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12.2.08

Europa volverá a ser cristiana, o se volverá musulmana


El artículo que publicamos hoy no nos llamaría tanto la atención (uno más) ni tendría tanta trascendencia si no fuera por la fecha de su edición, Año 2000.

Lo que quiero remarcar con esta observación es que todo lo que se publica en este Blog no es una predicción injustificada de mentes islamofobas, es una realidad que se confirma a medida que pasan los años.

Observar las cifras de musulmanes que residían en Europa en el año 2000 y comparar con los que viven “legal o ilegalmente” en el 2008 asusta, el aumento es tan considerable como preocupante.

Los estudiosos, analistas, orientalistas, los que nos predicen de la catástrofe que se avecina en Europa, no hablan para aterrarnos sus tesis no son “islamofobas” su esfuerzo en transmitir los peligros que nos acechan no es una fantasía, su pronóstico lejos de ser una invención es una realidad, una advertencia, que deberíamos tener en consideración o al menos no descartarla categóricamente. Una llamada de socorro a los mandatarios europeos incapaces de tomar medidas ante la nueva amenaza que se cierne y que esperamos confiados que no sea en vano.


Son más de diez millones los musulmanes que residen en el viejo Continente. Qué piden y cómo es posible la coexistencia de culturas diferentes son cuestiones que suponen un reto para los cristianos. Llamados a profundizar en su identidad.
[Las últimas cifras disponibles:
En Europa, desde el Atlántico hasta los Urales viven cerca de 50 millones de musulmanes. Dentro de los límites de la Unión Europea se estiman en unos 20 millones, y su número crece aceleradamente].

Dos tercios de los inmigrantes que han echado raíces en la Unión Europea profesan la fe Musulmana, una realidad que supera los 10 millones de personas.
En Bruselas la mitad de los niños que nacen son hijos de magrebíes

En Berlín no son raras las clases de los colegios de Primaria en las que hay más niños turcos que alemanes.

Y en Francia algunos demógrafos han comparado las tasas de natalidad que se dan en las familias de cultura cristiana y las de las familias islámicas, concluyendo que dentro de un cuarto de siglo los musulmanes representarán un cuarto de la población total.

¿Invasión extranjera?

En realidad la mayoría de ellos tendrá la ciudadanía francesa, como podría suceder con muchos turcos si prosperara el proyecto preparado por el gobierno Schroeder que introduce el principio del ius soli. Dicho principio establece que la nacionalidad alemana se adquiere no por vínculos de sangre, sino por el lugar de nacimiento o tras un cierto número de años de permanencia en tierra alemana.

De manera que en la Europa que envejece crece la joven comunidad de los seguidores del Profeta. Una comunidad sui generis: a causa de su génesis histórica, fuertemente marcada por las oleadas migratorias que han invadido el continente en los últimos cuarenta años, el Islam europeo es multiétnico y plurinacional, articulado en varias familias religiosas (sunitas, chiítas, seguidores de las hermandades, etc.) y en una pluralidad de referencias organizativas. Tanto es así que más de un observador rechaza hablar de ellos como un sujeto con una identidad específica y que se mueve según estrategias unitarias y predeterminadas.

Sin embargo, hay una especie de hilo conductor que sobrepasa los confines de los estados o las diferentes sensibilidades espirituales y culturales: es la pertenencia a la umma, la comunidad mundial de los fieles de Mahoma, que es a la vez transnacional, multiétnica y fuente de un marcado sentimiento de identidad unificador. Un sentimiento captado con una expresión felizmente sintética por un observador privilegiado, como es el obispo de Marsella, monseñor Panafieu quien, desde la ciudad más "islámica" de Francia, ha dicho: «Hubo un tiempo en que se encontraban musulmanes en Europa, ahora encontramos el Islam».

Ya no más, y no sólo, masa anónima de mano de obra extranjera o individuos animados por una espiritualidad tan fuerte como falta de incidencia en la vida cotidiana, sino miembros de comunidades que con los años han adquirido forma, visibilidad y derechos. Comunidades que han sabido elaborar estrategias de presencia social y a veces política, con márgenes más o menos significativos de autonomía nacional, pero sin romper nunca los lazos con los países de origen o con las grandes centrales organizativas y financieras del Islam a nivel mundial.

Qué piden.

Las reclamaciones dirigidas por las organizaciones islámicas a los diversos estados europeos son muy similares y nacen del intento de dar visibilidad a una fe que impregna con fuerza la vida individual y colectiva: construcción de mezquitas y cementerios, mataderos para la matanza halal (practicada según los rituales indicados por el Corán), disponibilidad de menú islámicamente compatible en los comedores escolares y de empresa, enseñanza de la religión musulmana en las escuelas, presencia de personal para la asistencia religiosa en hospitales, cárceles y cuarteles, reconocimiento de las principales festividades del calendario musulmán y posibilidad de ausentarse del trabajo para participar en la oración ritual del viernes, reconocimiento a efectos civiles del matrimonio celebrado según el rito islámico, ventajas económicas y fiscales para las organizaciones confesionales.

Desde el punto de vista jurídico, España es el país que ha dispuesto de forma más orgánica y completa toda la materia a través del Acuerdo.

Fue aprobado en 1992 y es un pacto de tipo concordato entre el Estado y una federación de las asociaciones musulmanas. Ha tenido que hacer frente a una nutrida serie de obstáculos en su fase de aplicación, debidos en buena parte a las dificultades de mantener unidas a las diversas almas del Islam ibérico, cada una de las cuales se considera representante de las instancias de toda la comunidad. Y precisamente el tema de la representación -estrechamente relacionado con la ausencia de una jerarquía dentro del Islam- sigue siendo uno de los principales obstáculos para la consecución de acuerdos de carácter nacional en otros estados europeos (incluida Italia), aunque localmente muchas de las reclamaciones que hemos señalado han encontrado respuesta y aplicación.

Tres retos.

Pero más allá de los aspectos más analíticos relativos a cada país y a la andadura de las negociaciones en curso desde hace años con los gobiernos nacionales, surgen algunos interrogantes de fondo: el reconocimiento de los derechos de expresión religiosa y cultural a los individuos y a las comunidades islámicas, ¿es un instrumento adecuado para promover su integración en las sociedades europeas que favorezca también la emancipación de sus países de origen? ¿Se podría suponer que del encuentro con la civilización del Viejo continente se desarrolle un proceso de europeización del Islam, o hay que temer más bien que la adquisición de derechos religiosos y civiles a través de los procesos de la democracia occidental se convierta en la llave de paso para un proceso de islámización de Europa que más de una voz ha evocado recientemente?.

El Islam ¿sabrá enriquecer con sus notas la orquesta europea o bien opta a convertirse en la decimosexta "nación" de la U.E., una especie de cuerpo extraño que tiende más a la exasperación de la diversidad que a una inserción armónica? La respuesta a estos interrogantes dependerá de la capacidad de todas las partes en juego para saber recoger los desafíos contenidos en este nuevo encuentro entre civilizaciones, que la historia vuelve a proponer a una distancia de siglos.

1) Los musulmanes que optan a convertirse en ciudadanos europeos con todas sus consecuencias son llamados a confrontarse con las dimensiones de la laicidad y de la distinción entre religión y estado, cuestión recurrente y siempre irresuelta (si bien con matices diversos) en las sociedades de las que provienen. Y también son llamados a usar los derechos de libertad religiosa, civil y política propios de la democracia como una oportunidad de integración, más que como instrumento de "autoghetización" y de reivindicación de una alteridad irreducible y antagonista frente a lo que todavía se describe a menudo como "el Occidente cristiano anti-islámico".

2) Para los cristianos, el encuentro casi cotidiano con los fieles de Mahoma obliga a confrontarse con una identidad fuerte, en la cual la fe empapa todos los aspectos de la vida personal y social, dentro de una sociedad donde la secularización ha relegado a Jesucristo a una de tantas opciones ético-religiosas en las que es posible inspirarse en el supermercado de los valores de la sociedad multicultural.

En este sentido, el mayor peligro no reside sólo en el terrorismo de matriz islámica -que es, ciertamente, un protagonista inquietante del panorama internacional- y en la difusión creciente de los seguidores de Mahoma, sino también en la incapacidad de muchos cristianos para medirse con esta nueva "alteridad" religiosa y cultural que ha echado raíces en Europa; y para descubrir las razones de la propia identidad y de la pertenencia a la Iglesia, en lugar de ponerla entre paréntesis (como suele suceder) en nombre de una solidaridad anónima o de un malentendido espíritu ecuménico. Pero, ¿qué diálogo podrá florecer si los interlocutores no saben quiénes son?

3) Hay, finalmente, un tercer reto que afecta a los gobiernos de los distintos estados y, desde una perspectiva más próxima, a la Unión Europea, y que reside en la capacidad de ofrecer posibilidades de obtener la "ciudadanía" a todas las componentes culturales y religiosas sin que se vea comprometida la estabilidad de un edificio que posee fundamentos seculares, pero que, con motivo del proceso de unificación, está sometido a mutaciones profundas que amenazan con desfigurarlo hasta volverlo irreconocible.

Desde hace tiempo y en más de una ocasión, el Papa (y con él unas pocas figuras de esta época cargada de promesas pero poblada por oscuros presagios) ha lanzado advertencias sobre lo inadecuado de una construcción europea basada sólo en las lógicas económico-financieras y tecnocráticas y mutilada de sus raíces culturales y religiosas -profundamente marcadas por la civilización cristiana-.

Y son raíces que han hecho a Europa capaz de gobernar a lo largo de los siglos muchos procesos de integración y de desarrollar los recursos necesarios para una coexistencia fecunda entre experiencias y culturas diversas. Es cierto que el proyecto colectivo en curso en estos años en las naciones europeas no puede prescindir de la implantación de la presencia musulmana; pero estamos en el punto en que estado y sociedad son llamados a verificar si todavía poseen la memoria histórica, la energía vital y los valores radicales para integrar esta nueva presencia en una pluralidad armónica de pertenencias. En la convicción de que la conciencia de lo que se es constituye la premisa ineludible de todo encuentro con el otro.

Italia y los musulmanes: se busca laicidad.

Antes que nada, algunas cifras. Los musulmanes en Italia son un tercio del total de los inmigrantes (546.000 según el Dossier Cáritas, la fuente más fiable en la materia), a los que se añaden 10.000 convertidos italianos y algunos miles de extranjeros que han adquirido la ciudadanía italiana.

Estamos hablando, por tanto, del 1% de la población de este país: una exigua minoría que presenta en su seno una gran diversificación: mientras en Francia son mayoría los magrebíes, en Alemania los turcos y en Gran Bretaña los indo-pakistanies, en Italia la comunidad más numerosa es la marroquí (174.000 personas), y son más de diez las comunidades que supera 10.000 individuos.

A la diversificación de nacionalidades se añade la de tipo religioso, porque a una mayoría sunita se unen chiítas, seguidores de las hermandades del muridi y de las de espiritualidad sufí. Más que de un bloque monolítico y compacto, estamos hablando de una realidad plural y policéntrica y que carece todavía de una clase dirigente: hay al menos cuatro organizaciones que se precian de representar las instancias de los musulmanes ante las instituciones italianas, cada una de las cuales reivindica con títulos diversos la capacidad de hablar en nombre de toda la comunidad.

Todo ello no debe hacernos olvidar que el sentido de pertenencia a la umma, la única comunidad de los fieles de Mahoma, sigue siendo un aglutinante fuerte y capaz de supera divisiones internas, y que la "cuestión islámica" representa un desafío para toda la sociedad y las instituciones: no sólo por las reclamaciones realizadas por los musulmanes, sino, sobre todo, porque la presencia del Islam replantea con fuerza las preguntas sobre las raíces, la identidad y la conciencia colectiva de Italia. Frente a un nuevo sujeto colectivo que sale a escena, la sociedad se ve obligada a mirarse al espejo y redescubrir quién es y sobre qué se funda.

El cardenal Biffi puso el dedo en la llaga en septiembre cuando subrayaba que los musulmanes son portadores de una antropología y de algunos valores radicalmente diversos de aquellos sobre los que está edificada la sociedad italiana, en particular en los temas de las libertades individuales, de la concepción de la familia, del papel de la mujer y de hijos. «Italia -recuerda el arzobispo de Bolonia- no es un páramo semidesierto o deshabitado, sin historia, sin tradiciones vivas y vitales, sin una inconfundible fisonomía cultural y espiritual, que se pueda poblar indiscriminadamente, como si no hubiera un patrimonio típico de humanismo y civilización que no se debe perder».

Y una persona no sospechosa de simpatías clericales como el politólogo Giovanni Sartori ha aplaudido desde las páginas del L'Espresso a un príncipe de la Iglesia que ha tenido el coraje de plantear este problema a una opinión pública que, con la complicidad de todo el poder establecido de los medios comunicación, es alimentada con los mitos de una sociedad multicultural considerada capaz de congraciar mágicamente todas las diferencias. «La intervención del cardenal -subraya Sartori- me hace pensar hasta qué punto una fe inteligente es cercana y conciliable con la inteligencia de la razón».

Otra original contribución al debate, fundada sobre premisas totalmente laicas, viene de la investigación llevada a cabo por la Fundación Agnelli de Turín, que ha analizado algunas de las reclamaciones dirigidas por las organizaciones musulmanas a las autoridades italianas en materia de trabajo y las ha comparado con las normas vigentes en esta materia en países islámicos.

Así se descubre que, en muchos casos, lo que se quiere codificar en Italia no es ley ni siquiera en los estados de los que provienen los inmigrantes. Un ejemplo muy significativo es el relativo al reconocimiento del viernes como día festivo. La investigación destaca que en la doctrina islámica el reposo semanal no posee un valor específicamente religioso: pensar que Dios descansó el séptimo día es para la doctrina islámica una desviación antropomórfica.

Pero, dado que deben adaptarse a los estándares internacionales en materia de trabajo (los cuales prevén un día de reposo semanal), muchos estados musulmanes han elegido el viernes porque ese día está prevista la oración comunitaria (como es el caso de Argelia, Egipto e Irán), pero otros han preferido el domingo (Senegal, Túnez, Turquía y Líbano), mientras que Marruecos deja libertad de elección entre viernes, sábado, domingo o el día de mercado. La única obligación religiosa para los musulmanes observantes es la oración comunitaria, que se efectúa hacia el mediodía y que corresponde más o menos con la pausa de la comida, resultando así compatible con el desarrollo de las actividades laborales normales incluso en los países islámicos, que por esto no han creído necesario regular el tema.

Es importante destacar que la suma de los inmigrantes procedentes de Marruecos, Senegal y Túnez (tres países que no tienen reposo obligatorio el viernes) representa la mayoría de los ciudadanos extracomunitarios residentes en Italia. En relación con esto, Andrea Pacini, responsable del programa "lslam y modernidad" de la Fundación Agnelli, comenta: «Si el viernes festivo no tiene en el Islam un auténtico fundamento doctrinal y si precisamente los estados de los que proviene el mayor número de musulmanes que viven en nuestro país no han optado por el viernes como día de reposo, ¿por qué debería adecuarse Italia a esto?, ¿por qué pretender de Italia más derechos que los que tienen en su patria?.

Aparte de las dificultades concretas de señalar un día de reposo diferente de los que comparte el resto de la sociedad, una eventual decisión en este sentido iría en sentido contrario a un deseable proceso de integración, sería la antecámara de peligrosos ghettos y favorecería una estrategia de afirmación de identidad de la propia diferencia, más que construir una mayor armonía con el contexto social».

Análogas consideraciones se podrían hacer respecto a la oración ritual que todo seguidor del Profeta debe recitar cinco veces al día: ningún estado, excepto Arabia Saudita, ha legislado previendo pausas durante el horario de trabajo. Estas se dejan a la iniciativa particular y se pueden reagrupar en tres momentos de modo que caigan fuera de la actividad laboral, como sucede en la tan islámica República de Irán.

No se puede olvidar que el propio derecho musulmán admite en caso de necesidad la posibilidad de reunir la oración del mediodía con la de la tarde y la del anochecer con la de la noche. En cualquier caso, en Italia se trataría de una cuestión a dejar a la contratación local en el ámbito de las relaciones de trabajo, y debería afrontarse laicamente más que implicando a un iman como mediador de un eventual acuerdo. Moraleja de la fábula: las instituciones italianas deben definir políticas de integración eficaces que respeten la libertad de culto, pero que no disminuyan los valores fundamentales que están en la base del pacto de ciudadanía.

Claridad en los principios, laicidad del enfoque y compatibilidad de las reclamaciones expresadas con el contexto en el que se quiere echar raíces, porque el horizonte al que debemos tender es la integración y no la creación de un "enclave" construido sobre bases religiosas. ¿Palabra de cardenal? No, cuestión de realismo.

Por: GIORGIO PAOLUCCI


Biffi y Montanelli: laicidad verdadera.


Proponemos un artículo de Indro Montanelli publicado en II Corrriere della Sera del 13 de octubre de 2000.

Querido Montanelli: Esperaba su intervención a propósito de la extraña propuesta del cardenal Biffi de una política discriminatoria por parte del estado hacia los inmigrantes que llaman a nuestras puertas, según las religiones. Naturalmente, a favor de la católica. No me parece que esto sea posible ni siquiera en términos de Concordato, en el cual, si no recuerdo mal, se afirma la renuncia del estado a perseguir cualquier discriminación de orden religioso. ¿O estoy equivocado?

Querido Gasperí: No; al menos sustancialmente no está equivocado. El estado no puede introducir discriminaciones de orden religioso a las oleadas de inmigrantes que se abaten sobre nuestras costas. Y el cardenal Biffi es una persona demasiado bien informada para ignorarlo. ¿Por qué ha lanzado entonces esa propuesta?
También yo me planteaba la misma pregunta y por eso no intervine al respecto ni siquiera fuera de estas páginas donde debo atenerme a las preguntas de los lectores (como continua, si bien inútilmente, sigo repitiendo). Hasta que llegó a mi mesa un opúsculo -casi de las dimensiones de un pasquín- en el que el propio cardenal explica las razones de su propuesta. Transcribo textualmente la conclusión que la explica:

"En una entrevista de hace una decena de años, se me preguntó con mucho candor y con envidiable optimismo: "¿Sostiene también usted que Europa o será cristiana o no será?".

Me parece que mi respuesta de entonces puede servir bien como conclusión de mi intervención de hoy. Pienso -decía entonces- que Europa o volverá a ser cristiana o se volverá musulmana.

Lo que encuentro sin futuro es la ‘cultura de la nada’, de la libertad sin limites y sin contenidos, del escepticismo exhibido como conquista intelectual, que parece ser la actitud ampliamente dominante en los pueblos europeos, más o menos todos ricos en medios y pobres en verdad.

Esta cultura de la nada no será capaz de resistir el asalto ideológico del Islam, que no faltará: sólo el redescubrimiento del "acontecimiento cristiano" como única salvación para el hombre -y, por tanto, sólo una decidida resurrección de la antigua alma de Europa- podrá ofrecer un resultado diverso a esta inevitable confrontación.

Además, ni los ‘laicos’ ni los ‘católicos’ parecen haberse percatado del drama que se está perfilando. Los ‘laicos’ hostigando con todos los medios a su alcance a la Iglesia no se dan cuenta de que combaten a la más fuerte inspiradora y la defensa más válida de la civilización occidental y de sus valores de racionalidad y de libertad: podrían darse cuenta demasiado tarde.

Los ‘católicos’, dejando difuminarse en sí mismos la conciencia de la verdad poseída y sustituyendo el ansia apostólica por el puro y simple ‘diálogo’ a cualquier coste, inconscientemente preparan (humanamente hablando) su propia extinción.

La esperanza es que la gravedad de la situación pueda llevar en algún momento a un eficaz despertar tanto de la razón como de la antigua fe. Es nuestro deseo, nuestro compromiso, nuestra oración".
Yo soy un laico y pertenezco a la "cultura de la nada", de modo que no puedo suscribir la invitación del cardenal Biffi al estado. Pero si fuera un hombre de Iglesia como él, hablaría como él.

Este artículo ha sido publicado por la revista oficial del movimiento católico Comunión y Liberación: "Huellas – Litterae communionis"

(www.comunioneliberaziones.org/tracce)

11.2.08

Premio "Arte y Pico"

“Islamización de Europa, "Eurabia" ha sido galardonado con el Premio "Arte y Pico"




La bitácora, 1212 Las Navas, nos ha concedido el premio “Arte y Pico”, y aunque realmente no se si merecido, es un honor recibirlo, sea como sea, mi agradecimiento a Diego López de Haro por acordarse de este Blog y por elegirlo.

El premio nació en esta bitácora, Arte y Pico. y como todo premio este también tiene sus reglas:
1.- Una vez recibido, se deberán elegir cinco blogs que sean merecedores del premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
2.- Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace de su blog para que todos lo visiten.
3.- Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.
4.- Tanto el Premiado, como el otorgante, deberán exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

Y puesto que nos hace ilusión por ser el 1er. premio que recibimos, vamos a citar a las cinco Bitácoras que por su dedicación y trayectoria, creemos son merecedores de recibirlo:

ES LA HORA NO QUEDA TIEMPO...
En defensa de Occidente
El rincón de la libertad
Cristianos por Israel
Bitácora Pi


DOBLE PREMIO

“Islamización de Europa” ha sido galardonado nuevamente con el Premio "Arte y Pico"

En esta ocasión nos ha concedido el premio el Blog: "ES LA HORA. NO QUEDA TIEMPO" .

Gracias en mi nombre y en el de lectores a Iojanan por habernos elegido.

El premio nació en esta bitácora, Arte y Pico. y como todo premio este también tiene sus reglas:
1.- Una vez recibido, se deberán elegir cinco blogs que sean merecedores del premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.
2.- Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace de su blog para que todos lo visiten.
3.- Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.
4.- Tanto el Premiado, como el otorgante, deberán exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

Por su dedicación y trayectoria, se merece recibir este premio:

Sentir, luchar, vencer ... podemos

Si visitáis este Blog, os recomiendo no paséis por alto la lectura sobre: "Mi viaje a Israel "



“Islamización de Europa” ha sido galardonado nuevamente con el Premio "Arte y Pico"

En esta ocasión nos ha concedido el premio el Blog: La Reconquista, una de los mejores Blog anti-yihadista de la red.



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10.2.08

La Guerra de las Religiones

Debemos combatir el islam porque la progresión de las ideas islámicas es una amenaza para nuestro destino y para la supervivencia de la humanidad, pues el islam es una dictadura que siempre ha masacrado y discriminado a los no musulmanes, "los infieles", y que no ha producido más que brutalidad y atraso allí donde se ha asentado.

El miedo al islam es una reacción llena de sentido común. Nos dicen que la visión negativa del islam es debida a la ignorancia y al prejuicio, y que no lo conocemos lo bastante para apreciarlo en su justo valor.
Eso es falso: al islam ya hemos empezado a conocerlo hace rato, muy a nuestro pesar, y cada día lo conocemos más y mejor. Y a medida que nuestro conocimiento del islam y nuestra experiencia diaria con él se acrecienta, mejor vemos que se trata de una doctrina a la vez política y religiosa, peligrosa y bárbara.

El islam, contrariamente a lo que repiten un día si y el siguiente también los grandes medios de comunicación, no es una "religión pacífica" que habría sido usurpada por "extremistas que desvirtúan el verdadero mensaje del islam". Desde su origen el islam reglamenta el combate militar, el botín, la suerte de los esclavos tomados en guerra. El inventor del islam, Mahoma y sus sucesores, son jefes de guerra y se jactan de utilizar el terror para extender su imperio. Muy pronto los musulmanes que querían abandonar el islam, huir de los combates, fueron condenados a la pena de muerte.

Algunos nos reprochan que critiquemos al islam más que a las otras religiones e insinúan, cuando no lo dicen directamente, que lo hacemos por oscuros motivos racistas, confundiendo (o haciendo como si confundieran) raza y religión. A estos les aconsejamos que estudien el islam, pero es dudoso que estos analfabetos que nunca han leído nada vayan ahora a asomarse al Corán para poder opinar del islam con un poco de criterio. Pero si lo hicieran verían que el islam no es, según reconocen los propios musulmanes eruditos, una simple religión, y que esta ideología se opone punto por punto a los principios de igualdad y de libertad de conciencia (entre otros) del derecho occidental, y es cercano a los regímenes racistas, esclavistas y fascistas de siniestra memoria.

Podemos preguntarnos por qué nuestros dirigentes no nos alertan del peligro del islam. La respuesta es sencilla: porque no quieren comprometer sus relaciones con los países productores de petróleo, porque quieren continuar comprandoles petróleo, venderles centrales nucleares, aviones, construcciones, y porque temen la reacción de las personas inmigradas u originarias de los países musulmanes. Por estos y muchos otros motivos materialistas, no solo no nos alertan, sino que están poniendo en marcha legislaciones dictatoriales que prohibirán toda crítica al islam en Europa.
Dicho de otra manera: nuestros dirigentes están vendiendo nuestras libertades a cambio de petróleo.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill dijo (en alusión a las cesiones hechas a las exigencias de Hitler para evitar la guerra):
"Habéis querido evitar la guerra al precio del deshonor, y tendréis la guerra y el deshonor".
Hoy podemos parafrasearlo diciendo: "Habéis querido el petróleo y la tranquilidad al precio de la libertad, y no tendréis ni el petróleo, ni la tranquilidad y menos aun la libertad".

Sabemos ya que la humanidad tendrá pronto que afrontar el problema del agotamiento del petróleo y de otras fuentes de energía, (uranio, etc...) y encontrar soluciones frente a conmociones ecológicas, económicas y demográficas. Podemos tener opiniones muy variadas sobre las soluciones posibles a estos desafíos, sobre la justicia o no de nuestros intercambios con los países productores de petróleo y de otras materias primas, sobre los movimientos de población en el planeta. Pero hay una evidencia al alcance de todos: las concesiones al islam no pueden en ningún caso ser una solución para nadie, en ningún lugar: sólo pueden ser una causa añadida de desastres.

Históricamente, el islam, que predica el odio contra los no musulmanes, que ha prohibido la libertad de conciencia, que pone la economía al servicio de la guerra santa, no ha conocido "edad de oro" más que en los periodos en que los musulmanes vivían del botín de los países recién sometidos a su imperio. Después la esterilización de los espíritus ha producido la desertificación de las tierras y el derrumbe económico, social y cultural. Si el islam se extiende en Europa, este será su futuro.

Algunos nos reprochan que critiquemos al islam para "dividir a la humanidad y ocultar las fechorías del capitalismo". No somos nosotros quienes predicamos la división entre musulmanes y no musulmanes. Al contrario, nos oponemos al islam porque es él quien preconiza la lucha de los musulmanes contra los no musulmanes. Si algunos "dividen para reinar", son todos aquellos que utilizan el islam para incitar a los musulmanes al odio contra el "Occidente decadente" y al combate contra los "infieles", aquellos que financian el adoctrinamiento islámico en todo el mundo, y todos sus cómplices.

No tenemos elección: es la libertad o el desierto. Por el futuro de nuestros hijos, los del mundo libre tanto como los de los países actualmente bajo la tiranía del islam, por el futuro de la humanidad, debemos luchar por la libertad, contra la islamización, contra el desierto.
Allá donde llega el islam la tierra se vuelve desierto, las sociedades se estancan, la cultura retrocede, el atraso se vuelve ley.
Hay una sesentena de países islámicos, ¿existe la democracia en alguno de ellos? ¿En tan sólo uno?

Churchill decía que: "La democracia es el peor de los regímenes, exceptuando todos los demás". Parafraseando podríamos decir que la civilización occidental es la peor que hay, exceptuando las otras". No es el islam que puede venir a darnos lecciones de nada bueno. La estela de brutalidades e injusticias que lleva tras él es un pésimo currículum como para pretender ser la superación de nuestro modo de vida y de nuestros valores. Y sin embargo no pensamos más que en cesiones y retrocesos ante el imparable avance islámico.

Que los inconsecuentes que quieren construir una Europa con el islam, poblar nuestras naciones con musulmanes y darles cuanto antes el derecho de voto, se planteen si realmente es favorable para el futuro de Europa. Si "democráticamente".aceptan que la sharia sea instaurada en pocos años, ¿Qué futuro de paz, concordia y justicia podemos esperar?
Les estamos regalando a nuestros enemigos la cuerda con la que nos ahorcarán.

De momento, a falta de defender la libertad, estamos preparando la guerra y el desierto.

¿Qué ocurriría si estallara una guerra global entre el mundo cristiano y el mundo musulmán?

Ante la inminente hecatombe, el hombre más inteligente del mundo intentará detener la guerra tratando de que, por un lado el general Cruz, comandante de la OTAN y las tropas de la cristiandad, y por otro Al-Zee, líder del Gran Califato y de las fuerzas musulmanas, le den algo de tiempo para encontrar una solución imposible al conflicto.

Con La Guerra de las Religiones, los millones de fans de la tira cómica de Dilbert, de Scott Adams, tendrán que reconocer que el mundo de la literatura es un lugar mejor desde que Adams nos regala obras como ésta, repletas de brillantes ideas y de sus acertijos filosóficos.

Contada a través de dialogos entre los diversos personajes, la trama de La Guerra de las Religiones se situa unas décadas en el futuro, al borde de una nueva guerra mundial. Los paralelismos con la situación actual y con lo que podría ocurrir en un futuro cercano son claros. Un libro concevido para hacer pensar, puede parecer breve, pero está repleto de conceptos que te harán reflexionar mucho después de haber leído la última página, incluyendo una lista de "Preguntas para responder en la ducha" que subrayan el propósito último de la novela: plantearse las preguntas más importantes - aunque con frecuencia ignoradas - del mundo.

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9.2.08

Europa atemorizada se doblega al Islam

ALEMANIA



Al Qaeda planea ataques en Alemania: diario

BERLIN (Reuters) - El grupo terrorista al Qaeda planea llevar a cabo ataques en Alemania, según declaraciones citadas el viernes y atribuidas a un funcionario de inteligencia alemán.

Bernhard Falk, vicepresidente de la Oficina Federal del Crimen de Alemania, dijo al diario alemán Die Welt que las fuerzas de al Qaeda ubicadas en la frontera pakistaní-afgana estaban observando blancos alemanes.

"La decisión básica se ha tomado allí para llevar a cabo ataques en Alemania," dijo el funcionario, agregando que los riesgos para la seguridad en el país se ha intensificado últimamente.

Alemania acordó el miércoles enviar más tropas al norte de Afganistán. El año pasado, desbarató un plan de islamistas para atacar con bombas instalaciones estadounidenses en Alemania, capturando a tres hombres en la región del Sauerland.

"Tenemos indicios de que varios planes adicionales probablemente estén en desarrollo, independientes de los planes desarrollados por los complotadores de Sauerland," dijo Falk, agregando que los musulmanes alemanes estaban siendo reclutados para entrenarse como radicales en campos de entrenamiento pakistaní.

Reporte de Dave Graham.
Editado por Hernán García

REINO UNIDO

Arzobispo de Canterbury:
Impostergable, reconocer la sharia en el Reino Unido, es necesario, para favorecer la cohesión e integrar a los 1.8 millones de musulmanes en el país, señaló.

Londres. El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, líder espiritual de los anglicanos del mundo, dijo el jueves que la introducción de algunos aspectos de la ley islámica sharia en Gran Bretaña es inevitable, en aras de una mayor cohesión social.

Otras religiones disfrutaron la tolerancia de sus leyes en Gran Bretaña, dijo Williams, e hizo un llamado a favor de una “acomodación constructiva” con la práctica musulmana en áreas como disputas maritales.

Consultado en una entrevista con la cadena BBC si la adopción de la ley sharia era necesaria para la cohesión comunitaria, William dijo: “Parece inevitable”.

“Ciertas condiciones de la ley sharia ya están reconocidas en nuestra sociedad y bajo nuestra ley, por lo que no es como si estuviéramos introduciendo un sistema extraño y rival”, agregó.

El tema de integrar a los 1.8 millones de musulmanes ha sido ampliamente debatido desde julio del 2005, cuando cuatro musulmanes británicos realizaron ataques suicidas contra la red de transporte de Londres, matando a 52 personas.

La sharia es el cuerpo de leyes religiosas islámicas basadas en el Corán, las palabras y acciones del profeta Mahoma y sus compañeros, y los fallos de los estudiosos islámicos. Cubre temas que incluyen culto, acuerdos comerciales, matrimonio y leyes penales.

Está implementada en grados variables en los países musulmanes. Williams dijo que no apoyaba los severos castigos corporales decretados en países como Arabia Saudita, donde los asesinos y traficantes de drogas son decapitados.

“Ninguna persona cuerda quisiera ver en este país la clase de inhumanidad que a veces ha sido asociada con la práctica de la ley en algunos estados islámicos, los castigos extremos, las actitudes hacia las mujeres”, expresó el arzobispo.

Cualquier uso de la sharia en Gran Bretaña no debería imponerse sobre “los derechos que son garantizados a (...) los ciudadanos en general”, agregó.

Los musulmanes deberían tener una elección en disputas legales respecto a matrimonio y asuntos financieros, dijo Williams.

“Hay maneras de zanjar las disputas maritales, por ejemplo, que proveen una alternativa a las cortes de divorcio como las entendemos. En algunos marcos culturales y religiosos estas parecerían más apropiadas”.

Un obispo de la Iglesia de Gran Bretaña buscó asistencia policial este mes, luego de recibir amenazas de muerte por un articulo que sostenía que musulmanes radicales habían convertido algunas partes del país en “áreas de exclusión” hostiles para los no musulmanes.
El obispo de Rochester, Michael Nazir-Ali, señaló que había recibido llamados en su casa, que lo amenazaban a él y a su familia.

“Tenemos una sociedad fragmentada en este momento”, indicó Williams. “Muchos musulmanes dirían que hay partes de la sociedad británica que son áreas de exclusión para ellos”.

Reuters
Publicado: 07/02/2008

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8.2.08

Kurt Westergaard: una furia imborrable



Entrevistado por el editor responsable del Jyllands-Posten, el diario danés que publicó sus dibujos de Mahoma, el caricaturista Kurt Westergaard habla de la detención de la célula islámica que planeaba matarlo y de cómo transformó su temor en ira ante la posiblidad de morir sólo por hacer su trabajo

El dibujo realizado por Kurt Westergaard del profeta Mahoma usando una bomba en su turbante tuvo consecuencias explosivas. Poco después de la publicación de su dibujo y otros once similares en un diario danés en septiembre de 2005, se produjeron disturbios masivos en todo el mundo musulmán en protesta contra la presentación de una imagen del profeta, una blasfemia de acuerdo a la ley islámica. Hubo embajadas danesas atacadas. Más de 50 personas murieron durante los disturbios.

Westergaard, que ahora tiene 73 años, recibió amenazas de muerte en aquel momento, al igual que otros dibujantes y algunos miembros del personal del Jyllands-Posten , el diario que publicó originalmente los dibujos. Dos años más tarde, la vida de Westergaard sigue corriendo peligro.

El martes la policía danesa arrestó a tres personas en la ciudad occidental de Aarhus, donde se edita el Jyllands-Posten , por complotar para asesinar a Westergaard. Según la policía danesa, dos de las personas arrestadas son tunecinas y serán expulsadas de Dinamarca, y de la tercera, un danés nacido en Marruecos, se sospecha que violó leyes nacionales contra el terrorismo.

"El dibujo y los sucesos posteriores a su publicación son parte del equipaje que cargo conmigo, incluyendo el posible riesgo", dice Westergaard. "Sin embargo, antes de esta nueva amenaza el riesgo se había desvanecido un poco. Imaginé que si me iba a suceder algo, tendría que haber sido hace tiempo".

El servicio de Seguridad e inteligencia danés, conocido como el PET, informó a Kurt y su esposa, Gitte, acerca del complot el 8 de noviembre. Gitte Westergaard, de 66 años, recuerda la escena: "Cuando llegué a casa, me esperaban tres guardaespaldas armados. Nos dijeron que teníamos que dejar nuestra casa".

Una investigación policial había revelado que un grupo islámico tenía planes concretos para atacar a Kurt Westergaard en su casa. Incluso es posible que los terroristas ya hubiesen estado dentro de esa casa. Habían logrado obtener un plano preciso, aunque tosco, del edificio.

Los agentes les dijeron a los Westergaard que evacuaran la casa inmediatamente. A la pareja se le ofreció un viaje alrededor del mundo financiado con fondos públicos, pero rechazaron la propuesta. "En tal situación uno no quiere viajar por el mundo. Uno quiere mantener sus rutinas, estar cerca de sus hijos y nietos, trabajar, llevar una vida normal. De modo que decidí que debíamos quedarnos cerca", explica Gitte Westergaard.

El PET inmediatamente procuró un chalet para la pareja y dejaron la casa bajo una fuerte vigilancia. Agentes de seguridad armados encabezaron la marcha en otro auto; la caravana de autos dio varias vueltas para ver si alguien los seguía.

"Es extraño pensar que alguien quiera matar a mi marido", dice Gitte Westergaard. "Kurt es una persona de lo más pacífica e inofensiva".

La pareja sólo habló de la situación con sus hijos y nietos. La policía esperaba que los supuestos conspiradores intentaran llevar a cabo el ataque contra la casa ahora vacía, permitiendo al PET pescar a los supuestos conspiradores in fraganti. En las siguientes semanas el PET hizo grandes esfuerzos por mantener el engaño de que la pareja seguía viviendo en la casa, ahora llena de dispositivos de vigilancia. Se encendían y apagaban regularmente las luces. Se vaciaba el buzón todos los días. El auto de la pareja estaba estacionado fuera de la casa y de vez en cuando se lo movía.

Temor e ira

El PET aconsejó a Kurt Westergaard no ir a trabajar. Luego de unas cuantas semanas en la primera casa segura, la pareja se fue a un departamento que posee en otra capital europea. Cuando volvieron a casa dos semanas más tarde, se los trasladó a otro chalet y Kurt Westergaard retomó su horario habitual en el Jyllands-Posten , pese a la amenaza contra su vida.

"Transformé mi temor en ira contra la amenaza que recibí simplemente por hacer mi trabajo", dice Kurt Westergaard. "De algún modo uno siente una indignación moral que es, al mismo tiempo, una especie de actitud desafiante. Siento una ira terrible contra la gente involucrada en esto".

A mediados de diciembre hubo un punto de viraje. Mucho antes de que se supiera de la amenaza, unas 50 personas habían sido invitadas a la casa para celebrar el cumpleaños de Gitte Westergaard.

"Seguimos el consejo del PET de celebrar mi cumpleaños como de costumbre", dice ella. "No hacer la fiesta después de invitar a tanta gente hubiese sido riesgoso. Se pudo haber sabido la verdad".

Para los Westergaard fue un gran esfuerzo hacer la fiesta. Gitte Westergaard siempre decoraba la casa por dentro y por fuera, por lo que los invitados se hubiesen dado cuenta de que algo andaba mal si no mantenía la tradición. Ese fin de semana la pareja volvió a su casa para preparar la fiesta. Dos agentes del PET vigilaron la casa desde una camioneta estacionada afuera, mientras otros dos permanecieron en un cobertizo en el jardín.

Se hizo la fiesta de cumpleaños tal como estaba planificada ese domingo, y los invitados no advirtieron la fuerte presencia policial. "Al menos nadie dijo nada en ese sentido. Pero toda la escena era surrealista", recuerda Kurt Westergaard.

Gitte Westergaard dice sentirse avergonzada de las medias verdades y mentirillas que se vio obligada a decir para ocultar la estrategia del PET. "He estado diciendo mentiras flagrantes a mis vecinos mientras trato de explicar por qué no estamos en casa. Eso se siente mal Es un alivio que el público conozca ahora la situación, porque ya no necesitamos mentir".

El PET tiene que asegurarse de que los arrestos destruyeron la célula terrorista antes de que la pareja pueda volver a su casa. Recién entonces se podrá evaluar el daño, según Gitte Westergaard.

"No sé si podré querer a mi casa nuevamente", dice. "Primero necesito volver a casa y a las tareas cotidianas, convencerme de que ya no hay peligro. No quiero pasarme el resto de mi vida mirando por encima del hombro. Si va a ser así, prefiero mudarme a otra parte. No valdría la pena quedarse. Tampoco sería agradable, sin embargo, que se salieran con la suya, si logran obligarnos a irnos de nuestra casa", añade. Pero Gitte Westergaard está segura de una cosa: "Nuestra situación nunca volverá a la normalidad. Nunca. Puede calmarse la situación por un período, pero entonces sucederá algo y todo volverá a comenzar".

Ha sido una situación que asusta, dice Kurt Westergaard. "Incluso se puede decir que es un shock. Por dos años pensé que alguien me mataría por mi dibujo. De pronto se volvió una realidad".

Kurt cree que los complotados quieren convertirse en mártires y ganar prestigio: "Algunos fanáticos presuntamente esperan lograr gran fama y quizás también un gran premio en el más allá si tienen éxito en matarme Hay varios premios por un acto de este tipo", señala. "Estoy seguro de que matarme sería algo grandioso en su esfera cultural", continúa. "Yo hice justo el dibujo que no pueden perdonar".

Por John Hansen
AARHUS, Dinamarca

Doce musulmanes trataron de raptar a la hija de uno de los caricaturistas de Mahoma

COPENHAGUE,  La noticia que un grupo de hombres musulmanes había ido a un colegio a buscar de la hija de uno de dibujantes que hicieron las caricaturas de Mahoma, se había mantenido en secreto con el fin de no crear más tensiones entre daneses e inmigrantes de confesión musulmana.

Jens Rohde, portavoz del partido liberal danés que lidera el primer ministro, Anders Fogh Rasmussen, en un descuido en una entrevista en directo, que se emitía en los informativos de la DR1, el canal de la televisión público, acabó contándolo.

Mientras el político explicaba ante las cámaras, la difícil situación en que se encuentran los dibujantes de las caricaturas y sus familias, que ahora viven escondidos con protección policial, debido a las amenazas de muerte recibidas, Rohde dijo también que doce musulmanes han ido a buscar a la hija de uno de los dibujantes al colegio, pero no la encontraron ese día, porque la niña no estaba en la escuela.

Estas declaraciones que han levantado ampollas entre los daneses que, tras el conflicto creado por la publicación de las caricaturas, se muestran cada vez más reacios a tolerar los actos de los inmigrantes de origen islámico.

Los daneses saben muy bien, por otros casos ocurridos en países islámicos, que cuando un hombre musulmán se siente ofendido, son los miembros de la familia del ofensor, casi siempre las hijas, las que tienen pagar por la ofensa.

Por el momento, ni la Policía ni los servicios secretos daneses que protegen a los caricaturistas, han querido hacer comentarios sobre lo sucedido, y oficialmente se mantiene un silencio sobre el caso.

Pese a las amenazas, el Gobierno danés mantiene la prevalencia de la libertad de expresión.

Fuente: LA RAZÓN. Redacción: ACPress.net

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Si la demografía es el destino, Europa no liderará en el siglo XXI

La decadencia de Europa continua de forma acelerada.


La población de Estados Unidos oficialmente pasó el umbral de los 300 millones en octubre de 2006. Estados Unidos es ahora la tercera nación más populosa del mundo, después de China e India. Además, Estados Unidos está creciendo más rápido que cualquier otro país industrializado… en realidad, es prácticamente la única nación desarrollada con expectativas de crecimiento en este siglo. Todos los analistas están de acuerdo en que el dinamismo demográfico de Estados Unidos tendrá enormes consecuencias geopolíticas, especialmente para Europa.

En verdad, mientras la población de Estados Unidos crece a un ritmo vibrante (se espera que llegue a los 400 millones en el año 2040), la población de Europa no sólo se está reduciendo, es que también está envejeciendo. Los demógrafos calculan que para el año 2030, Estados Unidos tendrá una población más grande que la suma de toda Europa – y la edad promedio en Estados Unidos será los 30 años mientras que la europea será los 60 años. Eso significa que mientras la fuerza laboral americana será joven, empresarial y generadora de riqueza, Europa estará poblada mayormente por gente mucho mayor y por jubilados que estarán cobrando pensiones del estado y por tanto vaciando las arcas nacionales.

Esto supone que la tercamente persistente brecha transatlántica en temas de productividad, innovación y rendimiento económico está condicionada a seguir creciendo aún más. Por ejemplo, a pesar de que la mayoría de personas piensa que Europa tiene el mismo estándar de vida que Estados Unidos, la realidad es que el PIB americano per cápita es más de un 30% mayor que incluso el de los países más prósperos en Europa. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB per cápita de la Unión Europea es de alrededor de 28.000 dólares mientras que el PIB per cápita de Estados Unidos es más de 40.000 dólares. Y la tendencia dice que esa brecha se ampliará aún más en las décadas por venir.

Esto es parcialmente porque americanos y europeos tienen éticas laborales distintas: Casi el 75% de la población americana trabaja, comparada con menos del 60% en Europa. Los trabajadores americanos también trabajan más horas y son más productivos. Según el Centro de Rendimiento Económico de la London School of Economics, Estados Unidos tiene una productividad significativamente más alta que el promedio europeo: El PIB americano por hora es 15% más alto que el de Europa. En realidad, el “Informe sobre Productividad Global” de la Conference Board con sede en Nueva York, apunta a que, en efecto, ¡España e Italia han tenido un crecimiento negativo de productividad durante 2005!

Esta divergencia transatlántica también se extiende a la creación de trabajo. El Estados Unidos del mercado libre ha creado casi 60 millones de nuevos puestos de trabajo desde 1970 mientras que los países de la enormemente regulada Unión Europea sólo han producido 5 millones, siendo la mayor parte de ellos trabajos gubernamentales en el sector público. Hoy, el desempleo en Europa es el doble que en Estados Unidos a pesar de que los americanos están en medio de una ralentización cíclica. Además, el paro de larga duración es de lejos mucho más común en Europa que en Estados Unidos: en Europa, alrededor de un 40% de gente desempleada ha estado fuera del mercado laboral por más de un año, comparado con alrededor de un 5% en Estados Unidos.

Los intentos europeos para revertir estas tendencias no han tenido éxito. Por ejemplo, en el año 2000, la Unión Europea puso en marcha la “Agenda de Lisboa”. Tenía el objetivo de hacer de Europa “la economía más dinámica y competitiva del mundo fundamentada en el conocimiento y capaz de mantener un crecimiento económico sostenido, con más y mejores empleos, mayor cohesión social y respeto por el medioambiente”. Pero la Agenda de Lisboa no ha convertido en realidad sus objetivos. Un gran motivo para ello es el rechazo de los estados miembros de la Unión Europea a liberalizar sus economías redistributivas.

En su lugar, el liderazgo de Europa como una economía fundamentada en el conocimiento está amenazado por una masiva “fuga de talentos” de Europa hacia Estados Unidos. En efecto, Estados Unidos es el destino preferido de científicos que emigran, principalmente por las mejores oportunidades de investigación, mejor acceso a tecnologías punta y sueldos más altos. Según el “Ranking de las Universidades líder en el mundo durante 2006” del Instituto de Educación Superior en Tokio, las instituciones americanas dominan los 50 primeros puestos, con unas pocas referencias a universidades británicas significativas como Cambridge y Oxford. No sorprende por tanto que de los 8 ganadores del Premio Nobel en 2006, 6 sean de Estados Unidos (Física, Química, Medicina y Economía). Los otros dos son uno de Turquía (Literatura) y otro de Bangladesh (Paz). No hay laureados Nobel europeos en 2006.

Pero de vuelta al tema de la población: ¿Cómo logró Estados Unidos, que en julio de 2006 cumplió 230 años, volverse tan grande con tanta rapidez? El crecimiento prodigioso de Estados Unidos ha sido propulsado por una combinación de estabilidad económica, un relativamente alto índice de natalidad, longevidad e inmigración. En realidad, Estados Unidos es el país que más inmigrantes recibe en el mundo entero. Un 50% de los 100 millones de americanos extra son inmigrantes recientes o sus descendientes, muchos de los cuales vienen de Latinoamérica.

Pero Europa también es un imán para la inmigración: está lista para atraer entre 600.000 y un millón de inmigrantes este año. (En realidad, según la ONU, la Europa que envejece necesitará alrededor de 1.6 millones de inmigrantes por año, durante las próximas décadas, para que mantenga su fuerza laboral en los niveles actuales).

De modo que ¿por qué es la experiencia americana con la inmigración tan distinta de la de Europa? Parte del motivo, como muestran algunos estudios, reside en que muchos o la mayoría de inmigrantes en Europa acaban pidiendo ayuda social mientras que en Estados Unidos casi todos los inmigrantes aceptan uno o más primeros empleos y con su esfuerzo van ascendiendo la escalera económica. Es que lo de la ayuda social simplemente no es la forma americana de hacer las cosas.

Además, la mayoría de inmigrantes en Estados Unidos están completamente integrados en la sociedad americana ya en la segunda generación, sin importar su país de origen. Según Joel Kotkin, una autoridad en materia de tendencias americanas en lo económico, político y social: “Incluso si la primera generación pudiera sentir en algo el tirón de su anterior cultura y lenguaje, prácticamente todos los estudios de la segunda generación indican una creciente integración en la corriente americana dominante tanto lingüística como culturalmente”.

Por el contrario, la mayoría de los inmigrantes en Europa son musulmanes que no se integran con facilidad. En efecto, durante los últimos 30 años, la población musulmana de Europa se ha más que duplicado y su nivel de crecimiento sigue acelerándose. Según los datos recogidos en el “Informe Anual de Libertad Religiosa Internacional” del Departamento de Estado de Estados Unidos, hay casi 25 millones de musulmanes viviendo en Europa en la actualidad. Y en lugar de ser asimilados dentro de la sociedad europea, los inmigrantes musulmanes tienden a agruparse en guetos marginados por todo el continente; configuran más del 25% de la población de Marsella, 15% de la de Bruselas y París y el 10% de la población de Amsterdam, por poner unos ejemplos.

Además, los demógrafos predicen que el número de musulmanes que viven en Europa puede duplicarse nuevamente para el año 2015. La Oficina de Análisis Europeos del Departamento de Estado de Estados Unidos calcula que el 20% de Europa será musulmana en el año 2050, mientras otros predicen que un cuarto de la población de Francia podría ser musulmana en el año 2025 y que si la tendencia continúa, los musulmanes superarán en número a los no musulmanes en toda la Europa occidental a mediados de este siglo. Esto provocó que Bernard Lewis de la Universidad de Princeton, uno de los académicos en cultura árabe e islámica más distinguidos del mundo, predijese en una entrevista del periódico alemán Die Welt que: “Europa será islámica a finales de este siglo”.

Esta realidad ya está influyendo en la forma de hacer política exterior de los europeos y no augura nada bueno para el futuro de las relaciones transatlánticas. En realidad, muchos analistas creen que el constante debilitamiento de Europa es la causa que subyace en la creciente intolerancia contra lo americano e israelí entre las elites de Europa, muchas de las cuales están cediendo gustosas ante la presión de los residentes musulmanes en ingenuos intentos de comprar una falsa paz con los islamistas radicales. Dice Fouad Ajami, una autoridad sobre el mundo árabe muy conocida: “De forma intencionada y subliminal, la fuga hacia el antiamericanismo es un intento de falso nexo con la gente del Islam”. Muchos analistas señalarán la decisión del gobierno español de retirar las tropas de Irak en 2004 como un ejemplo patente de ese tipo de mentalidad apaciguadora.

Mientras tanto, la población no musulmana de Europa se encoge hasta niveles por debajo del reemplazo. Y efectivamente, para el año 2010, las muertes empezarán a superar en número los nacimientos en Europa; los bajos índices de natalidad en toda Europa significa que hay una proyección de descenso de un 3.5% en el número de no musulmanes para finales sólo de esta década en sí. Según una publicación de las Naciones Unidas titulada “World Population Prospects” (Prospectos de Población Mundial), la población de Europa perderá más de 100 millones para el año 2050.

En efecto, el Instituto de Estudios sobre Seguridad de la Unión Europea con sede en París publicó su número de octubre de 2006 titulado: The New Global Puzzle: What World for the EU in 2025? (El nuevo rompecabezas global: ¿Qué mundo para Europa en 2025?) que predice que para el año 2025, Europa no sólo representará el 6% de la población mundial sino que además su parte en la riqueza y comercio globales se habrá reducido. Y advierte que: “el debate actual sobre el futuro de Europa sufre de una falta de perspectiva de los desarrollos globales que están cambiando el contexto de la integración europea en sí misma… el riesgo es que la Unión y sus estados miembros sean cada vez más susceptibles al cambio en vez de ser agentes del cambio”.

Algunos analistas arguyen que lo que aqueja a Europa no es una crisis demográfica sino una crisis espiritual. Michael Novak, experto del American Enterprise Institute (AEI) en Washington escribe que en su ciega búsqueda de la razón, el laicismo y el materialismo: “Las elites europeas han hecho devastadoramente todo lo posible para vaciar el espíritu cristiano de Europa. Han hecho borrón y cuenta nueva en Europa justo a tiempo para el rápido ascenso de una fe rival prolífica en hijos, vitalidad, pasión y confianza en la victoria a largo plazo”.

Efectivamente, al haber quitado al judaísmo y al cristianismo de la vida cultural, intelectual y pública de Europa durante el pasado siglo, algunos observadores creen que los europeos laicos han caído precipitadamente en el egoísmo narcisista y el hedonismo desenfrenado. En consecuencia, les falta la visión de un empeño compartido y el sacrificio necesario para preservar su propia civilización. Dice Novak: una Europa que se basa solamente en una Ilustración super racional es una que está “sitiada por la enfermedad del alma”.

En este contexto, el descenso demográfico de Europa refleja una crisis de confianza en el futuro: una falta de fe no solamente en el mañana – sino también en Dios – engendra desesperanza. Y sin esperanza en el futuro, uno se siente menos inclinado a traer hijos al mundo. Por tanto si la demografía es el destino, como dijo alguna vez el sociólogo francés del siglo XIX Augusto Comte, los europeos contemporáneos están desatando una realidad negativa que se autoperpetúa y que amenaza con arrojar a su propia civilización en el olvido.

Por el contrario, el robusto crecimiento poblacional en Estados Unidos, algo único entre países ricos, manifiesta una marcada fe en el futuro colectivo de Estados Unidos. En su libro titulado “La democracia en América” Alexis de Tocqueville buscaba explicar el excepcionalismo americano… los factores que hicieron a Estados Unidos distinto a otros países. Él apuntaba a la Constitución de Estados Unidos, a su vasta extensión de terreno abierto, a su igualitarismo, a su espíritu emprendedor y a su incomparable vitalidad espiritual. Estos factores siguen siendo centrales en la vida y demografía americanas incluso hoy en día… y también ayuda a explicar por qué Estados Unidos, y no Europa, será quien lidere el siglo XXI.

Soeren Kern
Analista Principal, Relaciones Transatlánticas, Grupo de Estudios Estratégicos, Madrid

7.2.08

Europa ha ido «demasiado lejos con el multiculturalismo»


«Una sociedad islámica paralela romperá la europea»
Ralf Pittelkow, autor de 'Los islamistas y los ingenuos', señala que Europa ha ido demasiado lejos en el multiculturalismo

Es una tradición histórica, una costumbre mantenida por una comunidad durante siglos y ahora cuestionada para adaptarse a la convivencia con otras. Se trata de algo tan básico como la comunicación cara a cara, un valor que la sociedad europea apenas se atreve a reivindicar ante el velo musulmán. Y, mientras no lo haga ni con ésta ni con el resto de sus normas sociales, «los extremistas ganarán».

Quien se atreve a cuestionar la actitud de los mandatarios europeos en cuanto a la política de apaciguamiento [que admite que los inmigrantes en vez de integrarse a nuestra democrática sociedad, se les permita continuar con sus costumbres e injustas leyes] no es ningún islamofobo, tampoco pertenece a la extrema derecha europea, se trata de Karen Jespersen, ex ministro danés de los Asuntos sociales (1994-2000), luego del Interior (2000-2001), es hoy periodista político.
Dejó el partido socialdemócrata en 2004. Ralf Pittelkow, antiguo consejero político del exprimer ministro socialdemócrata danés, Poul Nyrup Rasmussen, es editorialista político a Jyllands-Posten, el periódico que publicó las caricaturas de Mahomet.


Lo que defienden Ralf Pittelkow y Karen Jespersen, esta pareja de socialdemócratas daneses autores de "Los islamistas y los ingenuos", convertido en un best seller en Dinamarca, donde hace un año se publicaron las caricaturas de Mahoma que provocaron una ola de violencia contra empresas y símbolos europeos. En opinión de los escritores, los comentarios de Jack Straw sobre el velo como una forma de «separación» son «acertados» y «oportunos» sobre todo en Reino Unido, «donde el modelo de integración ha fracasado y es la viva demostración de que 'dejad que hagan lo que quieran' no funciona».

«¿Por qué debemos renunciar a una larga tradición como el hablar con alguien y poder mirarle a la cara? Es una costumbre, no es personal, sino cultural. Y este tipo de normas sociales básicas dan cohesión a nuestra sociedad», argumenta Pittelkow, que critica el islam radical como una nueva forma de «totalitarismo» -a la altura del comunismo y el nazismo por su intromisión en la vida personal- desde la izquierda, tradicionalmente tímida en este tema e incluso simpatizante de movimientos extremistas como Hamas e Hizbulá.

«En la izquierda, reina mucho más que en la derecha la corrección política», explica el autor -célebre asesor socialdemócrata- durante una entrevista telefónica, «y es muy triste que por lo de 'el enemigo de mi enemigo es mi amigo', partidos humanistas y progresistas respalden fuerzas profundamente antidemocráticas y reaccionarias».

Europa ha ido «demasiado lejos con el multiculturalismo» y ha infravalorado los efectos de la inmigración de países islámicos: «La creación de una sociedad musulmana paralela romperá la sociedad europea», explica Pittelkow, profesor de Literatura y columnista del diario Jyllands-Posten, que publicó las viñetas, reproducidas meses después por más de un centenar de periódicos europeos.

Campo de batalla

Dinamarca, donde, según las encuestas, los ciudadanos tienen peor concepto de los musulmanes que hace un año, pero son ahora más amables con ellos, se ha convertido en campo de batalla sobre la libertad de expresión y el poder de la religión en el primer caso actual, argumenta el libro, en que los líderes islámicos intentan extender las obligaciones de la sharia -la ley religiosa, que prohíbe la representación gráfica del Profeta- a los infieles.

La polémica se volvió a desatar el viernes con la emisión de un vídeo de aficionado de una fiesta en un campamento del PP danés donde sus jóvenes militantes dibujaron caricaturas de Mahoma. Las imágenes ya están en varios sitios web y son excusa para que la Conferencia Islámica y el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ataquen la falta de respeto europea. El Gobierno danés, temeroso de nuevas amenazas contra sus ciudadanos y el boicot de sus productos, ha condenado estas caricaturas de inmediato.

Sin embargo, según el libro de Pittelkow y Jespersen contra la «ingenua» Europa, la única respuesta ante las críticas islámicas e incluso la violencia debería ser la defensa de la libertad de expresión, la igualdad de sexos, la laicidad del Estado y el resto de valores europeos con la misma fuerza con la que los musulmanes abogan por los suyos.

«Si abandonamos nuestros principios en cuanto nos cuestionan, ¿cómo pretendemos que los acepten como las reglas del juego? ¿Cómo van a creerse las normas, si en Dinamarca, en España o en Reino Unido, sólo se encuentran con algunos balbuceos en su defensa?», protesta Pittelkow, «cuanto más se asustan los líderes europeos, cuanto más ceden, mayor es la escalada de demandas de los radicales». Durante la crisis de las viñetas, recuerda, la comunidad islámica empezó pidiendo que el periódico se disculpara y acabó -tras las condenas de las caricaturas por parte de dirigentes daneses y de la UE- exigiendo comisiones islámicas para controlar el contenido de los libros de texto.

Según los autores, al menos el gesto de los diarios europeos continentales al reproducir las viñetas -no aparecieron, salvo aisladísimas excepciones, en Reino Unido y EEUU- sirvió como «una señal» a favor de los valores menos reivindicados por su componente no religioso. Frente a quienes consideran Europa como una isla de laicismo en el mundo -en particular dado el ascenso evangélico en EEUU-, los teóricos socialdemócratas insisten en que el Viejo Continente no anda tan desencaminado a medio plazo.

«Es exagerado pensar que estamos solos. Basta fijarse en la potencia que está ganando más poder y será el futuro, China, que no es un país religioso», asegura el político danés, quien, con cierto idealismo, confía en que inmigrantes, musulmanes o no, se acabarán convenciendo de las bondades del sistema nórdico, laico y democrático, en cuanto dominen la lengua, estudien en un buen colegio, consigan un trabajo estable y «puedan vivir el éxito de la sociedad europea, que está precisamente en sus libertades».

Corresponsal Bruselas
Maria Ramirez.

La Poligamia en Europa

Londres reconoce la poligamia musulmana a efectos de prestación de servicios sociales y publica una normativa para funcionarios prohibiendo la utilización de términos como "terrorismo islámico" o "choque de civilizaciones"

Una. Dos. Tres. Cuatro. Más no. Cuatro esposas simultáneas son suficientes, según el Corán. Siempre y cuando el marido pueda garantizar igualdad de trato a todas. Si no, mejor una sola. O las esclavas que venga en gana. En este caso, sin límite. Así lo ordena el ayat 3 de la sura 4. Pues una, dos, y hasta tres y cuatro por barba, van a pagar los contribuyentes británicos en los servicios sociales a los afectuosos musulmanes polígamos.

El libro sagrado musulmán ordena ser equitativo en el reparto material y emocional. El emocional queda para dentro de las concurridas alcobas, pero que el material sea suficiente para todos y todas lo garantizarán los contribuyentes británicos con sus impuestos. Una, dos, tres y hasta cuatro esposas por creyente tendrán derecho a añadir miembros a la unidad familiar para conseguir mayores exenciones fiscales o viviendas sociales gratuitas más amplias. Y, además, Londres ha ordenado a sus funcionarios eliminar cualquier referencia al terrorismo islámico. A partir de ahora, sólo se hablará de delincuentes o criminales. Así. A secas. El yihadismo ha quedado borrado del lenguaje británico oficial.

Seguimiento:

Se calcula en muchos millones las libras que costará mantener la extendida pasión de los aproximadamente mil hombres polígamos musulmanes residentes en el Reino Unido, que, lejos de la orden coránica implícita de poder mantener con suficiencia a su prole conyugal para poder adquirirla, exigirán al estado británico que se haga cargo de ella, a base de pagos directos por esposa (el equivalente a unos 67 dólares por velo), más todos los beneficios fiscales multiplicados por uno, dos y hasta tres o cuatro, más las residencias sociales que deberán multiplicar metros cuadrados por uno, dos, tres o cuatro, según suba el número de habitaciones necesario para acomodar a la espaciosa familia.

"¿Harenes? ¡Un respeto!"

Ya a mediados del año pasado, el gobierno británico constató que existían no menos de un millar de matrimonios musulmanes polígamos con derecho a prestaciones sociales (En Nuevo Digital). Lo que ha hecho ahora es confirmar el derecho a tirar del estado a la hora de garantizar los recursos asistenciales públicos para todo el personal, viviendas sociales gratuitas incluidas, noticia ampliamente recogida en medios internacional árabes y musulmanes donde, en los foros, lectores árabes exigen "respeto" a los occidentales que se quejan de tener que mantener ahora "harenes".

Por cierto, las comparaciones con los harenes no es algo privativo de malévolos occidentales, quejosos con el amplio despligue de amor subvencionado de miles de enamoradizos hombres musulmanes en Europa. El propio primer ministro turco Erdogan decía que se estaban metiendo en "harén ajeno" los periodistas que hace año y pico le criticaban por sus intentos de reinstaurar el pañuelo islámico y por el hecho de que su propia mujer lo llevara (en Nuevo Digital). Ahora, una vez reinstaurado su uso en las universidades, los periodistas y los laicos ya habrán salido del 'harén' particular del jefe del gobierno turco.

En un país donde la bigamia está penada hasta con cuatro años de prisión, la norma general ya no se aplica a la comunidad islámica. De hecho, hay varios trucos para importar esposas desde los países árabes y musulmanes, eludiendo los controles inmigratorios sobre la cantidad de mujeres que se introducen en el país como cónyuges. Una de las posibilidades es divorciarse de una de ellas mediante la ley civil británica, de forma que se pueda traer la nueva esposa legal desde el país musulmán de origen. A ojos de la ley islámica -la única que cuenta para estas unidades familiares-, todas las esposas lo seguirán siendo, puesto que no reconocen validez a un divorcio civil más que como mera estratagema de librarse de una consorte a ojos del estado social británico.

Mansur Escudero: Campeón de la poligamia

No es el Reino Unido el único país donde las comunidades musulmanas albergan matrimonios polígamos. En Italia, algunas fuentes los calculan en unos 15.000 a 16.000. Pero, a diferencia del Reino Unido, inmigrantes organizados en partidos políticos los equiparan al maltrato y piden a las mujeres que denuncien la situación a través de las mismas ‘hot lines’ puestas en marcha para la violencia doméstica. Líderes musulmanes italianos creen, sin embargo, que no se debe denunciar “a un extranjero que llegue a un país europeo con cuatro esposas”. En España, directores de mezquitas y líderes musulmanes también han exigido que se legalicen las segundas mujeres "ya que se han regulado los matrimonios entre homosexuales".

Mansur Escudero, presidente de Junta Islámica, -y abierto defensor de la poligamia- tuvo dos esposas simultáneas, hecho que nunca ocultó. Por cierto, una de ellas murió en extrañas, confusas y muy violentas circunstancias -apuñalada hasta la muerte-, lo que provocó un extremadamente agrio enfrentamiento entre conversos españoles y dio lugar a gravísimas insinuaciones sobre la autoría ‘real’ del crimen, todo ello en medio de 'teorías de la conspiración' sobre ajustes de cuentas entre antiguos aliados neomusulmanes, con anterioridad, viejos camaradas en partidos comunistas de variado pelaje y hoy líderes islámicos conversos.

Sabora Uribe
Junta Islámica -que autodeclaró a aquella mujer como "la primera mártir musulmana española desde la expulsión de los moriscos"- llegó a acusar al entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, de no investigar a fondo el crimen -cometido, en principio, por un joven con las facultades psíquicas disminuidas- con el fin de acentuar la división entre los musulmanes españoles conversos, por entonces -1998-, prácticamente los únicos con poder de interlocución ante el estado, en una situación radicalmente distinta del arrinconamiento representativo actual, aunque no de la inquina mutua que los diversos grupos de conversos continúan manifestándose. (En Nuevo Digital: Poligamia de Mansur Escudero y asesinato de Sabora Uribe). En declaraciones a Nuevo Digital, incluso el propio Yusuf Fernández, portavoz de Junta Islámica, relacionaba con "causas religiosas" el asesinato de la esposa de Mansur Escudero (En Nuevo Digital)

Prohibido decir "terrorismo islámico"

En cualquier caso, y mientras se extiende la unidad familiar británica con derecho a prestación social -sólo la musulmana, el resto de candidatos no islámicos se las tendrían que ver con la ley penal y no con los reglamentos de prestaciones sociales-, lo que se reduce de forma paralela es el lenguaje con que los funcionarios británicos podrán denominar lo que, a partir de ahora, sólo llevará nombres genéricos de delincuencia común o apelativos como "malas personas", "extremistas" o "violentos".

Según el ‘manual de estilo’ sobre antiterrorismo repartido a los funcionarios, se abandonarán términos como “confrontación/choque de civilizaciones/culturas”, que serán sustituidos en cualquier tipo de intervención por discursos sobre los valores “compartidos”. Por supuesto, cualquier referencia “islámica” o “musulmana” asociada a palabras como “terrorismo” o “atentado” queda vetada como “retórica agresiva” que relaciona al islam con la violencia y que, según este manual, será evitada en toda circunstancia y situación. A partir de ahora se deberá hablar de “extremismo violento” o de “asesinos criminales” pero nunca de “fundamentalismo yihadista” o de “terroristas islámicos” y, además, ya no existirá “Occidente” ni la “comunidad musulmana”, conceptos que podrían implicar agresividad y enfrentamiento en las mentes de los creyentes islámicos a los que no se desea enojar.

Estas directrices, según el Home Office, “no aluden a (intenciones de) corrección política, sino de efectividad (puesto que) las pruebas demuestran que la gente deja de escuchar si cree que se la está atacando”. Mientras tanto, y quizás sólo por el momento, los medios de información aún pueden utilizar el término de “musulmán” aplicado al virulento imán que, en sus sermones de su mezquita de Londres, clamaba ante un enfurecido auditorio que las tropas británicas y estadounidenses violaban a mujeres y niños iraquíes. Ahora está siendo juzgado por cargos de incitación al terrorismo, cargos que Abu Izzadeen y los suyos niegan. Por cierto, este es el imán que interrumpió el año pasado a John Reid, entonces responsable precisamente del Home Office, cuando pronunciaba un discurso en un barrio de Londres sobre el extremismo islámico. Izzadeen se levantó y le gritó: “¿Cómo se atreve usted a venir a una zona musulmana?”. En efecto, Reid no volvió.

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6.2.08

Hay que plantar cara en la defensa de nuestros valores




Dos políticos socialdemócratas de Dinamarca denuncian en un libro que se ha convertido en un éxito de ventas la ingenuidad de los demócratas europeos ante el radicalismo islámico


No han transcurrido muchos meses de las protestas en el mundo islámico contra la publicación en un diario de Dinamarca de las caricaturas de Mahoma. Ahora dos políticos socialdemócratas daneses se atreven a volver a la carga. Karen Jespersen y Ralf Pittelkow publicaron hace tres semanas un libro Islamister og naivister (Los islamistas y los ingenuos).

Mas allá de la controversia que pueda suscitar toda critica hacia la actitud de los islamitas “europeos”, lo que nadie podrá insinuar en esta ocasión, es el talante democrático y tolerante de los autores, alejados de ideologías extremistas, argumento que siempre es valido para acallar las opiniones contrarias al apaciguamiento y sumisión de la clase política europea y a los que promulgan la tolerancia con los intolerantes, saltándose las normas que dictamina el estado de derecho.

Karen Jespersen y Ralf Pittelkow, nos adelantan esta información.

Convencer a los inmigrantes de que se integren "no se logra doblegándose ante los radicales, sino plantándoles cara", advierte la ex ministra danesa.

Han transcurrido sólo siete meses de las protestas en el mundo islámico contra la publicación en un diario de Dinamarca de las caricaturas de Mahoma. Ahora dos políticos socialdemócratas daneses se atreven a volver a la carga. Karen Jespersen y Ralf Pittelkow publicaron hace tres semanas un libro Islamister og naivister (Los islamistas y los ingenuos) que se ha convertido en un superventas con 21.000 ejemplares vendidos en un país de cinco millones de habitantes. Varias editoriales extranjeras se han ofrecido a traducirlo.
El libro es un duro alegato contra el radicalismo islamista que equipara con el nazismo y el comunismo "porque todas son ideologías totalitarias que pretenden invadir hasta los más mínimos detalles de la vida de los ciudadanos", explica Jespersen en una conversación telefónica.

"He visto a intelectuales de izquierdas manifestar su simpatía por Hezbolá [la milicia chíi libanesa que atacó a Israel] lo que es el colmo de la incongruencia", se lamenta Jespersen.

Antes incluso que su contenido lo primero que llama la atención de la obra son sus autores. No son derechistas del Partido Popular danés ni siquiera conservadores sino socialdemócratas reputados por su tolerancia.
Jespersen, de 59 años, que en su juventud militó en formaciones de extrema izquierda, fue dos veces ministra, de Interior y de Asuntos Sociales, en gobiernos socialdemócratas y ahora es diputada.
Pittelkow, su marido, de 58 años, trabajó como asesor del primer ministro socialdemócrata Poul Nyrup Rasmussen y hoy en día es columnista del diario Jyllands-Posten que el 30 de septiembre de 2005 reprodujo las famosas caricaturas que provocaron la ira de los musulmanes.

"Si alguien está identificado con los valores de la libertad y de los derechos humanos somos los socialdemócratas", recalca Jespersen. "Por eso debemos estar en la vanguardia de su defensa mucho antes que los conservadores", añade.

En las sociedades europeas como la danesa los musulmanes se dividen, a grandes rasgos, según la ex ministra socialdemócrata, "entre aquellos que optan por la democracia y desean integrarse, los radicales que rechazan el sistema y una mayoría que oscila entre los dos". "Entre los jóvenes, sin embargo, el extremismo gana terreno".

"Es a esta mayoría a la que hay que convencer, pero ello no se logra doblegándose ante los radicales sino plantándoles cara con nuestros valores", asevera.
Junto con una denuncia del radicalismo islámico, el libro es también un llamamiento a los demócratas europeos para que no sean "ingenuos y no contemporicen". Naivists, que figura en título de la obra, es una palabra inventada por los autores para describir a todos esos cándidos.

A Jespersen le preocupa la inmigración musulmana, que alcanza el 5% de la población de Dinamarca, pero no cree que su país tenga que cerrar las puertas a turcos y paquistaníes para abrírselas a ucranianos y búlgaros. "Todos gozan de los mismos derechos", sostiene.
Ahora bien, los Estados europeos tienen el deber, y los musulmanes la obligación, de integrarse", afirma. "El multiculturalismo ha ido demasiado lejos".

Ni que decir tiene que el libro ha disgustado a la comunidad musulmana de Dinamarca. Abdel Wahid Pedersen, un danés convertido y que ejerce como imán, declaró al International Herald Tribune que Jespersen y Pittelkow "son peligrosos porque al llevar el debate hasta esos límites logran que a los musulmanes moderados de este país les resulte más difícil encontrar un punto de equilibrio".

Jespersen insiste hasta la saciedad que su libro "no es una embestida contra el islam sino contra aquellos que hacen de él una interpretación extremista". Por eso no ha tomado ninguna medida de seguridad para protegerse de eventuales agresiones y eso que la presentación del libro, el 5 de septiembre, coincidió con una gran redada policial en Dinamarca contra presuntos terroristas.

Por eso también los autores no creen que su libro suscite reacciones equiparables a las que provocaron en su día las caricaturas del profeta. "La reacción de Europa ante la censura islámica fue débil", se lamenta Jespersen.
Mas allá de la quema de banderas danesas y de los ataques contra sus sedes diplomáticas la publicación de aquellas viñetas supuso, en los cuatro primeros meses de este año, una reducción del 17% de las exportaciones de Dinamarca a 25 países islámicos.
La caída de las ventas de productos alimentarios daneses, castigados por los consumidores que respondían a consignas de partidos e imanes, fue aún más llamativa: 35%. Mientras, los demás países europeos aumentaban sus exportaciones en un 10%.

Fuente: El Pais

5.2.08

Islam, por qué nos da miedo


Hace meses se produjo un hecho curioso en el barrio bruselense de Etterbeek donde vivo: algunos padres se dieron cuenta de que el típico «boudin», una salchicha de carne de cerdo tan belga como los mejillones, había desaparecido sin previo aviso del menú de las escuelas públicas.

La respuesta se encontró en el concejal encargado de los comedores escolares, alguien que, gracias a las belgas tradiciones de tolerancia infinita, era un emigrante de origen marroquí que por razones religiosas había decidido por su cuenta que se eliminasen los alimentos «impuros» puesto que había niños musulmanes en las escuelas públicas.

Al asunto se le dio carpetazo -un remedio muy belga-, pero hubo quien pensó que la idea del concejal no era mala del todo, puesto que los niños no musulmanes pueden comer sus deliciosas salchichas en casa (exquisitas con puré de manzana) y así en la escuela no habría problemas.

En el otro extremo, hay una organización caritativa que los primeros viernes de cada mes se presenta en la Estación Central con una sopa a base de carne de cerdo y la distribuye a los indigentes, entre ellos musulmanes que se quedan mirando cómo los otros se relamen.

Las salchichas, la polémica del velo, los horarios para mujeres en las piscinas públicas, la enseñanza religiosa, la construcción de mezquitas... cada día se alarga la lista de problemas que ponen a las sociedades democráticas en el dilema de optar entre la tolerancia, que es uno de sus principios fundamentales, o la imposición de esos mismos principios a las comunidades musulmanas.

Uno de los últimos en contribuir a este debate es el antiguo embajador israelí en Francia y profesor de Historia de Occidente, Élie Barnavi, con un libro que si bien se titula «Las religiones asesinas», en plural, para referirse sobre todo al islam, más concretamente a la incapacidad de esta religión para adaptarse a una sociedad laica y lo que él considera que ha de ser «una advertencia a la gente de que algo muy grave está en marcha en Europa y todo el mundo, y que debe ser detenido porque pone en peligro nuestro modo de vida y libertades».

Cuando se trata de abordar el terrorismo y cómo combatirlo, nos parece más fácil enmarcarlo. Es difícil entender a los suicidas, pero, al fin y al cabo, contra la violencia la defensa de la sociedad casi siempre es evidente. Pero Barnavi nos advierte de que los valores de la sociedad occidental están en peligro tanto por la actitud de muchos musulmanes, como por nuestra incapacidad para defenderlos: «El relativismo cultural no es malo en sí, puesto que permite que veamos al hombre detrás del extranjero, más que al extranjero tras el hombre, es decir, nos permite concebir a la humanidad. Pero, cuando esto ha conducido al relativismo moral, ha destruido los sistemas de defensa inmunitaria de la sociedad».

Cuando fui a ver a Barnavi a su despacho bruselense, estuve a punto de pensar si, por ser de origen judío, tampoco a él le gustaría el «boudin». Su respuesta es clara: «La laicidad no es un dogma, es un instrumento jurídico, cultural y social para permitir a las distintas religiones vivir juntas sin tirarse al cuello unas contra otras. Si flaqueamos en este concepto, entonces ya no hay límites y empiezas a tener clases segregadas, mujeres musulmanas que se niegan a ir a clase de gimnasia o de Biología, o de historia, porque no refleja la visión del Islam».

Sin embargo, cuando hace un año tuve que entrevistar -en su gueto- al imán de la mezquita de Copenhague, Abu Laban, el que organizó el escándalo de las caricaturas de Mahoma, me di cuenta de que, cuando se les habla de laicidad, muchos musulmanes en Europa interpretan que nosotros hemos abandonado la religión, lo que les confirma en que la suya es la verdadera, y así a sus ojos se cumple la profecía de que el islam gobernará el mundo.

El imán sólo quería saber si ese proceso había sido muy rápido en España. «No me molesta -dice Barnavi- que sigan creyendo que su religión es la verdadera... Lo único que les pido es que acepten que entran en una civilización en la que lo religioso se debe separar dentro de la esfera de lo público. Y no puede haber compromisos con esa regla».

Velos, libertades e hipócritas

No es fácil decir imposición en esta civilización occidental, hablando a la vez de libertades. He entrevistado varias veces a Tariq Ramadán, que pasa por ser un reformador del islam para hacerlo compatible con las reglas europeas, y siempre acaba diciendo: «De acuerdo, libertad individual, pero también para las mujeres que quieren llevar el velo». Este jueves me envió una carta condenando la sentencia somalí contra la profesora británica Gillian Gibbons porque sus alumnos bautizaron como Mahoma a un osito de peluche, o el castigo de la muchacha saudí ¡por haber sido violada! Dice Ramadán: «¡Vuelvan al islam, vuelvan a la Justicia, vuelvan a la razón!» «Ya conozco el discurso de Ramadán -responde Barnavi-. Es un discurso muy hipócrita, que se esconde tras las cortinas de la ejemplaridad para vender la mercancía de los Hermanos Musulmanes. Ramadán es eso.

No se trata de prohibir a las mujeres llevar el pañuelo por la calle... Pero el velo que cubre el cabello es una cosa, y el nikab, que cubre completamente a la mujer excepto los ojos, es sencillamente una agresión al prójimo.
Diez o doce mujeres cubiertas en las calles de Londres parece algo folclórico, son saudíes que vienen a comprar a Harrods y se van.

Pero diez mil fantasmas negros por la calle... eso es insoportable para cualquier sociedad. Por eso digo que o lo hacemos nosotros, los demócratas, o un día lo harán los fascistas. De ello depende la supervivencia de nuestros valores».

Es fácil pensar que frente a las desigualdades que fomenta el multiculturalismo sólo sirve la defensa de la igualdad y de los derechos individuales. Pero, cada otoño. cuando empieza el curso, veo en la Universidad de Estambul las manifestaciones de las jóvenes musulmanas que reclaman su derecho individual a ir a clase con el velo, invocando los principios de no discriminación y las libertades universales.

«Hablemos del velo -responde Barnavi-. La primera vez que el asunto salió a la luz en Francia, el socialista Jospin era ministro de Educación. Entonces no hizo lo que debía porque tenía miedo de las reacciones. Hubo que abordar el asunto diez años después, en una situación más desfavorable. Pero la experiencia prueba que se hizo sin grandes dificultades, y con el apoyo de la comunidad musulmana, sobre todo de las mujeres. Ahora ya no hay problemas de velo en las escuelas francesas.

Cuando uno se muestra firme en la defensa de los principios democráticos, y cuando se asocia a la comunidad musulmana, todo sale bien. El problema es que en Europa siempre prefieren escoger como interlocutores a los más extremistas, que ciertamente no suelen ser representativos».

Puede pasar, y de hecho ha pasado en Francia, que para obtener el apoyo de los residentes musulmanes hay ayuntamientos originariamente laicos que han aceptado cosas como la segregación entre hombres y mujeres en las piscinas públicas. Es decir, hay muchos caminos en las democracias por los que pueden pasar sus enemigos.

¿Debemos ser tolerantes excepto con los intolerantes, como decía Karl Popper? Barnavi contesta: «Creo que Popper se inspiró en el revolucionario Saint-Just, que decía que no debe haber libertad para los enemigos de la libertad. Pero ya vemos cómo terminó aquello: todos a la guillotina. Es fácil ser tolerantes con los que son como nosotros, lo difícil es serlo con los diferentes, con los que no te gustan. El límite es cuando sentimos que se pone en peligro la supervivencia del cuerpo social. En ese momento debo levantarme y decir que no puedo aceptarlo».

No lo dice abiertamente, pero a través de sus palabras se desprende una acusación directa a la izquierda europea «cargada de complejos y de sentimientos de culpa» por haber abandonado la defensa de los valores de la sociedad liberal y laica. A la «Alianza de Civilizaciones» le dedica un capítulo que en la entrevista resumió tajante: «Es una impostura intelectual. No quiere decir nada, yo no me siento parte de una civilización distinta de los musulmanes que quieren integrarse en las sociedades libres, porque creo que hay sólo civilización y barbarie. ¿Con quién hablaría yo, quién hablaría en nombre de otra civilización? ¿De qué voy a hablar yo con el señor Ahmadineyad? ¿De cómo quiere borrar a Israel del mapa? Me parece una verborrea inepta que oculta el auténtico desafío que es cómo preservar nuestro modo de vida en una sociedad libre».

Claro que es imposible ignorar a los musulmanes que viven en Europa, «Ya hemos cometido muchos errores. Cuando era embajador en París, la primera visita que hice fue a Lille, y allí me recibió Martine Aubry (la alcaldesa socialista) y me habló de un barrio musulmán que se había convertido en una zona sin ley. Estaba gobernado por un imán integrista y nadie se atrevía a ir allí, ni la policía, ni la justicia, ni los bomberos. Cuando ella llegó a la alcaldía pensó que debía visitar ese barrio y, efectivamente, el imán y sus ayudantes la recibieron en la frontera con pan y sal, proclamando que se consideraban una unidad extraterritorial al margen de la comunidad urbana francesa. Le dije: ¿cómo lo acepta? Pero solo respondió: no lo acepto, me limito a vivir con ello. Eso es un gravísimo error».

Hace años, cuando era corresponsal de ABC en Marruecos le pedí a Abdelilah Benkirán, uno de los dirigentes integristas tolerados por Hassan II, que me explicase su definición de la democracia: «La democracia -me dijo- es un sistema muy útil para organizar colectividades a través de la representación. Pero si un día se hiciera en Marruecos un referéndum sobre el alcohol y el 99 por ciento de los votantes dijera que beber es legítimo, yo no lo aceptaría jamás, porque esa es una prohibición que establecida en el Corán de una vez y para siempre».

En efecto, en el Siglo XV se determinó que los ulemas ya no podían seguir interpretando con criterios innovadores la doctrina religiosa islámica, se proclamó el principio de la inmutabilidad de los textos y prácticas musulmanas, lo que ha impedido cualquier adaptación a la modernidad.
La Revolución Francesa, que significó la derrota del mandato divino a manos de la soberanía popular, fue recibida en Oriente Próximo como el primer acontecimiento que venía de Europa sin vínculos con la religión cristiana. Pero los musulmanes pronto descubrieron que el laicismo era aun más peligroso para sus intereses.

Tras el paso de Napoleón -y sus ideas- por Egipto, el Gobierno del sultán de Estambul distribuyó panfletos en árabe y turco advirtiendo a sus súbditos de que «los franceses no creen en la Unidad del Señor de los Cielos y la tierra. Han abandonado todo tipo de religión. Pretenden que no existen ni la resurrección ni el juicio final ni examen de la vida pasada ni la retribución en el Mas Allá, ni preguntas, ni respuestas.
Afirman que todos los hombres son iguales en su humanidad y en su condición de hombres y que cada uno es libre de organizar su vida. Y siguiendo estas ridículas creencias han erigido nuevos principios legalizando todo lo que Satán les ha inspirado».

Las cosas no han cambiado mucho, al menos desde el punto de vista teórico. En 1990, la Organización de la Conferencia Islámica aprobó la Declaración de El Cairo que constituye la interpretación musulmana de los Derechos Humanos:
«El islam -se dice- es la religión de la naturaleza incorrupta. Está prohibido ejercer cualquier forma de coacción sobre las personas o aprovechar su pobreza o ignorancia para empujarlas a otra religión o al ateísmo». Desde el punto de vista doctrinal, el cristianismo -una religión de la que Barnavi dice que su principal misión ha sido convertir a las sociedades al laicismo- es muy complejo, con dogmas que no son fácilmente defendibles frente a argumentos más simplistas. Para mentalidades de muchas sociedades arcaicas, el laicismo es un pensamiento más sofisticado.

Sin complicaciones

«La baza positiva del islam es su escasa complejidad y su doctrina que, en algunos aspectos, resulta más racional y convincente. Es un hecho que tal sencillez constituye en la actualidad un motivo frecuente de conversión», dice el polémico teólogo católico alemán Hans Kung en su tratado sobre el Islam. El punto débil de la sociedad democrática, según Barnavi, «es que es frágil... Debería haber un culto a la libertad, que es el único valor global, como ellos cultivan los valores del extremismo religioso. Pero no tenemos esa resistencia.

Y cuando se escucha el discurso de la izquierda, por diversas razones, siempre están a la defensiva e intentan comprender a los demás, cuando en realidad hay un momento en el que ya no hay que comprender nada, hay que pararlos».

Enrique Serbeto
2-12-2007