Los grupos de derechos de las mujeres en Marruecos están denunciando las observaciones formuladas por la Ministra de Solidaridad, la Mujer y de la Familia Bassima Hakkaoui y exigen la reforma de las leyes sobre violación del reino.
Hakkoui dijo a los legisladores del Partido de la Justicia y el Desarrollo en mayo que "el tema del abuso sexual infantil ha sido explotada políticamente por las asociaciones, que han perjudicado enormemente la imagen de Marruecos en el extranjero".
También dijo que el matrimonio de niñas menores de edad deben estar en la mesa de discusión ", debido a que muchos países avanzados permiten a las niñas a casarse a la edad de 14 años."
Los comentarios se produjeron a raíz del suicidio de la niña de 16 años de edad, Amina al-Filali, quien se quitó la vida en lugar de someterse a un matrimonio con el hombre que la violó. Su muerte dio lugar a las llamadas para eliminar la excepción a la ley de la violación a cambio del matrimonio matrimonio de Marruecos. Bajo la ley actual, si una menor de edad es violada, y su violador se casa con ella, sólo una persona con "estatus social determinado" puede presentar cargos de violación. La Liga Democrática por los Derechos de la Mujer (LDDF) de Marruecos enboca de su lider Khadija Rabah dijo al medio Magharebia que las declaraciones Hakkoui hacen "daño, en lugar de servir, a la carrera de la ministro."
"Las asociaciones de mujeres no son un enemigo de la ministro", añadió. Pero ella dijo Hakkoui "debe dirigir su atención a los asuntos que perjudican a los niños y las mujeres, porque es la que supervisa este sector, en lugar de culpar a las asociaciones que están haciendo su trabajo".
Bayt Al Hikma presidente Khadija Rouissi expresaron su frustración porque el gobierno no ha aclarado las declaraciones de Hakkoui.
"Me gustaría decirle a la ministro que el mundo se ha convertido en un pueblo pequeño", dijo Rouisi en una entrevista con Magharebia . "Con esta revolución tecnológica y la primavera árabe, nada se puede esconder."
Hala Mourad, un estudiante universitario y activista en la ciudad capital de Rabat, dijo Bikyamasr que ella no entendía por qué Hakkoui a aducido puntos de vista internacionales sobre la materia en absoluto.
"Este es un tema local que afecta a las mujeres en este país. Marroquíes ", dijo Mourad. "¿Qué importa el mundo exterior. Si estamos tan preocupados por él, entonces vamos a cambiar cómo las mujeres son tratadas ".
Las observaciones y los movimientos lentos hacia el cambio en la ley, han frustrado a los activistas por los derechos y desató temores de que el país está retrocediendo en la protección de las mujeres, que según la Constitución marroquí se garantiza la igualdad de derechos políticos, civiles y sociales.
"¿Cuál es la posición del Gobierno sobre estas cuestiones si la ministro, que es la única mujer en el gobierno, está en contra de la exposición pública de las violaciones contra los niños y las mujeres", se preguntó Rouisi.
Cultura racista y esclavista... Las Indonesias no son las únicas víctimas. En Sri Lanka, 40 cuerpos de jóvenes domésticas son repatriadas cada mes de Oriente Medio. El año pasado, Madagascar ha repatriado 86 empleadas de hogar maltratadas en el Líbano. Cientos de mujeres nepalesas están desaparecidas en los países árabes. De acuerdo a sus maridos y a sus familias, son víctimas de la prostitución y la esclavitud.
Arabia Saudit acaba de lanzar una campaña nacional de erradicación de la BRUJERÍA. La mayoría de las veces, son empleadas domésticas extranjeras y hombres negros quienes son acusados de este delito, punible de muerte por decapitación, a menudo seguida de crucifixión, como para los violadores.
Veinticinco empleadas de hogar indonesias esperan, actualmente, su ejecución en Arabia Saudita y otras 22 fueron indultadas y expulsadas, según los medios de comunicación saudíes, que especifican que una delegación de Indonesia va a llegar a Arabia para debatir esta cuestión.
Jakarta enviará a 14 miembros de una Comisión Presidencial para mantener conversaciones con funcionarios de Arabia Saudit e "intensificar la cooperación con los esfuerzos de la Embajada para salvar a estos trabajadores domésticos", dijo el periódico, citando al portavoz de la Embajada de Indonesia en Riad, Hendrar Pramutyo. Indonesia, además, le pidió al gobierno autorización para visitar las prisiones del reino donde 1700 Indonesios están encarcelados.
Las relaciones se tensaron entre ambos países después de una serie de violencia y de homicidios de trabajadores indonesios en Arabia. En junio, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, había acusado a Ryad de haber violado las "reglas internacionales", por haber decapitado a una criada sin haber advertido previamente a Jakarta. Ruyati binti Sapubi, 54 años, fue decapitada el 18 de junio, después de ser encontrada culpable de asesinar a su patrona que, según ella la insultaba y rechazaba que ella abandonara el país. Su ejecución provocó profunda emoción en Indonesia.
Según las organizaciones de defensa de derechos humanos, millones de empleados domésticos, la mayoría asiáticos, son regularmente víctimas de violencia física y explotación en las monarquías del Golfo, debido a la ausencia o insuficiencia de la legislación laboral.
_________________________ Dices algo contra los musulmanes en Europa y te llaman "islamófobo". Haz un pintada o algo contra una mezquita, oféndeles con una palabra y salen a la calle en manifestación a protestar, y los medios de comunicación lo darán a conocer porque es "islamofobia" pura y dura. Pero lo que hagan ellos... mutis, que el occidental no se entere. Estas noticias tenían que estar en portada en todos los periódicos occidentales para que la gente supiera de la verdadera "paz, amor y tolerancia" que inspira esta religión.
Una mujer iraní a la que un pretendiente despechado dejó ciega y le deformó el rostro con ácido vuelve a su país para que a su agresor se le aplique la Ley del Talión.
El famoso principio del “ojo por ojo y diente por diente”, que se lleva aplicando en el derecho penal desde el principio de los tiempos, desapareció para la mayoría de países desarrollados gracias al pensamiento ilustrado y al reconocimiento de los derechos humanos.
Pero todavía algunos países en los que se aplica, como el caso de Irán, un estado árabe chií que se rige por la sharía, que contiene las reglas y principios del Corán, y donde los derechos humanos sufren constantes violaciones.
Y a este “ojo por ojo”, y nunca mejor dicho, quiere acudir Ameneh Bahrami, una iraní de 30 años residente en Barcelona, a la que un pretendiente dejó ciega tras rociarle la cara con ácido después de que esta le rechazase como esposo.
La joven, que quedó ciega y con el rostro desfigurado, aguarda una carta para desplazarse a su país natal y hacer cumplir una sentencia que no podrá llevar a cabo ella misma por su ceguera, pero que, asegura, “habrá mucha gente que quiera hacer por mí”.
De hecho, está dispuesta a pagar los 20.000 euros que le exige la legislación iraní para dejar a su verdugo sin los dos ojos, ya que según la sharia una mujer vale la mitad que un hombre, por lo que solo tendría derecho a cegarle de un solo ojo.
La joven lo tiene muy claro y ha rechazado la petición del joven implorando piedad: “Él no la tuvo conmigo cuando estuvo horas esperando a que saliera del trabajo para dejarme ciega”.
Ahora, la Justicia iraní tendrá que complacer su venganza y arrojar doce gotas de ácido en cada ojo del agresor, aunque, como apunta Ameneh, “él al menos no sufrirá porque le anestesiarán antes de arrojarle el ácido, por lo que será más afortunado que yo”.
La sexta-Noticias
Una vez se le dijo a Mahoma que "las mujeres se habían envalentonado con sus maridos", por lo cual él "concedió el permiso para que las golpearan". Cuando algunas mujeres se quejaron, Mahoma señaló: "Muchas mujeres han acudido a la familia de Mahoma para quejarse de sus maridos. Ellas no son de las mejores entre vosotras". Estaba disgustado con las mujeres que se quejaban, y no con los maridos que les pegaban. En otro momento, agrega: "A un hombre no se le debe preguntar por qué pega a su mujer".
Otro hadiz relata que en una ocasión una mujer acudió a Mahoma para pedir justicia. "Aisha dijo que la mujer [vino] usando un velo verde, [y se quejó a Aisha de su marido, y le mostró una mancha verde en su piel causada por golpes]. Entre las mujeres, era una costumbre el respaldarse mutuamente, por lo cual cuando llegó el Mensajero de Alá, Aisha dijo: ´Nunca he visto sufrir tanto a una mujer como a las mujeres creyentes. ¡Mira! ¡Su piel está más verde que su ropa!´". ...[...]
«La mujer un trozo de carne» - El principal clérigo musulmán de Australia provoca una polémica al equiparar a las mujeres que no llevan el pañuelo islámico con carne descubierta y las culpa de atraer a merodeadores sexuales. "Si sacas carne sin cubrir y la colocas fuera en la calle, o en el jardín o el parque... y los gatos llegan y se la comen", dijo el jeque Taj al-Din Hilali, "¿de quién es la culpa, de los gatos o de la carne descubierta? Si [la mujer] estuviera en su cuarto, en su casa, con su velo, no habría ocurrido ningún problema."
En "un verdadero estado islámico" los homosexuales activos serán ejecutados, afirma Arshad Misbahi, un imán de la Mezquita Central de Manchester [UK]. Según el entrevistador John Casson, el imán explica que "mientras que las ejecuciones pueden acabar en la muerte de miles", valdrá la pena "si esto disuade a millones de tener relaciones sexuales y extender las enfermedades".
Por ley mahometana, todos los seguidores de Mahoma que se conviertan al cristianismo u otra religión, deben ser condenados a muerte, ¡obligatoriamente!
¡Cuánto más durmamos los amantes de la libertad, más avanza la jihad!.
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A finales de 2008 se reanudaron las lapidaciones en Irán. Houshang Khodadadeh y otro hombre no identificado murieron apedreados hacia el 26 de diciembre.
Después de un año en el que se registraron noticias alentadoras y en el que la acción de miles de activistas en todo el mundo consiguió parar la lapidación de al menos cuatro personas, 2008 acabó con esta terrible noticia.
Los dos nuevos casos de lapidación demuestran una vez más que las declaraciones de la Magistratura iraní, que en 2002 y en agosto de 2008 anunció sendas suspensiones de las lapidaciones, no son suficientes. Desde 2002 han sido lapidadas cinco personas.
Por ello, es necesario redoblar los esfuerzos para terminar de una vez por todas con esta práctica atroz.
La ejecución por lapidación es un castigo especialmente cruel que Irán aplica a hombres y mujeres casados acusados de cometer adulterio, desoyendo así a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, según la cual tratar el adulterio como delito es contrario a las normas internacionales. La lapidación está específicamente concebida para aumentar el sufrimiento de la víctima, pues para llevarla a cabo se escogen piedras lo suficientemente grandes como para causar dolor pero no tanto como para matar a la víctima enseguida.
Según la información de la que dispone Amnistía Internacional, en Irán hay al menos ocho mujeres y dos hombres expuestos a ser lapidados. Las mujeres son: Kobra N., Iran A., Khayrieh V., Ashraf Kalhori, Gilan Mohammadi, Afsaneh R., M.J. y H. Los hombres son: Abdollah Farivar y Gholamali Eskandari.
Coincidirás conmigo en que la lapidación es una forma especialmente atroz de pena de muerte y parece increíble que en el siglo XXI se siga aplicando una práctica tan terrible.
Sin embargo, Irán tropieza con la misma piedra y, a pesar de haber anunciado el fin de dicha práctica, en diciembre dos personas murieron lapidadas y al menos otras diez corren el riesgo de ser lapidadas en cualquier momento.
¿Sabías que las piedras utilizadas en las lapidaciones no pueden ser ni muy pequeñas (para que causen dolor), ni muy grandes (para no matar al condenado en seguida)? ¿Sabías que es una pena específicamente impuesta en casos de adulterio, acto que ni siquiera constituye delito en la mayoría de los países del mundo?
Tras décadas de campaña de Amnistía Internacional por el fin de la pena capital, lo cierto es que el mundo camina con paso decidido hacia la abolición de la pena de muerte. Y vamos a seguir trabajando con la misma determinación.
Por eso pedimos al Gobierno iraní queprohíba de una vez y por ley esta forma de ejecución. ¿Puedo contar contigo? Al menos diez personas confían en nuestra capacidad de presión; no les des la espalda y únete a nuestra petición cuanto antes. ¡Firma ahora!
Si puedes, reenvía este mensaje a tus contactos para que puedan participar en esta lucha por la dignidad humana y descárgate un banner que nos ayude a recoger más firmas. Como siempre, muchas gracias por tu apoyo y compromiso,
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional
Sección Española
Los bárbaros “asesinatos por honor” se convierten en el instrumento para someter a las mujeres iraquíes.
En una primera ojeada, Shawbo Ali Rauf parece dormir sobre la hierba, con sus rizos castaños enmarcándole el rostro y su veraniega falda extendida sobre ella. Pero la difícil postura de sus miembros y la sangre que salpica sus ropas revelan el auténtico horror de la escena.
La joven iraquí de 19 años fue asesinada, según su padre, por su propia familia política, que se la llevó hasta una zona de picnic en Dokan y le disparó siete balas. Su crimen fue tener un número desconocido en su teléfono móvil. Su “asesinato por honor” es sólo uno más de la grotesca serie aparecida en Iraq, donde los activistas por los derechos humanos hablan de “genocidio” contra las mujeres en nombre de la religión.
El domingo pasado 27 de abril se informó sobre el caso más reciente: una muchacha de 17 años, Rand Abdel-Qaber, fue apuñalada por su padre hasta morir por haberse encaprichado de un soldado británico destinado en el Sur de Iraq.
Sólo en Basora, la policía reconoce que alrededor de 15 mujeres son asesinadas al mes por romper los códigos islámicos de vestimenta. Los activistas insisten en que esas cifras son muy cautelosas.
La violencia contra las mujeres prolifera y se intensifica cada día que pasa con el poder de las milicias.
Decapitaciones, violaciones, palizas, suicidios mediante autoinmolación, mutilación de genitales, tráfico y abuso de niñas de hasta diez años, enmascarándolo como matrimonio, toda una desdichada e intolerable violencia que no deja de aumentar.
Du’a Jalil Aswad, de 17 años, de Nínive, murió lapidada frente a una turba de 2.000 hombres por haberse enamorado de un muchacho que no era de su tribu yasidí. Las imágenes grabadas con móvil de su cuerpo roto transmitidas por Internet sobre ese espantoso acto de violencia sectaria, provocaron la indignación internacional y el llamamiento a poner fin a esos actos.
Su padre, Jalil Aswad, ha hablado un año después de su muerte, ocurrida en abril de 2007, y ha revelado que ninguno de los responsables había sido juzgado y que su familia había quedado “marginada” en su propia tribu.
Du’a Jalil Aswad
“Mi hija no hizo nada malo”, dijo. “Se enamoró de un musulmán y en eso no hay nada malo. No pude protegerla por todas las amenazas que me llegaron, hasta de mi propio hermano, de la tribu entera. Insistieron en que nos iban a matar a todos, no sólo a Du’a, si no la ajusticiaban. La mutilaron y se deshicieron de su cuerpo como si fuera basura”.
“Quiero que los que cometieron aquel acto sean castigados, pero hasta el momento no ha sido así y siguen en libertad. La muerte por honor es un asesinato. Es un acto de barbarie”.
A pesar de la indignación ante esos hechos, los fundamentalistas han bloqueado los recientes llamamientos del Primer Ministro kurdo Narmin Osman a proscribir las muertes por honor. “En estos momentos, el gobierno no considera las muertes por honor como un crimen”, dijo Houzan Mahmoud que tiene una fatwa de muerte por haber presentado una petición contra la introducción de la Sharia en el Kurdistán. “Si antes había un dictador persiguiendo al pueblo, ahora casi todo el mundo persigue a las mujeres”.
“Todo ha ido a peor en los últimos cinco años. Es difícil describir cuán horrible es, de qué espantosa forma nos han devuelto a épocas oscuras. Se está decapitando a las mujeres por quitarse el velo. Aumenta la autoinmolación porque a las mujeres no les queda otra opción. No hay ningún órgano o institución gubernamental que les proporcione algún tipo de apoyo. Se está utilizando la Sharia para apuntalar las leyes del gobierno negando a las mujeres sus derechos humanos más básicos”.
En agosto del pasado año, se encontró el cuerpo de Sara Yaffar Nimat, de 11 años, en Janaqin, Kurdistán, después de haber sido lapidada y quemada hasta morir. Anteriormente, aquel mismo mes, dos hermanos y una hermana fueron secuestrados de su hogar cercano a Kirkuk por pistoleros con uniformes de policía. Los hermanos fueron golpeados hasta morir y la mujer abandonada en muy grave situación después de haberle dicho que debía obedecer las normas del “estado islámico”.
Hace una semana, una periodista, Begard Husein, fue asesinada en su hogar en Arbil, al norte de Iraq. Su marido, Mohammed Mustafa, la apuñaló porque se había enamorado de otro hombre, según informaciones locales.
La lapidación de la Du’a Aswad llevó al establecimiento de una unidad interna ministerial en el Kurdistán para combatir la violencia contra las mujeres. Se ha informado que el pasado año, en Suleimaniya, una ciudad de un millón de habitantes, hubo 407 delitos con decapitaciones, palizas, muertes por “problemas familiares” y amenazas de asesinatos de honor. No se incluían violaciones porque la mayoría de las mujeres no quieren denunciarlas por temor a las venganzas.
Sin embargo, la policía en Kerbala reveló recientemente 25 casos de violación.
La nueva constitución iraquí, según la Sra. Mahmoud, es un compendio de contradicciones y confusiones. Aunque afirma que hombres y mujeres son iguales ante la ley, también decreta que debe observarse la ley de la Sharia, que considera que un hombre vale por dos mujeres.
Los días en que las mujeres podían desempeñar sus puestos de trabajo o disfrutar de libertad de movimiento pertenecen al pasado. Los fundamentalistas han enviado demasiados mensajes escalofriantes. En Mosul, hace dos años, ocho mujeres fueron decapitadas en una campaña de terror.
“Es realmente espantoso”, dijo la Sra. Mahmoud. “Se han extendido por todas partes las muertes por honor y el asesinato. Miles de mujeres se han convertido en víctimas de asesinatos, violencia y violaciones, todo ello apoyado por leyes, costumbres tribales y normas religiosas. Exigimos a la comunidad internacional, al gobierno, que condene todas esas prácticas de barbarie y corran en ayuda de las mujeres de Iraq”.
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
The Independent
Artículo de Terri Judd
Enlace con texto original en inglés:
http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/barbaric-honour-killings-become-the-weapon-to-subjugate-women-in-iraq-816649.html
Quizás una de las cosas que más puede chocar en la mentalidad cristiana tradicional es que un hombre pegue a una mujer. En realidad eso únicamente es pensable en ambientes mafiosos, en ambientes de prostibularios, entre chulos y demás escoria de la sociedad. Para un cristiano tradicional pegar a una mujer es quizás la bajeza más abominable que se puede cometer junto con el nefando pecado contra natura.
Y seria fácil demostrar a través de un estudio socio-histórico que la aparición de eso que se llama violencia de género sólo alcanza cierta popularidad a raíz de la descristianización de la Iglesia.
En cambio en el Islam es algo perfectamente asumido la idea de que para enderezar esposas casquivanas, perezosas o no suficientemente obedientes, el mejor método es pegarles. Un método que está recogido en El Corán y que por tanto está más allá de toda discusión para un verdadero musulmán:
Los hombres están un grado por encima de ellas (2,228)
Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Allah ha dado a unos sobre otros y de los bienes que gastan.
Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Allah manda que cuiden.
¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen no os metáis más con ellas (4,34).
En cualquier caso, una institución tan establecida como la paliza a una mujer para que sea tan sumisa como un perrillo, tan trabajadora como una mula y tan obediente como un esclavo, tenía que tener cierta reglamentación social. Y hemos descubierto tres vídeos interesantes, aunque puede haber muchos más, en la que tres grande expertos en religiosidad musulmana nos explican cómo hay que pegar a una mujer.
Golpes para la mujer en el Islam
Primero un imán saudí explica cómo hay que pegar a la mujer:
Como pegar a una mujer en el Islam - Las reglas a seguir
Para los que no han entendido el mensaje anterior, otro video donde un clérigo musulmán nos vuelve a explicar las reglas que hay que seguir en el Islam cuando un hombre quiere pegar a su esposa, obedeciendo el mandato de Alá.
¡Sólo un azote ayudará!
Y por ultimo los consejos de otro clérigo un poco más radical nos vuelve hablar de tema en el sermón del viernes:
La ley musulmana obliga a las mujeres usar la burka en todo momento para ocultar su belleza y evitar excitar a los hombres. Si una mujer es agredida sexualmente mientras no lleva la burka, es culpable por provocar a los hombres.
Amina, una mujer afgana de 29 años, fue apedreada públicamente hasta morir.
Condenada por adulterio por un tribunal islamista de Kabul, se convirtió en víctima de la ley Sharía, o ley islámica que significa “el camino al manantial. Es la primera sentencia de este tipo desde la caída de los talibanes a finales de 2001. La condena fue instigada por un líder religioso de la provincia de Badakhan, situada a más de 300 kilómetros al norte de Kabul.
Cinco años atrás, su marido la abandonó y después de ese tiempo, retornó a su casa y descubrió el adulterio cometido por su mujer con un vecino. El marido solicitó que la mujer adúltera y su amante fuesen castigados, y así sucedió. La mujer fue arrastrada a la plaza pública, semienterrada y apedreada hasta la muerte. Por otro lado, el amante, recibió 100 latigazos y fue puesto en libertad. Difícil de creer, pero la persecución de “pecadores”, en su mayoría mujeres, en países musulmanes que siguen la Sharía, es parte del diario vivir.
De igual manera, en Afganistán, Irán y Nigeria, mujeres fueron asesinadas en público, acusadas de haber tenido relaciones sexuales extramaritales o por creer en Jesús en lugar de Mahoma. En la mayoría, por no decir en todos los países musulmanes, la mujer sufre una fuerte discriminación y opresión. Alá, Dios de los musulmanes, dicta unas normas en el Corán y la Sharía; sin embargo, son los musulmanes los que las interpretan a su manera y toman justicia por su cuenta.
A la mujer se le prohíbe la libertad de expresión y pensamiento; está sometida constantemente al control del hombre; viste como manda su religión o su marido, y vive totalmente condicionada e infravalorada.
LA SHARÍA: Ley de Mahoma
Las leyes religiosas (y en ocasiones también civiles) que provienen del Corán y se las denominan Sharía (vía, senda o camino recto), es para los musulmanes la ley de Dios tal como fue revelada por Mahoma. Son reglas sobre todos los aspectos de la vida; desde las acciones individuales hasta los asuntos de Estado.
Constituye un código detallado de conducta en el que se incluyen también los cánones describiendo los modos del culto, los criterios de la moral y la vida; las cosas permitidas o prohibidas y las leyes separadoras entre el bien y el mal.
La Sharía es vital en la vida de las mujeres musulmanas, ya que los códigos de familia de casi todos los países musulmanes afirman basarse en ella, por tanto, se basan en la religión, en la voluntad de Dios, en la ley divina, que son inmutables. Por otro lado, los códigos de familia están en debate en varios países por lo que el movimiento feminista, plantea como objetivo central, modificarlos en defensa de los derechos de la mujer.
La Sharía está adoptada por la mayoría de los musulmanes, en mayor o menor grado, como una cuestión de conciencia personal. También puede ser formalmente instituido como ley por ciertos Estados o tribunales, que velan por su cumplimiento, como es el caso de Irán, Afganistán, Nigeria, Arabia Saudita y Sudán.
La Sharía es identificada como derecho islámico que fue establecido en los primeros siglos del Islam, y quedó fijado en diversos compendios en el siglo XI. El derecho islámico medieval permaneció sin cambios durante siglos, pero con la modernización hubo un cambio fundamental, pasando de un derecho no codificado, que abarcaba todos los aspectos de las relaciones sociales, a desgajar sucesivas ramas que pasaron a regirse por una legislación codificada de tipo moderno. En el siglo XX, quedó el Derecho de Familia como único reducto que sigue la Sharía. Algunos países incluso cuentan con tribunales especiales, “tribunales de Sharia”, para aplicar el derecho islámico en los terrenos en que proceda, y éste es el caso de las cuestiones de mujeres y de familia. El Hadd: Ofensas y castigos
Dentro de la Sharía existe una lista específica de ofensas conocidas como las ofensas Hadd. Son crímenes castigados con penas severas. Las transgresiones incluyen adulterio, prostitución, asesinato, acusaciones falsas, beber alcohol, robo y asalto en rutas. Las ofensas sexuales y el asesinato conllevan una pena de lapidación; el robo está penado con la amputación de una mano y el beber alcohol o las acusaciones falsas conlleva a azotes y palizas.
Sin embargo, no todas estas penas se adoptan universalmente en los países islámicos. Algunos, como Arabia Saudita, afirman vivir bajo el imperio de la Sharía en toda su pureza, y aplican las penas mencionadas ante las ofensas Hadd. Por otro lado, en Pakistán no ocurre lo mismo. La mayoría de los países de Oriente Próximo, incluyendo a Jordania, Egipto, Líbano y Siria, no han adoptado las ofensas Hadd como parte de sus legislaciones estatales.
La Sharía, además incluye como graves faltas, el ser homosexual, la desobediencia de las mujeres hacia la autoridad del padre o el esposo, las relaciones con infieles pertenecientes al mundo no islámico y el no cumplimiento de las normas de vestimenta de las mujeres, a las que en caso de incumplimiento, se las considera inmorales y culpables en caso de violación.
Una mujer vale medio camello
En este último año, las empresas aseguradoras iraníes están obligadas a pagar la misma indemnización por la muerte de un hombre que por la de una mujer, sin diferenciar entre ambos, tal y como había sido hasta ahora.
Según la Sharía, que aplicaban las aseguradoras, un hombre vale igual que un camello, mientras que el valor de una mujer es la mitad de la de un hombre, es decir, medio camello.
Un ejemplo de discriminación es que en los juicios, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre, por lo que se necesita que dos mujeres testifiquen para que tenga el mismo valor.
Por otro lado, el testimonio de una mujer debe ser corroborado por el de un hombre.
En caso de violación es muy difícil para una mujer demostrarlo, como sucedió en Irán, donde una mujer viuda y embarazada fue violada y posteriormente lapidada hasta la muerte.
Una mujer violada no tiene ninguna credibilidad, necesita un mínimo de cuatro testigos, que no pueden ser ni familiares ni amigos. Si la mujer violada queda embarazada, el hijo será la prueba material del delito de adulterio y la mujer será lapidada en cuanto el bebé pase el período de lactancia.
En consecuencia, son pocas las condenas a hombres violadores. Asimismo, los varones son libres de casarse hasta con cuatro mujeres al mismo tiempo, y pueden disfrutar de “matrimonios temporales”, un mecanismo social y legalmente aceptado para que los hombres puedan tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, sin ser considerados “adúlteros”.
Asimismo, un hombre puede divorciarse de su esposa libremente, mientras que ésta sólo puede hacerlo si su cónyuge es drogadicto o impotente sexual y es capaz de demostrarlo.
Lapidación: muerte lenta y dolorosa
Donde la Sharía es ley, la lapidación es oficial. La lapidación es la tortura que consiste en enterrar hasta el pecho a mujeres condenadas, para que luego sean apedreadas hasta morir desangradas.
Irán aplica la Sharía y condena a la pena capital a delitos como el narcotráfico, homosexualidad y violación, mientras que las mujeres y los hombres casados, que se encuentren culpables de adulterio, son condenados a muerte por lapidación.
Según el sistema penal islámico iraní, los hombres condenados por adulterio deben ser enterrados hasta la cintura, y las mujeres hasta el pecho, para posteriormente ser apedreados.
Por otro lado, el artículo 104 del Código Penal iraní establece que “las piedras no deben ser excesivamente grandes para no provocar la muerte al primer o al segundo golpe”, con la intención de hacer la muerte del condenado más lenta y dolorosa. No obstante, si consigue sobrevivir, lo cual es altamente improbable, es “agraciado” con una pena de 15 años de cárcel. Las víctimas más habituales de las lapidaciones suelen ser mujeres acusadas de adulterio.
Además de las condenas a muerte, el sistema penal iraní cuenta con un amplio abanico de castigos corporales.
En Arabia Saudita la situación es similar. El 2001, se condenó a 81 personas a pena capital por crímenes de homosexualidad. Ablación genital femenina
La mayoría de los musulmanes se sitúan en contra de esta técnica, pero se sigue efectuando en algunas tribus de países musulmanes. Es una forma de mutilación de los órganos genitales femeninos por razones religiosas o rituales, a menudo como parte de un rito de iniciación. La ablación genital femenina implica la extirpación quirúrgica de partes del clítoris y de los labios mayores y menores. También se practica a veces la infibulación, que consiste en coser los labios mayores dejando sólo una pequeña apertura por la que pueda fluir la orina y el líquido menstrual.
Las mujeres que han sufrido este tipo de intervención sufren grandes dolores cuando mantienen relaciones sexuales o dan a luz. Este tipo de operación presenta ciertos riesgos, ya que al ser normalmente realizada por comadronas no cualificadas y en condiciones poco higiénicas, existe el peligro de que la paciente contraiga infecciones como el tétanos. Además, la infibulación puede producir una retención del líquido menstrual y provocar la muerte.
Hoy en Irán
Hace unos días, un grupo de activistas iraníes por derechos humanos ha iniciado una campaña para impedir la lapidación hasta la muerte de ocho mujeres y un hombre, acusados de adulterio por tribunales iraníes.
Las ocho mujeres, cuyas edades varían entre los 27 y los 43 años, están acusadas de cargos como prostitución, incesto y adulterio. El hombre, un profesor de música de 50 años, fue condenado por mantener sexo ilegal con una estudiante.
Estas personas fueron condenadas a apedreamiento por distintas cortes iraníes y los juicios en su contra se desarrollaron sin abogados o testigos. Las autoridades iraníes normalmente rechazan los cargos de abusos a los derechos humanos, argumentando que éstos se rigen de acuerdo a la Sharía, o ley islámica.
Los iraníes ahorcan gays mientras que la izquierda occidental habla de "Alianza de Civilizaciones"
Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales. Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico.
En la Universidad de Columbia la semana pasada, el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad anunciaba: "No tenemos homosexuales como en vuestro país. No sufrimos eso en nuestro país. No sufrimos este fenómeno; no sé quién os ha informado de que lo sufrimos”.
Si hubiera alguna verdad en esto -- y no hay ninguna -- se debería a que el régimen islámico de Irán los habría matado, puesto que la homosexualidad puede ser un crimen capital en ese país. Un caso célebre tenía lugar el 19 de julio de 2005, cuando dos adolescentes, Mahmud Asgari, de 14 años, y Ayaz Marhoni, de 16, eran ajusticiados de una manera particularmente brutal en Irán por el crimen de actividades homosexuales.
Aunque los funcionarios iraníes insistían en que la sentencia de muerte se debía a la violación de un tercer chico, el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán se pronunciaba en otro sentido. Asgari y Marhoni no fueron un caso aislado. Según el colectivo iraní de derechos de los homosexuales Homan, el gobierno iraní ha condenado a muerte desde 1980 a alrededor de 4000 homosexuales.
Según Scott Long, director del programa de derechos de los homosexuales de Human Rights Watch, los iraníes sospechosos de ser homosexuales comunmente afrontan torturas. Hossein Alizadeh, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos Homosexuales, afirmaba que en Irán los homosexuales viven con "el miedo constante a la ejecución y la persecución y también el estigma social asociado a la homosexualidad”.
Esto se cumple no solamente en Irán, sino en casi todas las zonas del mundo islámico. El Corán caracteriza a aquellos que "practican sus actos lujuriosos con hombres antes que con mujeres" como "transgresores de cualquier frontera” (7:81). Un hadith lanza "la maldición de Alá" sobre aquellos que se implican en actividades homosexuales.
Un escritor musulmán contemporáneo, Shaykh Abdul-Aziz Al-Fawzaan, llamaba "uno de los actos más pecaminosos conocidos de la humanidad" a la homosexualidad y afirmaba que "es prueba de los instintos pervertidos, el total colapso de la vergüenza y el honor, y la extrema podredumbre del carácter y el alma”.
Las opiniones legales en materia del castigo varían. Entre las escuelas de jurisprudencia islámica sunita (madhahib), la escuela Hanafi dictamina una severa paliza por la primera ofensa, y la pena capital si el delincuente reincide. La escuela Shafi 'i dictamina 100 latigazos para el homosexual soltero y la pena de muerte por lapidación si está casado. La escuela Hanbali exige la lapidación en cualquier caso. Mahoma, el profeta del islam, ordenaba a sus seguidores "matar al que sodomiza y al que se deja sodomizar” ('Umdar al-Salik, p17.3).
En muchas zonas estas ordenanzas son seguidas aún. El Código Penal Islámico de Irán contra los Homosexuales pide la pena capital por sodomía y un centenar de latigazos por prácticas lésbicas en las tres primeras ofensas, con la pena de muerte en caso de una cuarta. La homosexualidad es la ofensa capital no solamente en Irán, sino también en Arabia Saudí, Sudán, Yemen y Mauritania. En Malasia, puede conllevar una pena de cárcel de 20 años, y también es ilegal en Afganistán, Argelia, Bahrein, Bangladesh, Bosnia, Egipto, Jordania, Kuwait, el Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Omán, Pakistán, Somalia, Siria, Túnez, Turkmenistán, los Emiratos Árabes Unidos y Uzbekistán, entre otros sitios.
Por supuesto, el Afganistán del régimen de los Talibanes atrajo la atención internacional por matar homosexuales derribando muros sobre ellos. El código penal paquistaní dictaminados años de prisión por actividades homosexuales, pero las sentencias islámicas tradicionales de latigazos y lapidaciones siguen siendo tremendamente populares.
Cuando las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos detenían a 26 varones a los que acusaban de participar en una boda homosexual masiva -- 12 vestidos de novio y 12 vestidos de novia, mas un disc-jockey y un hombre que debía oficiar la ceremonia -- en noviembre de 2005, las autoridades anunciaban planes de someter a los varones no solamente a latigazos y penas de cárcel, sino también a tratamientos hormonales.
A la luz de todo esto, el silencio de los colectivos de derechos de los homosexuales y la izquierda presuntamente "progresista" a propósito de los esfuerzos globales de los yihadistas islámicos por imponer la ley sharia es espantosamente miope.
-Mientras que atacan a los cristianos, que no son los que piden que los homosexuales sean encarcelados o asesinados con cualquier excusa, no dicen nada sobre la amenaza real a su supervivencia.
-Mientras que atacan a Israel, un país gay-friendly, permanecen en silencio a propósito de los asesinatos de homosexuales en el Irán islámico.
La difunta columnista Cathy Seipp recordaba un revelador incidente en marzo de 2006 cuando un amigo suyo entró en una librería City Lights de San Francisco y pidió un ejemplar del libro de la difunta y tan echada de menos Oriana Fallaci La fuerza de la razón. "No tenemos libros de fascistas", respondió de malas el cajero, dejando a Seipp musitando: "Lo más extraño de todo es el escenario de una persona así a la que le desagrada una autora por defender a la civilización occidental frente al islam radical -- cuando una de las primeras cosas que harán esos pobres y oprimidos islamistas si alguna vez llegan al poder en Estados Unidos (que Alá lo prohíba) es aplastar bajo muros a los sospechosos de ser homosexuales”.
La Sharia no es solamente un peligro para las mujeres, los progresista y muchos colectivos tan críticos con la iglesia Católica ya pueden comenzar a tomar nota de lo que les espera el dia (cada vez mas cercano) que consigan ser mayoría en Europa.
Aviso: Este video no es recomendable para personas impresionables, contiene imágenes muy duras.
La Religión de la Paz. Imagen de un ahorcamiento múltiple en Irán, uno de los países islámicos con más ejecuciones públicas.
UN PERIODISTA IRANÍ refugiado en España relata algunas de las ejecuciones habidas en las últimas semanas en Irán, considerado como aperturista en el mundo islámico.
Han habido progresos: ahora las amputaciones se realizan con sierra eléctrica.
En manos del juez, el libro sagrado no admite dudas. Corán, 5:38: «En cuanto al ladrón y a la ladrona, cortadles la mano a ambos en retribución por lo que han hecho, como castigo disuasorio ordenado por Alá: pues Alá es poderoso, sabio». Es uno de los mandatos de la sharia, la ley islámica vigente en países como Irán, Sudán, Somalia o Arabia Saudí.
El pasado domingo, el diario iraní Nouruz se hacía eco de la sentencia de muerte para dos hombres, Hosein y Mehdi, en la ciudad santa de Mashhad.
El mismo día se conocía la noticia de que tres presos de la cárcel de Abel Abad, en Shiraz, habían sido ahorcados en el centro penitenciario.
El lunes, el joven Mayid Nazarí, de 20 años, moría del mismo modo en la ciudad de Llam.
Otros tres hombres, al parecer carteristas, corrieron mejor suerte la semana pasada. Sólo se les amputó la mano derecha y en cuanto cicatricen sus heridas se les cortará también la pierna izquierda.Por haber negado su culpa, recibieron 80 latigazos.
El juez entendió que eran reincidentes y la norma es tajante al respecto: la primera vez que se roba se le amputan los dedos al ladrón; la segunda, la mano a la altura de la muñeca; la tercera, la pierna contraria a la mano amputada.
En cumplimiento del mandato divino, la ceremonia se celebró en las plazas públicas de Yasuy y Shiraz, dos ciudades iraníes.En cada una de ellas estaban presentes un juez islámico, los verdugos, decenas de guardianes islámicos y un médico.
Durante los dos años siguientes a la instauración de la república islámica en Irán, en 1979, las autoridades del país, recién salidas de los Houzé seminarios de corte medieval , las amputaciones se practicaban con una espada afilada, sin anestesia y sin atención sanitaria posterior. Pero en los últimos años se permite la asistencia de un médico para evitar hemorragias e infecciones y la espada ha sido sustituida por una sierra eléctrica y una guillotina especial.
Según el informe anual de Amnistía Internacional, en 2001 en Irán se llevaron a cabo 165 ejecuciones.
Sólo en China hubo más (1.077), pero considerando el tamaño y la población de ambos países, los ayatolás iraníes le ganan con creces al gigante asiático. Y la estadística sigue creciendo.
Sólo en lo que va de año de 2002, 173 personas han sido ejecutadas en la República del Terror creada por los islamistas en Irán. Sólo en los últimos 15 días, y sin tener en cuenta las ejecuciones clandestinas, se han llevado a cabo 32 castigos capitales.
La horca es el método de ejecución preferido por las autoridades, que han encontrado en las grúas una manera barata y aleccionadora de eliminar a delincuentes homosexuales y adversarios políticos.Y es que las posibilidades de elevar de estas máquinas permiten que el cadáver del ajusticiado quede expuesto y sea visible desde cualquier punto de la ciudad.
Pero lejos de resultar aleccionadoras, las ejecuciones están crispando cada vez más los ánimos de muchos iraníes. El pasado 13 de mayo, vecinos y transeúntes de Teherán, al ver unas grúas en la plaza de Javaran, sospecharon de la macabra intención de las autoridades islámicas, que iban a ajusticiar a seis hombres.
A primera hora de la mañana del día 14, unas 1.000 personas estaban esperando la llegada de los furgones policiales. Nada más bajar los seis hombres, de entre 30 y 38 años, acusados de robo y tráfico de drogas, con las manos atadas y los ojos vendados, el público empezó a increpar al juez islámico con gritos de «marg bar akhund» (muerte a los sacerdotes), intentando acercarse a los reclusos para liberarlos. Pero fue en vano, ya que la policía islámica los dispersó usando porras y gases lacrimógenos.
Tras este incidente, los ayatolás decidieron ejecutar a otros cuatro presos acusados de tráfico de drogas y homosexualidad en el mismo recinto de la prisión de Evín en Teherán.
Con la horca, la lapidación es el otro ominoso método de ejecución más frecuente en Irán. La rutina con que la prensa se hace eco de cada muerte por apedreamiento es similar: «Una mujer llamada Ferdows B. ha sido condenada a 12 años de prisión y a morir lapidada una vez cumplida la pena» es la corta noticia publicada en el rotativo oficial iraní Entekhab el 24 de abril.
No se hace mención alguna a los cargos que se le imputan, puesto que el juicio a este tipo de delitos se celebra sin abogados y a puerta cerrada.
Esta nueva oleada de ejecuciones por apedreamiento una de las más terribles formas de asesinar, ya que el ejecutado o ejecutada tarda en morir varias horas, tras un inimaginable sufrimiento es una reacción del sector más duro del régimen islámico, pero cuenta con el beneplácito de los seguidores del moderado presidente Jatami, ante el aumento de las críticas abiertas de la prensa del país.
Amnistía Internacional ha denunciado la condena a muerte por lapidación de otras dos mujeres hace un año, aunque se desconoce si el castigo se llegó a ejecutar. La primera es una supuesta asesina condenada en mayo de 2001, a quien le anticiparon el sufrimiento con 50 latigazos, y la segunda responde al nombre de pila Robabeh y será apedreada este mes.
El Código Penal de la República Islámica prescribe la muerte por lapidación para los delitos Hodoud (aquéllos para los que la pena está preestablecida y no admite la discusión) como son el adulterio y la prostitución. En el Código, hasta el tamaño de las piedras ha sido especificado: «No deben ser ni tan grandes como para que la persona muera de una o dos pedradas ni tampoco tan pequeñas como para que no puedan ser consideradas piedras».
La escritora y periodista de origen saudita Wajeha Al-Huwaider es una de las personalidades más prominentes del mundo árabe que hacen campaña por los derechos humanos, particularmente los derechos de las mujeres.
En agosto del 2003, el Ministerio del Interior saudita prohibió que escribiera en la prensa; desde entonces, ha publicado sus artículos en los portales árabes reformistas, y ha ganado reconocimiento internacional. En noviembre del 2004, Al-Huwaider fue galardonada con el Premio de Libre Expresión PEN/NOVIB 2004 en La Haya por su trabajo sobre la libertad de expresión y el avance de los derechos de las mujeres.
Entre sus miles de artículos destaca por la crueldad del trato que los árabes ejercen con las mujeres el siguiente:
La discriminación contra las mujeres árabes comienza en el útero
Al-Huwaider discutió el inacabable ciclo de discriminación a la que las mujeres están sujetas durante las diferentes fases de sus vidas: "Entre los árabes, el ciclo de discriminación contra la mujer empieza normalmente en el hogar.
Desde una edad joven, el hijo recibe la parte del león (la parte de dos mujeres), en el amor, en los gastos, en el estatus, e incluso en la educación. Muchas familias envían a sus hijos a escuelas privadas mientras sus hijas asisten a las escuelas del estado, para que el hijo tenga una mejor educación.
El muchacho crece para ser ingeniero, doctor, funcionario, o cualquier cosa que él quiera - mientras la hija crece para ser una esposa, madre, y luego abuela. El joven tiene oportunidades, mientras la joven muchacha tiene obligaciones...
"La segunda parada en el ciclo de discriminación contra la mujer es en la escuela. En la inmensa mayoría de las escuelas árabes, los muchachos y muchachas están separados. Normalmente, las escuelas árabes, y particularmente las escuelas estatales, tienen el trabajo, para ambos sexos, de rediseñar a los aprendices, y de trabajar para cambiar [su forma de pensar] para que se conviertan en ciudadanos sumisos. Pero la parte de sumisión y pensamiento-prevención para las muchachas es el doble y el triple [de la de los muchachos]...
"La última parada en el ciclo de discriminación es en el trabajo. Obviamente, la mujer que trabaja en el mundo árabe no es nada más que una 'criada' quién labora continuamente fuera de su casa y cocina y cría a los hijos dentro de esta - salvo las mujeres del Golfo, que tienen mucamas (criadas). Pero la discriminación que las controla, particularmente en las mujeres sauditas, en todas las áreas de la vida es más severa y más cruel.
La mayoría de las leyes obreras no tratan a la mujer árabe justamente... además del tratamiento racista que ella sufre en el sector del clero... "En los países árabes, y particularmente en los países del Golfo, el ciclo de discriminación contra la mujer empieza cuando es un feto en el útero de su madre; [continúa] cuando emerge y respira aire del mundo, y continua hasta su muerte.
Según la interpretación de los hombres, la mujer es siempre 'lascivia' y a veces 'impura'...
- La mujer es [imperfecta en mente y en religión] - aun así fueron las madres musulmanas [e.d. las esposas del Profeta Muhammad] quiénes le enseñaron mucho al pueblo sobre los mandamientos de la religión y sus bases.
- La mujer es "débil y sus emociones la gobiernan" - y aun así al mismo tiempo ella tiene la responsabilidad de educar a la generación más joven, la base del orgullo de la patria...
- La mujer es 'tentación' - aun así fue creada para llevarle al hombre confianza, y traerle serenidad. Los 'trucos de las mujeres son mayores que los trucos de Satanás' - aun así los hombres se casan con dos, tres, o cuatro esposas.
- La mujer es un 'jarrón [delicado]' que debe ser tratada gentilmente, para que no se le raye - aun así [si es desobediente, su marido] la mantiene fuera de la cama [matrimonial] y la golpea hasta hacerla gritar. Desde la cuna hasta la tumba, la mujer no puede ser su propio guardián - porque está 'limitada y es incapaz de responsabilizarse por sus asuntos - aun así la más estimada y más querida esposa del Profeta ["Aisha", la esposo con 9 años] encabezó la primera oposición en el Islam, llevó a un ejército entero, y emprendió una batalla histórica y crítica [la Batalla del Camello]...
"Este detestable ciclo de discriminación en el que la mujer árabe vive comenzó hace cientos de años - pero todavía existe, se envuelve a si mismo alrededor de su cuello, y restringe sus movimientos como si fuera un bebé recién nacido. Es un ciclo estrangulante que desperdicia las habilidades de la mitad de la sociedad..."
Las mujeres árabes son tratadas peor que los prisioneros en Guantánamo.
En un artículo del 25 de mayo del 2006 publicado en el portal reformista www.rezgar.com, Al-Huwaider firmó:
"La Segunda Rosa Parks", dedujo una comparación entre las vidas de los prisioneros en la "terrible prisión inhumana" de Guantánamo y las vidas de las mujeres árabes: "...
Cualquiera que examine y analiza la vida de los prisioneros en Guantánamo, y las compara a la vida de las mujeres árabes - particularmente en los estados del Golfo, y sobre todo en Yemen, Omán y Arabia Saudita - descubrirá que existen muchas similitudes...
Primero, en algunos países árabes la mujer es prisionera en su [propio] hogar, y sólo puede moverse con el permiso de su guardián, o, con más precisión, su carcelero. Su situación es similar a la de un prisionero en Guantánamo.
"Segundo, en algunos países árabes, el guardián de la mujer es su dueño, y el que tiene el derecho legal de usarla. Él controla todos sus asuntos, grandes y pequeños. Su papel es muy similar a la de un carcelero en Guantánamo.
"Tercero, un prisionero en Guantánamo, como muchas mujeres árabes, no es el amo de su propio cuerpo. No tiene ningún poder para controlar su propio destino, y su libertad personal se le ha quitado, junto con su derecho para protestar su situación.
"Cuarto, los prisioneros [en Guantánamo] no están protegidos por la ley, y sus vidas son propiedad de sus carceleros, al igual que las vidas de las mujeres árabes están en las manos de sus guardianes. Cuando el guardián siente que su esposa ha cruzado una línea roja, es condenada a una muerte terrible.
"Quinto, muchas mujeres árabes han tratado de escapar o de matarse como una forma de escape [de su condición], pero no tuvieron éxito al igual que no tuvieron éxito los prisioneros de Guantánamo [que intentaron escapar].
"Sexto, algunas mujeres árabes están obligadas a llevar ropa impráctica y sofocante en colores de que no satisfacen el clima abrasador de nuestra [región]. [En este aspecto] los prisioneros en Guantánamo están mejor [que las mujeres árabes], ya que llevan puesto ropa de colores claros y práctica para el clima [en el que viven].
"Séptimo, un prisionero en Guantánamo [puede] ver el sol, sentir sus rayos y disfrutar la caricia del aire fresco en su cara, incluso cuando está físicamente encadenado, mientras las mujeres en algunos estados árabes tienen puesto los grilletes [ambos] física y espiritualmente.
Ellas cargan con estas cadenas toda su vida, empezando en la niñez...
Tan pronto la niña entra en sus años adolescentes, ya no ve la luz de día, y no puede respirar el aire fresco excepto a través de un velo, ya que ella es cubierta de la cabeza hasta los dedos del pie en su vestimenta negra.
"Octavo, todas [las organizaciones] de derechos humanos, e incluso las Naciones Unidas, han condenado lo que está sucediendo a los prisioneros en Guantánamo, y han exigido que el Pentágono los libere. Pero nadie ha alzado un dedo por las mujeres árabes que han sido mantenidas prisioneras por centenares de años.Ninguna organización, local o internacional, oficial o extraoficial, se ha molestado en exponer lo que les esta sucediendo en los calabozos que incorrectamente se refieren a 'sus hogares'. "Noveno, la condición de los prisioneros de Guantánamo es temporal. Ellos podrían ser liberados en cualquier momento, y luego regresarán a sus vidas normales como hombres árabes, y hasta pueden recibir una medalla al valor.
Las mujeres árabes, por otro lado, seguirán siendo prisioneras hasta el día en que mueran, y su tragedia también puede continuar en los próximos siglos, hasta que las mujeres... [Finalmente] puedan lograr sus derechos, lograr [igual] condición y restaurar la dignidad que se les ha quitado.
"Finalmente, las prisioneras árabes de Guantánamo [e.d. las mujeres] nunca han sido guerreras o [atacantes] suicidas. Nunca se unieron a ninguna organización terrorista y nunca le han hecho daño a nadie, pero no obstante viven como prisioneras toda su vida, y su situación es, en alguno de los aspectos expresados arriba, mucho peor que la situación de los prisioneros en esa isla.
No existe nadie en las Naciones Unidas, o en ninguna otra [organización], que se interese por su [condición]; nadie las protege o presenta sus agravios a los cuerpos judiciales del mundo. Esto sucede aunque haya millones de ellas, tal como se oponen a los 500 prisioneros en Guantánamo, que sabían [cuando partieron en sus operaciones], que podrían ser muertos o arrestados.
"Ojala supiera por qué la situación de las mujeres en ciertos estados árabes no es condenada por los países del mundo, y no enardece a sus ciudadanos.
¿Por qué ignoran los activistas humanos su sufrimiento como si no existieran? ¿Por qué no se escucha el lamento de estas millones de mujeres, y por qué no es respondido por nadie, en ninguna parte [del mundo]? Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Es porque son mujeres, mientras nuestro mundo patriarcal es gobernado por hombres sin una onza de compasión en sus corazones? Quizá eso sea [de hecho el caso]". Las mujeres sauditas deben actuar ahora - El momento "perfecto" para exigir sus derechos nunca llegará.
En un reciente artículo, Al-Huwaider intentó fomentar la protesta pública de mujeres en Arabia Saudita llamando en las mujeres sauditas a tomar la iniciativa y exigir sus derechos, y no esperar en vano por "el momento correcto":
"Las elevadas esperanzas y las promesas que les han dado, mujeres sauditas, son muchas - pero su situación todavía es tan infeliz y miserable como lo ha sido durante décadas.
Muchas de ustedes disfrutan una vida callada, buena, pero muchas otras... deben lidiar con la violencia y la alienación, de varias clases. Ustedes no deben desperdiciar la posibilidad de que aquéllas de ustedes que disfrutan [una buena vida] hoy puedan estar mañana en una situación miserable si pierden al hombre que se ocupa de sus asuntos - porque no existe ninguna ley para protegerlas y ningún refugio seguro al que ustedes pueden recurrir cuando el tiempo las traicione. Esto es porque ustedes no exigen sus derechos de una manera persistente y seria.
"Algunas de ustedes están posponiendo el exigir sus derechos, y explicando [el aplazamiento] debido al tiempo. Ustedes dicen, 'El momento no es el correcto para levantar nuestra voz y exigir nuestros plenos derechos civiles, porque nuestro pueblo en el Líbano está en un estado de guerra salvaje, y la nación [musulmana] entera está en crisis'.
Mi pregunta para ustedes, mujeres sauditas, es: ¿Cuándo será el momento preciso para abrir el tema de las mujeres en cualquier país árabe? ¿Cuándo cesarán las guerras árabes? ¿Y cuándo dejará de estar en crisis nuestra nación?
"No estamos nosotros en guerra cada década, por cualquier razón?... [Luego] nuestras sociedades no se conforman con estos desastres, y durante las continuas guerras existen conflictos, batallas y derramamiento de sangre en el Sudán, Somalia, Mauritania, y por supuesto Palestina. Además, cada país árabe tiene conflictos internos, con el objetivo de agitar a los regímenes - y todos han terminado trágicamente, como el Septiembre Negro en Jordania, el Hamat en Siria, el Halabja en Kurdistán, la intifada al sur de Irak, y en la lucha contra el terrorismo en Egipto, Argelia, Marruecos, y Arabia Saudita... Es decir, el Medio Oriente siempre está hirviendo, y sus hombres, mujeres, y niños están sujetos todos los días a las catástrofes de la guerra. "La pregunta a ser hecha es si las mujeres vulnerables en los países árabes esperarán hasta que las nubes de la violencia y los humos de los cañones se disipen para mejorar su situación. Claramente éste no es el caso. Por ejemplo, permítanos tomar a la mujer palestina... la más valiente de todas las mujeres árabes que están sujetadas a la violencia y muerte más que cualquiera de ustedes.
Ella ha podido obtener muchos de derechos que las mujeres en Arabia Saudita y del Golfo solo pueden soñar. La mujer palestina dijo, 'No, yo no exigiré mis derechos [ahora] porque mi país está bajo ocupación y en guerra?' Claro que no...
"Con respecto a la mujer libanesa... Sin su papel activo en su sociedad, y si no hubiese obtenido muchos de sus derechos, el Líbano no se habría mantenido durante un solo día enfrentando al ejército israelí, con su reserva de armas mortales, [tal como lo ha hecho] durante más de 20 años. La mujer Libanesa está de pie junto al hombre libanés, en cada declive de la situación del país, y en todas sus catástrofes.
Ella ayuda a las emigrantes; cuida a los heridos; proporciona suministros; cuida a familias; y ayuda a la patria con todo su poder. Éstas son las mujeres que deben servir como ejemplo, y cuyos caminos deben seguirse.
"Y ustedes, mujeres sauditas: Qué están ustedes esperando?... Ustedes no dudan en lo absoluto en ayudar y apoyar a otros - y la prueba de esto es lo qué le hicieron al Líbano. Pero ustedes dudaron grandemente en ayudarse a si mismas... Me gustaría entender el por qué ustedes dudan en comenzar a exigir de sus derechos. ¿Es porque no existen estadísticas que revelan la miserable situación de muchas mujeres sauditas?
Toquen las puertas de los palacios de justicia, y conocerán la magnitud de esta catástrofe. ¿Es porque la sangre de la mujer saudita que es víctima de la violencia fluye en completo silencio, para que nadie preste atención? O es porque las vidas de las mujeres sauditas son sumamente baratas, y así ellas respiran su último aliento sin que nadie lo note?... No sé por qué ustedes esperan, o cuánto tiempo esperarán".
El corazón del problema: Las mujeres no están protegidas por la ley Otro artículo incluye declaraciones recolectadas que Al-Huwaider escuchó de mujeres sauditas "que saben que sus derechos son robados, pero no tienen el coraje de exigir que se los devuelvan":
-"'Temo por la reacción del régimen y sus leyes opresivas; 'Le temo a la violencia de los fanáticos e ignorantes en mi país';
-'Temo que mi marido se divorcie de mi y me encontraré indefensa';
-'Temo que mi marido me castigue y tome a otra esposa... ';
-'Le temo a la ira y violencia de mi padre;
-'Le temo al dominio de mis hermanos [sobre mí], y su control [de mí]; 'Temo que mi guardián me arrebate todo el significado de la vida de mí'; 'Temo que mis hijos estén enojados conmigo y se amargarán contra mí persona...';
-'Temo perder mi buen nombre, y luego el no poder encontrar a alguien que quiera casarse conmigo... ';
- 'Temo por mi futuro y el futuro de mis hijas e hijos';
- 'Temo herir a mis padres;
- 'Temo que si hago esto, mi familia y tribu lo verán como vergonzoso y estarán enojados conmigo';
- 'Temo perder todo lo que tengo, lo que he construido durante los años... 'Le temo a todo alrededor mío...'"
Al-Huwaider escribe que las "mujeres sauditas son débiles, no importa cuan alto sea su estatus, incluso las tratadas con 'excesiva indulgencia' entre ellas - porque no tienen ninguna ley para protegerlas de algún ataque por cualquiera. La opresión de las mujeres y el confinamiento de su individualidad es una falla que afecta a la mayoría de los hogares en Arabia Saudita.
La mayoría de las mujeres sauditas, ya sean educadas o analfabetas, comprenden demasiado bien que toda su vida está en las manos de los hombres. Si una mujer saudita disfruta 'una vida de simpatía y bienestar'... esta depende totalmente de la buena naturaleza y las buenas intenciones del hombre con quien ella vive".
De lo que las mujeres sauditas dicen, Al-Huwaider concluye que toda mujer saudita tiene dos tipos de miedo: el miedo interno, que se origina primero y por encima de todo en el control de su familia o tribu, y del miedo externo, del control de las instituciones políticas, religiosas, y sociales que normalmente trabajan juntos en contra de ella.
Al-Huwaider escribe: "La razón por la que la mayoría de las mujeres están deprimidas, sumisas, y sujetas a los varios tipos de injusticia aceptan su infeliz situación es su creciente miedo. El miedo corroe su sentido de ser entidades independientes, y daña su auto confianza todos los días. Así ellas nunca tienen éxito en remover la opresión. La verdadera razón de este miedo entre las mujeres sauditas es que no existe ninguna ley para protegerlas de la violencia y la discriminación.
"En un mundo de tecnología, rápida globalización, y continuos desafíos internacionales, mejorar la parte de las mujeres sauditas y movilizarlas no es ya más un asunto de escogencia y lujo; es una necesidad. El gobierno saudita debe incrementar sus esfuerzos para remover el miedo de los corazones de las mujeres, que son la mitad de sociedad, para que puedan participar en construir [la sociedad]...
"Debemos abrir nuestros ojos a la verdad... y eso significa que todos los hombres, la revolución del petróleo, la fuerza militar, y la liquidez financiera [en Arabia Saudita] no pueden construir una patria fuerte cuando el papel de la mujer es ignorado...
En otro artículo, analizando la situación de las mujeres en los países árabes, Al-Huwaider va más allá en elaborar su conclusión de que la fuente de los problemas de las mujeres árabes no está en la religión, sino en la legislación discriminatoria en el mundo árabe: "Todos los regímenes árabes son miembros de las Naciones Unidas, y han ratificado la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, la cual declara muy claramente la justicia, los derechos igualitarios, y obligaciones por igual para todos los ciudadanos.
No obstante, en nuestro país chauvinista, la mujer todavía es considerada la propiedad de su familia...
"La legislación en los países árabes diferencia públicamente contra las mujeres, oprime públicamente sus derechos, y les hace daño como seres humanos. Ellas todavía son tratadas como si contaminaran la pureza, y despiertan la tentación y la inmoralidad.
Lo que es asombroso es que la mayoría de los árabes, en todos los niveles y en todas las clases - así sea el gobierno, las instituciones, o los individuos - todavía ven el problema de la mujer como un problema religioso. De hecho, piensan que sus preocupaciones deben ser tratadas usando anticuadas interpretaciones chauvinistas...
"Mejorar la situación de la mujer no será a través de soluciones que son anticuadas y han probado su ineficiencia. Las leyes que otorgan solo la mitad de la voz a los ciudadanos [es decir, ignorar las voces de las mujeres] se detractan de los derechos de las mujeres; ellos clasifican a [las mujeres] de tener un menor sentido común, se detractan de su importancia, lanzan dudan sobre sus habilidades, les permiten ser golpeadas y divorciadas, las encarcelan dentro de cuatro paredes, les permiten ser tratadas como a sus maridos les convenga, les permiten ser compradas y vendidas dentro de un acuerdo legal, y, cuando [las mujeres] fracasan [y violan la ley religiosa] dan la bienvenida a su salvaje matanza.
Estas leyes no son las más ciertamente correctas para una era en donde los perros y los gatos en el mundo desarrollado tienen más derechos que las mujeres árabes - o incluso que los hombres árabes...
"Los problemas no resueltos de las mujeres no son religiosos, sino puramente legales. Las mujeres deben ser tratadas de acuerdo con las convenciones internacionales que garantizan los derechos humanos, las libertades, y la dignidad... La legislación que le quita los derechos de la mujer como ciudadana debe ser reemplazada por la legislación que garantiza sus plenos derechos [como ser humano]... El tiempo ha llegado para anular las interpretaciones chauvinistas que incitan a la violencia, e incitan a la discriminación en contra y la persecución de mujeres, y a la remoción de sus derechos..."
* Por A. Dankowitz, es la Directora del Proyecto de Reforma en MEMRI.
Amina Lawal, símbolo de la lucha de los derechos de la mujer.
Hace casi tres años, una campaña mundialimpidió que la lapidaran por haber tenido una hija después de divorciada. Icono de la lucha por los derechos de las mujeres, hoy vive pobre y enferma en Kurami, su aldea natal, al Norte de Nigeria.
Débil, enferma y sin posibilidades de alimentar a sus hijas. Así vive hoy Amina Lawal, la mujer que hace dos años y medio conmovió y movilizó a millones de personas en una campaña internacional sin precedentes que evitó su lapidación.
Amina volvió a su pueblo, tiene otra hija, Mariam, a la que a duras penas está amamantando, y depende de la ayuda de sus familiares con los que convive en una choza de barro.
Estoy triste porque estoy sola y no puedo cuidar bien de mis dos niñas. Tampoco me siento bien. Estoy enferma, pero son los problemas con los niños los que me hacen estar así. No tengo con qué alimentarlos”, le dijo al diario español El País.
Como en setiembre de 2003, cuando su rostro sereno llegó a los diarios y los televisores de todos los continentes, Amina sigue viviendo en Kurami una aldea agrícola y pobrísima. Entonces, un tribunal islámico la había condenado a morir apenas destetara a Wasila, su tercera hija, concebida fuera del matrimonio y cuando ya estaba divorciada.
Enterramiento hasta las axilas y apedreamiento hasta morir, esa es la pena para el adulterio prevista en el sistema jurídico basado en una interpretación ortodoxa del Corán vigente en 12 de los 18 estados del Norte de Nigeria.
¿Cómo es que llegó a eso? Amina, la menor de 13 hermanos, se casó por primera vez a los 14. De ese matrimonio de 12 años nacieron dos hijos. Se divorció y volvió a casarse, aunque por poco tiempo: “Estuvimos casados diez meses, porque yo sufría hemorragias y él no quería pagar mis medicamentos”, les contó a los periodistas que seguían su juicio. Después de ese segundo divorcio vino el nudo de la pesadilla: Yahaya Mohamed, sobrino lejano de su segundo marido comenzó a cortejarla. El noviazgo duró once meses. “Cuando fue evidente que que su familia no lo dejaría casarse conmigo, me sedujo y mantuvimos relaciones sexuales dos veces. Eso es todo”, contó incrédula.
Cuando se enteró del embarazo, el padrastro de Amina fue a quejarse al jefe del pueblo. El seductor aceptó su responsabilidad y prometió mantener al bebe, llamada Wasila. Muy poco después incumplió su promesa y Amina fue arrestada. El mismo juez que la condenó a muerte, exoneró a su amante.
La Corte de Apelaciones de Katsina invalidó ese dictamen y otro que en segunda instancia lo había confirmado. El fallo fue interpretado como el resultado de la impresionante campaña internacional a la que se sumaron millones de firmas a los pedidos de celebridades.
El revuelo hizo que el mismo presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, anunciara la suspensión de las lapidaciones. Con su bebe Wasila siempre a upa, y dando muestras de un estoicismo fuera de lo común, Amina se convirtió en ícono de la lucha por los derechos de las mujeres, sobre todo de las más pobres.
A los 34 años, Amina no parece poder despertar de la pesadilla: “Cuando me dejaron libre volví a Kurami. Todos me reciben siempre muy bien en esta aldea. Es mi casa. Me buscaron un marido que no me gustaba. Me casé y tuve otra niña, Mariam, a la que estoy amamantando todavía. Mi marido me abandonó a los seis meses de casarnos.
Estoy sola otra vez”, contó al medio español. El capítulo resumido así por la protagonista tiene sus particularidades. Después de ser absuelta y mientras todavía residía en Katsina, ciudad donde fue juzgada, la asociación encargada de su defensa le organizó un casting de maridos. Este hecho es curioso e inusual incluso en Nigeria, donde la mayoría de los matrimonios son concertados, pero mediante métodos más convencionales.
En este caso WRAPA (Avance y Protección Alternativa para los Derechos de la Mujer, según sus siglas en inglés) llamó a concurso público y luego se dedicó a entrevistar a los candidatos que aparecieron. Hoy, las integrantes de WRAPA reconocen que la iniciativa fue un error, pero alegan que sólo buscaban la estabilidad económica de Amina.Tras mucho buscar, la casaron con un hombre que vivía en Abuya (la capital de Nigeria) y que, si bien ya tenía una mujer, estaba dispuesto a hacerse cargo de ella.
El fracaso de ese matrimonio expuso la tragedia de su biografía y la de las tantas otras. Hoy, abandonada, pobre y enferma, Amina no tiene siquiera la libertad de recorrer la distancia mínima de su aldea. Ninguna mujer puede andar sin el permiso de su marido y el acompañamiento de un hombre de confianza. Cuando finalmente lo hacen, deben vestir una túnica que sólo deja ver sus caras. La cara extrañamente serena de la que no logra despertar de un mal sueño.
Amina Lawal, sentenciada a morir apedreada por un tribunal islámico, junto a su bebé
Amina Lawal y la shari'a
En octubre del 2001, Amina Lawal, una mujer del norte de Nigeria, fue condenada por adulterio tras quedarse embarazada más de nueve meses después de su divorcio. Su sentencia fue ser apedreada hasta morir, pero sólo una vez que hubiera destetado a su hijo, la prueba de su delito.
Esta sentencia debía cumplirse en algún momento del 2003.
La súplica de Amina Lawal atrajo un interés notable por todo el mundo. Una pregunta que pide hacerse a gritos es ‘¿por qué?’. ¿Sobre qué base un tribunal de la shari'a islámica nigeriana llega a este veredicto?. ¿Por qué la pena de muerte por adulterio debe ser la lapidación?. ¿Y por qué debe posponerse esta pena hasta que se destete al hijo de Amina?.
Mahoma como base de la shari'a islámica
Al utilizar términos como “medieval” o “bárbaro” para aludir a la sentencia de Amina Lawal, los comentaristas de los medios occidentales apenas vadearon las aguas del entendimiento. Comprender la base de esta determinación legal en la shari'a islámica es importante.
'Sharia' significa simplemente 'modo' — el modo de vida de la comunidad musulmana. ¿Pero sobre qué base se construye la shari'a islámica o el 'modo' islámico?.
La clave para entender la shari'a es el propio Mahoma, el Mensajero de Alá. Se toma su vida como ejemplo perfecto de todo lo que sigue, y su enseñanza como la única guía fiable hacia la virtud. Esto se establece por revelación divina en el Corán
Cualquiera que aspire a Alá y al Día del Juicio tiene el mejor ejemplo en verdad en el Apóstol de Alá (Sura, 33:21).
Lo que el Apóstol te ordena, acéptalo; y lo que él te prohíba, evítalo (Sura, 59:7).
Siempre que Alá y el Apóstol hayan decidido [sobre] una materia, no corresponde a un hombre o a una mujer fieles seguir un curso de su propia elección (Sura, 33:36).
La ley shari'a, como creación del islam clásico, representa la sistematización del ejemplo y enseñanzas de Mahoma. Fija el estándar para imponer lo correcto y prohibir lo erróneo. Las prácticas musulmanas tales como la caridad, que las mujeres lleven el hijab, y los cinco actos diarios de oración, todo toma su autoridad de las enseñanzas y el ejemplo de Mahoma.
La pena de lapidación en la shari'a
¿Qué ejemplo o enseñanza de Mahoma es probable que sea la base del veredicto del tribunal nigeriano de shari'a de que Amina Lawal debía ser lapidada por adulterio entonces?.
Esta pena es apoyada claramente por tradiciones seguras. Mahoma en persona dirigió la puesta en práctica de este castigo. Varias instancias registran casos diversos, por ejemplo, Ibn Umar informa haber atestiguado la lapidación de una pareja judía por adulterio:
“el Apóstol de Alá ordenó que los dos fueran apedreados hasta morir, y así fueron lapidados” (Sahih Bukhari, 8.809).
Otras tradiciones fiables enumeran el adulterio, junto con la apostasía y el asesinato de otro musulmán, como una de las tres razones legales para condenar a muerte a un musulmán. Deacuerdo con tradiciones tales como éstas, que se encuentran en las seis colecciones canónicas de hadiths, las cuatro escuelas de shari'a islámica acordaron que la pena para una adúltera casada es la lapidación, así que esta pena lleva siendo parte permanente de la shari'a desde sus inicios bajo Mahoma.
¿Por qué entonces la suspensión de la pena para una mujer embarazada hasta que su hijo nazca y sea destetado?. En esto, los jueces nigerianos demuestran también actuar según el ejemplo de Mahoma. El musulmán en su colección canónica de hadiths, relata la historia de “la mujer de Gamid”:
Llegó ante él [el Santo Profeta] una mujer de Gamid y dijo: 'Mensajero de Alá, he cometido adulterio, así que purifícame'. Él [el Santo Profeta] le dio la espalda. Al día siguiente ella dijo: Mensajero de Alá, ¿por qué me diste la espalda? … Por Alá, me he quedado embarazada'. Él dijo, 'bien, si insistes en ello, vete hasta que des a luz'. Cuando le indicaron llegó con el niño [envuelto] en un trapo, y dijo 'He aquí el niño al que he dado a luz'. Él le dijo 'fuera, y amamántalo hasta que lo destetes'. Cuando le hubo destetado, llegó a él (al Santo Profeta) con el niño, que tenía un trozo de pan en su mano. Ella dijo 'Apóstol de Alá, helo aquí, le he amamantado y come comida'. Él (el Santo Profeta) confió el niño a uno de los musulmanes y entonces dictó sentencia. Y la pusieron [a la mujer] en una zanja hasta su pecho y él ordenó a la gente y la apedrearon. (Sahih Musulmán, 4206)
La lapidación como expiación
Este hadith también revela un aspecto importante de esta pena: la lapidación se veía como penitencia de limpieza de su pecado de adulterio. Cuando la mujer de Gamid dice “purifícame”, ella pedía ser lapidada. El comentario islámico de este pasaje exalta varias veces su ejemplo piadoso.
Cuando un seguidor de 27 años de la Jihad Laskar indonesa conocido como “Abdaláh” -- no es su nombre real – confesó adulterio y fue condenado después a la pena capital por lapidación, fue ampliamente alabado como un héroe de la causa de la shari'a.
En mayo del 2001, la revista Suara Hidayatulah concedió 'un premio de Syariah' a la familia de Abdaláh por su ejemplo, entregándoles 10 millones de rupias. Wisnu Pramudya, editor de la revista Suara Hidayatulah, declaró en una ceremonia sencilla a la que asistieron varios líderes musulmanes indonesios que la lapidación de Abdaláh representaba un salto de gigante en la lucha de los musulmanes indonesios por salvar la nación mediante la implementación de la shari'a islámica.
¿Hay alternativa? ¿No hay otro modo de zanjar esto?. ¿No hay vía de escape del modo del profeta del Islam para el fiel devoto?. La Torah hebrea defiende la pena de muerte, pero el judaísmo y el cristianismo la han dejado a un lado. ¿Por qué el islam no va a ser capaz de hacer lo mismo?.
Para los cristianos, Jesús dispuso la práctica de la pena capital con la mujer sorprendida en adulterio (Juan, 8:7). El judaísmo rabínico también ha erradicado esta pena.
Mahoma anticipó que los musulmanes encontrarían esta ley difícil de administrar. En un discurso en el lecho de muerte, recogido por Ibn Ishaq en la historia temprana de la vida del Apóstol, Mahoma suplica a la comunidad musulmana continuar lapidando a las adúlteras.
Tras la muerte de Mahoma, el Califa Umar dio su discurso inaugural a la comunidad musulmana reunida en Medina. De todos los asuntos que podría haber elegido, Umar decide dedicar este sermón histórico a la pena por adulterio:
Alá envió a Mahoma con La Verdad y le reveló a él el libro sagrado, y entre lo que Alá reveló, se encontraba el verso de Rajam (lapidar a los casados, hombres y mujeres, que cometen adulterio) y recitamos este verso y lo entendimos y memorizamos. El Apóstol de Alá sí llevó a cabo el castigo de lapidar y nosotros lo hacemos después de él. Temo que después de que haya transcurrido mucho tiempo, alguien diga “por el Libro de Alá”, no encontramos el Verso de Rajam en el Libro de Alá, y así perdamos por abandono una obligación que Alá ha revelado.
Es desconcertante que este verso no aparezca en el Corán. Una interpretación clásica es que las palabras precisas del verso fueran obviadas, pero que la orden fuera conservada.
Mahoma estaba bien al tanto de la posibilidad de que esta ley fuera descuidada. También estaba al tanto de que los judíos habían abandonado la pena de lapidación en favor de castigos más humanos. Esto constituyó uno de los principales argumentos contra ellos, ya no observaban la ley que les había sido entregada por Dios. El Sahih Musulmán (párrafo 4214) deja constancia de que una serie de versos coránicos había sido 'eliminada' en aquella época, castigando a los judíos por abandonar la ley de la Torah, incluyendo la Sura 5:45:
Cualquiera que no juzgue según lo que hubo revelado Alá: tales son los que obran mal.
Esta condena explícita de los judíos por abandonar la lapidación dificulta que las generaciones posteriores de juristas musulmanes siguieran el ejemplo del judaísmo. Dado que se entendía que el islam clásico había corregido las corrupciones religiosas de los judíos, incluyendo su ausencia de adhesión a la Torah, ¿cómo podía aceptar el islam que el ejemplo de los judíos -- que Mahoma condenó específicamente -- era preferible al propio ejemplo de Mahoma?.
Uno podría concluir bien que insertar la pena de lapidación en la ley shari'a encuentra muchos apoyos dentro del islam.
Muchos musulmanes sí rechazan la lapidación, y ha habido voces musulmanas entre la condena mundial de la sentencia de Amina Lawal. Algunos precisan que el Corán no prescribe esta condena: todo lo que menciona son azotes por cópula ilegal (Sura, 24:2).
Por otra parte, los jueces del tribunal de shari'a de Nigeria estaban indudablemente enterados del fuerte apoyo en favor de la lapidación. No será suficiente condenar simplemente la sentencia de Amina Lawal como “anti islámica”, o como algo incompatible con los derechos humanos en el islam. Los fundamentos claros de lapidar a los adúlteros en el ejemplo y las enseñanzas de Mahoma necesitan ser profundamente reconocidos y tratados si los musulmanes conservadores van a eliminar esta pena de la shari'a islámica.
Una pregunta final
Por todo el mundo, la shari'a se encuentra bastante al alza. Durante los últimos 50 años, virtualmente todos los estados musulmanes han adoptado medidas, pequeñas no obstante, hacía reimplementarla. El caso de Pakistán es completamente típico. En 1947 se estableció un estado laico. En 1956 fue proclamado estado musulmán. En los 70 se estableció un tribunal de shari'a, y en 1984 la blasfemia contra el islam fue declarada ofensa capital.
Esta tendencia no puede ignorarse. La reintroducción en los libros del estado de la pena por lapidación en naciones tan distantes como Nigeria, Sudán o Malasia es sólo un síntoma del renacimiento mundial de la shari'a.
En marzo de 1999, John Garang, el presidente sudanés del Movimiento de Liberación de los Pueblos de Sudán, planteó la siguiente pregunta en una conferencia de prensa en Ginebra:
“Hago esta muy importante pregunta: ¿es la jihad un hecho religioso de aquellos que la declaran y la emprenden, o es una violación de los derechos humanos de los pueblos contra los que se declara y emprende?”.
John Garang se refería a la jihad sudanesa, declarada por Jartum contra los pueblos del sur de Sudán y las Montañas Nuba, como una faceta de la implementación de la shari'a islámica en el norte de Sudán.
Hoy, más de dos años después, la historia de Amina Lawal plantea la misma pregunta: ¿Es la puesta en práctica de la ley de la shari'a islámica un ejercicio de derecho religioso, porque se deriva del deseo comunitario de una fe de vivir según los principios de su religión?. ¿O priva la shari'a islámica a los seres humanos de derechos humanos fundamentales?
Ésta demostrará ser seguramente una de las cuestiones más acuciantes, difíciles y divisorias del siglo XXI.
* El presente artículo fue escrito en colaboración con Mark Durie. Mark es doctor en lingüística por la Universidad Nacional de Australia (ANU, 1984), y es uno de los pocos expertos en el lenguaje y cultura de los Acehneos, un pueblo musulmán de Indonesia, entre los que realizó una extensa investigación pionera entre 1980 y 1991, publicando tres libros y casi cien artículos. Harkness Fellow y miembro del Consejo Australiano de Académicos de Humanidades, investigador exterior en la Universidad de Leiden, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la UCLA, la UC Santa Cruz y en Stanford, entra en el claustro de la Universidad de Melbourne en 1987, donde ocupa el cargo de Director del Departamento de Lingüística de 1990 a 1992, e investigador ARC de 1992 a 1997. Ministro anglicano en St Hilary, donde desarrolla teología comparativa, es profesor asociado de los Departamentos de Lingüística y Lingüística Aplicada de la Universidad de Melbourne.