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19.1.11

Suecia ya no es el oasis de tolerancia que fue en otros tiempos con los musulmanes

Este reportaje sobre Suecia lo publicó el Magazine de la Vanguardia el 16/01/2011.
Considero que el reportaje que facilita la revista Magazine sobre El país que defendía con orgullo sus políticas de asilo e inmigración, las más generosas de Europa, puede ser de gran interés para los lectores del Blog, y un aviso para los incrédulos, sobre todo es importante tener en cuenta el cambio de “buenismo” que tanto enorgullecía a sus cuidadnos con la inmigración, para dar un cambio tan radical en pocos años.
Suecia ya no es el oasis de tolerancia que fue en otros tiempos. En los últimos tres meses ha sufrido el primer atentado islamista, y hartos de una inmigración incapaz de integrarse en la sociedad, están optando por dar el voto a partidos anti-inmigración. Quizás sea demasiado tarde


Diversidad de la Universidad de Malmö

Suecia

La revisión de un modelo

Texto de Gemma Saura
Fotos de Xavier Cervera

Hay cosas en Suecia que sólo se dicen off the record. “La integración es un fiasco”, admitió a los diplomáticos estadounidenses un alto cargo del Ayuntamiento de Göteborg. Mientras en Alemania la canciller Merkel no tiene reparos en afirmar ante multitudes que la multiculturalidad ha fracasado, la frase es una de las revelaciones Wikileaks en un país que ha hecho un estandarte de sus políticas de asilo e inmigración –las más generosas de Europa– y siempre se ha visto a sí mismo como un oasis de civismo y tolerancia.

Hace ya algún tiempo que los suecos están descubriendo el espejismo. Sólo en lo últimos tres meses, han sufrido su primer atentado islamista –perpetrado por un refugiado iraquí–, un pistolero ha sembrado el terror entre los inmigrantes en Malmö y un partido xenófobo, Demócratas de Suecia, ha entrado en el Parlamento.

“Hemos dejado de ser una excepción en Europa y eso es una grandísima frustración para los buenos demócratas suecos, que siempre habían creído, aunque sin decirlo abiertamente porque resultaría grosero, en la superioridad moral de Suecia”, dice Anders Hellström, investigador en el Instituto de Migración y Diversidad de la Universidad de Malmö.

Con 90.000 de sus 300.000 habitantes nacidos en el extranjero y 176 nacionalidades distintas, Malmö, en el sur de Suecia, está en el epicentro de la sacudida. Sólo esta ciudad ha dado más permisos de residencia a refugiados iraquíes en el 2008 que Francia, España, Reino Unido, Alemania, Noruega y Dinamarca juntos.


Aquí está también Rosengård, lo más cercano a un gueto que existe en Suecia, hogar de 20.000 inmigrantes, la mayoría musulmanes, y con una tasa de paro superior al 50%.
En diciembre del 2008 fue escenario de enfrentamientos a pedradas entre jóvenes y la policía tras el desalojo de un sótano usado como mezquita cuyo permiso de alquiler no había sido renovado. Los disturbios se repitieron este verano cuando la selección israelí llegó a la ciudad para competir en la Copa Davis. En septiembre, la policía halló un subfusil en la habitación de un adolescente, que no fue detenido por ser menor.

Cuna de la socialdemocracia sueca, el Ayuntamiento de Malmö ha estado en manos de la izquierda de forma casi ininterrumpida desde la introducción del sufragio universal en 1919.
Pero su hegemonía retrocede. Como en tantas ciudades postindustriales en Europa, la extrema derecha ha hallado aquí un bastión. En las últimas elecciones, los Demócratas de Suecia obtuvieron un 10,1% de los votos, casi el doble de la media nacional (5,7%).

Es un signo, pero no el único, de que el buenismo sueco comienza a agrietarse. En el 2007, el alcalde se unió a los de Göteborg y Södertalje –son las tres ciudades con más extranjeros– para exigir al Gobierno que las municipalidades puedan restringir la entrada de inmigrantes. Los tres son socialdemócratas, el partido que ha abrazado el internacionalismo desde que Olof Palme lo elevó a valor nacional. Para más señas, el de Malmö, Ilmar Reepalu, es nacido en Estonia.
¿Qué está ocurriendo para que un alcalde, rojo e inmigrante, cuestione las políticas de inmigración?

La ultraderecha blande Rosengård como prueba de que la inmigración es un problema. “Hay mucha gente allí que no habla ni una palabra de sueco, gente que no tiene trabajo ni lo quiere porque vive de los subsidios. Gente que pretende vivir según las leyes islámicas –dice Magnus Olsson, líder de los Demócratas de Suecia en la ciudad–. Y luego está la violencia: un sueco no puede ni poner los pies en ese barrio”.

“Si pareces sueco, es decir, si pareces un racista, mejor no vengas por aquí porque te atracarán seguro”, reconocen Deniz y Amet, dos primos de origen turco de 15 y 13 años, vecinos de Rosengård. En su instituto, comentan entre risas, sólo hay un sueco “de verdad”. Porque ellos, aunque sus madres ya nacieron en este país, no se sienten suecos. “Tampoco turco. En el medio”, dice Deniz. Los dos adolescentes no se ponen de acuerdo sobre si la imagen de gueto peligroso es merecida.

–Se magnifica todo lo que ocurre. Porque a la policía no le gustamos –dice Amet.
–A mí tampoco me gustaría Rosengård si fuera policía
–replica Deniz.
–Sólo digo que las cosas pasan por algo. La policía nos insulta, nos llama “monos”, quiere cerrarnos las mezquitas.

mezquita de Malmö
A unos doscientos metros de esta conversación se levanta sobre la nieve la mezquita. “Es la más antigua de Escandinavia y la mayor de Suecia”, explica con orgullo su fundador, Bejzat Becirov, un albanés de Macedonia emigrado en 1962. Con dos minaretes, incluye una biblioteca y una escuela primaria, con 220 alumnos, donde “lo único que difiere de las escuelas convencionales son cuatro horas de islamología a la semana”, afirma la maestra Cecilia Hallström. Sueca y cristiana, por cierto.

También aquí saben que la multiculturalidad sueca tiene sus sombras. Desde su construcción en 1983, la mezquita ha sufrido unos 300 ataques: desde cristales rotos, grafitis o un cochinillo en la sala de oraciones, hasta el incendio del 2003, que dejó el edificio gravemente dañado y la escuela calcinada. La última agresión, más alarmante, fue la noche del 31 de diciembre del 2009, cuando alguien disparó a través de una ventana a un imán que escribía en el ordenador. La bala le rozó el cuello y quedó incrustada en un mueble.

Becirov no quiere dejarse vencer por la amargura. Sólo cuando mira el cristal agujereado se le escapa un reproche hacia la policía, que en todos estos años no ha detenido a nadie en relación con los ataques. La conjetura es que el hombre arrestado a principios de noviembre sospechoso de matar a una persona y herir a varias en una cadena de tiroteos contra inmigrantes es el mismo que disparó al imán. “Pero quién sabe”, suspira Becirov.

“Cuando llegué a Suecia en 1969 era un país totalmente distinto al que es hoy, y el cambio ha sido a mejor –recuerda Nimet Nesimi, también de origen albanés macedonio y cofundador de la mezquita–. Antes, la sociedad era mucho más cerrada, había una fobia al extranjero. Hoy, hasta el ministro de Integración vino a visitar esta mezquita nada más tomar posesión del cargo. Pero todavía hay gente que no nos quiere aquí”.

Antigua ciudad naviera que perdió uno de cada cuatro empleos con la crisis industrial, Malmö no empezó a salir del pozo hasta finales de los noventa. La reinvención vino de la mano de la universidad (abierta en 1998), el puente de Öresund que une Malmö con Copenhague –inaugurado en el 2000, hoy un 10% de la población trabaja en la capital danesa–, el ingreso sueco en la UE (1995) o el espectacular rascacielos de Calatrava, el Turning Torso (2005).

“El resultado ha sido una ciudad segregada –afirma Daniel Sandström, editor del principal diario regional, Sydsvenskan–. Porque en esta transición de un pasado industrial al posmodernismo consumista ha habido muchos ganadores, pero también perdedores. Y entre los perdedores, además de los inmigrantes con menos posibilidades, está la gente del pasado industrial, los que se han quedado atrás”.

Aquí es donde entra la ultraderecha. “En la era industrial, los socialdemócratas tenían una narrativa para las capas menos acomodadas, que consistía en prometer un futuro mejor a través de la modernización –dice Sandström–. Pero en la era posmoderna, los socialdemócratas ya sólo se dirigen a las clases medias consumistas. Han sido los Demócratas de Suecia quienes han encontrado una narrativa para los perdedores: culpar a los inmigrantes de las penurias, de los recortes en el Estado de bienestar”.

Es el mismo esquema que se ha repetido en Marsella o en Rotterdam. El mismo cóctel antiinmigración y antiislam, que con tanta fortuna está explotando la extrema derecha europea, ha calado fuerte en los viejos feudos de la izquierda. Los Demócratas de Suecia han obtenido sus mejores resultados en Almgården, un barrio de clase obrera colindante con Rosengård. Uno de cada tres ha votado por ellos. La hostilidad se siente en el aire.

Annika Franklin es pedagoga en la guardería de Almgården, agazapada entre los altos bloques de vivienda barata. “Trabajar aquí es muy duro. Los niños tienen situaciones muy complicadas en casa: familias desestructuradas, madres solteras jovencísimas, historiales de abusos y maltratos… Y este otoño ha sido el peor, nunca habíamos visto niños tan trastornados psicológicamente”.
Franklin se reúne a diario con los padres, que necesitan “tanta o más ayuda” que los pequeños. “A veces son madres solteras que trabajan, a veces simplemente es que no saben qué hacer con sus hijos. Tratan de dejarlos aquí el máximo tiempo posible. Están muy perdidos y necesitan un tipo de apoyo que la sociedad no puede darles. Y es un círculo vicioso, porque el niño desatendido de hoy será el padre adolescente de mañana”.

También debe luchar contra el racismo. “Nadie quiere decir en público que vota a la extrema derecha. Pero de repente oyes a un niño de tres años diciendo que los árabes lo destruyen todo, y sabes que sólo repite lo que ha oído en casa”, dice.

Torgny Anderberg, un pastor protestante, y Mujidine Shirinov, un imán de origen uzbeko, intentan tender puentes entre Almgården y Rosengård desde una parroquia situada justo en el límite entre los dos barrios. “A ambos lados de la carretera hay pobreza. Lo triste es que unos culpan a los del otro. ‘Nos quitan nuestras casas, nuestros trabajos, nuestros subsidios’, dicen. Necesitan un cabeza de turco. Y se olvidan de mirar arriba, donde están los verdaderos responsables –reflexiona el pastor–. ¡Falta concienciación! En lugar de luchar los unos contra los otros deberíamos unirnos contra los que ­mandan”.

El imán asiente: “A ambos lados hay actores que se benefician del odio y lo alimentan. Yo recuerdo a los fieles que la mejor forma de ser un buen musulmán es ser un buen vecino, un bueno compañero de trabajo, un buen padre. Contribuir en la sociedad. Para reclamar los derechos antes hay que cumplir las obligaciones”.

Uno de los proyectos que más les enorgullecen es Trappan (significa escaleras), que emplea a diez mujeres inmigrantes en un servicio de catering de comidas y un taller de ropa. Para muchas, pese a llevar hasta 20 años en Suecia, es su primer empleo.
La incorporación al mercado laboral es la gran asignatura pendiente. “Los inmigrantes no vienen para vivir de subsidios –señala Martin Ådahl, ex economista del Banco Central–. Pero actualmente el mercado les da muy pocas oportunidades, pasan años antes de que puedan acceder a un empleo. Y sin trabajo no hay integración”.

María Escalante, peruana de 52 años, lo sabe bien. Hoy tiene una reputada chocolatería en Malmö, pero el camino hasta aquí no ha sido fácil. Emigró a Suecia hace 30 años. Pese a tener un título universitario, nunca logró salir de la precariedad. Trabajó de profesora de español, de mujer de la limpieza, “siempre con sueldos ínfimos”. Hasta que decidió, hace 12 años, salir a buscar la oportunidad que la sociedad no le daba y montar su propio negocio. Pasaron meses antes de que consiguiera un contrato de alquiler o un crédito bancario. “Puedes tener nacionalidad sueca, pero igual eres extranjera –dice María, que asesora a mujeres inmigrantes–. Les digo: como extranjero todo te costará al menos cinco veces más que a un sueco, debes estar preparado para no cansarte”.

“Malmö ha pasado de 235.000 habitantes en 1995 a 300.000 hoy. Es muy difícil de absorber, tenemos problemas de empleo, de vivienda. Ya no somos capaces de ofrecer a los inmigrantes un buen punto de comienzo. No puede ser que sólo tres o cuatro ciudades soporten todo el peso de la inmigración. Otras localidades deben asumir también su responsabilidad”, dice Kent Andersson, vicealcalde y socialdemócrata.

A la luz de lo que se oye últimamente en Europa, estas palabras pueden no parecer gran cosa. Pero marcan un antes y un después en Suecia. Sin embargo, todavía hay un consenso en el establishment –incluidos los conservadores– en no dejarse absorber por el remolino que problematiza la inmigración.

“Cuando se experimenta un cambio tan intenso en tan poco tiempo vienen grandes problemas, no voy a negarlo. Pero también grandes oportunidades –dice Andersson–. Mientras muchas ciudades europeas se enfrentan a una crisis demográfica, en Malmö la mitad de los habitantes tiene menos de 36 años. Y sí, es cierto, no todo el mundo habla un sueco perfecto. Pero también es cierto que hay pocos idiomas en el mundo que alguien en Malmö no sepa hablar a la perfección. Y, desde luego, no queremos ser como Dinamarca”.

Si Suecia tiene una de las políticas de inmigración más generosas de Europa, los vecinos daneses posiblemente tienen la más restrictiva. En gran parte, debido a la influencia del xenófobo Partido Popular Danés (tercera fuerza, 14% del voto). Su líder, Pia Kjaersgaard, celebró el triunfo de los Demócratas de Suecia con una declaración que levantó ampollas al otro lado del estrecho: “Por fin Suecia es un país normal”.

“Estoy harto de que empresarios daneses me cuenten los problemas que tienen debido a la política de inmigración –señala Andersson–. Este año la Universidad de Copenhague ha perdido a dos reputados profesores extranjeros, que se han negado a llevar a su familia a un ambiente tan hostil”.

El endurecimiento en Dinamarca se ha dejado sentir en Malmö, que con la construcción del puente de Öresund se ha convertido prácticamente en un nuevo suburbio de Copenhague. Viven unos 9.000 daneses, la mayoría porque Suecia es más barata. Pero también hay un fenómeno paralelo, cada vez más significativo: daneses con parejas extranjeras que no tienen más remedio que emigrar al país vecino.

Es el caso de Thomas Christensen y Elina Zanina, recién casados. Elina es rusa, y la nueva ley de inmigración –reendurecida en noviembre– le exigía aprobar un examen de lengua, historia y cultura danesa… al cabo de sólo tres meses. Pero el factor determinante ha sido económico. Thomas tenía que aportar un depósito de 16.000 euros, inmovilizado en un banco durante siete años, como garantía de que puede mantener a ambos y que ella no va a ponerse a pedir ayudas.
“Me da vergüenza admitirlo, pero nunca me había sentado a leer las leyes de inmigración de mi país. Cuando tuve que hacerlo, no me lo podía creer. Sentí mucha vergüenza por Dinamarca. ¿Qué es esto? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”, se pregunta Thomas mientras hace las maletas. Y Elina dice: “Nos vamos a Suecia, allí no tienen miedo a los inmigrantes”.

NO SON FUEGOS ARTIFICIALES, ESTO ESTÁ SUCEDIENDO EN MALMÖ

Este vídeo de noticias de la televisión sueca muestra lo que está pasando. Durante los últimos días el caos en Rosengard es lo más parecido a una intifada en toda regla, con "jóvenes" lanzando bombas incendiarias y disparos de fuegos artificiales a la policía.



La islamización de Suecia




Abandonan Suecia ante el aumento de ataques antisemitas de musulmanes




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24.2.10

Los judíos de Malmö abandonan Suecia


Los judíos de Malmö abandonan Suecia tras agresiones antisemitas

Huyen de la persecución musulmana en Malmo, una ciudad de Suecia,
país ejemplo de tolerancia y libertad. Se van a Estocolmo, Inglaterra o Israel. Se van de la ciudad que les acogió con los brazos abiertos cuando fueron rescatados de los campos de concentración nazis.

En 2009 tuvieron que padecer la quema de la capilla, me imagino que sería su sinagoga, en definita, un lugar de oración donde se reunían más de 700 judíos. Deben presenciar cómo sus cementerios judíos están siendo repetidamente profanados. A los que regresan de rezar se les maltrata de camino a sus casas mientras hombres enmascarados gritan canciones en las que introducen la palabra 'Hitler' con frecuencia.

Lo más curioso del caso es que se cumple lo que venimos diciendo desde hace ya un tiempo, y es esa extraña pero eficaz unión de la izquierda y el Islam, de la que ya nos advertía Oriana Fallaci. Los judíos de Malmo no solo señalan a los musulmanes fanáticos y a sus compañeros racistas de la nueva facción nacional de Neo-Nazi. Ellos también acusan a Ilmar Reepalu, el alcalde de izquierda que lleva 15 años en el poder. Le acusan de su fracaso al protegerles.

Los crímenes de odio contra los judíos se duplicaron el año pasado en Malmö. Casi ochenta personas fueron agredidas por su confesión religiosa, lo que está provocando un éxodo de esta comunidad hacia otros países.


Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.


29/01/2010 Algunos residentes judíos en Malmo están furiosos después de que el alcalde sueco de la ciudad, Ilmar Reepalu, equipara al sionismo con el antisemitismo en una entrevista publicada en el Día Internacional de Recuerdo del Holocausto.

Durante una entrevista con el periódico Skanska Dagbladet, Reepalu fue preguntado si él consideraba necesaria una condena del antisemitismo en Malmo. El alcalde respondió diciendo que “Malmo no acepta el antisemitismo y tampoco acepta el sionismo” señalando que ambas ideologías constituyen posiciones extremistas dirigidas contra ciertos grupos.

Reepalu añadió que los judíos locales también tienen una parte de responsabilidad por la actitud general hacia ellos y añadió que ellos “tienen la posibilidad de influir en la forma en que son vistos por la sociedad.” El alcalde luego pidió a la comunidad judía local de Malmo que “se distancie de los ataques israelíes contra la población civil de Gaza.”

“Pero en lugar de hacer esto, la comunidad judía prefirió realizar una manifestación a favor de Israel,” señaló, añadiendo que tal acción “puede enviar un mensaje equivocado a otros.”

Libertad Digital - 24/02/2010 "Nunca pensé que vería este odio otra vez en mi vida, y no en Suecia, desde luego", declara la señora Popinski a The Daily Telegraph. Ella sobrevivió al Holocausto y reside en Malmö desde hace 60 años: "Este nuevo odio proviene de los inmigrantes musulmanes", asegura antes de apuntar: "El pueblo judío ahora tiene miedo".

Pero los judíos de Malmö, sin embargo, no señalan directamente con el dedo a los musulmanes. Sus críticas van dirigidas al sector neonazi. Además, acusan a Ilmar Reepalu, el alcalde de izquierda que ha estado en poder durante los últimos 15 años, de dejarles desprotegidos.

Sólo durante el último año en esta localidad han quemado una sinagoga que daba servicio a 700 fieles, y han profanado varios cementerios. Hombres encapuchados les cantan alabanzas a Hitler cuando pasean por las calles, y los judíos de Malmö se sienten desbordados.

Reepalo está en el centro de la polémica por asegurar que el "antisemitismo desnudo" que perciben los judíos en realidad es sólo una triste, pero irremediable consecuencia de la política de Israel en Oriente Medio.

A pesar de que estos puntos de vista no son para nada inusuales en la izquierda europea que peca de parcialidad con Palestina, los judíos consideran que estas afirmaciones alientan a los jóvenes exaltados musulmanes a acosarlos y atacarlos.

Como consecuencia de estas acciones, el futuro se pinta muy sombrío. Según una estimación que publica el diario británico, alrededor de 30 familias judías ya se han marchado a Estocolmo, Inglaterra o Israel y otras tantas se están preparando para hacerlo.

La señora Popinski asegura que los alumnos musulmanes le "ignoran cuando hablo de mis experiencias en los campos de concentración" y considera que es "por lo que sus padres les dicen acerca de los judíos". "El odio de Oriente Medio han llegado a Malmö. Las escuelas en las zonas musulmanas de la ciudad simplemente invitan a los supervivientes del Holocausto a no hablar más", asegura.

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Malmö, problemas con la inmigración

Malmö - Suecia

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26.12.08

Disturbios en Suecia por el cierre de una mezquita (Videos)





Cerca de un centenar de jóvenes de origen musulmán han provocado graves disturbios en la localidad sueca de Malmo, en el sur del país, al protestar por el cierre de una mezquita y un centro cultural islámico.

La policía local ha informado de que, por segunda noche consecutiva, los manifestantes lanzaron piedras contra las fuerzas del orden, montaron e incendiaron barricadas y prendieron fuego a varios vehículos.

Los disturbios tienen su origen en el cierre de una mezquita y un centro cultural islámico en el barrio de Rosengaard, de elevada población inmigrante, en su mayoría procedente de Kosovo, Irak, Líbano y Bosnia.

El propietario del edificio no renovó los contratos de alquiler del inmueble, ya que tiene intención de utilizarlo para otros fines.

Tras el cierre, un grupo de jóvenes ocupó en noviembre el edificio, hasta que esta semana la policía procedió a su desalojo, lo que ha dado pie a los enfrentamientos y disturbios.

La policía señaló que no se han registrado hasta ahora heridos en los enfrentamientos, aunque tampoco ha informado sobre posibles detenciones.

Terra Actualidad - EFE


Más información: El cierre de una mezquita en Suecia, provocó grandes enfrentamientos

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13.12.08

El cierre de una mezquita en Suecia, provocó grandes enfrentamientos


Cientos de jóvenes musulmanes se echan a la calle en Suecia por el cierre de una mezquita

Convierten Malmö en un infierno durante tres noches con tácticas de guerrilla

La ocupación durante las tres últimas semanas de una mezquita en el barrio de Rosengard -la Rosaleda-, en la sureña ciudad de Malmö, y su desalojo a cargo de la policía sueca el pasado lunes han desencadenado violentos enfrentamientos entre los agentes del orden y grupos de inmigrantes musulmanes.

Durante tres noches consecutivas se han librado en la barriada verdaderas batallas campales, con tácticas propias de la guerra de guerrillas por los ocupantes de la mezquita y sus simpatizantes, que reúnen a varios centenares de inmigrantes musulmanes. Lanzamiento de adoquines y cócteles molotov, petardos de gran tamaño, artefactos explosivos de fabricación casera, y hasta algún disparo aislado de arma corta han menudeado durante las tres noches de enfrentamientos.

La Policía, que ante la perspectiva de una cuarta noche de algaradas pidió ayer refuerzos a las prefecturas de las provincias limítrofes, ha hecho cuanto ha podido por contener la oleada de violencia. Enmascarados por sus pasamontañas para proteger sus identidades, embutidos en sus monos negros antidisturbios, protegidos por cascos y escudos y armados sólo con porras y cañones de agua, ya que por ley tienen prohibido emplear otro tipo de armamento en la contención de manifestaciones, los agentes se han visto por momentos desbordados.

En la noche del jueves, hasta una docena de incendios en vehículos y mobiliario urbano trajeron a bomberos y agentes de cabeza. Y la pasada noche no presentaba mejores perspectivas, sino todo lo contrario, ya que grupos de anarquistas daneses, siempre dispuestos a oponerse a la autoridad sea donde sea, habían amenazado con sumarse a la «diversión».

Población inmigrante


Los graves disturbios de Malmö -la tercera ciudad de Suecia, al sur del país, de unos 300.000 habitantes y con una alta presencia de inmigrantes musulmanes de origen libanés, bosnio, iraquí y kosovar- empezaron el pasado 24 de noviembre con la ocupación pacífica de una mezquita y el centro cultural islámico anexo, situados en los sótanos de un inmueble, por unas docenas de jóvenes musulmanes. La protesta se originó semanas antes, cuando el propietario del local decidió no renovar el alquiler alegando necesitarlo para otros menesteres. Una vez que hubo recurrido a la justicia, el local quedó precintado.

Corrió entonces como la pólvora entre la comunidad musulmana el rumor de que el dueño pretendía ceder el local a una asociación cultural cristiana. El virus del enfrentamiento interreligioso había sido inoculado. Y fue cuando los grupos de descontentos decidieron actuar como «okupas». Tres semanas después, la policía procedía a su desalojo, y la insurrección de buena parte de la comunidad musulmana de Rosengard estaba servida.

Alrededor de una veintena de personas han sido arrestadas en los disturbios, aunque casi todos eran menores y han quedado en libertad. No ha habido heridos graves y los daños han sido evaluados por la municipalidad en un millón de coronas, unos 105.000 euros.

Juicio contra «míster Terror»

La policía sueca sospecha que la ola de disturbios, que parece estar bien coordinada, pudiera guardar alguna relación con el juicio que se sigue, precisamente en Malmo desde el pasado jueves, contra Jalid al-Yousef, un musulmán nacionalizado sueco de 43 años al que se acusa de financiar a movimientos terroristas como Hamás y las «Brigadas de los Mártires de al-Aqsa», y de reclutar jóvenes decididos a inmolarse en atentados suicidas. Presidente de la Fundación Al-Aqsa, la fiscalía le imputa el envío de varios millones de coronas suecas, durante los últimos cinco años, a grupos vinculados al terrorismo islamista.

Carmen Villar Mir| Estocolmo
ABC.es



Cerca de un centenar de jóvenes de origen musulmán han provocado graves disturbios en la localidad sueca de Malmo, en el sur del país, al protestar por el cierre de una mezquita y un centro cultural islámico.

La policía local ha informado de que, por segunda noche consecutiva, los manifestantes lanzaron piedras contra las fuerzas del orden, montaron e incendiaron barricadas y prendieron fuego a varios vehículos.

Los disturbios tienen su origen en el cierre de una mezquita y un centro cultural islámico en el barrio de Rosengaard, de elevada población inmigrante, en su mayoría procedente de Kosovo, Irak, Líbano y Bosnia.

El propietario del edificio no renovó los contratos de alquiler del inmueble, ya que tiene intención de utilizarlo para otros fines.

Tras el cierre, un grupo de jóvenes ocupó en noviembre el edificio, hasta que esta semana la policía procedió a su desalojo, lo que ha dado pie a los enfrentamientos y disturbios.

La policía señaló que no se han registrado hasta ahora heridos en los enfrentamientos, aunque tampoco ha informado sobre posibles detenciones.

Terra Actualidad - EFE


Disturbios en Rosengård, Malmö, al sur de Suecia

Rosengård (jardín o parque de rosas) un barrio de la ciudad de Malmö, al sur de Suecia, ha vuelto a los titulares de los períodicos tras el accionar de una decena de jóvenes que protestan contra el cierre de un local cultural donde funcionaba una mezquita.

Los títulos de prensa, en una traducción literal sería “violentos distubios”, “revuelta” alertan hasta a los propios habitantes de Malmö, que apenas se enteraron por la prensa de los incidentes en ese barrio habitado mayoritariamente por inmigrantes, muchos de ellos de origen árabe.

Sin embargo, la vida comercial en esa zona seguía a su ritmo normal.

El tenor de los titulares permitía creer que la revuelta de jóvenes árabes en Rosengård tenía las mismas proporciones que la de los estudiantes de Grecia. Sin embargo, la diferente entre u y otro hecho era la misma que su distancia geográfica.

La ausencia de periodistas en la zona –más allá de algún camarófrago o fotógrafo es general-. El diario de la ciudad, el conservador Sydsvenska Dagbladet, usa las declaraciones de un fotógrafo para la crónica de los hechos.

No es la primera vez que la prensa sueca realiza sus crónicas de incidentes basada exclusivamente en las declaraciones de los voceros policiales.

El pasado año, el sindicato de periodista advirtió sobre el hecho en incidentes en la ciudad de Gotemburgo. Entonces también titularon sobre disturbios, rotura de vidrios y lanzamientos de piedras contra la policía en dos barrios de inmigrantes. Sin embargo después se comprobó que todo había sido una falsa alarma. Ningún medio de comunicación se había dignado a enviar un periodista a comprobar los hechos. La palabra de la policía era la única y suficiente prueba, hasta que la propia policía debió admitir que nada de eso había pasado.

Al parecer, la protesta de los jóvenes ha venido a servir con anillo al dedo a los promotores de la xenofobia, a los que promueven el antiislamismo, a respaldar las nuevas medidas de espionaje a los ciudadanos que comenzará a aplicar la Policía de Seguridad (Säpo), al juicio contra una fundación palestina acusada de financiar a Hamas, y de paso, al reclamo de aumento salarial de una de las policías más inefectivas del mundo (97% de los hurtos queda sin aclarar).

El origen de la disputa

En un sótano local arrendado a una empresa privada, una Asociación Cultural Islámica, desarrollaba su trabajo social con los jóvenes y mantenía una mezquita en el lugar. Según algunos investigadores, el centro se identificaba con la interpretación del Islam “salafi”, considerada ultra ortodoxo y radical contra todo lo no musulmán.

El pasado mes de octubre, la empresa propietaria del local decidió no renovar el alquiler y solicitó la desocupación del sótano.

La Asociación Cultural Islámica decidió presionar a la empresa para renovar el alquiler ocupando el local el 24 de noviembre, y protestando a través de la prensa. Después de unos días la Asociación Cultural cedió, entregó las llaves del local y se disolvió.

Sin embargo, varios de los jóvenes que sostenía la ocupación desoyeron a sus mayores, crearon su propia asociación y resolvieron mantener la ocupación del local.

El pasado lunes 15 de diciembre, la policía ingresó al local y precedió al desalojo forzoso. No se produjo ningún incidente.

Los jóvenes resolvieron acampar en un jardín frente al edificio, por lo que la policía resolvió tapiar el local con maderas, y finalmente instalar tres contenedores para tapar el acceso al local.

Como en casi todos los barrios segregados del mundo, la presencia policial despierta sospecha e irritación. Al poco tiempo los jóvenes comenzaron a lanzar fuegos artificiales y explosivos de navidad contra los policías. De alli al lanzamiento de piedras y la quema de basura en las calles y algunos contenedores de residuos.

Este Parque de Rosas (Rosengård) está a menos de 15 minutos de bus del centro de la ciudad que en total tiene 220.000 habitantes. Sin embargo, es como una ciudad aislada. Una amplia avenida la atraviesa desde el centro hasta el anillo periférico. Sin tener en cuenta los titulares de prensa, los habitantes de Malmö ignoran la “revuelta”.

La policía parece dispuesta a seguir haciendo acto de presencia, y como dijo su vocera, “defender la propiedad privada”, y ya está promoviendo el traslado de unidades policíales de las ciudades vecinas para aumentar su presencia en la zona de los incidentes.

Los informes más exagerados señalan la participación de unos 100 jóvenes en los disturbios (lanzamiento de piedras y fuegos artificiales a la policía, quema de basura y hasta ahora de 3 carritos de remolque). Entre estos jóvenes se encontrarían los ex ocupantes del local, huligans y anarquistas, según el diario conservador Sydsvenska Dagbladet que llegó a titular “alianza no sagrada”.

La vocera policial se quejó del intenso trabajo que debieron desarrollar para proteger a los bomberos que apagaban los incendios, cortar el tránsito, despejar las calles, y proceder a uno u dos arrestos. En ninguna ocasión se registró un enfrentamiento físico.

Mientras tanto, los responsables de las políticas de integración del gobierno, o las autoridades del gobierno comunal, se han preocupado de interceder o buscar una solución. Una solución tan simple como ofrecer en alquiler otro local en la zona para que prosigan con su mezquita y actividad social.

Los jóvenes quieren un lugar de encuentro y reunión para no tener que estar en la calle en sus horas libres. Sin embargo, las autoridades parecen tener miedo de que en ese local se promueva un islamismo radical.

Siempre Rosengård

No es la primera vez que Rosengård ingresa en los titulares de prensa. Siempre ha coincidido con una campaña más general en la que se promovía el antiislamismo. Cuando los incidentes en los barrios periféricos de París, con decenas de autos quemados, tras la muerte de dos jóvenes perseguidos por la policía, los medios suecos comenzaron a especular en cuanto tiempo más se producirían los mismos incidentes en los barrios periféricos de las tres ciudades más importantes, Estocolmo, Gotemburgo y Malmö.

Entonces se reclamaron políticas reales de integración. Nada sucedió, ni los incidentes ni las políticas de integración. Rosengård sigue siendo una de las partes de la ciudad con mayor índice de desocupación y mayor dependencia de subsidios sociales. La discriminación al barrio se nota hasta en el acto de solicitar trabajo. Establecer Rosengård como lugar de residencia es un elemento negativo. A nivel nacional se considera que los jóvenes que cursaron sus estudios en Rosengård, tienen un acento particular, una especie de idioma sueco especial.

Cuando en todo el mundo islámico se protestó contra las caricaturas de un diario danés que ofendía a Mahoma, la prensa sueca volvió a advertir de la posibilidades de incidentes en Rosengård. Tampoco sucedió nada en esa ocasión.

Casualidades

Sin tratar de adjudicar responsabilidades, llama la atención que estos incidentes coincidan con otros elementos. Esta semana, la fiscalía de Malmö decidió acusar formalmente a la fundación Al-aqsa de origen palestino, con sede en esta ciudad, de financiar el terrorismo. La fiscalía sostiene que la fundación no ayuda a los niños y familias palestinas de Gaza y Cisjordania, sino que financia al Movimiento Hamas. Como Hamas es considerado un grupo terrorista por la Unión Europa, ese financiamiento es ilegal.

Cabe recordar que Hamas fue el partido más votado en las últimas elecciones legislativas palestinas de enero de 2006.

La acusación original partió de la CIA norteamericano hace casi cinco años, y aún no se ha probado nada.

Otra de los hechos concidentes, es la decisión de las autoridades de conceder mayor libertad a la Policía de Seguridad (Säpo) de efectuar un fichaje y relevamiento de presuntos terroristas o colaboradores. Una medida que refuerza la ya discutido ley de espionaje electrónico a todos los habitantes del país.

La acción policial –donde se destaca el “sacrificio” que deben hacer para controlar los incidentes- coincide con un reclamo de aumento salarial de los policías. Hasta ahora el reclamo policial está limitado a una recolección de firmas.

Ernesto Tamara
Liberación


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18.12.06

Multiculturalismo en una Suecia tolerante

Foto, El Centro Islámico en Malmo.

"Yo hablo sueco, árabe, kurdo, persa e inglés con mis amigos", dice Ammar Mamand, un joven kurdo de 12 años que vive en Malmo, en el sur de Suecia. "Pero en clase sólo hablamos en sueco y en inglés".

La ciudad de Malmo -de 270.000 habitantes- tiene una diversidad cultural como ninguna otra en Suecia: el 34% de sus habitantes es de origen extranjero. Muchos vienen de la ex Yugoslavia, y más recientemente de Irak y Somalia. También un creciente número de daneses se ha mudado a Malmo.

Suecia es un país que ha optado por el multiculturalismo, rechazando el modelo de asimilación de su vecina Dinamarca, que es uno de los países más severos en cuanto a sus leyes de inmigración.

Casi un 12% de los nueve millones de suecos ha nacido en el extranjero, un porcentaje alto si lo comparamos con otros países de Europa occidental. Esto representa un número significativo de votantes si tenemos en cuenta las elecciones generales del próximo domingo.

La inmigración no ha ocupado un lugar prominente en las campañas electorales, ya que los principales partidos se concentraron en el tema del trabajo.

Sin embargo, estos dos temas están relacionados dado que muchos inmigrantes esperan que el próximo gobierno garantice más fuentes laborales. El índice oficial de desempleo es del 6%, pero la oposición dice que es más elevado.

Trabajo

La tradicional tolerancia, neutralidad y generosidad del estado sueco puede resultar atractiva para los recién llegados. Pero el idioma es un gran problema para la mayoría y, en Malmo, los índices de desempleo entre los inmigrantes son mucho más altos que el promedio nacional.

Muchos estudiantes son de origen extranjero.
"Combatir la discriminación es difícil porque es una cuestión de mentalidad y de actitud, y eso cambia muy lentamente", dice Parwin Carami, un iraní coordinador de integración de Malmo.

Si bien en los últimos años el partido Demócrata -que aboga por una Suecia étnicamente homogénea- ha ganado simpatizantes.

Si bien en las elecciones de 2002 obtuvo sólo un 1,4%, convirtiéndose en el partido más grande en no conseguir una banca en el parlamento, al mismo tiempo, aumentó su presencia en el Consejo Municipal pasando de 8 asientos a 49.

Combatir la discriminación es difícil porque es una cuestión de mentalidad y de actitud, y eso cambia muy lentamente

Parwin Carami, coordinador de integración de Malmo
La experiencia de Suecia con la inmigración es muy distinta a la del Reino Unido o Francia, donde grandes contingentes de inmigrantes llegaron tiempo atrás, generalmente de las ex colonias donde se hablaba el mismo idioma.

Malmo sufrió un agudo retroceso económico en los 90, justo en momentos cuando se producía una gran ola migratoria. Esto significó que "el desempleo adquirió rápidamente una dimensión étnica", dice el alcalde de la ciudad, Ilmar Reepalu.

Cada año llegan a Malmo unos 3.000 inmigrantes, pero la ciudad sólo tiene viviendas para unos 1.500, le dijo Reepalu a la BBC.

Hacinamiento

Muchos de los recién llegados se dirigen primero a la zona de Rosengard.

El Centro Islámico le da la bienvenida a todos los musulmanes.
Según Reepalu, el hacinamiento es un problema porque muchas de las personas que buscan asilo quieren vivir con sus amigos o familiares.

El sociólogo Aje Carlbom advirtió que esta formación de "enclaves" es un terreno fértil para los islamistas y "la sociedad sueca no se da cuenta de lo que está sucediendo por su clima de tolerancia".

A pesar de los altos índices de desempleo en Rosengard algunos individuos emprendedores han llegado lejos.

Ammar Mamand asiste a la escuela en el Centro Islámico de Rosengard, institución que enorgullece a su fundador, el macedonio Bejzat Becirov, por su apertura e independencia

Construido en 1983, el punto central es la mezquita fundada por la comunidad local.

La mayor parte de las instalaciones se quemaron durante un misterioso incendio en 2003. Todavía pueden verse sus huellas en el salón de las plegarias.

Pero el centro se ha recuperado y brinda educación y otros servicios a las familias inmigrantes.

Modelos

Otro pilar de la comunidad en Rosengard es Diabate Dialy Mory, de Senegal, a quien todos conocen por el apodo de "Dallas".

"Dallas" llegó a Malmo en 1964 cuando casi no había africanos en Suecia.

Durante décadas dirigió un club de boxeo, una suerte de imán para los niños inmigrantes, muchos de los cuales tienen dificultades para adaptarse a la sociedad sueca.

"Cuando vienen a aprender boxeo con nosotros, es como si estuvieran entre hermanos o hermanas y entonces comienzan a actuar diferente, comienzan a entender que son personas y que hay alguien que se preocupa por ellos".

Como regla, en el club sólo se habla en sueco.

Para muchos inmigrantes en Rosengard la estrella de fútbol sueca Zlatan Ibrahimovic (cuyos padres vinieron de la ex Yugoslavia), es un héroe.

Muchos vienen aquí sin sus padres, no hablan el idioma, están fuera de la sociedad. Cuando vienen a aprender boxeo con nosotros, es como si estuvieran entre hermanos o hermanas y entonces comienzan a actuar diferente, comienzan a entender que son personas y que hay alguien que se preocupa por ellos

Otras figuras exitosas entre la comunidad de inmigrantes incluyen al prestigioso cocinero Marcus Samuelsson, nacido en Etiopía, y el director de cine Josef Fares, de Líbano.

El alcalde de Malmo señala que Suecia ha reforzado sus leyes antidiscriminatorias y está trabajando por validar los diplomas de estudios cursados en el extranjero.

Reepalau señala los aspectos positivos de la inmigración:

"Mientras Suecia siente el peso de una población cada vez más anciana, nuestra ciudad se ve beneficiada por una población joven, que es en sí misma una inversión para el bienestar futuro", concluye el alcalde.

Laurence Peter
BBC, Malmo, Suecia

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8.9.06

Malmö, problemas con la inmigración




“Cuando eres policía puedes ver las consecuencias de las decisiones que toman nuestros politicos de forma muy directa. La política de inmigración de Suecia constituye básicamente un fracaso total. Sin embargo, el experimento está costando anualmente cantidades enormes de dinero. Los políticos están intentando ahora enmendarse y dar marcha atrás, proponiendo distintas ideas y medidas. Pero está más que claro para todo el mundo que , hablando claramente, todo se va a ir al infierno.”

OFICIAL DE POLICÍA DE MALMÖ (Suecia): ”! SE ESTÁ YENDO TODO AL INFIERNO !”

Estas son las palabras de un oficial de policía que lleva muchos años trabajando en Malmö, al diario Folkets Nyheter, sobre sus condiciones laborales que se han transformado completamente en los últimos años. Y está claro qué es lo que ha provocado los cambios negativos.

Malmö es una de las ciudades suecas con más inmigrantes, que constituyen el 40 por ciento de la población. Y al igual que en muchas otras ciudades del país, la violencia y los robos, así como el temor de los suecos a ser victima de la violencia, se han convertido en parte de la vida cotidiana en Malmö.

Sydsvenskan, un nuevo periódico local que circula en la provincia de Skåne de la que Malmö es capital, afirmó hace unos meses en un editorial que la democracia en Suecia está intacta y que el debate en Suecia es prácticamente ilimitado. Sin embargo, Folkets Nyheter tuvo que entrevistar anónimamente al policía, para no exponerle al peligro de perder su puesto de trabajo.

— Actualmente, no tenemos libertad de expresión u opinion en Suecia, comentó el policía. Mientras tengas las mismas ideas que la elite política, puedes hacer carrera, pero ?qué ocurre si no es el caso ? Mire lo que le ocurrió a mi colega.

El colega al que se refiere es el policía de Malmö Bengt Lindström que fue expulsado del cuerpo de policía este año tras criticar las consecuencias de la inmigración masiva, así como la falta de servicios sociales adecuados para los ancianos en Malmö. Una decisión que naturalmente ha tenido un impacto en un segmento importante de la policía, afirmó el policía.

—Ningún policía se atreve actualmente a expresar abiertamente ninguna crítica sobre estos temas, ni de servicio, ni privado. Estás ante todo preocupado por tu puesto de trabajo. El cuerpo de policía quiso dar un ejemplo expulsando a Lindström: “! No formuléis críticas o perderéis vuestro puesto de trabajo !”

Está completamente de acuerdo con la crítica que hizo Bengt Lindström sobre la situació en Malmö.

— Cuando a nuestros ancianos, que han pagado sus impuestos a lo largo de toda su vida y han contribuído a levantar este país, se les deniegan servicios de asistencia social, se me parte el corazón.
El gobierno acaba de destinar otros 1,7 mil millones de coronas a los ayuntamientos para que dén asistencia a todos los inmigrantes ilegales. Sería razonable que nosotros, los suecos, prestásemos atención ante todo a nuestros compatriotas.

—El número de delitos graves cometidos en lugares públicos se ha incrementado sustancialmente desde principios de la décadad de los 90 cuando empecé a trabajar en Malmö. Los autores de los delitos son casi exclusivamente jóvenes inmigrantes. Esto está bien documentado pero las autoridades responsables de la situación no quieren hacerlo público. Como sería contradictorio con la propaganda de nuestro gobierno sobre la integración, prefieren silenciarlo.

—Asimismo el número de violaciones se ha incrementado dramáticamente, lo cual tiene que ver con el hecho de que más de que más del 40 por ciento de los habitants de Malmö tienen distintos orígenes étnicos en los cuales el poder del hombre sobre la mujer es absoluto.

La opinión que tienen sobre la mujer es totalmente distinta a la que tenemos los varones suecos y continúan viviendo de acuerdo con sus culturas de origen, sin tener en cuenta que viven en un país extranjero. Desgraciadamente esta conducta es reforzada por las autoridades y los tribunales de justicia suecos, cuyas sentencias toman en consideración el origin étnico del sospechoso.

El policía también confirma la forma negative en que la policía y otros servicios de emergencia son recibidos en los suburbios de Malmö.

—Muchos inmigrantes no sienten ningún respeto por la policía. Muchas veces eres recibido como si estuvieses obligado a darles algo. Los inmigrantes están acostumbrados a tratar con empleados de servicios sociales o representantes de colectivos de inmigrantes. Saben cómo manejar las situaciones y a que se satisfagan todas sus demandas.

—Algunas tareas rutinarias, como pedirle el carné de conducir a un inmigrante en Rosengård (barrio inmigrante de Malmö), se escapan fácilmente de control y se convierten rápidamente en sucesos graves en los que deben intervenir todos los refuerzos disponibles para restablecer el orden. Gracias a los teléfonos móviles muchos “simpatizantes” acuden con celeridad cada vez que debes operar en Rosengård. Si mandas parar un coche para un control de rutina, al instante todo el clan acudirá pra oponerse a la policía.

—Desgraciadamente la mayor parte de los suecos tienen una visión distorsionada de lo que está sucediendo y ello es debido en un 99 por ciento a la imagen distorsionada de la realidad que presentan los medios de comunicación. Por ejemplo utilizan conceptos como “bandas juveniles” en lugar de hablar claramente y decir, como en Landskrona (otra ciudad con fuerte población inmigrante de Skåne) que son bandas de delincuentes albaneses quienes están causando problemas.

—Querría subrayar que no es el sueco de a pie quien está causando problemas. Son las bandas de inmigrantes que están intentando tomar el control y extender el miedo entre los ciudadanos de a pie. Desgraciadamente nuestra sociedad está mostrando una incredible permisividad hacia estos comportamientos, por lo que hay motivos de inquietud para el futuro.

—Entiendo perfectamente a los que se organizan en grupos de vigilancia y se comprometen en uno de los asuntos más importantes, la protección de sus familias. Cuando la sociedad fracasa a la hora de acudir en ayuda de sus ciudadanos, uno debe por supuesto resolver el problema por sí mismo. Uno debe tener un derecho legal a defenderse a sí mismo y a su familia. Incluso el uso de la fuerza está justificado en cierta medidad para la proteger a los suyos.

El oficial de policía afirma que está claro que se oculta y se justifica la tendencia de los inmigrantes a la violencia y al delito porque una camarilla que se mueve en los pasillos del poder lo quiere así.

—Mi teoría personal es que esta camarilla está formada por gente que tiene sus raíces políticas en el final de la década de los 60. La era de los llamados “izquierdistas alucinados”. Gente que studio en la Universidad en 1968 ocupan actualmente posiciones de poder en nuestra sociedad y están contribuyendo a la decadencia moral y la degeneración que está teniendo lugar ante nuetros propios ojos.

Sobre la clase política de Skåne y sus tres representantes más prominentes, el fiscal jefe Sven-Erik Alhem, el concejal de Malmö Ilmar Reepalu y el jefe de policía Anders Danielsson, el oficial de policía afirma :

—los tres representan el poder establecido en Suecia a distintos niveles y ninguno de ellos parece tener la habilidad de pensar de forma independiente. Actúan solamente para satisfacer a sus superiores y no les importa lo más mínimo lo que opinen los ciudadanos de a pie. Sólo son títeres de la actual clase política sueca. Las amistades sobornables y mantener sus posiciones de poder les importa mucho más que solucionar los problemas y realizar las tareas que les son asignadas. Los tres se conocen entre sí en la vida privada.

—Para mí y para la mayoría del resto de los policies el jefe de policía Alhem es sólo un gran payaso que está sólo interesado en mostrarse al público. Hace mucho tiempo que perdió cualquier contacto con la realidad. Alhem es un partidario entusiasta del multiculturalismo. No le preocupa lo más mínimo el hecho de que este multiculturalismo esté contribuyendo a un desarrollo negativo de la sociedad.

La esperanza del oficial de policía consiste en que la actual situación en Suecia haga que cada vez más suecos despierten a la realidad.

—Tarde o temprano todos deben darse cuenta de que esto no puede seguir así. Debe producirse un cambio radical en las políticas que se aplican. Todos tenemos el deber de preservar la herencia de nuestros antepasados que levantaron un país tan exitoso.

—Ninguna sociedad multicultural ha dado nunca muestra de un desarrollo positive. development.

—Sólo existe una alternative y éste consiste en preservar nuestras tradiciones. ! Conservar todo lo positivo que nuestros ancestros han levantado ! Una sociedad en orden que protege la familia y las condiciones en las que ésta vive, se desarrolla y se siente segura. Ocuparte de tu familia y de los tuyos debe convertirse en algo importante para todos los suecos.

Texto perteneciente a Iniciativa Habitable
Traducción para I.H. por Charlotte Thorbjörnsson, Folkets Nyheter (Linköping, SUECIA)
Nov. 21, 2006