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7.10.11

El islam avanza en la periferia de París

El islam avanza en la 'banlieue' y se impone a los valores republicanos.
El proceso aleja el peligro del radicalismo musulmán pero también dificulta la integración en los valores de la república


La periferia urbana de París “Suburbio de la República” se está islamizando, en detrimento de los islamistas radicales y del Estado francés. Los nuevos musulmanes franceses instalados en la periferia de la capital se refugian en la religión y sus prácticas culturales tradicionales, alejándose al mismo tiempo del islam revolucionario y los principios republicanos enseñados en la escuela pública

El aislamiento y la adversidad social alimentan la religión, denuncia un estudio | La "explosión del mercado 'halal'" y la deserción de las cantinas escolares son síntomas de la deriva

 Esas son algunas de las principales conclusiones de un estudio realizado por varios especialistas, dirigidos por Gilles Kepel, por cuenta del Institut Montaigne, un think-thank liberal.

Kepel publicó en 1985 un estudio de referencia, «Les Banlieus de l'Islam», y ha escrito el balance final de cinco años de estudio de campo en la periferia parisina, llegando a conclusiones de este tipo: «La creencia religiosa es más estructurante que la creencia republicana en la periferia urbana de París».

El espacio vacío dejado por la República lo está ocupando el islam. En los barrios difíciles de los suburbios franceses, la religión está erigiéndose en la práctica en el elemento principal de cohesión social, en detrimento de los valores laicos. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio sociológico realizado en las dos ciudades, Clichy-sous-Bois y Montfermeil, que fueron el foco de la revuelta de las banlieues en otoño del 2005.

Elaborado por encargo del Instituto Montaigne, el trabajo ha sido realizado durante más de un año por cinco investigadores dirigidos por el sociólogo y politólogo Gilles Kepel, autor en 1985 de un célebre trabajo sobre el nacimiento del islam en Francia.

En Clichy-sous-Bois y Mont- fermeil, donde prendió la protesta hace seis años –a raíz de la muerte accidental de dos muchachos perseguidos por la policía–, los investigadores han constatado la presencia de unos síntomas de islamización más acusados que lo que otros estudios y sondeos ofrecen para el conjunto de los suburbios de Francia.

Los encuestados –dos tercios son de confesión musulmana– expresan en general una piedad religiosa "exacerbada por el aislamiento geográfico y la adversidad social". Uno de los síntomas más llamativos es la "explosión del mercado halal" y la paralela deserción de las cantinas escolares –un espacio de integración social, subrayan– por este motivo. Si los primeros inmigrantes llegados a Francia sólo pedían que no dieran de comer cerdo a sus hijos, estos –llegados a la edad adulta– han aumentado sus exigencias. Otro síntoma: la mayoría expresa su oposición a un matrimonio con un no musulmán.

El propio relato que los habitantes de Clichy y Montfermeil hacen de los sucesos del 2005 ha sido teñido con elementos de tipo religioso que en aquel momento no eran en absoluto evidentes. Así, es dado como desencadenante de las protestas el lanzamiento de una granada lacrimógena en la mezquita de Clichy, en plena plegaria, por los antidisturbios. La historia, reescrita.
Un factor que apunta el estudio para explicar esta deriva es el activo trabajo de proselitismo del movimiento tabligh, que empezó a instalarse en los barrios en los años ochenta y que se ganó una legitimidad al conseguir la erradicación de las drogas duras y promover la regeneración moral de los jóvenes a través de una práctica rigorista del islam. Los predicadores lograron lo que la policía –de la que existe más demanda, pero con la que se constata un "divorcio"– no consiguió.

Son justamente la debilidad, las deficiencias, de la República las que favorecen este crecimiento de la religión en la vida pública y social. Y no sólo en materia de seguridad. El primer problema se produce en la escuela. Con un elevado nivel de fracaso escolar –en Francia, cada año abandonan el sistema 150.000 jóvenes sin diploma, la mayoría en las banlieues–, los habitantes de los barrios viven ahí su primera frustración y alimentan sus primeros resentimientos. Percibida como la llave de la ascensión social, el hecho de que la mayoría de los alumnos sean orientados hacia líneas de formación profesional menos valoradas es recibido como una discriminación. "La figura del consejero de orientación es más odiada que la del policía", constata el estudio.

Mal formados, estigmatizados por su origen, su confesión y su vecindario, alejados geográficamente de los focos más dinámicos del mercado de trabajo, el elevadísimo paro de los jóvenes del extrarradio (43%) bloquea toda posibilidad de integración. El resentimiento, sin embargo, es aún mayor entre aquellos titulados que no encuentran trabajo y que "devuelven el estigma que sufren en un rechazo radical de Francia y sus valores", acompañado a menudo por una "afirmación de los valores islámicos"

LLUÍS URÍA | PARÍS.
La Vanguardia.com

21.1.05

Diálogo Euro - Árabe


Las manifestaciones europeas pro - Saddam de febrero del 2003 que sacaron a millones de ciudadanos a las calles de las capitales europeas son la culminación de la visión política de Charles de Gaulle de un destino europeo liderado por Francia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, de Gaulle era el líder de la resistencia francesa contra los Nazis, pero su anti - americanismo de posguerra sobrepasó al de muchos de sus enemigos previos.

La hostilidad hacia América y el antisemitismo eran fuertes en distintos círculos franceses: los comunistas, la izquierda, y particularmente entre los numerosos políticos, funcionarios, intelectuales y hombres de negocios que habían colaborado solícitamente con los alemanes.

Esas corrientes políticas tenían vínculos importantes con el mundo árabe - musulmán.
La visión de de Gaulle se proponía restaurar a Francia en un papel dominante de los asuntos políticos, mediante la construcción de una Europa fuerte y unida como contrapeso a la potencia americana.

Tras la pérdida de Argelia en 1962, la última colonia árabe de Francia, de Gaulle orientó su política hacia el mundo árabe-musulmán.
Durante los años 60, se elaboró una política mediterránea francesa, que ligaría como una unidad geoestratégica económica y política a la Comunidad Europea (CE) y a los países de la Liga Árabe.
Pero la colaboración árabe tenía un precio: la eliminación de Israel.
A pesar de los esfuerzos de Francia por acercar a sus socios europeos a las visiones árabes, muchos países semostraron reticentes a seguir esta trayectoria.

En aquel tiempo, el conflicto árabe - israelí no provocaba el menor interés o declaración por parte de la CE.
Tras la guerra sirio - egipcia de octubre de 1973 contra Israel, y la tercera derrota árabe, los productores árabes de petróleo declararon un embargo de crudo, incrementaron el precio del petróleo en cuatro veces, redujeron la producción y clasificaron a los países importadores en amigos, enemigos o neutrales.
Esta vez, las maniobras de Francia para alinear a la CEE con la política árabe anti israelí creando un bloque fuerte Euro - árabe tuvieron éxito.

Los nueve países de la CEE, reunidos en Bruselas (6 de noviembre de 1973) publicaron una resolución conjunta, que aprobaba la política franco - árabe en lo que se refiere a Israel.
En 1974 se fundó la Asociación Parlamentaria de Cooperación Euro - Árabe, para consolidar la cooperación política, económica y cultural entre Europa y el mundo árabe.

La asociación tenía cerca de 600 miembros en los 18 parlamentos nacionales de los países de la Unión Europea ampliada (UE), así como en el Parlamento Europeo – y todas las principales tendencias de la política europea estaban representadas.

Esta asociación organizó reuniones regulares con líderes y políticos árabesy sirvió como canal entre ellos y los gobiernos europeos, la presidencia del Consejo de Ministros europeo, y la Comisión de Comunidades Europeas.
En otras palabras, era el lobby árabe más poderoso que funcionaba mediante mecanismos europeos, construido en el seno de las instituciones europeas para influenciar la política europea en su cumbre.

En los años siguientes, este organismo fue reforzado con una estructura cultural, económica y política bautizada como el Diálogo Euro - Árabe, que unió en lo más alto a la CEE – para convertirse más tarde en la Unión Europea – y los países de la Liga Árabe.

Los europeos intentaron sustentar el Diálogo sobre las relaciones económicas, mientras que los países árabes ligaron los mercados financieros y de crudo con el alineamiento europeo en sus políticas anti israelíes.
Incluso aunque algunos países se mostraban reticentes a seguir esta trayectoria, las proclamas conjuntas de la UE referentes al conflicto árabe israelí aprobaban los puntos anti israelíes establecidos previamentepor la Segunda Conferencia Islámica de Lahore, Pakistán (febrero de 1974).

En adelante, una diplomacia de asociación ligaría a los países árabes - musulmanes y a la UE, desarrollada en los foros internacionales y especialmente en las decisiones referentes al conflicto de Oriente Medio.

Durante los simposios euro - árabes, la amenaza del petróleo era enarbolada y se ejercía presión sobre la UE, como recordatorio de que las relaciones económicas estaban inexorablemente ligadas al alineamiento político de Europa con la política árabe antisionista.

Sin embargo, el Diálogo no se restringió a influenciar la política exterior europea contra Israel y a separar Europa de América, también pretendíaestablecer una presencia árabe - musulmana masiva en Europa mediante la inmigración y el asentamiento de millones de musulmanes con los mismos derechos para todos, inmigrantes y nacionales por igual.

Esta política se esforzó por integrar a Europa y al mundo árabe musulmánen un sólo bloque político y económico, mezclando poblaciones (multiculturalidad) al tiempo que debilitando la solidaridad transatlántica y aislando a América.

Para facilitar el asentamiento musulmán en Occidente, se impusieron cambios en la escuela pública, las universidades y la vida social.Los libros de texto fueron reescritos con vistas a aliviar la susceptibilidad musulmana, y los estudios de Oriente Medio e historia islámica pronto se adaptaron a las normas árabe - musulmanas y a su visión del mundo.

Se impusieron repetida y enfáticamente recomendaciones de extender el conocimiento del árabe en Europa, y el aprendizaje de su historia y civilización islámicas superiores.
Cuando se tomaban estas decisiones, después se implementaba mediante el mecanismo del Diálogo, que abarcaba cada país de la UE, una profunda islamización cultural — mediante la red de escuelas, universidades y el bendito clero islamófilo — condicionando lamentalidad de dos generaciones de jóvenes europeos.

A esta transformación cultural se añadió desde dentro de la presión demográfica de la cada vez más numerosa inmigración musulmana y, sin que faltara, la simbiosis a todos los niveles con el mundo árabe quela acompañaba.
Esta simbiosis construida en el sistema de Diálogo Euro - Árabe, y por lo tanto aprobada por las más altas autoridades políticas de la UE, abarcó la colaboración en la publicación de libros, los intercambios universitarios, la televisión, la prensa y la radio, el acercamiento teológico, jornadas de jóvenes y la intensa colaboración entre numerosas organizaciones no gubernamentales, actividades humanitarias, sindicatos de trabajadores y relaciones económicas y financieras.

Se proporcionó entrenamiento militar, científico y nuclear como, por ejemplo, el programa nuclear de Francia con Irak, que culminó en la construcción del reactor nuclear de Osirak, destruido por Israel en 1981.

El desarrollo de esos lazos complejos entre el mundo árabe - musulmány la UE fue condicionado, en su núcleo, por una política anti israelí y antiamericana, siendo la ambición árabe separar a Europa de su aliado atlántico.

Conforme el terrorismo islámico y palestino se desarrollaba, la UE — impaciente por salvar sus múltiples y cada vez mayores interesesen el mundo musulmán — acusó a Israel y a Estados Unidos de provocarlo.

En lugar de afrontar el terrorismo islámico, los líderes europeos recurrieron al apaciguamiento mediante la condena de Israel.
El antisemitismo, integrado en las relaciones euro - árabes en desarrollo, se convirtió en una subcultura europea de odio, de inmigración y desinformación, nutrida mediante la dinámica interna del Diálogo Euro - árabe que condujo al ascenso de Eurabia.

Las opiniones opuestas fueron silenciadas para mantener una façade monolítica de corrección islámica en la prensa y en las publicaciones.
A partir de septiembre del 2000, el estallido del terrorismo palestino dentro de Israel promovió una violenta ola antisemita en Europa, dado que ésta se ha convertido en el corazón del arabismo.

Francia, Alemania y Bélgica, la troika que lidera Eurabia, impuso órdenes monolíticas para la UE y sus satélites africanos.
Una alianza con la Organización de la Conferencia Islámica, que abarca a 56 países, proporcionaría supremacía mundial en la ONU en algunos temas.

La confianza del bloque Euro - Árabe en la “legitimidad internacional” de la ONU se basa en su virtual control de este foro. Esencial para lapolítica de la Liga Árabe en lo referente a Israel, Arafat — el padrino del terrorismo internacional — fue el regulador clave entre la UE y los árabes.
La UE pasó a ser la principal fuente financiera de la Autoridad Palestina, y hasta la fecha el Parlamento Europeo rechaza cualquier investigación del uso dado a más de 1 billón de euros de fondos europeos del contribuyente transferidos a Arafat.

La crisis iraquí enfrenta hoy a los gobiernos de la UE con tres décadas de política pusilánime basada en el crudo, los mercados, los beneficios económicos a corto plazo y una ambición imperialista de dominación.

Hoy en Europa es prácticamente imposible controlar el terrorismo islamista, ya sea desde dentro o desde fuera.
Tampoco puede aceptar la UE la destrucción de la simbiosis polifacética creada por todos los partidos políticos europeos con el mundo árabe y musulmán, en detrimento de su propia seguridad nacional.

Europa ha sufrido un cambio estructural y demográfico profundo, que no es percibido todavía completamente por los europeos, mucho menos por los americanos.
Esta transformación de una civilización y cultura judeo cristiana mediante fuertes tendencias de islamización crea los argumentos sociales, políticos y culturales para confrontaciones que podrían provocar peligrosas implosiones sociales.

El alejamiento de los europeos de América no se debe, en consecuencia,a sus requisitos morales superiores, como algunos analistas superficiales escriben.
En su lugar, este abismo revela un terror traumático a un terrorismo que la UE siempre ha rehusado reconocer, echando la culpa en su lugar a Israel y a América.
Revela la preservación, a cualquier precio, de las dictaduras árabes y musulmanas, Arafat incluido, con quien la UE construyó su estrategia política económica e internacional, su poder y su seguridad.
Y, más amenazante, indica una profunda transformación, una mutación,mediante la cual una civilización se derrumba hacia la “dhimmitud”.

Nota del autor: Dhimmitud se deriva de la entrega del clero y los líderes políticos cristianos a los ejércitos musulmanes de la yihad, y la sumisión a la dominación islámica tanto de sus tierras como de sus pueblos. A cambio, reciben un compromiso de protección (“dhimma”) del soberano musulmán - y el cese de la guerra de la yihad. Esta “protección” estaba sujeta al pago de una tasa (jizya) frutode la extorsión a las poblaciones cristianas y judías derrotadas (dhimmis). A veces, la sumisión cristiana al Islam se arraigaba en la ambición personal. La dhimmitud indujo a menudo al auto odio y al odio a los judíos y a los cristianos que se oponían a la dominación musulmana. La dhimmitud cristiana ha sido una fuerza mundial para la islamización a través de la historia.

Por Bat Ye'or