Una de las tiras recogidas en el cómic de Peter de Wit.
* El holandés Peter de Wit retrata la vida cotidiana de dos mujeres con burka
* Se trata de una crítica en clave de humor al fanatismo religioso
Una mujer con burka se encuentra con otra y le dice: "¡Qué mala pata! Llevamos el mismo conjunto!".
Otra mujer con burka se cruza con una monja: "¡Friki!", le increpa.
Sentada en el diván del psicoanalista, una mujer con burka asegura: "Me miro al espejo y pienso: ¿quién soy yo?".
Tres escenas distintas con un mismo protagonista común: mujeres sin rostro cubiertas de arriba a abajo por el burka. Tres secuencias publicadas en el libro 'Burka Babes', de Peter de Wit, que recoge tiras cómicas sobre la vida cotidiana de dos musulmanas que nunca se quitan el velo integral que las cubre.
El libro fue publicado en Holanda en el año 2007 y su edición en español, llevada a cabo por la editorial Glénat, será presentada este sábado en el Salón del Cómic de Barcelona, que arrancó ayer con Holanda como país invitado.
El dibujante del periódico Volkskrant tuvo la idea después de contemplar varias veces a la semana a una mujer con burka y cargada con bolsas de la compra pasar delante de su estudio en Amsterdam.
El dibujante Peter de Wit.

Esa imagen se le quedó grabada y le inspiró para convertirla en protagonista de sus cómics. La ironía y la acidez recorren a raudales las tiras de De Wit que reflejan la particular visión de estas dos seguidoras de Alá. Las 'Burka Babes' enseguida saltaron al fama desde las páginas de su periódico.
Peter de Wit, nacido en 1951, explica a ELMUNDO.es que su objetivo no es reírse ni criticar ninguna religión, sino retratar la vida cotidiana de mujeres que están forzadas a llevar el burka e intentan sacar lo mejor de esta situación.
"No creo que las tiras tengan un mensaje y además, no soy un dibujante político. 'The Burka Babes' retrata a musulmanas con burka que hablan de las cosas de las que hablan el resto de mujeres como el sexo, los hombres, la moda, la crianza de los niños.... Ellas tienen opiniones fuertes sobre la prisión en la que viven: el burka y la religión, una invención de los hombres", asegura el ilustrador.
De Wit comenzó a dibujar a las muchachas con burka cuando éstas empezaron a aparecer por las calles de Holanda y la reacción de los lectores fue inmediata. De hecho, muchos de ellos crearon sus propias tiras y se las enviaron al periódico. 'Burka Babes' ya ha vendido 20.000 copias en su país y la segunda parte, 'Polderburka's' se publicará este mes en Holanda.
Reproches al fanatismo religioso
En clave de humor, el autor holandés lanza una crítica al fanatismo religioso y a la falta de identidad de esas mujeres sin rostro. Como botón de muestra, en una de las viñetas, una mujer le comenta a otra: "Apetece que llegue la primavera, ¿eh?". Y su amiga contesta: "Mmm... no sé. Ya le preguntaré a mi marido".
Otra de las tiras.
Tal vez por temor a las represalias, el autor insiste por activa y por pasiva en que su libro no es un ataque al Islam. En la mente de todos está el recuerdo del político Pim Fortuyn (2002) y del cineasta Theo Van Gogh (2004), ambos holandeses que mantenían discursos islamófobos y fueron asesinados: "No. Yo sólo me centro en las mujeres que usan el burka, no en la religión. Si criticas el Islam o el fundamentalismo religioso en cada historieta, la gente se cansaría pronto porque cada tira sería más o menos igual", argumenta el ilustrador.
Este autor afirma que, de momento, no ha recibido ninguna amenaza por parte de la comunidad islámica y que no sabe cómo habrán acogido sus tiras cómicas. No obstante, relata que sí que ha visto a algunas estudiantes musulmanas con pañuelo comprando su libro durante algún seminario al que ha acudido.
De Wit evita pronunciarse sobre si debe prohibirse el burka, como ha planteado el Gobierno de Nicolas Sarkozy en Francia: "Sólo creo que las mujeres no deben de llevar esta prenda porque es algo terrible", asevera convencido.
En Holanda, con un 5% de población musulmana, los burkas no son muy numerosos, aunque él calcula que habrá unas 50 o 100 mujeres que sí llevan el velo integral, aunque otras muchas portan el niqab (que sí deja abierta una franja en los ojos).
El ilustrador detecta que cada vez hay más mujeres musulmanas en Occidente que utilizan el burka, prenda procedente de Afganistán. "Creo que es una tendencia de algunos musulmanes en convertirse en más ortodoxos. Cada vez más mujeres tienen que llevar también el 'hiyab' a muy pronta edad", mantiene.
Ahora, De Wit espera con ilusión y expectación la cita del salón del cómic de Barcelona, donde el sábado acude a presentar su libro, porque le "encanta pasear la ciudad" y "conocer a dibujantes de todas las partes del mundo".
Ana del Barrio
El Mundo.es
Los problemas judiciales de Tintín... en el Congo
El ciudadano belga que denunció el cómic de Hergé por racista repite su querella en Francia
El ciudadano belga de origen congoleño que hace dos años consideró racista el cómic Tintín en el Congo y denunció a la sociedad Moulinsart, gestora de los derechos mundiales de la obra de Hergé (1907 -1983), piensa repetir su querella en Francia, informó este martes Le Figaro
Mbutu Mondondo Bienvenu, de 41 años, consideró "racista y xenófoba" la actitud del joven reportero rubio de pantalones cortos en Tintín en el Congo (1931) y pidió su prohibición en agosto de 2007, un mes después de que la Comisión británica para la Igualdad Racial pidiese, asimismo, que se impidiese la venta de ese álbum que, en su opinión resalta, "groseros estereotipos raciales". El actual relanzamiento de la acción se produce poco después de que la biblioteca municipal de Brooklyn (EEUU) haya trasladado a Tintín en el Congo junto a otras obras "ofensoras", como Mein Kampf, de Hitler, y Trópico de Capricornio, de Henri Miller, recordó Le Figaro, citando un comunicado de la sociedad Moulinsart.
El nuevo relanzamiento judicial coincide igualmente con el proyecto de los directores estadounidenses Steven Spielberg y Peter Jackson de adaptar al cine las aventuras de Tintin para 2011, según resaltó la empresa gestora. El abogado belga del denunciante, Claude Ndjakanyi, subrayó en declaraiones a Le Figaro que en Bruselas la instrucción dura ya dos años y ni siquiera han tenido acceso al sumario, por lo que mientras última una apelación ante la Justicia del país, prepara una primera querella en Francia. La razón de ese silencio es "política", pues con Tintín y su dibujante, Georges Remi -conocido como Hergé- se ataca "el símbolo de Bélgica", estimó el letrado, cuyo cliente, dijo, está dispuesto a ir hasta el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos si es preciso. Para Mondondo Bienvenu, "ni los niños belgas ni los congoleños deben estar expuestos" al contenido "ofensivo" de esa obra, llena de "estereotipos" humillantes, propaganda colonizadora y paternalismo para con los personajes negros.
Los cómics controvertidos de Hergé
Tintín en el Congo no es el único cómic problemático de Hergé, acusado de antisemitismo y anticomunismo por algunas otras de sus obras, a la vez que celebrado por el carácter ejemplar, modélico y visionario de muchas otras. Según rememora Le Figaro, son cuatro los volúmenes "malditos" del celebérrimo dibujante, quien presentó disculpas y/o modificó algunos episodios de su planetario éxito editorial. Al respecto, Moulinsart destacó la necesidad de juzgar una obra en su contexto, pues Tintín en el Congo fue escrito en 1931, en pleno período colonial.
El recién inaugurado Museo de Hergé, en la población belga de Lovaina la Nueva, muestra algunas de las obras publicadas por el padre de Tintín en el diario Le Soir, controlado entonces por el régimen nazi. Algo que siempre fue motivo de controversia sobre su filiación ideológica, aunque Hergé negó también siempre toda afinidad con el nazismo.
Tintín en el país del oro negro es el cómic más controvertido de todos y a la vez absolutamente visionario, al intuir que la cuestión petrolera estaba relacionada con el equilibro mundial, y evocar las tensiones tripartitas entre ingleses, árabes y judíos en Oriente Medio.
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