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19.12.11

Un clérigo islámico egipcio sostuvo que la “cara de la mujer es como su vagina"

LA ENFERMEDAD MUSULMANA "VER VAGINAS, PECHOS, PENES Y OTRAS COSAS QUE NO DIGO POR TODAS PARTES". PASEN Y LEAN

Rubén Kaplan.- La perspectiva que aguarda a la sociedad egipcia secular y a las mujeres en particular, considerando los resultados obtenidos en la primera vuelta de las elecciones legislativas de Egipto, donde los partidos islamistas obtuvieron el 65% de los votos, se puede columbrar por las declaraciones efectuadas recientemente en un vídeo por el famoso predicador salafista y jeque Abu Ishaq al-Huwaini, quien en una charla con un grupo de personas, refiriéndose a la necesidad de las mujeres de usar el niqab -el ominoso velo islámico similar al burka- en una insolente comparación dijo, que “la cara de la mujer es como su vagina”.

El clérigo Huwaini hace casi 18 años había hecho manifestaciones estremecedoras que fueron traducidas por la escritora egipcia-norteamericana y activista de los derechos humanos Nonie Darwin:”Si sólo podemos llevar a cabo una invasión yihadista por lo menos una vez al año o si es posible dos o tres veces, entonces mucha gente en la tierra se convertirá en musulmanes. Y si alguien impide nuestra Dawa (llamado a seguir el Islam) o se interpone en nuestro camino, entonces tenemos que matar o tomarlos como rehenes y confiscar sus bienes, mujeres y niños. Estas batallas llenarán los bolsillos de los muyahidín, (combatientes de la yihad contra los infieles) quienes pueden regresar a casa con 3 o 4 esclavas mujeres y 3 o 4 niños. Esto puede ser un negocio rentable si se multiplica cada cabeza en un 300 o 400 dirham. Esto puede ser como un refugio financiero por el cual un yihadista, en momentos de necesidad financiera, siempre puede vender una de estas cabezas”.

En mayo de 2011 el periodista Raymond Ibrahim escribió en FrontPageMagazine que Huwaini, en virtud de sus escandalosas declaraciones efectuadas casi dos décadas atrás, fue invitado a “aclarar” su posición en Hikma TV. Sorprendentemente, a pesar de que empezó diciendo que sus palabras fueron “sacadas de contexto”, al rato reafirmó, en un lenguaje aún más virulento, que el Islam justifica el saqueo, la esclavitud y violar a los infieles.

Citando al Corán como su guía y autoridad, Huwani se jactaba de tener todo un capítulo llamado “botín” y la Sunna de Mahoma, expresamente registrado en el famoso Sahih Muslim, un hadiz en el que el Profeta ordenó a los ejércitos musulmanes ofrecer a los infieles tres opciones: conversión, subyugación o muerte. Huwaini dijo que los prisioneros infieles, el “botín de guerra”, se distribuirá entre los combatientes musulmanes (es decir, los yihadistas) y llevado al “mercado de esclavos, donde esclavas y concubinas se venden”. “En otras palabras, cuando yo quiero una de esas esclavas sexuales, voy al mercado, elijo la mujer que quiera y la compro”.

Cuando el periódico online en árabe Elaph, difundió el vídeo -que también se pudo ver en YouTube- del jeque Huwaini en donde éste parangonaba al órgano genital femenino con el rostro de la mujer, se generó un estado de ira en los círculos de mujeres en Egipto, que canalizaron a través de Twitter y la red social Facebook, un aluvión de críticas a los salafistas. Como contrapartida, grupos radicales islámicos hicieron la apología del fanático clérigo.

El día jueves 15 de diciembre finalizará la segunda fase de la primera vuelta de las elecciones legislativas en Egipto, que comenzó un día antes y culminará en los primeros meses del año próximo. Merced al enrevesado proceso electoral egipcio, la próxima semana se celebrará la segunda vuelta, sólo en el caso de las listas de candidatos individuales. Casi 19 millones de egipcios están en condiciones de acudir a las urnas en nueve provincias del país y la incógnita a develar es si las fuerzas islamistas ratifican la amplia ventaja obtenida en la primera instancia. En esta ocasión se elegirán 180 escaños en la Cámara Baja o Asamblea del Pueblo, de los cuales dos tercios saldrán de listas cerradas de partidos políticos y otro tercio resultará de listas abiertas con candidatos individuales.

La Hermandad Musulmana a través de argumentos engañosos para no asustar a los sufragantes o usando la molicie con los carenciados, asoma como la triunfadora en los comicios. El partido salafista Al Nur- al que pertenece el extremista jeque Hawaini- que obtuvo sorpresivamente el segundo lugar, no le va en zaga en argucia y falseamiento al anterior. Su presidente Al Nur, Emad Abdel Gafur, aseguró que aboga por un sistema parlamentario semejante al de Turquía, el Líbano o el propio Israel, donde la situación política “es estable”. Inmerso en un océano de contradicciones, el líder salafista explicó que su formación no cree que el nuevo Egipto deba ser un Estado religioso gobernado por los clérigos, aunque tampoco acepta que sea laico, sino un “Estado moderno civil cuya referencia sea el Islam”.

“Creemos en la necesidad de establecer un Estado moderno que se base en mecanismos democráticos, la alternancia de poder, la separación de los Poderes, la independencia de la Justicia y la protección de las libertades”, explicó. Abdel Gafur enfatizó que Al Nur defiende la conservación del segundo artículo de la actual Constitución egipcia, que considera el Islam como religión del Estado y la “Sharia” la severa ley coránica, como fuente principal de la legislación.

Desde la revolución que derrocó a Hosni Mubarak, la violencia y la inestabilidad política, han hecho estragos con el turismo de Egipto, que representa el 10% de su producto bruto interno y es la mayor fuente de divisas extranjeras. Los anuncios de los radicales salafistas que abogan por prohibir el alcohol, las playas mixtas y el bikini, agravan la situación de la industria sin chimenea que registra una caída del 35% y profundiza la crisis económica del país.

La tenue esperanza de Egipto recae en el Bloque Egipcio, la coalición laica y principal oposición a los partidos islamistas. Aunque todo indica que la mayoría de sus ciudadanos, decepcionando a miles de jóvenes idealistas que soñaron con obtener la anhelada democracia, sucumbirán al canto de las sirenas -como el que escuchó prevenido Ulises atado al palo mayor de su barco- entonado por La Hermandad Musulmana y los salafistas de Al Nur.

FUENTE:




NOTA DEL BLOG: Como casi siempre poco mas que añadir, tan solo decir que la tan bien vendida y cacareada Primavera Árabe a nosotros mas bien nos tiene que parecer Invierno Radiactivo.
Y a ustedes ¿Que les parece?.

2.4.09

Nonie Darwish, la mujer más odiada del mundo árabe


En octubre de 2007 Nonie Darwish pronunció una conferencia en la Universidad de Berkeley, en el marco de la Semana de la Concienciación Islamo-Fascista, promovida por el Terrorism Awareness Project.

Para quien conociera las intervenciones de esta mujer valiente, su discurso no presentaba ninguna novedad: una vez más, Darwish denunció la cultura del odio al infiel (especialmente a los judíos) predominante en los países árabes. Tampoco fue novedosa la acogida del público, correctamente izquierdista, que resume a la perfección la frase con la que su presentador, un periodista de Al Yazira, la introdujo: "Es usted la mujer más odiada del mundo árabe".

En el fondo, cómo no darles la razón, a unos y otros, a los musulmanes convencidos de que cualquier crítica al Islam es una manifestación de islamofobia y a la progresía occidental, encantada de bailarle el agua a los enemigos del "colonialismo" y el "fascismo" occidentales. ¡Menuda Santa Alianza!

Como es lógico, Nonie Darwish lo tiene todo para hacerse odiar intensamente por esta jauría; porque, en efecto, ¿puede concebirse mayor apostasía que la de una hija de mártir y héroe palestino que, no contenta con denunciar lo que el Islam supone para las mujeres, se dedica a promover activamente la aceptación de Israel por sus vecinos árabes? Es un escándalo, sí. Además, ha renunciado al Islam y creado un sitio web dedicado a la promoción de sus odiosos empeños: Arabs for Israel.

Nonie Darwish es hija del militar egipcio responsable, a comienzos de la década de 1950, de la inteligencia militar en Gaza, y especialmente de los atentados contra Israel, que ocasionaron la muerte de medio millar de israelíes. En 1956 se convirtió en la primera víctima de un asesinato selectivo de las IDF. En su discurso de nacionalización del Canal de Suez, Gamal Abdel Nasser lo citó como ejemplo de shahid, o mártir.

Darwish recuerda cómo su madre, viuda y con cinco hijos a su cargo, era insultada en El Cairo (ciudad natal de la propia Nonie [1948]) por atreverse a comprar un auto y conducirlo. Hasta 1978, cuando emigró a Estados Unidos con su marido, Nonie fue testigo de la creciente islamización de Egipto. Convertida a la fe evangélica, esta socióloga y antropóloga de formación hubiese podido evitar su actual condición de "mujer más odiada del mundo árabe" de no haber sido por los atentados del 11-S. Ese día, dice, comprendió que la yihad había llegado, también, a su país de adopción. Y desde entonces no ha parado de denunciar públicamente la peligrosidad del Islam, sobre todo en dos de sus facetas más visibles: la violación de los derechos de las mujeres y los infieles y el odio fanático a los judíos.

Darwish ha publicado numerosos artículos y dado un sinfín de conferencias, y los dos libros que ha publicado hasta la fecha –Ahora me llaman Infiel y Castigo cruel y corriente– han sido extensamente comentados en Estados Unidos. Como en España, hasta la fecha, ninguno de nuestros aguerridos editores nos ha hecho el favor de difundirlos, más útil será para el lector que le ofrezcamos una pequeña muestra de sus ideas y argumentos.

1. La opresión de la mujer musulmana y la intolerancia del Islam hacia otros credos son indisociables del terrorismo yihadista

Esta afirmación es anatema, sobre todo para la intelectualidad de izquierda en Occidente, empeñada en distinguir entre un Islam "moderado" y el islamismo "fanático".

En Castigo cruel y corriente: las aterradoras consecuencias globales de la ley islámica, Darwish imagina que en 2084 Estados Unidos se ha convertido en un estado islámico totalitario donde se persigue a los cristianos y a otras minorías religiosas. Pues bien, en el artículo "Odio musulmán" se dirige a los periodistas occidentales, en su opinión especialmente responsables de que su guión de política ficción pueda llegar a ser realidad algún día:
Para la mentalidad occidental es muy difícil imaginar siquiera que se pueda ir a una iglesia o a una sinagoga a oír insultos, amenazas y llamamientos a la violencia y la aniquilación de grupos humanos. Y porque para los occidentales tal posibilidad es inconcebible, están dispuestos a aceptar la tesis de que este comportamiento es propio sólo de una minoría fanatizada. (...) Al no informar sobre la retórica islámica del odio, los periodistas occidentales de hecho normalizan selectivamente el discurso del odio de un grupo específico contra otros grupos y crean una doble moral, nociva para la paz y la democracia.
2. La pedagogía del odio campa a sus anchas en el mundo islámico

Darwish es especialmente explícita y clara en este punto: las sociedades islámicas están enfermas de un odio que se propaga desde todos los ámbitos, de las mezquitas a las escuelas y los medios de comunicación.
Criados para odiar un artículo escrito poco después de estallar el escándalo de las viñetas danesas y publicado en su momento en LD, ilustra lo que entiende Darwish por la pedagogía del odio del Islam, y sitúa este fenómeno en la raíz misma del antioccidentalismo y antisemitismo islámicos.
Desde mi infancia en Gaza hasta hoy, culpar a Israel y a Occidente ha sido una industria del mundo musulmán.

(...)

¿Es sorprendente que, tras décadas de adoctrinamiento en una cultura del odio, esa gente odie verdaderamente? La sociedad árabe ha creado un sistema de dependencia del miedo a un enemigo común. Es un sistema que les ha traído las tan necesarias unidad, cohesión y conformidad, en una región donde los feudos tribales, la inestabilidad, la violencia y la corrupción egoísta han hecho estragos.

Los líderes árabes culpan a los judíos y a los cristianos en lugar de proveer de buenas escuelas, carreteras, hospitales, viviendas, empleo o esperanzas a sus pueblos.

He vivido en esa zona de guerra, dictaduras opresoras y estados policiales durante 30 años. Los ciudadanos competían por complacer y glorificar a sus dictadores, pero miraban para otro lado cuando unos musulmanes torturaban y aterrorizaban a otros musulmanes.

Fui testigo de las matanzas de chicas por cuestiones de honor, de la opresión de las mujeres, de la mutilación genital femenina, de la poligamia y sus efectos devastadores sobre las relaciones familiares. Todo esto está destruyendo la fe musulmana desde dentro.

Es hora de que los árabes y los musulmanes defiendan a sus familias. Debemos dejar de permitir a nuestros líderes que utilicen a Occidente y a Israel como elementos de distracción de su liderazgo fracasado y de la carencia de libertades de sus ciudadanos.
3. Los países árabes son los principales responsables de la situación del pueblo palestino

Darwish sostiene una postura radicalmente incorrecta respecto de este asunto, crucial no sólo para los actores involucrados en Próximo y Medio Oriente, sino para la propagación de la judeofobia dentro y fuera del mundo islámico.

En "El campo de prisioneros de Gaza", Darwish señala a los países árabes, supuestamente amigos de los palestinos, como los principales responsables de la situación de los mismos.
Casi no hay semana en que no oigamos a algún político o veamos a alguna organización lamentarse por la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Pero nunca nadie habla de las causas de esta situación: 60 años de políticas árabes destinadas a mantener a los palestinos en su condición de refugiados sin estado, a fin de presionar a Israel.

(...)

La Franja de Gaza, hoy controlada por Hamás, se ha convertido en el campo de prisioneros de Gaza para millón y medio de palestinos (...).

Este es el legado de la política árabe a nivel mundial en lo que respecta al problema de los refugiados palestinos, una política iniciada hace 60 años, cuando la Liga Árabe impuso una legislación especial para los palestinos, aplicable en todos los países árabes. Según esa política, los países árabes no pueden absorber a los palestinos; incluso cuando los palestinos contraen matrimonio con ciudadanos de países árabes, les está prohibido adoptar la nacionalidad de su cónyuge. Un palestino puede nacer, vivir y morir en un país árabe, pero nunca podrá obtener la nacionalidad de ese país. (...) Imponer a los palestinos una identidad palestina cumple la función de perpetuar su estatus de refugiados palestinos. Los palestinos han sido utilizados y maltratados por las naciones árabes (y por los terroristas palestinos) con la finalidad de destruir a Israel.
Así habla "la mujer más odiada del mundo árabe". Ojalá aprendamos a escucharla todos, pero sobre todo los palestinos.

Por Ana Nuño
libertad Digital Complementos

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10.1.06

Musulmanes que luchan por la libertad

Son muchos los musulmanes/as que luchan por la libertad, muchos musulmanes que defienden sus derechos a pesar del totalitarismo, de las dictaduras, del avance del yihadismo y de la represión brutal.

Y son muchos los ex-musulmanes que nos alertan sobre el peligro que representa el Islam, lo que pretenden demostrarnos es que, en este mundo, a lo que nos enfrentamos es a un Islam politizado: un movimiento que es inhumano y que aspira a hacerse con el poder en el mundo entero.

No es casualidad que muchas de las voces valientes del islam sean mujeres emblemáticas, cuyo compromiso con la libertad las ha llevado a ser amenazadas de muerte, amenazas que no han conseguido atemorizarlas ya que a pesar de pender terribles fatwas contra su persona siguen alzando sus voces y reclamando un Islam tolerante y democrático.

Algunas de estas personas tienen nombre propio por esto desde aquí las recordamos y les enviamos nuestro sincero apoyo:

Ayaan Hirsi Ali


Nació en Somalia y musulmana. Cliteridectomizada en Kenia, al llegar a la edad púber. En la Holanda inmemorialmente tolerante, logró ser una mujer libre. Guionista de "Sumisión", una película sobre la opresión de las mujeres por el fundamentalismo islámico que el cineasta Theo van Gogh pagó con su vida por filmarla.
Ayaan Hirsi Ali, diputada liberal del Parlamento holandés, sigue amenazada de muerte: cualquier buen musulmán tiene el deber de asesinarla.
Vive bajo protección policíaca desde el asesinato de Theo Van Gogh en 2004.

Chahla Chafiq

Socióloga y escritora iraní exilada en Francia. Entre sus libros se cuenta "El hombre nuevo islamista: la prisión política en Irán" (2002).


Taslima Nasrin


Escritora y médica exilada de Bangladesh.
Blanco de una "fatwua" que ordena su ejecución, a causa de su defensa de las mujeres y las minorías en su país. Su cabeza tiene precio: 500.000 rupias por su decapitación.



Maryam Namazie


Escritora iraní exilada en el Reino Unido. Militante en pro de los derechos de la mujer en los países musulmanes. Ha sido objeto de muchas amenazas de muerte.


Irshad Manji.


Escritora lesbiana canadiense nacida en Uganda en el seno de una familia musulmana chiita. Autora de "Mis dilemas con el islam". Las amenazas de muerte constante la han obligado a instalar cristales a prueba de bala en las ventanas de su casa.







Mehdi Mozaffari.


Académico iraní exilado en Dinamarca. Su obra sobre el islam y el islamismo incluye: "La autoridad en el islam: de Mahoma a Jomeini"
"Fatua: violencia y descortesía"
"Mundialización y civilizaciones". Ha sido objeto de numerosas amenazas de muerte.


Salman Rushdi


Escritor británico nacido en la India. Autor de nueve novelas, entre ellas la reciente "Shalimar, el payaso". Su obra ha sido traducida a más de 40 idiomas. Laureado con muchos premios literarios importantes. Presidente del PEN de EE.UU. Su novela, "Los versos satánicos", le mereció en 1989 una "fatwua" que ordenó su ejecución, la cual fue reafirmada en 2005.





Antoine Sfeir

Nacido en el Líbano, naturalizado francés. Director de una revista de investigaciones sobre el Oriente Medio. Autor de varios libros sobre el islamismo.

Nonie Darwiish

Norteamericana de origen egipcio y confesión islámica. Escritora, publica en varios medios de comunicación y está al frente de la organización Arabs for Israel.




Ibn Warrak.

Nacido en la India. Educado en escuelas coránicas paquistaníes y más tarde en Inglaterra. Vive actualmente en EE.UU. Autor de: "Por qué no soy musulmán"". Editor de "Los orígenes del Corán" y "En busca del Mahoma histórico". Ibn Warraq es un seudónimo.


Shirin Ebadi

Nacida en Hamadán, Irán, abogada y activista por los derechos humanos y la democracia. Fue la primera ciudadana iraní y la primera mujer Musulmana en recibir el premio Novel de la Paz en 2003.





Tawkid Hamid

Medico reformador musulmán que reside en EE.UU.

Wafa Sultán


Siria, considerada herética por enfrentarse en la TV. Al Yazira a un imán.






Nyamko Sabuni

Nacida el 31 de marzo de 1969) esta política sueca, casada con un ciudadano sueco y que actualmente desempeña el cargo de Ministra de Integración y de Equidad de Género en el gobierno sueco.
No obstante, el nombramiento no fue bien recibido por los musulmanes suecos, quienes la acusaban de islamofobia y populismo..

El 17 de julio de 2006, mediante una carta de opinión publicada en el diario Expressen, solicitó exámenes ginecológicos obligatorios para todas las colegialas con el fin de prevenir la ablación de clítoris.
También propuso una prohibición del uso del hiyab para niñas de menores de 15 años así como también la inclusión de los crímenes de honor como una categoría independiente dentro del Código Penal Sueco.

En julio de 2006 su libro Flickorna vi sviker (Las mujeres que traicionamos) sobre las mujeres en Suecia que viven bajo la amenaza de la violencia de honor, fue publicado.

Chahdortt Djavann

Es una Iraní de Téheran, exiliada muy joven llega a París en 1993, con su madre y hermanos mayores, conoce la precariedad de la vida, y más tarde entre la escuela secundaria de estudios sociales, donde estudió antropología.
Conocida por su lucha contra el oscurantismo del Islam, y el derecho para criticar las religiones.

Una entrevista con el autor, una mujer excepcional, por lo que se muestra aquí la realización de su lucha, (como vemos en el siguiente vídeo) donde atacó el Islam y el velo.



Necla Kelek

Tenía diez años cuando llegué a Alemania procedente de Estambul. Aprendí alemán. Me sentía en mi casa. En mi pubertad, mis padres me prohibieron tener relaciones cercanas con mis compañeros de clase alemanes, con mis profesores, con Alemania. Durante cuatro años, sólo pude ver la vida desde la ventana de mi piso. Un día, dejé de obedecer a mi padre. Se produjo el estallido. Entonces comprendí que debía forjarme yo sola mi destino. Mi padre nos dejó, y mi madre dejó que siguiera estudiando. Eso fue lo que me salvó. Mi historia es la de muchos hijos de inmigrantes turcos. Quiero que les sirva de ejemplo para atreverse a vivir su vida.

Una vez liberada –y tras sobrevivir al estallido de su padre, que consistió en atacarla con un hacha–, Kelek estudió Economía y Sociología. Y comenzó a escribir. Hasta la fecha ha publicado media docena de libros. El más famoso, Die fremde Braut (La novia extranjera, pero asimismo extraña), le valió el Geschwister-Scholl-Preis y se convirtió en un best-seller: es una obra híbrida, cuya primera parte reconstruye la historia de cuatro generaciones de mujeres de la familia de la autora y la segunda expone los casos de mujeres turcas compradas en su país de origen y llevadas a Alemania para casarse con turcos inmigrantes. Esta parte de su libro está basada en un trabajo de documentación e investigación sobre un corpus original de más de cincuenta entrevistas.

Mina Ahadi

Ahadi nació en 1956 en Abhar, el mayor núcleo urbano de la provincia de Zanjan, poblada mayoritariamente por azeríes. Bajo la dictadura de Reza Pahlavi, Ahadi estudiaba medicina en la Universidad de Tabriz y militaba en el Partido Comunista de Irán. Tras el triunfo de la revolución de Jomeini, fue expulsada de la universidad por negarse a llevar el chador. Su marido, también comunista, fue secuestrado y ejecutado por agentes del Vevak, el Ministerio de Inteligencia y Seguridad, digno sucesor de la temible y temida Savak. Ahadi se refugió en el oeste del país, donde trabajó para la insurgencia kurda de 1981 a 1990. Ese año se exilió a Austria, país del que ostenta la nacionalidad, y posteriormente se radicó en Alemania, donde vive desde 1996.

Lo que entiende Ahadi por colaboracionismo con el Islam queda resumido en esta declaración suya, pronunciada en la rueda de prensa de presentación del Comité de Ex Musulmanes de Inglaterra, en octubre de 2007:

- Vivimos en un mundo en el que los intelectuales dicen que el Islam es lo correcto.
- Vivimos en un mundo en el que los medios de comunicación y la gente en general tienen miedo de criticar al Islam y a otras religiones, pero especialmente al Islam.
- Vivimos en un mundo en el que se consideran aceptables los crímenes de honor, los matrimonios de menores de edad y el movimiento islámico en general.
- Vivimos en un mundo que es "tolerante", que quiere "cooperar con las organizaciones islámicas", un mundo que da constantes muestras de paciencia.
Nosotros decimos que las personas que vienen de los llamados "países musulmanes" a vivir en países europeos son personas, no "musulmanes".
Nosotros defendemos el secularismo.
Defendemos la libertad de expresión en este mundo.
Y pretendemos demostrar que, en este mundo, a lo que nos enfrentamos es a un Islam politizado: un movimiento que es inhumano y que aspira a hacerse con el poder en el mundo entero.

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2.8.04

Criados para odiar (Nonie Darwish)

La controversia por las viñetas danesas del profeta Mahoma pasa completamente por alto lo esencial. Por supuesto, las viñetas son ofensivas para los musulmanes, pero no justifican el incendio de edificios o el asesinato de inocentes. Las caricaturas no pueden provocar el odio enfermizo que contemplamos en el mundo musulmán a través de nuestras pantallas televisivas, son el síntoma de una enfermedad mucho mayor.


Nací y crecí como musulmana en El Cairo, Egipto, y en la franja de Gaza. En los años 50 mi padre fue enviado por el presidente egipcio, Gamal Abdel Naser, a encabezar la inteligencia militar en Gaza y el Sinaí, donde fundó los Fedayines Palestinos, o "resistencia armada". Cruzaban la frontera y perpetraban ataques contra Israel, provocando la muerte a 400 israelíes e hiriendo a más de 900.

A raíz de las operaciones de los fedayines, mataron a mi padre cuando yo tenía ocho años. Fue elogiado por Naser como héroe nacional, y se le consideró un sahid, o mártir. En el discurso que dio para anunciar la nacionalización del Canal de Suez, Naser prometió que todo Egipto vengaría la muerte de mi padre. Naser nos preguntó, a mis hermanos y a mí: "¿Quién de vosotros vengará la muerte de vuestro padre matando judíos?". Nos miramos sin decir palabra, incapaces de responder.

En la escuela de Gaza aprendí el odio, la venganza y la represalia. La paz nunca era una opción, pues se consideraba un signo de derrota y debilidad. Cantábamos canciones en que se llamaba "perros" a los judíos (en la cultura árabe los perros se consideran impuros).

Estaban prohibidos la crítica y el plantear preguntas. Cuando formulaba alguna se me decía: "Los musulmanes no pueden amar a los enemigos de Dios, y aquellos que lo hagan no recibirán clemencia en el infierno".

Cuando era joven visitaba en El Cairo a una amiga cristiana durante las oraciones del viernes, y ambas escuchábamos los ataques verbales contra cristianos y judíos que salían de los altavoces exteriores de la mezquita. Decían: "Que Dios destruya a los infieles y a los judíos, los enemigos de Dios. No debemos frecuentarlos o hacer tratos con ellos". Escuchábamos a los muecines y respondíamos: "Amén".

Mi amiga parecía asustada; yo estaba avergonzada. Allí fue cuando me di cuenta por vez primera de que había algo que estaba muy mal en el modo en que se enseñaba y practicaba mi religión.


Por desgracia, la manera en que fui educada no es una excepción. Centenares de millones de musulmanes se han criado con el mismo odio a Occidente y a Israel como elemento de distracción de los fracasos de sus líderes. Las cosas no han cambiado desde que era pequeña, allá por los años 50.

La televisión palestina ensalza a los terroristas, y los libros de texto siguen negando la existencia de Israel. Se ha puesto nombre de sahids, incluido el de mi padre, a más de 300 escuelas palestinas. Hay carreteras en Egipto y en Gaza que aún llevan el nombre de mi padre o el de otros "mártires". ¿Qué clase de mensaje se envía sobre el papel que desempeñan los terroristas? Que son héroes.


Los líderes que firman tratados de paz, como el presidente Anuar el Sadat, son asesinados. Hoy, el presidente islamofascista de Irán utiliza soflamas nucleares, negaciones del Holocausto y amenazas de "barrer a Israel del mapa" para mantener el control sobre su dividido país.

En efecto, con Dinamarca a punto de ocupar la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de la ONU, las llamas de la controversia de las viñetas han sido avivadas por Irán y Siria. Esto es crítico, puesto que se espera que la Agencia Internacional de la Energía Atómica remita el caso de Irán al Consejo de Seguridad y exija sanciones. Al mismo tiempo, Siria está bajo vigilancia por sus acciones en el Líbano. Cínicamente, Irán y Siria desean crear dificultades a los daneses y, así, alcanzar sus peligrosas metas.

Pero las concentraciones y los disturbios corrieron por cuenta de un público listo para la rabia. Desde mi infancia en Gaza hasta hoy, culpar a Israel y a Occidente ha sido una industria del mundo musulmán.


Cuando la paz parecía alcanzable, los líderes palestinos encontraban grupos que hacían cualquier cosa para sabotearla. Permitieron que su pueblo fuera utilizado como carne de cañón de la yihad árabe.

Los dictadores de los países vecinos estaban completamente satisfechos de explotar a los palestinos como elemento de distracción de los problemas en sus propios patios. La única voz ajena al control gubernamental han sido las mezquitas, y estos lugares de culto se han desbordado de lenguaje yihadístico.

¿Es sorprendente que, tras décadas de adoctrinamiento en una cultura del odio, esa gente odie verdaderamente? La sociedad árabe ha creado un sistema de dependencia del miedo a un enemigo común. Es un sistema que les ha traído las tan necesarias unidad, cohesión y conformidad, en una región donde los feudos tribales, la inestabilidad, la violencia y la corrupción egoísta han hecho estragos.


Los líderes árabes culpan a los judíos y a los cristianos en lugar de proveer de buenas escuelas, carreteras, hospitales, viviendas, empleo o esperanzas a sus pueblos.

He vivido en esa zona de guerra, dictaduras opresoras y estados policiales durante 30 años. Los ciudadanos competían por complacer y glorificar a sus dictadores, pero miraban para otro lado cuando unos musulmanes torturaban y aterrorizaban a otros musulmanes.


Fui testigo de las matanzas de chicas por cuestiones de honor, de la opresión de las mujeres, de la mutilación genital femenina, de la poligamia y sus efectos devastadores sobre las relaciones familiares. Todo esto está destruyendo la fe musulmana desde dentro.

Es hora de que los árabes y los musulmanes defiendan a sus familias. Debemos dejar de permitir a nuestros líderes que utilicen a Occidente y a Israel como elementos de distracción de su liderazgo fracasado y de la carencia de libertades de sus ciudadanos.


Es hora de dejar de permitir que los líderes árabes se quejen de las viñetas mientras cierran los ojos ante la gente que difama el islam sosteniendo coranes en una mano mientras matan gente con la otra.

Los musulmanes necesitan empleos, no yihad. Las disculpas por las viñetas no solucionarán los problemas. Lo que se necesita es esperanza, no odio. A menos que reconozcamos que la cultura del odio es la verdadera raíz de los disturbios que rodean a esta controversia de las viñetas, esta peligrosa sobrerreacción será solamente el principio de un choque de civilizaciones que el mundo no puede soportar.



Nonie Darwish, norteamericana de origen egipcio y confesión islámica. Escritora, publica en varios medios de comunicación y está al frente de la organización Arabs for Israel.

Este artículo fue publicado en el Telegraph británico el pasado 17 de febrero.

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