofobia es el odio más universal, difundido y letal, con más de dos milenios de ininterrumpida antigüedad. Ha producido matanzas a lo largo de los siglos, y llegó a su nadir hace seis décadas, con el exterminio planificado de la tercera parte del pueblo judío.

¿Cómo comparar este suplicio con meros prejuicios de grupo, despreciables como sean? ¿Hubo acaso campos de exterminio de musulmanes, o ideologías que propusieran aniquilar a todos los mahometanos del mundo, o movimientos destinados a barrer del mapa a los países mahometanos? No, pero las quejas contra la pretendida "islamofobia" persisten, con el objeto de poner Occidente a la defensiva y así dar vuelta al dedo acusador que se cierne, con justa razón, contra el islamismo.

– Agita de vez en cuando supuestos "ejemplos de agresión antiislámica", que confirmarían su diagnóstico de que el Islam es más víctima que victimario.

Hace unas semanas hubo dos muestras excelentes de la maniobra. La menos conocida fue la supuesta blasfemia con que un lector anónimo habría manchado una página de un libro usado.

La estudiante islamista Azza Basarudin –residente en EEUU– adquirió hace un mes por internet un Corán usado; según su relato, al abrirlo vio una grosería manuscrita: "Muerte a los musulmanes". Así cuenta Basarudin su reacción: "Dejé caer el libro sin saber qué hacer. Después del 11-S había estado paralizada, y ahora noté que el miedo regresaba".

La manipulación es notable: podría suponerse que el 11-S no fue un ataque de musulmanes sino contra musulmanes, y que el asesinato de 3.000 personas es comparable a un garabato en un libro viejo, aun si se tratara del más ofensivo del mundo.

Pero la Basarudin supo sobreponerse rápidamente a su mentada parálisis: exigió una abarcadora investigación por parte de la cadena que vendió el libro, una condena pública contra el vituperio antimusulmán, una donación a la agrupación islamista en que la milita y el compromiso de los responsables a "una política de tolerancia cero hacia este tipo de conducta". Logró todo ello (y también que a la librería en cuestión se le prohibiera seguir vendiendo el Corán) gracias a una movilización (18-5-05) que el Consejo Musulmán de Asuntos Públicos organizó en el Centro Islámico del Sur de California.

El otro ejemplo fue que la revista Newsweek informó (9-5-05) de que los interrogadores en la base norteamericana de Guantánamo habían arrojado al retrete ejemplares del Corán para presionar a sus interrogados. Posteriormente la revista se retractó, pero, en el escándalo producido por la publicación, 16 personas murieron en manifestaciones antinorteamericanas en Afganistán.

En Malasia se quemaron públicamente banderas de EEUU e Israel (27-5-05). Podría sorprender la inclusión de Israel, ya que nada tenía que ver en la cuestión, pero no olvidemos que para estos fanáticos la mera existencia del pueblo judío mancilla el Corán.

La noticia de la "profanación" llevó a una exhaustiva investigación del ejército norteamericano, después de la cual el general Richard Myers –jefe del Estado Mayor Conjunto– declaró (6/6/05) que estaba entrenándose al personal militar sobre el trato apropiado a loa libros religiosos, y que se habían comprobado tres casos de manejo indebido del Corán por parte de soldados.

De las 68.000 personas que fueron detenidas en el marco de la guerra contra el islamismo, 28.000 fueron interrogadas. Hubo 325 acusaciones de maltrato, de las que 100 fueron confirmadas. Diez casos apuntaban a gestos irrespetuosos hacia el Corán, pero no se había revelado ningún caso en que fuera arrojado al retrete, como originalmente se dijo. En cinco casos, algunos ejemplares del Corán habían sido pateados adrede. Adicionalmente, resultaba de la investigación que varios presos musulmanes usaban volúmenes del Corán como almohada, y que algunos de ellos habían arrojado sus páginas a los inodoros para bloquearlos.

El atropello, relativamente menor, no había sido cometido por orden del Gobierno norteamericano, pero el síndrome del dhimmi alentaba a éste a dar explicaciones y pedidos de disculpas. Alentados por ello, algunos presos palestinos arguyeron (7-6-05) que el comando Najshón del ejército israelí había ingresado en la cárcel de Meguido para profanar libros del Corán, lo que fue expeditamente desmentido por las autoridades hebreas.

En cualquier caso, el punto fundamental era soslayado, y fue gracias a un musulmán moderado que algunos abrieron los ojos en Occidente. Un musulmán que reside fuera de los países árabes, para no pagar con la vida su sinceridad.

La más sagrada hipocresía

Alí al Ahmed publicó (20-5-5) en un diario norteamericano un artículo, titulado La más sagrada hipocresía, que debería servir de guía:

"Con las revelaciones de un supuesto maltrato al Corán, gobiernos musulmanes reaccionaron airadamente. Su ira podría haber sido atendida si el Gobierno norteamericano hubiera adoptado una política de profanar nuestro Corán. Pero no se alegaba eso. Como musulmán, puedo comprar copias del Corán en cualquier librería de EEUU, estudiar sus contenidos en innumerables universidades norteamericanas o ver cómo sus museos gastan millones en exhibir y celebrar el arte y herencia islámicos.

En contraste, mis hermanos cristianos y de otras religiones en Arabia Saudí (de donde provengo) no tienen derecho siquiera a tener una copia de sus libros sagrados. El Gobierno saudí profana y quema las Biblias que sus fuerzas de seguridad confiscan tanto en los puestos fronterizos desde donde se inmigra al reino como durante las redadas contra los exilados cristianos mientras rezan privadamente.

Después de la publicación en Newsweek el Gobierno saudí hizo oír su estruendosa desaprobación y pidió una rápida investigación. Pero en Arabia Saudí, bajo el gobierno de la extremista secta wahabí, la Biblia sigue prohibida y puede ser causa de muerte, arresto o deportación. En septiembre de 1993 Sadek Mallallah, de 23 años, fue decapitado en Qateef por tener una Biblia (…) en Arabia Saudí está prohibido el ingreso o la exhibición de cruces, estrellas de David o cualquier otro símbolo religioso desaprobado por la teocracia wahabí.

Los 30.000 norteamericanos que allí trabajan no tienen derecho de celebrar la Navidad o la Pascua (…) En el programa de estudios de Arabia Saudí los judíos y cristianos son considerados descarriados y enemigos eternos.

La lección es simple: si los musulmanes desean que otras religiones respeten sus creencias y su libro sagrado, deberían dar el ejemplo".


En efecto, la lección es simple, pero se le escapa al juez italiano de Bérgamo, Armando Grasso, quien dispuso (25-6-05) que la escritora Oriana Fallaci fuera enjuiciada por difamación del Islam. En La fuerza de la razón –publicado el año pasado– Fallaci menciona a las miles de víctimas asesinadas en nombre del Corán y concluye que "la fe islámica muestra odio en vez de amor y esclavitud en lugar de libertad".

Así ganaba Adel Smith, el islamista que había presentado la demanda original, a quien poco le importan los atropellos concretos, generalizados y violentos, que en el nombre del Islam se perpetran contra otras religiones, ni tampoco los asesinatos, concretos y demostrables, con que islamistas como él vienen arremetiendo desde hace años.

Contrariado, el ministro italiano de Justicia, Roberto Castelli, arguyó que "en el libro de Fallaci hay una crítica muy fuerte, pero no hay difamación". No reparó en que a los dhimmies no se nos permite criticar.

Gustavo D. Perednik es autor, entre otras obras, de La Judeofobia (Flor del Viento), España descarrilada (Inédita Ediciones) y Grandes pensadores (Universidad ORT de Uruguay).
Libertad Digital.

21.8.05

La Colonización silenciosa de España


“Hace cien años, Occidente mandaba en el mundo como resultado de siglos de conquistas y colonizaciones. Ahora poco queda del imperialismo occidental más allá de la declinante presencia militar de Estados Unidos en el Medio Este y en Asia.

Entonces, la frontera entre Occidente y Oriente estaba localizada en algún punto en las proximidades de Bosnia-Herzegovina. Ahora parece pasar por cada ciudad europea (...). El frágil equilibrio de la civilización puede colapsar muy rápidamente incluso donde los diferentes grupos étnicos parecen bien integrados”.

Son palabras del historiador Niall Ferguson en su nuevo estudio ‘The War of the World”, disponible en las librerías británicas a partir del 1 de junio, pero en el que ya se ha basado una serie de televisión cuya emisión coincidirá en el Reino Unido con la aparición del libro.

La “inundación” de España por emigrantes ilegales africanos, según la expresión utilizada por el habitualmente frío The Times, coincide con la aparición del estudio de Ferguson que recuerda cómo, frente a las tasas reproductivas de los países islámicos o de las familias islámicas en Occidente, “los europeos, dicho en pocas palabras, han dejado de reproducirse a sí mismos”.

En este sentido, según el historiador británico, España se encuentra en el comienzo de la creación de una “Eurabia” que sustituirá a la actual civilización europea laica y democrática, y que ya ha comenzado a desarrollarse con la "colonización" de amplias zonas del territorio español.

“Piensen en Marruecos, donde la tasa de crecimiento de la población es siete veces más alta que en su vecina España.

En la zona más septentrional de Marruecos, justo enfrente de Gibraltar, se encuentra el minúsculo enclave español de Ceuta, uno de los pocos remanentes del pasado imperial de España.

Sin embargo, hoy, ya no es la plaza de un agresivo imperialismo europeo sino un baluarte defensivo mantenido por un continente sitiado”, afirma Ferguson. “Acampados fuera de Ceuta se encuentran miles de personas del Magreb y de más allá, algunos huyendo de zonas de conflicto, y otros, simplemente, buscando mejores oportunidades económicas.Allí se sientan por días, esperando la oportunidad de deslizarse a la espalda de las patrullas españolas de frontera”.

“El poder nuclear no es la única arma que Irán tiene a su disposición. Su población está creciendo siete veces más rápido que la del Reino Unido. El Islam está ganando el juego de los números”, constata el historiador para describir un proceso para el que cita el ejemplo de la localidad andaluza de El Ejido, “simplemente una manifestación de lo que algunos llaman Eurabia”, según Ferguson, y donde a comienzos del año 2000 se produjeron graves incidentes entre la población autóctona y la emigrante marroquí tras varios delitos graves -violaciones y asesinatos, incluidos- cometidos por miembros de esta última.

En referencia a Marruecos y a España, el autor de 'The War of the World' afirma: “Una joven sociedad al sur y este del Mediterráneo está colonizando en silencio, en el sentido original romano de la palabra, un envejecido y laico continente al norte y al occidente de ella.

Hoy, al menos 15 millones de musulmanes tienen su hogar en la Unión Europea, un número que se incrementará de forma segura”.

“La profecía del historiador Bernard Lewis de que los musulmanes serán mayoría en Europa a finales del Siglo XXI pude haber ido demasiado lejos, pero ellos, los musulmanes, podrán sobrepasar en número a los creyentes cristianos, dado el derrumbe de la asistencia a las iglesias y de la fe religiosa en Europa”, continúa el historiador, quien a continuación se introduce en el “resentimiento de parte de lo que podríamos llamar los europeos antiguos” y cómo “periódicamente, la violencia estalla” entre las dos comunidades.

“El hecho de que una minoría de los musulmanes europeos –no sólo de primera generación de emigrantes- se haya terminado relacionando con organizaciones extremistas islámicas se añade al antagonismo mutuo”, constata Ferguson.

Por ello, la conclusión que el historiador extrae de este panorama es que “las fuerzas oscuras” que presidieron el extraordinariamente violento Siglo XX podrían continuar activas en el actual aunque con otros actores.

Ferguson, que apoyó la intervención occidental en Irak, continúa considerando necesaria la presencia de los ejércitos de ocupación en la zona dado que la incipiente, si no ya abierta, guerra civil entre sunitas y chiítas iraquíes podría contagiarse a los estados vecinos.

“¿Y quien puede predecir cuáles serían los efectos de tal ‘Gran Guerra’ del Medio Este en las multiétnicas ciudades de la vecina Europa?”, se pregunta Ferguson a modo de inquietante conclusión abierta.

Ferguson, profesor en las universidades de Harvard y Oxford, entre otros centros educativos e investigativos de referencia mundial, ha sido calificado de ‘revisionista’ por el ‘establishment’ historiográfico que cuestiona no sólo sus reinterpretaciones de acontecimientos históricos -por ejemplo, su reinterpretación de la Primera Guerra Mundial- sino su análisis de los procesos contemporáneos en marcha, actualmente centrados en el desvelamiento de lo que él y otros expertos denominan ya abiertamente como ‘Eurabia’, es decir, una Europa bajo el control de amplias poblaciones musulmanas asentadas en el Viejo Continente que instalarían en él una prolongación de las agresivas teocracias musulmanas del Medio Oriente.

Tras su famoso artículo en el New York Times titulado precisamente "¿Eurabia?", en referencia a la derivación étnica y social del cotinente europeo, el propio Ferguson es citado como uno de los teóricos más agresivos en la denuncia del fin de la laica y occidental Europa en favor de una Europa musulmana bajo el imperio de la 'sharia': La emigración islámica, junto con su renuncia a la integración dentro de los valores democráticos occidentales, no estaría sino fomentando un proceso que muchos consideran ya inevitable.

Se considera a la historiadora judía británica Bat Ye’or, nacida en Egipto, como la creadora del término ‘Eurabia’ ya en los años setenta del siglo pasado, mientras que otras dos mujeres se convertían más recientemente en las caras más beligerantes y conocidas contra la ‘silenciosa invasión colonizadora’ musulmana en Europa.

La periodista italiana Oriana Fallaci ("La rabia y el orgullo", .pdf) y la somalí, Ayaan Hirsi Ali, calificada de "islamófoba" o de "extrema derecha" incluso por sectores musulmanes occidentales que se autocalifican de 'moderados', hasta hace unos días refugiada en Holanda y hoy a punto de iniciar una nueva vida en Estados Unidos, todas ellas denunciantes de los valores opresivos del islamismo a partir, en el origen de sus críticas, de la defensa de los derechos de las mujeres en las sociedades musulmanas.

Por Niall Ferguson

20.8.05

La carcel, vivero de radicales.

En el interior de las celdas, cuando un islamista, normalmente imberbe, pronunciaba un discurso, solía tratarse de una soflama moral que insistía sobre la depravación de las buenas costumbres y la influencia negativa de Occidente a través de la televisión", confiesa Murad, un ex comerciante de Casablanca, al semanario marroquí Tel Quel, después de haber sido acosado por los salafistas durante su paso por la cárcel.

Tras los atentados de Casablanca, hace ahora tres años, las autoridades marroquíes tomaron sus precauciones sobre el encarcelamiento de los que fueron acusados como cabecillas de movimientos radicales islamistas o que a través de sus discursos en la mezquita invitaban a seguir los pasos de Ossama Bin Laden.

Mohamed Fizazi, Abu Hafs y Hassan Ketanni estaban en el punto de mira de los servicios secretos desde hacía tiempo y cuando fueron sentenciados a entre 20 y 30 años de cárcel se les aisló del resto de los presos para que no hicieran proselitismo.

En cambio, los más de dos mil presuntos islamistas detenidos por organización de banda armada o por planear atentados contra los bienes públicos comparten celda con presos comunes.

Dris, un traficante que pasó cuatro años en la prisión de Oued Laou, explica que recibió durante todo el tiempo que duró su encarcelamiento donaciones, ropa y pequeños libros religiosos con enseñanzas del islam. Dris también confirma que al salir de la prisión rechazó las propuestas de un islamista que le esperaba en la puerta de la cárcel.

"Mi hijo frecuentaba las mezquitas, pero nunca fue extremista. Hoy veo rencor, odio en su mirada y tengo miedo de que caiga", se inquieta Zahra, la madre de un islamista detenido después de los atentados de Casablanca, en los que 12 kamikazes marroquíes del barrio popular de Sidi Moumen atentaron hace tres años contra objetivos occidentales, como la Casa de España, y causaron la muerte de 45 personas.

Que el proselitismo yihadista (a favor de la guerra santa) tiene éxito entre los prisioneros de delitos comunes es una realidad. "Son presa fácil. Durante los años setenta triunfaban los marxistas, hoy lo hacen los salafistas.

Para algunos detenidos es la forma de reencontrar una virginidad social, superar el sufrimiento y olvidar el sentimiento de culpa al predisponerse para aceptar con facilidad un discurso islámico basado esencialmente en la moral.

Así el delincuente se fabrica una nueva identidad social a bajo coste", analiza el psiquiatra Omar Battas en las páginas de Tel Quel. Compartir lecturas del Corán, problemas familiares o la rabia por la situación de los "hermanos" iraquíes o palestinos son los lazos en común con los que los islamistas se han asentado en las cárceles del reino marroquí.

En el norte del país, las cárceles de Tánger, Tetuán y Nador son, según la investigación de Tel Quel, el feudo del movimiento radical Al Takfir Ual Hichra (anatema y exilio) que se financia con el tráfico de hachís. Oen las prisiones de Casablanca, La Salé, Meknes o Sidi Kacem, dominadas por los partidarios de la Salafiya Yihadiya, donde comulgan los predicadores más populares del país.

Todos se sienten obligados a practicar la daâwa (predicación) "en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia", al margen de privaciones o penas. "Dos mil islamistas han sido detenidos después del 16 de mayo del 2003. No todos eran terroristas. Hoy están dispuestos a serlo. Y terminarán por salir...", tituló en primera página TelQuel para advertir de la avanzada gestación de la escuela de la yihad que existe en las cárceles de Marruecos.

El odio contenido hacia los servicios secretos que les interrogaron y torturaron a veces durante meses, y hacia las autoridades marroquíes por haber arruinado su humilde vida ordenando redadas arbitrarias en los barrios populares, ha engendrado la actual radicalización de los que antes hacían una vida normal de musulmanes y ha captado a los que no pisaban la mezquita.

La Vanguardia 13/03/2006
Isabel Ramos Rioja

18.8.05

Mujeres, un paso al frente.

Cuando entro en el saloncito de la Asociación Annassir (el vencedor), en el barrio popular de Sidi Bernusi de Casablanca, doy un respingo del susto. Después de pasar por un pasillo estrecho con un mural de fotos de detenidos islamistas me han sobresaltado unos bultos negros que se movían.

No son bultos, naturalmente; son mujeres. Son miembros del comité ejecutivo de la asociación en calidad de esposas de condenados, uno de ellos a muerte, acusados de diversos cargos.

Hay hermanas y madres de encarcelados, pero a éstas el velo les deja el rostro y las manos al descubierto, no como el niqab de las esposas.

Los hombres son minoría.

Las detenciones de islamistas, iniciadas en el año 2000 y multiplicadas a raíz de los atentados suicidas del 16 de mayo del 2003 en Casablanca, han llevado al primer plano a unas mujeres que jamás se habrían imaginado protagonistas de nada.
Cuando han visto a los hombres de su familia detenidos, han salido a defenderlos como hembra que protege a su camada. "La acusación contra mi marido, que era el emir de la Salafiya Yihadiya, es una difamación. Mi marido no reconoce más que a los jeques, a Mohamed Fizazi y a Omar Hadduchi", afirma con vehemencia Bushra Jairi.

Ambos están condenados a 30 años como inspiradores del l6-M con sus prédicas. En agosto del 2002, el arresto por parte de policías de paisano de Damir se produjo de forma violenta.
"Entraron y dispararon delante de mis hijos, que tenían dos y cuatro años. Un amigo de Mohamed murió y a él le pegaron ocho tiros en una pierna y dos en un brazo", explica.

La detención tuvo lugar en Duar Thomas, una barriada dentro del suburbio de Sidi Mumen, de donde meses más tarde salieron los suicidas de Casablanca.

Bushra siguió a su marido cuando éste decidió dejar la casa materna, situada en un barrio mejor que las chabolas de Sidi Mumen.
Safia, la madre de Damir, reconocía en una entrevista publicada por Maroc Hebdo que su hijo había sufrido una transformación que no comprendía: se había dejado crecer la barba, vestía qamis estilo afgano, se entrenaba sin parar en artes marciales y se relacionaba con "barbudos" a los que ella no podía ni saludar.

¿Qué pensaría al ver ahora a su esposa junto a hombres, marroquíes y kufar (infieles, como denominan a todo no musulmán)? En los movimientos salafistas la mujer no tiene ningún papel. No es el caso de otros movimientos islamistas en los que las mujeres tienen un papel activo aunque secundario.

La única protagonista es Nadia Yasin, la hija del líder de Justicia y Caridad, que asumió hace años el papel de portavoz del movimiento, incluso cuando su padre recuperó la libertad. En Palestina o Iraq las mujeres se han integrado en la lucha armada y han llegado a suicidarse como kamikazes.

La tendencia salafista, que persigue un retorno al islam primigenio cumpliendo las normas al pie de la letra, no concebía a las mujeres más que como esposas y madres que han de vivir separadas de los hombres que no sean de la familia.
No las concebían en el trabajo - a pesar de que Mahoma conoció a Jadiya, su primera esposa, porque trabajaba para ella como caravanero-. Bushra sigue de ama de casa y vive gracias a la ayuda de su familia y de la de su suegra, pero saca las uñas cuando un hombre, hermano de un policía detenido, intenta hacerla callar ante los extranjeros.

Badiaa Beda, esposa de Mohamed Mayaui, condenado a cinco años de cárcel, y Jadiya Al Yardi, esposa de Mustafa Dabt, condenado a cadena perpetua, sí han salido de casa para ganarse la vida. Venden ropa de segunda mano por su cuenta. "Con estos velos no nos dan trabajo en ningún sitio; para los maroquíes somos terroristas", dicen.

Todas se pusieron el niqab después de casarse - "mis padres no querían", dice Jadiya- y han vuelto a la casa paterna tras la detención de sus maridos porque la relación con sus suegros no era buena.

Bushra es un buen ejemplo del paso atrás - desde el punto de vista occidental- que han dado las últimas generaciones de mujeres del Magreb.

Mientras Bushra sólo habla el árabe dialectal su suegra también habla francés y ha trabajado en un banco para sacar adelante a la familia. La forma de vestir de la suegra es, también, más liviana. Cómo vestirá la nieta cuando crezca está por ver.

Isabel Ramos Rioja.
La Vanguardia, 14-03-06.

16.8.05

Violadores en nombre de Alá

Violaciones en cadena en Occidente

En Australia, Noruega, Suecia y otros países occidentales existe un crimen basado en criterios religiosos que está siendo ignorado: hombres islámicos que violan a mujeres occidentales por razones de fe.
Incluso los violadores se atreven a confesar sus motivos sectarios. . Cuando varios grupos de adolescentes australianas fueron hace poco objeto de degradación sexual por parte de unas bandas musulmanas en Sydney, se les llamó "putas" y "cerdas australianas" mientras eran perseguidas y agredidas sexualmente.

En el Tribunal Supremo de Australia un violador paquistaní testificó que sus víctimas no tenían derecho a decir que no, porque no llevaban hijab (no iban con velo).
Y este mismo año los australianos se sintieron ultrajados cuando el libanés Sheik Faiz Mohammed dio una conferencia en Sydney donde informó a su audiencia de que las víctimas no podían echar la culpa a nadie de la violación si no a ellas. Las mujeres, dijo, que llevasen poca ropa, invitaban a ser violadas.

Unos meses antes, en Copenague, el mufti y estudioso islámico Shahid Mehdi provocó una protesta generalizada cuando -lo mismo que su colega australiano- dijo que las mujeres que no llevaban un velo estaban pidiendo ser violadas.

El 'London Telegraph' informa que el estudioso egipcio Sheik Yusafal-Qaradawi, de visita en Gran Bretaña, dijo que las mujeres que fueran violadas debían ser castigadas si iban ligeramente vestidas en el momento de la violación. Y ñadió: "para que sea absuelta de su culpa, la mujer violada debe demostrar buena conducta".

En Noruega y Suecia, el periodista Fjordman alerta de la epidemia de violaciones. El inspector de policía Gunnar Larsen dijo que el incremento de los casos de violación y su relación con motivaciones étnicas son claros e inconfundibles. Dos de cada tres detenidos por violación en Oslo son inmigrantes de origen no occidental y el 80 por ciento de las víctimas son mujeres noruegas.

En Suecia, según el traductor de 'Jihad Watch', Ali Dashti, “las violaciones por bandas, en las que normalmente están implicados hombres musulmanes y chicas nativas suecas, se han convertido en un algo común”. "Hace algunas semanas", dijo, “cinco kurdos violaron brutalmente a una niña sueca de 13 años”.

En Francia, Samira Bellil rompió su silencio – después de aguantar años de repetidas violaciones en grupo en uno de los proyectos de viviendas oficiales mayoritariamente poblado por musulmanes – y escribió un libro, 'En el infierno de los tournantes', que conmovió a Francia. Al describir cómo las violaciones por bandas crecen de forma escalofriante en las 'banlieues', explicaba a 'The Times' que “cualquier chica de lavecindad que fume, use maquillaje o lleve ropa atractiva es considerada una puta merecedora de ser violada".

Desafortunadamente, las mujeres occidentales no son las únicas víctimas de esta epidemia.

En Indonesia, grupos de derechos humanos documentaron el testimonio de más de 100 mujeres chinas que habían sido violadas por bandas durante los disturbios que precedieron a la caída del Presidente Suharto.
A muchas de ellas les dijeron: "Debes ser violada, porque eres china y no musulmana".

La Solidaridad Mundial Cristiana informó de que, en abril de 2006 y en ese mismo país, una niña de 9 años había sido violada, "golpeada con un bate de cricket, colgada boca abajo del techo, le metieron en la boca cucharas llenas de guindillas y repetidamente golpeada cuando estaba maniatada". Sus vecinos musulmanes la dijeron que estaban tomando venganza por los bombardeos americanos de niños iraquíes y justificaron lo que hacían porque "era una infiel y una cristiana.”

En Sudán -donde las musulmanes árabes asesinan a negros musulmanes y cristianos en un genocidio que continúa- el antiguo esclavo sudanés y ahora activista de derechos humanos Simon Deng dice ser testigo de las violaciones de chicas y mujeres y denuncia que el régimen árabe de Khartoum manda a sus soldados a los campos a violar y matar.
En otros informes, se dice que a las mujeres se les pregunta: "¿Eres cristiana o musulmana? y si responden que cristiana son inmediatamente violadas en grupo antes de cortarles los pechos".

Este fenómeno de la violencia sexual contra las mujeres debe ser tratado como la epidemia urgente, violenta y represiva que es.
En vez de esto, los periodistas, académicos y políticos prefieren ignorarlo.

En Australia, cuando el periodista Paul Sheehan informó sobre las violaciones de bandas en Sydney gangrapes, se le tachó de racista y se le acusó de atizar el odio anti-islámico. Y cuando informó en una columna del 'Sydney Morning Herald' de que habia una incidencia criminal muy alta entre la comunidad libanesa de Sydney, un colega periodista suyo David Marr le mandó un e-mail diciendo: “Esta es una columna desgraciada que refleja mal lo que somos en el Herald”.

Keysar Trad, vicepresidente de la Asociación de los musulmanes libaneses australianos dijo que las violaciones en grupo eran un crimen odioso pero se quejó de que era "muy injusto" que se hubiera informado de la etnia de los violadores.

La periodista Miranda Devine informó durante los mismos juicios por delitos sexuales que toda referencia étnica había sido borrada del testimonio impactante de la víctima porque los acusadores querían negociar una menor pena.
De modo que cuando el Juez Megan Latham declaró, “No hay ninguna prueba que se haya presentado que indique que hay un elemento racial en la composición de estos crímenes”. Todo el mundo lo creyó.
Sin pretenderlo dejó libre el camino a nuevas violaciones.

El policía australiano retirado Tim Priest alertó en el 2004 de que las bandas de libaneses, que emergieron en Sydney en los 90, han crecido sin control. "Los grupos de libaneses eran muy rudos, extremadamente violentos e intimidaban no sólo a testigos inocentes, sino incluso a la policía que intentaba arrestarles”, dijo

Priest describe como en el 2005, en un área dominada por musulmanes en Sydney, dos policías pararon a un coche en el que iban tres conocidos hombres de Oriente Medio en busca de propiedades robadas. Mientras la policía llevaba a cabo la búsqueda, fueron físicamente amenazados y los tres orientales les amenazaron incluso con matarlos y violar a sus novias.

La historia, según Priest, no terminó ahí. Mientras la policía de Sydney pedía refuerzos, los tres árabes usaron sus móviles para llamar a sus socios, y en unos minutos, una veintena de personas originales de Oriente Medio aparecieron en escena. Pegaron a la policía y dañaron vehículos estatales. La policía se retiró y la banda les siguió a la comisaría de policía donde intimidaron al personal, causaron daños a la propiedad y cogieron a todos como rehenes.
Ninguno de los atacantes fue denunciado.
Priest aclara al respecto: “En la mente de la población normal, los policías son unos cobardes y las bandas de musulmanes libaneses tienen licencia para todo en nuestras calles".

En Francia, en las 'banlieues', donde las violaciones por bandas se conocen simplemente como "tournantes" o ‘pass-around’, las víctimas saben que la policía no las protegerá. Si se quejan, dice Samir Bellil, las consecuencias para ellas y sus familias serán peores.

En la mayoría de las acusaciones francesas, los violadores musulmanes declaran que ellos no creen que hayan cometido un crimen. Y en un paralelismo alarmante con los violadores australianos, dicen que la víctima es la que debe ser acusada porque ella es la "puta".

Según 'The Guardian' ,durante los disturbios franceses de hace dos años, un príncipe saudí con acciones en la Corporación News se jactaba en una conferencia en Dubai de que había llamado a Rupert Murdoch y se había quejado de que la página de Fox News los describía como "disturbios musulmanes". En menos de media hora, se cambió por "disturbios civiles"

Estas historias están en los periódicos europeos todos los días, aunque lo políticamente correcto sea prestar poca atención a la etnia de los violadores

Elperiódico sueco en inglés 'The Local' informó en julio que el comandante de policía de Malmo había sido acusado de incitar al odio racial. Mandó e-mails desde el ordenador de su casa a dos oficiales de la ciudad. En dichos e-mails llegó a decir: "ustedes tratan a los suecos viejos que han trabajado duro para construir este país como parásitos y les darían antes mi dinero a unos criminales llamados Mohammed de Rosengärd”.

En Malmo, la tercera ciudad en tamaño de Suecia, la policía ha admitido, según Dashti, que no controlan ya la ciudad. “Está efectivamente gobernada por una serie de bandas violentas de inmigrantes musulmanes".
El personal de las ambulancias es regularmente atacado y escupido y, salvo que una escolta de la policía llegue, prefieren no intervenir. La policía está demasiado asustada para entrar en determinadas partes de la ciudad sin refuerzos.

La Profesora de Antroplogía de Oslo, Unni Wikan, sostiene que las mujeres noruegas debían asumir su propia responsabilidad , ya que los hombres musulmanes encontraban difícil contenerse por su manera provocativa de vestir. Y dado que estos hombres consideraban que ellas eran las responsables de las violaciones, añadió que las mujeres debían adaptarse a la sociedad multicultural en la que vivían.

La BBC no emitió un documental que estaba programado hace unos meses, después de que la policía británica advirtiese que podía incrementar la tensión racial. El documental pensaba mostrar cómo los paquistaníes y otros jóvenes musulmanes abusaban de niñas blancas inglesas de incluso 11 años.

El número de violaciones cometidas por los hombres musulmanes contra mujeres en la pasada década son tan increíblemente altas que no puede verse más que como una conducta cultural implícita, que es reforzada y sancionada por los líderes religiosos islámicos que echan la culpa a las víctimas y excusan a los violadores.

En las tres décadas de inmigración hacia los países occidentales, el Islam ha causado un trastorno social e importantes estragos en todos los países de acogida. Ninguna otra inmigración ha provocado tantos problemas de integración. Allí donde van los musulmanes, provocan un conflicto con sus vecinos.
Como sostuvo Mark Stein recientemente, "todo conflicto parece que se origina por alguien con el nombre de Mahoma".

En julio de 2005, el jeque de Melbourne Mohammad Omran declaró a 'Sixty Minutes': “...nosotros creemos que tenemos más derechos que tú, porque nosotros hemos elegido a Australia para que sea nuestra casa y tu no“.

En la misma entrevista el jeque Khalid Yasin alertó de que "un musulmán no podía tener como amigo a un no musulmán". Y añadió: "puede ser su asociado, pero no su amigo. No puede ser tu amigo porque no entienden ni tus principios religiosos y no pueden entender tu fe”.

Pese a tantas evidencias, los países occidentales continúan creyendo en la realidad de la asimilación del relativismo moral.
En Australia, los cristianos libaneses se han integrado y forman parte respetable de la comunidad. La alcaldesa de Victoria es una cristiana libanés, como también lo es el gobernador de la provincia de New South Wales.
Nada más claro demuestra que el problema no es de raza ni de cultura.

Fuente:http://www.alertadigital.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=50990.

13.8.05

A la "Yihad" por el matrimonio

Veteranos de Afganistán se convirtieron en intermediarios para casar a marroquíes con salafistas combatientes.

El mediador es la clave. A falta de una organización bien estructurada y con lazos reales con Al Qaeda, el mediador es quien conoce a los grupos que buscan combatientes para su guerra en todo el mundo en nombre del islam, y es quien puede encontrar a las personas que estén dispuestas a luchar o, directamente, a morir como kamikazes.

Veteranos de Afganistán como Ahmed Rafiqi, Abu Hudeifa,y su hijo Abdeluahab, Abu Hafs,eran conocidos mediadores en Marruecos, lo que le ha valido a este último una condena a 30 años de cárcel.
Ambos eran veteranos de la guerra contra los soviéticos en Afganistán, adonde el hijo llegó con sólo 16 años. El padre fue en calidad de enfermero.

La mediación se hace en dos sentidos y las mujeres se han convertido en el engranaje de ambos. Por una parte, hay un hecho objetivo: muchos yihadistas de nacionalidades diversas están casados con marroquíes. Por otra, hacer venir a combatientes extranjeros a casarse a Marruecos es una forma de facilitar que las células yihadistas se integren en el país.

Así lo analiza el investigador de Ciencia Política de la Universidad Hassan II de Casablanca, Abdallah Rami. ¿Por qué buscar esposas marroquíes? "Son bellas, serviciales, piden poca dote en comparación con las mujeres de otros países, aceptan cubrirse de pies a cabeza y se adaptan a las duras condiciones de vida en los campos de entrenamiento", explica Rami.

Abdallah Tabarek, que fue guardaespaldas de Bin Laden en sus primeros tiempos en Afganistán, es otro de los que han actuado de intermediarios.

Este reclutamiento, de esposas y de combatientes, sólo puede hacerse si hay un campo abonado.
El discurso islamista empezó a circular con fuerza en los años setenta, cuando Hassan II eliminó las facultades de Filosofía, de donde salían la mayoría de los intelectuales opositores al régimen, y se desarrollaron las de estudios islámicos.
Esa corriente ideológica evolucionó a la par que los conflictos internacionales (Afganistán, Bosnia, Chechenia e Iraq) y una parte de sus adeptos acabó en el terrorismo internacional.

El discurso se ha transmitido durante años a través de prédicas y la difusión y venta de libros, casetes y cintas de vídeo que podían adquirirse, entre otros lugares, en el mercado por antonomasia de estos productos y aparatos de nuevas tecnologías de Casablanca: el famoso Derb Ghalef.

La guinda era la cadena de televisión por satélite Al Jezira, que emite una y otra vez las afrentas del mundo contra los árabes y los musulmanes, que organiza continuamente debates sobre la ocupación de Palestina y que tiene al islamista Yusuf Al Qardaui para resolver las dudas de los telespectadores sobre cuestiones religiosas.

"Desde el 11-S, Al Jezira está creando un ambiente de incitación a la lucha que preconizan los yihadistas", afirma Rami. La inmediatez y la universalidad de los medios de comunicación han traído consigo un cambio en la mentalidad. Esa carga ideológica no sólo ha cuajado en Marruecos, sino entre los emigrantes en Europa.

Un joven de Larache cuenta la transformación sufrida por unos amigos suyos "normales" y que, después de un año de vivir en España, se dejaron crecer la barba y volvieron vestidos con el qamis de estilo islamista.

El profesor de la Universidad Cadi Yyyad de Marraquech Mohsin El Alhmadi se pregunta hasta qué punto los combatientes se enrolan exclusivamente por su gran religiosidad o por el afán de aventura y de afirmación de sí mismos.
"Si no hay política de desarrollo personal, pueden mostrar su valor con las acciones terroristas", resumía El Ahmadi en una reciente visita a Barcelona invitado por el Institut Europeu de la Mediterrània (IEMed) para hablar del proyecto puesto en marcha en Marruecos para mejorar la preparción de los imanes.

Es esa misma inquietud propia de la edad, apunta El Ahmadi, la que hace que los jóvenes critiquen a los imanes oficiales, a los que se les exige desempeñar un papel político, y que escuchen más a los itinerantes, los que van circulando por mezquitas y ciudades marroquíes y europeas.

Es muy fácil querer enrolarse después de pasar por la fase de adoctrinamiento, pero no lo es tanto recibir el adiestramiento necesario. La preparación de los combatientes empieza en Marruecos a pequeña escala - salvo la de los terroristas del 16 de mayo del 2003 en Casablanca-, pero deben completarla en el extranjero.
Es cuando vuelven a aparecer en escena los intermediarios para conseguir la documentación y todo lo necesario para un viaje a menudo sin retorno.

La Vanguardia 13/03/2006
Isabel Ramos Rioja

12.8.05

Combatientes en nombre del Islam

Marruecos, antaño remanso de paz frente a la agitación islamista de sus vecinos, es actualmente vivero de combatientes para los conflictos en países musulmanes y para la guerra que grupos que se han subido al carro del extremismo de Al Qaeda están librando contra Occidente en nombre del islam.

Si el mundo relacionó por primera vez terrorismo con Marruecos el 16 de mayo del 2003, por los atentados de Casablanca, la sorpresa fue mayúscula al comprobar que la mayoría de los miembros de la célula que llevó a cabo el 11-M eran marroquíes.

Su militancia, sin embargo, venía de lejos. Aunque en menor número que sus vecinos argelinos, los marroquíes habían estado presentes en los conflictos de Afganistán, Bosnia, Chechenia e Iraq. "Al Qaeda no funciona en Marruecos como una organización propiamente dicha.
Se enrolan personas a título individual porque hay un ambiente que lo favorece, pero no es un grupo organizado", asegura el investigador en Ciencia Política de la Universidad Hassan II de Casablanca Abdallah Rami.

Los sermones o las conversaciones que se traban en torno a las mezquitas, los libros, la información que circula por internet, la cadena de televisión Al Jezira..., todo ese entramado inflama los espíritus de jóvenes que viven en una sociedad que no cubre sus expectativas, ni materiales ni espirituales.

Con un rey que gobierna y es comendador de los creyentes por descender de Mahoma, se daba por supuesto que Marruecos no corría el peligro de caer en el islamismo violento. "Si los marroquíes han podido combatir en otros países, es porque pasaban inadvertidos, porque se les suponía ajenos al extremismo", afirma un sociólogo marroquí.

Además, desde que hace siglos llegó el islam suní al actual territorio marroquí -durante un tiempo estuvo dominado por los fatimíes chiíes- las cofradías sufíes dieron lugar a una práctica que integraba misticismo y creencias populares preislámicas. Todo muy tradicional y moderado.

Pero una visita a pueblos y ciudades descubre que hay más de un Marruecos.
El rico, occidentalizado en la forma de vivir y afrancesado en la lengua; el pobre, tradicional y que sólo habla bereber o árabe dialectal marroquí y entiende el dialectal egipcio gracias a los culebrones de la televisión, y el de una pequeña clase media que vive casi como los pobres pero con una formación parecida a la de los ricos.
El islamismo, del moderado al radical, traspasa las clases medias y bajas.

Mientras se ensalzaba el islam moderado marroquí, Mohamed Fizazi, entre otros, predicaba desde el almimbar de las mezquitas de Tánger y en sus 17 libros -el más importante, ¿Por qué no participamos en las elecciones democráticas?- una ideología que fomentaba el combate en tierras del islam como Palestina, Afganistán, Chechenia e Iraq.
Fizazi cumple una condena a 30 años de prisión, acusado de ser un "teórico" de los atentados de Casablanca como líder de la organización Salafiya Yihadiya. Su hijo Abdelillah purga una pena de dos años.

"La Salafiya Yihadiya ha sido un invento de los servicios secretos. Nadie había oído hablar de Salafiya Yihadiya. Mi padre nunca llamó a la yihad en Marruecos. No tiene nada que ver con el 16-M de Casablanca. Sólo llamó a la lucha en Palestina, Afganistán o Iraq, en tierras de islam", afirma su hijo Abdelhalim.

"Fizazi - dice un experto en islamismo- no es el jefe de una organización; no tiene potestad para enviar a nadie a ningún sitio". La condena de Fizazi, según su hijo, obedece a una situación internacional en la que Marruecos se ha alineado, una vez más, con EE.UU. "EE.UU. dijo que había islamistas en Marruecos y Marruecos le ofreció el encarcelamiento de mi padre", añade.

Mohamed Fizazi fue maestro durante 31 años, además de ejercer de imán en tres mezquitas de Tánger, salvo en los diez años que tuvo prohibido predicar, entre 1982 y 1992, periodo en que el islamismo estaba en pleno apogeo.

En Marruecos, los imanes son funcionarios y reciben directrices sobre el tema que deben tratar en el sermón de cada viernes. Eso cuando no reciben el sermón escrito directamente. Algunas mezquitas, no obstante, escapan al control de las autoridades.

El combate en tierra de islam, explica Abdelhalim Fizazi, no es que lo predicara su padre, es que está justificado por una aleya coránica: "Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Dios sabe, mientras que vosotros no sabéis".

Para Abdelhalim, el Corán es "el libro de instrucciones" del musulmán y condena en nombre de su padre los atentados de Madrid y Londres.
Critica además el fanatismo de Abu Musab Al Zarqaui, supuesto líder de Al Qaeda en Iraq, y de Yusuf Fikri, miembro del grupo Al Takfir Ual Hichra (Anatema y Exilio), y que Bin Laden malinterprete la yihad al hacer la guerra contra inocentes como en Madrid y Londres.

De hecho, Mohamed Fizazi fue anatemizado por Fikri, condenado a muerte por asesinatos.

Abdelhalim recuerda una conversación sobre cuestiones teológicas de su padre con el arzobispo de Tánger en la que comentó al prelado que había encontrado muchas personas cultas occidentales que se habían convertido al islam, pero ningún caso a la inversa.

La corriente de pensamiento salafista, que preconiza el retorno a las fuentes originarias del islam -el Corán y la sunna o tradición-, no es nueva en Marruecos.
Es una visión de mayor rigidez en las normas con la que jugaron, según sus intereses, varios sultanes desde finales del siglo XVIII. La clave es cómo se pasa del campo de las ideas a la lucha armada. Cómo hay montones de jóvenes dispuestos no sólo a luchar -no hay que olvidar que en la guerra civil española combatieron las Brigadas Internacionales- sino a ser kamikazes en un país hermano en el islam.

"Para los árabes musulmanes lo de Palestina o los ataques contra la coalición internacional en Iraq no es terrorismo. Es la defensa ante una ocupación", comenta un periodista marroquí.

Después de una crisis que ya dura siglos en el mundo árabe y que el escritor libanés Amin Maalouf recordaba en Las cruzadas vistas por los árabes, la colonización y la instauración de regímenes dictatoriales consentidos por las potencias occidentales, el mundo globalizado ha venido a poner los medios para que el islam vuelva a ser la religión victoriosa que fue.

Hay una absoluta convicción entre los musulmanes de la superioridad del islam sobre las demás religiones. "El islam -dice Abdelhalim Fizazi- es mejor."

La Vanguardia, 12-03-06
Isabel Ramos Rioja.

7.8.05

¿Australia Descubierta por Musulmanes Afganos?

Los Peligros de una Australia Permisiva

En otra entrevista, el Jeque Al-Hilali discutió la vida musulmana en Australia: "Los peligros que amenazan a la comunidad musulmana emanan de la ley que prohíbe la protección de la familia sobre sus hijos desde el momento en que alcanzan la edad de 16 años. El padre no tiene ninguna autoridad sobre su hijo o su hija, y si usted intenta intervenir en la vida privada de su hijo, trae a la policía. En el momento en que su hijo alcanza los 16 años, toma su libertad y se hace independiente.

Más peligroso aun son las clases de sexo en las escuelas. En Occidente, la sociedad está dividida, generalmente hablando, en diferentes partes de acuerdo a cuan interesante ellas son. Primero viene el cuidado por los perros y gatos.En segundo lugar está la mujer, y en tercer lugar el niño, y en cuarto lugar está el hombre.

Australia es una de las sociedades occidentales, y ha recientemente promulgado leyes permitiéndoles a los hombres casarse con hombres y mujeres con mujeres. Oficialmente la iglesia los registra... Éstos son los peligros de la libertad y el permisivismo.

"Muchas familias musulmanas sienten que sus familias están siendo amenazadas, y muy rápidamente partieron en un viaje de regreso a sus países de origen.

"Los Musulmanes Descubrieron Australia"

El Jeque Al-Hilali también clama de que los musulmanes afganos precedieron al Capitán Cook en su descubrimiento de Australia: "Australia es un continente viejo-nuevo.

Los europeos le emitieron un certificado de nacimiento falso cuando el marinero Capitán británico James Cook llegó hasta ella.
Sin embargo, Australia ya tenía la raza más antigua de hombres en la faz de la tierra - los Aborígenes... Ellos continúan viviendo sus vidas primitivas hasta hoy día.""Pero cuando usted se familiariza con sus tradiciones entre sus tribus, encuentra que tienen costumbres como la circuncisión, ceremonias nupciales, respeto para los más sabios de la tribu, y el entierro de los muertos - todas las costumbres que muestran que estuvieron conectados a la antigua cultura islámica antes de que los europeos pusieran pie en Australia.

"Es decir, el Islam tuvo raíces profundas en la tierra australiana y leyeron el Corán y llamaron a orar antes de que las campanas de las iglesias sonaran en Australia.

La mejor evidencia de esto son las centenares de mezquitas en el centro de Australia construidas por los afganos. Algunas de ellos fueron destruidas, y otras fueron convertidas en museos arqueológicos australianos, y aun otras quedaron ilesas, y llevan consigo una historia que demuestra que el Islam tiene raíces y antiguas conexiones con Australia.

"Pero como no tenían condiciones apropiadas para continuar existiendo, tales como escuelas, propagación de la religión, y conexión al mundo islámico, la primera generación de nuestros antepasados afganos se disolvió...

"Yo visité el pueblo de Alice Springs en Australia central, y encontré un mapa ahí [de Alice Springs] bajo el nombre de La Meca. Alice Springs está rodeada por altas montañas negras, similares a las montañas de La Meca. El verano ahí dura 10 meses, y el invierno sólo dos meses. La temperatura está por encima de los 50°C.

Hay varios tipos de dátiles y árboles del sitio. No creíamos que los dátiles pudieran crecer ahí. Ahora que sabemos la razón, ya no nos preguntamos más. Encontramos que nuestros antepasados los afganos estaban entre los primeros musulmanes, y se establecieron en esta área y la llamaron La Meca.

"Lo extraño fue que cuando nuestro muezzín [quién acompañó al Jeque Al-Hilali en su visita a Alice Springs] se puso de pie para llamar a la oración, la gente mayor del pueblo salió, y así lo hicieron los jóvenes y los hombres, y se veían diferentes a los aborígenes negros.

Ellos eran una mezcla de afganos y aborigen, como resultado de los matrimonios entre hombres afganos y mujeres aborígenes. Cuando el muezzín llamó al 'Allahu Akbar', ellos dijeron, 'Nosotros hemos escuchado esta canción de nuestros antepasados... ' Cuándo nos preguntaron 'cual es esta canción que estás cantando?' les dijimos de que era un anuncio para comenzar la oración.

Cuando les preguntamos por sus nombres, contestaron John, o Steve, pero sus nombres terminaban con Saraj Al-Din, Abdallah, o Muhammad…"

Información y tradución obtenida: The Middle East Media Research Institute "MEMRI"

6.8.05

Australia incidentes con los musulmanes

SIDNEY

Estalla la violencia étnica entre australianos de origen anglosajón y descendientes de emigrantes árabes y musulmanes tras el "acoso" de éstos a mujeres por su "indecencia" en las playas.

Los incidentes a gran escala comenzaron cuando unos 5.000 jóvenes de barrios de Sydney se concentraron el domingo en la playa de Cronulla, en Sydney, tras extenderse una convocatoria realizada a través de mensajes de texto transmitidos por teléfonos móviles. Entonando cantos contra los descendientes de países del Medio Oriente –especialmente libaneses-, miles de jóvenes iniciaron agresiones que después fueron respondidas por los inicialmente atacados en enfrentamientos que se saldaron con un apuñalado por la espalda –por jóvenes de aspecto “del Medio Este”, según los testigos- y diez detenidos.

Los enfrentamientos se produjeron tras una semana en la que la tensión subió a niveles explosivos después de que mujeres que se bañaban en las playas de Sydney fueran “molestadas” por jóvenes de aspecto “árabe”, adjetivo aplicado a descendientes -ya nacidos en Australia- de inmigrantes del Medio Este en Australia.

Los mismos comentaristas que denuncian la “manipulación (de los incidentes) por el partido racista australiano First Pary” constatan cómo “los informes sobre mujeres que están siendo molestadas por ir vestidas ‘sin recato’, o por viajar solas, o por beber alcohol son demasiado numerosos para ser ignorados”.

“Las autoridades han ignorado ya por demasiado tiempo estos incidentes de comportamiento antisocial en lugar de haber adoptado una posición de tolerancia cero, hacia aquellos que reclaman que desean vivir diferentes estándares culturales”, afirma el Daily Telegraph desde Sydney.

“Esto es Australia. Si no les gusta se pueden ir a casa”, afirman residentes locales. Los grupos de jóvenes que iniciaron la revuelta cantaban eslóganes como “No more Lebs” (“Basta de libaneses”).

Nuevo Digital (11/12/05)

Un primer ministro, en la picota por negar a los musulmanes.

Nuevo estallido étnico en Occidente - Árabes musulmanes frente a blancos de ascendencia europea: ¿Qué está sucediendo en Sydney entre mezquitas y playas de surf?

El mufti de Australia ya ha anatematizado al primer ministro: “Pueril, irresponsable y desinformado”.Sheik Taj al-Din al-Hilay, líder religioso de los 300.000 musulmanes residentes en Australia, ha añadido en declaraciones al Australian: “Sus comentarios sólo magnificarán la oleada de antagonismo y odio hacia los musulmanes”.

Sin embargo, en una inédita y espectacular alianza política, la oposición laborista ha apoyado al gobierno liberal en las declaraciones realizadas por el primer ministro John Howard y hasta se han unido a él algunos líderes moderados musulmanes, a pesar de tener en la memoria los duros y violentos enfrentamientos entre la comunidad musulmana emigrada y la blanca de origen europeo de hace unas semanas.

También en declaraciones al Australian, Howard había afirmado horas antes que el apoyo a la yihad de una parte de los musulmanes residentes en su país era incompatible con la cultura australiana, y que asuntos como las actitudes de ese grupo frente a las mujeres reforzaban su opinión.

Para Howard, ese nunca fue un problema que afectara a las previas oleadas de emigrantes europeos o asiáticos no musulmanes, que se integraron fácilmente en la sociedad australiana. “Sí creo que hay una especial complicación (con los musulmanes) porque hay una parte de ellos que son completamente incompatibles con nuestra forma de sociedad, y eso es un problema.No se puede encontrar ningún equivalente en la inmigración ni italiana, griega, libanesa, china o báltica a Australia”.

Los comentarios de Howard se habían realizado hace semanas en declaraciones a dos periodistas del Australian que escribían el libro ‘The Howard Factor’, donde analizan la década larga de permanencia en el poder del político conservador.

Sin embargo, el primer ministro reafirmó sus declaraciones cuando fue consultado ayer lunes.“Mantengo esos comentarios de que hay una pequeña parte de la población islámica en Australia que, debido a sus afirmaciones sobre la yihad -ver las afirmaciones que indican un punto de vista extremista-, es un problema.

No es un problema al que nos hayamos enfrentado con otras comunidades de emigrantes, que fueron fácilmente absorbidas por la población general de Australia. Queremos a gente que venga a Australia a adoptar las formas (de vida) australianas”, dijo Howard en su reafirmación de las declaraciones realizadas con anterioridad a los autores del libro.

Las declaraciones de Juan Howard, y sus ministros dejaron muy claro a los extremistas lo que harían frente a una medida enérgica.

El tesorero Peter Costello, visto como heredero evidente de Howard, hizo alusión a que algunos clérigos radicales podrían ser invitados a salir del país si no aceptaban que Australia es un estado secular, y sus leyes fueron hechas por el parlamento. "si ésos no son sus valores, si usted desea un país que tenga la ley de Sharia o un estado theocratic, entonces Australia no es para usted", dijo en la televisión nacional. "estoy refiriéndome a los clérigos que están enseñando que hay dos leyes que gobiernan a la gente en Australia: una la ley australiana y otra la ley islámica, que esto es falso.
Si usted no puede convenir con la ley parlamentaria, las cortes independientes, democracia, y prefieren la ley islámica de la Sharia tiene la oportunidad de ir a otro país, que la practique, quizás es una opción mejor”. Costello dijo, si esto significa forzar a los clérigos radicales, será preferible pedirles que se trasladasen a otro país.

El ministro de cultura Brendan Nelson dijo más adelante a los reporteros que los musulmanes que no desean aceptar los valores locales demuestran básicamente que no desean ser australianos, y quiénes no desean vivir con los valores australianos y entenderlos, bien entonces, que lo digan muy claro.

Por separado, Howard encolerizó a algunos musulmanes australianos el miércoles cuando pronuncio: LOS "INMIGRANTES, NO AUSTRALIANOS, DEBEN ADAPTARSE. ¡Tómenlo O Déjenlo!. Estoy cansado de que esta nación se preocupe en el entorno, si estamos ofendiendo algún individuo o su cultura.

Puesto que con los ataques de los terroristas contra Bali, nosotros hemos experimentado una oleada de patriotismo por la mayoría de australianos." "Sin embargo, después de los ataques había surgido una muchedumbre ' políticamente correcta ' que comenzó a quejarse por la posibilidad de que nuestro patriotismo podía ofender otros.

No estoy contra la inmigración, ni llevo a cabo un resentimiento contra cualquier persona que esté buscando una vida mejor viniendo a Australia." "Sin embargo, hay algunos temas importantes que se tienen que entender." "esta idea de Australia que es una comunidad multicultural ha servido para diluir solamente nuestra soberanía y nuestra identidad nacional.

Como australianos, tenemos nuestra propia cultura, nuestra propia sociedad, nuestra propia lengua y nuestra propia forma de vida." "esta cultura se ha desarrollado sobre dos siglos de las luchas, y las victorias de millones de hombres y de mujeres que han buscado la libertad" "hablamos principalmente INGLÉS, no español, ni libanés, ni árabe, ni chino, ni japonés, ni ruso, o cualquier otra.
Por lo tanto, si usted desea formar parte de nuestra sociedad, ¡aprenda la lengua!

La mayoría de los australianos creen en dios. Si no es cristiano, váyase volando, porque los hombres y las mujeres cristianos, con principios cristianos, fundaron esta nación, y esto se puede documentar claramente.

Es ciertamente apropiado exhibirlo en las paredes de nuestras escuelas. Si nuestro Dios le ofende, entonces sugiero que usted considere elegir otra parte del mundo como su nuevo hogar, porque Dios es parte de nuestra cultura."Aceptaremos su creencia, y no preguntaremos por qué. Todo lo que pedimos es que usted acepta las nuestras, y viva en armonía y disfrute pacíficamente con nosotros." "si la cruz meridional le ofende, entonces usted debe considerar seriamente marcharse, trasladarse a otra parte de este planeta.

Somos felices con nuestra cultura y no tenemos ningún deseo de cambiar, y realmente no hacemos cómo usted hace, querer vivir con las costumbres de donde usted vino. Sin falta, guarde su cultura, pero no la fuerce a las otras. "éste es NUESTRO PAÍS, NUESTRA TIERRA, y NUESTRA FORMA DE VIDA, y no le prohibiremos que tenga toda la oportunidad de gozar de todo esto.

Pero una vez que usted empiece a quejarse, gimotear, y el quejarse sobre nuestra bandera, nuestro compromiso, nuestra creencia cristiana, o nuestra manera de la vida, le animo con firmeza que aproveche de otra gran libertad australiana, ' EL DERECHO DE IRSE '." "si usted no es feliz aquí entonces VÁYASE.

No le forzamos a venir aquí. Usted pidió estar aquí. Acepte todo del país que USTED aceptó." ¡Quizá si circulamos esto entre nosotros mismos, los ciudadanos americanos encontrarán la espina dorsal para comenzar a hablar y a votar las mismas verdades!

Nuevo Digital (11/12/05)

Esta es la realidad inflamable de la situación mundial entre comunidades musulmana y no musulmana.
LOS MUSULMANES NO SE INTEGRAN EN OCCIDENTE

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