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7.10.09

Los palestinos ''moderados''

Salam Fayyad, ¿un palestino moderado?

El primer ministro de La Autoridad Nacional Palestina, Salam Fayyad, entregó al Cuarteto un trabajo denominado “Documento de Política sobre el futuro Estado Palestino", cuyo contenido desmiente, indubitablemente, su condición de moderado.



El primer ministro de La Autoridad Nacional Palestina, Salam Fayyad, entregó, a finales de agosto del corriente año al Cuarteto Task Force que integran las Naciones Unidas, la Unión Europea, USA y Rusia, un trabajo denominado “Documento de Política sobre el futuro Estado Palestino", cuyo contenido desmiente, indubitablemente, su condición de moderado. Del mismo modo, Occidente se empeña en calificar de igual forma a Mahmoud Abbas y la ANP que éste preside para distinguirlos del movimiento terrorista Hamas que gobierna la Franja de Gaza.

Salam Fayyad, uno de los fundadores del partido político La Tercera Vía, nació en Deir al Ghusun, Cisjordania, en 1952 y se graduó en Economía en la Universidad de Texas en Austin el 15 de junio de 2007, culminando su preparación en la Universidad Americana de Beirut.

Usar traje y corbata como indumentaria habitual, su experiencia americana y su reputación de apolítico tecnócrata, resultan muy valiosos y funcionales para los palestinos que necesitan seducir a la opinión pública occidental.

"Necesitamos apoyo continuo por parte de la comunidad internacional", dijo Fayyad a reporteros tras presentar su documento.

"Vamos a buscar este financiamiento adicional", precisó sin revelar cifras. "Incluso después de que el Estado sea establecido continuaremos necesitando apoyo financiero externo, al menos para el desarrollo y gasto de inversiones públicas", precisó.

La Autoridad Palestina depende fuertemente de la asistencia extranjera para la mayor parte de su presupuesto. En el 2008 recibió 1.800 millones de dólares de apoyo presupuestario.

En representación de la ANP, Fayyad se reunió durante el mes de agosto con más de cincuenta miembros del Senado de los EE.UU. y la Cámara de Representantes.

En las conferencias de prensa celebradas por casi todos los funcionarios estadounidenses elegidos después de la reunión con Fayyad, la impresión constante que se transmitía era que el primer ministro representaba una “voz moderada de la dirección" para el establecimiento de un futuro Estado Palestino que pudiera convivir con el Estado de Israel.

Sin embargo, la realidad es muy preocupante y diferente. La versión en inglés del “paper” presentado por Fayyad con la posición para un futuro Estado palestino presenta en el prefacio, un Estado Palestino que se esforzará por "la paz, la seguridad y la estabilidad en nuestra región en el territorio palestino ocupado en 1967, con Jerusalén Oriental como su capital".

En otro considerando, en lo que, por absurdo, pareciera ser un error tipográfico, Fayyad hace mención diez veces a Jerusalén como futura capital del Estado Palestino, no sólo a la parte este, sino a su totalidad.

“El Estado palestino protegerá a Jerusalén como su capital eterna”. “Es nuestro centro religioso, cultural, económico y político. Es la flor de Ciudades y capital de las capitales. No puede ser otra cosa que la eterna capital del futuro Estado Palestino. Jerusalén".

La milenaria evocación de Jerusalén como eterna capital del Estado judío, sustentada con inequívocas raíces religiosas, históricas, arqueológicas, geográficas y culturales, encuentra un grotesco remedo en la aspiración de los palestinos.
Fayyad declara que el Estado de Palestina será un Estado islámico para “Promover la conciencia y la comprensión de la religión islámica y la cultura, y difundir el concepto de tolerancia en la religión mediante el desarrollo y la implementación de programas de educación de la Sharia como derivados de la ciencia del santo Corán y la herencia del Profeta ". Omite decir Fayyad que Jerusalén es nombrada cientos de veces en la Torá y los judíos de todo el mundo rezan mirando en su dirección, mientras que el Corán ni la menciona y sus fieles oran dándole la espalda.

Como corolario, Salam Fayyad, primer ministro “moderado” de la Autoridad Nacional Palestina, concluye con la petición de un Estado Palestino en los próximos dos años, de acuerdo a los parámetros que ha esbozado, que tendrá la totalidad de Jerusalén como su capital, con un régimen islámico regido por la Sharia y que hará campaña para que todos los refugiados puedan regresar a sus hogares y aldeas que abandonaron voluntariamente en 1948.


Fuente: Rkpress

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6.10.09

Ex-musulmanes piden protección a las autoridades estadounidenses


Cinco ex-musulmanes han formado un grupo denominado "Former Muslims United" (Ex-musulmanes Unidos) y han solicitado la protección del Gobierno de los Estados Unidos afirmando que peligra la vida de miles de "apóstatas" del Islam.

En una rueda de prensa en la ciudad californiana de Granada, el grupo presentó el caso de Fátima Rifqa Bary, una joven de 17 años que se convirtió al cristianismo hace 4 años. Fátima voló al el estado de la Florida el pasado verano huyendo por ante la amenaza de que sus padres la matasen por razones de "honor", pues tal como declaró a una corte judicial su padre la había amenazado de muerte.

Al principio Fátima fue acogida en la casa de un pastor y su esposa y luego el Gobierno del Estado de la Florida ha asumido su custodia. El caso esta en manos de la justicia. La defensa de los padres alega que la joven no puede demostrar sus afirmaciones y se espera que un juzgado del estado de Ohio (lugar donde viven sus padres) emita su veredicto a finales de este mes de Octubre.

Wafa Sultan, uno de los fundadores del grupo ha recibido amenazas de muerte. Sultan, quien nació en Siria, ha dicho que casos como el suyo aumentan día a día porque existe en Estados Unidos una creciente generación de hijos de inmigrantes musulmanes que están alcanzando la mayoría de edad.

"Vamos a tener más casos como los de la familia Rifqa Barys porque los jóvenes se están rebelando", acota la egipcia Nonie Darwish, director del grupo.

"Conozco familias en Los Ángeles cuyos hijos no asisten a la mezquita están siendo amenazados por sus padres".

"¿Cómo no creer a esta chica? Los padres están bajo una fuerte presión de la comunidad musulmana para que hagan algo... la 'tiranía de lo que es políticamente correcto' hace que las naciones occidentales parezcan débiles ante quienes quieren matarnos"

La ley islámica ordena la muerte para el hombre adulto que aposte de la fe. Las mujeres que dejen el Islam son encarceladas y muchas veces se les mata. Si en un matrimonio, uno deja Islam, el matrimonio se declara nulo y el apóstata pierde la custodia de los hijos.

Ha habido casos muy sonados de apóstatas. Uno muy conocido es el de Abdul Rahman que con 41 años se convirtió al cristianismo. Fue encarcelado en el año 2006 bajo el cargo de apostasía y condenado a muerte- Sin embargo presiones internacionales lograron que saliese de Afganistán y el gobierno italiano le concedió asilo.

Según el grupo que se acaba de formar la sociedad tiende a minimizar los peligros de la Sharia y la islamización del mundo occidental y afirman que mientras el Islam se fortalece la situación se vuelve cada vez más crítica para el cristianismo.

Unos tres mil ex-musulmanes se encuentran en peligro en Inglaterra


Debido a que dejar el Islam, según las enseñanzas musulmanas, es pecado grave y por ello debe enfrentar la muerte.

Un reciente artículo publicado en el diario londinense Daily Telegraph ha vuelto a plantear un problema que se presenta cada vez más entre comunidades de origen musulmán que viven en el Reino Unido

El artículo de Alastair Palmer en el "Telegraph" es dramático : "Sofia Allam simplemente no podía creerlo. Su amable y cariñoso padre estaba sentado enfrente a ella y amenazaba con matarla. El me dijo que no podría seguir viviendo en su casa ahora que era una "kaffir" (un término despectivo para los no musulmanes) dice Sofia (no su verdadero nombre)". "Me insultó terriblemente. Yo no pude reconocer en este hombre al padre que siempre fue afectuoso conmigo. La transformación de mi madre fue aún peor. Ella constantemente me pegaba en la cabeza y gritaba todo el tiempo."

Finalmente no la mataron, pero la expulsaron de su casa. Otro caso similar fue denunciado el 5 de diciembre por el "Times". La hija de una familia musulmana británica muy conservadora se encuentra bajo protección policial por haber recibido amenazas de muerte de su familia después de haberse convertido al cristianismo. La mujer de 32 años, cuyo padre es imam musulmán en Lancashire, se mudó 45 veces para no ser localizada por su familia desde que se hizo cristiana hace 15 años. Hannah, que utiliza un seudónimo para ocultar su identidad, dijo a "The Times" que se convirtió al cristianismo después de huir de su casa a los 16 años para evitar de un matrimonio concertado por sus padres. Las amenazas contra ella se hicieron particularmente insistentes hace un mes por lo que la policía le ofreció protección.

Las organizaciones musulmanas en Europa condenan oficialmente esta actitud pero la sinceridad de sus protestas es dudosa. Una reciente encuesta entre jóvenes musulmanes británicos reveló que el 36% considera justa la condena a muerte de quienes cometen apostasía. Mina Ahadi, una activista de los Derechos Humanos que formó una organización de Ex musulmanes en Alemania en febrero de este año, declaró a la revista "Der Spiegel" que las organizaciones musulmanas oficiales reconocidas por el gobierno alemán, desean obligar a las mujeres a usar el velo y promueven un clima hostil al contacto libre entre jóvenes de ambos sexos. Ahadi, al igual que las conversas británicas, recibió múltiples amenazas y debió ser protegida por la policía.

El tema, naturalmente, no es nada nuevo. Un destacado musulmán disidente, Ibn Warraq, participó con una erudita ponencia en un debate sobre "Apostasía, Derechos Humanos, Religión y Fe" realizado ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra el 7 de abril de 2004. Explicó en esa oportunidad que todo rechazo verbal a cualquier principio de la fe musulmana es considerado apostasía. Ciertos actos de falta de respeto a la fe, como el quemar o causar el deterioro de un ejemplar del Corán, también son considerados como apostasía. También es considerado apóstata quien difame a Mahoma o pretenda negar su condición de profeta. Para algunos doctores de la ley islámica un musulmán ya se vuelve apóstata si entra a una iglesia cristiana.

Otro especialista en el Islam, el Dr. Patrick Sookdeo, director del fondo Barnabas, cuyo objetivo es proteger y ayudar a los cristianos en países hostiles a su religión, destaca que " las cuatro escuelas de Ley sunnita, así como las de carácter shiíta, coinciden en que debe aplicarse la pena de muerte por apostasía. En los países en los que impera la Sharia o ley islámica como Irán, Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán, Sudán y Mauritania, la pena de muerte para quienes abandonan el Islam suele ser aplicada. En algunos casos las sentencias no llegan a cumplirse debido a la presión internacional. Es el caso del somalí, Mohammed Omer Ají, que vivía en el Yemen desde 1994 y se convirtió al cristianismo. Fue encarcelado en enero del 2000 y torturado para que abjurara de su conversión. En junio fue condenado a muerte por apostasía, pero luego de que el caso llegara a los titulares de la prensa mundial fue liberado en julio del 2000.

Información: Entre Cristianos.

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Se buscan esposos para viudas iraquíes



Casi siete años de violencia en Irak han dejado cerca de un millón de viudas y millones de niños sin padre.

Durante el gobierno de Saddam Hussein, las viudas recibían asistencia del Estado.

Ahora, sin embargo, la mayoría vive sin el apoyo financiero que necesitan y sin los medios ni la preparación para ganar su propio dinero.

En un país conservador como Irak, encontrar un nuevo esposo es un gran desafío, pero una organización no gubernamental está tratando de ayudar.

Luto permanente para las mujeres de Irak

Las casi tres décadas de guerra, totalitarismo, invasiones, ocupaciones e insurgencia han dejado en Irak al menos un millón de viudas y varios millones de huérfanos.

Esas eran las estimaciones que hizo a principios de 2009 la ministra iraquí de Asuntos para la Mujer, Narmeen Othman, aunque ahora calcula que puede haber hasta dos millones.

Bajo el gobierno de Saddam Hussein, a pesar de la brutalidad del régimen hacia muchos iraquíes, las viudas de guerra sí recibían cuidados del estado. Ahora la mayoría están escondidas y son vulnerables.

Tienen angustia y nostalgia de sus parientes desaparecidos, pero también miedo al futuro, pues ya no hay quien traiga el pan a casa.

En busca de marido

En la zona oeste de Bagdad, la organización Al-Ethar reparte donaciones a las familias sin padres y ayudan a las viudas a buscar un nuevo marido.

Su directora, Hana Badrani, asegura que 2.000 viudas reciben ya ayuda de este grupo, madres de un total de 7.000 niños y niñas. La mayoría de ellas no tiene ninguna formación, así que es muy difícil que puedan conseguir un empleo.

Badrani nos enseña un exitoso ejemplo de cómo funciona su organización: la pareja formada por Iman y Hussein. El esposo de Iman murió hace dos años. Ahora se ha vuelto a casar y tiene un hijo con Hussein llamado Yussef.

"Casarse con una viuda es bueno para el hombre y para los niños", dice Hussein.

También Latife, la esposa de Hussein, opina igual. "Es un gran problema, todas estas viudas. ¿Quién se va a encargar de ellas?".

"Un padre da seguridad"

También nos encontramos con Um Fatima, una joven viuda que se echa a llorar cuando le preguntamos cómo viven sus cuatro hijos sin su padre, Ahmad, a quien mataron hace tres años. Sus asesinos llevaban uniformes militares y le dispararon mientras Ahmad echaba gasolina a su taxi.

Para Um Fatima es muy importante que una viuda se vuelva a casar, tanto para ella como para sus hijos.

"Si ellos tuvieran un padre, todos nos sentiríamos más seguros", dice. "Tanto desde el punto de vista emocional como desde el económico".

"Ellos extrañan a su padre y, a veces, cuando ven a un hombre quieren abrazarlo".
Independencia

Una activista iraquí por la independencia de la mujer, Hanaa Edwar, cuestiona la asunción generalizada en el país por la cual una viuda debe volverse a casar.

"Las mujeres deberían sentir que son seres humanos, que tienen las mismas capacidades que los hombres y que pueden luchar solas por sus derechos, y proteger a sus hijos, sin necesidad de un esposo", dice.

"En esta sociedad de duras tradiciones tribales tenemos que intentar construir una nueva imagen para la mujer iraquí", añade.

Ella es cristina. Por eso le preguntamos cómo le respondería una viuda musulmana, si le podría argumentar que sus tradiciones religiosas forman parte de su vida privada.

"Eso no me importa, la verdad. Yo me considero un ser humano, no me preocupan las religiones", dice.

Sin embargo, todavía hay muchas mujeres en este país que piden un nuevo esposo. Y un nuevo padre para sus hijos.

Un día nos sentamos a dialogar con Um Ahmed, una viuda iraquí, y su hija de tres años, Sara. Um Ahmed nos cuenta que su marido recibió un disparo cuando caminaba por la calle.

Al terminar de contar la historia, un pedido sale de la boca de la pequeña Sara, que dirige la mirada hacia el reportero que escribe esta historia: "Por favor, quédese con nosotras".

Hugh Sykes
BBC, Bagdad

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5.10.09

Fatima la mujer que ocultó su rostro en la Audiencia



De la minifalda al 'burka'

* Fátima, nacida en Marruecos, 48 años, llegó a España hace 22
* Se casó por la Iglesia católica con un chico de un pueblo de Jaén

Héctor Marín | Andrés Moya
El Mundo.es


"Francisco Ródenas, ¿quieres a Fátima Hssisni como esposa y prometes serle fiel en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza todos los días de tu vida?".
-¡Sí, quiero!
-Fátima Hssisni, ¿quieres a Francisco Ródenas como esposo y prometes honrarle todos los días de tu vida?
-¡Sí, quiero!
-Por el poder que la Santa Iglesia Católica me otorga, yo os declaro marido y mujer.
Con esta liturgia seseada, don Antonio, antiguo clérigo de la Iglesia de San Miguel de Vilches, en Jaén, oficiaba el casamiento católico de Francisco y Fátima hace ahora más de 15 años.

En enero de 2006, los nombres de Paco y su esposa saltaron a las portadas al ser detenidos en la operación Chacal por pertenecer a una red islamista que fichó muyaidines para combatir en Irak. Entre ellos, Hassan, uno de los propios hermanos de Fátima, que murió conduciendo un coche bomba en Faluya en 2005, o Belgacem Bellil, uno de los dos kamikazes que se puso al mando del camión bomba que mató a 19 italianos y nueve iraquíes en la base de Nasiriya en 2003. Paco fue liberado de inmediato y Fátima pasó dos años en prisión preventiva, hasta que se levantó su procesamiento.

Esta semana, el nombre de Fátima, 48 años, 22 en España, ha vuelto a los titulares. No así su rostro, que permaneció oculto tras el velo negro de un burka a su paso por los tribunales, ya sólo como testigo.

El único que pudo ver los labios gruesos, los pómulos orondos, la nariz ganchuda y la fina línea perfilada de sus cejas fue el juez Gómez Bermúdez, tras obligarla a descubrir la faz en nombre de las reglas judiciales. "El gran enemigo del ser humano es la ignorancia", testificó. Su cabello ensortijado quedó bien prensado dentro de la cárcel de tela.

Discotecas, Marlboro y J&B con cola

En Castelldefells, a 20 kilómetros de Barcelona, recuerdan todos los rasgos de esta marroquí, hija de un pescador, nacida en Larache, pueblo cercano a Tánger. Y también sus minifaldas de vértigo, sus escotes acantilados, sus 170 centímetros europeizados. Le gustaba salir a discotecas, fumar Marlboro y tomar cubatas, a ser posible J&B con cola. Un estilo de vida muy lejos del que marca la ortodoxia coránica.

"De joven era un morita pizpireta, hasta guapa, diría", comentan en un restaurante de Castelldefels en el que trabajó entre 1990 y 1999. Llevaba ya tres años en España y allí le hicieron los papeles de residencia. Tras pasar unos meses en el piso de un hombre mayor de nacionalidad francesa, Fátima reunió el dinero necesario para comprar un apartamento, en la calle Mayor de Castelldefels.

En el restaurante se enamoró de Paco, el maestro pizzero, un buenazo de Jaén al que todos llamaban "Paquito". Un tipo bajito, muy delgado, cargado de hombros, malhumorado, humilde, bebedor y con el semblante de quien en su vida se ha metido en problemas serios.

Empezaron a salir juntos. Se movían en el vehículo Chrysler Voyager del español. Ella no tenía coche ni moto. Trabajaban seis días a la semana. A razón de unas 250.000 antiguas pesetas el pizzero; Fátima ingresaba unas 200.000. Decidieron irse a vivir juntos al barrio de Marianao, en la cercana localidad de Sant Boi de Llobregat. En Vilches, Jaén, el pueblo natal de Paco, nadie los olvida. Antonio y Carmen, tíos de Francisco, recuerdan a Fátima como "una inmigrante que trataba de integrarse en nuestra sociedad, era una muchacha muy guapa, aquí venía al pueblo con minifaldas se iba a la discoteca con Paco, bebía alcohol y fumaba".

A los pocos años decidieron casarse, como recuerda 'Paco el mascota', uno de los amigos de la infancia del marido de Fátima: "Estuvimos de despedida de soltero y mi mujer ayudó a Fátima a vestirse de blanco. Primero se casaron en la iglesia del pueblo, a la que acudió uno de los hermanos de Fátima, y luego se casaron en Marruecos por el rito musulmán, todo parecía normal", asegura. Parecía, sí, hasta que Fátima viajó a su país a ver a su familia, como tantas otras veces. Nadie sabe lo que ocurrió durante aquellos días. Pero sí el giro que dieron las vidas de Fátima y Paco. Bueno, de Fátima y Yusef, nombre que adoptó Francisco el pizzero al abrazar la fe musulmana. La persuasión de su esposa consiguió incluso que abandonara sus vicios más adquiridos: el tabaco y el alcohol.

'Nadie le tosía en la cocina'

Ella empezó a usar el hijab, una tela que cubre el pelo. "Una vez la pareja estuvo en el pueblo y Fátima ya venía ataviada con un pañuelo en la cabeza y evitaba el contacto con nosotros", recuerda Carmen, tía de Paco. En una ocasión, Fátima le espetó a Carmen una frase que la mujer no entendió: «Yo no soy marroquí, soy musulmana». "Hasta a Paco se le notaba más raro, ya que no podía darle ni un beso a su prima por que no se lo permitía su religión. Cambió como de la noche a la mañana", sostiene.

En el restaurante también notaron el cambio. "A ella nadie le tosía en la cocina. Tras tantos años, se imponía al resto. Le gustaba mucho mandar. Se había ganado el respeto incluso de los patrones. Le permitían que rezase en el establecimiento. Para ella, las horas de oración eran sagradas. Había convencido a varios compañeros, islámicos y cristianos, para rezar a diario. En un tiempo llegaron a ser cinco", cuenta uno de sus ex compañeros. Uno de ellos era su esposo Francisco, ataviado con su atlasikat (gorro musulmán).

Con los años decidió que mostrar el óvalo de su rostro, el mismo que contempló el magistrado Javier Gómez Bermúdez el pasado lunes, era una obscenidad impúdica. "Ya no puedo darte un beso, ahora ya no", se justificaba en plena calle ante sus conocidas de Castelldefels. Las mismas a las que antes besaba efusivamente. Tapada de pies a cabeza. Manos incluidas. Apenas visible un hilo por el que asomaban dos ojos oscuros.

El velo islámico en Europa


Los gobiernos en Europa, donde vive una importante minoría musulmana, han debatido con intensidad sobre el uso del velo islámico, un tema que implica los derechos religiosos y de la mujer, la tradición de secularidad e incluso la seguridad.

El tema vuelve a cobrar actualidad con la aprobación de una propuesta de la ministra de Inmigración de Holanda, Rita Verdonk, para prohibir el uso del burka en los lugares públicos.

Lea: Holanda veta el burka

¿Qué establece la ley en varios países europeos sobre el uso en público del velo islámico?

FRANCIA

En 2004, Francia introdujo la prohibición de usar velos musulmanes y otros símbolos religiosos "visibles" en las escuelas estatales.

Esta medida contó con el apoyo mayoritario de los políticos y el público, en un país en el que la separación del Estado y la religión está consagrada en la ley.

Sin embargo, el velo islámico está aceptado en las escuelas musulmanas y en las universidades, donde la ley sobre símbolos religiosos no tiene vigencia.

TURQUÍA

Durante los últimos 80 años los turcos han vivido en un Estado laico fundado por Mustafa Kemal Ataturk, quien rechazó el uso del velo como parte de su campaña para secularizar la sociedad turca.

A pesar de su influencia, se estima que al menos un 65% de las mujeres turcas se cubre la cabeza con un velo.

Sin embargo, los velos están prohibidos en escuelas, universidades -estatales o privadas- y edificios gubernamentales.

En noviembre de 2005 la Corte Europea de Derechos Humanos determinó que la prohibición era legítima.

REINO UNIDO

En el Reino Unido no hay una prohibición sobre el atuendo islámico. Pero las escuelas pueden decidir sobre su código de vestimenta.

Los tribunales fueron forzados a tomar una decisión cuando una estudiante se quejó porque su escuela la envió a su casa por usar una túnica que cubría todo su cuerpo excepto sus manos, sus pies y su rostro.

Los tribunales dijeron que las escuelas ya habían hecho suficientes concesiones al permitir el uso de pantalones y túnicas islámicas.

ALEMANIA

En septiembre de 2003, la Corte Constitucional Federal falló en favor de una maestra que quería usar el velo islámico en la escuela.

Sin embargo, el fallo establece que los estados federados pueden cambiar las leyes locales si así lo quieren.

Al menos cuatro estados alemanes prohibieron el uso del velo a los maestros y en el estado de Hesse, la prohibición se extiende a los funcionaros públicos.

RUSIA

La Corte Suprema de Rusia revirtió una norma del ministerio del Interior de 1997 que prohibía a las mujeres usar velos en la fotografía del pasaporte.

ITALIA

En septiembre de 2004 políticos locales en el norte de Italia revivieron antiguas leyes contra el uso de máscaras para prohibir que las mujeres usen el burka.

En julio de 2005 el parlamento italiano aprobó leyes anti-terroristas que convirtieron en una infracción esconder el rostro del público, incluyendo el uso del burka.

El gobierno dijo que propondrá un borrador para una nueva ley que prohíba el velo islámico que cubre la cara.

BÉLGICA

La ciudad de Maaseik, en la frontera con Holanda, prohibió el uso del velo que cubre todo el cuerpo excepto los ojos.

HOLANDA

El gabinete holandés respaldó una propuesta de la ministra de Inmigración para prohibir a las mujeres musulmanas el uso del burka en lugares públicos.

El gabinete se basó en preocupaciones de orden público y seguridad.

Quienes critican esta propuesta dicen que ésta viola los derechos civiles.

Se estima que un 5% de los habitantes del país son musulmanes. Pero son muy pocas las mujeres que viven en Holanda que elijen el burka.

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4.10.09

EEUU co-patrocina una resolución contra la libertad de expresión en la ONU



La hora de la muerte de la libertad de expresión. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó ayer (2 de Octubre) la resolución, co-patrocinada por los EE.UU. y Egipto.


Se pide a los estados que condenen y penalicen "toda apología de odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia". También condena "los estereotipos negativos de religiones y grupos étnicos", lo que es, por supuesto, una referencia indirecta a cualquier información exacta sobre la doctrina de la jihad y la supremacía islámica - que es siempre el foco de quejas por la Organización de la Conferencia Islámica y otros grupos sobre "estereotipos" negativos del Islam. Nunca dicen nada cuando gente como Osama bin Laden y Khaled Sheikh Mohammed hace exposiciones detalladas del Corán que justifican la violencia y el odio, pero cuando personas como Geert Wilders y otros como él informan sobre tales exposiciones, entonces eso es "estereotipar negativamente".

Y lo peor de esta y toda medida parecida es que la "incitación" y el "odio" están en el ojo del espectador. Los poderosos pueden decidir silenciar a los impotentes clasificando sus puntos de vista como expresión de odio. Los Padres Fundadores trataron de proteger a los
Estadounidenses de la tiranía mediante la protección de la libertad de expresión. Ahora, nuestra libertad de expresión está amenazada, y la tiranía se aprovechará de ello. Pero aún tenemos la Primera Enmienda, ¿verdad? Eugene Volokh, en un excelente análisis de la resolución, explica por qué no es tan fácil descartar esto:


6. ¿Pero por qué tanto alboroto, algunos podrían preguntarse, si estamos protegidos por la Primera Enmienda? En primer lugar, si los EE.UU. respaldan una resolución que insta a la supresión de alguna forma de expresión, supuestamente estamos tomando el punto de vista de que todos los países - incluidos los EE.UU. - deben adherirse a la presente resolución. Si tenemos constitucionalmente prohibido adherirnos a ella por nuestra Constitución nacional, entonces estamos criticando implícitamente la Constitución, y comprometiéndonos a hacer todo lo posible para cambiarla.
Así que para ser coherentes con nuestra posición, la administración probablemente tendría que tomar las medidas necesarias para asegurarse de que los supuestos "discursos de odio" que incitan a la hostilidad serían de hecho castigados. Es de suponer que se comprometan a la presentación de escritos amicus apoyando cambios en la ley de la Primera Enmienda para permitir tales castigos, y en principio, tal vez el nombramiento de magistrados que aprueben dichos cambios (o incluso la propuesta de enmiendas constitucionales precisas que admitieran tales cambios).


Robert Spencer

Jihad Watch


3.10.09

Premio ”Las ruedas de Ahmad Yassin”



Buenas noticias para el Blog, y para los seguidores.

Desde el Blob Blog Patria judía bajurtov y desde el Blog Baker Street , honran a "Islamización de Europa" premiándolo con el trofeo "Las ruedas de Ahmad Yassin" como reconocimiento por la lucha permanente contra el islamofascismo asesino y terrorista en la red.

Este premio recuerda el glorioso suceso de la eliminacion del inmundo jeque terrorista, Ahmad Yassin, fundador de la organizacion antisemita genocida Hamas, y responsable directo del asesinato de cientos de civiles inocentes, por medio de un helicóptero ”Apache”, enviado para tal efecto por el entonces Primer ministro de Israel ARIEL SHARON.

Nos sentimos orgullosos de recibir este premio y compartirlo con todos nuestros lectores. Muchas gracias Irene y Bajurtov.

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2.10.09

La obra póstuma de Oriana Fallaci



Oriana Fallaci vuelve a la vida con una novela

Consciente de que el cáncer la minaba día a día, la periodista italiana acometió la titánica empresa de narrar la historia de su familia. La novela, 'Un sombrero lleno de cerezas', quedó inconclusa, pero su heredero decidió publicarla enfrentándose a su madre, hermana de la escritora fallecida. El libro, del que ofrecemos un adelanto, se publica este martes en nuestro país.

Por: Irene Herández Velasco. Fotografía: de Angelo Cozzi

O se la ama o se la odia. O se la detesta o se la venera. Tres años después de su muerte, Oriana Fallaci (Florencia, 1929-2006) sigue sin dejar indiferente a nadie. Para algunos siempre será la valerosa mujer que, tras los atentados del 11-S y desafiando los esquemas de lo políticamente correcto, emprendió una cruzada contra el Islam y denunció sin medias tintas el peligro de que Occidente acabe sometido a los dictados del Corán.

Para otros, sin embargo, la famosa escritora y periodista italiana representa la xenofobia más lamentable y contumaz, el ejemplo más espantoso de adónde puede llegar el odio irracional contra los musulmanes. Ambas posiciones siguen tan enconadamente enfrentadas que en cuanto se desempolva la ya vieja idea de dedicarle a la Fallaci una calle en su Florencia natal, por poner un ejemplo, estalla una feroz controversia. Porque, como les pasa a muchos grandes personajes, esta genial reportera y fumadora empedernida a la que un cáncer de mama quitó la vida el 15 de septiembre de 2006 sigue dando que hablar. Y no sólo porque, para conmemorar el tercer aniversario de su muerte, un sacerdote conocido en Italia como "el párroco anti-Islam" por su visceral rechazo de la religión musulmana y al que la propia Fallaci alabó en su ya famoso libro 'La fuerza y el orgullo', haya oficiado una misa en su honor. Más allá de sus controvertidas posiciones ideológicas, esa italiana tan apasionada como descarnada sigue siendo noticia por sí misma.

¿Es posible que, torturada por el dolor, solicitara a los médicos que le practicaran la eutanasia y que éstos accedieran a poner fin a su agonía con una inyección de morfina? ¿A cuánto asciende el legado económico dejado por esta mujer, de cuyos libros se han vendido en todo el mundo más de 20 millones de ejemplares? ¿Era realmente tan egoísta e insufrible como la describe su sobrino favorito y único heredero? ¿Quería que viera la luz su último libro o se negaba rotundamente a su publicación?

Éstos son tan sólo algunos de los interrogantes surgidos tras la desaparición de la que, para muchos, es la mejor entrevistadora del siglo XX y la conciencia crítica de Occidente. El más inquietante, quizás, tiene que ver con 'Un sombrero lleno de cerezas', la ambiciosa novela histórica a la que Fallaci dedicó buena parte de los 10 largos años que –desde 1991 y hasta 2001 y sabiéndose ya enferma de cáncer–, permaneció alejada del mundanal ruido, retirada del periodismo y enclaustrada en su apartamento en el número 222 de la calle 61 de Nueva York.

REALES Y FICTICIOS.

De "mi criatura", como la escritora denominaba a esa monumental obra, se agotaron en Italia 500.000 ejemplares sólo en los tres primeros días tras su salida a la venta. El libro cuenta la historia de la familia Fallaci, desde mediados del siglo XVII hasta 1889, a través de medio centenar de personajes tanto reales como ficticios.

La reportera que puso contra las cuerdas a Henry Kissinger o al ayatolá Jomeini dedicó años a rastrear entre legajos y archivos la historia de su estirpe. Pero la duda trascendental que planea sobre esa imponente saga épica que recorre cinco generaciones es si la aguerrida periodista quería realmente que esa novela, que dejó incompleta y a la que nunca llegó a poner el punto final, viese la luz.

Según Paola, su hermana, la respuesta es rotunda y categóricamente no. "En este momento, Oriana debe de estar blasfemando", aseguraba tras la publicación en Italia, en julio de 2008, de 'Un sombrero lleno de cerezas'. "Me la imagino entrando en cualquier momento por aquella puerta y montando una de sus terribles escenas".

Paola, que al igual que su hermana Oriana no tiene lo que se dice un carácter fácil, no se anda con rodeos: "Que no me toquen las pelotas... Había dos copias de ese libro. Una la tenía Oriana y la otra la tengo yo. Y ella no quería que fuese publicado. Tengo notas suyas en las que escribió: 'Antes que verlo publicado, lo quemo'. De hecho, durante años, varios editores le pidieron publicarlo y ella siempre se negó, porque el libro estaba incompleto", ha asegurado en declaraciones a la prensa italiana.

Sin embargo, detrás de la monumental bronca montada por Paola a propósito de la salida al mercado de la obra, algunos no pueden evitar ver un atisbo de rencor por haberse visto excluida del testamento de la Fallaci. Porque Oriana, que llevaba años peleada con ella, no le dejó ni un miserable euro.

La escritora y periodista, visceral hasta la médula y que murió sin hijos, decidió legar toda su fortuna a uno de los dos vástagos de Paola, Edoardo Perazzi, de 43 años, quien, por supuesto, no se habla con su madre. La cifra exacta de lo que le ha podido caer en suerte se desconoce, pero el propio interesado asegura que, tras pagar los preceptivos impuestos en Estados Unidos, la herencia de la tía ha quedado reducida a muy poquita cosa.

Sin embargo, y como heredero universal de Oriana Fallaci, Perazzi es dueño de los derechos de autor de todas las obras de la reportera, incluida, por ejemplo, 'La rabia y el orgullo' (2001), el primer libro en el que la periodista arremetió contra el fanatismo que, a su juicio, entraña el Islam y contra los gobernantes occidentales que, en nombre de lo políticamente correcto, favorecen el apoyo a la cultura islámica.
Ese libro, del que sólo en Italia se vendieron 1,5 millones de ejemplares, acaba de ser reeditado en el país transalpino en edición de bolsillo. Y, por supuesto, Perazzi también tiene en sus manos el copyright de Un sombrero lleno de cerezas, publicado a título póstumo. De hecho, fue él quien decidió llevar a la imprenta ese libro, asegurando que su tía le había autorizado expresamente a publicarlo.

"En agosto de 2006, en su último mes de vida, me daba instrucciones de todo tipo, pero no me hablaba nunca de la novela. Un día me armé de valor. 'Oriana, tengo aquí a este 'hijo' tuyo (llamaba así a sus libros) y no sé qué debo hacer con él. ¿Lo publico? ¿Lo guardo en un banco? ¿Lo quemo?'", cuenta Perazzi. "¿Estás loco? Pues claro que tienes que publicarlo. ¡Comprueba que no haya gilipolleces y publícalo!", asegura que le respondió la tía.

Pero aun siendo el heredero único de la Fallaci y su sobrino preferido, Edoardo Perazzi no puede evitar hacer un retrato bastante terrible de su tía, famosa por su espantoso temperamento. Esclavista, lianta, severa y tacaña son sólo algunos de los calificativos que le dedica... Asegura que conoce al milímetro el apartamento que la Fallaci tenía en Nueva York. "¡Qué remedio! Me hizo fregarlo y lustrarlo millones de veces. Ibas a visitarla y ella, que siempre solía estar sola, te esclavizaba", se lamentaba el año pasado en una entrevista al semanario 'Panorama'.

CAMARERO DE SEAN CONNERY.

"Me acuerdo que, una vez, cuando estaba en el primer año de la Universidad de Chicago, me dijo: 'Pobrecito, ¿qué haces allí tan sólo? Ven a verme, te preparo una buena comilona aquí en Nueva York'. Yo caí en la trampa, aunque ya me pareció un poco sospechoso que, en lugar de un billete de avión, me enviara uno para viajar en autobús de línea. El caso es que, tras un día y medio de viaje, llamé a su puerta reventado de cansancio, sucio. Ella me hizo lavarme a toda prisa. Tenía como invitados a Sean Connery y a su mujer... Durante un día hice de camarero y, después, me mandó de vuelta a la universidad, pero sólo tras hacerme fregar todos los platos". El sobrinísimo también asegura que la Fallaci acumulaba en su vivienda un montón de basura. "Los incautos a los que admitía en su casa eran explotados como mano de obra para tirar los cientos de botellas de aceite vacías y todas las demás cosas que amontonaba".

Pero, por si esos escabrosos detalles sobre la faceta más privada de la escritora y periodista no fueran suficientes, Paola se ha encargado de añadir alguno más. Como afirmar que la Fallaci –quien a pesar de su declarado y militante ateísmo (lo que no le impidió declarar su admiración por el Papa Benedicto XVI a propósito de su férrea defensa de las raíces cristianas de Europa) se manifestó en contra de que le fuera practicada la eutanasia a Terri Schiavo, la norteamericana que pasó 15 años en estado vegetativo– acabó ella misma recurriendo a esa práctica, rigurosamente prohibida por la legislación italiana.

UN ESQUELETO.

"Regresó a Florencia en camilla. Era un esqueleto. En Nueva York se había sometido a terapias tremendas. Sufría muchísimo y pidió una inyección de morfina, sabiendo perfectamente que no volvería a despertarse, y sabiéndolo también la clínica", contaba Paola el año pasado al periódico 'La Stampa'. "Suplicó: 'Haced algo, ayudadme', y esa ayuda fue la morfina. Podéis decir lo que queráis, pero esa práctica se llama eutanasia". Sin embargo, la clínica Santa Clara de Florencia, donde murió, ha desmentido categóricamente las palabras de Paola. Y lo mismo ha hecho Edoardo Perazzi.

En realidad, todo ello no son más que pinceladas en la historia de una mujer que nació bajo la dictadura de Mussolini, que a los 10 años participó activamente junto a su padre en un movimiento clandestino de resistencia, que a los 14 recibió un reconocimiento de honor de parte del ejército italiano por su activismo durante la guerra, que a los 16 comenzó a trabajar como reportera en Florencia. "La primera vez que me senté detrás de una máquina de escribir me enamoré de las palabras, que brotaban como gotas, una a una, y se quedaban sobre la hoja... Cada gota se convertía en algo que, si hubiera pronunciado, se habría ido volando, pero sobre las páginas esas palabras se volvían tangibles", dijo en una entrevista en 1979.

Su inmenso talento la catapultó muy pronto al éxito, lo que la llevó a entrevistar a figuras políticas de gran relieve y a cubrir los grandes acontecimientos internacionales. Su estilo directísimo y descarnado hizo el resto... Como en aquella famosa entrevista que en 1979 la reunió con el ayatolá Jomeini y ante el cual se 'atrevió' a cuestionar la obligación de las mujeres iraníes de llevar chador.
"A usted no le importa. Nuestras costumbres a usted no le importan. Si a usted no le gusta la vestimenta iraní no está obligada a llevarla, dado que es para mujeres jóvenes y señoras respetables", le espetó el líder religioso de Irán. Y la Fallaci, que se había visto obligada a ponerse un chador para poder entrevistarle, no se lo pensó dos veces. "Muy amable, Imán, me voy a liberar inmediatamente de este estúpido trapo medieval", le respondió, al tiempo que se lo quitaba.

Entrevistas y obra de Oriana Fallaci:

Oriana Fallaci deja un mensaje póstumo al mundo

El legado de Oriana Fallaci

Muecines en lugar de Campanas

El despertar del Islam es el fin de Occidente

Tratamos como amigo al enemigo

¿Que Diálogo entre Civilizaciones?

La escritora Oriana Fallaci ha muerto

'La Fuerza de la Razón "Oriana Fallaci"

Oriana Fallaci "Un sermón para Occidente"

La Rabia y el Orgullo (Oriana Fallaci)

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Un sombrero lleno de cerezas (Oriana Falleci)



Autor: Oriana Fallaci

La esfera de los libros

ENTRETENIDA Y SINGULAR

Por Ymelda Navajo

Cuando en verano de 2008 tuvimos el ejemplar de 'Un sombrero lleno de cerezas' que Rizzoli acababa de lanzar al mercado italiano, supimos que debía formar parte de nuestro catálogo. Su éxito no nos sorprendió. Dejaba claro que había muchos lectores deseosos de seguir leyendo a aquella periodista única y singular. Pero eso vino más tarde. Porque lo primero que nos sedujo fue esa poderosa voz narradora que siempre caracterizó a Oriana Fallaci, que lograba de nuevo arrastrar al lector y, en esta ocasión, por los caminos de la ficción. Así, viajamos a la Italia de los primeros Fallaci y, guiados por su estilo –elaborado sin dejar de ser ameno, cuidado y directo a un tiempo, trascendente pero divertido–, hacer una relectura de la historia europea de los últimos siglos. Porque ésa es una de las virtudes de esta novela: cómo la autora, a través del relato de una saga familiar, recupera la intrahistoria de la vieja Europa y de los conflictos que marcaron a sus antepasados; y a los nuestros. Es una fantástica novela, una entretenidísima historia que lleva la rúbrica de una de las voces literarias más singulares y leídas del siglo XX.


UN SOMBRERO LLENO DE CEREZAS

En este extracto del prólogo, la autora expone las razones que la empujaron a acometer su última obra, una novela histórica sobre su familia.

Por Oriana Fallaci

Entonces, cuando el futuro se había vuelto muy corto y se me escapaba de entre los dedos con la inexorabilidad con que cae la arena en una clepsidra, me sorprendía con frecuencia pensando en el pasado de mi existencia: buscando allí las respuestas con las que sería justo morir. Por qué había nacido, por qué había vivido, y quién o qué había plasmado el mosaico de personas que, desde un lejano día de verano, constituía mi Yo.

Naturalmente, sabía de sobra que la pregunta “por qué he nacido” se la habían planteado ya millones de seres humanos y siempre en vano, que la respuesta pertenecía a ese enigma llamado Vida, que para fingir que la había encontrado tendría que recurrir a la idea de Dios. Recurso que nunca he entendido y que jamás he aceptado.
Pero también sabía que las otras preguntas se escondían en la memoria de aquel pasado, en los acontecimientos y en las criaturas que habían acompañado el ciclo de mi formación, y lo desenterraba en un obsesivo viaje hacia atrás: exhumaba los sonidos y las imágenes de mi primera adolescencia, de mi infancia, de mi entrada en el mundo. Una primera adolescencia de la que lo recordaba todo: la guerra, el miedo, el hambre, el desgarro, el orgullo de combatir contra enemigo codo con codo junto a los adultos, y las heridas incurables que se derivaron de ello.

Una infancia de la que recordaba mucho: los silencios, la disciplina excesiva, las privaciones, las peripecias de una familia indomable y comprometida en la lucha contra el tirano; por tanto, la ausencia de alegría y la falta de momentos relajados, despreocupados. Una entrada en el mundo de la que me parecía recordar el más mínimo detalle: la luz cegadora que, repentinamente, sustituyó a la oscuridad, el esfuerzo que implicaba respirar en el aire, la sorpresa ante el hecho de no estar ya sola en mi bolsa de agua, sino compartiendo el espacio con una multitud desconocida.

La significativa aventura de ser bautizada a los pies de un fresco en el que, con un espasmo de dolor en la cara y una hoja de parra sobre el vientre, un hombre desnudo y una mujer desnuda abandonaban un hermoso jardín lleno de manzanas: la 'Expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal', pintada por Masaccio en la iglesia del Carmen de Florencia. Exhumaba igualmente los sonidos y las imágenes de mis padres, sepultados desde hacía años en un parterre perfumado de rosas. Me los encontraba en todas partes. No de viejos, es decir, cuando los consideraba más mis hijos que mis padres, cuando al levantar en brazos a mi padre para acomodarlo en una butaca lo notaba tan leve, tan empequeñecido e indefenso que, al mirar su cabecita tierna y calva, apoyada confiadamente en mi cuello, me parecía tener entre los brazos a mi niño octogenario. Me los encontraba de jóvenes. Cuando eran ellos los que me levantaban y me sostenían a mí entre sus brazos. Fuertes, guapos, seguros de sí mismos. Y durante algún tiempo creí tener en la mano una llave capaz de abrir todas las puertas. Pero luego me di cuenta de que sólo abría algunas: ni el recuerdo de la primera adolescencia y de la infancia y de la entrada en el mundo ni los encuentros con aquellos dos jóvenes fuertes, guapos y seguros de sí mismos podían darme todas la respuestas que necesitaba. Atravesando las fronteras de aquel pasado, fui en busca de los acontecimientos y de las criaturas que lo habían precedido y fue como abrir una caja que contiene otra dentro y ésa otra, que a su vez contiene otra, y así hasta el infinito. Y el viaje hacia atrás se volvió un viaje sin freno.

Un viaje difícil, porque ya era tarde para hacerle preguntas a quienes nunca se las había hecho. Ya no quedaba nadie. Sólo una tía de noventa y cuatro años que, al oír mi súplica: “Dime, tía, dime”, movió apenas las pupilas neblinosas y murmuró: “¿Eres el cartero?”. Y junto a mi tía, ya inútil, la tristeza por la pérdida de un arcón del siglo XVI que, durante casi dos siglos, había custodiado los testimonios de cinco generaciones: libros antiguos, entre ellos una cartilla de aritmética y un abecedario del siglo XVIII; papeles rarísimos, entre ellos la carta de un tío lejano, enrolado en el ejército por Napoleón y sacrificado en Rusia; recuerdos raros y preciosos, entre ellos una funda de almohada gloriosamente manchada con una frase inolvidable, un par de gafas y un ejemplar de Beccaria con una dedicatoria de Filippo Mazzei.
Cosas que yo llegué a ver antes de que quedaran reducidas a cenizas, durante una terrible noche de 1944. Junto al arcón perdido, algún objeto salvado casualmente: un laúd sin cuerdas, una pipa de arcilla, una moneda de cuatro sueldos emitida por el Estado Pontificio, un vetusto reloj que estaba en mi casa del campo y que cada cuarto de hora daba unas campanadas iguales a las de Westminster. Por último, dos voces. La voz de mi padre y la voz de mi madre que narraban la historia de sus respectivos antepasados. Divertida e irónica la de él, siempre dispuesto a la risa, incluso en la tragedia. Apasionada y compasiva la de ella, siempre dispuesta a conmoverse, incluso en la comedia. Y ambas, tan remotas en la memoria que su consistencia era más tenue que una tela de araña.

Pero a fuerza de evocarlas continuamente, y de conectarlas con la tristeza por la pérdida del arcón o con los pocos objetos salvados, la tela de araña se robusteció. Se fue volviendo más tupida, se convirtió en un tejido sólido, y las historias crecieron con tanto vigor que llegó un momento en el que me resultó imposible establecer si seguían perteneciendo a las dos voces o si se habían transformado en el fruto de mi imaginación. ¿Había existido realmente aquella legendaria antepasada sienesa que tuvo el valor de insultar en la cara a Napoleón? ¿Había existido realmente la misteriosa antepasada española que se casó exhibiendo un velero de cuarenta centímetros de alto y treinta de ancho sobre la peluca? ¿Había existido realmente el dulce antepasado campesino que llevaba su fervor religioso hasta el extremo de flagelarse, había existido realmente el rudo antepasado marinero que sólo abría la boca para blasfemar? ¿Habían existido realmente los bisabuelos malditos, es decir, la republicana Anastasìa, cuyo nombre llevaba yo como segundo nombre, y el aristocratísimo señor de Turín, cuyo nombre, demasiado ilustre y demasiado poderoso, no se podía ni siquiera pronunciar por orden de la abuela? ¿Habían abandonado realmente en un hospicio para huérfanos a aquella pobre abuela mía, concebida por su enloquecida pasión? Ya nunca podría saberlo. Pero, al mismo tiempo, sabía que aquellos personajes no podían ser fruto de mi fantasía porque los sentía latir dentro de mí, condensados en el mosaico de personas que un lejano día de verano comenzaron a constituir mi Yo, y conducidos por los cromosomas que había recibido de dos jóvenes fuertes y guapos y seguros de sí mismos. ¿Las partículas de una semilla no son acaso iguales a las partículas de la semilla precedente? ¿No recorren acaso una generación tras otra, perpetuándose? ¿Nacer no es acaso un eterno volver a empezar y cada uno de nosotros no es acaso el producto de un programa establecido antes de que comenzáramos a vivir, el hijo de una miríada de padres?

Se desencadenó entonces otra búsqueda: la de las fechas, los lugares, las confirmaciones. Afanosa, frenética. No podía ser de otra forma: me apremiaba el futuro que se me escapaba de entre los dedos, la necesidad de darme prisa, el temor a dejar un trabajo a medias. Y, como una hormiga enloquecida por la urgencia de acumular comida, corrí a revolver entre los archivos, los catastros, los conjuntos de relieves topográficos o 'cabrei', los 'Status Animarum'. Es decir, los Estados de Almas. Los registros en los que, con el pretexto de saber cuántos fieles estaban sujetos a los preceptos pascuales, el párroco enumeraba uno a uno a los habitantes de todas las parroquias y de todos los prioratos, reagrupándolos en núcleos familiares y anotando cuanto pudiera ayudarle a catalogarlos. El año o la fecha completa de nacimiento y de bautizo, de boda y de muerte, el tipo de trabajo y cuánto ganaba, el volumen de su patrimonio o de su indigencia, el nivel de educación o de analfabetismo. Unos censos rudimentarios, en una palabra. Escritos unas veces en latín y otras en italiano, con pluma de ave y tinta marrón.
La tinta, secada con un polvillo brillante y plateado que el tiempo no había disuelto, al contrario, se había mezclado con las palabras, confiriéndoles un brillo tan fulgurante que cuando se te quedaba un granito en el dedo te parecía que acababas de robar una pizca de luz que era una pizca de verdad. Y paciencia si en algunas parroquias y en algunos prioratos los registros habían sido devorados por los ratones o destruidos por la desidia o mutilados por los salvajes que arrancan las páginas para vendérselas a los anticuarios; paciencia si por culpa de ello no encontré el rastro de los parientes más remotos. Por ejemplo, de aquellos que, según uno de los papeles del arcón perdido, habían abandonado Florencia en el año 1348, huyendo de la peste de la que habla Boccaccio en el 'Decamerón', y se habían refugiado en la región de Chianti.

Los de las historias narradas por las dos voces existían, y los localicé desde el primero hasta el último. Con sus nietos y sus biznietos, me ocurrió lo mismo. En el caso de los nietos y los biznietos descubrí, incluso, detalles que las dos voces no me habían proporcionado, criaturas con las que podía identificarme hasta el paroxismo, de las que podía reproducir todos los gestos y todos los pensamientos, todos los sueños y todos los avatares. La búsqueda se convirtió, pues, en una saga que debía ser escrita, en un cuento de hadas que debía reconstruirse con la imaginación. Sí, fue entonces cuando la realidad comenzó a deslizarse hacia el terreno de la imaginación y la verdad se unió, primero, a lo inventable y, luego, a lo inventado: el uno, complemento del otro, en una simbiosis tan espontánea como imposible de escindir.
Y todos aquellos abuelos, abuelas, bisabuelos, bisabuelas, tatarabuelos, tatarabuelas, antepasados y antepasadas, en una palabra, todos aquellos padres míos, se convirtieron en mis hijos. Porque ahora era yo la que los estaba pariendo a ellos, mejor dicho, devolviéndolos a la vida que ellos me habían dado. La saga que debía ser escrita, el cuento de hadas que debía reconstruirse con la imaginación, comienza hace dos siglos: en los años en los que se fraguó la Revolución Francesa y que precedieron a la Revolución Americana, es decir, a la guerra de independencia declarada contra Inglaterra por las trece colonias que se habían formado en el Nuevo Mundo entre el año 1607 y el 1733.

Parte de Panzano, un pueblecito situado frente a la casa en la que deseo morir, al que, antes de que comenzase mi búsqueda de hormiga enloquecida, solía mirar sin saber hasta qué punto le pertenecía, y sobre el que, ahora que va a iniciarse el relato, creo conveniente ofrecer alguna información para quienes no conozcan aquella época o aquel lugar. Panzano está situado sobre una colina de la región de Chianti, a medio camino entre Siena y Florencia, y Chianti es la zona de Toscana que se extiende entre el río Greve y el río Pesa: trescientos kilómetros cuadrados compuestos de montañas y colinas de impresionante belleza.
Las montañas están cubiertas de plantas y árboles siempre verdes, castaños, encinas, quejigos, pinos, cipreses, morales y helechos, y albergan un paraíso de fauna: liebres, ardillas, zorros, ciervos, jabalíes, además de muchísimas aves. Mirlos y paros carboneros y tordos y ruiseñores que cantan como los ángeles. Las colinas son escarpadas, pero impresionantemente armoniosas, cultivadas en gran parte por hileras de vides, de las que se extrae un vino muy reputado, y de olivos que producen un aceite muy sabroso y ligero. Antiguamente, se sembraban también el trigo, el centeno y la cebada, y la siega era uno de los dos acontecimientos con los que se medía el paso de las estaciones. El otro era la vendimia. Entre la siega y la vendimia florecían los jacintos, los campos se encendían de azul, y desde lejos parecían un mar agitado por gigantescas e inmóviles ondas (...).

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1.10.09

Musulmanes contra homosexuales

Foto: Pancarta reivindicativa del Paris Foot Gay durante la celebración del orgullo gay en Montpellier.

6 de octubre.- Anteayer se suspendió en la periferia capitalina el encuentro que iban a disputar el Paris Foot Gay contra el Créteil Bebel. No por la lluvia ni por imperativos logísticos. Más bien porque los visitantes, de mayoría musulmana, se negaron a mezclarse en el césped con los homosexuales del equipo contrario. Esgrimiendo sus valores y sus convicciones.

Un comunicado remitido al despacho del Paris Foot Gay razonaba el desplante. Y lo hacía con educación: "De acuerdo a los principios de nuestro equipo, formado por musulmanes practicantes y observantes del Corán, hemos decidido no disputar el encuentro. Nuestras convicciones son más importantes que un simple partido de fútbol. Lamentamos haberos prevenido de nuestra ausencia con poca antelación".

La liga donde militan ambas escuadras plantea emprender sanciones ejemplares contra el Créteil Bebel. No tanto por la espantada como por las connotaciones homófobas que implica el desafío verbal y el delirio religioso. ¿Cuáles son los valores que impiden jugar al fútbol contra un equipo de homosexuales? ¿Acaso el miedo al contagio? ¿Quizá el jaleo de las orgías que puedan organizarse en el humeante vestuario?

Hubiera sido peor la tentación de convertir el partido en un ajuste de cuentas. Es decir, exterminar a los rivales al grito de "maricones" y colgar en el vestuario los atributos genitales a modo de trofeo de guerra. Pero se ha impuesto la despiadada moderación verbal. Suficientemente engañosa y embarazosa como para que los jugadores del Paris Foot Gay hayan reivindicado su propia tolerancia: "Nuestro club ni es sectario ni limita la ficha a homosexuales. Aquí puede jugar quien quiera. Independientemente de su orientación sexual, etnia o religión".

La aclaración es innecesaria, condescendiente y hasta equívoca. La propia definición del club, Paris Foot Gay, demuestra el criterio de alistamiento. Igual que la observancia coránica arraigada en el Créteil Bebel se antoja inasequible a los futbolistas judíos o a los pateadores cristianos. El problema es que la respectiva identidad y las correspondientes restricciones, origen de los guetos, de las segregaciones y del pujante comunitarismo, han malogrado un partido de fútbol. No por culpa de los locales, sino por la intolerancia de los visitantes y porque se han caricaturizado a ellos mismos en nombre de viejos aforismos: "Amémonos, sí, pero entre nosotros".

Excluyen del campeonato al equipo que se negó a jugar contra homosexuales


EFE - 14/10/2009

PARÍS.- Los responsables del campeonato de aficionados gestionado por la Commission Football Loisir (CFL) anunciaron la exclusión del equipo Créteil Bébel, formado por musulmanes practicantes, que se negó a jugar contra otro integrado por homosexuales.

"El equipo Créteil Bebel queda excluido de la CFL por rechazar un partido con declaraciones discriminatorias", anunció la comisión de jugadores aficionados en un comunicado en su página en internet. El Créteil Bébel se negó a principios de octubre a jugar contra otro creado hace seis años para combatir la homofobia en el fútbol, el París Foot Gay.

El presidente del París Foot Gay, Pascal Brethes, se mostró entonces sorprendido porque, explicó, nunca se habían encontrado con ese problema. Los organizadores del campeonato aficionado en que están los dos equipos comunicaron a los dirigentes del Créteil Bébel (club del extrarradio de la capital francesa) que podrían tener que abandonar la liga, decisión que ahora se ha conocido.

Todo empezó el sábado 3 de octubre, con un correo electrónico recibido por el club homosexual del que debía ser su contrincante al día siguiente. En él, Créteil Bébel decía: "Lo sentimos pero por lo que respecta al nombre de su equipo y conforme a los principios del nuestro, que es un equipo de musulmanes practicantes, no podemos jugar contra ustedes, ya que nuestras convicciones son, de lejos, más importantes que un simple partido de fútbol. Una vez más, perdón por haber avisado tan tarde".

Posteriormente, ese club de jugadores musulmanes reiteraron que no estaban de acuerdo en ser obligados a jugar un partido con otro que se presenta como "portaestandarte" de la causa homosexual, al tiempo en que insistieron en que "si hay alguien que se ha sentido vejado, pedimos disculpas".

Fuente: elmundo.es

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