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23.4.12

Diversidad: Les invitamos a que nos expulsen.

El Islam, el elefante en la habitación de los políticos europeos de izquierda y derecha,

se convirtió de nuevo, recientemente, en una preocupación cuando el Presidente francés Nicolas Sarkozy enfureció a los familiares de Abel Chennouf, un cabo de 25 años del ejército francés, quien fue asesinado por Mohammed Merah porque llevaba un uniforme del ejército francés, lo que sugiere que Chennouf, un católico, fue asesinado porque "parecía un musulmán."


Chennouf y un colega fueron abatidos por el yihadista islámico, Mohammed Merah, en Montauban el 15 de marzo, cuatro días antes de que Merah asesinara a un rabino y tres niños judíos en Toulouse. En un intento de absolver al Islam de haber inspirado a Merah para cometer sus actos terroristas, Sarkozy trató de destacar que algunas de las víctimas Merah fueron asesinados porque "parecían" musulmanes.

En una entrevista de radio, Sarkozy dijo : "Les recuerdo que dos de nuestros soldados eran ¿cómo decirlo?,  musulmanes, en todo caso por su apariencia, cuando uno de ellos era católico, pero por su apariencia." Uno lo llama "diversidad visible," lo que probablemente significa que quien no parece "francés" o "europeo" debe ser musulmán.

Abel Chennouf y su viuda Carloline Money.
La familia Chennouf estaba horrorizada porque el presidente había confundido la religión con la apariencia. El presidente sabía claramente que Abel no era musulmán, pero sí un cristiano de origen marroquí. Dio a entender que Merah había matado a Abel Chennouf en un intento de matar a los musulmanes, en lugar de a militares franceses. En realizad tanto Chennouf como su colega musulmán, Mohammed Legouade, fueron asesinados porque llevaban uniformes del ejército francés y por lo tanto eran percibidos por Merah como que estaban en guerra con el Islam.

Sarkozy presentó deliberadamente a Abel Chennouf como una vícitima musulmana de la denominada violencia islamista para dar credibilidad a la afirmación de que el islamismo es diferente del Islam y es incluso contrario al Islam. Desde que el gobierno británico, en 2008  decidió cambiar el nombre de terrorismo islámico por "actividad anti-islámica" para crear la impresión de que los yihadistas islámicos se están comportando en contra del Islam, en lugar de actuar en su nombre, muchos políticos han adoptado esta política.

Sin embargo, es verdad que las acciones yihadistas se basan en las advertencias que se encuentran en el Corán y en los hadices. El verdadero rostro del Islam también se puede ver en Marruecos. Los cristianos y los Judios son las minorías oprimidas en este país supuestamente pro-occidental. En la actualidad, sólo unos 50.000 cristianos y 6000 judíos quedan en Marruecos, una pequeña fracción del número que solía ser. En 1948, Marruecos todavía alardeaba de tener el número más alto de Judíos – más de 250,000 – en todo el mundo árabe.

Mientras que el número de musulmanes en Francia aumentó de 200.000 en 1940, a casi 5 millones en la actualidad, las poblaciones cristianas y judías en el norte de África se redujeron a casi la extinción. "Diversidad" es claramente una calle de sentido único. Aumenta en Occidente, pero desaparece en el mundo musulmán.

Los países islámicos se han vuelto más exclusivamente islámicos debido a la política deliberada que llevan a cabo contra los no musulmanes; los países no islámicos se han convertido en más islámicos debido a la política que invita a los musulmanes y asegurándoles que ellos no sienten de ninguna manera que obtaculizan o molestan, suponiendo incluso que Sarkozy tiene que contar mentiras piadosas en la radio. El caballo de Troya de la islamización se ha volcado en Europa, que ahora se venera como la vaca sagrada de la "diversidad".

Inmediatamente después de cometer Merah sus crímes y sin saber la identidad del autor, los medios de comunicación franceses y las organizaciones de izquierda comenzaron a especular que el culpable era un racista francés. En la manifestación de protesta multipartidista contra de los asesinatos Merah en Montauban y Toulouse, el lema era: "En Francia, ellos (los racistas) asesinan a Judíos, Negros y Árabes." Sin embargo fueron asesinados porque llevaban el uniforme francés. De ser cierto el lema hubiera sido: "En Francia, yihadistas asesinan a judíos y franceses." Esto, sin embargo, se considera tan políticamente incorrecto que nadie se atreve a pronunciarlo por miedo de ofender a los musulmanes.

Como en todas partes de Europa occidental, los franceses se adhieren  a la creación de una ideología semi-oficial que equipara la "islamofobia" con el "racismo". La observación de Sarkozy de que Abel Chennouf fue asesinado porque era "un musulmán por su apariencia", y, por tanto, como un acto de islamofobia y el racismo, está en consonancia con esta ideología. Para los políticos como Nicolas Sarkozy, el concepto de que el Islam está en guerra con Occidente, es simplemente inconcebible o muy perturbador para abordar.

Sin embargo, Sarkozy es consciente de que el electorado francés está preocupado por las políticas de fronteras abiertas de las últimas décadas que han permitido a la gente como Merah a entrar en Francia. En lugar de culpar a la clase política francesa de esta política de fronteras abiertas hacia la inmigración islámica, Sarkozy está culpando a Europa.

El Acuerdo de Schengen de 1985 ha creado un espacio europeo, 26 países, donde la gente puede viajar libremente sin controles fronterizos interiores. Es la realización más tangible del proceso de la unificación de la Unión Europea. Alain Juppé, ministro de exteriores francés dijo a The Financial Times  que Francia considera salir de él a fin de reclamar el control de sus propias fronteras. Juppé dijo que esto era "una revolución intelectual" que había que hacer. También dijo que la UE tuvo que cerrar sus mercados a los países que no permiten el libre acceso a las empresas europeas a cambio. Hans-Peter Friedrich, el ministro del Interior alemán, también abogó por que se modifica el Tratado de Schengen para poder volver a instalar los controles fronterizos entre los estados miembros.

Todo el debate se centra ahora en Schengen, la limitación de la libre circulación de personas y mercancías entre los Estados europeos, por lo tanto, en hacer retroceder el proceso de integración europea, en lugar de confrotar el peligro de la inmigración islámica en gran escala y la locura de la promoción de la "diversidad".

Si Francia quiere evitar que atrocidades como los asesinatos cometidos por Mohammed Merah haría bien en centrarse en la naturaleza intolerante del islam en lugar de centrarse en sus fronteras europeas,  la libre circulación de europeos y el libre comercio. Si lo hiciera así, se daría cuenta de que la riqueza de la diversidad real de Francia, que se desprende de los laicos indígenas, cristianos o franceses judíos que servían en el ejército francés junto a los negros, los católicos de origen marroquí e incluso personas de origen musulmán, está siendo amenazada por una ideología de "visible diversidad", que agrupa a todo los que no se ve "visiblemente francés" o "europeo", en la categoría de los musulmanes.

La metedura de pata de Sarkozy, trae al recuerdo lo que pasó con un niño peruano, hijo de una doméstica católica. El niño fue colocado en la clase de religión musulmana en su escuela primaria, porque al tener la tez oscura el maestro calculó que tenía que ser musulmán. El niño llego a casa y le contó a su madre las historias de Mahoma matando a los infieles. La mujer estaba consternada, al igual que Catalina, la viuda embarazada de Abel Chennouf al escuchar de Sarkozy que su marido no había sido asesinado por llevar el uniforme francés, sino porque se veía... como un musulmán. La ceguera de los líderes de Europa es un insulto a su pueblo.

Peter Martino

Fuente: Aquí


3.4.12

Francia ordena la expulsión de cinco islamistas.

Estas medidas se han tomado en aplicación de las decisiones del presidente Sarkozy.

El ministro francés del Interior, Claude Guéant, informó de que hoy ha ordenado la expulsión de "cinco islamistas radicales extranjeros", entre ellos tres imanes.

Ali Belhadad, militante islamista de nacionalidad argelina y Almany Baradji, imán de nacionalidad maliense, han sido objeto el lunes de una orden ministerial de expulsión de urgencia. Deberán ser embarcados en un avión con destino a sus países de origen.

Condenado por su papel en los atentados de Marakesh de 1994 (14 muertos y 23 heridos), Belhadad habría, según la policía, "en el curso de las semanas pasadas, mantenido reuniones asíduas con el movimiento islamista radical". El imán Baradji, por su parte y por medio de las mismas fuentes, "promueve a través de sus discursos el antisemitismo, llevar el velo integral, el rechazo de occidente y la educación de los adolescentes juzgados como difíciles en escuelas coránicas en el extranjero".

Estas medidas se han tomado en aplicación de las decisiones del presidente Sarkozy tomadas para acelerar los procedimientos de expulsión de los islamistas radicales extranjeros.

La lista incluye además al imam saudí Saad Nasser Alshatry -de quien se precisa que fue "objeto de una orden de expulsión"-, al tunecino Malek Drine y al religioso turco Yusuf Yuksel que predica "el odio al mundo occidental y a los judíos"

Tras los asesinatos perpetrados por el islamista francés Mohamed Merah entre el 11 y el 19 de marzo, Nicolas Sarkozy advirtió de la inminente expulsión de "cierto número" de personas del país. Este lunes el jefe de Estado ha mantenido su promesa.

El presidente comentó este lunes las cinco deportaciones anunciadas por su Ejecutivo, subrayando la necesidad de proteger los "intereses fundamentales del Estado". Sarkozy dijo que "todos los que tengan propósitos contrarios a los valores de la República serán instantáneamente expulsados".

El presidente aseguró que en Francia que "no se elige médico según el sexo"; que los horarios en las piscinas "son los mismos" para los hombres y las mujeres, y que tiene que haber el mismo menú "para todos los niños".

Fuente: El Mundo
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Que Europa siga este ejemplo y comience a expulsar a todos los violentos y radicales, que ya tenemos bastante con lo propio para tener que aguantar lo que nos llega de oriente.

9.4.11

Debido a la inmigración, los franceses tienen la sensación "de no sentirse en casa".

Los franceses "no se sienten en casa" debido a los inmigrantes, dice ministro"
París, 17 mar (EFE).- El ministro francés del Interior, Claude Guéant, afirmó hoy que la "inmigración descontrolada" está llevando a que a los franceses se les impongan prácticas que no se corresponden a la vida social del país y que ellos no han elegido.
En una entrevista concedida a la emisora "Europe 1", Guéant añadió que ese fenómeno provoca también que los franceses tengan a veces la sensación "de no sentirse como en casa".
El titular del Interior mantuvo la postura de que hay que evitar "que la religión penetre en los espacios públicos y en la vida social".
La gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP) tiene previsto celebrar el próximo 5 de abril un debate sobre el laicismo y el islam en la sociedad.
Guéant aseguró que el debate en cuestión no tiene la intención de "estigmatizar a los musulmanes".

"Las decisiones que seguirán a ese debate permitirán a los musulmanes vivir su religión de manera más tranquila", añadió Guéant, después de que el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) anunciara este miércoles su oposición a ese debate y su negativa a participar en él. EFE


El Gobierno galo pide reafirmar los valores republicanos ante el alza del FN

París, 28 mar (EFE).- El portavoz del Gobierno francés, François Baroin, consideró hoy que la importante subida de la ultraderecha en las elecciones cantonales de este domingo constituyen "un voto de protesta" de la población e instó al partido gobernante a "volver a los valores profundamente republicanos".
Con apenas un 46 por ciento de participación, el Partido Socialista logró más del 35 % de los votos, la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) algo menos del 19 % y el ultraderechista Frente Nacional más de un 11 por ciento.

Para Baroin, el aparente desinterés de la población llama a la reflexión, y aunque no hay que considerar el apoyo a la ultraderecha "como votos de adhesión, sino de protesta", éste demuestra que la UMP debe "acabar con debates" como el laicismo y el Islam y "volver a valores profundamente republicanos".

En una entrevista a la emisora France Info, estimó que "la inmensa mayoría de los franceses" respalda esos valores de libertad, igualdad y fraternidad y que por ello hay que alejarse de todo lo que "de cerca o de lejos, de la impresión de estigmatizar".

Aludió así al debate organizado para el próximo 5 de abril en el seno de la UMP sobre el laicismo y el papel del Islam en la sociedad, criticado por la comunidad musulmana por temer que vaya a "fracturar" a la sociedad.

A poco más de un año de los comicios presidenciales, el portavoz del Ejecutivo instó además a estar más atentos y no menospreciar el voto a la extrema derecha, a "aprender la lección" de estas cantonales y a concentrarse en materias "como la creación de empleo" y en la "reafirmación del pacto republicano".

EFE

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8.4.11

Sarkozy vuelve a enfrentarse al Islam. “Convención sobre la Laicidad”.

Como siempre que se cuestiona el Islam las críticas no le han faltado al presidente francés con la iniciativa de crear un debate sobre laicidad, bautizado como “Convención sobre la Laicidad”.

Lo que comenzó con la regularización de signos externos, aprobando la ley contra el burka, le siguen otras propuestas con la finalidad de respetar el “estado laico” que identifica a los franceses y que últimamente está perdiendo rigor al admitir y complacer a los seis millones de musulmanes que practican el islam que no tiene nada de laico.


Entre esas propuestas destacan:  prohibir el rezo en la calle, rechazar un médico por sexo o religión o evitar tener que confeccionar menús especiales en los centros escolares con motivo de la religión, también se habló de revisar las financiaciones de los centros religiosos musulmanes o la imposición de los empresarios, que hasta ahora ceden a las exigencias de sus trabajadores por causas religiosas (como podría ser la hora del rezo).



El islam y el debate sobre el laicismo en Francia


Por: Antonio Pérez Omister

En 1905 los franceses desterraron los símbolos religiosos de las escuelas y edificios públicos, un orgullo laico que hoy es menos neutral de lo que parece. Mientras los católicos se sienten discriminados en su propio país, el Estado se ha replanteado en los últimos años financiar con dinero público la construcción de mezquitas, al tiempo que se permite a los musulmanes rezar en plena calle y se les consiente el absentismo laboral con motivo del ayuno del Ramadán.

No obstante, los 6 millones de musulmanes residentes en Francia creen que su religión está tan discriminada como ellos mismos. Lo que no mencionan estos musulmanes es que en sus países de origen el cristianismo está, sencillamente, prohibido y perseguido.

En 2005, el Gobierno francés, profundamente dividido en torno al tema de la secularización, y aún desconcertado por los recientes disturbios y actos vandálicos en los que participaron miles de jóvenes inmigrantes musulmanes, prefirió no celebrar el centenario de una ley que en múltiples ocasiones ha incomodado a los católicos franceses, pero que es ahora, cuando es rechazada por la ruidosa comunidad musulmana, cuando parece más políticamente incorrecta e injusta que nunca.


El rescate de la vieja ley que establece la separación entre Iglesia y Estado, fue objeto de muchos titulares nacionales e internacionales cuando se utilizó para prohibir el uso de los velos musulmanes en las escuelas públicas francesas. Proclamada por primera vez en diciembre de 1905, la ley otorga a todos los ciudadanos libertad religiosa absoluta en un país que practica predominantemente la fe católica romana, al tiempo que prohíbe el apoyo económico estatal a cualquier religión.

En ningún otro lugar del mundo se ha aplicado esta separación del Estado y la Iglesia con tanto esmero y ahínco como en Francia, donde las escuelas públicas y edificios del Gobierno se mantienen libres de cualquier símbolo religioso ostensible. Esto no impidió, no obstante, que en 1996 Francia celebrase los mil quinientos años desde la conversión de Clodoveo, rey de los francos, al catolicismo.

El concepto francés de laicismo se ha convertido en parte integral de la identidad de la República francesa, que en teoría no admite diferencias por motivos de sexo, raza o credo. Aunque, como sucede en España, que básicamente ha importado el modelo francés, esa discriminación puede llevarse a la práctica siempre que sea de forma “positiva”. Es decir, premiando con una tolerancia inusitada al islam, al tiempo que se es absolutamente inflexible en la aplicación de la ley con los propios católicos.

Ahora los franceses están reevaluando su concepto de laicismo. Sobre todo tras los violentos disturbios que vienen protagonizando los musulmanes en los últimos años, desde que se prohibió el uso del velo en las escuelas. Unos disturbios que bien podríamos calificar de “algaradas” o tumultos organizados. Los musulmanes residentes en ciudades cristianas ya los practicaban en la España medieval para hacer notar su presencia con un claro propósito intimidatorio.

La comunidad musulmana está jugando hábilmente sus cartas mediante la táctica del “victimismo” que tan buenos resultados le está dando a ambos lados de los Pirineos. Así, la idea de que la discriminación y pobreza que sufren los inmigrantes magrebíes y sus descendientes se debe al rechazo de la xenófoba sociedad autóctona del país de acogida, mayoritariamente cristiana, ha calado profundamente entre la clase política y ha permeabilizado a la propia sociedad europea a la que se acusa de practicar la marginación sistemática de los musulmanes, generando una especie de sentimiento de culpabilidad. Hasta tal punto esto es así, que muy pocos son los que se plantean si el esfuerzo de integración de esos inmigrantes magrebíes ha sido todo lo sincero que cabría esperar.

En el país vecino, esta situación ha generado llamamientos a la “tolerancia” desde sectores provenientes de todo el espectro político francés a favor de una interpretación menos rígida de la ley de 1905. Eso sí, sólo en lo tocante al islam. La separación entre el Estado y la Iglesia católica se mantiene estrictamente.

Siendo ministro del Interior, Nicolás Sarkozy desafió abiertamente la prohibición del velo islámico en las escuelas, apoyada por el presidente Chirac. Sarkozy también llevó a cabo una importante campaña de proselitismo a favor del islam, y se mostró favorable a que se destinasen fondos públicos para la construcción de mezquitas y la capacitación de clérigos musulmanes en sus países de origen. Entretanto, Lhaj Thami, presidente de la Unión de Organizaciones Islámicas en Francia, afirmaba que la ley de 1905 no es compatible con el islam, y exigía revisarla sin dilación.

Uno de los argumentos esgrimidos por los musulmanes en Francia es que, mientras se siguen permitiendo los árboles navideños en las escuelas, se prohíbe un “discreto” velo islámico y exigen que Francia actúe en consecuencia con sus verdaderos valores. ¿A qué valores se refiere? Evidentemente a los de su laicismo unidireccional: arrinconamiento de la Iglesia y las tradiciones católicas, y permisividad absoluta con el islam. Hay que señalar que en diversas escuelas públicas españolas, los musulmanes ya han mostrado su malestar por el hecho de que se celebren representaciones navideñas y se canten villancicos. Algunos han ido un poco más allá y han declarado sin tapujos que estas celebraciones les “ofenden” profundamente.

Hay que decir que en los países musulmanes la separación entre religión y estado no se da, y que en todos ellos, en mayor o menor medida, el islam está presente en todos los aspectos de la vida cotidiana de sus ciudadanos. En otros casos, como los de Irán o Arabia Saudí, podemos hablar directamente de auténticos estados teocráticos donde la práctica del cristianismo, u otras religiones, está rigurosamente prohibida.

La prohibición del velo musulmán en Francia fue recibida con rabia y con furia en el mundo musulmán, y con una mojigata incomprensión en el resto de Europa, pero sobre todo en la España de la absurda alianza de civilizaciones, donde las niñas musulmanas no tienen tales restricciones.

En cualquier caso, una buena parte de la ciudadanía europea empieza a dar muestras de cansancio ante la interminable retahíla de reivindicaciones y reproches de la comunidad musulmana, que parece empeñada en hacerse cada día más incómoda, odiosa y antipática.

Las recientes encuestas realizadas en Francia demuestran que una enorme mayoría de la ciudadanía está a favor de mantener la prohibición del velo en las escuelas e, incluso, de extenderla a otros ámbitos. Esto ha llevado al ahora presidente Sarkozy a replantearse sus postulados proislamistas de antaño.

El detonante para este cambio de postura ha sido que empieza a percibirse en Francia que existe una fuerte presión contra las niñas y mujeres musulmanas que prefieren no utilizar el velo e integrarse al modelo de vida occidental. Asimismo, un sector importante de musulmanes practicantes exigen al Gobierno francés separar a las niñas de los niños en las clases de educación física y natación, o retirar a las niñas de las clases de biología. Pero esto sólo son los primeros pasos para alcanzar un propósito final: negar la educación a las mujeres. Pretensión que ya se ha dado en Reino Unido, donde la colonia de inmigrantes musulmanes es aún más radical en sus exigencias que en Francia o Alemania.

Uno de los primeros políticos franceses que se pronunció en contra de una interpretación estricta de la ley de 1905 fue Sarkozy, que propuso facilitar la financiación pública a las comunidades musulmanas, declarando que éstas no cuentan con los recursos financieros que obtienen las comunidades cristianas y judías, y que una ausencia de apoyo por parte del Estado, las haría susceptibles de recibir donaciones provenientes de los fundamentalistas en el extranjero. Una vez más, se trataba de ceder ante el trágala de la amenaza velada. Ahora Sarkozy cambia su discurso y da un giro a la derecha. ¿Qué ha motivado ese cambio de actitud?

La emigración tiene un significado religioso esencial para el buen musulmán. Es un acto místico que persigue obedecer los designios de Dios, pues esta emigración comporta también un elemento apostólico. El buen musulmán no sólo debe mantener su fe, sino que ha de imponerla en las tierras de acogida. Incluso por la fuerza si ello es necesario. Con lo que la cacareada “emigración” se convierte en una auténtica “invasión” encubierta en la que el invasor intenta imponer sus usos y costumbres, y no hace absolutamente nada por integrarse. El buen musulmán, ante la disyuntiva de permanecer fiel a su fe, o integrarse en la sociedad occidental de acogida, elige la autoexclusión y, al mismo tiempo, lamenta amargamente la “incomprensión” de quienes le han admitido generosamente en el seno de su comunidad. De ahí que, dos y hasta tres generaciones después de haber nacido en el país de acogida los hijos de esos primeros inmigrantes musulmanes, sus hijos sigan sintiéndose discriminados.

No debemos dejarnos influir por el discurso victimista de unos intolerantes que constantemente nos chantajean apelando a nuestra bobalicona tolerancia. Las concesiones que hoy hagamos al islam, serán los eslabones de las cadenas que nos oprimirán mañana. Va siendo hora de que exijamos a quienes vienen a compartir nuestra tierra, que hagan un esfuerzo por comprendernos y que se muestren menos intransigentes. Nadie les pide que vengan. Y una vez que han venido, casi todos de forma ilegal, nadie les exige que abjuren de su fe y que abandonen sus costumbres. Sólo les pedimos que no intenten imponérnoslas, porque fracasarán estrepitosamente.

Y, ya puestos a ser tolerantes, que permitan a quienes deseen abandonar el islam, ya sean éstos hombres o mujeres, que puedan hacerlo libremente. Del mismo modo que nosotros permitimos abrazar esa religión a quienes desean hacerlo según su libre albedrío.

Siglo XXIcom

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19.2.11

Los negocios de las élites francesas en Túnez

De los intereses económicos de las élites políticas europeas en los países musulmanes nunca nos enteraremos por su dimensión, nos conformaremos con la posibilidad de que poco a poco salgan a la luz publica los nombres de algunos de los traidores europeos, es muy probable que estos tengan "supuestamente" parte de culpa por la permisividad en cuanto a la ismamización de Europa. 
De momento empiezan a salir los nombres y apellidos de algunos políticos que han pasado años apoyando a las dictaduras mientras sus ciudadanos se veían obligados a buscarse la vida y ya de paso a tratar de islamizar Europa,  pero tarde o temprano como sucede siempre, todos tendrán que rendir cuentas por sus actos.

Los negocios de las élites francesas en Túnez 

No solo los padres de la ministra francesa de Exteriores (1) hacían negocios con el ex presidente de Túnez Ben Alí. Su compañero sentimental, Patrick Ollier, ministro de Relaciones con el Perlamento, ha sido investigado como sospechoso de “trabajar” para los intereses de Ben Alí y Muammar al-Gaddafi en Francia.

El esposo de Élisabeth Guigou, ex ministro de Justicia, socialista, preside un centro de estudios euro mediterráneos que ha recibido subvenciones de la tiranía tunecina, durante varios años .

Bertrand Delanoë, alcalde de París, y Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura, hace años que pasan largas temporadas en Túnez, acogidos con mucha generosidad.

Por su parte, François Mitterrand, Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy prodigaron durante muchos años sus muy amistosas con el presidente Ben Alí, depuesto por el pueblo tunecino.

Larbi Chouihka, politólogo, universitario y miembro de la Liga tunecina de los derechos del hombre, declara al vespertino Le Monde: “Francia tiene en Túnez una imagen muy negativa. Cuando se habla de las élites francesas es para recordar su complicidad con el régimen de Ben Alí, ya se trate de hombres políticos, hombres de negocios o intelectuales. Para los tunecinos era penoso escuchar a las élites francesas insistir, durante muchos años, que Túnez era un país modelo, donde se vivía bien, donde reinaba la estabilidad y la condición de la mujer era ejemplar, etcétera...”.

(1) Los padres de la ministra francesa de Exteriores Alliot-Marie hacían negocios con el clan Ben Alí
 
Alliot-Marie viajó con su pareja a Túnez invitada por un hombre de negocios próximo al presidente depuesto


Los padres de Michèle Alliot-Marie, MAM, firmaron varios acuerdos inmobiliarios en Túnez con el mismo hombre de negocios, relacionado con el «clan» Ben Alí, que invitó a la ministra de Asuntos Exteriores en un avión de una compañía de la que son accionistas otros familiares del presidente depuesto, considerados como «mafiosos».

Los viajes turísticos a Túnez en diciembre y enero de MAM y su pareja de hecho, Patrick Ollier, ministro de Relaciones con el Parlamento, se realizaron en un avión puesto a su disposición por Aziz Miled, presentado desde el primer día del escándalo como un «amigo de la familia».

Semanas más tarde, ha ido descubriéndose que, en verdad, Aziz Miled ha sido uno de los asociados de los dos «clanes» más o menos mafiosos que han controlado durante muchos años los negocios tunecinos, el «clan» Ben Alí, ex presidente, y el «clan» Trabelsí, integrado por los hermanos de la esposa de Ben Alí.

Se prestan a Aziz Milen acciones, participaciones e intervenciones de la más diversa naturaleza en grandes empresas (aeronáutica nacional, bancos) y operaciones con socios internacionales en proyectos inmobiliarios.

El semanario satírico Le Canard Enchainé descubre hoy que los padres de MAM la acompañaron en sus viajes turísticos a Túnez y aprovecharon las vacaciones de invierno para firmar varios contratos empresariales con Aziz Miled y entrar en el capital de una Sociedad civil inmobiliaria con grandes proyectos urbanísticos.

La ministra de Asuntos Exteriores ha respondido a las informaciones del Canard sin desmentirlas, poniendo el grito en el cielo: «Mis padres son mayores de edad, están en plena posesión de sus facultades mentales, y son muy libres de hacer los negocios que consideren oportunos».

Bernard Marie, antiguo árbitro internacional de rugby, antiguo diputado conservador por el departamento de los Pirineos Atlánticos y ex alcalde de Biarritz es, a sus ochenta y dos años, una personalidad famosa en el País Vasco francés. Sus negocios en Túnez corren el riesgo de precipitar nuevos y coloridos problemas políticos a su hija.


Alliot-Marie habló por teléfono con Ben Alí

EFE - Michèle Alliot-Marie mantuvo una entrevista telefónica durante las pasadas vacaciones de Navidad que pasó en Túnez con el entonces presidente del país magrebí, Zine el Abidine Ben Alí, confirmaron hoy fuentes de su gabinete. Se trata de un nuevo elemento de la tormenta política que afecta a la jefa de la diplomacia francesa con respecto a Túnez. 

Según el Ministerio, la conversación entre Ben Alí y Alliot-Marie revelada hoy fue una más de las que la ministra mantuvo con jefes de Estado y homólogos extranjeros dentro de sus funciones normales. Sin embargo, los medios franceses recuerdan que la ministra había negado mantener contactos privilegiados con el presidente Ben Alí durante su estancia vacacional en Túnez el pasado fin de año.

La oposición ha pedido la dimisión de la ministra porque "mancha la imagen internacional de Francia y desacredita su política exterior", en palabras del portavoz de los diputados socialistas, Jean-Marc Ayrault. También reclaman la dimisión de su pareja, Patrick Ollier, ministro de Relaciones con el Parlamento. Al término del Consejo de Ministros, el portavoz del Gobierno, François Baroin, aseguró que la ministra cuenta con el apoyo del Ejecutivo. En similares términos se expresó el presidente del grupo del partido conservador UMP en la Asamblea, Jean-François Copé.

(2) El estado de salud de Hosni Mubarak es crítico. El ex dictador ya estaba enfermo de cáncer pero parece que ha empeorado tras abandonar el poder.
También ha trascendido que el ex presidente de Túnez, Ben Alí, está en coma a sufrir un derrame cerebral. Su estado es grave, y al parecer su mujer ya no estaría a su lado, dice una fuente cercana a la familia. Al parecer, el ex mandatario de Túnez se encuentra en un recinto reservado a príncipes saudíes, a orillas del Mar Rojo, en Yida. A esta hora de la historia, el ex líder tunecino y Hosni Mubarak, están unidos por un hundimiento, un portazo a sus totalitarismos y el mismo lecho de enfermedad en el exilio. Según fuentes diplomáticas occidentales, Mubarak ha sido trasladado de Sharm el Sheijk a Arabia Saudí. Allí permanece ingresado en estado grave. Preocupa en su entorno su depresión y que rechace la medicación. Pero distinta es la preocupación del ex "rais" porque no pisa ya Egipto quien juró morir en tierra de faraones.

Los tesoros de Ben Alí en Francia: de un edificio en París a un chalet en los Alpes

La Justicia de Túnez ha abierto una investigación judicial por «adquisición ilegal de bienes» y por «depósitos financieros ilícitos en el extranjero»

La Justicia de Túnez ha abierto una investigación judicial por "adquisición ilegal de bienes" y por "depósitos financieros ilícitos en el extranjero" contra el depuesto presidente del país, Zine el Abidine Ben Alí, y su familia política, según ha anunciado este miércoles la agencia oficial tunecina TAP.

Según la citada fuente, investigación se refiere a los delitos de "adquisición ilegal de bienes muebles e inmuebles, depósitos ilícitos en el extranjero y exportación ilegal de divisas". La TAP indicó asimismo que el procedimiento judicial se emprenderá contra Ben Alí, su esposa Leila Trabelsi y los "hermanos y yernos" de ésta última.

La televisión estatal señaló por su parte que "todos los hermanos, hermanas y sobrinos" de Leila Trabelsi estarán incluidos en la investigación judicial y que ésta permitirá a la Justicia establecer una lista de todos los bienes de los afectados, "que podrán ser expropiados". El clan de la familia Trabelsi es especialmente odiado por los tunecinos, que le acusan de haberse apoderado de las riquezas del país apropiándose de tierras y multitud de bienes estatales.

Denuncias en Francia

Tres organizaciones no gubernamentales han presentado una denuncia ante la Fiscalía de París contra el derrocado presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Alí, y contra la familia de su esposa, Leila Trabelsi, por posesión de bienes 'mal adquiridos' en territorio francés y por desvío de fondos públicos a cuentas bancarias galas.

La Comisión Árabe para los Derechos Humanos, SHERPA y Transparencia Internacional de Francia (TI-France) presentaron la denuncia esta semana ante el Fiscal de la República con el objetivo de que se abra "una investigación judicial sobre los bienes que poseen en Francia, que podrían proceder del desvío de fondos", según informaron las ONG en un comunicado conjunto.


Medidas insuficientes

A juicio de las organizaciones, las medidas adoptadas hasta la fecha por la oficina anticorrupción del Gobierno francés para impedir la transferencia de estos bienes son "insuficientes" y "sólo una orden legal de congelamiento de estos bienes puede garantizar su pronta devolución al pueblo tunecino".
"Más que nunca, el pueblo tunecino necesita una política real de desarrollo sostenible", declaró el portavoz de la Comisión Arabe para los Derechos Humanos, Haytham Manna.
"Para que eso sea posible, cualquier dinero que haya sido robado por Ben Alí y por la familia Trabelsi debe volver al pueblo a fin de que pueda construir un futuro con derechos civiles y económicos", añadió.

Un edificio en París y un chalet en los Alpes

Diversas fuentes, según las ONG denunciantes, han informado de que Ben Alí podría poseer un edificio en París estimado en 37 millones de euros, así como diversos fondos en algunos bancos franceses.
Además, la familia Trabelsi podría disponer de millones de euros en cuentas bancarias galas, propiedades en París y Ile-de-France (región que rodea a la capital), un chalet en Courchevel (Alpes) y propiedades en la Costa Azul.

No es la primera vez que SHERPA Y TI-France se implican en este tipo de procesos. Ambas organizaciones también han presentado denuncias ante la Justicia francesa por 'bienes mal adquiridos' contra los presidentes de Congo, Denis Sassou Nguesso, y Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, y contra el fallecido presidente gabonés Omar Bongo Ondimba.

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17.2.11

Sarkozy pretende «fijar las reglas» del culto musulmán en todo el país

Sarkozy lanza una ofensiva política sobre el Islam en Francia

Pintadas en la fachada de una iglesia francesa
“El Islam será un tema “faro” de la próxima elección presidencial”, afirma un diputado conservador, tras un desayuno de trabajo con Nicolas Sarkozy, que ha decidido “fijar las reglas” del culto musulmán en Francia.

El presidente de la República ha celebrado una reunión de trabajo con el grupo parlamentario de su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), para establecer un calendario de acciones concretas.

A muy corto plazo, se ha decidido que la UMP celebre una gran convención nacional, esta primavera, para debatir de estos temas: lugares de culto, contenido de la prédica de los imanes musulmanes, lengua en la que deben pronunciarse los sermones musulmanes en mezquitas y lugares de culto, financiación del Islam de Francia, oración en las calles...

La convención de la UMP contará con la asesoramiento de las jerarquías religiosas musulmanas y del episcopado, para evitar tensiones “no deseadas” y proponer al gobierno posibles decretos y proyectos de Ley.

Tras las conclusiones de trabajo de la UMP, el gobierno estudiará las medidas legislativas que irá proponiendo a partir del verano y el otoño próximos, cuando la campaña de las presidenciales francesas comenzará a cobrar una importancia creciente.

Por su parte, Nicolas Sarkozy justifica su nueva ofensiva política personal, con respecto al Islam de Francia, por estas razones: “Nosotros estamos pagando, ahora, la inexistencia de un gran debate nacional sobre la inmigración, durante los años 70 y 80 del siglo pasado. Con el Islam y la laicidad ocurre ahora algo muy parecido. Es nuestro deber plantear esos problemas con claridad, para evitar que se conviertan en problemas, podridos, dentro de unos años”.

Dirigiéndose a los diputados de la UMP, Sarkozy insiste en la importancia social, cultural y política del problema, en estos términos: “¿Cuales son los límites que debemos o no debemos poner al Islam en Francia? No podemos aceptar que Francia sufra ninguna imposición musulmana, ni de otro tipo. La nuestra es una sociedad laica. Lanzamos el debate del burka. Y hemos legislado al respecto. Las cosas están claras. Debemos tener, también, un debate nacional sobre la prédica y la oración callejeras. Es necesario conseguir un “corpus” nacional sobre el puesto del Islam y las religiones, para poder aplicar a partir del 2011”.

Juan Pedro Quiñonero
ABC.es

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30.5.08

Europa no puede funcionar así


Lo que no funciona en Europa

Desde el referéndum europeo sobre la Constitución, en 2005, y después del rechazo francés y holandés, se sabe que algo va mal en el proyecto europeo.
Todos los sondeos demuestran que las poblaciones europeas tienen, desde entonces, una mirada cada vez mas crítica en contra de este proceso, considerado como elitista y fundamentalmente destructor de los acervos sociales de los países más desarrollados socialmente.

Cuando franceses y holandeses votaron en contra, las elites intelectuales y políticas europeas acusaron a estos pueblos de antieuropeísmo, de conservadores, de chovinistas y otras amenidades. Pero ni los franceses ni los holandeses necesitan recibir ninguna lección de europeísmo, pues comparten una cierta idea de Europa.
No querían una Europa reducida a un mero mercado, en el que la competición económica interna favorezca a los países más atrasados socialmente, o sea, basada en el dumping de los sueldos, en la destrucción de los servicios públicos, en la privatización del vinculo social (pensiones privadas, hospitales privados, educación privada, etcétera).
Frente a esta situación, las elites políticas volvieron con otro proyecto, esta vez avanzado por Nicolas Sarkozy, el presidente francés. Se trata de un nuevo texto, que no cambia nada, pero sucede que esta vez se ha prohibido al pueblo votar. El texto se adoptó en Lisboa, a escondidas de la soberanía popular. Los dirigentes piensan que el nuevo texto va a solucionar las cuestiones de funcionamiento institucional, sobre todo favoreciendo la toma de decisiones a partir de un sistema de mayorías cualificadas que permita avanzar más rápidamente. Pero nada de eso es seguro.

Porque el verdadero problema de Europa no es institucional. Es político y social.


Político, porque Europa no existe a este nivel y los socios están muy divididos entre ellos: grosso modo, los franceses no quieren una federación porque significa el fin del modelo republicano francés; al contrario, los alemanes abogan para una federación porque significa la transposición de su propio modelo federal a escala europea; los británicos rechazan los dos modelos precedentes buscando únicamente un conjunto de Estados naciones; los italianos y los españoles imaginan legítimamente un modelo institucional que les favorezca frente a los tres grandes países; los nuevos socios del Este rechazan tajantemente el modelo federalista, pues acaban de conseguir su independencia, etcétera. O sea, la Europa posible no puede ser más que la de los acuerdos concretos, precisos, entre europeos. Deben entonces inventar un modelo institucional sui generis para tomar decisiones comunes y esperar que se fortalezca la identidad europea para ir mas allá.

En política internacional, las contradicciones son mucho más importantes: cada país europeo tiene sus tropismos históricos. A Francia le interesa una política fuerte con el mundo árabe y África; a Alemania le importa un pepino y se concentra sobre su zona de influencia tradicional, o sea el Este. ¿Se va a crear un ministerio de asuntos exteriores europeo? No va a solucionar nada: los países van a seguir defendiendo sus intereses históricos. No podemos imaginar que Gran Bretaña pueda aceptar una defensa europea sin el aval de Estados Unidos, que Alemania pueda apoyar una actitud más firme frente por ejemplo a Rusia, que Francia sea totalmente impotente en el Mediterráneo.

La Unión puede resolver problemas de funcionamiento institucional de corto alcance, pero falta mucho, muchísimo, para que pueda existir como potencia política internacional. Basta con recordar cuál es el presupuesto europeo comparado al PIB de los europeos para darse cuenta de la diferencia abismal existiendo entre los discursos retóricos y la realidad: este presupuesto no supera el ¡1% del PIB europeo! Y los grandes países están abogando para recortarlo más. Dicho de otro modo, la Unión está condenada a la impotencia política. Será un gigante económico liberal y un enano político impotente.

Socialmente, la situación es mucho más grave. Ahora se ve claramente que la construcción de un gran mercado beneficia sobre todo a los más poderosos. Primero, Europa se vuelve cada vez más un espacio de competición interna, en el que el ajuste se hace a favor de los países cuyo sistema social es el más flojo. No es el modelo alemán o francés el que tiende a prevalecer, sino el de Portugal, Polonia o Grecia. Al no tener una política común en términos de derecho de trabajo y de armonización fiscal, son los países más atrasados los que imponen su modelo, pues es allí donde van los capitales europeos y mundiales para conseguir mas provechos.
Y sabemos también que para estos últimos la cantinela es que el precio del trabajo es demasiado alto en Europa y prefieren invertir en adelante en el Magreb, en China o India, donde los sueldos son inconmensurablemente ¡más bajos! Hoy en día es imposible conseguir un acuerdo con los británicos o los países del este para tener una política fiscal común.

Si tomamos el problema del euro fuerte, nos encontramos con la misma situación. Alemania no quiere bajar los tipos de interés y apoya la política monetarista ultraliberal del Banco Central, defendiendo la independencia de esta institución. Pero Francia se queja de esta política, pues castiga su comercio exterior, mientras el de Alemania es el más importante del mundo. Pide entonces una nueva política del euro. Ni Italia ni España quieren involucrarse directamente en este debate, pues no tienen un comercio exterior importante (muy débil en el caso de España). Ahora bien, ¿por qué el comercio exterior alemán es fuerte? Hay factores históricos, de especialización productiva (máquinas-herramientas) y de modelo social. ¡Aquí estamos! En 2000, los alemanes, sin pedir nada a nadie, hicieron una compresión de los costes de sueldos muy fuerte, que ha permitido ganancias comerciales, tanto dentro de la zona euro como fuera: más de 200.000 millones de euros, en detrimento especialmente de los socios europeos: todos estos juntos llegaron sólo a los ¡150.000 millones de euros!

Esta estrategia alemana frenó el crecimiento de toda la zona euro. Y con toda exactitud es por ello por lo que la contestación social se desarrolló en Alemania y de esa forma, de un lado, hizo perder el poder al SPD y de otro, más recientemente, permitió que la izquierda reagrupada en el nuevo partido de Oskar Lafontaine, Die Linke, ganara poder. Se ve claramente con este ejemplo que el ajuste se hace por abajo, incluso cuando se trata de países muy potentes como Alemania. Y se ve también que este país no quiere un euro adaptado a la situación actual, o sea que favorezca la baja de los tipos de interés (en España, conocemos las consecuencias de esta política sobre la crisis inmobiliaria), porque con un comercio exterior floreciente a bajos costos, puede aprovecharse del euro fuerte.

En realidad, Europa no puede funcionar así. Es una situación que va a provocar daños irreparables. La crisis actual entre Francia y Alemania arriesga destrozar todo el conjunto europeo. Sarkozy se ha vuelto hacia Gran Bretaña, pero este giro diplomático no va a tener efectos importantes, pues siempre Gran Bretaña ha aprovechado de la rivalidad entre Francia y Alemania. Europa no debe ser dominada por una potencia, ni por dos o tres. Es un concepto nuevo, original, que implica la necesidad de estrategias cooperativas par el relanzamiento de la economía europea. Europa necesita una política social común, pues sin ella veremos volver a aparecer los egoísmos económicos y, desgraciadamente, los nacionalismos integristas. ¿Será Berlusconi, con su gobierno de antiguos y nuevos fascistas, el porvenir de Europa?

Sami Nair
Catedrático de Ciencias Políticas en la universidad de París VIII